Gibraltar desde el nacionalismo andaluz de izquierda: recordando el andalucismo histórico (I)

Concluida la Primera Guerra Mundial y en el contexto de la aplicación de las doctrinas del presidente estadounidense Woodrow Wilson, las democracias dibujaron de forma preventiva y aprendiendo del conflicto bélico un nuevo orden internacional reconociendo el principio de las nacionalidades y el derecho a la autodeterminación de los pueblos.

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Portada del nº196 de la revista “Andalucía”, lanzado el 14 de abril de 1920, en la que destaca a Gibraltar como “población de Andalucía”.

Al hilo de estos hechos España vivirá por aquellas fechas una irreconocible emergencia de reivindicaciones políticas desde gran parte de sus territorios. De entre ella, la primera petición de autonomía que para Andalucía realiza el Centro Andaluz de Sevilla (29 de noviembre de 1918), en nombre de sus homólogos y por acuerdo de la Asamblea de Ronda en enero de aquel mismo año. Este acto de afirmación de Andalucía como sujeto político implicaba, según el texto elevado al Ayuntamiento de Sevilla y a la diputación homónima para que instasen a los poderes centrales la puesta en marcha de Cortes Constituyentes y la concesión de una autonomía “en iguales términos que a las demás”. Ante esta intencionalidad pacifista continental y en el intento por consolidar una nueva realidad diplomática más estable y pacífica, no es casual que los nacionalistas de esta tierra firmasen el 1 de enero de 1919 en Córdoba toda una declaración de intenciones que a la vez que afirma que esta tierra en el nuevo orden europeo reclama atención internacional para una realidad política hasta entonces negada y supeditada a los intereses de un turnismo restaurador inmovilista y centralizador: Andalucía es una nacionalidad. Con ello, su consolidación como autogobierno con los clásicos tres poderes que hoy mismo disfruta nuestra Comunidad Autónoma.

La conclusión de la Primera Guerra Mundial pareció ser el momento propicio para la puesta en marcha de un nuevo concierto internacional que afianzase décadas de paz, un tanto ilusoriamente, a tenor de los hechos posteriores y como la propia Historia demostrará. A la España neutral y aliadófila ante el conflicto quieren sumar ahora los andalucistas y junto a vascos y catalanes, la reivindicación y presencia de un Estado plurinacional y pluricultural en el que sólo Andalucía tiene un territorio bajo dominación extranjera. La reintegración de Gibraltar al suelo andaluz es la reivindicación “y la palabra” que los andalucistas defienden ante la nueva Sociedad de Naciones, mediante un texto enviado al Congreso de Paz celebrado en Ginebra. La afirmación política como pueblo y nación diferenciada es acompañada de una demanda de integridad territorial toda vez que, con el paso del tiempo, el “dolor”, como señala el texto, podría traducirse en “un fatal sentimiento de rencor perenne hacia los promotores del perdurable vejamen”. Andalucía existe y es, y en la medida que su territorio está “desmembrado”, reivindica en su territorialidad plena. No puede ni debe afirmarse sin ella. Se aprovechaba así un instante político vital entre el marco de unas potencias imperialistas que hicieron inevitable la guerra y la reordenación de una Europa que inicia procesos de descolonización.

Así las cosas, para los nacionalistas andaluces el origen del conflicto se encuentra en el “centralismo sordo, ciego y sin alma” que olvida sus regiones a la vez que concretan en Castilla la responsabilidad de todos los males “históricos y coloniales”. Desde el republicanismo andalucista se entiende que la apuesta castellana en pro de los Borbones en la Guerra de Sucesión – identificada y vinculada a intereses centralistas – trae consigo una cesión por la que Andalucía paga con su territorio una apuesta dinástica a favor de una dinastía francesa que rechaza. De hecho, cabe recordar que Gibraltar fue ocupada por tropas catalanas junto a las británicas y que, por su apuesta por el Archiduque Carlos, Cataluña pierde con Felipe V (el primer rey borbónico de España) sus derechos e instituciones históricas. Es más, Menorca – que también por el Tratado de Utrecht pasó a manos británicas – fue recuperada por el Estado Español casi un siglo después por medio de otro tratado.

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Bandera de Gibraltar, inspirada en las armas de la vecina ciudad de San Roque.

