Eritrea, un socialismo desconocido de África

Hay un país con una revolución socialista en África: Eritrea. ¿Por qué se le ignora? En una entrevista a Mohamed Hassan, experto en geopolítica y uno de los mayores especialistas del mundo árabe y musulmán, descubre una realidad ignorada incluso en medios alternativos. Algunas de sus afirmaciones son las siguientes:

Eritrea está en el Cuerno de África, región de guerras, hambre, pobreza y neocolonialismo. Su gobierno ha hecho una revolución que recuerda a Cuba y también sufre el ataque de Estados Unidos y sus aliados.

Su proyecto político para la región es poner término pacífico a los múltiples conflictos entre vecinos sin interferencias extranjeras, y desarrollarse juntos aprovechando sus riquezas naturales.

Eritrea ha debido luchar sola contra Etiopía que, con el apoyo de Europa, Israel, la URSS y Estados Unidos ha intentado anexarla y destruir su sistema político.

En rojo, localización de Eritrea en África Oriental.

Es un país con rasgos particulares, herencia del colonialismo italiano que instaló industrias, desarrolló la agricultura y permitió la formación de una clase obrera, sindicatos, periódicos y organizaciones nacionalistas.

En la década de 1970 se formó el Frente de Liberación del Pueblo de Eritrea (FLPE), de inspiración marxista, que en medio de la lucha contra los ocupantes etíopes inició una verdadera revolución: emancipación de la mujer, organización de consejos democráticos en las ciudades, reforma agraria, educación, etc. con lo que logró movilizar al pueblo y vencer a fuerzas materialmente muy superiores.

En 1982 pudo derrotar, pese a grandes pérdidas, a una Junta Militar etíope apoyada por la URSS que contaba con 1.000 tanques, 1.500 transportes blindados, 90 cazas y helicópteros de combate, además de 150.000 tropas terrestres.

En 1993 asumió el poder el FLPE, que ha establecido un modelo de desarrollo de cinco pilares:

  1. La seguridad alimentaria, fundamentada en la agricultura pluvial y la economía de plantaciones, la reforma agraria que entregó a cada agricultor su propio terreno, un sistema mecanizado y estaciones de tractores del Estado para los campesinos, que tienen tiempo de aprender a leer y medios para formarse en otros oficios.
  2. El acceso a agua potable, que evita enfermedades y muertes endémicas en África.
  3. La sanidad gratuita y con una red competente de clínicas diseminadas por todo el país, conectadas a hospitales.
  4. La educación, prioridad del Estado, que quiere desarrollar sus recursos humanos para tener personal completamente propio con el que explotar sus materias primas.
  5. Los expatriados, el último pilar, son los eritreos que envían dinero a sus familiares desde el extranjero y de paso pagan un porcentaje al Gobierno, lo que constituye una fuente considerable de ingresos.

La política del FLPE se ha hecho fuerte respetando la igualdad para las etnias y confesiones religiosas, lo opuesto a lo común en África, donde etnias y religiones se matan entre sí como norma general. En Eritrea conviven cristianos, musulmanes y al menos nueve etnias diferentes. La conducta de los dirigentes eritreos ha sido animar a cada etnia a valorar sus tradiciones y a compartirlas.

El presidente Isaias Afewerki, cuyo tren de vida es modesto, gobierna sin elecciones desde 1993. No hay oposición política y existe un solo partido. La democracia de múltiples partidos en África no funciona, crea divisiones y permite que las potencias neocoloniales hagan triunfar cada 4 o 5 años a sus candidatos, financiándolos.

La democracia de partidos, donde el poder lo tienen los ricos que no son elegidos, es un modelo. El sistema de partido único es otro modelo, según sus especificidades cada país debe resolver cuál le conviene.

“Eritrea es una democracia popular en la que las personas tienen acceso a la sanidad, no arriesgan la vida al beber un vaso de agua, tienen trabajo, comida, electricidad… Prefiero vivir en un país así antes que en una llamada democracia como el Congo o Etiopía. Y si a pesar de todo se considera a Eritrea una dictadura, prefiero vivir sobre una dictadura así.” dice Hassan.

afewerki
Isaias Afewerki, presidente de Eritrea desde su independencia en 1993.

En el aspecto religioso, Eritrea reconoce a la Iglesia Ortodoxa Eritrea, al catolicismo, al culto evangélico, al luteranismo y al Islam. Para practicar otra religión, como protección de las que sirven a intereses políticos extranjeros, se debe presentar un expediente donde se declare su forma de financiamiento externo. Es el caso, principalmente, de la religión protestante y de la corriente pentecostalista, relacionada con la extrema derecha estadounidense, que promueve el éxito material exacerbando el individualismo. Sus misioneros disponen de mucho dinero para convertir pobres, en cierto modo comprándolos.

Eritrea prohibió los medios privados de información porque en África se necesita un capital muy grande para crear uno, y es imposible competir con los occidentales, que son hegemónicos debido a ello. Se han encarcelado a periodistas por estar al servicio de las potencias imperialistas y manipular la opinión pública para desestabilizar al Gobierno. Como en Cuba y Venezuela, el pago lo hacen servicios secretos extranjeros.

Los sistemas políticos en La Habana y Asmara son muy parecidos. También Isaias Afewerki y Fidel Castro. Ambos han luchado por liberar a sus países antes de presidirlos, lanzaron la revolución social a favor del pueblo y tanto Eritrea como Cuba son bastiones contra el imperialismo, lo que les acarrea las iras de Estados Unidos.

El Cuerno de África es una región estratégica para Washington, que trata de instalar ahí una base militar para controlar Oriente Medio y el acceso africano al océano Índico. El Imperio ya se ha ganado a Etiopía y Djibuti. Su objetivo ahora es Eritrea, y consiguió que el Consejo de Seguridad de la ONU condenara al país acusándolo falsamente de armar a grupos rebeldes en Somalia.

África nunca se ha liberado del colonialismo. Occidente, por medio de la Organización Mundial de Comercio, impone unas reglas que permiten a sus multinacionales saquear las riquezas africanas.

La voluntad de Eritrea es liberarse de las potencias extranjeras. La economía del país se basa esencialmente en una agricultura en pleno desarrollo, la red de infraestructuras está relativamente desarrollada, se dispone de importantes recursos de oro, cobre, gas y petróleo todavía sin explotar. Eritrea quiere disponer de esas riquezas a su manera. Elabora un modelo de desarrollo propio que está disponible para inspirar a otros gobiernos de una África que posee enormes riquezas.

A fin de cuentas, la frase “Nunca jamás arrodillarse” es el lema nacional de Eritrea.

Flag_of_Eritrea_(1993-1995).svg

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