El gran salto adelante de China: las ranas occidentales croan su desaliento (parte 3)

Las ranas de la intelligentsia llevan tiempo croando con fuerza. Se pavonean y posan como si fueran los mejores atrapamoscas del mundo, pero no producen nada creíble en términos de análisis objetivos.

China tiene numerosos problemas sociales, económicos y estructurales, pero se enfrenta a ellos sistemáticamente. Los chinos están comprometidos con la mejora de su sociedad, su economía y su sistema político en sus propios términos. Intentan resolver problemas tremendamente complicados al tiempo que se niegan a sacrificar la soberanía nacional y el bienestar de su pueblo.

La política oficial estadounidense para enfrentarse a China como competidor capitalista mundial se basa en rodearla con bases militares y amenazar con perturbar su economía. Como parte de esta estrategia, los medios de comunicación y los supuestos “expertos” occidentales magnifican los problemas de China y minimizan los suyos propios.

A diferencia de China, EEUU se complace con obtener un crecimiento anual inferior al 2%. Los salarios llevan estancados desde hace décadas, el salario real y el nivel de vida se reducen. Los costes de la educación y la sanidad se disparan al tiempo que la calidad de esos servicios vitales cae espectacularmente. Aumentan los costes, el desempleo y los índices de suicidios y mortalidad de la clase trabajadora. Es absolutamente crucial que Occidente reconozca los impresionantes avances de China si desea aprender, copiar y fomentar un modelo similar de crecimiento y equidad. Es esencial que China y EEUU cooperen para promover la paz y la justicia en Asia.

Desgraciadamente, el anterior presidente Barack Obama y el actual presidente Donald Trump han escogido la vía de la confrontación y la agresión militar. Los dos mandatos de Obama muestran un historial de guerras fallidas, crisis financieras, aumento de la población reclusa y descenso del nivel de vida en todo el país. Pero todo el ruido que crean esas ranas, croando al unísono, no cambiará el mundo real.

NOTAS:

[1] El autor utiliza la expresión “crooked croakers” (croadores deshonestos) para hacer un juego fonético imposible de recrear en lengua castellana.

El gran salto adelante de China: las ranas occidentales croan su desaliento (parte 2)

A pesar de estos impresionantes progresos objetivos, el coro de “ranas deshonestas” [1] sigue lanzando profusas predicciones año tras año sobre el deterioro y declive de la economía china. Sus análisis no se ven alterados por el 6’7% de crecimiento obtenido en PIB en 2016 sino que se aventuran a pronosticar para 2017 un “descenso” del crecimiento hasta el 6’6% como prueba del inminente colapso. Decididos a no verse disuadidos por la realidad, ¡el coro de ranas de Wall Street celebra animadamente el anuncio del incremento del PIB estadounidense del 1% al 1’5%!

China ha reconocido sus graves problemas medioambientales y está a la cabeza de los países a la hora de dedicar recursos (miles de millones de dólares, el 2% de su PIB) para reducir los gases de efecto invernadero. Sus esfuerzos exceden con creces los de EEUU y la UE.

Como el resto de Asia y EEUU, China necesita aumentar enormemente las inversiones destinadas para reconstruir sus infraestructuras decadentes o inexistentes. La República Popular China es la única de las naciones que ajusta o incluso excede sus crecientes necesidades de transporte, para lo cual destina 800.000 millones de dólares anuales a la construcción de autopistas, líneas de ferrocarril, puertos, aeropuertos, redes de metro y puentes.

Mientras EEUU ha rechazado tratados comerciales y de inversiones multinacionales con 11 países del Pacífico, China ha promovido y financiado tratados similares con más de 50 países de la región Asia-Pacífico (salvo Japón y EEUU), así como otros Estados africanos y europeos.

El Gobierno chino, bajo la dirección de su presidente Xi Jinping, ha lanzado una eficaz campaña a gran escala contra la corrupción que ha llevado a la detención o destitución de más de 200.000 empresarios y funcionarios, incluyendo algunos multimillonarios y altos cargos del Politburó del Comité Central del Partido Comunista de China. Como resultado de esta campaña de ámbito nacional, la compra de artículos de lujo ha decaído considerablemente. La práctica de la utilización de fondos públicos para cenas exquisitas de 12 platos y el ritual de entrega y aceptación de regalos está en decadencia.

