Carta abierta a Teresa Rodríguez (parte 2)

teresa-rodriguez-asesoramiento-pablo-iglesias_ediima20150223_0214_13Dicho esto, quisiera dejar algo muy claro: independientemente de cuáles sean sus intenciones (buenas o malas), cuando usted y el resto de agentes del imperialismos en el seno de la izquierda ponéis el grito en el cielo por el “imperialismo chino”, no hay que ver en este discurso una preocupación por la suerte de los pueblos africanos, sino que lo que reflejáis es el enfado de las oligarquías del norte por el hecho de que sus empresas transnacionales y sus capitales estén siendo desalojados de África gracias a la política comercial de China. Todo discurso tiene un carácter de clase.

Esta defensa, aunque sea velada, de la democracia imperialista se ve muy claramente en una declaración típicamente “ni-ni” que usted hace después, francamente aberrante, que supone una apología en toda regla del capitalismo imperialista. Usted dice a “La Marea” que China tiene “lo peor de un régimen autoritario y antidemocrático. Que no digo que EEUU sea una democracia perfecta (sic), pero vivir en China en términos de pluralismo político tiene que ser duro”.

Creo que hemos leído bien: su democratismo occidental, Teresa, le ha llevado hasta el extremo de decir que el sistema democrático en los EEUU no es una “democracia perfecta” (¡eufemismo donde los haya!), pero es preferible a la “dictadura” china. Afirmación que perfectamente podría haber hecho un periodista o intelectual post-franquista o neoconservador del régimen democrático español.

Con todo el respeto, ¿no le da vergüenza oponer a China, como ejemplo de “pluralismo político”, el régimen democrático de los EEUU? Un país en el que desde su fundación sólo han gobernado dos partidos políticos – demócrata y republicano – que se distinguen únicamente por su forma de gestionar el capitalismo en interés de las transnacionales norteamericanas. No voy a comentar otros aspectos cuanto menos cuestionables de la “democracia” norteamericana, a saber la imposibilidad de vencer en las elecciones sin la financiación de las transnacionales para poder gozar de una multimillonaria campaña electoral; la discriminación y la violencia policial contra la población de origen afroamericano; el hecho de que la justicia se aplica con diferente rasero en función de la fortuna personal o la clase social (caso O. J. Simpson); el hecho de que siendo la primera potencia económica mundial existan más de 40 millones de personas bajo el umbral de la pobreza; el asesinato de disidentes políticos como Malcolm X (y hasta de presidentes) con la mayor impunidad; el encarcelamiento de presos políticos como Mumia Abu-Jamal u Oscar López Rivera y de activistas nativos americanos, el hecho de que EEUU tenga el 25% de la población carcelaria del mundo (muy por delante de China), siendo la mayor parte de ésta compuesta de afroamericanos y latinoamericanos; etc. En fin, no hablaré de estos hechos de sobra conocidos para cualquiera que tenga un mínimo de conciencia política. Y son hechos ignominiosos, de una tremenda injusticia y opresión de clase, que no figuran en el currículum de la República Popular China, pese a todos los defectos que pueda tener.

Usted, como producto de esta izquierda bastarda liberal-libertaria surgida de Mayo de 1968 favorecida por el neo-capitalismo para atender a las nuevas necesidades del mercado capitalista y amortiguar la lucha de clases, ha terminado irremediablemente en el agujero negro en el que tenían que terminar los revolucionarios sesentayocheros: de la denuncia de la “burocracia estalinista” llevada adelante por su abuelo Trotsky, usted y sus correligionarios se han deshecho de sus ropajes marxistas y han dado el natural salto cualitativo que les ha conducido a la legitimación de la democracia imperialista y europeísta.

Pero lo crea o no, Teresa, puede haber perfectamente “pluralismo” dentro del socialismo chino. Si usted estuviera informada sobre China (esto lo digo suponiendo el mejor de los casos, a saber que sus afrimaciones revelan simplemente un problema de ignorancia), sabría que, en China, que por supuesto está lejos de tener un sistema político perfecto, la soberanía del pueblo reside en la Asamblea Popular Nacional, compuesta por unos 3.000 delegados y electos por un período de 5 años por sufragio indirecto, y que no necesariamente deben ser miembros del Partido Comunista de China. Y puestos a hablar de “pluralismo”, usted sabría que antes de tomar decisiones, el PCCh consulta al resto de partidos políticos (¿pero sabía usted que existían?) en el seno de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, en la cual coexisten 9 partidos políticos, entre los cuales podemos mencionar el Comité Revolucionario del Kuomintang, la Liga Democrática de China o la Asociación para la Construcción Democrática de China. Es decir, partidos burgueses. Teresa, ¿no quería usted “pluralismo”?

Claro, que usted dirá que la mayoría de los miembros de la APN son miembros del PCCh y que los 8 partidos restantes deben aceptar el liderazgo comunista. ¡Pero así es exactamente como funcionan las cosas en ssu “democracia que no es perfecta” de EEUU, donde tanto Congreso como Senado son controlados casi al 100% por un partido único! Eso sí, con dos alas: una republicana y otra “demócrata”. Y es que los sistemas políticos y económicos no se escogen como uno elige entre dos marcas de detergente en el supermercado, Teresa. O gobierna la oligarquía o gobiernan las clases populares. Y eso no tiene nada que ver con el hecho de que dentro de un mismo sistema exista “pluralidad” o participación democrática. Como decía Fidel, “dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada”.

Parece mentira que usted, como nieta de Trotsky, no tenga conocimiento de estas nociones básicas. Aunque es muy posible que las conozca perfectamente y que no quiera escupir en el plato que pueda darle de comer. Después de todo, su partido ha optado por desmarcarse de las luchas contra la base militar de su Rota natal (fíjese si es triste, usted, la niña que de pequeña veía pasar los bombarderos) en base a que “genera puestos de trabajo en todos los municipios colindantes y actividad económica en la comarca”. ¿Necesitaba usted hacer un guiño a los norteamericanos en la entrevista a “La Marea”? Si es así, reconózcalo y no le tendré en cuenta sus últimos deslices en relación a China.

Continúa en la tercera parte y última.

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