Manifiesto del sindicalismo alternativo y de clase

Desde el conjunto de sindicatos abajo firmantes rechazamos la sentencia y exigimos la libertad de todas las personas presas políticas. Todas las organizaciones hemos defendido y defendemos el derecho del pueblo catalán a decidir su futuro, delegadas nuestras participaron en la histórica jornada del 1 de octubre de 2017 en la cual la Guardia Civil y la Policía Nacional fueron incapaces de frenar una votación por la resistencia de la gente, principalmente de la gente trabajadora.

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Bloque de “Universitats per la República” en la manifestación contra la sentencia del “Juicio del Procés”.

El Estado Español está controlado por un conjunto de élites económicas que determinan las políticas económicas y sociales de marcado carácter neoliberal que comportan reformas laborales y de las pensiones, la precarización de las relaciones laborales y la pérdida de derechos sociales; así como el expolio de las cajas públicas o el rescate de la banca, pasando por Castor. Unas élites dominantes que tienen en la unidad del Estado, representada por la Corona, una de sus armas más fuertes para mantener este estado de injusticia generalizada.

Los hechos del 1 de octubre de 2017, el ejercicio de la autodeterminación sustentada por la auto-organización popular fue un ejemplo, tanto del poder que tenemos cuando nos organizamos, como de las ansias de libertad y de cambiar las cosas de una gran parte del pueblo catalán. La huelga general en Catalunya del 3 de octubre de 2017 demostró, además, el papel central que la clase trabajadora juega en la sociedad actual.

Desde el sindicalismo alternativo y de clase expresamos nuestra solidaridad con la lucha por el derecho de autodeterminación de Catalunya y del resto de pueblos del mundo y del Estado que así lo decidiesen.

Exigimos la promulgación de una amnistía que garantice la libertad de todas las presas políticas y el retorno de las personas exiliadas.

Nos comprometemos en la medida de nuestras posibilidades a dar apoyo a las movilizaciones en defensa de los derechos sociales y políticos en Catalunya.

Barcelona, 14 de octubre de 2019

FIRMAN:

Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC) – Països Catalans

Coordinadora Obrera i Sindical (COS) – Països Catalans

Ezker Sindikalaren Konbergentzia (ESK) – Euskal Herria

Intersindical Valenciana – Països Catalans

STEI Intersindical

FSOC – Canarias

Colectivo Unitario de Trabajadores (CUT) – Aragón

Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) – Andalucía

Corriente Sindical de Izquierda (CSI) – Asturies

CUT – Galiza

Intersindical Canaria – Canarias

STEILAS – Euskal Herria

Langile Abertzaleen Batzordeak (LAB) – Euskal Herria

Eusko Langileen Alkartasuna-Solidaridad de Trabajadores Vascos (ELA-STV) – Euskal Herria

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Comunicado de Boltxe: “El futuro es de los pueblos rebeldes”

La decisión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) de retomar el accionar armado combinado con una ofensiva política sin precedentes exige un análisis en profundidad más que una colección de bravos, hurras y demás frases hechas que poco o nada aportan.

Para empezar, es necesario subrayar el gesto hacia el Ejército de Liberación Nacional (ELN) que éste recoge y que supone una unificación, no solo en el plano meramente armado, sino también en la estrategia política, situación que antes no se daba y que incluso en el pasado supuso algún choque armado entre ambos grupos insurgentes.

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La reactivación del Movimiento Continental Bolivariano (MCB) que, en otras palabras, es la reactivación del internacionalismo con mayúsculas – no esos internacionalismos pensados para dar cobertura ideológica a ciertos ególatras – es una importantísima en este puzzle. Hablamos de un internacionalismo que retoma lo mejor de lo que fueron sus inicios y que recogía pueblos que no se resignaban a ser absorbidos por la estrategia bien imperialista, bien reformista.

