Hillary Clinton, Claire Underwood y el feminismo neoliberal

Por Xandra Martínez

Primeras damas atractivas, formadas, impecables y educadas en el neoliberalismo que se postulan a la presidencia de EEUU. Es imposible no hacer paralelismos entre Hillary Clinton y Claire Underwood, la protagonista femenina de la exitosa serie “House of Cards”.

Ambas viven aparentemente inmersas en relaciones tradicionales heterosexuales y monógamas, pero en realidad aceptan la infidelidad y mantienen relaciones abiertas que habitualmente no son toleradas por la sociedad a la que ellas representan. Cierto es el hecho de que abandonar este matrimonio supondría la pérdida de un statu quo de poder. Esto evidencia el trasfondo económico de este tipo de relaciones, sobre el cual teorizaba Engels en “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”.

Todo son similitudes entre estas dos abanderadas del feminismo para las élites. Defensoras del aborto para quien pueda pagarlo, y de romper el techo de cristal para que aquellas que tengan posibilidad de estudiar y capital para invertir, puedan llegar bien alto. Resulta sencillo apuntar algunas desigualdades tan evidentes como la brecha salarial y condenarla, pero mientras sigamos las reglas de juego que marca el FMI, el capitalismo y el patriarcado seguirán cebándose con las mujeres. Ellas, mientras tanto, siguen alimentando el monstruo, aplaudiendo el “pink-washing” y sosteniendo iniciativas, supuestamente para mujeres, en las que la única que gana es la banca.

Implicadas en ONG desde la cumbre del imperialismo más cruel; piel de cordero que esconde mentes despiadadas, capaces de apoyar la Guerra de Irak y la intervención en Libia o Siria. Como Hillary, la “defensora de niños y familias de Arkansas” mientras las bombas caían sobre Kabul, mientras se suministraban armas a DAESH y el Frente Al-Nusra, mientras las refugiadas mueren intentando huir de su barbarie. En definitiva, un simple lavado de cara a la lógica de un sistema que precisa de la guerra para sostener su estructura.

“House of Cards” nos ofrece en Claire Underwood un espejo de Hillary en el que observamos como se desarrolla la vida privada de una mujer en esta situación. Siempre a la sombra de su marido; viviendo cómodamente, pero sin conformarse con ello. Labrándose su propia carrera en la política con tanta o mayor capacidad que él.

Nos presentan a una mujer fría y calculadora, con intereses propios en los que su compañero no representa más de lo que representa una herramienta para alcanzar el éxito. Ella es, en definitiva, el equivalente a Frank Underwood, pero teniendo que enfrentarse a la discriminación de género. Con todo, los guionistas hacen que el espectador medio la perciba como “la mala” de la serie, fomentando la empatía del televidente con su marido desde el principio.

Ambos son igual de cínicos, egoístas y crueles; pero el resultado final de aplicar estas personalidades en los distintos géneros es que representan prototipos enfrentados: él es el triunfador, ella es una trepa sin sentimientos.

Los esfuerzos de Claire Underwood por llegar a la cumbre le dan un punto de vista feminista interesante a la serie. Estos esfuerzos van siempre dirigidos a ella misma y no al género femenino, algo habitual en el feminismo neoliberal. Podemos compartir ciertas batallas con estas mujeres aunque nuestra lucha es otra. Se ve claramente en la serie como Claire desprecia a otras mujeres de menor nivel económico simplemente por su posición social. No las considera como iguales. No comparte barricada con ellas. No obstante, esta relación sí se produce a la inversa, siendo habitual que mujeres de clase media o baja apoyen a aquellas privilegiadas que rompen con la norma y llegan a las cúpulas. Son muchas, por ejemplo, las mujeres de clases populares que han aplaudido últimamente la candidatura de Hillary. Ponen en ella sus esperanzas. Una autodenominada feminista en lo más alto del poder mundial para cambiar las cosas. Error. No vendrá del “establishment” el cambio que necesitamos.

Su feminismo neoliberal es una trampa, no es más que individualismo pintado de morado. Sus figuras destacadas son mujeres privilegiadas, incapaces de sentir o de empatizar con quien, además de la discriminación de género, sufre a menudo otras opresiones por motivo de su raza, cultura o clase.

