Como turco en la neblina

“Como turco en la neblina” es una expresión rusa que se refiere a la Guerra de Crimea en 1870, entre Rusia y Turquía, donde la flota turca fue derrotada en una batalla sobre el mar Negro en un día de gran niebla, y donde la expedición turca se encontraba a la deriva.

Así parece estar la política turca respecto a Siria, pasando de la firma de los acuerdos de Sochi y Astaná, donde el Gobierno turco ejercido por Recep Tayyip Erdogan se comprometía con Rusia y Siria a perseguir a los grupos yihadistas; pero que en la práctica se traduce en todo lo contrario. Turquía no solo no persigue a los yihadistas, sino que dispara sus armas contra el Ejército sirio que lucha contra los grupos terroristas en la provincia de Idlib, al norte de Siria y fronteriza con Turquía.

turco
Soldado de las Fuerzas Armadas de Turquía.

Desde la llegada de Erdogan al Gobierno turco, su política se ha caracterizado por su zigzagueante accionar. Turquía sigue en la OTAN, pero compra armas a Rusia y está armando a su Ejército con los sistemas rusos S-300 y S-400 que ha comprado recientemente.

Ha intentado intervenir en la Guerra de Libia patrocinado por sus amigos de Qatar, pero al final no lo ha hecho porque las tropas del mariscal Haftar han logrado hacerse con casi todo el territorio libio, y la intervención turca allí es ya extemporánea.

En este momento Turquía amenaza al Gobierno sirio de Al-Assad y desafía al Ejército sirio con atacarlo si se produce una sola muerte más de soldados turcos en territorio sirio.

¿Por qué esta conducta? ¿Por qué pacta el Gobierno turco con Rusia y Siria y muy pocos días después deja de cumplir sus obligaciones? Las respuestas hay que buscarlas en la situación interna de Turquía; y sobre todo a la creciente oposición que está manteniendo la socialdemocracia turca, que ha llevado a que en las últimas elecciones el partido de Erdogan haya perdido nada menos que la alcaldía de Estambul, antigua Constantinopla.

Pero hay además otra razón de enorme peso en Turquía, que es la situación de su economía. Turquía tiene un enorme déficit financiero producido por los sueños “otomanos” de Erdogan, que intenta salir de su aislamiento mediante grandes gastos militares que no están justificados, ya que Turquía está bajo el paraguas de la OTAN – y mantiene el mayor Ejército dentro de esa organización – con un costo imposible de sobrellevar. La industria turca está muy atrasada, y sus métodos de fabricación no son competitivos, haciendo que sus costos sean inasumibles.

Por otra parte, Turquía es un gran productor de alimentos tales como frutas y hortalizas, aves de corral (pollos y pavos), que tienen que competir con países como España, Grecia, Italia o Francia, que producen lo mismo.

Uno de los renglones de la economía turca que parece tener más futuro es la fabricación de ropa de marcas muy acreditadas, tales como Gucci, Lacoste, Ralph Lauren; productos de marroquinería como Louis Vuitton, y marcas de relojes como Rolex, Cartier, Jaeger Le Coultre, Omega y otras de gran renombre, obviamente falso. El canciller turco Mevlut Cavusoglu es el principal fabricante turco de productos falsificados del mundo.

Esto ha generado conflictos con los fabricantes auténticos, que lógicamente han entablado acciones jurídicas de protección de sus marcas comerciales, pero que son sistemáticamente rechazadas por los tribunales turcos.

Durante los primeros años de la Guerra de Siria, donde los yihadistas ocupaban buena parte del territorio sirio, la producción de petróleo en el país no paró y los yihadistas vendían ese petróleo, que era transportado por camiones cisterna a territorio turco, siendo un hijo de Erdogan el propietario de la flota de camiones cisterna.

Todo este cúmulo de acciones ha llevado a que Turquía se haya convertido en un paria internacional; y ha empujado a Erdogan a una huida hacia adelante, ya que en vez de enmendar esa política de estafas y fraudes, no hace más que apelar al sentido patriótico de los turcos contra las “agresiones que vienen del extranjero”. Es muy probable que pronto el Ejército turco se vea envuelto en la Guerra de Siria, donde el motivo va a ser que allí buscan refugio los kurdos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Como podemos ver, Erdogan ha copiado el modelo estadounidense de iniciar guerras fuera del país con el objeto de desviar la atención de los problemas internos; pero eso cuesta mucho dinero, y Turquía no puede mantener una guerra de esas características durante mucho tiempo.

Por Darío Herchhoren

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