El sionismo más violento se disputa el poder en Israel

¿Votarías? Es el dilema al que se enfrentan miles de palestinos atrapados en un país dominado por el odio y el supremacismo sionista.

El 9 de abril, Israel celebra unas elecciones legislativas cuyo resultado, aunque parece difícil de prever, es de todo menos esperanzador para los palestinos.

Uno de los temas que más se ha repetido en la campaña electoral de los diferentes partidos de derecha judía es el racismo anti-árabe, y más concretamente anti-palestino. Si bien saltó a los medios la polémica por el spot en el que la candidata Ayelet Shaked banalizaba el fascismo, lo cierto es que éste no ha sido el vídeo más lamentable de los sionistas.

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La dirigente ultraderechista israelí Ayelet Shaked banaliza con el fascismo en un spot electoral. Shaked es Ministra de Justicia del régimen sionista desde mayo de 2015.

Para promocionar su campaña electoral, Anat Berko del Likud difundió un vídeo en el que simulaba que iba a ser secuestrada por su marido, disfrazado de palestino. Entonces, empezaba a enumerar sus “éxitos” en la lucha contra la resistencia palestina, para terminar mofándose de los árabes y su idioma.

El principal opositor a Benjamin Netanyahu, Benny Gantz (del Partido Azul y Blanco o “Kahol Lavan”), a pesar de presentarse como la opción moderada de centro-izquierda, ha llevado el lenguaje beligerante al siguiente nivel. En su spot electoral se limita a mostrar un funeral palestino mientras un número en mitad de la pantalla asciende hasta llegar a 1.364. Esta cifra es el número de palestinos (supuestamente militantes) de cuya muerte fue responsable Gantz durante la “Operación Borde Protector”, en la que las fuerzas israelíes bombardearon salvajemente Gaza entre julio y agosto de 2014.

Por si esta exaltación de la muerte no fuese suficientemente repulsiva, de acuerdo a la ONU, de los 2.104 palestinos que murieron en los bombardeos de 2014, 1.462 de ellos eran civiles; 495 niños y 253 mujeres. Estas son las muertes de las que Benny Gantz está tan orgulloso. Gantz también forma coalición con el Telem de Moshe Ya’alon, el mismo que prefiere al ISIS antes que a Irán en su vecina Siria. Sería anecdótico de no ser porque el Partido Azul y Blanco es la fuerza que está disputando la hegemonía del Likud.

¿Cómo alguien puede considera esta fuerza moderada o mínimamente centrista? Sencillo: porque lo que hay enfrente es aún peor. La anexión unilateral del Golán sirio, hacer capital de Israel el Jerusalén ocupado o afirmar que Israel es solo para los judíos son algunos elementos del discurso más radical y reaccionario de Netanyahu; involucrado en al menos 3 casos de corrupción y malversación.

Por si este supremacismo no fuese ya de por sí alarmante, el Likud de Netanyahu quiere formar coalición con el partido supremacista, racista y violento Poder Judío “Otzma Yehudit”, que aboga por la expulsión de todos los árabes de Israel – incluyendo Gaza y Cisjordania. Sus políticas de segregación racial quieren prohibir incluso cualquier tipo de matrimonio o relación entre árabes y judíos. Estos son los aliados de Netanyahu, actual Primer Ministro de Israel.

En este contexto, los palestinos no le ven el sentido a participar en unas elecciones que solo sirven para legitimar el sistema israelí y afianzar su espejismo de democracia liberal.

Los palestinos, que tradicionalmente han sido parte de la vida política incluso más que la población israelí, con índices de participación electoral que superaban el 75%, ya no le ven el sentido a seguir participando. Desde 1967 la participación ha caído en picado, y solo un 63% de los palestinos votaron en 2015.

Lo máximo a lo que aspiran los árabes es a un 16% de la representación mientras que el 84% de los votantes son judíos. Casi 3 millones de palestinos en Cisjordania y alrededor de 2 millones más en Gaza no van a poder votar, lo que reduce la representación de la población nativa a una minoría en su propia tierra.

Esto sucede en un país donde el racismo es endémico. En una sociedad podrida que expulsa y margina a los nativos. Una sociedad podrida que va a las colinas a disfrutar de cómo su aviación bombardea a civiles gazatíes. Una sociedad podrida que busca eliminar cualquier resquicio de la Historia y cultura palestina. No son raros los casos de agresiones a ciudadanos solo por hablar árabe en lugar de hebreo. Los sionistas no solo odian a los musulmanes; también desprecian a los cristianos ortodoxos y a los drusos. Desprecian a cualquiera que no comulgue con sus ideas de superioridad judía.

No ha habido en la Historia de Israel una sola coalición de gobierno que integre a fuerzas árabes. Incluso, en este “circo electoral” se ha intentado sabotear a la coalición de islamistas y nacionalistas árabes Balad-Raam (“Lista Árabe Unificada”). A principios de marzo, el Comité Electoral Central israelí intentó evitar que esta fuerza pudiese presentar candidatos a las elecciones.

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Benjamin Netanyahu, Primer Ministro de Israel, da una rueda de prensa en Jerusalén el pasado 3 de abril. (FOTO: Ronen Zvulun/REUTERS)

El electorado palestino está huérfano de hogar y de representantes. Aun yendo a votar, se espera que Balad-Raam no saque más de 4 asientos en la Knesset (Parlamento israelí), de 120 asientos. La otra fuerza izquierdista, Hadash-Tal, formada a partir de varios partidos de izquierda y el Partido Comunista Israelí, tampoco tiene una capacidad real de realizar cambios. Solo se espera que saque entre 7 y 8 escaños. A niveles prácticos, la izquierda en Israel está muerta.

