El trance de China con Maduro

maduro_y_xi_jinping
Nicolás Maduro y Xi Jinping durante un encuentro bilateral en 2014.

China observa con cierta angustia la inestabilidad creciente que vive la Venezuela de Maduro. Durante el mandato de Hugo Chávez, los vínculos bilaterales se intensificaron de forma exponencial en función de una simpatía estratégica y visión compartida del orden internacional que encontraba en el suministro de barriles de petróleo un fundamento capaz de hacer pasar a un segundo plano las contradicciones, fragilidades y reveses. El propio Nicolás Maduro tuvo la oportunidad de afianzar esa relación en su período al frente de la diplomacia venezolana.

Las inversiones chinas en Venezuela han crecido significativamente en los últimos lustros y son cuantiosas. De hecho, los recursos invertidos superan ampliamente los préstamos otorgados por China al resto de los países de la región. Hoy, los intereses económicos chinos van más allá de la energía, abarcando numerosos dominios en los que sus empresas están presentes: desde la industria a la agricultura, el transporte, la vivienda, etc.

Maduro, con abierta simpatía por el modelo chino de desarrollo, estimuló la creación de zonas económicas especiales, en buena medida financiadas con préstamos procedentes del Gigante Asiático.

La receptividad bolivariana explica que altos dirigentes del Gigante Asiático, incluido el propio presidente Xi Jinping o el vicepresidente Li Yuanchao, hayan calificado a Venezuela como su más fiel aliado en América Latina. Pese a que ahora ven peligrar el futuro de una relación que se pretendía modélica para otros países de la región, esas palabras no son retóricas. Por otra parte, la alianza con China es una pieza clave de la política exterior del presidente Maduro y a partir de ahora lo será más ante la expectativa del aislamiento alentado por las potencias occidentales tras la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente.

Pero hay luces y sombras en el entendimiento bilateral. Pekín, por ejemplo, dio largas abiertamente a un hipotético acuerdo con el ALBA que pudiera ser interpretado como un aval sin matices al bloque promovido por Venezuela. También desechó un papel protagonista de Caracas en la gestión parcial de su relación con la CELAC. Siempre marcó distancias con el tono anti-estadounidense del discurso bolivariano por más que simpatizara con el énfasis en la defensa de la soberanía nacional. En suma, fiel a su pragmatismo, trató de mitigar la hipotética carga ideológica de la relación bilateral y evitar dar la impresión de abrigar la más mínima intención de contrariar los intereses de EEUU. Voluntad política y hasta entusiasmo, pero con silenciador.

Cada vez con más insistencia, no pocos inversores orientales – en su mayoría públicos – alertaron al Gobierno chino de lo arriesgado de la apuesta significando los numerosos condicionantes que pueden derivar en un escenario de caos similar al experimentado en otras latitudes, con pésimas consecuencias para los intereses de su país. Esto no es nuevo. Libia está en la mente de todos. Pero aunque la preocupación va en aumento, no parece que China vaya a desentenderse y dejar caer sin más a Maduro. Con pocos puentes tendidos hacia la oposición y dificultades para acompañar las alternancias, el afán de afirmación global de sus intereses que hoy determina su política exterior podría incitarle a elevar el tono de su apuesta.

Por Xulio Ríos

Anuncios

Comunicado de solidaridad del PCPE ante las amenazas del imperialismo

descargaLos últimos acontecimientos en Venezuela se sitúan en el proyecto de la oligarquía venezolana y del imperialismo, principalmente de EEUU, para pasar de la injerencia a la intervención sin máscara.

Continuando con la escalada de violencia de los grupos fascistas que coordinan sus acciones con una provocadora convocatoria de la Asamblea Nacional para intentar frenar el ensayo electoral convocado por el Consejo Nacional Electoral (CNE) para la jornada del 30 de julio, donde se elegirán a los delegados de la Asamblea Nacional Constituyente, hace que el imperialismo anuncie medidas de intervención económica que pueden preludiar la militar.

La batería mediática arrecia incluso con la posibilidad de que la Asamblea Nacional nombre un gobierno paralelo que pueda ser reconocido por los gobiernos de países imperialistas y satélites, que vayan creando nuevos elementos para “legalizar” la intervención. La puesta en escena de cinco ex-presidentes latinoamericanos (a los que se les ha pagado 25.000 dólares para el viaje) en la convocatoria de la Asamblea Nacional, es otro aspecto de esta escenificación. Es necesario recordar cómo se produjo el golpe de Estado de abril de 2002, cuando varios gobiernos – entre ellos el presidido por Aznar – reconocieron inmediatamente al gobierno golpista de Carmona. En estas coordenadas de intentar generar una situación de caos, también el anuncio de los golpistas (y antihuelgas obreras) de convocatorias de huelga general para varios días, añade otro elemento de confrontación para esa fecha.

El Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) denuncia, pues, la grave escalada del imperialismo contra el proceso bolivariano y contra su convocatoria de Asamblea Nacional Constituyente del 30 de julio, que va a tratar de impedir por todos los medios.

El PCPE se solidariza con el pueblo bolivariano para derrotar definitivamente los planes de golpe de Estado y de intervención militar imperialista.

El PCPE considera que la agudización de la lucha de clases en Venezuela requiere del más amplio frente anti-imperialista en el propio país y a nivel internacional. La Jornada Internacionalista del pasado 14 de julio, que en el Estado Español también se materializó en múltiples actividades en diferentes localidades, debe ser un elemento de permanente manifestación internacionalista.

El PCPE apoya la propuesta de los camaradas del Partido Comunista de Venezuela (PCV) de aprovechar la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente para que el proceso bolivariano avance hacia la consecución del poder obrero y popular en la única senda que garantiza la victoria: el socialismo.

Secretaría Internacional del PCPE

22 de Julio de 2017

Venezuela responde sobre el confuso incidente del Palacio Legislativo

VenezuelaEl Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela, ante los presurosos pronunciamientos de los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay, acerca de un confuso incidente ocurrido el 5 de julio de 2017, en el Palacio Federal Legislativo, manifiesta lo siguiente:

El Presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, apenas tuvo información sobre los hechos ocurridos en el Palacio Federal Legislativo, rechazó de manera inmediata y categórica el uso de cualquier forma de violencia.

El Presidente Nicolás Maduro Moros instruyó a los órganos competentes del Estado a realizar las investigaciones correspondientes para determinar lo ocurrido y establecer las responsabilidades del caso.

Resulta revelador y preocupante el doble rasero de los precitados gobiernos al condenar la violencia cometida únicamente contra una de las partes involucradas, ignorando todas las víctimas, al tiempo que guardan ensordecedor silencio ante los actos terroristas ocurridos el pasado 27 de junio de 2017, en la ciudad de Caracas, contra las sedes y el personal del Tribunal Supremo de Justicia y el Ministerio del Interior, Justicia y Paz.

Preocupa que estos gobiernos, bien por su acción u omisión, alientan y respaldan la violencia opositora al no condenarla a tiempo. En tal sentido, escandaliza la ausencia de expresiones de condena, rechazo o repudio por parte de dichos gobiernos ante actos de patológica crueldad como la quema de personas e infraestructuras públicas por parte de sectores violentos de la oposición venezolana.

La República Bolivariana de Venezuela les recuerda a los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay que es un Estado soberano e independiente, capaz de reconocer críticas cuando son efectuadas con genuina preocupación, así como también su firmeza para rechazar las maniobras fariseas de poderes interesados en promover la violencia en Venezuela.

República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores

Caracas, a 5 de julio de 2017

El nacionalismo revolucionario de José Carlos Mariátegui

José Carlos Mariátegui es, sin duda, uno de los referentes del marxismo latinoamericano y, obviamente, del marxismo indoamericano. Mariátegui representa la lucha contra la dependencia y el coloniaje. El revolucionario peruano trata de entender y desentrañar la compleja realidad de su país, y su respuesta no podrá ser otra que la de señalar los elementos orgánicos e ideológicos que deben ser puestos en movimiento para “peruanizar el Perú”, o lo que es lo mismo, emancipar a las clases explotadas y desposeídas.

jose-carlos-mariategui
El comunista peruano José Carlos Mariátegui (1894-1930)

El texto que elegimos en esta ocasión es un fragmento de “Nacionalismo y vanguardismo”, de 1925 (compilado en “Peruanicemos el Perú”). Un texto que encuadra perfectamente el socialismo de Mariátegui. Un socialismo que no puede ser “anti-nacional”, puesto que sería un sinsentido en aquellos pueblos – explotados y dependientes – que luchan por su emancipación. Por el contrario, el Gran Amauta del Perú defiende un socialismo que sea indigenismo revolucionario y patriotismo revolucionario de los pueblos en lucha. Un socialismo que se exprese como nacionalismo revolucionario en oposición al ideario nacional-eurocéntrico de la oligarquía peruana:

“Para sentir a sus espaldas una antigüedad más respetable e ilustre, el nacionalismo reaccionario recurre invariablemente al artificio de anexarse no sólo todo el pasado y toda la gloria de España sino también todo el pasado y la gloria de la latinidad. Las raíces de la nacionalidad resultan ser hispánicas y latinas. El Perú, como se lo representa esta gente, no desciende del Inkario autóctono; desciende del Imperio extranjero que le impuso hace cuatro siglos su ley, su confesión y su idioma”.

