Rusia y China socavan el dominio de EEUU en América Latina

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Joaquín Flores, director de “Fort Russ” y autor del artículo.

Los funcionarios de los EEUU están tratando de fortalecer los lazos con los países latinoamericanos al socavar a los gobiernos socialistas y defensores de su soberanía nacional en la región. Al mismo tiempo, señala la revista “Foreign Policy”, la Casa Blanca está muy atenta a las acciones de Rusia y China en esa región, e incluso está tomando medidas de resiliencia en su actividad en el “patio trasero”.

La citada revista es una fuente útil para comprender los puntos de conversación del Imperio Norteamericano, empaquetados para expertos y políticos. El medio que dirijo, “Fort Russ”, entiende lo que términos como “fortalecer” significan, en términos prácticos. Por ejemplo, la revista recuerda que el Jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea estadounidense, el general David Goldfein, quien visitó recientemente Colombia, dijo que la administración de Trump está tomando medidas para fortalecer alianzas en América Latina que son parte de una resistencia a Rusia y China en el “patio trasero de los EEUU”.

Al mismo tiempo, éstas son preocupaciones muy reales, y preocupaciones que persistirán mientras los EEUU continúen entrometiéndose en el “patio trasero” de Rusia y China, respectivamente. En particular, el general estadounidense advirtió que los países latinoamericanos corren el riesgo de perder la oportunidad de participar en las operaciones militares de los EEUU y sus aliados si dejan de comprar equipamiento militar estadounidense y se trasladan a otros mercados armamentísticos. Lo que realmente está en discusión aquí no se discute: quien compre armas a Rusia y/o China será el blanco de las armas y operaciones de los EEUU.

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El problema con el historial de los EEUU es que comprar armas norteamericanas y no comprar armas rusas ni chinas no ha protegido de ser atacados a gran número de Estados por todo el mundo, una vez que los EEUU encontraran la “asociación” como un obstáculo para cualquier razón que surja. Por lo tanto, los gobiernos socialistas y soberanistas en el llamado “mundo en vías de desarrollo”, cuyos gabinetes y personal militar son dirigidos por pensadores críticos independientes, pueden hacer un análisis de coste-beneficio relativamente simple y ver que o se comprometen con los EEUU o se inclinan ante sus deseos no pagando a medio y largo plazo.

Sin embargo, de acuerdo con “Foreign Policy”, el viaje del general Goldfein forma parte de algunos ostensiblemente “grandes esfuerzos” de las autoridades estadounidenses para fortalecer las alianzas con los países de la región, mientras tratan de enfrentar una serie de amenazas a su llamada “seguridad nacional”: el terrorismo, el narcotráfico, la crisis económica en Venezuela y la crisis migratoria.

Hablando sobre las actividades de Moscú y Beijing durante su visita de 2 días a Colombia, el Jefe del Estado Mayor aclaró rápidamente la posición de su país sobre el tema:

“En lo relativo a China y Rusia, estamos buscando cooperación donde podamos y retrocediendo agresivamente donde debemos”, dijo Goldfein. “Mantenemos una estrecha vigilancia sobre sus actividades a nivel mundial, pero ciertamente mantenemos un ojo sobre sus actividades en América Latina.”

Según varios expertos, los EEUU reconocen que China y Rusia están comenzando a influir en los países de América Latina en términos económicos y militares.

Al hablar de China, se indica que utilizan el comercio y la inversión en apoyo de sus intereses geopolíticos, ya que Beijing quiere obtener acceso a las reservas petrolíferas de la región. Hoy en día, el Gigante Asiático ya se ha convertido en el principal importador de “oro negro” de 5 países latinoamericanos. Por lo tanto, frustra completamente los intentos yanquis de imponer sanciones a los países exportadores de petróleo, dado que la demanda de China en términos absolutos es mayor y solo muestra signos de crecimiento.

Sin embargo, Rusia también se considera un actor serio en esta parte del mundo, ya que recibe miles de millones de dólares por vender armas a países de la región. La ironía es esta: los antecedentes de invasión e intervención de los EEUU durante los últimos 100 años en América Latina son bien conocidos. Por lo tanto, han creado el mercado para la compra de armas rusas y chinas como un subproducto de sus intentos de capturar la mano de obra y los recursos naturales de los países latinoamericanos.

Los analistas de “Foreign Policy” afirman que Rusia y China apoyan a los países que, supuestamente, violan los derechos humanos y muestran hostilidad hacia los EEUU: Venezuela, Nicaragua o Bolivia. Así, en resumen, Rusia y China pretenden socavar el dominio estadounidense en Latinoamérica a través del apoyo de los “regímenes que violan los derechos humanos”.

Este es el discurso estándar del “imperialismo de los derechos humanos”, pero debe esperarse de “Foreign Policy”. La revista fue fundada en 1970 por Samuel Huntington, mejor conocido por su “Teoría del Choque de Civilizaciones”, que le dio la apariencia de credibilidad académica o intelectual dentro de la administración crecientemente neoconservadora de George W. Bush. En los últimos años fue comprada por “The Washington Post Company”, ahora conocida como “Graham Holdings Company”, que ha estado en guerra abierta contra “Fort Russ” desde 2016.

En conclusión, podemos ver que los EEUU están realmente preocupados por las consecuencias de sus acciones en América Latina que, en el transcurso de las últimas dos décadas, se convirtieron en un bloque cada vez más soberano de países de mercado común, cuya dependencia de los EEUU continúa disminuyendo. Si bien estas preocupaciones necesariamente estarán enmarcadas en el lenguaje de “fortalecer los lazos” y “combatir los regímenes”, debajo de esta apariencia ideológica podemos ver una tendencia muy real y emergente de que el Imperio percibe algo que debe preocuparles mucho.

Por Joaquín Flores

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China le para los pies a Bolsonaro

Durante la campaña electoral, Bolsonaro se empeñó en atacar a China y la acusó de querer “comprar Brasil”. Fue más lejos al retratar a China, de acuerdo con un portal temático de Defensa brasileño, como un “predador que quiere dominar sectores cruciales de la economía” brasileña. Agregó que los chinos no deberían ser autorizados a comprar tierras en Brasil o a controlar industrias fundamentales.

