La valía internacional del programa de Nación Andaluza

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Iñaki Gil de San Vicente, teórico marxista vasco.

Nación Andaluza ha decidido participar en las elecciones autonómicas del 2 de diciembre por varias razones obvias: divulgar mediante soluciones concretas que existe una identidad nacional andaluza; hacer presente la extrema gravedad de los problemas que asfixian a su pueblo; atraer y aglutinar sectores populares; mostrar que sí existen alternativas viables… Al margen ahora de los resultados que obtenga, hay que convenir que su decisión fortalece los profundos movimientos democrático-populares que van creciendo en el Estado Español y entre ellos los de los pueblos oprimidos nacionalmente. Son las concretas condiciones de su nación trabajadora las que le han llevado a dar ese paso, y la militancia de NA las conoce mejor que nadie.

En Euskal Herria, uno echa en falta la radical lucidez de su programa electoral que, entre otras virtudes, tiene también la de mostrar que, en lo esencial, sus propuestas pueden y deben ser debatidas y luego adaptadas en lo necesario por otros independentismos socialistas, e incluso muchas de ellas por las izquierdas de naciones no oprimidas. Por “radical lucidez”, en este caso, entiendo la no elaboración de un programa máximo de inmediata destrucción del poder capitalista y la inmediata formación de una República Socialista, sino la certidumbre política de que Andalucía necesita ya un programa factible de mínimas conquistas urgentes; un programa que enseñe mediante la pedagogía del ejemplo colectivo que la dialéctica de la libertad se enriquece en cada lucha diaria por pequeña, aislada e invisible que aparente ser. Por “factible” entiendo precisamente eso: que son perfectamente alcanzables mediante la sistemática y planificada acción sociopolítica consciente de que, más temprano que tarde, deberá desbordar la marea autoritaria en ascenso.

El programa tiene 14 apartados con 166 reivindicaciones concretas que surgen del debate colectivo sobre las contradicciones que destrozan la vida y el futuro del pueblo trabajador de Andalucía. De aquí esa radical lucidez a la que me he referido y que muchas/os abertzales echamos en falta precisamente ahora que se acercan elecciones para 2019. El programa de NA es un programa táctico de esencia popular, obrero, campesino, antipatriarcal, socioecológico, internacionalista, etc. que también plantea reivindicaciones asumibles por sectores de la pequeña burguesía y por las mal llamadas “clases medias”, arruinadas y con ambigua conciencia nacional, pero siempre bajo la clara estrategia independentista y socialista. Consiguientemente, es un programa para la mayoría inmensa porque de principio a fin marca la nítida separación entre la propiedad capitalista inseparable de la dominación española, y la necesidad objetiva de que Andalucía sea ella propietaria de sí misma.

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Una a una y todas en su conjunto, las 166 propuestas llegan de un modo u otro al borde de la cuestión clave: las múltiples formas de propiedad burguesa que, amparadas en última instancia en el Estado Español, impiden el desarrollo de las potencialidades emancipatorias insertas en esas contradicciones que deben superarse. Conforme se auto-organiza y expande la dialéctica de la libertad, se descubre lo ineluctable del choque entre las luchas concretas estratégicamente coordinadas y orientadas, y el poder sociopolítico del capital. Si las 166 propuestas fueran limitadas y pobremente tácticas, separadas por un abismo insondable de la opresión nacional de clase que sufre Andalucía, y si carecieran de unidad estratégica, entonces serían asumibles por el reformismo y su mentalidad sumisa. Pero no es así. Al contrario, esa unidad estratégica las cohesiona internamente y refuerza su naturaleza inasimilable incluso analizadas una a una.

La idoneidad del programa de NA es incuestionable porque demuestra que existen soluciones reales a los problemas que angustian a la vida popular. Bajo el dictado de la industria mediática, del mercado del voto y de todas las formas de manipulación, se multiplica la precariedad de la existencia que depende de factores externos incontrolables, de la incertidumbre de un salario de miseria que empequeñece cada día, del plomizo lastre de unas instituciones corruptas e impenetrables por su densa burocracia. En este contexto, es fundamental proponer al pueblo obrero y campesino, a la mujer trabajadora aplastada en todos los sentidos, debatir sobre un programa con soluciones concretas que él mismo puede mejorar y ampliar en su vida concreta, cotidiana e inmediata.

Por ejemplo, es decisivo mostrar cuánto mejora y por qué su quehacer diario de las clases explotadas y su futuro practicando la recuperación de la lengua andaluza, menospreciada incluso con racismo por la cultura y la política española. Este ejemplo es uno de tantos cientos que surgen de los 166 puntos propuestos.

Acabando, con esta decisión NA está ahondando sobre todo en una de las profundas quiebras que minan al Estado Español desde, al menos, el siglo XVII: la de la debilidad de la “burguesía nacional” española para asentar un orden mínimamente democrático desde incluso los actuales parámetros neoliberales. Si yo fuera andaluz, les votaría, pero como no lo soy, asumo la valía internacionalista de su programa.

Por Iñaki Gil de San Vicente

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El voto internacionalista: a Nación Andaluza

Existe un viejo dicho – posiblemente de procedencia anarquista – que viene a decir que si votar sirviese para algo, ya habría sido prohibido por la burguesía.

Las burguesías no lo han prohibido. Votar no trae las grandes revoluciones ni los más importantes cambios sociales, pero sí puede posibilitar que se puedan crear pequeños espacios de poder popular en ayuntamientos u otro tipo de instituciones. Pero como comentaba, no lo han prohibido. Lo que sí han hecho es hacer de las elecciones un circo mediático en el cual periódicos, televisiones, películas de larga duración, etc., van poco a poco creando un caldo de cultivo propicio para que sean las candidaturas del “establishment” las únicas que tienen opciones de acceder al poder real. Usando un símil futbolero: el capital solo permite jugar el partido en su campo, poniendo ellos el árbitro, el balón y hasta a la persona que maneja el marcador.

