Pacto de silencio para ocultar el papel de la OTAN en el resurgimiento del fascismo

El año pasado la OTAN promocionó un vídeo de un grupo nazi de Letonia, los llamados “Hermanos del Bosque” que, como en caso de los yihadistas, convirtió en luchadores contra la URSS. Además de una reescritura de la Historia, fue una llamada al terrorismo contra los rusos y contra Rusia.

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Cinco terroristas de los “Hermanos del Bosque” posan para una fotografía en Lituania, 1950. (Foto: “RBTH”)

Los “Hermanos del Bosque” eran una organización nazi que en 1945, con el apoyo del espionaje de EEUU, se negó a rendirse y pasaron a ejecutar acciones terroristas en el interior de la Unión Soviética durante una década.

El vídeo de la OTAN comienza con una confusión entre los soldados “rusos” y el ejército “soviético” para indicar al espectador que éstos luchaban contra los rusos y no contra los soviéticos – ya que los letones también formaban parte del Ejército Rojo.

La OTAN quería inculcar que unos pocos hombres, civiles inocentes, obligados por la situación, lucharon contra el “ocupante ruso” que, después de la Segunda Guerra Mundial, se había apoderado de Letonia por la fuerza.

En realidad, hay muchos que piensan así: los países de Europa del Este se convirtieron en “satélites” de la URSS a la fuerza, al ser “ocupados” militarmente por el Ejército Rojo al final de la Segunda Guerra Mundial. A los que dicen tales estupideces no se les ha ocurrido pensar en Austria, que también fue liberada y ocupada por el Ejército Rojo.

Como en el caso de los demás países bálticos, la independencia de Letonia tuvo lugar pocos años después de la Revolución de 1917, es decir, que no se debió solo a los letones sino a los revolucionarios que acabaron con el zarismo, de los que la mayor parte eran rusos y entre los cuales también había letones.

El vídeo no explica nada de eso, como es natural. Lo que aparece es una lucha, supuestamente patriótica y nacionalista, de los letones contra los “ocupantes” soviéticos.

Es típico de la propaganda imperialista presentar la lucha de clases como una lucha nacional o religiosa. La OTAN no puede admitir que la Unión Soviética aplastó en la guerra y después de ella a los nazis letones. El carácter nazi desaparece para poner en primer plano la represión, típicamente “estalinista” e indiscriminada, contra la población de Letonia por el sólo hecho de ser letona.

Entre 1941 y 1945 la Legión Letona, una unidad de las Waffen-SS, se componía de dos divisiones de granaderos, la 15 y la 19, que participaron en la persecución de comunistas, tiroteos masivos contra la población civil, pogromos y limpieza étnica contra los judíos.

Sólo en el interior de Letonia entre 1941 y 1945 se crearon exactamente 46 prisiones, 23 campos de concentración y 48 guetos judíos. Las SS letonas y sus colaboradores asesinaron a 313.798 civiles (incluidos 39.835 niños y niñas) y a 330.032 soldados soviéticos.

En el otoño de 1941, las SS formaron batallones de autodefensa en el Báltico, una especie de milicia que ejerció las labores típicas de apoyo a la Policía. En Letonia se formaron 41 batallones con entre 300 y 600 efectivos, 23 en Lituania y 26 en Estonia.

Algunos de ellos fueron enviados a luchar contra los partisanos soviéticos en Bielorrusia y en la región rusa de Pskov.

A medida que avanzaba la guerra, y con ella la derrota nazi, los miembros de los batallones letones se fueron integrando en las unidades diezmadas de las Waffen-SS: brigadas motorizadas, de voluntarios, etc.

Estos matones fueron quienes luego llenaron las filas de los “Hermanos del Bosque”. La OTAN oculta que dicha organización fue creada y financiada por el espionaje imperialista después de la Segunda Guerra Mundial por lo mismo de siempre: para acorralar a la URSS, para impedir que pudiera disfrutar de un minuto de reposo.

El espionaje imperialista subcontrató a los antiguos policías letones, a los colaboracionistas durante la ocupación y a los oficiales (y soldados) letones que trabajaron para las SS.

Hasta mediados de la década de 1950, los “Hermanos del Bosque” llevaron a cabo más de 3.000 atentados terroristas, principalmente contra la población civil.

El vídeo de la OTAN tampoco habla de esto porque no puede vincular al fascismo con el imperialismo y con EEUU. Los papanatas tampoco lo hacen, ni tampoco vinculan a la OTAN con la red Gladio o con los crímenes neofascistas de la década de 1970 en toda Europa Occidental.

Si alguien se cree que estamos hablando de batallitas propias del pasado, se equivoca: cada año, una manifestación neonazi desfila por las calles de Riga (capital de un Estado miembro de la Unión Europea como es Letonia) para homenajear a los fieles servidores del III Reich.

¿Eso no forma parte del auge del fascismo y “la ultraderecha”? ¿Por qué nadie habla de ello, ni la OTAN ni los “alternativos”?