Según el informe de “Reuters”, una de esas empresas que preocupan al presidente electo es “China Molybdenum”, que adquirió una mina de niobio (usado en el acero por empresas aeroespaciales y automovilísticas) por 1.700 millones de dólares en 2016. Para Bolsonaro, ese tipo de emprendimientos deberían quedar en manos brasileñas, ya que el país controla el 85% del mercado mundial.

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De izquierda a derecha: Carlos, Flávio, Jair y Eduardo Bolsonaro posan para una foto durante la visita a Taiwán que realizaron en febrero de 2018. Esta visita enfureció y cabreó enormemente a la República Popular China, principal socio comercial de Brasil y uno de sus socios más estratégicos junto a Rusia, India y Sudáfrica en los BRICS.

Los militares que acompañan a Bolsonaro tienen una posición nacionalista, como la que mantuvo el propio Capitán reservista, que desde siempre se opuso a las privatizaciones de empresas estatales. Ahora se opone a la privatización de “Eletrobras”, anunciada ya bajo el saliente gobierno de Michel Temer, ya que sus compradores podrían ser chinos.

En paralelo, Bolsonaro visitó Taiwán el pasado mes de febrero, siendo el primer candidato presidencial del país en dar ese paso desde que Brasil reconoció a la República Popular China en 1974. La embajada china en Brasil emitió un comunicado calificando el viaje como “una afrenta a la soberanía y la integridad territorial de China”.

Las actitudes del ahora presidente electo llamaron la atención de Beijing, al punto que hubo por lo menos dos reuniones entre diplomáticos chinos y algunos de los principales asesores de Bolsonaro. Una de ellas fue con el considerado futuro Ministro de Economía, Paulo Guedes, en septiembre, para debatir la importancia de las relaciones bilaterales. China es un gran comprador de soja y mineral de hierro de Brasil, además de ser el principal mercado de sus exportaciones, muy por encima de EEUU.

El nuevo presidente, que fue saludado con una subida de las bolsas por las reformas planeadas y la prometida reducción del déficit fiscal, tiene escaso margen de negociación, ya que los negocios agrícolas tienen una poderosa bancada en la Cámara de Diputados de Brasilia, que puede llegar al 40%. Aunque la mayor parte de los agricultores apoya a Bolsonaro, quieren mantener buenas relaciones con China, ya que no es sólo el mayor cliente sino que ha crecido su importancia ya que la guerra comercial desatada por Donald Trump está llevando a Beijing a aumentar sus compras en Brasil. “La economía es mucho más importante que la propaganda para conseguir votos”, dijo un ejecutivo a “Reuters”.

Días atrás, Bolsonaro enfatizó que sus aliados internacionales preferidos son Israel, Italia y EEUU. En 2017 atacó a las minorías en una visita al “Club Hebraica” en Río de Janeiro. Según la edición brasileña de “El País”, la visita formaba parte de “un plan exitoso para aproximarse a empresarios y políticos judíos que se sumasen al apoyo a su candidatura”. Pero esta actitud dividió a la comunidad judía, ya que otras instituciones como la Confederación Israelita de Brasil mostraron un apoyo incondicional a las minorías atacadas por Bolsonaro.

El candidato, que se bautizó en el río Jordán en mayo de 2016, afirmó que seguirá los pasos de Trump para trasladar la legación diplomática brasileña de Tel Aviv a Jerusalén. Poco después de ese episodio, en el segundo semestre de 2017, quienes apoyaban a Bolsonaro rompieron con las instituciones judías tradicionales creando la Asociación Sionista “Brasil-Israel”, destacando sus diferencias con las izquierdas.

Otros líderes mostraron su cercanía con Bolsonaro, como Matteo Salvini – Ministro del Interior italiano, y el propio Trump, quien luego de una llamada de apoyo dijo que acordaron que “Brasil y EEUU trabajarán cerca en temas de comercio, militares y todo lo demás”.

Este clima de euforia fue rápidamente enfriado por el editorial de “Global Times” del 29 de octubre, titulado: “¿Revertirá el nuevo Gobierno brasileño la política de China?”. Se trata de una pieza importante, calculada milimétricamente, suave y amenazante a la vez, como suele ser la diplomacia oriental.

Comienza diciendo que Bolsonaro es “un Trump tropical”, recuerda las acusaciones que hizo a China durante la campaña pero, a renglón seguido, destaca que comenzó a cambiar su tono hacia el final, diciendo que “vamos a hacer negocios con todos los países y China es un socio excepcional”. Agrega que es “impensable” que Bolsonaro reemplace el comercio Brasil-China por el comercio EEUU-Brasil.

En primer lugar, el editorial recuerda que Brasil tiene su mayor superávit comercial con China, de unos 20.000 millones de dólares. “La guerra comercial entre China y EEUU ha impulsado aún más las exportaciones de soja brasileña a China”, dice el diario.

En segundo lugar recuerda que el eje de la política de Bolsonaro nunca fueron las cuestiones internacionales sino los asuntos domésticos, para agregar de inmediato que “China nunca interfiere en los asuntos internos de Brasil”, cuestión enteramente cierta.

A partir de ahí, Beijing le blande la espada. “Su viaje a Taiwán durante la campaña presidencial provocó la ira de Beijing. Si sigue haciendo caso omiso del principio básico sobre Taiwán después de asumir el cargo, tendrá un costo evidentemente muy alto para Brasil”.

En el párrafo clave destaca: “Muchos observadores tienden a creer que Bolsonaro, que nunca ha visitado la China continental, no sabe lo suficiente sobre el poder oriental. Beijing debe prestar atención a que atacó a China durante la campaña y creía que una postura hostil hacia el mayor socio comercial de Brasil lo ayudaría a ser elegido”.

En buen romance, la República Popular China está diciendo que no le teme a las amenazas, pero sobre todo asegura que tiene armas mucho más potentes para responder a una eventual ofensiva de Brasil en cualquiera de los terrenos. En efecto, si China dejara de comprar soja y mineral de hierro, la economía brasileña – que ya enfrenta una situación grave – podría verse en un callejón sin salida.

