Manifiesto del sindicalismo alternativo y de clase

Desde el conjunto de sindicatos abajo firmantes rechazamos la sentencia y exigimos la libertad de todas las personas presas políticas. Todas las organizaciones hemos defendido y defendemos el derecho del pueblo catalán a decidir su futuro, delegadas nuestras participaron en la histórica jornada del 1 de octubre de 2017 en la cual la Guardia Civil y la Policía Nacional fueron incapaces de frenar una votación por la resistencia de la gente, principalmente de la gente trabajadora.

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Bloque de “Universitats per la República” en la manifestación contra la sentencia del “Juicio del Procés”.

El Estado Español está controlado por un conjunto de élites económicas que determinan las políticas económicas y sociales de marcado carácter neoliberal que comportan reformas laborales y de las pensiones, la precarización de las relaciones laborales y la pérdida de derechos sociales; así como el expolio de las cajas públicas o el rescate de la banca, pasando por Castor. Unas élites dominantes que tienen en la unidad del Estado, representada por la Corona, una de sus armas más fuertes para mantener este estado de injusticia generalizada.

Los hechos del 1 de octubre de 2017, el ejercicio de la autodeterminación sustentada por la auto-organización popular fue un ejemplo, tanto del poder que tenemos cuando nos organizamos, como de las ansias de libertad y de cambiar las cosas de una gran parte del pueblo catalán. La huelga general en Catalunya del 3 de octubre de 2017 demostró, además, el papel central que la clase trabajadora juega en la sociedad actual.

Desde el sindicalismo alternativo y de clase expresamos nuestra solidaridad con la lucha por el derecho de autodeterminación de Catalunya y del resto de pueblos del mundo y del Estado que así lo decidiesen.

Exigimos la promulgación de una amnistía que garantice la libertad de todas las presas políticas y el retorno de las personas exiliadas.

Nos comprometemos en la medida de nuestras posibilidades a dar apoyo a las movilizaciones en defensa de los derechos sociales y políticos en Catalunya.

Barcelona, 14 de octubre de 2019

FIRMAN:

Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC) – Països Catalans

Coordinadora Obrera i Sindical (COS) – Països Catalans

Ezker Sindikalaren Konbergentzia (ESK) – Euskal Herria

Intersindical Valenciana – Països Catalans

STEI Intersindical

FSOC – Canarias

Colectivo Unitario de Trabajadores (CUT) – Aragón

Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) – Andalucía

Corriente Sindical de Izquierda (CSI) – Asturies

CUT – Galiza

Intersindical Canaria – Canarias

STEILAS – Euskal Herria

Langile Abertzaleen Batzordeak (LAB) – Euskal Herria

Eusko Langileen Alkartasuna-Solidaridad de Trabajadores Vascos (ELA-STV) – Euskal Herria

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Nación Andaluza ante la sentencia del Procés: ¡Estado Español, cárcel de pueblos!

Las noticias confirman la filtración de la sentencia que condenaba a la mayoría de las presas políticas catalanas por el Procés independentista de octubre de 2017 a penas de entre 13 y 9 años de prisión por los delitos de sedición y malversación. En total, más de un siglo de prisión por organizar un referéndum al margen de la legislación estatal.

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Tras el juicio-farsa y las filtraciones de estos días sobre la sentencia, se muestra con más claridad que nunca la subordinación del poder judicial al poder político, siendo ambos, junto con los cuerpos policiales y militares, los garantes de los intereses de las oligarquías beneficiarias del Régimen del 78 – desde VOX hasta Podemos.

Ante la decisión democrática y popular del pueblo catalán expresada en el referéndum del 1 de Octubre de 2017, de constituirse en República independiente, la respuesta del Estado fue la militarización de Catalunya y el intento de evitar la participación ciudadana en las urnas, utilizando la brutalidad policial para impedirlo y a la justicia española junto a los medios de comunicación afines (la práctica totalidad de televisiones, radios y prensa escrita) para justificar la represión ejercida contra el pueblo catalán, sus líderes políticos y sociales.

Los intentos de las burguesías del Estado por canalizar la protesta popular ante la sentencia, a través de los partidos e instituciones del Estado, y respetando la misma ley que permite que en este Estado existan presos políticos, están siendo contestados mediante actos de desobediencia civil que consideramos legítimos ante un Estado con graves carencias democráticas en el que no hay separación de poderes como ha quedado evidenciado. Esta misma dependencia del poder judicial la vivimos en Andalucía con respecto al Caso de los ERE, ya que esperamos desde enero su sentencia que, con toda seguridad, se publicará después del 10N para no molestar a los partidos del Régimen.

El problema de la represión y de la sentencia judicial contra líderes políticos y sociales catalanes nos incumbe también a las andaluzas por estar sometidas al mismo Estado neofranquista. Hoy, la lucha del Pueblo Trabajador Andaluz por una Andalucía libre se juega en Catalunya. De la victoria de las fuerzas democráticas y soberanistas en Catalunya va a depender el futuro del resto de pueblos sometidos al Estado Español. La lucha del pueblo catalán es la lucha de todas las que queremos vivir en una nación donde la democracia se base en la soberanía de la clase trabajadora y en la justicia social.

NACIÓN ANDALUZA declara que esta sentencia confirma el carácter neofranquista del Estado Español, la inexistencia de división de poderes y la esencia autoritaria y el carácter oligárquico del sistema político español. Desde NACIÓN ANDALUZA exigimos una amnistía colectiva a todas las procesadas frente a los indultos individuales que parte de la burguesía española y catalana están negociando.

Desde NACIÓN ANDALUZA hacemos un llamamiento a nuestra organización en Catalunya, así como a las cientos de miles de trabajadoras andaluzas que residen en aquel país, a participar en la auto-organización popular para hacer frente al escenario de ruptura y confrontación con el Estado Español que se abre a partir de este momento.

NACIÓN ANDALUZA convoca al Pueblo Trabajador Andaluz a expresar su solidaridad con Catalunya y a manifestar en las calles de los pueblos y ciudades andaluzas el rechazo a la violencia policial y judicial ejercida por el Estado Español contra el pueblo catalán.

¡ANDALUCÍA CON CATALUNYA!

¡ESTADO ESPAÑOL, CÁRCEL DE PUEBLOS!

Permanente de la CN de Nación Andaluza

Andalucía, 14 de octubre de 2019

Unidad republicana y patriótica y lucha prolongada frente a la sentencia de los tribunales españoles y la represión policial y judicial

Vivimos en tiempos oscuros y a la vez esperanzadores. Son oscuros porque el recorte de derechos y la represión se intensifican. Pero no son tiempos para caer en el desánimo y bajar la guardia. Al contrario. Hay que afrontarlos. Porque también son tiempos de resistencia, que a su vez han de ser tiempos de organización y combate. Son momentos de tomar partido, para recuperarnos y reorganizar la lucha.

Ya hemos llegado muy lejos

Millones de catalanes tuvimos la valentía de organizar un referéndum de autodeterminación el 1 de octubre, que culminó un proceso colectivo de años e hizo temblar al Estado Español. Muchos hemos estado en primera línea en las manifestaciones masivas por los derechos nacionales, por la libertad de los presos políticos y para denunciar la farsa judicial a la cual se les ha sometido.

Lo que se ha hecho en el pasado ha sido impresionante. Todo lo que hacemos ahora mismo también lo es. Pese a todo, somos conscientes de que el tiempo que vivimos nos exige mucho y nos exigirá más todavía. Tendremos que ser muchos para hacer frente a las batallas que están por llegar. Necesitamos construir resistencia y capacidad de respuesta para derrotar a un Estado Español dispuesto a utilizar toda su artillería antes de ceder. A estas alturas todos lo deberíamos tener claro.

Vivimos en una situación de excepción, donde las leyes no son sino letra muerta cuando se han de respetar los intereses y derechos del pueblo. En cambio, son sierpes venenosas cuando se quiere ejercer la represión y atemorizar a los combatientes. Las leyes se modifican y se aplican según los intereses, no de la población, sino de la capa parasitaria que controla el Estado o para favorecer al capital.