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Pulsa aquí para leer el programa completo de Nación Andaluza para las elecciones del próximo 2 de Diciembre.

Para acabar con el capital, entonces, queda claro que votando no hay sino remotísimas opciones de poder lograrlo. Ni con el capital, ni con la opresión nacional que sufrimos los pueblos, ni con el terrorismo patriarcal. Todo ello es un conjunto que viene de forma indivisible con el capitalismo español. Para terminar con estos males que acabamos de mencionar, sólo la vía revolucionaria – la vía de la desobediencia y la vía de la movilización en la calle es la adecuada. Cuando desde la izquierda nos dicen que es posible conseguir los grandes logros por la vía electoral e institucional, sencillamente nos toman el pelo y nos mienten. Y lo que es peor: nos desmovilizan.

Ese ha sido históricamente el papel del “eurocomunismo” y la socialdemocracia: mentir para desmovilizar. Por eso muchas personas llevamos tanto tiempo sin votar en Euskal Herria, mi país. Porque castigar con la abstención al eurocomunismo y la socialdemocracia es no permitirles que sigan con su labor de engaño al pueblo trabajador.

Pero no hablábamos de mi país. No es el momento.

Quienes nos reivindicamos como comunistas sabemos que se debe hacer un análisis de la realidad concreta, en el momento histórico concreto y en el espacio geográfico concreto. Queremos decir con esto que ni el momento ni el lugar es el mismo en Andalucía, que en Euskal Herria, en Catalunya o en Venezuela.

Por eso, los comunistas que no analizan la realidad concreta en su espacio geográfico concreto – y funcionan a base de consignas – acaban dirigiendo sus organizaciones de manera autoritaria hasta destrozarlas y quedarse más solos que la huna.

En la Andalucía concreta del momento histórico actual, desde la óptica comunista, revolucionaria, independentista y feminista, solo puede haber un voto.

El Pueblo Trabajador Andaluz necesita como el comer de organizaciones propias, que no sean la sucursal de ningún partido que desde Madrid dirige la estrategia a llevar adelante. Organizaciones que se tomen en serio la independencia nacional, que hagan del feminismo una brújula de su quehacer diario: un movimiento que se convierta en vanguardia del pueblo luchador, como históricamente ha demostrado serlo el pueblo andaluz.

Por eso, como ciudadano vasco, internacionalista y comunista, pienso que esas cualidades en Andalucía sólo las tiene Nación Andaluza.

Por eso, desde mi internacionalismo que no pretende entrometerse en los asuntos de otras naciones, sino tan solo mostrar mi apoyo a quienes considero mis iguales en las tierras de Rafael Alberti, Federico García Lorca y un larguísimo etcétera de personalidades y grandes luchadores, me atrevo a pedir el voto para Nación Andaluza:

¡El internacionalismo obliga!

Por Andoni Baserrigorri

#ElesNão: el auge de los Bolsonaros

En la Universidad Nacional de Rosario, en Argentina, conocí a un consultor político muy diferente, Fernando Aguilar: un argentino campeón latinoamericano de go – juego milenario chino de tablero. Nuestro amigo tiene una particularidad muy interesante: utiliza los conocimientos del go en la asesoría política, y en esta oportunidad me valdré de sus conceptos para tratar de analizar lo que está sucediendo con algunos fenómenos políticos de la región y el mundo.

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El ex-capitán Jair Bolsonaro, candidato ultraderechista a la Presidencia de la República Federativa de Brasil.

El go es un juego de estrategia cuyo objetivo es conquistar territorios, rodeando a nuestro adversario y entendiendo que vamos a tener que convivir con él en el mismo espacio físico, ya que en la partida no se eliminan los oponentes, solo se ganan espacios.

El triunfo que se registró en la primera vuelta de las elecciones brasileñas del ultraderechista Jair Bolsonaro no fue una sorpresa, lo adelantaban las encuestas, pero sí sorprendió mucho el caudal de votos obtenidos, que lo dejaron incluso al borde de conquistar la Presidencia de Brasil en primera vuelta.

Este candidato, en cuyo pensamiento encontramos posiciones fascistas, favorables a la tortura y la violación de los derechos humanos, homofóbicas, racistas y misóginas, entre otros tantos “galardones” que marcan su carrera política, cuenta con un apoyo popular abrumador.

Pero si bien el auge de un personaje como Bolsonaro es preocupante, no podemos olvidar otros fenómenos de crecimiento de opciones lindantes al fascismo y a la discriminación, quizás no tan extremistas como la del líder brasileño, pero sí que encienden una luz de alarma que debemos atender.

El crecimiento del fascismo y de las derechas más conservadoras, con tintes xenófobos, es un fenómeno que revivió desde hace algunos años en Europa y que parece llegar ahora nuevamente a América Latina. Pero para que esto ocurra, para que esos territorios se conquisten, tiene que haber un espacio vacío.

Los gobiernos progresistas de América Latina en los últimos años se ocuparon (por lo general y con matices, de acuerdo al país) de la baja del desempleo, de reducir la pobreza y de generar derechos para construir sociedades más igualitarias – leyes de matrimonio para personas del mismo sexo, legalización del aborto, normativas de protección a trabajadores, mejoras en educación, salud, en igualdad de género y en políticas sociales, fundamentalmente.