Por Raúl Zibechi, para “Sputnik”

Andalucía lidera la lista negra del paro en el Estado Español con un 13’8%

El 13’82% de los hogares andaluces cuenta con todos sus miembros en situación de desempleo durante el tercer trimestre de este año, loque supone una bajada con respecto al mismo trimestre de 2017 de 1’05 puntos porcentuales (cuando la tasa era del 14’87%), según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), publicada por el INE.

Eso sí, la encuesta, donde las provincias de Huelva, Córdoba y Almería lideran la tasa de desempleo, también arroja que de los 164.000 puestos de trabajo que se han creado en el Estado Español, en nuestro país (que supone el 20% de la población de todo el Estado) solo se han creado 12.000 empleos. Un mazazo para las políticas de la Junta de Andalucía en plena precampaña para las elecciones autonómicas del próximo 2 de diciembre. En total, en nuestro país se contabilizaron 898.200 personas desempleadas.

Las cifras del INE precisan que Andalucía tiene una tasa superior a la registrada en el conjunto del Estado Español, dado que a nivel estatal un 8’11% de los hogares tenían a todos sus miembros desempleados en el tercer trimestre, porcentaje 1’44 puntos inferior al registrado en el mismo trimestre del año anterior: 9’55%. Por su parte, un 68’24% de los hogares andaluces tenía a todos sus integrantes ocupados en el tercer trimestre de este año, frente al 65’52% del mismo período de 2017, lo que supone (2’72%) casi 3 puntos más.

Asimismo, un 28’09% de los hogares andaluces tiene al menos la mitad de los activos que están desempleados, frente al 30’54% registrado en el mismo trimestre de 2017. Este porcentaje es superior al dato registrado a nivel estatal, cifrado en un 17’70%, frente al 21’21% registrado en 2017.

Andalucía, con un 22’85%, ocupa en el tercer trimestre la tercera posición a nivel estatal en tasa de paro, solo superada por Ceuta (30’79%) y Melilla (24’01%). En cuanto a la tasa de actividad, Andalucía ocupa el 13º puesto, donde registra un 56’81%, por detrás de Castilla-La Mancha (58’65%), Aragón (58’79%), el País Valenciano (58’83%), Ceuta (59’05%), Navarra (59’12%), Murcia (59’25%), La Rioja (59’58%), Canarias (60’76%), Cataluña (61’17%), Madrid (62’53%), Melilla (64’46%) y las islas Baleares (67’93%).

De los 898.000 desempleados que recoge la EPA al cierre del tercer trimestre, un total de 420.700 son varones y 477.600 son mujeres. En cuanto al total de ocupados, de los 3.032.700 ocupados andaluces, 1.746.600 son hombres y 1.286.100 son mujeres.

La tasa de paro andaluza del 22’85% es 8’3 puntos superior a la estatal (14’55%). La tasa de desempleo femenina es 7’67 puntos mayor que la masculina en Andalucía. De esta forma, la tasa de paro masculina se sitúa en Andalucía en el 19’41%, superando a la media estatal en 6’29 puntos, que es del 13’12%; mientras que la tasa de paro femenino es del 27’08%, por encima de la estatal (16’22%) en 10’86 puntos.

Por lo que respecta a la tasa de actividad quedó establecida en el 56’81%, estando 1’92 puntos por debajo de la media estatal, que es del 58’73%. En este caso, la tasa de actividad masculina se sitúa en Andalucía en el 64%, estando 0’86 puntos por debajo de la media estatal (64’86%), mientras que la tasa de actividad femenina se sitúa en el 49’91%, siendo 3’02 puntos inferior a la media estatal, que es del 52’93%.

Asimismo, el número de activos en el tercer trimestre fue de 3.930.000 personas, por lo que se registró una bajada del 0’30% respecto al trimestre anterior; mientras que en relación con el mismo trimestre del año anterior ha bajado en 27.000 personas, un 0’68% menos.

Huelva y Almería han sido las provincias andaluzas con mayor tasa de desempleo en el tercer trimestre, con un 25’98% y un 25’53% respectivamente. En el resto de provincias:

  • Jaén: 23’18%
  • Granada: 24’53%
  • Cádiz: 24’72%
  • Córdoba: 25’40%
  • Sevilla: 22’25%
  • Málaga: 17’88%

En cuanto a la tasa de actividad:

  • Almería: 59’05%
  • Sevilla: 58’79%
  • Granada: 57’59%
  • Málaga: 57’31%
  • Córdoba: 55’83%
  • Huelva: 55’36%
  • Cádiz: 54’82%
  • Jaén: 51’95%

En números absolutos, en nuestro país han sido Sevilla, Málaga y Cádiz las que ocuparon las tres primeras posiciones, con 207.500, 140.100 y 138.700 desempleados, respectivamente.

FUENTE: “La Voz del Sur”

Le tengo miedo al futuro

Hay días que llego a casa abatido, agotado, arrastrando los pies, sin energía y con la mirada por los suelos. Levantar la mirada y el mentón me duele. Me duele mirar el horizonte y no ser capaz de pensarme a dos meses vista. Abro la puerta de mi casa como si fuera un sonámbulo y accedo sigilosamente. Dejo las cosas en el primer sitio que puedo y me tiro en el sofá. Confieso que hay noches que lloro, pero otras no lo consigo.

Aparentemente no me pasa nada, pero yo sé que el mal que me duele se llama precariedad, miedo al futuro, inestabilidad vital y pavor de que el porvenir se acabe en un mes, que es el dinero que tengo guardado para hacer frente a un mes de alquiler. La diferencia entre el techo y el raso es un mes.

Acumulo varios trabajos para poder tirar hacia adelante y tengo la sensación de que la vida se ha cebado conmigo, de que un muro se ha levantado en mi camino para impedirme que tenga mis condiciones materiales de vida cubiertas. Se lo comento a mi psicólogo y me dice, el mes que me puedo permitir pagar una sesión, que sufro el mal de mi generación.

