El proyecto de crear la Gran Albania se pone en marcha la semana que viene

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Mapa de la Gran Albania que, además de la propia Albania, abarcaría zonas de Grecia, Macedonia, Serbia y Montenegro.

El 11 de junio se celebran en Kosovo las primeras elecciones y los sondeos dan como vencedores a los fascistas de “Autodeterminación”, en cuyo programa está el inicio de las negociaciones con Albania para completar la tarea de destrucción iniciada por la OTAN en los Balcanes hace 25 años: la creación de la Gran Albania.

Está previsto que el criminal de guerra Ramush Haradinaj, presidente de la Alianza por el Futuro de Kosovo, asuma las más elevadas funciones dentro de la nueva Albania unificada con Kosovo, previa convocatoria de un referéndum. Los imperialistas apoyan el plan fascista de los kosovares, lo mismo que apoyan los albaneses; en 2014 Bruselas confirmó la candidatura de Albania para ingresar en la Unión Europea.

El plan es debilitar a los países de la región que pretenden mantener una posición independiente, especialmente Serbia, que se niega a incorporarse a la OTAN.

La Gran Albania no sólo estaría formada por la “pequeña” Albania y el actual engendro kosovar, sino que al nuevo Estado se incorporarían localidades enclavadas actualmente en Serbia y pobladas mayoritariamente por albaneses. Se trataría de una nueva limpieza étnica. Jonuz Moisiu, alcalde de Presevo (Serbia), poblada por albaneses, destacó la necesidad de unir las zonas del sur de Serbia – Presevo, Bujanovac, Medvedja – a los territorios de Albania y el ministro de Trabajo serbio, Aleksander Vulin, calificó su declaración de “llamamiento abierto al inicio de la Tercera Guerra de los Balcanes”.

Es la terminología propia de la región desde hace mucho tiempo. En abril de este año el diario “The Informer” decía que Recep Tayyip Erdogan, el presidente de Turquía, era partidario de la Gran Albania y que estaba preparando militarmente a los gobiernos de Tirana y Pristina para ello. Agentes del servicio secreto turco entrenan a los albaneses para una nueva guerra: se compran armas y cohetes anti-tanque, se diseñan planes para ocupar Kosovo del Norte y ciertas partes de Macedonia.

La preocupación condujo el mes pasado a una reunión entre Vladimir Putin y Aleksander Vucic, presidentes de Rusia y Serbia, en Pekín. La Constitución albanesa otorga al Gobierno un supuesto “derecho” a proteger los intereses de sus ciudadanos en el extranjero, un llamamiento puro y simple a la anexión de las regiones vecinas.

La idea de la Gran Albania apareció en el siglo XIX por los miembros de origen albanés de la masonería europea, que contaban con el apoyo del colonialismo. No es diferente del pangermanismo o el panturquismo. Consistía en la reunificación de todos los territorios donde la mayor parte de la población era de origen albanés. Son varias regiones en el noreste de Macedonia, el sur de Montenegro y Serbia, partes de Kosovo y el norte de Grecia.

Por cierto, hablando de Grecia… El que siembra vientos recoge tempestades. Aproximadamente un 3%, unos 58.000 habitantes de Albania, son de origen griego y cuentan con varios representantes en la Cámara de los Helenos, uno de ellos vinculado al partido neonazi Amanecer Dorado. Entre los griegos de Albania ha aparecido el Movimiento por la Independencia del Epiro del Norte, zona fronteriza entre los dos países de mayoría griega, donde ya han empezado las escaramuzas a tiros entre griegos y albaneses.

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El criminal Thaçi junto al delegado de la ONU en Kosovo y el capo de la OTAN en 1999.

La Gran Albania no es ninguna quimera. En 1941 Kosovo ya formó parte de Albania, que en aquel momento estaba bajo el protectorado de la Italia fascista. Con uno u otro nombre, lo que la Unión Europea promociona en los Balcanes es exactamente eso: el fascismo de siempre.

Lo mismo promociona la OTAN, naturalmente. La foto de octubre de 1999 muestra al general estadounidense y Comandante Supremo de la OTAN, Wesley Clark (a la derecha) saludando al jefe de la misión de la ONU en Kosovo, el francés Bernard Kouchner (de civil), y al capataz de la UÇK, Hashim Thaçi (a la izquierda).

Un informe de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa acusa a Thaçi, actual primer ministro de Kosovo, de participar en redes de tráfico de órganos provenientes – sobre todo – de prisioneros serbios, uno de tantos negocios organizados por los mercenarios albano-kosovares de la UÇK.

FUENTE: “Movimiento Político de Resistencia”

El dictador que no conoces

Por Stephen Gowans

Es un virtual dictador que preside un virtual Estado unipartidista controlado por su propia minoría étnica. Es cierto que fue elegido en múltiples ocasiones, pero se apoyó en la violencia y la intimidación para ganar unas “elecciones increíblemente controladas”. En los últimos comicios, su partido ganó todos menos 2 de los 546 escaños del Parlamento.

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Meles Zenawi (izquierda) junto a Hillary Clinton, ex-Secretaria de Estado de EEUU y ex-candidata presidencial en 2016. Zenawi fue Presidente de Etiopía entre 1995 y 2012.

