Desmontando el hippismo como variante de la ideología burguesa

(Viktor Riska y Kleanthi Zoto; Neofreudismo, una de las más reaccionarias tendencias de la ideología burguesa, 1973)

hippiesEl neofreudismo ejerce una gran influencia sobre los movimientos de “izquierda” de carácter liberal-anarquista. Uno de esos movimientos extendidos en el degenerado mundo capitalista es el de los hippies, a los que los ideólogos burgueses llaman “niños de las flores”. Estos son grupos de jóvenes desempleados, que vagan por las calles de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, descalzos, con pelos y barbas largas, con unas ropas extrañas y una vida tan parasitaria como disoluta. Los hippies son representados por las tendencias neofreudianas como un “modelo de la futura sociedad”. Está claro que para ellos, la futura sociedad significa hacer tiempo o divagar, lo que se traduce en una perpetuación de la propiedad privada. En este sentido la cuestión de los hippies es una cuestión política. En orden de desorientar a la juventud, de prevenirse de que busquen el verdadero camino, la ideología burguesa y revisionista avoca por la resistencia pasiva de la juventud ante las injusticias. El pelo, las patillas y lar barbas largas, etc. son un símbolo de esta oposición no revolucionaria, la cual crea ilusiones de que los objetivos pueden ser conseguidos por medios pacíficos. También hay personas que llevan pelos y barbas largas para lucir bien, en orden de parecer “modernos”, pero en realidad estas apariencias “modernas” son manifestaciones de primitivismo, pesimismo social y apatía política.

Tales tendencias irracionales actuales justifican el individualismo extremo. Según ellos la sociedad es un bosque donde los árboles crecen cerca los unos de los otros pero sin conexión alguna. Dicen que en una sociedad una persona vive su vida, tiene su individualidad, sus ambiciones, vive por sí misma y muere por sí misma en soledad. La sociedad, según ellos, es una noción vacía. Que no hay nada en común entre los seres humanos. Se les debe permitir vivir según sus gustos, y que no hay necesidad de llenar sus cabezas de todo tipo de ideas ya que su naturaleza no puede ser cambiada. Argumentan que el ser humano en sociedad se siente abandonado y efímero, que la sociedad le brinda sufrimiento porque le priva de su satisfacción e instintos, y suprime sus sentimientos. Sobre este camino, los ideólogos de la burguesía consideran el individualismo como la esencia de la naturaleza humana y el objetivo principal de las relaciones entre las personas. Justifican el individualismo con el pretexto de que están protegiendo al individuo del colectivo, porque según ellos, cuando el individuo entra en el colectivo pierde su esencia. El “ego” está por encima de todo y se convierte en nada cuando entra en sociedad. Este es un llamamiento a encerrarse en uno mismo, para que todo el mundo viva solamente por el bien de su “ego”.

La falta de fundamento de estas opiniones irracionales puede ser fácilmente entendida con claridad. El marxismo nos enseña que el ser humano no puede considerarse en forma aislada de la sociedad. Vive todo el tiempo como una parte de la sociedad, de lo colectivo, y para entender al individuo primero hay que entender la sociedad. Los seres humanos que actúan sobre la naturaleza y la sociedad no permanecen aislados, sino que entran en relaciones de carácter económico, ideológico y moral. La personalidad humana también se desarrolla precisamente en este proceso natural de la cooperación.

Las teorías de los neofreudianos buscan justificar el liberalismo burgués con el eslogan de la “absoluta libertad” del individuo. Conciben la libertad de manera metafísica y unilateral. De acuerdo a lo que dicen, el ser humano es libre de la sociedad y tiene el derecho para hacer cualquier cosa que quiera. Claman que sólo el capitalismo crea la posibilidad para el ser humano de desarrollar su personalidad, y que solamente el capitalismo crea las condiciones para la completa libertad de todos. En realidad, esta “libertad” proclamada por los ideólogos de la burguesía es un engaño y una limitación real de la personalidad humana.

El marxismo-leninismo nos enseña que la democracia pura no existe. Que siempre hay un carácter de clase y que cada orden social se define por el carácter de clase de las relaciones de producción y por el régimen político. En los países capitalistas la “libertad para todo” solamente es de palabra, pero no está garantizada en la práctica. Hay profundas contradicciones entre la proclamación de derechos y su implementación en la práctica. Por otro lado, hay que decir que libertad no significa degeneración, liberalismo desenfrenado ni completa independencia de las leyes sociales de desarrollo; por el contrario, significa el alzamiento de estas leyes al nivel de cognición, y actuando sobre sus bases. La burguesía propaga la “absoluta libertad” para desorganizar a las masas y, en particular, a la juventud, para prevenir que éstas se unan para luchar contra su sistema, contra el orden explotador, con el fin de crear la falsa impresión de que todas las personas son iguales y que no hay razón para que el orden capitalista sea derrocado.

FUENTE: Bitácora Marxista-Leninista

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