#ElesNão: el auge de los Bolsonaros

En la Universidad Nacional de Rosario, en Argentina, conocí a un consultor político muy diferente, Fernando Aguilar: un argentino campeón latinoamericano de go – juego milenario chino de tablero. Nuestro amigo tiene una particularidad muy interesante: utiliza los conocimientos del go en la asesoría política, y en esta oportunidad me valdré de sus conceptos para tratar de analizar lo que está sucediendo con algunos fenómenos políticos de la región y el mundo.

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El ex-capitán Jair Bolsonaro, candidato ultraderechista a la Presidencia de la República Federativa de Brasil.

El go es un juego de estrategia cuyo objetivo es conquistar territorios, rodeando a nuestro adversario y entendiendo que vamos a tener que convivir con él en el mismo espacio físico, ya que en la partida no se eliminan los oponentes, solo se ganan espacios.

El triunfo que se registró en la primera vuelta de las elecciones brasileñas del ultraderechista Jair Bolsonaro no fue una sorpresa, lo adelantaban las encuestas, pero sí sorprendió mucho el caudal de votos obtenidos, que lo dejaron incluso al borde de conquistar la Presidencia de Brasil en primera vuelta.

Este candidato, en cuyo pensamiento encontramos posiciones fascistas, favorables a la tortura y la violación de los derechos humanos, homofóbicas, racistas y misóginas, entre otros tantos “galardones” que marcan su carrera política, cuenta con un apoyo popular abrumador.

Pero si bien el auge de un personaje como Bolsonaro es preocupante, no podemos olvidar otros fenómenos de crecimiento de opciones lindantes al fascismo y a la discriminación, quizás no tan extremistas como la del líder brasileño, pero sí que encienden una luz de alarma que debemos atender.

El crecimiento del fascismo y de las derechas más conservadoras, con tintes xenófobos, es un fenómeno que revivió desde hace algunos años en Europa y que parece llegar ahora nuevamente a América Latina. Pero para que esto ocurra, para que esos territorios se conquisten, tiene que haber un espacio vacío.

Los gobiernos progresistas de América Latina en los últimos años se ocuparon (por lo general y con matices, de acuerdo al país) de la baja del desempleo, de reducir la pobreza y de generar derechos para construir sociedades más igualitarias – leyes de matrimonio para personas del mismo sexo, legalización del aborto, normativas de protección a trabajadores, mejoras en educación, salud, en igualdad de género y en políticas sociales, fundamentalmente.

“El rigor es conservador y la creatividad, progresista”, dice Luis Arroyo en su libro “El poder político en escena”. Y en ese rigor ha basado su estrategia la derecha regional. En primera instancia haciendo política desde la Justicia, denunciando hechos de corrupción (probados, presuntos y falsos, todos les sirven por igual); en segundo término, desacreditando el sistema político y la figura del actor político, sumado a la generación de “outsiders” que llegan a la política negando ser políticos para “salvar” el sistema (generalmente personajes millonarios que aseguran que administrarán el Gobierno en forma idéntica a sus empresas); en tercer término la seguridad, prometen terminar con la delincuencia aplicando mano dura.

Estos elementos se ven amplificados por lo general, por los grandes medios de comunicación, que mayoritariamente en América Latina están en manos de empresarios de derecha, y que también juegan su papel con las tan antiguas como novedosas “fake news”.

Ante este escenario gran parte de la ciudadanía, que ya hizo suyos determinados logros y no cree que pueda perderlos, hastiada de ver en los grandes medios de comunicación cómo el sistema político se corrompe y se enriquece, temiendo por su seguridad física ante el incremento de la violencia que nos muestra diariamente la crónica roja, opta como gobernante – citando al asesor demócrata estadounidense George Lakoff – por el padre estricto que nos pueda liberar de estos martirios y allí están ellos, los Bolsonaros del mundo, dispuestos a llevar a los pueblos a una nueva era hitleriana.

Será rol no solo de los sectores políticos progresistas, sino de la sociedad civil organizada el recordar la Historia de América Latina y sus padecimientos, el bregar por sociedades más igualitarias, en donde la raza, la opción sexual o la pobreza no sean impedimentos, en donde nadie sea más que nadie, en donde se puedan mantener las libertades y todos valgamos igual.

Por Marcel Lhermitte

Consultor en Comunicación Política y Campañas Electorales

Periodista, licenciado en Ciencias de la Comunicación y Magister en Comunicación Política y Gestión de Campañas Electorales. Ha asesorado a decenas de candidatos y colectivos progresistas fundamentalmente en Uruguay, Chile y Francia.

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En las elecciones: ¡hacia la liberación de Andalucía!

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Logotipo de NA

El 30 de septiembre de 2018, la Comisión Nacional de Nación Andaluza se reunió en sesión extraordinaria para abordar, entre otras cuestiones, la preparación de las candidaturas de NA a las elecciones autonómicas. Sobre esta cuestión queremos manifestar públicamente:

En estas semanas hemos podido constatar la simpatía que en amplios sectores de la izquierda soberanista andaluza ha levantado nuestra decisión de presentarnos a estas elecciones autonómicas. Un hecho que nos hace pensar que hemos acertado en nuestra decisión pero que – somos conscientes – implica una mayor responsabilidad y precisión en el proceso que iniciamos.

Desde las Asambleas Locales de NA estamos empezando a tejer lazos de colaboración y unidad popular con colectivos locales e individualidades que se han mostrado dispuestas a trabajar con nosotras, codo con codo, para conseguir candidaturas amplias de la izquierda independentista, anticapitalista y feminista. Vamos a seguir profundizando en los próximos días en la ampliación y profundización de este trabajo.

