El Frente de Liberación de Quebec (FLQ): Declaración de Principios

Esta que sigue a continuación es una declaración de principios aparecida en septiembre de 1963 en el nº45 de “La Cognée”, órgano del FLQ.

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Enseña del Frente de Liberación de Quebec (FLQ)

La independencia política es la herramienta, la palanca indispensable para una auténtica revolución nacional. En vistas a acceder a esta independencia política, los únicos métodos seguros para completar con éxito la empresa de la liberación total es la guerra revolucionaria. Debemos comenzarla.

Consideramos que esta actitud radical es la correcta, porque:

  1. Los líderes quebequeses de los partidos proponen exclusivamente aquellas vías que permite la Constitución canadiense. Estas proposiciones no son nada más que parches, recauchutados o, todavía peor, doctrinas falaces que van contra la dignidad nacional, la salud política y los objetivos fundamentales del pueblo quebequés.
  2. Los partidos independentistas se engañan a sí mismos adoptando la vía electoral. Esta es una lucha que el adversario conoce mil veces mejor que ellos, y por ello disponen de un enorme capital destinado a asegurar el fruto de sus beneficios.
  3. El pueblo quebequés, saturado con el electoralismo, colonizado desde hace dos siglos, cuasi-asimilado y gravemente intoxicado, se agita en su desconfianza, su resignación, su apatía y su falta de conciencia. Nuestro pueblo ha renunciado a la charlatanería.
  4. Debemos actuar rápidamente en la cara del invasor. Sufrimos de negligencia social, debilidad económica e insuficiencia cultural, tanto en el sentido lingüístico como el educativo.
  5. Tenemos a nuestra disposición una fuerza tangible contra la combinación del colonialismo de Ottawa y sus vasallos en Quebec.
  6. Vamos a determinar los eventos en lugar de esperarlos. Aceptamos que nuestra inmediata liberación tiene fecha de vencimiento, en lugar de un deleite de moda burguesa que ha significado estas décadas de silencio, de compromiso o de abandono.
  7. El movimiento revolucionario es irreversible; sus métodos son empíricos e inevitables. Dirigido científicamente por partisanos serios, disciplinados y bien entrenados, el éxito está asegurado.
  8. En el camino de la liberación de la patria, aun arriesgando sus vidas y carreras, los partisanos nos mostarán profundas pruebas de su fe auténtica, su determinación y su desinterés. Tendrán que lidiar en el camino con demasiados oportunistas, demagogos y diletantes.
  9. Las necesidades de esta acción obligarán a los partisanos a sobrepasarse a sí mismo y a idealizar la realización de la revolución.

BIBLIOGRAFÍA: “FLQ, Un projet révolutionnaire”, textos recopilados por R. Comeau, D. Cooper y P. Vallières. VLB Éditeur, Montréal, 1990.

Traducido del francés al inglés por Mitch Abidor para Marxists.org.

Traducido del inglés al castellano por Nacho F. para La Atalaya Roja.

CopyLeft: CreativeCommons, Marxists.org (2004)

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El Frente de Liberación de Quebec (FLQ): introducción histórica

Ayer, 24 de Junio, se celebraba en Quebec su fiesta nacional, conocida como “Fête Nationale du Québec”. Aprovechando esta fecha, hemos decidido traducir un documento histórico hablando del Frente de Liberación de Quebec (FLQ), principal organización independentista de este territorio administrado por Canadá. Su modelo de inspiración fueron organizaciones como ETA, el IRA Provisional o las Brigadas Rojas de Italia. El documento está firmado por Mitch Abidor.

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Anagrama y bandera del Frente de Liberación de Quebec (FLQ)

El momento del nacimiento del FLQ no fue accidental: llegó en un momento de despertar político tanto en Quebec como en el mundo colonizado en general. A principios de la década de 1960, Quebec estaba saliendo de la gran oscuridad que supuso el prolongado mandato del primer ministro Maurice Duplessis. El mandato de Duplessis fue ferozmente anticomunista, antiobrero, ultracatólico y promovió una forma de nacionalismo que encerró a Quebec en sí mismo. Con la salida del partido de Duplessis del poder, comenzaron a desarrollarse fuerzas progresistas por todo el país. El nacionalismo quebequés, que bajo la influencia del abad e historiador Lionel Groulx, tuvo un fuerte componente clerical, con ocasionales características xenófobas (particularmente antisemitas), ahora tenía un rostro renovado en forma de grupos como “Rassemblement pour l’Indépendance Nationale” (Encuentro por la Independencia Nacional, RIN), “Action Socialiste pour l’Indépendance du Quebec” (Acción Socialista por la Independencia de Quebec) y “Réseau de Résistance” (Red de Resistencia). Esta liberación interna de décadas de constricción, combinada con la influencia de las luchas de liberación en el Tercer Mundo, establecieron una atmósfera en la que un grupo como el FLQ pudo existir.

