Seamos socialistas

Hay una diferencia fundamental entre la visión de los modelos semi-revolucionarios, que dicen que mientras las clases trabajadoras y la clase obrera sigan atrasadas deben quedarse bajo tutela, pues no es razonable concederles más derechos de los que puedan ejercitar; y entre la visión revolucionaria verdadera, que dice que mientras esta clase sea la inmensa mayoría del pueblo, mientras sea ella la que construye la sociedad, quien lucha y combate cuando sobrevienen los peligros y la agresión exterior, cuando aparecen conspiraciones imperialistas, debemos habilitar todos los medios posibles para que esta clase sea capaz de ejercitar sus derechos y su libertad. Porque la clase obrera no puede llegar al nivel de capacidad y eficacia necesario para construir la Revolución Árabe si no practica sus derechos con libertad. Puede y debe equivocarse para aprender con la práctica, para que surja en nuestra vida un espíritu y un calor nuevos: el calor del pueblo trabajador, el pueblo que está interesado en la independencia y la libertad, en la soberanía y en la unidad, en que se eleve el nivel de vida de nuestros países.

No podemos ser socialistas y proclamar el socialismo si limitamos el papel de la clase obrera, si lo censuramos, si lo miramos como si no fuera parte de nosotros, ni nosotros parte de ella.

Somos parte de la clase obrera. Los socialistas verdaderos se consideran a sí mismos parte de la clase obrera. El verdadero gobierno socialista es el gobierno de la clase obrera, el que atiende más a las posibilidades de esta clase en el futuro que a sus defectos en el presente. El que considera lo que esta clase puede dar, forjar y crear en la vida de la nación, en el combate del destino, antes de los errores en los que pueda caer en la práctica, sus detalles y pormenores. Éste es el salto que se le exige a la revolución, a la Revolución Árabe total y en cada una de sus regiones, porque en el pasado se detuvo a mitad de camino.

Ésta es la corrección radical y decisiva que ha de dejar su impronta en nuestra vida y nuestra actuación en los 10 años próximo, para que nuestra revolución sea profunda y válida, capaz de corresponderse con los medios del enemigo y su enorme fuerza, para que así nos coloquemos en medio del camino de nuestro renacimiento.

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Reunión entre las delegaciones de la República Árabe Unida (Siria y Egipto), encabezada por Gamal Abdel Nasser, en el contexto de las conversaciones tripartitas entre Egipto, Siria e Irak. De izquierda a derecha: Salah al-Din al-Bittar (Primer Ministro de Irak); Luay al-Atassi (Presidente de Irak); Gamal Abdel Nasser (Presidente de la RAU) y Michel Aflaq (Jefe del Comando Nacional del Partido Baath).

Este salto consiste, precisamente, en cambiar la visión que se tiene del proletario y de la clase trabajadora. Reconocer primero sus derechos y exigirle después sus deberes. La clase obrera es consciente de sus responsabilidades históricas, pues no pide beneficios materiales o de consumo solamente, sino que con su instinto y conciencia nuevas siente que es la base de esta patria, de esta nación, que es ella quien va a salir a la calle, la que va a ir al frente el día del peligro. A ella pertenecen los luchadores y combatientes. En tiempos de paz, es ella la que construye con su sudor y esfuerzo los proyectos de desarrollo del país y de su industrialización, para llevarla del atraso al desarrollo y a la civilización.

No digo esto para que los obreros sientan orgullo y se envanezcan. No. No creo que el orgullo conozca el camino que lleva hacia nuestras clases obreras y populares. Las clases trabajadoras y populares son quienes sienten pasión por esta patria, quienes aman esta tierra; ellas son las que se sacrifican en silencio, las que en realidad creen en los valores patrióticos y humanistas, más que en el pan de cada día que luchan por conseguir.

Sacrifican de todo corazón hasta ese pedazo de pan cuando ven a su patria amenazada, sin necesitar consejos ni recomendaciones. Éstos deben dirigirse a las clases que no son capaces de valorar en qué circunstancias estamos, ni estimar que estamos amenazados en nuestra existencia como nación; ni de considerar, por tanto, que éste es un tiempo de privaciones y de preparación al combate, y que lo que debe darse a las clases populares no es comodidad, sino los medios para que puedan construir la patria y defenderla.

Por Michel Aflaq

Fundador del Partido Árabe Socialista Baath

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Comunicado de NA ante el Día Nacional de Andalucía: “Desde Fermín Salvochea a García Caparrós”

El 4 de diciembre de 1977 más de 2 millones de andaluzas salían a las calles de nuestra nación para exigir autogobierno y el acceso de Andalucía a una autonomía plena.