“El rigor es conservador y la creatividad, progresista”, dice Luis Arroyo en su libro “El poder político en escena”. Y en ese rigor ha basado su estrategia la derecha regional. En primera instancia haciendo política desde la Justicia, denunciando hechos de corrupción (probados, presuntos y falsos, todos les sirven por igual); en segundo término, desacreditando el sistema político y la figura del actor político, sumado a la generación de “outsiders” que llegan a la política negando ser políticos para “salvar” el sistema (generalmente personajes millonarios que aseguran que administrarán el Gobierno en forma idéntica a sus empresas); en tercer término la seguridad, prometen terminar con la delincuencia aplicando mano dura.

Estos elementos se ven amplificados por lo general, por los grandes medios de comunicación, que mayoritariamente en América Latina están en manos de empresarios de derecha, y que también juegan su papel con las tan antiguas como novedosas “fake news”.

Ante este escenario gran parte de la ciudadanía, que ya hizo suyos determinados logros y no cree que pueda perderlos, hastiada de ver en los grandes medios de comunicación cómo el sistema político se corrompe y se enriquece, temiendo por su seguridad física ante el incremento de la violencia que nos muestra diariamente la crónica roja, opta como gobernante – citando al asesor demócrata estadounidense George Lakoff – por el padre estricto que nos pueda liberar de estos martirios y allí están ellos, los Bolsonaros del mundo, dispuestos a llevar a los pueblos a una nueva era hitleriana.

Será rol no solo de los sectores políticos progresistas, sino de la sociedad civil organizada el recordar la Historia de América Latina y sus padecimientos, el bregar por sociedades más igualitarias, en donde la raza, la opción sexual o la pobreza no sean impedimentos, en donde nadie sea más que nadie, en donde se puedan mantener las libertades y todos valgamos igual.

Por Marcel Lhermitte

Consultor en Comunicación Política y Campañas Electorales

Periodista, licenciado en Ciencias de la Comunicación y Magister en Comunicación Política y Gestión de Campañas Electorales. Ha asesorado a decenas de candidatos y colectivos progresistas fundamentalmente en Uruguay, Chile y Francia.

En las elecciones: ¡hacia la liberación de Andalucía!

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Logotipo de NA

El 30 de septiembre de 2018, la Comisión Nacional de Nación Andaluza se reunió en sesión extraordinaria para abordar, entre otras cuestiones, la preparación de las candidaturas de NA a las elecciones autonómicas. Sobre esta cuestión queremos manifestar públicamente:

En estas semanas hemos podido constatar la simpatía que en amplios sectores de la izquierda soberanista andaluza ha levantado nuestra decisión de presentarnos a estas elecciones autonómicas. Un hecho que nos hace pensar que hemos acertado en nuestra decisión pero que – somos conscientes – implica una mayor responsabilidad y precisión en el proceso que iniciamos.

Desde las Asambleas Locales de NA estamos empezando a tejer lazos de colaboración y unidad popular con colectivos locales e individualidades que se han mostrado dispuestas a trabajar con nosotras, codo con codo, para conseguir candidaturas amplias de la izquierda independentista, anticapitalista y feminista. Vamos a seguir profundizando en los próximos días en la ampliación y profundización de este trabajo.

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Por desgracia, las conversaciones que solicitamos iniciar con Asamblea de Andalucía y Jaleo!!! no se han podido llevar a cabo, puesto que ambos colectivos han declinado la invitación de Nación Andaluza a participar en la construcción de unas candidaturas amplias de carácter soberanista y anticapitalista para estas elecciones. Desde NA lamentamos esta oportunidad perdida.

La Comisión Nacional de NA ha elegido de entre las propuestas presentadas como lema general de la campaña: “Hacia la liberación de Andalucía”. Entendemos que no hay mejor resumen de nuestros objetivos y nuestra razón de ser: la lucha por la liberación social, nacional y feminista del Pueblo Trabajador Andaluz.

En las elecciones andaluzas, ¡hacia la liberación de Andalucía!

Comisión Nacional de NACIÓN ANDALUZA

Granada, 30 de Septiembre de 2018

Declaración de la Coordinadora Nacional de Asamblea de Andalucía ante las próximas elecciones autonómicas

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Ante la convocatoria de elecciones anticipadas al Parlamento de Andalucía, la Coordinadora Nacional de Asamblea de Andalucía quiere hacer público lo siguiente:

Constatamos como, una vez más, el PSOE – que es el partido que gobierna Andalucía desde la llamada “Transición política” – realiza la convocatoria de elecciones con el único criterio de beneficiar sus intereses de partido intentando perpetuar el régimen clientelar, corrupto y sometido a los intereses de la gran banca y las grandes corporaciones empresariales que ha venido construyendo a lo largo de casi 4 décadas. Un régimen que es el principal responsable de que, más de 35 años después de constituirse la Junta de Andalucía, este país nuestro continúe en la “Tercera División” de las nacionalidades y regiones del Estado Español y de Europa. La elección, además, del domingo inmediatamente anterior al 4 de Diciembre para la celebración de las elecciones denota la intención de apropiarse de esa fecha simbólica, vaciándola de contenido político y reivindicativo.

El régimen pesoísta intenta perpetuarse y, lamentablemente, tiene muchas posibilidades de lograrlo en las próximas elecciones incluso si no consigue la mayoría absoluta. Hasta ahora, siempre que le ha sido necesario al PSOE han acudido a apoyarlo otros partidos (en distintas épocas: PA, IU y Ciudadanos) que actuaron de muleta y “tontos útiles” más allá de la retórica con que cada uno de ellos intentó ocultar su entreguismo y subalternidad. Nada nos hace pensar que ahora será distinto. La declaración de líderes tanto de Ciudadanos como de Adelante Andalucía (la nueva versión de Unidos Podemos con algunos leves toques de andalucismo), afirmando que en ningún caso gobernarán con el PSOE, no garantiza nada: acuerdos de legislatura o, como más probablemente ocurrirá, de investidura, tendrían un resultado muy similar. Y no hay que olvidar que los acuerdos en Andalucía serán muy posiblemente moneda de cambio en las estrategias de todos los partidos estatales de cara a las próximas elecciones generales, municipales y de las comunidades autónomas de segundo nivel.

