Bolivarianismo y socialismo

Podemos aseverar que el proceso revolucionario llevado a cabo por Simón Bolívar desde principios del siglo XIX entra, por su naturaleza de libertad e independencia, por sus proyecciones de igualdad, por sus conceptos de importancia dada a la educación para todos los componentes del pueblo, por su interés de garantizar alimentación para todos, por sus proyecciones unificadoras y de libertad para todos los pueblos latinoamericanos y del Caribe, como una parte integral de esos procesos ascendentes y orientados hacia la conquista de justicia social para la Humanidad.

Todas esas luchas, aunque así no hayan sido identificadas, han constituido, desde la perspectiva que aquí exponemos, un paso ascendente hacia el socialismo. A su vez, Bolívar combatió en todos los frentes contra lo retrógrado y divisorio para los pueblos, que comenzaban a caer bajo las garras del sistema capitalista de EEUU. Eran los años en que se iba cuajando esa nación de América del Norte en potencia imperialista, cuya pretensión era establecer las bases para el control militar y político de la América toda. Ese era el proceso desarrollado por los más fuertes para someter y explotar a los más débiles garantizando así la supremacía del sistema capitalista y su culto a la propiedad privada con todo lo que ello significa en inequidades, hambre, sufrimientos y muerte para las grandes mayorías de desposeídos.

Uno de los procesos más importantes iniciado por las intensas luchas bolivarianas, fue la solidaridad activa generada en todos los pueblos latinoamericanos y del Caribe en torno a ese movimiento revolucionario. Los valores humanitarios y libertarios impulsados por el General Simón Bolívar – antes de que las ansias de poder y la insidia tomaran posesión de algunos de quienes fueron importantes militares bajo su mando – fueron aquellos que penetraron en las conciencias de los seres humanos más sanos que formaban parte del Ejército bolivariano. Los dos siglos que han pasado y que, igualmente, han fijado la figura de Simón Bolívar en las conciencias de los luchadores provenientes de todos los pueblos de Nuestra América, demuestran la grandeza y el alcance de su obra. Bolívar ha sido materia de inspiración para todas las generaciones de revolucionarios que le han dado continuidad a su pensamiento a través de los siglos, al igual que para los mejores poetas, pintores y cantores de las naciones latinoamericanas, naturalmente, incluyendo a nuestro Puerto Rico, que ha sido prolífico en la exaltación de su figura.

Las campañas libertadoras llevadas a cabo por Bolívar generaron una intensa solidaridad, pero nada puede ser tan claramente demostrativo de esa solidaridad, como lo fue el proceso de luchas libertadoras que fue cobrando cuerpo de rebeldía desde finales del siglo XVIII en la enorme mayoría de las naciones de Nuestra América, hasta convertirse en un sólido movimiento organizado con Bolívar y numerosos patriotas identificados con la causa de la independencia a la cabeza. Esa causa libertadora tocó los corazones de todos aquellos seres humanos apegados a la gran verdad humana, con visión y desprendimiento, y quienes, habiendo nacido en los que ya eran territorios geográfica y políticamente definidos, presentían la importancia histórica de, por lo menos, sembrar la semilla de una América Latina y Caribeña encaminadas hacia su conversión en una gran nación unificada por un ideal de libertad y justicia social. Bolívar fue el gran estratega de ese ideal.

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Filiberto Ojeda Ríos, autor del artículo, fue un dirigente político-militar del independentismo en Puerto Rico. En 2005 fue brutalmente asesinado tras un asedio del FBI a su vivienda en el que lo dejaron morir desangrado tras un cobarde ataque. (FOTO: Indymedia PR)

Si bien, el proyecto bolivariano tenía como objetivo central la conquista de la independencia, y desarrollar la unidad latinoamericana, sus objetivos de justicia social fueron claramente demarcados en lo que fueron sus pronunciamientos de Angostura, al igual que la Carta de Jamaica y otros documentos de fundamental importancia estratégica que exponían, como parte de sus principales objetivos, la unificación de todas las naciones latinoamericanas y caribeñas y su conversión en Patria Grande.

De esa manera, el Libertador era, además, el Unificador. Al decir de nuestro querido Eugenio María de Hostos: “el ciudadano de América, refiriéndose al significado de la victoria de Ayacucho, Puerto Rico, las Antillas, Nuestra América toda. Ayacucho es, pues, más que una gloria de estos pueblos, más que un servicio hecho al progreso, más que un hecho resultante de otros hechos, más que un derecho conquistado, más que una promesa hecha a la Historia y a los contemporáneos de que los vencedores en el campo de batalla eran la civilización contra el quietismo, la justicia contra la fuerza, la libertad contra la tiranía, la república contra la monarquía; Ayacucho es un compromiso contraído por toda la América que dejó de ser española en aquel día.

Los fundamentos bolivarianos respecto a la justicia social proporcionaban grandes esperanzas y aspiraciones en las fuerzas profundamente progresistas de todos los pueblos latinoamericanos y del Caribe cuyas necesidades de liberación eran cónsonas con dichos ideales.

