La peligrosa decadencia del Imperio

Por Andrés Piqueras

empire-in-declineA cien años de la Primera Guerra Mundial podemos estar asistiendo al principio del fin de la hegemonía estadounidense. De los dos pilares en los que todavía se sustenta ésta, el dólar (o el mundo financiero en general) y el complejo industrial-militar, el primero está en franco desmoronamiento; lo que previsiblemente minará a su vez el segundo.

La continua creación de dinero sin respaldo (los llamados “dólares chatarra”) por parte de la Reserva Federal de EEUU no es sino una desesperada huida hacia adelante para no reconocer el colapso económico de la hasta ahora principal potencia mundial.

La sustitución del dólar como moneda de referencia internacional, por alguna moneda “materializada”, referida a los recursos energéticos, está cada vez más próxima. Eso quiere decir que los países con reservas energéticas adquirirán un creciente peso si logran preservarlas para sí mismos.

Pero mientras que las potencias geoestratégicas emergentes no buscan provocar abiertamente el derrumbe del dólar, pues lo necesitan al menos mientras no se hayan desacoplado totalmente de él, los EEUU están emprendiendo una ofensiva desesperada para mantener artificialmente el dólar como moneda refugio e intercambio internacional. Uno de sus puntos de anclaje para ello es crear inseguridad en torno a los recursos energéticos, especialmente el petróleo. Esto es así porque al pagarse el petróleo en dólares, si hay una crisis petrolera subirá el precio del “oro negro” y con ello la demanda de dólares, permitiendo la revalorización del papel verde.

El otro punto radica en generar inestabilidad político-militar para hacer ver que sólo la moneda del más fuerte puede tener alguna seguridad. Por último, pero unido a esto, EEUU trata por todos los medios (y digo TODOS) de desbaratar la potencialidad de Eurasia. Eurasia es el “Heartland” (“la Isla del Centro del Mundo” en el vaticinio del primer estratega norteamericano, Mackinder), donde está la gran masa de población, recursos y riqueza del planeta.

Algunos de los elementos geoestratégicos más importantes de la intervención del Imperio en declive son:

En primer lugar, el acoso sistemático a Rusia. No contentos con acabar con la URSS, persiguen ahora desmembrar también Rusia, tratando de reducirla a un tamaño insignificante y sobre todo intentando separarla de sus territorios asiáticos y descolgar de ella a Siberia, donde se alberga la mayor variedad de recursos del planeta. Chechenia, Georgia y algunos otros han venido siendo puntos calientes al respecto. Pero últimamente ha combinado esta política con intervenciones geoestratégicas de mayor calado, golpeando a Rusia a través de: a) la crisis bancaria de Chipre (allí es donde Rusia transformaba las cuentas de su energía en moneda de cambio para las transacciones internacionales); b) la guerra de Siria (cortando la salida de los oleoductos rusos al Mediterráneo e intentando a la vez establecer una cabeza de puente para toda Asia Occidental y Central); c) el golpe de Estado en Ucrania (convierte al que se había pactado como un Estado tapón entre las potencias euroatlánticas y Rusia en un Estado hostil a este último país, en sus propias puertas; al tiempo que intentaba privar a Rusia de la estratégica Crimea).

En segundo lugar, el asedio a China a través de una permanente penetración en Asia Occidental y Asia Central, la implantación de un reguero de bases militares en las antiguas repúblicas soviéticas asiáticas, la desestabilización del flanco más oriental a través de las continuas provocaciones a Corea del Norte, el bloqueo del Mar de Malaca (principal vía de los intercambios chinos) y el intento de desmembración del territorio chino por el lado del Tíbet, son sólo algunos de los eslabones estratégicos de aquel asedio.

En tercer lugar, la lucha sin cuartel en África contra la penetración china en este continente, previo desplazamiento de Francia del mismo, y apropiación de todo lo que es apropiable allí (Libia, Congo, República Centroafricana, Mali y ahora Nigeria son algunos de los puntos calientes en un incendio de guerras provocadas que asolan sin piedad el coninente).

Tanto en Asia como en África las intervenciones imperiales dejan atrás sociedades barbarizadas y en guerra entre sí, regiones enteras en manos de “señores de la guerra”, a menudo con un notorio ascenso de la influencia de Al-Qaeda (que luego justifican nuevas intervenciones militares en una espiral sin fin). También dejan Estados carcelarios como Egipto, Yemen o Irak, que se vienen a sumar en ello a Israel.

En cuarto y último lugar, el contraataque en su “patio trasero” para anegar los procesos tanto progresistas como bolivarianos en América Latina (véase especialmente el presente acoso a Venezuela, donde la superpotencia se juega las posibles mayores reservas petroleras del mundo y un “peligroso” liderazgo contra-hegemónico). Ya han tenido éxito en los golpes de Estado en Honduras y Paraguay.

Mientras tanto, ¿qué le depara a Europa?

