El dictador que no conoces

Por Stephen Gowans

Es un virtual dictador que preside un virtual Estado unipartidista controlado por su propia minoría étnica. Es cierto que fue elegido en múltiples ocasiones, pero se apoyó en la violencia y la intimidación para ganar unas “elecciones increíblemente controladas”. En los últimos comicios, su partido ganó todos menos 2 de los 546 escaños del Parlamento.

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Meles Zenawi (izquierda) junto a Hillary Clinton, ex-Secretaria de Estado de EEUU y ex-candidata presidencial en 2016. Zenawi fue Presidente de Etiopía entre 1995 y 2012.

Cuando los opositores pusieron en duda una de estas imposibles victorias, ordenó abrir fuego a las fuerzas del régimen, “matando a 193 personas e hirieron a otras cientas. Miles de opositores fueron arrestados y detenidos”. Los opositores que no fueron encarcelados vieron cómo se les negaba la ayuda alimentaria, el puesto de trabajo u otros beneficios sociales.

Una rebelión contra su régimen fue sofocada a través de “brutales campañas” que incluían violaciones en masa y el asesinato de su propio pueblo. En 2011 condenó a dos periodistas occidentales a 11 años de cárcel por informar sobre grupos rebeldes que luchan por derrocar su tiránico régimen. Y en 2006 envió a sus tropas a un país vecino para ocuparlo militarmente.

¿Acaso hablo de Bashar Al Assad en Siria? ¿O tal vez de Robert Mugabe en Zimbabwe?

La descripción se ajusta al retrato de dichos líderes elaborado por el Departamento de Estado de EEUU y de su caja de resonancia: los medios de comunicación occidentales. Pero no estamos hablando de ninguno de ellos. Es lógico que pensemos que se está hablando de uno de estos dos injuriados por Washington (y, por tanto, automáticamente por la prensa occidental) por razones que presuntamente tienden a ver con sus prácticas en materia de democracia y derechos humanos.

No así, la verdadera razón del Departamento de Estado (y de sus serviles medios de comunicación occidentales) para tratar como atroces criminales a estos hombres en su posición de cara al libre mercado y a la dominación extranjera. Ninguno de los dos permitió abrir su país a la explotación sin límites por parte de extranjeros (en el caso de Zimbabwe, a los descendientes de los colonos blancos). Ni votan en la ONU siguiendo las directrices de Washington, ni están dispuestos a actuar como apoderados militares del Pentágono.

Pero Meles Zenawi, el dirigente del que realmente hablamos (el dictador del que no has oído hablar), estaba dispuesto a hacer todas esas cosas.

Meles Zenawi, presidente de Etiopía, falleció el 20 de agosto de 2012. Anticomunista recalcitrante, abandonó la Facultad de Medicina en la década de 1970 para combatir al entonces Gobierno socialista etíope. Como primer ministro, guió a Etiopía a través del libre mercado y la venta de las empresas públicas a los inversores extranjeros. En 2006, cuando EEUU le pidió que invadiese la vecina Somalia, Zenawi (un intransigente agente de los intereses norteamericanos) estuvo más que dispuesto a cumplir la petición.

Por sus servicios, el hombre fuerte de Etiopía recibió pingües beneficios: 1.000 millones de dólares de Washington en 2010, y casi la misma cantidad en 2011. Y sus “servicios militares y de seguridad” son celebrados en Washington como “uno de los socios preferidos de la CIA en África”.

¿No era Meles Zenawi de esa clase de líderes a los que Washington insulta? El Departamento de Estado no llevó a cabo ninguna campaña para su destitución, y esta línea fue asimilada por los obedientes medios de comunicación, y después por los liberales, la izquierda moderada, los “activistas pro-democracia” y los trotskistas de la “exclusión aérea en las zonas rebeldes”. Todas estas fuerzas estaban demasiado ocupadas tratando de superarse unos a otros en la denuncia de los deshonestos socialistas y nacionalistas a los que Washington señaló, porque presuntamente odian la democracia y los derechos humanos, pero lo cierto es que odian la dominación extranjera. Meles Zenawi nunca estuvo en la lista negra de Washington. Ni en la de los medios de comunicación occidentales. Ni en la de los mencionados izquierdistas.

En el obituario de Meles Zenawi aparecido en “The New York Times”, Jeffrey Gettleman se vio en la obligación de explicar la brecha existente entre la retórica pro-derechos humanos de Washington y su práctica de apoyo a los verdaderos enemigos de los derechos humanos.

