Irak exige la devolución de los territorios ocupados por los kurdos en 2014

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Haider Al-Abadi, primer ministro de Irak desde 2014

El Gobierno iraquí está reclamando la devolución de los territorios ocupados por la administración regional kurda en 2014.

Ese mismo año se inició un intento de partición de Irak coordinado por EEUU, Israel, Jordania y Turquía, en complicidad con Arabia Saudí y Qatar. Según lo previsto en el plan inicial, los yihadistas del Emirato Islámico (DAESH, anteriormente identificado como ISIS) invadieron la región de Al-Anbar y el gobierno regional kurdo de Irak se apoderó de los campos petrolíferos de Kirkuk, pertenecientes al Gobierno de Irak. En aquel momento, las tropas iraquíes se retiraron sin oponer resistencia ni a los yihadistas ni a los kurdos, dejando en manos de esas fuerzas el armamento nuevo que Washington acababa de entregar a Bagdad, lo cual también formaba parte del plan.

Seguidamente, EEUU organizó la destitución del entonces primer ministro iraquí Nuri Al-Maliki, quien se oponía al desmembramiento de su país. Para sacarlo del poder se desató una campaña de prensa internacional en la que se afirmaba que Al-Maliki privilegiaba a los chiíes en relación con los sunníes, cuando en realidad acababa de ser reelecto holgadamente en el cargo de Primer Ministro con el respaldo mayoritario de ambas comunidades.

Sin embargo, debido al lento pero inexorable avance del Ejército sirio al otro lado de la frontera y al acuerdo entre Rusia y EEUU, la idea de crear un Gran Kurdistán que abarcaría territorios pertenecientes a Irak y Siria parece haber sido abandonada – o pospuesta.

Al igual que el norte de Siria, los campos petrolíferos de Kirkuk no son territorios históricamente kurdos. El presupuesto nacional del Estado iraquí prevé la entrada de fondos frescos procedentes de la explotación de los yacimientos de Kirkuk, hoy bajo control del gobierno regional del Kurdistán Iraquí, que está explotando ese petróleo para sí mismo y exportándolo a través de su propio oleoducto, junto con el petróleo robado del Emirato Islámico.

Ante esa situación, totalmente negativa para Bagdad, el nuevo primer ministro Haider Al-Abadi logró deshacerse de algunos de los políticos sobornados por Washington, formó un nuevo gobierno el pasado 15 de agosto y, de hecho, está retomando la política de su predecesor.

En la ciudad de Erbil, sede del gobierno regional kurdo, existe inquietud sobre las posibles consecuencias de un proceso de paz ya que el líder kurdo-iraquí Masud Barzani, cuyo mandato expiró en junio de 2013, aprovechó la confusión creada por la invasión yihadista para posponer “sine die” las elecciones y mantenerse en el poder eliminando a sus adversarios políticos.

La restitución de los territorios conquistados por los kurdos iraquíes aprovechando la invasión yihadista de 2013 reduciría en un 40% la superficie total del territorio actualmente bajo control del clan Barzani. Pero lo más importante es que la pérdida de los campos petrolíferos de Kirkuk provocaría una drástica disminución de sus colosales ganancias actuales, y les impediría proseguir el tráfico de petróleo que hoy mantiene junto al Emirato Islámico y Turquía.

FUENTE: Red Voltaire

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