Este tipo de feminismo es sólo un engaño más para impedir que las alianzas entre mujeres se hagan fuertes, que tomemos conciencia y señalemos al verdadero culpable: el sistema.

Es preciso profundizar en el feminismo y luchar por cuestiones que nos afectan al grueso de las mujeres, independientemente de la raza, la cultura, la posición social, o cualquier otro factor que, a priori, pudiese dividir la lucha. Para alcanzar el fin del patriarcado necesitamos un frente común, y para eso es necesario tener claros los referentes; dejarnos de Hillarys, de Claires, y sus alianzas puntuales, y tejer redes de mujeres desde una óptica de clase.

Poner en valor a las activistas de base de las organizaciones, de los sindicatos, de los movimientos sociales. Mujeres que se enfrentan a lo que éstas y a mucho más. Que desde las calles hasta el parlamento trabajan diariamente por cambiar nuestra situación, la de todas, y no la de unas pocas privilegiadas. Esas que saben que las alianzas puntuales no van a cambiar un sistema que nos cosifica, nos mercantiliza y nos silencia. Sólo mediante la ruptura con el sistema actual, y poniendo rumbo al socialismo, podremos alcanzar la verdadera igualdad. Sólo organizadas conseguiremos salir del capitalismo.

Mientras tanto, si está por llegar la primera presidenta de los EEUU, que sea Claire Underwood. Por lo menos tendremos algunas horas de entretenimiento, y las personas muertas serán sólo de ficción.

China y Siria

Por Thierry Meyssan

Aunque se desconoce su verdadero contenido, hoy se sabe que las fuerzas armadas de la República Popular China y de la República Árabe Siria concluyeron un acuerdo que modifica simultáneamente el campo de batalla y el equilibrio de las relaciones internacionales. Los servicios secretos anglosajones divulgaron el pasado año toda una serie de falsedades absurdas sobre ese tema.

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A pesar de haberse producido en el marco de una serie de contactos con el conjunto de los países de la región, la presencia en Siria del almirante Guan Yufei, jefe del nuevo Departamento de Cooperación Militar Internacional del Ejército Popular de Liberación, ha despertado inquietud en Occidente. Por el momento, según el acuerdo firmado, el EPL se comprometió solamente a formar en China a miembros de los servicios sanitarios del Ejército Árabe Sirio. Pero todo el mundo intuye que este acuerdo puede ser la parte visible del iceberg dado el hecho de que ya hace 4 años que la mitad de los médicos militares sirios se forman en China. Aunque se ignora lo que realmente se decidió durante la visita, la mera existencia de este acuerdo constituye un cambio de naturaleza estratégica.

En efecto, durante los últimos 5 años la República Popular China se ha abstenido de asumir cualquier forma de cooperación que pudiese ser interpretada en Washington como una ayuda de carácter militar. Y no sólo se abstuvo de toda entrega de armamento sino incluso de proveer a Siria algún tipo de equipamiento civil indispensable en el tipo de conflicto que enfrenta el país árabe, como el equipamiento capaz de detectar la existencia de túneles.

Independientemente de la enorme envergadura económica actual de China, muchos recuerdan probablemente que, a inicios de 2012, Rusia había firmado con Siria un acuerdo similar, documento que ya prefiguraba la asistencia militar rusa iniciada 3 años y medio más tarde. ¿Será que China está preparando su propio despliegue?

Es muy probable que la respuesta dependa de la rapidez del despliegue estadounidense en el Mar de China Meridional y de las provocaciones de los aliados de EEUU en la región.

En todo caso, el interés de China por Siria data de la Antigüedad y la Edad Media. La célebre Ruta de la Seda atravesaba Asia Central y pasaba por ciudades sirias como Palmira o Damasco antes de bifurcar hacia Tiro (Líbano) y Antioquía (Turquía). Exceptuando la pagoda representada en los mosaicos de la Gran Mezquita de los Omeyas, en Damasco, poco queda actualmente de aquella lejana cooperación comercial. Pero el presidente chino Xi Jinping ha convertido en principal objetivo de su mandato la recuperación de esa vía de comunicación y la creación de una Nueva Ruta de la Seda a través de Siberia y Europa.

