La tribu

coronel-gadafi-vector-retrato-historieta_91-9042La tribu es una familia que creció debido a la procreación. De ahí que la tribu sea una gran familia, del mismo modo que una nación es una tribu que creció a través de la procreación. La nación es una tribu grande y el mundo es una gran nación – una nación que se ramificó entre múltiples naciones. Los lazos que unen a las familias son los mismos que unen a la tribu, a la nación y al mundo. Con el aumento numérico del grupo esos lazos tienden, sin embargo, a debilitarse. El concepto de hombre es semejante al concepto de nación tal y como el concepto de nación es semejante al de tribu y el de tribu al de familia. Con todo, el grado de afecto concerniente a esas relaciones disminuye a medida que en ellas se pasa del nivel más pequeño al mayor. Se trata de un hecho social solamente negado por aquellos que lo ignoran.

En efecto, los lazos sociales – cohesión, unidad, intimidad y amor – son más fuertes a nivel de familia que a nivel de tribu y son más fuertes a nivel de tribu que a nivel de nación. Del mismo modo, éstos son más fuertes a nivel de nación que a nivel de mundo.

Las ventajas, privilegios, valores e ideales que resultan de esos lazos sociales son mayores en la sociedad donde éstos son naturales y fuertes. De hecho, los lazos sociales son más fuertes entre los miembros de la familia que entre los miembros de la tribu, más fuertes entre los miembros de la tribu que entre los miembros de la nación. Los lazos sociales son más fuertes a nivel nacional que a nivel mundial. Estos lazos sociales y los beneficios que de ellos emanan se pierden cuando la familia, la tribu, la nación o la humanidad desaparecen.

Es, por tanto, muy importante para la sociedad humana mantener la cohesión de la familia, de la tribu, de la nación y del mundo de modo que los individuos, en general, se puedan beneficiar de los valores inculcados a través de la solidaridad, la cohesión, la unidad, la intimidad, el amor de la familia, de la tribu, de la nación y la humanidad.

En términos sociales, la familia es mejor que la tribu, la tribu es mejor que la nación y la nación es mejor que el mundo, si son comparadas afectivamente y en lo tocante a las ventajas, a la solidaridad y a la camaradería que ofrecen a sus miembros.

Por Muammar el-Gadafi

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Lo nacional y lo internacional en la doctrina marxista-leninista (II)

Veamos ahora el caso de la reciente guerra, de la Segunda Guerra Mundial.

¿Es que podría ser calificada de patriótica la actitud de un proletario alemán que hubiese considerado necesaria la defensa de la patria alemana, después de que las hordas hitlerianas agredieron a los pueblos de varias naciones, y sobre todo, después que agredieron a la Unión Soviética? ¡Es claro que no! No sólo no se le podría considerar como un patriota, sino, por el contrario, como un traidor a su clase, a su pueblo y a su nación.

En cambio, los soviéticos, los checoslovacos, los polacos, los yugoslavos, etc., sí que obraron como verdaderos patriotas. Lo mismo puede decirse de los soldados que combatieron bajo la bandera de los EEUU, Inglaterra, Francia y otros países que formaron el Frente de las Naciones Unidas, aun cuando los círculos dirigentes de sus países perseguían fines distintos de los de la URSS.

Además, en la guerra que acaba de terminar existió una razón fundamental para que el proletariado y su Partido de vanguardia, el Partido Comunista, tomara en sus manos la defensa de su nación agredida por las hordas germano-fascistas y niponas. En una serie de países, los gobiernos burgueses “nacionales” capitularon ante el enemigo y luego colaboraron con él para someter a sus pueblos a la dominación extranjera, traicionando así los intereses de su patria.

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Cartel ensalzador de los valores patrióticos e internacionalistas entre la Unión Soviética y la República Popular China.

Hay quienes dicen que eso es cierto, pero afirman – sin embargo – que los comunistas inspiran su acción en ideas foráneas y no nacionales, y que, por eso, su patriotismo es “dudoso”. Eso también es inexacto.

Inspiramos nuestra acción en una teoría científica, que ha sido elaborada sobre la base del estudio de la experiencia mundial de las leyes que rigen el nacimiento, desarrollo y fin de los diversos sistemas sociales que ha conocido la Humanidad, y nos esforzamos por aplicar los principios científicos a las condiciones concretas de nuestro país.