Por lo que, muy probablemente, volveremos a sufrir varios meses de paralización de la administración andaluza en espera de lo que interese a los partidos a nivel estatal en los ámbitos territoriales no andaluces según sean los resultados en las correspondientes elecciones. A este respecto, volverá a visibilizarse con claridad la subordinación política de Andalucía.

Ante estas elecciones, Asamblea de Andalucía no apoyará y tampoco se involucrará en ninguna opción electoral porque las existentes o no consideran a Andalucía como sujeto político nacional, con derecho a decidir soberanamente sobre sus problemas, o carecen de la solidez y el trabajo previo necesario para constituir un referente capaz de ilusionar a los sectores más conscientes y luchadores de nuestro pueblo. En lo que respecta a Adelante Andalucía, cuya formación fue saludada con esperanza por determinados grupos y personas andalucistas, algunos de los cuales se han incorporado a la coalición aunque en posición claramente subalterna, creemos que no se diferencia en gran cosa de la “Convocatoria por Andalucía” que hace años impulsó IU (en realidad, el PCE). No dudamos que existan en Adelante Andalucía individualidades y grupos de base que aspiren a mejorar las condiciones de vida de los andaluces y sean refractarios a alianzas con el PSOE de Susana Díaz, pero nada nos hace pensar que tengan suficiente fuerza como para quebrar las estrategias estatales de Podemos y de IU; estrategias que pasan por alianzas con el PSOE al que han legitimado no considerándolo ya parte de la “casta” política sino como partido de izquierda (¡!). Evidentemente, esta estrategia no es compatible, más allá de la retórica mitinera, con la definición como objetivo principal en Andalucía de la eliminación del régimen pesoísta, que es el principal responsable de que continuemos en la dependencia económica, la subordinación política y la alienación cultural. Si Ciudadanos no acepta renovar su pacto con Susana Díaz después de las elecciones y, en cambio, pudieran formar una mayoría parlamentaria junto al PP, no dudamos que Adelante Andalucía facilitaría un nuevo gobierno en solitario del PSOE a través de un acuerdo de legislatura o, más probablemente, de investidura, que tratarían de “vender” como el medio de que “no gobierne la derecha”, como si los sucesivos gobiernos pesoístas, y en especial el de Susana Díaz, no practicaran una política de derecha.

Por otra parte, en su manifiesto fundacional es flagrante la ausencia de diagnósticos, definición y ejes programático y conceptos como “nación”, “soberanía política” y otros que consideramos esenciales, lo que se intentó contrapesar con un lenguaje lleno de tópicos y retórica insustancial.

Carencias que tampoco han sido cubiertas por la posterior publicación de un programa de centenares de “medidas concretas” sin apenas conexión entre ellas, la mayoría de las cuales no son otra cosa que expresión de deseos o peticiones al Gobierno de España, ya que en el muy limitado marco de la “autonomía” actual no existen competencias para que pudieran ser acordadas en el Parlamento de Andalucía incluso si existiera la mayoría parlamentaria necesaria, con lo que queda evidente que sin avanzar en la soberanía, sin ampliar el autogobierno andaluz todo lo que fuera necesario, cualquier aspiración a transformar significativamente Andalucía es pura ficción o un engaño (o autoengaño). Y nada, en ninguno de los documentos de Adelante Andalucía se dice explícitamente la necesidad no solo de apear al PSOE de la Junta de Andalucía sino de conquistar los instrumentos jurídico-políticos necesarios para hacer posibles las transformaciones necesarias, es decir, de romper el actual marco de la “autonomía”. Por otra parte, a las elecciones del 2D se presentan, coaligados o en solitario, diversos partidos y organizaciones que se definen como soberanistas (en diversas versiones del soberanismo). Les deseamos suerte, pero creemos que no se dan actualmente las condiciones objetivas ni subjetivas como para que puedan ser consideradas opciones útiles por una parte significativa (o incluso minoritaria) del electorado. En el contexto presente, consideramos que la presentación de estas candidaturas es fruto del voluntarismo o de un análisis no correcto de la situación de nuestro pueblo, por lo que las entendemos como un esfuerzo que puede ser bienintencionado pero que se mostrará estéril, dado, además, los escasos medios para contrarrestar la propaganda de los partidos del sistema, apenas será posible difundir las ideas del soberanismo andaluz más allá de los reducidos círculos ya situados en éste. Por diversas razones no se ha realizado (o no ha sido posible realizar), y en ello asumimos como colectivo nuestra parte de responsabilidad, el suficiente trabajo previo de concienciación, ni las candidaturas que se presentan han sido resultado de asambleas populares en el marco de movilizaciones por parte de movimientos sociales. En estas condiciones, Asamblea de Andalucía decidió no participar en ninguno de estos proyectos, a pesar de las invitaciones que se nos hicieron para ello.

¿Qué proponemos desde Asamblea de Andalucía?

