La Unión Europea acepta la nominación de sus cuatro más altos funcionarios

Antes de las elecciones al Parlamento Europeo, Alemania, Francia y EEUU ya habían decidido que el alemán Manfred Weber sería – en principio – el nuevo Presidente de la Comisión Europea. Manfred Weber se había comprometido a poner fin a la construcción del gasoducto “Nord Stream 2” y a limitar la adquisición de hidrocarburos rusos para favorecer las compras europeas de gas licuado estadounidense, cuya producción y transporte son mucho más onerosos.

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Los próximos 4 más altos funcionarios de la UE. De izquierda a derecha: Ursula von der Leyen, Christine Lagarde, Charles Michel y Josep Borrell.

Para adormecer a los electores europeos, una intensa campaña de propaganda les había asegurado que el Presidente de la Comisión Europea sería elegido según una “regla democrática” que consiste en que la presidencia va a manos del político que encabeza la lista del grupo parlamentario que más votos obtenga. Y no había duda de que ese sería Manfred Weber, como jefe del Partido Popular Europeo (PPE/EPP). Por supuesto, esa regla nunca ha sido democrática ya que lo democrático sería designar a una persona respaldada no por un grupo parlamentario, sino por una mayoría. Sin embargo, la prensa y los candidatos repetían a coro esa falsedad, conscientes de que la Unión Europea es sólo eso… un engaño.

Pero en el último momento, Francia renunció a su compromiso inicial. El presidente francés Emmanuel Macron esgrimió como pretexto que su grupo parlamentario europeo (ALDE, convertido en “Renew Europe”) había logrado un importante avance en las elecciones europeas y exigió uno de los 4 puestos de altos funcionarios más visibles en la UE. Así que Macron hizo que Nathalie Loiseau – cabeza de lista de su partido – insultara a Manfred Weber llamándolo “ectoplasma” y él mismo vetó la nominación del alemán. En definitiva, el propio Macron propuso un nuevo candidato alemán – esta vez candidata, la Ministra de Defensa con Angela Merkel, Ursula von der Leyen, en cuanto se confirmó la nominación de la francesa Christine Lagarde – actual Directora del FMI – a la cabeza del Banco Central Europeo.

Esas dos mujeres obtienen así los dos puestos más importantes mientras que el belga Charles Michel – actual Primer Ministro de su país – presidirá el Consejo Europeo (o sea, el consejo de jefes de Estado y de gobierno de la UE, así como el Consejo de la Eurozona) y el español Josep Borrell – actual Ministro de Exteriores – será el Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. En realidad se trata de dos funciones puramente formales ya que el Presidente del Consejo Europeo no hace más que dar la palabra a los oradores y representar a la UE en el extranjero, mientras que el Alto Representante sólo es el vocero de una política que se decide en Washington, no en el seno de la Unión Europea.

No fue el Consejo Europeo quien decidió esas nominaciones. Las decidieron la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Emmanuel Macron, sin la participación de los demás jefes de Estado y/o de gobierno, y fueron posteriormente aceptadas por los demás miembros del Consejo Europeo.

¿Por qué fueron seleccionados estos 4 altos funcionarios?

Para ocupar un alto cargo en la Unión Europea hay que reunir 2 condiciones:

  • Ser atlantista
  • Tener algo que esconder

Esto último garantiza que, si el nominado renuncia al atlantismo mientras ocupa el cargo… siempre queda la posibilidad de chantajearlo.

Ser atlantista

Ser atlantista es un requisito evidente para cualquier funcionario de la UE ya que el Tratado de Maastricht y los tratados posteriores de la Unión estipulan que es la OTAN (alianza militar anti-rusa) quien garantiza la defensa de la Unión Europea.

Por ejemplo, Ursula von der Leyen publicó oportunamente, a principios de este año, en “The New York Times”, un artículo de opinión donde hace apología de la OTAN, que “defiende el orden mundial”, razón por la cual “el mundo sigue necesitando a la OTAN”.

Ya no es necesario tratar de demostrar el atlantismo de Christine Lagarde, quien comenzó su carrera como asistente parlamentaria en el Congreso de EEUU y más tarde pasó a hacer trabajo de cabildeo para el complejo militar-industrial de ese mismo país, en contra de la industria militar de Francia. Fue Lagarde quien convenció a Polonia de comprar el armamento de Boeing y de Lockheed Martin en vez de recurrir a Airbus o Dassault.

Charles Michel es el primer ministro del país sede de la OTAN y cuenta con la recomendación de su padre, Louis Michel, quien fue Comisario Europeo para la Cooperación Internacional, Ayuda Humanitaria y Respuesta frente a la Crisis. Josep Borrell, por su parte, trabajó en el kibbutz de Gal On (en el Desierto del Negev) y fue Presidente del Parlamento Europeo, donde defendió con ardor el principio de sumisión europea a las órdenes de la alianza atlántica. Estará perfecto en su papel de “Ministro Europeo de Exteriores y Seguridad” ya que hace poco calificaba a Rusia de “viejo enemigo que vuelve a convertirse en una amenaza”.

Por supuesto, los cuatro felices designados habían sido invitados a reuniones del Grupo Bilderberg, el club de la OTAN. El único que no pudo utilizar su invitación el mes pasado fue Josep Borrell… porque el jefe de su gobierno, Pedro Sánchez, le prohibió participar.

“Tener un cadáver en el armario”

Por mucho que confíe en sus empleados, EEUU siempre prefiere tener cómo presionarlos para garantizar su fidelidad… o para meterlos en cintura en caso de rebelión – después de todo, siempre existe el peligro de que, a pesar de sus salarios astronómicos, algún alto funcionario conciba la extraña idea de defender realmente los intereses de sus conciudadanos.

La justicia alemana había emprendido una investigación judicial sobre el manejo del Ministerio de Defensa por parte de Ursula von der Leyen. Aunque es de público conocimiento que la Bundeswehr (Ejército alemán) no cuenta con el equipamiento necesario, un gigantesco excedente de los estimados en varias transacciones ya había dado lugar anteriormente a una investigación de una oficina de auditoría, que finalmente se dio por satisfecha con las explicaciones presentadas. Pero luego se descubrió que quien había dirigido la auditoría en el seno de dicha oficina era precisamente el hijo de la ministra, descubrimiento que movilizó al Ministerio Público. El “estado de derecho” alemán está concebido de tal manera que la Cancillería (o sea, la oficina de Merkel) puede poner fin a las investigaciones judiciales sobre miembros del gobierno.

Christine Lagarde fue condenada por el Tribunal de Justicia de la República Francesa, que la encontró culpable de “negligencia”… pero la exoneró de cumplir la pena pronunciada contra ella. Siendo Ministra de Economía en Francia, Lagarde había decidido llevar un litigio financiero entre un banco público y un ex-ministro francés a una corte de arbitraje en vez de presentar el caso a los tribunales. El arbitraje dio la razón al ex-ministro contra el banco de propiedad estatal, cosa que nunca debería haber ocurrido.

Ignoro en qué oscuros asuntos pueden estar implicados Charles Michel y Josep Borrell, pero seguramente hay alguno. No está de más recordar que Charles Michel fue designado Primer Ministro de Bélgica porque aceptó dirigir un gobierno en minoría, mientras que Borrell abandonó la escena política española durante una década – precisamente cuando parecía estar en el apogeo de su carrera.

Por Thierry Meyssan

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