Aida Touma-Sliman, una de las principales figuras de Hadash-Tal, llama al voto útil contra los sionistas radicales. Sin embargo, ¿cuán útil es el voto? Tras años luchando en la Knesset no ha logrado nada. Su partido solo pudo llorar mientras veía cómo se aprobaba la “Ley del Estado Nación” que reconocía a Israel como Estado únicamente judío, y eliminaba la cooficialidad del árabe.

¿Sirve de algo votar?

Este es el debate entre los árabes y los palestinos estas elecciones. Mientras que la mayoría, fruto de la desidia, llama al boicot para no legitimar el sistema israelí, gente como el artista Tamer Nafar llaman a votar, aunque sea para no terminar en una situación peor.

En una canción que se viralizó, Tamer Nafar reflejaba las dos visiones de los palestinos de cara a las elecciones. Por un lado están el desasosiego y la indiferencia, la visión de la rebelión como única vía: “Israel está utilizando a los árabes para parecer liberal, pero es el mismo gobierno que bombardea Gaza”.

En el otro lado, se enfrenta a sí mismo con un rayo de esperanza para lograr algo, por muy poco que sea: “No subestimes su fascismo. Mira lo que hicieron a nuestros abuelos (…) Yo quiero hacer el boicot, pero he decidido que no quiero estar fuera. Por mis hermanos y hermanas en 1967, voy a votar. Por la Marcha del Retorno, voy a votar. No tiene sentido tirar una herramienta cuando apenas tenemos herramientas”.

Hay quienes pueden tildar a Nafar de idealista, pero… ¿cuál es la otra opción?

Israel es un Estado que ha violado y viola reiteradamente las resoluciones de la ONU. Para los palestinos, ahora mismo resulta imposible negociar con un ocupante orgulloso de sus crímenes. En este contexto… ¿votarías?

¿Votarías en un país cuyos últimos 6 gobernantes han sido sionistas que abogan por la destrucción de Palestina? ¿Votarías en un país que ha sido liderado por criminales de guerra como Ariel Sharon? ¿Votarías en un país que ensalza el odio desmesurado de Avigdor Liebermann? ¿De Gantz? ¿De Gabi Ashkenazi? ¿De Moshe Ya’alon? ¿De Netanyahu? ¿Votarías en un país que cada día se expande con asentamientos de colonos ilegales que no respetan tus derechos más básicos?

Para los palestinos, estas elecciones son solo un paso más hacia la oscuridad de un túnel que parece no tener luz al final.

Por Alberto Rodríguez García

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Los ultraderechistas españoles de VOX apoyan una intervención militar en Venezuela

VOX se ha manifestado abiertamente a favor de una intervención militar extranjera en Venezuela y pide al Gobierno español que apoye “medidas extraordinarias, si no hay más remedio”. Fue Iván Espinosa de los Monteros, número 3 de la formación ultraderechista, el encargado de defender la intervención militar en Venezuela el pasado jueves en un acto junto a la oposición venezolana (y la cubana). Lo hizo después de una gira por EEUU en la que recorrió Washington DC, Miami y Nueva York para recaudar fondos y logró reunirse con conservadores y ultraderechistas norteamericanos como Elaine Chao, Secretaria de Transportes, o Betsy DeVos, Secretaria de Educación. Ambas secretarias de la Administración de Donald Trump.

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Javier Ortega Smith, Secretario General de VOX, manifestándose junto a opositores venezolanos en España.

El apoyo de los ultraderechistas españoles de VOX a la intervención militar no solo resulta estrambótico por las piruetas necesarias para que un partido supuestamente nacionalista justifique la intervención en un país soberano (“justificaría una intervención exterior porque se está cometiendo algo muy parecido a crímenes de lesa humanidad”, por lo que “no sería una intromisión en la soberanía ajena y pasa a ser un acto de apoyo a la soberanía del pueblo venezolano”), sino que además se muestra desde una posición claramente supremacista. Para VOX, lo que la mayoría denominamos América Latina, Latinoamérica o Iberoamérica, realmente es Hispanoamérica. Cuestión que puede parecer menor, casi académica, pero en la que subyace un claro sustrato racial.

VOX se adhiere al discurso de Donald Trump

VOX, además, fue más allá de Venezuela y se adhirió al discurso de Donald Trump y los EEUU al señalar también al resto de integrantes de la “Troika del Mal” (Cuba y Nicaragua). Este novedoso posicionamiento, inédito en España a pesar de la existencia de formaciones políticas como Ciudadanos o el PP, que hasta ahora habían recogido los votos de la extrema derecha y gran parte de sus políticos, sitúa a VOX exactamente en las mismas coordenadas de EEUU y las oposiciones de Venezuela y Cuba.

Coincidencia que tras la mencionada visita de Espinosa de los Monteros no es casualidad, pues los EEUU buscan aliados para una intervención militar en Venezuela y VOX la legitimidad internacional que le permita gobernar en España. El “ok” de VOX a EEUU lo es también en sentido contrario. Por tanto, VOX no solo apoya la intervención militar, sino que con esa posición queda legitimado mundialmente, obteniendo así una credibilidad en suelo español que gran parte de Europa estaba intentando restarle. VOX ya es uno de los amigos del Tío Sam en España, y por tanto, es apto para el sistema.

