Líder kurdo sirio: “La caída de Al Assad sería una catástrofe para el mundo”

Por el periódico Al-Manar

El presidente del PYD, el partido kurdo de Siria, Salem Muslim, ha señalado que la caída del presidente Bashar al Assad sería “una catástrofe para Siria y el mundo, ya que ello permitiría a los salafistas apoderarse de Damasco”.

“Si el régimen se hundiera debido a una ofensiva de los salafistas sería una catástrofe para el mundo”, dijo Muslim, el líder kurdo-sirio, al periódico británico “The Independent”.

Esta afirmación es muy significativa teniendo en cuenta que el PYD (Partido de la Unión Democrática) y su presidente formaban parte de las fuerzas que en su día se opusieron a Al Assad, pero que en los últimos tiempos han cambiado su postura.

Muslim considera “un gran peligro” el avance del Estado Islámico en Siria. En los últimos combates ocurridos en la ciudad de Hassaka, al norte del país, las YPG (Unidades de Protección Popular) combatieron contra el ISIS junto al Ejército sirio.

“Nuestro principal objetivo es la derrota del ISIS. No podremos sentirnos seguros en nuestra propia casa mientras haya combatientes del Estado Islámico con vida“, dijo Muslim.

Mostró también su rechazo a cualquier diferenciación entre el ISIS y el Frente Al Nusra (la rama de Al Qaeda en Siria) o Ahrar al Sham. “Todos tienen la misma mentalidad”, afirmó.

Los kurdos vienen siendo desde hace unos meses uno de los actores principales de la Guerra Civil Siria. Los combates contra el ISIS en Kobanê/Ayn al-Arab y el asedio del grupo terrorista contra esta ciudad duraron 4 meses y medio. Los kurdos de Siria combaten ahora, como sus homólogos de Irak, contra el ISIS en diversos frentes.

Esta declaración kurda tiene lugar en un momento en el que Rusia ha afirmado que la única política inteligente en Siria es la de reforzar las estructuras estatales y que es urgente asociarse con el presidente Al Assad y su Ejército en la lucha contra el terrorismo.

¿Andaluces de Cataluña o españoles?

Por Al-Mansur Castillo Morón

Secretario general de Liberación Andaluza

Cataluña decide su futuro en pocas horas. En los últimos años no hay censo aproximado de los ciudadanos y descendientes de Andalucía que viven allí. A finales de la década de 1980 se cifraban en 2.500.000. La emigración o exilio andaluz ha disminuido en las últimas décadas, por edad han sido muchos los fallecidos, pero aun así son cientos de miles los ciudadanos que residen en Cataluña y se sienten andaluces. Los andaluces soberanistas, las instituciones, los partidos políticos del sistema, la sociedad andaluza… ¿Qué les decimos? ¿Qué les podemos ofrecer? Poco. Viví en Cataluña de 1964 a 1987, allí residen algunos de mis hermanos, sobrinos y otros familiares. Allí están enterrados mis padres, un hermano, mis tíos, mis primos, algunos amigos. Volví a Andalucía por mi compromiso político. Quería dar a mi nación lo mejor de mí mismo. Amo a Andalucía y quiero a Cataluña.

Sueño con el día en que nosotros, los andaluces, podamos hacer un recorrido similar al que llevan muchos años haciendo los patriotas catalanes. Soy independentista. Mi única nación es Andalucía.

El domingo y los días siguientes estaré pendiente de cómo transcurre y de los resultados electorales. Mi deseo es que ganen con mayoría clara en votos y escaños los independentistas.

Me preocupa doblemente el papel que jugarán nuestros compatriotas el 27 de septiembre, y más el de los siguientes días, semanas y meses. Afortunadamente, han sido muchos los andaluces de Cataluña que ya se han posicionado a favor del proceso soberanista, me enorgullece pero sé que, numéricamente, son pocos.

Me apenaría mucho que la gran masa de andaluces que se vieron obligados a emigrar porque las oligarquías de España y Andalucía les negaron un trabajo decente, una vida más estable, mejor educación, etc. jugaran a favor de los españolistas. España es la culpable de su exilio, no los catalanes, que sean manipulados a favor de los mismos que desde hace siglos han oprimido y oprimen a Andalucía y a los andaluces.

Años atrás, la Junta de Andalucía tenía en Cataluña un delegado y una pequeña delegación. Sólo se preocupaban de financiar Casas de Andalucía dóciles y serviles. Potenciar el flamenco y las sevillanas, así como pagar carteles de “romerías” muy cutres, reproduciendo las de pueblos andaluces. También, indirectamente, acercándoles a su “partido hermano”. Han sido y son muchos los cientos de concejales, algunos alcaldes catalanes que nacieron en Andalucía. La Junta nunca ha sido andaluza, fue y es ante todo, española, y esa estrategia fue la que inculcó a esos andaluces, con escasa cultura y poca preparación cultural. También había otros andaluces cultos, profesionales, funcionarios del Estado, con medios económicos alejados del PSOE, pero igualmente alienados en su condición de ciudadanos andaluces. Estos últimos, generalmente, han estado ligados a la derecha españolista.

A toda la pléyade de adeptos de la Junta de Andalucía o del Estado Español era fácil detectarlos en la “Feria de Abril”, en remedos de “romerías” o en grandes festivales de sevillanas, pero no los recuerdo en los masivos conciertos de Carlos Cano en Cataluña.

El 27-S será un día de los que se recuerdan en la Historia. Tanto si ganan los soberanistas, los míos, como si ganan los estatalistas.

A partir del 28 de septiembre, ¿qué papel jugarán los nuestros? ¿Serán los palanganeros de los españoles o decidirán que Cataluña es su nueva casa y apostarán por el soberanismo?

Deseo y espero que apuesten por Cataluña. No les van a prohibir tomarse un fino, cantar flamenco o bailar sevillanas. Si son leales, seguirán como hasta ahora. Levantándose pronto, pagando con dificultad sus hipotecas y soñando con venir en Semana Santa o en verano a su casa, a Andalucía.

Los andaluces de Cataluña pueden ayudar a Andalucía. Su ejemplo hará pensar y perder el miedo a muchos andaluces. Ayudarán a romper las cadenas que muchos tienen con el PSOE, el PP, Ciudadanos o Podemos. Los andaluces de Andalucía podremos recibir con frescura el aire y la libertad de otros pueblos y empezar a pensar en despojarnos de las cadenas que pesan sobre nosotros desde que nos conquistaron castellanos, leoneses y también catalanes.

