El Ejército Popular de Liberación acorrala a EEUU en aguas internacionales

Por Alexandr Jrolenko

120px-china_emblem_pla-svgEl hecho de que los bombarderos norteamericanos B-1B pasaran el 8 de julio sobre el Mar de China Meridional en la zona de disputas territoriales pone de manifiesto la actitud de EEUU, que trata de enseñar sus músculos a China. A pesar de este incidente, Pekín ha mantenido la calma y no ha comentado lo sucedido, aunque ha declarado en reiteradas ocasiones que una serie de islas de esta región forman parte integral de su territorio. No obstante, Washington califica esta zona como un espacio aéreo y marítimo internacional.

La tranquilidad manifestada hoy por el Gobierno chino no es algo casual. La Armada de la República Popular China cada vez domina más las zonas cercanas y lejanas del océano mundial, así que ha llegado la hora de que el Pentágono se preocupe, debido a que hasta hace poco había controlado con firmeza casi todas las vías marítimas importantes, despreciando a la Armada china.

El portaaviones “Liaoning” en Hong Kong

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El portaaviones chino “Liaoning” aproximándose a la región de Hong Kong.

La llegada del portaaviones “Liaoning” y tres buques más a Hong Kong y la visita a la región por parte del presidente chino Xi Jinping llevada a cabo el 29 de junio forman parte de las celebraciones por el 20º aniversario del restablecimiento de la soberanía china sobre la ex-colonia británica.

La visita del grupo de portaaviones a Hong Kong es básicamente una continuación lógica de las ideas de Xi Jinping: “un país, dos sistemas”. Las líneas perfectas del buque persuaden mejor que las palabras en la fuerza y el potencial del país.

El “Liaoning” es, de hecho, una versión china ligeramente modificada del portaaviones “Varyag” de la clase Almirante Kuznetsov, comprado por Pekín en 1998. El buque de fabricación soviética, más tarde denominado “Liaoning”, fue completamente reconstruido y remodelado con fines de entrenamiento.

El segundo buque militar de este tipo, el 001A, fue botado el pasado 23 de abril cuando el Gigante Asiático celebraba el Día de la Armada y es completamente de producción doméstica.

China planifica crear 6 equipos de ataque y una multitud de bases navales militares por todo el mundo.

El destructor “Changsha” y la fragata  “Yuncheng”, en el Mar Báltico

Pekín envió su novedoso destructor “Changsha” – del proyecto 052D – junto con la fragata “Yuncheng” – del proyecto 054A – y el navío de apoyo “Lomahu” al Mar Báltico con el objetivo de participar en las maniobras ruso-chinas “Cooperación Marítima 2017”.

Según el Ministerio de Defensa chino, las maniobras se realizarán en dos etapas desde mediados de julio hasta mediados de septiembre en el Mar Báltico, el Mar de Ojotsk y el Mar de Japón.

Los dos temas principales de las maniobras en el Báltico serán las operaciones de rescate conjuntas y la garantía de seguridad de las actividades comerciales en el mundo. Sin embargo, la revista estadounidense “Newsweek” ha afirmado que “en los juegos militares de Rusia y la OTAN en Europa apareció un nuevo jugador: China”. Los titulares de la prensa europea también son muy llamativos, por ejemplo: “China y Rusia lanzan un desafío a la OTAN en el Mar Báltico”.

Las publicaciones afirman que las maniobras en el Mar Báltico, a las puertas de Europa, son un mensaje político para Trump y la OTAN: “Rusia y China se apoyan y se defenderán”.

China incrementa vertiginosamente su potencial de defensa, renueva su parque de buques de la Armada y los aviones de las Fuerzas Aéreas. Y aunque hasta hace poco en la región Asia-Pacífico dominaron las Fuerzas Armadas de EEUU, ahora el Pentágono supone que China tiene la intención de neutralizar el domino técnico-militar de Washington.

Son altas las apuestas en la región. A través del Mar de China Meridional pasan los buques que garantizan el 75% del suministro del petróleo a la región Asia-Pacífico, incluido el 40% de la demanda china. El volumen anual del “comercio marítimo” se estima en 5 billones de dólares, de los cuales 1’2 billones son de las operaciones estadounidenses. Estas cifras justifican las discrepancias entre Pekín y Washington y sus preocupaciones por la “seguridad marítima”.