En el beneplácito a la guerra de VOX también ha podido influir en gran medida la financiación de la formación ultraderechista española. Si ya era conocido que un grupo opositor iraní, la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (catalogada como “secta militar” en países como Albania) financió tanto a VOX como a neoconservadores estadounidenses y a destacados políticos occidentales en su afán de ser considerados una alternativa de gobierno viable en Irán, en el viaje realizado por VOX a EEUU también se reunieron con las oposiciones venezolana y cubana. Y nadie puede negar que esas reuniones para obtener financiación no se hayan producido también en España, lugar en el que ambas oposiciones son adineradas e influyentes.

La militarización de VOX

Desde su fundación, VOX ha sido un partido político cuya seña de identidad ha gravitado en su “militarización”, pues no hay otro partido político español que cuente con una cantidad tan significativa de ex-militares en puestos tan destacados: desde Ortega Smith, el número 2, o el Almirante José María Treviño, que estuvo en sus comienzos, hasta los 3 ex-militares que consiguieron un escaño en el Parlamento de Andalucía tras las elecciones de 2018 o los 3 generales fichados recientemente (Coll, Asarta y Mestre). Y es que tanto VOX como el Partido Social Liberal (PSL) de Bolsonaro son formaciones político-militares de extrema derecha.

La “militarización” de VOX no debe ser considerada aleatoria en los planteamientos bélicos de la formación ultraderechista en Venezuela, pues no olvidemos que el ideólogo de la formación, Rafael Bardají (declarado sionista), llegó a afirmar que “el Estado Islámico no era un simple grupo terrorista, como nos gusta decir por aquí; era un aparato generador de seguridad y orden”. Que un partido político califique al Estado Islámico como “generador de seguridad y orden” ofrece una idea precisa sobre su posicionamiento en la partida geopolítica militar. Están a favor de la guerra, pero sobre todo, están a favor de la venta de armas.

No parece que resulte muy positivo que un partido político se nutra de militares extremistas, sobre todo porque éstos serán muy favorables a posicionamientos bélicos extremos y a sostenerlos en el tiempo.

Tanto la financiación como la posición de VOX respecto a la intervención militar en Venezuela, así como sus descabellados posicionamientos geopolíticos, no deben considerarse en ningún caso insignificantes, pues VOX puede ser indispensable para un gobierno de la derecha española. Pero es que además, ni el PP ni Ciudadanos parecen en ningún caso alejarse de las tesis de VOX ni del apoyo a EEUU, grupos sionistas o las oposiciones iraní, cubana y venezolana. Por tanto, sería muy complejo pensar que alguno de estos partidos no ofreciera su apoyo a una intervención militar en Venezuela.

Lo único que diferencia a VOX de sus posibles socios políticos, el PP y Ciudadanos, es la cautela y la moderación en sus afirmaciones, pero si hay un gobierno derechista en España, se apoyará la intervención militar en Venezuela. Aunque la misma derive en una guerra o en un conflicto de larga duración.

¿Intervención militar en Venezuela?

Debe Venezuela, y debe el mundo, preocuparse por los tambores de guerra que suenan en VOX, como en casi todo el planeta. Que una formación ultraderechista y ultranacionalista se manifieste tan abiertamente a favor de una intervención militar tras una reunión para captación de fondos en EEUU, incluyendo a cargos gubernamentales, solo puede tener una conclusión: tanto EEUU como las oposiciones de Venezuela y Cuba desean la guerra.

Por Luis Gonzalo Segura

Contra VOX viviremos (vivirán) mejor

Está circulando, pidiendo adhesiones, un “Manifiesto” apócrifo (sin firma), cuya autoría se atribuye a “personalidades de la izquierda procedentes del mundo universitario a las que se han sumado otras del sindicalismo y de movimientos sociales” (no se dice, por ahora, quiénes ni qué representan), mostrando su “máxima preocupación porque PSOE-A y Adelante Andalucía sean incapaces de colaborar en el momento histórico más delicado para la democracia en nuestra tierra en los últimos 40 años”. Hacen un llamamiento a PSOE-A y Adelante Andalucía para que “se reconozcan como actores del pueblo progresista andaluz y abran un nuevo e inmediato tiempo de colaboración ante la amenaza de la ultraderecha”.

Es significativo que estas “personalidades” no hayan promovido manifiestos críticos con las políticas neoliberales desarrolladas durante los casi 40 años de régimen pesoísta, sobre todo en los últimos 10 años de fuerte deterioro de los derechos sociales, que son las que han producido la gigantesca abstención que ha permitido el triunfo de lo que llaman “las derechas” en las últimas elecciones, ni inviten a la más mínima autocrítica. Y que pretendan ahora que Podemos Andalucía se suicide colaborando estrechamente a tapar las vergüenzas políticas (incluida la pestilente corrupción) y el derechismo de esas casi cuatro décadas de gobiernos del PSOE. Pretenden utilizar la emergencia en las instituciones de la ultraderecha, que siempre ha existido pero que tiene ahora un partido independiente y provocador, como una gran capa que todo lo tapa. Y muchos picarán, ingenuamente, en el anzuelo.

