La estrategia del golpe de Estado global

Por Manlio Dinucci

Si bien Estados Unidos ha comenzado a tratar de economizar sus medios militares bajo la presidencia de Barack Obama, no por ello ha cesado de actuar militarmente en todo el mundo. La potencia imperial sigue disponiendo de un amplio sistema, a la vez abierto y secreto, que le permite intervenir casi en cualquier lugar del mundo, sistema que pone en marcha cada vez que se le ofrece la menor ocasión.

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En turquesa: países con más de 1.00 tropas estadounidenses en su suelo; en aguamarina: países con más de 100 tropas estadounidenses en su suelo; en morado: países con instalaciones militares de EEUU en su territorio.

¿Qué relación existe entre sociedades geográfica, histórica y culturalmente lejanas, desde Kosovo hasta Libia y Siria, desde Irak hasta Afganistán, desde Ucrania hasta Brasil y Venezuela? Lo único que tienen en común es el hecho de verse arrastradas por la estrategia global de EEUU, ejemplificada en la “geografía” del Pentágono, que divide el mundo en “áreas de responsabilidad”. Cada una de esas áreas está “en manos” de uno de los 6 “mandos combatientes unificados” de EEUU:

  • El Mando Norte (NorthCom) cubre América del Norte.
  • El Mando Sur (SouthCom) cubre América del Sur.
  • El Mando para Europa (EuCom) cubre la región que incluye la UE y Rusia.
  • El Mando para África (AfriCom) cubre el continente africano.
  • El Mando Central (CentCom) cubre Oriente Medio y parte de Asia.
  • El Mando del Pacífico (PaCom) cubre la región Asia/Pacífico.

A los 6 mandos geográficos se agregan otros 3 que operan a escala mundial:

  • El Mando Estratégico (StratCom) a cargo de las fuerzas nucleares.
  • El Mando de Operaciones Especiales (SoCom)
  • El Mando de Transporte (TransCom)

Al frente del Mando para Europa se encuentra un general o un almirante nombrado por el presidente de EEUU. Este alto jefe militar estadounidense asume automáticamente el cargo de Comandante Supremo de las fuerzas de la OTAN en Europa. La OTAN se ve así automáticamente incluida en la cadena de mando del Pentágono, lo cual implica que opera fundamentalmente en función de la estrategia de EEUU. Esa estrategia consiste en la eliminación de todo Estado o movimiento político-social que constituya una amenaza para los intereses políticos, económicos y militares de EEUU, país que, aunque sigue siendo aún la mayor potencia mundial, está perdiendo terreno ante la aparición de nuevos actores estatales y sociales.

Son numerosos los instrumentos de esta estrategia y van desde la guerra abierta – como los ataques de fuerzas aeronavales y terrestres contra Yugoslavia, Afganistán, Irak y Libia – hasta las operaciones secretas realizadas en esos países y en otros, últimamente en Siria y Ucrania. Para la realización de estas operaciones, el Pentágono dispone de las fuerzas especiales, alrededor de 70.000 especialistas que “cada día operan en más de 80 países a escala mundial”. Y también tiene a su disposición un ejército secreto de mercenarios. En Afganistán, según documenta “Foreign Policy”, el número de mercenarios del Pentágono se eleva a 29.000, o lo que es lo mismo, 3 mercenarios por cada soldado estadounidense. En Irak hay unos 8.000, lo que equivale a un “fifty/fifty” de soldados y mercenarios.

A los mercenarios del Pentágono se agregan los de la tentacular comunidad de inteligencia, que incluye, además de la CIA, otras 15 agencias federales. Los mercenarios son doblemente útiles ya que pueden asesinar y torturar sin que tales actos se atribuyan a los EEUU. Y cuando resultan muertos en acción, sus nombre no aparecen en la lista de bajas. Además, el Pentágono y sus servicios secretos disponen de grupos a los que arman y entrenan, como los grupos islamistas utilizados para atacar Libia y Siria desde adentro o los neonazis utilizados en el golpe de Estado de Ucrania.

Otra herramienta de esta misma estrategia son las ONG que, disponiendo de enormes medios, son utilizadas por la CIA y el Departamento de Estado para montar acciones de desestabilización interna en nombre de la “defensa de los derechos ciudadanos”. En ese marco se inscribe también la acción del Grupo Bilderberg – que el magistrado Ferdinando Imposimato denuncia como “uno de los responsables de la estrategia de la tensión y de las masacres” en Italia durante la Guerra Fría – y de la Open Society del “inversionista y filántropo” George Soros, artífice de las llamadas “revoluciones de colores”.

En la mira de la estrategia golpista de Washington están hoy Brasil, para torpedear a los BRICS, y Venezuela, para socabar la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Para desestabilizar Venezuela, indica el SouthCom en un documento recientemente filtrado: “Hay que crear un escenario de tensión que permita combinar acciones callejeras con el empleo dosificado de la violencia armada.”

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