Antes de nada, queremos afirmar que la no participación en proyectos electorales no significa para AdA pasividad ni aplazamiento de tareas hasta que las elecciones tengan lugar. Por el contrario, es nuestra intención intensificar nuestra intervención política y confluir con otros soberanistas – sean o no miembros de organizaciones así definidas – en el seno de movimientos sociales y plataformas sectoriales. Es la confluencia “por abajo” y la influencia real de los soberanistas dentro de los movimientos y organizaciones sociales lo que hará avanzar al soberanismo e incluso, potencialmente, hacer posible contextos en que sea algo más que puramente testimonial el intento de acceder a instituciones políticas mediante comicios electorales. La activación del municipalismo, entendido no solo como lo referido a los ayuntamientos sino a todos los problemas y aspiraciones de ámbito local, es una de nuestras prioridades, así como la de apoyar e involucrarnos en espacios y proyectos, tanto en lo político como en lo económico y cultural, que respondan a una lógica diferente a la del capitalismo y su ideología de la mercantilización globalista. Espacios y proyectos que prefiguren una sociedad andaluza basada en los valores de nuestra cultura y alejada de la que hoy es presentada desde el sistema y el régimen político como la más adecuada e incluso como la única posible. A estas confluencias siempre estará dispuesta Asamblea de Andalucía. Es a esta confluencia a la que invita nuestro colectivo. Y también a estar presente en la organización de movilizaciones soberanistas como las de nuestro Día Nacional de Andalucía (el mismo 4 de Diciembre o en la fecha más adecuada más cercana a éste) y otras que sea conveniente y posible organizar, siempre que tengan como eje la reivindicación de la soberanía y se pueda garantizar en ellas la no manipulación partidista.

Lo hacemos público en Andalucía, a 15 de octubre de 2018

¡Viva Andalucía Libre y Soberana!

Andalucía: alternativas a la especialización económica, hacia una estrategia socialista de liberación

Estamos a las puertas de una nueva convocatoria electoral al Parlamento de Andalucía, más allá de las proclamas y de los discursos encendidos que caracterizan las campañas electorales, se necesitan reflexiones serias y serenas sobre nuestra realidad; una realidad cruda, una realidad de explotación y opresión que muchos de los candidatos y candidatas a esas elecciones o bien obviarán o señalarán superficialmente. Por eso, tenemos que agradecer reflexiones como las que nos sugieren las compañeras Pastori, Libertad y Néstor en el artículo “Quienes trabajan la tierra: la explotación laboral en el campo andaluz”. Reflexiones como éstas sacan una fotografía molesta para quienes defienden el actual statu quo andaluz ya sea desde posiciones triunfalistas vinculadas al régimen del PSOE en Andalucía, o desde las nuevas tendencias recentralizadoras y nacionalistas españolas, cada vez menos acomplejadas; ambas posiciones son las dos caras de la misma moneda.

Sin embargo, asumiendo la fotografía de la realidad hecha por las compañeras, existe la necesidad de ir más allá del retrato. Sin duda, son necesarios buenos diagnósticos, pero las personas enfermas no se curan por el mero hecho de ser diagnosticadas correctamente, hay que ponerles un tratamiento, recetarles medicamentos, aplicar terapias, etc. Las compañeras indican la enfermedad andaluza, pero no el tratamiento. Concretando: ¿qué alternativas hay a la presente realidad de miseria, opresión y explotación en Andalucía? El presente artículo tiene pues por objeto partir de la realidad descrita por las compañeras y dar un paso más allá, un paso atrevido, pero necesario.

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Jornaleros andaluces durante la campaña de la aceituna de 2014. FOTO: “El Correo de Andalucía”

Andalucía efectivamente es una colonia interior, y lo es adecuándose por entero al concepto desarrollado por González (1965, págs. 89-90), el cual estudiaba cómo el “colonialismo” no es un fenómeno que ocurra solo a nivel internacional, sino que se da en el interior de un mismo Estado. Y, aunque en su momento la idea de colonialidad interna se vinculaba a la heterogeneidad étnica del Estado, como sucede en México y el resto de América Latina, lo cierto es que también existen colonias internas sin necesidad de heterogeneidad étnica, sino por la propia construcción histórica de dicho Estado. Andalucía se sitúa como colonia, primero castellana, y luego española y europea, desde su conquista, que se inicia con la caída del Reino de Córdoba en 1236 y culmina con la Toma de Granada en 1492. Y se sitúa como colonia puesto que la tierra conquistada es insertada en la economía castellana como suministradora de materias primas y fuerza de trabajo. Es la forma en la que se inserta Andalucía en la Corona de Castilla la que la dota de un realidad económica y material propia, distinta, insertada como periferia.

En esta introducción de Andalucía a la Corona castellana y el intento de establecer el poder feudal en tierra conquistada, Moreno (1991, pág. 20) atisbaba el nacimiento del “capitalismo agrario”, pues, “la política repobladora ha de hacerse (…) con hombres libres”, ya que sólo esa condición podría hacer a un hombre trasladarse a la repoblación, y esto genera que el vasallaje – pilar de la Edad Media europea y del feudalismo – fuese inexistente en Andalucía. Así pues, el campo andaluz garantizaba el suministro de productos agrícolas a Castilla, al superar la producción agrícola por mucho a la de otros territorios de la Corona de Castilla. “Andalucía, ocupando el 18’4% de las tierras productivas de la Corona, produce el 28% del excedente agrícola obtenido en ella” (Delgado, 1981, pág. 27).

Efectivamente nos encontramos ante una colonia interna, aunque quedará en buena medida olvidada tras la invasión de América, pues las colonias americanas absorberán buena parte de este papel suministrador. Lo cierto es que esta condición de colonia interna está estrechamente vinculada a la de periferia, no se puede ser colonia interna sin estar situada como periferia, puesto que es su realidad periférica en el interior de un Estado (o de una realidad política) la que la sitúa como colonia interna, y no externa.