El otro gran interés de Pekín es la lucha contra el Partido Islámico de Turkestán, afiliado sucesivamente a Al-Qaeda y al DAESH. Hoy existe un barrio uigur en Raqqa, ciudad siria actualmente bajo control del DAESH, y este último incluso publica un diario especialmente dirigido a los miembros de ese Partido.

Los miembros de ese grupo se vinculan con la Orden de los Naqshbandis, una congregación sufí en la que fue líder el antiguo Gran Muftí de Siria, Ahmad Kuftaru. En 1916 varias logias de esa orden se acercaron a los Hermanos Musulmanes, bajo influencia de los servicios secretos anglosajones como el MI6. Los naqshbandis participaron así en la creación de la Liga Islámica Mundial, por parte de Arabia Saudí, en 1962. En Irak, los naqshbandis se organizaron alrededor de Izzat Ibrahim al-Duri y respaldaron el intento de golpe de Estado organizado en Siria por los Hermanos Musulmanes en 1982. En 2014, proveyeron 80.000 combatientes al DAESH. En Turquía, los naqshbandis crearon la Milli Gorus, entre cuyos responsables se hallaba un tal Recep Tayyip Erdogan. Fueron también los naqshbandis quienes organizaron, en la década de 1990, los movimientos islamistas surgidos en el Cáucaso ruso y en la región de Xinjiang, en China.

Incluso más que Rusia, China necesita datos de inteligencia sobre ese movimientos y sobre la manera en la que Washington y Londres lo controlan. En 2001 China creyó, erróneamente, que los anglosajones habían cambiado después de los atentados del 11 de septiembre y que colaborarían entonces con la Organización para la Cooperación de Shanghai en materia de lucha contra el terrorismo. Hoy en día, 15 años después, ya saben que Siria es un auténtico amigo de la paz.

Los kurdos pagan por sus errores en Siria

Por “Al-Manar”

Responsables kurdos han denunciado la operación turca en el norte de Siria calificándola de “flagrante agresión”. Las Unidades de Protección Popular (YPG) kurdas han insistido en que les corresponde a ellos y a las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF, por sus siglas en inglés), la coalición donde se integran junto con algunas milicias árabes, decidir si abandonarán o no Manjib. Los líderes kurdos han advertido que Turquía caerá en una “ciénaga” en Siria si ataca a las YPG.

kurde_2De momento, los kurdos no dan señales de que estén dispuesto a aceptar las exigencias turcas de abandonar la orilla occidental del río Éufrates y han afirmado que han atacado a militantes de DAESH cerca de la presa de Tishrin.

Saleh Muslim, líder del Partido de la Unión Democrática (PYD, al que Ankara acusa de estar vinculado al PKK) ha afirmado que Turquía será derrotada en Siria por sus fueras, como lo fue antes el DAESH, en unas declaraciones al periódico turco Hürriyet.

Poco antes, Muslim manifestó a la Agencia de Prensa Alemana que “Turquía está dispuesta a hacer cualquier cosa, incluyendo besar las manos y los pies de Damasco con el fin de lograr sus intereses”. El político kurdo se refirió también a los esfuerzos turcos para normalizar las relaciones con Israel y Rusia a pesar de las profundas diferencias que existen entre estos países.

Otros analistas sirios señalan, sin embargo, que el PYD y la milicia de las YPG van a pagar sus ambiciones y errores, incluyendo la agresión que lanzaron contra las Fuerzas de Defensa Nacional recientemente en Hasakah. Esto les ha llevado a crear un conflicto a tres bandas contra el Gobierno sirio al mismo tiempo que contra Turquía y el DAESH. Este fue, claramente, un grave error de cálculo por parte de las milicias kurdas.

De este modo, las fuerzas kurdas han quedado expuestas ahora a ataques turcos en el norte de la Provincia de Alepo y del DAESH en el sur de la Provincia de Hasakah.

El segundo error ha sido su confianza en EEUU, que ha resultado ser vana porque Washington ha dejado claro que apoya la llamada “Operación Escudo del Éufrates” dirigida contra los kurdos. No deja de ser paradójico que las YPG, que afirman tener una ideología “marxista” y anti-imperialista, se sientan traicionadas así por la mayor potencia imperialista del planeta.