Mientras esto ocurre, a pesar de que Trump proponía “drenar la ciénaga” en su campaña política y del exitoso resultado en el referéndum del Brexit, ni en EEUU ni en el Reino Unido se ha puesto en marcha nada que se parezca remotamente a la campaña anticorrupción china, a pesar de los informes diarios sobre estafas y fraudes que implican a los 100 principales bancos del mundo anglo-estadounidense. La campaña anticorrupción china ha podido servir para reducir desigualdades y se ha ganado indudablemente el respaldo de los campesinos y los trabajadores chinos.

Los periodistas y académicos que suelen repetir como loros los argumentos de los generales estadounidenses y de la OTAN advierten que el programa militar chino es una amenaza directa a la seguridad de EEUU, Asia y el resto del mundo. La amnesia histórica emponzoña a estas ranas cantarinas. Olvidan que, tras la Segunda Guerra Mundial, EEUU invadió y destruyó Corea e Indochina (Vietnam, Laos y Camboya) matando a más de 9 millones de personas, tanto civiles como defensores. EEUU invadió, colonizó y neocolonizó Filipinas en los inicios del siglo XX, matando a un millón de habitantes. En la actualidad, continúa expandiendo su red de bases militares para rodear China. Recientemente trasladaron potentes misiles nucleares THAAD, capaces de atacar ciudades chinas e incluso rusas, a la frontera con Corea del Norte. EEUU es el mayor exportador de armas del mundo, y su producción de armas supera la producción y venta conjunta de los cinco siguientes mayores mercaderes de la muerte.

Por el contrario, China no ha atacado, invadido u ocupado unilateralmente ningún país en cientos de años. No ha colocado misiles nucleares en la costa o las fronteras de EEUU: de hecho, no cuenta con una sola base militar en el extranjero. Sus propias bases militares, en el Mar Meridional de China, tienen la función de proteger sus principales rutas marítimas de la piratería y la Armada de EEUU, cuyas provocaciones aumentan progresivamente. El presupuesto militar chino, que tiene previsto un incremento del 7% en 2017, sigue siendo menor que la cuarta parte del estadounidense.

Por su parte, EEUU promueve alianzas militares agresivas, apunta con sus radares y misiles guiados por satélite hacia China, Irán y Rusia, además de amenazar con arrasar Corea del Norte. El programa militar chino siempre ha sido, y continúa siendo, defensivo. Su aumento se basa en la necesidad de responder a las provocaciones de EEUU. El avance chino está basado en su estrategia de mercado global, mientras que Washington continúa implementando una estrategia imperial militarista, diseñada para imponer la dominación global por la fuerza.

El gran salto adelante de China: las ranas occidentales croan su desaliento (parte 1)

Por James Petras

Traducido por Paco Muñoz de Bustillo

Petras, JamesNotas previas a la lectura del artículo:

  1. Contrariamente a lo que dice el autor del artículo, China tiene desde hace pocos años una base militar en el extranjero, concretamente en Yibuti, que no tiene ninguna motivación agresiva sino asegurar los intereses chinos en la región. La causa principal a la hora de decidir la instalación de esta base fue la catastrófica experiencia de la “Primavera Árabe” en Libia, de donde tuvieron que ser rescatados 20.000 ciudadanos chinos.
  2. El THAAD no es un sistema de misiles nucleares, sino un sistema para derribar misiles balísticos nucleares de corto, medio y alcance intermedio.

Introducción

Desde sus lúgubres pantanos, los académicos y editorialistas de revistas financieras estadounidenses, los “expertos en Asia” de los medios de comunicación de masas y los políticos conservadores y progresistas occidentales croan al unísono el inminente colapso medioambiental chino. Sucesivamente, han proclamado que la economía china está en declive, que su deuda es arrolladora y está a punto de hacer estallar su burbuja inmobiliaria, que el país está plagado de corrupción y envenenado por la contaminación, que los trabajadores chinos están organizando huelgas paralizadoras y protestas en medio de una creciente represión, como resultado de la explotación y la pronunciada desigualdad de clases. Las ranas financieras croan que China representa una amenaza militar inminente para la seguridad de EEUU y de sus socios asiáticos. Otras ranas saltan de indignación: ¡los chinos amenazan ahora a todo el Universo!

Los “agoreros chinos” que ven la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio han distorsionado sistemáticamente la realidad y han fabricado cuentos extravagantes que en realidad reflejan sus propias sociedad.

A medida que sus falsas afirmaciones son refutadas, las ranas modifican sus cantos: cuando las predicciones de un colapso inminente no se materializaron, retrasaron los pronósticos de su bola de cristal un año o incluso una década. Cuando sus avisos de tendencias sociales, económicas y estructurales negativas resultaron falsos y las cifras seguían siendo positivas, sus ágiles dedos recalibraron la amplitud y profundidad de la crisis, citando “revelaciones” anecdóticas sacadas de una conversación con algún taxista o escuchadas en cualquier aldea.

