Unidad republicana y patriótica y lucha prolongada frente a la sentencia de los tribunales españoles y la represión policial y judicial

Vivimos en tiempos oscuros y a la vez esperanzadores. Son oscuros porque el recorte de derechos y la represión se intensifican. Pero no son tiempos para caer en el desánimo y bajar la guardia. Al contrario. Hay que afrontarlos. Porque también son tiempos de resistencia, que a su vez han de ser tiempos de organización y combate. Son momentos de tomar partido, para recuperarnos y reorganizar la lucha.

Ya hemos llegado muy lejos

Millones de catalanes tuvimos la valentía de organizar un referéndum de autodeterminación el 1 de octubre, que culminó un proceso colectivo de años e hizo temblar al Estado Español. Muchos hemos estado en primera línea en las manifestaciones masivas por los derechos nacionales, por la libertad de los presos políticos y para denunciar la farsa judicial a la cual se les ha sometido.

Lo que se ha hecho en el pasado ha sido impresionante. Todo lo que hacemos ahora mismo también lo es. Pese a todo, somos conscientes de que el tiempo que vivimos nos exige mucho y nos exigirá más todavía. Tendremos que ser muchos para hacer frente a las batallas que están por llegar. Necesitamos construir resistencia y capacidad de respuesta para derrotar a un Estado Español dispuesto a utilizar toda su artillería antes de ceder. A estas alturas todos lo deberíamos tener claro.

Vivimos en una situación de excepción, donde las leyes no son sino letra muerta cuando se han de respetar los intereses y derechos del pueblo. En cambio, son sierpes venenosas cuando se quiere ejercer la represión y atemorizar a los combatientes. Las leyes se modifican y se aplican según los intereses, no de la población, sino de la capa parasitaria que controla el Estado o para favorecer al capital.

Organizar, organizar y organizar

Hemos de organizar una amplia movilización republicana con la formación de comités de barrios, de obreros y estudiantes en todo el país. Con Comités de Defensa de la República. La acción de las masas es la única salida. Ya sabemos que delante nuestra tendremos barbarismo y represión.

El pueblo catalán dispone de una pluralidad de organizaciones. La ANC y Òmnium han tenido un protagonismo preponderante en la lucha de liberación nacional durante los últimos años. Están así porque se quiere castigar a sus principales representantes. Su potencial se ha de preservar y reforzar. Al mismo tiempo, es necesario potenciar otras formas de organización y, en especial, la organización por los derechos obreros y sociales.

En Catalunya también hay algunas organizaciones sociales que agrupan mucha gente, como por ejemplo los sindicatos mayoritarios, con una conducta algo timorata en relación a la lucha nacional y, a veces, incluso contraria a esta lucha. Esta circunstancia se ha de redirigir.

La acción institucional se ha sumado en determinados momentos al desafío al Estado Español. Por esta razón, el castigo también lo han hecho extensible al Govern catalán del 1 de octubre. Sin renunciar a esta potencialidad y sin minusvalorar todo el trabajo hecho, tampoco habríamos de sobrevalorarlo. La Generalitat de Catalunya y sus ayuntamientos, no son otra cosa que instituciones autonómicas sometidas al control y arbitrariedad del Gobierno español. Los grandes cambios sociales no se hacen desfilando a toques de corneta y tambor desde las instituciones autonómicas y, menos todavía, después de las experiencias decepcionantes que en algunos momentos recientes hemos vivido. En todo caso, lo que no pueden dejar de hacer las instituciones es aprovechar los pequeños márgenes que la autonomía les confiere para mejorar las políticas sociales y mirar para actuar como auténticas instituciones nacionales.

El tsunami democrático y la auto-organización popular

Consideramos que la propuesta de tsunami democrático, que ya está en marcha, ayudará a hacer que la respuesta a los próximos acontecimientos sea contundente, masiva y efectiva. Se trata de gestionar de la mejor manera posible todas las capacidades de lucha con las que contamos. Unas posibilidades que de momento parece que quedarán acotadas a la resistencia pacífica y a ciertos actos puntuales de desobediencia. Por esta razón, y conscientes de los límites y potencialidad de la coyuntura, damos apoyo a este tsunami democrático y nos hacemos parte de él. Al mismo tiempo, estamos seguros que el tsunami democrático estará acompañado de otras iniciativas combativas que incentivarán las potencialidades del movimiento republicano. Pero que no nos sorprenda que en las actuales condiciones y con estas formas de lucha, la respuesta no sea capaz de doblegar al Estado de inmediata. Ahora bien, sí que tenemos potencialidad para arrancar concesiones puntuales o parar los pies a algunas embestidas del Estado y lo hemos de aprovechar a fondo. No podemos dejar de luchar. ¡La respuesta unitaria es más necesaria que nunca!