Etiopía – afirma Gettleman – no es el típico caso que genera preguntas complicadas relacionadas con el equilibrio entre los intereses y los principios. Los intereses de EEUU (es decir, los intereses de un 1%) superan ampliamente los principìos, por lo que Washington continúa apoyando a líderes como Meles Zenawi o los petromonarcas del Golfo Pérsico. Los principios son sólo retórica para cubrir la violación de otros países en la búsqueda de beneficios.

Arabia Saudí – continúa – es un ejemplo claro de intereses por encima de los principios, un país donde las mujeres carecen de muchos derechos y no existe la libertad religiosa. Pese a todo, continúa siendo uno de los más estrechos aliados de EEUU en Oriente Medio por una razón muy simple: sus recursos petrolíferos.

Pero la industria y el consumo de los estadounidenses no dependen de este petróleo. De hecho, EEUU es uno de los principales productores mundiales de petróleo, y más de la mitad del petróleo que los yanquis emplean es de origen nacional. La vecina Canadá suministra a los EEUU tanto petróleo como los países productores del norte de África y de Oriente Medio juntos. La pérdida de Arabia Saudí como aliado no significaría ningún problema de suministro para los EEUU. Como mucho, el petróleo saudí representa una pequeña parte del petróleo que consume EEUU. No obstante, es una enorme fuente de beneficios relacionados con el petróleo para las empresas estadounidenses, no sólo directamente, sino a través del lavado de los petrodólares por medio de los bancos estadounidenses. Arabia Saudí continúa siendo uno de los principales aliados de EEUU en Oriente Medio por una simple razón: no por el petróleo en sí, sino por los inmensos beneficios económicos relacionados con él.

Gettleman también señala que, en África, los EEUU cooperan con varios gobiernos de partido único, dominados por un solo hombre, en contraposición a su compromiso con la promoción de la democracia. Pero no dicen el por qué. Si se tienen los beneficios petrolíferos de Arabia Saudí, ¿qué hay en África? El diario “The Wall Street Journal” es más claro. El antes nombrado Meles Zenawi transformó una economía socialista planificada en una “libre de control” que atrajo a inversores en la agricultura y la manufactura. En otras palabras, ayudó a los ricos inversores norteamericanos; un insignificante 1% de la población.

Mientras, los dirigentes que combatieron la explotación de sus países por el 1% que representa Occidente son desestabilizados, sancionados, bombardeados (con la ayuda de una marea de izquierdistas) y denigrados por las más virulentas campañas de desprestigio.

Juan Carlos de Borbón pactó en secreto los términos de la Marcha Verde con Hassan II

El entonces Príncipe de España acordó el repliegue de las tropas españolas y la entrada de 50 marroquíes en El Aaiún.

Los documentos secretos que la CIA ha desclasificado esta semana arrojan luz sobre algunos de los episodios más significativos de la Historia reciente de España: desde las presiones que recibió Felipe González para no celebrar el referéndum de la OTAN hasta el futuro de Gibraltar o de Adolfo Suárez. Pero si hay un nombre que se repite con asiduidad en las 12 millones de páginas ahora públicas es el del antiguo rey Juan Carlos I. Y las últimas revelaciones apuntan al papel que el monarca español jugó en un acontecimiento decisivo: la Marcha Verde, movimiento en el que España perdió el territorio del Sahara Occidental, que quedó repartido entre Marruecos y Mauritania.

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Hassan II (rey de Marruecos entre 1961 y 1999) junto a Juan Carlos I (rey de España entre 1975 y 2014)

Los hechos tuvieron lugar entre el 6 y el 9 de noviembre de 1975. El príncipe Juan Carlos asumía en funciones la Jefatura del Estado ante la debilidad física de Francisco Franco y las reivindicaciones que llegaban desde el Sahara requerían la intervención de la máxima autoridad nacional: el rey Hassan II de Marruecos había diseñado una invasión sobre el territorio – y que pretendía la anexión a su país – a la que bautizó con el nombre de Marcha Verde.

“Se hará cuanto sea necesario para que nuestro Ejército conserve intactos su prestigio y su honor”, afirmó el príncipe Juan Carlos en una visita a El Aaiún en vísperas de los acontecimientos.