FUENTE: “Movimiento Político de Resistencia”

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Comunicado del PCPE sobre las maniobras “Trident Juncture 2018” de la OTAN

descargaContrariamente a lo que los voceros del sistema difunden, la carrera de armamentos y las maniobras militares no pueden ser entendidas como elementos persuasivos para el mantenimiento de la paz. El imperialismo yanqui y sus aliados, a través de la OTAN como su brazo armado, están en guerra permanente y lo manifiestan de manera cruel contra los pueblos que no disponen de suficiente capacidad militar defensiva, y en forma más diluida con el resto de las potencias con las que compiten por la hegemonía.

El Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) denuncia como un acto de guerra más las maniobras militares llamadas “Trident Juncture 2018” que la OTAN realiza en Noruega entre el 25 de octubre y el 7 de noviembre con la participación de 50.000 soldados, y que se realizan en el marco de asedio en la zona septentrional europea de Rusia.

La propaganda imperialista se jacta de que estas maniobras son el mayor ejercicio de la OTAN desde el final de la etapa denominada de la “Guerra Fría”, y el PCPE denuncia que estas maniobras se enmarcan en la crisis general y estructural del capitalismo, incapaz de resolverla por métodos pacíficos y en el marco del desarrollo económico que la ciencia y la tecnología pueden poner a disposición del proceso productivo para mejorar las condiciones de vida de las amplias masas explotadas de la Humanidad. Son, por tanto, otra vuelta de tuerca más en la respuesta violenta del capitalismo, hundido en sus propias contradicciones.

El PCPE denuncia que no son casuales las coincidencias que se producen en la enloquecida carrera belicista. El anuncio por parte de EEUU de abandonar el Tratado por la Eliminación de las Armas de Corto y Medio Alcance (INF), la presencia del Ejército de EEUU en el sur de Siria, la guerra de los aranceles lanzada por Trump, y estas maniobras militares, son expresiones de la guerra imperialista que muestran su faz más criminal.

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Cartel propagandístico, realizado por la OTAN, sobre las maniobras “Trident Juncture 2018” que se están llevando a cabo en Noruega.

El PCPE denuncia nuevamente la participación activa del Estado Español a través de su contribución de 2.000 militares y otros medios materiales, colocándose nuevamente su gobierno (en este caso del PSOE) y las instituciones del régimen monárquico-burgués como actores importantes en la dinámica de la guerra. Esta participación, así como el actual debate de la venta de armas a Arabia Saudí, muestran el ADN del régimen de la Constitución de 1978, que siempre se alinea a favor de los opresores y en contra de los oprimidos.

El PCPE hace un llamamiento para fortalecer, organizar y participar en un movimiento anti-imperialista también en los espacios de los propios países agresores, para confrontar con los señores de la guerra y sus instrumentos u organizaciones como la OTAN, para luchar por la paz y el desarrollo de una sociedad justa que sólo los hombres y las mujeres libres pueden crear, erradicando el hambre, la pobreza, la desigualdad, la explotación y todas las formas denigrantes de dominación de unos pocos contra la inmensa mayoría de la Humanidad.

¡Por la salida de España de la OTAN!

¡Por el desmantelamiento de las bases yanquis!

¡¡OTAN NO, BASES FUERA!!

A 25 de Octubre de 2018

Secretariado Político del PCPE

Alemania y Siria

Las relaciones de Alemania con Siria, excelentes en tiempos del kaiser Guillermo II, son actualmente pésimas. Desde la Guerra Fría, la República Federal Alemana se convirtió en el trampolín de los Hermanos Musulmanes para derrocar a la República Árabe Siria. Desde 2012, el Ministerio de Exteriores alemán y el “think tank” federal SWP trabajan directamente para el Estado profundo (“Deep State”) estadounidense, a favor de la destrucción de Siria.

Históricamente, Alemania tenía excelentes relaciones con el Imperio Otomano. El kaiser Guillermo II, fascinado por el Islam, facilitó la realización de búsquedas arqueológicas, principalmente en Baalbek (Líbano) y participó en la construcción de las primeras líneas de ferrocarril, como la conexión ferroviaria entre Damasco y Medina. El Reich Alemán y el Imperio Otomano se enfrentaron juntos a los británicos cuando estos últimos organizaron la “Gran Revuelta Árabe” de 1915. Juntos perdieron la Primera Guerra Mundial y, por tanto, juntos se vieron excluidos de la región por los acuerdos Sykes-Picot-Sazonov.

Durante la Guerra Fría, la CIA “recicló” a oficiales nazis para utilizarlos en la lucha contra la URSS. Entre esos oficiales nazis se hallaba Gerhard von Mende, quien había recultado a musulmanes soviéticos para utilizarlos como colaboracionistas. En 1953, convertido en alto funcionario, Von Mende instaló en Munich a Said Ramadan, jefe de los Hermanos Musulmanes fuera de Egipto.