Cuando los opositores pusieron en duda una de estas imposibles victorias, ordenó abrir fuego a las fuerzas del régimen, “matando a 193 personas e hirieron a otras cientas. Miles de opositores fueron arrestados y detenidos”. Los opositores que no fueron encarcelados vieron cómo se les negaba la ayuda alimentaria, el puesto de trabajo u otros beneficios sociales.

Una rebelión contra su régimen fue sofocada a través de “brutales campañas” que incluían violaciones en masa y el asesinato de su propio pueblo. En 2011 condenó a dos periodistas occidentales a 11 años de cárcel por informar sobre grupos rebeldes que luchan por derrocar su tiránico régimen. Y en 2006 envió a sus tropas a un país vecino para ocuparlo militarmente.

¿Acaso hablo de Bashar Al Assad en Siria? ¿O tal vez de Robert Mugabe en Zimbabwe?

La descripción se ajusta al retrato de dichos líderes elaborado por el Departamento de Estado de EEUU y de su caja de resonancia: los medios de comunicación occidentales. Pero no estamos hablando de ninguno de ellos. Es lógico que pensemos que se está hablando de uno de estos dos injuriados por Washington (y, por tanto, automáticamente por la prensa occidental) por razones que presuntamente tienden a ver con sus prácticas en materia de democracia y derechos humanos.

No así, la verdadera razón del Departamento de Estado (y de sus serviles medios de comunicación occidentales) para tratar como atroces criminales a estos hombres en su posición de cara al libre mercado y a la dominación extranjera. Ninguno de los dos permitió abrir su país a la explotación sin límites por parte de extranjeros (en el caso de Zimbabwe, a los descendientes de los colonos blancos). Ni votan en la ONU siguiendo las directrices de Washington, ni están dispuestos a actuar como apoderados militares del Pentágono.

Pero Meles Zenawi, el dirigente del que realmente hablamos (el dictador del que no has oído hablar), estaba dispuesto a hacer todas esas cosas.

Meles Zenawi, presidente de Etiopía, falleció el 20 de agosto de 2012. Anticomunista recalcitrante, abandonó la Facultad de Medicina en la década de 1970 para combatir al entonces Gobierno socialista etíope. Como primer ministro, guió a Etiopía a través del libre mercado y la venta de las empresas públicas a los inversores extranjeros. En 2006, cuando EEUU le pidió que invadiese la vecina Somalia, Zenawi (un intransigente agente de los intereses norteamericanos) estuvo más que dispuesto a cumplir la petición.

Por sus servicios, el hombre fuerte de Etiopía recibió pingües beneficios: 1.000 millones de dólares de Washington en 2010, y casi la misma cantidad en 2011. Y sus “servicios militares y de seguridad” son celebrados en Washington como “uno de los socios preferidos de la CIA en África”.

¿No era Meles Zenawi de esa clase de líderes a los que Washington insulta? El Departamento de Estado no llevó a cabo ninguna campaña para su destitución, y esta línea fue asimilada por los obedientes medios de comunicación, y después por los liberales, la izquierda moderada, los “activistas pro-democracia” y los trotskistas de la “exclusión aérea en las zonas rebeldes”. Todas estas fuerzas estaban demasiado ocupadas tratando de superarse unos a otros en la denuncia de los deshonestos socialistas y nacionalistas a los que Washington señaló, porque presuntamente odian la democracia y los derechos humanos, pero lo cierto es que odian la dominación extranjera. Meles Zenawi nunca estuvo en la lista negra de Washington. Ni en la de los medios de comunicación occidentales. Ni en la de los mencionados izquierdistas.

En el obituario de Meles Zenawi aparecido en “The New York Times”, Jeffrey Gettleman se vio en la obligación de explicar la brecha existente entre la retórica pro-derechos humanos de Washington y su práctica de apoyo a los verdaderos enemigos de los derechos humanos.

Etiopía – afirma Gettleman – no es el típico caso que genera preguntas complicadas relacionadas con el equilibrio entre los intereses y los principios. Los intereses de EEUU (es decir, los intereses de un 1%) superan ampliamente los principìos, por lo que Washington continúa apoyando a líderes como Meles Zenawi o los petromonarcas del Golfo Pérsico. Los principios son sólo retórica para cubrir la violación de otros países en la búsqueda de beneficios.

Arabia Saudí – continúa – es un ejemplo claro de intereses por encima de los principios, un país donde las mujeres carecen de muchos derechos y no existe la libertad religiosa. Pese a todo, continúa siendo uno de los más estrechos aliados de EEUU en Oriente Medio por una razón muy simple: sus recursos petrolíferos.

Pero la industria y el consumo de los estadounidenses no dependen de este petróleo. De hecho, EEUU es uno de los principales productores mundiales de petróleo, y más de la mitad del petróleo que los yanquis emplean es de origen nacional. La vecina Canadá suministra a los EEUU tanto petróleo como los países productores del norte de África y de Oriente Medio juntos. La pérdida de Arabia Saudí como aliado no significaría ningún problema de suministro para los EEUU. Como mucho, el petróleo saudí representa una pequeña parte del petróleo que consume EEUU. No obstante, es una enorme fuente de beneficios relacionados con el petróleo para las empresas estadounidenses, no sólo directamente, sino a través del lavado de los petrodólares por medio de los bancos estadounidenses. Arabia Saudí continúa siendo uno de los principales aliados de EEUU en Oriente Medio por una simple razón: no por el petróleo en sí, sino por los inmensos beneficios económicos relacionados con él.