Expuesto así, Andalucía es una víctima de Castilla. Tanto por unos hechos, como por un olvido secular en el que el ejemplo de Gibraltar es uno de los más importantes. Precisamente, la política de neutralidad de España ante el conflicto preocupa frente a las posiciones aliadófilas que defienden los andalucistas, en la medida también que, a su final, así se explicaría la inhibición del Gobierno español ante la reivindicación territorial que nos ocupa. Castilla, como verdadera culpable histórica de la situación, volvió una vez más a apostar por las autocracias para defender la suya propia. El momento histórico que se vive resulta pues especialmente significativo para una nacionalidad como la andaluza en su anhelo por recuperar lo que llaman “solar sagrado”, para lo cual ponen en marcha una campaña de envío de cartas y mensajes a la Embajada del Reino Unido en Madrid solicitando la restitución del territorio gibraltareño. Si se quiere, de una forma “llena de optimismo” y muy honesta, pero no menos inocente y pretenciosa a la vez, se esperaba una justa respuesta al considerar que sería incapaz de “negar la personalidad histórica de Andalucía”. Mientras el Estado Español calificaba a los andalucistas históricos de hacer valer su voz y con ella, la propia existencia de Andalucía en el contexto de las emergentes nacionalidades.

Desde aquel instante la voz de Andalucía se hizo valer como interesada ante un conflicto como el de Gibraltar, el cual todavía provoca amplios titulares y levanta aireadas veleidades patrioteras y centralistas. Más allá de la voz de España, Andalucía es la primera interesada en culminar su integridad territorial, ya sea desde Utrecht en 1713 o desde Rota y Morón desde 1963. Y es cierto también que el Estado Español siempre ha reivindicado el Peñón como parte de su geografía, pero no es menos cierto que ha sabido interpretar dicha causa histórica como más le ha convenido según sus intereses, si bien incluso alguna vez abrazó la idea de ocupar la Roca mediante el uso de la fuerza. Hitler, en el famoso encuentro con Franco en Hendaya, hizo desistir al dictador de sus intereses ofreciendo prioridad a los suyos. La impotente España no dudó entonces en ocupar Tánger en 1940 amparada por la tutela del único país que reconoció esta acción ajena a toda medida diplomática: la Alemania de Hitler sacó cierto provecho del apoyo gibraltareño a la causa de Franco. Más tarde, la pretendida política franquista de procurar la asfixia económica de Gibraltar mediante el cierre del lado español de la frontera no hizo sino motivar la crispación e incrementar la identidad pro-británica y colonial de los gibraltareños, aprovechando la vieja democracia para realizar un referéndum entre los habitantes de la Roca para refrendar su vínculo e introducir en la Constitución gibraltareña un punto tranquilizador por el que Londres se compromete a no realizar ninguna acción diplomática sobre Gibraltar sin contar antes con sus habitantes. Todo un cambio de estatus político en unos breves kilómetros cuadrados que, sin embargo, siguen manteniendo tratamiento de colonia pese a que la ONU ya pidió en 1965 el establecimiento de conversaciones para acabar con dicho estatus.

La lucha por la recuperación de Gibraltar es así para los andalucistas históricos paralela a la de todo país que desea su emancipación colonial. Propia, por tanto, de todo movimiento político de liberación nacional.

Por Manuel Ruiz Romero

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China le para los pies a Bolsonaro

Durante la campaña electoral, Bolsonaro se empeñó en atacar a China y la acusó de querer “comprar Brasil”. Fue más lejos al retratar a China, de acuerdo con un portal temático de Defensa brasileño, como un “predador que quiere dominar sectores cruciales de la economía” brasileña. Agregó que los chinos no deberían ser autorizados a comprar tierras en Brasil o a controlar industrias fundamentales.

Según el informe de “Reuters”, una de esas empresas que preocupan al presidente electo es “China Molybdenum”, que adquirió una mina de niobio (usado en el acero por empresas aeroespaciales y automovilísticas) por 1.700 millones de dólares en 2016. Para Bolsonaro, ese tipo de emprendimientos deberían quedar en manos brasileñas, ya que el país controla el 85% del mercado mundial.