Al Viejo Continente le tiene envuelto en otra dinámica belicista de “guerra fría” contra Rusia, precisamente cuando la vinculación a este país sería la única vía de salida futura inteligente para Europa desde un elemental sentido común capitalista (allí está la energía, la defensa nuclear, enormes recursos y mercado potencial que se abre también hacia el resto de Asia, por ejemplo).

Además de otros objetivos ya vistos, a través de la fabricación de la crisis de Ucrania los EEUU logran dar dos pasos a la vez. Uno: meter el miedo a los europeos de un probable corte de suministros energéticos por parte de Moscú, llevándoles a refugiarse en el espejismo energético del “fracking” estadounidense. Y dos: dar cobertura para que su complejo industrial-militar pueda intentar tirar de nuevo de la economía.

Al mismo tiempo la superpotencia norteamericana busca la implantación de un macroacuerdo de “libre comercio” (TTIP) con Europa. Con esto pretende dar una salida a sus productos hacia Europa ante un mercado interno crecientemente insolvente. Para ello necesita que los europeos desbaraten la legislación protectora de sus economías y rebajen o eliminen los controles de calidad de las mercancías y las regulaciones sobre alimentos transgénicos y demás prevenciones respecto de la salud pública. Aún más importante, busca preservar al dólar como moneda de intercambio con Europa y evitar que ésta forme bloque con los BRICS y muy especialmente con Rusia.

Curiosamente, una vez doblegados los principales líderes europeos bajo tremendas presiones (con algún sui generis “golpe de Estado” por medio, como el de Matteo Renzi en Italia), el último reducto de resistencia ante toda esta tropelía que se lleva a cabo, como es habitual con el mayor secretismo, no son las poblaciones europeas, que no saben de la misa la media al respecto; ni siquiera las principales fuerzas sindicales, al parecer ocupadas en no perder legitimidad frente a la Troika. Ese último reducto parece encarnado en la clase capitalista alemana, demasiado consciente de lo que se juega dando la espalda a la parte rica del continente que llamamos Eurasia.

Al margen de los resultados de las recientes elecciones que en gran medida son ajenas a todo ello, es extremadamente urgente para los pueblos europeos reaccionar contra las dinámicas de guerra y el nuevo auge del fascismo que, cien años después, sacuden de nuevo sus tierras.

Andrés Piqueras es profesor de Sociología en la Universidad “Jaume I” de Castellón.

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Pequeña historia de una entrevista de Fidel Castro con Malcolm X

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Foto de Fidel Castro y Malcolm X durante la entrevista que mantuvieron en Harlem, Nueva York (1960)

En septiembre de 1960, poco después del comienzo de la Revolución Cubana, Fidel Castro viajó a Nueva York para pronunciar un discurso ante la Asamblea General de la ONU.

La noticia de la visita levantó una enorme expectación en los EEUU, especialmente entre el movimiento negro, que organizó un comité de bienvenida al que se apuntó Malcolm X, que en ese momento se encontraba en la Gran Manzana.

Pero ya saben ustedes cómo es el país que presume de ser el adalid de la libertad: el Departamento de Estado había prohibido a los 85 miembros de la delegación cubana salir de la isla de Manhattan.

La delegación de Cuba se alojaba en el Hotel Sheldon de la Avenida Lexington, a la altura de la calle 37, y el hotel les exigió que pagaran la cuenta en efectivo. Entre unos – el Departamento de Estado – y otros – el Hotel Sheldon – la delegación estaba siendo humillada. La tensión fue creciendo progresivamente y el peor fue Fidel Castro, a quien se le ocurrió proponer una pernocta en Central Park.

“Después de todo acabamos de bajar de las montañas”, dijo Fidel. “No hemos perdido la costumbre de dormir a la intemperie”, añadió.

El secretario general de la ONU, Dag Hammarskjöld, no lo podía admitir. Realizó gestiones para que los cubanos se pudieran trasladar al Hotel Commodore, pero ya era tarde. Malcolm X y el comité negro de bienvenida que se había creado en el barrio de Harlem habían invitado a los cubanos a alojarse en el Hotel Teresa, en la Séptima Avenida, a la altura de la calle 25.

Así lo hicieron y frente al hotel se fueron agolpando miles de negros procedentes de Harlem y otros barrios pobres de Nueva York. Tras los negros llegaron los diplomáticos, que querían aprovechar la visita para charlar con los miembros del nuevo Gobierno de Cuba. También aparecieron miembros de la delegación congoleña, que habían conquistado recientemente su independencia de Bélgica. Llevaban un saludo del máximo dirigente revolucionario del Congo, el inolvidable Patricio Lumumba. Incluso Jruschov se enteró del hotel que ocupaba la delegación cubana y se presentó allí, donde pudo saludar por primera vez a Fidel. Las calles adyacentes se llenaron de gentes de todo tipo, que empezaron a llevar pancartas de apoyo a la Revolución Cubana y a los movimientos de liberación del Tercer Mundo.

