¿Andaluces de Cataluña o españoles?

Por Al-Mansur Castillo Morón

Secretario general de Liberación Andaluza

Cataluña decide su futuro en pocas horas. En los últimos años no hay censo aproximado de los ciudadanos y descendientes de Andalucía que viven allí. A finales de la década de 1980 se cifraban en 2.500.000. La emigración o exilio andaluz ha disminuido en las últimas décadas, por edad han sido muchos los fallecidos, pero aun así son cientos de miles los ciudadanos que residen en Cataluña y se sienten andaluces. Los andaluces soberanistas, las instituciones, los partidos políticos del sistema, la sociedad andaluza… ¿Qué les decimos? ¿Qué les podemos ofrecer? Poco. Viví en Cataluña de 1964 a 1987, allí residen algunos de mis hermanos, sobrinos y otros familiares. Allí están enterrados mis padres, un hermano, mis tíos, mis primos, algunos amigos. Volví a Andalucía por mi compromiso político. Quería dar a mi nación lo mejor de mí mismo. Amo a Andalucía y quiero a Cataluña.

Sueño con el día en que nosotros, los andaluces, podamos hacer un recorrido similar al que llevan muchos años haciendo los patriotas catalanes. Soy independentista. Mi única nación es Andalucía.

El domingo y los días siguientes estaré pendiente de cómo transcurre y de los resultados electorales. Mi deseo es que ganen con mayoría clara en votos y escaños los independentistas.

Me preocupa doblemente el papel que jugarán nuestros compatriotas el 27 de septiembre, y más el de los siguientes días, semanas y meses. Afortunadamente, han sido muchos los andaluces de Cataluña que ya se han posicionado a favor del proceso soberanista, me enorgullece pero sé que, numéricamente, son pocos.

Me apenaría mucho que la gran masa de andaluces que se vieron obligados a emigrar porque las oligarquías de España y Andalucía les negaron un trabajo decente, una vida más estable, mejor educación, etc. jugaran a favor de los españolistas. España es la culpable de su exilio, no los catalanes, que sean manipulados a favor de los mismos que desde hace siglos han oprimido y oprimen a Andalucía y a los andaluces.

Años atrás, la Junta de Andalucía tenía en Cataluña un delegado y una pequeña delegación. Sólo se preocupaban de financiar Casas de Andalucía dóciles y serviles. Potenciar el flamenco y las sevillanas, así como pagar carteles de “romerías” muy cutres, reproduciendo las de pueblos andaluces. También, indirectamente, acercándoles a su “partido hermano”. Han sido y son muchos los cientos de concejales, algunos alcaldes catalanes que nacieron en Andalucía. La Junta nunca ha sido andaluza, fue y es ante todo, española, y esa estrategia fue la que inculcó a esos andaluces, con escasa cultura y poca preparación cultural. También había otros andaluces cultos, profesionales, funcionarios del Estado, con medios económicos alejados del PSOE, pero igualmente alienados en su condición de ciudadanos andaluces. Estos últimos, generalmente, han estado ligados a la derecha españolista.

A toda la pléyade de adeptos de la Junta de Andalucía o del Estado Español era fácil detectarlos en la “Feria de Abril”, en remedos de “romerías” o en grandes festivales de sevillanas, pero no los recuerdo en los masivos conciertos de Carlos Cano en Cataluña.

El 27-S será un día de los que se recuerdan en la Historia. Tanto si ganan los soberanistas, los míos, como si ganan los estatalistas.

A partir del 28 de septiembre, ¿qué papel jugarán los nuestros? ¿Serán los palanganeros de los españoles o decidirán que Cataluña es su nueva casa y apostarán por el soberanismo?

Deseo y espero que apuesten por Cataluña. No les van a prohibir tomarse un fino, cantar flamenco o bailar sevillanas. Si son leales, seguirán como hasta ahora. Levantándose pronto, pagando con dificultad sus hipotecas y soñando con venir en Semana Santa o en verano a su casa, a Andalucía.

Los andaluces de Cataluña pueden ayudar a Andalucía. Su ejemplo hará pensar y perder el miedo a muchos andaluces. Ayudarán a romper las cadenas que muchos tienen con el PSOE, el PP, Ciudadanos o Podemos. Los andaluces de Andalucía podremos recibir con frescura el aire y la libertad de otros pueblos y empezar a pensar en despojarnos de las cadenas que pesan sobre nosotros desde que nos conquistaron castellanos, leoneses y también catalanes.

Al campo no se le pueden poner puertas. Desde Cataluña, el 27 de septiembre puede iniciarse una marea y una riada de aire fresco que inunde nuestra nación de deseos de ser libre. Algo parecido pero más definitivo que el muy recordado 4 de diciembre de 1977.

Hermanos andaluces que vivís y votáis en Cataluña: sed fieles a la nación donde vivís, ayudadnos a los andaluces a soñar con la libertad. Votad soberanista el 27 de septiembre, por Cataluña y por Andalucía. Más de cinco siglos de opresión merecen que empecemos a ver un rayo de esperanza.

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