EEUU vs República Popular China: “guerra comercial”, disputa geopolítica

En el marco de la confrontación global entre unipolaridad y multilateralismo, el imperialismo intensifica su política agresiva sobre la República Popular China y sus aliados. El problema es que enfrente tiene a un coloso, amigo del desarrollo de los pueblos y locomotora de un nuevo orden mundial.

Un cargamento con 68 toneladas de medicamentos enviado por la República Popular China llegó el pasado 28 de mayo a Venezuela, como parte de los acuerdos de cooperación entre ambos países. Caracas ha recibido hasta ahora 269 toneladas de medicamentos e insumos sanitarios por parte del Gigante Asiático. Uno de los principales objetivos del imperialismo es hacer efectiva la tan mentada “crisis humanitaria” en la República Bolivariana de Venezuela.

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En los últimos 8 años, el intercambio comercial entre China y América Latina aumentó 22 veces, excediendo los 280.000 millones de dólares en 2017. Datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) posicionan al país asiático como el segundo socio comercial más importante para la región, y el primero para América del Sur, suplantando a EEUU.

En 2013 el presidente Xi Jinping anunció el proyecto conocido como Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR), que contempla el fortalecimiento de infraestructuras, comercio e inversiones entre China Popular y aproximadamente 65 países (en particular de América Latina, Asia y África) involucrando al 62% de la población mundial y el 75% de las reservas energéticas conocidas. El desarrollo económico, militar y tecnológico de la República Popular China constituye la principal amenaza a la debilitada hegemonía de EEUU.

Tras varios meses de negociación, Trump informó a través de un tuit que a partir del 10 de mayo de 2019 elevaría los aranceles del 10 al 25% sobre importaciones chinas valoradas en 200.000 millones de dólares. China respondió con impuestos más altos a una serie de productos estadounidenses (fundamentalmente agropecuarios) valorados en 60.000 millones de dólares a partir del 1 de junio.

“Huawei” y cuestión de fondo

Con las últimas medidas de los EEUU, “Huawei Technologies” pasó de la lista negra al veto de los servicios y aplicaciones que provee “Google”, bajo petición y acuerdo con Washington. Desde el punto de vista de la Casa Blanca, la acción está fundamentada en la “seguridad nacional”. Sin embargo, resulta obvio que la trama se debe a la ventaja tecnológica que tiene China sobre su principal competidor.

El auge de China como potencia económica pone en riesgo los postulados de “America First” de Trump. Desde principios de 2017, han entrado en una fase de competencia estratégica que llegó para quedarse y no es casual que “Huawei” sea hoy su principal amenaza. Según analistas, el motivo parece resumirse en tan solo una letra y un número: 5G.

La quinta generación de telefonía móvil – tecnología impulsada por “Huawei” – se ha convertido en la nueva “arma de destrucción masiva” en la guerra declarada por Trump a China, según el diario español “El País”. Los EEUU parecen no tolerar que sea el gigante tecnológico asiático el que lidere la nueva propuesta, que ampliará el espectro de interconexión y facturará, según estimaciones, unos 11.000 millones de dólares en 2022. El presidente estadounidense ya lo dejó claro el pasado mes de abril: “El 5G es una carrera que ganaremos”. Aseguró también que su país no podía dejar que otras potencias pudieran competir en este mercado.

Pero nada frena a “Huawei”. Recientemente, el jefe de la Divisón de Consumo de la empresa asiática dijo que el sistema operativo propio de la compañía estará listo en otoño para usarse en China y el próximo año en el resto del mundo. Informes citados por “RT” señalan que el “Hongmeng”, sistema operativo que “Huawei” está desarrollando – nombrado así en honor a un personaje de la mitología china – actualmente se encuentra en fase de pruebas y se espera que sustituya al sistema de “Google” de forma gradual.

“Huawei” se sigue enfrentando a un bloqueo que demuestra cómo gran parte de la tecnología que el mundo usa día a día está relacionada de alguna manera con EEUU. La “SD Association”, consorcio internacional de la industria de fabricantes de tarjetas de memoria SD y MicroSD, retiró a “Huawei” de la lista de compañías que pueden utilizar este estándar de unidades de memoria, lo cual podría quitarle a la compañía china el derecho a emplearlas en sus dispositivos. Previsoramente, en octubre de 2018, “Huawei” había presentado la nueva NM card (“Nano Memory Card”), con la cual buscaban sustituir a las MicroSD. Estas tarjetas son más pequeñas y con velocidades de transferencia de hasta 90 MB/s, demostrando que está preparada para cualquier escenario. A esto se suma el bloqueo a la “Wi-Fi Alliance”, encargada de establecer los estándares para el uso de la tecnología inalámbrica y cuyos miembros incluyen a “Apple”, “Qualcomm”, “Broadcom” e “Intel”.

