Chernobyl

No cabe duda de que las series se han convertido en el libro de los que no leen, que son legión y se han subido al machito. Ahora, en cualquier reunión social o cena de postín, se te sienta al lado un pelma que quiere dárselas de cultureta y se tira toda la velada dándote la tabarra con la serie que se ha embaulado bulímicamente durante el último fin de semana, que no duda en calificar como “la mejor de la Historia” (al menos hasta la semana que viene). Pues el consumidor bulímico de series es siempre un optimista tremendo; y a su condición gregaria suma un bajísimo nivel de exigencia. Por supuesto, si no has visto “la mejor serie de la Historia” de la última semana no molas nada de nada.

La nueva “mejor serie de la Historia” se titula “Chernobyl”: y se presenta con unas pretensiones naturalistas lindantes con lo que antaño se llamaba “docudrama”. Afirman los gurús que su recreación de la Unión Soviética de la década de 1980 es magistral; pero viéndola me ha parecido que más bien recrea la imagen tópica que sobre la Unión Soviética se ha consolidado en el imaginario occidental, de un feísmo y una pobretería acongojantes, con la añadidura de presentar a todos los personajes (tantos masculinos como femeninos) con una facha realmente horrenda; no como ocurre en el mundo capitalista y triunfante, donde todos somos guapísimos y vivimos como rajás. Resulta, por otro lado, muy llamativo que en ninguna de las críticas (siempre ditirámbicas) de la serie se haga mención de sus manipulaciones históricas burdas; prueba inequívoca de que las series se están convirtiendo en una poderosísima vía de infiltración ideológica. El gran villano de la serie es el “sistema soviético”. Pero lo cierto es que, cuando se produjo la catástrofe de Chernóbil, el sistema soviético estaba siendo desmantelado por ese lacayuelo sistémico llamado Gorbachov, tan agasajado en Occidente en pago por sus servicios. En la serie, Gorbachov aparece como un baldragas a merced de una burocracia política, impersonal y nebulosa, que funciona como una gran fábrica de mentiras (¡como si las burocracias del “mundo libre” actuasen de modo distinto!); pero se cuidan mucho de atribuirle ninguna responsabilidad personal. También resulta chistosa la división neta que la serie establece entre apparatchiks y científicos, presentando a estos últimos como adalides insobornables de la verdad, para exagerar la vileza de los primeros. Pero lo cierto es que los científicos con cargos de responsabilidad fueron siempre el meollo del cogollo del bollo del “sistema soviético”.

Todas estas bazofias palidecen, sin embargo, al lado de la endeble construcción de personajes que exhibe la serie. Personajes esquemáticos, sin progresión dramática ni matices psicológicos, meras carcasas o testaferros sin alma que los guionistas bosquejan con fines puramente utilitarios, para después arrojarlos en la cuneta, tan pronto como dejan de necesitarlos para sus manejos maniqueos. Personajes despersonalizados que no generan empatía con el espectador, cuyo heroísmo se nos presenta como un producto del miedo o del lavado de cerebro oficiado por el “sistema soviético”, nunca como una expresión de la abnegación y el sacrificio que han hecho indestructible el “alma rusa” frente a cualquier enemigo externo. Paradójicamente, estos guionistas sistémicos, incapaces de empatizar con sus personajes, nos brindan en cambio un capitulito grimoso con el que pretenden que el espectador lloriquee porque, para que no propagaran la contaminación atómica… ¡los desalmados soviéticos mataron sin piedad a todos los perritos y gatitos de Chernóbil! Pura alfalfa sistémica, que exige su cuota animalista.

En fin, que “Chernobyl” es la mejor serie de la Historia (al menos hasta la semana que viene).

Por Juan Manuel de Prada para “ABC”

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Lo nacional y lo internacional en la doctrina marxista-leninista (II)

Veamos ahora el caso de la reciente guerra, de la Segunda Guerra Mundial.

¿Es que podría ser calificada de patriótica la actitud de un proletario alemán que hubiese considerado necesaria la defensa de la patria alemana, después de que las hordas hitlerianas agredieron a los pueblos de varias naciones, y sobre todo, después que agredieron a la Unión Soviética? ¡Es claro que no! No sólo no se le podría considerar como un patriota, sino, por el contrario, como un traidor a su clase, a su pueblo y a su nación.

En cambio, los soviéticos, los checoslovacos, los polacos, los yugoslavos, etc., sí que obraron como verdaderos patriotas. Lo mismo puede decirse de los soldados que combatieron bajo la bandera de los EEUU, Inglaterra, Francia y otros países que formaron el Frente de las Naciones Unidas, aun cuando los círculos dirigentes de sus países perseguían fines distintos de los de la URSS.

Además, en la guerra que acaba de terminar existió una razón fundamental para que el proletariado y su Partido de vanguardia, el Partido Comunista, tomara en sus manos la defensa de su nación agredida por las hordas germano-fascistas y niponas. En una serie de países, los gobiernos burgueses “nacionales” capitularon ante el enemigo y luego colaboraron con él para someter a sus pueblos a la dominación extranjera, traicionando así los intereses de su patria.

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Cartel ensalzador de los valores patrióticos e internacionalistas entre la Unión Soviética y la República Popular China.

