Comunicado desde Donetsk por el asesinato de Alexandr Zajarchenko

Desde el comienzo de la guerra civil en Ucrania, alrededor de 15.000 personas han sido asesinadas según datos oficiales, pero las cifras reales de pérdidas de la población civil del Donbass pueden alcanzar las 25.000 personas, y la pérdida total de las partes ha superado las 100.000 muertes. Estas terribles cifras indican claramente que el genocidio del pueblo fue cometido por el Gobierno ucraniano. Todos los intentos de Rusia de detener la guerra y normalizar la situación humanitaria en la región se encuentran con la oposición airada de EEUU y sus aliados de la OTAN.

Después de 3 años, quedó claro que el acuerdo de paz alcanzado con gran dificultad en 2015 con la mediación rusa no condujo a la paz en Donbass, y fue utilizado por Ucrania para restaurar sus capacidades militares y preparar la siguiente ofensiva.

Los países occidentales están ayudando activamente a Ucrania en este asunto. En 2014, los flujos de armas procedían de países de la OTAN como EEUU, Reino Unido, Alemania, Hungría, Polonia, Lituania, Letonia, Estonia, Bulgaria o la propia Ucrania. Cada día, es el arma que mata no sólo a los combatientes de las milicias, sino también a mujeres, ancianos, niños, civiles. Y el número de refugiados en general es difícil de calcular.

El régimen que ahora se ha establecido en Ucrania se ha convertido en un paraíso para los neonazis de todo el mundo.

Las autoridades ucranianas lo confirman a diario con leyes que prohíben expresamente las actividades de los comunistas y otros izquierdistas, que restringen los derechos de las minorías nacionales, incluido el derecho a recibir educación en su lengua materna, y que glorifican a los criminales nazis.

Ucrania, a instigación y con la ayuda directa de Occidente, está llevando a cabo una política de eliminación económica para frustrar al Donbass que desató una rebelión contra el levantamiento reaccionario. El bloqueo económico de la región, introducido en 2016, ha causado un sufrimiento incalculable entre los residentes locales. Sólo gracias a las operaciones humanitarias rusas la región ha escapado de la hambruna.

Es necesario proporcionar a la comunidad mundial información sobre el bloqueo de agua y energía a Crimea por parte de Ucrania, que es un ejemplo flagrante de terrorismo de Estado.

El encuentro de Crimea con Rusia tuvo lugar por iniciativa de los pueblos crimeos, que no quieren estar bajo el talón del fascismo estatal ucraniano. Crimea se unió a la Federación Rusa sobre la base de un referéndum popular, de acuerdo con la libre voluntad del pueblo y sobre la base de la decisión del Parlamento de la República de Crimea. Con el regreso de Crimea a Rusia, la prosperidad y el orden llegaron a la península. Se están construyendo carreteras, se está restaurando la energía, las infraestructuras y el sistema de seguridad social para la población. Crimea florece a pesar de las sanciones occidentales, que dificultan la rápida restauración de esta república tras casi 25 años de abandono por parte de Ucrania.

Por lo demás, se constata que la situación que ha prevalecido desde febrero de 2014 se ha intensificado y elevado a un nuevo nivel al movimiento internacional del voluntariado. Hoy en día, voluntarios de todo el mundo luchan codo con codo contra el fascismo y por la independencia de las repúblicas populares frente al agresor. No son sólo voluntarios ucranianos, rusos o de la antigua Unión Soviética; sino también franceses, serbios, alemanes, búlgaros, estadounidenses, etc. Las declaraciones sobre la supuesta presencia del Ejército ruso en territorio tanto de la República Popular de Donetsk como de la República Popular de Lugansk no se han confirmado porque no están físicamente allí. Durante los últimos 4 años, la actividad de inteligencia de los países de la OTAN – principalmente del Pentágono – utilizando medios técnicos modernos, ha aumentado varias veces. La misión de la OSCE también supervisa el desplazamiento de las Fuerzas Armadas de la RPD y de la RPL, y transfiere información al Ejército ucraniano. El escándalo terminó con la dimisión del representante de Ucrania, y de nadie más.