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De izquierda a derecha: Carlos, Flávio, Jair y Eduardo Bolsonaro posan para una foto durante la visita a Taiwán que realizaron en febrero de 2018. Esta visita enfureció y cabreó enormemente a la República Popular China, principal socio comercial de Brasil y uno de sus socios más estratégicos junto a Rusia, India y Sudáfrica en los BRICS.

Los militares que acompañan a Bolsonaro tienen una posición nacionalista, como la que mantuvo el propio Capitán reservista, que desde siempre se opuso a las privatizaciones de empresas estatales. Ahora se opone a la privatización de “Eletrobras”, anunciada ya bajo el saliente gobierno de Michel Temer, ya que sus compradores podrían ser chinos.

En paralelo, Bolsonaro visitó Taiwán el pasado mes de febrero, siendo el primer candidato presidencial del país en dar ese paso desde que Brasil reconoció a la República Popular China en 1974. La embajada china en Brasil emitió un comunicado calificando el viaje como “una afrenta a la soberanía y la integridad territorial de China”.

Las actitudes del ahora presidente electo llamaron la atención de Beijing, al punto que hubo por lo menos dos reuniones entre diplomáticos chinos y algunos de los principales asesores de Bolsonaro. Una de ellas fue con el considerado futuro Ministro de Economía, Paulo Guedes, en septiembre, para debatir la importancia de las relaciones bilaterales. China es un gran comprador de soja y mineral de hierro de Brasil, además de ser el principal mercado de sus exportaciones, muy por encima de EEUU.

El nuevo presidente, que fue saludado con una subida de las bolsas por las reformas planeadas y la prometida reducción del déficit fiscal, tiene escaso margen de negociación, ya que los negocios agrícolas tienen una poderosa bancada en la Cámara de Diputados de Brasilia, que puede llegar al 40%. Aunque la mayor parte de los agricultores apoya a Bolsonaro, quieren mantener buenas relaciones con China, ya que no es sólo el mayor cliente sino que ha crecido su importancia ya que la guerra comercial desatada por Donald Trump está llevando a Beijing a aumentar sus compras en Brasil. “La economía es mucho más importante que la propaganda para conseguir votos”, dijo un ejecutivo a “Reuters”.

Días atrás, Bolsonaro enfatizó que sus aliados internacionales preferidos son Israel, Italia y EEUU. En 2017 atacó a las minorías en una visita al “Club Hebraica” en Río de Janeiro. Según la edición brasileña de “El País”, la visita formaba parte de “un plan exitoso para aproximarse a empresarios y políticos judíos que se sumasen al apoyo a su candidatura”. Pero esta actitud dividió a la comunidad judía, ya que otras instituciones como la Confederación Israelita de Brasil mostraron un apoyo incondicional a las minorías atacadas por Bolsonaro.

El candidato, que se bautizó en el río Jordán en mayo de 2016, afirmó que seguirá los pasos de Trump para trasladar la legación diplomática brasileña de Tel Aviv a Jerusalén. Poco después de ese episodio, en el segundo semestre de 2017, quienes apoyaban a Bolsonaro rompieron con las instituciones judías tradicionales creando la Asociación Sionista “Brasil-Israel”, destacando sus diferencias con las izquierdas.

Otros líderes mostraron su cercanía con Bolsonaro, como Matteo Salvini – Ministro del Interior italiano, y el propio Trump, quien luego de una llamada de apoyo dijo que acordaron que “Brasil y EEUU trabajarán cerca en temas de comercio, militares y todo lo demás”.

Este clima de euforia fue rápidamente enfriado por el editorial de “Global Times” del 29 de octubre, titulado: “¿Revertirá el nuevo Gobierno brasileño la política de China?”. Se trata de una pieza importante, calculada milimétricamente, suave y amenazante a la vez, como suele ser la diplomacia oriental.

Comienza diciendo que Bolsonaro es “un Trump tropical”, recuerda las acusaciones que hizo a China durante la campaña pero, a renglón seguido, destaca que comenzó a cambiar su tono hacia el final, diciendo que “vamos a hacer negocios con todos los países y China es un socio excepcional”. Agrega que es “impensable” que Bolsonaro reemplace el comercio Brasil-China por el comercio EEUU-Brasil.