Hay quienes dicen que eso es cierto, pero afirman – sin embargo – que los comunistas inspiran su acción en ideas foráneas y no nacionales, y que, por eso, su patriotismo es “dudoso”. Eso también es inexacto.

Inspiramos nuestra acción en una teoría científica, que ha sido elaborada sobre la base del estudio de la experiencia mundial de las leyes que rigen el nacimiento, desarrollo y fin de los diversos sistemas sociales que ha conocido la Humanidad, y nos esforzamos por aplicar los principios científicos a las condiciones concretas de nuestro país.

Querer ignorar el marxismo-leninismo, que no es sólo una ciencia, sino que es una de las ciencias más vastas que ha conocido la Humanidad, es un absurdo.

¿Por qué? Porque, ¿es que puede haber alguien que piense, por ejemplo, que los descubrimientos científicos de un país determinado sirven sólo para ese país y no para otros?

Justamente la verdadera ciencia es la que se enriquece constantemente con las experiencias nacionales obtenidas en la aplicación de los métodos científicos universales. Esto ocurre tanto en las ciencias naturales como en las sociales.

Por otra parte, ¿es que alguien puede “reprocharle” a un hombre de ciencia argentino si, por ejemplo, para perfeccionarse en el estudio de una materia determinada, toma como base la teoría científica elaborada por hombres de ciencia de otros países?

El simple planteamiento del problema demuestra lo absurdo de la posición de los que nos “reprochan” el origen internacional de nuestra teoría científica.

¿Es que los que han estudiado la Historia de la Argentina pueden ignorar, por ejemplo, que los más grandes próceres de la independencia, en particular Moreno, Belgrano, Castelli, San Martín, Monteagudo y otros, inspiraron su acción en la filosofía de los enciclopedistas franceses y en los principios en que se inspiraron los patriotas norteamericanos al luchar por la independencia de EEUU, y en particular en las ideas progresistas de la Revolución Francesa? ¿O es que puede existir alguien que tenga la osadía de considerar que esos próceres nacionales eran “extranjerizantes”, cuya “pureza” patriótica debe ser puesta en tela de juicio debido a que inspiraron su acción en ideas procedentes de pensadores de otros países? Parece que sí, que existen tales gentes.

Ahora bien: ¿es que tales gentes pueden ser consideradas como patriotas argentinos? ¡Es claro que no! Aunque se proclamen monopolizadores del patriotismo y se cubran el pecho de escarapelas nacionales, tales gentes no pueden ni deben ser consideradas como patriotas.

¿Por qué? Porque si sus ideas llegaran a imponerse en el país, en lugar de servir para impulsar a la Argentina por la senda de la cultura, de la democracia y la libertad y hacer de nuestro país uno de los más avanzados de América Latina, lo retrotraerán a la situación de atraso colonial en que vivió anteriormente y le cerrarían toda posibilidad de regreso económico-social y cultural para el futuro.

La ciencia, la cultura, el arte, la economía y la política de un país determinado, o se nutren constantemente con las experiencias que les proporcionan los países más avanzados de su época, o se estancan y se degeneran. Esto es lo que enseña la Historia de la civilización humana.

Por otra parte, la teoría marxista-leninista es una teoría internacional, por cuanto guía la acción del proletariado y de su Partido de vanguardia de todos los países en la lucha por la obtención de las reivindicaciones inmediatas de la clase obrera y del pueblo y por su emancipación de la explotación capitalista y de toda forma de sojuzgamiento nacional.

¿Pero es que las “teorías” en que se apoyan los defensores de los intereses “sagrados” del capitalismo no son, acaso, de carácter internacional? Sí que lo son.

En efecto; nadie es más internacional que el capitalismo, puesto que si alguien ha roto las fronteras nacionales – rompiéndolas en la mayoría de las veces a cañonazos – para invadir a todos los países con sus mercancías, con sus capitales y sus agentes, es justamente el capitalismo.

¿Qué es el imperialismo, sino la doctrina y práctica del expansionismo mundial del capitalismo?

Resulta claro, pues, que el internacionalismo proletario que practican los comunistas, no sólo no debilita su sentimiento nacional, sino que lo refuerza. Esto es lo que determina que los comunistas sean los verdaderos patriotas de nuestra época.

Por eso, cuando alguien, desde arriba o desde abajo, se atreve a poner en duda el patriotismo de los comunistas, nuestros camaradas no sólo no deben tomar una actitud defensiva ante los que hacen tales manifestaciones, sino que deben pasar a la ofensiva y exigir que sean ellos los que demuestren su grado de patriotismo, pues los comunistas, aquí como en todas partes del mundo, son los que se han colocado y se colocan siempre a la cabeza de su clase obrera y de su pueblo en la lucha por el progreso de su país, por el bienestar social y por la defensa de la independencia de su patria.

Ser patriotas comunistas es hoy, pues, el timbre de honor más grande que puede tener un ciudadano.

Por Victorio Codovilla

Conferencia pronunciada en las Jornadas de Educación con motivo del 1º Centenario del Manifiesto del Partido Comunista (1948)

Lo nacional y lo internacional en la doctrina marxista-leninista (I)

Hay quienes dicen que es debido a que los comunistas practicamos el internacionalismo proletario no podemos ser buenos patriotas, puesto que, según ellos, lo primero se contradice con lo segundo; pero esta afirmación no es exacta.