Los crímenes cometidos por el Ejército ucraniano y otras fuerzas de seguridad constituyen una serie de violaciones de la Convención de la ONU sobre Derechos Humanos. No sólo se trata de llevar a cabo la guerra por medios prohibidos (el bombardeo con armas pesadas en zonas residenciales habitadas por civiles, uso de munición ilegal), sino también el ejercicio de la tortura, la restricción ilegal de la libertad, las ejecuciones extrajudiciales y, además, se han cometido un gran número de asesinatos con extrema crueldad y fanatismo, similares y peores que en la época de la Gran Guerra Patria.

A pesar de la tregua, oficialmente en vigor, el Ejército ucraniano no ha dejado de bombardear los barrios residenciales ni un solo día.

El bajo nivel de disciplina del Ejército ucraniano, el consumo de alcohol y drogas por parte de sus efectivos, todo ello ha provocado terror contra los civiles que viven en las inmediaciones de los puntos de ubicación de las fuerzas ucranianas.

A partir de enero de 2018, el Gobierno ucraniano presidido por Petro Poroshenko intensificó los preparativos para una nueva lucha contra las repúblicas populares. Artillería pesada, tanques y sistemas de salvamento se acercan a la línea de demarcación. Nuevos miembros del Ejército ucraniano llegan a las zonas fronterizas. Todo esto, junto con las últimas declaraciones de Poroshenko sobre la intención de reprimir por la fuerza a las regiones rebeldes del Donbass, señalan la inminente operación militar ucraniana a gran escala, que provocará enormes pérdidas entre la población civil.

Hoy, todos los países libres y democráticos deben condenar enérgicamente la política de Kiev. La insuficiencia y la agresividad del Gobierno ucraniano llevaron al estallido de una guerra en Europa que amenaza a nuevas víctimas. Todos los países libres y democráticos deben pedir a la ONU que cree una comisión de investigación sobre los crímenes de Ucrania contra la población civil del Donbass e impongan un embargo sobre la entrega de todo tipo de armamento al régimen ucraniano.

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Cuatro horas de charla con Putin

En los países capitalistas sólo los banqueros, los grandes oligarcas y los grupos de presión tienen acceso a entrevistarse con los ministros y altos cargos político.

Por el contrario, en la Unión Soviética una práctica generalizada fueron las comparecencias periódicas de los cargos políticos en las Asambleas de Trabajadores, de miembros de los Soviets, de koljosianos, de sindicatos o de vecinos para responder a las preguntas que se les formularan en público y, naturalmente, a tomar nota de las críticas en su contra.

La obligación de comparecer en ese tipo de asambleas multitudinarias alcanzaba absolutamente a todos, desde el Jefe del Estado (el más conocido de los cuales fue Mikhail Kalinin) hasta los parlamentarios o gobernadores locales y alcaldes.

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Vladimir Putin es Presidente de Rusia desde el año 2000. En las pasadas elecciones del pasado Marzo fue reelegido y ostentará el cargo hasta 2024.

Esa tradición sigue vigente en la Rusia actual. A mediados de Junio se celebró un maratón de casi 4 horas de preguntas y respuestas con Vladimir Putin. Las poblaciones de todos los rincones de Rusia le lanzaron en directo más de 2’3 millones de preguntas por todas las vías imaginables de comunicación, desde por teléfono hasta por correo electrónico.

El acto fue retransmitido en directo por la televisión y a través de videoconferencia estaban presentes todos y cada uno de los ministros junto a 85 gobernadores regionales. Algunas de las preguntas se formularon en directo y con el resto los editores del programa organizaron las preguntas en secciones temáticas.

Algunas de las preguntas se formularon directamente a determinados ministros o a los gobernadores regionales, que siguieron recibiendo preguntas después de terminar el acto. Putin lo llama “personalización de la responsabilidad”, un concepto que repitió tres veces. “La responsabilidad personal debe ser absoluta”, dijo.