La verdadera ONU estaba allí, donde se podía charlar y departir distendidamente, aunque la cumbre se produjo durante la entrevista de Malcolm X con Fidel, de la que no se conoce su contenido, sino solamente la foto. Sin embargo, alguno de los camaradas de Malcolm X que estaban presentes en la entrevista contó luego retazos de ésta.

Al parecer Malcolm X pidió a Fidel que se uniera a la Nación del Islam y, a su vez, el dirigente cubano invitó al líder negro a visitar Cuba. Los miembros de Nación del Islam dijeron que Malcolm X quedó impresionado por Fidel, al que consideró desde entonces como “amigo de los musulmanes”.

“Debemos estar alerta las 24 horas al día mientras los cubanos estén en Harlem”, dijo Malcolm X durante un discurso en la mezquita de la Nación del Islam.

En la Nación del Islam había un soplón del FBI que informó a sus superiores de que los negros de Harlem pasaron de boca en boca la consigna de ayudar a Fidel en caso de que se produjeran movilizaciones de los gusanos.

FUENTE: Movimiento Político de Resistencia

Women’s March: ¿victoria o instrumentalización del feminismo?

Por Xandra Martínez

El pasado 20 de enero los EEUU investían al presidente electo Donald Trump. Al día siguiente, miles de personas atestaron las calles de Washington y de otras 600 ciudades del mundo para reivindicar los derechos de las mujeres.

Podríamos pensar que estamos viviendo un despertar, que la sororidad está en alza, y que las mujeres del mundo somos quienes debemos de unirnos y salir a las calles de Berlín, Bombay, Sydney, París, Lisboa, Estocolmo, Tokio, Madrid – y así hasta 600 ciudades – simultáneamente, para gritar por el fin del patriarcado, del capitalismo salvaje y de la discriminación racial.

Podríamos incluso alegrarnos de la capacidad de reacción, de la unidad entre colectivos dispares, de la presencia de caras conocidas que dan voz al pueblo, o de la notable cobertura mediática de estas manifestaciones.

Pero, tal vez, alegrándonos de esta acción del “feminismo global” sin profundizar en lo que se esconde detrás, pecamos de ilusas y corremos el peligro de convertirnos en herramientas útiles para el establishment.

Históricamente, el capital ha sabido utilizar a su favor las luchas transversales del pueblo, edulcorándolas y dirigiéndolas hacia sus objetivos, vaciándolas de contenido y alienando a la población combativa Mientras jugamos con las reglas que el sistema marca, no incomodamos.

Ganamos así el derecho a que sus medios nos den voz, a colocar nuestro debate en la palestra, a que se escuche el discurso y se sume gente a la causa.

En este tipo de situaciones, participan activistas que son quienes aprovechan la oportunidad de utilizar los altavoces que se les ofrecen para intervenir con un discurso combativo, que de otro modo la mayor parte de las manifestantes no organizadas no tendrían acceso. La intervención de Angela Davis constituye un ejemplo. Conseguir que parte de la población movilizada tome conciencia será un pequeño éxito.

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No obstante, la mayoría de los discursos que se difunden desde los medios están vacíos de contenido y tan solo pretenden la agitación puntual y momentánea, evitando crear una conciencia que se pudiese volver en su contra al identificar el enemigo real a combatir.

No siento simpatía por Donald Trump, pese a que pienso que no es el primer (ojalá que sea el último) dirigente de un país que defiende absolutas barbaridades; la diferencia es que esta vez nos vienen metiendo el miedo en el cuerpo desde que se presentó a las elecciones. Como resultado llegamos a esta situación inaudita, en la que medio mundo se manifiesta en contra de un presidente que no ha tomado aún ninguna medida.

Defiendo que salgamos a la calle, que nos organicemos, que rechacemos a dirigentes que nos violan. Por eso debimos tomar las calles cuando el presidente israelí Moshe Katsav fue declarado culpable de violación y abuso sexual, o cuando Dominique Strauss-Kahn, entonces presidente del FMI, fue acusado de violación.

Tenemos que unirnos y colapsar las ciudades en pos de los derechos y la justicia social. No podemos permitir la construcción de muros que nos separen en ciudadanos de primera y de segunda.

Teníamos que haber colapsado nuestras ciudades cuando Bill Clinton construyó el muro con México, cuando Ariel Sharon hizo lo propio con el Muro de Cisjordania, cuando Mariano Rajoy levantó una valla en Melilla, cuando Europa eleva muros para aislar a los refugiados de una guerra promovida, una vez más, por EEUU y la OTAN. A tenor de esto, si nos preocupa la falta de paz y libertad, el mundo debería haberse movilizado cuando se le otorgó el Premio Nobel de la Paz a Obama mientras los EEUU representaban un papel protagonista en las guerras de Irak y Afganistán.