Las ideas de Bolívar fueron capaces de captar la imaginación creadora y revolucionaria de los más destacados seres humanos de aquellos tiempos. Esas tendencias habrían de constituir la inspiración para las proyecciones unitarias de Nuestra América, adoptadas posteriormente por Martí, Betances y muchos otros a finales del siglo XIX, al igual que por Fidel Castro y Hugo Rafael Chávez y todos los que comulgamos con dichos ideales en la actualidad. Los postulados bolivarianos, tanto políticos como sociales, pasados de generación en generación como línea de pensamiento estratégico de lucha fundamentada en el conocimiento y la profundización de nuestra Historia, son comparables a los que ahora son expuestos por los revolucionarios de actualidad mencionados bajo el nombre de socialismo.

No se trata de un socialismo esquemático, ni dogmático, sino de la aplicación de la metodología marxista para el establecimiento de proyecciones revolucionarias, que no son otra cosa que el bienestar del pueblo, la verdadera igualdad de derechos y todo lo comprendido por el concepto de justicia social, naturalmente, partiendo de las contradicciones antagónicas existentes en todo sistema socio-económico y descritas por Carlos Marx. Esas contradicciones, al ser estudiadas con profundidad científica, nos permiten estar en condiciones de establecer un sólido análisis de la realidad, llegar a conclusiones con mayor objetividad, y establecer estrategias y tácticas de lucha cuyo contenido es orientado hacia la reorganización del sistema de producción, de la propiedad y de la distribución de los bienes elaborados por la sociedad trabajadora. Al actuar por el bienestar social y en contra de la explotación del hombre por el hombre, se actúa por el socialismo. De eso trata en buena parte la Revolución Bolivariana.

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Alegoría ecuestre de Simón Bolívar, el Libertador de América Latina.

Los seguidores del ideario de Bolívar se podrían contar por miles en toda Nuestra América a través de los años. Sin embargo, podemos afirmar de manera categórica que no ha existido un solo dirigente patriota en la lucha de los boricuas por la independencia a través de todas las décadas que han seguido a la epopeya bolivariana y precedido el momento actual, al igual que los más importantes poetas y pintores de generaciones pasadas y presentes, para quienes Bolívar no haya sido fuente de inspiración, quizás con la misma profundidad que lo ha sido en su país de origen: Venezuela.

La contribución de profundo carácter bolivariano de los puertorriqueños, comenzando con el General Antonio Valero hasta la actualidad, ha sido una constante en el quehacer histórico de todos los luchadores boricuas. Los paradigmas de la lucha por la independencia y la libertad del pueblo puertorriqueño, si los colocamos de manera generacional en nuestra historia de lucha, han sido los siguientes: General Antonio Valero nacido en Fajardo (Puerto Rico) en el año 1790 y fallecido en 1863; los hermanos Andrés y Juan Vizcarrondo, que lucharon por nuestra independencia durante los años de 1835 hasta fines de la década de 1860, y que apoeraron también desde Venezuela; Ramón Emeterio Betances, Segundo Ruiz Belvis y Eugenio María de Hostos, que lucharon desde la década de 1860 hasta el final de sus días. Ruiz Belvis falleció en 1898 y Hostos en 1903; José de Diego, que ocupó el liderato independentista durante las primeras dos décadas del siglo XX, hasta su fallecimiento en 1918; Pedro Albizu Campos, líder profundamente relevante que encabezaba la lucha patriótica desde finales de la década de 1920 hasta pasada la insurrección nacionalista, el ataque a la Casa Blair y el ataque al Congreso de EEUU en la década de 1950, fallecido en 1965; Juan Antonio Corretjer, revolucionario socialista, poeta de reconocimiento internacional y Comandante Honorario del Ejército Popular Boricua-Macheteros (EPB-M), que ejerciera su liderato desde la década de 1960 hasta su fallecimiento en 1985; y finalmente, el Ejército Popular Boricua, actual continuador, entre otros, de las ideas promulgadas por todos nuestros patriotas revolucionarios. Es a los efectos de establecer la trascendencia de estos grandes puertorriqueños, que habremos de exponer lo que fueron las ideas bolivarianas y libertadoras de cada uno durante todas esas décadas de luchas forjadoras de nuestra histórica tradición, al igual que de los postulados del Ejército Popular Boricua.

Por Filiberto Ojeda Ríos

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Carta abierta de Jesús Santrich: “No nos quedamos esperando a que nos sigan asesinando”

A quienes creyeron y siguen creyendo en mi inocencia; sobre todo a aquellas personas que me brindaron su confianza, respaldo y desprendida solidaridad, va mi saludo de eterna gratitud, con la reiteración de mi compromiso en seguir luchando por la paz con justicia social hasta el último aliento de mi vida, con el juramento de no inclinar la cabeza frente a las mentiras, los engaños, la perfidia y el guerrerismo de una clase dominante que sigue sometiendo al pueblo llano a la miseria, la desigualdad y la exclusión política que derivan de su espíritu mezquino y de su arrodillamiento a los intereses de la Embajada gringa como a los de las transnacionales.

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El miembro de las FARC-EP, Jesús Santrich, durante una entrevista realizada antes de la vuelta a la lucha armada.

No hay quien con sentido de sensatez pueda ocultar o negar que personalmente puse todo el empeño posible en la construcción e impulso a la implementación de los Acuerdos de La Habana – exceptuando ese extraño arreglo sobre entrega de armas que, ciertamente, jamás compartí ni comparto; pero que ese tratado de paz fue evidentemente traicionado, con incumplimientos teñidos de sangre inocente de gente que creyó en la reconciliación, tanto de ex-combatientes como dirigentes y personas del común, que hoy yacen bajo tierra. Y muchos otros compatriotas que siguen creyendo y luchando por un país digno sin más guerra, sufren la persecución judicial, los entrampamientos y las inconsecuencias de la intransigencia de una casta de gobernantes y poderosos avaros, rencorosos y vengativos que jamás estuvieron dispuestos a la concordia; que lo único que querían realmente era el desarme de la insurgencia, para proceder no solamente con el aniquilamiento político, moral y físico de su rebeldía, sino con la destrucción de todo aquel o aquella que consideren un peligro para sus privilegios.