El desarrollo de la Armada china es una condición indispensable para garantizar el suministro de los hidrocarburos de los países del Norte de África y Oriente Próximo, es decir, un factor imprescindible para garantizar el crecimiento económico del país.

En la plataforma del Mar de China Meridional se hallan ricos yacimientos de petróleo y gas. China anunció oficialmente en 2014 sus derechos sobre las Islas Spratly y un año más tarde publicó una nueva estrategia militar, en la que la Armada china pasa de la protección sólo de las zonas costeras a garantizar la seguridad de toda la zona oceánica. Asimismo, Pekín se reservó el derecho de efectuar ataques preventivos locales en caso de una amenaza a la defensa o las fronteras de la República Popular China. Washington, evidentemente, tiene de qué preocuparse.

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El plan del Pentágono para Europa

Por Manlio Dinucci

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General Curtis Scaparrotti, comandante supremo de las fuerzas yanquis en Europa.

Dentro de los preparativos para la estancia del presidente Donald Trump en Europa – visita a Roma el 24 de mayo, Cumbre de la OTAN en Bruselas el 25, Cumbre del G7 en Taormina los días 26 y 27 – el Pentágono presentó su plan estratégico para el “teatro europeo”. La presentación estuvo a cargo del general Curtis Scaparrotti.

En su condición de comandante de las fuerzas estadounidenses desplegadas en Europa, el general Scaparrotti se halla automáticamente a la cabeza de todas las fuerzas de la OTAN con el cargo de Comandante Supremo de las fuerzas aliadas en Europa (SACEUR). El 2 de mayo, ante el Senado de EEUU, el general recordó que “el teatro europeo sigue teniendo crucial importancia para nuestros intereses nacionales” y que “la OTAN nos da una ventaja única sobre nuestros adversarios”. Pero esa ventaja se encuentra ahora en peligro ante “una Rusia resurgente, que trata de socavar el orden internacional bajo la dirección de Occidente y de reafirmarse como potencia mundial”.

Así que el Comandante Supremo exhorta a los aliados europeos a cerrar filas alrededor de EEUU para defender por todos los medios el “orden internacional” – basado en la supremacía económica, política y militar de Occidente – orden ahora en peligro ante el surgimiento de nuevos actores estatales y sociales.

El general Scaparrotti concentra el fuego sobre Rusia, acusándola de “actividades malignas y acciones militares contra Ucrania” – precisamente cuando se conmemora el tercer aniversario de la masacre perpetrada en Odessa, el 2 de mayo de 2014, que costó la vida a a varias decenas de rusos. Pero la “amenaza” no proviene solamente de Rusia: EEUU, según declara el almirante Harris, jefe del Mando del Pacífico, enfrenta en esa región los desafíos simultáneos que plantean “una China agresiva y una Rusia revanchista”.

En respuesta a esos desafíos, anuncia el general Scaparrotti, el Mando de las fuerzas estadounidenses en Europa “está volviendo a su papel histórico de combate, adaptando sus planes a las amenazas que tenemos ante nosotros”. Y solicita al Congreso de EEUU que aumente los fondos para la “European Reassurance Initiative”, que es la operación que inició EEUU en 2014, oficialmente para “tranquilizar” a los aliados de la OTAN y a los socios europeos, y a la que ya se asignaron 3.400 millones de dólares en 2017.

El general sostiene que “son necesarias inversiones significativas para aumentar en toda Europa nuestra presencia avanzada, el preposicionamiento de material militar y los ejercicios de preparación para los conflictos”.

El plan está muy claro: hacer de Europa la primera línea del enfrentamiento con Rusia. Eso es lo que confirma el anuncio emitido el 4 de mayo de que el Ejército de EEUU en Europa abrió un nuevo cuartel general en Poznan (Polonia) para dirigir a los más de 6.000 militares estadounidenses acantonados en Polonia, Estonia, Letonia, Alemania, Eslovaquia, Hungría, Rumanía y Bulgaria, con vistas a “reforzar el flanco oriental de la OTAN como disuasión hacia Rusia”.