Pueblos que a partir de una u otra estrategia de lucha (porque las condiciones no son las mismas en todas las partes del planeta) planteaban la vinculación de su futuro con una estrategia de resistencia al imperialismo que les llevase inequívocamente al socialismo, un socialismo que reconociese el derecho de los pueblos a la independencia, un socialismo feminista y respetuoso con los derechos LGTB, un socialismo encaminado a la construcción del ser humano nuevo…

La insurgencia ha apostado por una paz que plantea un escenario nuevo en Colombia. Ha sido respetuosa con sus compromisos hasta el último día, pero ha constatado que por una parte el Estado colombiano – como todos los Estados imperialistas – no fue a la negociación para acercarse a ese escenario de paz con justicia, sino que iba con la única intención de desarmar a las FARC-EP, llevarlas ideológicamente a la socialdemocracia y, por consiguiente, a la aceptación del capitalismo en Colombia y, por último, a la división y fragmentación de las FARC-EP. Una estrategia que en Euskal Herria conocemos de sobra.

Por otra parte, el Estado colombiano se disponía a repetir la estrategia genocida de la década de 1980 con la aniquilación y asesinato de líderes sociales, cuadros políticos y ex-guerrilleros. En esta situación, mantener esa falsa paz, ese mal llamado “proceso de paz”, además de insostenible era suicida.

Las FARC-EP no solo plantean una vuelta a la lucha armada, de momento centrada en labores defensivas. Plantean un amplio diálogo con un sinfín de colectivos, partidos y movimientos sociales que, como ellos mismos dicen, “definan las reformas y ajustes institucionales necesarios para atender los retos que la paz demande, poniendo en marcha un nuevo marco de convivencia política y social”.

E insisten en que existen las herramientas para seguir intentando una salida concertada, impulsando un proceso constituyente abierto hacia la superación de la exclusión, la miseria y las inmensas desigualdades; hacia la democratización en profundidad del Estado y de la vida social, restableciendo la soberanía y garantizando el bienestar y el buen vivir de su pueblo.

Por descontado, los reformistas de aquí y de allá han demonizado esta apuesta por la verdadera paz que ha lanzado la insurgencia. Nos lo esperábamos… Tanto “Timochenko” como Sortu representan la misma podredumbre.

Boltxe Kolektiboa está con las FARC-EP en esta apuesta digna. El futuro es de los pueblos rebeldes.

Por “Boltxe Kolektiboa”

Entrevista al comunista e independentista vasco Andoni Baserrigorri tras su paso por Málaga

En el contexto de la charla ofrecida en Málaga por el comunista e independentista vasco Andoni Baserrigorri, aprovechamos en LAR para plantearle varias preguntas. Esperamos que la entrevista resulte de vuestro interés.

Andoni, ¿cuál es la situación actual del movimiento de liberación nacional en Euskal Herria?

Lo primero que me gustaría decir es que las respuestas a vuestras cuestiones son a título estrictamente personal, y que no representan a nadie que no sea yo mismo ni a ningún colectivo. También quiero aprovechar esta entrevista para agradecer a quienes se han implicado en la realización de esta charla recién acabada.

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El camarada Andoni Baserrigorri (derecha) durante la charla que realizó el pasado 23 de agosto en Málaga.

El Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV), en su situación actual, está difunto. Así de claro. Existe EH Bildu, que no es sino una coalición de diferentes partidos de corte más o menos socialdemócrata y una variada relación de grupos, todos en una situación precaria. Quizás, el elemento más esperanzador es la reorganizaicón de los jóvenes en torno a la organización GKS, que se formó este mismo año 2019 y mantiene vivas las ideas de construcción de la patria socialista y feminista vasca.

¿Qué diferencias principales separan a la cúpula de la izquierda abertzale llamada “oficial” con la trayectoria histórica ideológica que ha mantenido?

Como he comentado en la primera respuesta y comenté antes en la charla, la izquierda abertzale que se agrupa en torno a EH Bildu (prefiero no decir el término “oficial”, en realidad todos y todas – incluidos quienes no participamos de EH Bildu – somos izquierda abertzale) es una mera coalición de corte socialdemócrata que se ha apresurado a incorporarse a la vida política parlamentaria tanto vasca como española, y que en todo momento se esfuerza por ser una fuerza, por decirlo de una manera que nos entendamos todas, “razonable, con la que se puede contar para gobernar, que no cuestiona el sistema capitalista y de gestión”.

Ocurre que se declara independentista, pero su apuesta por el independentismo no supone una ruptura radical con el capitalismo, y para lograr la independencia pretende andar un camino semejante al de ERC, por poner un ejemplo.