Pero los papeles de la CIA detallan que el papel del antiguo Rey de España no se limitó a mediar para resolver un conflicto que terminó con la retirada del Ejército español del Sahara. Al menos, eso le confesó el príncipe Juan Carlos al entonces embajador de EEUU en España, Wells Stabller:

“Madrid y Rabat han acordado que los manifestantes sólo entrarán unas pocas millas en el Sahara Español y que permanecerán un corto período de tiempo en la frontera, donde ya no hay tropas españolas.”

El documento está fechado el 6 de noviembre de 1975, el mismo día que arrancó la invasión.

“La zona en la que no está prevista que caminen los manifestantes está claramente marcada como campo de minas. Juan Carlos dijo que las fuerzas españolas usarán cualquier medio a su disposición para evitar que los marroquíes crucen esta línea.”

Temor a que se descontrole la situación

“Una vez que los manifestantes crucen la frontera, la situación puede descontrolarse fácilmente”, esgrime el documento, incluido en el Boletín de Inteligencia Nacional, que también habla de los movimientos del Frente Polisario.

“Algunos de sus miembros están en el área que ya han abandonado las tropas españolas”, detalla. “Casi con total seguridad intentarán atacar a los manifestantes”.

La CIA subió a Internet en la madrugada del pasado martes casi un millón de documentos desclasificados que contienen parte de la Historia de la agencia estadounidense en los últimos 25 años. Son más de 12 millones de páginas de información. Unas 12.500 entradas mencionan a España y contienen informes de estrategia y cables diplomáticos secretos que reflejan la visión de la inteligencia norteamericana sobre la Transición, el rey Juan Carlos I y la Historia de España hasta la década de 1990. Estos documentos se han ido desclasificando regularmente desde 1999 y algunos eran conocidos, pero para consultarlos había que acudir físicamente al Archivo Nacional de EEUU, en Washington DC.

FUENTE: Movimiento Político de Resistencia

Adherirse al principio de Una Sola China es la norma general y la voluntad global

Por “Diario del Pueblo”

foreign201612281052000070694101184El pasado 20 de diciembre, Santo Tomé y Príncipe suprimió las supuestas “relaciones diplomáticas” con Taiwán. Posteriormente, China y el país de África Occidental firmaron el 26 de diciembre un comunicado conjunto que anuncia la reanudación formal de las relaciones diplomáticas, a nivel de embajador. En el documento se reconocen el principio universal de Una Sola China y al Gobierno de la República Popular China como el único gobierno legítimo que puede representar a China Continental y Taiwán, parte inalienable del territorio chino.

Después de la decisión de Santo Tomé y Príncipe de suprimir las supuestas “relaciones diplomáticas” con Taiwán, el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China declaró que daban la bienvenida a Santo Tomé y Príncipe a la vía correcta que elige el principio de Una Sola China. La reanudación de las relaciones diplomáticas obedece al insoslayable desarrollo histórico, acorde con la realidad objetiva de hoy. Además, refleja que adherirse al principio de Una Sola China es la norma general y la voluntad global que además se corresponde con los intereses pragmáticos, a largo plazo, de los pueblos de China y Santo Tomé y Príncipe.

Como todos conocen, en la XXVI Asamblea General de la ONU, celebrada en octubre de 1971, se adoptó la Resolución 2758 que reconoce al Gobierno de la República Popular China como el único gobierno legítimo que representa a toda la nación china. El principio de Una Sola China, encarnado en el contenido de esa resolución, se ha convertido en el consenso que sigue la comunidad internacional y en una norma universal para las relaciones internacionales. El hecho de que Santo Tomé y Príncipe reconozca el principio de Una Sola China, suprima las mal llamadas “relaciones diplomáticas” con Taiwán y reanude las relaciones diplomáticas con la República Popular China evidencia una justa restauración del vital principio y robustece la justicia internacional.

El principio de Una Sola China también implica el interés esencial de China y los sentimientos del pueblo chino. Es la condición necesaria y la base política para que China mantenga y desarrolle la cooperación amistosa con los países del mundo. Respecto al principio de Una Sola China, nunca se cederá ni un ápice. Cualquier persona o fuerza que intente cambiar la realidad de Una Sola China o haga negocios con este sagrado principio, será rechazada por todo el pueblo chino y la comunidad internacional.