El programa acabó cuando, en función de las preguntas, quejas y críticas, Putin creó carpetas de color verde dirigidas a cada uno de los responsables con los aspectos más importantes que la gente había denunciado a fin de que trabajaran sobre ellos, con el compromiso de dar luego cuenta de las medidas adoptadas. “Supongo que todo eso se hará”, dijo Putin con gesto grave.

La pregunta más repetida fue sobre los motivos por los que, tras su reelección, no había limpiado la administración pública sino que seguían las mismas personas en los mismos o diferentes cargos, haciendo referencia expresa al primer ministro Dmitri Medvedev.

La explicación de Putin fue que esas personas eran las que el año anterior habían planificado “el gran salto hacia adelante” que tiene que dar Rusia en los próximos 6 años. En ruso, la “shestiletka” (sexenio) ha sustituido a la “pyatiletka” (planes quinquenales soviéticos). Si hubiera reemplazado a los que han elaborado la “shestiletka” por otros que no han participado en su elaboración desde el principio, se habrían perdido 2 años, dijo Putin. La tarea es conocida, ellos han aceptado el desafío y ellos van a responder de su ejecución, añadió.

A diferencia de los planes quinquenales, que eran fundamentalmente económicos, la “shestiletka” establece patrones de bienestar social y deben ser cumplidos en gran medida por empresas privadas, pero con tanta participación pública como sea necesaria.

Un grupo específico invitado a hacer preguntas fueron los blogueros. Uno de ellos preguntó si, tras la prohibición de Telegram, podrían prohibirse en Rusia otras redes como YouTube o Instagram. Putin dijo que ese no sería el caso. Telegram había sido utilizado por los terroristas que planearon el atentado del Metro de San Petersburgo y la Policía rusa no pudo seguirlos porque las comunicaciones estaban cifradas. Pero, dijo Putin, es fácil prohibir cosas, excepto que no es particularmente efectivo. Es más difícil pero más eficaz encontrar soluciones que no limiten la libertad.

Los refugiados procedentes del Donbass le preguntaron por los problemas que tenían para obtener el permiso de residencia. La ley les obliga a regresar a su país cada 3 meses, un lugar donde hay una guerra y deben marchar con sus familias e hijos pequeños, lo que les supone un gran riesgo personal.

Para pedir el permiso de residencia tienen que recorrer un calvario de papeles burocráticos, que se complican mucho más si lo que piden es la ciudadanía rusa. Eso les supone un enorme gasto económico, que es como la pescadilla que se muerde la cola: tienen que trabajar y ganar algo de dinero, pero no pueden porque para ello necesitan un permiso de residencia.

Putin se refirió a los proyectos de reforma legislativa que se están tramitando en la Duma, tanto en materia de ciudadanía como de emigración, pero acabó dirigiéndose al Ministro del Interior por videoconferencia: “Usted debe emprender ese camino”, le dijo ante 20 millones de espectadores, y acabó asegurando que, de todas maneras, él personalmente tiene la posibilidad de conceder la ciudadanía rusa por vía expeditiva. Si el problema no se resuelve, podría empezar a entregar pasaportes y documentos de identidad sobre la marcha.

Alguien le preguntó por los 6 años de mandato que le quedan por delante: “¿Piensa en su relevo para entonces?”. “A cada momento”, le responde Putin. “Son los votantes los que deciden”, añade.

FUENTE: Movimiento Político de Resistencia

La RPD declara la creación del nuevo Estado de Malorrusia

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Alexander Zajarchenko, presidente de la República Popular de Donetsk, durante la declaración de constitución del Estado de Malorrusia.

El presidente de la República Popular de Donetsk, Alexander Zajarchenko, ha propuesto este martes un período de transición de 3 años hacia un nuevo Estado llamado Malorrusia (“Pequeña Rusia”) como medida para finalizar el conflicto de Donbass contra el gobierno fascista de Ucrania, que ya dura 3 años.