¿Por qué?

Porque el marxismo-leninismo, al mismo tiempo que enseña a seguir las mejores huellas del internacionalismo, las del internacionalismo proletario, enseña a sus adeptos a inspirar su acción en las mejores tradiciones patrióticas de su país.

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Victorio Codovilla fue un destacado dirigente comunista argentino, Secretario General del Partido Comunista de la Argentina entre 1941 y 1963. Murió en Moscú en 1970.

El creador de nuestra doctrina, Carlos Marx, enseñó a los pueblos de los países capitalistas colonizadores que “un pueblo que oprime a otro pueblo jamás puede ser libre”, y enseñó a los pueblos de los países coloniales y dependientes que la rebelión contra la opresión nacional es sagrada; y que, por consiguiente, los comunistas de unos y otros países debían luchar en frentes distintos, pero coincidentes; unos para impedir la colonización, y otros, para expulsar a los colonizadores.

Por otra parte, y contrariamente a lo que algunos piensan, el marxismo se diferenció siempre del anarquismo por el hecho de que mientras éste propaga el “nihilismo nacional”, el marxismo valora justamente las aspiraciones nacionales de los pueblos, y por eso es el campeón de la lucha por la independencia económica y por la soberanía nacional.

Marx y Engels plantearon el problema de que hay que defender la propia nación contra los agresores, y que hay que luchar para arrojar del suelo patrio a los dominadores extranjeros a fin de unificarla geográfica, étnica y políticamente.

Muchas veces se ha puesto de relieve el grandioso significado de la Comuna de París, como ejemplo de cómo el proletariado puede conquistar el poder, y cómo desde él puede construir un nuevo Estado obrero y democrático.

Sin embargo, el aspecto nacional, patriótico, de la lucha de los comuneros no siempre se ha puesto suficientemente de relieve. No siempre se ha señalado que los comuneros de París fueron los que dieron uno de los ejemplos más grandes de patriotismo en el siglo XIX. No siempre se ha explicado que los obreros de París tomaron el poder y establecieron la Comuna después de que el gobierno aventurero de Napoleón III (“Napoleón el Pequeño”) fue derrotado en la guerra por los alemanes, y después que, escapándose a Versalles – la ciudadela de la reacción francesa – su gobierno dejó abiertas las puertas de París al invasor germano. Ahora bien; la lucha de los partidarios franceses de la Internacional fundada por Marx y Engels, o sea, de los comuneros de París, se realizó en dos frentes: contra los ejércitos invasores de Bismarck y contra los capituladores y traidores nacionales: los versalleses; es decir, que los patriotas comunistas de aquella época tuvieron que luchar, al mismo tiempo que contra los invasores prusianos, contra las capas dirigentes vendepatrias de la burguesía nacional, del mismo modo que en la reciente guerra los comunistas franceses tuvieron que luchar al mismo tiempo que contra las hordas invasoras hitlerianas, contra las capas dirigentes vendepatrias de la burguesía nacional, que abrieron las puertas de Francia al enemigo y buscaron el apoyo de sus bayonetas para impedir que el pueblo francés triunfara contra sus enemigos internos y externos.

Hecho significativo: para batir la Comuna, los alemanes ayudaron a sus “enemigos” franceses a reorganizar un ejército contrarrevolucionario, poniendo en libertad a prisioneros de guerra y ayudándolos en el asalto a París.

Este fue un ejemplo histórico del sediciente “patriotismo” de la burguesía, y del verdadero patriotismo del proletariado y de su Partido Comunista.

Se dirá: ¿cómo se explica, entonces, que en el Manifiesto Comunista se hable justamente de que “el proletariado no tiene patria”?

Pasa con ese concepto de Marx, como pasó con otros, o sea, que se lo separa del conjunto del pensamiento marxista del cual forma parte, y luego se le da una interpretación torcida con el fin de presentar bajo una falsa luz a los comunistas.

En efecto; al afirmar Marx en el Manifiesto Comunista que “los proletarios no tienen patria”, quiso significar que sus intereses no coincidían con los que los círculos dirigentes de la burguesía defendían, y que por consiguiente su actitud en cuanto a la defensa de la patria dependía de si se trataba verdaderamente de defender la patria agredida por otra nación con fines de sumisión y explotación; o si se trataba de una guerra de agresión desencadenada por esos círculos dirigentes que, en nombre de la patria y de la “defensa nacional”, se proponían someter y expoliar a otro país.

Por ejemplo, ¿es que podría ser considerada como una guerra justa, por la defensa de la patria, si el gobierno de un país determinado desencadenara una guerra contra otro país con el fin de arrebatarle parte de su territorio, o con el fin de dominar y esclavizar a otros pueblos?

De ninguna manera.

En cambio, supongamos que el gobierno de nuestro país resistiera hasta el fin las imposiciones económicas, políticas y militares del Gobierno imperialista norteamericano, y que con el fin de quebrar su resistencia, dicho gobierno agrediera – directa o indirectamente – a nuestro país. ¿Cuál debería ser y será nuestra actitud? No puede ser otra que la de ponernos a disposición de nuestro pueblo y de nuestro gobierno, y empuñar las armas para defender la libertad y la independencia de nuestra patria.