¿Podrías contestar a qué se deben los posicionamientos geopolíticos tan nefastos que GARA viene haciendo desde hace unos años? Ejemplos como Libia, Ucrania, Siria o, más recientemente, los disturbios pro-imperialistas en Hong Kong.

En la medida que la línea editorial de GARA coincide con los planteamientos ideológicos socialdemócratas que dominan en lo que habéis denominado “izquierda abertzale oficial” es normal que el periódico tenga las posturas que tiene a nivel internacional.

Es conocida su rusofobia, y no es que esté defendiendo que Rusia sea lo que fue la URSS – que no lo es; es conocida su postura siempre a favor de las llamadas “revoluciones de colores”… Bueno, y sus desesperantes tomas de posición en los temas que comentáis como pueden ser Libia, Siria o recientemente Hong Kong.

Aún así, y desde la discrepancia absoluta con su línea editorial, sí que reconozco que en GARA aún se pueden encontrar noticias e informaciones que solo allí se pueden ver.

Pero sí que es cierto que su línea de trabajo en las noticias internacionales son las que más chirrían, y están muy en la onda del pensamiento de gente como Santiago Alba Rico.

¿Cuál es el “estado de salud” del sindicalismo de clase y combativo en Euskal Herria?

Bueno, disponemos del sindicato LAB, que aunque es cierto que políticamente se encuadra en la estrategia del oficialismo abertzale, está dentro de la Federación Sindical Mundial (FSM), tiene relaciones con un sinfín de sindicatos muy combativos de todo el mundo y, aunque pueda tener carencias – que no lo niego, en el terreno sindical ha llevado adelante luchas importantes en Euskal Herria.

Es cierto que hay militancia de la izquierda abertzale que se encuadra en ELA o incluso en ESK. Mi opinión personal es que, aunque LAB esté políticamente dentro de la izquierda abertzale, sindicalmente es un espacio en el que se puede trabajar.

¿Por qué no existe un Partido Comunista de Euskal Herria? ¿Qué elementos impiden su nacimiento?

La izquierda abertzale, históricamente, ha adoptado la forma organizativa-movimiento. Eso hacía que el carácter de Unidad Popular hiciese que los movimientos populares, vecinales, internacionalistas, feministas, etc. cobrasen una importancia extraordinaria.

Además, esa forma organizativa era una garantía para evitar el burocratismo y el culto a la personalidad. Ha sido precisamente cuando aparecen esos dos cánceres, el del burocratismo y el de cierto culto a la personalidad, cuando empieza la degeneración ideológica de la izquierda abertzale.

Comunistas, y muy buenos y buenas, ha habido siempre en la izquierda abertzale haciendo un trabajo dentro de esas estructuras que he citado. Me preguntáis por qué no existe un PC dentro de la izquierda abertzale, y creo que el que lo hubiese habido no tendría por qué haber significado que haya evitado el fenómeno del reformismo.

De hecho, hay un gran número de ejemplos de partidos comunistas que también han caído en el reformismo. Pero pienso que el futuro es impredecible, y determinará las futuras necesidades organizativas.

¿Hay planes a medio o largo plazo de colaboración internacional con otras organizaciones patrióticas y revolucionarias? Tanto dentro como fuera del Estado Español.

Sí, por supuesto. La charla de Málaga es un ejemplo de ello, de contactar con organizaciones revolucionarias de otros pueblos e ir tejiendo complicidades.

Hemos participado de alguna experiencia – que, además, este mismo fin de semana nos enteramos que se disuelve – como el Manifiesto Internacionalista de Compostela. Curiosamente, se disuelve por una causa que señalamos en Boltxe poco antes de irnos y que planteamos junto a las camaradas de Comunistas de Castilla, y es que la presencia de grupos estatalistas es incompatible con la estrategia por la que apostamos, y ésta es colaborar con organizaciones de liberación nacional, patrióticas, revolucionarias y feministas.

Pero personas vinculadas a la izquierda abertzale “no oficial” (por decirlo de alguna manera) trabajan – y muy activamente, por cierto – en esa cooperación internacionalista, más precisa que nunca.

¿Qué papel juega la juventud en la izquierda abertzale contemporánea? ¿Cómo se posiciona dentro de la lucha de líneas que se está viviendo en el movimiento?

La juventud siempre, en cualquier proceso, juega un papel importantísimo. Por eso he hablado de la importancia de la aparición de GKS.