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Alois Brunner, ex-oficial de las SS y la Gestapo, recibió la misión de la CIA de impedir que el ex-presidente sirio Shukri al-Kuwatli se alineara con la URSS.

Durante aquel mismo período, la CIA envía a oficiales nazis – bajo diferentes coberturas – a casi todas las regiones del mundo para luchar contra las fuerzas políticas afines a los soviéticos. Por ejemplo, Otto Skorzeny – el oficial nazi al que el propio Hitler confió el rescate de Mussolini en julio de 1943 – fue enviado por la CIA a Egipto; Fazlollah Zahedi, militar iraní arrestado por los británicos durante la Segunda Guerra Mundial debido a su simpatía hacia la Alemania nazi, era enviado a su país de origen; mientras que Alois Brunner era enviado a Siria. Estos tres personajes organizan los servicios secretos de los países donde habían sido enviados, siguiendo el modelo de la Gestapo. Brunner fue expulsado de Siria en el año 2000 tras la llegada a la presidencia de Bashar al-Assad.

Durante el período que va desde la Revolución Iraní de 1979 hasta los atentados del 11 de septiembre de 2001, la República Federal Alemana se muestra prudente hacia los Hermanos Musulmanes. Sin embargo, a petición de la CIA y dado el hecho de que Siria había reconocido en su día a la República Democrática Alemana, la RFA acepta ofrecer asilo político a los golpistas que intentaron derrocar al entonces presidente sirio Hafez al-Assad. Entre esos elementos se hallaba el antiguo Guía Supremo de los Hermanos Musulmanes en Siria, Issam al-Attar, hermano de la actual vicepresidenta siria Najah al-Attar.

En la década de 1990 los Hermanos Musulmanes se reorganizan en Alemania con la ayuda de dos hombres de negocios: el sirio Ali Ghaleb Himmat y el egipcio Yussef Naada, a los que Washington acusará posteriormente de financiar a Osama bin Laden.

Cuando EEUU inicia la “guerra sin fin” en el llamado “Gran Medio Oriente” o “Medio Oriente ampliado”, la CIA empuja a Alemania – ya reunificada – a abrir un “diálogo con el mundo musulmán”. En Berlín, el Ministerio de Exteriores alemán se apoya para eso principalmente en Ibrahim al-Zayat, nuevo jefe local de los Hermanos Musulmanes, y en un expewrto llamado Volker Perthes. Este último se convertirá en director del “think tank” de Alemania: la Fundación para la Ciencia y la Política (SWP, por sus siglas en alemán).

En 2005, Alemania participa en el asesinato de Rafik Hariri proporcionando el arma que sería utilizada para cometer el crimen – por supuesto, no se trata de un explosivo clásico, a pesar de lo que afirma la propaganda del “Tribunal Especial”. Después de aportar el arma del crimen, Alemania pone el jefe de la Misión Investigadora de la ONU, el ex-fiscal Detlev Mehlis, y también su segundo, el ex-policía Gerhard Lehmann, un comisario implicado en el escándalo de las cárceles secretas de la CIA.

En 2008, mientras la CIA prepara la supuesta “guerra civil” en Siria, la OTAN invita a Volker Perthes a participar en la reunión anual del llamado “Club Bilderberg”. Perthes participa en el encuentro acompañado de Basma Kodmani, una siria que trabaja para la CIA. Juntos explican a los demás participantes todas las ventajas que Occidente puede obtener derrocando a la República Árabe Siria y poniendo en el poder a los Hermanos Musulmanes.

En 2011, habiendo adoptado el doble discurso de los Hermanos Musulmanes, Volker Perthes escribe en “The New York Times” una tribuna donde trata de ridiculizar al presidente Bashar al-Assad, quien denuncia un “complot” contra Siria. En octubre del mismo año, Perthes participa en una reunión de los empresarios turcos. En esa reunión, organizada por la agencia estadounidense de inteligencia privada “Stratfor”, Perthes comunica a sus interlocutores la importancia de los recursos petrolíferos y de gas que tendrán la posibilidad de expoliar en Siria.

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Clemens von Goezte (director del Departamento III del Ministerio de Exteriores alemán) y Anwar Mohammad Gargash (ministro de Exteriores de los EAU), durante la reunión del Grupo de Trabajo encargado de “repartirse” la economía siria, celebrada en Abu Dhabi.

Ampliando ese trabajo, Alemania organizó en Abu Dhabi – capital de los Emiratos Árabes Unidos – una reunión de los “Amigos de Siria”, bajo la presidencia de Clemens von Goetze. Este diplomático alemán repartió entre los participantes varias concesiones para la explotación de los recursos de Siria, que quedarían a disposición de los vencedores cuando la OTAN derrocara al Gobierno sirio.