Formado en 1963, sus líderes históricos incluyen a Georges Schoeters, un inmigrante belga que luchó en la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial en Bélgica. Las acciones más tempranas del grupo consistían en ataques con dinamita o cócteles Molotov contra los símbolos del poder canadiense, incluyendo buzones de correo en la sección de Anglo Westmount en Montréal. En abril de 1963 una bomba colocada en un puesto de reclutamiento del Ejército canadiense en Sherbrooke (al este de Quebec). Otras acciones destinadas a proveerse de armas y fondos resultaron en las muertes de un transeúnte y el propietario de una armería. El resultado neto de todo esto fue la detención de la mayor parte de la militancia del FLQ para finales de 1963.

Hacia 1966 un nuevo grupo, liderado por Pierre Vallières y Charles Gagnon, tomo el testigo y continuó el trabajo del FLQ. Este grupo, formado por una veintena de miembros permanentes, actuó en solidaridad con los huelguistas colocando una bomba en la fábrica de zapatos “Lagrenade”, matando a una secretaria; otra bomba fue colocada en “Dominion Textile” y explotó prematuramente, matando a un militante felequista; también colocaron una bomba en una manifestación del Partido Liberal de Canadá en junio de 1966. Como el primer grupo de felequistas, este segundo grupo se encontró al completo bajo arresto o a la fuga. Gagnon y Vallières huyeron a EEUU, donde se manifestaron frente a la sede de la ONU en apoyo a los presos políticos quebequeses. Finalmente fueron arrestados, primero detenidos en Nueva York y más tarde deportados a Canadá, donde pasaron un tiempo en cárceles quebequesas. El fruto más tardío de este período en la Historia del FLQ es una de las obras maestras de la literatura política quebequesa, la autobiografía de Vallières, titulada “Nègres Blancs d’Amérique” (Negratas [NDT: Utilizo esta gruesa palabra puesto que en el texto original se utilizaba el término “niggers”] Blancos de América), que escribió durante su encarcelamiento en la cárcel Tombs de Nueva York.

Una segunda y menos conocida red del FLQ, liderada por Pierre-Paul Geoffroy, llevó a cabo ataques intensos y extensivos. Geoffroy acabaría siendo condenado a 124 cadenas perpetuas.

El año de 1970 fue el último en el que el FLQ ejerció alguna influencia, y fue el año de sus más notorias acciones. El 5 de octubre de 1970 la célula “Libération”, liderada por Jacques Lanctôt y compuesta también por su hija Louise además de Marc Carbonneau, Jacques Cossette-Trudel, Yves Langlois (alias Pierre Seguin) y Nigel Hamer, secuestró al diplomático británico James Richard Cross, exigiendo para su liberación la inmediata puesta en libertad de 23 felequistas detenidos, más 500.000 dólares de rescate, la readmisión de los camioneros despedidos de la compañía “Lapalme”, y un avión para llevar a los secestradores a Cuba o Argelia.

Cinco días más tarde la célula “Chénier”, compuesta por los hermanos Jacques y Paul Rose, Francis Simard y Bernard Lortie, secuestró a Pierre Laporte, el Ministro de Trabajo e Inmigración del gobierno regional quebequés, enfrente de su casa mientras éste jugaba al fútbol.

El FLQ no echó en falta apoyo popular. Poco después del segundo secuestro unas 3.000 personas se concentraron en el “Paul Sauvé Arena” de Montréal para aplaudir al abogado felequista Robert Lemieux, Vallières y Gagnon y cantar “¡FLQ! ¡FLQ!”

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Militante armado del FLQ durante la llamada “Crisis de Octubre” (1970)

Tres días después el entonces primer ministro canadiense Pierre Trudeau (padre de Justin Trudeau) impuso el Acta de Medidas de Guerra (“War Measures Act”), y los militares fueron desplegados en Montréal, arrestando sin cargos a 500 activistas, sindicalistas, escritores, actores y cantantes conocidos por su apoyo a la causa independentista de Quebec.

Con todo, el 17 de octubre de 1970 fue asesinado Pierre Laporte. Las circunstancias reales de su asesinato continúan en el misterio, pese a que Paul Rose nunca ha negado su papel en ello, y la controversia ha continuado retroalimentándose alrededor de la pregunta de quién mató realmente a Laporte. Sin embargo, su muerte y su funeral revertieron toda la simpatía hacia el FLQ. Cross continuó secuestrado, pero su escondite fue descubierto en diciembre de 1970. Sus captores pudieron negociar el marcharse a Cuba y liberar a Cross. Los captores de Laporte fueron capturados a finales de diciembre de 1970, y el juicio comenzó en enero de 1971. Todos fueron encontrados culpables pero se les concedió la libertad condicional en pocos años.