Son las heridas abiertas de una crisis que nos ha estafado a quienes tenemos menos de 40 años. Somos jóvenes para tener un buen puesto de trabajo, casa, hijos y futuro, pero muy viejos ya para las administraciones públicas y para el mundo de los sueños.

Nos hicieron creer que íbamos a vivir mejor que nuestros padres y resulta que hay meses que les tenemos que pedir dinero a ellos, que tienen pensiones sencillas, para poder llegar a final de mes. Pagar el alquiler nos quita el sueño y ni qué contar de las facturas de la luz y el agua si se disparan un mes. Ir de vacaciones es una quimera y que nos inviten a una boda, un sueño de terror.

Somos autónomos, cooperativistas, “coworkers” o “freelance”, porque lo de ser asalariado, con pagas dobles, vacaciones pagadas y días de asuntos propios es una novela histórica. Somos los hijos y nietos de quienes lo dieron todo por traer la democracia a este país que ha dejado caer por el acantilado de la desigualdad y la pobreza a una generación a la que llaman “perdida” pero que en realidad somos una generación depresiva, con miedo al mañana y con la capacidad de soñar casi anulada.

A un empleo de 1.000 € y un alquiler de 600 € lo consideramos “tener suerte”, aunque también recordamos la década anterior en la que ganar 1.000 € al mes – cuando había gente que cobraba 4.000 € al mes por vender pisos en una inmobiliaria – era de “fracasados”.

Mi médica de familia dice que el 30% de sus consultas son gente de mi edad que sufre ansiedad, que no es otra cosa que un proceso depresivo que se extiende en el tiempo. Yo llevo así unos 4 años. Marché a Bruselas a probar fortuna y se me rompieron los sueños en el intento. El programa de televisión “Españoles en el Mundo” nos contaba el éxito pero nadie nos dijo que el fracaso existe en la emigración juvenil, que soberbiamente llamamos o nos autollamamos “la generación más preparada de la Historia”. Conocí gente que limpiaba platos y servía mesas, un trabajo muy digno, por cierto, pero que por teléfono le contaba a sus padres que estaban becados en un instituto de pensamiento de política internacional.

A la vuelta de Bruselas, de pronto mi estómago me empezó a doler. Me tiré año y medio con diarreas diarias y dolores estomacales. No iba al médico por miedo y el miedo de no saber lo que tenía, a su vez, me hacía más daño. Terminé viviendo con las persianas bajadas de mi casa y costándome trabajo coger el ratón del ordenador.

Me di de alta como autónomo y me creí “empresario de la comunicación”, aunque había meses que cobraba 900 € o incluso mucho menos. Fui al psicólogo y me traté la ansiedad. Se me quitó el dolor de estómago y empecé a ver las cosas de mejor color, aunque mi realidad material no mejoraba mucho.

Ahora ya no me duele la barriga ni tengo diarreas, pero llevo afónico desde hace 6 meses. La tensión y la ansiedad se ceban con el estómago y las cuerdas vocales. Y a mí en 4 años me ha dado en los dos sitios. Dice mi médica de cabecera que soy un modelo perfecto del mal que aqueja a mi generación.

No paro, no tengo tiempo ni para respirar, tengo hasta que rechazar trabajos que me encargan porque no me da la vida, pero yo no dejo de estar triste. Sé que hay meses que tengo mucho trabajo y otros no tanto. Hay meses que puedo ganar un sueldo digno pero al siguiente tengo que pedirle a mi madre, a mis 36 años, dinero para poder pagar el recibo de la luz.

La precariedad duele, hace daño, te destroza la vida. A mí hay días que me cuesta levantar la mirada y que lloro por las esquinas, pero no lo puedo contar porque la pobreza no crea empatía, no emociona, no vincula, no moviliza. Ningún actor o actriz sale en la gala de los Goya a decir que la pobreza es la causa de su infelicidad.

Nadie ha levantado todavía un “#Cuéntalo” para que los millones de precarios (en España somos 14 millones de personas las que vivimos en el umbral de la pobreza) salgan del armario, se empoderen y pongan en la agenda la desigualdad que más te jode la existencia y que afecta a negros, blancos, hombres, mujeres, gays, heterosexuales, musulmanes, cristianos o mediopensionistas.

Nada es más transversal que la desigualdad económica, y sin embargo es la que más en soledad vivimos, la que más consultas de psicólogos llena y la que menos emociona y sale en los medios.

Sé que no soy el único al que le duele el futuro, sé que somos legión, que somos una generación a la que nos han cortado las alas, somos los hijos y nietos de los empobrecidos de ayer y los padres y madres de los pobres de mañana. Se cansaron de que fuéramos iguales y se inventaron una crisis-estafa para devolvernos a la casilla de salida.

Escribo este artículo porque lo personal es político, porque tengo necesidad de salir del armario del capitalismo, de contar que hay días que no puedo con mi vida y de que le tengo miedo, mucho, a un futuro que nos dijeron que sería prometedor y resulta que es un acantilado de incertidumbre y agotamiento vital en el que hay días que creo que no seré capaz de abrir la puerta de mi casa.

Por Raúl Solís

Andalucía: alternativas a la especialización económica, hacia una estrategia socialista de liberación

Estamos a las puertas de una nueva convocatoria electoral al Parlamento de Andalucía, más allá de las proclamas y de los discursos encendidos que caracterizan las campañas electorales, se necesitan reflexiones serias y serenas sobre nuestra realidad; una realidad cruda, una realidad de explotación y opresión que muchos de los candidatos y candidatas a esas elecciones o bien obviarán o señalarán superficialmente. Por eso, tenemos que agradecer reflexiones como las que nos sugieren las compañeras Pastori, Libertad y Néstor en el artículo “Quienes trabajan la tierra: la explotación laboral en el campo andaluz”. Reflexiones como éstas sacan una fotografía molesta para quienes defienden el actual statu quo andaluz ya sea desde posiciones triunfalistas vinculadas al régimen del PSOE en Andalucía, o desde las nuevas tendencias recentralizadoras y nacionalistas españolas, cada vez menos acomplejadas; ambas posiciones son las dos caras de la misma moneda.