En el despliegue sobre el flanco oriental – que incluye fuerzas blindadas, cazabombarderos, navíos de guerra y unidades de misiles, incluso con misiles nucleares – participan las potencias europeas de la OTAN, como lo demuestra el envío de tropas francesas y de carros de asalto británicos a Estonia.

¿Y el Ejército europeo? Durante el encuentro realizado en Malta el 27 de abril con los Ministros de Defensa de la UE, el Secretario General de la OTAN no dejó espacio alguno a las dudas al anunciar que:

“Se acordó claramente por parte de la Unión Europea que su objetivo no es constituir un nuevo Ejército europeo ni estructuras de mando que compitan con las de la OTAN sino algo que sea complementario con lo que hace la Alianza Atlántica.”

El bastón de mando se mantiene definitivamente en manos del Comandante Supremos de la Fuerzas Aliadas en Europa, un general estadounidense nombrado por el Presidente de los EEUU.

El mundo está de nuevo al borde de la guerra nuclear

Por Thierry Meyssan

La Casa Blanca se alinea finalmente junto a la coalición de los neoconservadores alrededor del Reino Unido y de varias grandes transnacionales. EEUU retoma la política imperialista que había adoptado en 1991 y reactiva la OTAN. La ruptura con Rusia y China se consumó el 12 de abril de 2017. El mundo se halla nuevamente al borde de la guerra nuclear.

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En dos semanas de intensa lucha en el seno de la Administración Trump, EEUU atacó ilegalmente la base aérea de Shayrat, en Siria, y multiplicó posteriormente las señales contradictorias antes de mostrar sus cartas. En definitiva, Washington vuelve a su política imperialista.

En menos de dos semanas, la Administración Trump ha defendido hasta 7 posiciones diferentes sobre la República Árabe Siria.

EEUU realizó otro importante cambio de posición el 12 de abril de 2017.

Al mismo tiempo Rex Tillerson, Secretario de Estado de EEUU, viajaba a Moscú para intentar un último acercamiento pacífico mientras que el Consejo de Seguridad de la ONU se reunía en Nueva York y tomaba nota del enfrentamiento y el presidente Trump volvía a lanzar la OTAN contra Rusia.

Steve Bannon, consejero especial de Trump, y su adjunto Sebastian Gorka, se preparaban para correr la misma suerte que el general Michael Flynn mientras que la prensa que anteriormente defendió a Trump hacía un balance de las actividades de los tres. Según los rumores, el yerno del presidente, Jared Kushner, es el único que goza ahora de verdadera influencia sobre Donald Trump, información que por el momento no es verificable.

Parece que la Casa Blanca ha modificado su posición bajo la influencia de los británicos, empeñados en preservar a toda costa el sistema yihadista que ellos mismos crearon. Boris Johnson, Ministro de Exteriores británico, se apoyó en los dirigentes europeos que se habían dejado convencer por los neoconservadores durante la Conferencia de Munich, el pasado 19 de febrero.

Para justificar la agresión contra un Estado soberano y miembro de la ONU, Rex Tillerson pudo referirse solamente a una síntesis de los servicios de “inteligencia” estadounidenses sobre el incidente químico de Khan Shaykhun. Pero esa síntesis no presenta ningún indicio que permita sospechar de Siria sino que se limita a mencionar la ausencia de información clasificada para terminar con una exhortación a derrocar el “régimen”.

El carácter irreversible de ese brusco cambio de actitud se hace patente en el proyecto de resolución que presentó la OTAN al Consejo de Seguridad de la ONU, que se ganó un nuevo veto ruso. Presentado en Occidente como un simple pedido de investigación neutral sobre el incidente químico de Khan Shaykun, ese proyecto de resolución en realidad estipulaba que la Fuerza Aérea de Siria tendría que ponerse bajo control del número 2 de la jerarquía de la ONU, el estadounidense Jeffrey Feltman. Este ex-adjunto de Hillary Clinton es el autor de un plan de capitulación total e incondicional de Siria.

El texto del proyecto de resolución presentado el 12 de abril retoma el contenido del borrador presentado el 6 de abril, sin que EEUU llegase a someterlo a votación en aquel momento. Ese texto no tiene en cuenta el intento de mediación de los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, que trataron de volver a un pedido normal de investigación por parte del organismo internacional.