En primer lugar, el editorial recuerda que Brasil tiene su mayor superávit comercial con China, de unos 20.000 millones de dólares. “La guerra comercial entre China y EEUU ha impulsado aún más las exportaciones de soja brasileña a China”, dice el diario.

En segundo lugar recuerda que el eje de la política de Bolsonaro nunca fueron las cuestiones internacionales sino los asuntos domésticos, para agregar de inmediato que “China nunca interfiere en los asuntos internos de Brasil”, cuestión enteramente cierta.

A partir de ahí, Beijing le blande la espada. “Su viaje a Taiwán durante la campaña presidencial provocó la ira de Beijing. Si sigue haciendo caso omiso del principio básico sobre Taiwán después de asumir el cargo, tendrá un costo evidentemente muy alto para Brasil”.

En el párrafo clave destaca: “Muchos observadores tienden a creer que Bolsonaro, que nunca ha visitado la China continental, no sabe lo suficiente sobre el poder oriental. Beijing debe prestar atención a que atacó a China durante la campaña y creía que una postura hostil hacia el mayor socio comercial de Brasil lo ayudaría a ser elegido”.

En buen romance, la República Popular China está diciendo que no le teme a las amenazas, pero sobre todo asegura que tiene armas mucho más potentes para responder a una eventual ofensiva de Brasil en cualquiera de los terrenos. En efecto, si China dejara de comprar soja y mineral de hierro, la economía brasileña – que ya enfrenta una situación grave – podría verse en un callejón sin salida.

Por Raúl Zibechi, para “Sputnik”

Pacto de silencio para ocultar el papel de la OTAN en el resurgimiento del fascismo

El año pasado la OTAN promocionó un vídeo de un grupo nazi de Letonia, los llamados “Hermanos del Bosque” que, como en caso de los yihadistas, convirtió en luchadores contra la URSS. Además de una reescritura de la Historia, fue una llamada al terrorismo contra los rusos y contra Rusia.

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Cinco terroristas de los “Hermanos del Bosque” posan para una fotografía en Lituania, 1950. (Foto: “RBTH”)

Los “Hermanos del Bosque” eran una organización nazi que en 1945, con el apoyo del espionaje de EEUU, se negó a rendirse y pasaron a ejecutar acciones terroristas en el interior de la Unión Soviética durante una década.

El vídeo de la OTAN comienza con una confusión entre los soldados “rusos” y el ejército “soviético” para indicar al espectador que éstos luchaban contra los rusos y no contra los soviéticos – ya que los letones también formaban parte del Ejército Rojo.

La OTAN quería inculcar que unos pocos hombres, civiles inocentes, obligados por la situación, lucharon contra el “ocupante ruso” que, después de la Segunda Guerra Mundial, se había apoderado de Letonia por la fuerza.

En realidad, hay muchos que piensan así: los países de Europa del Este se convirtieron en “satélites” de la URSS a la fuerza, al ser “ocupados” militarmente por el Ejército Rojo al final de la Segunda Guerra Mundial. A los que dicen tales estupideces no se les ha ocurrido pensar en Austria, que también fue liberada y ocupada por el Ejército Rojo.

Como en el caso de los demás países bálticos, la independencia de Letonia tuvo lugar pocos años después de la Revolución de 1917, es decir, que no se debió solo a los letones sino a los revolucionarios que acabaron con el zarismo, de los que la mayor parte eran rusos y entre los cuales también había letones.

El vídeo no explica nada de eso, como es natural. Lo que aparece es una lucha, supuestamente patriótica y nacionalista, de los letones contra los “ocupantes” soviéticos.

Es típico de la propaganda imperialista presentar la lucha de clases como una lucha nacional o religiosa. La OTAN no puede admitir que la Unión Soviética aplastó en la guerra y después de ella a los nazis letones. El carácter nazi desaparece para poner en primer plano la represión, típicamente “estalinista” e indiscriminada, contra la población de Letonia por el sólo hecho de ser letona.

Entre 1941 y 1945 la Legión Letona, una unidad de las Waffen-SS, se componía de dos divisiones de granaderos, la 15 y la 19, que participaron en la persecución de comunistas, tiroteos masivos contra la población civil, pogromos y limpieza étnica contra los judíos.