Nunca quisieron realmente la paz, ni el Nobel de la Paz Juan Manuel Santos, que ordenó fusilar a Alfonso Cano en total indefensión luego de ser capturado en combate. Ni mucho menos el paramilitar en cuerpo y alma, Álvaro Uribe Vélez, ese sí, mafioso del narcotráfico que ayudó a Pablo Escobar a exportar cocaína a EEUU al autorizarle el funcionamiento de pistas aéreas siendo Director de Aerocivil; ese sí, responsable de la Masacre del Aro entre otras atrocidades; ese sí, el arquitecto de la muerte “accidental” de su cuñado Pedro Juan Moreno. O su pupilo Iván Duque, pelele de bolsillo, que entre más inepto más peligroso por lo chapucero y manipulable (a propósito, ¿qué compromisos hiciste con el Ñeñe Hernández y con Odebrecht, chanchito mandarín?). Bandidos todos, ellos y sus compinches, que arropados con un falso moralismo fraguaron la traición; bandidos todos, ellos y sus secuaces, que gritan “¡cojan al ladrón!” al tiempo que han estado ligados a las mafias de la corrupción de todo tipo en nuestro país, y mientras con el abuso del poder con el que cuentan dentro de la venal institucionalidad que los protege, o del que los ha investido su amo imperial, van agraviando, calumniando y destruyendo a trocha y mocha a sus contradictores, cuando no es que los borran del mapa valiéndose de su peligroso sicariato mediático o de sus esbirros de gatillo ligero, que también los tienen por montones.

Fácil es seguramente para ellos acusarnos a nosotros de ser los que incumplimos el acuerdo y la palabra empeñada, porque no nos quedamos esperando a que nos sigan asesinando, a que nos sigan manoseando el decoro con sus limosnas, a que se sigan burlando de la buena fe con que dimos el paso a la legalidad, o a punta de mentiras nos encarcelen, nos extraditen, o nos mantengan a la defensiva, humillados y estigmatizados. No, ¡al carajo con su farsa! Pues para mi caso cierto es que volví al monte para no dejarme extraditar, tal como lo dice el tal “Juampa”. Supe que mi captura estaba dispuesta para la fecha de mi comparecencia ante la Corte Suprema, el 9 de julio; porque es que eso es parte de la traición toda que nos empuja al rearme luego de observar que también este personaje oscuro que nada de fondo y efectivo hizo para defender el Acuerdo de Paz, desconoce la presunción de inocencia, el debido proceso, el principio de legalidad o cualquier fundamento del derecho que tanto invocan, comenzando por que lo primero que pisotean con su sometimiento al Departamento de Justicia yanqui es el respeto a la soberanía.

Ya lo he dicho y lo repito en versión ampliada: hay más posibilidad que haya pasado más cocaína por las narices del granuja ex-fiscal Martínez Neira y la del señor “Juampa” Santos que por mis manos. Y estos hipócritas lo saben perfectamente.

No es nada fácil construir la reconciliación basada en la justicia social, con sujetos de esta calaña a los que nada se les da escamotear los compromisos de Estado, porque este es para ellos un aparato que precisamente han moldeado como instrumento de guerra para afianzar sus prerrogativas de clase y las de sus amos. No obstante, hay que seguir luchando sin más ingenuidades, por una paz cierta, total y con garantías que impidan que se salgan con la suya estos señores que nos imponen la confrontación porque no son sus hijos los que mueren en ella.

No estamos en una actitud guerrerista, pero tampoco en la de la resignación. Libres de cualquier tipo de intransigencia, nuestra disposición al entendimiento es absoluta, y por ello agradecemos a quienes, como el senador Gustavo Petro, Ayda Abella, Iván Cepeda y muchos otros, se han manifestado llamándonos a persistir en el diálogo y en la búsqueda de una solución incruenta a los retos de la perfidia institucional. Y lo hacemos, partiendo como lo han dicho incluso algunos de nuestros contradictores, de la idea de que la paz se construye fundamentalmente por las comunidades. Nosotros no somos los dueños de ese propósito mayor, ni pretendemos serlo; pero sí somos parte del conjunto social y tenemos también el deber de ayudar a alcanzarlo. En consecuencia, sin ánimo de creer tener la verdad y la razón, la invitación es a que reposadamente se analicen nuestros recientes manifiestos y planteamientos, sin trivializar ni demonizar, sin ridiculizar ni descalificar como lo hacen algunos lambones pagos y oficiosos del establecimiento, muchos de los cuales posan de “independientes” y “demócratas” cuando lo que son es simples mercenarios del micrófono, o de la pluma y el tintero; pues si en realidad se está por encontrar salidas juiciosas a los problemas políticos, económicos y sociales que indudablemente se están agravando en el país, debemos comenzar por generalizar los debates respetuosos, con argumentos, aunque revistan contradicción y choque de ideas.

¡La lucha sigue! ¡Juramos vencer y venceremos!