Al campo no se le pueden poner puertas. Desde Cataluña, el 27 de septiembre puede iniciarse una marea y una riada de aire fresco que inunde nuestra nación de deseos de ser libre. Algo parecido pero más definitivo que el muy recordado 4 de diciembre de 1977.

Hermanos andaluces que vivís y votáis en Cataluña: sed fieles a la nación donde vivís, ayudadnos a los andaluces a soñar con la libertad. Votad soberanista el 27 de septiembre, por Cataluña y por Andalucía. Más de cinco siglos de opresión merecen que empecemos a ver un rayo de esperanza.

Maryana, la chica más fuerte del mundo

Por Irina Riot, de “Riot and Roll”

El 8 de marzo de 2015 Maryana Naumova levantó 150 kilos en el “Arnold Classic”, uno de los grandes eventos del bodybuilding en Estados Unidos, creado por el mismísimo Arnold Schwarzenegger, que la recibió personalmente. Le faltaba un mes para cumplir 17 años.

Después de romper el récord absoluto de levantamiento de pesas femenino, se incorporó del banco, sus coletas rubias con las puntas de un rosa encendido, levantó el puño triunfante y se marchó de vuelta a su Rusia natal.

Le decían que no se dedicara a eso, que iba a parecer un chico: “Me encantan las figuras de las chicas que hacen bodybuilding. Fue difícil empezar para mí, porque fui la primera chica que rompió tantos récords. Sigue sin ser fácil, ¿eh? Tienes que entrenar duro, hay que comer sano y dormir bien.”

Maryana (“¡Es Maryana, no Mariana!”, puntualiza ella) tiene una cuenta en Instagram donde inmortaliza sus andanzas, un Facebook donde responde a sus fans y sube sus vídeos, utiliza emoticonos al escribir, bebe frapuccinos del Starbucks y le encantan los selfies. Por cierto, es rabiosamente guapa. Sus brazos torneados y su larga melena le dan un aire de heroína épica, una heroína atípica de sonrisa enorme. Pero eso no es lo que realmente perturba al mundo sobre Maryana.

Algunos la critican. Que si arquea la espalda al levantar las pesas, que si lleva refuerzos en los brazos… En el mundillo culturista molesta ver a una adolescente levantar a pulso el peso de una moto de carreras o de un jabalí adulto. Algunos la llaman “Barbie”, con mitad admiración y mitad desprecio. Otros, la princesa del press-banca, o el monstruo rojo del press de pecho. Y hay otros, simplemente, que le llaman camarada.

Maryana Naumova en Donetsk, durante su último viaje al Donbass.

Militante del Komsomol (la Liga Rusa de la Juventud Comunista Leninista, rama juvenil del Partido Comunista de la Federación Rusa), Maryana ha celebrado sus victorias deportivas con hoces y martillos, además de haber conmemorado el aniversario del nacimiento de Lenin con flores y canciones que subió a las redes sociales. Como ocurría con las atletas soviéticas en las Olimpiadas durante la Guerra Fría, miles de niñas rusas siguen sus pasos y se apuntan al gimnasio para trasegar con barras y mancuernas. Una musa maldita, quizá un fetiche para los nostálgicos de viejos tiempos, Maryana aguanta mucho más peso sobre sus hombros que el que levantan sus brazos. Está reescribiendo el deporte femenino a la vez que la memoria histórica en la compleja Rusia actual.

Acaba de terminar su visita en Damasco como invitada de la Primera Dama de la República Árabe Siria, Asma al Assad. No ha tenido pelos en la lengua para pronunciarse sobre el conflicto sirio poniéndose del lado del Presidente, el mismo que Occidente señala con el dedo acusador y acusa de dictador genocida. Maryana acude a los puntos calientes de la geopolítica internacional pese a que le lluevan críticas. “No es tan malo como dicen, ni me quitaron el teléfono móvil ni me hicieron comer perro”, espetó a la NBC sobre su viaje a Pyongyang en 2014.

Su “trabajo social”, como ella lo llama, la ha llevado en cuatro ocasiones al este de Ucrania, a los territorios de las repúblicas populares donde sigue activo el frente. “Fui al Donbass a ayudar a los niños, a distraerles de la guerra. Hicimos competiciones, juegos e inauguramos el nuevo curso. También llevamos ayuda humanitaria”. Muestra imágenes con niñas y niños que la abrazan, también con milicianos, con políticos o frente a los monumentos devastados por la guerra. “Es la cuarta vez que voy al Donbass y veo que las cosas han cambiado. La gente trabaja, vive, estudia. Ojalá puedan vivir en paz”. No oculta sus intenciones, porque es obvio que en sus viajes hay mucho de diplomacia, casi más que de deporte.

Las consecuencias políticas de sus aventuras extradeportivas no se han hecho esperar: es persona non grata para el gobierno ultranacionalista de Kiev, que ha borrado todo su palmarés obtenido en Ucrania y la ha incluido en la infame lista de terroristas del Servicio de Seguridad Nacional ucraniano. Ha perdido el patrocinio de una marca de productos de nutrición deportiva norteamericana y su visa para viajar a países como EEUU o Australia para futuras competiciones peligra seriamente.

Le acusan de ser una herramienta propagandística al servicio del Kremlin, una marioneta bonita de brazos fuertes. Pero cuando se habla con Maryana pronto se percibe que está lejos de ser “la Marisol de Putin”: tiene las cosas muy, muy claras. “He vivido experiencias enormes. Viajo por todo el mundo, conozco a mis ídolos, hablo con políticos, con gente de un montón de países diferentes. Y eso va a ayudarme mucho en mi futuro trabajo”. Va a estudiar Relaciones Internacionales en la universidad, y esa, asegura, es su vocación. “Ahora tengo que centrarme en preparar las competiciones porque me he tomado un descanso largo. También necesito estudiar para aprobar los exámenes y seguir haciendo mi trabajo social”.