A mediados de 2012, el Departamento de Defensa de EEUU encarga a Volker Perthes la preparación de las medidas que habría que tomar en Siria después de haber derrocado a Bashar al-Assad, es decir, la formación del gobierno que los agresores impondrían al pueblo sirio. Perthes organiza, en el Ministerio de Exteriores alemán, una serie de reuniones con la participación de 45 personalidades sirias, como la ya mencionada Basma Kodmani y Radwan Ziadeh, miembro de los Hermanos Musulmanes llegado especialmente desde Washington. En definitiva, Perthes acaba convirtiéndose en uno de los consejeros del norteamericano Jeffrey Feltman, número 2 de la jerarquía de la ONU. De esa manera, Perthes participa en todas las negociaciones de Ginebra sobre Siria.

Las posiciones del Ministerio de Exteriores de Alemania son repetidas, palabra por palabra, por el “Servicio Europeo para la Acción Exterior” – creado por Federica Mogherini, jefa de la diplomacia europea. Ese servicio de la Unión Europea, bajo la dirección de un alto funcionario francés, se dedica a redactar notas confidenciales sobre Siria para los jefes de Estado y jefes de Gobierno de los países miembros de la UE.

En 2015 la canciller alemana Angela Merkel y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan – convertido este último en protector mundial de los Hermanos Musulmanes – organizan el movimiento de más de 1.000.000 de personas hacia Alemania, a petición de la patronal de la industria alemana. Muchos de esos migrantes son sirios que Turquía ya no quiere mantener en su territorio pero cuyo regreso a Siria se quiere evitar desde Berlín.

La canciller Angela Merkel viaja esta semana a Líbano y Jordania para abordar el tema de Siria.

Por Thierry Meyssan

El proyecto de crear la Gran Albania se pone en marcha la semana que viene

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Mapa de la Gran Albania que, además de la propia Albania, abarcaría zonas de Grecia, Macedonia, Serbia y Montenegro.

El 11 de junio se celebran en Kosovo las primeras elecciones y los sondeos dan como vencedores a los fascistas de “Autodeterminación”, en cuyo programa está el inicio de las negociaciones con Albania para completar la tarea de destrucción iniciada por la OTAN en los Balcanes hace 25 años: la creación de la Gran Albania.

Está previsto que el criminal de guerra Ramush Haradinaj, presidente de la Alianza por el Futuro de Kosovo, asuma las más elevadas funciones dentro de la nueva Albania unificada con Kosovo, previa convocatoria de un referéndum. Los imperialistas apoyan el plan fascista de los kosovares, lo mismo que apoyan los albaneses; en 2014 Bruselas confirmó la candidatura de Albania para ingresar en la Unión Europea.

El plan es debilitar a los países de la región que pretenden mantener una posición independiente, especialmente Serbia, que se niega a incorporarse a la OTAN.

La Gran Albania no sólo estaría formada por la “pequeña” Albania y el actual engendro kosovar, sino que al nuevo Estado se incorporarían localidades enclavadas actualmente en Serbia y pobladas mayoritariamente por albaneses. Se trataría de una nueva limpieza étnica. Jonuz Moisiu, alcalde de Presevo (Serbia), poblada por albaneses, destacó la necesidad de unir las zonas del sur de Serbia – Presevo, Bujanovac, Medvedja – a los territorios de Albania y el ministro de Trabajo serbio, Aleksander Vulin, calificó su declaración de “llamamiento abierto al inicio de la Tercera Guerra de los Balcanes”.

Es la terminología propia de la región desde hace mucho tiempo. En abril de este año el diario “The Informer” decía que Recep Tayyip Erdogan, el presidente de Turquía, era partidario de la Gran Albania y que estaba preparando militarmente a los gobiernos de Tirana y Pristina para ello. Agentes del servicio secreto turco entrenan a los albaneses para una nueva guerra: se compran armas y cohetes anti-tanque, se diseñan planes para ocupar Kosovo del Norte y ciertas partes de Macedonia.

La preocupación condujo el mes pasado a una reunión entre Vladimir Putin y Aleksander Vucic, presidentes de Rusia y Serbia, en Pekín. La Constitución albanesa otorga al Gobierno un supuesto “derecho” a proteger los intereses de sus ciudadanos en el extranjero, un llamamiento puro y simple a la anexión de las regiones vecinas.

La idea de la Gran Albania apareció en el siglo XIX por los miembros de origen albanés de la masonería europea, que contaban con el apoyo del colonialismo. No es diferente del pangermanismo o el panturquismo. Consistía en la reunificación de todos los territorios donde la mayor parte de la población era de origen albanés. Son varias regiones en el noreste de Macedonia, el sur de Montenegro y Serbia, partes de Kosovo y el norte de Grecia.

Por cierto, hablando de Grecia… El que siembra vientos recoge tempestades. Aproximadamente un 3%, unos 58.000 habitantes de Albania, son de origen griego y cuentan con varios representantes en la Cámara de los Helenos, uno de ellos vinculado al partido neonazi Amanecer Dorado. Entre los griegos de Albania ha aparecido el Movimiento por la Independencia del Epiro del Norte, zona fronteriza entre los dos países de mayoría griega, donde ya han empezado las escaramuzas a tiros entre griegos y albaneses.