Pienso que a estos jóvenes y a nadie más corresponde la tarea de relevo generacional en las ideas que históricamente ha mantenido la izquierda abertzale. Pienso que deben debatir, equivocarse, acertar y, sobre todo, estar lo más lejos posible de ese cáncer llamado “poder adulto”.

Pienso que deben hacer oídos sordos a los “cantos de sirena” que más de un oportunista les ha dirigido, recorrer su propio camino y ver en el futuro cuáles serán sus necesidades organizativas.

¿Qué perspectivas de futuro tiene la izquierda revolucionaria, patriótica y anti-imperialista en Euskal Herria?

Complicadas, pero no más ni menos que en otros pueblos, y al mismo tiempo esperanzadoras. Esperanzadoras en el sentido de que nos coordinamos con otros pueblos que tampoco se resignan y en ese sentido déjame resaltar la importancia de la última reunión del Movimiento Continental Bolivariano (MCB).

Esperanzadoras porque el ser humano, tarde o temprano, romperá las cadenas del capital y seremos un pueblo libre, de mujeres y hombres libres.

Pero es complicado. Para llegar a ese escenario nos queda un camino largo y tortuoso de sufrimiento y lucha, pero estamos determinados a lograr nuestra patria socialista y feminista.

Por último, te pedimos que concluyas la entrevista con carta blanca.

Simplemente agradecer la acogida y las atenciones recibidas en Málaga, y un guiño internacionalista al Pueblo Trabajador Andaluz, pueblo que – como otros muchos – es heroico y cuenta con una Historia cargada de luchas por la emancipación nacional y social.

Homenaje merecido

Durante los últimos días y al hilo de los recibimientos dados a varios presos políticos en sus pueblos tras su salida de prisión, los distintos falsos pacifistas y las organizaciones neofascistas de “víctimas” han comenzado a meter escándalo.

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Recibimiento de uno de los presos políticos vascos excarcelados el pasado fin de semana. (FOTO: “Borroka Garaia Da”)

Los primeros han hecho un llamamiento a hacer los recibimientos en un ambiente privado, y los otros han pedido que se prohíban bajo el argumento de que son una ofensa a la memoria de las víctimas. Los mismos que insultan públicamente a los presos y a las presas piden ahora que se les hagan recibimientos privados.

Lo que hay detrás de esto es, en realidad, un intento por condicionar el futuro por medio de la manipulación del pasado, y eso pasa por humillar a la parte revolucionaria. De lo contrario, no pasarían siempre de soslayo el hecho de que muchas de esas “víctimas”, antes que víctimas, también han sido verdugos.

Hay que sumar que la mayoría de esos presos y presas han sufrido, además de la tortura crónica de la cárcel, incluida la que supone vivir en las galerías de aislamiento, las salvajes torturas de comisaría. Y las han sufrido precisamente a manos de algunas de esas “víctimas” que se han sentido ofendidas por estos recibimientos, a manos de esos que aplaudían, apoyaban, llevaban a cabo, decidían u ordenaban (y lo siguen haciendo) los asesinatos de militantes vascos.

Los mismos que han traído la receta de la asimilación a Euskal Herria de la mano de las marionetas del imperialismo que también han actuado en Sudáfrica, Irlanda y Colombia, nos dicen cómo tenemos que recibir a los nuestros, y lo hacen en nombre de una supuesta convivencia. Los que llaman violencia a luchar contra la primera de las violencias, lo que en realidad hacen es un lavado de cara de dicha violencia. Está claro que su paz y la nuestra no son la misma.

Su objetivo no es guardar la memoria y la dignidad de ninguna víctima, sino mantener la situación tal y como está, con la clase trabajadora pisoteada y con los derechos nacionales de Euskal Herria vulnerados en favor de una minoría. Para eso les resulta imprescindible defender el concepto burgués de paz, mudos ante la violencia estructural y quejosos ante la revolucionaria-defensiva.

