Urge reconstruir el anti-imperialismo

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Tras los atentados y fatídicos sucesos en nuestra tierra (Alcanar, Barcelona, Cambrils) de ahora hace ya dos semanas, estamos viviendo un encendido debate de actualidad al respecto de términos y cuestiones tales como la geopolítica, la seguridad, el terrorismo yihadista, la religión, el racismo y la islamofobia, las guerras o conflictos abiertos en Oriente Medio… Asuntos complejos que requieren de un profundo análisis y reacción por parte de los movimientos sociales y de la izquierda anticapitalista, para no dejar espacio a discursos xenófobos, oportunistas, que redunden en el beneficio político de las élites.

En este sentido, la masiva manifestación del pasado sábado ha sido un ejemplo del elevado nivel de conciencia y de respuesta por parte del pueblo catalán, que supo señalar coherentemente a los culpables y cómplices directos del yihadismo, esto es, a Felipe VI y al Gobierno español, por sus negocios con Arabia Saudí, por su participación en las guerras imperialistas de Afganistán e Irak, etc.

Así, tenemos una oportunidad inmejorable para poner sobre la mesa un discurso alternativo y rupturista, que conecta directamente con el debate subyaciente del papel y posición de la futura República Catalana, de la necesidad de romper vínculos con la Unión Europea y la OTAN, de nacer como un país de paz y de acogida, solidario con los pueblos del mundo. Pero para conseguirlo, naturalmente hemos de trabajar y luchar valientemente para llegar a disputar y ganar la hegemonía en muchos frentes, como en este. La citada manifestación es un paso adelante en la dirección correcta, como lo es también el importante papel de entidades como la Crida Internacionalista o la Plataforma Unitaria y Popular Contra la Guerra y la OTAN, pero hay que repensar y mucho el anti-imperialismo de nuestras izquierdas, ¡urge reconstruirlo!

Para hacerlo, hay que superar de una vez teorías posmodernas y posiciones equidistantes nocivas, de solidaridades intermitentes, de simplificaciones, de inocentes consignas vacías, como también de ciertos apoyos acríticos, a ambos lados. Hemos de ir más allá y construir un verdadero internacionalismo. Esto no puede tolerar más tiempo la frialdad con el imperialismo y su guion alrededor del mundo, normalizando discursos aberrantes que lideran figuras como Santiago Alba Rico, Leila Nachawati (presente en la Escuela de Verano de la CUP), entre otros, que consciente o inconscientemente ayudan a reforzar sus planteamientos en todos y cada uno de los escenarios.

No podemos caer permanentemente en su trampa, tal como ocurrió en los últimos casos de Libia, Siria o Ucrania, cuando la izquierda catalana estuvo ausente, salvo honrosas excepciones. Y podemos ver los funestos resultados de estas agresiones que algunos quisieron – y continúan haciéndolo – vender como pretendidas revoluciones, pese a la obvia exportación imperialista de la estrategia ya más que conocida de las “revoluciones de colores” para maquillar y tapar sus intereses y movimientos tras la escena.

Tal y como dijo durante un discurso nuestro estimado Ernesto Che Guevara, ahora hace 53 años pero tan vigente como entonces: “Y la estatua que recuerda a Lumumba – hoy destruida, pero mañana reconstruida – nos recuerda también, en la historia trágica de ese mártir de la revolución en el mundo, que no se puede confiar en el imperialismo, pero ni tantico así, ¡nada!”

Ciertamente no podemos confiar, y además tenemos que romper su discurso, construyendo un muro de solidaridad entorno a cualquier pueblo agredido, ya sea la República Popular Democrática de Corea, Venezuela, Cuba, Palestina, Siria-Kurdistán, Yemen o las Repúblicas Populares del Donbass. Es nuestro deber revolucionario luchar contra esto y consolidar un potente movimiento anti-imperialista que no dude nunca, que no retroceda, que no sea equidistante, que siempre esté en pie por un pueblo libre y por la solidaridad internacionalista con todos los pueblos del mundo.

Ello lo hemos de hacer entre todos, superando diferencias, con debates constructivos, trabajando conjuntamente y con la práctica diaria, tal y como ya se hace, por ejemplo, en la Plataforma. Solamente así podemos garantizar que daremos la respuesta adecuada y a la altura de las circunstancias, y que estaremos preparados para encarar los siguientes retos como pueblo para la construcción de una República Catalana solidaria y anti-imperialista.