El intento tendiente a poner la fuerza aérea siria bajo control de la ONU reedita la táctica aplicada contra Serbia hace 19 años, en 1998, hasta el momento de la intervención ilegal de la OTAN.

El presidente Donald Trump culminó su cambio de postura al recibir en la Casa Blanca a Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN. En una conferencia de prensa conjunta, Trump dijo que ya no cree que la alianza atlántica esté obsoleta, agradeció su respaldo contra Siria y dijo que se dispone a trabajar en estrecha coordinación con sus aliados.

En respuesta, Rusia anunció que acaba de actualizar el 60% de su fuerza nuclear y que está lista para la guerra.

Nos hallamos así de vuelta en el mismo punto de hace 6 meses, cuando los EEUU de Barack Obama se negaban a trabajar con China, Rusia y sus aliados – la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) y la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva (OTSC). Washington se disponía entonces a dividir el mundo en dos partes completamente separadas, que ya no tendrían contacto alguno entre sí.

Las bases militares en Andalucía y el empleo

Por Mariano Junco

Uno de los argumentos esgrimidos para defender la existencia de las bases militares en las localidades donde se asientan es el hecho de que crean numerosos puestos de trabajo. Por tanto, esto supondría que la tasa de desempleo en dichas localidades sería muy inferior al resto.

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Base militar española de Viator (Bajo Andarax)

Veamos si es verdad este hecho. La publicación económica “Expansión”, nada sospechosa de izquierdista o antimilitarista, recoge a fecha de diciembre de 2016 las tasas de paro existentes en todas las localidades del Estado Español.

De los datos extraídos de dicha publicación, la localidad de Viator tiene un 18’6% de población en paro. Otros municipios del Bajo Andarax cercanos a la base: Pechina, 24’9%; Benahadux, 18’65%; Huércal de Almería, 19’8%; Gador, 27’8%; y Almería capital, 21’65%. Es decir, Viator tiene el mismo porcentaje de paro que Benahadux, casi igual que Huércal y un poco menos que Almería capital. Eso sí, hay algo más de diferencia respecto a Pechina y Gador.

Grosso modo podemos concluir que la media de tasa de paro de la comarca del Bajo Andarax y de la capital puede estar en torno al 20%. Pues bien, comparando esta media con las tasas de paro de otras localidades de la provincia resulta que el hecho de tener una base militar al lado no hace, ni mucho menos, que ese pueblo esté entre los que tienen una tasa de paro más baja. Veamos los datos de algunos pueblos: Adra, 17’2%; Albox, 15’7%; Roquetas de Mar, 18’27%; El Ejido, 12’88%; Cuevas de Almanzora: 17’46%; Tabernas, 22’9%; Terque, 14’8%; Níjar, 13’5%; Canjayar, 18’11%; Santa Fe, 20’14%; Abrucena, 13’3%; Gergal, 16’5%.

No es sólo la base española de Viator, sino que ocurre algo parecido con las bases norteamericanas de Rota y Morón.

Morón de la Frontera, junto a la base yanqui, tiene un 25% de paro, incluso superior a otros pueblos de la comarca y de Sevilla. Por ejemplo: Osuna, 19’4%; El Coronil, 17’9%; Puebla de Cazalla, 20’9%; El Arahal, 18%; Montellano, 19%.

El pueblo de Rota, en Cádiz, que según todos los tópicos “vive gracias a la base americana”, es cierto que tiene un porcentaje de paro inferior a muchos otros pueblos gaditanos, pero de ninguna manera es nada significativo. En concreto, tiene un 29’2%. Otros pueblos: Algeciras, 30’9%; Jerez, 36%; La Línea, 34%; Puerto Real, 32%; San Fernando, 30%; Cádiz capital, 31%; El Bosque, 30’9%.

Por otro lado, resaltar que a pesar de las promesas continuas de que nuevas operaciones en la base de Rota (el escudo antimisiles) iban a darle a la zona una riqueza inmensa, resulta que todo lo contario. Finalizan contratos de los empleados locales y son repuestos por trabajadores y militares norteamericanos. E igual ocurre con la base española de Viator, donde el año pasado 15 trabajadores de mantenimiento se quedaron en paro después de que la empresa dejara de prestar sus servicios y no ser éstos subrogados. El trabajo lo hacen ahora militares y una escuela taller del INEM. Alguno de los despedidos tenía hasta 14 años de antigüedad.