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China y África siempre han forjado una comunidad de interés y destino común. En 2015 se llevó a cabo con gran éxito en Johannesburgo (Sudáfrica) la Cumbre del Foro de Cooperación China-África (FOCAC), hecho que abrió una nueva era en la cooperación bajo la fórmula ganar-ganar para el desarrollo común entre China y África. En esa cumbre, el presidente chino Xi Jinping presentó el programa “Diez Cooperaciones” para impulsar la industrialización y la modernización de la agricultura. El programa se ejecutará en los próximos 3 años, decisión ampliamente aceptada por los países de África y ofrece una nueva esperanza para la cooperación y el desarrollo del continente.

En la actualidad, China se ha convertido en el mayor socio comercial de África y su principal fuente de financiación. Los países africanos han estado décadas esperando poder abordar el rápido tren del desarrollo, en aras de lograr la independencia económica y su propio desarrollo sostenible. China también se identifica como la principal fuerza exterior en la que África confía para cristalizar dicho objetivo.

El mundo ha tenido y seguirá experimentando cambios profundos y complejos. La fuerza nacional integral y la influencia internacional de China ya no es lo que antes era. La correlación de fuerzas de ambos lados del Estrecho de Taiwán ha cambiado sustantivamente, tanto en fuerza integral como en capacidad de desarrollo futuro. Taiwán ya no se puede comparar con China Continental. Volver al certero camino del “Consenso de 1992” y reconocer que ambas partes del Estrecho de Taiwán pertenecen a Una Sola China es la premisa y la base para el desarrollo pacífico de las relaciones a través del Estrecho. Frente al diáfano derrotero histórico, las autoridades de Taiwán tienen que reconocer esta realidad objetiva y no llamarse al autoengaño.

Un pensamiento para Angola

Por Ernesto Gómez Figueredo

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Agostinho Neto pronuncia el discurso de independencia de la República Popular de Angola en 1975. (Granma, Archivo)

Hoy Angola se regocija con la llegada de la mayor celebración de su pueblo. Los habitantes de la nación africana festejan el histórico momento en que lograron romper las cadenas del colonialismo portugués cuando su primer presidente, Agostinho Neto, proclamó la independencia en la Plaza Primero de Mayo, actual Plaza de la Independencia, hace ya 41 años.

Luego de aquella victoria, el Estado y el pueblo han encaminado su política a consolidar el desarrollo de la nación y lograr mayor prosperidad para todos sus ciudadanos.

Este es un día que marca con orgullo la vida de cada habitante de Angola y todo el continente, pues representa la conquista de la libertad y el derecho de trazar un destino propio como nación soberana, después de un período de casi 500 años de colonización y 14 años de lucha armada para lograr la independencia nacional.

Con motivo de esta celebración, la embajada de ese país acreditada en La Habana envió mediante un comunicado un saludo a las internacionalistas Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) cubanas, quienes animados por los ideales de libertad y justicia social, lucharon junto a los angolanos e impidieron que la dignidad de ese pueblo fuese destruida por fuerzas extranjeras.

“En el marco de estas celebraciones queremos enaltecer el proceso de lucha por el desarrollo social, político y económico de Angola y el significado histórico de las relaciones de amistad y cooperación entre nuestras naciones, coincidiendo también con el 41º aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba, que son sólidas en todos los ámbitos”, expresa el comunicado.

Angola: 41 años de independencia

Angola vive hoy día un nuevo ciclo en su Historia. Es importante resaltar los logros alcanzados por el país en los más diversos campos después de finalizada la guerra contra el colonialismo que truncó miles de vidas, destruyó infraestructuras importantes y, consecuentemente, atrasó su desarrollo.

Con una nueva Constitución aprobada en 2010 se le otorgó una fuerza legal a los derechos fundamentales, ampliando el marco de los derechos socio-económicos y creando mejores mecanismos de defensa, dando mayores garantías a los ciudadanos para defender sus intereses.

Si analizamos los últimos 15 años donde Angola no solamente terminó con un conflicto militar, sino que construyó también un gran programa de integración e inserción de la población excluida, hoy se puede decir que de hecho ha habido avances.

El Gobierno angolano tiene programas encaminados a la reducción de la pobreza, que se centran en la atención a la mujer y la juventud, que constituyen en sentido general políticas que integran varias categorías socio-profesionales.

Además, al mismo tiempo que se construyen y rehabilitan importantes infraestructuras, se brinda especial atención a los programas de Educación y Sanidad.

Se ha elevado el número de niños y niñas con acceso gratuito a la enseñanza, y ese desafío ha estado acompañado de la formación de profesores y la construcción, en todos los rincones del país, de escuelas de todos los niveles.