Maryana, culturista y futura diplomática, que se hace selfies con Hulk Hogan y abraza entre lágrimas a Schwarzenegger, pero que no le asusta hacer “turismo” bajo las bombas de Lugansk o Damasco. Que levanta el puño y bebe frapuccino. Que tiene unos bíceps de piedra y la calidez de una dulce matrioska con el rostro pintado primorosamente a pincel. Que va de Pyongyang a Ohio sin pestañear y en ambos sitios la tratan bien. Que igual te dispara un AK-47 al aire que canta canciones en un orfanato. Habrá a quien le parezca una atractiva contradicción, una anécdota que olvidar cuando se cierra la ventana, o un producto freak de nuestra era; no faltan en la red las alusiones sexuales a su persona, tiene suerte de no leer lo que dicen de ella en Forocoches.

Permitidme el atrevimiento si digo que Maryana no es una anécdota en los márgenes, es un insolente desafío a la feminidad hegemónica. Lo es frente a la normatividad de su propio entorno: no hay más que ahondar en la sociedad rusa post-soviética, cuando la crisis de masculinidades que generó la Perestroika devino en una exaltación de la masculinidad agresiva y dominadora. Paralelamente, se dio la construcción de modelos “modernos” de mujer rusa a la medida de la nueva sociedad de mercado, donde el éxito se obtiene a través de la belleza y se exaltan los valores tradicionales familiares y domésticos mientras se desvalorizan los logros profesionales.

Pero Maryana también desafía las normas dictadas por la rebeldía en Occidente, tan ligada a la sexualización de todas las cuestiones de género. Sus espectáculos deportivos no tienen nada de performance queer sino la solemnidad y la disciplina de la atleta; su identidad de mujer cisgénero no es el centro de sus preocupaciones, su corporalidad es su trabajo, no su emancipación y sin un atisbo de provocación malintencionada, jugando con su calidez de adolescente, está retando al mundo tanto con sus bíceps como con sus viajes. Maryana se posiciona del lado incómodo de las cosas, ese lado donde a menudo pasamos de puntillas, ese al que es mejor no cuestionar. Es una rebelde a la antigua, militante en tiempo nuevo donde se mira con extrañeza a quienes buscan la emancipación en las viejas causas.

Yo, que soy una romántica, pelín mitómana y de gustos viejunos, me siento más cerca de Maryana que de muchos referentes abiertamente feministas de la posmodernidad. Y algo me dice que Maryana aún tiene mucho que decir: “Tengo planes, muchos planes…”

Desde luego, si mi yo de 8 años fuera una niña que andase por cualquier barrio de Moscú, querría ser como ella.

Una historia de los nazis en la Costa del Sol

Por Diego Doña Solar

Mientras los nazi-fascistas genocidas se lucraron y vivieron lujosamente, en toda impunidad, con la complicidad del Estado fascista español, tanto en el franquismo como en la “democracia”, nosotros tenemos que vivir en un zulo de 24 metros cuadrados con un mínimo de ingreso económico para subsistir tanto yo como mi familia.

Léon Degrelle, nazi-fascista belga que se consideraba “hijo adoptivo” de Hitler, líder movimiento nazi belga Rex y jefe de la Legión Valona de las Waffen-SS, condecorado por el propio Hitler y condenado a muerte en Bélgica por colaboración con los invasores nazis, fue protegido por el Estado fascista español hasta su muerte en 1994. Recibió 25.000 pesetas (equivalentes a 2 millones de pesetas de la década de 1980, según contaba el propio Degrelle) con falsos documentos de identidad entregados en 1945, a los pocos años de llegar a España. Además, dirigió una empresa constructora que efectuó numerosas obras para el régimen franquista.

Léon Degrelle, décadas después de 1945, vestido con su uniforme de la Legión Valona de las Waffen-SS.

Durante la década de 1950 y hasta 1963 estuvo localizado en la finca de La Carlina, junto al municipio de Constantina, en la provincia de Sevilla, donde llevó a cabo unas obras de construcción de un palacete y unas residencias anexas para él, e hizo negocio construyendo casas para oficiales estadounidenses que ya se instalaban cerca de la Base Aérea de Morón. Cabe señalar que durante la Guerra Civil Española, concretamente el 9 de agosto de 1936, Constantina fue capturada por los fascistas, fusilando a 990 personas. Es el mayor número de fusilados de toda la provincia de Sevilla, excluyendo a la capital. La persona que le ayudó fue José Antonio Girón. El ministro franquista fue el que le buscó ese lugar tranquilo. La ayuda de Blas Piñar, de multitudes de franquistas y la complicidad silenciosa de los “demócratas” hicieron el resto. Desde su espléndida finca en Fuengirola, ejerció con descaro e impunidad la apología del genocidio, el apoyo a la organización neonazi CEDADE y la participación activa en la reorganización del nazi-fascismo en toda Europa. Degrelle, amparado por el falangista Girón, disfrutó de un plácido retiro en Torreblanca del Sol, en Fuengirola, ciudad entre otras en las que residió hasta su muerte a los 87 años en Málaga, bajo la falsa identidad (que le proporcionó el régimen franquista) de León José de Ramírez Reina.

Girón, conocido como “el león de Fuengirola”, se hizo desde 1949 con 67.000 metros de terreno junto al mar en la citada ciudad costasoleña por menos de 200.000 pesetas (según los nacional-católicos, claro). En 1957 seguía acumulando hectáreas, dedicándose a sus negocios urbanísticos y turísticos en la Costa del Sol. Durante el intento de golpe militar del 23 de febrero de 1981, Girón quedó registrado en las cintas grabadas por el ultraderechista Juan García Carrés, donde también se encontraron conversaciones con Carlos Iniesta Cano, ex-director general de la Guardia Civil. Formó junto a Blas Piñar y Raimundo Fernández-Cuesta el grupo denominado como “el búnker”, el ala más inmovilista del régimen franquista y que se consideraban sucesores legítimos de la obra política de Franco. En la década de 1980 su fortuna estaba valorada en 1.500 millones de pesetas. En sus negocios en la Costa del Sol siempre estuvo a su Hans Hoffmann, alias “Juanito”.