Para las personas que queremos una Andalucía en paz, sin OTAN y sin bases militares; una Andalucía soberana, socialista, feminista y ecologista, no nos hace falta conocer estos datos económicos, porque seguiríamos rechazando la guerra y su industria siempre, aunque trajera a nuestros pueblos toda la riqueza del mundo. Pero es que además, resulta que mienten y manipulan cuando quieren equiparar las bases militares a riqueza y empleo.

No nos queda más remedio que seguir luchando contra las bases militares, sean españolas, americanas o inglesas. Y tenemos una cita próxima, en la que desde la Plataforma Almeriense “OTAN no, Bases Fuera” os invitamos a todas las andaluzas y a todos los andaluces de conciencia a participar. Será el próximo 1 de abril, y realizaremos por segundo año consecutivo una marcha desde Almería hasta la base militar de Viator para pedir el desmantelamiento de esta base que está al servicio del Estado capitalista español y de la OTAN.

¿Donald Trump, el revolucionario?

Por Darío Herchhoren

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Donald Trump es el 45º Presidente de los EEUU desde su investidura el 20 de enero de 2017.

La presidencia de Donald Trump promete mucho; sobre todo por su capacidad de sorprender. Desde el pasado 20 de enero, fecha en la cual asumió el cargo de emperador por 4 años, no ha dejado de modificar cosas que se seguían haciendo desde 1989, año en que un tal Sharp comenzó a asesorar a los distintos emperadores en la fabricación y puesta en marcha de las llamadas “revoluciones de colores”.

El mismo 20 de enero, el propio Trump dijo claramente que los EEUU no iban a continuar con esa política y que no intentarían cambiar gobiernos que no les gustan.

Pero hay algo fundamental en la política de Trump que se trata de soslayar; y es que ha quitado poderes y facultades a la CIA, que era el brazo ejecutor (realmente ejecutor porque asesina) de buena parte de la política exterior del país. Trump ha rediseñado el Consejo de Seguridad Nacional de EEUU, en el cual tenía asiento la CIA por derecho propio, y la ha relegado a servir información a la presidencia del país, y sólo participará en las reuniones a las cuales sea expresamente invitada por razón de la índole de lo que se trataría en dichas reuniones.

Con esto, los EEUU vuelven a la política anterior a los tiempos de Franklin D. Roosevelt (FDR), Truman y Eisenhower, que eran tan imperialistas como los demás pero que se cuidaron muy mucho de tener sentados en su misma mesa a los servicios de espionaje, que con el tiempo se convirtieron en incontrolables y que podían chantajear al propio presidente. En sus comparecencias anteriores al 20 de enero, Trump ya anunció que iba a recortar los poderes de la CIA y la calificó de “inútil y obsoleta”, al igual que la OTAN.

Estamos asistiendo a un espectáculo que no sospechábamos. Todo lo que dice o hace Trump se convierte en la comidilla de la “prensa seria”, y nuestros maravillosos tertulianos de la radio y la televisión diseccionan cada día las tripas de Trump para ver qué hay dentro.

Pero Trump en realidad no hace cosas muy distintas de las que han hecho sus predecesores. Por ejemplo, la construcción del famoso muro en la frontera con México. Ese muro se empezó a construir en tiempos de Bill Clinton, lo continuó Bush Jr. y ahora Trump lo remata. El Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, fue el presidente que más deportaciones efectuó, aunque lo hizo de forma discreta y sin alharacas.

Su política con la Unión Europea es lo que en realidad se teme más. Ya dijo el embajador estadounidense ante la UE que su prioridad sería ver desaparecer al organismo supranacional, y parece que Trump empezará su tarea de “demolición” quitando financiación a la OTAN. Ya dijo que si los europeos quieren tenerla deberán pagar más por ella; hasta un 2% de su PIB. Y parece que tratándose de la pasta todos escurren el bulto.

La sola llamada telefónica de Trump a Putin hizo sonar las alarmas de los miembros de la UE, y ya Reino Unido – por las dudas – ha mandado buques de guerra al Mar Negro para efectuar “maniobras” por cuenta de la OTAN en un claro intento de retorcerle la mano a Trump para que mantenga la financiación de la OTAN.