“La China de hoy no solo es la China de China. Es la China de Asia y la China del mundo. En el futuro, China adoptará una posición aún más abierta para abrazar al mundo, afirmó días atrás el camarada Xi Jinping. Con paciencia oriental y la sonrisa de la Gioconda, diría Fidel, el gigante socialista avanza.

FUENTE: Partido Comunista (Congreso Extraordinario)ç

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El “bando de los yanquis” dentro de las instituciones de la Unión Europea

El Parlamento Europeo acaba de adoptar una resolución que insta a la Unión Europea (UE) a cesar de considerar a Rusia como un socio estratégico y verla como un “enemigo de la Humanidad”. Al mismo tiempo, la Comisión Europea advierte sobre la existencia de una “amenaza china”. Todo sucede como si EEUU utilizara a la UE como un peón de la estrategia supremacista estadounidense.

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Desde la independencia de Letonia, Sandra Kalniete (ex-Ministra de Exteriores de ese país y ex-Comisaria Europea de Agricultura) comenzó a actuar contra la Unión Soviética. Kalniete está entre los autores de la “Declaración de Praga” (2008) contra los “crímenes del comunismo”. A través del “Reconciliation of European Histories Group”, Sandra Kalniete asimila el nazismo al comunismo y actualmente sigue trabajando contra Rusia.

“Rusia no puede seguir siendo considerada como un socio estratégico y la Unión Europea debe estar dispuesta a imponerle sanciones si sigue violando el derecho internacional”. Eso estipula la resolución adoptada por el Parlamento Europeo el 12 de marzo de 2019, con 402 votos a favor, 163 en contra y 89 abstenciones. Presentado por la eurodiputada letona Sandra Kalniete, ese texto niega ante todo la legitimidad de las elecciones presidenciales en Rusia, calificándolas de “no democráticas” y presentando así al presidente Putin como un usurpador.

Ese texto acusa a Rusia no sólo de “violación de la integridad territorial de Ucrania y Georgia”, sino también denuncia la “intervención en Siria y la interferencia en países como Libia” y, en Europa, la acusa de “interferencia tendente a influir en las elecciones y a alimentar las tensiones”. Además, acusa a Rusia de “violación de los acuerdos de control de armamentos”, atribuyéndole la responsabilidad de haber enterrado el Tratado INF. Y también habla de “importantes violaciones de los derechos humanos en Rusia, incluyendo torturas y ejecuciones extrajudiciales” y de “asesinatos perpetrados por agentes de la Inteligencia rusa mediante el uso de armas químicas en suelo europeo”.

Después de esas acusaciones y otras más, el Parlamento Europeo declara que Nord Stream 2 – el gasoducto que duplicará el aprovisionamiento de gas ruso a Alemania – “incrementa la dependencia europea del abastecimiento con gas ruso, amenaza al mercado interno europeo y sus intereses estratégicos […] y, por consiguiente, hay que ponerle fin”.

La resolución del Parlamento Europeo repite fielmente no sólo el contenido sino incluso los términos mismos de las acusaciones que EEUU y la OTAN lanzan contra Rusia. Lo más importante es que repite fielmente que hay que bloquear el Nord Stream 2, lo cual constituye un objetivo de la Casa Blanca tendente a reducir el aprovisionamiento energético ruso a los países de la UE para sustituirlos con la venta de hidrocarburos estadounidenses, o en todo caso vendidos por compañías petroleras de EEUU.

En ese mismo marco entra la advertencia que la Comisión Europea dirigió a sus países miembros que – como Italia – tienen intenciones de integrarse a la iniciativa china conocida como la Nueva Ruta de la Seda. La CE les recuerda que China, aunque es un socio, es también un competidor en el plano económico y, más importante aún, “un rival sistémico que promueve modelos alternativos de gobernanza” – en otras palabras, modelos diferentes a la forma de gobernanza que hasta ahora dominaban las potencias occidentales.

La Comisión Europea advierte que ante todo hay que “salvaguardar las infraestructuras digitales críticas ante amenazas potencialmente serias contra la seguridad”, amenazas que supuestamente se derivan de las redes 5G proporcionadas por empresas chinas como “Huawei”, prohibida por EEUU. Otra vez la CE se hace eco de la advertencia de EEUU a sus aliados. El Comandante Supremo de la OTAN en Europa, el general estadounidense Curtis Scaparrotti, ha advertido que las redes sociales ultrarrápidas de quinta generación están llamadas a desempeñar un papel cada vez más importante en las capacidades bélicas de la OTAN y que, debido a ello, no se admiten “ligerezas” de parte de los miembros de ese bloque militar.