Organizar, organizar y organizar

Hemos de organizar una amplia movilización republicana con la formación de comités de barrios, de obreros y estudiantes en todo el país. Con Comités de Defensa de la República. La acción de las masas es la única salida. Ya sabemos que delante nuestra tendremos barbarismo y represión.

El pueblo catalán dispone de una pluralidad de organizaciones. La ANC y Òmnium han tenido un protagonismo preponderante en la lucha de liberación nacional durante los últimos años. Están así porque se quiere castigar a sus principales representantes. Su potencial se ha de preservar y reforzar. Al mismo tiempo, es necesario potenciar otras formas de organización y, en especial, la organización por los derechos obreros y sociales.

En Catalunya también hay algunas organizaciones sociales que agrupan mucha gente, como por ejemplo los sindicatos mayoritarios, con una conducta algo timorata en relación a la lucha nacional y, a veces, incluso contraria a esta lucha. Esta circunstancia se ha de redirigir.

La acción institucional se ha sumado en determinados momentos al desafío al Estado Español. Por esta razón, el castigo también lo han hecho extensible al Govern catalán del 1 de octubre. Sin renunciar a esta potencialidad y sin minusvalorar todo el trabajo hecho, tampoco habríamos de sobrevalorarlo. La Generalitat de Catalunya y sus ayuntamientos, no son otra cosa que instituciones autonómicas sometidas al control y arbitrariedad del Gobierno español. Los grandes cambios sociales no se hacen desfilando a toques de corneta y tambor desde las instituciones autonómicas y, menos todavía, después de las experiencias decepcionantes que en algunos momentos recientes hemos vivido. En todo caso, lo que no pueden dejar de hacer las instituciones es aprovechar los pequeños márgenes que la autonomía les confiere para mejorar las políticas sociales y mirar para actuar como auténticas instituciones nacionales.

El tsunami democrático y la auto-organización popular

Consideramos que la propuesta de tsunami democrático, que ya está en marcha, ayudará a hacer que la respuesta a los próximos acontecimientos sea contundente, masiva y efectiva. Se trata de gestionar de la mejor manera posible todas las capacidades de lucha con las que contamos. Unas posibilidades que de momento parece que quedarán acotadas a la resistencia pacífica y a ciertos actos puntuales de desobediencia. Por esta razón, y conscientes de los límites y potencialidad de la coyuntura, damos apoyo a este tsunami democrático y nos hacemos parte de él. Al mismo tiempo, estamos seguros que el tsunami democrático estará acompañado de otras iniciativas combativas que incentivarán las potencialidades del movimiento republicano. Pero que no nos sorprenda que en las actuales condiciones y con estas formas de lucha, la respuesta no sea capaz de doblegar al Estado de inmediata. Ahora bien, sí que tenemos potencialidad para arrancar concesiones puntuales o parar los pies a algunas embestidas del Estado y lo hemos de aprovechar a fondo. No podemos dejar de luchar. ¡La respuesta unitaria es más necesaria que nunca!

Los comunistas, por lo tanto, somos plenamente conscientes de las potencialidades y limitaciones de la situación actual. Trabajamos por crear las condiciones para que el doblegamiento del Estado sea factible en un futuro, cuanto antes mejor. Al mismo tiempo, consideramos que este trabajo no se ha de desvincular de las luchas factibles en las condiciones actuales, luchas y resistencias que nunca se han de abandonar ni menospreciar.

Las elecciones generales: una batalla más que hay que afrontar

La sentencia se hará pública, probablemente, a las puertas de unas nuevas elecciones generales forzadas por Pedro Sánchez con la finalidad de destrozar todo aquello que hay a la izquierda del PSOE, traer de vuelta el bipartidismo y poder implementar las políticas económicas, internacionales, sociales y nacionales que reclamen la gran burguesía y el imperialismo. En estas condiciones no valen las medias palabras ni las inhibiciones. No hemos de abandonar ninguna reivindicación ni ningún espacio de lucha. Hemos de defender el derecho a la libre determinación. Luchar contra la precarización del trabajo y para revertir la reforma laboral. Mejorar los subsidios de los desempleados. Defensar y mejorar el sistema público de pensiones y los servicios públicos. Poner de manifiesto cuáles son las verdaderas causas del cambio climático y lo que hay que hacer para revertirlo. Conquistar las reivindicaciones del feminismo. Potenciar la cultura. Eliminar los restos del franquismo con los que nos encontramos a cada paso… Pero, sobre todo, hemos de crear las condiciones y construir los instrumentos para organizar la lucha. Como decíamos al principio, nuestros tiempos son oscuros y las elecciones se convocan con la intención de dejarnos en la oscuridad. La consigna ha de ser clara: ¡no podrán con nosotros, desde nuestra trinchera también lucharemos voto a voto!

Haremos todo lo posible para impulsar un Frente Patriótico y Republicano, lo más amplio posible. Saldremos a votar, porque la derecha y el españolismo no dejarán de hacerlo. Porque no queremos mantenernos indiferentes ante las maniobras de un títere al servicio de la patronal y del imperialismo que aspira a apropiarse de los votos de la izquierda y de la gente trabajadora para pactar con la derecha y servir al españolismo. Porque los comunistas no abandonamos ninguno de los frentes políticos en los cuales podamos actuar.

Esta apuesta por participar en todos los frentes de lucha no nos llevará, en ninguno de los casos, a caer en el error de priorizar la política institucional sobre el resto. El movimiento patriótico y republicano ha de participar en las instituciones impuestas de la monarquía española con la única finalidad de hacer llegar las reivindicaciones de nuestro pueblo y conseguir que el régimen monárquico de 1978 entre en crisis.

¡No pasarán!

PP y Ciudadanos, acompañados por Vox y con la cooperación de los medios de comunicación y de un entramado de organizaciones españolistas, están llevando a cabo una política sucia y mentirosa contra Catalunya. Jueces y fiscales se suman a esta ofensiva anticatalana. Quieren atemorizarnos y aislarnos. El anticatalansimo llora a moco tendido. “¡No pasarán!” es el único relato. Y al lado del no pasarán solamente tiene cabida un programa ambicioso de cambio profundo.

La lucha prolongada

La lucha contra el Estado Español será, por tanto, una lucha prolongada en la cual tendremos que combatir implacablemente toda tendencia al triunfalismo y la precipitación, y todas las tentaciones de menospreciar o sobrevalorar las capacidades de nuestros adversarios, tendencias y tentaciones que son, todas ellas, propias de la impaciencia pequeño-burguesa.

El concepto de lucha prolongada es el más indicado para caracterizar la actual etapa de lucha. Significa realizar cada una de las actividades y luchas, teniendo siempre en cuenta las tareas que se abrirán mañana y el objetivo que perseguimos, que en nuestro caso el la liberación de clase y nacional.

Nunca hemos de resolver un problema concreto recurriendo a las medidas que “en este momento” nos parecen las más “lógicas”, pero que visto el problema con perspectiva pueden comprometer nuestro desarrollo futuro. Por esta razón, nosotros, por ejemplo, somos tan insistentes en combatir el sectarismo. Es cierto que hay comportamientos puntuales que no se han de tolerar y que hay que criticar sin contemplación. Pero ello no debería eliminar la posibilidad de tejer alianzas sociales en el presente y ampliarlas en el futuro.

La reorganización de los marxistas-leninistas catalanes

Tener claro y aplicar consecuentemente el concepto de lucha prolongada significa, por otro lado, reafirmar y desarrollar cada vez más el carácter de clase de la lucha de liberación nacional.

La práctica revolucionaria ha probado una y mil veces que el proletariado es la única clase consecuentemente revolucionaria y capaz, por tanto, de enfrentarse sin precipitaciones al proceso de lucha prolongada.