Sin embargo, asumiendo la fotografía de la realidad hecha por las compañeras, existe la necesidad de ir más allá del retrato. Sin duda, son necesarios buenos diagnósticos, pero las personas enfermas no se curan por el mero hecho de ser diagnosticadas correctamente, hay que ponerles un tratamiento, recetarles medicamentos, aplicar terapias, etc. Las compañeras indican la enfermedad andaluza, pero no el tratamiento. Concretando: ¿qué alternativas hay a la presente realidad de miseria, opresión y explotación en Andalucía? El presente artículo tiene pues por objeto partir de la realidad descrita por las compañeras y dar un paso más allá, un paso atrevido, pero necesario.

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Jornaleros andaluces durante la campaña de la aceituna de 2014. FOTO: “El Correo de Andalucía”

Andalucía efectivamente es una colonia interior, y lo es adecuándose por entero al concepto desarrollado por González (1965, págs. 89-90), el cual estudiaba cómo el “colonialismo” no es un fenómeno que ocurra solo a nivel internacional, sino que se da en el interior de un mismo Estado. Y, aunque en su momento la idea de colonialidad interna se vinculaba a la heterogeneidad étnica del Estado, como sucede en México y el resto de América Latina, lo cierto es que también existen colonias internas sin necesidad de heterogeneidad étnica, sino por la propia construcción histórica de dicho Estado. Andalucía se sitúa como colonia, primero castellana, y luego española y europea, desde su conquista, que se inicia con la caída del Reino de Córdoba en 1236 y culmina con la Toma de Granada en 1492. Y se sitúa como colonia puesto que la tierra conquistada es insertada en la economía castellana como suministradora de materias primas y fuerza de trabajo. Es la forma en la que se inserta Andalucía en la Corona de Castilla la que la dota de un realidad económica y material propia, distinta, insertada como periferia.

En esta introducción de Andalucía a la Corona castellana y el intento de establecer el poder feudal en tierra conquistada, Moreno (1991, pág. 20) atisbaba el nacimiento del “capitalismo agrario”, pues, “la política repobladora ha de hacerse (…) con hombres libres”, ya que sólo esa condición podría hacer a un hombre trasladarse a la repoblación, y esto genera que el vasallaje – pilar de la Edad Media europea y del feudalismo – fuese inexistente en Andalucía. Así pues, el campo andaluz garantizaba el suministro de productos agrícolas a Castilla, al superar la producción agrícola por mucho a la de otros territorios de la Corona de Castilla. “Andalucía, ocupando el 18’4% de las tierras productivas de la Corona, produce el 28% del excedente agrícola obtenido en ella” (Delgado, 1981, pág. 27).

Efectivamente nos encontramos ante una colonia interna, aunque quedará en buena medida olvidada tras la invasión de América, pues las colonias americanas absorberán buena parte de este papel suministrador. Lo cierto es que esta condición de colonia interna está estrechamente vinculada a la de periferia, no se puede ser colonia interna sin estar situada como periferia, puesto que es su realidad periférica en el interior de un Estado (o de una realidad política) la que la sitúa como colonia interna, y no externa.

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Vista habitual de un chiringuito de Málaga, donde es habitual encontrarse falta de personal para el volumen habitual de clientela, además de sueldos irrisorios y condiciones abusivas. FOTO: Álex Zea (La Opinión de Málaga)

Andalucía es, por tanto, colonia interna y periferia del capitalismo español, que a su vez se introduce como “semiperiferia” en el capitalismo europeo (Arenas, 2016, pág. 19).

El desarrollo del capitalismo andaluz, por tanto, siempre ha estado condicionado y sometido a intereses ajenos a Andalucía, así su especialización a lo largo de la Historia no ha sufrido grandes variaciones desde la conquista; si bien el intento industrializador del siglo XIX pudo haber llegado a suponer una diversificación de la economía andaluza, pero no la hubiese situado fuera de una realidad dependiente, aunque quizá sí que le habría permitido unas mayores cotas de redistribución del excedente y unas mejoras en la vida del pueblo andaluz, al nivel de Catalunya o Euskal Herria, las cuales asumirán el desarrollo industrial en lugar de Andalucía por ser más conveniente para el capitalismo español y europeo.

En el siglo XX, Andalucía ya queda consolidada como territorio periférico en la División Europea del Trabajo, y se da una nueva especialización de Andalucía. A partir de 1960, Andalucía abandona la monoespecialización para hacerlo de forma binaria, al comenzar un proceso de transformación a una economía especializada, además de en el sector agroexportador, en el turismo y el sector servicios.

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Mapa de Andalucía, elaborado y publicado por el sevillano Jerónimo de Chaves en 1579. FUENTE: Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía

Por tanto, efectivamente la especialización de la economía andaluza en el siglo XXI es en los sectores agrícola, exportador y turístico – y los sectores aparejados a este como la construcción, el mercado inmobiliario, la hostelería, etc. – que aparecen especialmente hipertrofiados en un estudio de la estructura económica andaluza, además de un suministro de fuerza de trabajo a los países centrales.

La cuestión es que no existe alternativa en estos sectores en cuanto a lo que se haga sea profundizar la especialización de la economía andaluza en éstos, puesto que son sectores (el primario y el terciario) profundamente dependientes de las economías centrales imperialistas; ahondar en la profundización en estos sectores en vez de una apuesta por la industrialización y la diversificación económica sería cometer los mismos errores que se han cometido en países como Venezuela, que sufre una guerra económica extremadamente intensa que es sólo posible en cuanto a que se trata de una economía monoespecializada en la exportación de petróleo, así pues, aunque esté en propiedad estatal y eso haya permitido redistribuir los excedentes a corto plazo, a largo plazo sigue suponiendo una realidad periférica y dependiente, inestable y fácilmente subyugable, como lamentablemente estamos observando.