Como los fracasos anunciados durante mucho tiempo no terminan de materializarse, los expertos “remodelan la información” y se cuestionan la fiabilidad de las estadísticas oficiales chinas.

Y lo peor de todo es que los académicos y los “expertos” occidentales sobre Asia intentan un “intercambio de roles”: mientras las bases y los navíos de guerra estadounidenses rodean progresivamente a China, los chinos se convierten en agresores y los belicosos imperialistas de EEUU se presentan a sí mismos como víctimas gimoteantes.

Este artículo pretende desmontar estas fábulas y esbozar un relato alternativo y más objetivo de la actual realidad política y socio-económica de China.

China: ficción y realidad

Una y otra vez leemos acerca de la economía de salarios bajos de China y la brutal explotación de su mano de obra, esclavizada por parte de oligarcas multimillonarios y aurotidades políticas corruptas. En realidad, el salario medio del sector manufacturero chino se ha triplicado en los últimos 10 años. Los trabajadores chinos perciben salarios muy superiores a los de los países latinoamericanos con una eventual excepción. Los salarios de los operarios de las fábricas chinas se aproximan actualmente a los de los países de movilidad descendiente de la Unión Europea. En ese mismo periodo, los regímenes neoliberales presionados por la UE y EEUU han recortado a la mitad los alarios en Grecia y reducido significativamente los ingresos de los trabajadores en Brasil, México y Portugal. Los salarios de los trabajadores en China superan actualmente a los de Argentina, Colombia y Tailandia. Aunque no son altos para los niveles de la UE o EEUU, en 2015 los salarios chinos se movían entorno a los 3’60€ por hora, lo que ha mejorado el nivel de vida de cientos de millones de trabajadores. Durante el período en que China triplicó el salario de sus trabajadores, los de sus homólogos indios se estancaron en 0’70€ por hora y los sudafricanos bajaron de 4’30 a 3’60€ por hora.

Este espectacular aumento salarial se atribuye en gran medida al aumento de la productividad, fruto de mejoras constantes en la sanidad, la educación y la formación técnica de los trabajadores, así como a la presión sostenida y organizada de los obreros y de la lucha de clases. La exitosa campaña del presidente Xi Jinping destinada a apartar de su puesto y arrestar a decenas de miles de funcionarios y jefes de fábrica corruptos y explotadores ha promovido el poder de la fuerza laboral. Los obreros chinos están cerrando la brecha con el salario mínimo estadounidense. Al índice de crecimiento actual, la brecha, que se ha estrechado de una décima a una mitad del salario mínimo en EEUU en 10 años, desaparecerá en un futuro próximo.

China ha dejado de ser exclusivamente una economía de salarios bajos, no especializada, de trabajo intensivo, plantas de ensamblaje y orientada a la exportación. Hoy en día, unas 20.000 escuelas técnicas gradúan a millones de trabajadores cualificados. Factorías de alta tecnología están incorporando la robótica a gran escala para reemplazar a los trabajadores no cualificados. El sector servicios está en pleno crecimiento para absorber la demanda del mercado interno. Al tener que hacer frente a un aumento de la hostilidad política y militar estadounidense, China ha diversificado su mercado de exportación, volviéndose hacia Rusia, la UE, el resto de Asia, América Latina y África.

Un pensamiento para Angola

Por Ernesto Gómez Figueredo

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Agostinho Neto pronuncia el discurso de independencia de la República Popular de Angola en 1975. (Granma, Archivo)

Hoy Angola se regocija con la llegada de la mayor celebración de su pueblo. Los habitantes de la nación africana festejan el histórico momento en que lograron romper las cadenas del colonialismo portugués cuando su primer presidente, Agostinho Neto, proclamó la independencia en la Plaza Primero de Mayo, actual Plaza de la Independencia, hace ya 41 años.

Luego de aquella victoria, el Estado y el pueblo han encaminado su política a consolidar el desarrollo de la nación y lograr mayor prosperidad para todos sus ciudadanos.

Este es un día que marca con orgullo la vida de cada habitante de Angola y todo el continente, pues representa la conquista de la libertad y el derecho de trazar un destino propio como nación soberana, después de un período de casi 500 años de colonización y 14 años de lucha armada para lograr la independencia nacional.