¿Cuál debería ser y será, en cambio, la actitud de los comunistas y de los verdaderos patriotas norteamericanos en ese caso? No puede ser otra que la de luchar contra su propio gobierno, también con las armas en las manos, para impedir que pueda someter y esclavizar a nuestro pueblo y a nuestra nación.

Tal debe ser, y no cabe duda que lo será, la actitud distinta pero coincidente de los comunistas de uno y otro país, y procediendo así, ambos defenderían los verdaderos intereses de su pueblo y de su nación.

El negacionismo del Reino de España sobre la colonización

¿Acaso el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador miente cuando dice que el coloniaje español en América Latina y el Caribe se hizo con la espada y con la cruz y que hubo matanzas e imposiciones? AMLO habló claro y ahora se le tacha de revisionista.

El “pecado” de AMLO, como se conoce popularmente al presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, que desató la furibunda respuesta del Reino de España, fue decir “que se haga un relato de agravios y se pida perdón a los pueblos originarios por las violaciones a lo que ahora se conoce como derechos humanos”.

Además, el presidente mexicano nos recordó algo que está a la vista de todos en varias ciudades de Latinoamérica, al hacer referencia a las iglesias construidas sobre las edificaciones de las culturas precoloniales, lo cual constituyó uno de los mayores simbolismos del ignominioso coloniaje.

El Reino de España “rechaza con toda firmeza”

El negacionismo de los hechos históricos de parte del gobierno de Pedro Sánchez se hace patente con cada palabra utilizada en un comunicado oficial emitido, pues evita a toda costa hablar de invasión cuando indica que la “llegada” hace 500 años de los españoles a las actuales tierras mexicanas “no puede juzgarse a la luz de consideraciones contemporáneas”.

Para que no quede duda, fue la propia Ministra de Educación y Formación Profesional del Reino de España y Portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, quien dijo públicamente a AMLO que “el revisionismo está fuera de lugar”. La pregunta inmediata que surge es, ¿por qué tan airadas respuestas?

El sentir de la heterogénea sociedad española respecto de la Historia de México se puede palpar a través de las reacciones de algunos políticos, entre ellos Albert Rivera, el líder del partido derechista “Ciudadanos”, a quien le parece que “la carta de López Obrador es una ofensa intolerable al pueblo español”.

Al otro lado del tablero Enrique Santiago, Secretario General del Partido Comunista de España (PCE), dijo que “la ignorancia se cura leyendo a Fray Bartolomé de las Casas. Las conquistas se hacen a sangre y fuego, y claro que ameritan excusas”. Juan Carlos Monedero, de Podemos, por su parte dijo que López Obrador tiene razón.

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El Convento de Santo Domingo, construido en la ciudad de Cuzco (Perú) sobre las ruinas del Templo del Coricancha, donde se rendía adoración a Inti, dios inca que encarnaba al Sol (FOTO: María Luisa Ramos Urzagaste)

¿Quién manipula y utiliza la Historia?

Queda claro por las reacciones que el tema no es menor en España. Pedir al reino que reconozca el cruel coloniaje implicaría cuestionar también su celebración del 12 de octubre como “Día de la Hispanidad”, que se celebra con un espectáculo militar – por cierto, cuestionado por algunos sectores políticos españoles que no toman parte de dichos actos.

Los textos de enseñanza utilizan esa etapa para mostrar que el Reino de España logró en ese período de la Historia de la Humanidad una supremacía sin precedentes en el mundo. Es claro que se utiliza el hecho para dotar de orgullo a sus ciudadanos.

A tal grado está enraizado ese sentimiento y añoranza en algunos altos cargos, que el 30 de marzo de 2017 el entonces presidente de la Radio Televisión Española (RTVE), José Antonio Sánchez Domínguez, en una conferencia magistral en la Casa América de Madrid, denominada “Obra de España en América”, se enorgullecía de la labor “evangelizadora y civilizadora” de su país.

Sánchez Domínguez negó el exterminio de la población local a mano de los colonizadores “por el avanzado nivel cultural de los españoles, que tenían conocimiento de Petrarca o Dante”.

El funcionario intentaba convencer al auditorio de los beneficios del coloniaje diciendo que “los pueblos bárbaros, cuando han transitado desde la orilla de la esclavitud hasta la ribera de la libertad, lo han hecho tras haber sido civilizados”.

Por cierto, el vídeo completo de dicha conferencia fue retirado para evitar generar más polémica. No obstante, los profesionales de los Servicios Informativos de TVE reaccionaron indignados y en un comunicado decían que se avergonzaban de las palabras de Sánchez Domínguez sobre la conquista de América.

La Embajada del Estado Plurinacional de Bolivia, en ese momento a mi cargo, hizo patente y público su rechazo a dichas palabras y se le remitió al señor Sánchez Domínguez, para que se ilustre, un ejemplar del libro “Las venas abiertas de América Latina”, de Eduardo Galeano, libro de alta rigurosidad en sus datos históricos.

Eduardo Galeano cuenta que al redactar dicho libro quería difundir datos desconocidos, que estaban encerrados bajo siete llaves, y presentó el libro al concurso de ensayos de la Casa de las Américas en 1970 y perdió porque, como dice él, “no cumplía con algunas de las reglas que vaya a saberse qué dioses exigían”.