Este fue el final virtual del FLQ pese a que continuó una versión pequeña y coja continuó durante un par de años más. Sus miembros continuaron, y algunos continúan haciéndolo, jugando un papel en la izquierda quebequesa: Paul Rose en varias organizaciones y actualmente en el grupo alrededor del periódico “l’Aut’journal”; Francis Simard hacía sus memorias de este período: “Pour en finir avec Octobre”; Vallères – hasta su muerte en 1998 – también militó en varios grupos; Gagnon – que rompió completamente con su antiguo camarada Vallières – dirigió durante un período de tiempo el grupo marxista-leninista “En Lutte”; mientras Jacques Lantot, tras su regreso de Cuba y pasar un tiempo en la cárcel por su papel en el secuestro de Cross, abrió una editorial.

FUENTE: Marxists.org

La peligrosa decadencia del Imperio

Por Andrés Piqueras

empire-in-declineA cien años de la Primera Guerra Mundial podemos estar asistiendo al principio del fin de la hegemonía estadounidense. De los dos pilares en los que todavía se sustenta ésta, el dólar (o el mundo financiero en general) y el complejo industrial-militar, el primero está en franco desmoronamiento; lo que previsiblemente minará a su vez el segundo.

La continua creación de dinero sin respaldo (los llamados “dólares chatarra”) por parte de la Reserva Federal de EEUU no es sino una desesperada huida hacia adelante para no reconocer el colapso económico de la hasta ahora principal potencia mundial.

La sustitución del dólar como moneda de referencia internacional, por alguna moneda “materializada”, referida a los recursos energéticos, está cada vez más próxima. Eso quiere decir que los países con reservas energéticas adquirirán un creciente peso si logran preservarlas para sí mismos.

Pero mientras que las potencias geoestratégicas emergentes no buscan provocar abiertamente el derrumbe del dólar, pues lo necesitan al menos mientras no se hayan desacoplado totalmente de él, los EEUU están emprendiendo una ofensiva desesperada para mantener artificialmente el dólar como moneda refugio e intercambio internacional. Uno de sus puntos de anclaje para ello es crear inseguridad en torno a los recursos energéticos, especialmente el petróleo. Esto es así porque al pagarse el petróleo en dólares, si hay una crisis petrolera subirá el precio del “oro negro” y con ello la demanda de dólares, permitiendo la revalorización del papel verde.

El otro punto radica en generar inestabilidad político-militar para hacer ver que sólo la moneda del más fuerte puede tener alguna seguridad. Por último, pero unido a esto, EEUU trata por todos los medios (y digo TODOS) de desbaratar la potencialidad de Eurasia. Eurasia es el “Heartland” (“la Isla del Centro del Mundo” en el vaticinio del primer estratega norteamericano, Mackinder), donde está la gran masa de población, recursos y riqueza del planeta.

Algunos de los elementos geoestratégicos más importantes de la intervención del Imperio en declive son:

En primer lugar, el acoso sistemático a Rusia. No contentos con acabar con la URSS, persiguen ahora desmembrar también Rusia, tratando de reducirla a un tamaño insignificante y sobre todo intentando separarla de sus territorios asiáticos y descolgar de ella a Siberia, donde se alberga la mayor variedad de recursos del planeta. Chechenia, Georgia y algunos otros han venido siendo puntos calientes al respecto. Pero últimamente ha combinado esta política con intervenciones geoestratégicas de mayor calado, golpeando a Rusia a través de: a) la crisis bancaria de Chipre (allí es donde Rusia transformaba las cuentas de su energía en moneda de cambio para las transacciones internacionales); b) la guerra de Siria (cortando la salida de los oleoductos rusos al Mediterráneo e intentando a la vez establecer una cabeza de puente para toda Asia Occidental y Central); c) el golpe de Estado en Ucrania (convierte al que se había pactado como un Estado tapón entre las potencias euroatlánticas y Rusia en un Estado hostil a este último país, en sus propias puertas; al tiempo que intentaba privar a Rusia de la estratégica Crimea).

En segundo lugar, el asedio a China a través de una permanente penetración en Asia Occidental y Asia Central, la implantación de un reguero de bases militares en las antiguas repúblicas soviéticas asiáticas, la desestabilización del flanco más oriental a través de las continuas provocaciones a Corea del Norte, el bloqueo del Mar de Malaca (principal vía de los intercambios chinos) y el intento de desmembración del territorio chino por el lado del Tíbet, son sólo algunos de los eslabones estratégicos de aquel asedio.

En tercer lugar, la lucha sin cuartel en África contra la penetración china en este continente, previo desplazamiento de Francia del mismo, y apropiación de todo lo que es apropiable allí (Libia, Congo, República Centroafricana, Mali y ahora Nigeria son algunos de los puntos calientes en un incendio de guerras provocadas que asolan sin piedad el coninente).

Tanto en Asia como en África las intervenciones imperiales dejan atrás sociedades barbarizadas y en guerra entre sí, regiones enteras en manos de “señores de la guerra”, a menudo con un notorio ascenso de la influencia de Al-Qaeda (que luego justifican nuevas intervenciones militares en una espiral sin fin). También dejan Estados carcelarios como Egipto, Yemen o Irak, que se vienen a sumar en ello a Israel.