Este convencimiento nos ha de llevar a superar la actual situación de ausencia del Partido Proletario. Si no se elimina este déficit, no es posible que la clase obrera participe de manera consciente en la lucha ni asuma el papel dirigente que le corresponde. Y el déficit no se superará exclusivamente por la vía sindical como algunos ingenuos han sugerido últimamente.

Propiciar la organización sindical de los trabajadores y potenciar el carácter nacional del movimiento sindical es una de las tareas irrenunciables. Pero solo es una tarea más. La clave del asunto se encuentra en la dirección política. Crear el Partido Proletario Catalán es la gran tarea del momento.

Por una Catalunya republicana, popular y socialista

Hay una lucha de liberación nacional que, como ya hemos dicho, es nuestra lucha. Pero también hay un nacionalismo chovinista, imperialista y de derechas que engatusa a mucha gente. Este tipo de nacionalismo en situaciones de crisis se manifiesta con mucha fuerza y de una manera u otra, también infecta algunas fuerzas políticas catalanas que históricamente se han caracterizado por su anticomunismo.

El punto clave es que ahora mismo el capitalismo no funciona bien para mucha gente y es normal que se busque cambiarlo. El problema es aclarar cuáles son las causas de este mal funcionamiento y qué es lo que hay que cambiar.

El cambio podría llegar a los fundamentos del capitalismo a través de una revolución que modifique el sistema de relaciones sociales actual y que, en nuestro caso, acabe a la vez con la opresión nacional. Pero también se puede apostar por otros tipos de cambio, culpando, por ejemplo, a los extranjeros, y sugerir la protección “de la economía nacional” y “de los nacionales”. Y eso es lo que hace el nacionalismo reaccionario, que desde hace unos años lo infecta todo.

La identidad nacionalista tiende a ser más fuerte que la identidad de clase, de aquí el éxito de la “derecha” y de las dificultades de los comunistas. Este tipo de identidad nacional se alimenta cada día de los aparatos del Estado y de los medios.

La identidad de clase, en cambio, se obstruye continuamente y se mira que no prospere, con todos los medios que los poderosos tienen a su disposición.

Trump puede construir un muro y reducir el número de inmigrantes, pero eso no hará que los EEUU vuelvan a ser invencibles. Boris Johnson puede, con la ayuda de Farage, salir de la UE de la manera que le dé la gana, pero eso no hará que Gran Bretaña recupere el papel de primera potencia mundial que ya perdió hace tiempo; es más, le creará nuevos problemas. La Lega Nord puede obligar a cerrar los puertos de Italia y provocar la muerte de muchos inmigrantes en aguas del Mediterráneo, pero no podrá evitar que Italia tenga un papel subsidiario dentro de la Unión Europea. Un sector del nacionalismo catalán de derechas y algunos “revolucionarios” cortos de miras, pueden soñar en emular a los “activistas” – al servicio del imperialismo de EEUU y del colonialismo – del Maidán y de Hong Kong, pero no conseguirá que la OTAN ni la UE se pongan de nuestro lado, sino que seguirán dando apoyo diplomático, económico y militar al Estado Español.

Los nacionalistas chovinistas no tienen respuestas efectivas, pues alimentan expectativas falsas y ayudan a ocultar que el problema fundamental es el capitalismo. Un sistema que produce beneficios para los propietarios de capital, sin atender las necesidades de las personas y creando exclusión y miseria por todo el mundo.

Esta es una de las razones principales por la cual consideramos que el objetivo del combate es la liberación de clase y nacional.

Unir y sumar a la clase obrera

Nosotros luchamos contra el Estado Español. Pero comprendemos muy bien quién sostiene este Estado y cuál es su función. También sabemos muy bien que para doblegarlo hay que movilizar y unir a todas sus víctimas, tanto en Catalunya como en otros lugares. Pero el sujeto capaz de luchar de manera más coherente contra el Estado y todo lo que representa, es el proletariado. El proletariado es la única clase social que puede garantizar una solución política claramente rupturista. Mientras el proletario no asuma este papel, los avances serán limitados y será difícil frenar la tendencia al pacto y la claudicación o a la impaciencia y al inmediatismo, unas tendencias que hoy, desgraciadamente, también contaminan el movimiento sindical, a causa de la dirección corporativista y conciliadora a la cual se encuentra sometido.

Nadie hará mecánicamente el trabajo por nosotros. Nadie hará madurar mágicamente al pueblo trabajador si él mismo no se convierte en el verdadero protagonista. Sin sumar toda la fuerza social que objetivamente está interesada en la liberación de clase y nacional, la lucha puede tomar, en determinados momentos, una dinámica incluso heroica. Pero le falta el elemento fundamental: la implicación política de la clase obrera, dándole su propia orientación.

UNIDAD PATRIÓTICA Y REPUBLICANA

SOLIDARIDAD CON TODAS LAS VÍCTIMAS DE LA REPRESIÓN

LIBERTAD DE TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS

AUTODETERMINACIÓN

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Saludo de la FSM a la Diada del 11 de septiembre. Por el derecho a la autodeterminación.

La Federación Sindical Mundial (FSM) saluda esta gran manifestación pacífica y democrática.

La FSM ha defendido siempre el derecho a la autodeterminación, derecho indiscutible e inalienable de todos los pueblos del planeta.

Por eso estamos aquí, para reconocer el derecho de autodeterminación del pueblo de Catalunya.

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La FSM fue la primera gran organización que luchó contra el colonialismo y por eso la FSM reconoció a todos los movimientos de liberación de los pueblos, en contra de la opinión de los sindicatos amarillos y contra el capitalismo que expoliaba a las colonias.

La Federación Sindical Mundial da total reconocimiento al derecho de autodeterminación de los pueblos catalán, gallego y vasco, hoy obligados a formar parte del Estado Español.

La FSM es la organización sindical mundial, que agrupa a los sindicatos de clase, es decir, a todos los sindicatos no amarillos ni vendidos a la patronal.

La FSM tiene en Catalunya, como afiliados, a dos importantes sindicatos: la Intersindical CSC y la Coordinadora Obrera Sindical (COS), ambos presentes en la gran manifestación de la Diada.

La FSM, que nació hace 74 años, es hoy la organización mundial anticapitalista y anti-imperialista más grande.

La FSM agrupa a casi 100 millones de trabajadores afiliados a 330 sindicatos de 130 países, entre ellos los dos sindicatos catalanes antes mencionados.

La FSM ha aceptado la invitación del Partit Comunista del Poble de Catalunya (PCPC) para hablar en este momento y en este lugar.

Dentro de la FSM hay estructuras de ramo que se denominan Uniones Internacionales de Sindicatos (UIS).

Yo soy el Secretario General de la UIS de Pensionistas y Jubilados.

La UIS de Pensionistas y Jubilados también, lógicamente, reconoce el derecho de autodeterminación de los pueblos, a la vez que reconoce la correcta lucha de los pensionistas de todos los pueblos del Estado Español.

Precisamente los actuales pensionistas catalanes fuimos los primeros en manifestarnos cada año el día 11 de septiembre. Y es un dato histórico indiscutible que fueron comunistas y obreros los primeros detenidos, bajo el franquismo, en el momento de las Diadas, en los alrededores de la estatua de Rafael Casanoves.

La UIS de pensionistas de la FSM reconoce a la COESPE (Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones) en todas sus luchas y ahora en especial en el llamamiento a estar todos los lunes en la calle (en un lugar concreto de cada pueblo, y en Barcelona a las 10:00 horas en la Plaça Universitat) y también la reconocemos por ir a Madrid el próximo miércoles 16 de octubre para sumarnos como pensionistas catalanes a los pensionistas vascos, gallegos y de otros pueblos del Estado Español.

La defensa de las pensiones y la defensa de los derechos de los trabajadores obliga a denunciar la grave e injusta distribución de la riqueza que el capitalismo provoca.

Como ustedes saben, el 1% de la población mundial acumula la misma riqueza que el 99% de la población restante. Las 7 personas más ricas del planeta tienen la misma riqueza que el 50% de la población más pobre, es decir, que en promedio cada una de ellas, una sola, es tan rica como 500 millones de personas pobres.