NOTA: Sobre la curul en el Congreso, señoras y señores del régimen, “pues ahí les dejo su casa pintada”; y sobre los salarios de la Cámara de Representantes que la prensa dice que tengo en ventanilla, estaría muy complacido si esos recursos se destinaran a las víctimas del terrorismo de Estado.

Compatriota, Jesús Santrich

Como diría el general Hermógenes Masa: “Y aún con vida”.

FUENTE: “Sputnik Mundo”

Comunicado de Boltxe: “El futuro es de los pueblos rebeldes”

La decisión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) de retomar el accionar armado combinado con una ofensiva política sin precedentes exige un análisis en profundidad más que una colección de bravos, hurras y demás frases hechas que poco o nada aportan.

Para empezar, es necesario subrayar el gesto hacia el Ejército de Liberación Nacional (ELN) que éste recoge y que supone una unificación, no solo en el plano meramente armado, sino también en la estrategia política, situación que antes no se daba y que incluso en el pasado supuso algún choque armado entre ambos grupos insurgentes.

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La reactivación del Movimiento Continental Bolivariano (MCB) que, en otras palabras, es la reactivación del internacionalismo con mayúsculas – no esos internacionalismos pensados para dar cobertura ideológica a ciertos ególatras – es una importantísima en este puzzle. Hablamos de un internacionalismo que retoma lo mejor de lo que fueron sus inicios y que recogía pueblos que no se resignaban a ser absorbidos por la estrategia bien imperialista, bien reformista.

Pueblos que a partir de una u otra estrategia de lucha (porque las condiciones no son las mismas en todas las partes del planeta) planteaban la vinculación de su futuro con una estrategia de resistencia al imperialismo que les llevase inequívocamente al socialismo, un socialismo que reconociese el derecho de los pueblos a la independencia, un socialismo feminista y respetuoso con los derechos LGTB, un socialismo encaminado a la construcción del ser humano nuevo…

La insurgencia ha apostado por una paz que plantea un escenario nuevo en Colombia. Ha sido respetuosa con sus compromisos hasta el último día, pero ha constatado que por una parte el Estado colombiano – como todos los Estados imperialistas – no fue a la negociación para acercarse a ese escenario de paz con justicia, sino que iba con la única intención de desarmar a las FARC-EP, llevarlas ideológicamente a la socialdemocracia y, por consiguiente, a la aceptación del capitalismo en Colombia y, por último, a la división y fragmentación de las FARC-EP. Una estrategia que en Euskal Herria conocemos de sobra.

Por otra parte, el Estado colombiano se disponía a repetir la estrategia genocida de la década de 1980 con la aniquilación y asesinato de líderes sociales, cuadros políticos y ex-guerrilleros. En esta situación, mantener esa falsa paz, ese mal llamado “proceso de paz”, además de insostenible era suicida.

Las FARC-EP no solo plantean una vuelta a la lucha armada, de momento centrada en labores defensivas. Plantean un amplio diálogo con un sinfín de colectivos, partidos y movimientos sociales que, como ellos mismos dicen, “definan las reformas y ajustes institucionales necesarios para atender los retos que la paz demande, poniendo en marcha un nuevo marco de convivencia política y social”.

E insisten en que existen las herramientas para seguir intentando una salida concertada, impulsando un proceso constituyente abierto hacia la superación de la exclusión, la miseria y las inmensas desigualdades; hacia la democratización en profundidad del Estado y de la vida social, restableciendo la soberanía y garantizando el bienestar y el buen vivir de su pueblo.

Por descontado, los reformistas de aquí y de allá han demonizado esta apuesta por la verdadera paz que ha lanzado la insurgencia. Nos lo esperábamos… Tanto “Timochenko” como Sortu representan la misma podredumbre.

Boltxe Kolektiboa está con las FARC-EP en esta apuesta digna. El futuro es de los pueblos rebeldes.

Por “Boltxe Kolektiboa”

Comunicado del MINH ante la renuncia de Ricardo Rosselló

minhEl Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) se une a la celebración por la victoria histórica del pueblo unido ante la renuncia del ex-gobernador Ricardo Rosselló. Este triunfo es uno colectivo, que ha sido posible gracias a una jornada de manifestaciones intergeneracionales variadas y creativas, que se generaron tanto en Puerto Rico como a nivel internacional. Agradecemos a la diáspora, que una vez más demostró que somos la misma nación puertorriqueña, a los artistas que se hicieron bandera en este llamado, a los jóvenes que asumieron su responsabilidad histórica. En fin, al pueblo puertorriqueño.

Los puertorriqueños y las puertorriqueñas tomamos la responsabilidad que nos corresponde y manifestamos la indignación en cambio social y acción. Repudiamos masivamente el machismo, la misoginia, la burla y el desprecio a la diversidad, a la comunidad LGBTTQIA, a la corrupción, al amiguismo y a la impunidad de quienes se creyeron estar por encima de su pueblo. Reclamamos otro país posible y sabemos que este es el punto de partida para una transformación en la política y en las instituciones. Es por eso que seguiremos en la calle en las manifestaciones convocadas para celebrar y para continuar exigiendo las reivindicaciones necesarias.