Todo lo anterior confirma la presión que ejerce el “bando de los yanquis”, poderoso grupo transversal que orienta las políticas de la Unión Europea en función de los lineamientos estratégicos de EEUU y la OTAN.

Al imponer la idea de que Rusia y China son potencias amenazantes, las instituciones de la Unión Europea preparan a la opinión pública para que ésta acepte lo que EEUU está preparando, supuestamente para “defender” Europa. Según declaró a “CNN” un portavoz del Pentágono, los EEUU se preparan para iniciar ensayos con misiles balísticos terrestres hasta hace poco prohibidos por el Tratado INF que acaban de enterrar. O sea, se trata de nuevos “euromisiles” que volverán a convertir Europa en base nuclear estadounidense, y también en blanco de una hipotética guerra nuclear.

Por Manlio Dinucci

Los ultraderechistas españoles de VOX apoyan una intervención militar en Venezuela

VOX se ha manifestado abiertamente a favor de una intervención militar extranjera en Venezuela y pide al Gobierno español que apoye “medidas extraordinarias, si no hay más remedio”. Fue Iván Espinosa de los Monteros, número 3 de la formación ultraderechista, el encargado de defender la intervención militar en Venezuela el pasado jueves en un acto junto a la oposición venezolana (y la cubana). Lo hizo después de una gira por EEUU en la que recorrió Washington DC, Miami y Nueva York para recaudar fondos y logró reunirse con conservadores y ultraderechistas norteamericanos como Elaine Chao, Secretaria de Transportes, o Betsy DeVos, Secretaria de Educación. Ambas secretarias de la Administración de Donald Trump.

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Javier Ortega Smith, Secretario General de VOX, manifestándose junto a opositores venezolanos en España.

El apoyo de los ultraderechistas españoles de VOX a la intervención militar no solo resulta estrambótico por las piruetas necesarias para que un partido supuestamente nacionalista justifique la intervención en un país soberano (“justificaría una intervención exterior porque se está cometiendo algo muy parecido a crímenes de lesa humanidad”, por lo que “no sería una intromisión en la soberanía ajena y pasa a ser un acto de apoyo a la soberanía del pueblo venezolano”), sino que además se muestra desde una posición claramente supremacista. Para VOX, lo que la mayoría denominamos América Latina, Latinoamérica o Iberoamérica, realmente es Hispanoamérica. Cuestión que puede parecer menor, casi académica, pero en la que subyace un claro sustrato racial.

VOX se adhiere al discurso de Donald Trump

VOX, además, fue más allá de Venezuela y se adhirió al discurso de Donald Trump y los EEUU al señalar también al resto de integrantes de la “Troika del Mal” (Cuba y Nicaragua). Este novedoso posicionamiento, inédito en España a pesar de la existencia de formaciones políticas como Ciudadanos o el PP, que hasta ahora habían recogido los votos de la extrema derecha y gran parte de sus políticos, sitúa a VOX exactamente en las mismas coordenadas de EEUU y las oposiciones de Venezuela y Cuba.

Coincidencia que tras la mencionada visita de Espinosa de los Monteros no es casualidad, pues los EEUU buscan aliados para una intervención militar en Venezuela y VOX la legitimidad internacional que le permita gobernar en España. El “ok” de VOX a EEUU lo es también en sentido contrario. Por tanto, VOX no solo apoya la intervención militar, sino que con esa posición queda legitimado mundialmente, obteniendo así una credibilidad en suelo español que gran parte de Europa estaba intentando restarle. VOX ya es uno de los amigos del Tío Sam en España, y por tanto, es apto para el sistema.

En el beneplácito a la guerra de VOX también ha podido influir en gran medida la financiación de la formación ultraderechista española. Si ya era conocido que un grupo opositor iraní, la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (catalogada como “secta militar” en países como Albania) financió tanto a VOX como a neoconservadores estadounidenses y a destacados políticos occidentales en su afán de ser considerados una alternativa de gobierno viable en Irán, en el viaje realizado por VOX a EEUU también se reunieron con las oposiciones venezolana y cubana. Y nadie puede negar que esas reuniones para obtener financiación no se hayan producido también en España, lugar en el que ambas oposiciones son adineradas e influyentes.

La militarización de VOX

Desde su fundación, VOX ha sido un partido político cuya seña de identidad ha gravitado en su “militarización”, pues no hay otro partido político español que cuente con una cantidad tan significativa de ex-militares en puestos tan destacados: desde Ortega Smith, el número 2, o el Almirante José María Treviño, que estuvo en sus comienzos, hasta los 3 ex-militares que consiguieron un escaño en el Parlamento de Andalucía tras las elecciones de 2018 o los 3 generales fichados recientemente (Coll, Asarta y Mestre). Y es que tanto VOX como el Partido Social Liberal (PSL) de Bolsonaro son formaciones político-militares de extrema derecha.