El Archivo General de Indias en Sevilla

Si de refrescar la memoria se trata, y para evitar que alguien pretenda distorsionar la Historia, cualquiera puede referirse al Archivo General de Indias de Sevilla, cuyos más de 43.000 legajos con más de 80 millones de páginas en documentos originales están a disposición.

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El Archivo General de Indias se creó en 1785 en Sevilla por deseo del rey Carlos III, con el objetivo de centralizar en un único lugar la documentación referente a la administración de los territorios ultramarinos españoles

En estos fondos se resguardan más de tres siglos de la Historia que abarca desde Tierra de Fuego hasta el sur de EEUU, escrito por españoles.

La Iglesia fue un instrumento de colonización

Tres papas pidieron perdón por pecados contra los pueblos originarios, como lo indica un sitio web de la Ciudad del Vaticano. Lo hizo San Juan Pablo II en 1992, Benedicto XVI en 2007 y el actual papa Francisco en 2015 y 2016.

El papa Francisco, en Bolivia, manifestó:

“Les digo, con pesar: se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios. Lo han reconocido mis antecesores, lo ha dicho el CELAM, el Consejo Episcopal Latinoamericano, y también quiero decirlo. Al igual que San Juan Pablo II, pido que la Iglesia se postre ante Dios e implore por los pecados pasados y presentes de sus hijos.”

¿Qué se cuenta sobre nuestra Historia a los niños?

Un dato curioso y a tono con el tema abordado es el hecho de que hace poco el grupo español PRISA, dueño de varios medios de comunicación, ha adquirido la Editorial “Santillana”. El Grupo PRISA es el mayor grupo de medios de comunicación en España y la región latinoamericana. Posee radio, televisión, prensa escrita y editoriales, de contenidos informativos, culturales y educativos.

Por su parte, la editorial española “Santillana” tiene fortísima presencia no solo en su país de origen, sino también en Latinoamérica, y una de sus principales líneas son los libros de educación que se usan en escuelas latinoamericanas.

La polémica sobre el tema continuará, pues AMLO propone que a propósito de que en 2021 se cumplirán 500 años de la conquista de la antigua Tenochtitlán, hoy Ciudad de México, se haga un relato de agravios, que seguro, luego de las sendas respuestas, no dejará en manos del Reino de España.

Mientras tanto, será interesante echarle una mirada a los actuales textos de Historia con que se forman las nuevas generaciones.

Por María Luisa Ramos Urzagaste

Embajadora del Estado Plurinacional de Bolivia ante el Reino de España

Liu Shaoqi habría querido un acercamiento con la Unión Soviética

En 2015, leyendo la excelente biografía de Mao Zedong escrita por el periodista de la BBC Philip Short (Ed. Crítica, 1999) – nada sospechoso de “filosovietismo” – nos encontramos con el siguiente pasaje, que confirma lo que ya se sabía sobre Liu Shaoqi, Presidente de la República Popular China entre 1959 y 1968. A saber, que había querido retomar contactos con la Unión Soviética cuando ya había caído el grupo de Kruschev (y también antes), al igual que otros dirigentes como Zhou Enlai y Deng Xiaoping. Aquella fue una de las varias razones que sellaron el destino de Liu Shaoqi, mártir de la Revolución Cultural y comunista irreprochable, al igual que tantos otros grandes comunistas que fueron víctimas de la locura de un Mao ensoberbecido por el culto hacia su persona y que había perdido todo contacto con la realidad.

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De izquierda a derecha: Liu Shaoqi, Presidente de la República Popular China (1959-1968); Kliment Voroshilov, Mariscal de la URSS y Presidente del Presidium del Soviet Supremo (1953-1960); Soong Ching Ling, viuda del prócer Sun Yat-sen y Vicepresidenta de la República Popular China (1959-1975)

Refiriéndose al “sistema de contrato por responsabilidad familiar” que ya se estaba experimentando en algunas zonas del campo chino, y que venía a negar la colectivización acelerada de la agricultura después del fracaso del “Gran Salto Adelante”, Short escribe que, en el año 1962:

“La labranza privada no era el único motivo de queja de Mao. Se sentía disgustado por la actitud conciliadora que Liu había adoptado ante EEUU y la Unión Soviética. Esta postura se había puesto de manifiesto en un artículo redactado por Wang Jiaxang, uno de los estudiantes retornados de la URSS que, a finales de la década de 1930, había ayudado a convencer a Stalin de la conveniencia del liderazgo de Mao, y que ahora encabezaba el Departamento de Enlaces Internacionales del Partido. En un período de aguda fatiga interna, había justificado Wang, China debía intentar en la medida de lo posible evitar complicaciones internacionales. Liu y Deng habían estado de acuerdo. La primavera mostró algunos signos de liberación en las tensiones con India y la URSS, y en junio se alcanzó un entendimiento con los estadounidenses para evitar nuevas fricciones sobre la cuestión de Taiwán. Para Mao, aquello apestaba a traición.”