La negativa del vicepresidente norteamericano Joe Biden a que los kurdos puedan conectar el Cantón de Afrin con las áreas situadas al este del río Éufrates pone fin al sueño de una región autónoma kurda, que Washington había promovido, pero que ahora parece rechazar en aras de mantener sus relaciones con su aliado turco, que ha estado en las últimas semanas buscando una aproximación a Rusia e Irán.

En lo que se refiere a Damasco, la intervención turca contra los kurdos probablemente no supone ninguna diferencia. La acción turca ha llevado a sus enemigos del llamado “Ejército Libre Sirio” a controlar una pequeña ciudad, Jarabulus, pero ha puesto fin a un proceso de federalización de Siria, apoyado anteriormente por Washington, pero que Turquía no acepta. Siria podía haber ayudado a las YPG y suministrarle tanto armas como apoyo frente a los turcos, pero tras los incidentes de Hasaka esto es ya impensable.

George Soros y la izquierda, y viceversa

Por Lur Gil

(enviado especial del periódico BERRIA a la Guerra de Ucrania y militante internacionalista)

banderatxoakTras la filtración de los documentos del magnate sionista estadounidense de origen húngaro George Soros por parte de DCLeaks, poco o nada han dicho medios de comunicación, organizaciones y partidos de izquierda.

Con el objetivo explícito en esos documentos de condicionar la opinión pública sobre los sucesos en Ucrania a partir de la llamada “Revolución del Maidan” y sobre la Unión Europea, llama la atención que sigan llamándonos “pro-rusos” a periodistas que tratamos de investigar la verdad detrás del Euromaidan, el nuevo Gobierno ucraniano y el Donbass.

Llama la atención, porque los que fuimos acusados de seguidismo a Putin, de llamar fascistas a todo el mundo, de tener una obsesión con la OTAN y EEUU, y de mentir, resulta que estamos (no todos, yo no estoy) en una lista negra de periodistas “pro-rusos” que hacen peligrar la versión oficial (fabricada en Kiev). Pero, y a pesar de recibir ataques al ir a contracorriente, sabíamos que no mentíamos, y que el tiempo, quizás, nos daría la razón. Y hoy sabemos que George Soros, envuelto también en la Revolución Naranja de Ucrania en 2004, la de Georgia y movimientos pro-europeos de todo el antiguo espacio soviético, tenía una obsesión por hacer desaparecer cualquier prueba que mostrara la relación del Euromaidan y del gobierno de Poroshenko con la extrema derecha neonazi ucraniana (y de otros países cercanos) y con las sucias manos de EEUU, la UE y la OTAN. Y para ello se dejó grandes fortunas en financiar organizaciones, medios de comunicación, periodistas y conferencias para controlar la información sobre Ucrania en el Estado Español. Y gente y organizaciones cercanas aceptaron ese dinero manchado con mucha sangre.

Y lo más curioso es la relación y la prioridad estratégica del trabajo con la izquierda europea. Es curioso como la Open Society de Soros financió proyectos colectivos y organizaciones llamadas “progresistas”. Llama la atención cómo en esta lista de sus aliados más próximos del Parlamento Europeo la mayoría son de los grupos GUE-NGL (Izquierda Unida Europea-Izquierda Verde Nórdica) y APSD, y financia prioritariamente colectivos pro-europeos, LGTB o la campaña europea “Refugees Welcome”. Y da que pensar, porque la relación es mutua. George Soros ve como aliadas estratégicas esas luchas y campañas surgidas desde una izquierda posmoderna.

Desconozco el objetivo de Soros en impulsar esas luchas, pero muchas veces sirven para desactivar otras. El caso griego puede ser muy clarificador. Las luchas populares por la soberanía y la ya necesaria independencia de Grecia han caído en picado, y la desilusión de la gente se ha transformado en la solidaridad con las personas migrantes. Y eso es positivo para Soros porque seguramente no serán luchas problemáticas para el mantenimiento del proyecto de dominación estructural conocido como Unión Europea, y por lo tanto no supondrán un peligro para la nueva (y posiblemente definitiva) vuelta de tuerca que el imperialismo plantea inyectar en el neoliberalismo. Y da que pensar cómo estos colectivos “progresistas” son capaces de aceptar el dinero de uno de los diseñadores de esta estrategia que va en contra de todos los sectores populares de los pueblos de Europa.

