La solución para el problema americano es la fragmentación de los EEUU

La sociedad americana y su gobierno no son normales. El mismo nombre de ese país no es natural. “Estados Unidos de América”. ¿Qué nombre es ese? Un nombre que no dice absolutamente nada, un nombre sin historia y sin ningún significado profundo.

Los EEUU son un país profundamente y radicalmente artificial. Prácticamente nada unifica a los americanos, ni un origen común, ni un mito común, ni costumbres comunes. A pesar de haber otros países con problemas de identidades, prácticamente todos son solucionables. El de los EEUU no lo es.

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Son un país sin historia, sin cultura, sin identidad. Sí, hay historia, cultura e identidad allí. Pero no es de los EEUU. Es de pueblos que habitan los EEUU y odian al resto de pueblos y grupos del mismo país. La tensión interna de los EEUU arrecia cada vez más. El país se ha convertido en un barril de pólvora. El odio se tornó generalizado. Odio político, odio étnico, odio clasista, odio religioso, odio racial, todas las relaciones humanas en EEUU están hoy pautadas por el odio.

Prácticamente todos los que hablan de “sanar” esas profundas divisiones, en general, proponen medidas que también son de odio contra sus enemigos. Quieren “curar el odio” aniquilando a sus enemigos. Si tienes a tu disposición un enemigo al que odiar… ¡todo resuelto! Pero no funcionan así las cosas.

Es ese país, desenraizado, movido por miedo y odio, el que posee la hegemonía global en nuestra era. La mayoría de los países del mundo están a su merced. La mayoría de los países del mundo están ocupados militarmente por tropas estadounidenses. La mayoría de los países del mundo tienen sus culturas controladas por la industria cultural estadounidense.

Se puede hablar, por lo tanto, de la existencia de una “Cuestión Americana”. Una cuestión que no puede ser ignorada por ningún pueblo o país y de cuya resolución depende la supervivencia y la prosperidad de todos los demás países y pueblos del mundo.

Después de siglos de un juego político-partidario de cartas marcadas, controlado por los banqueros que gobiernan entre bastidores, en que casi todos los grupos políticos alternativos radicales están (conscientemente o no) en nómina de ese mismo sistema, o están liderados por informantes e infiltrados, no hay solución a la vista. La Cuestión permanece.

Los EEUU son los responsables de la destrucción de varios países, son los tanques tras una ruina de innumerables pueblos, mantienen incontables naciones subyugadas, sumisas, esclavas.

Efectivamente, el Gobierno estadounidense es el gobierno más totalitario en la historia del planeta.

En el plano interno, todos los ciudadanos son constantemente vigilados y espiados por agencias gubernamentales y megacorporaciones privadas. Legislaciones draconianas aprobadas por empresarios pueden transformar cualquier conducta en crimen, tras lo cual usted será inmediatamente usado como mano de obra esclava en prisiones privadas. Y aunque usted no cometa un crimen, una llamada de agentes del sistema a su jefe, debido al activismo político radical, te puede llevar a la pérdida inmediata de tu empleo. Cualquier ciudadano estadounidense puede ser asesinado por órdenes del presidente por un dron, bajo la menor sospecha de “terrorismo”.

Y no hay solución. El “pueblo americano” (que no existe) no se va a rebelar. Todo camina rumbo a una guerra civil. Una nueva guerra civil que será varias veces más sangrienta que la primera.

Pero eso puede impedirse. Hay una solución pacífica posible: los EEUU tienen que dejar de existir.

No siendo un país natural, los EEUU tienen que ser divididos, fragmentados, separados, en países efectivamente definidos por identidades orgánicas. ¿Cuántos serían? No lo sabemos y no nos importa. Son ellos quien deben decidirlo. Hay varias hipótesis interesantes.

Lo que importa es que allí deben surgir nuevos países. El aparato hegemónico estadounidense debe dejar de existir. Este país, que a lo largo de más de un siglo, ha actuado activamente en la balcanización del mundo, debe ser balcanizado.

Seis, diez, quince países pueden llegar a existir en lugar de los Estados Unidos de América. Esa es la única solución razonable para la “Cuestión Americana”. Pondrá fin a los problemas internacionales causados por este parásito global que encaminará la resolución de todos los problemas internos del país.

¿Es eso posible sin derramamiento de sangre? Sí, aunque improbable. Pero incluso aunque haya derramamiento de sangre en un gran movimiento de asalto al poder central totalitario organizado de Washington, la sangre derramada será en mucha menor cantidad que en caso de una nueva guerra civil.

La “Pax Americana” fue un fraude. La era de ese falso “Imperio” de los EEUU acabó. O sus habitantes se dan cuenta o acabarán ahogándose en un mar de sangre.

Por “Nova Resistência – Brasil”

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