No debemos tolerar las políticas racistas y discriminatorias, pero los EEUU no necesitan cambiar de presidente para tener buenos ejemplos de discriminación racial. Las mujeres migranters viven allí situaciones especialmente duras: vulnerables a la violencia machista en los hogares, experimentan también altos niveles de abuso y explotación en sus empleos; todo bajo la constante amenaza de ser denunciadas a las autoridades de inmigración. Esto, no obstante, no provoca marchas multitudinarias de protesta. Tampoco en el Estado de Israel, donde pasan los años y se perpetúa el apartheid sin que miles de personas recorran múltiples ciudades del mundo en protesta.

Da que pensar. Sobre todo cuando en esta marcha participan entre las activistas personajes como Hillary Clinton o John Kerry, que defienden los derechos humanos a su manera. utilizando al Estado Islámico en la intervención de los EEUU en Siria. También Linda Sarsour, que tuvo un papel activo en esta movilización, manifestó “no querer ser parte de una generación en la que suceden cosas horribles bajo su mirada”; ella, una de las cabezas visibles de los Hermanos Musulmanes en EEUU y defensora activa de los “rebeldes en Siria”, ella que mira hacia otro lado cuando éstos violan, torturan, decapitan y lapidan a mujeres cada día en toda la geografía siria.

Da que pensar también, cuando 56 de los colectivos que participaron en la marcha obtienen financiamiento de George Soros, magnate que subvencionó los movimientos que desembocarían en el gobierno reaccionario de Moldavia y en la llegada al poder de la extrema derecha en Ucrania.

Es cuanto menos llamativo que una convocatoria feminista termine con la actuación de una estrella de la canción como Madonna, quien durante toda su carrera ha exhibido su cuerpo normativo contribuyendo a la cosificación que promueve el patriarcado.

Evidentemente, tanto la militancia feminista de base como el feminismo de clase estuvieron presentes, no obstante el protagonismo fue de actrices, cantantes y personas públicas, dejando en un segundo plano a las activistas que trabajan diariamente en este campo. El hecho de que las caras públicas monopolicen el discurso en este tipo de convocatorias resta, una vez más, intesidad y realidad a las demandas; se pierde el mensaje de la izquierda anti-imperialista y anticapitalista. Se convierte así la convocatoria en una demostración de fuerza entorno al Partido Demócrata con unos objetivos políticos claramente definidos.

Profundizando en la manera en la que se organizó esta manifestación surge la desconfianza. Los que mueven los hilos del sistema se quieren apoderar (otra vez) de nuestra lucha, y tienen unos objetivos muy diferentes a los de la convocatoria de esta manifestación. Ahora depende de nosotras no hacerles el juego. Las activistas debemos continuar denunciando, convocando, señalando. Debemos dejar nuestro mensaje. Identificar al enemigo y conocer el precio de las alianzas con éste.

Ojalá mil marchas más en el mundo; pero marchas en las que las desposeídas tengan la voz, en las que el poder no mueva los hilos. Por el pueblo de los EEUU, pero también por el de Palestina o Siria. Por las víctimas del patriarcado, del imperialismo, del capitalismo. Por el derecho a decidir en nuestros cuerpos, a no ser mercancía. No buscaremos la financiación de los poderosos, sino la voluntad y la fuerza de las que sufrimos el sistema día a día y trabajamos para construir una vida radicalmente diferente.

Hillary Clinton, Claire Underwood y el feminismo neoliberal

Por Xandra Martínez

Primeras damas atractivas, formadas, impecables y educadas en el neoliberalismo que se postulan a la presidencia de EEUU. Es imposible no hacer paralelismos entre Hillary Clinton y Claire Underwood, la protagonista femenina de la exitosa serie “House of Cards”.

Ambas viven aparentemente inmersas en relaciones tradicionales heterosexuales y monógamas, pero en realidad aceptan la infidelidad y mantienen relaciones abiertas que habitualmente no son toleradas por la sociedad a la que ellas representan. Cierto es el hecho de que abandonar este matrimonio supondría la pérdida de un statu quo de poder. Esto evidencia el trasfondo económico de este tipo de relaciones, sobre el cual teorizaba Engels en “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”.

Todo son similitudes entre estas dos abanderadas del feminismo para las élites. Defensoras del aborto para quien pueda pagarlo, y de romper el techo de cristal para que aquellas que tengan posibilidad de estudiar y capital para invertir, puedan llegar bien alto. Resulta sencillo apuntar algunas desigualdades tan evidentes como la brecha salarial y condenarla, pero mientras sigamos las reglas de juego que marca el FMI, el capitalismo y el patriarcado seguirán cebándose con las mujeres. Ellas, mientras tanto, siguen alimentando el monstruo, aplaudiendo el “pink-washing” y sosteniendo iniciativas, supuestamente para mujeres, en las que la única que gana es la banca.

Implicadas en ONG desde la cumbre del imperialismo más cruel; piel de cordero que esconde mentes despiadadas, capaces de apoyar la Guerra de Irak y la intervención en Libia o Siria. Como Hillary, la “defensora de niños y familias de Arkansas” mientras las bombas caían sobre Kabul, mientras se suministraban armas a DAESH y el Frente Al-Nusra, mientras las refugiadas mueren intentando huir de su barbarie. En definitiva, un simple lavado de cara a la lógica de un sistema que precisa de la guerra para sostener su estructura.

