Sobre la democracia deliberativa en China (primera parte)

Por Alexandre García

En la carta abierta a Teresa Rodríguez había dicho que China es el país donde más se vota del mundo. Me gustaría matizar esta afirmación. En primer lugar, ¿de dónde había sacado esta afirmación? De un artículo de Marc Vandepitte (analista del Partido del Trabajo de Bélgica) del año 2012 sobre el XVIII Congreso del Partido Comunista de China. En el mencionado artículo, que analizaba el Informe al Congreso de Hu Jintao, Vandepitte decía lo siguiente:

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Homenaje artístico a los cinco presidentes de la República Popular China: Mao Zedong, Deng Xiaoping, Jiang Zemin, Hu Jintao y Xi Jinping.

“El informe preconiza una mayor democracia. Efectivamente, es notorio que China es el país donde se vota más frecuentemente. También hay que saber que estas elecciones sólo afectan a nivel local: ciudades, barrios…”

Esta afirmación es correcta. Pero la manera con la que fue plasmada en mi artículo puede prestar a confusión porque, como bien dice Vandepitte, esto concernía a China a los niveles de aldea o barrio, y no a los niveles provincial o nacional. Lo cual tiene mucha menor relevancia a escala nacional que, por ejemplo, los repetidos procesos democráticos realizados en un país como Venezuela en los últimos 17 años.

El artículo hacía referencia a un discurso de Hu Jintao pronunciado en Hong Kong acerca de la necesidad de “celebrar elecciones democráticas de acuerdo con la ley” y “proteger el derecho del pueblo a saber, participar, expresarse y supervisar”. Por su parte, el ex-primer ministro Wen Jiabao afirmaba que era perentoria una reforma del sistema político para no echar a perder los logros de las reformas económicas.

Después, el artículo daba la siguiente información:

“Cuando se habla de democracia representativa en China, muchos sinólogos siguen contestando: ‘no se asusten’. Pero la idea no parece ser tan descabellada como creen los más cínicos. Por ejemplo, la mayoría de los occidentales se sorprenderían al saber que China ya tiene más elecciones que cualquier otra nación del mundo. En virtud de la Ley Orgánica de los Comités de Aldea, la cuasi totalidad del aproximadamente millón de aldeas de China (hogar de unos 600 millones de votantes) celebran elecciones cada 3 años para los Comités Locales de las aldeas.”

Primera observación: siendo justos, lo que dije en la carta abierta a Teresa Rodríguez tampoco era muy descabellado, teniendo en cuenta que China es, con diferencia, el país más poblado del mundo. Con lo cual, numéricamente hablando, es el país donde más se vota en el mundo. Pero decir esto sería emplear el mismo tipo de argumento que emplean aquellos que se rasgan las vestiduras por el número de millonarios en China. Por lo tanto, no voy a incidir mucho en ese dato.

Segunda observación: es interesante ver que, a nivel de aldea, en China se vota más frecuentemente que en la mayoría de países de democracia “liberal”. Un fenómeno que en 2011 ya estaba adquiriendo un carácter cada vez más participativo. Según indicaba el profesor Robert Benewick, de la Universidad de Sussex, las elecciones locales en China se estaban volviendo más competitivas, con una mayor presencia de candidatos independientes (entiéndase: no miembros del Partido Comunista de China) y un uso cada vez más frecuente del voto secreto.

En un momento en el que la izquierda occidental muestra un gran interés por los presupuestos participativos como herramientas de democracia directa, estaría en su propio interés dejar de escupir sobre China y el PCCh por “capitalistas” y se fijara más en su ejemplo. El dato que ofrece el economista Yao Yang a este respecto es muy ilustrativo: según un estudio realizado en 40 aldeas sobre un período de 16 años, se ha notado que la introducción de elecciones había permitido incrementar el gasto público en un 20%, mientras que los “gastos de administraci8ón” (eufemismo para referirse a la corrupción) se habían reducido en un 18%.

El primer ministro Wen Jiabao dijo en 2011 que las elecciones a nivel de aldea podrían extenderse al siguiente nivel administrativo de la compleja estructura territorial de China, a saber el nivel de “pueblo” (镇). No sabemos hasta qué punto esto se habrá cumplido, pero podemos pensar que, en lo que respecta a otras cuestiones (elecciones, participación democrática, voto secreto) la tendencia ha evolucionado de forma positiva.

Según una encuesta realizada en 2005, en el año anterior (2004) se habían celebrado en China un total de 453.000 asambleas deliberativas denominadas kentan – que, literalmente, significa “hablar de corazón a corazón” – a nivel de aldea. Entre 1996 y el año 2000 en Wenling, ciudad-condado de casi 1 millón de habitantes, se realizaron más de 1.190 asambleas deliberativas y consultivas a nivel de aldea. Se hicieron 190 a nivel de ciudad-condado y otras 150 en organizaciones gubernamentales, colegios y empresas de propiedad estatal. Muchas de estas asambleas trataron de temas como el suministro de agua, las recogidas de basura, las instalaciones de los colegios, los salarios de los trabajadores migrantes, los contratos sobre la tierra, etc. En las discusiones se invitó a las familias afectadas por algunas de estas políticas a di8alogar directamente con las autoridades o a elegir un comité para trabajar con el Gobierno chino con el fin de encontrar una solución.

 

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