Nacionalismo y socialismo

La vanguardia propugna la reconstrucción peruana, sobre la base del indio. La nueva generación reivindica nuestro verdadero pasado, nuestra verdadera Historia. El pasadismo se contenta, entre nosotros, con los frágiles recuerdos galantes del Virreinato. El vanguardismo, en tanto, busca para su obra materiales más genuinamente peruanos, más remotamente antiguos.

Y su indigenismo no es una especulación literaria ni un pasatiempo romántico. No es un indigenismo que, como muchos otros, se resuelve y agota en una inocua apología del Imperio de los Incas y de sus faustos. Los indigenistas revolucionarios, en lugar de un platónico amor al pasado incaico, manifiestan una activa y concreta solidaridad con el indio de hoy.

Este indigenismo no sueña con utópicas restauraciones. Siente el pasado como una raíz, pero no como un programa. Su concepción de la Historia y de sus fenómenos es realista y moderna. No ignora ni olvida ninguno de los hechos históricos que, en estos cuatro siglos, han modificado, con la realidad del Perú, la realidad del mundo.

Cuando se supone a la juventud seducida por mirajes extranjeros y por doctrinas exóticas, se parte, seguramente, de una interpretación superficial de las relaciones entre nacionalismo y socialismo. El socialismo no es, en ningún país del mundo, un movimiento anti-nacional. Puede parecerlo, tal vez, en los imperios. En Inglaterra, en Francia, en EEUU, etc., los revolucionarios denuncian y combaten el imperialismo de sus propios gobiernos. Pero la función de la idea socialista cambia en los pueblos política o económicamente coloniales. En esos pueblos, el socialismo adquiere, por la fuerza de las circunstancias, sin renegar absolutamente ninguno de sus principios, una actitud nacionalista. Quienes sigan el proceso de las agitaciones nacionalistas en el Rif, en Egipto, en China, en la India, etc., se explicarán sin dificultad este aspecto, totalmente lógico, de la praxis revolucionaria. Observarán, desde el primer momento, el carácter esencialmente popular de tales agitaciones. El imperialismo y el capitalismo de Occidente encuentran siempre una resistencia mínima, si no una sumisión completa, en las clases conservadoras, en las castas dominantes de los pueblos coloniales. Las reivindicaciones de independencia nacional reciben su impulso y su energía de la masa popular.

Uno de los fenómenos más interesantes, uno de los movimientos más extensos de esta época es, precisamente, este nacionalismo revolucionario, este patriotismo revolucionario. La idea de la nación – lo ha dicho un internacionalista – es en ciertos períodos históricos la encarnación del espíritu de libertad. En el Occidente europeo, donde la vemos más envejecida, ha sido, en su origen y desarrollo, una idea revolucionaria. Ahora tiene este valor en todos los pueblos que, explotados por algún imperialismo extranjero, luchan por su libertad nacional.

FUENTE: “El País Canario”

La hipotética guerra civil en Venezuela y la ecuación de Rusia

Por Basem Tajeldine

1062613727Escuchaba la excelente entrevista realizada por la compañera Erika Ortega Sanoja de Russia Today (RT) al reconocido analista francés Thierry Meyssan, y la certeza de todas las advertencias que hemos hecho por las amenazas que se ciernen sobre Venezuela la sentí de pronto como un golpe. Siempre he creído en la posibilidad del error de mis análisis; en el más común error de la exageración cuando incurro en las comparaciones de los escenarios, los actores que se aprecian en el tablero del Medio Oriente y Latinoamérica. Las diferencias subyacentes entre ambos escenarios, entre ellas las culturales, agregan a la posibilidad de estar equivocado. Pero Meyssan tiene en su historial la dolorosa condición de no fallar en sus análisis, predicciones, y de estar siempre allí, en el lugar de los acontecimientos, antes y después del caos, para contar la verdad de primera mano al mundo.