Hans Hoffmann, que fue intérprete de la División Azul y de Joachim von Ribbentrop (ministro de Exteriores de Hitler), además de cónsul de Alemania en Málaga. Fue nombrado para ese cargo en 1974, debido a su papel clave en las relaciones entre la España franquista y la República Federal Alemana durante el gobierno de Konrad Adenauer, en la década de 1950. En una lista negra de nazis aparece como “miembro destacado del NSDAP y peligroso agente de la Gestapo. Empleado en el Departamento de Prensa de la embajada de Alemania Occidental en España”. También formaba parte de la red “Werwolf” en España, dedicada a secuestrar alemanes sospechosos de no apoyar al régimen nazi. Esta red la conformaban alemanes que vivían en Madrid y algunos destacados falangistas. Hoffmann vivió tranquilo en España hasta su muerte a los 83 años de edad, en 1998, en Málaga, convertido en un próspero promotor inmobiliario. Este agente nazi era íntimo amigo de José Antonio Girón, cuyos primeros negocios en común se remontan a 1949.

El entonces alcalde de Fuengirola, Salvador Sáenz de Tejada, recomendó a los propietarios de la finca Santa Amalia que vendieran antes de que se les expropiase por una suma ínfima para instalar un campo de fútbol en los terrenos. Los dueños, humildes campesinos, daban todo por perdido cuando les llegó una modesta oferta que, al menos, les permitía sacar 90.000 pesetas de entonces por 36.560 metros cuadrados de terreno. La parcela pasó a ser propiedad de la esposa de Hoffmann por un precio escriturado de 15.000 pesetas. Un año más tarde, se volvió a escriturar por las mismas 15.000 pesetas a nombre de María Josefa Larrucea Samaniego, que daba la casualidad de que era la esposa de Girón. A partir de ahí se sucedieron operaciones similares. Aquello fue el comienzo de un imperio inmobiliario que se traduciría en miles de millones de pesetas de beneficio en las décadas siguientes, incrementados además por la enorme ventaja del urbanismo a la carta del franquismo. Directamente o mediante intermediarios, Girón participó en, al menos, cinco sociedades inmobiliarias (Boquetillo, Iberosur, Proimasa, Proifusa y Sohail) que adquirieron propiedades por 1.000 millones de pesetas en la década de 1970 en municipios como Fuengirola, Marbella o Mijas.

En 1995 muere José Antonio Girón y es enterrado en Fuengirola, localidad en la que falleció a los 83 años de edad. El ex-teniente coronel Antonio Tejero Molina, condenado por la intentona golpista del 23 de febrero de 1981, además de sus antiguos colegas Ramón Serrano Súñer y José Utrera Molina, se encontraban entre los asistentes. También estaba presente la entonces alcaldesa de Fuengirola, Esperanza Oña, del PP. Camisas azules, pelos cortos y engominados, junto a viejos reivindicadores de las JONS, se dieron cita en la misa que ofició el hijo de Tejero (capellán militar) junto a otros sacerdotes. Fuera de la iglesia unos 200 vecinos y seguidores de Girón siguieron la celebración, entre ellos Serrano Súñer, que con sus 94 años de edad a cuestas resumía el pensamiento del Movimiento Nacional franquista: “Queríamos una España modernizada, adelantada, sin tocar sus raíces tradicionales, sino más arraigadas”. Entre aplausos y bajo la entonación del “Cara al Sol” salió el féretro de Girón desde la iglesia, por el pasillo que le formaron jóvenes y veteranos franquistas. Tras la muerte del fascista Girón, Esperanza Oña declaró a la cadena de radio SER lo siguiente: “Girón consiguió socialmente grandes avances, aunque habrá personas que no querrán reconocerlo porque les vayan a tildar de no sé qué”.

José Antonio Girón (izquierda) y Blas Piñar (derecha), dos destacados socios económicos de Léon Degrelle y prominentes miembros del aparato político-ideológico más reaccionario del franquismo.

No son ningún secreto las relaciones del PP de Fuengirola con la calaña nazi-fascista. Ana Mula, actual alcaldesa tras la renuncia de Esperanza Oña, tiene vínculos muy estrechos con uno de los líderes del neonazismo español. Mula comparte un inmueble con el que fuera número 2 por el Movimiento Social Republicano (MSR), un partido neonazi, en las elecciones al Parlamento Europeo de 2009, el abogado Erik Norling. Este es, asu vez, representante de la Cámara de Comercio Hispano-Noruega de Málaga y socio del despacho de abogados de la alcaldesa de Fuengirola. Norling es autor de varios libros nazi-fascistas. En la presentación de uno de sus libros, el propio Norling manifestó su admiración por Léon Degrelle y reconoció su antigua militancia en CEDADE, grupo neonazi considerado como el mayor de todos sus homólogos de estas características en Europa. El autor afirma que “Léon Degrelle siempre estuvo en primera línea. Durante su larga vida encendió las almas a todos los jóvenes, en especial a los que militábamos en CEDADE”. Además, Norling fue el abogado del nazi Fredrik Jensen, quien consta en los archivos de la Interpol como criminal de guerra condecorado por Hitler, además de secretario de la Fundación “Amigos de Léon Degrelle”.

La novela del farmacéutico malagueño Rafael García Maldonado titulada “El trapero del tiempo” sitúa a varios jerarcas nazis en el origen de la corrupción urbanística que surgió en la Costa del Sol. El autor, cuya casa familiar en la Costa del Sol distaba menos de un kilómetro de la que disfrutó Léon Degrelle, ha asegurado que desde niño ha escuchado historias de corrupción relacionadas con el desastre urbanístico de la Costa del Sol. Según García Maldonado, su novela contiene “varias novelas en una”. Por un lado está la narración de cómo personas que han cometido las mayores barbaridades logran llevar una vida cómoda, “mientras que otras que se han portado decentemente lo pasan bastante mal”, según explica el autor. Murieron con casi 90 años, llevaron una vida cómoda en la Costa del Sol, se hicieron millonarios como promotores inmobiliarios, dieron su nombre a colegios que todavía existen y que siguen llevando sus nombres, y aunque fueron perseguidos por los británicos y algunas organizaciones de judíos cazadores de nazis, lograron esquivarlos bajo el paraguas del franquismo.