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Vista habitual de un chiringuito de Málaga, donde es habitual encontrarse falta de personal para el volumen habitual de clientela, además de sueldos irrisorios y condiciones abusivas. FOTO: Álex Zea (La Opinión de Málaga)

Andalucía es, por tanto, colonia interna y periferia del capitalismo español, que a su vez se introduce como “semiperiferia” en el capitalismo europeo (Arenas, 2016, pág. 19).

El desarrollo del capitalismo andaluz, por tanto, siempre ha estado condicionado y sometido a intereses ajenos a Andalucía, así su especialización a lo largo de la Historia no ha sufrido grandes variaciones desde la conquista; si bien el intento industrializador del siglo XIX pudo haber llegado a suponer una diversificación de la economía andaluza, pero no la hubiese situado fuera de una realidad dependiente, aunque quizá sí que le habría permitido unas mayores cotas de redistribución del excedente y unas mejoras en la vida del pueblo andaluz, al nivel de Catalunya o Euskal Herria, las cuales asumirán el desarrollo industrial en lugar de Andalucía por ser más conveniente para el capitalismo español y europeo.

En el siglo XX, Andalucía ya queda consolidada como territorio periférico en la División Europea del Trabajo, y se da una nueva especialización de Andalucía. A partir de 1960, Andalucía abandona la monoespecialización para hacerlo de forma binaria, al comenzar un proceso de transformación a una economía especializada, además de en el sector agroexportador, en el turismo y el sector servicios.

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Mapa de Andalucía, elaborado y publicado por el sevillano Jerónimo de Chaves en 1579. FUENTE: Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía

Por tanto, efectivamente la especialización de la economía andaluza en el siglo XXI es en los sectores agrícola, exportador y turístico – y los sectores aparejados a este como la construcción, el mercado inmobiliario, la hostelería, etc. – que aparecen especialmente hipertrofiados en un estudio de la estructura económica andaluza, además de un suministro de fuerza de trabajo a los países centrales.

La cuestión es que no existe alternativa en estos sectores en cuanto a lo que se haga sea profundizar la especialización de la economía andaluza en éstos, puesto que son sectores (el primario y el terciario) profundamente dependientes de las economías centrales imperialistas; ahondar en la profundización en estos sectores en vez de una apuesta por la industrialización y la diversificación económica sería cometer los mismos errores que se han cometido en países como Venezuela, que sufre una guerra económica extremadamente intensa que es sólo posible en cuanto a que se trata de una economía monoespecializada en la exportación de petróleo, así pues, aunque esté en propiedad estatal y eso haya permitido redistribuir los excedentes a corto plazo, a largo plazo sigue suponiendo una realidad periférica y dependiente, inestable y fácilmente subyugable, como lamentablemente estamos observando.

Sin contar que la especialización en dichos sectores lleva forzosamente aparejadas altas tasas de desempleo – provocado por la falta de sector industrial/productivo, estacionalidad laboral y una gran fragilidad económica que puede hacer estragos en la economía andaluza en las etapas de crisis, ya que es precisamente en las crisis donde la condición de periferia se manifiesta de una forma más clara; al encontrarse la periferia en una condición de dependencia de los centros imperialistas, una vez instalados en la crisis, las economías del centro se contraen, y como consecuencia los excedentes que eran repartidos por sus élites a la clase obrera y otros sectores populares se reducen y, con ella, su capacidad económica afectando a su margen para viajar y así como para consumir productos – lo cual afecta al carácter agroexportador.

Además, el crecimiento en sectores dependientes no garantiza de forma alguna el desarrollo, sino que asistiríamos “a lo que Gunder Frank llama el ‘desarrollo del subdesarrollo’, es decir, mientras que en el centro del crecimiento es desarrollo, esto es, que integra, en la periferia el crecimiento no es desarrollo, porque desarticula” (Amin, 1979, p. 30). “Habrá, pues, un ‘desarrollo dentro del subdesarrollo’, esto es, un crecimiento desarticulado que bloquea, que impide el paso a un crecimiento autocentrado y autodinámico” (Alburquerque & Ramos, 1980, p. 567).

La alternativa, por tanto, no se encuentra en ahondar en la especialización que actualmente tiene la economía andaluza, sino en un proceso de industrialización y de diversificación de la economía. No se trata de aplicar recetas desarrollistas industriales del pasado – del que alguna manera los “polos industriales” andaluces del franquismo son deudores – pero sí de plantear una alternativa industrializadora que puede y debe respetar el medio ambiente, por la soberanía energética, y por un fuerte impulso a la investigación tecnológica. Da mucha tristeza contemplar como, por ejemplo, el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) de Málaga es un auténtico nicho de precariedad laboral juvenil controlada por empresas, muchas de ellas multinacionales, mimadas con subvenciones y beneficios fiscales.

La conclusión es que los ejes de la economía andaluza, la agricultura y el turismo, son los que aceleran un futurible funesto. Tenemos el riesgo de “morir de éxito”, de que sea precisamente el crecimiento de nuestros principales sectores económicos lo que nos termine matando. Lo cual, ni mucho menos, significa el abandono de los mismos: es necesaria una reforma agraria que permita una planificación de la producción y la introducción de técnicas y maquinaria puntera. Una planificación económica que use criterios democráticos, que asegure cada vez más el control obrero y popular, que por supuesto genere empleo de calidad y estable, que haga reinvertir los excedentes en mejorar la producción y en mantener unos servicios públicos dignos y de calidad para el conjunto del pueblo andaluz. Además, es necesario que este proceso siga criterios ecológicos, pues subvertir la realidad periférica de Andalucía no servirá de nada si no subvertimos la catástrofe climática. Por tanto, este nuevo modelo de producción agrícola debe estar acompañado de técnicas que permitan un menor consumo de agua, y un uso de la tierra que permita volver a tener amplias superficies forestales, repoblados con especies autóctonas y que aminoren el proceso de desertización que acecha a nuestra tierra.