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Por desgracia, las conversaciones que solicitamos iniciar con Asamblea de Andalucía y Jaleo!!! no se han podido llevar a cabo, puesto que ambos colectivos han declinado la invitación de Nación Andaluza a participar en la construcción de unas candidaturas amplias de carácter soberanista y anticapitalista para estas elecciones. Desde NA lamentamos esta oportunidad perdida.

La Comisión Nacional de NA ha elegido de entre las propuestas presentadas como lema general de la campaña: “Hacia la liberación de Andalucía”. Entendemos que no hay mejor resumen de nuestros objetivos y nuestra razón de ser: la lucha por la liberación social, nacional y feminista del Pueblo Trabajador Andaluz.

En las elecciones andaluzas, ¡hacia la liberación de Andalucía!

Comisión Nacional de NACIÓN ANDALUZA

Granada, 30 de Septiembre de 2018

Declaración de la Coordinadora Nacional de Asamblea de Andalucía ante las próximas elecciones autonómicas

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Ante la convocatoria de elecciones anticipadas al Parlamento de Andalucía, la Coordinadora Nacional de Asamblea de Andalucía quiere hacer público lo siguiente:

Constatamos como, una vez más, el PSOE – que es el partido que gobierna Andalucía desde la llamada “Transición política” – realiza la convocatoria de elecciones con el único criterio de beneficiar sus intereses de partido intentando perpetuar el régimen clientelar, corrupto y sometido a los intereses de la gran banca y las grandes corporaciones empresariales que ha venido construyendo a lo largo de casi 4 décadas. Un régimen que es el principal responsable de que, más de 35 años después de constituirse la Junta de Andalucía, este país nuestro continúe en la “Tercera División” de las nacionalidades y regiones del Estado Español y de Europa. La elección, además, del domingo inmediatamente anterior al 4 de Diciembre para la celebración de las elecciones denota la intención de apropiarse de esa fecha simbólica, vaciándola de contenido político y reivindicativo.

El régimen pesoísta intenta perpetuarse y, lamentablemente, tiene muchas posibilidades de lograrlo en las próximas elecciones incluso si no consigue la mayoría absoluta. Hasta ahora, siempre que le ha sido necesario al PSOE han acudido a apoyarlo otros partidos (en distintas épocas: PA, IU y Ciudadanos) que actuaron de muleta y “tontos útiles” más allá de la retórica con que cada uno de ellos intentó ocultar su entreguismo y subalternidad. Nada nos hace pensar que ahora será distinto. La declaración de líderes tanto de Ciudadanos como de Adelante Andalucía (la nueva versión de Unidos Podemos con algunos leves toques de andalucismo), afirmando que en ningún caso gobernarán con el PSOE, no garantiza nada: acuerdos de legislatura o, como más probablemente ocurrirá, de investidura, tendrían un resultado muy similar. Y no hay que olvidar que los acuerdos en Andalucía serán muy posiblemente moneda de cambio en las estrategias de todos los partidos estatales de cara a las próximas elecciones generales, municipales y de las comunidades autónomas de segundo nivel.

Por lo que, muy probablemente, volveremos a sufrir varios meses de paralización de la administración andaluza en espera de lo que interese a los partidos a nivel estatal en los ámbitos territoriales no andaluces según sean los resultados en las correspondientes elecciones. A este respecto, volverá a visibilizarse con claridad la subordinación política de Andalucía.

Ante estas elecciones, Asamblea de Andalucía no apoyará y tampoco se involucrará en ninguna opción electoral porque las existentes o no consideran a Andalucía como sujeto político nacional, con derecho a decidir soberanamente sobre sus problemas, o carecen de la solidez y el trabajo previo necesario para constituir un referente capaz de ilusionar a los sectores más conscientes y luchadores de nuestro pueblo. En lo que respecta a Adelante Andalucía, cuya formación fue saludada con esperanza por determinados grupos y personas andalucistas, algunos de los cuales se han incorporado a la coalición aunque en posición claramente subalterna, creemos que no se diferencia en gran cosa de la “Convocatoria por Andalucía” que hace años impulsó IU (en realidad, el PCE). No dudamos que existan en Adelante Andalucía individualidades y grupos de base que aspiren a mejorar las condiciones de vida de los andaluces y sean refractarios a alianzas con el PSOE de Susana Díaz, pero nada nos hace pensar que tengan suficiente fuerza como para quebrar las estrategias estatales de Podemos y de IU; estrategias que pasan por alianzas con el PSOE al que han legitimado no considerándolo ya parte de la “casta” política sino como partido de izquierda (¡!). Evidentemente, esta estrategia no es compatible, más allá de la retórica mitinera, con la definición como objetivo principal en Andalucía de la eliminación del régimen pesoísta, que es el principal responsable de que continuemos en la dependencia económica, la subordinación política y la alienación cultural. Si Ciudadanos no acepta renovar su pacto con Susana Díaz después de las elecciones y, en cambio, pudieran formar una mayoría parlamentaria junto al PP, no dudamos que Adelante Andalucía facilitaría un nuevo gobierno en solitario del PSOE a través de un acuerdo de legislatura o, más probablemente, de investidura, que tratarían de “vender” como el medio de que “no gobierne la derecha”, como si los sucesivos gobiernos pesoístas, y en especial el de Susana Díaz, no practicaran una política de derecha.

Por otra parte, en su manifiesto fundacional es flagrante la ausencia de diagnósticos, definición y ejes programático y conceptos como “nación”, “soberanía política” y otros que consideramos esenciales, lo que se intentó contrapesar con un lenguaje lleno de tópicos y retórica insustancial.