Querer ignorar el marxismo-leninismo, que no es sólo una ciencia, sino que es una de las ciencias más vastas que ha conocido la Humanidad, es un absurdo.

¿Por qué? Porque, ¿es que puede haber alguien que piense, por ejemplo, que los descubrimientos científicos de un país determinado sirven sólo para ese país y no para otros?

Justamente la verdadera ciencia es la que se enriquece constantemente con las experiencias nacionales obtenidas en la aplicación de los métodos científicos universales. Esto ocurre tanto en las ciencias naturales como en las sociales.

Por otra parte, ¿es que alguien puede “reprocharle” a un hombre de ciencia argentino si, por ejemplo, para perfeccionarse en el estudio de una materia determinada, toma como base la teoría científica elaborada por hombres de ciencia de otros países?

El simple planteamiento del problema demuestra lo absurdo de la posición de los que nos “reprochan” el origen internacional de nuestra teoría científica.

¿Es que los que han estudiado la Historia de la Argentina pueden ignorar, por ejemplo, que los más grandes próceres de la independencia, en particular Moreno, Belgrano, Castelli, San Martín, Monteagudo y otros, inspiraron su acción en la filosofía de los enciclopedistas franceses y en los principios en que se inspiraron los patriotas norteamericanos al luchar por la independencia de EEUU, y en particular en las ideas progresistas de la Revolución Francesa? ¿O es que puede existir alguien que tenga la osadía de considerar que esos próceres nacionales eran “extranjerizantes”, cuya “pureza” patriótica debe ser puesta en tela de juicio debido a que inspiraron su acción en ideas procedentes de pensadores de otros países? Parece que sí, que existen tales gentes.

Ahora bien: ¿es que tales gentes pueden ser consideradas como patriotas argentinos? ¡Es claro que no! Aunque se proclamen monopolizadores del patriotismo y se cubran el pecho de escarapelas nacionales, tales gentes no pueden ni deben ser consideradas como patriotas.

¿Por qué? Porque si sus ideas llegaran a imponerse en el país, en lugar de servir para impulsar a la Argentina por la senda de la cultura, de la democracia y la libertad y hacer de nuestro país uno de los más avanzados de América Latina, lo retrotraerán a la situación de atraso colonial en que vivió anteriormente y le cerrarían toda posibilidad de regreso económico-social y cultural para el futuro.

La ciencia, la cultura, el arte, la economía y la política de un país determinado, o se nutren constantemente con las experiencias que les proporcionan los países más avanzados de su época, o se estancan y se degeneran. Esto es lo que enseña la Historia de la civilización humana.

Por otra parte, la teoría marxista-leninista es una teoría internacional, por cuanto guía la acción del proletariado y de su Partido de vanguardia de todos los países en la lucha por la obtención de las reivindicaciones inmediatas de la clase obrera y del pueblo y por su emancipación de la explotación capitalista y de toda forma de sojuzgamiento nacional.

¿Pero es que las “teorías” en que se apoyan los defensores de los intereses “sagrados” del capitalismo no son, acaso, de carácter internacional? Sí que lo son.

En efecto; nadie es más internacional que el capitalismo, puesto que si alguien ha roto las fronteras nacionales – rompiéndolas en la mayoría de las veces a cañonazos – para invadir a todos los países con sus mercancías, con sus capitales y sus agentes, es justamente el capitalismo.

¿Qué es el imperialismo, sino la doctrina y práctica del expansionismo mundial del capitalismo?

Resulta claro, pues, que el internacionalismo proletario que practican los comunistas, no sólo no debilita su sentimiento nacional, sino que lo refuerza. Esto es lo que determina que los comunistas sean los verdaderos patriotas de nuestra época.

Por eso, cuando alguien, desde arriba o desde abajo, se atreve a poner en duda el patriotismo de los comunistas, nuestros camaradas no sólo no deben tomar una actitud defensiva ante los que hacen tales manifestaciones, sino que deben pasar a la ofensiva y exigir que sean ellos los que demuestren su grado de patriotismo, pues los comunistas, aquí como en todas partes del mundo, son los que se han colocado y se colocan siempre a la cabeza de su clase obrera y de su pueblo en la lucha por el progreso de su país, por el bienestar social y por la defensa de la independencia de su patria.