Gettleman también señala que, en África, los EEUU cooperan con varios gobiernos de partido único, dominados por un solo hombre, en contraposición a su compromiso con la promoción de la democracia. Pero no dicen el por qué. Si se tienen los beneficios petrolíferos de Arabia Saudí, ¿qué hay en África? El diario “The Wall Street Journal” es más claro. El antes nombrado Meles Zenawi transformó una economía socialista planificada en una “libre de control” que atrajo a inversores en la agricultura y la manufactura. En otras palabras, ayudó a los ricos inversores norteamericanos; un insignificante 1% de la población.

Mientras, los dirigentes que combatieron la explotación de sus países por el 1% que representa Occidente son desestabilizados, sancionados, bombardeados (con la ayuda de una marea de izquierdistas) y denigrados por las más virulentas campañas de desprestigio.

La peligrosa decadencia del Imperio

Por Andrés Piqueras

empire-in-declineA cien años de la Primera Guerra Mundial podemos estar asistiendo al principio del fin de la hegemonía estadounidense. De los dos pilares en los que todavía se sustenta ésta, el dólar (o el mundo financiero en general) y el complejo industrial-militar, el primero está en franco desmoronamiento; lo que previsiblemente minará a su vez el segundo.

La continua creación de dinero sin respaldo (los llamados “dólares chatarra”) por parte de la Reserva Federal de EEUU no es sino una desesperada huida hacia adelante para no reconocer el colapso económico de la hasta ahora principal potencia mundial.

La sustitución del dólar como moneda de referencia internacional, por alguna moneda “materializada”, referida a los recursos energéticos, está cada vez más próxima. Eso quiere decir que los países con reservas energéticas adquirirán un creciente peso si logran preservarlas para sí mismos.

Pero mientras que las potencias geoestratégicas emergentes no buscan provocar abiertamente el derrumbe del dólar, pues lo necesitan al menos mientras no se hayan desacoplado totalmente de él, los EEUU están emprendiendo una ofensiva desesperada para mantener artificialmente el dólar como moneda refugio e intercambio internacional. Uno de sus puntos de anclaje para ello es crear inseguridad en torno a los recursos energéticos, especialmente el petróleo. Esto es así porque al pagarse el petróleo en dólares, si hay una crisis petrolera subirá el precio del “oro negro” y con ello la demanda de dólares, permitiendo la revalorización del papel verde.

El otro punto radica en generar inestabilidad político-militar para hacer ver que sólo la moneda del más fuerte puede tener alguna seguridad. Por último, pero unido a esto, EEUU trata por todos los medios (y digo TODOS) de desbaratar la potencialidad de Eurasia. Eurasia es el “Heartland” (“la Isla del Centro del Mundo” en el vaticinio del primer estratega norteamericano, Mackinder), donde está la gran masa de población, recursos y riqueza del planeta.

Algunos de los elementos geoestratégicos más importantes de la intervención del Imperio en declive son:

En primer lugar, el acoso sistemático a Rusia. No contentos con acabar con la URSS, persiguen ahora desmembrar también Rusia, tratando de reducirla a un tamaño insignificante y sobre todo intentando separarla de sus territorios asiáticos y descolgar de ella a Siberia, donde se alberga la mayor variedad de recursos del planeta. Chechenia, Georgia y algunos otros han venido siendo puntos calientes al respecto. Pero últimamente ha combinado esta política con intervenciones geoestratégicas de mayor calado, golpeando a Rusia a través de: a) la crisis bancaria de Chipre (allí es donde Rusia transformaba las cuentas de su energía en moneda de cambio para las transacciones internacionales); b) la guerra de Siria (cortando la salida de los oleoductos rusos al Mediterráneo e intentando a la vez establecer una cabeza de puente para toda Asia Occidental y Central); c) el golpe de Estado en Ucrania (convierte al que se había pactado como un Estado tapón entre las potencias euroatlánticas y Rusia en un Estado hostil a este último país, en sus propias puertas; al tiempo que intentaba privar a Rusia de la estratégica Crimea).

En segundo lugar, el asedio a China a través de una permanente penetración en Asia Occidental y Asia Central, la implantación de un reguero de bases militares en las antiguas repúblicas soviéticas asiáticas, la desestabilización del flanco más oriental a través de las continuas provocaciones a Corea del Norte, el bloqueo del Mar de Malaca (principal vía de los intercambios chinos) y el intento de desmembración del territorio chino por el lado del Tíbet, son sólo algunos de los eslabones estratégicos de aquel asedio.

En tercer lugar, la lucha sin cuartel en África contra la penetración china en este continente, previo desplazamiento de Francia del mismo, y apropiación de todo lo que es apropiable allí (Libia, Congo, República Centroafricana, Mali y ahora Nigeria son algunos de los puntos calientes en un incendio de guerras provocadas que asolan sin piedad el coninente).

Tanto en Asia como en África las intervenciones imperiales dejan atrás sociedades barbarizadas y en guerra entre sí, regiones enteras en manos de “señores de la guerra”, a menudo con un notorio ascenso de la influencia de Al-Qaeda (que luego justifican nuevas intervenciones militares en una espiral sin fin). También dejan Estados carcelarios como Egipto, Yemen o Irak, que se vienen a sumar en ello a Israel.