De igual forma, el turismo no es malo per se, sino que es el modelo de explotación turística llevado a cabo hasta ahora, sin respeto alguno por nuestro entorno, ciudades y ciudadanía, el que tiene consecuencias tan funestas. El desarrollo de nuestras ciudades se encuentra totalmente sometido a los designios del turismo, y estas dinámicas expulsan a nuestro pueblo trabajador a las periferias de sus propias ciudades por el proceso de gentrificación. Debemos apostar por un modelo turístico que se integre en nuestra realidad, y no que nuestra realidad se encuentre sometida al turismo. Así como un turismo sostenible ecológicamente, pues recordemos que el turista que visita Andalucía consume entre 450 y 800 litros de agua por cada día que disfruta de sus vacaciones. Sin embargo, un residente andaluz gasta una media de 132 litros de agua diarios.

Pero si nos limitamos a reformar estos dos sectores seguiremos siendo una economía “ecológica y sosteniblemente dependiente”. Es fundamental el trabajar una serie de puntos ineludibles para escapar de esa condición de colonia interna y de periferia:

La emancipación nacional de Andalucía, en tanto que el Estado Español y la Unión Europea dominen políticamente a Andalucía, ésta no tiene futuro ni alternativa, pues todo intento de subvertir la realidad existente será aplastado tal y como establecen los diferentes marcos legales impuestos por la oligarquía española y el bloque imperialista europeo. Sólo a través de la soberanía nacional, la construcción de herramientas soberanas que garanticen la autodeterminación y soberanía nacional de Andalucía, podrán darse pasos de cara a desarrollar Andalucía.

La existencia del “ente autónomo” andaluz no ha hecho más que incidir en nuestro endémico y peculiar desarrollo del subdesarrollo. Las políticas públicas de la Junta de Andalucía se han dedicado a primar y a regar con subvenciones la especulación y el beneficio rápido de astutos inversores. Los últimos planes económicos de la Junta han ido en la línea de situarnos como “potencia olivarera” – como si todavía fuéramos la Bética que tenía que suministrar aceite a Roma, de primar inversiones especulativas y antiecológicas en la minería (MATSA) o en atraer multinacionales que, una vez han percibido beneficios o subvenciones, deslocalizan la producción. El último caso lo tenemos en Gádor (Almería), con la multinacional cementera mexicana CEMEX.

La emancipación económica y social, una estrategia socialista: si algo debemos aprender de los procesos de descolonización del pasado siglo es que la emancipación política no necesariamente implica emancipación económica y justicia social. Y es que muchos países surgidos tras la descolonización intentaron entrar en la vía del desarrollo una vez independizados, y la situación posterior de dichos países puso de manifiesto que las condiciones de dependencia y el desarrollo desigual no se explican en base a una inferioridad en las magnitudes económicas, el crecimiento económico no lleva necesariamente aparejado el progreso – no se trata de una cuestión cuantitativa, sino cualitativa – y que no son factores internos los que determinan el proceso de desarrollo (Braña, et al., 1976, p. 121). No se trata de sustituir una élite por otra ni una burguesía por otra, sino que el camino de desarrollo andaluz ha de ser anticapitalista y feminista, ya que solo desde la nacionalización de la tierra y de los sectores estratégicos y desde el control democrático, obrero y popular se podrán llevar a cabo unas inversiones y unas políticas públicas ajenas a criterios especulativos, de beneficio rápido y fácil del capitalismo, especialmente del capitalismo neoliberal. Necesitamos una estrategia socialista y feminista que no vea a las mujeres, especialmente a las migrantes, como un ejército de reserva a las que no solo se puede explotar extrayendo pingües plusvalías, sino también explotar sexualmente, adueñándose de sus cuerpos, convirtiéndolas en meras máquinas para la producción y el goce del empresario.

La desconexión, una alianza anti-imperialista de los pueblos oprimidos: así pues, en tanto que nuestra economía fuese dependiente de las economías centrales imperialistas, nos sería imposible generar desarrollo autocentrado y dinámico, diversificando nuestra economía dentro de una estrategia socialista, se hace necesario explotar la vía que atisbaba Samir Amin en su Teoría de la Desconexión: que los Países del Sur (periferias) corten sus amarras de dependencia e intercambio desigual con las Potencias del Norte (centros imperialistas) y apuesten por una propuesta propia basada en el intercambio horizontal entre los países periféricos. Somos un país con doble vertiente, atlántica y mediterránea, debemos mirar al Mediterráneo y al Atlántico (América Latina) para subvertir el orden imperialista global, construyendo herramientas de cooperación y economías basadas en relaciones igualitarias y beneficiosas entre nuestros países; no podemos encaminarnos solos en esta vía, sino que necesitamos de otras periferias oprimidas dispuestas a construir una realidad alternativa a la hegemonía capitalista de los países centrales imperialistas que nos condena a una situación de miseria, dependencia, marginación y subalternidad.

Por Antonio Torres “Antón” y Manuel Ares

BIBLIOGRAFÍA:

  • Alburquerque, F. (1984). Andalucía, un desarrollo difícil. Revista de Estudios Andaluces, 59-72.
  • Arenas, C. (2016). Poder, economía y sociedad en el sur. Historia e instituciones del capitalismo andaluz”, Centro de Estudios Andaluces.
  • Delgado, M. (1981). Dependencia y marginación de la economía andaluza. Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba.
  • González, P. (1965). La democracia en México, México DF: Ediciones Era SA.
  • Gunder Frank, A. (1974). El desarrollo del subdesarrollo. Madrid: ZERO SA.
  • Moreno, I. (1991). Desarrollo del capitalismo agrario y mercado de trabajo en Andalucía. Revista de Estudios Regionales, 19-29.