Ser patriotas comunistas es hoy, pues, el timbre de honor más grande que puede tener un ciudadano.

Por Victorio Codovilla

Conferencia pronunciada en las Jornadas de Educación con motivo del 1º Centenario del Manifiesto del Partido Comunista (1948)

Lo nacional y lo internacional en la doctrina marxista-leninista (I)

Hay quienes dicen que es debido a que los comunistas practicamos el internacionalismo proletario no podemos ser buenos patriotas, puesto que, según ellos, lo primero se contradice con lo segundo; pero esta afirmación no es exacta.

¿Por qué?

Porque el marxismo-leninismo, al mismo tiempo que enseña a seguir las mejores huellas del internacionalismo, las del internacionalismo proletario, enseña a sus adeptos a inspirar su acción en las mejores tradiciones patrióticas de su país.

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Victorio Codovilla fue un destacado dirigente comunista argentino, Secretario General del Partido Comunista de la Argentina entre 1941 y 1963. Murió en Moscú en 1970.

El creador de nuestra doctrina, Carlos Marx, enseñó a los pueblos de los países capitalistas colonizadores que “un pueblo que oprime a otro pueblo jamás puede ser libre”, y enseñó a los pueblos de los países coloniales y dependientes que la rebelión contra la opresión nacional es sagrada; y que, por consiguiente, los comunistas de unos y otros países debían luchar en frentes distintos, pero coincidentes; unos para impedir la colonización, y otros, para expulsar a los colonizadores.

Por otra parte, y contrariamente a lo que algunos piensan, el marxismo se diferenció siempre del anarquismo por el hecho de que mientras éste propaga el “nihilismo nacional”, el marxismo valora justamente las aspiraciones nacionales de los pueblos, y por eso es el campeón de la lucha por la independencia económica y por la soberanía nacional.

Marx y Engels plantearon el problema de que hay que defender la propia nación contra los agresores, y que hay que luchar para arrojar del suelo patrio a los dominadores extranjeros a fin de unificarla geográfica, étnica y políticamente.

Muchas veces se ha puesto de relieve el grandioso significado de la Comuna de París, como ejemplo de cómo el proletariado puede conquistar el poder, y cómo desde él puede construir un nuevo Estado obrero y democrático.

Sin embargo, el aspecto nacional, patriótico, de la lucha de los comuneros no siempre se ha puesto suficientemente de relieve. No siempre se ha señalado que los comuneros de París fueron los que dieron uno de los ejemplos más grandes de patriotismo en el siglo XIX. No siempre se ha explicado que los obreros de París tomaron el poder y establecieron la Comuna después de que el gobierno aventurero de Napoleón III (“Napoleón el Pequeño”) fue derrotado en la guerra por los alemanes, y después que, escapándose a Versalles – la ciudadela de la reacción francesa – su gobierno dejó abiertas las puertas de París al invasor germano. Ahora bien; la lucha de los partidarios franceses de la Internacional fundada por Marx y Engels, o sea, de los comuneros de París, se realizó en dos frentes: contra los ejércitos invasores de Bismarck y contra los capituladores y traidores nacionales: los versalleses; es decir, que los patriotas comunistas de aquella época tuvieron que luchar, al mismo tiempo que contra los invasores prusianos, contra las capas dirigentes vendepatrias de la burguesía nacional, del mismo modo que en la reciente guerra los comunistas franceses tuvieron que luchar al mismo tiempo que contra las hordas invasoras hitlerianas, contra las capas dirigentes vendepatrias de la burguesía nacional, que abrieron las puertas de Francia al enemigo y buscaron el apoyo de sus bayonetas para impedir que el pueblo francés triunfara contra sus enemigos internos y externos.

Hecho significativo: para batir la Comuna, los alemanes ayudaron a sus “enemigos” franceses a reorganizar un ejército contrarrevolucionario, poniendo en libertad a prisioneros de guerra y ayudándolos en el asalto a París.

Este fue un ejemplo histórico del sediciente “patriotismo” de la burguesía, y del verdadero patriotismo del proletariado y de su Partido Comunista.

Se dirá: ¿cómo se explica, entonces, que en el Manifiesto Comunista se hable justamente de que “el proletariado no tiene patria”?