Entre estas exigimos que:

  1. El gobernador o la gobernadora designada haga suyos los reclamos del pueblo en esta jornada de manifestaciones.
  2. La eliminación inmediata de la “Ley PROMESA” y de la Junta de Control Fiscal.
  3. La continuidad inmediata de las investigaciones por corrupción, tanto del ex-gobernador como de todos los miembros de su gobierno, y el encausamiento criminal a los culpables.
  4. La auditoría inmediata de la deuda.
  5. El nombramiento inmediato de los cargos vacantes en el Gobierno con candidatos y candidatas que asuman estos reclamos y respondan al pueblo, y que no tengan vinculación con ninguno de los partidos que se han alternado en la gobernanza.
  6. Un proceso de descolonización que cumpla con los parámetros del derecho internacional.
  7. Una reforma radical de la Constitución convocando inmediatamente una Asamblea Constituyente bajo el Artículo VII de la misma para atender los reclamos del pueblo y que elimine la subordinación a la cláusula territorial y la “Ley 600” y una Asamblea Constitucional de Estatus para atender el proceso de descolonización.
  8. Que se declare un estado de emergencia contra la violencia machista.
  9. La no radicación de cargos a los manifestantes que han sido arrestados en la jornada de las manifestaciones.
  10. El rechazo al nombramiento de un monitor federal y la creación de un nuevo cuerpo compuesto por ciudadanos puertorriqueños para la supervisión de la distribución y uso de los fondos federales destinados a la reconstrucción con participación de las comunidades a las cuales deben ser destinados.
  11. La enmienda constitucional o nueva Constitución que incluya el derecho a un referéndum revocatorio.
  12. Exigimos una reforma electoral que incluya el derecho a la constitución y participación de alianzas.

Aún hay mucho por hacer. Hacemos un llamado a continuar la jornada, a sentarnos a hablar como pueblo, a conversar propuestas concretas. Seguimos en la calle.

Dirección Nacional del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano

(M. I. N. H.)

24 de Julio de 2019

Lo nacional y lo internacional en la doctrina marxista-leninista (II)

Veamos ahora el caso de la reciente guerra, de la Segunda Guerra Mundial.

¿Es que podría ser calificada de patriótica la actitud de un proletario alemán que hubiese considerado necesaria la defensa de la patria alemana, después de que las hordas hitlerianas agredieron a los pueblos de varias naciones, y sobre todo, después que agredieron a la Unión Soviética? ¡Es claro que no! No sólo no se le podría considerar como un patriota, sino, por el contrario, como un traidor a su clase, a su pueblo y a su nación.

En cambio, los soviéticos, los checoslovacos, los polacos, los yugoslavos, etc., sí que obraron como verdaderos patriotas. Lo mismo puede decirse de los soldados que combatieron bajo la bandera de los EEUU, Inglaterra, Francia y otros países que formaron el Frente de las Naciones Unidas, aun cuando los círculos dirigentes de sus países perseguían fines distintos de los de la URSS.

Además, en la guerra que acaba de terminar existió una razón fundamental para que el proletariado y su Partido de vanguardia, el Partido Comunista, tomara en sus manos la defensa de su nación agredida por las hordas germano-fascistas y niponas. En una serie de países, los gobiernos burgueses “nacionales” capitularon ante el enemigo y luego colaboraron con él para someter a sus pueblos a la dominación extranjera, traicionando así los intereses de su patria.

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Cartel ensalzador de los valores patrióticos e internacionalistas entre la Unión Soviética y la República Popular China.

Hay quienes dicen que eso es cierto, pero afirman – sin embargo – que los comunistas inspiran su acción en ideas foráneas y no nacionales, y que, por eso, su patriotismo es “dudoso”. Eso también es inexacto.

Inspiramos nuestra acción en una teoría científica, que ha sido elaborada sobre la base del estudio de la experiencia mundial de las leyes que rigen el nacimiento, desarrollo y fin de los diversos sistemas sociales que ha conocido la Humanidad, y nos esforzamos por aplicar los principios científicos a las condiciones concretas de nuestro país.

Querer ignorar el marxismo-leninismo, que no es sólo una ciencia, sino que es una de las ciencias más vastas que ha conocido la Humanidad, es un absurdo.

¿Por qué? Porque, ¿es que puede haber alguien que piense, por ejemplo, que los descubrimientos científicos de un país determinado sirven sólo para ese país y no para otros?

Justamente la verdadera ciencia es la que se enriquece constantemente con las experiencias nacionales obtenidas en la aplicación de los métodos científicos universales. Esto ocurre tanto en las ciencias naturales como en las sociales.

Por otra parte, ¿es que alguien puede “reprocharle” a un hombre de ciencia argentino si, por ejemplo, para perfeccionarse en el estudio de una materia determinada, toma como base la teoría científica elaborada por hombres de ciencia de otros países?

El simple planteamiento del problema demuestra lo absurdo de la posición de los que nos “reprochan” el origen internacional de nuestra teoría científica.

¿Es que los que han estudiado la Historia de la Argentina pueden ignorar, por ejemplo, que los más grandes próceres de la independencia, en particular Moreno, Belgrano, Castelli, San Martín, Monteagudo y otros, inspiraron su acción en la filosofía de los enciclopedistas franceses y en los principios en que se inspiraron los patriotas norteamericanos al luchar por la independencia de EEUU, y en particular en las ideas progresistas de la Revolución Francesa? ¿O es que puede existir alguien que tenga la osadía de considerar que esos próceres nacionales eran “extranjerizantes”, cuya “pureza” patriótica debe ser puesta en tela de juicio debido a que inspiraron su acción en ideas procedentes de pensadores de otros países? Parece que sí, que existen tales gentes.