Por tanto, Angola es hoy un país en movimiento con una juventud cada vez más especializada y donde tanto las mujeres como la infancia cuentan con unos derechos protegidos y consolidados.

La diversificación de la economía se halla en un proceso de cambio acelerado y varios analistas coinciden en que dentro de unos pocos años, Angola podría lanzarse como país exportador de productos agro-industriales.

Cuba y Angola: 41 años de amistad

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Un nuevo proyecto trajo a la antigua Bahía de Luanda – capital de Angola – infraestructuras viales modernas, espacioes verdes y áreas culturales, deportivas y comerciales. (Reuters)

Las relaciones entre Cuba y Angola son de larga data, ya sea desde el punto de vista político, diplomático, económico, militar y/o social.

Hoy ambas naciones poseen varios proyectos bilaterales en curso, díganse programas de cooperación en áreas como la sanidad, la educación, la enseñanza superior, la electricidad, la construcción civil, los recursos hidráulicos o la pesca.

En materia de enseñanza superior, la República de Angola tiene en las diferentes casas de altos estudios de Cuba a 2.386 estudiantes que cursan diversas licenciaturas, sobresaliendo 1.185 en Medicina General y 165 en Pedagogía.

Actualmente, sobre la base de la cooperación existen 3.023 cubanos que prestan servicio en sectores sanitarios de las 18 provincias de Angola. Esta es una relación profunda y diversificada.

En materia de relaciones diplomáticas y políticas existe sincronía en términos de candidaturas y discusiones en foros y plataformas internacionales, como la lucha internacional contra el terrorismo y las redes criminales, el lavado de dinero, el tráfico de seres humanos y la erradicación de las epidemias.

Angola de cara al futuro

El pueblo y el gobierno de Angola mantienen un espíritu de renovación y continuidad con objetivos específicos en consolidar la paz, fortalecer la democracia y preservar la unidad y cohesión nacional luego del conflicto civil y armado que se extendió entre 1975 y 2002.

Ahora transcurre una nueva etapa en la Historia de Angola, que promueve el desarrollo de la sociedad participativa y responsable mientras deberá asegurar la inclusión política de todos los ciudadanos sin discriminaciones.

Convendrá a la Angola de hoy encontrar una forma sostenible de continuar edificando un Estado democrático y de derecho, fuerte, moderno y regulador de la vida económica y social, a la vez que promueva el desarrollo y diversificación de la economía nacional, reduciendo las desigualdades.

Es imperativa la creación de empleos remunerados y productivos, elevando la calificación de los obreros y su productividad.

Angola hoy aúna esfuerzos por garantizar el desarrollo armonioso de un territorio vasto mientras promueve el fortalecimiento de su rol en el contexto regional e internacional.

Estas son las máximas y deberes de este pueblo, que ha sido artífice de su Historia, que cuenta con la fuerza y conciencia patriótica para hacer de Angola una nación cada vez más grande, no física o territorialmente, sino en valor y coraje de cara a un futuro que se muestra prometedor.

África en el “poder blando” de China (primera parte)

Por Julio A. Díaz Vázquez

China, en lo fundamental, desde la segunda mitad de la década de 1990 viene promoviendo, de modo consecuente, en sus vínculos económico-políticos externos el llamado soft power (“poder blando”), noción acuñada por el politólogo estadounidense Joseph Nye en 1990. La definió como la capacidad de obtener en el contexto internacional lo que se quiere por el atractivo que ejerce la cultura. De otro modo, a diferencia del “poder duro” que recurre a fórmulas agresivas, amenazas, bloqueos e incluso la guerra, para obligar a países a someterse a lo que otros pretenden; el “poder blando” consiste en el arte para que otros intenten lo que el interesado persigue sin recurrir a la fuerza.

Sin embargo, el concepto de poder blando ha venido transformándose por los académicos en China y ha adquirido características propias. Entienden el poder blando como todo aquello que está fuera del poder militar y de la esfera de la seguridad. Comprende lo cultural, la diplomacia pública y lo económico. Una vez que el país asumió la globalización de la economía mundial, delineó de forma gradual lo específico en sus relaciones económicas internacionales: ventajas mutuas, ganancias compartidas, desarrollo económico, respeto a la soberanía, acatamiento del derecho internacional, ayudas sin condicionamientos políticos o de otra índole, no juzgar las conductas políticas de los Estados con los cuales se entablan relaciones, en especial cuando se trata de países en desarrollo, etc.