Estas injusticias, que provoca el capitalismo (¡no hay otra causa real!), las combaten por igual desde la FSM que desde organizaciones que luchan por el socialismo y el comunismo, como es el PCPC, en el que yo personalmente milito.

Estas injusticias van ligadas a la falta de libertades que se reflejan tanto en la prohibición de hacer un referéndum en Catalunya como en la represión de los sindicalistas que luchan contra el capitalismo.

Las multinacionales, como dirigentes del capitalismo, son las que intentan impedir todas las libertades. Lo hicieron reconociendo a Hitler, Mussolini y Franco, igual que ahora reconocen a Trump en los EEUU, a Macron en Francia y a Macri en Argentina.

La FSM coincide con los comunistas en la necesidad de acabar con este capitalismo depredador, que está expoliando el planeta y que amenaza con la habitabilidad por la destrucción de la naturaleza. Así lo demuestran los recientes incendios en Brasil, incendios provocados para que, ayudadas por el fascista Bolsonaro, las multinacionales puedan explotar, robar y expoliar las riquezas de los brasileños.

Amigos y amigas, hay que seguir luchando contra los que nos oprimen, tanto desde el gobierno pro-capitalista del Estado Español como desde las multinacionales que, a través de la Unión Europea, el G7, el Banco Mundial, el FMI y la OCDE, dan órdenes al PSOE, a Ciudadanos, al PP y a VOX, ya que son las organizaciones que financian sus campañas electorales.

Para acabar con la dictadura del capital, que niega todos los derechos a los pueblos – incluido el derecho a la autodeterminación – solamente hay una alternativa:

La organización de los trabajadores y los pueblos, la reclamación de nuestros derechos como asalariados y ciudadanos; es lo que hacemos desde los sindicatos de clase, desde los sindicatos de la FSM.

Sin socialismo no habrá libertad, ni derecho de autodeterminación real, ni justicia social.

VISCA CATALUNYA!

VISCA LA CLASSE OBRERA!

Por Quim Boix

Secretario General de la Unión Internacional de Sindicatos (UIS) de Pensionistas y Jubilados de la Federación Sindical Mundial (FSM)

Responsable de la FSM en el Estado Español (excepto País Vasco)

Militante del Partit Comunista del Poble de Catalunya (PCPC)

Cayo Lara y la imposibilidad de un proyecto nacional español progresista

En defensa de un proyecto nacional español progresista hemos tenido últimamente las propuestas posmodernas y populistas de Íñigo Errejón y César Rendueles, dentro de esa misma escuela populista posmoderna pero referenciándose más en Marx y en sus “Escritos sobre España” tenemos a Clara Ramas San Miguel, por supuesto, obviamos los exabruptos de Santiago Armesilla por su escaso valor teórico; pero ha sido Cayo Lara, con una intervención contundente, sin medias tintas, en la localidad cordobesa de Palma del Río, quien ha zanjado en la teoría y en la práctica este debate, y lo ha hecho evidentemente con un cierre reaccionario y nacionalista español, pero no solo eso, sino que deja claro cuál debe ser el rol del Pueblo Trabajador Andaluz en ese proyecto: sumisión y dependencia.

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Cayo Lara fue Coordinador Federal de IU entre 2008 y 2016. (FOTO: El Español/Crónica Global)

Para quien no sepa de lo que estamos hablando, antes de seguir leyendo este artículo rogamos tomen nota de las declaraciones de Cayo Lara, tal y como recogieron los compañeros de la Revista “La Comuna”, pinchando aquí. Declaraciones que, por cierto, se han viralizado.

Habrá quien piense que esa imposibilidad de implementar un proyecto nacional español progresista choca una y otra vez con los escollos catalán y vasco, probablemente también con el escollo gallego, estará en lo cierto; sin embargo, para la realización teórica y práctica de ese proyecto nacional español progresista no hay mayor escollo que Andalucía, esa anomalía, ese estorbo molesto, ese peso muerto que solo puede vivir con una máquina asistida que en vez de oxígeno insufle dinero a un pueblo incapaz de desarrollarse por sus propios medios.

No hay más remedio que reconocerlo: España creó el problema nacional andaluz.

Andalucía, siempre incomprendida, que expresa como ningún otro lugar del Estado Español, y quizá de Europa, ese poema de “Los Nadies” de Eduardo Galeano:

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la
Liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folclore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no figuran en la Historia universal, sino en la crónica
Roja de la prensa local.
Los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata.

Algunas consideraciones a tener en cuenta sobre Cayo Lara:

Independencia nacional, solidaridad e internacionalismo

No, no vamos a acudir a los textos de Marx sobre Irlanda, ni a los debates entre Lenin y Rosa Luxemburgo sobre la “cuestión nacional”, ni siquiera a la propia historia del movimiento comunista en el Estado Español, que el propio Lara debería conocer, ni a por qué se fundó en 1932 el PCC y en 1936 el PSUC, ni a quién fue Joan Comorera, ni a los llamados de la III Internacional a los comunistas del PCE para encabezar la lucha de liberación nacional de Euskadi, Galicia, Cataluña o Marruecos; no, no nos hará falta hacer memoria, algo que tanto incomoda a algunos. El actual movimiento nacional catalán, como en el pasado, es amplio y en él pugnan diferentes visiones, algo consustancial a todo movimiento nacional real y de masas; a pesar de la existencia de visiones reaccionarias y derechistas, evidentemente, a día de hoy prima el contenido democrático, es decir, prima su contenido como movimiento contra el régimen post-franquista español, como movimiento contra el Estado de la gran oligarquía española. Negar políticamente este hecho supone o equivocarse de enemigo o, peor aún, ponerse del lado de la élite económica y política imperialista española.

La posverdad del PER

En la posverdad sobre el antiguo PER, hoy PROFEA (Plan de Fomento del Empleo Rural), se suelen mezclar sin criterio, tal y como hace Cayo Lara, el propio PER, la renta agraria, el subsidio agrario, etc. El caso es mostrar la imagen de un país como Andalucía de subvencionado, vago, que incluso disfruta de la buena vida que da el recibir dinero a cambio de nada. El PER es un programa destinado al mundo rural de Andalucía y Extremadura. El PER se paga con el dinero que el Estado Español recibe de los fondos correspondientes a la Política Agraria Común (PAC) y lo reciben entre otros, y sobre todo, grandes terratenientes: si no que pregunten a la Casa de Alba, a la familia Domecq o a los bancos más importantes del Estado Español, entre otros. De los 3.500 millones de euros que recibe Andalucía de la PAC, el 80% van a parar a los grandes terratenientes. En cuanto al subsidio agrario y la renta agraria, lógicamente, para ser cobrados es necesario cumplir una serie de requisitos, entre ellos trabajar y cotizar; y más allá de la posverdad, lo cierto es que en 2013 este subsidio suponía solamente el 2% del gasto estatal en desempleo, y lo cobraban el 23% de los trabajadores agrarios eventuales. Al contrario de lo que sostiene Cayo Lara, las trabajadoras y trabajadores del medio rural andaluz no necesitan del dinero de Catalunya para vivir.

¿Reforma agraria? ¿La tierra para quien la trabaja?

Y es que a las trabajadoras y trabajadores del medio rural ni les gusta la limosna ni sienten especial predilección por ser mantenidos sin trabajar porque tienen dignidad. Si existe el PER es por la sencilla razón de que hay que mantener el actual modelo de explotación capitalista en el medio rural andaluz sin que salten chispas ni haya una explosión social. La solución no es otra que la nacionalización de los latifundios para que las jornaleras y los jornaleros puedan trabajar. Pero no, Cayo Lara no fue a Palma del Río a defender la reforma agraria, ni la nacionalización de los latifundios en manos de terratenientes, multinacionales o bancos, ni que la tierra sea para quien la trabaja, no… Fue a otra cosa que explicaremos a continuación.