Sin contar que la especialización en dichos sectores lleva forzosamente aparejadas altas tasas de desempleo – provocado por la falta de sector industrial/productivo, estacionalidad laboral y una gran fragilidad económica que puede hacer estragos en la economía andaluza en las etapas de crisis, ya que es precisamente en las crisis donde la condición de periferia se manifiesta de una forma más clara; al encontrarse la periferia en una condición de dependencia de los centros imperialistas, una vez instalados en la crisis, las economías del centro se contraen, y como consecuencia los excedentes que eran repartidos por sus élites a la clase obrera y otros sectores populares se reducen y, con ella, su capacidad económica afectando a su margen para viajar y así como para consumir productos – lo cual afecta al carácter agroexportador.

Además, el crecimiento en sectores dependientes no garantiza de forma alguna el desarrollo, sino que asistiríamos “a lo que Gunder Frank llama el ‘desarrollo del subdesarrollo’, es decir, mientras que en el centro del crecimiento es desarrollo, esto es, que integra, en la periferia el crecimiento no es desarrollo, porque desarticula” (Amin, 1979, p. 30). “Habrá, pues, un ‘desarrollo dentro del subdesarrollo’, esto es, un crecimiento desarticulado que bloquea, que impide el paso a un crecimiento autocentrado y autodinámico” (Alburquerque & Ramos, 1980, p. 567).

La alternativa, por tanto, no se encuentra en ahondar en la especialización que actualmente tiene la economía andaluza, sino en un proceso de industrialización y de diversificación de la economía. No se trata de aplicar recetas desarrollistas industriales del pasado – del que alguna manera los “polos industriales” andaluces del franquismo son deudores – pero sí de plantear una alternativa industrializadora que puede y debe respetar el medio ambiente, por la soberanía energética, y por un fuerte impulso a la investigación tecnológica. Da mucha tristeza contemplar como, por ejemplo, el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) de Málaga es un auténtico nicho de precariedad laboral juvenil controlada por empresas, muchas de ellas multinacionales, mimadas con subvenciones y beneficios fiscales.

La conclusión es que los ejes de la economía andaluza, la agricultura y el turismo, son los que aceleran un futurible funesto. Tenemos el riesgo de “morir de éxito”, de que sea precisamente el crecimiento de nuestros principales sectores económicos lo que nos termine matando. Lo cual, ni mucho menos, significa el abandono de los mismos: es necesaria una reforma agraria que permita una planificación de la producción y la introducción de técnicas y maquinaria puntera. Una planificación económica que use criterios democráticos, que asegure cada vez más el control obrero y popular, que por supuesto genere empleo de calidad y estable, que haga reinvertir los excedentes en mejorar la producción y en mantener unos servicios públicos dignos y de calidad para el conjunto del pueblo andaluz. Además, es necesario que este proceso siga criterios ecológicos, pues subvertir la realidad periférica de Andalucía no servirá de nada si no subvertimos la catástrofe climática. Por tanto, este nuevo modelo de producción agrícola debe estar acompañado de técnicas que permitan un menor consumo de agua, y un uso de la tierra que permita volver a tener amplias superficies forestales, repoblados con especies autóctonas y que aminoren el proceso de desertización que acecha a nuestra tierra.

De igual forma, el turismo no es malo per se, sino que es el modelo de explotación turística llevado a cabo hasta ahora, sin respeto alguno por nuestro entorno, ciudades y ciudadanía, el que tiene consecuencias tan funestas. El desarrollo de nuestras ciudades se encuentra totalmente sometido a los designios del turismo, y estas dinámicas expulsan a nuestro pueblo trabajador a las periferias de sus propias ciudades por el proceso de gentrificación. Debemos apostar por un modelo turístico que se integre en nuestra realidad, y no que nuestra realidad se encuentre sometida al turismo. Así como un turismo sostenible ecológicamente, pues recordemos que el turista que visita Andalucía consume entre 450 y 800 litros de agua por cada día que disfruta de sus vacaciones. Sin embargo, un residente andaluz gasta una media de 132 litros de agua diarios.

Pero si nos limitamos a reformar estos dos sectores seguiremos siendo una economía “ecológica y sosteniblemente dependiente”. Es fundamental el trabajar una serie de puntos ineludibles para escapar de esa condición de colonia interna y de periferia:

La emancipación nacional de Andalucía, en tanto que el Estado Español y la Unión Europea dominen políticamente a Andalucía, ésta no tiene futuro ni alternativa, pues todo intento de subvertir la realidad existente será aplastado tal y como establecen los diferentes marcos legales impuestos por la oligarquía española y el bloque imperialista europeo. Sólo a través de la soberanía nacional, la construcción de herramientas soberanas que garanticen la autodeterminación y soberanía nacional de Andalucía, podrán darse pasos de cara a desarrollar Andalucía.

La existencia del “ente autónomo” andaluz no ha hecho más que incidir en nuestro endémico y peculiar desarrollo del subdesarrollo. Las políticas públicas de la Junta de Andalucía se han dedicado a primar y a regar con subvenciones la especulación y el beneficio rápido de astutos inversores. Los últimos planes económicos de la Junta han ido en la línea de situarnos como “potencia olivarera” – como si todavía fuéramos la Bética que tenía que suministrar aceite a Roma, de primar inversiones especulativas y antiecológicas en la minería (MATSA) o en atraer multinacionales que, una vez han percibido beneficios o subvenciones, deslocalizan la producción. El último caso lo tenemos en Gádor (Almería), con la multinacional cementera mexicana CEMEX.