En cuarto y último lugar, el contraataque en su “patio trasero” para anegar los procesos tanto progresistas como bolivarianos en América Latina (véase especialmente el presente acoso a Venezuela, donde la superpotencia se juega las posibles mayores reservas petroleras del mundo y un “peligroso” liderazgo contra-hegemónico). Ya han tenido éxito en los golpes de Estado en Honduras y Paraguay.

Mientras tanto, ¿qué le depara a Europa?

Al Viejo Continente le tiene envuelto en otra dinámica belicista de “guerra fría” contra Rusia, precisamente cuando la vinculación a este país sería la única vía de salida futura inteligente para Europa desde un elemental sentido común capitalista (allí está la energía, la defensa nuclear, enormes recursos y mercado potencial que se abre también hacia el resto de Asia, por ejemplo).

Además de otros objetivos ya vistos, a través de la fabricación de la crisis de Ucrania los EEUU logran dar dos pasos a la vez. Uno: meter el miedo a los europeos de un probable corte de suministros energéticos por parte de Moscú, llevándoles a refugiarse en el espejismo energético del “fracking” estadounidense. Y dos: dar cobertura para que su complejo industrial-militar pueda intentar tirar de nuevo de la economía.

Al mismo tiempo la superpotencia norteamericana busca la implantación de un macroacuerdo de “libre comercio” (TTIP) con Europa. Con esto pretende dar una salida a sus productos hacia Europa ante un mercado interno crecientemente insolvente. Para ello necesita que los europeos desbaraten la legislación protectora de sus economías y rebajen o eliminen los controles de calidad de las mercancías y las regulaciones sobre alimentos transgénicos y demás prevenciones respecto de la salud pública. Aún más importante, busca preservar al dólar como moneda de intercambio con Europa y evitar que ésta forme bloque con los BRICS y muy especialmente con Rusia.

Curiosamente, una vez doblegados los principales líderes europeos bajo tremendas presiones (con algún sui generis “golpe de Estado” por medio, como el de Matteo Renzi en Italia), el último reducto de resistencia ante toda esta tropelía que se lleva a cabo, como es habitual con el mayor secretismo, no son las poblaciones europeas, que no saben de la misa la media al respecto; ni siquiera las principales fuerzas sindicales, al parecer ocupadas en no perder legitimidad frente a la Troika. Ese último reducto parece encarnado en la clase capitalista alemana, demasiado consciente de lo que se juega dando la espalda a la parte rica del continente que llamamos Eurasia.

Al margen de los resultados de las recientes elecciones que en gran medida son ajenas a todo ello, es extremadamente urgente para los pueblos europeos reaccionar contra las dinámicas de guerra y el nuevo auge del fascismo que, cien años después, sacuden de nuevo sus tierras.

Andrés Piqueras es profesor de Sociología en la Universidad “Jaume I” de Castellón.

Pequeña historia de una entrevista de Fidel Castro con Malcolm X

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Foto de Fidel Castro y Malcolm X durante la entrevista que mantuvieron en Harlem, Nueva York (1960)

En septiembre de 1960, poco después del comienzo de la Revolución Cubana, Fidel Castro viajó a Nueva York para pronunciar un discurso ante la Asamblea General de la ONU.

La noticia de la visita levantó una enorme expectación en los EEUU, especialmente entre el movimiento negro, que organizó un comité de bienvenida al que se apuntó Malcolm X, que en ese momento se encontraba en la Gran Manzana.

Pero ya saben ustedes cómo es el país que presume de ser el adalid de la libertad: el Departamento de Estado había prohibido a los 85 miembros de la delegación cubana salir de la isla de Manhattan.

La delegación de Cuba se alojaba en el Hotel Sheldon de la Avenida Lexington, a la altura de la calle 37, y el hotel les exigió que pagaran la cuenta en efectivo. Entre unos – el Departamento de Estado – y otros – el Hotel Sheldon – la delegación estaba siendo humillada. La tensión fue creciendo progresivamente y el peor fue Fidel Castro, a quien se le ocurrió proponer una pernocta en Central Park.

“Después de todo acabamos de bajar de las montañas”, dijo Fidel. “No hemos perdido la costumbre de dormir a la intemperie”, añadió.

El secretario general de la ONU, Dag Hammarskjöld, no lo podía admitir. Realizó gestiones para que los cubanos se pudieran trasladar al Hotel Commodore, pero ya era tarde. Malcolm X y el comité negro de bienvenida que se había creado en el barrio de Harlem habían invitado a los cubanos a alojarse en el Hotel Teresa, en la Séptima Avenida, a la altura de la calle 25.