Ahora bien: ¿es que tales gentes pueden ser consideradas como patriotas argentinos? ¡Es claro que no! Aunque se proclamen monopolizadores del patriotismo y se cubran el pecho de escarapelas nacionales, tales gentes no pueden ni deben ser consideradas como patriotas.

¿Por qué? Porque si sus ideas llegaran a imponerse en el país, en lugar de servir para impulsar a la Argentina por la senda de la cultura, de la democracia y la libertad y hacer de nuestro país uno de los más avanzados de América Latina, lo retrotraerán a la situación de atraso colonial en que vivió anteriormente y le cerrarían toda posibilidad de regreso económico-social y cultural para el futuro.

La ciencia, la cultura, el arte, la economía y la política de un país determinado, o se nutren constantemente con las experiencias que les proporcionan los países más avanzados de su época, o se estancan y se degeneran. Esto es lo que enseña la Historia de la civilización humana.

Por otra parte, la teoría marxista-leninista es una teoría internacional, por cuanto guía la acción del proletariado y de su Partido de vanguardia de todos los países en la lucha por la obtención de las reivindicaciones inmediatas de la clase obrera y del pueblo y por su emancipación de la explotación capitalista y de toda forma de sojuzgamiento nacional.

¿Pero es que las “teorías” en que se apoyan los defensores de los intereses “sagrados” del capitalismo no son, acaso, de carácter internacional? Sí que lo son.

En efecto; nadie es más internacional que el capitalismo, puesto que si alguien ha roto las fronteras nacionales – rompiéndolas en la mayoría de las veces a cañonazos – para invadir a todos los países con sus mercancías, con sus capitales y sus agentes, es justamente el capitalismo.

¿Qué es el imperialismo, sino la doctrina y práctica del expansionismo mundial del capitalismo?

Resulta claro, pues, que el internacionalismo proletario que practican los comunistas, no sólo no debilita su sentimiento nacional, sino que lo refuerza. Esto es lo que determina que los comunistas sean los verdaderos patriotas de nuestra época.

Por eso, cuando alguien, desde arriba o desde abajo, se atreve a poner en duda el patriotismo de los comunistas, nuestros camaradas no sólo no deben tomar una actitud defensiva ante los que hacen tales manifestaciones, sino que deben pasar a la ofensiva y exigir que sean ellos los que demuestren su grado de patriotismo, pues los comunistas, aquí como en todas partes del mundo, son los que se han colocado y se colocan siempre a la cabeza de su clase obrera y de su pueblo en la lucha por el progreso de su país, por el bienestar social y por la defensa de la independencia de su patria.

Ser patriotas comunistas es hoy, pues, el timbre de honor más grande que puede tener un ciudadano.

Por Victorio Codovilla

Conferencia pronunciada en las Jornadas de Educación con motivo del 1º Centenario del Manifiesto del Partido Comunista (1948)

Lo nacional y lo internacional en la doctrina marxista-leninista (I)

Hay quienes dicen que es debido a que los comunistas practicamos el internacionalismo proletario no podemos ser buenos patriotas, puesto que, según ellos, lo primero se contradice con lo segundo; pero esta afirmación no es exacta.

¿Por qué?

Porque el marxismo-leninismo, al mismo tiempo que enseña a seguir las mejores huellas del internacionalismo, las del internacionalismo proletario, enseña a sus adeptos a inspirar su acción en las mejores tradiciones patrióticas de su país.

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Victorio Codovilla fue un destacado dirigente comunista argentino, Secretario General del Partido Comunista de la Argentina entre 1941 y 1963. Murió en Moscú en 1970.

El creador de nuestra doctrina, Carlos Marx, enseñó a los pueblos de los países capitalistas colonizadores que “un pueblo que oprime a otro pueblo jamás puede ser libre”, y enseñó a los pueblos de los países coloniales y dependientes que la rebelión contra la opresión nacional es sagrada; y que, por consiguiente, los comunistas de unos y otros países debían luchar en frentes distintos, pero coincidentes; unos para impedir la colonización, y otros, para expulsar a los colonizadores.

Por otra parte, y contrariamente a lo que algunos piensan, el marxismo se diferenció siempre del anarquismo por el hecho de que mientras éste propaga el “nihilismo nacional”, el marxismo valora justamente las aspiraciones nacionales de los pueblos, y por eso es el campeón de la lucha por la independencia económica y por la soberanía nacional.

Marx y Engels plantearon el problema de que hay que defender la propia nación contra los agresores, y que hay que luchar para arrojar del suelo patrio a los dominadores extranjeros a fin de unificarla geográfica, étnica y políticamente.

Muchas veces se ha puesto de relieve el grandioso significado de la Comuna de París, como ejemplo de cómo el proletariado puede conquistar el poder, y cómo desde él puede construir un nuevo Estado obrero y democrático.