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El criminal Thaçi junto al delegado de la ONU en Kosovo y el capo de la OTAN en 1999.

La Gran Albania no es ninguna quimera. En 1941 Kosovo ya formó parte de Albania, que en aquel momento estaba bajo el protectorado de la Italia fascista. Con uno u otro nombre, lo que la Unión Europea promociona en los Balcanes es exactamente eso: el fascismo de siempre.

Lo mismo promociona la OTAN, naturalmente. La foto de octubre de 1999 muestra al general estadounidense y Comandante Supremo de la OTAN, Wesley Clark (a la derecha) saludando al jefe de la misión de la ONU en Kosovo, el francés Bernard Kouchner (de civil), y al capataz de la UÇK, Hashim Thaçi (a la izquierda).

Un informe de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa acusa a Thaçi, actual primer ministro de Kosovo, de participar en redes de tráfico de órganos provenientes – sobre todo – de prisioneros serbios, uno de tantos negocios organizados por los mercenarios albano-kosovares de la UÇK.

FUENTE: “Movimiento Político de Resistencia”

El dictador que no conoces

Por Stephen Gowans

Es un virtual dictador que preside un virtual Estado unipartidista controlado por su propia minoría étnica. Es cierto que fue elegido en múltiples ocasiones, pero se apoyó en la violencia y la intimidación para ganar unas “elecciones increíblemente controladas”. En los últimos comicios, su partido ganó todos menos 2 de los 546 escaños del Parlamento.

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Meles Zenawi (izquierda) junto a Hillary Clinton, ex-Secretaria de Estado de EEUU y ex-candidata presidencial en 2016. Zenawi fue Presidente de Etiopía entre 1995 y 2012.

Cuando los opositores pusieron en duda una de estas imposibles victorias, ordenó abrir fuego a las fuerzas del régimen, “matando a 193 personas e hirieron a otras cientas. Miles de opositores fueron arrestados y detenidos”. Los opositores que no fueron encarcelados vieron cómo se les negaba la ayuda alimentaria, el puesto de trabajo u otros beneficios sociales.

Una rebelión contra su régimen fue sofocada a través de “brutales campañas” que incluían violaciones en masa y el asesinato de su propio pueblo. En 2011 condenó a dos periodistas occidentales a 11 años de cárcel por informar sobre grupos rebeldes que luchan por derrocar su tiránico régimen. Y en 2006 envió a sus tropas a un país vecino para ocuparlo militarmente.

¿Acaso hablo de Bashar Al Assad en Siria? ¿O tal vez de Robert Mugabe en Zimbabwe?

La descripción se ajusta al retrato de dichos líderes elaborado por el Departamento de Estado de EEUU y de su caja de resonancia: los medios de comunicación occidentales. Pero no estamos hablando de ninguno de ellos. Es lógico que pensemos que se está hablando de uno de estos dos injuriados por Washington (y, por tanto, automáticamente por la prensa occidental) por razones que presuntamente tienden a ver con sus prácticas en materia de democracia y derechos humanos.

No así, la verdadera razón del Departamento de Estado (y de sus serviles medios de comunicación occidentales) para tratar como atroces criminales a estos hombres en su posición de cara al libre mercado y a la dominación extranjera. Ninguno de los dos permitió abrir su país a la explotación sin límites por parte de extranjeros (en el caso de Zimbabwe, a los descendientes de los colonos blancos). Ni votan en la ONU siguiendo las directrices de Washington, ni están dispuestos a actuar como apoderados militares del Pentágono.

Pero Meles Zenawi, el dirigente del que realmente hablamos (el dictador del que no has oído hablar), estaba dispuesto a hacer todas esas cosas.

Meles Zenawi, presidente de Etiopía, falleció el 20 de agosto de 2012. Anticomunista recalcitrante, abandonó la Facultad de Medicina en la década de 1970 para combatir al entonces Gobierno socialista etíope. Como primer ministro, guió a Etiopía a través del libre mercado y la venta de las empresas públicas a los inversores extranjeros. En 2006, cuando EEUU le pidió que invadiese la vecina Somalia, Zenawi (un intransigente agente de los intereses norteamericanos) estuvo más que dispuesto a cumplir la petición.

Por sus servicios, el hombre fuerte de Etiopía recibió pingües beneficios: 1.000 millones de dólares de Washington en 2010, y casi la misma cantidad en 2011. Y sus “servicios militares y de seguridad” son celebrados en Washington como “uno de los socios preferidos de la CIA en África”.