Así lo hicieron y frente al hotel se fueron agolpando miles de negros procedentes de Harlem y otros barrios pobres de Nueva York. Tras los negros llegaron los diplomáticos, que querían aprovechar la visita para charlar con los miembros del nuevo Gobierno de Cuba. También aparecieron miembros de la delegación congoleña, que habían conquistado recientemente su independencia de Bélgica. Llevaban un saludo del máximo dirigente revolucionario del Congo, el inolvidable Patricio Lumumba. Incluso Jruschov se enteró del hotel que ocupaba la delegación cubana y se presentó allí, donde pudo saludar por primera vez a Fidel. Las calles adyacentes se llenaron de gentes de todo tipo, que empezaron a llevar pancartas de apoyo a la Revolución Cubana y a los movimientos de liberación del Tercer Mundo.

La verdadera ONU estaba allí, donde se podía charlar y departir distendidamente, aunque la cumbre se produjo durante la entrevista de Malcolm X con Fidel, de la que no se conoce su contenido, sino solamente la foto. Sin embargo, alguno de los camaradas de Malcolm X que estaban presentes en la entrevista contó luego retazos de ésta.

Al parecer Malcolm X pidió a Fidel que se uniera a la Nación del Islam y, a su vez, el dirigente cubano invitó al líder negro a visitar Cuba. Los miembros de Nación del Islam dijeron que Malcolm X quedó impresionado por Fidel, al que consideró desde entonces como “amigo de los musulmanes”.

“Debemos estar alerta las 24 horas al día mientras los cubanos estén en Harlem”, dijo Malcolm X durante un discurso en la mezquita de la Nación del Islam.

En la Nación del Islam había un soplón del FBI que informó a sus superiores de que los negros de Harlem pasaron de boca en boca la consigna de ayudar a Fidel en caso de que se produjeran movilizaciones de los gusanos.

FUENTE: Movimiento Político de Resistencia

Women’s March: ¿victoria o instrumentalización del feminismo?

Por Xandra Martínez

El pasado 20 de enero los EEUU investían al presidente electo Donald Trump. Al día siguiente, miles de personas atestaron las calles de Washington y de otras 600 ciudades del mundo para reivindicar los derechos de las mujeres.

Podríamos pensar que estamos viviendo un despertar, que la sororidad está en alza, y que las mujeres del mundo somos quienes debemos de unirnos y salir a las calles de Berlín, Bombay, Sydney, París, Lisboa, Estocolmo, Tokio, Madrid – y así hasta 600 ciudades – simultáneamente, para gritar por el fin del patriarcado, del capitalismo salvaje y de la discriminación racial.

Podríamos incluso alegrarnos de la capacidad de reacción, de la unidad entre colectivos dispares, de la presencia de caras conocidas que dan voz al pueblo, o de la notable cobertura mediática de estas manifestaciones.

Pero, tal vez, alegrándonos de esta acción del “feminismo global” sin profundizar en lo que se esconde detrás, pecamos de ilusas y corremos el peligro de convertirnos en herramientas útiles para el establishment.

Históricamente, el capital ha sabido utilizar a su favor las luchas transversales del pueblo, edulcorándolas y dirigiéndolas hacia sus objetivos, vaciándolas de contenido y alienando a la población combativa Mientras jugamos con las reglas que el sistema marca, no incomodamos.

Ganamos así el derecho a que sus medios nos den voz, a colocar nuestro debate en la palestra, a que se escuche el discurso y se sume gente a la causa.

En este tipo de situaciones, participan activistas que son quienes aprovechan la oportunidad de utilizar los altavoces que se les ofrecen para intervenir con un discurso combativo, que de otro modo la mayor parte de las manifestantes no organizadas no tendrían acceso. La intervención de Angela Davis constituye un ejemplo. Conseguir que parte de la población movilizada tome conciencia será un pequeño éxito.

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No obstante, la mayoría de los discursos que se difunden desde los medios están vacíos de contenido y tan solo pretenden la agitación puntual y momentánea, evitando crear una conciencia que se pudiese volver en su contra al identificar el enemigo real a combatir.

No siento simpatía por Donald Trump, pese a que pienso que no es el primer (ojalá que sea el último) dirigente de un país que defiende absolutas barbaridades; la diferencia es que esta vez nos vienen metiendo el miedo en el cuerpo desde que se presentó a las elecciones. Como resultado llegamos a esta situación inaudita, en la que medio mundo se manifiesta en contra de un presidente que no ha tomado aún ninguna medida.

Defiendo que salgamos a la calle, que nos organicemos, que rechacemos a dirigentes que nos violan. Por eso debimos tomar las calles cuando el presidente israelí Moshe Katsav fue declarado culpable de violación y abuso sexual, o cuando Dominique Strauss-Kahn, entonces presidente del FMI, fue acusado de violación.

Tenemos que unirnos y colapsar las ciudades en pos de los derechos y la justicia social. No podemos permitir la construcción de muros que nos separen en ciudadanos de primera y de segunda.