“Proponemos establecer el Estado de Malorrusia. Malorrusia es un Estado joven e independiente. Todo ello en un período transitorio de tres años”, comentó Zajarchenko a la prensa.

Afirmando que los debates internos de la República Popular de Donetsk han llegado a la conclusión de que Ucrania se ha retratado a sí misma como un Estado fallido, ha llamado a la comunidad internacional a apoyar su propuesta.

“Deberíamos ser apoyados por los residentes de las regiones. Esta solución es posible si la comunidad internacional apoya la idea”, afirmó Zajarchenko.

Malorrusia fue declarada como una federación soberana de Estado con un alto rango de autonomía, con capital en la ciudad de Donetsk y como estado sucesor de la actual Ucrania. La Constitución del nuevo Estado será aprobada después de un referéndum y un profundo debate. Las autoridades centrales estarían a cargo del presupuesto federal, las fuerzas armadas y los servicios de seguridad, de acuerdo con el ministro Alexander Timofeev.

“Nosotros, representantes de la antigua Ucrania, declaramos el establecimiento de un nuevo Estado, Malorrusia, entidad sucesora de Ucrania. Coincidimos con que el nuevo nombre del Estado sea Malorrusia porque el mismo nombre de Ucrania ha sido desacreditado en sí mismo. La ciudad de Donetsk será la capital de Malorrusia”, dijo Timofeev mientras leía el Acta de Constitución que formaba el nuevo país.

La Constitución de Malorrusia reafirmará su estatus no alineado y llevará a cabo una política de restaurar los lazos con Rusia, añadió. El nuevo país tratará de incorporarse al Estado de la Unión que ya conforman Rusia y Bielorrusia, manteniendo siempre su soberanía.

“Malorrusia es un Estado multinacional con el ruso y el malorruso como sus lenguas oficiales, mientras que las lenguas regionales recuperarán sus derechos y su estatus”, leía Timofeev.

También afirmó que en Malorrusia las religiones tendrán los mismos derechos. El Estado afirma que retomará las actividades en el seno de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) y desarrollará conversaciones trilaterales con Rusia y la Unión Europea.

“Las políticas serán destinadas a incorporarse al Estado de la Unión de Rusia y Bielorrusia preservando la independencia y la soberanía, el mantenimiento de un régimen libre de visados con la Unión Europea y la desoligarquización entorno a una base legal”, concluyó el ministro.

El conflicto de Donbass estalló en abril de 2014 como reacción local al golpe de Estado de Maidan en Kiev, apoyado por Occidente, que derrocó en febrero del mismo año al presidente ucraniano Viktor Yanukovich. Los residentes de las regiones de Donetsk y Lugansk celebraron sendos plebiscitos de independencia y proclamaron las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk. Kiev ha estado llevando a cabo desde entonces una operación militar que ha enfrentado una fuerte resistencia local.

En febrero de 2015, las fuerzas de Kiev y los partidarios de la independencia del Donbass firmaron un acuerdo de paz en Minsk, la capital de Bielorrusia. El acuerdo estipulaba un alto al fuego total, la retirada de las armas de la línea del frente en Donbass, así como reformas constitucionales que diesen un estatus especial a las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk. Debido a que el acuerdo fue roto por los países del llamado “Cuarteto de Normandía” (Rusia, Francia, Alemania y Ucrania), el régimen de alto al fuego es violado regularmente, con acusaciones de ambos bandos de romper sistemáticamente los términos del acuerdo.

“La Constitución de Malorrusia tendrá una fase de borrador, será aprobada en su fase inicial por la Asamblea Constitucional y más tarde será sometida a un referéndum nacional. Esto continuará con una amplia discusión pública tanto a nivel regional como a nivel federal”, sentenció Timofeev.