Es irritante como periodista, pero sobre todo como militante internacionalista, ver como ese nuevo modelo de izquierdas es asimilado por los objetivos imperialistas, por su discurso y su práctica. Y más importante todavía, muestra la debilidad general de una izquierda europea que se ve superada por la extrema derecha en un discurso y una práctica que la izquierda debería tener. La crisis estructural que padece la UE ofrece grandísimas oportunidades a que las izquierdas, en sus pueblos, puedan luchar por la emancipación (a nivel nacional y social), pero cuando la izquierda pasa por una aún más grande crisis de identidad y de lucha, la extrema derecha ocupa su espacio de seducción hacia los sectores populares. Y la izquierda entonces no ve más que extrema derecha en el Brexit, en la resistencia del Donbass, en el euroescepticismo o en la defensa de la soberanía nacional.

Esa es la victoria de George Soros y del imperialismo occidental. Pero al ver las prioridades de Soros, nos da las claves en las que las luchas populares harían daño al imperialismo. Y es la lucha por la soberanía de los pueblos, es la lucha contra el proyecto salvaje de la Unión Europea, es la denuncia de las intervenciones imperialistas (sean directas como en Libia, semi-encubiertas como en Ucrania o encubiertas como en América Latina y Siria) y en general, las luchas contra el sistema vigente, no los maquillajes de democratización del sistema, de la UE ni del Estado.

Posiblemente no tenga razón, pero que sirva esto para tener en cuenta el papel que cumplen funcaciones, ONG u organizaciones como Open Society, la NED, Freedom House, USAIS, Human Rights Watch, Amnistía Internacional, Femen, etc. en la geopolítica mundial. Muchas de ellas fueron expulsadas de países como Bolivia, Venezuela, Ecuador o Rusia por desestabilización. Y vemos que hoy en día ya no tienen tapujos para crear, financiar, formar e incluso armar a oposiciones radicales fascistas y fundamentalistas.

El pacto de acero entre la OTAN y la Unión Europea

Por Manlio Dinucci

Ante los comunicados y declaraciones de la cumbre de la OTAN, realizada en Varsovia el 7 y el 8 de julio de 2016, toda la clase dirigente europea – tanto gobiernos como la oposición – observa el mayor mutismo mientras la OTAN denuncia un supuesto belicismo ruso y obliga a los países miembros a comprar cada vez más armamento estadounidense.

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Ante los desafíos inéditos provenientes del este y del sur, “ha llegado la hora de dar a la asociación estratégica OTAN-UE un nuevo impulso”. Así comienza la Declaración Conjunta firmada el 8 de julio en Varsovia, en ocasión de la Cumbre de la OTAN, por el secretario general de la OTAN Jens Stoltenberg, el presidente del Consejo Europeo Donald Tusk y el presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker.

Un verdadero cheque en blanco para la guerra entregado por los representantes de la Unión Europea a EEUU. Es, en efecto, Washington quien tiene en sus manos el mando de la OTAN, bloque militar al que pertenecen 22 de los 28 países miembros de la UE – o sea, 21 de 27, cuando el Reino Unido deje de ser miembro de la UE – y es por tanto Washington quien impone su estrategia. Esa estrategia quedó enunciada claramente en el comunicado aprobado el 9 de julio por la Cumbre: un documento que cuenta 139 puntos – redactado casi exclusivamente por Washington, junto a Berlín, París y Londres – documento que los demás jefes de Estado y de gobierno firmaron con los ojos cerrados.

Después de extenderse agresivamente hacia el este, adentrándose en el territorio de la antigua URSS, y de haber organizado el putsch neonazi de la Plaza Maidán para reabrir el frente oriental contra Rusia, la OTAN acusa a dicho país de “actos agresivos, desestabilización de Ucrania, violación de los derechos humanos en Crimea, actividades militares provocadoras en las fronteras de la OTAN en el Báltico y el Mar Negro, así como en el Mediterráneo Oriental en apoyo al régimen sirio, voluntad demostrada de alcanzar objetivos políticos mediante la amenaza y el uso de la fuerza y retórica nuclear agresiva”.