Por Alejandro García

Miembro del Grupo Promotor de la “Crida Comunista”

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Entrevista a Juan Ramos (14/4/1982): “El eurocomunismo reduce al militante a pegar carteles y pedir votos”

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Juan Ramos fue secretario general del PCC entre 1982 y 1988. Posteriormente fue secretario general del PCPE entre 1988 y 2002.

Juan Ramos Camarero, secretario general del Partido de los Comunistas de Cataluña (PCC) – formado a partir de una escisión del PSUC – nació hace 38 años en Íllora (Granada). Afincado en Cornellá de Llobregat (Barcelona), ejerció durante años su profesión de maestro industrial metalúrgico en la empresa “Siemens”, ingresando en la década de 1970 en Comisiones Obreras (CCOO) y en el PSUC, si bien trabajó dentro de los sindicatos verticales y fue a la vez jurado de su empresa. En ambos organismos ha desempeñado cargos de responsabilidad, ya que ha sido secretario general de la Confederación del Metal de CCOO, miembro de la Comisión Ejecutiva Nacional de CCOO en Cataluña y del Consejo Confederal de CCOO. Perteneció al Comité Ejecutivo del PSUC hasta su expulsión en diciembre de 1981. Fue diputado en las Cortes de junio de 1977 y en la actual legislatura, dimitiendo para presentarse a las elecciones al Parlamento catalán, resultando diputado.

La aparición del Partido de los Comunistas de Cataluña (PCC) es consecuencia de la ruptura del partido que más acendradamente había venido proponiendo la unidad de la izquierda. ¿No es ello una contradicción?

En modo alguno, porque no hemos sido nosotros quienes hemos querido irnos, nos han echado y en ese sentido no nos incumbe la responsabilidad histórica. Pero además, se maneja frecuentemente un concepto falso de unidad. Hay, en primer lugar, alianzas que se establecen a nivel de coincidencias para la defensa de las libertades democráticas o del Estatuto, y en eso nos aliamos, sin hacerlo de forma vergonzante, con partidos como Convergència o ERC. Pero también hay alianzas de clase, con vistas a recuperar la hegemonía de la izquierda en Cataluña, perdida en las últimas elecciones, y estas alianzas no deben llevarse a cabo sino en función de propuestas políticas concretas, no en base a alianzas naturales con los socialistas, pongo por caso, porque no las hay. Unidad no puede significar en modo alguno dejación de principios políticos.

Cosa que, según el PCC, ha hecho el PSUC

En efecto, el proceso de la Transición se ha llevado a cabo bajo la hegemonía de la derecha. Eso, y la necesidad de llegar a amplias capas de la población, ha comportado que los partidos de izquierda – y también el PSUC – hayan hecho dejación de sus principios estratégicos para acentuar propuestas políticas que, desde un cierto oportunismo, constreñían la acción política al aparato del Estado olvidando al militante. Nosotros pretendemos no caer en ese electoralismo.

Sin embargo, el partido se presenta con vocación electoral y no testimonial

Naturalmente, porque no somos un partido marginal ni ajeno a Cataluña. Tenemos 7.500 militantes y podemos demostrarlo. Eso significa una implantación real en la sociedad. Y no decimos que vamos a recuperar los porcentajes de votos obtenidos hasta ahora porque la división del PSUC nos afectará negativamente, pero sí que creemos que podemos recuperar buena parte de la militancia perdida entre el año 1977 y la escisión.

Una pérdida de militancia considerable, ya que el PSUC llegó a contar con más de 40.000 carnés en 1978.

Sí, de 40.000 se pasó a 17.000 en el V Congreso del PSUC y a unos 12.000 o 13.000 en el momento de la escisión. Y eso es responsabilidad colectiva, no vamos a decir que exclusiva de los eurocomunistas, aunque ellos han tenido parte importante de culpa, porque el eurocomunismo representa un giro ideológico con consecuencias en el terreno organizativo. El eurocomunismo abandona la formación política e ideológica para hacer del militante un instrumento que pega carteles o pide votos. Nuestro reto es invertir eso y conseguir que el militante tenga vida de partido, aporte y discuta, que se sienta dirigente. Si lo conseguimos es seguro que quienes han abandonado la militancia aburridos, volverán.

¿Cuáles desearía que fueran sus relaciones con los partidos del Este?