Sin embargo, el aspecto nacional, patriótico, de la lucha de los comuneros no siempre se ha puesto suficientemente de relieve. No siempre se ha señalado que los comuneros de París fueron los que dieron uno de los ejemplos más grandes de patriotismo en el siglo XIX. No siempre se ha explicado que los obreros de París tomaron el poder y establecieron la Comuna después de que el gobierno aventurero de Napoleón III (“Napoleón el Pequeño”) fue derrotado en la guerra por los alemanes, y después que, escapándose a Versalles – la ciudadela de la reacción francesa – su gobierno dejó abiertas las puertas de París al invasor germano. Ahora bien; la lucha de los partidarios franceses de la Internacional fundada por Marx y Engels, o sea, de los comuneros de París, se realizó en dos frentes: contra los ejércitos invasores de Bismarck y contra los capituladores y traidores nacionales: los versalleses; es decir, que los patriotas comunistas de aquella época tuvieron que luchar, al mismo tiempo que contra los invasores prusianos, contra las capas dirigentes vendepatrias de la burguesía nacional, del mismo modo que en la reciente guerra los comunistas franceses tuvieron que luchar al mismo tiempo que contra las hordas invasoras hitlerianas, contra las capas dirigentes vendepatrias de la burguesía nacional, que abrieron las puertas de Francia al enemigo y buscaron el apoyo de sus bayonetas para impedir que el pueblo francés triunfara contra sus enemigos internos y externos.

Hecho significativo: para batir la Comuna, los alemanes ayudaron a sus “enemigos” franceses a reorganizar un ejército contrarrevolucionario, poniendo en libertad a prisioneros de guerra y ayudándolos en el asalto a París.

Este fue un ejemplo histórico del sediciente “patriotismo” de la burguesía, y del verdadero patriotismo del proletariado y de su Partido Comunista.

Se dirá: ¿cómo se explica, entonces, que en el Manifiesto Comunista se hable justamente de que “el proletariado no tiene patria”?

Pasa con ese concepto de Marx, como pasó con otros, o sea, que se lo separa del conjunto del pensamiento marxista del cual forma parte, y luego se le da una interpretación torcida con el fin de presentar bajo una falsa luz a los comunistas.

En efecto; al afirmar Marx en el Manifiesto Comunista que “los proletarios no tienen patria”, quiso significar que sus intereses no coincidían con los que los círculos dirigentes de la burguesía defendían, y que por consiguiente su actitud en cuanto a la defensa de la patria dependía de si se trataba verdaderamente de defender la patria agredida por otra nación con fines de sumisión y explotación; o si se trataba de una guerra de agresión desencadenada por esos círculos dirigentes que, en nombre de la patria y de la “defensa nacional”, se proponían someter y expoliar a otro país.

Por ejemplo, ¿es que podría ser considerada como una guerra justa, por la defensa de la patria, si el gobierno de un país determinado desencadenara una guerra contra otro país con el fin de arrebatarle parte de su territorio, o con el fin de dominar y esclavizar a otros pueblos?

De ninguna manera.

En cambio, supongamos que el gobierno de nuestro país resistiera hasta el fin las imposiciones económicas, políticas y militares del Gobierno imperialista norteamericano, y que con el fin de quebrar su resistencia, dicho gobierno agrediera – directa o indirectamente – a nuestro país. ¿Cuál debería ser y será nuestra actitud? No puede ser otra que la de ponernos a disposición de nuestro pueblo y de nuestro gobierno, y empuñar las armas para defender la libertad y la independencia de nuestra patria.

¿Cuál debería ser y será, en cambio, la actitud de los comunistas y de los verdaderos patriotas norteamericanos en ese caso? No puede ser otra que la de luchar contra su propio gobierno, también con las armas en las manos, para impedir que pueda someter y esclavizar a nuestro pueblo y a nuestra nación.

Tal debe ser, y no cabe duda que lo será, la actitud distinta pero coincidente de los comunistas de uno y otro país, y procediendo así, ambos defenderían los verdaderos intereses de su pueblo y de su nación.

El negacionismo del Reino de España sobre la colonización

¿Acaso el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador miente cuando dice que el coloniaje español en América Latina y el Caribe se hizo con la espada y con la cruz y que hubo matanzas e imposiciones? AMLO habló claro y ahora se le tacha de revisionista.

El “pecado” de AMLO, como se conoce popularmente al presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, que desató la furibunda respuesta del Reino de España, fue decir “que se haga un relato de agravios y se pida perdón a los pueblos originarios por las violaciones a lo que ahora se conoce como derechos humanos”.

Además, el presidente mexicano nos recordó algo que está a la vista de todos en varias ciudades de Latinoamérica, al hacer referencia a las iglesias construidas sobre las edificaciones de las culturas precoloniales, lo cual constituyó uno de los mayores simbolismos del ignominioso coloniaje.

El Reino de España “rechaza con toda firmeza”

El negacionismo de los hechos históricos de parte del gobierno de Pedro Sánchez se hace patente con cada palabra utilizada en un comunicado oficial emitido, pues evita a toda costa hablar de invasión cuando indica que la “llegada” hace 500 años de los españoles a las actuales tierras mexicanas “no puede juzgarse a la luz de consideraciones contemporáneas”.

Para que no quede duda, fue la propia Ministra de Educación y Formación Profesional del Reino de España y Portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, quien dijo públicamente a AMLO que “el revisionismo está fuera de lugar”. La pregunta inmediata que surge es, ¿por qué tan airadas respuestas?

El sentir de la heterogénea sociedad española respecto de la Historia de México se puede palpar a través de las reacciones de algunos políticos, entre ellos Albert Rivera, el líder del partido derechista “Ciudadanos”, a quien le parece que “la carta de López Obrador es una ofensa intolerable al pueblo español”.