Lo que se pretende, en realidad, es salvar a doña Susana y, una vez más, a los partidos que ya traicionaron la posibilidad de ruptura con el franquismo. No se puede luchar contra los lodos de ahora (la aparición electoral de la ultraderecha y la mayor derechización de la derecha dura) sin denunciar aquellos polvos (no solo de la Transición sino también de los 40 años siguientes) que produjeron los mal nombrados “grandes partidos de izquierda”. Para construir, o reconstruir, una verdadera izquierda andaluza lo primero sería no alimentar la ficción de que el PSOE actual es un partido de izquierda. No lo es, aunque sí ha sido el pesebre en que se ha alimentado (no solo económicamente) mucha gente y gran parte de las “personalidades” autoproclamadas progresistas. Lo siguiente, no separar luchas sociales por la defensa de derechos con lucha nacional andaluza por el reconocimiento de nuestro derecho colectivo a decidir por nosotros mismos – entre otros objetivos, para que no ocurra (como ahora) que el futuro de nuestras instituciones políticas se negocie y decida en Madrid.

Pienso que se inaugura una época en que proliferarán los Manifiestos encabezados por “personalidades”. Es revelador que apenas los haya habido, al menos promovidos por ellas, mientras ha gobernado Andalucía el PSOE, a pesar de los recortes salvajes, de la corrupción y de la promoción de un capitalismo a la vez favorable a las grandes corporaciones transnacionales, la banca, la industria militar y los grandes lobbies turísticos y a los intereses de los amiguetes (de lo que, por ejemplo, “Canal Sur” es un buen exponente). Los manifiestos reaparecen ahora. Ya dijo Felipe González [N. de la R.: copiando a Deng Xiaoping] que da igual gato blanco o gato negro porque lo importante es que cace ratones. Aplicado a nuestra situación, darían igual las barbaridades y políticas de derecha que se hayan perpetrado, y se sigan defendiendo, porque lo único importante es afirmar que se está contra la ultraderecha (que esas barbaridades han cooperado en reactivar) y declararse antifascista. El poco más de 6% sobre el censo electoral que ha conseguido VOX justificaría, supuestamente, tocar a rebato por lo que llaman “emergencia democrática”. Sin duda, hay que defender los derechos ya conquistados (cosa que muchos no han hecho durante los gobiernos pesoístas) y denunciar la derechización general de partidos e instituciones. Pero sin hacer de esta defensa el único objetivo político ni suspender otras luchas por ampliar esos mismos y otros derechos. No tengo más remedio que recordar aquella frase dirigida a la “gauche divine” (la izquierda de salón) acuñada en la Transición política: “Contra Franco vivíamos mejor”. Ahora habría que reconvertirla en “Contra VOX viviremos (vivirán) mejor”… Porque no pocos se ahorrarán el análisis y, aún más, la autocrítica.

Por Isidoro Moreno

Las relaciones de la extrema derecha española con el Ejército y la Iglesia

La irrupción de VOX en el panorama político español ha provocado que muchos hayan reparado en un partido cuyo programa contempla un estricto control de la inmigración y las fronteras, la suspensión de las autonomías, la eliminación de casi todos los impuestos salvo un IRPF máximo del 21% o medidas contra el fundamentalismo islámico. Una propuesta electoral que ha encontrado en el Ejército y en la Iglesia apoyos para difundir al resto de la sociedad unos fundamentos que recuerdan más al oscuro siglo XX que al XXI.

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Las relaciones de VOX con el Ejército son inmejorables, como por otra parte sucede en otros países del mundo en los que la extrema derecha ha gobernado u ocupado un espacio de poder considerable (EEUU, Brasil, Grecia, Italia, Polonia o Hungría). Podríamos aseverar que el partido de la extrema derecha española es, con gran diferencia, quien mejores relaciones mantiene con los militares y, lo que es más difícil, a todos los niveles. Pues ha conseguido una extraordinaria sintonía tanto con la cúpula militar, homogéneamente conservadora, como con la clase de tropa, mucho más heterogénea ideológicamente hablando.

Para empezar, habría que señalar que ningún partido político representativo ha llegado tan lejos ni ha expresado de forma tan explícita los máximos anhelos de los militares españoles. Algo que quedó patente cuando, a comienzos del pasado mes de octubre, VOX dio el primer aviso sobre su ascenso al llenar la plaza de toros de Vistalegre (Madrid) con más de 10.000 personas y se conoció parte del programa militar:

  1. Aumentar el presupuesto militar hasta lo exigido por la OTAN y EEUU (2%).
  2. Combatir militarmente la amenaza yihadista.
  3. Modernizar las Fuerzas Armadas.
  4. Terminar con la precariedad laboral de los militares de tropa (ahora expulsados a los 45 años).
  5. Exigir a Marruecos el reconocimiento de la “españolidad” de Ceuta y Melilla, así como que la OTAN incluya a ambas ciudades dentro de su esfera de protección.
  6. Recuperar políticamente Gibraltar.

Pero los vínculos de la formación ultraderechista con el ámbito militar van mucho más allá de un programa electoral muy del gusto del paladar castrense, ya que se ha tejido con acciones a muy diversos niveles. Por ejemplo, la formación ha estado apoyando a los militares mayores de 45 años que reclaman no ser expulsados, tanto es así que en octubre de este año el Ejército abrió expediente al cabo Jenner López, presidente de la Asociación Profesional “45sindespidos”, por intervenir en un mitin de VOX el pasado 10 de marzo en el Teatro “La Latina” de Madrid. Nada más y nada menos que junto al propio Santiago Abascal, Presidente de VOX; y su Secretario General, Javier Ortega-Smith. Ni PP, ni PSOE, ni Ciudadanos o Podemos apoyaron jamás a este colectivo con tanta contundencia ni pomposidad.