De colaboración. No seríamos un partido serio si no mantuviéramos una actitud crítica frente a las experiencias socialistas.

Pero esa actitud no puede confundirse con hacer causa común con los imperialistas. No tenemos adhesiones ciegas, pero reconocemos el papel desempeñado por los países socialistas en el avance hacia el socialismo y en la lucha por la paz y el desarme a nivel mundial.

FUENTE: Diario “El País” (14 de abril de 1982)

El mundo junto al pueblo catalán

Por Roger Castellanos

240_f_70848368_r7px0gvlkixndeozclcwxqwjoyp0v5acEl pasado 31 de marzo, El Món se hacía eco de un hecho que pasará a la historia de nuestro pequeño país: un centenar de organizaciones de todo el mundo firmaban una declaración de apoyo a la convocatoria de un referéndum vinculante sobre la independencia de Cataluña. Y no sólo eso, también recordaban la universalidad del derecho inalienable a la autodeterminación de los pueblos, manifestaban su preocupación por la actitud “demofóbica” del gobierno español y reconocen la fuerza y la capacidad de movilización de masas de nuestro movimiento hacia la independencia.

Esta buena noticia, ni más ni menos, consiste en la primera gran victoria decisiva del pueblo catalán en lucha por el reconocimiento de sus derechos democráticos y para el ejercicio de su libertad de decidir su futuro, como sujeto político soberano. Ahora bien, incomprensiblemente, ha pasado completamente desapercibida por los principales medios de comunicación. También para aquellos que sostienen líneas editoriales favorables a los derechos nacionales de Cataluña. No entraré aquí a indagar sobre las razones que les han llevado a obviar este hecho histórico (porque no es meramente una noticia), sino que me limitaré a felicitar a aquellos pocos medios, como El Món, Llibertat.cat y VilaWeb que se han hecho eco de ello.

Este silencio mediático no creo que se hubiera producido si hubiese sido, por ejemplo, el Partido Republicano de los EEUU u otros partidos gobernantes de países occidentales los que se hubiesen pronunciado en términos similares. Pero, sea como sea, los hechos son los hechos: los partidos dirigentes de países tales como China, Vietnam, Laos, Corea, Cuba, Nicaragua, así como de otros que son partícipes en los gobiernos de países como Venezuela, Ecuador, Bolivia, sin olvidar algunos partidos con una gran representatividad que también se han adherido a la llamada solidaria, han firmado una declaración donde se sitúan sin complejos al lado de los anhelos del pueblo catalán.

En el famoso capítulo del Libro Rojo (la obra más veces publicada de la Historia después de la Biblia y el Corán) titulado “El imperialismo y todos los reaccionarios son tigres de papel”, el revolucionario chino Mao Zedong afirma:

“Todos los reaccionarios son tigres de papel. Parecen temibles, pero en realidad no son tan poderosos. Visto en perspectiva, no son los reaccionarios sino el pueblo quien es realmente poderoso.”

España, sin duda, también es un tigre de papel. Y es el pueblo quien tiene la fuerza, como se ha demostrado en esta delcaración.

Por encima de la diplomacia del Estado, nuestra lucha se ha elevado, de repente, en un ámbito de legitimidad que sobrepasa de lejos no solo el marco español, sino también el europeo y el de todos aquellos Estados que, sin ser tan valientes como para ponerse al lado del pueblo catalán, siguen dando crédito – me imagino que por puro tacticismo diplomático o por miedo al contagio – a las súplicas desesperadas de un régimen que se derrumba. Tarde o temprano, sin embargo, muchos de estos países que continúan dando coba a la política inmovilista de Rajoy no tendrán más remedio que reconocernos como una realidad innegable.

¿Se atreverá Rajoy a llamar al orden al embajador chino? ¿Se atreverá a cuestionar la declaración que ha firmado el partido del cual el presidente Xi Jinping es el máximo dirigente? ¿Se atreverá a negar una realidad que, a partir de esta declaración, los representantes políticos de centenares de millones de personas no solo afirman, sino que reivindican solidariamente? Puede ser que les sea más cómodo, hoy por hoy, el silencio. Un silencio muy elocuente, porque denota una cierta impotencia frente a la realidad. Aquí no podemos observar ningún tipo de inteligencia táctica. El “laissez faire, laissez passer” típico de Rajoy, en este caso, tampoco obedece a ninguna estrategia calculada de desgaste. Al contrario, se trata de una clara constatación de debilitar o, al fin y al cabo, de capitulación política sin paliativos.