Al otro lado del tablero Enrique Santiago, Secretario General del Partido Comunista de España (PCE), dijo que “la ignorancia se cura leyendo a Fray Bartolomé de las Casas. Las conquistas se hacen a sangre y fuego, y claro que ameritan excusas”. Juan Carlos Monedero, de Podemos, por su parte dijo que López Obrador tiene razón.

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El Convento de Santo Domingo, construido en la ciudad de Cuzco (Perú) sobre las ruinas del Templo del Coricancha, donde se rendía adoración a Inti, dios inca que encarnaba al Sol (FOTO: María Luisa Ramos Urzagaste)

¿Quién manipula y utiliza la Historia?

Queda claro por las reacciones que el tema no es menor en España. Pedir al reino que reconozca el cruel coloniaje implicaría cuestionar también su celebración del 12 de octubre como “Día de la Hispanidad”, que se celebra con un espectáculo militar – por cierto, cuestionado por algunos sectores políticos españoles que no toman parte de dichos actos.

Los textos de enseñanza utilizan esa etapa para mostrar que el Reino de España logró en ese período de la Historia de la Humanidad una supremacía sin precedentes en el mundo. Es claro que se utiliza el hecho para dotar de orgullo a sus ciudadanos.

A tal grado está enraizado ese sentimiento y añoranza en algunos altos cargos, que el 30 de marzo de 2017 el entonces presidente de la Radio Televisión Española (RTVE), José Antonio Sánchez Domínguez, en una conferencia magistral en la Casa América de Madrid, denominada “Obra de España en América”, se enorgullecía de la labor “evangelizadora y civilizadora” de su país.

Sánchez Domínguez negó el exterminio de la población local a mano de los colonizadores “por el avanzado nivel cultural de los españoles, que tenían conocimiento de Petrarca o Dante”.

El funcionario intentaba convencer al auditorio de los beneficios del coloniaje diciendo que “los pueblos bárbaros, cuando han transitado desde la orilla de la esclavitud hasta la ribera de la libertad, lo han hecho tras haber sido civilizados”.

Por cierto, el vídeo completo de dicha conferencia fue retirado para evitar generar más polémica. No obstante, los profesionales de los Servicios Informativos de TVE reaccionaron indignados y en un comunicado decían que se avergonzaban de las palabras de Sánchez Domínguez sobre la conquista de América.

La Embajada del Estado Plurinacional de Bolivia, en ese momento a mi cargo, hizo patente y público su rechazo a dichas palabras y se le remitió al señor Sánchez Domínguez, para que se ilustre, un ejemplar del libro “Las venas abiertas de América Latina”, de Eduardo Galeano, libro de alta rigurosidad en sus datos históricos.

Eduardo Galeano cuenta que al redactar dicho libro quería difundir datos desconocidos, que estaban encerrados bajo siete llaves, y presentó el libro al concurso de ensayos de la Casa de las Américas en 1970 y perdió porque, como dice él, “no cumplía con algunas de las reglas que vaya a saberse qué dioses exigían”.

El Archivo General de Indias en Sevilla

Si de refrescar la memoria se trata, y para evitar que alguien pretenda distorsionar la Historia, cualquiera puede referirse al Archivo General de Indias de Sevilla, cuyos más de 43.000 legajos con más de 80 millones de páginas en documentos originales están a disposición.

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El Archivo General de Indias se creó en 1785 en Sevilla por deseo del rey Carlos III, con el objetivo de centralizar en un único lugar la documentación referente a la administración de los territorios ultramarinos españoles

En estos fondos se resguardan más de tres siglos de la Historia que abarca desde Tierra de Fuego hasta el sur de EEUU, escrito por españoles.

La Iglesia fue un instrumento de colonización

Tres papas pidieron perdón por pecados contra los pueblos originarios, como lo indica un sitio web de la Ciudad del Vaticano. Lo hizo San Juan Pablo II en 1992, Benedicto XVI en 2007 y el actual papa Francisco en 2015 y 2016.

El papa Francisco, en Bolivia, manifestó:

“Les digo, con pesar: se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios. Lo han reconocido mis antecesores, lo ha dicho el CELAM, el Consejo Episcopal Latinoamericano, y también quiero decirlo. Al igual que San Juan Pablo II, pido que la Iglesia se postre ante Dios e implore por los pecados pasados y presentes de sus hijos.”

¿Qué se cuenta sobre nuestra Historia a los niños?

Un dato curioso y a tono con el tema abordado es el hecho de que hace poco el grupo español PRISA, dueño de varios medios de comunicación, ha adquirido la Editorial “Santillana”. El Grupo PRISA es el mayor grupo de medios de comunicación en España y la región latinoamericana. Posee radio, televisión, prensa escrita y editoriales, de contenidos informativos, culturales y educativos.

Por su parte, la editorial española “Santillana” tiene fortísima presencia no solo en su país de origen, sino también en Latinoamérica, y una de sus principales líneas son los libros de educación que se usan en escuelas latinoamericanas.

La polémica sobre el tema continuará, pues AMLO propone que a propósito de que en 2021 se cumplirán 500 años de la conquista de la antigua Tenochtitlán, hoy Ciudad de México, se haga un relato de agravios, que seguro, luego de las sendas respuestas, no dejará en manos del Reino de España.

Mientras tanto, será interesante echarle una mirada a los actuales textos de Historia con que se forman las nuevas generaciones.

Por María Luisa Ramos Urzagaste

Embajadora del Estado Plurinacional de Bolivia ante el Reino de España