¿No era Meles Zenawi de esa clase de líderes a los que Washington insulta? El Departamento de Estado no llevó a cabo ninguna campaña para su destitución, y esta línea fue asimilada por los obedientes medios de comunicación, y después por los liberales, la izquierda moderada, los “activistas pro-democracia” y los trotskistas de la “exclusión aérea en las zonas rebeldes”. Todas estas fuerzas estaban demasiado ocupadas tratando de superarse unos a otros en la denuncia de los deshonestos socialistas y nacionalistas a los que Washington señaló, porque presuntamente odian la democracia y los derechos humanos, pero lo cierto es que odian la dominación extranjera. Meles Zenawi nunca estuvo en la lista negra de Washington. Ni en la de los medios de comunicación occidentales. Ni en la de los mencionados izquierdistas.

En el obituario de Meles Zenawi aparecido en “The New York Times”, Jeffrey Gettleman se vio en la obligación de explicar la brecha existente entre la retórica pro-derechos humanos de Washington y su práctica de apoyo a los verdaderos enemigos de los derechos humanos.

Etiopía – afirma Gettleman – no es el típico caso que genera preguntas complicadas relacionadas con el equilibrio entre los intereses y los principios. Los intereses de EEUU (es decir, los intereses de un 1%) superan ampliamente los principìos, por lo que Washington continúa apoyando a líderes como Meles Zenawi o los petromonarcas del Golfo Pérsico. Los principios son sólo retórica para cubrir la violación de otros países en la búsqueda de beneficios.

Arabia Saudí – continúa – es un ejemplo claro de intereses por encima de los principios, un país donde las mujeres carecen de muchos derechos y no existe la libertad religiosa. Pese a todo, continúa siendo uno de los más estrechos aliados de EEUU en Oriente Medio por una razón muy simple: sus recursos petrolíferos.

Pero la industria y el consumo de los estadounidenses no dependen de este petróleo. De hecho, EEUU es uno de los principales productores mundiales de petróleo, y más de la mitad del petróleo que los yanquis emplean es de origen nacional. La vecina Canadá suministra a los EEUU tanto petróleo como los países productores del norte de África y de Oriente Medio juntos. La pérdida de Arabia Saudí como aliado no significaría ningún problema de suministro para los EEUU. Como mucho, el petróleo saudí representa una pequeña parte del petróleo que consume EEUU. No obstante, es una enorme fuente de beneficios relacionados con el petróleo para las empresas estadounidenses, no sólo directamente, sino a través del lavado de los petrodólares por medio de los bancos estadounidenses. Arabia Saudí continúa siendo uno de los principales aliados de EEUU en Oriente Medio por una simple razón: no por el petróleo en sí, sino por los inmensos beneficios económicos relacionados con él.

Gettleman también señala que, en África, los EEUU cooperan con varios gobiernos de partido único, dominados por un solo hombre, en contraposición a su compromiso con la promoción de la democracia. Pero no dicen el por qué. Si se tienen los beneficios petrolíferos de Arabia Saudí, ¿qué hay en África? El diario “The Wall Street Journal” es más claro. El antes nombrado Meles Zenawi transformó una economía socialista planificada en una “libre de control” que atrajo a inversores en la agricultura y la manufactura. En otras palabras, ayudó a los ricos inversores norteamericanos; un insignificante 1% de la población.

Mientras, los dirigentes que combatieron la explotación de sus países por el 1% que representa Occidente son desestabilizados, sancionados, bombardeados (con la ayuda de una marea de izquierdistas) y denigrados por las más virulentas campañas de desprestigio.

La peligrosa decadencia del Imperio

Por Andrés Piqueras

empire-in-declineA cien años de la Primera Guerra Mundial podemos estar asistiendo al principio del fin de la hegemonía estadounidense. De los dos pilares en los que todavía se sustenta ésta, el dólar (o el mundo financiero en general) y el complejo industrial-militar, el primero está en franco desmoronamiento; lo que previsiblemente minará a su vez el segundo.

La continua creación de dinero sin respaldo (los llamados “dólares chatarra”) por parte de la Reserva Federal de EEUU no es sino una desesperada huida hacia adelante para no reconocer el colapso económico de la hasta ahora principal potencia mundial.

La sustitución del dólar como moneda de referencia internacional, por alguna moneda “materializada”, referida a los recursos energéticos, está cada vez más próxima. Eso quiere decir que los países con reservas energéticas adquirirán un creciente peso si logran preservarlas para sí mismos.

Pero mientras que las potencias geoestratégicas emergentes no buscan provocar abiertamente el derrumbe del dólar, pues lo necesitan al menos mientras no se hayan desacoplado totalmente de él, los EEUU están emprendiendo una ofensiva desesperada para mantener artificialmente el dólar como moneda refugio e intercambio internacional. Uno de sus puntos de anclaje para ello es crear inseguridad en torno a los recursos energéticos, especialmente el petróleo. Esto es así porque al pagarse el petróleo en dólares, si hay una crisis petrolera subirá el precio del “oro negro” y con ello la demanda de dólares, permitiendo la revalorización del papel verde.