El presidente Zajarchenko sugirió declarar el estado de emergencia en Malorrusia para un período de 3 años debido a “dificultades económicas, posible caos y una posible guerra de ‘todos contra todos'”, así como que durante ese trienio se debe restaurar el orden y adoptar una Constitución.

FUENTE: Sputnik

Señor Zoido, déjeme contarle algo

Por Irina Riot

Estimado señor Zoido, Ministro del Interior por la gracia del PSOE, ferviente católico, cofrade, provida y taurino.

Es menester de un Ministro del Interior, según la Ley de 1998 que ampara su cargo, entre otros, el deber de diseñar e implementar, de conformidad con la Ley, las políticas públicas de protección, promoción, respeto y garantía de los Derechos Humanos.

Sin embargo, y pese a tan noble mandato, no espero yo de usted gran cosa, aunque el señor Fernández Díaz, tan lleno de odio y viejos resentimientos, le ha dejado un listón difícilmente superable. Por eso no quisiera sumar más deberes a su apretada agenda, sólo contarle un par de detalles sobre quién es Zozulya, ese jugador ucraniano que merece portadas de televisión y apoyo desde el mismísimo Gobierno español. Ese chico de Kiev que ha servido para que toda la caverna ataque el valiente acto del pueblo vallecano y su afición. Una vez más cambian ustedes el cuento, volviendo radicales a quienes solo piden cordura, memoria y respeto, y amparando a criminales en nombre de la corrección política de la que tanto hacen gala los suyos pero que esconde muchos muertos en el armario. De paso, déjeme pues contarle también quién es el club que le ampara y el presidente de ese circo de la LFP que es el señor Tebas, con el que seguro ya se habrá tomado alguna caña.

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Debía usted estar muy ocupado casando a Fran Rivera y divorciando a Nati Abascal como para enterarse de que allá por 2014 hubo en Ucrania una revolución popular de signo liberal y pro-euroatlántica que se llamó Maidan. Esa revolución pronto tomó tintes muy oscuros cuando la ultraderecha de ese país se puso a la cabeza arrasando con todo, aupada por las grandes oligarquías fruto de la descomposición y crisis en la que se vio sumido el país tras la caída de la URSS y a la orden de los partidos neoliberales preparados para poner en marcha las recetas del FMI en ese país. Hubo, no obstante, una región – el llamado Donbass – que no aceptó el cambio violento de gobierno que aupó en Kiev a los radicales de ultraderecha y sus aliados ni las condiciones que desde allí se les imponían. Y así empezó la guerra.

Señor Zoido, le invito a que pase una tarde por Lugansk. Que vea a las ancianas arrastrando carritos de la compra que no van a llenar y durmiendo en casas sin luz ni calefacción. Que vea los colegios vacíos y los maestros en paro esperando que vuelvan los niños. Le invito a que le enseñen las fotos que a mí me enseñaron de las familias quemadas vivas huyendo de batallones de jóvenes hooligans reconvertidos a paramilitares asesinos, borrachos de odio y de muerte. Que pasee por las granjas llenas de minas y por las casas bombardeadas con esvásticas pintadas en las puertas. Eso es Zozulya, señor Zoido. Un hijo del odio, de un nacionalismo xenófobo que los ricos metieron en la cabeza a base de fútbol y racismo a jóvenes simples y fáciles de engañar, como Zozulya, para ponerlos a la cabeza de una guerra que ha condenado a Ucrania, a ese país que dice defender, a exilios, muerte y décadas de pobreza hasta que puedan siquiera levantar cabeza. Ese es, señor Zoido, Zozulya, sólo que cambió el fusil por el balón y un contrato en Sevilla.

Déjeme también que le cuente a usted, acérrimo sevillista, qué es el Betis. El Betis es un club que ampara y palmea a un tipo como Rubén Castro, para el que se piden 8 años de cárcel por maltratador y criminal machista, mientras en la grada le siguen gritando que ella, su – presunta – víctima, era una puta y que él hizo bien. Aunque bueno, siendo usted sevillista, conocerá de sobra también al Prenda, Biris y amigos, y cómo violaron a una mujer entre 5 hombres para compartirlo luego en sus teléfonos móviles para regocijo de la manada.