Sólo en el interior de Letonia entre 1941 y 1945 se crearon exactamente 46 prisiones, 23 campos de concentración y 48 guetos judíos. Las SS letonas y sus colaboradores asesinaron a 313.798 civiles (incluidos 39.835 niños y niñas) y a 330.032 soldados soviéticos.

En el otoño de 1941, las SS formaron batallones de autodefensa en el Báltico, una especie de milicia que ejerció las labores típicas de apoyo a la Policía. En Letonia se formaron 41 batallones con entre 300 y 600 efectivos, 23 en Lituania y 26 en Estonia.

Algunos de ellos fueron enviados a luchar contra los partisanos soviéticos en Bielorrusia y en la región rusa de Pskov.

A medida que avanzaba la guerra, y con ella la derrota nazi, los miembros de los batallones letones se fueron integrando en las unidades diezmadas de las Waffen-SS: brigadas motorizadas, de voluntarios, etc.

Estos matones fueron quienes luego llenaron las filas de los “Hermanos del Bosque”. La OTAN oculta que dicha organización fue creada y financiada por el espionaje imperialista después de la Segunda Guerra Mundial por lo mismo de siempre: para acorralar a la URSS, para impedir que pudiera disfrutar de un minuto de reposo.

El espionaje imperialista subcontrató a los antiguos policías letones, a los colaboracionistas durante la ocupación y a los oficiales (y soldados) letones que trabajaron para las SS.

Hasta mediados de la década de 1950, los “Hermanos del Bosque” llevaron a cabo más de 3.000 atentados terroristas, principalmente contra la población civil.

El vídeo de la OTAN tampoco habla de esto porque no puede vincular al fascismo con el imperialismo y con EEUU. Los papanatas tampoco lo hacen, ni tampoco vinculan a la OTAN con la red Gladio o con los crímenes neofascistas de la década de 1970 en toda Europa Occidental.

Si alguien se cree que estamos hablando de batallitas propias del pasado, se equivoca: cada año, una manifestación neonazi desfila por las calles de Riga (capital de un Estado miembro de la Unión Europea como es Letonia) para homenajear a los fieles servidores del III Reich.

¿Eso no forma parte del auge del fascismo y “la ultraderecha”? ¿Por qué nadie habla de ello, ni la OTAN ni los “alternativos”?

FUENTE: “Movimiento Político de Resistencia”

#ElesNão: el auge de los Bolsonaros

En la Universidad Nacional de Rosario, en Argentina, conocí a un consultor político muy diferente, Fernando Aguilar: un argentino campeón latinoamericano de go – juego milenario chino de tablero. Nuestro amigo tiene una particularidad muy interesante: utiliza los conocimientos del go en la asesoría política, y en esta oportunidad me valdré de sus conceptos para tratar de analizar lo que está sucediendo con algunos fenómenos políticos de la región y el mundo.

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El ex-capitán Jair Bolsonaro, candidato ultraderechista a la Presidencia de la República Federativa de Brasil.

El go es un juego de estrategia cuyo objetivo es conquistar territorios, rodeando a nuestro adversario y entendiendo que vamos a tener que convivir con él en el mismo espacio físico, ya que en la partida no se eliminan los oponentes, solo se ganan espacios.

El triunfo que se registró en la primera vuelta de las elecciones brasileñas del ultraderechista Jair Bolsonaro no fue una sorpresa, lo adelantaban las encuestas, pero sí sorprendió mucho el caudal de votos obtenidos, que lo dejaron incluso al borde de conquistar la Presidencia de Brasil en primera vuelta.

Este candidato, en cuyo pensamiento encontramos posiciones fascistas, favorables a la tortura y la violación de los derechos humanos, homofóbicas, racistas y misóginas, entre otros tantos “galardones” que marcan su carrera política, cuenta con un apoyo popular abrumador.

Pero si bien el auge de un personaje como Bolsonaro es preocupante, no podemos olvidar otros fenómenos de crecimiento de opciones lindantes al fascismo y a la discriminación, quizás no tan extremistas como la del líder brasileño, pero sí que encienden una luz de alarma que debemos atender.

El crecimiento del fascismo y de las derechas más conservadoras, con tintes xenófobos, es un fenómeno que revivió desde hace algunos años en Europa y que parece llegar ahora nuevamente a América Latina. Pero para que esto ocurra, para que esos territorios se conquisten, tiene que haber un espacio vacío.

