Margot Feist: la “bruja” que no pidió perdón

El pasado viernes dejó el mundo una mujer olvidada por una izquierda amnésica. Margot Feist murió en Chile, tras 25 años de exilio, a la edad de 89 años. Criada en una familia obrera y con unos padres detenidos en campos de concentración nazis, en su juventud se comprometió con la lucha antifascista y posteriormente en la construcción de la República Democrática Alemana. Con tan solo 22 años Margot llegó a la Cámara Popular (convirtiéndose en la parlamentaria más joven de la RDA); pero fue 14 años después cuando asumió la dirección del Ministerio de Educación Popular, demostrando ser poseedora de una mente brillante y de una magnífica capacidad de gestión.

Heredera de un sistema educativo pobre y desmantelado durante la guerra, llevó a cabo la construcción de la nueva escuela. Esto fue literal en muchos casos, ya que fue necesario desde formar a una nueva generación de docentes comprometidos con el humanismo y la democracia hasta reconstruir los edificios derribados. El resultado final fue una enseñanza unificada y científica, estrechamente relacionada con la vida.

Para eliminar la desigualdad de oportunidades instaurada en el período nacional-socialista, en la que la clase a la que pertenecía la familia determinaba unas opciones de estudio que siempre se dirigían a la población urbana, Margot confía en las escuelas unitarias con gran presencia en el mundo rural. Esto no significó solo una garantía de acceso a la educación, sino que implicó la escolarización obligatoria de 8 años primero, y posteriormente de 10, de todos los niños, haciendo hincapié en las personas discapacitadas físicas o psíquicas, que recibieron una educación adaptada a sus necesidades.

Al final de esta etapa se ofrecía acceso a un sistema de formación profesional multidisciplinar y gratuito, donde en 2 o 3 años se formaba al estudiante en colaboración con empresas o comunas para aprender una profesión de obrero cualificado. Todo estudiante al terminar su formación profesional o universitaria obtenía un puesto de trabajo, pero de querer seguir formándose, podían continuar con el perfeccionamiento en escuelas de especialidades superiores.

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Margot Feist-Honecker durante un acto en los años de la RDA.

La RDA apostó fuerte por la cultura, fomentando siempre los clubes, museos, teatros y conciertos dirigidos al ocio de distintos públicos. Defensora del aborto libre y gratuito (instaurado en 1972 en la RDA), fue también una persona adelantada a su tiempo y comprometida con la lucha de la mujer por la emancipación. Trabajó por facilitar la conciliación laboral-familiar con la apertura de casas cuna y jardines de infancia gratuitos desde los 3 a los 6 años, fomentando siempre los vínculos escuela-hogar. Ofreció también a las mujeres la opción de continuar su formación en escuelas superiores populares y cursos dirigidos especialmente a ellas, con horarios y condiciones cómodas para adaptarlas a su rutina diaria. El objetivo de este ambicioso plan de educación fue potenciar los talentos y aptitudes de cada individuo, fomentando la cooperación en lugar de la competición.

Además de eso, tuvo una gran implicación en la promoción de la política de derechos de la comunidad LGTBI en la RDA, publicando materiales didácticos destinados a promover la tolerancia y la diversidad sexual y logrando en 1968 la despenalización de la homosexualidad.

El éxito logrado es innegable, y en su tiempo fue reconocido con la concesión de la Orden al Mérito por la Patria de Oro y dos Órdenes de Karl Marx, es por eso que sorprende que una de las mujeres más influyentes de su tiempo sea solamente recordada como la mujer de Erich Honecker.

La demonización que sufrió a manos de una izquierda acomplejada tras la caída del bloque socialista fue, si cabe, más cruel que la que sufrió su pareja. Apodada de “bruja morada” o “dama de hierro”, tuvo que exiliarse hasta su muerte por no renegar nunca de las ideas del socialismo y de la experiencia que representó la República Democrática Alemana.

Fue acogida en Chile, país que reconoció y supo agradecer su implicación en el campo internacionalista, en el que trabajó junto al Gobierno de la RDA en la acogida de miles de perseguidos políticos por la salvaje dictadura de Pinochet (1973-1990) el cual contaba con el apoyo del Gobierno de los EEUU o de la misma Margaret Thatcher.

Mujer solidaria durante toda su vida, siguió trabajando en el exilio por la liberación de diversos pueblos de Asia y América Latina. Recibió en 2008 la Orden de la Independencia Cultural “Rubén Darío” por el apoyo a la Cruzada Nacional de Alfabetización en Nicaragua.

Conservó hasta el último momento una mente lúcida, con la que se reafirmaba día tras día en la vigencia de su pensamiento, categorizando recientemente la caída del muro como “el mayor error político de la Historia”.

Lo cierto es que la RDA fue el Estado europeo más avanzado en cuestión de educación y género, y la mujer que apostó por construir el nuevo Estado científico y social murió olvidada, borrada de la Historia, relegada a ser la primera dama, la sombra de su marido.

Desde nuestra perspectiva actual frente a la LOMCE y las dificultades a las que se enfrenta la juventud para incorporarse al mundo laboral, es preciso devolverle a Margot Feist el lugar que merece en la Historia y seguir su ejemplo luchando para forjar un mundo libre y sin explotación.

Traducción del galego de un artículo de Isca!

Un comentario en “Margot Feist: la “bruja” que no pidió perdón

  1. Me ha sido muy útil lo aquí señalado, ojal pueda recibir mayor información a cerca de esta gran mujer, pues estoy escribiendo sobre mujeres forjadoras de la historia.

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