Es tiempo de Andalucía

Tras el fracaso del PSOE y Unidas Podemos de formar gobierno, nos vemos abocados a unos nuevos comicios. Ambas formaciones se encuentran atareadas en la construcción de un relato convincente sobre por qué la culpa recae sobre el otro actor, y en este proceso donde la maquinaria partidista está a pleno rendimiento, todo “escollo” debe ser eliminado, no cabe otro debate o propuesta cuyo eje no se encuadre en los parámetros marcados.

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De izda. a dcha.: Pilar Távora (Izquierda Andalucista), Ernesto Alba (PCA), Antonio Maíllo (IU), Teresa Rodríguez (Podemos) y Pilar González (Primavera Andaluza) cantan el Himno Nacional de Andalucía tras un mitin de Adelante Andalucía.

En esta tesitura, distintas voces suenan en el espacio de Unidas Podemos planteando diversas cuestiones, una de ellas aquí, en Andalucía, donde Podemos ha apostado por la consolidación de Adelante Andalucía como sujeto político de cara a estas elecciones generales, como confluencia andaluza dentro del grupo confederal que ya existe en torno a Unidas Podemos. Sin embargo, esto que ya se reconoce y se ha valorado como algo positivo para otros pueblos, como Galiza o Catalunya, se descarta para Andalucía, federación a la que se le acusa de poco menos que quintacolumnista.

Esta negativa tiene un matiz especialmente agresivo desde ciertos sectores de Podemos, y el propio Pablo Iglesias ha mostrado su desprecio público a dicha propuesta, afirmando que Unidas Podemos se presentará en todo el Estado, y quien no esté de acuerdo con esa posición, que monte su propio partido. Cabe preguntarse si es que Galiza y Catalunya no pertenecen al Estado Español, o si es que sencillamente tiene la desvergüenza de mentir sin tapujos con tal de negar a Andalucía la posibilidad de adquirir la misma condición que esos territorios.

Confundir esta intención de trasladar la confluencia andaluza al ámbito estatal con una rebelión interna responde más a una estrategia de confrontación con el que consideran un enemigo interno que un análisis político y sosegado de la cuestión. La confluencia, y así lo ha mantenido Podemos Andalucía – y concretamente Teresa Rodríguez, en reiteradas ocasiones – no pretende competir frente a la candidatura de Unidas Podemos, sino establecerse como confluencia en su espacio, como hacen Galicia en Común o En Comú Podem. Compararlo con la jugada de Errejón y Más Madrid, y pretender hacer ver que son lo mismo es, o torpeza, o una malintencionada jugada para descabezar a la dirección andaluza. Resulta incomprensible la comparación, más aún cuando Adelante Andalucía, precisamente podría evitar la presentación de candidaturas de Más País en Sevilla, Málaga y Cádiz, y concentrar todo el voto entorno a la confluencia, todo lo contrario a lo que se pretende hacer en Madrid.

Y tampoco es similar al caso de la Chunta Aragonesista (CHA) en Aragón o Compromís en el País Valencià, porque en este caso la iniciativa surge de Podemos Andalucía, no de una organización ajena a Podemos. Esta iniciativa, de hecho, surge de los propios documentos de Podemos Andalucía, cuya Asamblea de hace 3 años ya apostaba por el avance de Podemos Andalucía como sujeto político propio andaluz, posturas revalidadas en las primarias del pasado año, donde Teresa Rodríguez se impuso por amplia mayoría a la candidata de Madrid y de Pablo Iglesias.

Otra de las voces discordantes viene de Izquierda Unida (IU), miembro de la confluencia de Adelante Andalucía, para los cuales todo esto se resolvería cambiando el nombre de la papeleta, la cual tendría fórmula de “Adelante Andalucía-Unidas Podemos”. Para ellos la cuestión parece superficial, y pretenden resolverla con una simple reformulación del nombre de la candidatura en Andalucía. No quieren asumir que no se trata de eso, que se trata de que Andalucía tenga voz propia para defender sus intereses en Madrid, algo que ellos mismos impulsaron en Galiza, y donde Yolanda Díaz – militante de IU y del PCE – es la cabeza de Galicia en Común. Y es especialmente llamativo, y a la vez que agrio al paladar, que sean voces del Partido Comunista de Andalucía (PCA), aquel que estuvo presente un 4 de diciembre de 1977 reclamando que Andalucía debía ser como la que más, porque autonomía era nacionalidad, las que niegan la posibilidad de que Andalucía efectivamente sea como la que más.

La última de las excusas con los “tempos”. Al parecer hay que aprender a medir los tiempos, y ahora no es momento para plantear una confluencia amplia para Andalucía, como tienen otros territorios. Adelante Andalucía como espacio de confluencia es un espacio que lleva más de un año en desarrollo, ya antes existía una colaboración entre IU y Podemos Andalucía en el Parlamento, quienes construyeron dicha confluencia junto a Izquierda Andalucista y Primavera Andaluza. En este tiempo, Adelante Andalucía no sólo se ha ido consolidando como sujeto político, sino que se ha establecido a nivel local, donde en la mayoría de los municipios andaluces las fuerzas de izquierda se han agrupado entorno a la marca “Adelante”.

Pero no sólo es eso, no se trata de medir los tiempos, se trata de que realmente es tiempo de Andalucía, porque hace 40 años el pueblo andaluz salió a la calle a pedir autogobierno, a decir que era hora de Andalucía, y desde hace 40 años hemos sido acallados, porque ya nunca más hubo tiempo para Andalucía, “había cosas más importantes”. Es tiempo de Andalucía porque somos de las comunidades autónomas más castigadas por la crisis, porque tenemos una de las mayores tasas de desempleo, pobreza y riesgo de pobreza, absoluta e infantil; porque nuestro papel histórico ha sido el de la subalternidad política y la dependencia económica; porque nuestras comarcas y ciudades se desangran en cada crisis por una economía periférica y dependiente, especializada en sectores débiles, sin industria, sin desarrollo; porque nuestras ciudades reciben millones de turistas y la riqueza generada en ese proceso va a bolsillos que no son los de los andaluces, que se ven abocados a un empleo estacional, precario y con salarios que difícilmente garantizan la subsistencia. Es tiempo de Andalucía porque para decir “¡basta!” a los desmanes del capitalismo y nuestro papel en la economía española debemos tener una voz propia que vele por los intereses del pueblo andaluz.

Es tiempo, pues, de que Adelante Andalucía dé un paso y se establezca como la opción de izquierdas andaluza, andalucista, ecologista, feminista y antticapitalista que Andalucía necesita. Porque no se trata de cómo queráis marcar los tiempos, sino de que Andalucía merece alcanzar lo que durante tanto tiempo se le ha negado: ser escuchada.

Como explicaba Antonio Manuel en 2014: Andalucía no es una región, es una nacionalidad histórica, y políticamente no debe ser una susucrsal, sino gozar de instrumentos políticos propios.

Por Manuel Ares

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