El discurso del odio

Cayo Lara fue a Palma del Río a crear incertidumbre, a crear miedo y, peor aún, a sembrar el odio entre pueblos. ¿Desde cuándo la izquierda tiene que sembrar el odio entre pueblos? La respuesta es clara: el proyecto nacional español progresista es un cascarón vacío, por tanto, acaba asumiendo en la práctica el actual statu quo imperialista español y su discurso del enfrentamiento entre pueblos.

Es frecuente escuchar a militantes de Podemos o de IU afirmar que el movimiento independentista catalán “ha desatado el fascismo y el nacionalismo español”, ¿pero acaso el discurso del odio de Cayo Lara no lo fomenta?

Cayo Lara de la mano de Duran i Lleida

Curiosamente, a quien beneficia el discurso de Cayo Lara es a lo más reaccionario del desaparecido “universo CiU”, concretamente al discurso de esa buena vida rural andaluza pagada con el esfuerzo de los “empresarios de bien” catalanes que defendía el líder de la extinta UDC, Josep Antoni Duran i Lleida. Curiosamente, o no tanto, las palabras de Cayo Lara vienen a reforzar a los sectores más atrasados del movimiento nacional y democrático catalán, aquellos sectores del PDECAT o de ERC que asumen el mito de la buena vida rural andaluza a costa del esfuerzo de los catalanes y catalanas; en definitiva, refuerza a ese sector del independentismo que basa sus argumentos en superar sus vínculos con pueblos atrasados como el andaluz, que supuestamente lastran el desarrollo social y económico catalán.

¿La dependencia y el subdesarrollo son progresistas?

Esta pregunta se transforma en afirmación rotunda a tenor de las palabras de Cayo Lara. Mantener a Andalucía en el extractivismo y en el “neoextractivismo”, es decir, el turismo, mientras que para que no haya un estallido social se colocan parches y remiendos. El proyecto nacional español progresista al no contemplar la cuestión nacional andaluza acaba por no tener una alternativa política, y por tanto termina por reproducir lo que hay: un modelo económico extractivo que no beneficia al pueblo trabajador sino a terratenientes y multinacionales, basado en la explotación de una clase obrera cada vez más precaria y que refuerza la opresión sobre las mujeres trabajadoras, y mucho más si encima son inmigrantes.

No contemplar la cuestión nacional andaluza significa negar al Pueblo Trabajador Andaluz la salida de este círculo vicioso; es negar la posibilidad de que podamos decidir diversificar nuestra economía y vivir dignamente de nuestro trabajo. Quien le niegue la soberanía nacional a Andalucía, le niega su futuro.

Defender el rol de Andalucía en el Estado Español y en Europa

No nos cansamos de decirlo: la izquierda española no tiene más programa político para Andalucía que una mera gestión “humana” de lo realmente existente: el régimen post-franquista español y nuestro papel subalterno dependiente. Habrá quien piense que son unas declaraciones aisladas y de una persona con poco peso político dentro de IU. Sin embargo, ni la dirección estatal ni – lo que es más significativo – la dirección andaluza han salido públicamente a desautorizar las palabras de Cayo Lara. Silencio. Un silencio cómplice y vergonzoso.

Jesús Larrañaga y los comunistas malagueños de 1936

Es de sobra conocida aquella afirmación de Calvo Sotelo en la que decía preferir una España roja a una España rota. La que no es tan conocida es la respuesta que le dio el dirigente del Partido Comunista de Euskadi (EPK) Jesús Larrañaga a esas palabras:

“Se equivoca el señor Calvo Sotelo, porque una España roja será una España rota. Y Cataluña será libre. Y Galicia será libre. Y Euzkadi será libre.”

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Patrulla de milicianos antifascistas frente a la fachada del Ayuntamiento de Málaga (verano de 1936)

Definitivamente, Cayo Lara poco tiene que ver con el legado de mujeres y hombres como Larrañaga, que dieron su vida en la lucha contra el fascismo, por la democracia y el socialismo. Tampoco Cayo Lara tiene nada que ver con aquellos militantes del PCE de la “Málaga la Roja” de 1936 que, junto a UGT, CNT, PSOE y FAI firmaron un pacto en cuyo punto nº15 se defendía el derecho de autodeterminación de Andalucía:

“Las organizaciones abajo firmantes estiman que debe concederse a nuestra Región el derecho de autodeterminación fundando los órganos para gobernarse libremente dentro de la Constitución, al igual que y en el concierto de las otras regiones hermanas de Iberia.”

Definitivamente, Cayo Lara está más cerca de Calvo Sotelo que de aquellos comunistas que lucharon contra el fascismo.

Por Antonio Torres

Catalunya: burguesías y clases populares

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El referéndum catalán del 1 de Octubre de 2017 y el llamado “Otoño Caliente” mostraron al mundo la sorprendente eclosión de un conflicto nacional en Europa Occidental en pleno siglo XXI. Ante la sorpresa de muchos escépticos, lo que en principio era percibido como un mero rifirrafe entre facciones de la burguesía reveló mucho más: detrás había un pueblo movilizado que empujaba a las instituciones catalanas a la ruptura. Hizo intuir la existencia de una más que probable mayoría independentista y, por encima de todo, una mayoría apabullante a favor del derecho de autodeterminación en Catalunya. También sorprendió a muchos la virulencia de la reacción del Estado Español, con sangrientas cargas policiales, encarcelamientos políticos y la organización de escuadrones civiles repletos de militantes de extrema derecha y agentes de policía que, en menos de un año y medio, han sido responsables de unas 200 agresiones a independentistas que han quedado completamente impunes.

Pero a pesar de su fulgurante inicio, el “Otoño Caliente” fue en realidad un proceso de enfriamiento. Después de la huelga general del 3 de Octubre, todo fue cuesta abajo hasta las forzosas elecciones autonómicas del 21 de Diciembre. Cabe decir que ningún agente político del mundo soberanista estuvo realmente a la altura, con la honrosa excepción de los Comités de Defensa de la República (CDR) que, por su naturaleza acéfala y su condición de puro músculo movilizador, poco pudo hacer para enderezar la situación. No obstante, el conflicto sigue presente, en las calles y en las instituciones, y debe ser resuelto de manera democrática y fomentando la amistad entre pueblos, pues es un claro catalizador de la lucha de clases.

¿Cómo se expresa la lucha de clases dentro del conflicto nacional? La lucha de clases se expresa en un conflicto que enfrenta a dos facciones: por un lado, hay un frente democrático que aspira a la ruptura con el Régimen de 1978 y que presenta un incipiente carácter nacional-popular. Por otro lado, hay un frente constitucionalista que cierra filas con los intereses del capitalismo financiero español, pero que pierde apoyos populares por su carácter antidemocrático. Cabe decir que, tanto una facción como otra, presentan sus peculiaridades y sus contradicciones internas.

¿Cómo se sitúan las clases sociales ante el conflicto? La composición de clase tanto del independentismo por una parte como del unionismo por otra, es compleja desde el punto de vista de los posicionamientos subjetivos pero sencilla si atendemos a los intereses objetivos. Tanto entre los unionistas como entre los independentistas hay burguesía en todo su espectro y clase trabajadora en todo su espectro. No obstante, las patronales de la pequeña y mediana burguesía se quejan de falta de financiación, de falta de infraestructuras y de abusos por parte de las grandes empresas que suministran energía y ello hizo que se mostraran abiertamente a favor del referéndum. Por su parte, las organizaciones de la gran burguesía han llamado al orden y al “diálogo dentro de la Constitución”, con un discurso calcado al de los sucesivos gobiernos centrales. Así pues, podemos considerar, en general, que los autónomos y pymes son más cercanos al independentismo mientras que la gran burguesía está perfectamente integrada en el capitalismo español. Una expresión política de ese divorcio ideológico fue la ruptura de la histórica coalición “Convergència i Unió” (CiU). Somos conscientes de que la “burguesía nacional” catalana aspira a ser la oligarquía de un hipotético nuevo Estado catalán. También somos conscientes de que las limitaciones del independentismo como movimiento provienen del excesivo peso que dicha burguesía tiene en el mismo, hecho que pone delante de los comunistas la inexcusable tarea de hacer emerger un nuevo sujeto político.