La conclusión a la que llegó Meyssan va mucho más allá de lo que imaginaba o creía posible. Para el serio analista, EEUU está decidido a caotizar Venezuela, provocar una guerra civil para no sólo poder acabar definitivamente con la Revolución Bolivariana y el chavismo – que será su primer objetivo – sino también para destruir el Estado nacional de manera que permita acabar con cualquier forma de resistencia futura. Igualmente, el intelectual belga, amigo de Venezuela, Michel Collon, ha dicho algo parecido refiriéndose al “caos constructivo” aplicado por la OTAN en el Medio Oriente.

Para poder explicarlo mejor, el analista francés se remontó a 2004 cuando “varios expertos del Pentágono explicaron que, en lo sucesivo, EEUU iba a librar nuevas guerras para dividir el mundo en dos zonas, que consistía en mantener una zona estable para EEUU y sus aliados (…) y otra zona donde no hubiera gobierno estable ni desarrollo, sino el caos”, para garantizar que nadie pudiera desarrollar un poderío que amenazara su hegemonía mundial”. Lo que complementó diciendo que la situación en Venezuela ya está lista, y cuando EEUU lo desee, va a comenzar la guerra.

Meyssan ejemplificó con el modus operandi del imperialismo contra otros países. Manifestó:

“Cuando estudiamos lo que pasó en Ucrania, en Siria o en Libia, es exactamente la misma metodología que se aplica hoy contra Venezuela; siempre comienza exactamente igual: se acusa al Gobierno de cometer crímenes horribles (…) luego envían al país unas fuerzas especiales, unos francotiradores, que se colocan en los techos durante una manifestación, con el objetivo de disparar tanto contra los manifestantes como contra la Policía (…) Eso crea una confusión enorme, y cada bando está convencido de que fue el otro el que le disparó, y ese es el comienzo de un enfrentamiento interno.”

De esta forma comenzaría una “guerra simbólica” que utilizarían los medios internacionales para explicar que se trata de una “revolución” a la que EEUU prestaría todo su apoyo a través de sus ONG y las bases militares dispuestas en los países vecinos que rodean a Venezuela. Recordó Meyssan que contra Libia utilizaron a Egipto (y a Malta también); en el caso de Siria, utilizaron a casi todos los Estados aledaños: Turquía, Líbano, Irak, Jordania e Israel. Si van a atacar a Venezuela, sin duda van a utilizar a un Estado o a varios Estados fronterizos de Venezuela, como es el caso de Colombia.

Al final de su entrevista, Meyssan regaló un consejo a la derecha venezolana y a sus seguidores diciendo que “todas estas oposiciones están cometiendo un error, pues los movimientos opositores, ya sea en Venezuela o en el mundo árabe, serán todos destruidos, tal y como habrán permitido la destrucción de los gobiernos a los que se oponen, porque EEUU se burla de ellos más que de los gobiernos”.

¿Guerra civil en Venezuela?

23796mapa20de20venezueka
Mapa de la República Bolivariana de Venezuela y sus Estados, incluyendo el territorio reclamado de la Guayana Esequiba, administrado por la República Cooperativa de Guyana.

Hoy somos muchos quienes hemos venido denunciando que la extrema derecha venezolana y sus disociados seguidores juegan con fuego, y cegados por la codicia, el odio irracional y el engaño no se percatan que están siendo utilizados por el imperialismo para un juego en el que todos perderíamos, menos las compañías que se lucran de la guerra y la destrucción. Las potencias capitalistas saben que la crisis estructural del sistema no podrá ser salvada de la misma forma que se hizo en el pasado, durante la Gran Depresión de 1929, por medio de las guerras entre potencias que hoy ostentan armas nucleares. La guerra se la impondrán a la perfieria capitalista.

Una guerra civil no es un juego de niños guarimbeando, esperando que con sus acciones callejeras y el vandalismo caiga el Gobierno. En lo absoluto. Una guerra civil es cosa de hombres y mujeres empuñando armas pesadas, de guerra, de alto poder destructivo que haría imposible evitar daños contra todos. Todos pagaríamos por igual. Todos habríamos perdido la guerra el mismo día de su inicio. Ésta no sería una guerra de 30 millones de venezolanos luchando entre sí, así como muchos imaginan. Una guerra de todos contra todos. No. Las armas estarán sólo en manos de quienes saben utilizarlas, por lo general en batallones, unidades, frentes de decenas, cientos o miles de personas bajo la dirección de uno de los dos bandos enfrentados, o 3, o 4, o 10 o 100 bandos enfrentados, tal como sucede en Siria y Libia, porque el plan imperial es dividirnos para destruir el país. De esta forma, en un profundo escenario de conmoción nacional, entraría abiertamente EEUU bajo su predilecta excusa de la “defensa de los derechos humanos”, la “responsabilidad de proteger” y la “defensa de sus intereses nacionales”, etc.