Los gobiernos progresistas de América Latina en los últimos años se ocuparon (por lo general y con matices, de acuerdo al país) de la baja del desempleo, de reducir la pobreza y de generar derechos para construir sociedades más igualitarias – leyes de matrimonio para personas del mismo sexo, legalización del aborto, normativas de protección a trabajadores, mejoras en educación, salud, en igualdad de género y en políticas sociales, fundamentalmente.

“El rigor es conservador y la creatividad, progresista”, dice Luis Arroyo en su libro “El poder político en escena”. Y en ese rigor ha basado su estrategia la derecha regional. En primera instancia haciendo política desde la Justicia, denunciando hechos de corrupción (probados, presuntos y falsos, todos les sirven por igual); en segundo término, desacreditando el sistema político y la figura del actor político, sumado a la generación de “outsiders” que llegan a la política negando ser políticos para “salvar” el sistema (generalmente personajes millonarios que aseguran que administrarán el Gobierno en forma idéntica a sus empresas); en tercer término la seguridad, prometen terminar con la delincuencia aplicando mano dura.

Estos elementos se ven amplificados por lo general, por los grandes medios de comunicación, que mayoritariamente en América Latina están en manos de empresarios de derecha, y que también juegan su papel con las tan antiguas como novedosas “fake news”.

Ante este escenario gran parte de la ciudadanía, que ya hizo suyos determinados logros y no cree que pueda perderlos, hastiada de ver en los grandes medios de comunicación cómo el sistema político se corrompe y se enriquece, temiendo por su seguridad física ante el incremento de la violencia que nos muestra diariamente la crónica roja, opta como gobernante – citando al asesor demócrata estadounidense George Lakoff – por el padre estricto que nos pueda liberar de estos martirios y allí están ellos, los Bolsonaros del mundo, dispuestos a llevar a los pueblos a una nueva era hitleriana.

Será rol no solo de los sectores políticos progresistas, sino de la sociedad civil organizada el recordar la Historia de América Latina y sus padecimientos, el bregar por sociedades más igualitarias, en donde la raza, la opción sexual o la pobreza no sean impedimentos, en donde nadie sea más que nadie, en donde se puedan mantener las libertades y todos valgamos igual.

Por Marcel Lhermitte

Consultor en Comunicación Política y Campañas Electorales

Periodista, licenciado en Ciencias de la Comunicación y Magister en Comunicación Política y Gestión de Campañas Electorales. Ha asesorado a decenas de candidatos y colectivos progresistas fundamentalmente en Uruguay, Chile y Francia.

Andalucía lidera la lista negra del paro en el Estado Español con un 13’8%

El 13’82% de los hogares andaluces cuenta con todos sus miembros en situación de desempleo durante el tercer trimestre de este año, loque supone una bajada con respecto al mismo trimestre de 2017 de 1’05 puntos porcentuales (cuando la tasa era del 14’87%), según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), publicada por el INE.

Eso sí, la encuesta, donde las provincias de Huelva, Córdoba y Almería lideran la tasa de desempleo, también arroja que de los 164.000 puestos de trabajo que se han creado en el Estado Español, en nuestro país (que supone el 20% de la población de todo el Estado) solo se han creado 12.000 empleos. Un mazazo para las políticas de la Junta de Andalucía en plena precampaña para las elecciones autonómicas del próximo 2 de diciembre. En total, en nuestro país se contabilizaron 898.200 personas desempleadas.

Las cifras del INE precisan que Andalucía tiene una tasa superior a la registrada en el conjunto del Estado Español, dado que a nivel estatal un 8’11% de los hogares tenían a todos sus miembros desempleados en el tercer trimestre, porcentaje 1’44 puntos inferior al registrado en el mismo trimestre del año anterior: 9’55%. Por su parte, un 68’24% de los hogares andaluces tenía a todos sus integrantes ocupados en el tercer trimestre de este año, frente al 65’52% del mismo período de 2017, lo que supone (2’72%) casi 3 puntos más.