Con motivo de esta celebración, la embajada de ese país acreditada en La Habana envió mediante un comunicado un saludo a las internacionalistas Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) cubanas, quienes animados por los ideales de libertad y justicia social, lucharon junto a los angolanos e impidieron que la dignidad de ese pueblo fuese destruida por fuerzas extranjeras.

“En el marco de estas celebraciones queremos enaltecer el proceso de lucha por el desarrollo social, político y económico de Angola y el significado histórico de las relaciones de amistad y cooperación entre nuestras naciones, coincidiendo también con el 41º aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba, que son sólidas en todos los ámbitos”, expresa el comunicado.

Angola: 41 años de independencia

Angola vive hoy día un nuevo ciclo en su Historia. Es importante resaltar los logros alcanzados por el país en los más diversos campos después de finalizada la guerra contra el colonialismo que truncó miles de vidas, destruyó infraestructuras importantes y, consecuentemente, atrasó su desarrollo.

Con una nueva Constitución aprobada en 2010 se le otorgó una fuerza legal a los derechos fundamentales, ampliando el marco de los derechos socio-económicos y creando mejores mecanismos de defensa, dando mayores garantías a los ciudadanos para defender sus intereses.

Si analizamos los últimos 15 años donde Angola no solamente terminó con un conflicto militar, sino que construyó también un gran programa de integración e inserción de la población excluida, hoy se puede decir que de hecho ha habido avances.

El Gobierno angolano tiene programas encaminados a la reducción de la pobreza, que se centran en la atención a la mujer y la juventud, que constituyen en sentido general políticas que integran varias categorías socio-profesionales.

Además, al mismo tiempo que se construyen y rehabilitan importantes infraestructuras, se brinda especial atención a los programas de Educación y Sanidad.

Se ha elevado el número de niños y niñas con acceso gratuito a la enseñanza, y ese desafío ha estado acompañado de la formación de profesores y la construcción, en todos los rincones del país, de escuelas de todos los niveles.

Por tanto, Angola es hoy un país en movimiento con una juventud cada vez más especializada y donde tanto las mujeres como la infancia cuentan con unos derechos protegidos y consolidados.

La diversificación de la economía se halla en un proceso de cambio acelerado y varios analistas coinciden en que dentro de unos pocos años, Angola podría lanzarse como país exportador de productos agro-industriales.

Cuba y Angola: 41 años de amistad

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Un nuevo proyecto trajo a la antigua Bahía de Luanda – capital de Angola – infraestructuras viales modernas, espacioes verdes y áreas culturales, deportivas y comerciales. (Reuters)

Las relaciones entre Cuba y Angola son de larga data, ya sea desde el punto de vista político, diplomático, económico, militar y/o social.

Hoy ambas naciones poseen varios proyectos bilaterales en curso, díganse programas de cooperación en áreas como la sanidad, la educación, la enseñanza superior, la electricidad, la construcción civil, los recursos hidráulicos o la pesca.

En materia de enseñanza superior, la República de Angola tiene en las diferentes casas de altos estudios de Cuba a 2.386 estudiantes que cursan diversas licenciaturas, sobresaliendo 1.185 en Medicina General y 165 en Pedagogía.

Actualmente, sobre la base de la cooperación existen 3.023 cubanos que prestan servicio en sectores sanitarios de las 18 provincias de Angola. Esta es una relación profunda y diversificada.

En materia de relaciones diplomáticas y políticas existe sincronía en términos de candidaturas y discusiones en foros y plataformas internacionales, como la lucha internacional contra el terrorismo y las redes criminales, el lavado de dinero, el tráfico de seres humanos y la erradicación de las epidemias.

Angola de cara al futuro

El pueblo y el gobierno de Angola mantienen un espíritu de renovación y continuidad con objetivos específicos en consolidar la paz, fortalecer la democracia y preservar la unidad y cohesión nacional luego del conflicto civil y armado que se extendió entre 1975 y 2002.

Ahora transcurre una nueva etapa en la Historia de Angola, que promueve el desarrollo de la sociedad participativa y responsable mientras deberá asegurar la inclusión política de todos los ciudadanos sin discriminaciones.

Convendrá a la Angola de hoy encontrar una forma sostenible de continuar edificando un Estado democrático y de derecho, fuerte, moderno y regulador de la vida económica y social, a la vez que promueva el desarrollo y diversificación de la economía nacional, reduciendo las desigualdades.

Es imperativa la creación de empleos remunerados y productivos, elevando la calificación de los obreros y su productividad.

Angola hoy aúna esfuerzos por garantizar el desarrollo armonioso de un territorio vasto mientras promueve el fortalecimiento de su rol en el contexto regional e internacional.