La emancipación económica y social, una estrategia socialista: si algo debemos aprender de los procesos de descolonización del pasado siglo es que la emancipación política no necesariamente implica emancipación económica y justicia social. Y es que muchos países surgidos tras la descolonización intentaron entrar en la vía del desarrollo una vez independizados, y la situación posterior de dichos países puso de manifiesto que las condiciones de dependencia y el desarrollo desigual no se explican en base a una inferioridad en las magnitudes económicas, el crecimiento económico no lleva necesariamente aparejado el progreso – no se trata de una cuestión cuantitativa, sino cualitativa – y que no son factores internos los que determinan el proceso de desarrollo (Braña, et al., 1976, p. 121). No se trata de sustituir una élite por otra ni una burguesía por otra, sino que el camino de desarrollo andaluz ha de ser anticapitalista y feminista, ya que solo desde la nacionalización de la tierra y de los sectores estratégicos y desde el control democrático, obrero y popular se podrán llevar a cabo unas inversiones y unas políticas públicas ajenas a criterios especulativos, de beneficio rápido y fácil del capitalismo, especialmente del capitalismo neoliberal. Necesitamos una estrategia socialista y feminista que no vea a las mujeres, especialmente a las migrantes, como un ejército de reserva a las que no solo se puede explotar extrayendo pingües plusvalías, sino también explotar sexualmente, adueñándose de sus cuerpos, convirtiéndolas en meras máquinas para la producción y el goce del empresario.

La desconexión, una alianza anti-imperialista de los pueblos oprimidos: así pues, en tanto que nuestra economía fuese dependiente de las economías centrales imperialistas, nos sería imposible generar desarrollo autocentrado y dinámico, diversificando nuestra economía dentro de una estrategia socialista, se hace necesario explotar la vía que atisbaba Samir Amin en su Teoría de la Desconexión: que los Países del Sur (periferias) corten sus amarras de dependencia e intercambio desigual con las Potencias del Norte (centros imperialistas) y apuesten por una propuesta propia basada en el intercambio horizontal entre los países periféricos. Somos un país con doble vertiente, atlántica y mediterránea, debemos mirar al Mediterráneo y al Atlántico (América Latina) para subvertir el orden imperialista global, construyendo herramientas de cooperación y economías basadas en relaciones igualitarias y beneficiosas entre nuestros países; no podemos encaminarnos solos en esta vía, sino que necesitamos de otras periferias oprimidas dispuestas a construir una realidad alternativa a la hegemonía capitalista de los países centrales imperialistas que nos condena a una situación de miseria, dependencia, marginación y subalternidad.

Por Antonio Torres “Antón” y Manuel Ares

BIBLIOGRAFÍA:

  • Alburquerque, F. (1984). Andalucía, un desarrollo difícil. Revista de Estudios Andaluces, 59-72.
  • Arenas, C. (2016). Poder, economía y sociedad en el sur. Historia e instituciones del capitalismo andaluz”, Centro de Estudios Andaluces.
  • Delgado, M. (1981). Dependencia y marginación de la economía andaluza. Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba.
  • González, P. (1965). La democracia en México, México DF: Ediciones Era SA.
  • Gunder Frank, A. (1974). El desarrollo del subdesarrollo. Madrid: ZERO SA.
  • Moreno, I. (1991). Desarrollo del capitalismo agrario y mercado de trabajo en Andalucía. Revista de Estudios Regionales, 19-29.

Cuatro horas de charla con Putin

En los países capitalistas sólo los banqueros, los grandes oligarcas y los grupos de presión tienen acceso a entrevistarse con los ministros y altos cargos político.

Por el contrario, en la Unión Soviética una práctica generalizada fueron las comparecencias periódicas de los cargos políticos en las Asambleas de Trabajadores, de miembros de los Soviets, de koljosianos, de sindicatos o de vecinos para responder a las preguntas que se les formularan en público y, naturalmente, a tomar nota de las críticas en su contra.

La obligación de comparecer en ese tipo de asambleas multitudinarias alcanzaba absolutamente a todos, desde el Jefe del Estado (el más conocido de los cuales fue Mikhail Kalinin) hasta los parlamentarios o gobernadores locales y alcaldes.

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Vladimir Putin es Presidente de Rusia desde el año 2000. En las pasadas elecciones del pasado Marzo fue reelegido y ostentará el cargo hasta 2024.

Esa tradición sigue vigente en la Rusia actual. A mediados de Junio se celebró un maratón de casi 4 horas de preguntas y respuestas con Vladimir Putin. Las poblaciones de todos los rincones de Rusia le lanzaron en directo más de 2’3 millones de preguntas por todas las vías imaginables de comunicación, desde por teléfono hasta por correo electrónico.

El acto fue retransmitido en directo por la televisión y a través de videoconferencia estaban presentes todos y cada uno de los ministros junto a 85 gobernadores regionales. Algunas de las preguntas se formularon en directo y con el resto los editores del programa organizaron las preguntas en secciones temáticas.

Algunas de las preguntas se formularon directamente a determinados ministros o a los gobernadores regionales, que siguieron recibiendo preguntas después de terminar el acto. Putin lo llama “personalización de la responsabilidad”, un concepto que repitió tres veces. “La responsabilidad personal debe ser absoluta”, dijo.

El programa acabó cuando, en función de las preguntas, quejas y críticas, Putin creó carpetas de color verde dirigidas a cada uno de los responsables con los aspectos más importantes que la gente había denunciado a fin de que trabajaran sobre ellos, con el compromiso de dar luego cuenta de las medidas adoptadas. “Supongo que todo eso se hará”, dijo Putin con gesto grave.

La pregunta más repetida fue sobre los motivos por los que, tras su reelección, no había limpiado la administración pública sino que seguían las mismas personas en los mismos o diferentes cargos, haciendo referencia expresa al primer ministro Dmitri Medvedev.

La explicación de Putin fue que esas personas eran las que el año anterior habían planificado “el gran salto hacia adelante” que tiene que dar Rusia en los próximos 6 años. En ruso, la “shestiletka” (sexenio) ha sustituido a la “pyatiletka” (planes quinquenales soviéticos). Si hubiera reemplazado a los que han elaborado la “shestiletka” por otros que no han participado en su elaboración desde el principio, se habrían perdido 2 años, dijo Putin. La tarea es conocida, ellos han aceptado el desafío y ellos van a responder de su ejecución, añadió.

A diferencia de los planes quinquenales, que eran fundamentalmente económicos, la “shestiletka” establece patrones de bienestar social y deben ser cumplidos en gran medida por empresas privadas, pero con tanta participación pública como sea necesaria.