Ni uno solo de estos falsos pacifistas ha dicho ni mu ante el acoso policial denunciado este fin de semana por 3 jóvenes. Ya no existe ETA pero sí la violencia estructural, que es el pecado original. Y ahí está la clave, que utilizan esa violencia contra todo aquel que se mueva fuera de los parámetros establecidos por el sistema, contra todo aquel que quiera luchar. Toca defender nuestro derecho a luchar y su legitimidad, y eso también se hace dando un merecido homenaje a quienes más han dado. Buen regreso a todos y todas las que se han mantenido firmes y dignas en las garras del enemigo. La libertad la conseguiremos por medio de la lucha. Borrokaren bidetik lortuko dugu askatasuna!

Por Sendoa Jurado García (militante pro-amnistía)

La valía internacional del programa de Nación Andaluza

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Iñaki Gil de San Vicente, teórico marxista vasco.

Nación Andaluza ha decidido participar en las elecciones autonómicas del 2 de diciembre por varias razones obvias: divulgar mediante soluciones concretas que existe una identidad nacional andaluza; hacer presente la extrema gravedad de los problemas que asfixian a su pueblo; atraer y aglutinar sectores populares; mostrar que sí existen alternativas viables… Al margen ahora de los resultados que obtenga, hay que convenir que su decisión fortalece los profundos movimientos democrático-populares que van creciendo en el Estado Español y entre ellos los de los pueblos oprimidos nacionalmente. Son las concretas condiciones de su nación trabajadora las que le han llevado a dar ese paso, y la militancia de NA las conoce mejor que nadie.

En Euskal Herria, uno echa en falta la radical lucidez de su programa electoral que, entre otras virtudes, tiene también la de mostrar que, en lo esencial, sus propuestas pueden y deben ser debatidas y luego adaptadas en lo necesario por otros independentismos socialistas, e incluso muchas de ellas por las izquierdas de naciones no oprimidas. Por “radical lucidez”, en este caso, entiendo la no elaboración de un programa máximo de inmediata destrucción del poder capitalista y la inmediata formación de una República Socialista, sino la certidumbre política de que Andalucía necesita ya un programa factible de mínimas conquistas urgentes; un programa que enseñe mediante la pedagogía del ejemplo colectivo que la dialéctica de la libertad se enriquece en cada lucha diaria por pequeña, aislada e invisible que aparente ser. Por “factible” entiendo precisamente eso: que son perfectamente alcanzables mediante la sistemática y planificada acción sociopolítica consciente de que, más temprano que tarde, deberá desbordar la marea autoritaria en ascenso.

El programa tiene 14 apartados con 166 reivindicaciones concretas que surgen del debate colectivo sobre las contradicciones que destrozan la vida y el futuro del pueblo trabajador de Andalucía. De aquí esa radical lucidez a la que me he referido y que muchas/os abertzales echamos en falta precisamente ahora que se acercan elecciones para 2019. El programa de NA es un programa táctico de esencia popular, obrero, campesino, antipatriarcal, socioecológico, internacionalista, etc. que también plantea reivindicaciones asumibles por sectores de la pequeña burguesía y por las mal llamadas “clases medias”, arruinadas y con ambigua conciencia nacional, pero siempre bajo la clara estrategia independentista y socialista. Consiguientemente, es un programa para la mayoría inmensa porque de principio a fin marca la nítida separación entre la propiedad capitalista inseparable de la dominación española, y la necesidad objetiva de que Andalucía sea ella propietaria de sí misma.

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Una a una y todas en su conjunto, las 166 propuestas llegan de un modo u otro al borde de la cuestión clave: las múltiples formas de propiedad burguesa que, amparadas en última instancia en el Estado Español, impiden el desarrollo de las potencialidades emancipatorias insertas en esas contradicciones que deben superarse. Conforme se auto-organiza y expande la dialéctica de la libertad, se descubre lo ineluctable del choque entre las luchas concretas estratégicamente coordinadas y orientadas, y el poder sociopolítico del capital. Si las 166 propuestas fueran limitadas y pobremente tácticas, separadas por un abismo insondable de la opresión nacional de clase que sufre Andalucía, y si carecieran de unidad estratégica, entonces serían asumibles por el reformismo y su mentalidad sumisa. Pero no es así. Al contrario, esa unidad estratégica las cohesiona internamente y refuerza su naturaleza inasimilable incluso analizadas una a una.