Pasa con ese concepto de Marx, como pasó con otros, o sea, que se lo separa del conjunto del pensamiento marxista del cual forma parte, y luego se le da una interpretación torcida con el fin de presentar bajo una falsa luz a los comunistas.

En efecto; al afirmar Marx en el Manifiesto Comunista que “los proletarios no tienen patria”, quiso significar que sus intereses no coincidían con los que los círculos dirigentes de la burguesía defendían, y que por consiguiente su actitud en cuanto a la defensa de la patria dependía de si se trataba verdaderamente de defender la patria agredida por otra nación con fines de sumisión y explotación; o si se trataba de una guerra de agresión desencadenada por esos círculos dirigentes que, en nombre de la patria y de la “defensa nacional”, se proponían someter y expoliar a otro país.

Por ejemplo, ¿es que podría ser considerada como una guerra justa, por la defensa de la patria, si el gobierno de un país determinado desencadenara una guerra contra otro país con el fin de arrebatarle parte de su territorio, o con el fin de dominar y esclavizar a otros pueblos?

De ninguna manera.

En cambio, supongamos que el gobierno de nuestro país resistiera hasta el fin las imposiciones económicas, políticas y militares del Gobierno imperialista norteamericano, y que con el fin de quebrar su resistencia, dicho gobierno agrediera – directa o indirectamente – a nuestro país. ¿Cuál debería ser y será nuestra actitud? No puede ser otra que la de ponernos a disposición de nuestro pueblo y de nuestro gobierno, y empuñar las armas para defender la libertad y la independencia de nuestra patria.

¿Cuál debería ser y será, en cambio, la actitud de los comunistas y de los verdaderos patriotas norteamericanos en ese caso? No puede ser otra que la de luchar contra su propio gobierno, también con las armas en las manos, para impedir que pueda someter y esclavizar a nuestro pueblo y a nuestra nación.

Tal debe ser, y no cabe duda que lo será, la actitud distinta pero coincidente de los comunistas de uno y otro país, y procediendo así, ambos defenderían los verdaderos intereses de su pueblo y de su nación.

Sobre el patriotismo socialista

Desde el punto de vista de las condiciones actuales, particularmente en lo que concierne a las revoluciones de China o Corea, ya no es correcto decir que “el proletariado no tiene patria”. Al contrario, las complejas condiciones de la “globalización”, junto a las lecciones de la praxis Juche de la RPDC, muestran la absoluta necesidad de todos los pueblos de luchar por el progreso social desde el punto central de defender la cultura y la historia de sus naciones contra el ataque imperialista.

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En sus tiempos, Marx miró a la cuestión de la clase obrera únicamente desde el punto de vista de Europa, en desventaja respecto a otros continentes. El nacionalismo fue la fuerza motriz de la burguesía para hacer que las clases populares pelearan entre sí, similar al “divide y vencerás”, preferiblemente a que lucharan por el socialismo. Este fue el factor principal por el que las consignas de aquellos días reflejaban un deseo para sus hermanos y hermanas de clase como el de unirse con énfasis alrededor de la clase, ya que esas fuerzas eurocéntricas y desfasadas encuentran a todas las formas del nacionalismo como “reaccionario”. Sin embargo, esta tendencia tiene un valor limitado en Irlanda y en otras naciones oprimidas. Lo mismo podemos decir de los países recientemente independientes del mundo. De hecho, el “nihilismo nacional” bajo la bandera de la clase obrera ha sido a menudo la vanguardia de la contrarrevolución.

Durante la lucha de la Unión Soviética contra el nazismo, una nueva praxis revolucionaria que reflejaba las condiciones materiales de la Era del Imperialismo tomó forma, simbolizando el concepto de “patriotismo soviético” y “defensa patriótica”. Esto también dio vida al cosmopolitanismo burgués “revolucionario”. Aun manteniendo las tradiciones de Lenin de apoyar las luchas de liberación nacional, y profundizando en esta teoría bolchevique, el patriotismo soviético llevó a un fresco y nuevo ascenso del nacionalismo revolucionario, con cada pueblo haciendo la revolución dentro del contexto de la lucha de clases anti-imperialista y desde el punto central de la independencia. Las revoluciones de China, Corea, Cuba, Vietnam, Rumanía, Albania, Kampuchea o Laos son ejemplos de ello en distinto grado.