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Cartel de propaganda de VOX, con el habitual tono y mensaje utilizado por la extrema derecha en otros lugares de Europa y el mundo.

Además, VOX ha realizado diferentes actos promocionales en instalaciones militares, como el vídeo difundido por Ortega-Smith paseando por el Tercio de la Armada y la Escuela de Suboficiales de San Fernando (Cádiz). Este vídeo fue difundido el jueves 29 de noviembre, solo 3 días antes de las elecciones en Andalucía.

Tal es la vinculación de VOX con el mundo militar que 2 de los 12 diputados que entraron en el Parlamento de Andalucía representando a la formación ultraderechista fueron militares en el pasado (Luz Belinda Rodríguez perteneció al Ejército del Aire y Benito Morillo a la Guardia Civil). Incluso el mencionado Secretario General de VOX, Javier Ortega-Smith, fue militar durante 4 años en grupos de Operaciones Especiales.

Vínculos que se refuerzan con el anuncio este 13 de diciembre de la incorporación del ex-general Fulgencio Coll, Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra en 2008, como candidato de VOX a la alcaldía de Palma de Mallorca, máxime si tenemos en cuenta sus conexiones familiares con el franquismo y otros episodios históricos, según el propio Fulgencio, ya que “su padre fue el último Presidente de la Diputación antes de convertirse en Consell Insular; su abuelo, Juan Coll Fuster, fue alcalde de la capital balear entre 1945 y 1952, al igual que el abuelo de éste, Juan Coll Crespí, en 1856, y el Conde de San Simón en 1846”.

Al más alto nivel, además, la formación ultraderechista cuenta con Rafael Bardají, cuyo currículum resulta inmejorable en este sentido: fundador en 1987 del Grupo de Estudios Estratégicos (GEES) y director hasta 1996, asesor de Eduardo Serra (1996-2000) y Federico Trillo (2000-2002) como Ministros de Defensa, subdirector del Real Instituto Elcano (2002-2004), director de Política Internacional de FAES (fundación presidida por José María Aznar) y declarado sionista (impulsor en 2010 de “Friends of Israel Initiative”).

No es casualidad, pues, que cuando este verano más de 1.000 militares retirados y en la reserva, muchos de los cuales ocuparon cargos de enorme responsabilidad en los últimos 20 años, se opusieron públicamente a la decisión del Gobierno español de exhumar el cuerpo de Francisco Franco fuera VOX la única formación política de relevancia que apoyó sin fisuras la postura de los militares franquistas con un comunicado en su propia página web. Apoyo que no exhibieron ni el PP ni Ciudadanos.

En el ámbito policial, los vínculos son igualmente extraordinarios, pues hay informaciones que aseveran en las diferentes elecciones que se producirán en el año 2019 la formación ultraderechista contará con ex-militares y ex-agentes policiales en diversas localidades (se apuntan negociaciones en Córdoba, Gijón, Madrid y Cádiz). Especial es la relación de VOX con la asociación JUSAPOL, a la que ha apoyado en actos públicos en Madrid y Barcelona, y con la que comparte vínculos especiales, pues Carlos Morales (vinculado a JUSAPOL en el pasado y que ha participado en actos políticos de VOX) protegió en la década de 1990 al padre de Santiago Abascal como escolta. Por ello, no es de extrañar que VOX haya participado en más de 60 manifestaciones de JUSAPOL.

Iglesia

Sin ninguna duda, otro de los pilares de VOX para proyectarse socialmente ha sido la Iglesia Católica y la asociación “HazteOír”, muy vinculada al mundo eclesiástico. De hecho, hasta media docena de obispos han apoyado de una u otra manera al partido ultraderechista en cuanto a la promoción de la familia tradicional y el rechazo al aborto, la eutanasia o la igualdad de la mujer en la sociedad.

Y aunque el único que ha avalado explícitamente a la formación ha sido Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, el partido ultraderechista cuenta con la simpatía de los obispos más radicales: Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares; José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián; Jesús Sanz, obispo de Oviedo; y Fidel Herráez, obispo de Burgos. No son los únicos, pues miembros del Opus Dei y del Camino Neocatecumenal también han secundado los postulados antes mencionados, situación que ha provocado – incluso – la “preocupación” de la Conferencia Episcopal Española.

El periódico digital “eldiario.es” apuntaba, basándose en declaraciones del investigador mexicano Álvaro Degado a la televisión pública vasca “ETB”, que el apoyo de la asociación “HazteOír” podría estar promovido por una sociedad secreta ultracatólica y paramilitar denominada “Organización Nacional del Yunque”, un grupo con poder tanto en México como en España.

Así pues, tanto en el caso militar como en el eclesiástico, si bien las expresiones oficiales de apoyo a VOX han sido mínimas o inexistentes, se percibe con cierta claridad que ambas instituciones comparten valores, principios y objetivos con el partido de las tres letras.

Por Luis Gonzalo Segura

UCE: los “comunistas” que aparecen y desaparecen

Artículo publicado el 31 de mayo de 2017, originalmente en “Llibertat.cat

Han vuelto a aparecer. Y Xavier Tejedor Rius, de “e-noticies” les da proyección, pese a que sean cuatro y el gato sosteniendo un muro de cartón con el lema “No queremos muros” frente al Palau de la Generalitat, y con la pancarta “Por la unidad del pueblo trabajador. NO a la independencia”.