La idoneidad del programa de NA es incuestionable porque demuestra que existen soluciones reales a los problemas que angustian a la vida popular. Bajo el dictado de la industria mediática, del mercado del voto y de todas las formas de manipulación, se multiplica la precariedad de la existencia que depende de factores externos incontrolables, de la incertidumbre de un salario de miseria que empequeñece cada día, del plomizo lastre de unas instituciones corruptas e impenetrables por su densa burocracia. En este contexto, es fundamental proponer al pueblo obrero y campesino, a la mujer trabajadora aplastada en todos los sentidos, debatir sobre un programa con soluciones concretas que él mismo puede mejorar y ampliar en su vida concreta, cotidiana e inmediata.

Por ejemplo, es decisivo mostrar cuánto mejora y por qué su quehacer diario de las clases explotadas y su futuro practicando la recuperación de la lengua andaluza, menospreciada incluso con racismo por la cultura y la política española. Este ejemplo es uno de tantos cientos que surgen de los 166 puntos propuestos.

Acabando, con esta decisión NA está ahondando sobre todo en una de las profundas quiebras que minan al Estado Español desde, al menos, el siglo XVII: la de la debilidad de la “burguesía nacional” española para asentar un orden mínimamente democrático desde incluso los actuales parámetros neoliberales. Si yo fuera andaluz, les votaría, pero como no lo soy, asumo la valía internacionalista de su programa.

Por Iñaki Gil de San Vicente

El voto internacionalista: a Nación Andaluza

Existe un viejo dicho – posiblemente de procedencia anarquista – que viene a decir que si votar sirviese para algo, ya habría sido prohibido por la burguesía.

Las burguesías no lo han prohibido. Votar no trae las grandes revoluciones ni los más importantes cambios sociales, pero sí puede posibilitar que se puedan crear pequeños espacios de poder popular en ayuntamientos u otro tipo de instituciones. Pero como comentaba, no lo han prohibido. Lo que sí han hecho es hacer de las elecciones un circo mediático en el cual periódicos, televisiones, películas de larga duración, etc., van poco a poco creando un caldo de cultivo propicio para que sean las candidaturas del “establishment” las únicas que tienen opciones de acceder al poder real. Usando un símil futbolero: el capital solo permite jugar el partido en su campo, poniendo ellos el árbitro, el balón y hasta a la persona que maneja el marcador.

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Pulsa aquí para leer el programa completo de Nación Andaluza para las elecciones del próximo 2 de Diciembre.

Para acabar con el capital, entonces, queda claro que votando no hay sino remotísimas opciones de poder lograrlo. Ni con el capital, ni con la opresión nacional que sufrimos los pueblos, ni con el terrorismo patriarcal. Todo ello es un conjunto que viene de forma indivisible con el capitalismo español. Para terminar con estos males que acabamos de mencionar, sólo la vía revolucionaria – la vía de la desobediencia y la vía de la movilización en la calle es la adecuada. Cuando desde la izquierda nos dicen que es posible conseguir los grandes logros por la vía electoral e institucional, sencillamente nos toman el pelo y nos mienten. Y lo que es peor: nos desmovilizan.

Ese ha sido históricamente el papel del “eurocomunismo” y la socialdemocracia: mentir para desmovilizar. Por eso muchas personas llevamos tanto tiempo sin votar en Euskal Herria, mi país. Porque castigar con la abstención al eurocomunismo y la socialdemocracia es no permitirles que sigan con su labor de engaño al pueblo trabajador.

Pero no hablábamos de mi país. No es el momento.

Quienes nos reivindicamos como comunistas sabemos que se debe hacer un análisis de la realidad concreta, en el momento histórico concreto y en el espacio geográfico concreto. Queremos decir con esto que ni el momento ni el lugar es el mismo en Andalucía, que en Euskal Herria, en Catalunya o en Venezuela.

Por eso, los comunistas que no analizan la realidad concreta en su espacio geográfico concreto – y funcionan a base de consignas – acaban dirigiendo sus organizaciones de manera autoritaria hasta destrozarlas y quedarse más solos que la huna.

En la Andalucía concreta del momento histórico actual, desde la óptica comunista, revolucionaria, independentista y feminista, solo puede haber un voto.

El Pueblo Trabajador Andaluz necesita como el comer de organizaciones propias, que no sean la sucursal de ningún partido que desde Madrid dirige la estrategia a llevar adelante. Organizaciones que se tomen en serio la independencia nacional, que hagan del feminismo una brújula de su quehacer diario: un movimiento que se convierta en vanguardia del pueblo luchador, como históricamente ha demostrado serlo el pueblo andaluz.