Es notorio cómo la derecha mundial trata de imponerle a Trump una política continuista con respecto a Rusia. ¿Qué pasa? ¿Acaso no es uno de los suyos?

Lo que en realidad está pasando es que Trump es de una derecha nacionalista y barre para adentro de los EEUU. Ha dado el grito de “sálvese quien pueda”, y la derecha europea que ha impuesto el liberalismo económico a todo evento no quiere una derecha proteccionista como la de Trump. Ello demuestra a las claras que la derecha mundial no tiene ideología, sólo tiene intereses. Al efecto es conveniente recordar las palabras de Winston Churchill cuando dijo que el Reino Unido no tenía amigos ni enemigos, sino intereses.

Con Trump está pasando lo mismo. Se ha planteado que los EEUU están primero y que cada uno se las arregle como pueda. Es igual de capitalista, igual de imperialista, pero coyunturalmente es el imperialista “bueno”.

Todos a bordo del mundo post-TTP

Por Pepe Escobar

Un apretón de manos no muy efusivo entre Barack Obama y Vladimir Putin antes y después de que conversaran “durante unos cuatro minutos”, de pie, en el marco de la cumbre de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Lima, la capital de Perú, captó a la perfección el melancólico declive de la era de Obama.

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En una breve retrospectiva, la díscola relación entre Obama y las “amenazas existenciales” de Rusia y China lo incluye todo, desde el Maidan en Kiev patrocinado por Washington hasta el “Assad se tiene que ir” en Siria, con una mención especial para la guerra de precios del petróleo, las sanciones económicas, las agresiones contra el rublo, la demonización de Putin y de todo lo que sea ruso, las provocaciones en el Mar de China Meridional – todo eso hasta el floreado final con la muerte del muy alardeado Tratado de Asociación Transpacífico (TPP), lo que fue reconfirmado en la APEC inmediatamente después de la elección de Donald Trump como presidente de EEUU.

Fue casi demasiado doloroso ver a Obama defender su no precisamente espectacular legado en su última conferencia internacional de prensa, irónicamente con el telón de fondo de la costa sudamericana del Pacífico, justo cuando el presidente chino Xi Jinping disfrutaba muy a gusto de su aura geopolítica, algo que ya comparte con Putin. En cuanto a Trump, aunque invisible en Lima, estaba en todas partes.

El entierro ritual en aguas del Pacífico peruano del “brazo mercantil de la OTAN” y del pivote hacia Asia (anunciado por primera vez en el mes de octubre de 2011 por Hillary Clinton) le proporcionó a Xi la plataforma perfecta para agitar los méritos de la Asociación General Económica Regional (AGER) ampliamente apoyada por China.

La AGER es una ambiciosa idea que apunta a convertirse en el más grande acuerdo de libre comercio del mundo: englobando al 46% de la población mundial, con un PIB combinado de 17 billones (con B) de dólares y el 40% del comercio mundial. La AGER incluye a 10 naciones de la ASEAN más China, Japón, Corea del Sur, India, Australia y Nueva Zelanda.

La idea de la AGER nació hace 4 años durante una cumbre de la ASEAN celebrada en Camboya, y ha sostenido hasta el momento 9 rondas de negociaciones. Curiosamente, la idea inicial vino de Japón como un mecanismo para modificar una plétora de acuerdos bilaterales que la ASEAN había logrado con sus socios. Pero ahora China está a la cabeza.

La AGER es también la piedra angular del Área de Libre Comercio de Asia-Pacífico (ALCAP), concepto que fue introducido durante una reunión de la APEC en Beijing, por, quién más, China con el objeto de convencer a países cuyo principal socio comercial es China y alejarlos de la idea del TTP.

La AGER – e incluso el ALCAP – no constituyen un nuevo conjunto de normas comerciales ultraextensivas (fraguadas por corporaciones multinacionales norteamericanas) sino la ampliación de acuerdos existentes entre la ASEAN e importantes naciones del noreste, el sur de Asia y Oceanía.

No son necesarios experimentados meteorólogos para darse cuenta de en qué sentido están soplando los vientos del Pacífico. Perú y Chile ya están a bordo para unirse a la AGER. Y Japón, que estuvo negociando el TTP hasta el último aliento, ahora se dirige también a la AGER.