Carencias que tampoco han sido cubiertas por la posterior publicación de un programa de centenares de “medidas concretas” sin apenas conexión entre ellas, la mayoría de las cuales no son otra cosa que expresión de deseos o peticiones al Gobierno de España, ya que en el muy limitado marco de la “autonomía” actual no existen competencias para que pudieran ser acordadas en el Parlamento de Andalucía incluso si existiera la mayoría parlamentaria necesaria, con lo que queda evidente que sin avanzar en la soberanía, sin ampliar el autogobierno andaluz todo lo que fuera necesario, cualquier aspiración a transformar significativamente Andalucía es pura ficción o un engaño (o autoengaño). Y nada, en ninguno de los documentos de Adelante Andalucía se dice explícitamente la necesidad no solo de apear al PSOE de la Junta de Andalucía sino de conquistar los instrumentos jurídico-políticos necesarios para hacer posibles las transformaciones necesarias, es decir, de romper el actual marco de la “autonomía”. Por otra parte, a las elecciones del 2D se presentan, coaligados o en solitario, diversos partidos y organizaciones que se definen como soberanistas (en diversas versiones del soberanismo). Les deseamos suerte, pero creemos que no se dan actualmente las condiciones objetivas ni subjetivas como para que puedan ser consideradas opciones útiles por una parte significativa (o incluso minoritaria) del electorado. En el contexto presente, consideramos que la presentación de estas candidaturas es fruto del voluntarismo o de un análisis no correcto de la situación de nuestro pueblo, por lo que las entendemos como un esfuerzo que puede ser bienintencionado pero que se mostrará estéril, dado, además, los escasos medios para contrarrestar la propaganda de los partidos del sistema, apenas será posible difundir las ideas del soberanismo andaluz más allá de los reducidos círculos ya situados en éste. Por diversas razones no se ha realizado (o no ha sido posible realizar), y en ello asumimos como colectivo nuestra parte de responsabilidad, el suficiente trabajo previo de concienciación, ni las candidaturas que se presentan han sido resultado de asambleas populares en el marco de movilizaciones por parte de movimientos sociales. En estas condiciones, Asamblea de Andalucía decidió no participar en ninguno de estos proyectos, a pesar de las invitaciones que se nos hicieron para ello.

¿Qué proponemos desde Asamblea de Andalucía?

Antes de nada, queremos afirmar que la no participación en proyectos electorales no significa para AdA pasividad ni aplazamiento de tareas hasta que las elecciones tengan lugar. Por el contrario, es nuestra intención intensificar nuestra intervención política y confluir con otros soberanistas – sean o no miembros de organizaciones así definidas – en el seno de movimientos sociales y plataformas sectoriales. Es la confluencia “por abajo” y la influencia real de los soberanistas dentro de los movimientos y organizaciones sociales lo que hará avanzar al soberanismo e incluso, potencialmente, hacer posible contextos en que sea algo más que puramente testimonial el intento de acceder a instituciones políticas mediante comicios electorales. La activación del municipalismo, entendido no solo como lo referido a los ayuntamientos sino a todos los problemas y aspiraciones de ámbito local, es una de nuestras prioridades, así como la de apoyar e involucrarnos en espacios y proyectos, tanto en lo político como en lo económico y cultural, que respondan a una lógica diferente a la del capitalismo y su ideología de la mercantilización globalista. Espacios y proyectos que prefiguren una sociedad andaluza basada en los valores de nuestra cultura y alejada de la que hoy es presentada desde el sistema y el régimen político como la más adecuada e incluso como la única posible. A estas confluencias siempre estará dispuesta Asamblea de Andalucía. Es a esta confluencia a la que invita nuestro colectivo. Y también a estar presente en la organización de movilizaciones soberanistas como las de nuestro Día Nacional de Andalucía (el mismo 4 de Diciembre o en la fecha más adecuada más cercana a éste) y otras que sea conveniente y posible organizar, siempre que tengan como eje la reivindicación de la soberanía y se pueda garantizar en ellas la no manipulación partidista.

Lo hacemos público en Andalucía, a 15 de octubre de 2018

¡Viva Andalucía Libre y Soberana!

Andalucía: alternativas a la especialización económica, hacia una estrategia socialista de liberación

Estamos a las puertas de una nueva convocatoria electoral al Parlamento de Andalucía, más allá de las proclamas y de los discursos encendidos que caracterizan las campañas electorales, se necesitan reflexiones serias y serenas sobre nuestra realidad; una realidad cruda, una realidad de explotación y opresión que muchos de los candidatos y candidatas a esas elecciones o bien obviarán o señalarán superficialmente. Por eso, tenemos que agradecer reflexiones como las que nos sugieren las compañeras Pastori, Libertad y Néstor en el artículo “Quienes trabajan la tierra: la explotación laboral en el campo andaluz”. Reflexiones como éstas sacan una fotografía molesta para quienes defienden el actual statu quo andaluz ya sea desde posiciones triunfalistas vinculadas al régimen del PSOE en Andalucía, o desde las nuevas tendencias recentralizadoras y nacionalistas españolas, cada vez menos acomplejadas; ambas posiciones son las dos caras de la misma moneda.

Sin embargo, asumiendo la fotografía de la realidad hecha por las compañeras, existe la necesidad de ir más allá del retrato. Sin duda, son necesarios buenos diagnósticos, pero las personas enfermas no se curan por el mero hecho de ser diagnosticadas correctamente, hay que ponerles un tratamiento, recetarles medicamentos, aplicar terapias, etc. Las compañeras indican la enfermedad andaluza, pero no el tratamiento. Concretando: ¿qué alternativas hay a la presente realidad de miseria, opresión y explotación en Andalucía? El presente artículo tiene pues por objeto partir de la realidad descrita por las compañeras y dar un paso más allá, un paso atrevido, pero necesario.