Esto, a los catalanes y catalanas, no nos hace sino más fuertes. También nos hace eminentemente más reales. Desde este momento, tenemos la certeza de que no estamos solos, que los posibles apoyos (como, por ejemplo, el supuesto apoyo de Israel, por ahora absolutamente incierto y discreto, que algunos afirman) ya no solamente son posibles, sino que son una realidad incuestionable. Y no solo por aquellas fuerzas democráticas de otras naciones del Estado, como los amigos y amigas de EH Bildu y el BNG, sino también por representantes de una buena parte de la Humanidad, destacando entre éstos el Partido Comunista de China, por su valor demográfico y por su peso inapelable en las relaciones económicas y políticas globales, así como los partidos gobernantes de algunas de las ex-colonias españolas.

Esta noticia, o mejor dicho, este hecho histórico, lo hemos de encajar con alegría, como una muestra de ternura internacionalista, independientemente de nuestra afiliación política e ideológica. Lo que en este momento histórico nos une a todos y todas es la defensa férrea de la democracia y su ejercicio hasta las últimas consecuencias. Y, por fin, el mundo comienza a romper el silencio y a situarse a nuestro lado. Aquellos que miran hacia otro lado no conseguirán disolver nuestra unidad, sino que denotarán su incapacidad para frenar lo que es históricamente inevitable: que el pueblo catalán avance decididamente hacia su plena soberanía.

ERC, a favor del “Estado Islámico”

Por Purificación González de la Blanca

El grupo parlamentario de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) ha pedido la comparecencia de los ministros españoles de Asuntos Exteriores y de Defensa, José Manuel García-Margallo y Pedro Morenés, para que aclaren si España dio apoyo a buques de guerra rusos que operan en Siria, según informó el diario “Público”.

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Gabriel Rufián, Oriol Junqueras y Joan Tardà, dirigentes de ERC.

De acuerdo con esta información, el texto registrado por ERC insta a los dos ministros a “explicar la posible colaboración de España con fragatas rusas que han participado en operaciones militares en Siria”.

La formación política catalana asegura que “cuatro de los últimos barcos de guerra rusos que han atracado en Ceuta habrían participado en operaciones militares a lo largo del último año para favorecer al dictador sirio Al Assad”.

No es la primera vez que ERC da el tiro errado. Más de año y medio pasó EEUU extendiendo el “Estado Islámico”, ISIS o DAESH por Siria, con el pretexto de combatirlo. El engendro ha ido creciendo, alimentado por ellos, porque en realidad fue creado (la candidata Hillary Clinton ha reconocido su participación) para invadir Siria, Irak y Libia, desde la que se exporta cómodamente a otros países – incluidos los europeos, no olvidemos esto último. Supuestamente EEUU lo combatía mientras destruía las infraestructuras sirias: puentes, hospitales, gaseoductos, refinerías, monumentos que son Patrimonio de la Humanidad… Y todo esto ha venido y lo viene realizando EEUU con el apoyo de las bases militares que tiene instaladas en España (Rota y Morón, principalmente) y de otras muchas instalaciones que ha ido creando en Andalucía en los últimos años.

A raíz de la intervención rusa en Siria, en virtud de un convenio de cooperación para la defensa que ambos países – Rusia y Siria – mantienen suscrito desde hace más de 20 años, y en base a una petición expresa del legítimo Gobierno sirio, el juego de EEUU ha quedado al descubierto. Y esto ha desatado sus iras a través de unos gobiernos – como el español – y de unos medios de propaganda escandalosamente teledirigidos, dedicados a vendernos las maldades de quienes defienden su territorio de unos grupos terroristas creados, entrenados y armados por EEUU – y generosamente financiados por Arabia Saudí.

Ahora estos medios de propaganda se emplean a fondo con el asalto a Mosul, que según la periodista Nazanin Armanian encubre también “una huida organizada de los yihadistas de Irak a Siria, donde han sido diezmados por los bombardeos rusos sobre Alepo. Se repartirán en diferentes puntos del país para continuar una larga guerra de desgaste, ingeniada por Obama” (recordemos que fue nombrado Premio Nobel de la Paz en 2009).