Ante todo eso, la OTAN “responde” fortaleciendo la “disuasión” – o sea, sus fuerzas nucleares en Europa – y su “presencia avanzada en la parte oriental de la Alianza” – o sea, su despliegue militar al borde de las fronteras rusas. Es una verdadera declaración de guerra – aunque la OTAN afirma que “no busca la confrontación con Rusia” – que puede hacer volar en pedazos cualquier acuerdo económico de los países europeos con Rusia.

En el frente sur, después de haber destruido Libia haciéndole la guerra simultáneamente desde dentro y desde el exterior, y de tratar de hacer lo mismo en Siria – lo cual fracasó gracias a la intervención rusa; después de haber armado y entrenado a los grupos terroristas y de haber favorecido la creación del DAESH y su ofensiva contra Siria e Irak, empujando así oleadas de refugiados hacia Europa, la OTAN se declara “preocupada” por la crisis que amenaza la estabilidad regional y la seguridad de sus fronteras meridionales, o sea, “preocupada” por la tragedia humanitaria de los refugiados; “condena” la violencia de DAESH contra los civiles y, en términos más fuertes, condena también “el régimen sirio y sus apoyos en la violación del cese al fuego”.

Para “responder a esas amenazas, incluyendo las que provienen del sur”, la OTAN fortalece las capacidades y el despliegue de sus fuerzas. Esto exige “inversiones” adecuadas, o sea, más gastos militares que los Aliados se comprometieron a incrementar.

De ello resultan las cifras oficiales que la OTAN publicó los gastos militares de Italia – 17.642 millones de euros en 2015 – ascenderán en 2016, según estima la propia OTAN, a 19.980 millones de euros, lo cual representa un aumento de 2.300 millones. Si agregamos a eso los gastos militares no incluidos en el presupuesto de Defensa (misiones internacionales, navíos de guerra y otros), vemos que la cifra es en realidad mucho más elevada. Teniendo en cuenta solamente las cifras de la OTAN, en 2016 Italia está gastando diariamente un promedio de 55 millones de euros en el sector militar.

Todo eso para que el primer ministro Matteo Renzi pueda pavonearse entre “los grandes” en la Cumbre de Varsovia, mientras que los miembros del Parlamento italiano – incluyendo a la oposición – miran para otro lado cuando al OTAN y la UE toman graves decisiones sobre nuestras vidas.

Genocidio armenio: la tragedia y la farsa

Por Atilio Borón

El Siglo del Horror, el XX, con sus bombas atómicas, el napalm, los bombardeos masivos y sus daños colaterales, es también y antes que nada el siglo del genocidio.

El primero fue perpetrado por el Imperio Otomano en contra de los armenios: un plan sistemático de terrorismo de Estado elaborado y ejecutado para exterminar a una minoría. O, como diríamos hoy, para efectuar una “limpieza étnica”. Si bien varían las estimaciones, se calcula que entre el 24 de abril de 1915 (fecha en que unos 800 intelectuales y artistas armenios fueron pasados por las armas) y 1923 fueron ultimados cerca de 1.500.000 hombres, mujeres y niños. Hubo antes un ensayo, en Adaná, en 1909, cuando 30.000 armenios fueron aniquilados impunemente. La indiferencia universal convenció a los fanáticos de que sus planes no tropezarían con obstáculo alguno y, en 1915, estallada la Primera Guerra Mundial, lo pusieron en marcha. Como el Imperio Otomano se alió a Alemania y Austria-Hungría, la derrota de éstas precipitó su catastrófico derrumbe, abriendo las puertas a la República. Pero sería la consolidación de la Revolución Rusa lo que pondría fin al martirio de los armenios.

