Izzat al-Douri y la tragedia de un Irak destruido

El pasado lunes 26 de octubre, diversos medios de comunicación en lengua árabe anunciaban el fallecimiento del que fuera considerado mundialmente como “mano derecha” del líder iraquí Saddam Hussein, Izzat Ibrahim al-Douri. De la lógica incredulidad inicial, ya que han sido muchas las ocasiones en las que Al-Douri ha sido dado por muerto, rápidamente, un comunicado de lo que queda del Partido Baaz Árabe Socialista en Irak, o mejor dicho, de la facción liderada por Al-Douri, confirmaba la noticia, siendo difundida por los grandes medios de comunicación occidentales. De esta manera tan poética se refería la facción del Baaz de Al-Douri a su fallecimiento: “En la tierra de Irak, la tierra del combate, hoy se ha caído de su caballo el jinete del Baaz y de la resistencia nacional iraquí, el símbolo del valor, el heroísmo y el sacrificio, el líder fiel, el compañero Izzat Ibrahim Al-Douri, que alcanzó las cumbres más altas de gloria y generosidad, de firmeza y paciencia”.

Su figura especialmente reconocible por ser pelirrojo, al igual que la del encargado de los asuntos exteriores, Tariq Aziz, de aspecto afable y cristiano asirio caldeo que arabizó su nombre tomando como referencia a uno de los conquistadores de la Península Ibérica, Tariq ibn Ziyad, serían ambos las caras más reconocibles del Irak de Saddam sobre todo en sus últimos años. En aquella famosa baraja de cartas con los rostros de los dirigentes baazistas que diseñó el marketing militar agresor de EEUU, a Al-Douri se le asignaría el rey de tréboles.

Izzat Ibrahim Al-Douri nació en 1942 en una humilde familia campesina de Ad Dawr, cerca de Tikrit, lugar de nacimiento de Saddam Hussein. Siendo bastante joven ingresó en las filas del Partido Baaz, ascendiendo rápidamente. En 1979, con la llegada al poder de Saddam Hussein, sería elegido Vicepresidente del Consejo del Mando de la Revolución hasta 2003. Siempre inquebrantablemente leal a Saddam Hussein, se destacó por la represión de todo aquel que fuera considerado por Saddam como un enemigo o rival, empleándose con especial dureza sanguinaria contra el Partido Comunista Iraquí, el movimiento kurdo del Partido Democrático del Kurdistán, así como contra las posiciones críticas dentro del Baaz, especialmente si eran pro-sirias.

Al-Douri dirigió la llamada “Campaña de Fe” en 1993, que supuso una ruptura de los valores laicos o más bien del respeto a las diferentes confesiones religiosas que tradicionalmente había caracterizado al Baaz, girando hacia una mayor confesionalidad y peso del Islam sunní en la estructura estatal, en la estructura del Partido y en la sociedad iraquí en general, con la que se pretendió con escasos resultados hacer frente a las consecuencias de la guerra con Irán, la posterior invasión de Kuwait y la respuesta de EEUU y sus aliados.

Tras la invasión de Irak por parte de EEUU y sus aliados en 2003, pero principalmente con la ejecución de Saddam Hussein el 30 de diciembre de 2006, Al-Douri se haría con la dirección del Partido Baaz y sus diferentes grupos de resistencia armada. Aproximadamente hasta 2009 o 2010, las diversas facciones armadas nacidas del Partido Baaz se fueron unificando entorno al Frente por la Jihad y la Liberación y al Ejército de la Orden Naqshbandi, pretendidamente multiconfesional y nacionalista, pero en realidad reflejaba el férreo sectarismo sunní del propio Al-Douri, lo que le haría ir restando operatividad y profundidad en su accionar armado, y más aún cuando en consecuencia con esa visión sectaria anti-chií y anti-iraní, Al-Douri y los suyos consideraron que el mayor peligro de Irak no eran ni los imperialistas norteamericanos ni sus aliados, ni siquiera atender a un país destruido y devastado, sino la República Islámica de Irán, agravándose aún más esta visión sectaria con el inicio del conflicto – agresión imperialista para ser correctos – en la vecina República Árabe Siria y con el nacimiento del DAESH o Estado Islámico. Todo parece indicar que Al-Douri pactó con el DAESH acabar con la influencia chií y de Irán en Irak, por supuesto con el visto bueno de los EEUU. Sin embargo, el DAESH no respetó los acuerdos y en cuanto tuvo la oportunidad inició una persecución y cacería de los militantes y guerrilleros baazistas liderados por Al-Douri, especialmente en la zona de Mosul.

Nada se sabe de las circunstancias en las que Al-Douri ha fallecido, ni siquiera se sabe dónde exactamente lo ha hecho. Se supone que el viejo Al-Douri vivía refugiado en algún país del Golfo, o bien Arabia Saudí o los Emiratos Árabes Unidos, desde donde lanzaba violentas soflamas anti-iraníes; al fin y al cabo, su posición y sus discursos eran perfectamente funcionales a las monarquías lacayas del Golfo, sobre todo a la saudí, y si algo es funcional a Arabia Saudí también lo es para los EEUU. Una de las últimas informaciones que hablan de que su facción está sufriendo numerosas escisiones que se estarían acercando a las posiciones del eterno rival después de Irán: el Partido Baaz de Siria, pero en realidad no hay nada claro; lo que sí podemos tener seguro es que con él muere definitivamente el viejo Partido Baaz de Saddam Hussein, con un Irak donde la reconstrucción, la paz, la seguridad, la estabilidad y la unidad y soberanía nacional, erosionadas por los sectarismos étnicos y religiosos y la injerencia imperialista, parecen una meta inalcanzable.

Por Antonio Torres

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s