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Jornaleros andaluces durante la campaña de la aceituna de 2014. FOTO: “El Correo de Andalucía”

Andalucía efectivamente es una colonia interior, y lo es adecuándose por entero al concepto desarrollado por González (1965, págs. 89-90), el cual estudiaba cómo el “colonialismo” no es un fenómeno que ocurra solo a nivel internacional, sino que se da en el interior de un mismo Estado. Y, aunque en su momento la idea de colonialidad interna se vinculaba a la heterogeneidad étnica del Estado, como sucede en México y el resto de América Latina, lo cierto es que también existen colonias internas sin necesidad de heterogeneidad étnica, sino por la propia construcción histórica de dicho Estado. Andalucía se sitúa como colonia, primero castellana, y luego española y europea, desde su conquista, que se inicia con la caída del Reino de Córdoba en 1236 y culmina con la Toma de Granada en 1492. Y se sitúa como colonia puesto que la tierra conquistada es insertada en la economía castellana como suministradora de materias primas y fuerza de trabajo. Es la forma en la que se inserta Andalucía en la Corona de Castilla la que la dota de un realidad económica y material propia, distinta, insertada como periferia.

En esta introducción de Andalucía a la Corona castellana y el intento de establecer el poder feudal en tierra conquistada, Moreno (1991, pág. 20) atisbaba el nacimiento del “capitalismo agrario”, pues, “la política repobladora ha de hacerse (…) con hombres libres”, ya que sólo esa condición podría hacer a un hombre trasladarse a la repoblación, y esto genera que el vasallaje – pilar de la Edad Media europea y del feudalismo – fuese inexistente en Andalucía. Así pues, el campo andaluz garantizaba el suministro de productos agrícolas a Castilla, al superar la producción agrícola por mucho a la de otros territorios de la Corona de Castilla. “Andalucía, ocupando el 18’4% de las tierras productivas de la Corona, produce el 28% del excedente agrícola obtenido en ella” (Delgado, 1981, pág. 27).

Efectivamente nos encontramos ante una colonia interna, aunque quedará en buena medida olvidada tras la invasión de América, pues las colonias americanas absorberán buena parte de este papel suministrador. Lo cierto es que esta condición de colonia interna está estrechamente vinculada a la de periferia, no se puede ser colonia interna sin estar situada como periferia, puesto que es su realidad periférica en el interior de un Estado (o de una realidad política) la que la sitúa como colonia interna, y no externa.

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Vista habitual de un chiringuito de Málaga, donde es habitual encontrarse falta de personal para el volumen habitual de clientela, además de sueldos irrisorios y condiciones abusivas. FOTO: Álex Zea (La Opinión de Málaga)

Andalucía es, por tanto, colonia interna y periferia del capitalismo español, que a su vez se introduce como “semiperiferia” en el capitalismo europeo (Arenas, 2016, pág. 19).

El desarrollo del capitalismo andaluz, por tanto, siempre ha estado condicionado y sometido a intereses ajenos a Andalucía, así su especialización a lo largo de la Historia no ha sufrido grandes variaciones desde la conquista; si bien el intento industrializador del siglo XIX pudo haber llegado a suponer una diversificación de la economía andaluza, pero no la hubiese situado fuera de una realidad dependiente, aunque quizá sí que le habría permitido unas mayores cotas de redistribución del excedente y unas mejoras en la vida del pueblo andaluz, al nivel de Catalunya o Euskal Herria, las cuales asumirán el desarrollo industrial en lugar de Andalucía por ser más conveniente para el capitalismo español y europeo.

En el siglo XX, Andalucía ya queda consolidada como territorio periférico en la División Europea del Trabajo, y se da una nueva especialización de Andalucía. A partir de 1960, Andalucía abandona la monoespecialización para hacerlo de forma binaria, al comenzar un proceso de transformación a una economía especializada, además de en el sector agroexportador, en el turismo y el sector servicios.

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Mapa de Andalucía, elaborado y publicado por el sevillano Jerónimo de Chaves en 1579. FUENTE: Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía

Por tanto, efectivamente la especialización de la economía andaluza en el siglo XXI es en los sectores agrícola, exportador y turístico – y los sectores aparejados a este como la construcción, el mercado inmobiliario, la hostelería, etc. – que aparecen especialmente hipertrofiados en un estudio de la estructura económica andaluza, además de un suministro de fuerza de trabajo a los países centrales.

La cuestión es que no existe alternativa en estos sectores en cuanto a lo que se haga sea profundizar la especialización de la economía andaluza en éstos, puesto que son sectores (el primario y el terciario) profundamente dependientes de las economías centrales imperialistas; ahondar en la profundización en estos sectores en vez de una apuesta por la industrialización y la diversificación económica sería cometer los mismos errores que se han cometido en países como Venezuela, que sufre una guerra económica extremadamente intensa que es sólo posible en cuanto a que se trata de una economía monoespecializada en la exportación de petróleo, así pues, aunque esté en propiedad estatal y eso haya permitido redistribuir los excedentes a corto plazo, a largo plazo sigue suponiendo una realidad periférica y dependiente, inestable y fácilmente subyugable, como lamentablemente estamos observando.

Sin contar que la especialización en dichos sectores lleva forzosamente aparejadas altas tasas de desempleo – provocado por la falta de sector industrial/productivo, estacionalidad laboral y una gran fragilidad económica que puede hacer estragos en la economía andaluza en las etapas de crisis, ya que es precisamente en las crisis donde la condición de periferia se manifiesta de una forma más clara; al encontrarse la periferia en una condición de dependencia de los centros imperialistas, una vez instalados en la crisis, las economías del centro se contraen, y como consecuencia los excedentes que eran repartidos por sus élites a la clase obrera y otros sectores populares se reducen y, con ella, su capacidad económica afectando a su margen para viajar y así como para consumir productos – lo cual afecta al carácter agroexportador.

