Bratislava: la cumbre de la mezquindad

Por Thierry Meyssan

Los 27 países que aún quieren mantenerse en la Unión Europea acaban de realizar en Bratislava (Eslovaquia) una cumbre sin la participación del Reino Unido. Supuestamente iban a reflexionar juntos sobre su proyecto común, pero se limitaron a retomar las mismas cantinelas que todo el mundo conoce. El mundo está cambiando. El Reino Unido se adapta a ese proceso de cambio. La UE opta por el estancamiento.

Tres meses después de la decisión de los electores británicos de salir de la UE, los jefes de Estado y de gobierno de esa entidad – con excepción de la primera ministra británica – acaban de reunirse en Bratislava con intenciones de dar un nuevo impulso a la Unión Europea.

bratislava
François Hollande (FR) y Angela Merkel (DE) durante la Cumbre de Bratislava

Se esperaba de ellos una reflexión sobre los factores que condujeron al Brexit y sobre lo que habría que hacer con la Unión Europea. Pero no fue eso lo que sucedió en Bratislava. Los 27 países miembros de la UE se limitaron a mencionar lo que pudiera acelerar la disolución de esa entidad regional mientras que se hablaba del terrorismo sin entender que ese peligro es de carácter interno, mientras que Alemania y Francia desenterraban nuevamente el proyecto de creación de un Ejército común, y mientras que Jean-Claude Juncker defendía los intereses de los banqueros de Luxemburgo.

En el momento del Brexit, Buckingham Palace y un sector influyente de la clase dirigente británica deseaban distanciarse de Washington para acercarse a China en el plano económico y a Rusia en el plano militar. Pero Downing Street no ha mostrado ninguna de sus cartas y mantiene en secreto sus intenciones hasta la apertura de las negociaciones con vista a la salida de la Unión Europea.

Sin embargo, Londres ha dado dos pasos importantes en materia de política internacional. Primeramente, la publicación del informe de la comisión Chilcot sobre la Guerra de Irak y del informe de la comisión de la Cámara de los Comunes sobre la Guerra de Libia. El informe Chilcot, redactado entre 2009 y 2010, dormía desde hace años en una gaveta. El informe de la Cámara de los Comunes data de este mismo verano. Ambos informes critican el alineamiento de Downing Street con la política de la Casa Blanca, primeramente bajo el mandato de los laboristas Tony Blair y Gordon Brown y después bajo el mandato del conservador David Cameron. En un estilo netamente británico, los autores de ambos informes ponen de relieve la inutilidad de ambas guerras y resaltan las mentiras que permitieron justificarlas. Pero no dicen ni una palabra sobre los acuerdos secretos entre Londres y Washington, ni sobre el papel del MI6 en la fabricación de esas mentiras. Los secretos deben seguir siendo secretos. En todo caso, esos informes ponen fin a la actual versión de la “relación especial” entre el Reino Unido y EEUU.

No obstante, parece que los jefes de Estado y de gobierno de la UE no han leído esos informes y no se plantearon, por tanto, el interrogante de saber lo que planea Londres. Algunos incluso aseguraron que los británicos acabarán renunciando a salir de la UE si los presionan lo suficiente durante las negociaciones del Brexit.

Todos advirtieron a Angela Merkel contra la organización de una segunda llegada masiva de refugiados y repitieron que están dispuestos a aplicar las medidas ya tomadas para impedirla. Pero nadie preguntó si la primera llegada masiva de refugiados y migrantes bastará para resolver el problema demográfico de Alemania o si Berlín cree que tendrá que organizar un segundo acto, como anteriormente anunciaron.

Lo cierto es que si Berlín reedita la operación de los migrantes, las amenazas de los otros 26 miembros de la Unión Europea contra Alemania no serán más que palabras al viento. El Primer Ministro de Luxemburgo – o sea, el sucesor de Juncker en ese cargo – propuso la exclusión de Hungría, que se niega a aceptar su cuota de refugiados. ¡Curiosa manera de evitar la disolución de la UE!

Los participantes en la Cumbre de Bratislava se plantean 3 proyectos:

Primeramente, en materia de lucha contra el terrorismo, poner cuidado en no permitir que cualquiera entre en Europa. Se trata de una necesidad evidente, pero eso no resolverá el problema dado el hecho de que gran parte de los terroristas son… europeos. La UE sigue sin tener ningún tipo de reflexión sobre el terrorismo de masas que hoy se observa en el “Gran Medio Oriente”, ni sobre las contadas acciones terroristas que le han tocado en su propio territorio. Nadie se ha molestado en leer los libros estratégicos del Emirato Islámico como “Administración de la Barbarie”, ni ha observado por tanto que la manera de actuar contra el terrorismo es precisamente lo que los terroristas quieren que haga la UE.

En segundo lugar, el proyecto de Ejército europeo se discutirá en la cumbre de diciembre. Ese proyecto recuerda al proyecto de la Comunidad Europea de Defensa (CED) de la década de 1950 y que supuestamente unía a Francia, Alemania Occidental y los miembros del Benelux. En aquella época – o sea, en el contexto de la Guerra de Corea – París se oponía al rearme de Alemania Occidental pero era favorable a la integración de un Ejército “alemán occidental” en el seno de un Ejército común. Aquel proyecto nunca llegó a concretarse porque fue rechazado en París por una alianza conformada por gaullistas y comunistas franceses. Hoy existe de nuevo un Ejército alemán que incluso ha desplegado unidades que participan en operaciones de “mantenimiento de la paz” sin que París se oponga. En el contexto actual, caracterizado por las guerras de Siria y del Donbass, la Unión Europea finge creer que existe una amenaza de invasión rusa. Hace un año y medio, la UE se dotó de una East StratCom Task, o sea, un discreto buró de propaganda anti-rusa que “alimenta” a miles de periodistas con sus “informaciones”. Como en 1954, es evidente que ese proyecto responde a los deseos de EEUU de enrolar a los europeos en próximas guerras. Y no sería sorprendente que ahora encuentre la oposición del Reino Unido post-Brexit.

Para terminar, en 2017 se desarrollaría el Fondo Europeo de Inversiones Estratégicas. Ese fondo se conoce a través del “plan Juncker”. En realidad es un viejo proyecto del Banco Europeo de Inversiones (BEI), institución que también tiene su sede en ese paraíso fiscal que es Luxemburgo. Ese fondo no ha hecho otra cosa que acrecentar los medios de la BEI y su burocracia. En realidad, si ha reactivado las inversiones en Europa ha sido sólo marginalmente y, paradójicamente, ha acentuado los desequilibrios. Por ejemplo, casi no intervino en Grecia, el país que más lo necesitaba, pero eso no es lo que interesa a los banqueros, que sólo ven a Grecia como un deudor.

En definitiva, la Cumbre de Bratislava mostró la voluntad de los 27 miembros de la Unión Europea de no cambiar absolutamente nada. Según ellos, todo puede seguir como antes, con tal de que Alemania no traiga más migrantes. Así que Europa puede continuar su “lucha contra el terrorismo” viéndolo desarrollarse, puede seguir preparándose para seguir dócilmente las órdenes de EEUU en la próxima guerra que Washington decida convocar y dejar que los banqueros decidan sobre nuestras inversiones.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s