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Liu Shaoqi recibe a Zhou Enlai tras el regreso del segundo de la Conferencia de Bandung, en Indonesia (1955)

Cabe señalar que, más allá de una serie de errores (pues Liu Shaoqi no era un ser perfecto e infalible, sino un ser humano) como el apoyo al “Gran Salto Adelante” y la participación en la defenestración política de Peng Dehuai (otro mártir de la Revolución Cultural, que fue el primero en atreverse a criticar el “Gran Salto Adelante”), el autor de “Para ser un buen comunista” es descrito pocas páginas más adelante por Short de una manera que refleja la humildad de aquel gran comunista, dedicado enteramente al pueblo chino y con un gran sentido de la rectitud y la honradez:

“Parece ser que, hasta 1961, Mao no había albergado dudas de que Liu Shaoqi fuese la elección más correcta para actuar como delfín de su propio legado revolucionario. Liu era la organización personificada, un hombre apartado e intimidante, sin auténticos amigos, sin intereses extraños y con apenas sentido del humor; cuya fenomenal energía estaba consagrada en su totalidad al servicio del Partido; lo que en la práctica significaba que era capaz de convertir en realidad cualquier otra cosa que Mao desease. Era exigente consigo mismo y con su familia, rehuía de todo privilegio y cultivaba una imagen pública puritana que hablaba de jornadas de trabajo de 18 horas y un código de conducta tan rígido que, en una ocasión que descubrió que se le pagaba un yuan extra (unos 30 peniques del momento) por haber trabajado hasta pasada la medianoche, insistió en reembolsar hasta el último céntimo mediante deducciones de su salario.”

Perseguido y agredido físicamente por los guardias rojos durante la Revolución Cultural, estuvo bajo arresto domiciliario en su residencia de Zhongnanhai hasta el 17 de octubre de 1968, momento en que decidieron trasladarle hasta Kaifeng, capital de la provincia de Anhui, tras haber contraído una neumonía. Había perdido la capacidad del habla por las lesiones causadas por los guardias rojos y estaba siendo alimentado por vía intravenosa. En Kaifeng estuvo internado en un cuartel del Comité Local del Partido Comunista de China, por lo que recayó en la neumonía. Aquella vez se le denegó un permiso para ser ingresado en un hospital. Murió el 12 de noviembre de 1969. Mao Zedong no movió un sólo dedo para evitarlo.

En febrero de 1980, el XI Comité Central del Partido Comunista de China adoptó una resolución para rehabilitarle, rechazando como erróneas las acusaciones de “renegado, traidor y esquirol”, declarándolo como “un gran marxista y un gran revolucionario proletario”. El 16 de mayo del mismo año, el “Diario del Pueblo” publicó un editorial con el título “Restaurar los verdaderos colores del pensamiento de Mao Zedong que Liu Shaoqi defendió”. El 17 de mayo se celebró una gran ceremonia nacional para honrar su memoria. Sus cenizas fueron esparcidas en la costa de la ciudad de Qingdao, de acuerdo a sus últimos deseos.

FUENTE: “Manos Fuera de China”

Pensamiento y papel histórico del Camarada Mao Zedong (毛泽东) [Tercera parte]

Sobre la construcción del ejército revolucionario y la estrategia militar

El camarada Mao Zedong resolvió metódicamente el problema de cómo convertir un ejército revolucionario, principalmente compuesto por campesinos, en un nuevo tipo de Ejército del Pueblo de carácter proletario, observando una estricta disciplina y manteniendo estrechos vínculos con las masas. Estableció que el único propósito del Ejército del Pueblo es el de servir al pueblo de todo corazón, propuso el principio de que es el Partido quien manda al fusil y no al revés, avanzó las Tres Reglas Cardinales de Disciplina y las Ocho Observancias e hizo hincapié en la práctica de la democracia política, económica y militar, así como los principios de la unidad entre oficiales y soldados, la unidad entre el ejército y el pueblo y la desintegración de las fuerzas enemigas, formulando una suma de un conjunto de políticas y métodos sobre el trabajo político en el ejército.

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Stalin y Mao Zedong se dan la mano tras la firma del Tratado Sino-Soviético de Amistad, Alianza y Mutua Asistencia (1950)

En sus escritos militares, como “Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el Partido”, “Problemas estratégicos en la Guerra Revolucionaria de China”, “Problemas estratégicos en la guerra de guerrillas contra el Japón”, “Sobre la guerra popular prolongada” y “Problemas de guerra y estrategia”, el camarada Mao Zedong resumió la experiencia de las prolongadas guerras revolucionarias en China y avanzando el concepto integral de la construcción de un ejército popular y de la construcción de las zonas rurales de base y hacer la guerra popular mediante el empleo del ejército popular como la fuerza principal, apoyándose en las masas.

Elevando la guerra de guerrillas al plano estratégico, sostuvo que la guerra de guerrillas y los movimientos de carácter guerrillero prolongados en el tiempo son las principales formas de operación en las guerras revolucionarias de China. Explicó que era necesario proceder a un cambio adecuado en la estrategia militar simultáneamente con el cambiante equilibrio de fuerzas entre el enemigo y nosotros mismos con el progreso de la guerra. Elaboró un conjunto de estrategias y tácticas para el ejército revolucionario en la guerra popular en condiciones cuando el enemigo era fuerte y nosotros éramos débiles.