“House of Cards” nos ofrece en Claire Underwood un espejo de Hillary en el que observamos como se desarrolla la vida privada de una mujer en esta situación. Siempre a la sombra de su marido; viviendo cómodamente, pero sin conformarse con ello. Labrándose su propia carrera en la política con tanta o mayor capacidad que él.

Nos presentan a una mujer fría y calculadora, con intereses propios en los que su compañero no representa más de lo que representa una herramienta para alcanzar el éxito. Ella es, en definitiva, el equivalente a Frank Underwood, pero teniendo que enfrentarse a la discriminación de género. Con todo, los guionistas hacen que el espectador medio la perciba como “la mala” de la serie, fomentando la empatía del televidente con su marido desde el principio.

Ambos son igual de cínicos, egoístas y crueles; pero el resultado final de aplicar estas personalidades en los distintos géneros es que representan prototipos enfrentados: él es el triunfador, ella es una trepa sin sentimientos.

Los esfuerzos de Claire Underwood por llegar a la cumbre le dan un punto de vista feminista interesante a la serie. Estos esfuerzos van siempre dirigidos a ella misma y no al género femenino, algo habitual en el feminismo neoliberal. Podemos compartir ciertas batallas con estas mujeres aunque nuestra lucha es otra. Se ve claramente en la serie como Claire desprecia a otras mujeres de menor nivel económico simplemente por su posición social. No las considera como iguales. No comparte barricada con ellas. No obstante, esta relación sí se produce a la inversa, siendo habitual que mujeres de clase media o baja apoyen a aquellas privilegiadas que rompen con la norma y llegan a las cúpulas. Son muchas, por ejemplo, las mujeres de clases populares que han aplaudido últimamente la candidatura de Hillary. Ponen en ella sus esperanzas. Una autodenominada feminista en lo más alto del poder mundial para cambiar las cosas. Error. No vendrá del “establishment” el cambio que necesitamos.

Su feminismo neoliberal es una trampa, no es más que individualismo pintado de morado. Sus figuras destacadas son mujeres privilegiadas, incapaces de sentir o de empatizar con quien, además de la discriminación de género, sufre a menudo otras opresiones por motivo de su raza, cultura o clase.

Este tipo de feminismo es sólo un engaño más para impedir que las alianzas entre mujeres se hagan fuertes, que tomemos conciencia y señalemos al verdadero culpable: el sistema.

Es preciso profundizar en el feminismo y luchar por cuestiones que nos afectan al grueso de las mujeres, independientemente de la raza, la cultura, la posición social, o cualquier otro factor que, a priori, pudiese dividir la lucha. Para alcanzar el fin del patriarcado necesitamos un frente común, y para eso es necesario tener claros los referentes; dejarnos de Hillarys, de Claires, y sus alianzas puntuales, y tejer redes de mujeres desde una óptica de clase.

Poner en valor a las activistas de base de las organizaciones, de los sindicatos, de los movimientos sociales. Mujeres que se enfrentan a lo que éstas y a mucho más. Que desde las calles hasta el parlamento trabajan diariamente por cambiar nuestra situación, la de todas, y no la de unas pocas privilegiadas. Esas que saben que las alianzas puntuales no van a cambiar un sistema que nos cosifica, nos mercantiliza y nos silencia. Sólo mediante la ruptura con el sistema actual, y poniendo rumbo al socialismo, podremos alcanzar la verdadera igualdad. Sólo organizadas conseguiremos salir del capitalismo.

Mientras tanto, si está por llegar la primera presidenta de los EEUU, que sea Claire Underwood. Por lo menos tendremos algunas horas de entretenimiento, y las personas muertas serán sólo de ficción.

Diversidad y Revolución Cubana

Por Kevin Castro

A día de hoy seguimos escuchando constantes ataques contra la Revolución Cubana, la cual está bajo un embargo económico por parte del Imperio, cuestionan la supuesta falta de libertades, la escasez y el encarcelamiento de disidentes políticos.

A pesar de ello, el Gobierno cubano garantiza la educación y sanidad, no solo a los cubanos, sino también a cientos de extranjeros residentes en Cuba.

Los errores del pasado

En los años 50 existían duras leyes contra el colectivo LGTBI. Por otro lado, la homosexualidad era un componente en la próspera industria de la prostitución en Cuba, con muchos “chaperos” al disfrute de gran parte de los visitantes y militares yanquis.

Cuando triunfó la Revolución supuso un respiro para las clases populares, las cuales se veían asfixiadas por la dictadura de Batista.

En las primeras dos décadas de la Revolución operaban las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), encargadas de perseguir homosexuales, entre otros, acusados hasta la fecha como “contrarrevolucionarios”.