La “militarización” de VOX no debe ser considerada aleatoria en los planteamientos bélicos de la formación ultraderechista en Venezuela, pues no olvidemos que el ideólogo de la formación, Rafael Bardají (declarado sionista), llegó a afirmar que “el Estado Islámico no era un simple grupo terrorista, como nos gusta decir por aquí; era un aparato generador de seguridad y orden”. Que un partido político califique al Estado Islámico como “generador de seguridad y orden” ofrece una idea precisa sobre su posicionamiento en la partida geopolítica militar. Están a favor de la guerra, pero sobre todo, están a favor de la venta de armas.

No parece que resulte muy positivo que un partido político se nutra de militares extremistas, sobre todo porque éstos serán muy favorables a posicionamientos bélicos extremos y a sostenerlos en el tiempo.

Tanto la financiación como la posición de VOX respecto a la intervención militar en Venezuela, así como sus descabellados posicionamientos geopolíticos, no deben considerarse en ningún caso insignificantes, pues VOX puede ser indispensable para un gobierno de la derecha española. Pero es que además, ni el PP ni Ciudadanos parecen en ningún caso alejarse de las tesis de VOX ni del apoyo a EEUU, grupos sionistas o las oposiciones iraní, cubana y venezolana. Por tanto, sería muy complejo pensar que alguno de estos partidos no ofreciera su apoyo a una intervención militar en Venezuela.

Lo único que diferencia a VOX de sus posibles socios políticos, el PP y Ciudadanos, es la cautela y la moderación en sus afirmaciones, pero si hay un gobierno derechista en España, se apoyará la intervención militar en Venezuela. Aunque la misma derive en una guerra o en un conflicto de larga duración.

¿Intervención militar en Venezuela?

Debe Venezuela, y debe el mundo, preocuparse por los tambores de guerra que suenan en VOX, como en casi todo el planeta. Que una formación ultraderechista y ultranacionalista se manifieste tan abiertamente a favor de una intervención militar tras una reunión para captación de fondos en EEUU, incluyendo a cargos gubernamentales, solo puede tener una conclusión: tanto EEUU como las oposiciones de Venezuela y Cuba desean la guerra.

Por Luis Gonzalo Segura

El Frente de Liberación de Quebec (FLQ): Declaración de Principios

Esta que sigue a continuación es una declaración de principios aparecida en septiembre de 1963 en el nº45 de “La Cognée”, órgano del FLQ.

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Enseña del Frente de Liberación de Quebec (FLQ)

La independencia política es la herramienta, la palanca indispensable para una auténtica revolución nacional. En vistas a acceder a esta independencia política, los únicos métodos seguros para completar con éxito la empresa de la liberación total es la guerra revolucionaria. Debemos comenzarla.

Consideramos que esta actitud radical es la correcta, porque:

  1. Los líderes quebequeses de los partidos proponen exclusivamente aquellas vías que permite la Constitución canadiense. Estas proposiciones no son nada más que parches, recauchutados o, todavía peor, doctrinas falaces que van contra la dignidad nacional, la salud política y los objetivos fundamentales del pueblo quebequés.
  2. Los partidos independentistas se engañan a sí mismos adoptando la vía electoral. Esta es una lucha que el adversario conoce mil veces mejor que ellos, y por ello disponen de un enorme capital destinado a asegurar el fruto de sus beneficios.
  3. El pueblo quebequés, saturado con el electoralismo, colonizado desde hace dos siglos, cuasi-asimilado y gravemente intoxicado, se agita en su desconfianza, su resignación, su apatía y su falta de conciencia. Nuestro pueblo ha renunciado a la charlatanería.
  4. Debemos actuar rápidamente en la cara del invasor. Sufrimos de negligencia social, debilidad económica e insuficiencia cultural, tanto en el sentido lingüístico como el educativo.
  5. Tenemos a nuestra disposición una fuerza tangible contra la combinación del colonialismo de Ottawa y sus vasallos en Quebec.
  6. Vamos a determinar los eventos en lugar de esperarlos. Aceptamos que nuestra inmediata liberación tiene fecha de vencimiento, en lugar de un deleite de moda burguesa que ha significado estas décadas de silencio, de compromiso o de abandono.
  7. El movimiento revolucionario es irreversible; sus métodos son empíricos e inevitables. Dirigido científicamente por partisanos serios, disciplinados y bien entrenados, el éxito está asegurado.
  8. En el camino de la liberación de la patria, aun arriesgando sus vidas y carreras, los partisanos nos mostarán profundas pruebas de su fe auténtica, su determinación y su desinterés. Tendrán que lidiar en el camino con demasiados oportunistas, demagogos y diletantes.
  9. Las necesidades de esta acción obligarán a los partisanos a sobrepasarse a sí mismo y a idealizar la realización de la revolución.