Estas estrategias y tácticas incluyen la lucha estratégica en una guerra prolongada y las campañas y batallas de decisión rápida, convirtiendo la inferioridad en superioridad estratégica en las campañas y batallas, concentrando una fuerza superior para destruir las unidades enemigas una por una. Durante la Guerra de Liberación, formuló los célebres Diez Principios de Operación. Todas estas ideas constituyen una destacada contribución del camarada Mao Zedong a la teoría militar del marxismo-leninismo. Después de la fundación de la República Popular, presentó la guía importante de que tenemos que fortalecer nuestra defensa nacional y la construcción de modernas Fuerzas Armadas Revolucionarias (incluyendo la Marina, la Fuerza Aérea y las ramas técnicas) y desarrollar la tecnología de defensa moderna (incluida la formación de la energía nuclear y armas para la autodefensa)

En materia de política y tácticas

El camarada Mao Zedong dilucidó de forma penetrante la importancia vital de la política y tácticas en las luchas revolucionarias. Señaló que la política y la táctica es la vida del Partido, que fueron el punto de partida y el resultado final de todas las actividades prácticas del partido revolucionario y que el Partido debe formular sus políticas a la luz de la actual situación política, las relaciones de clase, las circunstancias actuales y los cambios en ellos, la combinación de principios y la flexibilidad. Hizo muchas sugerencias valiosas en materia de política y tácticas en la lucha contra el enemigo, en el Frente Único y otras cuestiones.

Señaló, entre otras cosas, que en virtud de las cambiantes condiciones subjetivas y objetivas, una fuerza revolucionaria débil en última instancia podría derrotar a una fuerza reaccionaria fuerte; que debemos despreciar al enemigo estratégicamente y tomarlo en serio tácticamente; que debemos mantener nuestros ojos en el principal objetivo de la lucha y no golpear a ciegas en todas las direcciones; que debemos diferenciar entre ello y desintegrar a nuestros enemigos, adoptando la táctica de hacer uso de las contradicciones, ganando a la mayoría, oponiéndonos a la minoría para aplastar a los enemigos uno por uno; en las zonas bajo el gobierno reaccionario, debemos combinar la lucha legal e ilegal y, organizativamente, adoptar la política de asignación de los cuadros seleccionados para trabajar en la clandestinidad; para los miembros de las clases reaccionarias una vez derrotados los elementos reaccionarios, debemos darles la oportunidad de ganarse la vida y convertirse en trabajadores que viven de su propio trabajo, siempre y cuando no se rebelen o creen problemas; y que el proletariado y su Partido deben cumplir dos condiciones para ejercer el liderazgo sobre sus aliados: conducir a sus seguidores en la decidida lucha contra el enemigo común y lograr victorias, llevar los beneficios materiales a sus seguidores o al menos no dañar sus intereses y al mismo tiempo darles una educación política.

Estas ideas del camarada Mao Zedong concernientes a la política y la táctica están incorporadas en muchos de sus escritos, sobre todo en obras como “Problemas actuales de la táctica en el Frente Unido Antijaponés”, “Sobre la política”, “Conclusiones sobre el rechazo de la Segunda Ofensiva Anticomunista”, “Sobre algunos problemas importantes de la política actual del Partido”, “No golpear en todas direcciones” y “Sobre la cuestión de si el imperialismo y todos los reaccionarios son tigres auténticos”.

Pensamiento y papel histórico del Camarada Mao Zedong (毛泽东) [Segunda parte]

El pensamiento de Mao Zedong es amplio en su contenido. Se trata de una teoría original que ha enriquecido y desarrollado el marxismo-leninismo en los siguientes aspectos:

La Revolución de Nueva Democracia

Partiendo de las condiciones históricas y sociales de China, el camarada Mao Zedong hizo un estudio profundo de las características y las leyes de la Revolución China, aplicando y desarrollando la tesis marxista-leninista de la dirección del proletariado en la Revolución Democrática – una revolución contra el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático – llevada a cabo por las masas populares sobre la base de la alianza obrero-campesina bajo la dirección del proletariado. Sus obras principales sobre este tema incluyen: “Análisis de las clases de la sociedad china”, “Informe sobre la investigación del movimiento campesino en Hunan”, “Una sola chispa puede incendiar toda la pradera”, “Introducción a El Comunista”, “Nueva Democracia, el gobierno de coalición” y “La situación actual y nuestras tareas”.

Los puntos básicos de esta teoría son:

La burguesía de China comprende dos sectores: la gran burguesía (es decir, la burguesía compradora o burguesía burocrática) que fue dependiente del imperialismo, y la burguesía nacional que tenía inclinaciones revolucionarias, pero vacilante. El proletariado debe esforzarse por conseguir que la burguesía nacional participe en el Frente Único bajo su liderazgo y en circunstancias especiales para incluir incluso parte de la gran burguesía en ese Frente Único, con el fin de aislar al principal enemigo en la mayor medida posible. Cuando se forme un Frente Único con la burguesía, el proletariado debe conservar su propia independencia y mantener la política de “unidad, lucha, unidad a través de la lucha” cuando se vea obligado a enfrentarse a la burguesía, sobre todo a la gran burguesía, y debe tener el valor y la capacidad de librar una lucha armada resuelta contra la gran burguesía, sin dejar de ganarse la simpatía de la burguesía nacional o mantenerla neutral.