El Sultán entra en acción

Mientras tanto, Putin y Xi Jinping se reunieron una vez más y el mandatario ruso reveló que visitará China la próxima primavera para profundizar la participación de Rusia en la Nueva Ruta de la Seda, también conocida como “Una Faja, Una Ruta” (UFUR). El objetivo final será la fusión de la UFUR encabezada por China con el desarrollo de la Unión Económica Euroasiática (UEE) encabezada por Rusia.

Ese es el espíritu de los 25 acuerdos intergubernamentales sobre inversiones económicas y en la industria nuclear firmados por el primer ministro ruso, Dimitri Medvedev, y el primer ministro chino, Li Keqiang, a comienzos de noviembre en la ciudad de San Petersburgo, así como también la organización conjunta de un Fondo de Inversiones Rusia-China.

En paralelo, casi caído del cielo y de un solo plumazo, el presidente turco Tayyip Erdogan, de regreso de su visita a Pakistán y Uzbekistán, confirmó lo que ya era evidente durante los últimos meses. “¿Por qué Turquía no debería estar entre los Cinco de Shanghai? Se lo comenté al señor Putin, a Nazarbayev – presidente de Kazajstán – y a aquellos que conforman actualmente los Cinco de Shanghai. Yo creo que si Turquía ingresa a los Cinco de Shanghai los capacitaría para actuar con mucha mayor facilidad”.

Esta bomba, por supuesto, se refiere a la Organización para la Cooperación de Shanghai (OCS), que se formó en 2001 como los Cinco de Shanghai – China, Rusia y 3 países de Asia Central: Kazajstán, Kirguistán y Tayikistán, ingresando posteriormente Uzbekistán – como un bloque de seguridad contra los salafistas-yihadistas y contra el narcotráfico proveniente de Afganistán.

Con los años, la OCS ha evolucionado aún más, convirtiéndose en un mecanismo de cooperación e integración de Asia. India, Pakistán, Irán, Afganistán y Mongiolia son miembros observadores. India y Pakistán podría decirse que serán aceptados como miembros de pleno derecho durante el próximo año 2017, seguidos también por Irán. Desde 2013 Turquía y Bielorrusia son “países interlocutores”.

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En azul, países miembros de la OCS. En celeste, países observadores. En turquesa, socios de diálogo. Y en azul oscuro, los considerados “otros países interesados” que probablemente ingresen pronto como miembros observadores.

El astuto Erdogan hizo su apertura hacia la OCS haciendo hincapié en que Turquía no necesitaba ingresar a la Unión Europea “a toda costa”. Este aspecto ha sido más que evidente desde que Erdogan sobrevivió al golpe de Estado del pasado mes de julio y ha desatado una durísima represión, que ha horrorizado a Bruselas (donde las negociaciones sobre el ingreso de Turquía a la UE ya llevan 11 años y ahora se encuentran totalmente paralizadas). Francia, la potencia número 2 de la UE después de Alemania, inevitablemente les va a seguir bloqueando con independencia de quien alcance la presidencia el próximo año.

Si Turquía ingresase en la OCS, a largo plazo, junto con Irán, India y Pakistán, representaría un nuevo e importante enclave para la integración euroasiática, en tanto la OCS se está vinculando progresivamente tanto con la UFUR, la UEE, el Fondo de Inversiones de la Ruta de la Seda de China, el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII) e incluso con el nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS, el cual comenzará financiando proyectos de los miembros para luego expandirse hacia otras naciones del Hemisferio Sur. Moscú y Beijing recibirían a Ankara con los brazos abiertos.

Cualesquiera que sean los contornos de la política exterior de Trump hacia China y Asia en general, la integración euroasiática continuará inalterable. China está desarrollando su propio pivote tanto interno como externo, lo cual implica la modificación de sus políticas financieras, fiscales e impositivas para promover el consumo en el comercio minorista, la sanidad, los deportes y los viajes, en paralelo con el impulso de la UFUR a través de toda Eurasia, en todas sus formas, con el objeto de solidificarse como superpotencia económica.

El TTP – o brazo comercial de la OTAN en su versión asiática – es solo un rasguño en una larga y serpenteante ruta. El diálogo sobre el Mar de China Meridional avanza lentamente evitando la confrontación que ha sido fomentada durante todo el mandato de Obama.