¿Qué podría hacer el país para resistir ante la embestida imperialista?

La respuesta no es fácil, pues no basta con tomar conciencia de la gravedad del asunto e iniciar una gran campaña de concienciación para sumar voluntades en Venezuela y el mundo por la paz, y menos entre los opositores – cosa que hoy sería imposible, hasta que los primeros bombazos estadounidenses o una guerra con Colombia haga ablandar las posiciones, cosa que sería demasiado tarde. Es preciso reflexionar profundamente, dejar los dogmas y las posiciones principistas de lado, para poder entender que la única forma de resistir a la embestida imperialista y a sus lacayos de la región es como lo hizo Siria. El Gobierno venezolano debe integrar a Rusia y a otros países aliados en una ecuación que podemos denominar como Muralla de Defensa Anti-Imperialista.

Si EEUU cuenta con varias bases militares en Colombia dispuestas para agredir a Venezuela, como ha admitido el Senado de EEUU, bien sea de forma directa o indirecta utilizando al Estado colombiano y sus grupos mercenarios, también Rusia debería ser convencida de estar presente en Venezuela bajo una figura que no necesariamente signifique una base militar permanente, sin limitaciones e inmunidades para sus soldados como lo hace precisamente EEUU con sus lacayos.

¿Estaría interesada Rusia en apoyar a Venezuela? ¿Cuál sería el costo político y económico que implicaría para la defensa del país? Son preguntas que quedan por responder.

¿Hacia una “Primavera Latina”?

Por Thierry Meyssan

nicolas_maduro_gaceta_16may2017Con el tiempo, numerosos líderes políticos del mundo entero han reinterpretado las “primaveras árabes”. Lo que al principio parecía ser una serie de revoluciones espontáneas contra gobiernos autoritarios se ve hoy en día como lo que realmente es: un plan anglosajón de desestabilización de toda una región del mundo para poner en el poder a los Hermanos Musulmanes. El recuerdo de la “revuelta árabe de 1916”, durante la cual Lawrence de Arabia sublevó la región en contra del Imperio Otomano haciendo que los pueblos soñaran con la libertad para acabar sometiéndolos al Imperio Británico, está ahí para demostrarnos que Londres dispone de la experiencia necesaria para ello.

Los anglosajones están preparando al parecer una nueva ola de pseudo-revoluciones en Latinoamérica. Todo comenzó con un decreto del entonces presidente Barack Obama, emitido el 9 de marzo de 2015, que declaraba un estado de emergencia ante la extraordinaria amenaza que la situación en Venezuela supuestamente representaba para EEUU. Ese documento suscitó en todo el continente una ola de indignación que obligó al presidente estadounidense a presentar excusas durante una cumbre regional. Obama se excusó… pero no anuló el decreto y los preparativos para una nueva guerra siguieron adelante.

Es importante observar que el texto de Obama sobre Venezuela no es una ley, como la “Syrian Accountabilty Act” adoptada bajo la administración de George W. Bush en 2003, sino un decreto presidencial. Eso implica que el poder ejecutivo no está obligado a rendir cuentas al legislativo sobre los preparativos que lleva al cabo al respecto.

En el mundo árabe en general, y en el caso de Siria en particular, los anglosajones necesitaron 8 años para iniciar las acciones. Pero numerosos elementos hacen pensar que necesitarán menos tiempo para emprender un programa de destrucción en Latinoamérica.

En Brasil, justo antes de los Juegos Olímpicos, estallaron una serie de desórdenes contra el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff. Esta última fue destituida como resultado de un procedimiento parlamentario, legal pero totalmente en contradicción con el espíritu de la Constitución.