Además, China asimila al poder blando los éxitos de su dinámico auge económico, junto a una densa red integrada por las empresas, instituciones, especialistas de diferentes disciplinas médicas, ingenieros, maestros, constructores, emigrantes y recepción de estudiantes, que eran 1.300.000 en 2009… Ha creado 230 delegaciones del Instituto Confucio en 96 países que enseñan chino mandarín a más de 40 millones de personas en todo el mundo, divulgan la cultura china, etc.; añadiendo el aumento del prestigio de excelencia de algunas de sus universidades. Todo ello unido a una renovada diplomacia facilita el encaje de China en la economía y la política mundial, además de ser un importante agente para anular las maniobar dirigidas a frenar su emergente ascenso.

Nacionalismo revolucionario y nacionalismo reaccionario

Por Huey P. Newton

Hay dos clases de nacionalismo: el nacionalismo revolucionario y el nacionalismo reaccionario. El nacionalismo revolucionario depende principalmente de una revolución popular cuyo fin último es que el pueblo esté en el poder. Es más, para ser un nacionalista revolucionario, por necesidad, hay que ser socialista. Si se uno es un nacionalista reaccionario, no es socialista, y entonces, su finalidad es la opresión del pueblo.

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El nacionalismo cultural – o el “nacionalismo de chuleta de cerdo”, como yo le llamo – es básicamente un problema de tener una perspectiva política equivocada. Parece ser una reacción en lugar de responder a la opresión política. Los nacionalistas culturales se definen por una vuelta a la vieja cultura africana para, de este modo, ganar su identidad y libertad. En otras palabras, sienten que la cultura africana les dará automáticamente la libertad política. Muchas veces los nacionalistas culturales siguen la línea de los nacionalistas reaccionarios. Papa Doc, en Haití, es un excelente ejemplo de nacionalismo reaccionario. Oprime al pueblo y al mismo tiempo promociona la cultura africana. Simplemente expulsó a los racistas y los sustituyó personalmente, convirtiéndose él en el opresor. Muchos nacionalistas en este país parecen desear los mismos fines. El Partido Pantera Negra, que es un grupo revolucionario de gente negra, es consciente de que tenemos que tener una identidad. Tenemos que dar cuenta de nuestra herencia negra para coger fuerza para seguir adelante y avanzar. Pero volver a la vieja cultura africana es innecesario y, en muchos aspectos, no supone un avance. Creemos que la cultura por sí misma no nos liberará. Vamos a necesitar esfuerzos mucho más grandes.

Un buen ejemplo de nacionalismo revolucionario fue la revolución en Argelia, cuando Ahmed ben Bella llegó al poder. Los franceses fueron expulsados, sin embargo, fue una revolución popular porque el pueblo terminó en el poder. Los líderes que llegaron al poder no estaban interesados en buscar su propio beneficio explotando al pueblo y manteniéndolo en un estado de esclavitud. Nacionalizaron la industria y sus beneficios fueron para la comunidad. Eso es de lo que se trata el socialismo, en resumidas cuentas. Los representantes populares están al mando estrictamente por el consentimiento del pueblo. La riqueza del país está controlada por el pueblo y es éste el consultado sobre todas las modificaciones en la industria que han de tener lugar.

El Partido Pantera Negra es un grupo nacionalista revolucionario y vemos una gran contradicción entre el capitalismo en este país y nuestros intereses. Somos conscientes de que este país llegó a ser muy rico durante la esclavitud y la esclavitud es el capitalismo extremo. Tenemos dos enemigos a combatir: el capitalismo y el racismo.

(“The Movement”, 1968.)

La recolonización de Libia

Por Manlio Dinucci

Lo que hoy sucede en Irak, Libia y Siria es un rotundo desmentido para quienes creen que el colonialismo es cosa del pasado. En 2001, EEUU decidió – a raíz de los acontecimientos del 11 de septiembre – atacar estos tres países… y algunos más. Y si hubo que esperar 10 años para asistir al inicio de las guerras contra Trípoli y Damasco, fue porque había que privar previamente a estos Estados de sus posibilidades de defenderse y crear coaliciones internacionales para disfrazar las agresiones coloniales de “operaciones humanitarias”. Veamos el caso de Libia.