El rol del Gobierno y los activistas

No fue hasta 1979 cuando se crea la Comisión Nacional de Atención Integral a Personas Transexuales, la cual, tras constante lucha, en 2008 consiguió que se regularan todos los procedimientos de atención médica y psicológica a éstas personas, la realización gratuita de cirugías de reasignación sexual, ha permitido una mejora en la calidad de vida de estas personas.

En 1981 se publicó el libro “En defensa del amor” del doctor Sigfriod, donde se aclara que la homosexualidad no es una enfermedad sino una variante de la sexualidad humana.cubalgtb1

En 1986 la Comisión Nacional de Educación Sexual opinó públicamente que la homosexualidad era una orientación sexual y que la homofobia debía ser contrarrestada por la educación

En 1988 el Gobierno derogó la “Ley de Ostentación Pública” de 1938, mientras que la Policía recibió órdenes expresas de no acosar a las personas LGTBI.

En 1989 se crea el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), el cual ha creado espacios con activistas y familias de personas trans, que desde su creación se han formado como activistas. El CENESEX está vinculado con la Federación de Mujeres Cubanas, con políticas destinadas a la emancipación femenina.

Desde 1993 las personas LGTBI pueden servir abiertamente en el Ejército cubano.

Los cubanos con VIH tienen acceso universal y gratuito desde 2001 a la Terapia Antirretroviral de Gran Actividad (TARGA). Desde entonces, la tasa de mortalidad por VIH ha disminuido.

En 2004 Carlos Sánchez, representante de la Asociación de Gays y Lesbianas para la Región de América Latina y el Caribe visitó Cuba e hizo visibles los notables avances por parte del Gobierno y la sociedad cubana respecto a políticas y aceptación de las personas LGTBI.

Hombres por la Diversidad (DxH) es un grupo de hombres que nace en 2010, con distintas tendencias sexuales y abierto a toda persona que respete la diversidad.

Proyecto Arcoiris es otra asociación de personas LGTBI de corte anticapitalista y partidaria de la Revolución Cubana, aunque sostengan sus diferencias y críticas contra el Gobierno.

Fidel Castro, durante una entrevista, decía que fue una gran injusticia: “Una gran injusticia, si la hicimos nosotros pues, nosotros. Estoy tratando de delimitar mi responsabilidad en todo eso, porque desde luego, personalmente, yo no tengo ese tipo de prejuicios”, comentaba en 2010.

Durante un Congreso en 2013 el Partido Comunista de Cuba afirmó como uno de sus objetivos la no discriminación, en particular en lo referido a enfrentar los prejuicios y conductas discriminatorias, por diversos motivos, incluyendo la orientación sexual.

Las Jornadas Cubanas contra la Homofobia y Transfobia

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Las jornadas son organizadas por el CENESEX. El CENESEX está dirigido por Mariela Castro, diputada y activista por los derechos LGTBI.

Al principio las jornadas dieron pasos muy tímidos, pero año tras año han conseguido transformar conciencias y aportar elementos de análisis y reflexión sobre el respeto a la orientación sexual e identidad de género, como un ejercicio de justicia y equidad social.

En las últimas jornadas se han dedicado al reclamo de espacios laborales libres de homofobia y transfobia.

El rol de Mariela Castro

Mariela Castro es diputada en la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba y directora del CENESEX, que en sus primeras décadas se concentró en acabar con la herencia del machismo, que se expresaba en forma de homofobia.

Muchos pueden pensar que al ser hija de Raúl Castro se le han abierto todas las puertas y, en realidad, eso ha tenido sus ventajas y desventajas, no iban a aceptar al colectivo LGTBI porque a ella se le ocurrió. Desde el CENESEX realizaban una labor importante y de luchas de poder.

La auto-organización colectiva promueve el marco de derechos políticos en Cuba, que ha habilitado el espacio para que ciertos movimientos feministas y LGTBI reivindiquen su lucha y la lleven a las instituciones del Estado cubano, incluyéndola en el imaginario revolucionario.

Musulmanes y activistas LGBTQ: “La culpa de la masacre en Orlando es del sistema”

Por L.T. Pham

Mientras las comunidades LGBTQ lloran – y prometen luchar – a raíz del tiroteo en un club nocturno gay de Orlando (Florida), los medios de comunicación han intentado avivar un sentimiento anti-musulmán en respuesta.

En la madrugada del 12 de junio, un tirador abrió fuego durante la noche latina en el club Pulse de Orlando, lo que resultó en la muerte de 50 personas y casi otras tantas heridas. Esta tragedia se produce en un momento en el que el terror anti-LGTBQ se ha visto acrecentado por la aprobación de una ley tránsfoba en Carolina del Norte y Carolina del Sur.

Sin tener en cuenta inicialmente que el blanco del ataque eran lesbianas, homosexuales, bisexuales, transgénero y personas queer, la prensa corporativa comenzó a elaborar una narrativa que fortalece las guerras imperialistas de EEUU – dentro y fuera de su territorio – contra personas de Oriente Medio, musulmanes y seguidores del Islam. Los mayores autores del terrorismo, sin embargo, son el gobierno capitalista de EEUU y el Pentágono, que tratan de derrocar las revoluciones progresistas en Venezuela y Bolivia, mientras amenazan a la Cuba revolucionaria; matan a miles de civiles en países como Siria, Irak o Afganistán; y han invadido, ocupado y asesinado a millones de personas desde México a Filipinas.