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Militantes del Movimiento Socialista Republicano Irlandés (RSYM, por sus siglas en inglés), juventudes del IRSP.

Ello es por lo que debemos reconocer que las naciones son más que simple desarrollo capitalista y debemos forjar la conciencia ideológica tanto de las masas como de la nación, ya que ambas se entrecruzan.

Ello es por lo que, para alcanzar la verdadera libertad durante la ocupación, debemos abrazar los elementos patrióticos de nuestra tradición revolucionaria en tanto que nos acompañarán en el camino al socialismo y a la República Socialista que deseamos.

No podemos adherirnos a visiones desfasadas sobre el nacionalismo ni podemos caer en la trampa de permitir que la actual corriente mayoritaria de la izquierda y sus vías posmodernas nos distraigan de nuestro principal objetivo, que es la liberación tanto a nivel nacional como a nivel de clase. Ello es por lo que la praxis patriótica y socialista debe ser adoptada en la lucha por la liberación nacional en Irlanda, pues solo abrazando nuestros valores culturales, que sufren de la misma opresión que nuestra clase, seremos capaces de disociarnos totalmente del opresor.

Republican Socialist Youth Movement (R.S.Y.M.)

Pensamiento y papel histórico del Camarada Mao Zedong (毛泽东) [Tercera parte]

Sobre la construcción del ejército revolucionario y la estrategia militar

El camarada Mao Zedong resolvió metódicamente el problema de cómo convertir un ejército revolucionario, principalmente compuesto por campesinos, en un nuevo tipo de Ejército del Pueblo de carácter proletario, observando una estricta disciplina y manteniendo estrechos vínculos con las masas. Estableció que el único propósito del Ejército del Pueblo es el de servir al pueblo de todo corazón, propuso el principio de que es el Partido quien manda al fusil y no al revés, avanzó las Tres Reglas Cardinales de Disciplina y las Ocho Observancias e hizo hincapié en la práctica de la democracia política, económica y militar, así como los principios de la unidad entre oficiales y soldados, la unidad entre el ejército y el pueblo y la desintegración de las fuerzas enemigas, formulando una suma de un conjunto de políticas y métodos sobre el trabajo político en el ejército.

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Stalin y Mao Zedong se dan la mano tras la firma del Tratado Sino-Soviético de Amistad, Alianza y Mutua Asistencia (1950)

En sus escritos militares, como “Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el Partido”, “Problemas estratégicos en la Guerra Revolucionaria de China”, “Problemas estratégicos en la guerra de guerrillas contra el Japón”, “Sobre la guerra popular prolongada” y “Problemas de guerra y estrategia”, el camarada Mao Zedong resumió la experiencia de las prolongadas guerras revolucionarias en China y avanzando el concepto integral de la construcción de un ejército popular y de la construcción de las zonas rurales de base y hacer la guerra popular mediante el empleo del ejército popular como la fuerza principal, apoyándose en las masas.

Elevando la guerra de guerrillas al plano estratégico, sostuvo que la guerra de guerrillas y los movimientos de carácter guerrillero prolongados en el tiempo son las principales formas de operación en las guerras revolucionarias de China. Explicó que era necesario proceder a un cambio adecuado en la estrategia militar simultáneamente con el cambiante equilibrio de fuerzas entre el enemigo y nosotros mismos con el progreso de la guerra. Elaboró un conjunto de estrategias y tácticas para el ejército revolucionario en la guerra popular en condiciones cuando el enemigo era fuerte y nosotros éramos débiles.

Estas estrategias y tácticas incluyen la lucha estratégica en una guerra prolongada y las campañas y batallas de decisión rápida, convirtiendo la inferioridad en superioridad estratégica en las campañas y batallas, concentrando una fuerza superior para destruir las unidades enemigas una por una. Durante la Guerra de Liberación, formuló los célebres Diez Principios de Operación. Todas estas ideas constituyen una destacada contribución del camarada Mao Zedong a la teoría militar del marxismo-leninismo. Después de la fundación de la República Popular, presentó la guía importante de que tenemos que fortalecer nuestra defensa nacional y la construcción de modernas Fuerzas Armadas Revolucionarias (incluyendo la Marina, la Fuerza Aérea y las ramas técnicas) y desarrollar la tecnología de defensa moderna (incluida la formación de la energía nuclear y armas para la autodefensa)

En materia de política y tácticas

El camarada Mao Zedong dilucidó de forma penetrante la importancia vital de la política y tácticas en las luchas revolucionarias. Señaló que la política y la táctica es la vida del Partido, que fueron el punto de partida y el resultado final de todas las actividades prácticas del partido revolucionario y que el Partido debe formular sus políticas a la luz de la actual situación política, las relaciones de clase, las circunstancias actuales y los cambios en ellos, la combinación de principios y la flexibilidad. Hizo muchas sugerencias valiosas en materia de política y tácticas en la lucha contra el enemigo, en el Frente Único y otras cuestiones.