Además, el crecimiento en sectores dependientes no garantiza de forma alguna el desarrollo, sino que asistiríamos “a lo que Gunder Frank llama el ‘desarrollo del subdesarrollo’, es decir, mientras que en el centro del crecimiento es desarrollo, esto es, que integra, en la periferia el crecimiento no es desarrollo, porque desarticula” (Amin, 1979, p. 30). “Habrá, pues, un ‘desarrollo dentro del subdesarrollo’, esto es, un crecimiento desarticulado que bloquea, que impide el paso a un crecimiento autocentrado y autodinámico” (Alburquerque & Ramos, 1980, p. 567).

La alternativa, por tanto, no se encuentra en ahondar en la especialización que actualmente tiene la economía andaluza, sino en un proceso de industrialización y de diversificación de la economía. No se trata de aplicar recetas desarrollistas industriales del pasado – del que alguna manera los “polos industriales” andaluces del franquismo son deudores – pero sí de plantear una alternativa industrializadora que puede y debe respetar el medio ambiente, por la soberanía energética, y por un fuerte impulso a la investigación tecnológica. Da mucha tristeza contemplar como, por ejemplo, el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) de Málaga es un auténtico nicho de precariedad laboral juvenil controlada por empresas, muchas de ellas multinacionales, mimadas con subvenciones y beneficios fiscales.

La conclusión es que los ejes de la economía andaluza, la agricultura y el turismo, son los que aceleran un futurible funesto. Tenemos el riesgo de “morir de éxito”, de que sea precisamente el crecimiento de nuestros principales sectores económicos lo que nos termine matando. Lo cual, ni mucho menos, significa el abandono de los mismos: es necesaria una reforma agraria que permita una planificación de la producción y la introducción de técnicas y maquinaria puntera. Una planificación económica que use criterios democráticos, que asegure cada vez más el control obrero y popular, que por supuesto genere empleo de calidad y estable, que haga reinvertir los excedentes en mejorar la producción y en mantener unos servicios públicos dignos y de calidad para el conjunto del pueblo andaluz. Además, es necesario que este proceso siga criterios ecológicos, pues subvertir la realidad periférica de Andalucía no servirá de nada si no subvertimos la catástrofe climática. Por tanto, este nuevo modelo de producción agrícola debe estar acompañado de técnicas que permitan un menor consumo de agua, y un uso de la tierra que permita volver a tener amplias superficies forestales, repoblados con especies autóctonas y que aminoren el proceso de desertización que acecha a nuestra tierra.

De igual forma, el turismo no es malo per se, sino que es el modelo de explotación turística llevado a cabo hasta ahora, sin respeto alguno por nuestro entorno, ciudades y ciudadanía, el que tiene consecuencias tan funestas. El desarrollo de nuestras ciudades se encuentra totalmente sometido a los designios del turismo, y estas dinámicas expulsan a nuestro pueblo trabajador a las periferias de sus propias ciudades por el proceso de gentrificación. Debemos apostar por un modelo turístico que se integre en nuestra realidad, y no que nuestra realidad se encuentre sometida al turismo. Así como un turismo sostenible ecológicamente, pues recordemos que el turista que visita Andalucía consume entre 450 y 800 litros de agua por cada día que disfruta de sus vacaciones. Sin embargo, un residente andaluz gasta una media de 132 litros de agua diarios.

Pero si nos limitamos a reformar estos dos sectores seguiremos siendo una economía “ecológica y sosteniblemente dependiente”. Es fundamental el trabajar una serie de puntos ineludibles para escapar de esa condición de colonia interna y de periferia:

La emancipación nacional de Andalucía, en tanto que el Estado Español y la Unión Europea dominen políticamente a Andalucía, ésta no tiene futuro ni alternativa, pues todo intento de subvertir la realidad existente será aplastado tal y como establecen los diferentes marcos legales impuestos por la oligarquía española y el bloque imperialista europeo. Sólo a través de la soberanía nacional, la construcción de herramientas soberanas que garanticen la autodeterminación y soberanía nacional de Andalucía, podrán darse pasos de cara a desarrollar Andalucía.

La existencia del “ente autónomo” andaluz no ha hecho más que incidir en nuestro endémico y peculiar desarrollo del subdesarrollo. Las políticas públicas de la Junta de Andalucía se han dedicado a primar y a regar con subvenciones la especulación y el beneficio rápido de astutos inversores. Los últimos planes económicos de la Junta han ido en la línea de situarnos como “potencia olivarera” – como si todavía fuéramos la Bética que tenía que suministrar aceite a Roma, de primar inversiones especulativas y antiecológicas en la minería (MATSA) o en atraer multinacionales que, una vez han percibido beneficios o subvenciones, deslocalizan la producción. El último caso lo tenemos en Gádor (Almería), con la multinacional cementera mexicana CEMEX.

La emancipación económica y social, una estrategia socialista: si algo debemos aprender de los procesos de descolonización del pasado siglo es que la emancipación política no necesariamente implica emancipación económica y justicia social. Y es que muchos países surgidos tras la descolonización intentaron entrar en la vía del desarrollo una vez independizados, y la situación posterior de dichos países puso de manifiesto que las condiciones de dependencia y el desarrollo desigual no se explican en base a una inferioridad en las magnitudes económicas, el crecimiento económico no lleva necesariamente aparejado el progreso – no se trata de una cuestión cuantitativa, sino cualitativa – y que no son factores internos los que determinan el proceso de desarrollo (Braña, et al., 1976, p. 121). No se trata de sustituir una élite por otra ni una burguesía por otra, sino que el camino de desarrollo andaluz ha de ser anticapitalista y feminista, ya que solo desde la nacionalización de la tierra y de los sectores estratégicos y desde el control democrático, obrero y popular se podrán llevar a cabo unas inversiones y unas políticas públicas ajenas a criterios especulativos, de beneficio rápido y fácil del capitalismo, especialmente del capitalismo neoliberal. Necesitamos una estrategia socialista y feminista que no vea a las mujeres, especialmente a las migrantes, como un ejército de reserva a las que no solo se puede explotar extrayendo pingües plusvalías, sino también explotar sexualmente, adueñándose de sus cuerpos, convirtiéndolas en meras máquinas para la producción y el goce del empresario.