El golpe parlamentario contra Dilma Rousseff fue implementado, bajo el control del Banco Central – cuyo segundo al mando tiene doble nacionalidad, brasileña e israelí – por un grupo de diputados hoy metidos hasta el cuello en graves escándalos de corrupción. Los servicios de seguridad brasileños se mantuvieron extrañamente pasivos durante el golpe. ¿Cómo se explica eso? Con vista a los Juegos Olímpicos, se hallaban bajo la supervisión de expertos israelíes. Actualmente, el nuevo presidente Michel Temer – quien tiene doble nacionalidad brasileña y libanesa – es objeto del más amplio rechazo popular.

La situación no es mucho mejor en México, país ya de hecho dividido en cuatro. El norte exhibe un fuerte crecimiento mientras que el sur está en plena recesión. Los dirigentes políticos mexicanos han vendido PEMEX, la empresa petrolera nacional, y todas sus reservas, a EEUU, que por consiguiente ya no necesita el petróleo de Oriente Medio. Sólo el Ejército parece creer aún en el concepto de “patria”.

En Venezuela, la oposición ha logrado capitalizar algunos errores económicos del gobierno para realizar unas pocas grandes manifestaciones pacíficas. Pero también organiza simultáneamente minúsculas concentraciones extremadamente violentas durante las cuales han sido asesinados tanto policías como manifestantes. Creando la confusión, las agencias de prensa internacionales dan la impresión de que ha comenzado una revolución contra los chavistas, lo cual no tiene absolutamente nada que ver con la realidad.

En conclusión, los tres principales Estados latinoamericanos están siendo desestabilizados al mismo tiempo. Tal parece como si los neoconservadores estadounidenses, previendo un posible restablecimiento de la paz en Siria, estuviesen acelerando la aplicación de sus planes en Latinoamérica.

El viernes 12, en una alocución transmitida por televisión, el presidente venezolano Nicolás Maduro puso en guardia al pueblo sobre el proyecto anglosajón de la “Primavera Latina”. El presidente Maduro citó amplia y repetidamente los precedentes de Libia y Siria ante una audiencia de intelectuales latinoamericanos, a quienes tuve la oportunidad de unirme como sirio de corazón.

Va en ascenso la inquietud en Latinoamérica, donde EEUU y el Reino Unido están implementando una “primavera” al estilo de las “primaveras árabes”. Por supuesto, como prácticamente todos los latinoamericanos son cristianos, no se tratará en este caso de sembrar la guerra enemistando a los pueblos con argumentos religiosos. Se buscará más bien la manera de recurrir a ciertos aspectos de las identidades locales. Pero el objetivo seguirá siendo el mismo: no se trata de reemplazar un gobierno por otro sino de destruir los Estados para eliminar así toda posibilidad de resistencia nacional frente al imperialismo.

España: estercolero de la derecha venezolana

Por Marcos Roitman Rosenmann

Odio y rencor, acompañado de violencia, es lo que destilan las derechas española y venezolana. En una dupla que no tiene parangón, el gobierno del Partido Popular (PP), acompañado por Ciudadanos – la cara amable de la nueva derecha española – junto con sectores del PSOE, se ha dado a la tarea de promover en territorio español las “guarimbas”, emergiendo una acción coordinada internacionalmente destinada a justificar una guerra civil, invasión o golpe de Estado en Venezuela. Estamos en presencia de una nueva escalada de las estrategias desestabilizadoras. La violencia se exporta a las calles de Madrid, Barcelona o Bilbao. “Cortan” el tráfico, agitan pancartas, persiguen a los diplomáticos, boicotean actos públicos, amenazan de muerte y promueven la violencia propia de un nazismo corriente.

protestavenezuelamadrid_6c3837f8
Guarimberos y derechistas hispano-venezolanos se concentran frente a un local dependiente de la Embajada de Venezuela en Madrid.

En Madrid, delegaciones de los partidos Primero Justicia y Voluntad Popular tuvieron una reunión con Albert Rivera, secretario general de Ciudadanos, a la cual se sumaron miembros del PP y dirigentes del PSOE. El objetivo era coordinar la estrategia a seguir en España para desarticular la red de apoyo al Gobierno Bolivariano de Venezuela. La reunión contó con el aval de María Corina Machado, Lilian Tintori y la cúpula de la MUD. Por parte de España, Felipe González y José María Aznar estaban al tanto. La escenificación fue un acto público, en el que se fotografiaron juntos Albert Rivera y los dirigentes venezolanos Isidora Zubillaga, Lester Toledo y Gabriel San Miguel, así como el padre de Leopoldo López. Dicho acto fue el pistoletazo de salida para la acción concertada de acoso al cuerpo diplomático venezolano y el boicot de actos realizados por organismos de derechos humanos, asociaciones, sindicatos, universidades y ONG destinadas a desenmascarar el origen de la violencia continuada y la estrategia de golpe de Estado desarrollado por la derecha venezolana.