Un organizador musulmán cubano llamado Abdul Hakim Peña, dijo al periódico Workers World-Mundo Obrero: “Lo que pasó en Orlando es un terrible y trágico caso dirigido a la comunidad LGBTQ y a la comunidad latina. Esto es un reflejo de los tiempos hostiles en los que vivimos y del fervor violento instigado por la retórica de Donald Trump, así como la llamada ‘guerra contra el terrorismo’ del gobierno de EEUU y la guerra tanto contra el colectivo LGBTQ como otros grupos oprimidos. Este no es un ataque islamista, sino un ataque de ira y odio mal dirigidos. La ira y el odio no tienen religión.”

“En este mes sagrado de Ramadan”, continuó Peña, “en el que los musulmanes practicamos la caridad y la buena voluntad con toda la Humanidad, no debemos cegarnos ni ser conducidos a actos de violencia contra nuestra clase obrera, luchadores y luchadoras contra el sistema capitalista – que sólo enseña a la Humanidad a ser sanguinaria contra los enemigos del capitalismo. Nos levantamos en solidaridad. ¡Unámonos con la comunidad musulmana y digamos ‘as salamu alaykum’! ¡La paz esté con todos!

No podemos hacer enemigos el uno del otro; la histeria islamófoba se convierte rápidamente en tiroteos en masa contra musulmanes y contra quienes se cree que son musulmanes – como el tiroteo de Oak Creek en 2012, que mató a 6 personas e hirió a otras 4 en un templo sikh. Por otra parte, esta histeria se utiliza para justificar guerras por ganancias y capital, disfrazadas de hazaña patriótica para defender a los EEUU contra los enemigos extranjeros.”

Políticos capitalistas = insolidaridad con la clase obrera

A principios de este año Rick Scott, gobernador de Florida, apoyó a la legislatura estatal cuando intentaron pasar un “proyecto de ley de baño” anti-transexual que penalizaría a este colectivo por utilizar el baño que mejor se alinee con su identidad.

Después de la tragedia en Orlando, el gobernador reaccionario, homófobo y racista Scott quiere que el Estado de Florida haga todo lo que esté en su poder para defenderse de este “acto de terrorismo”. No es de extrañar que los políticos capitalistas quieran que la clase trabajadora se olvide de sus posiciones reaccionarias con el fin de servir a los intereses de los grandes medios de comunicación y la patronal.

Imani Henry, activista afroamericano transexual, dijo: “La ironía de esta tragedia es que vivimos en un país donde las vidas de ‘negros’ y ‘marrones’, especialmente si son LGBTQ, no importan. Los ‘negros’ y ‘marrones’ LGBTQ son tratados como personas de segunda clase a diario – se nos discrimina a cada paso y luchamos para tener puestos de trabajo, vivienda, asistencia sanitaria y acceso a la educación. Vivimos con el miedo constante a la violencia anti-LGTBQ, que muchas veces no se denuncia debido a la humillación adicional que experimentamos a manos de policías y tribunales. ¿Qué le importan al Gobierno de EEUU las mujeres trans de color, muchas de las cuales viven por debajo del umbral de la pobreza y son asesinadas en cifras récord en este país?”

“Es una vergüenza”, dijo Henry, “que el movimiento ‘Black Lives Matter’, específicamente dirigido por personas negras LGBTQ, sea considerado como una ‘organización terrorista’ y sea vilipendiado en la prensa, pero sin embargo se permita a la policía tener una presencia militarizada en nuestras manifestaciones. Que los derechistas puedan tirotear a activistas afroamericanos y no sean procesados, pero los líderes de BLM – más recientemente Jasmine Abdullah, activista negra y LGBTQ en Pasadena (California) – pueden ser condenados a 90 días de cárcel en virtud de una ley de ‘linchamiento público’, mientras que los policías que mataron a Freddie Gray, Akai Gurley, Shantel Davis, Ramarley Graham y muchos otros más, queden libres.”

Teresa Gutiérrez, directora de la campaña electoral del Workers World Party (con Monica Moorehead para presidenta y Lamont Lilly para vicepresidenta), declaró: “Como lesbiana mexicana, mi corazón está acongojado hoy por mis hermanas y hermanos, toda la familia LGBTQ está abatida por por los sucesos de la discoteca Pulse. Pero culpo al sistema, y no al tirador, de esta tragedia. Es la retórica racista de Trump la que tiene la culpa. Son las deportaciones en masa del presidente Barack Obama, así como la máquina de guerra de Hillary Clinton, los culpables. Los mexicanos, las mexicanas y demás grupos sociales han demostrado en California, Nuevo México e Illinois la respuesta: Luchar y no retroceder. Dediquemos este mes de orgullo a las y los mártires de Pulse.”