Yo soy hijo de inmigrantes malagueños que se marcharon a Bélgica, patria de Degrelle y país donde nací. Soy una persona que se desplaza en silla de ruedas eléctrica, con una “discapacidad” del 99%. Llegué en agosto de 2003 con Barbara, mi pareja, a Andalucía, más concretamente a Fuengirola, y hace casi 32 meses nació Azahara, nuestra hija. Soy autor de cómics, dos de los cuales se han editado en Francia. Soy licenciado en Bellas Artes y profesor de Secundaria en el Área de Educación Plástica y Visual. Desde nuestra llegada, mi vida se ha resumido en una batalla para obtener y/o intentar que se respeten mis derechos, siendo primeramente un cúmulo de errores y/o ignorancia de los servicios sociales en general y de la Junta de Andalucía, que me llevaron a sobrevivir 7 meses sin ningún recurso económico hasta poder, por fin, beneficiarme de una pensión no contributiva durante unos meses, que luego no dudaron en retirarme erróneamente el día que nos dimos de alta en la Seguridad Social por haber sido contratado laboralmente, pero sin ser remunerado. Tras más de 10 meses sin dinero, pasando hambre e intentando no tener que mendigar para subsistir, me devolvieron la pensión. Un proceso de “integración laboral” de las personas con diversidad funcional que se transformó para mí en todo lo contrario, obligándome a vivir en la precariedad más absoluta durante 10 meses. Se me ha denegado trabajar hasta en la ONCE. En 2010 tuve que esperar más de dos años para un simple tratamiento que a día de hoy me dejó secuelas, porque así funciona el sistema capitalista de “Salud y Bienestar Social” de la Junta de Andalucía, en este Estado fascista español.

Frente a tal Estado que condena a una muerte premeditada y lenta al pueblo, lo expolia, engaña, tortura, afama, asesina, que pone en riesgo la vida de mi hija y de su madre, solo cabe levantarse y destruirlo. No quiero ni caridad, ni parches, ni promesas, ni engaños electorales de engendros social-fascistas e izquierdistas. Este Estado fascista español, que subsiste desde 1939 con el culto a la muerte, las cunetas, las fosas, la corrupción, la tortura, el miedo y el engaño al pueblo, se debe derribar ya de una vez. Limpiar de la Península a toda la burguesía y a toda la lacra fascista que ha hecho de este lugar un ataúd como patria del pueblo. ¡Muy pronto estos parásitos entenderán lo que es la lucha de clases!

“No puede haber democracia y libertad en España hasta que se entre a fondo en el problema de la tierra, hasta que se acabe con el poderío de los grandes caciques y terratenientes, hasta que se acabe con la dominación de la Iglesia. Consolidando las posiciones que ya hemos ganado, el pueblo trabajador no se dejará arrebatar sus conquistas, y marchará hasta la consecución de sus fines por los medios que sean.” (José Díaz Ramos, secretario general del Partido Comunista de España entre 1932 y 1942)

Enseñanzas para la izquierda soberanista a través del colapso del Partido Andalucista

Por Shema Rivera

“Este es el problema: Andalucía necesita una dirección espiritual, una orientación política, un remedio económico, un plan cultural y una fuerza que apostalice y salve”

(Blas Infante)

Desde que hace unas semanas comenzaran los rumores, hasta la confirmación de los mismos este pasado domingo, mucho se ha escrito a propósito de la anunciada disolución del Partido Andalucista. Más allá de que esta resolución pueda resultar un acontecimiento positivo o negativo, de que nos parezca bien o mal, debemos rascar un poco más hasta encontrar las enseñanzas que nos deja el paso del PA que, lo queramos o no, ya es historia. Una mirada reflexiva se hace necesaria para seguir visualizando con claridad la senda a seguir en el futuro.

La construcción de un partido de obediencia andaluza

En la génesis de lo que sería el PA encontramos la formación de Compromiso Político – que tuvo que registrarse a modo de empresa para poder actuar legalmente, quedando como CPSA – en 1965 de la mano de militantes e intelectuales de composición pequeño-burguesa. Esto es importante, porque va a determinar unos posicionamientos de carácter progresista debido a que su trabajo se ve complicado por el sistema dictatorial franquista. Su incidencia en la vida política, sus reivindicaciones y el trabajo a pie de calle con los sectores populares les harán ir creciendo mientras ganan adhesiones con el paso del tiempo. Su concreción en la Alianza Socialista de Andalucía en 1971 y en el Partido Socialista de Andalucía en 1976 confirmó su progresión.

En estos años es recalcable cómo, a pesar de la dictadura franquista que había intentado borrar cualquier reminiscencia de Andalucía como un sujeto existente; donde comienza a ahondarse con mayor profundidad en los marcadores de dependencia y subdesarrollo que seguimos arrastrando; con una cultura que se vende totalmente encorsetada dentro de las necesidades del Régimen como pilar que sustenta la homogeneización y la unidad de España; sin acceso a conocimientos académicos certeros sobre el desarrollo de la Historia de Andalucía y su singularidad como comunidad humana; aun con todos esos inconvenientes, la voluntad popular en Andalucía fue clara y contundente a la hora de erigirse el pueblo andaluz en sujeto y reivindicarse en sus derechos. Todas conocemos las numerosas movilizaciones y muestras de fuerza que se sucedieron entre la segunda mitad de la década de 1970 y principios de la década de 1980, todas ellas tienen en mayor o menor medida el sello del PSA tras de sí.

Esto demostró la necesidad histórica de un partido como el PSA en aquel momento, y su creciente éxito se basó en haber comprendido las necesidades que tenían las andaluzas: confrontar la dictadura franquista con políticas de izquierda a través de una reivindicación como pueblo que se plasmara en un estatuto propio, pues en la cosmovisión popular del momento, el Estatuto de Autonomía, es decir, conseguir formas de gobernarnos a nosotras mismas, era la vía para superar la situación de pobreza y subdesarrollo que asolaba el territorio. Gracias a esto, el movimiento andalucista pudo contar entonces con un amplio componente de militancia de base que se unía a esa vanguardia intelectual, de influencia marxista en muchos casos, que iba construyendo el espacio político en el que fusionarse a los movimientos de masas.

Los errores que marcaron el destino

A pesar de esta inicial línea correcta, el PSA (y posterior PA) nunca llegó a convertirse en un referente político estable para el conjunto del país. Muchas manos se han limpiado aduciendo al oportunismo puesto en práctica con el PSOE, que asimiló primero y absorbió después todo discurso y movimiento de carácter andalucista. Y, aunque esto no es incierto, las causas de la decadencia del PA tienen un componente endógeno principalmente.