Por su parte, el gobierno del PP se comprometía a garantizar la impunidad de los grupos movilizados desde Venezuela, adiestrados en estrategia y violencia callejera. Desde el Ministerio del Interior español se dieron órdenes a las delegaciones del gobierno para que las fuerzas de seguridad del Estado acudiesen tardíamente, en caso de ser requeridas por los convocantes a los actos, dando tiempo a los provocadores a realizar sus acciones. Algo inédito, ya que deberían hacerlo de oficio. Más si los violentos carecen de permiso, amenazan de muerte, cometen atentados contra el mobiliario urbano, etc. Es tanto como no actuar en caso de presenciar una violación, un robo o un asesinato, subrayando que “no tiene órdenes” (sic).

De esa guisa han sido los argumentos esgrimidos por la Policía española el jueves 11 de mayo, para permanecer impávidos ante el ataque a una sede de la Embajada de Venezuela, donde se celebraba un acto informativo del Comité de Víctimas de la Guarimba y el Golpe Continuado. Dicho local goza de la inviolabilidad diplomática, acorde con la Convención de Viena para el cuerpo diplomático.

Sin embargo, en una manifestación no autorizada de la derecha venezolana y española se permitió a los convocantes el lujo de lanzar objetos, increpar a los asistentes, llamarlos “asesinos”, amenazarlos de muerte, agredirlos, estar a menos de dos metros de la entrada, impidiendo el paso a quienes democrática y libremente deseábamos escuchar a las víctimas de las guarimbas, que previamente se habían reunido con la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, quien oficialmente manifestó su apoyo y prometió hacer gestiones para esclarecer la verdad y hacer justicia. El acto, donde estaban el embajador y buena parte del personal diplomático venezolano, además de académicos, invitados y miembros de asociaciones civiles, sería una explicación de tres víctimas de las guarimbas, encabezados por Desirée Cabrera, portavoz de las víctimas, cuyo bebé se encontraba en la guardería del Ministerio de Vivienda cuando los violentos asaltaron las dependencias y prendieron fuego. También participaba la madre del capitán de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), Ramzor Bracho Bravo, asesinado por francotiradores cuando se aprestaba a rescatar a un compañero agredido por las guarimbas, mientras quemaban basuras y mobiliario urbano. Por último, tomó la palabra Germán Óscar Carrero, quien perdió una mano al protegerse de una bomba mientras escoltaba ambulancias y medicinas trasladadas al depósito de CorpoSalud. En definitiva, víctimas de la violencia y la sedición de la derecha venezolana.

Sin embargo, desde la calle, en Madrid, lideradas por Isidora Zubillaga – coordinadora de Voluntad Popular y mano derecha de Lilian Tintori en España – la misma que se había reunido con Albert Rivera, responsable de promover las acciones, nos llamaba “asesinos” y desconocía el carácter de víctimas de los invitados, arengando a boicotear y agredir a los asistentes al acto. El responsable del operativo policial y los GEO, número de placa 96983, con quien mantuve esporádicas conversaciones, afirmaba que la delegación del Gobierno español había dado órdenes de no intervenir. Todo ello transcurría amenazando a ciudadanos españoles y extranjeros, impidiéndoles el paso al acto, dando puñetazos a los coches, “cortando” el tráfico y violando territorio diplomático. Mientras se escuchaban gritos de “¡Franco, Franco, Franco!” y “¡Ustedes serán nuestras víctimas!”

Claro, no eran locales diplomáticos pertenecientes a las embajadas de Israel o EEUU. Durante 6 horas los manifestantes permanecieron sin ser molestados, garantizando la maniobra de estrangulamiento y acoso. Hoy, esta estrategia, puesta en marcha en colaboración con España, se extiende por América Latina. Lo vemos en Panamá, donde la decisión de su gobierno ha sido amenazar con expulsar a los venezolanos que protesten de forma violenta. En España se han abonado a la sedición, el apoyo a la desestabilización y la violencia, promoviendo el asesinato y alegrándose de las muertes cometidas por sus aliados, compañeros y amigos de la infamia. La conclusión es obvia: las derechas se unen en contra de la democracia.