Entrevista a Manuel Rodríguez: “El papel de la lengua es una constante en todo proceso de colonización”

Manuel Rodríguez, al que tengo el gusto de conocer, es de esas personas desconocidas para el gran público, pero que honestamente pienso que es una auténtica referencia cultural. Lo es en su nación, Andalucía, y lo es en el Estado Español. Ocurre que el fascismo español, bajo las diferentes máscaras progres o liberales, bajo la etiqueta de ser un Estado democrático, en realidad mantiene sus constantes fascistas y de ahí que a personas como Manuel se les bloquee de las grandes distribuidoras de libros.

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Su último título “Por lo mal que habláis”, editado por Hojas Monfíes, habla de cómo el Estado – usando el idioma castellano, al que groseramente llama “español” – lo usa para extender su dominación y maltrata a otros idiomas o ridiculiza formas de hablar nacionales, como la que se utiliza en Andalucía. Formas de hablar que muchas personas piensan que directamente es un idioma.

Vamos a hablar con Manuel y que nos aclare estas cuestiones.

Lo primero, eskerrik asko por darme algo de tu tiempo. Dinos, ¿qué importancia tienen los idiomas en la dominación y opresión nacional de los pueblos por parte de los Estados imperialistas?

El papel de la lengua es una constante en toda colonización o dinámica imperial. Respecto a lo que nos atañe en este caso – lo que a la postre se convertiría en el actual Reino de España – durante la etapa del Imperio Castellano las lenguas ibéricas no castellanas, en contra de lo que afirmara en una ocasión Juan Carlos de Borbón en un famoso y desafortunado discurso, han venido siendo objeto de una estrategia concreta y planificada de erradicación, desde las indicaciones dadas por el Conde Duque de Olivares contra el uso del catalán en el siglo XVII hasta la “cruzada del bien hablar” organizada en la década de 1920 en Andalucía.

En ese sentido, en otro de tus libros planteabas directamente que al pueblo andaluz se le ridiculiza por su manera de hablar o se le usa como “los graciosos” de esta cárcel llamada España…

Sí. Varias autoras y autores han recogido cómo ya desde la época del llamado Siglo de Oro en diversas obras teatrales los personajes cómicos eran marcados lingüísticamente como andaluces. Ahora sucede lo mismo en comedias televisivas como “La que se avecina” o “Cuerpo de élite”, donde los caracteres andaluces son asociados a la estupidez o la marginalidad; incluso la versión española de “Los Simpson” dobla de manera selectiva en andaluz a Cletus y Brandine Spuckler con la intención de connotar dichas características. En lo esencial, poco ha cambiado.

¿Piensas que existe algo de complejo en el pueblo trabajador de Andalucía por la manera en que se le trata lingüísticamente en los medios? ¿Hay gente que se esfuerza por perder su “acento andaluz”?

Absolutamente. La prueba es que en la televisión autonómica – Canal Sur – solo habla andaluz la gente que entrevistan en la calle, el público invitado a los platós o Los Morancos (puesto que, como ya he indicado, lo andaluz va asociado al chiste y el chascarrillo), pero nunca quienes presentan un informativo o un espacio considerado “serio”. Cuando alguien quiere que le tomen en serio, automáticamente plaga su dicción de “eses”, por decirlo así. Esto es un fenómeno análogo a lo que Frantz Fanon describía en la población antillana respecto a la metrópoli francesa. Como síntoma llamativo, puedes fijarte en la expresión “vallisoletanizada” que invariablemente adoptan los representantes de la extrema derecha en el Parlamento de Andalucía, por poner un caso.

Te voy a hacer una pregunta compleja: a tu juicio, ¿el andaluz existe como idioma?

La palabra “idioma” va más asociada a estatus oficial. En este sentido, el andaluz carece de cualquier reconocimiento institucional efectivo. Sin embargo, si empleamos “lengua natural” como la referida a la de carácter oral (en contraposición al de “lengua cultivada” o “estandarizada”) varios lingüistas reconocen dicha condición en lo que se habla en Andalucía. Hay que exceptuar, claro está, a los filólogos orgánicos de la sucursal académica del españolismo lingüístico en Andalucía, especialistas especializados en no ver lo evidente, que periódicamente se dedican a acuñar conceptos y términos encaminados a negarle entidad al andaluz, subrayar una presunta tendencia a la fragmentación o tildar muchas de sus particularidades gramaticales y fonéticas como “vulgares”. Naturalmente, en sus apariciones mediáticas podemos constatar esta posición negacionista.