La “ayuda humanitaria” reclamada por EEUU para la ciudad de Alepo (mientras éstos y los saudíes han provocado en Yemen la mayor crisis humanitaria existente actualmente en el mundo) era realmente una tapadera para rescatar a los takfiríes atacados… Y utilizar la ciudad como una gran base de operaciones militares de la OTAN para intervenir en Siria.

¿Cuándo ha pedido explicaciones ERC al Gobierno español por el uso permanente de nuestro territorio para atacar a países soberanos? ¿Cuándo ha pedido explicaciones al ministro de AAEE, señor García-Margallo, por financiar dos cumbres de la oposición siria, es decir, de los terroristas del Frente Al Nusra (los que devoraron ante las cámaras el corazón de un soldado sirio) celebradas en Madrid y en Córdoba? ¿Cuándo ha pedido explicaciones por financiar a estos terroristas? ¿Cuándo ha pedido explicaciones al ministro de Defensa, señor Morenés, por su vinculación a dos empresas de armamento y una tercera de contratas… y el ascenso meteórico de los presupuestos en materia de Defensa?

ERC ignora muchas cosas. Por ejemplo, que el “dictador sirio” Bashar Al-Assad gobierna Siria en una coalición de partidos, como resultado de unas elecciones celebradas con casi un 80% de participación: el Partido Baaz junto a diversos partidos socialistas, comunistas y nasseristas.

Ignora también ERC los planes de EEUU desde el 11-S, hechos públicos por el general Wesley Clark (ex-Comandante Supremo de la OTAN) para invadir 7 países: Irak, Libia, Siria, Líbano, Somalia, Sudán e Irán. No menciona a Afganistán, en donde llevan muchos años empleándose a fondo, hasta conducirlo derecho a la Edad Media. Los resultados están ahí.

Hay que ser muy ciego para no ver lo que está claro. O muy colaboracionista.

En Siria, los EEUU están jugando la partida para conducirnos a una guerra a escala mundial. La tremenda crisis del dólar los ha llevado a polarizarse en la economía de guerra que tanto temiera Eisenhower (poco sospechoso, por otra parte, de ser pacifista). Gracias a Rusia no estamos ya en la contienda, contienda en la que nadie resultaría vencedor.

Pero, por encima de todo, ERC debe saber que si hay un principio básico que en Derecho Internacional debe ser respetado es el de la no injerencia. Aunque sería pedir peras al olmo de un partido atlantista que apoya las invasiones de la OTAN frente al derecho de los pueblos a decidir su destino.

¿Andaluces de Cataluña o españoles?

Por Al-Mansur Castillo Morón

Secretario general de Liberación Andaluza

Cataluña decide su futuro en pocas horas. En los últimos años no hay censo aproximado de los ciudadanos y descendientes de Andalucía que viven allí. A finales de la década de 1980 se cifraban en 2.500.000. La emigración o exilio andaluz ha disminuido en las últimas décadas, por edad han sido muchos los fallecidos, pero aun así son cientos de miles los ciudadanos que residen en Cataluña y se sienten andaluces. Los andaluces soberanistas, las instituciones, los partidos políticos del sistema, la sociedad andaluza… ¿Qué les decimos? ¿Qué les podemos ofrecer? Poco. Viví en Cataluña de 1964 a 1987, allí residen algunos de mis hermanos, sobrinos y otros familiares. Allí están enterrados mis padres, un hermano, mis tíos, mis primos, algunos amigos. Volví a Andalucía por mi compromiso político. Quería dar a mi nación lo mejor de mí mismo. Amo a Andalucía y quiero a Cataluña.

Sueño con el día en que nosotros, los andaluces, podamos hacer un recorrido similar al que llevan muchos años haciendo los patriotas catalanes. Soy independentista. Mi única nación es Andalucía.

El domingo y los días siguientes estaré pendiente de cómo transcurre y de los resultados electorales. Mi deseo es que ganen con mayoría clara en votos y escaños los independentistas.

Me preocupa doblemente el papel que jugarán nuestros compatriotas el 27 de septiembre, y más el de los siguientes días, semanas y meses. Afortunadamente, han sido muchos los andaluces de Cataluña que ya se han posicionado a favor del proceso soberanista, me enorgullece pero sé que, numéricamente, son pocos.