En lo que respecta a la mayoría de la sociedad, a la clase trabajadora, la cosa se complica. Si nos fijamos en cómo el Tribunal Constitucional ha ido tumbando las tímidas medidas sociales y anticrisis que fueron aprobadas por el Parlament de Catalunya, podríamos decir que los trabajadores catalanes están, a corto plazo, objetivamente interesados en la independencia, que parece ser la forma más “sencilla” de evitar las injerencias en la soberanía de las instituciones catalanas, a la vez que la manera de acabar para siempre con la opresión nacional que pone en entredicho los amplios consensos sociales de Catalunya en materias tan sensibles como la lengua, la cultura y la educación. Pero la sombra de la corrupción y los severos recortes realizados no hace tantos años por el ala derecha del catalanismo, los factores identitarios, la omnipresente propaganda españolista, la demagogia economicista de los que enfrentan la autodeterminación contra “los problemas reales de la gente” y, sobre todo, la ausencia de una vanguardia proletaria de ámbito catalán, dificultan sobremanera el establecimiento de una postura unitaria y de clase ante el conflicto.

El proletariado se sitúa entre 5 posturas diferenciadas. Hay quien es contrario a la independencia y a la autodeterminación, hay quien es favorable a la independencia y por tanto a la autodeterminación, hay quien es contrario a la independencia pero favorable a la autodeterminación, hay quien es indiferente a la cuestión pero favorable a la autodeterminación, y hay quien es indiferente tanto al independentismo como a la autodeterminación. En todo caso y como decíamos en el primer párrafo, existe una más que probable mayoría independentista, así como una clara y aplastante mayoría a favor del derecho a decidir. En ese sentido, la huelga general del 3 de Octubre de 2017, cuyo seguimiento masivo expresó un rechazo generalizado ante la violencia policial, fue explícitamente autodeterminista, explícitamente antifascista e implícitamente independentista. Tampoco debemos olvidar que las cada vez menos masivas manifestaciones españolistas han mostrado un carácter reaccionario inusitado, con abundantes consignas que hacen apología de la represión, con vivas a las Fuerzas de Seguridad del Estado, con agresiones a independentistas y migrantes, y en definitiva, con una marcada tendencia al embrutecimiento popular.

Desde la Crida Comunista trabajamos para revertir la situación de división proletaria ante la cuestión nacional. Desde la unidad de clase hay que avanzar para construir una alternativa democrática para la sociedad catalana, con el horizonte en el socialismo, teniendo en cuenta que la unilateralidad y la independencia nunca serán un impedimento para la solidaridad. El despertar de la conciencia de clase debe de hacer posible la adopción de una postura única y racional ante el problema, asumible tanto para los que se identifiquen nacionalmente con una nación que ahora es opresora como para los que se identifiquen con una nación que ahora está oprimida. La autodeterminación es la expresión de la confianza mutua entre los pueblos. Pero nos falta una herramienta clave: la organización marxista al servicio de los trabajadores. Sabiendo del carácter arduo de dicha tarea y asumiendo con humildad nuestras limitaciones, no nos queda otra que ponernos manos a la obra.

Por “Crida Comunista”

Ni Catalunya es Eslovenia, ni España la desaparecida Yugoslavia

“Vía eslovena”. Este término no ha parado de ser nombrado por los diferentes actores en el conflicto político que enfrenta al Estado Español postfranquista con el movimiento nacional catalán independentista. Sin embargo, salvo determinados analistas, esos diferentes actores políticos poco nos han explicado sobre qué querían decir. Por el lado del movimiento independentista catalán se aludía vagamente al proceso esloveno en el sentido de copiar la táctica de la congelación de los resultados del referéndum y proclamar la independencia posteriormente, cuando el momento fuera propicio; del lado nacionalista español, las reacciones rozaron lo brutal y lo grotesco, haciendo alusión a un “etnicista” Quim Torra, sediento de sangre y apelando a la denominada “Guerra de los Diez Días” que enfrentó a las milicias eslovenas y al Ejército Popular Yugoslavo (JNA, Jugoslovenska Narodna Armija; por sus siglas en serbocroata). También, del lado catalán, se hicieron alusiones desafortunadas y cargadas de serbofobia sobre una posible “vía serbia”, refiriéndose a la represión desatada por el Gobierno español en Catalunya, y que demuestran la asimilación de esquemas y visiones difundidas por los grandes medios de comunicación occidentales sobre los diferentes conflictos que sacudieron a la antigua Yugoslavia, especialmente en la adjudicación de roles y papeles, como si de un guion de Hollywood se tratase.

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Eslovenia también realizó un referéndum para obtener su independencia.

Aunque el proceso de independencia de Eslovenia no revistió ni la complejidad ni la gravedad que sí caracterizó a los sucesivos conflictos de Croacia, Bosnia y Kosovo – este último con una secuela en 2001 protagonizada por nacionalistas albaneses del UÇK en Macedonia – lo cierto es que las peculiaridades del proceso que llevó a la independencia de Eslovenia en poco se pueden asimilar a lo que ha ocurrido, está ocurriendo y presumiblemente podrá ocurrir en Catalunya. Asimismo, asimilar España, el Estado Español, a la antigua Yugoslavia, o como se llegó a hacer, a Rajoy con el presidente serbio Slobodan Milošević es incurrir en simplificaciones que, dicho popularmente, mean fuera de tiesto. En el colmo de esa confusión, por supuesto interesada, el propio Quim Torra también ha sido comparado por el historiador Benoït Pellistrandi con Milošević, sin lugar a dudas el rol ideal de maldad nacionalista y etnicista balcánica.

Como hemos dicho, la complejidad y, sobre todo, peculiaridad del proceso de independencia esloveno nos puede hacer pasar por alto algunos elementos a la hora de compararlo con la lucha de liberación catalana. Sin embargo, a riesgo de poder incurrir en algún olvido determinante, procedemos a un necesario análisis.

El referéndum de autodeterminación esloveno

El 23 de diciembre de 1990 las autoridades de la República (ex)Socialista de Eslovenia convocaron un referéndum de autodeterminación en el que la participación fue del 93’3% y los votos favorables a la independencia alcanzaron el 94’8%, lo que equivalía al 88’5% del censo. Aquí tenemos la primera gran diferencia: a pesar del desacuerdo del Gobierno Federal yugoslavo y de considerar el referéndum como ilegal, los eslovenos pudieron votar en paz y sin violencia. Sin embargo, el 1 de octubre de 2017 podemos recordar a urnas y a gente votando, sí, pero también violencia y brutales cargas policiales que impidieron ejercer el derecho al voto. Es curioso como desde Eslovenia se encargan de recordar que su caso es diferente al catalán porque ellos – los eslovenos – hicieron frente a un Estado – el yugoslavo – “no democrático”, pero como hemos dicho antes, la supuestamente “no democrática” Yugoslavia permitió el voto, el supuestamente “democrático” Estado Español no. Fundamental y a tener en cuenta: la República Federativa Socialista de Yugoslavia (RFSY) reconoció en todas sus Constituciones el derecho de autodeterminación, si bien siempre estuvo latente la polémica sobre el sujeto de derecho, es decir, si este derecho correspondía a las diferentes repúblicas o a los llamados “pueblos constituyentes”, por ejemplo, serbios en Croacia o Bosnia, croatas en Bosnia, albaneses en Kosovo, húngaros en la Voivodina, etc.

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Cargas policiales durante la celebración del referéndum del 1 de octubre de 2017 en Catalunya.