En cuarto y último lugar, el contraataque en su “patio trasero” para anegar los procesos tanto progresistas como bolivarianos en América Latina (véase especialmente el presente acoso a Venezuela, donde la superpotencia se juega las posibles mayores reservas petroleras del mundo y un “peligroso” liderazgo contra-hegemónico). Ya han tenido éxito en los golpes de Estado en Honduras y Paraguay.

Mientras tanto, ¿qué le depara a Europa?

Al Viejo Continente le tiene envuelto en otra dinámica belicista de “guerra fría” contra Rusia, precisamente cuando la vinculación a este país sería la única vía de salida futura inteligente para Europa desde un elemental sentido común capitalista (allí está la energía, la defensa nuclear, enormes recursos y mercado potencial que se abre también hacia el resto de Asia, por ejemplo).

Además de otros objetivos ya vistos, a través de la fabricación de la crisis de Ucrania los EEUU logran dar dos pasos a la vez. Uno: meter el miedo a los europeos de un probable corte de suministros energéticos por parte de Moscú, llevándoles a refugiarse en el espejismo energético del “fracking” estadounidense. Y dos: dar cobertura para que su complejo industrial-militar pueda intentar tirar de nuevo de la economía.

Al mismo tiempo la superpotencia norteamericana busca la implantación de un macroacuerdo de “libre comercio” (TTIP) con Europa. Con esto pretende dar una salida a sus productos hacia Europa ante un mercado interno crecientemente insolvente. Para ello necesita que los europeos desbaraten la legislación protectora de sus economías y rebajen o eliminen los controles de calidad de las mercancías y las regulaciones sobre alimentos transgénicos y demás prevenciones respecto de la salud pública. Aún más importante, busca preservar al dólar como moneda de intercambio con Europa y evitar que ésta forme bloque con los BRICS y muy especialmente con Rusia.

Curiosamente, una vez doblegados los principales líderes europeos bajo tremendas presiones (con algún sui generis “golpe de Estado” por medio, como el de Matteo Renzi en Italia), el último reducto de resistencia ante toda esta tropelía que se lleva a cabo, como es habitual con el mayor secretismo, no son las poblaciones europeas, que no saben de la misa la media al respecto; ni siquiera las principales fuerzas sindicales, al parecer ocupadas en no perder legitimidad frente a la Troika. Ese último reducto parece encarnado en la clase capitalista alemana, demasiado consciente de lo que se juega dando la espalda a la parte rica del continente que llamamos Eurasia.

Al margen de los resultados de las recientes elecciones que en gran medida son ajenas a todo ello, es extremadamente urgente para los pueblos europeos reaccionar contra las dinámicas de guerra y el nuevo auge del fascismo que, cien años después, sacuden de nuevo sus tierras.

Andrés Piqueras es profesor de Sociología en la Universidad “Jaume I” de Castellón.

Las palomas armadas de Europa

Por Manlio Dinucci

P24031-09a.jpgLos ministros de Defensa de la OTAN reunidos en Bruselas, en el marco del Consejo del Atlántico Norte, decidieron nuevos pasos para el “fortalecimiento de la Alianza”, ante todo en el Frente del Este, con el despliegue de nuevas “fuerzas de disuasión” en Estonia, Letonia, Lituania y Polonia. Al mismo tiempo, decidieron aumentar la presencia de la OTAN en toda Europa del Este con la realización de ejercicios terrestres y navales. En junio estarán completamente operativos 4 batallones multinacionales que deben desplegarse en la región.

También se acrecentará la presencia naval de la OTAN en el Mar Negro. Se inició además la creación de un mando multinacional de fuerzas especiales, que inicialmente contará con unidades de Bélgica, Dinamarca y los Países Bajos. Finalmente, el Consejo del Atlántico Norte felicita a Georgia por sus progresos en el proceso, que llevará a ese país a convertirse en miembro de pleno derecho de la OTAN, con lo cual se convertiría – junto a Estonia, Letonia y Lituania – en el tercer miembro de la Alianza Atlántica directamente fronterizo con Rusia.

En el Frente del Sur, directamente vinculado con el del Este, sobre todo debido a la confrontación Rusia-OTAN-Siria, el Consejo del Atlántico Norte anuncia una serie de medidas para “contrarrestar las amenazas provenientes de Oriente Medio y del norte de África, así como para proyectar estabilidad más allá de nuestras fronteras”.

En el Mando de la Fuerza Conjunta Aliada en Nápoles se creó el Polo hacia el Sur, cuyo personal se eleva a 100 militares y cuya misión consistirá en “evaluar las amenazas provenientes de la región y enfrentarlas junto a las naciones y organizaciones socias”. Para ello dispondrá de aviones-espía AWACS y de drones que rápidamente entrarán en disposición operativa en la base de Sigonella, situada en Sicilia (Italia).

Para las operaciones militares ya está lista la “Fuerza de Respuesta” de la OTAN, con 40.000 soldados, sobre todo su “Fuerza de Avanzada de Muy Alta Rapidez Operativa”.

El Polo hacia el Sur, según explica Jens Stoltenberg – secretario general de la OTAN – aumentará la capacidad de la Alianza para “prevenir las crisis”. En otras palabras, la OTAN podrá efectuar intervenciones militares “preventivas”. La Alianza Atlántica adopta así, en conjunto, la doctrina del “halcón” Bush hijo sobre la guerra preventiva.