Me apenaría mucho que la gran masa de andaluces que se vieron obligados a emigrar porque las oligarquías de España y Andalucía les negaron un trabajo decente, una vida más estable, mejor educación, etc. jugaran a favor de los españolistas. España es la culpable de su exilio, no los catalanes, que sean manipulados a favor de los mismos que desde hace siglos han oprimido y oprimen a Andalucía y a los andaluces.

Años atrás, la Junta de Andalucía tenía en Cataluña un delegado y una pequeña delegación. Sólo se preocupaban de financiar Casas de Andalucía dóciles y serviles. Potenciar el flamenco y las sevillanas, así como pagar carteles de “romerías” muy cutres, reproduciendo las de pueblos andaluces. También, indirectamente, acercándoles a su “partido hermano”. Han sido y son muchos los cientos de concejales, algunos alcaldes catalanes que nacieron en Andalucía. La Junta nunca ha sido andaluza, fue y es ante todo, española, y esa estrategia fue la que inculcó a esos andaluces, con escasa cultura y poca preparación cultural. También había otros andaluces cultos, profesionales, funcionarios del Estado, con medios económicos alejados del PSOE, pero igualmente alienados en su condición de ciudadanos andaluces. Estos últimos, generalmente, han estado ligados a la derecha españolista.

A toda la pléyade de adeptos de la Junta de Andalucía o del Estado Español era fácil detectarlos en la “Feria de Abril”, en remedos de “romerías” o en grandes festivales de sevillanas, pero no los recuerdo en los masivos conciertos de Carlos Cano en Cataluña.

El 27-S será un día de los que se recuerdan en la Historia. Tanto si ganan los soberanistas, los míos, como si ganan los estatalistas.

A partir del 28 de septiembre, ¿qué papel jugarán los nuestros? ¿Serán los palanganeros de los españoles o decidirán que Cataluña es su nueva casa y apostarán por el soberanismo?

Deseo y espero que apuesten por Cataluña. No les van a prohibir tomarse un fino, cantar flamenco o bailar sevillanas. Si son leales, seguirán como hasta ahora. Levantándose pronto, pagando con dificultad sus hipotecas y soñando con venir en Semana Santa o en verano a su casa, a Andalucía.

Los andaluces de Cataluña pueden ayudar a Andalucía. Su ejemplo hará pensar y perder el miedo a muchos andaluces. Ayudarán a romper las cadenas que muchos tienen con el PSOE, el PP, Ciudadanos o Podemos. Los andaluces de Andalucía podremos recibir con frescura el aire y la libertad de otros pueblos y empezar a pensar en despojarnos de las cadenas que pesan sobre nosotros desde que nos conquistaron castellanos, leoneses y también catalanes.

Al campo no se le pueden poner puertas. Desde Cataluña, el 27 de septiembre puede iniciarse una marea y una riada de aire fresco que inunde nuestra nación de deseos de ser libre. Algo parecido pero más definitivo que el muy recordado 4 de diciembre de 1977.

Hermanos andaluces que vivís y votáis en Cataluña: sed fieles a la nación donde vivís, ayudadnos a los andaluces a soñar con la libertad. Votad soberanista el 27 de septiembre, por Cataluña y por Andalucía. Más de cinco siglos de opresión merecen que empecemos a ver un rayo de esperanza.

¿Por qué nos interesa la independencia?

Por Pablo Hasél

CatalunyaEn este texto explicaré los motivos por los que creo, como tantas y tantos más, que nos interesa la independencia de Cataluña y por qué voy a votar a la CUP el 27-S. Intentaré resumirlo al máximo por razones evidentes, aunque los argumentos podrían desarrollarse más.

Como comunistas, apoyamos lo que puede beneficiar a la clase trabajadora y la independencia de Cataluña, en este contexto, sería positiva por varios motivos. A la clase obrera de Cataluña nos conviene porque a la burguesía catalana se le acabaría la excusa de echar toda la culpa al Estado Español cuando ellos también son culpables directos de la dramática situación que vivimos. En caso de conseguir la independencia, mucha clase trabajadora que va a votar a representantes de la burguesía catalana (Convergència y ERC) se daría cuenta de que con ellos seguiremos sufriendo recortes, paro, explotación, represión, etc. Entonces se posicionarían en su contra y con un trabajo de lucha comunista detrás, los sumaríamos a nuestra causa, que es la de la clase obrera de cualquier lugar.