Estas son las máximas y deberes de este pueblo, que ha sido artífice de su Historia, que cuenta con la fuerza y conciencia patriótica para hacer de Angola una nación cada vez más grande, no física o territorialmente, sino en valor y coraje de cara a un futuro que se muestra prometedor.

China es hoy el único país del mundo que tiene un proyecto soberano

Por Samir Amin

800px-great_wall_of_china_may_2007Puedo resumir mi punto de vista sobre la situación de la economía moderna de la siguiente manera. Hemos estado inmersos en una crisis sistémica prolongada del capitalismo, que empezó en 1975 con el fin de la convertibilidad del dólar en oro. No se trata solamente de la crisis financiera de 2008. Se trata de una crisis sistémica prolongada del capitalismo monopolista que empezó hace 40 años y que continúa hoy. Los capitalistas reaccionarion ante la crisis con una serie de medidas. La primera fue fortalecer la centralización del control sobre la economía. Una oligarquía está dominando todos los países capitalistas – los EEUU, Alemania, Francia, Reino Unido y también Rusia. La segunda medida era convertir todas las actividades productivas económicas en subcontratas del capital monopolista. Con esto quiero decir que no tiene ni siquiera un ápice de libertad. La competición es sólo retórica, no hay competición realmente. Hay una oligarquía que está controlando todo el sistema económico. Ahora nos estamos enfrentando a un frente unido de las potencias imperialistas, que conforman un imperialismo colectivo de la Tríada.

La Tríada son los EEUU, Europa (occidental y central) y Japón. Este grupo de países se ha convertido en un único poder imperialista, a la cabeza del cual están los EEUU. Esto ha conducido a la profundización de la crisis. Esta crisis tiene forma de “L”. Una crisis normal tiene forma de “U”, la economía crece después de un declive. Pero esta crisis es diferente. No hay forma de salir de ella; la única manera de salir es superar el capitalismo. No hay otra solución posible. El capitalismo debería ser considerado como un sistema moribundo. Para sobrevivir tiene que moverse hacia la destrucción y la guerra.

Tenemos una alternativa, que es el socialismo. Sé que no es muy popular decirlo, pero es la única solución. Es un largo camino que se inicia con la reducción del poder de la oligarquía, el refuerzo del control estatal y el establecimiento de un capitalismo de Estado que debería sustituir al capitalismo privado. Esto no quiere decir que el capitalismo privado no sobrevivirá, pero estará subordinado al control estatal. Éste debería ser utilizado también para sostener una política social progresista. Esto debería garantizar el pleno empleo, los servicios sociales, la educación, el transporte, la infraestructura, la seguridad, etc.

El papel de China es muy grande porque tal vez sea hoy el único país del mundo que tiene un proyecto soberano. Esto significa que está tratando de implementar un modelo con una industria moderna en el que, por supuesto, el capital privado tiene mucho espacio, pero está bajo control estricto del Estado. Simultáneamente, nos ofrece un apercibido del presente a la cultura. El otro modelo de la cultura económica china está basado en los productores familiares. China está caminando sobre dos piernas: sigue la tradición pero también participa en la globalización. Acepta la inversión extranjera, pero mantiene la independencia de su sistema financiero. El sistema bancario chino está bajo control exclusivo del Estado. El yuan es convertible hasta cierta medida, pero está bajo el control del Banco Central de la República Popular China. Este es el mejor modelo que tenemos hoy para hacer frente a los retos del imperialismo globalista.

Puede que Rusia se esté moviendo en esta dirección, pero no tanto como China, porque ha pagado un precio muy alto por la destrucción debida a la terapia de choque de las épocas de Gorbachov y Yeltsin. Estos líderes han llevado a Rusia a una oligarquía privada, estrechamente ligada al capitalismo financiero internacional de EEUU, Alemania y otros países. Esto ha reducido la capacidad rusa de control. Pero ahora Rusia se mueve gradualmente hacia el restablecimiento del control estatal sobre su propia economía.

El mundo está hoy en serio peligro. El imperialismo colectivo de EEUU, Europa Occidental y Japón está dirigido por el liderazgo estadounidense. Para mantener su control exclusivo sobre todo el planeta, no aceptan la independencia de otros países. No respetan la independencia de China y Rusia. Esta es la razón por la cual estamos a punto de enfrentar guerras continuas por todo el mundo. Los islamistas radicales son los aliados del imperialismo, porque son apoyados por EEUU para llevar adelante la desestabilización. Esto es la guerra permanente. Creo que la mejor respuesta a ello es el proyecto euroasiático. Rusia debería unirse a China, los países de Asia Central, Irán y Siria. Esta alianza podría ser también muy atractiva para África y buena parte de América Latina. En este caso, el imperialismo estaría aislado.