El otro punto radica en generar inestabilidad político-militar para hacer ver que sólo la moneda del más fuerte puede tener alguna seguridad. Por último, pero unido a esto, EEUU trata por todos los medios (y digo TODOS) de desbaratar la potencialidad de Eurasia. Eurasia es el “Heartland” (“la Isla del Centro del Mundo” en el vaticinio del primer estratega norteamericano, Mackinder), donde está la gran masa de población, recursos y riqueza del planeta.

Algunos de los elementos geoestratégicos más importantes de la intervención del Imperio en declive son:

En primer lugar, el acoso sistemático a Rusia. No contentos con acabar con la URSS, persiguen ahora desmembrar también Rusia, tratando de reducirla a un tamaño insignificante y sobre todo intentando separarla de sus territorios asiáticos y descolgar de ella a Siberia, donde se alberga la mayor variedad de recursos del planeta. Chechenia, Georgia y algunos otros han venido siendo puntos calientes al respecto. Pero últimamente ha combinado esta política con intervenciones geoestratégicas de mayor calado, golpeando a Rusia a través de: a) la crisis bancaria de Chipre (allí es donde Rusia transformaba las cuentas de su energía en moneda de cambio para las transacciones internacionales); b) la guerra de Siria (cortando la salida de los oleoductos rusos al Mediterráneo e intentando a la vez establecer una cabeza de puente para toda Asia Occidental y Central); c) el golpe de Estado en Ucrania (convierte al que se había pactado como un Estado tapón entre las potencias euroatlánticas y Rusia en un Estado hostil a este último país, en sus propias puertas; al tiempo que intentaba privar a Rusia de la estratégica Crimea).

En segundo lugar, el asedio a China a través de una permanente penetración en Asia Occidental y Asia Central, la implantación de un reguero de bases militares en las antiguas repúblicas soviéticas asiáticas, la desestabilización del flanco más oriental a través de las continuas provocaciones a Corea del Norte, el bloqueo del Mar de Malaca (principal vía de los intercambios chinos) y el intento de desmembración del territorio chino por el lado del Tíbet, son sólo algunos de los eslabones estratégicos de aquel asedio.

En tercer lugar, la lucha sin cuartel en África contra la penetración china en este continente, previo desplazamiento de Francia del mismo, y apropiación de todo lo que es apropiable allí (Libia, Congo, República Centroafricana, Mali y ahora Nigeria son algunos de los puntos calientes en un incendio de guerras provocadas que asolan sin piedad el coninente).

Tanto en Asia como en África las intervenciones imperiales dejan atrás sociedades barbarizadas y en guerra entre sí, regiones enteras en manos de “señores de la guerra”, a menudo con un notorio ascenso de la influencia de Al-Qaeda (que luego justifican nuevas intervenciones militares en una espiral sin fin). También dejan Estados carcelarios como Egipto, Yemen o Irak, que se vienen a sumar en ello a Israel.

En cuarto y último lugar, el contraataque en su “patio trasero” para anegar los procesos tanto progresistas como bolivarianos en América Latina (véase especialmente el presente acoso a Venezuela, donde la superpotencia se juega las posibles mayores reservas petroleras del mundo y un “peligroso” liderazgo contra-hegemónico). Ya han tenido éxito en los golpes de Estado en Honduras y Paraguay.

Mientras tanto, ¿qué le depara a Europa?

Al Viejo Continente le tiene envuelto en otra dinámica belicista de “guerra fría” contra Rusia, precisamente cuando la vinculación a este país sería la única vía de salida futura inteligente para Europa desde un elemental sentido común capitalista (allí está la energía, la defensa nuclear, enormes recursos y mercado potencial que se abre también hacia el resto de Asia, por ejemplo).

Además de otros objetivos ya vistos, a través de la fabricación de la crisis de Ucrania los EEUU logran dar dos pasos a la vez. Uno: meter el miedo a los europeos de un probable corte de suministros energéticos por parte de Moscú, llevándoles a refugiarse en el espejismo energético del “fracking” estadounidense. Y dos: dar cobertura para que su complejo industrial-militar pueda intentar tirar de nuevo de la economía.

Al mismo tiempo la superpotencia norteamericana busca la implantación de un macroacuerdo de “libre comercio” (TTIP) con Europa. Con esto pretende dar una salida a sus productos hacia Europa ante un mercado interno crecientemente insolvente. Para ello necesita que los europeos desbaraten la legislación protectora de sus economías y rebajen o eliminen los controles de calidad de las mercancías y las regulaciones sobre alimentos transgénicos y demás prevenciones respecto de la salud pública. Aún más importante, busca preservar al dólar como moneda de intercambio con Europa y evitar que ésta forme bloque con los BRICS y muy especialmente con Rusia.

Curiosamente, una vez doblegados los principales líderes europeos bajo tremendas presiones (con algún sui generis “golpe de Estado” por medio, como el de Matteo Renzi en Italia), el último reducto de resistencia ante toda esta tropelía que se lleva a cabo, como es habitual con el mayor secretismo, no son las poblaciones europeas, que no saben de la misa la media al respecto; ni siquiera las principales fuerzas sindicales, al parecer ocupadas en no perder legitimidad frente a la Troika. Ese último reducto parece encarnado en la clase capitalista alemana, demasiado consciente de lo que se juega dando la espalda a la parte rica del continente que llamamos Eurasia.