Teníamos que haber colapsado nuestras ciudades cuando Bill Clinton construyó el muro con México, cuando Ariel Sharon hizo lo propio con el Muro de Cisjordania, cuando Mariano Rajoy levantó una valla en Melilla, cuando Europa eleva muros para aislar a los refugiados de una guerra promovida, una vez más, por EEUU y la OTAN. A tenor de esto, si nos preocupa la falta de paz y libertad, el mundo debería haberse movilizado cuando se le otorgó el Premio Nobel de la Paz a Obama mientras los EEUU representaban un papel protagonista en las guerras de Irak y Afganistán.

No debemos tolerar las políticas racistas y discriminatorias, pero los EEUU no necesitan cambiar de presidente para tener buenos ejemplos de discriminación racial. Las mujeres migranters viven allí situaciones especialmente duras: vulnerables a la violencia machista en los hogares, experimentan también altos niveles de abuso y explotación en sus empleos; todo bajo la constante amenaza de ser denunciadas a las autoridades de inmigración. Esto, no obstante, no provoca marchas multitudinarias de protesta. Tampoco en el Estado de Israel, donde pasan los años y se perpetúa el apartheid sin que miles de personas recorran múltiples ciudades del mundo en protesta.

Da que pensar. Sobre todo cuando en esta marcha participan entre las activistas personajes como Hillary Clinton o John Kerry, que defienden los derechos humanos a su manera. utilizando al Estado Islámico en la intervención de los EEUU en Siria. También Linda Sarsour, que tuvo un papel activo en esta movilización, manifestó “no querer ser parte de una generación en la que suceden cosas horribles bajo su mirada”; ella, una de las cabezas visibles de los Hermanos Musulmanes en EEUU y defensora activa de los “rebeldes en Siria”, ella que mira hacia otro lado cuando éstos violan, torturan, decapitan y lapidan a mujeres cada día en toda la geografía siria.

Da que pensar también, cuando 56 de los colectivos que participaron en la marcha obtienen financiamiento de George Soros, magnate que subvencionó los movimientos que desembocarían en el gobierno reaccionario de Moldavia y en la llegada al poder de la extrema derecha en Ucrania.

Es cuanto menos llamativo que una convocatoria feminista termine con la actuación de una estrella de la canción como Madonna, quien durante toda su carrera ha exhibido su cuerpo normativo contribuyendo a la cosificación que promueve el patriarcado.

Evidentemente, tanto la militancia feminista de base como el feminismo de clase estuvieron presentes, no obstante el protagonismo fue de actrices, cantantes y personas públicas, dejando en un segundo plano a las activistas que trabajan diariamente en este campo. El hecho de que las caras públicas monopolicen el discurso en este tipo de convocatorias resta, una vez más, intesidad y realidad a las demandas; se pierde el mensaje de la izquierda anti-imperialista y anticapitalista. Se convierte así la convocatoria en una demostración de fuerza entorno al Partido Demócrata con unos objetivos políticos claramente definidos.

Profundizando en la manera en la que se organizó esta manifestación surge la desconfianza. Los que mueven los hilos del sistema se quieren apoderar (otra vez) de nuestra lucha, y tienen unos objetivos muy diferentes a los de la convocatoria de esta manifestación. Ahora depende de nosotras no hacerles el juego. Las activistas debemos continuar denunciando, convocando, señalando. Debemos dejar nuestro mensaje. Identificar al enemigo y conocer el precio de las alianzas con éste.

Ojalá mil marchas más en el mundo; pero marchas en las que las desposeídas tengan la voz, en las que el poder no mueva los hilos. Por el pueblo de los EEUU, pero también por el de Palestina o Siria. Por las víctimas del patriarcado, del imperialismo, del capitalismo. Por el derecho a decidir en nuestros cuerpos, a no ser mercancía. No buscaremos la financiación de los poderosos, sino la voluntad y la fuerza de las que sufrimos el sistema día a día y trabajamos para construir una vida radicalmente diferente.

Hillary Clinton, Claire Underwood y el feminismo neoliberal

Por Xandra Martínez

Primeras damas atractivas, formadas, impecables y educadas en el neoliberalismo que se postulan a la presidencia de EEUU. Es imposible no hacer paralelismos entre Hillary Clinton y Claire Underwood, la protagonista femenina de la exitosa serie “House of Cards”.

Ambas viven aparentemente inmersas en relaciones tradicionales heterosexuales y monógamas, pero en realidad aceptan la infidelidad y mantienen relaciones abiertas que habitualmente no son toleradas por la sociedad a la que ellas representan. Cierto es el hecho de que abandonar este matrimonio supondría la pérdida de un statu quo de poder. Esto evidencia el trasfondo económico de este tipo de relaciones, sobre el cual teorizaba Engels en “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”.