BIBLIOGRAFÍA: “FLQ, Un projet révolutionnaire”, textos recopilados por R. Comeau, D. Cooper y P. Vallières. VLB Éditeur, Montréal, 1990.

Traducido del francés al inglés por Mitch Abidor para Marxists.org.

Traducido del inglés al castellano por Nacho F. para La Atalaya Roja.

CopyLeft: CreativeCommons, Marxists.org (2004)

El Frente de Liberación de Quebec (FLQ): introducción histórica

Ayer, 24 de Junio, se celebraba en Quebec su fiesta nacional, conocida como “Fête Nationale du Québec”. Aprovechando esta fecha, hemos decidido traducir un documento histórico hablando del Frente de Liberación de Quebec (FLQ), principal organización independentista de este territorio administrado por Canadá. Su modelo de inspiración fueron organizaciones como ETA, el IRA Provisional o las Brigadas Rojas de Italia. El documento está firmado por Mitch Abidor.

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Anagrama y bandera del Frente de Liberación de Quebec (FLQ)

El momento del nacimiento del FLQ no fue accidental: llegó en un momento de despertar político tanto en Quebec como en el mundo colonizado en general. A principios de la década de 1960, Quebec estaba saliendo de la gran oscuridad que supuso el prolongado mandato del primer ministro Maurice Duplessis. El mandato de Duplessis fue ferozmente anticomunista, antiobrero, ultracatólico y promovió una forma de nacionalismo que encerró a Quebec en sí mismo. Con la salida del partido de Duplessis del poder, comenzaron a desarrollarse fuerzas progresistas por todo el país. El nacionalismo quebequés, que bajo la influencia del abad e historiador Lionel Groulx, tuvo un fuerte componente clerical, con ocasionales características xenófobas (particularmente antisemitas), ahora tenía un rostro renovado en forma de grupos como “Rassemblement pour l’Indépendance Nationale” (Encuentro por la Independencia Nacional, RIN), “Action Socialiste pour l’Indépendance du Quebec” (Acción Socialista por la Independencia de Quebec) y “Réseau de Résistance” (Red de Resistencia). Esta liberación interna de décadas de constricción, combinada con la influencia de las luchas de liberación en el Tercer Mundo, establecieron una atmósfera en la que un grupo como el FLQ pudo existir.

Formado en 1963, sus líderes históricos incluyen a Georges Schoeters, un inmigrante belga que luchó en la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial en Bélgica. Las acciones más tempranas del grupo consistían en ataques con dinamita o cócteles Molotov contra los símbolos del poder canadiense, incluyendo buzones de correo en la sección de Anglo Westmount en Montréal. En abril de 1963 una bomba colocada en un puesto de reclutamiento del Ejército canadiense en Sherbrooke (al este de Quebec). Otras acciones destinadas a proveerse de armas y fondos resultaron en las muertes de un transeúnte y el propietario de una armería. El resultado neto de todo esto fue la detención de la mayor parte de la militancia del FLQ para finales de 1963.

Hacia 1966 un nuevo grupo, liderado por Pierre Vallières y Charles Gagnon, tomo el testigo y continuó el trabajo del FLQ. Este grupo, formado por una veintena de miembros permanentes, actuó en solidaridad con los huelguistas colocando una bomba en la fábrica de zapatos “Lagrenade”, matando a una secretaria; otra bomba fue colocada en “Dominion Textile” y explotó prematuramente, matando a un militante felequista; también colocaron una bomba en una manifestación del Partido Liberal de Canadá en junio de 1966. Como el primer grupo de felequistas, este segundo grupo se encontró al completo bajo arresto o a la fuga. Gagnon y Vallières huyeron a EEUU, donde se manifestaron frente a la sede de la ONU en apoyo a los presos políticos quebequeses. Finalmente fueron arrestados, primero detenidos en Nueva York y más tarde deportados a Canadá, donde pasaron un tiempo en cárceles quebequesas. El fruto más tardío de este período en la Historia del FLQ es una de las obras maestras de la literatura política quebequesa, la autobiografía de Vallières, titulada “Nègres Blancs d’Amérique” (Negratas [NDT: Utilizo esta gruesa palabra puesto que en el texto original se utilizaba el término “niggers”] Blancos de América), que escribió durante su encarcelamiento en la cárcel Tombs de Nueva York.

Una segunda y menos conocida red del FLQ, liderada por Pierre-Paul Geoffroy, llevó a cabo ataques intensos y extensivos. Geoffroy acabaría siendo condenado a 124 cadenas perpetuas.