Habría que observar cuántas noticias más aparecieron en el diario subvencionado de las “bruticias”. Tantas como actos hagan, o tantas como participantes en estas protestas de foto y titular distorsionado. Eso sí, poco observamos a las personas que se manifiestan.

Por la Feria de Abril, el 6 de mayo, convocaron otra concentración-desfilillo o lo que fuera, con los mismos lemas. Y se hizo bajo el paraguas de la “Alternativa Ciudadana Progresista”, una “Asamblea Social”, “Recortes Cero”, y… la UCE.

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Carteles con la portada de “De Verdad”, órgano de propaganda de la UCE, en los que se pide el voto para Rosa Díez en las elecciones generales españolas de 2008.

Este grupúsculo, la “Unificación Comunista de España” (UCE), es muy conocido, y entre la militancia política de izquierdas ha sido considerado como una secta, en el mejor de los casos, o como una herramienta de los servicios secretos del Estado y con una estructura sectaria destructiva; algunas fuentes han desgranado su trayectoria con datos y testimonios del traumático paso por este grupo. Por otro lado, ciertas informaciones periodísticas informaron de que el grupo de Atención e Investigación de Socioadicciones (AIS), una entidad patrocinada por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Barcelona, clasificó a este “partido” como secta.

Lo más preocupante, sin embargo, es el hecho de que este grupo al servicio de no sabemos quién se ha dotado de marcas blancas a nivel estatal para camuflarse o bien crear una sensación de “movimiento diverso”. Ya he citado algunos de los nombres de estos chiringuitos, a los cuales podríamos añadir alguno más como el “Club de los Poetas Vivos”, con logo y todo. Con esta maniobra, y no hace mucho tiempo, consiguieron hacer acopio de firmantes fraudulentos como el cantante Luis Eduardo Aute, o el ex-secretario general del PCE, Francisco Frutos, y muchos otros, para la candidatura “Recortes Cero-Los Verdes” en 2015. Poco antes, en 2014, el “Manifiesto de la Agrupación Electoral Recortes Cero” que se presentaba a las elecciones europeas, recogía una importante suma de firmantes de todo tipo de filiación sindical y política o profesiones (CCOO, UGT, CGT, asociaciones de vecinos…) de todo el Estado Español.

La UCE es un partido autodenominado “maoísta” y legalizado en 1978, proveniente de un opaco grupo denominado “Tribuna Obrera” durante los últimos años del franquismo. En las elecciones de 1977 participaron en la coalición “Frente Democrático de Izquierdas” (FDI), que en Catalunya consistía en la coalición entre el PTE y ERC, y durante aquellos años también festejó con el Movimiento Comunista y Bandera Roja.

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Una bandera franquista y otra con simbología comunista comparten espacio en una manifestación españolista, espacio frecuentado por la UCE y sus organizciones paraguas.

Durante la década de 1980 despegaron las siglas UCE en una confusa campaña anti-OTAN al margen del movimiento antimilitarista y de las plataformas de izquierdas. Era la campaña “Ni yankis, ni rusos”, con la recogida de miles de firmas (UCE style), después de la cual desaparecieron del mapa una vez realizado el referéndum sobre la OTAN en 1986. Ya habían hecho su trabajo. Años después apareció puntualmente en momentos de tensión social, como la huelga general de 1988. Posteriormente participaron en las diferentes elecciones generales y autonómicas, bien en solitario o bien infiltrados al costado de IU.

En la década de 1990 la UCE se quita la careta y despliega campañas agitativas de intoxicación contra el movimiento independentista vasco, y especialmente contra la alianza PNV-izquierda abertzale que se produjo en el marco de la tregua de ETA en 1998. Era la cantinela de todo aquello del “nacionalismo étnico” y “Arzalluz nazi-fascista” y “kosovizar Euskadi para balcanizar España”.

En los últimos años han dedicado sus campañas al proceso independentista catalán. Ojo. Ya sabemos cómo las gastan. Solamente hay que recordar el apoyo incondicional de la UCE al partido de Albert Rivera en 2007 y el texto “Seis razones para votar a Ciudadanos”.

No obstante, puede ser, convendría que alguien investigara quién teje la trama del partido-secta-cloaca del Estado. Y cómo se alimentan los enlaces con la prensa que les sobredimensiona, les proyecta y les convierte en arma de demagogia.

Adjunto algunos enlaces sobre estas cuestiones, por si alguien quiere enhebrar el hilo en la aguja de una investigación más minuciosa sobre la UCE. Seguro que en los próximos meses los escucharemos hablar:

Por Joana Gorina

China le para los pies a Bolsonaro

Durante la campaña electoral, Bolsonaro se empeñó en atacar a China y la acusó de querer “comprar Brasil”. Fue más lejos al retratar a China, de acuerdo con un portal temático de Defensa brasileño, como un “predador que quiere dominar sectores cruciales de la economía” brasileña. Agregó que los chinos no deberían ser autorizados a comprar tierras en Brasil o a controlar industrias fundamentales.

Según el informe de “Reuters”, una de esas empresas que preocupan al presidente electo es “China Molybdenum”, que adquirió una mina de niobio (usado en el acero por empresas aeroespaciales y automovilísticas) por 1.700 millones de dólares en 2016. Para Bolsonaro, ese tipo de emprendimientos deberían quedar en manos brasileñas, ya que el país controla el 85% del mercado mundial.