Por un lado, el PSA fue una fabricación defectuosa desde su inicio, cuando eligió a Alejandro Rojas Marcos como máximo dirigente. Era previsible, pues fue él quien impulsó Compromiso Político y la ASA, pero también fue él quien inició las prácticas de la política de salón, convirtiendo al partido que había suscitado las esperanzas de muchas andaluzas en una herramienta más del engranaje del sistema político español. Se creó una élite partidista que optó por un camino alejado de los intereses de las bases de componente obrero y popular, y mientras recorrían ese camino, fueron dejando en cada parada las importantes reivindicaciones de izquierda que contenían los programas iniciales del PSA. Si el pilar ideológico era el nacionalismo andaluz de izquierda, se acababa por perder también el componente nacionalista, pues en el caso andaluz el uno sin el otro no tienen razón de ser. Así, la línea política quedaba en un nacionalismo de bandera, vacío de discurso y timorato por su ambigüedad, y su presencia en las luchas obreras y sociales fue escasa por no decir nula, provocando un desengaño generalizado entre aquellas masas a las que anteriormente supo seducir.

A su vez, el sector intelectual del partido, aquel que se encargó de estudiar y rescatar nuestra Historia, el que teorizaba sobre Andalucía y que analizaba los procesos políticos necesarios para construir, los Lacomba, Aumente Baena o De los Santos, quedaban cada vez más alejados de la vida interna del partido, donde no tenía ya cabida el espacio para la reflexión y que dejaba todo a la improvisación en busca del acaparamiento de sillones institucionales sin proyecto de futuro para Andalucía.

Casi a la par que asistíamos al nacimiento del PSA, en el ámbito rural andaluz veía la luz el Sindicato de Obreros del Campo (SOC) como elemento vertebrador de las luchas jornaleras que han sido punta de lanza de la lucha de clases en Andalucía. Ambas formaciones surgen en 1976 y no es casual, las incipientes luchas que se estaban desarrollando en los ámbitos urbano y rural necesitaban dotarse de herramientas organizativas acordes a las aspiraciones populares. Tampoco fue casual que un año después asistiéramos al siempre rememorado 4 de diciembre de 1977 y todo lo que conllevó.

Sin embargo, el PA tiene uno de sus mayores fracasos en su desconexión con el ámbito rural andaluz y eso resulta decisivo. No se puede entender en Andalucía un movimiento de carácter nacional que aspire a la liberación de nuestra tierra si no está inmerso de lleno en las luchas del campo, en la reforma agraria y codo a codo con las jornaleras. Claro está que el PA, por su propia composición de clase, no podía asumir directamente esta lucha, pero no mostró un excesivo interés por acercar posturas y trabajar conjuntamente a esos sectores rurales que tan combativos han sido y siguen siéndolo hoy. Este hecho les terminó de alejar de unos posicionamientos nacionalistas desde una perspectiva de clase.

José Acosta Sánchez, quien fuera un destacado miembro del PSA, llegó a escribir en 1979, casi de forma premonitoria, lo siguiente:

“Si la voluntad política del pueblo andaluz se frustra – por razones externas a Andalucía, quiebra de la democracia española incipiente, bloqueo de las autonomías, etc., o por la incapacidad de las propias fuerzas andalucistas – indiscutiblemente se insistirá en la negación de la nacionalidad andaluza, y hasta se volverá a negar la existencia del pueblo andaluz, su identidad, su cultura y su Historia. Y el subdesarrollo de nuestro país tocará fondo, e incluso se considerará como ‘algo natural’, inherente al sur, adherido a su gente incapaz. La depresión geográfica de Despeñaperros se institucionalizaría como depresión igualmente natural a efectos económicos, sociales y políticos.”

Finalmente todo se conjugó, porque la democracia española nunca alcanzó un carácter realmente democrático, lo que ha llevado a la invalidez del sistema autonómico, ante lo que el PA fue incapaz de actuar intentando desbordar por la izquierda con un discurso nacional rupturista con los intereses del Estado, contrapuestos en su totalidad a los del Pueblo Trabajador Andaluz que hemos quedado cada vez más hundidos en la dependencia, el subdesarrollo y nuestra negación como pueblo.

Aprender de la Historia, construir el futuro

Pero de los errores históricos cometidos por el PA debemos extraer irremediablemente las enseñanzas que nos permitan seguir construyendo un proyecto viable para el futuro de nuestra Andalucía. No olvidemos que el PA muere siendo la cuarta fuerza política a nivel municipal, un dato que no resulta baladí. Ya desde la Constitución de Antequera de 1883, y recalcado por Blas Infante, el municipalismo se ha planteado como una de las bases principales para sostener un proceso de transformación en Andalucía, y las más de 300 concejalías y casi 20 alcaldías – resultado bastante por encima de las expectativas de cualquier fuerza soberanista andaluza – dejan entrever que existe la necesidad de un espacio político puramente andaluz, donde poner en práctica las políticas más cercanas a nuestro pueblo. No necesitamos un nuevo PA, la experiencia nos ha mostrado que las urgencias que padece el pueblo andaluz solo pueden solventarse a través de unas medidas netamente de izquierdas, es decir, en favor de las capas populares, y que es precisamente cuando se abandonan cuando se pierde la confianza de aquellas personas que en su día dieron un voto de confianza a un proyecto político determinado.

Que ese proyecto político debe ir de la mano de los movimientos sociales y populares, del activismo en la calle, para no desprenderse de esos postulados y que debe acompañarse de una vanguardia ideológica que fortalezca el ámbito de la lucha política.

A su vez, se hace imprescindible la configuración de espacios que vertebren la unificación de las luchas del campo y la ciudad, solventando las contradicciones existentes entre ambos núcleos.

Estos puntos, explicados aquí grosso modo, necesitamos convertirlos en líneas rojas con las que afrontar la necesidad de construir un referente político de obediencia andaluza, de carácter popular y anticapitalista, que nos permita seguir pensando la tierra para seguir construyendo futuro por una Andalucía libre.

Eritrea, un socialismo desconocido de África

Hay un país con una revolución socialista en África: Eritrea. ¿Por qué se le ignora? En una entrevista a Mohamed Hassan, experto en geopolítica y uno de los mayores especialistas del mundo árabe y musulmán, descubre una realidad ignorada incluso en medios alternativos. Algunas de sus afirmaciones son las siguientes:

Eritrea está en el Cuerno de África, región de guerras, hambre, pobreza y neocolonialismo. Su gobierno ha hecho una revolución que recuerda a Cuba y también sufre el ataque de Estados Unidos y sus aliados.