El año de 1970 fue el último en el que el FLQ ejerció alguna influencia, y fue el año de sus más notorias acciones. El 5 de octubre de 1970 la célula “Libération”, liderada por Jacques Lanctôt y compuesta también por su hija Louise además de Marc Carbonneau, Jacques Cossette-Trudel, Yves Langlois (alias Pierre Seguin) y Nigel Hamer, secuestró al diplomático británico James Richard Cross, exigiendo para su liberación la inmediata puesta en libertad de 23 felequistas detenidos, más 500.000 dólares de rescate, la readmisión de los camioneros despedidos de la compañía “Lapalme”, y un avión para llevar a los secestradores a Cuba o Argelia.

Cinco días más tarde la célula “Chénier”, compuesta por los hermanos Jacques y Paul Rose, Francis Simard y Bernard Lortie, secuestró a Pierre Laporte, el Ministro de Trabajo e Inmigración del gobierno regional quebequés, enfrente de su casa mientras éste jugaba al fútbol.

El FLQ no echó en falta apoyo popular. Poco después del segundo secuestro unas 3.000 personas se concentraron en el “Paul Sauvé Arena” de Montréal para aplaudir al abogado felequista Robert Lemieux, Vallières y Gagnon y cantar “¡FLQ! ¡FLQ!”

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Militante armado del FLQ durante la llamada “Crisis de Octubre” (1970)

Tres días después el entonces primer ministro canadiense Pierre Trudeau (padre de Justin Trudeau) impuso el Acta de Medidas de Guerra (“War Measures Act”), y los militares fueron desplegados en Montréal, arrestando sin cargos a 500 activistas, sindicalistas, escritores, actores y cantantes conocidos por su apoyo a la causa independentista de Quebec.

Con todo, el 17 de octubre de 1970 fue asesinado Pierre Laporte. Las circunstancias reales de su asesinato continúan en el misterio, pese a que Paul Rose nunca ha negado su papel en ello, y la controversia ha continuado retroalimentándose alrededor de la pregunta de quién mató realmente a Laporte. Sin embargo, su muerte y su funeral revertieron toda la simpatía hacia el FLQ. Cross continuó secuestrado, pero su escondite fue descubierto en diciembre de 1970. Sus captores pudieron negociar el marcharse a Cuba y liberar a Cross. Los captores de Laporte fueron capturados a finales de diciembre de 1970, y el juicio comenzó en enero de 1971. Todos fueron encontrados culpables pero se les concedió la libertad condicional en pocos años.

Este fue el final virtual del FLQ pese a que continuó una versión pequeña y coja continuó durante un par de años más. Sus miembros continuaron, y algunos continúan haciéndolo, jugando un papel en la izquierda quebequesa: Paul Rose en varias organizaciones y actualmente en el grupo alrededor del periódico “l’Aut’journal”; Francis Simard hacía sus memorias de este período: “Pour en finir avec Octobre”; Vallères – hasta su muerte en 1998 – también militó en varios grupos; Gagnon – que rompió completamente con su antiguo camarada Vallières – dirigió durante un período de tiempo el grupo marxista-leninista “En Lutte”; mientras Jacques Lantot, tras su regreso de Cuba y pasar un tiempo en la cárcel por su papel en el secuestro de Cross, abrió una editorial.

FUENTE: Marxists.org

La peligrosa decadencia del Imperio

Por Andrés Piqueras

empire-in-declineA cien años de la Primera Guerra Mundial podemos estar asistiendo al principio del fin de la hegemonía estadounidense. De los dos pilares en los que todavía se sustenta ésta, el dólar (o el mundo financiero en general) y el complejo industrial-militar, el primero está en franco desmoronamiento; lo que previsiblemente minará a su vez el segundo.

La continua creación de dinero sin respaldo (los llamados “dólares chatarra”) por parte de la Reserva Federal de EEUU no es sino una desesperada huida hacia adelante para no reconocer el colapso económico de la hasta ahora principal potencia mundial.

La sustitución del dólar como moneda de referencia internacional, por alguna moneda “materializada”, referida a los recursos energéticos, está cada vez más próxima. Eso quiere decir que los países con reservas energéticas adquirirán un creciente peso si logran preservarlas para sí mismos.

Pero mientras que las potencias geoestratégicas emergentes no buscan provocar abiertamente el derrumbe del dólar, pues lo necesitan al menos mientras no se hayan desacoplado totalmente de él, los EEUU están emprendiendo una ofensiva desesperada para mantener artificialmente el dólar como moneda refugio e intercambio internacional. Uno de sus puntos de anclaje para ello es crear inseguridad en torno a los recursos energéticos, especialmente el petróleo. Esto es así porque al pagarse el petróleo en dólares, si hay una crisis petrolera subirá el precio del “oro negro” y con ello la demanda de dólares, permitiendo la revalorización del papel verde.