Los comunistas, por lo tanto, somos plenamente conscientes de las potencialidades y limitaciones de la situación actual. Trabajamos por crear las condiciones para que el doblegamiento del Estado sea factible en un futuro, cuanto antes mejor. Al mismo tiempo, consideramos que este trabajo no se ha de desvincular de las luchas factibles en las condiciones actuales, luchas y resistencias que nunca se han de abandonar ni menospreciar.

Las elecciones generales: una batalla más que hay que afrontar

La sentencia se hará pública, probablemente, a las puertas de unas nuevas elecciones generales forzadas por Pedro Sánchez con la finalidad de destrozar todo aquello que hay a la izquierda del PSOE, traer de vuelta el bipartidismo y poder implementar las políticas económicas, internacionales, sociales y nacionales que reclamen la gran burguesía y el imperialismo. En estas condiciones no valen las medias palabras ni las inhibiciones. No hemos de abandonar ninguna reivindicación ni ningún espacio de lucha. Hemos de defender el derecho a la libre determinación. Luchar contra la precarización del trabajo y para revertir la reforma laboral. Mejorar los subsidios de los desempleados. Defensar y mejorar el sistema público de pensiones y los servicios públicos. Poner de manifiesto cuáles son las verdaderas causas del cambio climático y lo que hay que hacer para revertirlo. Conquistar las reivindicaciones del feminismo. Potenciar la cultura. Eliminar los restos del franquismo con los que nos encontramos a cada paso… Pero, sobre todo, hemos de crear las condiciones y construir los instrumentos para organizar la lucha. Como decíamos al principio, nuestros tiempos son oscuros y las elecciones se convocan con la intención de dejarnos en la oscuridad. La consigna ha de ser clara: ¡no podrán con nosotros, desde nuestra trinchera también lucharemos voto a voto!

Haremos todo lo posible para impulsar un Frente Patriótico y Republicano, lo más amplio posible. Saldremos a votar, porque la derecha y el españolismo no dejarán de hacerlo. Porque no queremos mantenernos indiferentes ante las maniobras de un títere al servicio de la patronal y del imperialismo que aspira a apropiarse de los votos de la izquierda y de la gente trabajadora para pactar con la derecha y servir al españolismo. Porque los comunistas no abandonamos ninguno de los frentes políticos en los cuales podamos actuar.

Esta apuesta por participar en todos los frentes de lucha no nos llevará, en ninguno de los casos, a caer en el error de priorizar la política institucional sobre el resto. El movimiento patriótico y republicano ha de participar en las instituciones impuestas de la monarquía española con la única finalidad de hacer llegar las reivindicaciones de nuestro pueblo y conseguir que el régimen monárquico de 1978 entre en crisis.

¡No pasarán!

PP y Ciudadanos, acompañados por Vox y con la cooperación de los medios de comunicación y de un entramado de organizaciones españolistas, están llevando a cabo una política sucia y mentirosa contra Catalunya. Jueces y fiscales se suman a esta ofensiva anticatalana. Quieren atemorizarnos y aislarnos. El anticatalansimo llora a moco tendido. “¡No pasarán!” es el único relato. Y al lado del no pasarán solamente tiene cabida un programa ambicioso de cambio profundo.

La lucha prolongada

La lucha contra el Estado Español será, por tanto, una lucha prolongada en la cual tendremos que combatir implacablemente toda tendencia al triunfalismo y la precipitación, y todas las tentaciones de menospreciar o sobrevalorar las capacidades de nuestros adversarios, tendencias y tentaciones que son, todas ellas, propias de la impaciencia pequeño-burguesa.

El concepto de lucha prolongada es el más indicado para caracterizar la actual etapa de lucha. Significa realizar cada una de las actividades y luchas, teniendo siempre en cuenta las tareas que se abrirán mañana y el objetivo que perseguimos, que en nuestro caso el la liberación de clase y nacional.

Nunca hemos de resolver un problema concreto recurriendo a las medidas que “en este momento” nos parecen las más “lógicas”, pero que visto el problema con perspectiva pueden comprometer nuestro desarrollo futuro. Por esta razón, nosotros, por ejemplo, somos tan insistentes en combatir el sectarismo. Es cierto que hay comportamientos puntuales que no se han de tolerar y que hay que criticar sin contemplación. Pero ello no debería eliminar la posibilidad de tejer alianzas sociales en el presente y ampliarlas en el futuro.

La reorganización de los marxistas-leninistas catalanes

Tener claro y aplicar consecuentemente el concepto de lucha prolongada significa, por otro lado, reafirmar y desarrollar cada vez más el carácter de clase de la lucha de liberación nacional.

La práctica revolucionaria ha probado una y mil veces que el proletariado es la única clase consecuentemente revolucionaria y capaz, por tanto, de enfrentarse sin precipitaciones al proceso de lucha prolongada.