Señaló, entre otras cosas, que en virtud de las cambiantes condiciones subjetivas y objetivas, una fuerza revolucionaria débil en última instancia podría derrotar a una fuerza reaccionaria fuerte; que debemos despreciar al enemigo estratégicamente y tomarlo en serio tácticamente; que debemos mantener nuestros ojos en el principal objetivo de la lucha y no golpear a ciegas en todas las direcciones; que debemos diferenciar entre ello y desintegrar a nuestros enemigos, adoptando la táctica de hacer uso de las contradicciones, ganando a la mayoría, oponiéndonos a la minoría para aplastar a los enemigos uno por uno; en las zonas bajo el gobierno reaccionario, debemos combinar la lucha legal e ilegal y, organizativamente, adoptar la política de asignación de los cuadros seleccionados para trabajar en la clandestinidad; para los miembros de las clases reaccionarias una vez derrotados los elementos reaccionarios, debemos darles la oportunidad de ganarse la vida y convertirse en trabajadores que viven de su propio trabajo, siempre y cuando no se rebelen o creen problemas; y que el proletariado y su Partido deben cumplir dos condiciones para ejercer el liderazgo sobre sus aliados: conducir a sus seguidores en la decidida lucha contra el enemigo común y lograr victorias, llevar los beneficios materiales a sus seguidores o al menos no dañar sus intereses y al mismo tiempo darles una educación política.

Estas ideas del camarada Mao Zedong concernientes a la política y la táctica están incorporadas en muchos de sus escritos, sobre todo en obras como “Problemas actuales de la táctica en el Frente Unido Antijaponés”, “Sobre la política”, “Conclusiones sobre el rechazo de la Segunda Ofensiva Anticomunista”, “Sobre algunos problemas importantes de la política actual del Partido”, “No golpear en todas direcciones” y “Sobre la cuestión de si el imperialismo y todos los reaccionarios son tigres auténticos”.

Pensamiento y papel histórico del Camarada Mao Zedong (毛泽东) [Segunda parte]

El pensamiento de Mao Zedong es amplio en su contenido. Se trata de una teoría original que ha enriquecido y desarrollado el marxismo-leninismo en los siguientes aspectos:

La Revolución de Nueva Democracia

Partiendo de las condiciones históricas y sociales de China, el camarada Mao Zedong hizo un estudio profundo de las características y las leyes de la Revolución China, aplicando y desarrollando la tesis marxista-leninista de la dirección del proletariado en la Revolución Democrática – una revolución contra el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático – llevada a cabo por las masas populares sobre la base de la alianza obrero-campesina bajo la dirección del proletariado. Sus obras principales sobre este tema incluyen: “Análisis de las clases de la sociedad china”, “Informe sobre la investigación del movimiento campesino en Hunan”, “Una sola chispa puede incendiar toda la pradera”, “Introducción a El Comunista”, “Nueva Democracia, el gobierno de coalición” y “La situación actual y nuestras tareas”.

Los puntos básicos de esta teoría son:

La burguesía de China comprende dos sectores: la gran burguesía (es decir, la burguesía compradora o burguesía burocrática) que fue dependiente del imperialismo, y la burguesía nacional que tenía inclinaciones revolucionarias, pero vacilante. El proletariado debe esforzarse por conseguir que la burguesía nacional participe en el Frente Único bajo su liderazgo y en circunstancias especiales para incluir incluso parte de la gran burguesía en ese Frente Único, con el fin de aislar al principal enemigo en la mayor medida posible. Cuando se forme un Frente Único con la burguesía, el proletariado debe conservar su propia independencia y mantener la política de “unidad, lucha, unidad a través de la lucha” cuando se vea obligado a enfrentarse a la burguesía, sobre todo a la gran burguesía, y debe tener el valor y la capacidad de librar una lucha armada resuelta contra la gran burguesía, sin dejar de ganarse la simpatía de la burguesía nacional o mantenerla neutral.