La desconexión, una alianza anti-imperialista de los pueblos oprimidos: así pues, en tanto que nuestra economía fuese dependiente de las economías centrales imperialistas, nos sería imposible generar desarrollo autocentrado y dinámico, diversificando nuestra economía dentro de una estrategia socialista, se hace necesario explotar la vía que atisbaba Samir Amin en su Teoría de la Desconexión: que los Países del Sur (periferias) corten sus amarras de dependencia e intercambio desigual con las Potencias del Norte (centros imperialistas) y apuesten por una propuesta propia basada en el intercambio horizontal entre los países periféricos. Somos un país con doble vertiente, atlántica y mediterránea, debemos mirar al Mediterráneo y al Atlántico (América Latina) para subvertir el orden imperialista global, construyendo herramientas de cooperación y economías basadas en relaciones igualitarias y beneficiosas entre nuestros países; no podemos encaminarnos solos en esta vía, sino que necesitamos de otras periferias oprimidas dispuestas a construir una realidad alternativa a la hegemonía capitalista de los países centrales imperialistas que nos condena a una situación de miseria, dependencia, marginación y subalternidad.

Por Antonio Torres “Antón” y Manuel Ares

BIBLIOGRAFÍA:

  • Alburquerque, F. (1984). Andalucía, un desarrollo difícil. Revista de Estudios Andaluces, 59-72.
  • Arenas, C. (2016). Poder, economía y sociedad en el sur. Historia e instituciones del capitalismo andaluz”, Centro de Estudios Andaluces.
  • Delgado, M. (1981). Dependencia y marginación de la economía andaluza. Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba.
  • González, P. (1965). La democracia en México, México DF: Ediciones Era SA.
  • Gunder Frank, A. (1974). El desarrollo del subdesarrollo. Madrid: ZERO SA.
  • Moreno, I. (1991). Desarrollo del capitalismo agrario y mercado de trabajo en Andalucía. Revista de Estudios Regionales, 19-29.

Elecciones municipales en Bélgica: avance del PTB en todas las grandes ciudades

Durante las elecciones municipales del pasado 14 de octubre, el Partido del Trabajo de Bélgica (PTB), el único partido nacional belga, logró un gran avance en las ciudades más importantes de Flandes y siguió progresando en Bruselas y Valonia. Destacan los resultados de Bruselas, la capital de Europa, con un 11’6%; Amberes, la segunda ciudad portuaria de Europa, con un 8’7%; las dos ciudades más importantes de Valonia: Lieja, con un 16’3% y Charleroi, con un 15’7%; y Gante, la segunda ciudad más grande de Flandes, con un 7’1%.

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Peter Mertens, Presidente del Partido del Trabajo de Bélgica (PTB-PVDA), dando un discurso en flamenco

“Hemos logrado nuestros objetivos en todo el país”, dijo Peter Mertens, Presidente del PTB. “Por primera vez, hemos pasado de ser un fenómeno urbano basado esencialmente en Amberes y Lieja a lograr un gran avance en casi todas las ciudades medianas y grandes de Valonia, la Región de Bruselas y Flandes. Hemos pasado de 50 a 156 representantes públicos”.

En Amberes, el PTB obtuvo el 8’7% de los votos, lo que se traduce en 4 concejales y 19 representantes en los Consejos de Distrito (la ciudad está dividida en 9 distritos). “La ciudad de Amberes fue la batalla más difícil”, afirma Peter Mertens. “La N-VA (Nueva Alianza Flamenca, del alcalde Bart De Wever) llevó a cabo la campaña más cara de la Historia y mantuvo sus posiciones sorprendentemente bien. En este contexto, por supuesto, estamos satisfechos de aún haber logrado un progreso”.

Por primera vez, el PTB entra en el ayuntamiento de las capitales de provincia de Gante (3 representantes), Lovaina (1), Hasselt (2), y obtiene igualmente su primer escaño en 6 de las principales ciudades medianas de Flandes. “Con el avance en estas ciudades, el PTB está en camino de obtener por primera vez en su Historia, en las elecciones federales y regionales de 2019, representantes en el norte del país, en los parlamentos federal y flamenco”, señaló Peter Mertens.

En la Región de Bruselas, el PTB obtiene del 10% al 15% en los municipios más grandes, pasando de 2 concejales en 2 municipios a 36 concejales en 7 municipios, logrando así una notable presencia local en la ciudad de Bruselas, Anderlecht, Molenbeek, Schaerbeek, Saint-Gilles, Forest e Ixelles.

En Valonia, el PTB ha obtenido más del 15% en Lieja (tercera fuerza), Charleroi (segunda fuerza) y La Louvière (segunda fuerza), y en el Cinturón Rojo de Lieja ha obtenido un resultado del 25% en localidades como Herstal y Seraing. El PTB también obtuvo 3 representanes en las capitales de provincia de Namur y Mons, logrando concejales por primera vez en Huy, Tournal y Verviers. En el conjunto de Valonia, el PTB pasa de 14 a 78 representantes.

Hemos logrado que se impongan temas como la vivienda social de calidad

“Durante la campaña electoral los partidos tradicionales discutieron largo y tendido sobre puestos y coaliciones. Por su parte, el PTB se focalizó en cuestiones de fondo”, dice Raoul Hedebouw, Portavoz Nacional del PTB. “Hemos logrado que se hayan abordado temas que no habrían tenido eco de no ser por nosotros: la vivienda social de calidad, el transporte público urbano gratuito y su importancia ecológica, la gobernabilidad – exigiendo reducir a la mitad los salarios de los alcaldes de las grandes ciudades, porque los representantes públicos deben vivir como el pueblo y no en otro mundo”.