Los primeros en desear un reforzamiento de la OTAN, ante todo con objetivos anti-rusos, son, en este momento, los gobiernos europeos miembros de la Alianza, que generalmente se presentan como “palomas”. Su temor es que la administración de Trump les coja la delantera o acabe marginándolos si decida abrir negociaciones directas con Moscú.

Particularmente activos están los gobiernos de Europa del Este. Polonia, que no se conforma solamente con la III Brigada Blindada de EEUU enviada al país por la administración de Obama, ahora solicita a Washington, por boca del influyente Kaczynski, la protección del “paraguas nuclear” estadounidense, o sea el despliegue en suelo polaco de armas nucleares estadounidenses que apunten hacia Rusia.

Kiev, por su parte, retomó en la región de Donbass la ofensiva contra los rusos de Ucrania recurriendo tanto a intensos bombardeos de artillería como al asesinato sistemático de los líderes de la resistencia mediante atentados tras los cuales también se esconde la participación de los servicios secretos occidentales. Al mismo tiempo, el presidente Poroshenko anunció un referéndum para la incorporación de Ucrania a la OTAN.

¿Y quién corrió a respaldarlo? El primer ministro griego Alexis Tsipras, quien, de visita oficial en Kiev – los pasados 8 y 9 de febrero – expresó a Poroshenko “el firme apoyo de Grecia a la soberanía, la integridad territorial y la independencia de Ucrania” y, por tanto, su no reconocimiento a lo que Kiev llama “anexión ilegal rusa de Crimea”. Según Tsipras, su encuentro con Poroshenko creó las bases para “años de estrecha colaboración entre Grecia y Ucrania” y contribuirá a “alcanzar la paz en la región”.

Carta abierta a Teresa Rodríguez (parte 2)

teresa-rodriguez-asesoramiento-pablo-iglesias_ediima20150223_0214_13Dicho esto, quisiera dejar algo muy claro: independientemente de cuáles sean sus intenciones (buenas o malas), cuando usted y el resto de agentes del imperialismos en el seno de la izquierda ponéis el grito en el cielo por el “imperialismo chino”, no hay que ver en este discurso una preocupación por la suerte de los pueblos africanos, sino que lo que reflejáis es el enfado de las oligarquías del norte por el hecho de que sus empresas transnacionales y sus capitales estén siendo desalojados de África gracias a la política comercial de China. Todo discurso tiene un carácter de clase.

Esta defensa, aunque sea velada, de la democracia imperialista se ve muy claramente en una declaración típicamente “ni-ni” que usted hace después, francamente aberrante, que supone una apología en toda regla del capitalismo imperialista. Usted dice a “La Marea” que China tiene “lo peor de un régimen autoritario y antidemocrático. Que no digo que EEUU sea una democracia perfecta (sic), pero vivir en China en términos de pluralismo político tiene que ser duro”.

Creo que hemos leído bien: su democratismo occidental, Teresa, le ha llevado hasta el extremo de decir que el sistema democrático en los EEUU no es una “democracia perfecta” (¡eufemismo donde los haya!), pero es preferible a la “dictadura” china. Afirmación que perfectamente podría haber hecho un periodista o intelectual post-franquista o neoconservador del régimen democrático español.

Con todo el respeto, ¿no le da vergüenza oponer a China, como ejemplo de “pluralismo político”, el régimen democrático de los EEUU? Un país en el que desde su fundación sólo han gobernado dos partidos políticos – demócrata y republicano – que se distinguen únicamente por su forma de gestionar el capitalismo en interés de las transnacionales norteamericanas. No voy a comentar otros aspectos cuanto menos cuestionables de la “democracia” norteamericana, a saber la imposibilidad de vencer en las elecciones sin la financiación de las transnacionales para poder gozar de una multimillonaria campaña electoral; la discriminación y la violencia policial contra la población de origen afroamericano; el hecho de que la justicia se aplica con diferente rasero en función de la fortuna personal o la clase social (caso O. J. Simpson); el hecho de que siendo la primera potencia económica mundial existan más de 40 millones de personas bajo el umbral de la pobreza; el asesinato de disidentes políticos como Malcolm X (y hasta de presidentes) con la mayor impunidad; el encarcelamiento de presos políticos como Mumia Abu-Jamal u Oscar López Rivera y de activistas nativos americanos, el hecho de que EEUU tenga el 25% de la población carcelaria del mundo (muy por delante de China), siendo la mayor parte de ésta compuesta de afroamericanos y latinoamericanos; etc. En fin, no hablaré de estos hechos de sobra conocidos para cualquiera que tenga un mínimo de conciencia política. Y son hechos ignominiosos, de una tremenda injusticia y opresión de clase, que no figuran en el currículum de la República Popular China, pese a todos los defectos que pueda tener.

Usted, como producto de esta izquierda bastarda liberal-libertaria surgida de Mayo de 1968 favorecida por el neo-capitalismo para atender a las nuevas necesidades del mercado capitalista y amortiguar la lucha de clases, ha terminado irremediablemente en el agujero negro en el que tenían que terminar los revolucionarios sesentayocheros: de la denuncia de la “burocracia estalinista” llevada adelante por su abuelo Trotsky, usted y sus correligionarios se han deshecho de sus ropajes marxistas y han dado el natural salto cualitativo que les ha conducido a la legitimación de la democracia imperialista y europeísta.