Los planes que velan por el futuro de una nación

Por Iramsy Peraza Forte

En un mundo que cada día es más inestable, China ajusta los métodos para continuar consolidando su desarrollo.

Hace más de 30 años, bajo la dirección del Partido Comunista de China, el gigante asiático emprendió la reforma y apertura de su economía con el objetivo de revitalizar la nación y emprender el camino de la prosperidad.

Hoy en día, cuando el crecimiento deseado se hizo realidad y se convirtió en la segunda potencia mundial, el pueblo y el Gobierno chino diseñan nuevos planes económicos dirigidos a preservar su obra.

Las autoridades del país consideran al proceso de reforma y apertura como garantía de su desarrollo. Luego de varios años de experimentar un crecimiento vertiginoso, ahora se concentran en algo que llaman una “nueva normalidad”, consistente en ralentizar la progresión económica a cambio de la estabilidad.

En ese sentido, el gobierno de Xi Jinping presentó importantes estrategias basadas en expandir las zonas de influencia de China y dotar de mucha más fuerza a su ya poderosa economía.

La iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda, el proyecto de desarrollo coordinado entre Beijing, Tianjin y Hebei y el cinturón económico del río Yangtsé, destacan entre los planes de China para asegurar su desarrollo.

Emplazados dentro y fuera de esa extensa geografía asiática, estos proyectos abarcan la mayoría de las ramas del comercio e implican a diferentes actores internacionales.

Conectar a China con el mundo

Impulsada por Xi Jinping en 2013, la iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda prevé crear una vasta red de comercio que vincule a China con Europa, el resto de Asia y África.

Mediante vías terrestres y marítimas, el objetivo es reactivar antiguas rutas de mercadeo para conectar las economías de diferentes países con diversos niveles de desarrollo.

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El puerto de El Pireo, en Grecia, debe convertirse en la entrada a Europa del comercio marítimo que transitará por la Ruta de la Seda.

Esta Franja y Ruta de la Seda del Siglo XXI consiste en una red regional de infraestructuras y comercio que enlaza varios puntos, dígase puertos y aeropuertos, líneas férreas, zonas francas y centros financieros destinados a interconectar económicamente a la mayor cantidad de naciones posible. De hecho, hace muy poco el mandatario chino reveló que más de 70 países y organizaciones internacionales participan en la construcción de este cinturón.

Según datos oficiales del Gobierno de la República Popular China, hasta el momento se han dispuesto 40.000 millones de dólares para el establecimiento de un fondo destinado a cubrir cada paso de este propósito conjunto, y las inversiones chinas en países asociados a la Franja y la Ruta ascienden a más de 14.000 millones de dólares.

El Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII), un mecanismo multilateral propuesto por Beijing y que aglutina a más de 50 países, será el encargado de proveer el financiamiento para la ejecución de este tejido, capaz de mover diariamente miles de millones de toneladas de productos entre varios continentes.

Desarrollo coordinado

Además de promover la integración económica a nivel regional y global, China también se preocupa por interconectar a sus provincias con el propósito de progresar de manera conjunta.

El proyecto de desarrollo coordinado entre Beijing, Tianjin y Hebei, territorios de referencia económica para todo el país, ayudará a reajustar la estructura de comercio de la zona, mediante la recolocación de algunas actividades, que en la actualidad se ubican en la capital del país.

China persigue varios objetivos con esta estrategia. A corto plazo, quiere nutrir a estas urbes de nuevas capacidades para crecer económicamente, y a largo plazo, evitar o paliar fenómenos como la sobrepoblación y la contaminación.

De acuerdo con documentos oficiales, Beijing será el “centro nacional de las actividades políticas, culturales y de intercambio internacional, así como un centro de innovación tecnológica”, mientras la municipalidad de Tianjin se convertirá “en una base nacional de investigación y desarrollo para la industria manufacturera avanzada, un importante centro naviero en el norte, un área de demostración para la innovación financiera y un espacio experimental para una mayor reforma y apertura”.

Por su parte, la provincia de Hebei tiene el plan de cristalizar en una “base nacional de comercio y logística, un área experimental para la transición y renovación industrial, para la demostración de urbanización moderna y desarrollo coordinado de regiones urbanas y rurales, y una zona colchón ecológica”.

Para el próximo año, China pretende conseguir importantes avances en esta gran región integrada, sobre todo en sectores como el transporte, la protección ambiental y la renovación industrial.