Asimismo, un 28’09% de los hogares andaluces tiene al menos la mitad de los activos que están desempleados, frente al 30’54% registrado en el mismo trimestre de 2017. Este porcentaje es superior al dato registrado a nivel estatal, cifrado en un 17’70%, frente al 21’21% registrado en 2017.

Andalucía, con un 22’85%, ocupa en el tercer trimestre la tercera posición a nivel estatal en tasa de paro, solo superada por Ceuta (30’79%) y Melilla (24’01%). En cuanto a la tasa de actividad, Andalucía ocupa el 13º puesto, donde registra un 56’81%, por detrás de Castilla-La Mancha (58’65%), Aragón (58’79%), el País Valenciano (58’83%), Ceuta (59’05%), Navarra (59’12%), Murcia (59’25%), La Rioja (59’58%), Canarias (60’76%), Cataluña (61’17%), Madrid (62’53%), Melilla (64’46%) y las islas Baleares (67’93%).

De los 898.000 desempleados que recoge la EPA al cierre del tercer trimestre, un total de 420.700 son varones y 477.600 son mujeres. En cuanto al total de ocupados, de los 3.032.700 ocupados andaluces, 1.746.600 son hombres y 1.286.100 son mujeres.

La tasa de paro andaluza del 22’85% es 8’3 puntos superior a la estatal (14’55%). La tasa de desempleo femenina es 7’67 puntos mayor que la masculina en Andalucía. De esta forma, la tasa de paro masculina se sitúa en Andalucía en el 19’41%, superando a la media estatal en 6’29 puntos, que es del 13’12%; mientras que la tasa de paro femenino es del 27’08%, por encima de la estatal (16’22%) en 10’86 puntos.

Por lo que respecta a la tasa de actividad quedó establecida en el 56’81%, estando 1’92 puntos por debajo de la media estatal, que es del 58’73%. En este caso, la tasa de actividad masculina se sitúa en Andalucía en el 64%, estando 0’86 puntos por debajo de la media estatal (64’86%), mientras que la tasa de actividad femenina se sitúa en el 49’91%, siendo 3’02 puntos inferior a la media estatal, que es del 52’93%.

Asimismo, el número de activos en el tercer trimestre fue de 3.930.000 personas, por lo que se registró una bajada del 0’30% respecto al trimestre anterior; mientras que en relación con el mismo trimestre del año anterior ha bajado en 27.000 personas, un 0’68% menos.

Huelva y Almería han sido las provincias andaluzas con mayor tasa de desempleo en el tercer trimestre, con un 25’98% y un 25’53% respectivamente. En el resto de provincias:

  • Jaén: 23’18%
  • Granada: 24’53%
  • Cádiz: 24’72%
  • Córdoba: 25’40%
  • Sevilla: 22’25%
  • Málaga: 17’88%

En cuanto a la tasa de actividad:

  • Almería: 59’05%
  • Sevilla: 58’79%
  • Granada: 57’59%
  • Málaga: 57’31%
  • Córdoba: 55’83%
  • Huelva: 55’36%
  • Cádiz: 54’82%
  • Jaén: 51’95%

En números absolutos, en nuestro país han sido Sevilla, Málaga y Cádiz las que ocuparon las tres primeras posiciones, con 207.500, 140.100 y 138.700 desempleados, respectivamente.

FUENTE: “La Voz del Sur”

Comunicado del PCPE sobre las maniobras “Trident Juncture 2018” de la OTAN

descargaContrariamente a lo que los voceros del sistema difunden, la carrera de armamentos y las maniobras militares no pueden ser entendidas como elementos persuasivos para el mantenimiento de la paz. El imperialismo yanqui y sus aliados, a través de la OTAN como su brazo armado, están en guerra permanente y lo manifiestan de manera cruel contra los pueblos que no disponen de suficiente capacidad militar defensiva, y en forma más diluida con el resto de las potencias con las que compiten por la hegemonía.

El Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) denuncia como un acto de guerra más las maniobras militares llamadas “Trident Juncture 2018” que la OTAN realiza en Noruega entre el 25 de octubre y el 7 de noviembre con la participación de 50.000 soldados, y que se realizan en el marco de asedio en la zona septentrional europea de Rusia.