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Este primer genocidio no alcanzó a conmover la conciencia de los líderes del “mundo libre”. Sólo después del Holocausto de los judíos la figura del genocidio quedaría incorporada al Derecho Penal Internacional, en 1948. Sin embargo, el armenio no goza de buena prensa y sigue soterrado bajo una espesa conspiración de silencio. La República de Turquía, como Estado sucesor del Imperio Otomano, ha hecho del “negacionismo” su divisa: el genocidio no existió. Armenia era la “quinta columna” de los rusos y los enfrentamientos bélicos, los desplazamientos y los infortunios propios de la guerra fueron los que produjeron las bajas. Si el genocidio fue una tragedia, el “negacionismo” es una farsa y una infamia casi tan dolorosa como las masacres que intenta encubrir.

La abierta complicidad del imperialismo explica el éxito de esta tentativa. Aliada estratégica de EEUU y miembro de la OTAN, Turquía ocupa un lugar principalísimo en el dispositivo militar norteamericano. Desde su territorio se vigila eficazmente a Rusia, como antes a la URSS; se monitorea el Mediterráneo Oriental y se controlan los altamente volátiles enclaves petroleros del Medio Oriente. Junto a Israel y Pakistán, Turquía es uno de los gendarmes privilegiados de Washington y la “ayuda militar” que le proporciona sólo es superada por la que se destina a Israel y Egipto. Según la Casa Blanca, el régimen de Ankara es “un aliado fundamental en la guerra global contra el terrorismo, la reconstrucción de Irak y Afganistán, y el establecimiento de una democracia pro-occidental en la región”. El informe de 2005 sobre DDHH del Departamento de Estado exalta las “elecciones libres y la democracia multipartidista turca”, pero debe reconocer que “pese a los progresos persisten todavía serios problemas en materia de derechos humanos: restricciones políticas; asesinatos ilegales (sic); torturas; detenciones arbitrarias; impunidad y corrupción; severas restricciones a la libertad de prensa, palabra, reunión y asociación; violencia contra las mujeres y tráfico de personas”.

¡Menos mal que hubo progresos en estas materias! Claro que tratándose de un aliado incondicional estas cuestiones no son importantes. En marzo de 2006 John Evans, a la sazón embajador estadounidense en Armenia, fue emplazado por la vitriólica señora Condoleezza Rice a rectificar sus imprudentes declaraciones formuladas en la Universidad de California-Berkeley reconociendo que las matanzas de 1915 se encuadraban en la definición de genocidio que hace la ONU. Evans violó un tabú y su franqueza le salió cara. Días después fue destituido de su cargo y con modales no precisamente diplomáticos.

El “negacionismo” turco no sólo encuentra un sólido apoyo en EEUU. Cuando en 2001 la Asamblea Nacional de Francia reconoció la existencia del genocidio armenio, el gobierno de Jacques Chirac se apresuró a “cajonear” lo resuelto por la Asamblea y a dejar sin efecto sus consecuencias. El reconocimiento del genocidio armenio es una penosa asignatura pendiente que requiere de urgente reparación. Los infatigables reclamos de la comunidad armenia a nivel internacional han impedido que el tema cayese completamente en el olvido. El tan anhelado ingreso de Turquía a la Unión Europea es una ocasión inmejorable para exigir el abandono de la política “negacionista”, especialmente cuando se comprueba que la perversa afición de los círculos gobernantes de Ankara por la “limpieza étnica” persiste hasta nuestros días. Sólo que las víctimas ahora son los kurdos: 3.000 aldeas fueron arrasadas en las décadas de 1980 y 1990, y 2.000.000 de kurdos fueron desplazados de sus lugares de residencia, prohibiéndoseles hablar en su lengua, poner nombres kurdos a sus criaturas y vestirse con los colores que los distinguen. El genocidio kurdo, también practicado por Saddam Hussein y con la anuencia de Washington, continúa con la complicidad y el beneplácito de los celosos custodios de la democracia y los derechos humanos a ambos lados del Atlántico Norte: los Bush, Blair, Berlusconi, Aznar y otros de su ralea, que hicieron de la duplicidad y la hipocresía su razón de Estado, condonando masacres y asesinatos a mansalva en la medida en que favorecieran sus intereses. Reconforta saber que la lucha de la diáspora armenia no ha sido en vano, y que más pronto que tarde la verdad y la justicia habrán de prevalecer. Hay gente valerosa en Turquía que se ha fijado las mismas metas. La novelista Elif Shafak es una de las tantas personas que luchan contra las mentiras oficiales: “Si hubiéramos sido capaces de reconocer las atrocidades cometidas contra los armenios – declaró hace poco – habría sido mjucho más difícil para el Gobierno turco cometer nuevas atrocidades contra los kurdos”. Dada la explosiva situación imperante en la región, convendría tomar nota de su observación y recordar que los genocidios del pasado siglo fueron posibles gracias a la complicidad del imperialismo y sus aliados.

