La democracia china: un modelo eficiente

El centralismo democrático, forma orgánica en la que se construye la organización marxista-leninista, demuestra hoy en la República Popular China su tremenda superioridad frente a la anarquía capitalista.

Básicamente, en esta estructura, el miembro se subordina a la organización del Partido, la minoría a la mayoría, la organización de nivel inferior a la de nivel superior, las organizaciones de todo el Partido y todos sus miembros al Congreso Nacional del Partido y a su Comité Central. Los órganos dirigentes del Partido a todos los niveles son constituidos mediante elección, salvo los órganos de representación destacados por ellos y los grupos del Partido en las organizaciones no del Partido. Los órganos supremos de dirección del Partido son el Congreso Nacional y el Comité Central constituido en éste. Los órganos dirigentes del Partido a nivel local son los congresos locales y los comités constituidos en ellos. Los comités de todos los niveles del Partido responden ante los congresos de los mismos niveles y les rinden cuenta de su labor.

La democracia centralista es la forma más eficiente de organizar la representación del pueblo. Los representantes de base son elegidos de forma directa por las secciones locales y entre los militantes elegidos empieza un sistema de selección para los diversos cargos de los que se destacan por sus cualidades.

El sistema de partidos en China se caracteriza por lo que ellos denominan «cooperación multipartidaria y consulta política bajo la dirección del Partido Comunista de China». El PCCh conduce un frente único patriótico de ocho partidos que se nuclean en la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, órgano superior de consulta, supervisión y deliberación del Estado chino que sesiona anualmente, en marzo y en paralelo a la Asamblea Popular Nacional.

Dentro del PCCh funcionan dos facciones que sostienen la unidad en base a un balance en los cargos. Por un lado, los llamados «principitos» responden al liderazgo histórico de Jiang Zemin («Banda de Shanghai»). Su liderazgo se basa en relación a conexiones familiares preexistentes, tienen estudios en el extranjero, se especializan en temas financieros, comercio, asuntos exteriores, tecnología y educación, trabajan en la próspera zona costera de China y representan el interés de la clase media emergente y las provincias costeras avanzadas.

Los cuadros de la coalición populista («tuanpai») responden al liderazgo de Hu Jintao y se caracterizan por tener antecedentes familiares humildes, haber realizado carreras en la administración provincial y local, experiencia en áreas rurales, trabajo en organización, propaganda y asuntos legales del Partido, provienen de las provincias menos desarrolladas y están más interesados en las necesidades de la población, especialmente los grupos socialmente vulnerables como campesinos, trabajadores migrantes y desempleados urbanos.

En este marco, el liderazgo de Xi Jinping se va consolidando, logrando un avance económico formidable que permite a China dejar atrás la etapa de bajo perfil internacional para asumir un rol protagónico.

La democracia occidental, liberal y burguesa, se presentó como un modelo universal y eficiente. Lo que demostró la Historia es que los grandes imperialismos solo han sido eficientes para saquear a los pueblos del Tercer Mundo y despilfarrar lo robado.

Por Sergio Mario Guilli para «Revista La Comuna»

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