La preparación de un Estado independiente

Carles Puigdemont y el Govern catalán de entonces, siguiendo el precedente esloveno, decidieron congelar la proclamación de independencia, pero mientras el Gobierno esloveno diseñó minuciosamente la arquitectura y el diseño de un Estado independiente preparando un cuerpo legislativo que permitiera el funcionamiento del futuro Estado independiente, el Parlament de Catalunya no pudo desarrollar las leyes de desconexión porque la represión cayó fulminante sobre las instituciones catalanas, con su punto álgido en la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española de 1978, la detención del Govern y de parlamentarios catalanes, el exilio por otro lado de parte de éstos, así como de otros políticos independentistas.

Volviendo al caso esloveno, la congelación de la proclamación de independencia sirvió para la preparación del futuro Ejército esloveno, que se enfrentaría al Ejército Popular Yugoslavo en la Guerra de los Diez Días. Las diferentes repúblicas yugoslavas poseían sus propias milicias popular, las llamadas Defensas Territoriales (TO, Territorijalna Odbrana; en serbocroata), inspiradas en la experiencia partisana comunista durante la Segunda Guerra Mundial, y que fueron concebidas como un pilar fundamental de la defensa de la Yugoslavia socialista frente a un posible enemigo exterior. A finales de la década de 1980 y principios de la de 1990, con las tensiones nacionalistas a flor de piel en Kosovo, Eslovenia y Croacia, el JNA introdujo una nueva doctrina de defensa que contemplaba la centralización y el desarme de las TO. El esfuerzo del Gobierno esloveno se dedicó a dejar sin validez práctica la decisión del JNA y a la adquisición de armas en el extranjero.

Como anécdota significativa, el experto analista en las sucesivas Guerras Yugoslavas, Francisco Veiga, en su libro “La fábrica de las fronteras. Guerras de secesión yugoslavas 1991-2001”, cuenta cómo en una reunión entre los gobiernos de Eslovenia y Croacia para coordinar sus respectivos planes de independencia, el presidente croata Franjo Tudjman quedó en ridículo cuando los eslovenos expusieron con precisión sus planes, a lo que Tudjman respondió que también ellos tenían ya diseñada la independencia con todo lujo de detalles, siendo desmentido por miembros de su propia delegación. Mientras los eslovenos no dejaron nada a la improvisación, los croatas se dejaron llevar por aspectos meramente simbólicos y por resucitar la parafernalia nazi-fascista “Ustaše” de la Segunda Guerra Mundial.

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Franjo Tudjman, dirigente croata que en la década de 1990 lideró la llamada Unión Democrática Croata (HDZ, por sus siglas en croata) y presidió el país.

La Guerra de los Diez Días

Y llegó el 25 de junio de 1991. El Gobierno esloveno proclamó la independencia un día antes de lo establecido en sus propias leyes de desconexión. En realidad, como conflicto armado, no duró 10 días. Volviendo a Francisco Veiga, esta vez con su libro “Slobo. Una biografía no autorizada de Milošević”, se trató de “tres días de enfrentamiento intenso, dos días de tregua, dos días de lucha y tres más de cese al fuego”. Como veremos más adelante, Eslovenia se enfrentó a un Ejército Popular Yugoslavo y a una propia Federación en proceso de descomposición; aunque existía el consenso en hacer frente a la proclamación de independencia eslovena por parte de las diferentes instituciones federales, especialmente el Ejército – no así por parte de las instituciones serbias – el caso es que había discrepancias importantes en el cómo, empezando por la propia cúpula militar yugoslava, donde existían desde sectores contrarios a una intervención militar hasta aquellos proclives a un golpe de Estado, pasando por quienes estaban a favor de una intervención militar mínima, como así ocurrió.

El JNA sufrió un mayor número de bajas frente a unas milicias eslovenas con un armamento más moderno, más ágiles y, sobre todo, más motivadas. A la vez, las autoridades eslovenas supieron vender, gracias a los medios de comunicación occidentales, la imagen de un “Ejército invasor yugoslavo que quería destruir la joven democracia eslovena”; que nadie olvide el contexto de principios de la década de 1990.

Al respecto, hay que tener en cuenta que el JNA todavía se sentía heredero de Josip Broz “Tito”, del socialismo autogestionario, de aquellos partisanos comunistas que hicieron frente a los nazis durante la Segunda Guerra Mundial; para muchos cuadros militares del JNA era inconcebible actuar contra el pueblo esloveno, contra un pueblo yugoslavo, sin olvidar que en el propio JNA había también eslovenos. En definitiva, se tenía la sensación de que la función del JNA no era la de enfrentarse a un pueblo hermano sino defenderse de un enemigo exterior.

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De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Tanques del Ejército Popular Yugoslavo (JNA) entrando en Eslovenia; Paso fronterizo destruido por los combates; la Fuerza de Defensa Territorial eslovena y el Ejército Popular Yugoslavo atacándose mutuamente desde diferentes ángulos; tropas del JNA capturadas por milicias eslovenas y expulsión vía marítima de toda la representación federal yugoslava – fuerzas armadas, gobierno local, partidarios de la federación – de la nueva República de Eslovenia (imagen y pie: Wikipedia)

Negociación

Frente a la serbofobia de sectores del independentismo catalán con su apelación a la llamada “vía serbia” supuestamente represiva, lo cierto es que dirigentes serbios y eslovenos negociaron la independencia. Milošević y los dirigentes serbios eran ya conscientes de que Yugoslavia se descomponía, es más, también fue responsabilidad de esos dirigentes serbios. Milošević incluido, la descomposición yugoslava, apelando también a un nacionalismo serbio y a un victimismo sobre el maltrato histórico que el pueblo serbio habría recibido de Tito. ¿Se imaginan – ya que se llegó a comparar a Rajoy con Milošević – al expresidente español negociando con Puigdemont la independencia catalana? ¿O a Pedro Sánchez haciendo lo propio con Torra?

El por entonces presidente federal yugoslavo, el croata Ante Marković, negoció la paz con los dirigentes eslovenos bajo la mediación de la entonces Comunidad Europea, dando lugar a los Acuerdos de Brioni, que suponían el reconocimiento de la independencia de Eslovenia. No busquen a ningún Ante Marković en el Estado Español, es inútil.

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Ante Marković, último primer ministro de la República Federal Socialista de Yugoslavia.

La naturaleza del movimiento independentista esloveno

El movimiento independentista esloveno era amplio y comprendía tanto al grueso de la dirigencia de la Liga de los Comunistas de Eslovenia, con su dirigente Milan Kučan a la cabeza, como a diferentes movimientos sociales y “contraculturales” que fueron surgiendo a finales de la década de 1970 y principios de la siguiente. Era un movimiento que identificaba la lucha por una democracia – por supuesto, una democracia capitalista y occidental – con la lucha por la independencia nacional. Abandonar Yugoslavia, con toda su mitología guerrillera antifascista y comunista, dejar atrás los Balcanes y abrazar a una Europa y a un Occidente capitalista, fue una obsesión para los dirigentes independentistas eslovenos; obsesión que ocultaba la necesidad de la burocracia de la Liga Comunista, así como de los gerentes de las grandes empresas, es decir, la élite política y económica, de abandonar una Yugoslavia endeudada hasta las cejas con el FMI, y sin futuro; en definitiva, deshacerse de aquellas repúblicas y regiones autónomas atrasadas económicamente y que, desde la perspectiva eslovena, se contemplaban como un lastre para una Eslovenia próspera y que, sin duda, sería más próspera aún dentro de la por entonces Comunidad Europea (hoy Unión Europea) y de la OTAN.

Por supuesto, en el movimiento independentista catalán existen importantes sectores pro-atlantistas y deseosos de que una Catalunya independiente forme parte de la UE; también sectores que están firmemente convencidos de que Catalunya se ha de deshacer de esos territorios empobrecidos del Estado Español, como Andalucía, y que suponen un lastre económico. Sin embargo, esos sectores conviven con otros que tienen una concepción muy diferente de la independencia y la soberanía nacional, que contemplan la soberanía como un instrumento político para la transformación social radical, sectores anti-imperialistas que son conscientes de que una Catalunya verdaderamente libre y soberana estará fuera de la OTAN y la Unión Europea, estableciendo unas relaciones internacionales fuera de los criterios del imperialismo. Sectores que no contemplan al resto de pueblos del Estado Español, especialmente los más empobrecidos, como un lastre; sino como pueblos hermanos del pueblo catalán.