Ante la falta de democracia burguesa en China y el hecho de que las clases dominantes reaccionarias ejercían su dictadura terrorista sobre el pueblo mediante la fuerza armada, la revolución no podía tener otra forma que la lucha armada prolongada. La lucha armada en China fue una guerra revolucionaria dirigida por el proletariado con los campesinos como la fuerza principal. El campesinado era el aliado más confiable del proletariado. A través de su vanguardia, ha sido posible y necesario para el proletariado, con su ideología progresista, su sentido de organización y disciplina, elevar la conciencia de las masas campesinas, establecer las zonas rurales de base, librar una guerra revolucionaria prolongada, construir y ampliar las fuerzas revolucionarias. El camarada Mao Zedong señaló que “el Frente Único y la lucha armada son las dos armas básicas para vencer al enemigo”.

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El camarada Mao Zedong se dirige a los asistentes a una conferencia durante el Movimiento de Rectificación de Yenan (1942-1944)

Junto con la construcción del Partido, constituyeron las “tres armas mágicas” de la Revolución China. Ellos fueron la base fundamental que permitió al Partido Comunista de China convertirse en el núcleo dirigente de toda la nación y trazar el curso de cercar las ciudades desde el campo y, finalmente, obtener la victoria en las ciudades y el campo.

Sobre la base de las condiciones económicas y políticas para la transición al socialismo

Siguiendo a la victoria en la Revolución de Nueva Democracia, el camarada Mao Zedong y el PCCh siguieron el camino de realizar la industrialización socialista, al mismo tiempo de la transformación socialista y adoptando políticas concretas para la progresiva transformación de la propiedad privada de los medios de producción, proporcionando así una teoría como solución práctica a la difícil tarea de construir el socialismo en un país tan grande como China, un país económica y culturalmente atrasado, contando con una población cercana a la cuarta parte del total del mundo.

Al presentar la tesis de que la combinación de la democracia para el pueblo y la dictadura sobre los reaccionarios constituye la dictadura democrática popular, el camarada Mao enriqueció la teoría marxista-leninista de la dictadura del proletariado. Después del establecimiento del sistema socialista, el camarada Mao Zedong señaló que, bajo el socialismo, el pueblo tenía los mismos intereses fundamentales, pero que todo tipo de contradicciones existían aún en su seno, y que las contradicciones entre el pueblo y los enemigos del pueblo, así como las contradicciones en el seno del pueblo, deben distinguirse estrictamente unas de otras y manejarse correctamente.

Propuso que respecto al pueblo se debe seguir una serie de políticas correctas. Debemos seguir la norma de “unidad-crítica-unidad” en materia política, la política de “coexistencia a largo plazo y supervisión mutua” en las relaciones del PCCh con los partidos democráticos, la política de “dejar que se abran cien flores, dejar que se abran cien escuelas de pensamiento” (百花齐放,百家争鸣; bǎi huā qífàng, bǎi jiā zhēngmíng) en la ciencia y la cultura, y en el ámbito económico la política de mejorar todos los diferentes estratos de la ciudad y el país, teniendo en cuenta los intereses del Estado, de la colectividad y del individuo: los tres.

El camarada Mao subrayó en repetidas ocasiones que no se debe trasplantar mecánicamente la experiencia de otros países, sino que debemos encontrar nuestro propio camino a la industrialización, de manera adaptada a las condiciones de China, procediendo teniendo en cuenta que China es un extenso país agrícola, teniendo la agricultura como la base de la economía, manejar correctamente la relación entre la industria pesada por un lado, y la agricultura y la industria ligera por el otro, otorgando la debida importancia al desarrollo de esta última.

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Busto de piedra gigante del camarada Mao Zedong en Changsha (Hunan), su ciudad natal.

Destacó que en la construcción socialista debemos manejar adecuadamente las relaciones entre la construcción económica y la construcción de la defensa, entre las grandes empresas y las pymes, entre la nacionalidad Han y las minorías nacionales, entre las regiones costeras y el interior; entre la autoridad central y las locales, entre la autonomía y el aprendizaje de otros países, y que deben manejar adecuadamente la relación entre la acumulación y el consumo, prestando más atención al balance total.