Por eso, como ciudadano vasco, internacionalista y comunista, pienso que esas cualidades en Andalucía sólo las tiene Nación Andaluza.

Por eso, desde mi internacionalismo que no pretende entrometerse en los asuntos de otras naciones, sino tan solo mostrar mi apoyo a quienes considero mis iguales en las tierras de Rafael Alberti, Federico García Lorca y un larguísimo etcétera de personalidades y grandes luchadores, me atrevo a pedir el voto para Nación Andaluza:

¡El internacionalismo obliga!

Por Andoni Baserrigorri

Internet y la izquierda

Ver las imágenes, vídeos y fotografías de la Diada Nacional de Catalunya del pasado día 11, de hace un año, solo te trae a la mente una reflexión: Catalunya es un pueblo en marcha.

No cabe duda que, parafraseando a Salvador Allende, “la Historia es nuestra y la escriben los pueblos”. Y así es. Solo un pueblo organizado, movilizado y sacrificado puede conseguir sus objetivos. Catalunya está organizada y por eso mismo, aunque fue apaleada hace casi un año, el 1 de octubre de 2017, tan solo se trata de lamerse las heridas, levantarse y seguir andando. Volverá a ser apaleada, seguirá sufriendo, pero tenemos la sensación que, con sus contradicciones, este pueblo no va a desandar lo andado. La independencia nacional de Catalunya es cuestión de tiempo.

Y así ocurre en Venezuela, Palestina y otros lugares de nuestro planeta. La victoria cuesta y costará mucho sudor y sangre… pero llegará.

Y vienen a mi mentalidad internacionalista (por comunista) el Donbass, Siria, el Sahara… o la misma Euskal Herria, que puede parecer a más de uno que ha bajado los brazos, pero lo cierto es que cada vez más colectivos, jóvenes y no tan jóvenes, gaztetxes y un largo etcétera se organizan al margen del oficialismo y, además de luchar y pelear por la soberanía, plantean un camino distinto al capitalismo, plantean la vía vasca al socialismo revolucionario. Si quieren algún ejemplo, ahí está “Maravillas”, donde la juventud de Iruñea plantó cara al desalojo.

Es cuestión de tiempo que una organización revolucionaria recoja estas experiencias y Euskal Herria vuelva a ser referente de lucha, como los pueblos antes mencionados.

Solo mentes obtusas se niegan a ver lo que se ve con tanta nitidez. Solo quienes desde su mezquindad ideológica no aciertan a verlo. O no quieren verlo. O lo ven y no dicen nada, no vaya a ser que dejen de ser la “guía luminosa que conduce a sus pueblos a la revolución”.

Con los años uno se da cuenta de que en política hay que ser muy generoso y saber escuchar. Más importante que te escuchen es saber escuchar. Saber cuál es el estado de opinión de la militancia, de tu pueblo. Esa es la clave para construir amplios colectivos que puedan llevar a su pueblo a la victoria. Y esa ha sido la clave de la Esquerra Independentista catalana. Con sus contradicciones, dejándose pelos en la gatera… pero esa es la clave. Los maximalismos y las “purezas ideológicas” quedan bien en publicaciones de redes sociales, pero no van más allá.

Hablando de Internet, es cierto que contribuye muy positivamente en las luchas de los pueblos y en las luchas sociales. El enemigo lo sabe, y por eso ha metido mano a páginas alternativas y a ciertos tuiteros.

Pero tiene otro aspecto que no ayuda a las luchas, antes al contrario, contribuye a la confusión. Y es que organizaciones y colectivos que no llegan ni a 20 militantes (repetimos, veinte militantes) encuentran en Internet un altavoz que, quien no conozca la realidad de esos colectivos, pueden pensar que están ante partidos que más o menos tienen cierto peso, y no es así.

Y no se puede – o no se debe – tergiversar la realidad. La realidad en este terreno no es interpretable. Colectivos de 20 militantes pueden ser de todo, menos la vanguardia política de su pueblo.

Y los pueblos necesitan como el comer de vanguardias políticas.

Por Andoni Baserrigorri