Todo son similitudes entre estas dos abanderadas del feminismo para las élites. Defensoras del aborto para quien pueda pagarlo, y de romper el techo de cristal para que aquellas que tengan posibilidad de estudiar y capital para invertir, puedan llegar bien alto. Resulta sencillo apuntar algunas desigualdades tan evidentes como la brecha salarial y condenarla, pero mientras sigamos las reglas de juego que marca el FMI, el capitalismo y el patriarcado seguirán cebándose con las mujeres. Ellas, mientras tanto, siguen alimentando el monstruo, aplaudiendo el “pink-washing” y sosteniendo iniciativas, supuestamente para mujeres, en las que la única que gana es la banca.

Implicadas en ONG desde la cumbre del imperialismo más cruel; piel de cordero que esconde mentes despiadadas, capaces de apoyar la Guerra de Irak y la intervención en Libia o Siria. Como Hillary, la “defensora de niños y familias de Arkansas” mientras las bombas caían sobre Kabul, mientras se suministraban armas a DAESH y el Frente Al-Nusra, mientras las refugiadas mueren intentando huir de su barbarie. En definitiva, un simple lavado de cara a la lógica de un sistema que precisa de la guerra para sostener su estructura.

“House of Cards” nos ofrece en Claire Underwood un espejo de Hillary en el que observamos como se desarrolla la vida privada de una mujer en esta situación. Siempre a la sombra de su marido; viviendo cómodamente, pero sin conformarse con ello. Labrándose su propia carrera en la política con tanta o mayor capacidad que él.

Nos presentan a una mujer fría y calculadora, con intereses propios en los que su compañero no representa más de lo que representa una herramienta para alcanzar el éxito. Ella es, en definitiva, el equivalente a Frank Underwood, pero teniendo que enfrentarse a la discriminación de género. Con todo, los guionistas hacen que el espectador medio la perciba como “la mala” de la serie, fomentando la empatía del televidente con su marido desde el principio.

Ambos son igual de cínicos, egoístas y crueles; pero el resultado final de aplicar estas personalidades en los distintos géneros es que representan prototipos enfrentados: él es el triunfador, ella es una trepa sin sentimientos.

Los esfuerzos de Claire Underwood por llegar a la cumbre le dan un punto de vista feminista interesante a la serie. Estos esfuerzos van siempre dirigidos a ella misma y no al género femenino, algo habitual en el feminismo neoliberal. Podemos compartir ciertas batallas con estas mujeres aunque nuestra lucha es otra. Se ve claramente en la serie como Claire desprecia a otras mujeres de menor nivel económico simplemente por su posición social. No las considera como iguales. No comparte barricada con ellas. No obstante, esta relación sí se produce a la inversa, siendo habitual que mujeres de clase media o baja apoyen a aquellas privilegiadas que rompen con la norma y llegan a las cúpulas. Son muchas, por ejemplo, las mujeres de clases populares que han aplaudido últimamente la candidatura de Hillary. Ponen en ella sus esperanzas. Una autodenominada feminista en lo más alto del poder mundial para cambiar las cosas. Error. No vendrá del “establishment” el cambio que necesitamos.

Su feminismo neoliberal es una trampa, no es más que individualismo pintado de morado. Sus figuras destacadas son mujeres privilegiadas, incapaces de sentir o de empatizar con quien, además de la discriminación de género, sufre a menudo otras opresiones por motivo de su raza, cultura o clase.

Este tipo de feminismo es sólo un engaño más para impedir que las alianzas entre mujeres se hagan fuertes, que tomemos conciencia y señalemos al verdadero culpable: el sistema.

Es preciso profundizar en el feminismo y luchar por cuestiones que nos afectan al grueso de las mujeres, independientemente de la raza, la cultura, la posición social, o cualquier otro factor que, a priori, pudiese dividir la lucha. Para alcanzar el fin del patriarcado necesitamos un frente común, y para eso es necesario tener claros los referentes; dejarnos de Hillarys, de Claires, y sus alianzas puntuales, y tejer redes de mujeres desde una óptica de clase.

Poner en valor a las activistas de base de las organizaciones, de los sindicatos, de los movimientos sociales. Mujeres que se enfrentan a lo que éstas y a mucho más. Que desde las calles hasta el parlamento trabajan diariamente por cambiar nuestra situación, la de todas, y no la de unas pocas privilegiadas. Esas que saben que las alianzas puntuales no van a cambiar un sistema que nos cosifica, nos mercantiliza y nos silencia. Sólo mediante la ruptura con el sistema actual, y poniendo rumbo al socialismo, podremos alcanzar la verdadera igualdad. Sólo organizadas conseguiremos salir del capitalismo.

Mientras tanto, si está por llegar la primera presidenta de los EEUU, que sea Claire Underwood. Por lo menos tendremos algunas horas de entretenimiento, y las personas muertas serán sólo de ficción.