Pero lo crea o no, Teresa, puede haber perfectamente “pluralismo” dentro del socialismo chino. Si usted estuviera informada sobre China (esto lo digo suponiendo el mejor de los casos, a saber que sus afrimaciones revelan simplemente un problema de ignorancia), sabría que, en China, que por supuesto está lejos de tener un sistema político perfecto, la soberanía del pueblo reside en la Asamblea Popular Nacional, compuesta por unos 3.000 delegados y electos por un período de 5 años por sufragio indirecto, y que no necesariamente deben ser miembros del Partido Comunista de China. Y puestos a hablar de “pluralismo”, usted sabría que antes de tomar decisiones, el PCCh consulta al resto de partidos políticos (¿pero sabía usted que existían?) en el seno de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, en la cual coexisten 9 partidos políticos, entre los cuales podemos mencionar el Comité Revolucionario del Kuomintang, la Liga Democrática de China o la Asociación para la Construcción Democrática de China. Es decir, partidos burgueses. Teresa, ¿no quería usted “pluralismo”?

Claro, que usted dirá que la mayoría de los miembros de la APN son miembros del PCCh y que los 8 partidos restantes deben aceptar el liderazgo comunista. ¡Pero así es exactamente como funcionan las cosas en ssu “democracia que no es perfecta” de EEUU, donde tanto Congreso como Senado son controlados casi al 100% por un partido único! Eso sí, con dos alas: una republicana y otra “demócrata”. Y es que los sistemas políticos y económicos no se escogen como uno elige entre dos marcas de detergente en el supermercado, Teresa. O gobierna la oligarquía o gobiernan las clases populares. Y eso no tiene nada que ver con el hecho de que dentro de un mismo sistema exista “pluralidad” o participación democrática. Como decía Fidel, “dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada”.

Parece mentira que usted, como nieta de Trotsky, no tenga conocimiento de estas nociones básicas. Aunque es muy posible que las conozca perfectamente y que no quiera escupir en el plato que pueda darle de comer. Después de todo, su partido ha optado por desmarcarse de las luchas contra la base militar de su Rota natal (fíjese si es triste, usted, la niña que de pequeña veía pasar los bombarderos) en base a que “genera puestos de trabajo en todos los municipios colindantes y actividad económica en la comarca”. ¿Necesitaba usted hacer un guiño a los norteamericanos en la entrevista a “La Marea”? Si es así, reconózcalo y no le tendré en cuenta sus últimos deslices en relación a China.

Continúa en la tercera parte y última.

Carta abierta a Teresa Rodríguez (parte 1)

Por Alexandre García

Estimada Teresa Rodríguez Rubio:

teresa_rodri25cc2581guez_2015c_2528cropped2529Mientras que en mi país de nacimiento suele ser señal de no respeto el tutear a alguien que uno apenas conoce, en España el tratar de usted puede ser visto al revés como señal de querer mantener cierta fría distancia (que no odio, cuidado). Con este tono quisiera dirigirme a usted después de lo que ha dicho recientemente sobre después de lo que ha dicho recientemente sobre China, país que usted ha insultado y demonizado en una entrevista al periódico “La Marea”.

Recuerdo que la última vez que usted hizo mención de algo relacionado con China fue en octubre de 2014, durante el estallido del movimiento pro-occidental “Occupy Central” en Hong Kong. En aquel momento decía usted en su cuenta de Twitter algo así como “arriba los que luchan”, ¿me equivoco? Aquello, desde luego, no era un simple desliz, pues era del todo coherente con la clásica línea trotskista consistente en apoyar sistemáticamente a todo bicho que se movilice en las calles (o en los desiertos, como en el caso de Libia), aunque sea defendiendo el programa más reaccionario y más pro-imperialista, véase devolverle a Hong Kong el estatus de colonia británica, arrancada en 1842 a China tras su derrota en la Guerra del Opio – ¿pero sabrá usted lo que fue la Guerra del Opio?). En aquel momento no le di mucha importancia a sus palabras. De hecho, achaqué su comentario a su ignorancia sobre China y su Historia, y además otros ya se encargaron de responderle contundentemente.

Pero cuando me informan de que usted ha vuelto a cargar contra China en declaraciones al diario “La Marea”, no puedo sino concluir que en su caso existe cierta fijación. Y me veo por tanto en la obligación de tener que decirle un par de cosas, Teresa. Menos con la intención de convencerla de algo o de hacer que usted cambie de opinión, que de desenmascararla ante compañeros de lucha que pudieran estar confundidos por gente como usted.

Usted declara al diario “La Marea” que China es “el recambio a un modelo también imperialista de relación con el resto de pueblos del mundo”. Mención aparte de que esta tesis también es defendida sin falta por los “marxistas-leninistas” del PCE(m-l) o del Partido Comunista de Grecia, así como por sus partidos-satélite como el PCPE, el PCOE y afines (trotskistas disfrazados, realmente), resulta cuanto menos llamativo que estas afirmaciones sobre el “modelo imperialista chino” las haga un cuadro de Podemos, partido que dice por medio del ex-JEMAD Julio Rodríguez que “la OTAN es necesaria”. Dejo que cada uno reflexione sobre esta contradicción.