En cualquier caso, volviendo a tu estudio; hablas de racismo colonial que desde Madrid se sufre en Andalucía. ¿Nos podrías detallar esta tesis que sostienes?

Citaba antes a Fanon, cuyo estudio del síndrome del colonizado titulado “Piel negra, máscaras blancas” guarda asombrosos paralelismos con el caso andaluz si sacamos de la ecuación, obviamente, el marcador fenotípico del color de la piel. En este sentido, afirma que el grado de alienación del sujeto colonizado a menudo es directamente proporcional al nivel alcanzado en el sistema educativo. Es algo que también ha abordado Alí Manzano cuando habla de la colonización mental del pueblo andaluz como perpetuación de la conquista de la que fue objeto hace varios siglos; imitamos la forma de hablar del conquistador como síntoma de nuestro escaso amor propio.

Es curioso cómo en Galiza, que tengo el gusto de conocer algo, también se habla del racismo que desde Madrid hay sobre lo gallego

Sí, y en mi libro expongo varios ejemplos de racismo mediático contra el gallego, que un columnista del diario “La Razón” ha definido como “lengua de la taberna y el burdel, de reivindicación nacionalista y que no mueve dinero”, a diferencia del castellano como supuesta lengua de inherente prosperidad, concordia y progreso económico.

¿Es consciente el pueblo andaluz de las situaciones que planteas en el libro?

Pienso que no totalmente, aunque con frecuencia de manera intuitiva siente que se le ningunea, parodia o ridiculiza. En esta obra trato de unir los puntos, por expresarlo de algún modo, para que se pueda ver la figura completa con claridad.

¿Piensas que estas situaciones se dan también en Catalunya y Euskal Herria con el catalán y el euskera?

Estas lenguas han sido igualmente objeto de la persecución etnocida del nacionalismo de Estado. Sin embargo, existe una diferencia fundamental: en el caso de Andalucía no es necesaria la represión física o jurídica porque las propias andaluzas tienen dentro de su cabeza al policía lingüístico que les induce a la vergüenza. En Catalunya o Euskal Herria, hasta donde sé, la gente en toda época ha sido consciente de ser reprimida en el terreno del habla. En Andalucía, con un bajo grado de conciencia nacional y un elevado nivel de alienación, ni siquiera han sido necesarios tales instrumentos coercitivos. En otras palabras, si me permites la teminología al uso, en esos países ha habido colonización pero no colonialidad epistémica, como sucede en el mío.

Te voy a hacer una pregunta leninista… Ante todo esto, ¿qué hacer?

(Risas) Una pregunta siempre pertinente. De entrada, utilizar espacios como este que amablemente me brindáis para difundir el conocimiento contrahegemónico. Y en cuanto al tema por el que me estás preguntando, en Andalucía el grado de alienación es tan grande – como te he comentado antes – que el solo hecho de no disfrazar nuestra forma de hablar cuando nos encontremos en cualquier foro público ya es algo revolucionario, a mi juicio.

Bueno, compañero, una última cuestión. Nos imaginamos que la Junta de Andalucía, en manos del fascismo, estará acentuando estas cuestiones, pero, ¿se diferencia sustancialmente a cómo se comportaba cuando estaba en manos de los progres del PSOE?

Hasta ahora no tengo conocimiento de ninguna medida nueva en este terreno que no existiera bajo la Administración anterior. Como te decía, los parlamentarios ultraderechistas son muy reconocibles por su dicción mesetaria en sus intervenciones y ruedas de prensa, pero a nivel legislativo o mediático en el trabajo de anulación identitaria ya han sido hechos (con gran éxito, ciertamente) por el PSOE, cuyas instituciones se han dedicado a otorgar premios, financiación y subvenciones a grupos académicos que perpetúan el discurso acientífico del nacionalismo lingüístico español, extendiendo toda clase de mitos y falacias entorno al andaluz.

Bueno, eskerrik asko, eres docente luego tendrás trabajo, además de tus compromisos militantes. Un saludo, gracias por el tiempo y en Euskal Herria o en Andalucía, nos veremos

Muchas gracias a vosotros. Mila esker.

Por Andoni Baserrigorri

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