Ante la falta de democracia burguesa en China y el hecho de que las clases dominantes reaccionarias ejercían su dictadura terrorista sobre el pueblo mediante la fuerza armada, la revolución no podía tener otra forma que la lucha armada prolongada. La lucha armada en China fue una guerra revolucionaria dirigida por el proletariado con los campesinos como la fuerza principal. El campesinado era el aliado más confiable del proletariado. A través de su vanguardia, ha sido posible y necesario para el proletariado, con su ideología progresista, su sentido de organización y disciplina, elevar la conciencia de las masas campesinas, establecer las zonas rurales de base, librar una guerra revolucionaria prolongada, construir y ampliar las fuerzas revolucionarias. El camarada Mao Zedong señaló que “el Frente Único y la lucha armada son las dos armas básicas para vencer al enemigo”.

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El camarada Mao Zedong se dirige a los asistentes a una conferencia durante el Movimiento de Rectificación de Yenan (1942-1944)

Junto con la construcción del Partido, constituyeron las “tres armas mágicas” de la Revolución China. Ellos fueron la base fundamental que permitió al Partido Comunista de China convertirse en el núcleo dirigente de toda la nación y trazar el curso de cercar las ciudades desde el campo y, finalmente, obtener la victoria en las ciudades y el campo.

Sobre la base de las condiciones económicas y políticas para la transición al socialismo

Siguiendo a la victoria en la Revolución de Nueva Democracia, el camarada Mao Zedong y el PCCh siguieron el camino de realizar la industrialización socialista, al mismo tiempo de la transformación socialista y adoptando políticas concretas para la progresiva transformación de la propiedad privada de los medios de producción, proporcionando así una teoría como solución práctica a la difícil tarea de construir el socialismo en un país tan grande como China, un país económica y culturalmente atrasado, contando con una población cercana a la cuarta parte del total del mundo.

Al presentar la tesis de que la combinación de la democracia para el pueblo y la dictadura sobre los reaccionarios constituye la dictadura democrática popular, el camarada Mao enriqueció la teoría marxista-leninista de la dictadura del proletariado. Después del establecimiento del sistema socialista, el camarada Mao Zedong señaló que, bajo el socialismo, el pueblo tenía los mismos intereses fundamentales, pero que todo tipo de contradicciones existían aún en su seno, y que las contradicciones entre el pueblo y los enemigos del pueblo, así como las contradicciones en el seno del pueblo, deben distinguirse estrictamente unas de otras y manejarse correctamente.

Propuso que respecto al pueblo se debe seguir una serie de políticas correctas. Debemos seguir la norma de “unidad-crítica-unidad” en materia política, la política de “coexistencia a largo plazo y supervisión mutua” en las relaciones del PCCh con los partidos democráticos, la política de “dejar que se abran cien flores, dejar que se abran cien escuelas de pensamiento” (百花齐放,百家争鸣; bǎi huā qífàng, bǎi jiā zhēngmíng) en la ciencia y la cultura, y en el ámbito económico la política de mejorar todos los diferentes estratos de la ciudad y el país, teniendo en cuenta los intereses del Estado, de la colectividad y del individuo: los tres.

El camarada Mao subrayó en repetidas ocasiones que no se debe trasplantar mecánicamente la experiencia de otros países, sino que debemos encontrar nuestro propio camino a la industrialización, de manera adaptada a las condiciones de China, procediendo teniendo en cuenta que China es un extenso país agrícola, teniendo la agricultura como la base de la economía, manejar correctamente la relación entre la industria pesada por un lado, y la agricultura y la industria ligera por el otro, otorgando la debida importancia al desarrollo de esta última.

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Busto de piedra gigante del camarada Mao Zedong en Changsha (Hunan), su ciudad natal.

Destacó que en la construcción socialista debemos manejar adecuadamente las relaciones entre la construcción económica y la construcción de la defensa, entre las grandes empresas y las pymes, entre la nacionalidad Han y las minorías nacionales, entre las regiones costeras y el interior; entre la autoridad central y las locales, entre la autonomía y el aprendizaje de otros países, y que deben manejar adecuadamente la relación entre la acumulación y el consumo, prestando más atención al balance total.

Por otra parte, destacó que los trabajadores eran los dueños de sus empresas y que los cuadros deben tomar parte en el trabajo físico y los trabajadores en la gestión, que las normas irracionales y reglamentos deben ser reformados y que la combinación de 3-en-1 de los técnicos, los trabajadores y los cuadros debe llevarse a cabo. Y formó la idea estratégica de poner todos los factores positivos en juego y convertir los factores negativos en positivos, con el fin de unir a todo el pueblo chino y construir un poderoso país socialista.

Las importantes ideas del camarada Mao Zedong relativas a la revolución socialista y la construcción del socialismo se encuentran principalmente en obras tan importantes como “Informe ante la II Sesión Plenaria del VII Comité Central del Partido Comunista de China”, en “Sobre la dictadura democrática popular”, en “Diez principales relaciones”, “Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo” y “Charla en una conferencia de trabajo ampliada convocada por el Comité Central del Partido Comunista de China”.