Su proyecto político para la región es poner término pacífico a los múltiples conflictos entre vecinos sin interferencias extranjeras, y desarrollarse juntos aprovechando sus riquezas naturales.

Eritrea ha debido luchar sola contra Etiopía que, con el apoyo de Europa, Israel, la URSS y Estados Unidos ha intentado anexarla y destruir su sistema político.

En rojo, localización de Eritrea en África Oriental.

Es un país con rasgos particulares, herencia del colonialismo italiano que instaló industrias, desarrolló la agricultura y permitió la formación de una clase obrera, sindicatos, periódicos y organizaciones nacionalistas.

En la década de 1970 se formó el Frente de Liberación del Pueblo de Eritrea (FLPE), de inspiración marxista, que en medio de la lucha contra los ocupantes etíopes inició una verdadera revolución: emancipación de la mujer, organización de consejos democráticos en las ciudades, reforma agraria, educación, etc. con lo que logró movilizar al pueblo y vencer a fuerzas materialmente muy superiores.

En 1982 pudo derrotar, pese a grandes pérdidas, a una Junta Militar etíope apoyada por la URSS que contaba con 1.000 tanques, 1.500 transportes blindados, 90 cazas y helicópteros de combate, además de 150.000 tropas terrestres.

En 1993 asumió el poder el FLPE, que ha establecido un modelo de desarrollo de cinco pilares:

  1. La seguridad alimentaria, fundamentada en la agricultura pluvial y la economía de plantaciones, la reforma agraria que entregó a cada agricultor su propio terreno, un sistema mecanizado y estaciones de tractores del Estado para los campesinos, que tienen tiempo de aprender a leer y medios para formarse en otros oficios.
  2. El acceso a agua potable, que evita enfermedades y muertes endémicas en África.
  3. La sanidad gratuita y con una red competente de clínicas diseminadas por todo el país, conectadas a hospitales.
  4. La educación, prioridad del Estado, que quiere desarrollar sus recursos humanos para tener personal completamente propio con el que explotar sus materias primas.
  5. Los expatriados, el último pilar, son los eritreos que envían dinero a sus familiares desde el extranjero y de paso pagan un porcentaje al Gobierno, lo que constituye una fuente considerable de ingresos.

La política del FLPE se ha hecho fuerte respetando la igualdad para las etnias y confesiones religiosas, lo opuesto a lo común en África, donde etnias y religiones se matan entre sí como norma general. En Eritrea conviven cristianos, musulmanes y al menos nueve etnias diferentes. La conducta de los dirigentes eritreos ha sido animar a cada etnia a valorar sus tradiciones y a compartirlas.

El presidente Isaias Afewerki, cuyo tren de vida es modesto, gobierna sin elecciones desde 1993. No hay oposición política y existe un solo partido. La democracia de múltiples partidos en África no funciona, crea divisiones y permite que las potencias neocoloniales hagan triunfar cada 4 o 5 años a sus candidatos, financiándolos.

La democracia de partidos, donde el poder lo tienen los ricos que no son elegidos, es un modelo. El sistema de partido único es otro modelo, según sus especificidades cada país debe resolver cuál le conviene.

“Eritrea es una democracia popular en la que las personas tienen acceso a la sanidad, no arriesgan la vida al beber un vaso de agua, tienen trabajo, comida, electricidad… Prefiero vivir en un país así antes que en una llamada democracia como el Congo o Etiopía. Y si a pesar de todo se considera a Eritrea una dictadura, prefiero vivir sobre una dictadura así.” dice Hassan.

Isaias Afewerki, presidente de Eritrea desde la independencia en 1993.

En el aspecto religioso, Eritrea reconoce a la Iglesia Ortodoxa Eritrea, al catolicismo, al culto evangélico, al luteranismo y al Islam. Para practicar otra religión, como protección de las que sirven a intereses políticos extranjeros, se debe presentar un expediente donde se declare su forma de financiamiento externo. Es el caso, principalmente, de la religión protestante y de la corriente pentecostalista, relacionada con la extrema derecha estadounidense, que promueve el éxito material exacerbando el individualismo. Sus misioneros disponen de mucho dinero para convertir pobres, en cierto modo comprándolos.

Eritrea prohibió los medios privados de información porque en África se necesita un capital muy grande para crear uno, y es imposible competir con los occidentales, que son hegemónicos debido a ello. Se han encarcelado a periodistas por estar al servicio de las potencias imperialistas y manipular la opinión pública para desestabilizar al Gobierno. Como en Cuba y Venezuela, el pago lo hacen servicios secretos extranjeros.

Los sistemas políticos en La Habana y Asmara son muy parecidos. También Isaias Afewerki y Fidel Castro. Ambos han luchado por liberar a sus países antes de presidirlos, lanzaron la revolución social a favor del pueblo y tanto Eritrea como Cuba son bastiones contra el imperialismo, lo que les acarrea las iras de Estados Unidos.

El Cuerno de África es una región estratégica para Washington, que trata de instalar ahí una base militar para controlar Oriente Medio y el acceso africano al océano Índico. El Imperio ya se ha ganado a Etiopía y Djibuti. Su objetivo ahora es Eritrea, y consiguió que el Consejo de Seguridad de la ONU condenara al país acusándolo falsamente de armar a grupos rebeldes en Somalia.

África nunca se ha liberado del colonialismo. Occidente, por medio de la Organización Mundial de Comercio, impone unas reglas que permiten a sus multinacionales saquear las riquezas africanas.

La voluntad de Eritrea es liberarse de las potencias extranjeras. La economía del país se basa esencialmente en una agricultura en pleno desarrollo, la red de infraestructuras está relativamente desarrollada, se dispone de importantes recursos de oro, cobre, gas y petróleo todavía sin explotar. Eritrea quiere disponer de esas riquezas a su manera. Elabora un modelo de desarrollo propio que está disponible para inspirar a otros gobiernos de una África que posee enormes riquezas.

A fin de cuentas, la frase “Nunca jamás arrodillarse” es el lema nacional de Eritrea.

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¿Por qué nos interesa la independencia?

Por Pablo Hasél

CatalunyaEn este texto explicaré los motivos por los que creo, como tantas y tantos más, que nos interesa la independencia de Cataluña y por qué voy a votar a la CUP el 27-S. Intentaré resumirlo al máximo por razones evidentes, aunque los argumentos podrían desarrollarse más.