Al margen de los resultados de las recientes elecciones que en gran medida son ajenas a todo ello, es extremadamente urgente para los pueblos europeos reaccionar contra las dinámicas de guerra y el nuevo auge del fascismo que, cien años después, sacuden de nuevo sus tierras.

Andrés Piqueras es profesor de Sociología en la Universidad “Jaume I” de Castellón.

Las palomas armadas de Europa

Por Manlio Dinucci

P24031-09a.jpgLos ministros de Defensa de la OTAN reunidos en Bruselas, en el marco del Consejo del Atlántico Norte, decidieron nuevos pasos para el “fortalecimiento de la Alianza”, ante todo en el Frente del Este, con el despliegue de nuevas “fuerzas de disuasión” en Estonia, Letonia, Lituania y Polonia. Al mismo tiempo, decidieron aumentar la presencia de la OTAN en toda Europa del Este con la realización de ejercicios terrestres y navales. En junio estarán completamente operativos 4 batallones multinacionales que deben desplegarse en la región.

También se acrecentará la presencia naval de la OTAN en el Mar Negro. Se inició además la creación de un mando multinacional de fuerzas especiales, que inicialmente contará con unidades de Bélgica, Dinamarca y los Países Bajos. Finalmente, el Consejo del Atlántico Norte felicita a Georgia por sus progresos en el proceso, que llevará a ese país a convertirse en miembro de pleno derecho de la OTAN, con lo cual se convertiría – junto a Estonia, Letonia y Lituania – en el tercer miembro de la Alianza Atlántica directamente fronterizo con Rusia.

En el Frente del Sur, directamente vinculado con el del Este, sobre todo debido a la confrontación Rusia-OTAN-Siria, el Consejo del Atlántico Norte anuncia una serie de medidas para “contrarrestar las amenazas provenientes de Oriente Medio y del norte de África, así como para proyectar estabilidad más allá de nuestras fronteras”.

En el Mando de la Fuerza Conjunta Aliada en Nápoles se creó el Polo hacia el Sur, cuyo personal se eleva a 100 militares y cuya misión consistirá en “evaluar las amenazas provenientes de la región y enfrentarlas junto a las naciones y organizaciones socias”. Para ello dispondrá de aviones-espía AWACS y de drones que rápidamente entrarán en disposición operativa en la base de Sigonella, situada en Sicilia (Italia).

Para las operaciones militares ya está lista la “Fuerza de Respuesta” de la OTAN, con 40.000 soldados, sobre todo su “Fuerza de Avanzada de Muy Alta Rapidez Operativa”.

El Polo hacia el Sur, según explica Jens Stoltenberg – secretario general de la OTAN – aumentará la capacidad de la Alianza para “prevenir las crisis”. En otras palabras, la OTAN podrá efectuar intervenciones militares “preventivas”. La Alianza Atlántica adopta así, en conjunto, la doctrina del “halcón” Bush hijo sobre la guerra preventiva.

Los primeros en desear un reforzamiento de la OTAN, ante todo con objetivos anti-rusos, son, en este momento, los gobiernos europeos miembros de la Alianza, que generalmente se presentan como “palomas”. Su temor es que la administración de Trump les coja la delantera o acabe marginándolos si decida abrir negociaciones directas con Moscú.

Particularmente activos están los gobiernos de Europa del Este. Polonia, que no se conforma solamente con la III Brigada Blindada de EEUU enviada al país por la administración de Obama, ahora solicita a Washington, por boca del influyente Kaczynski, la protección del “paraguas nuclear” estadounidense, o sea el despliegue en suelo polaco de armas nucleares estadounidenses que apunten hacia Rusia.

Kiev, por su parte, retomó en la región de Donbass la ofensiva contra los rusos de Ucrania recurriendo tanto a intensos bombardeos de artillería como al asesinato sistemático de los líderes de la resistencia mediante atentados tras los cuales también se esconde la participación de los servicios secretos occidentales. Al mismo tiempo, el presidente Poroshenko anunció un referéndum para la incorporación de Ucrania a la OTAN.

¿Y quién corrió a respaldarlo? El primer ministro griego Alexis Tsipras, quien, de visita oficial en Kiev – los pasados 8 y 9 de febrero – expresó a Poroshenko “el firme apoyo de Grecia a la soberanía, la integridad territorial y la independencia de Ucrania” y, por tanto, su no reconocimiento a lo que Kiev llama “anexión ilegal rusa de Crimea”. Según Tsipras, su encuentro con Poroshenko creó las bases para “años de estrecha colaboración entre Grecia y Ucrania” y contribuirá a “alcanzar la paz en la región”.