Como es habitual en el trotskismo, usted recurre a la inversión acusatoria y a las consignas que defienden lo contrario de lo que dicen: por un lado, se denuncia la “dictadura”, la “burocracia” y el “estalinismo” (léase “comunismo”) y se defiende el “gobierno obrero” para en realidad defender la liquidación del socialismo. Por otro lado, se denuncia el “imperialismo chino” (variante actual de la tesis del “Peligro Amarillo” pregonada por el kaiser alemán Guillermo II), cuando en realidad se defienden las políticas neocoloniales y los intereses del imperialismo en detrimento de China… y de la propia África.

Usted sabe de qué estoy hablando, Teresa, pues forma parte de Anticapitalistas, un sucedáneo de la sección española del llamado “Secretariado Unificado de la IV Internacional” dirigido por el inefable Ernest Mandel, que ha sido de toda la vida la vanguardia del atlantismo en el seno del movimiento obrero. Hagamos memoria. Sus predecesores apoyaron a Yeltsin en el seno del PCUS, al “poder obrero” de Solidarność en Polonia, a la “revolución proletaria” en la RDA, a Václav Havel en Checoslovaquia, etc. Tras la disolución de la URSS, sus predecesores atacaron a los “regímenes estalinistas” de Cuba y Corea, y apoyaron la revuelta contrarrevolucionaria de Tiananmen en 1989 (intentona contrarrevolucionaria fracasada, puede que de ahí su fijación con China). La lista es muy larga, pero sobre esto ya hay mucho escrito y se puede consultar fácilmente en las hemerotecas.

Siguiendo los pasos de sus predecesores trotskistas, usted y sus correligionarios apoyaron y jalearon las intervenciones imperialistas en Yugoslavia (aunque puede que en aquella época usted fuera un poco joven), Libia, Siria, apoyaron el golpe de Estado fascista en Ucrania, etc. En fin, creo que queda bastante claro cuál es la naturaleza de clase de su momento y a qué intereses sirve. Por tanto, sus infames ataques contra China no me sorprenden lo más mínimo.

Pero con la sincera intención de ir más allá del argumento ad hominem, Teresa, aún conociendo la naturaleza de su movimiento, yo estoy dispuesto a debatir con usted y hacerle una serie de preguntas. Usted declara a “La Marea” que “lo que los chinos están haciendo en África se parece mucho a lo que EEUU hizo en América Latina o lo que en su momento Europa hizo y sigue haciendo en sus ámbitos de dominio”. Pero usted y sus compañeros de viaje albaneses y “prosoviéticos” (pues sois caras de un mismo poliedro) deberían contestar a estas simples preguntas: ¿Dónde están las intervenciones militares de China en África? ¿Dónde están operando los servicios secretos chinos orquestando golpes de Estado en África? ¿Dónde está el perjuicio de la soberanía política, económica y financiera de los países africanos que tienen relaciones comerciales con China? ¿Dónde está el chantaje y las imposiciones de China contra países africanos? ¿La voz de los pueblos africanos (y la de sus dirigentes) cuenta algo para usted?

Pues no, no cuenta. Porque parece ser que desde hace un tiempo para acá usted y su partido Podemos (puede que inconscientemente) se han pasado a la defensa incondicional de la democracia occidental, es decir, imperialista, considerada como “políticamente neutra” y como único marco posible de actuación. Esto se ha hecho cada vez más claro por las declaraciones de su líder Pablo Iglesias sobre la democracia en Venezuela, la “dictadura” de Gaddafi en Libia (en sus tiempos de habitual contertulio de televisión) o el “fichaje” de Julio Rodríguez, por citar sólo unos ejemplos. Pero la ideología democratista que usted defiende, Teresa, que considera “dictadura” a todo país cuyo modelo democrático no coincide con los estándares considerados correctos por Occidente, es, en palabras de Enrique Castells Turia:

“Es la tapadera ideológica del capitalismo corporativo de las grandes multinacionales, de los poderes financieros desorbitados y de los organismos clandestinos de los Estados que conforman un imperialismo agresivo, bestial y salvaje, desprovisto de cualquier moralidad más que de la de saquear a los pueblos y mantener bajo control a los trabajadores.”

Continúa en la segunda parte.

En denuncia de la política pro-imperialista de GARA

Publicado en la web de “BOLTXE Kolektiboa”

Los firmantes de este manifiesto (que abarcamos un abanico anti-imperialista plural y diverso) queremos denunciar desde estas líneas el nefasto papel pro-imperialista que está manifestando GARA en casi todos los temas internacionales. Este papel se ha revelado con mayor claridad en la guerra de agresión contra Siria, a pesar de que no nace con ésta ni se circunscribe a ésta (también se ve con el conflicto del Donbass). Nosotros pensamos que esto no se debe a ignorancias o malentendidos (lo que sería grave) sino a una línea consciente.

basharhassan

GARA se creó en unas condiciones muy particulares, con el objetivo de representar al sector de opinión abertzale, socialista, progresista o simplemente partidario de otro modelo de sociedad. Pero su postura ante el conflicto en Siria ha sido contraria a esa ideología.