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Fotografía tomada en Trípoli tras la intervención imperialista de 2011. La capital de Libia y las principales ciudades del país quedaron arrasadas.

En la comedia de equivocaciones del pequeño teatro de la política, el primer actor Matteo Renzi ha dicho que “Italia hará su parte” en Libia.

Por consiguiente, en cuanto el Pentágono declaró que Italia hará el “papel de guía”, Renzi declaró que “la misión militar italiana en Libia no está en el orden del día”, cuando en realidad esa misión ya comenzó con las fuerzas especiales que el Parlamento italiano puso a las órdenes del primer ministro. Y para dar luz verde oficial, el primer ministro Renzi espera la formación en Libia de “un gobierno muy sólido que no nos haga repetir los errores del pasado”. Echemos un vistazo al pasado, mientras esperamos que el espejismo de un “gobierno sólido” aparezca en el desierto libio.

En 1911 Italia ocupó Libia con un cuerpo expedicionario de 100.000 soldados. Poco después de su desembarco, el Ejército italiano fusiló y ahorcó a 5.000 libios, mientras que otros varios miles eran deportados.

En 1930, por orden de Mussolini, la mitad de la población de la región libia de Cirenaica fue deportada a unos 15 campos de concentración, mientras que la aviación italiana trataba de aplastar a la resistencia bombardeando las aldeas con armas químicas y el Ejército italiano desplegaba 270 kilómetros de alambradas para rodear toda la región. El jefe de la resistencia libia, Omar al-Mukhtar, fue capturado y ahorcado por las autoridades coloniales fascistas en 1931. Luego comenzó la colonización de Libia en el plano demográfico, mediante la ocupación de las tierras más fértiles y el desplazamiento forzoso de la población hacia tierras áridas.

A principios de la década de 1940 la Italia derrotada fue reemplazada en Libia por el Reino Unido y los Estados Unidos. El emir Idris al-Senussi, convertido en Rey de Libia por los británicos en 1951, concedió a esas dos potencias el derecho a utilizar bases aéreas, navales y terrestres en suelo libio. A las puertas de Trípoli, la instalación de Wheelus Field se convirtió en la base aérea y nuclear más importante de EEUU en el Mediterráneo.

En 1956 el rey Idris firmó con Italia un acuerdo que disculpaba a ese país europeo por los daños causados en Libia y permitía que la comunidad italiana del país conservara su patrimonio. Los yacimientos petrolíferos libios, descubiertos en la década de 1950, acabaron en manos de la British Petroleum (BP), de la empresa estadounidense Esso y de la italiana Eni. Duramente reprimida, la rebelión nacionalista desembocó en 1969 en el golpe de Estado – sin derramamiento de sangre y de corte nasserista – de los “oficiales libres” encabezados por Muammar el-Gaddafi.

La monarquía fue abolida, la República Árabe Libia obligó a Washington y Londres a clausurar sus bases militares y nacionalizó las propiedades extranjeras. Durante las siguientes décadas Libia alcanzó, según el Banco Mundial, altos indicadores de desarrollo humano, con un crecimiento del PIB de un 7’5% anual, un alto ingreso medio por habitante, acceso universal a la educación primaria y secundaria, además de un 46% de acceso a la enseñanza superior. Más de 2 millones de inmigrantes africanos encontraron trabajo en Libia. Ese Estado, que constituía un factor de estabilidad y desarrollo en el norte de África, había favorecido con sus inversiones el nacimiento de organismos que habrían posibilitado la autonomía financiera y el surgimiento de una moneda propia de la Unión Africana.

Estados Unidos y Francia – como ha podido comprobarse en los correos electrónicos de Hillary Clinton – decidieron impedir “el plan de Gaddafi de crear una moneda africana”, que hubiese sido una alternativa para el uso del dólar y del franco CFA. Para ello, y para apropiarse de los recursos de hidrocarburos de Libia, la OTAN – bajo las órdenes de Estados Unidos – iniciaba la campaña contra Gaddafi, y en Italia la “oposición de izquierdas” estuvo en primera línea de esa campaña. El resultado fue la destrucción del Estado libio, que también fue atacado desde dentro con grupos terroristas y fuerzas especiales.

El subsiguiente desastre social, que está dejando más víctimas que la guerra misma, sobre todo entre los inmigrantes, abrió la puerta a la reconquista y partición de Libia, donde ahora vuelve a desembarcar una Italia que, pisoteando su propia Constitución, reactiva su pasado colonial.