Un grupo específico invitado a hacer preguntas fueron los blogueros. Uno de ellos preguntó si, tras la prohibición de Telegram, podrían prohibirse en Rusia otras redes como YouTube o Instagram. Putin dijo que ese no sería el caso. Telegram había sido utilizado por los terroristas que planearon el atentado del Metro de San Petersburgo y la Policía rusa no pudo seguirlos porque las comunicaciones estaban cifradas. Pero, dijo Putin, es fácil prohibir cosas, excepto que no es particularmente efectivo. Es más difícil pero más eficaz encontrar soluciones que no limiten la libertad.

Los refugiados procedentes del Donbass le preguntaron por los problemas que tenían para obtener el permiso de residencia. La ley les obliga a regresar a su país cada 3 meses, un lugar donde hay una guerra y deben marchar con sus familias e hijos pequeños, lo que les supone un gran riesgo personal.

Para pedir el permiso de residencia tienen que recorrer un calvario de papeles burocráticos, que se complican mucho más si lo que piden es la ciudadanía rusa. Eso les supone un enorme gasto económico, que es como la pescadilla que se muerde la cola: tienen que trabajar y ganar algo de dinero, pero no pueden porque para ello necesitan un permiso de residencia.

Putin se refirió a los proyectos de reforma legislativa que se están tramitando en la Duma, tanto en materia de ciudadanía como de emigración, pero acabó dirigiéndose al Ministro del Interior por videoconferencia: “Usted debe emprender ese camino”, le dijo ante 20 millones de espectadores, y acabó asegurando que, de todas maneras, él personalmente tiene la posibilidad de conceder la ciudadanía rusa por vía expeditiva. Si el problema no se resuelve, podría empezar a entregar pasaportes y documentos de identidad sobre la marcha.

Alguien le preguntó por los 6 años de mandato que le quedan por delante: “¿Piensa en su relevo para entonces?”. “A cada momento”, le responde Putin. “Son los votantes los que deciden”, añade.

FUENTE: Movimiento Político de Resistencia

¿Es China un país socialista? (tercera parte)

Mientras que en todo país capitalista el Ejército ha sido y es un instrumento para asegurar en última instancia los privilegios de una minoría explotadora, en China el Ejército está bajo control directo del Partido Comunista de China por medio de la Comisión Militar Central (CMC), y por lo tanto es garante del orden socialista. Ningún alto mando militar puede librarse de la disciplina del PCCh ni de la aplicación de la justicia, como demuestran los casos de los ex-vicepresidentes de la CMC Xu Caihou y Guo Boxiong, expulsados del Partido en 2014 y julio de 2015 respectivamente por sendos delitos de corrupción.

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En China, el suelo es propiedad del Estado, lo cual impide la gran concentración terrateniente, que es una característica fundamental de los países capitalistas. Según el economista marxista Samir Amin, “esta especifidad china nos impide caracterizar la China contemporánea como capitalista, porque el camino capitalista se basa en la transformación de la tierra en una mercancía”. Para finalizar, citaremos al gran economista marxista francés Tony Andreani, que identifica los siguientes pilares que sustentan el socialismo en China, definidos por él como “considerablemente ajenos al capitalismo”.

  1. El mantenimiento de un potente sector público, que juega un papel estratégico en la economía, y en el cual existe una – limitada, pero real – participación de los trabajadores en las unidades de gestión, a través de consejos de vigilancia y consejos obreros.
  2. Una potente planificación, que aunque sea de naturaleza indicativa (y no imperativa como en otras experiencias socialistas), resulta ser impresionantemente precisa año tras año.
  3. Una forma de democracia política que hace posibles unas decisiones colectivas, haciendo que la planificación sea el espacio en el cual la nación china elige un destino colectivo.
  4. Unos servicios públicos que condicionan la ciudadanía política, social y económica, que están totalmente o en su inmensa mayoría en manos del Estado, y que como tal están fuera de la lógica del mercado – aunque aún son muy limitados en comparación con los de algunos países capitalistas desarrollados.
  5. Una orientación económica neokeynesiana consistente en aumentar las rentas del trabajo y la promoción de una justicia social en una perspectiva igualitaria.
  6. La protección de la naturaleza, considerada como indisociable del progreso social y como uno de los objetivos centrales del desarrollo económico.
  7. La relaciones económicas con otros Estados, que descansan sobre el principio de ganar-ganar, la búsqueda de la paz y las relaciones equilibradas entre naciones y pueblos.
  8. La propiedad pública de la tierra y los recursos naturales.

En resumen, mientras que en los países de Europa las clase populares viven cada vez peor, en China las condiciones de vida de la población ha ido mejorando cada vez más desde la Reforma y Apertura, y ello en todos los indicadores sociales (salarios, esperanza de vida, mortalidad infantil, atención sanitaria, educación, seguridad social, acceso a la cultura, etc.). Esta diferencia entre el capitalismo neoliberal y el “socialismo de mercado” en China ha sido resumida brillantemente por el filósofo marxista italiano Domenico Losurdo. Hablando de las innegables desigualdades sociales existentes en China, Losurdo dice:

“Eso no hace lícito confundir el ‘socialismo de mercado’ con el capitalismo. Como ilustración de la diferencia radical que subsiste entre los dos, podemos intentar recurrir a una metáfora. En China estamos en la presencia de dos trenes que se separan de la estación llamada ‘Subdesarrollo’. Si uno de esos trenes es muy rápido, el otro es de velocidad más reducida; por causa de eso, la distancia entre los dos aumenta progresivamente, pero no podemos olvidar que los dos avanzan en la misma dirección; es también necesario recordar que no faltan los esfuerzos para acelerar la velocidad del tren, relativamente menos rápido y que, de cualquier modo, dado el proceso de urbanización, los pasajeros del tren más rápido son cada vez más numerosos. En el ámbito del capitalismo, por el contrario, los dos trenes en cuestión avanzan en direcciones opuestas. La última crisis destaca un proceso en acción desde hace varias décadas: el aumento de la miseria de las masas populares y el desmantelamiento del Estado social se encuentran a la par que la concentración de la riqueza en manos de una restringida oligarquía parasitaria.”