Este convencimiento nos ha de llevar a superar la actual situación de ausencia del Partido Proletario. Si no se elimina este déficit, no es posible que la clase obrera participe de manera consciente en la lucha ni asuma el papel dirigente que le corresponde. Y el déficit no se superará exclusivamente por la vía sindical como algunos ingenuos han sugerido últimamente.

Propiciar la organización sindical de los trabajadores y potenciar el carácter nacional del movimiento sindical es una de las tareas irrenunciables. Pero solo es una tarea más. La clave del asunto se encuentra en la dirección política. Crear el Partido Proletario Catalán es la gran tarea del momento.

Por una Catalunya republicana, popular y socialista

Hay una lucha de liberación nacional que, como ya hemos dicho, es nuestra lucha. Pero también hay un nacionalismo chovinista, imperialista y de derechas que engatusa a mucha gente. Este tipo de nacionalismo en situaciones de crisis se manifiesta con mucha fuerza y de una manera u otra, también infecta algunas fuerzas políticas catalanas que históricamente se han caracterizado por su anticomunismo.

El punto clave es que ahora mismo el capitalismo no funciona bien para mucha gente y es normal que se busque cambiarlo. El problema es aclarar cuáles son las causas de este mal funcionamiento y qué es lo que hay que cambiar.

El cambio podría llegar a los fundamentos del capitalismo a través de una revolución que modifique el sistema de relaciones sociales actual y que, en nuestro caso, acabe a la vez con la opresión nacional. Pero también se puede apostar por otros tipos de cambio, culpando, por ejemplo, a los extranjeros, y sugerir la protección “de la economía nacional” y “de los nacionales”. Y eso es lo que hace el nacionalismo reaccionario, que desde hace unos años lo infecta todo.

La identidad nacionalista tiende a ser más fuerte que la identidad de clase, de aquí el éxito de la “derecha” y de las dificultades de los comunistas. Este tipo de identidad nacional se alimenta cada día de los aparatos del Estado y de los medios.

La identidad de clase, en cambio, se obstruye continuamente y se mira que no prospere, con todos los medios que los poderosos tienen a su disposición.

Trump puede construir un muro y reducir el número de inmigrantes, pero eso no hará que los EEUU vuelvan a ser invencibles. Boris Johnson puede, con la ayuda de Farage, salir de la UE de la manera que le dé la gana, pero eso no hará que Gran Bretaña recupere el papel de primera potencia mundial que ya perdió hace tiempo; es más, le creará nuevos problemas. La Lega Nord puede obligar a cerrar los puertos de Italia y provocar la muerte de muchos inmigrantes en aguas del Mediterráneo, pero no podrá evitar que Italia tenga un papel subsidiario dentro de la Unión Europea. Un sector del nacionalismo catalán de derechas y algunos “revolucionarios” cortos de miras, pueden soñar en emular a los “activistas” – al servicio del imperialismo de EEUU y del colonialismo – del Maidán y de Hong Kong, pero no conseguirá que la OTAN ni la UE se pongan de nuestro lado, sino que seguirán dando apoyo diplomático, económico y militar al Estado Español.

Los nacionalistas chovinistas no tienen respuestas efectivas, pues alimentan expectativas falsas y ayudan a ocultar que el problema fundamental es el capitalismo. Un sistema que produce beneficios para los propietarios de capital, sin atender las necesidades de las personas y creando exclusión y miseria por todo el mundo.

Esta es una de las razones principales por la cual consideramos que el objetivo del combate es la liberación de clase y nacional.

Unir y sumar a la clase obrera

Nosotros luchamos contra el Estado Español. Pero comprendemos muy bien quién sostiene este Estado y cuál es su función. También sabemos muy bien que para doblegarlo hay que movilizar y unir a todas sus víctimas, tanto en Catalunya como en otros lugares. Pero el sujeto capaz de luchar de manera más coherente contra el Estado y todo lo que representa, es el proletariado. El proletariado es la única clase social que puede garantizar una solución política claramente rupturista. Mientras el proletario no asuma este papel, los avances serán limitados y será difícil frenar la tendencia al pacto y la claudicación o a la impaciencia y al inmediatismo, unas tendencias que hoy, desgraciadamente, también contaminan el movimiento sindical, a causa de la dirección corporativista y conciliadora a la cual se encuentra sometido.

Nadie hará mecánicamente el trabajo por nosotros. Nadie hará madurar mágicamente al pueblo trabajador si él mismo no se convierte en el verdadero protagonista. Sin sumar toda la fuerza social que objetivamente está interesada en la liberación de clase y nacional, la lucha puede tomar, en determinados momentos, una dinámica incluso heroica. Pero le falta el elemento fundamental: la implicación política de la clase obrera, dándole su propia orientación.

UNIDAD PATRIÓTICA Y REPUBLICANA

SOLIDARIDAD CON TODAS LAS VÍCTIMAS DE LA REPRESIÓN

LIBERTAD DE TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS

AUTODETERMINACIÓN

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