Diversidad y Revolución Cubana

Por Kevin Castro

A día de hoy seguimos escuchando constantes ataques contra la Revolución Cubana, la cual está bajo un embargo económico por parte del Imperio, cuestionan la supuesta falta de libertades, la escasez y el encarcelamiento de disidentes políticos.

A pesar de ello, el Gobierno cubano garantiza la educación y sanidad, no solo a los cubanos, sino también a cientos de extranjeros residentes en Cuba.

Los errores del pasado

En los años 50 existían duras leyes contra el colectivo LGTBI. Por otro lado, la homosexualidad era un componente en la próspera industria de la prostitución en Cuba, con muchos “chaperos” al disfrute de gran parte de los visitantes y militares yanquis.

Cuando triunfó la Revolución supuso un respiro para las clases populares, las cuales se veían asfixiadas por la dictadura de Batista.

En las primeras dos décadas de la Revolución operaban las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), encargadas de perseguir homosexuales, entre otros, acusados hasta la fecha como “contrarrevolucionarios”.

El rol del Gobierno y los activistas

No fue hasta 1979 cuando se crea la Comisión Nacional de Atención Integral a Personas Transexuales, la cual, tras constante lucha, en 2008 consiguió que se regularan todos los procedimientos de atención médica y psicológica a éstas personas, la realización gratuita de cirugías de reasignación sexual, ha permitido una mejora en la calidad de vida de estas personas.

En 1981 se publicó el libro “En defensa del amor” del doctor Sigfriod, donde se aclara que la homosexualidad no es una enfermedad sino una variante de la sexualidad humana.cubalgtb1

En 1986 la Comisión Nacional de Educación Sexual opinó públicamente que la homosexualidad era una orientación sexual y que la homofobia debía ser contrarrestada por la educación

En 1988 el Gobierno derogó la “Ley de Ostentación Pública” de 1938, mientras que la Policía recibió órdenes expresas de no acosar a las personas LGTBI.

En 1989 se crea el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), el cual ha creado espacios con activistas y familias de personas trans, que desde su creación se han formado como activistas. El CENESEX está vinculado con la Federación de Mujeres Cubanas, con políticas destinadas a la emancipación femenina.

Desde 1993 las personas LGTBI pueden servir abiertamente en el Ejército cubano.

Los cubanos con VIH tienen acceso universal y gratuito desde 2001 a la Terapia Antirretroviral de Gran Actividad (TARGA). Desde entonces, la tasa de mortalidad por VIH ha disminuido.

En 2004 Carlos Sánchez, representante de la Asociación de Gays y Lesbianas para la Región de América Latina y el Caribe visitó Cuba e hizo visibles los notables avances por parte del Gobierno y la sociedad cubana respecto a políticas y aceptación de las personas LGTBI.

Hombres por la Diversidad (DxH) es un grupo de hombres que nace en 2010, con distintas tendencias sexuales y abierto a toda persona que respete la diversidad.

Proyecto Arcoiris es otra asociación de personas LGTBI de corte anticapitalista y partidaria de la Revolución Cubana, aunque sostengan sus diferencias y críticas contra el Gobierno.

Fidel Castro, durante una entrevista, decía que fue una gran injusticia: “Una gran injusticia, si la hicimos nosotros pues, nosotros. Estoy tratando de delimitar mi responsabilidad en todo eso, porque desde luego, personalmente, yo no tengo ese tipo de prejuicios”, comentaba en 2010.

Durante un Congreso en 2013 el Partido Comunista de Cuba afirmó como uno de sus objetivos la no discriminación, en particular en lo referido a enfrentar los prejuicios y conductas discriminatorias, por diversos motivos, incluyendo la orientación sexual.

Las Jornadas Cubanas contra la Homofobia y Transfobia

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Las jornadas son organizadas por el CENESEX. El CENESEX está dirigido por Mariela Castro, diputada y activista por los derechos LGTBI.

Al principio las jornadas dieron pasos muy tímidos, pero año tras año han conseguido transformar conciencias y aportar elementos de análisis y reflexión sobre el respeto a la orientación sexual e identidad de género, como un ejercicio de justicia y equidad social.

En las últimas jornadas se han dedicado al reclamo de espacios laborales libres de homofobia y transfobia.

El rol de Mariela Castro

Mariela Castro es diputada en la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba y directora del CENESEX, que en sus primeras décadas se concentró en acabar con la herencia del machismo, que se expresaba en forma de homofobia.

Muchos pueden pensar que al ser hija de Raúl Castro se le han abierto todas las puertas y, en realidad, eso ha tenido sus ventajas y desventajas, no iban a aceptar al colectivo LGTBI porque a ella se le ocurrió. Desde el CENESEX realizaban una labor importante y de luchas de poder.

La auto-organización colectiva promueve el marco de derechos políticos en Cuba, que ha habilitado el espacio para que ciertos movimientos feministas y LGTBI reivindiquen su lucha y la lleven a las instituciones del Estado cubano, incluyéndola en el imaginario revolucionario.