Los firmantes pensamos que esta línea es incompatible con nuestros valores anti-imperialistas y de izquierda. La negación del carácter imperialista del ataque contra la República Árabe Siria, poniendo a la par al agresor y al agredido (o peor, haciendo pasar por opresor al agredido), supone que GARA se posicione en contra de la soberanía de un pueblo. Así, niega el derecho a la defensa al agredido, e identifica a éste con una “dictadura” (obviando los procesos de reforma de la Constitución y las elecciones que se han dado durante la guerra), con una única etnia o confesión (chiíes-alauies, pese a que el Estado sirio reconoce confesiones y etnias diversas) o con los intereses de un bloque “externo” (Irán-Rusia-Hezbollah; a pesar de que éstos están defendiendo al legítimo Estado sirio, que tiene derecho a tener sus aliados), sin tener en cuenta la palabra del pueblo sirio ni al Gobierno apoyado por la mayoría de ese pueblo. Todo esto ha desaparecido de la ecuación. Por tanto, han hecho desaparecer de la misma el derecho a decidir del pueblo sirio, y eso es incoherente en un periódico que reivindica la autodeterminación en el País Vasco y representa a quienes lo defienden.

Por otra parte, hemos visto la desideologización de la guerra, como si todos los bandos (salvo los kurdos) fuesen dos bandos que luchan entre sí sin ningún elemento ideológico definitorio. Esto oculta los valores del Estado sirio (laicismo, anti-imperialismo, antisionismo, política favorable a las clases populares…) y la importancia de dichos valores, máxime cuando del otro lado tenemos a la versión más reaccionaria del islamismo político; pensamos que el hacer desaparecer el eje ideológico de la ecuación supone una falta de coherencia por parte de un periódico que pretende representar a la izquierda vasca.

Por otra parte, GARA ha reproducido y ampliado ciertos mitos presentes en la narrativa de las potencias imperialistas de Occidente sobre el principio, la evolución y las causas de la guerra. Por ejemplo, el “ataque químico de Houta”, el “asedio del este de Alepo”, las “rebeliones de la Primavera Árabe”, etc. GARA, sobre Siria, ha tenido como referentes a organizaciones y/o personas notoriamente partidarias de la intervención occidental (por ejemplo, Santiago Alba Rico, los llamados “White Helmets” o “Cascos Blancos”, el denominado “Observatorio Sirio de Derechos Humanos”…). Estos dos factores muestran que la interpretación de GARA coincide con la doctrina del “imperialismo humanitario”: esto es, la creencia en la superioridad de los valores de Occidente de extender los “derechos humanos” allí donde cree que son violados. La narrativa de GARA intenta probar que en Siria los derechos humanos son continuamente violados (obviando el contexto de una agresión internacional; según GARA parece que esta guerra es consecuencia de la “violación de derechos humanos”). Si aceptamos esto, siguiendo por el camino de la doctrina del “imperialismo humanitario”, estaríamos a un paso de la intervención militar abierta – ahora mismo hay intervención militar, pero solapada.

Por desgracia, como comprobamos, este caso no es una excepción, ya que sobre Libia y el Donbass han seguido una política parecida: cuestionamiento del agredido (en Libia, Gaddafi “bombardeaba a su pueblo”; a pesar de que el Parlamento británico ha descartado eso recientemente; en el Donbass los rebeldes deben ser “subordinados del autoritario y machista Putin”), desideologización (en Donbass “luchan dos nacionalismos imperialistas entre sí”, sin tener en cuenta la ideología prosoviética de los rebeldes) y tergiversación de las razones del desencadenamiento del conflicto (en Libia era la “Primavera Árabe”; en el Donbass, el Maidan era una “protesta ciudadana”, ocultando también los referendos de autodeterminación).

Teniendo en cuenta le referencialidad antes señalada, creemos que esta postura sobre Siria (y sobre Libia, y sobre Donbass) ha hecho mucho daño al internacionalismo vasco. En general, creemos que GARA mantiene una postura sistemática contraria al Eje de la Resistencia que lucha por el multipolarismo y en contra del atlantismo. Sumado a esto, también opinamos que el concepto de “izquierda” promovido por GARA en los últimos años es un concepto que se aleja de la ontología de la lucha de clases y que está en línea con las diversas tradiciones post-materialistas. Antes hemos dicho que creemos que esto no se debe a malentendidos o ignorancia, sino a una línea consciente, y por tanto, pensamos que en GARA se ha dado un viraje ideológico que pretende extender en la izquierda vasca: GARA se ha puesto a la cabeza de los sectores que pretenden repetir el “escenario de Kosovo” (independencia a toda costa, sin ideología socialista y si es preciso con intervención imperialista) en el País Vasco.

FIRMAN:

  • Aitor Sainz Lasheras
  • Aitor Zaballa Carranza
  • Aitzol Arroyo
  • Alex Turrillas González
  • Andoni Baserrigorri
  • Axular Astaburuaga
  • BOLTXE Kolektiboa
  • Conrado García Napal
  • Iñaki Blando Davalillo
  • Iñaki Urrestarazu Aizpurua
  • Isi Caballero
  • Jesús María Mendinueta
  • Jon Aldana
  • Jon Kerejeta
  • Jon Kortazar Billelabeitia
  • Jon Metauten Pilarte
  • Jose Mari Lorenzo Espinosa
  • Juan Luis Napal
  • Juan Manuel Olarieta Alberdi
  • Juan Mª Madariaga
  • Karlos Turrillas González
  • Xabier de Miguel Elexaga

Para profundizar en los argumentos de la denuncia de la política pro-imperialista de GARA, leer aquí.

A 10 de febrero de 2017, en EUSKAL HERRIA.