Elecciones municipales en Bélgica: avance del PTB en todas las grandes ciudades

Durante las elecciones municipales del pasado 14 de octubre, el Partido del Trabajo de Bélgica (PTB), el único partido nacional belga, logró un gran avance en las ciudades más importantes de Flandes y siguió progresando en Bruselas y Valonia. Destacan los resultados de Bruselas, la capital de Europa, con un 11’6%; Amberes, la segunda ciudad portuaria de Europa, con un 8’7%; las dos ciudades más importantes de Valonia: Lieja, con un 16’3% y Charleroi, con un 15’7%; y Gante, la segunda ciudad más grande de Flandes, con un 7’1%.

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Peter Mertens, Presidente del Partido del Trabajo de Bélgica (PTB-PVDA), dando un discurso en flamenco

“Hemos logrado nuestros objetivos en todo el país”, dijo Peter Mertens, Presidente del PTB. “Por primera vez, hemos pasado de ser un fenómeno urbano basado esencialmente en Amberes y Lieja a lograr un gran avance en casi todas las ciudades medianas y grandes de Valonia, la Región de Bruselas y Flandes. Hemos pasado de 50 a 156 representantes públicos”.

En Amberes, el PTB obtuvo el 8’7% de los votos, lo que se traduce en 4 concejales y 19 representantes en los Consejos de Distrito (la ciudad está dividida en 9 distritos). “La ciudad de Amberes fue la batalla más difícil”, afirma Peter Mertens. “La N-VA (Nueva Alianza Flamenca, del alcalde Bart De Wever) llevó a cabo la campaña más cara de la Historia y mantuvo sus posiciones sorprendentemente bien. En este contexto, por supuesto, estamos satisfechos de aún haber logrado un progreso”.

Por primera vez, el PTB entra en el ayuntamiento de las capitales de provincia de Gante (3 representantes), Lovaina (1), Hasselt (2), y obtiene igualmente su primer escaño en 6 de las principales ciudades medianas de Flandes. “Con el avance en estas ciudades, el PTB está en camino de obtener por primera vez en su Historia, en las elecciones federales y regionales de 2019, representantes en el norte del país, en los parlamentos federal y flamenco”, señaló Peter Mertens.

En la Región de Bruselas, el PTB obtiene del 10% al 15% en los municipios más grandes, pasando de 2 concejales en 2 municipios a 36 concejales en 7 municipios, logrando así una notable presencia local en la ciudad de Bruselas, Anderlecht, Molenbeek, Schaerbeek, Saint-Gilles, Forest e Ixelles.

En Valonia, el PTB ha obtenido más del 15% en Lieja (tercera fuerza), Charleroi (segunda fuerza) y La Louvière (segunda fuerza), y en el Cinturón Rojo de Lieja ha obtenido un resultado del 25% en localidades como Herstal y Seraing. El PTB también obtuvo 3 representanes en las capitales de provincia de Namur y Mons, logrando concejales por primera vez en Huy, Tournal y Verviers. En el conjunto de Valonia, el PTB pasa de 14 a 78 representantes.

Hemos logrado que se impongan temas como la vivienda social de calidad

“Durante la campaña electoral los partidos tradicionales discutieron largo y tendido sobre puestos y coaliciones. Por su parte, el PTB se focalizó en cuestiones de fondo”, dice Raoul Hedebouw, Portavoz Nacional del PTB. “Hemos logrado que se hayan abordado temas que no habrían tenido eco de no ser por nosotros: la vivienda social de calidad, el transporte público urbano gratuito y su importancia ecológica, la gobernabilidad – exigiendo reducir a la mitad los salarios de los alcaldes de las grandes ciudades, porque los representantes públicos deben vivir como el pueblo y no en otro mundo”.

En general, Los Verdes también han logrado buenos resultados, mientras que los socialdemócratas retroceden. Bajan significativamente en Flandes, mientras que en Bruselas y Valonia, aunque el PS está en descenso, sigue siendo el partido más votado en muchas ciudades. En Flandes, la corriente general es derechista, gracias a un fuerte partido nacionalista de derechas (la N-VA) y a un creciente partido de extrema derecha nacionalista llamado “Vlaams Belang”, que han obtenido en suma el 45% de los votos en la ciudad de Amberes. “En estos tiempos difíciles, nuestro progreso es motivo de optimismo. Creemos que es vital sembrar las semillas de la resistencia, ir a contracorriente en los barrios, en las empresas”, afirma Peter Mertens.

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Cartel francófono de agradecimiento a los votantes tras los resultados del PTB en las recientes elecciones municipales celebradas en Bélgica

“Tenemos una importante responsabilidad como fuerza emergente de la izquierda. Una importante responsabilidad que se concretará primero en la lucha. Todos nuestros cargos públicos y nuestro Partido estarán al servicio de las luchas sociales y nacionales. Nuestro progreso electoral debe reflejarse en un aumento de la resistencia social. En 3 años, casi 9.000 millones de euros han pasado de los salarios a los beneficios empresariales. Los trabajadores deben recuperar esta riqueza. Y las elecciones no son suficiente”, afirma Raoul Hedebouw.

“Me gustaría agradecer de todo corazón a nuestros 14.000 miembros el trabajo que han realizado en esta campaña. El PTB siguió creciendo durante la campaña. Nos hemos hecho más fuertes en miembros, en secciones y especialmente a nivel ideológico y de actividad. Muchas gracias a todo el mundo por vuestros esfuerzos”, concluyó Peter Mertens.

FUENTE: Web del PTB