En general, Los Verdes también han logrado buenos resultados, mientras que los socialdemócratas retroceden. Bajan significativamente en Flandes, mientras que en Bruselas y Valonia, aunque el PS está en descenso, sigue siendo el partido más votado en muchas ciudades. En Flandes, la corriente general es derechista, gracias a un fuerte partido nacionalista de derechas (la N-VA) y a un creciente partido de extrema derecha nacionalista llamado “Vlaams Belang”, que han obtenido en suma el 45% de los votos en la ciudad de Amberes. “En estos tiempos difíciles, nuestro progreso es motivo de optimismo. Creemos que es vital sembrar las semillas de la resistencia, ir a contracorriente en los barrios, en las empresas”, afirma Peter Mertens.

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Cartel francófono de agradecimiento a los votantes tras los resultados del PTB en las recientes elecciones municipales celebradas en Bélgica

“Tenemos una importante responsabilidad como fuerza emergente de la izquierda. Una importante responsabilidad que se concretará primero en la lucha. Todos nuestros cargos públicos y nuestro Partido estarán al servicio de las luchas sociales y nacionales. Nuestro progreso electoral debe reflejarse en un aumento de la resistencia social. En 3 años, casi 9.000 millones de euros han pasado de los salarios a los beneficios empresariales. Los trabajadores deben recuperar esta riqueza. Y las elecciones no son suficiente”, afirma Raoul Hedebouw.

“Me gustaría agradecer de todo corazón a nuestros 14.000 miembros el trabajo que han realizado en esta campaña. El PTB siguió creciendo durante la campaña. Nos hemos hecho más fuertes en miembros, en secciones y especialmente a nivel ideológico y de actividad. Muchas gracias a todo el mundo por vuestros esfuerzos”, concluyó Peter Mertens.

FUENTE: Web del PTB

Adelante Andalucía: sin generosidad, sin ecologistas y sin andalucistas

No ha echado a andar todavía, como quien dice, la confluencia de IU, Podemos, Izquierda Andalucista, Primavera Andaluza y Equo y ya se ha caído el primer pasajero de la furgoneta con la que Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo van a dar la vuelta a Andalucía para presentar su proyecto por las 8 provincias de esta tierra tan grande como un país a la que le urge ser pensada como fin y no como objetivo para llegar a Madrid.

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Dirigentes de Equo, Izquierda Andalucista, Podemos, IU y Primavera Andaluza durante el acto de presentación de Adelante Andalucía en Córdoba

Sin salir de la estación, Equo se ha bajado motu proprio de la furgoneta molona y los andalucistas (Izquierda Andalucista y Primavera Andaluza) se han montado en la parte de atrás sin ningún puesto de salida en las listas electorales que se han negociado estos días. Mira que es difícil que algo pensado para ilusionar, desbordar a los partidos y entidades que conforman la confluencia Adelante Andalucía, agrandar el espacio electoral de Podemos e IU, reanimar a un electorado con los ánimos por los suelos y deseoso de encontrar una alternativa posible para que el cambio en Andalucía a 40 años de gobiernos del PSOE no tenga que pasar por la nueva derecha de Ciudadanos y la vieja del PP, ambas compitiendo entre sí a ver quién se queda con el votante más de ultraderecha, saliese tan mal, rozando lo grotesco.

¡Era todo tan bonito para ser verdad! La izquierda andaluza por fin reunida, tratándose de igual a igual, con respeto, colaborando y entendiendo que la pluralidad bien gestionada no suma, multiplica. Un sujeto político andaluz con lo mejor de la izquierda tradicional y de la nueva, del ecologismo y del patrimonio simbólico del andalucismo progresista que se ha salvado del desembarco del extinto Partido Andalucista. Todo aliñado con un plante de Teresa Rodríguez en Despeñaperros a los intentos de la dirección estatal de Podemos de negarle a Andalucía su carácter de nacionalidad histórica y una participación récord en el proceso de primarias donde los inscritos de Podemos le dijeron a Madrid que Andalucía es como la que más.

El sueño ha durado lo que dura la alegría en la casa de los pobres. Lo que han tardado Podemos e IU en repartirse entre ambos los futuros diputados que pronostican que podrán obtener con la suma de ambas formaciones. Si durante estos meses atrás, Adelante Andalucía parecía la suma de 5 actores políticos, en amor y compaña, las listas electorales vislumbran que todo queda reducido a Podemos e IU con un coro rociero de andalucistas en puestos simbólicos que en ningún caso, salvo que Adelante Andalucía obtenga mayoría absoluta, obtendrán representación en el Parlamento de Andalucía.

Eran los andalucistas los que le daban a Adelante Andalucía el aire de diferencia, lo que le hacía abrir el foco hacia sectores que sobrepasaban los límites electorales de IU y Podemos, lo que apegaba a la marca electoral a Andalucía y lo que hacía temblar al PSOE andaluz con perder la bandera verdiblanca que Susana Díaz arrumbó en el suelo para irse a Madrid a guerrear contra Pedro Sánchez, aliándose con los monstruos reaccionarios del Régimen del 78.

Sólo hubiera hecho falta que Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo hubieran mirado a Valencia; a Compromís, una coalición de ecologistas, valencianistas y de izquierda donde todos los reglamentos de la formación obligan a representar a todas sus partes en todos los procesos electorales. Cuando Compromís tenía 6 diputados en las Corts Valencianes, había 2 miembros de Iniciativa del Poble Valencià, formación con sólo el 35% de la militancia; 3 diputados del Bloc Nacionalista Valencià, que cuenta con el 60% del total de la militancia de la coalición, y un diputado de Els Verds, con sólo el 5% del peso total.