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De izquierda a derecha: Carlos, Flávio, Jair y Eduardo Bolsonaro posan para una foto durante la visita a Taiwán que realizaron en febrero de 2018. Esta visita enfureció y cabreó enormemente a la República Popular China, principal socio comercial de Brasil y uno de sus socios más estratégicos junto a Rusia, India y Sudáfrica en los BRICS.

Los militares que acompañan a Bolsonaro tienen una posición nacionalista, como la que mantuvo el propio Capitán reservista, que desde siempre se opuso a las privatizaciones de empresas estatales. Ahora se opone a la privatización de “Eletrobras”, anunciada ya bajo el saliente gobierno de Michel Temer, ya que sus compradores podrían ser chinos.

En paralelo, Bolsonaro visitó Taiwán el pasado mes de febrero, siendo el primer candidato presidencial del país en dar ese paso desde que Brasil reconoció a la República Popular China en 1974. La embajada china en Brasil emitió un comunicado calificando el viaje como “una afrenta a la soberanía y la integridad territorial de China”.

Las actitudes del ahora presidente electo llamaron la atención de Beijing, al punto que hubo por lo menos dos reuniones entre diplomáticos chinos y algunos de los principales asesores de Bolsonaro. Una de ellas fue con el considerado futuro Ministro de Economía, Paulo Guedes, en septiembre, para debatir la importancia de las relaciones bilaterales. China es un gran comprador de soja y mineral de hierro de Brasil, además de ser el principal mercado de sus exportaciones, muy por encima de EEUU.

El nuevo presidente, que fue saludado con una subida de las bolsas por las reformas planeadas y la prometida reducción del déficit fiscal, tiene escaso margen de negociación, ya que los negocios agrícolas tienen una poderosa bancada en la Cámara de Diputados de Brasilia, que puede llegar al 40%. Aunque la mayor parte de los agricultores apoya a Bolsonaro, quieren mantener buenas relaciones con China, ya que no es sólo el mayor cliente sino que ha crecido su importancia ya que la guerra comercial desatada por Donald Trump está llevando a Beijing a aumentar sus compras en Brasil. “La economía es mucho más importante que la propaganda para conseguir votos”, dijo un ejecutivo a “Reuters”.

Días atrás, Bolsonaro enfatizó que sus aliados internacionales preferidos son Israel, Italia y EEUU. En 2017 atacó a las minorías en una visita al “Club Hebraica” en Río de Janeiro. Según la edición brasileña de “El País”, la visita formaba parte de “un plan exitoso para aproximarse a empresarios y políticos judíos que se sumasen al apoyo a su candidatura”. Pero esta actitud dividió a la comunidad judía, ya que otras instituciones como la Confederación Israelita de Brasil mostraron un apoyo incondicional a las minorías atacadas por Bolsonaro.

El candidato, que se bautizó en el río Jordán en mayo de 2016, afirmó que seguirá los pasos de Trump para trasladar la legación diplomática brasileña de Tel Aviv a Jerusalén. Poco después de ese episodio, en el segundo semestre de 2017, quienes apoyaban a Bolsonaro rompieron con las instituciones judías tradicionales creando la Asociación Sionista “Brasil-Israel”, destacando sus diferencias con las izquierdas.

Otros líderes mostraron su cercanía con Bolsonaro, como Matteo Salvini – Ministro del Interior italiano, y el propio Trump, quien luego de una llamada de apoyo dijo que acordaron que “Brasil y EEUU trabajarán cerca en temas de comercio, militares y todo lo demás”.

Este clima de euforia fue rápidamente enfriado por el editorial de “Global Times” del 29 de octubre, titulado: “¿Revertirá el nuevo Gobierno brasileño la política de China?”. Se trata de una pieza importante, calculada milimétricamente, suave y amenazante a la vez, como suele ser la diplomacia oriental.

Comienza diciendo que Bolsonaro es “un Trump tropical”, recuerda las acusaciones que hizo a China durante la campaña pero, a renglón seguido, destaca que comenzó a cambiar su tono hacia el final, diciendo que “vamos a hacer negocios con todos los países y China es un socio excepcional”. Agrega que es “impensable” que Bolsonaro reemplace el comercio Brasil-China por el comercio EEUU-Brasil.

En primer lugar, el editorial recuerda que Brasil tiene su mayor superávit comercial con China, de unos 20.000 millones de dólares. “La guerra comercial entre China y EEUU ha impulsado aún más las exportaciones de soja brasileña a China”, dice el diario.

En segundo lugar recuerda que el eje de la política de Bolsonaro nunca fueron las cuestiones internacionales sino los asuntos domésticos, para agregar de inmediato que “China nunca interfiere en los asuntos internos de Brasil”, cuestión enteramente cierta.

A partir de ahí, Beijing le blande la espada. “Su viaje a Taiwán durante la campaña presidencial provocó la ira de Beijing. Si sigue haciendo caso omiso del principio básico sobre Taiwán después de asumir el cargo, tendrá un costo evidentemente muy alto para Brasil”.

En el párrafo clave destaca: “Muchos observadores tienden a creer que Bolsonaro, que nunca ha visitado la China continental, no sabe lo suficiente sobre el poder oriental. Beijing debe prestar atención a que atacó a China durante la campaña y creía que una postura hostil hacia el mayor socio comercial de Brasil lo ayudaría a ser elegido”.