La propaganda imperialista se jacta de que estas maniobras son el mayor ejercicio de la OTAN desde el final de la etapa denominada de la “Guerra Fría”, y el PCPE denuncia que estas maniobras se enmarcan en la crisis general y estructural del capitalismo, incapaz de resolverla por métodos pacíficos y en el marco del desarrollo económico que la ciencia y la tecnología pueden poner a disposición del proceso productivo para mejorar las condiciones de vida de las amplias masas explotadas de la Humanidad. Son, por tanto, otra vuelta de tuerca más en la respuesta violenta del capitalismo, hundido en sus propias contradicciones.

El PCPE denuncia que no son casuales las coincidencias que se producen en la enloquecida carrera belicista. El anuncio por parte de EEUU de abandonar el Tratado por la Eliminación de las Armas de Corto y Medio Alcance (INF), la presencia del Ejército de EEUU en el sur de Siria, la guerra de los aranceles lanzada por Trump, y estas maniobras militares, son expresiones de la guerra imperialista que muestran su faz más criminal.

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Cartel propagandístico, realizado por la OTAN, sobre las maniobras “Trident Juncture 2018” que se están llevando a cabo en Noruega.

El PCPE denuncia nuevamente la participación activa del Estado Español a través de su contribución de 2.000 militares y otros medios materiales, colocándose nuevamente su gobierno (en este caso del PSOE) y las instituciones del régimen monárquico-burgués como actores importantes en la dinámica de la guerra. Esta participación, así como el actual debate de la venta de armas a Arabia Saudí, muestran el ADN del régimen de la Constitución de 1978, que siempre se alinea a favor de los opresores y en contra de los oprimidos.

El PCPE hace un llamamiento para fortalecer, organizar y participar en un movimiento anti-imperialista también en los espacios de los propios países agresores, para confrontar con los señores de la guerra y sus instrumentos u organizaciones como la OTAN, para luchar por la paz y el desarrollo de una sociedad justa que sólo los hombres y las mujeres libres pueden crear, erradicando el hambre, la pobreza, la desigualdad, la explotación y todas las formas denigrantes de dominación de unos pocos contra la inmensa mayoría de la Humanidad.

¡Por la salida de España de la OTAN!

¡Por el desmantelamiento de las bases yanquis!

¡¡OTAN NO, BASES FUERA!!

A 25 de Octubre de 2018

Secretariado Político del PCPE

En las elecciones: ¡hacia la liberación de Andalucía!

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Logotipo de NA

El 30 de septiembre de 2018, la Comisión Nacional de Nación Andaluza se reunió en sesión extraordinaria para abordar, entre otras cuestiones, la preparación de las candidaturas de NA a las elecciones autonómicas. Sobre esta cuestión queremos manifestar públicamente:

En estas semanas hemos podido constatar la simpatía que en amplios sectores de la izquierda soberanista andaluza ha levantado nuestra decisión de presentarnos a estas elecciones autonómicas. Un hecho que nos hace pensar que hemos acertado en nuestra decisión pero que – somos conscientes – implica una mayor responsabilidad y precisión en el proceso que iniciamos.

Desde las Asambleas Locales de NA estamos empezando a tejer lazos de colaboración y unidad popular con colectivos locales e individualidades que se han mostrado dispuestas a trabajar con nosotras, codo con codo, para conseguir candidaturas amplias de la izquierda independentista, anticapitalista y feminista. Vamos a seguir profundizando en los próximos días en la ampliación y profundización de este trabajo.

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Por desgracia, las conversaciones que solicitamos iniciar con Asamblea de Andalucía y Jaleo!!! no se han podido llevar a cabo, puesto que ambos colectivos han declinado la invitación de Nación Andaluza a participar en la construcción de unas candidaturas amplias de carácter soberanista y anticapitalista para estas elecciones. Desde NA lamentamos esta oportunidad perdida.

La Comisión Nacional de NA ha elegido de entre las propuestas presentadas como lema general de la campaña: “Hacia la liberación de Andalucía”. Entendemos que no hay mejor resumen de nuestros objetivos y nuestra razón de ser: la lucha por la liberación social, nacional y feminista del Pueblo Trabajador Andaluz.

En las elecciones andaluzas, ¡hacia la liberación de Andalucía!

Comisión Nacional de NACIÓN ANDALUZA

Granada, 30 de Septiembre de 2018