Artículo publicado el 30 de abril de 2006.

Comunicado de ANDALUCÍA COMUNISTA contra los actos de celebración de la conquista de Málaga por los Reyes Católicos

logo-cabeceraDesde el año 2012 el Ayuntamiento de Málaga, entorno al 19 de agosto, realiza una cabalgata celebrando la conquista de nuestra ciudad por parte de los Reyes Católicos en 1487. Desde ANDALUCÍA COMUNISTA queremos expresar nuestra posición contraria a estos festejos. Contraria por varias razones:

La conquista de Málaga fue uno de los hechos más cruentos e inhumanos de la Guerra de Granada, que además supuso la esclavización y la deportación en masa de la inmensa mayoría de la población malagueña. Aún teniendo en cuenta que no podemos juzgar el pasado con nuestra mentalidad del siglo XXI, ¿qué sentido tiene condenar las masacres en los conflictos y guerras actuales si luego ensalzamos un acto muy similar en el pasado? ¿No estamos justificando con ello – de forma inconsciente – este proceder en las guerras actuales? Son muchos los autores y autoras que han subrayado el carácter pedagógico de la ciencia histórica (Hobsbawm o Fontana, entre otros). ¿Qué mensajes estamos dando a nuestra juventud al recordar un hecho que hoy sería considerado como un crimen contra la Humanidad? ¿Qué modelo de convivencia social consciente o inconscientemente estaríamos construyendo?

Esta fiesta, se quiera o no se quiera, tiene un elemento anti-islámico y anti-judío bastante claro, aunque no se sea consciente del mismo: la identificación tradicional de la Historia con los acontecimientos de tipo militar y político provoca que muchísimas personas no perciban lo que decimos. Si se interioriza, puede generar a corto y medio plazo sentimientos de rechazo hacia estos colectivos por parte de sectores de la población poco preparados, cayendo en el racismo y la xenofobia, especialmente en momentos de deterioro de las condiciones sociales. A esto se le suma que la conquista de Málaga en 1487 supuso un antes y un después contra estos colectivos, al incrementarse de forma extrema la intolerancia desde el poder instituido hacia ellos. Desde ANDALUCÍA COMUNISTA no vemos ético hacia la comunidad judía e islámica celebrar el momento en que se dio este incremento de la intolerancia hacia ellos, máxime cuando en estos años se ha incrementado el número de personas de países de religión islámica mayoritaria que han venido a vivir y a buscarse la vida entre nosotros, no pensamos que así se favorezca la integración, la convivencia ni el respeto democrático.

A todo lo anterior, debemos recordar además que, reivindicar de una forma acrítica a los Reyes Católicos, es de alguna manera reivindicar en este momento histórico al Estado centralista tradicional español, estructura política cuyas élites subdesarrollaron a conciencia a Andalucía, con todas sus consecuencias económicas y sociales negativas para nuestra tierra, convirtiéndola en una fuente de extracción de riquezas minerales y agrícolas para otras economías más desarrolladas del Estado Español y de Europa, así como de capitales y de mano de obra. Además de vampirizar la cultura popular andaluza, presentándola como la propia de todo el territorio estatal (algo rotundamente falso), pero como la derivación “degenerada” y “graciosa” de la cultura castellana. Por todo ello, nuestra organización aboga para que el equipo municipal desista de celebrar ningún tipo de acto conmemorativo por aquellos acontecimientos, solicitamos a los distintos poderes públicos la conmemoración de actos históricos que refuercen los valores de solidaridad y entendimiento entre los pueblos, y pedimos al pueblo trabajador de Málaga y a la gente de bien que se encuentra entre nosotros disfrutando de nuestra ciudad y de nuestro carácter que, por favor, no participe en esta celebración.

¡¡CELEBRACIÓN DE GENOCIDIOS NO, FERIA SÍ!!