El alcalde de Valencia, Joan Ribó, es de Gent de Compromís, es decir, un independiente no adscrito a ninguna de las 3 formaciones que parieron el proyecto valenciano que lidera Mónica Oltra; el concejal de Movilidad del Ayuntamiento de Valencia, Giusseppe Grezzi, una de las figuras clave que le ha dado a Compromís un perfil ecologista, es de Els Verds, un partido valenciano que cabe en un taxi; y Mónica Oltra es la líder de la formación, más que probable futura Presidenta de la Generalitat Valenciana, siendo de IPV, el ala de izquierdas que suma un 35% de peso en una coalición donde la suma ha multiplicado y están representadas todas sus partes. Con la lógica de Podemos e IU, ni Joan Ribó sería alcalde de Valencia, ni Mónica Oltra sería Vicepresidenta del País Valencià, ni Giusseppe Grezzi hubiera revolucionado la movilidad en la capital del Turia.

La coalición de IU empezó a resquebrajarse porque el PCE empezó a aplicar su rodillo interno para anular a las minorías, hasta llegar a tener más militantes fuera o expulsados que en el seno de una coalición donde la ley del más fuerte ha sido la norma en más ocasiones de lo deseable. Adelante Andalucía nace con el mismo mal con el que nació IU: sin un reglamento que garantice la pluralidad de todas las partes del proyecto. Así, los aparatos de los partidos alfa de la coalición – en este caso, IU y Podemos – se adueñan de todo. Usan la diversidad como propaganda y el pluralismo mediático como relato mientras se comen solos los avíos del puchero.

Sin andalucistas y sin Equo, la suma de IU y Podemos equivale a Unidos Podemos con acento andaluz, no a un proyecto de suma de todos los actores de cambio que hay en Andalucía. Es una oportunidad perdida, la enésima, justo en el momento donde está emergiendo un andalucismo moderno, progresista, vinculado a las luchas materiales de hoy y no a los símbolos de la Transición.

Era difícil que se estropeara lo que parecía tan bonito. Era difícil pero la izquierda andaluza, una vez más, se ha superado a sí misma. ¡Lo que no consigan los aparatos de los partidos pensando en mantener sus liberados!

Por Raúl Solís

Nación Andaluza ante las próximas elecciones autonómicas

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A pesar de tener una fecha incierta, sabemos que las elecciones autonómicas se celebrarán en un momento aún no determinado entre noviembre de este año y marzo de 2019. Ante esta situación preelectoral, desde Nación Andaluza queremos manifestar:

La designación de la fecha para estas elecciones no responderá, una vez más, a los intereses y necesidades del Pueblo Trabajador Andaluz, sino a las necesidades del PSOE – pilar central del sostenimiento de la opresión de Andalucía – en su pugna con el resto de partidos del régimen para dirigir el gobiernillo delegado neocolonial de la Junta.

Solo hay un camino posible para la transformación de nuestra realidad: que el Pueblo Trabajador Andaluz tome las riendas de su destino. Mientras que éste no detente su soberanía perdida, será la burguesía, a través del Estado Español, los EEUU o la Unión Europea, quienes decidan las políticas fundamentales en Andalucía. La solución pasa por el reconocimiento de Andalucía como nación y por el ejercicio de nuestra soberanía nacional, constituyendo una República Andaluza de Trabajadores.

En la actual coyuntura electoral nos parece inaceptable apoyar a candidaturas que – a pesar de realizar, como siempre, muchas promesas de mejora al pueblo andaluz – ejercen como sucursales de partidos estatalistas como Adelante Andalucía (Podemos+IU). El derecho a la autoorganización de la clase trabajadora andaluza es innegociable. Y con este, el establecimiento de un programa de liberación andaluza social, nacional y feminista. Cualquier forma de delegación del legítimo derecho a la soberanía de Andalucía o de claudicación en la lucha por su liberación suponen, en la práctica, la negación de las mismas.

Desde Nación Andaluza consideramos que no podemos apoyar candidaturas electorales que albergan proyectos de carácter regionalista, personalista, confesionales o aventureros. La tarea principal en el estadio actual de la lucha por la liberación de Andalucía es fortalecer una alternativa política de lucha frente al regionalismo colaboracionista y las posiciones reformistas del capitalismo en su fase imperialista actual. Por ello, no podemos apoyar ni entablar diálogo alguno con Andalucía por Sí o Andalucía en Marcha.

En virtud de los análisis y acuerdos alcanzados en nuestra XIV Asamblea Nacional, entendemos que nuestra limitación a las elecciones municipales es insuficiente debido – entre otros elementos – al aumento de la movilidad intermunicipal de la clase trabajadora andaluza y la ausencia de instituciones comarcales andaluzas. La presentación de una candidatura electoral no es para nosotras un acto de posibilismo. Es un momento más para medir las fuerzas con los partidos del régimen y para elaborar, compartir y someter a la crítica de la militancia y simpatizantes nuestro programa político para caminar hacia la República Andaluza de Trabajadoras.

Por todo ello, Nación Andaluza presentará candidaturas en las distintas circunscripciones provinciales a las próximas elecciones autonómicas. Para su preparación, y teniendo en cuenta lo manifestado, vamos a iniciar de forma inmediata una ronda de conversaciones con Asamblea de Andalucía y la organización juvenil Jaleo!!! con la intención de construir – si es posible alcanzar acuerdos con ambas organizaciones – unas candidaturas amplias que vayan más allá de Nación Andaluza, de carácter soberanista y radicalmente transformador del actual sistema político, social y económico dominante.

Asimismo, realizaremos un proceso abierto de preparación de las mismas, para integrar de manera local a colectivos, organizaciones e independientes que quieran sumarse a la lucha por la liberación de Andalucía.

¡Viva Andalucía libre!

Comisión Nacional de NA

Granada, 2 de Septiembre de 2018