Internet y la izquierda

Ver las imágenes, vídeos y fotografías de la Diada Nacional de Catalunya del pasado día 11, de hace un año, solo te trae a la mente una reflexión: Catalunya es un pueblo en marcha.

No cabe duda que, parafraseando a Salvador Allende, “la Historia es nuestra y la escriben los pueblos”. Y así es. Solo un pueblo organizado, movilizado y sacrificado puede conseguir sus objetivos. Catalunya está organizada y por eso mismo, aunque fue apaleada hace casi un año, el 1 de octubre de 2017, tan solo se trata de lamerse las heridas, levantarse y seguir andando. Volverá a ser apaleada, seguirá sufriendo, pero tenemos la sensación que, con sus contradicciones, este pueblo no va a desandar lo andado. La independencia nacional de Catalunya es cuestión de tiempo.

Y así ocurre en Venezuela, Palestina y otros lugares de nuestro planeta. La victoria cuesta y costará mucho sudor y sangre… pero llegará.

Y vienen a mi mentalidad internacionalista (por comunista) el Donbass, Siria, el Sahara… o la misma Euskal Herria, que puede parecer a más de uno que ha bajado los brazos, pero lo cierto es que cada vez más colectivos, jóvenes y no tan jóvenes, gaztetxes y un largo etcétera se organizan al margen del oficialismo y, además de luchar y pelear por la soberanía, plantean un camino distinto al capitalismo, plantean la vía vasca al socialismo revolucionario. Si quieren algún ejemplo, ahí está “Maravillas”, donde la juventud de Iruñea plantó cara al desalojo.

Es cuestión de tiempo que una organización revolucionaria recoja estas experiencias y Euskal Herria vuelva a ser referente de lucha, como los pueblos antes mencionados.

Solo mentes obtusas se niegan a ver lo que se ve con tanta nitidez. Solo quienes desde su mezquindad ideológica no aciertan a verlo. O no quieren verlo. O lo ven y no dicen nada, no vaya a ser que dejen de ser la “guía luminosa que conduce a sus pueblos a la revolución”.

Con los años uno se da cuenta de que en política hay que ser muy generoso y saber escuchar. Más importante que te escuchen es saber escuchar. Saber cuál es el estado de opinión de la militancia, de tu pueblo. Esa es la clave para construir amplios colectivos que puedan llevar a su pueblo a la victoria. Y esa ha sido la clave de la Esquerra Independentista catalana. Con sus contradicciones, dejándose pelos en la gatera… pero esa es la clave. Los maximalismos y las “purezas ideológicas” quedan bien en publicaciones de redes sociales, pero no van más allá.

Hablando de Internet, es cierto que contribuye muy positivamente en las luchas de los pueblos y en las luchas sociales. El enemigo lo sabe, y por eso ha metido mano a páginas alternativas y a ciertos tuiteros.

Pero tiene otro aspecto que no ayuda a las luchas, antes al contrario, contribuye a la confusión. Y es que organizaciones y colectivos que no llegan ni a 20 militantes (repetimos, veinte militantes) encuentran en Internet un altavoz que, quien no conozca la realidad de esos colectivos, pueden pensar que están ante partidos que más o menos tienen cierto peso, y no es así.

Y no se puede – o no se debe – tergiversar la realidad. La realidad en este terreno no es interpretable. Colectivos de 20 militantes pueden ser de todo, menos la vanguardia política de su pueblo.

Y los pueblos necesitan como el comer de vanguardias políticas.

Por Andoni Baserrigorri

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