El otro punto radica en generar inestabilidad político-militar para hacer ver que sólo la moneda del más fuerte puede tener alguna seguridad. Por último, pero unido a esto, EEUU trata por todos los medios (y digo TODOS) de desbaratar la potencialidad de Eurasia. Eurasia es el “Heartland” (“la Isla del Centro del Mundo” en el vaticinio del primer estratega norteamericano, Mackinder), donde está la gran masa de población, recursos y riqueza del planeta.

Algunos de los elementos geoestratégicos más importantes de la intervención del Imperio en declive son:

En primer lugar, el acoso sistemático a Rusia. No contentos con acabar con la URSS, persiguen ahora desmembrar también Rusia, tratando de reducirla a un tamaño insignificante y sobre todo intentando separarla de sus territorios asiáticos y descolgar de ella a Siberia, donde se alberga la mayor variedad de recursos del planeta. Chechenia, Georgia y algunos otros han venido siendo puntos calientes al respecto. Pero últimamente ha combinado esta política con intervenciones geoestratégicas de mayor calado, golpeando a Rusia a través de: a) la crisis bancaria de Chipre (allí es donde Rusia transformaba las cuentas de su energía en moneda de cambio para las transacciones internacionales); b) la guerra de Siria (cortando la salida de los oleoductos rusos al Mediterráneo e intentando a la vez establecer una cabeza de puente para toda Asia Occidental y Central); c) el golpe de Estado en Ucrania (convierte al que se había pactado como un Estado tapón entre las potencias euroatlánticas y Rusia en un Estado hostil a este último país, en sus propias puertas; al tiempo que intentaba privar a Rusia de la estratégica Crimea).

En segundo lugar, el asedio a China a través de una permanente penetración en Asia Occidental y Asia Central, la implantación de un reguero de bases militares en las antiguas repúblicas soviéticas asiáticas, la desestabilización del flanco más oriental a través de las continuas provocaciones a Corea del Norte, el bloqueo del Mar de Malaca (principal vía de los intercambios chinos) y el intento de desmembración del territorio chino por el lado del Tíbet, son sólo algunos de los eslabones estratégicos de aquel asedio.

En tercer lugar, la lucha sin cuartel en África contra la penetración china en este continente, previo desplazamiento de Francia del mismo, y apropiación de todo lo que es apropiable allí (Libia, Congo, República Centroafricana, Mali y ahora Nigeria son algunos de los puntos calientes en un incendio de guerras provocadas que asolan sin piedad el coninente).

Tanto en Asia como en África las intervenciones imperiales dejan atrás sociedades barbarizadas y en guerra entre sí, regiones enteras en manos de “señores de la guerra”, a menudo con un notorio ascenso de la influencia de Al-Qaeda (que luego justifican nuevas intervenciones militares en una espiral sin fin). También dejan Estados carcelarios como Egipto, Yemen o Irak, que se vienen a sumar en ello a Israel.

En cuarto y último lugar, el contraataque en su “patio trasero” para anegar los procesos tanto progresistas como bolivarianos en América Latina (véase especialmente el presente acoso a Venezuela, donde la superpotencia se juega las posibles mayores reservas petroleras del mundo y un “peligroso” liderazgo contra-hegemónico). Ya han tenido éxito en los golpes de Estado en Honduras y Paraguay.

Mientras tanto, ¿qué le depara a Europa?

Al Viejo Continente le tiene envuelto en otra dinámica belicista de “guerra fría” contra Rusia, precisamente cuando la vinculación a este país sería la única vía de salida futura inteligente para Europa desde un elemental sentido común capitalista (allí está la energía, la defensa nuclear, enormes recursos y mercado potencial que se abre también hacia el resto de Asia, por ejemplo).

Además de otros objetivos ya vistos, a través de la fabricación de la crisis de Ucrania los EEUU logran dar dos pasos a la vez. Uno: meter el miedo a los europeos de un probable corte de suministros energéticos por parte de Moscú, llevándoles a refugiarse en el espejismo energético del “fracking” estadounidense. Y dos: dar cobertura para que su complejo industrial-militar pueda intentar tirar de nuevo de la economía.

Al mismo tiempo la superpotencia norteamericana busca la implantación de un macroacuerdo de “libre comercio” (TTIP) con Europa. Con esto pretende dar una salida a sus productos hacia Europa ante un mercado interno crecientemente insolvente. Para ello necesita que los europeos desbaraten la legislación protectora de sus economías y rebajen o eliminen los controles de calidad de las mercancías y las regulaciones sobre alimentos transgénicos y demás prevenciones respecto de la salud pública. Aún más importante, busca preservar al dólar como moneda de intercambio con Europa y evitar que ésta forme bloque con los BRICS y muy especialmente con Rusia.