Cuando la economía china transita por periodos de ralentización, este plan está diseñado para asegurar el crecimiento a largo plazo. En los próximos 15 años, China busca tener dentro de sus fronteras una región atractiva para inversores extranjeros y un territorio con un alto nivel competitivo.

Hasta el momento, los promotores de esta iniciativa solo han revelado una minúscula parte de este propósito consistente en la construcción de un aeropuerto de 80.000 millones de yuanes en el sur de Beijing, en el límite con Hebei.

El comercio que navega por el Yangtsé

Enfocadas en lograr una imbriación superior de las capacidades de desarrollo de sus regiones, las autoridades chinas dibujaron una plataforma de comercio e intercambio a través del cauce que nace en la provincia suroccidental de Yunnan y desemboca en el mar de Shanghai.

Este cinturón comercial que sigue la ruta del río Yangtsé, tercero más largo del planeta, se propone liderar el mundo de la innovación dentro de China y reducir la brecha de desarrollo entre las regiones del este, centro y oeste del país.

La franja económica del Yangtsé, que atraviesa 9 provincias y 27 ciudades y representa más del 40% del PIB del gigante asiático, se espera que para 2030 comande las transformaciones y la modernización que persigue el país.

Alrededor de sus aguas se aglutina también más del 40% de la población china, que espera beneficiarse del boom económico que puede significar la renovación de sus industrias y sus formas de producción, tales como la agricultura, y el despliegue de una mejorada red de servicios.

El parasitismo financiero de Occidente

Por Valentin Katasonov

El Banco Mundial ha publicado la edición de 2016 de las Estadísticas Internacionales de Deuda. El informe examina 120 países clasificados como débiles o de renta intermedia (denominados países IMT) según sus criterios.

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Se proporciona información detallada sobre la deuda externa de cada uno de los 120 países IMT. Esas informaciones suelen complementarse con datos sobre inversión extranjera, por lo que es posible evaluar el papel desempeñado por las entradas de capital, en forma de créditos y préstamos, en los ingresos acumulados de los recursos financieros de estos países. Todos los Estados post-soviéticos están incluidos en el informe.

El crecimiento de la deuda externa entre los mayores beneficiarios de los préstamos y créditos

Un total de 1.132 millones de dólares ha sido invertido en los países IMT en 2014, de esos, 667.000 millones bajo la forma de inversiones directas y de cartera, y 464.000 millones en forma de préstamos y créditos. Parece que el 41% de todas las entradas de capital en los países de la periferia del capitalismo mundial ha sido, en realidad, dinero prestado.

Los mayores receptores de estos fondos han sido China, Brasil e India. En particular, el 51% de todo el capital recibido por estos 120 países bajo forma de inversión directa y en valores ha ido a un único país: China. Cerca del 52% de todas las entradas de capital bajo forma de préstamos ha ido a tres países: China, Brasil e India.

Para los países receptores IMT, los nuevos préstamos y créditos han sido la explicación del continuo crecimiento de su deuda externa. En 15 años, el valor absoluto de la deuda externa de esos 120 países IMT se ha incrementado en un 210%.

El Banco Mundial clasifica a Ucrania como “apéndice colonial”

La carga relativa de la deuda de los países IMT, como se puede ver en sus préstamos extranjeros y créditos en 2014, es mucho mejor que en el año 2000 y un poco mejor que en 2005. Por ejemplo, la ratio china de deuda externa con relación a las exportaciones anuales fue de solo un 34’8%, mientras que su ratio deuda externa/ingreso nacional bruto fue del 9’3%. La ratio de intereses de deuda externa/exportaciones anuales era de un 1’9%, mientras que la proporción de las reservas de divisas/deuda externa era de un 402’2%.

Al mismo tiempo, muchos países tienen cifras muy por encima de la media. Tomemos como ejemplo a Ucrania. En este país, la proporción de la deuda externa y de las exportaciones anuales del 184’5%; su ratio de deuda externa/INB es del 100’3%; la proporción de deuda externa con los costes de las exportaciones anuales es del 25’2%, y su relación entre las reservas internacionales con la deuda externa es sólo del 5’1%. El peso de la deuda de Ucrania es similar al de muchos países subdesarrollados de África, Asia y América Latina, que son comúnmente etiquetados como apéndices coloniales de Occidente.