Durante la APEC, Xi Jinping también se reunió con el presidente filipino Rodrigo Duterte, e hizo un llamado para que China y Filipinas desarrollen la cooperación marítima. Un resultado práctico de esto es que los pescadores filipinos continuarán teniendo acceso al Scarborough Shoal, un espacio de abundante pesca dentro de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Filipinas y que ha estado bajo control chino desde 2012. Beijing también se comprometió a ayudar a los pescadores filipinos en industrias alternativas como la acuacultura.

Lo llaman Asociación Transmarítima de China Meridional.

¿Qué se juega en Siria y Yemen?

Por Darío Herchhoren

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Banderas de Siria y Yemen

En el año 2001 se registró el atentado terrorista más grave de la Historia moderna. Fue la caída de las Torres Gemelas de Nueva York, que ocasionó más de 3.000 muertos. Han pasado ya 15 años de esos hechos y lo que se sospechaba ha sido confirmado: los gobiernos de EEUU y Arabia Saudí estaban implicados en ese atentado.

Como consecuencia de ese grave acto terrorista, los EEUU desencadenaron una guerra de agresión contra Afganistán, uno de los países más pobres y desgraciados de la Humanidad, por considerar que la organización criminal Al Qaeda era la responsable de esos crímenes. Y con la lógica simplona del Imperio, como Bin Laden estaba operando con sus talibanes en Afganistán, todo el país debía pagar esa “culpa”.

Luego de la agresión contra Irak, y luego de la guerra contra los talibanes afganos, los EEUU emergieron como la primera potencia militar del mundo de forma indisputable. Sin embargo, Rusia y China, de forma sigilosa, fueron desarrollando una serie de armas que llevaron a que, en este momento, el equilibrio entre los bloques EEUU y Rusia-China se haya roto a favor de estos últimos.

Como telón de fondo de esta situación hay que recordar que la caída de la URSS y del campo socialista significó una situación de caos total en Rusia, con una pérdida de la esperanza de vida de sus ciudadanos, con el cierre de 5.000 escuelas, la venta indiscriminada de material militar por parte de las mafias que crecieron bajo el mandato del corrupto cleptócrata Boris Yeltsin, y con una sensación de derrota por parte de sus ciudadanos.

China, por su parte, se ha convertido en la fábrica del mundo; y eso ha exasperado a los EEUU, al extremo de que se habla ya de un enfrentamiento con armas nucleares entre los dos bloques. Tanto es así que un grupo de 22 senadores estadounidenses se ha dirigido a Barack Obama para solicitarle que los EEUU no sean los primeros en usar la bomba nuclear en caso de una hipotética guerra.

Es entendible que la clase dirigente de los EEUU se resista a aceptar pacíficamente el segundo o quizá el tercer lugar en esta especie de Liga de Campeones, pero la realidad es tozuda, y les guste o no, deberán aceptarlo. Es eso o la guerra. En este momento Rusia ha jugado hábilmente y ha tendido un puente de plata a los EEUU. A saber: una tregua de horas en Siria y un cese de fuego de 72 horas en Yemen; esto último a través del poder vicario del Reino Unido.

Si los EEUU aceptan esto, deberán abandonar a sus aliados como Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, que sin duda “pagarán los gastos de la boda”.

Pero hay algo más, y es lo más importante. En Siria y Yemen se juega la reconstrucción de la histórica Ruta de la Seda, y eso es lo que los EEUU han intentado cortar con el conflicto sirio.

No es extraño que China, un país que no pertenece a la región, envíe buques de guerra para proteger a Siria. Protegiendo a este lejano país protege su propio comercio y su expansión hacia niveles planetarios.

Mientras tanto, Turquía está girando hacia Rusia y alejándose cada vez más de Occidente y de la OTAN. La base de Incirlik ya ha sido abandonada por los militares estadounidenses, que han trasladado (en parte) su arsenal a Rumanía, mientras Rusia ha conseguido que el gasoducto “Blue Stream” pase por Turquía para llevar miles de millones de metros cúbicos de gas ruso a Europa Meridional.

En este complicado ajedrez todavía faltan por jugar muchas partidas, pero hay signos inequívocos de que los EEUU ya han pasado su cuarto de hora. Amén.