Curiosamente, una vez doblegados los principales líderes europeos bajo tremendas presiones (con algún sui generis “golpe de Estado” por medio, como el de Matteo Renzi en Italia), el último reducto de resistencia ante toda esta tropelía que se lleva a cabo, como es habitual con el mayor secretismo, no son las poblaciones europeas, que no saben de la misa la media al respecto; ni siquiera las principales fuerzas sindicales, al parecer ocupadas en no perder legitimidad frente a la Troika. Ese último reducto parece encarnado en la clase capitalista alemana, demasiado consciente de lo que se juega dando la espalda a la parte rica del continente que llamamos Eurasia.

Al margen de los resultados de las recientes elecciones que en gran medida son ajenas a todo ello, es extremadamente urgente para los pueblos europeos reaccionar contra las dinámicas de guerra y el nuevo auge del fascismo que, cien años después, sacuden de nuevo sus tierras.

Andrés Piqueras es profesor de Sociología en la Universidad “Jaume I” de Castellón.

Pequeña historia de una entrevista de Fidel Castro con Malcolm X

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Foto de Fidel Castro y Malcolm X durante la entrevista que mantuvieron en Harlem, Nueva York (1960)

En septiembre de 1960, poco después del comienzo de la Revolución Cubana, Fidel Castro viajó a Nueva York para pronunciar un discurso ante la Asamblea General de la ONU.

La noticia de la visita levantó una enorme expectación en los EEUU, especialmente entre el movimiento negro, que organizó un comité de bienvenida al que se apuntó Malcolm X, que en ese momento se encontraba en la Gran Manzana.

Pero ya saben ustedes cómo es el país que presume de ser el adalid de la libertad: el Departamento de Estado había prohibido a los 85 miembros de la delegación cubana salir de la isla de Manhattan.

La delegación de Cuba se alojaba en el Hotel Sheldon de la Avenida Lexington, a la altura de la calle 37, y el hotel les exigió que pagaran la cuenta en efectivo. Entre unos – el Departamento de Estado – y otros – el Hotel Sheldon – la delegación estaba siendo humillada. La tensión fue creciendo progresivamente y el peor fue Fidel Castro, a quien se le ocurrió proponer una pernocta en Central Park.

“Después de todo acabamos de bajar de las montañas”, dijo Fidel. “No hemos perdido la costumbre de dormir a la intemperie”, añadió.

El secretario general de la ONU, Dag Hammarskjöld, no lo podía admitir. Realizó gestiones para que los cubanos se pudieran trasladar al Hotel Commodore, pero ya era tarde. Malcolm X y el comité negro de bienvenida que se había creado en el barrio de Harlem habían invitado a los cubanos a alojarse en el Hotel Teresa, en la Séptima Avenida, a la altura de la calle 25.

Así lo hicieron y frente al hotel se fueron agolpando miles de negros procedentes de Harlem y otros barrios pobres de Nueva York. Tras los negros llegaron los diplomáticos, que querían aprovechar la visita para charlar con los miembros del nuevo Gobierno de Cuba. También aparecieron miembros de la delegación congoleña, que habían conquistado recientemente su independencia de Bélgica. Llevaban un saludo del máximo dirigente revolucionario del Congo, el inolvidable Patricio Lumumba. Incluso Jruschov se enteró del hotel que ocupaba la delegación cubana y se presentó allí, donde pudo saludar por primera vez a Fidel. Las calles adyacentes se llenaron de gentes de todo tipo, que empezaron a llevar pancartas de apoyo a la Revolución Cubana y a los movimientos de liberación del Tercer Mundo.

La verdadera ONU estaba allí, donde se podía charlar y departir distendidamente, aunque la cumbre se produjo durante la entrevista de Malcolm X con Fidel, de la que no se conoce su contenido, sino solamente la foto. Sin embargo, alguno de los camaradas de Malcolm X que estaban presentes en la entrevista contó luego retazos de ésta.

Al parecer Malcolm X pidió a Fidel que se uniera a la Nación del Islam y, a su vez, el dirigente cubano invitó al líder negro a visitar Cuba. Los miembros de Nación del Islam dijeron que Malcolm X quedó impresionado por Fidel, al que consideró desde entonces como “amigo de los musulmanes”.

“Debemos estar alerta las 24 horas al día mientras los cubanos estén en Harlem”, dijo Malcolm X durante un discurso en la mezquita de la Nación del Islam.

En la Nación del Islam había un soplón del FBI que informó a sus superiores de que los negros de Harlem pasaron de boca en boca la consigna de ayudar a Fidel en caso de que se produjeran movilizaciones de los gusanos.

FUENTE: Movimiento Político de Resistencia