Países islámicos apoyan la política de China hacia los uigures y musulmanes

Regularmente las grandes cadenas de prensa y las ONG que alimentan sus intoxicaciones se reinventan a sí mismas con los “campos de concentración” en los que, supuestamente, el Gobierno chino recluye a un millón de musulmanes uigures.

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Un joven musulmán uigur de 20 años posa para una fotografía en la mezquita de Ürümqi (capital de Xinjiang) donde trabaja como asistente del imam. (FOTO: Al-Jazeera)

Forma parte de la doble moral con la que el imperialismo y sus medios de propaganda tratan al Islam. Por un lado, desde 2001 lo utilizan en sustitución de la URSS y el comunismo. Nos meten el miedo en el cuerpo con el Islam, su fanatismo, sus atentados y sus “lobos solitarios”.

Por el otro, el Islam es rentable cuando se trata de Rusia o de China. Entonces los musulmanes no nos deben dar miedo, sino pena, porque en estos países “viven oprimidos”. Hay que apoyarles o suministrarles misiles portátiles Stinger tierra-aire.

¿Qué opinan los musulmanes del trato que reciben sus correligionarios en Rusia y en China? ¿No se solidarizan con ellos? ¿No exigen a Putin y a Xi Jinping que los liberen de los “campos de concentración”? ¿Por qué los musulmanes no se manifiestan en Estambul – por ejemplo – ante las embajadas de Rusia o China para protestar contra esos “campos de concentración”?

Un total de 37 países, entre ellos países musulmanes como Arabia Saudí, Qatar, Siria o Argelia, han escrito a la ONU en apoyo de China, después de la carta enviada por unos 20 países – las grandes potencias imperialistas y sus sicarios – denunciando el internamiento de musulmanes en la región autónoma china de Xinjiang.

La intoxicación propagandística ha aprovechado muy bien los tópicos creados a lo largo del tiempo para embaucar a los más cretinos. Por ejemplo, en China no sólo los uigures son musulmanes, sino que prácticamente toda la población del noroeste del país practica dicha religión. ¿Por qué la intoxicación imperialista insiste en llevar la cuestión a Xinjiang?

También quieren dar la impresión de que el Islam en China es una religión marginal o de reciente implantación, cuando la primera mezquita china abrió sus puertas hace más de 1.000 años.

Como todo lo que tiene que ver con las religiones, en Xinjiang no hay absolutamente ningún problema con los musulmanes, ni ningún problema religioso. Es una disputa estratégica entre China y EEUU, donde el Islam es un ariete; una herramienta.

Estamos impacientes. Llevamos tiempo esperando que llegue lo inevitable, el punto culminante de cualquier campaña de propaganda, que es la fotografía del “campo de concentración”, o incluso un vídeo obtenido subrepticiamente por una ONG “defensora de los derechos humanos” en la que viéramos a unos musulmanes famélicos, desnutridos y hambrientos detrás de unas rejas. Con algo así casi nos hubieran hecho dudar hasta de nosotros mismos.

¿No hay “Cascos Blancos” en Xinjiang? ¿No van a llevar a un equipo de rodaje de Netflix? ¿No hay en Hollywood nadie capaz de escribir un buen guion?

FUENTE: “Movimiento Político de Resistencia”

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