Carta abierta a Teresa Rodríguez (parte 1)

Por Alexandre García

Estimada Teresa Rodríguez Rubio:

teresa_rodri25cc2581guez_2015c_2528cropped2529Mientras que en mi país de nacimiento suele ser señal de no respeto el tutear a alguien que uno apenas conoce, en España el tratar de usted puede ser visto al revés como señal de querer mantener cierta fría distancia (que no odio, cuidado). Con este tono quisiera dirigirme a usted después de lo que ha dicho recientemente sobre después de lo que ha dicho recientemente sobre China, país que usted ha insultado y demonizado en una entrevista al periódico “La Marea”.

Recuerdo que la última vez que usted hizo mención de algo relacionado con China fue en octubre de 2014, durante el estallido del movimiento pro-occidental “Occupy Central” en Hong Kong. En aquel momento decía usted en su cuenta de Twitter algo así como “arriba los que luchan”, ¿me equivoco? Aquello, desde luego, no era un simple desliz, pues era del todo coherente con la clásica línea trotskista consistente en apoyar sistemáticamente a todo bicho que se movilice en las calles (o en los desiertos, como en el caso de Libia), aunque sea defendiendo el programa más reaccionario y más pro-imperialista, véase devolverle a Hong Kong el estatus de colonia británica, arrancada en 1842 a China tras su derrota en la Guerra del Opio – ¿pero sabrá usted lo que fue la Guerra del Opio?). En aquel momento no le di mucha importancia a sus palabras. De hecho, achaqué su comentario a su ignorancia sobre China y su Historia, y además otros ya se encargaron de responderle contundentemente.

Pero cuando me informan de que usted ha vuelto a cargar contra China en declaraciones al diario “La Marea”, no puedo sino concluir que en su caso existe cierta fijación. Y me veo por tanto en la obligación de tener que decirle un par de cosas, Teresa. Menos con la intención de convencerla de algo o de hacer que usted cambie de opinión, que de desenmascararla ante compañeros de lucha que pudieran estar confundidos por gente como usted.

Usted declara al diario “La Marea” que China es “el recambio a un modelo también imperialista de relación con el resto de pueblos del mundo”. Mención aparte de que esta tesis también es defendida sin falta por los “marxistas-leninistas” del PCE(m-l) o del Partido Comunista de Grecia, así como por sus partidos-satélite como el PCPE, el PCOE y afines (trotskistas disfrazados, realmente), resulta cuanto menos llamativo que estas afirmaciones sobre el “modelo imperialista chino” las haga un cuadro de Podemos, partido que dice por medio del ex-JEMAD Julio Rodríguez que “la OTAN es necesaria”. Dejo que cada uno reflexione sobre esta contradicción.

Como es habitual en el trotskismo, usted recurre a la inversión acusatoria y a las consignas que defienden lo contrario de lo que dicen: por un lado, se denuncia la “dictadura”, la “burocracia” y el “estalinismo” (léase “comunismo”) y se defiende el “gobierno obrero” para en realidad defender la liquidación del socialismo. Por otro lado, se denuncia el “imperialismo chino” (variante actual de la tesis del “Peligro Amarillo” pregonada por el kaiser alemán Guillermo II), cuando en realidad se defienden las políticas neocoloniales y los intereses del imperialismo en detrimento de China… y de la propia África.

Usted sabe de qué estoy hablando, Teresa, pues forma parte de Anticapitalistas, un sucedáneo de la sección española del llamado “Secretariado Unificado de la IV Internacional” dirigido por el inefable Ernest Mandel, que ha sido de toda la vida la vanguardia del atlantismo en el seno del movimiento obrero. Hagamos memoria. Sus predecesores apoyaron a Yeltsin en el seno del PCUS, al “poder obrero” de Solidarność en Polonia, a la “revolución proletaria” en la RDA, a Václav Havel en Checoslovaquia, etc. Tras la disolución de la URSS, sus predecesores atacaron a los “regímenes estalinistas” de Cuba y Corea, y apoyaron la revuelta contrarrevolucionaria de Tiananmen en 1989 (intentona contrarrevolucionaria fracasada, puede que de ahí su fijación con China). La lista es muy larga, pero sobre esto ya hay mucho escrito y se puede consultar fácilmente en las hemerotecas.

Siguiendo los pasos de sus predecesores trotskistas, usted y sus correligionarios apoyaron y jalearon las intervenciones imperialistas en Yugoslavia (aunque puede que en aquella época usted fuera un poco joven), Libia, Siria, apoyaron el golpe de Estado fascista en Ucrania, etc. En fin, creo que queda bastante claro cuál es la naturaleza de clase de su momento y a qué intereses sirve. Por tanto, sus infames ataques contra China no me sorprenden lo más mínimo.

Pero con la sincera intención de ir más allá del argumento ad hominem, Teresa, aún conociendo la naturaleza de su movimiento, yo estoy dispuesto a debatir con usted y hacerle una serie de preguntas. Usted declara a “La Marea” que “lo que los chinos están haciendo en África se parece mucho a lo que EEUU hizo en América Latina o lo que en su momento Europa hizo y sigue haciendo en sus ámbitos de dominio”. Pero usted y sus compañeros de viaje albaneses y “prosoviéticos” (pues sois caras de un mismo poliedro) deberían contestar a estas simples preguntas: ¿Dónde están las intervenciones militares de China en África? ¿Dónde están operando los servicios secretos chinos orquestando golpes de Estado en África? ¿Dónde está el perjuicio de la soberanía política, económica y financiera de los países africanos que tienen relaciones comerciales con China? ¿Dónde está el chantaje y las imposiciones de China contra países africanos? ¿La voz de los pueblos africanos (y la de sus dirigentes) cuenta algo para usted?

Pues no, no cuenta. Porque parece ser que desde hace un tiempo para acá usted y su partido Podemos (puede que inconscientemente) se han pasado a la defensa incondicional de la democracia occidental, es decir, imperialista, considerada como “políticamente neutra” y como único marco posible de actuación. Esto se ha hecho cada vez más claro por las declaraciones de su líder Pablo Iglesias sobre la democracia en Venezuela, la “dictadura” de Gaddafi en Libia (en sus tiempos de habitual contertulio de televisión) o el “fichaje” de Julio Rodríguez, por citar sólo unos ejemplos. Pero la ideología democratista que usted defiende, Teresa, que considera “dictadura” a todo país cuyo modelo democrático no coincide con los estándares considerados correctos por Occidente, es, en palabras de Enrique Castells Turia:

“Es la tapadera ideológica del capitalismo corporativo de las grandes multinacionales, de los poderes financieros desorbitados y de los organismos clandestinos de los Estados que conforman un imperialismo agresivo, bestial y salvaje, desprovisto de cualquier moralidad más que de la de saquear a los pueblos y mantener bajo control a los trabajadores.”

Continúa en la segunda parte.

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