Como comunistas, apoyamos lo que puede beneficiar a la clase trabajadora y la independencia de Cataluña, en este contexto, sería positiva por varios motivos. A la clase obrera de Cataluña nos conviene porque a la burguesía catalana se le acabaría la excusa de echar toda la culpa al Estado Español cuando ellos también son culpables directos de la dramática situación que vivimos. En caso de conseguir la independencia, mucha clase trabajadora que va a votar a representantes de la burguesía catalana (Convergència y ERC) se daría cuenta de que con ellos seguiremos sufriendo recortes, paro, explotación, represión, etc. Entonces se posicionarían en su contra y con un trabajo de lucha comunista detrás, los sumaríamos a nuestra causa, que es la de la clase obrera de cualquier lugar.

A la clase obrera del resto del Estado Español también le interesa porque el Estado quedaría debilitado si pierde un importante motor como Cataluña, y además parecería más débil a ojos del pueblo, habiéndose conseguido la victoria del independentismo mediante la desobediencia. Muchos tomarían nota de que no hay otro camino que la desobediencia civil. ¿Cómo no vamos a apoyar algo que debilita notablemente a un Estado tan antidemocrático? Sería un grave error estratégico y aunque sólo sea por eso, debemos apoyar la independencia de Cataluña. Pero como comunistas la apoyamos sin chovinismo alguno, recordando que compartimos enemigo con la clase obrera del resto del Estado y que nos une la misma lucha.

Los comunistas también defendemos el democrático derecho a la autodeterminación de los pueblos y si la mayoría del pueblo lo desea, la independencia debe concederse. Pero no somos nacionalistas y no apoyamos siempre la independencia, sino cuando conviene a la clase obrera como en este contexto ya explicado en las líneas anteriores. Y eso es el marxismo, el análisis concreto de la situación concreta. Sin embargo, muchos cogen citas sacadas de contexto de los clásicos marxistas para ir contra la independencia. Pero las citas de Marx, Lenin o Stalin que hablan de contextos parecidos nos argumentan que hay que apoyar la independencia si es provechosa para el movimiento revolucionario. En caso de que no lo fuera, evidentemente seguiríamos apoyando el derecho a la autodeterminación pero haríamos campaña contra la separación, como también lo explicaron perfectamente los clásicos comunistas. Como no es el caso, toca apoyar a una fuerza independentista ya que estas elecciones son la consulta que el Estado nos impide hacer por los cauces legales y hasta ellos lo saben, por eso llaman nerviosos a votar contra la independencia.

Como comunistas, es evidente a quién tenemos que apoyar ante las opciones de Junts Pel Sí o la CUP. Los primeros son responsables de políticas enemigas de la clase trabajadora y los segundos, aunque no sean el Partido Comunista que necesitamos para conquistar un día el socialismo, al menos se han pronunciado contra esas políticas y no son un partido absorbido por el régimen como Podemos o IU. Ambas opciones hablan de la imprescindible desobediencia que necesitaremos para declarar la independencia y ninguna concreta del todo, aún queda todo bastante difuso y abstracto, pero en todo caso ofrecerá más desobediencia la CUP que Junts Pel Sí, y más cuando los segundos hablan de una independencia dentro de 18 meses y los primeros quieren declararla mucho antes. Otra cosa es hasta qué punto van a desobedecer si el Estado Español los ilegaliza o encarcela, por ejemplo. Pero eso está por ver, lo que es cierto es que para llegar a ese punto donde la desobediencia sea clave, hace falta una victoria de las fuerzas independentistas para que haya legitimidad para declarar la independencia. Cuantos más votos tenga la CUP, será más positivo porque podrá presionar para que se declare la independencia cuanto antes, para que la burguesía no tenga tanto protagonismo y para desobedecer ante la intransigencia del Estado fascista español.

Ello no implica que el apoyo sea incondicional, si la CUP acaba por no desobedecer como promete, habrá que retirarles el apoyo como es justo y lógico. Tampoco implica que la CUP sea la solución a todos los males, pues el socialismo no llegará por la vía parlamentaria ni sin un Partido Comunista profesional. La ruptura con el capitalismo no se dará con pacifismo. Pero mientras estén dispuestos a desobedecer ante la ausencia de democracia, nos tendrán a su lado pese a las diferencias.

Los hay que, volviendo a lo antes comentado de no saber analizar los contextos concretos, creen que el boicot a las elecciones se hace en cualquier caso. Nosotros defendemos el boicot en las elecciones generales porque en ese contexto es legitimar unas instituciones donde no tenemos cabida y que, además, repudia casi la mitad del Estado, conscientes de que sus vidas no van a cambiar por que otro partido del Régimen llegue al gobierno. Pero ahora votaremos el 27-S porque necesitamos legitimar el movimiento independentista que nos permita debilitar al Estado Español, enemigo común de las clases populares.

El 27 de septiembre votaré a la CUP y el 28 de septiembre exigiré que, si las fuerzas independentistas son mayoría, se lleve la desobediencia a los hechos, que no se quede en consignas. Colaboraré en que la burguesía tenga menos protagonismo, porque somos los revolucionarios quienes de verdad estamos dispuestos a ejercer la desobediencia. En caso de que no haya desobediencia y no se atrevan a declarar y defender la independencia, quedarán retratados como unos cobardes y la clase obrera también aprenderá la lección. Desde luego, poniéndolo en la balanza, este proceso traerá más cosas positivas que negativas, sea cual sea el final. Apoyo la independencia en este contexto, por supuesto, pero eso no me hace olvidar que la lucha obrera es la más importante, y precisamente para debilitar a sus enemigos, lo hago. La independencia no fortalece a la burguesía catalana como dicen tantos que se acaban posicionando, queriendo o no, con el nacionalismo español y los intereses de la oligarquía fascista al querer impedir lo que les aterra. De independizarnos se le acabarían las excusas a la burguesía catalana y, además, no es una burguesía tan fuerte como la española, por lo que será más “fácil” derrotarla. Si los burgueses piden la independencia, a diferencia de años pasados, es porque se ven obligados ante el amplio movimiento popular que la exige. Debilitar al Estado Español y a la burguesía catalana es acercarnos al socialismo que necesitamos, seamos del lugar que seamos.