A la clase obrera del resto del Estado Español también le interesa porque el Estado quedaría debilitado si pierde un importante motor como Cataluña, y además parecería más débil a ojos del pueblo, habiéndose conseguido la victoria del independentismo mediante la desobediencia. Muchos tomarían nota de que no hay otro camino que la desobediencia civil. ¿Cómo no vamos a apoyar algo que debilita notablemente a un Estado tan antidemocrático? Sería un grave error estratégico y aunque sólo sea por eso, debemos apoyar la independencia de Cataluña. Pero como comunistas la apoyamos sin chovinismo alguno, recordando que compartimos enemigo con la clase obrera del resto del Estado y que nos une la misma lucha.

Los comunistas también defendemos el democrático derecho a la autodeterminación de los pueblos y si la mayoría del pueblo lo desea, la independencia debe concederse. Pero no somos nacionalistas y no apoyamos siempre la independencia, sino cuando conviene a la clase obrera como en este contexto ya explicado en las líneas anteriores. Y eso es el marxismo, el análisis concreto de la situación concreta. Sin embargo, muchos cogen citas sacadas de contexto de los clásicos marxistas para ir contra la independencia. Pero las citas de Marx, Lenin o Stalin que hablan de contextos parecidos nos argumentan que hay que apoyar la independencia si es provechosa para el movimiento revolucionario. En caso de que no lo fuera, evidentemente seguiríamos apoyando el derecho a la autodeterminación pero haríamos campaña contra la separación, como también lo explicaron perfectamente los clásicos comunistas. Como no es el caso, toca apoyar a una fuerza independentista ya que estas elecciones son la consulta que el Estado nos impide hacer por los cauces legales y hasta ellos lo saben, por eso llaman nerviosos a votar contra la independencia.

Como comunistas, es evidente a quién tenemos que apoyar ante las opciones de Junts Pel Sí o la CUP. Los primeros son responsables de políticas enemigas de la clase trabajadora y los segundos, aunque no sean el Partido Comunista que necesitamos para conquistar un día el socialismo, al menos se han pronunciado contra esas políticas y no son un partido absorbido por el régimen como Podemos o IU. Ambas opciones hablan de la imprescindible desobediencia que necesitaremos para declarar la independencia y ninguna concreta del todo, aún queda todo bastante difuso y abstracto, pero en todo caso ofrecerá más desobediencia la CUP que Junts Pel Sí, y más cuando los segundos hablan de una independencia dentro de 18 meses y los primeros quieren declararla mucho antes. Otra cosa es hasta qué punto van a desobedecer si el Estado Español los ilegaliza o encarcela, por ejemplo. Pero eso está por ver, lo que es cierto es que para llegar a ese punto donde la desobediencia sea clave, hace falta una victoria de las fuerzas independentistas para que haya legitimidad para declarar la independencia. Cuantos más votos tenga la CUP, será más positivo porque podrá presionar para que se declare la independencia cuanto antes, para que la burguesía no tenga tanto protagonismo y para desobedecer ante la intransigencia del Estado fascista español.

Ello no implica que el apoyo sea incondicional, si la CUP acaba por no desobedecer como promete, habrá que retirarles el apoyo como es justo y lógico. Tampoco implica que la CUP sea la solución a todos los males, pues el socialismo no llegará por la vía parlamentaria ni sin un Partido Comunista profesional. La ruptura con el capitalismo no se dará con pacifismo. Pero mientras estén dispuestos a desobedecer ante la ausencia de democracia, nos tendrán a su lado pese a las diferencias.

Los hay que, volviendo a lo antes comentado de no saber analizar los contextos concretos, creen que el boicot a las elecciones se hace en cualquier caso. Nosotros defendemos el boicot en las elecciones generales porque en ese contexto es legitimar unas instituciones donde no tenemos cabida y que, además, repudia casi la mitad del Estado, conscientes de que sus vidas no van a cambiar por que otro partido del Régimen llegue al gobierno. Pero ahora votaremos el 27-S porque necesitamos legitimar el movimiento independentista que nos permita debilitar al Estado Español, enemigo común de las clases populares.