Y por último, déjeme que le recuerde también quién es su amigo Javier Tebas, millonario presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), el ultraderechista orgulloso de serlo, el que fuera cadenero de Fuerza Nueva cuando en la década de 1980 asesinaban a estudiantes de izquierdas en Madrid, como Yolanda González, cuyo asesino, Emilio Hellín Moro, por cierto, ha trabajado hasta hace bien poco en su propio Ministerio.

Aunque todo esto usted ya lo sabe, por supuesto, aunque supongo que al final uno se acostumbra a vivir entre tanta infamia y tanta mierda debajo de la alfombra, sobre todo cuando no ha conocido nada diferente ni más digno ni mejor. Sería el deber ético y democrático de un Ministerio del Interior acabar con esta cadena de indignidad – de fascismo sin depurar, de machismo sin condenar, de caciquismo y señoritos, de poca vergüenza – que se remonta muchas décadas atrás, pero ya he aprendido que precisamente allá donde se esconde lo más vergonzante y oscuro es donde se ponen los mejores perros guardianes.

Pero hay algunas y algunos que no nos resignamos. Por eso, aunque trabaje 12 horas, he sacado un ratito para escribirle esta carta. Y en ese reducto numantino que es Vallekas, donde no hay criminales de guerra, ni fascistas millonarios, sino gente normal, trabajadora, valiente y digna, que tiene memoria para recordar la infamia (la de Tebas y sus predecesores aquí en nuestras y la del neonazi ucraniano y sus semejantes a 5.000 kilómetros) no hemos dejado que pase – ni que cobre – su amigo Zozulya. Si quiere jugar en Madrid, invítele usted a una partida en su jardín, y aplíquense la lección de que no siempre el más grande gana el partido y que hay pequeñas victorias que pueden ser enormes, como esta de un barrio, de los más pobres de Madrid, que ha puesto en jaque a toda la maquinaria del fútbol moderno y sus amiguetes.

Aunque le joda, señor Zoido, déjeme que se lo recuerde: siempre nos quedará Vallekas.

Donetsk como las Termópilas modernas

Por Andreas Zafiris

flag_of_the_dpr¿Por qué la Batalla de las Termópilas, que ocurrió hace 2.500 años, sigue siendo conocida por todo el mundo?

Es cierto que fue una batalla épica, pero esa no es ni de lejos la única razón.

La realidad es que la Batalla de las Termópilas cambió la Historia mundial. El Imperio Persa pudo haber invadido Grecia y el resto de Europa.

Sin la Batalla de las Termópilas no hubiese existido la democracia ateniense, su ciencia, filosofía, teatro, Alejandro Magno, el Imperio Romano. La Europa que hoy conocemos no habría existido.

¿Sabían los 300 soldados de Esparta la importancia que aquella batalla tendría cuando tomaron las armas para defender un pequeño trozo de tierra? ¡Por supuesto que no!

Ese es el tema – los héroes nunca saben que son héroes. Aquellos que son reconocidos como figuras de importancia en el pasado, las más de las veces, no son conscientes de su misión en la Historia.

Durante mi vista a la República Popular de Donetsk vi a mucha gente que, como yo creo, merecen el título de “héroes”. Soldados del Batallón Sparta, estudiantes que continúan su formación académica en edficios en ruinas, mujeres cultivando flores en el jardín de sus hogares destruidos.

Tienen un deber. El deber de defender su tierra de los bárbaros modernos, el deber de proteger el Donbass – las modernas Termópilas, de los invasores extranjeros.

Porque si esos bárbaros sobrepasan la tierra del Donbass, significará el fin de la democracia, los derechos humanos y la libertad.

El fascismo volverá a ascender, pero no pasarán.

Cientos de espartanos modernos, aquí en el Donbass, están listos en sus puestos.