En buen romance, la República Popular China está diciendo que no le teme a las amenazas, pero sobre todo asegura que tiene armas mucho más potentes para responder a una eventual ofensiva de Brasil en cualquiera de los terrenos. En efecto, si China dejara de comprar soja y mineral de hierro, la economía brasileña – que ya enfrenta una situación grave – podría verse en un callejón sin salida.

Por Raúl Zibechi, para “Sputnik”

Pacto de silencio para ocultar el papel de la OTAN en el resurgimiento del fascismo

El año pasado la OTAN promocionó un vídeo de un grupo nazi de Letonia, los llamados “Hermanos del Bosque” que, como en caso de los yihadistas, convirtió en luchadores contra la URSS. Además de una reescritura de la Historia, fue una llamada al terrorismo contra los rusos y contra Rusia.

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Cinco terroristas de los “Hermanos del Bosque” posan para una fotografía en Lituania, 1950. (Foto: “RBTH”)

Los “Hermanos del Bosque” eran una organización nazi que en 1945, con el apoyo del espionaje de EEUU, se negó a rendirse y pasaron a ejecutar acciones terroristas en el interior de la Unión Soviética durante una década.

El vídeo de la OTAN comienza con una confusión entre los soldados “rusos” y el ejército “soviético” para indicar al espectador que éstos luchaban contra los rusos y no contra los soviéticos – ya que los letones también formaban parte del Ejército Rojo.

La OTAN quería inculcar que unos pocos hombres, civiles inocentes, obligados por la situación, lucharon contra el “ocupante ruso” que, después de la Segunda Guerra Mundial, se había apoderado de Letonia por la fuerza.

En realidad, hay muchos que piensan así: los países de Europa del Este se convirtieron en “satélites” de la URSS a la fuerza, al ser “ocupados” militarmente por el Ejército Rojo al final de la Segunda Guerra Mundial. A los que dicen tales estupideces no se les ha ocurrido pensar en Austria, que también fue liberada y ocupada por el Ejército Rojo.

Como en el caso de los demás países bálticos, la independencia de Letonia tuvo lugar pocos años después de la Revolución de 1917, es decir, que no se debió solo a los letones sino a los revolucionarios que acabaron con el zarismo, de los que la mayor parte eran rusos y entre los cuales también había letones.

El vídeo no explica nada de eso, como es natural. Lo que aparece es una lucha, supuestamente patriótica y nacionalista, de los letones contra los “ocupantes” soviéticos.

Es típico de la propaganda imperialista presentar la lucha de clases como una lucha nacional o religiosa. La OTAN no puede admitir que la Unión Soviética aplastó en la guerra y después de ella a los nazis letones. El carácter nazi desaparece para poner en primer plano la represión, típicamente “estalinista” e indiscriminada, contra la población de Letonia por el sólo hecho de ser letona.

Entre 1941 y 1945 la Legión Letona, una unidad de las Waffen-SS, se componía de dos divisiones de granaderos, la 15 y la 19, que participaron en la persecución de comunistas, tiroteos masivos contra la población civil, pogromos y limpieza étnica contra los judíos.

Sólo en el interior de Letonia entre 1941 y 1945 se crearon exactamente 46 prisiones, 23 campos de concentración y 48 guetos judíos. Las SS letonas y sus colaboradores asesinaron a 313.798 civiles (incluidos 39.835 niños y niñas) y a 330.032 soldados soviéticos.

En el otoño de 1941, las SS formaron batallones de autodefensa en el Báltico, una especie de milicia que ejerció las labores típicas de apoyo a la Policía. En Letonia se formaron 41 batallones con entre 300 y 600 efectivos, 23 en Lituania y 26 en Estonia.

Algunos de ellos fueron enviados a luchar contra los partisanos soviéticos en Bielorrusia y en la región rusa de Pskov.

A medida que avanzaba la guerra, y con ella la derrota nazi, los miembros de los batallones letones se fueron integrando en las unidades diezmadas de las Waffen-SS: brigadas motorizadas, de voluntarios, etc.

Estos matones fueron quienes luego llenaron las filas de los “Hermanos del Bosque”. La OTAN oculta que dicha organización fue creada y financiada por el espionaje imperialista después de la Segunda Guerra Mundial por lo mismo de siempre: para acorralar a la URSS, para impedir que pudiera disfrutar de un minuto de reposo.

El espionaje imperialista subcontrató a los antiguos policías letones, a los colaboracionistas durante la ocupación y a los oficiales (y soldados) letones que trabajaron para las SS.

Hasta mediados de la década de 1950, los “Hermanos del Bosque” llevaron a cabo más de 3.000 atentados terroristas, principalmente contra la población civil.

El vídeo de la OTAN tampoco habla de esto porque no puede vincular al fascismo con el imperialismo y con EEUU. Los papanatas tampoco lo hacen, ni tampoco vinculan a la OTAN con la red Gladio o con los crímenes neofascistas de la década de 1970 en toda Europa Occidental.

Si alguien se cree que estamos hablando de batallitas propias del pasado, se equivoca: cada año, una manifestación neonazi desfila por las calles de Riga (capital de un Estado miembro de la Unión Europea como es Letonia) para homenajear a los fieles servidores del III Reich.

¿Eso no forma parte del auge del fascismo y “la ultraderecha”? ¿Por qué nadie habla de ello, ni la OTAN ni los “alternativos”?

FUENTE: “Movimiento Político de Resistencia”