El 27 de septiembre votaré a la CUP y el 28 de septiembre exigiré que, si las fuerzas independentistas son mayoría, se lleve la desobediencia a los hechos, que no se quede en consignas. Colaboraré en que la burguesía tenga menos protagonismo, porque somos los revolucionarios quienes de verdad estamos dispuestos a ejercer la desobediencia. En caso de que no haya desobediencia y no se atrevan a declarar y defender la independencia, quedarán retratados como unos cobardes y la clase obrera también aprenderá la lección. Desde luego, poniéndolo en la balanza, este proceso traerá más cosas positivas que negativas, sea cual sea el final. Apoyo la independencia en este contexto, por supuesto, pero eso no me hace olvidar que la lucha obrera es la más importante, y precisamente para debilitar a sus enemigos, lo hago. La independencia no fortalece a la burguesía catalana como dicen tantos que se acaban posicionando, queriendo o no, con el nacionalismo español y los intereses de la oligarquía fascista al querer impedir lo que les aterra. De independizarnos se le acabarían las excusas a la burguesía catalana y, además, no es una burguesía tan fuerte como la española, por lo que será más “fácil” derrotarla. Si los burgueses piden la independencia, a diferencia de años pasados, es porque se ven obligados ante el amplio movimiento popular que la exige. Debilitar al Estado Español y a la burguesía catalana es acercarnos al socialismo que necesitamos, seamos del lugar que seamos.

Comunicado de Andalucía Comunista ante la Diada Nacional de Catalunya

Este viernes 11 de septiembre ha sido la Diada de Catalunya. Esta conmemoración, que llegará un día en el que no será más que la celebración del Día Nacional de un país normal, como será Cataluña cuando sea liberada del imperialismo español, hoy está cargado de lucha y de justas reivindicaciones. Hablamos de ruptura democrática con todo lo que eso conlleva. No debemos dejarnos llevar por el hecho objetivo de que el proceso de independencia está comandado por partidos que no responden a los intereses de la clase trabajadora catalana. Ese sería un síntoma de miopía política que no por ser repetido por parte de la izquierda estatal es menos erróneo.

Para no caer en ese error, debemos mirar el reciente ejemplo de Grecia, que ha sufrido directamente los inconvenientes de no tener soberanía nacional, que no es otra cosa que la capacidad de hacer política según los intereses de un pueblo y sin la injerencia de nadie más. Ahí se ha comprobado que, independientemente de lo que se le pueda reprochar a la voluntad de Syriza, está claro que muchas de las medidas reformistas que pensaba hacer se quedaron en nada, ni siquiera con un referéndum en el que el pueblo griego hacía de respaldo.

Por tanto, debemos hacer gala de una gran amplitud de miras y considerar que si Cataluña, que posee todas las características políticas y sociológicas para ser considerada una nación, logra su soberanía política, habrá dado un paso más en la dirección de poder tomar sus propias decisiones como pueblo. Pero para que éstas obedezcan a un interés de clase del Pueblo Trabajador Catalán hay que lograr algo más, que es organizarlo en el transcurso de la conquista de esa soberanía política para que sea real y que ésta esté sustentada no en las idas y venidas de Artur Mas o del gobierno burgués de turno, sino que esté sustentada en ese pueblo organizado. De cualquier otra manera, la ruptura democrática no llegará jamás.

Viendo la cuestión desde un punto de vista puramente internacionalista, vivimos en un Estado plurinacional en el que las nacionalidades no son respetadas, y muy al contrario, son vejadas y humilladas en multitud de ocasiones. El franquismo sociológico implantado en el ADN de España hace que un sector realmente importante de aquellos que defienden la unidad de España, llenos de prejuicios, señalen continuamente a quienes airean una estelada, a quienes pitan el himno de España, a la manera que tenemos en Andalucía de hablar, y a todo aquello que pueda representar un borrón en la hegemonía cultural (artificial) española. Esto imposibilita la creación de esos movimientos populares que luchen por la ruptura democrática respecto al Régimen de 1978, y mucho menos para avanzar hacia la revolución socialista.

Por ello, desde Andalucía no podemos hacer otra cosa que saludar las reivindicaciones nacionales del Pueblo Trabajador Catalán y hacerlas nuestras. Una victoria de Cataluña en su lucha por la soberanía popular y nacional, además de ser una victoria justa de un pueblo que de por sí ya es una gran noticia, significa un avance importante en los intereses objetivos de todos los pueblos del Estado Español, incluido el nuestro, acercando un poco más una aspiración justa y necesaria, como es la creación de procesos constituyentes en cada uno de ellos.

¡Viva el 11 de Septiembre!

¡Vivan los pueblos trabajadores de Andalucía y Cataluña!

¡Viva la clase trabajadora!

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