Hay más razones para creer que las cifras de deuda de los países IMT se han deteriorado desde 2014. La mayoría de estos países se especializan en la exportación de sus recursos naturales, materias primas agrícolas y alimentos. El precio de estos productos básicos ha disminuido en el mercado mundial desde 2015. Los flujos de capital han dado marcha atrás, desplazándose desde la perfieria hacia el centro del sistema capitalista mundial. Además, los tipos de interés son claramente más altos en créditos y préstamos. Como señalan los expertos: “Las materias primas son cada vez más baratas, pero el dinero es cada vez más caro”. Por último, la caída de los tipos de cambio de las divisas de muchos países ha supuesto una bajada del volumen de sus reservas internacionales (resultado de la estampida de intervenciones monetarias masivas, destinadas a sostener el cambio legal de su moneda). Según datos de otras fuentes, en 2015 el valor de las reservas internacionales en poder de los países IMT ha superado su deuda externa.

La estructura de la deuda externa

La deuda externa puede clasificarse como a largo plazo o a corto plazo. En el año 2000, casi el 84% de la deuda externa total de los países IMT era a largo plazo. El porcentaje de la deuda a largo plazo ha ido disminuyendo desde hace 15 años, pero aún sigue siendo el doble de la deuda a corto plazo.

A su vez, la deuda externa a largo plazo se puede dividir en pública y privada. La deuda externa del sector público son las obligaciones que el Estado debe devolver de créditos y préstamos, así como por las garantías que se han emitido. La deuda del sector público, en porcentaje de la deuda externa total, ha disminuido considerablemente. Ahora, los intereses de la deuda pública y de la privada son comparables en tamaño. Vamos a echar un vistazo más de cerca a la estructura de la deuda del sector público.

En primer lugar, dentro de la estructura de la deuda pública, la proporción entre acreedores oficiales y privados ha cambiado significativamente. En el año 2000, el 61’5% de los acreedores eran públicos y el 38’5% privados. Sin embargo, en 2014 la mayor parte del conjunto de la deuda estaba en manos de acreedores privados (55%) y los públicos eran del 45%.

En segundo lugar, de todas las cantidades prestadas por acreedores oficiales, el FMI solo es responsable de una proporción sorprendentemente modesta, alrededor del 10%.

En tercer lugar, los préstamos bancarios tradicionales son todavía el principal mecanismo empleado por los países IMT para procurarse capitales. En 2000, sólo el 20% de los fondos prestados eran proporcionados por los Estados, aunque para 2014 esa proporción había aumentado al 37%.

Una prosperidad basada en la deuda

¿En qué se parecen las cifras de la deuda en países de ingresos pequeños y medianos (IMT) a las de países económicamente desarrollados?

Durante el período 2010-2014 la deuda externa bruta de los países económicamente desarrollados aumentó en 6 billones de dólares, un 8’5%. El informe considera a los 34 miembros actuales de la OCDE como países económicamente desarrollados. Sin embargo, los 7 países principales (EEUU, Canadá, Japón, Reino Unido, Alemania, Francia e Italia) acumulan alrededor del 63% de la deuda externa bruta del conjunto de los países de la OCDE. La mayor parte de esta deuda externa bruta es atribuible al sector bancario. Luego vienen otros sectores de la economía y, por último, el Estado. El informe afirma que a 31 de diciembre de 2014 la deuda externa pública total ascendía aproximadamente a 16 billones de dólares.

De este modo, el crédito global está dividido entre los países ricos del Primer Mundo (34 Estados) y los países de la periferia del capitalismo mundial (120 países). El contraste es violento. El primer grupo debe 70 billones de dólares, mientras que el segundo grupo no debe más de 5’4 billones. Es una disparidad de casi el 1.200%. Una comparación de los intereses relativos de la deuda es igual de dramática. Según datos del Banco Mundial, la proporción de la deuda externa bruta de los países económicamente desarrollados, con relación a su PIB, se situó en el 140% en 2014. Es un porcentaje un 530% más alto que en los países de ingresos medios o débiles. En Canadá esta cifra es del 83%, en Alemania del 154% y en el Reino Unido del 313%.

No hace tanto tiempo, los textos de economía afirmaban que el estado de la economía de un país dependía del tamaño de su deuda externa. Cuanto más elevado sea ese nivel, peor es su situación. Utilizando esta fórmula, el Reino Unido y muchos otros países occidentales deberían ser declarados en quiebra: su endeudamiento es decenas de veces más elevado que sus reservas de divisas y sus activos líquidos. Pero estos países no solamente continúan existiendo, sino que prosperan. Es una nueva forma de parasitismo financiero provocado por la deuda, enmascarado por las evaluaciones de las principales agencias de calificación occidentales.