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Frente a un sector pro-OTAN y pro-UE, los conocidos como Comités de Defensa de la República (CDR) conforman una amplia masa social del independentismo catalán, de carácter antifascista, obrero y popular.

Volviendo al caso esloveno, aunque el independentismo esloveno tuvo ese aura de europeísmo excluyente, que intentaba forzar la cercanía de la cultura eslovena con la alemana, o que coqueteaba con la simbología nazi frente al antifascismo yugoslavista, no llegó en todo caso a los extremos y al descaro del racismo y del odio étnico del movimiento croata. A pesar de todo ello, se dio un caso significativo, el de “los borrados”: cuando Eslovenia se independizó, unas 200.000 personas de otras repúblicas vivían en su territorio; el 26 de junio de 1991 recibieron un ultimátum de 6 meses para registrarse legalmente en el sistema de la República de Eslovenia. Unos 170.000 regularizaron su situación, 12.000 se fueron y los 18.000 que no se presentaron fueron borrados sin previo aviso. Muchos descubrieron “su inexistencia” al ir a renovar un carnet de conducir o de identidad. El caso de “los borrados” fue un claro intento de crear un Estado étnicamente puro, como llegó a denunciar incluso Amnistía Internacional. No fue hasta 2010, pasados 19 años desde la independencia y 6 desde la entrada de Eslovenia en la UE, que la Asamblea Nacional eslovena pidió disculpas y se promulgó una ley para reparar el daño causado.

Los apoyos internacionales

Nadie, ningún Estado soberano ha reconocido a la República Catalana desde su proclamación, ni existe el más mínimo interés en hacerlo. Desde luego, no ocurrió lo mismo con Eslovenia. El apoyo internacional a la independencia eslovena se materializó de diferentes maneras, pero habría – de entrada – que destacar una: el apoyo al rearme de Eslovenia, destacando países como Austria, Israel, Alemania, Hungría, Bulgaria, Reino Unido, Francia e Italia.

Esta cuestión, debido a su extensión y complejidad, ha de ser sintetizada, pero a nadie se le escapa que existía un interés por parte de determinados Estados imperialistas a favor de la independencia, no solamente eslovena, sino de la desmembración de Yugoslavia. Aunque sea de forma superficial, existían no dos visiones enfrentadas y encontradas, como frecuentemente se ha expuesto, pero sí diferencias entre los EEUU, de un lado, y Europa – fundamentalmente Alemania, por otro. Los EEUU en principio, en aquellos años, no prestaron mucho interés a la cuestión yugoslava o si lo hacían era por si podía afectar al proceso de voladura de la URSS. Además, fueron los años de las tensiones con el Irak de Saddam Hussein y la Primera Guerra del Golfo. Los EEUU dieron su respaldo al mantenimiento de Yugoslavia y a las reformas liberalizadoras de Ante Marković, pero sin mucho entusiasmo. Frente a la postura norteamericana, muchos Estados europeos dieron su respaldo diplomático a la integridad de Yugoslavia, pero por otro lado, sus servicios secretos buscaban la desintegración, dando un apoyo “de facto” a la independencia eslovena. Alemania no se anduvo ni con hipocresías ni con paños calientes, desde el primer momento alentó y apoyó la independencia de Eslovenia. El objetivo estaba claro: la recolonización de los Balcanes.

La cuestión, a pesar de su complejidad, puede ser reducida a algo tan sencillo como el juego de intereses de los imperialistas: si se propone un proyecto político que se pueda asumir e instrumentalizar, el reconocimiento político de cualquier nación sin Estado está garantizado.

Una Yugoslavia “zombie”

Por mucho que podamos hablar de la crisis del régimen postfranquista de 1978, eso no quiere decir que el Estado Español esté en fase terminal. Para 1989 y 1990, Yugoslavia era ya un muerto viviente. Los intentos liberalizadores y centralistas de Marković, apoyados por los EEUU aunque de forma poco entusiasta, no dieron sus frutos y chocó con los intereses de las diferentes repúblicas, también de Serbia y Milošević, no se olvide.

Pero es que Yugoslavia no es España

La Yugoslavia de la que Eslovenia se quería separar nació fruto de una guerra de liberación nacional antifascista de los diferentes pueblos yugoslavos, nada que ver con una España monárquica nacida de una dictadura militar fascista, que fue apoyada por los Estados imperialistas, tanto por las potencias del Eje como por las hipócritas democracias. La RFS de Yugoslavia nació de la lucha de un Partido Comunista que, si bien en sus inicios no creyó en el proyecto yugoslavo, al que se tachaba de “pro-serbio” y de ser un invento de las potencias vencedoras de la Primera Guerra Mundial – la Yugoslavia de Versalles; a partir de la década de 1930 cambió su posición, de la mano de Tito, de estar a favor de la independencia de los diferentes pueblos yugoslavos a crear una federación de éstos. La RFSY concedió derechos políticos y culturales no ya imposibles en la España franquista, sino también en la propia España contemporánea, entre ellos, el derecho de autodeterminación. En definitiva, España ha sido y es un proyecto de clase de las oligarquías, el yugoslavo lo fue de la clase obrera y de los sectores populares, un proyecto no exento de errores, como la implementación de un socialismo autogestionario, que a pesar de aciertos importantes, fue errático y terminó endeudando a Yugoslavia con el FMI a unos niveles insoportables; o el personalismo omnipresente de Tito. De hecho, su carisma – el héroe de la liberación de los pueblos yugoslavos y de su independencia – y su personalidad jugó mucho en el mantenimiento de Yugoslavia. Su fallecimiento en 1980 fue el pistoletazo de salida de las diferentes tensiones étnicas y nacionales.

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El presidente yugoslavo Josip Broz “Tito”, dirigiéndose a colocar una ofrenda floral en el Mausoleo de Lenin durante una visita a la URSS.

Por último, nos gustaría hacer dos consideraciones finales. La primera es la asociación automática de reivindicaciones nacionales como si éstas siempre y en todo caso se puedan asociar. Lo acabamos de ver: los casos esloveno y catalán poco o nada tienen que ver, sin embargo, hay quienes se empeñan en eliminar el análisis concreto de la situación concreta y sustituirlo bien por pura ingenuidad y por la asunción acrítica del relato de los medios de comunicación, o bien, por otro tipo de intereses.

La segunda, relacionada con la primera, es si realmente la reivindicación independentista tiene el mismo sentido independientemente de las circunstancias, es decir, podemos convenir que dadas las circunstancias la única manera que el pueblo catalán tiene de ser soberano es reivindicando un Estado independiente, pero, ¿es eso válido siempre? Vayamos otra vez a Eslovenia o al conjunto de Estados nacidos de la desmembración de Yugoslavia, ¿son ahora más soberanos o lo eran más cuando formaban parte de la Federación? El formalismo de constituir un Estado independiente no siempre asegura un poder soberano real. Por otro lado, el ansiado sueño esloveno de la prosperidad europea no ha sido tal, a pesar de que Eslovenia ha sido la única exrepública yugoslava en mejorar su situación – el resto de repúblicas se han empobrecido – ha sido a costa de una absorción “de facto” de su economía por parte de Alemania.

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Las comparaciones con el caso esloveno obvian el análisis concreto de la situación concreta.

La “yugonostalgia”, es decir, el sentimiento de nostalgia por la desaparecida Yugoslavia, ha crecido sensiblemente en todas las repúblicas, incluida Eslovenia, donde ese sentimiento de nostalgia es del 45%.

El movimiento nacional catalán habrá de seguir su camino, ajeno a vías muertas, si de verdad quiere ser libre, soberano e independiente.

Por Antonio Torres