La estrategia del golpe de Estado global

Por Manlio Dinucci

Si bien Estados Unidos ha comenzado a tratar de economizar sus medios militares bajo la presidencia de Barack Obama, no por ello ha cesado de actuar militarmente en todo el mundo. La potencia imperial sigue disponiendo de un amplio sistema, a la vez abierto y secreto, que le permite intervenir casi en cualquier lugar del mundo, sistema que pone en marcha cada vez que se le ofrece la menor ocasión.

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En turquesa: países con más de 1.00 tropas estadounidenses en su suelo; en aguamarina: países con más de 100 tropas estadounidenses en su suelo; en morado: países con instalaciones militares de EEUU en su territorio.

¿Qué relación existe entre sociedades geográfica, histórica y culturalmente lejanas, desde Kosovo hasta Libia y Siria, desde Irak hasta Afganistán, desde Ucrania hasta Brasil y Venezuela? Lo único que tienen en común es el hecho de verse arrastradas por la estrategia global de EEUU, ejemplificada en la “geografía” del Pentágono, que divide el mundo en “áreas de responsabilidad”. Cada una de esas áreas está “en manos” de uno de los 6 “mandos combatientes unificados” de EEUU:

  • El Mando Norte (NorthCom) cubre América del Norte.
  • El Mando Sur (SouthCom) cubre América del Sur.
  • El Mando para Europa (EuCom) cubre la región que incluye la UE y Rusia.
  • El Mando para África (AfriCom) cubre el continente africano.
  • El Mando Central (CentCom) cubre Oriente Medio y parte de Asia.
  • El Mando del Pacífico (PaCom) cubre la región Asia/Pacífico.

A los 6 mandos geográficos se agregan otros 3 que operan a escala mundial:

  • El Mando Estratégico (StratCom) a cargo de las fuerzas nucleares.
  • El Mando de Operaciones Especiales (SoCom)
  • El Mando de Transporte (TransCom)

Al frente del Mando para Europa se encuentra un general o un almirante nombrado por el presidente de EEUU. Este alto jefe militar estadounidense asume automáticamente el cargo de Comandante Supremo de las fuerzas de la OTAN en Europa. La OTAN se ve así automáticamente incluida en la cadena de mando del Pentágono, lo cual implica que opera fundamentalmente en función de la estrategia de EEUU. Esa estrategia consiste en la eliminación de todo Estado o movimiento político-social que constituya una amenaza para los intereses políticos, económicos y militares de EEUU, país que, aunque sigue siendo aún la mayor potencia mundial, está perdiendo terreno ante la aparición de nuevos actores estatales y sociales.

Son numerosos los instrumentos de esta estrategia y van desde la guerra abierta – como los ataques de fuerzas aeronavales y terrestres contra Yugoslavia, Afganistán, Irak y Libia – hasta las operaciones secretas realizadas en esos países y en otros, últimamente en Siria y Ucrania. Para la realización de estas operaciones, el Pentágono dispone de las fuerzas especiales, alrededor de 70.000 especialistas que “cada día operan en más de 80 países a escala mundial”. Y también tiene a su disposición un ejército secreto de mercenarios. En Afganistán, según documenta “Foreign Policy”, el número de mercenarios del Pentágono se eleva a 29.000, o lo que es lo mismo, 3 mercenarios por cada soldado estadounidense. En Irak hay unos 8.000, lo que equivale a un “fifty/fifty” de soldados y mercenarios.

A los mercenarios del Pentágono se agregan los de la tentacular comunidad de inteligencia, que incluye, además de la CIA, otras 15 agencias federales. Los mercenarios son doblemente útiles ya que pueden asesinar y torturar sin que tales actos se atribuyan a los EEUU. Y cuando resultan muertos en acción, sus nombre no aparecen en la lista de bajas. Además, el Pentágono y sus servicios secretos disponen de grupos a los que arman y entrenan, como los grupos islamistas utilizados para atacar Libia y Siria desde adentro o los neonazis utilizados en el golpe de Estado de Ucrania.

Otra herramienta de esta misma estrategia son las ONG que, disponiendo de enormes medios, son utilizadas por la CIA y el Departamento de Estado para montar acciones de desestabilización interna en nombre de la “defensa de los derechos ciudadanos”. En ese marco se inscribe también la acción del Grupo Bilderberg – que el magistrado Ferdinando Imposimato denuncia como “uno de los responsables de la estrategia de la tensión y de las masacres” en Italia durante la Guerra Fría – y de la Open Society del “inversionista y filántropo” George Soros, artífice de las llamadas “revoluciones de colores”.

En la mira de la estrategia golpista de Washington están hoy Brasil, para torpedear a los BRICS, y Venezuela, para socabar la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Para desestabilizar Venezuela, indica el SouthCom en un documento recientemente filtrado: “Hay que crear un escenario de tensión que permita combinar acciones callejeras con el empleo dosificado de la violencia armada.”