Por otra parte, destacó que los trabajadores eran los dueños de sus empresas y que los cuadros deben tomar parte en el trabajo físico y los trabajadores en la gestión, que las normas irracionales y reglamentos deben ser reformados y que la combinación de 3-en-1 de los técnicos, los trabajadores y los cuadros debe llevarse a cabo. Y formó la idea estratégica de poner todos los factores positivos en juego y convertir los factores negativos en positivos, con el fin de unir a todo el pueblo chino y construir un poderoso país socialista.

Las importantes ideas del camarada Mao Zedong relativas a la revolución socialista y la construcción del socialismo se encuentran principalmente en obras tan importantes como “Informe ante la II Sesión Plenaria del VII Comité Central del Partido Comunista de China”, en “Sobre la dictadura democrática popular”, en “Diez principales relaciones”, “Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo” y “Charla en una conferencia de trabajo ampliada convocada por el Comité Central del Partido Comunista de China”.

Pensamiento y papel histórico del Camarada Mao Zedong (毛泽东) [Primera parte]

Resolución sobre ciertas cuestiones en la Historia del Partido Comunista de China desde la fundación de la República Popular China (Aprobada en la VI Sesión Plenaria del XI Comité Central del PCCh, 27 de Junio de 1981)

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Mao Zedong dirige a los comunistas chinos durante la Larga Marcha (1934)

El camarada Mao Zedong fue un gran marxista y un gran revolucionario proletario, estratega y teórico. Es cierto que cometió errores graves durante la “Revolución Cultural”, pero si juzgamos sus actividades en su conjunto, sus contribuciones a la Revolución China son muy superiores a sus errores. Sus méritos son lo esencial y sus errores lo secundario. Prestó servicios meritorios e indelebles en la fundación y la construcción de nuestro Partido y el Ejército Popular de Liberación de China, para ganar la victoria para la causa de la liberación del pueblo chino, en la fundación de la República Popular China y en el avance de nuestra causa socialista. Hizo importantes contribuciones a la liberación de las naciones oprimidas del mundo y al progreso de la Humanidad.

Los comunistas chinos, con el camarada Mao Zedong como su exponente principal, hicieron una síntesis teórica de la experiencia única de China en su revolución prolongada de conformidad con los principios básicos del marxismo-leninismo. Esta síntesis ha aportado un sistema científico de las directrices acorde con las condiciones de China, y es esta síntesis que es el pensamiento de Mao Zedong el producto de la integración de los principios universales del marxismo-leninismo con la práctica concreta de la Revolución China.

Hacer la revolución en un gran país oriental, semicolonial y semifeudal, obliga a resolver muchos problemas especiales y complicados que no pueden ser resueltos recitando los principios generales del marxismo-leninismo o copiando la experiencia extranjera en cada detalle. La tendencia errónea de que el marxismo es un dogma y deificar las resoluciones de la Internacional Comunista y la experiencia de la Unión Soviética prevaleció en el Movimiento Comunista Internacional y en nuestro Partido, principalmente en la primera década entre 1921 y 1931, y esta tendencia empujó a la Revolución China al borde del fracaso total.

Fue en el curso de la lucha contra esta tendencia negativa y de hacer una síntesis profunda de nuestra experiencia histórica, es en este sentido que el pensamiento de Mao Zedong tomó forma y se desarrolló. Fue sistematizado y ampliado en una variedad de campos y alcanzaron la madurez en la última parte de la Guerra Revolucionaria Agraria y la Guerra de Resistencia Contra el Japón, y se desarrolló aún más durante la Guerra de Liberación y después de la fundación de la República Popular China. El Pensamiento Mao Zedong es el marxismo-leninismo aplicado y desarrollado en China, constituye una teoría correcta, un cuerpo de principios correctos y un resumen de las experiencias que se han confirmado en la práctica de la Revolución China, una cristalización de la sabiduría colectiva del Partido Comunista de China. Muchos líderes destacados de nuestro Partido hicieron contribuciones importantes a la formación y el desarrollo del pensamiento de Mao Zedong, y que se sintetizan en los trabajos científicos del camarada Mao Zedong.

FUENTE: “Manos Fuera de China”