¿Quién mató a Gabi y por qué?

Francisco Gabriel Lima Tirado, conocido popularmente como Gabi, apareció la mañana del 15 de febrero de 2002 muerto, sobre un charco de sangre, en su domicilio de la calle Lagunillas de Málaga. Han pasado 18 años y lo único que se sabe de su muerte es que fue un asesinato, a partir de aquí todo es conjetura, hipótesis, suposición o rumor.

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Gabi Lima, histórico dirigente político-sindical y social de Marbella, miembro fundador de Nación Andaluza (NA) y del Sindicato Unitario Andaluz de Trabajadores, asesinado en misteriosas circunstancias la noche del 14 al 15 de febrero de 2002 en la Barriada de Lagunillas, en el centro de Málaga.

Gabi nació en Marbella el 3 de mayo de 1956 en una humilde familia de pescadores. A finales de la década de 1970, con poco más de 20 años, empezó a militar en el desaparecido Movimiento Comunista de Andalucía (MCA) y en las Comisiones Obreras. Gabi pronto destacaría como un cuadro político y sindical por su iniciativa, su cercanía, su arrolladora capacidad de convicción, y por su incesante trabajo militante en todo el territorio de la provincia de Málaga, pero sobre todo en su ciudad: Marbella. Años más tarde, ante la deriva de CCOO a favor de la conciliación y la concertación por encima de los intereses de la clase obrera, Gabi abandonaría este sindicato, creando el Sindicato Unitario Andaluz de Trabajadores (SUAT) que prácticamente desaparecería con su asesinato. También Gabi abandonaría el MCA por esos años; ya en 1990 participaría en la Asamblea Constituyente del partido independentista andaluz de izquierdas Nación Andaluza (NA), del que fue militante hasta su asesinato.

Aunque sería en el campo de la acción sindical en el que Gabi sin duda destacaría más, no podemos dejar de lado su lucha a favor de los derechos democráticos y libertades. En un momento en el que no era especialmente fácil para las personas homosexuales reconocer abierta y públicamente su orientación, Gabi no solamente lo haría, sino que luchó hasta el último momento porque todas las personas tuvieran los mismos derechos y libertades, independientemente de su orientación sexual. Gabi no solo luchó por liberarse sino que ayudó a que otras y otros también se liberasen. Igualmente, tampoco podemos olvidarnos del papel de Gabi en la lucha contra Jesús Gil, el alcalde fascista de Marbella, denunciando los abusos policiales, tramas corruptas, proyectos municipales antipopulares o lesivos para el medio ambiente, etc. Gabi fue especialmente odiado por Gil y sus secuaces.

No podemos dejar de hablar de la trayectoria política de Gabi sin mencionar su compromiso internacionalista, destacando su solidaridad con la lucha del pueblo vasco por la que sería señalado y criminalizado en numerosas ocasiones, pero también con la lucha del pueblo palestino, del pueblo saharaui o con la Cuba soberana y socialista. Lamentablemente, no podemos dar respuesta a las preguntas que lanzábamos al principio de este artículo: ni sabemos quién mató a Gabi ni por qué, pero desde el máximo respeto y honestidad, queremos plantear toda una serie de cuestiones al respecto:

¿Fue el asesinato de Gabi un crimen político? Si entendemos por “crimen político” que en determinadas instancias del poder económico de la Costa del Sol se decidiera liquidar a Gabi por su actividad política o sindical, o porque Gabi tuviera conocimiento de hechos graves relacionados con determinadas empresas o personas poderosas, es una opción que no debemos descartar aunque haya otras posibilidades que a priori serían más probables. Es de sobra conocido que Gabi llevaba una vida un tanto desordenada, por decirlo de alguna manera. Se sabe que frecuentaba lugares quizá poco recomendables, y también que tenía relaciones con personas que querían mantener su aparentemente “normal” vida matrimonial heterosexual ocultando sus relaciones extramatrimoniales homosexuales. Quizá estas últimas cuestiones sí tengan más que ver con el motivo de su asesinato, aunque tampoco se pueda afirmar rotundamente.

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Gabi Lima, en el centro de la imagen y portando dos banderas andaluzas, fue un incansable luchador por la liberación nacional, social y de género de Andalucía.

La cuestión es que, después de una fugaz investigación policial, el asesinato de Gabi sigue sin aclararse, sigue sin saberse quién mató a Gabi y por qué, y eso, que nadie tenga dudas al respecto, es una cuestión política. Que tras 18 años no se haya sabido nada, que apenas haya pruebas a tener en cuenta y que, en definitiva, el expediente del asesinato de Gabi haya quedado olvidado, sí que tiene una motivación política, o al menos, sí tiene consecuencias políticas. Que, independientemente del asesino y sus motivaciones, se haya querido dejar deliberadamente sin aclarar este asesinato, sí es una cuestión política; que el asesinato de Gabi haya quedado como carnaza para rumores o para la prensa amarilla, también, o que se deje manchada su memoria para evitar que se recuerde a un luchador político, social y sindical, evidentemente, es una cuestión política. Gabi, ejerciendo de “hilo rojo”, fue el responsable de la politización de muchos jóvenes de mediados de la década de 1990 que se acercaron al soberanismo andaluz de izquierdas y que años más tarde crearían la organización juvenil independentista de izquierdas Jaleo!!!

Privarnos de referentes o manchar la reputación de luchadores y luchadoras por una Andalucía libre, soberana y socialista siempre será una tarea lógica a desempeñar por el Estado post-franquista español, ya sea por acción u omisión.

Se suele decir en estos casos que el mejor homenaje es continuar la lucha, estamos de acuerdo, pero en este caso quienes militamos en el soberanismo andaluz de izquierdas – tengamos la sensibilidad que tengamos – o simplemente quien se considere realmente demócrata y amante de las causas justas en Málaga y en Andalucía, tiene una deuda pendiente, tiene un deber que cumplir: exigir que se aclare qué pasó entre los días 14 y 15 de febrero de 2002 en la calle Lagunillas de Málaga.

Continuar la lucha de Gabi Lima, continuar la lucha por una Andalucía libre, por un poder obrero y popular soberano andaluz, nos exige que este asesinato sea aclarado de una vez por todas y con todas las consecuencias.

Por Antonio J. Torres

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