La elección de esta fecha no fue casual. Los organizadores e impulsores de las manifestaciones de 1977 quisieron unir la reivindicación de autogobierno con las demandas históricas andaluzas en pos de la soberanía.

Las manifestaciones de 1977 enlazan con la Revolución Andaluza de 1868, donde un 4 de diciembre las milicias populares gaditanas de los “Voluntarios de la Libertad”, dirigidas por Fermín Salvochea, se levantan contra el Estado Español y proclaman la República Federal Andaluza. El movimiento insurreccional se extiende rápidamente por Andalucía, siendo reprimido brutalmente por el Ejército español. Más de 3.000 asesinados y otros miles encarcelados fue la condena a Andalucía por reclamar su autogobierno.

El 4 de diciembre de 1977, Andalucía tampoco se libra de la represión del Estado Español, siendo asesinado por las Fuerzas de Seguridad del Estado el malagueño Manuel José García Caparrós, de un disparo por la espalda. La Historia nos enseña que cada vez que el pueblo andaluz reclama su derecho a la soberanía, el Estado Español responde con la máxima violencia de la que se puede hacer gala: el asesinato, la represión policial, judicial y política. Ya pasó en 1936 con el asesinato de Blas Infante, o en 1976 con el de Javier Verdejo – cuando la juventud andaluza se oponía al neofranquismo que se estaba preparando.

Pero la represión contra las andaluzas insumisas que no aceptan la actual situación colonial que sufre el pueblo andaluz sigue estando vigente. La Ley Mordaza, que los gobiernos y partidos “progresistas” españoles no se atreven a derogar, condenó al andaluz Fran Molero a pena de cárcel por exigir los derechos más elementales.

Para NA, el 4 de diciembre no es un día de fiesta ni celebramos nada. Es un día de lucha por la soberanía y por los derechos de la clase trabajadora y las clases populares; un día para luchar por la República Andaluza de Trabajadores; por la libertad de Fran Molero y de todas las represaliadas por el Estado Español, por todas las paradas, por las trabajadoras precarias, por los miles de andaluces en situación o riesgo de pobreza, por nuestros jubilados, por una educación y una sanidad de calidad, por el derecho a la vivienda…

Sin embargo, somos conscientes de que el camino no es fácil, que la lucha, la constancia y el sacrificio van a ser los valores que nos van a hacer avanzar hacia los objetivos de una Andalucía libre.

Y aunque NA está presente en las elecciones de este domingo 2 de diciembre y el voto de la Andalucía rebelde puede ser un espaldarazo a nuestra línea política, el futuro de Andalucía no se está jugando en las urnas. Pasa por las luchas en las calles, en los centros de trabajo, en los centros de enseñanza, codo con codo con la clase trabajadora y enfrentando al Estado y sus instituciones con desobediencia y con la voluntad de caminar hacia la liberación de Andalucía.

Por estos motivos estuvimos ayer en Málaga conmemorando el Día Nacional de Andalucía, y por eso llamamos a toda nuestra militancia, adheridas y simpatizantes, a asistir a los distintos actos conmemorativos de los sucesos del 4D de 1868 y 1977, recordando a Fermín Salvochea, a Manuel José García Caparrós y a todas aquellas andaluzas que han sufrido la represión del Estado Español.

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Asimismo, llamamos a todas las andaluzas en Cataluña y aliadas de la causa nacional andaluza en los Països Catalans a participar en el acto que está teniendo lugar hoy 1 de diciembre en L’Hospitalet de Llobregat organizado por NA, la CUP, el sindicato COS y el colectivo “Feminisme Revolucionari de L’Hospitalet”.

¡VIVA ANDALUCÍA LIBRE, SOCIALISTA Y FEMINISTA!

¡HACIA LA LIBERACIÓN DE ANDALUCÍA!

Permanente de la CN de Nación Andaluza

Andalucía no es Castilla de la Frontera

Así comienza la entrevista de un diario nacional-católico español a una historiadora cordobesa en defensa de quien pretende amputar a Córdoba el nombre, la Historia y la propiedad de su Mezquita. Sus tesis negacionistas son espejo del escudo de la provincia: castillos y leones presididos por una corona con su cruz. Idéntico al del lugar de procedencia de la ex-ministra Tejerina y de sus estudiantes aventajados. Para las dos, Córdoba solo existe como ciudad española a partir de su conquista castellana y católica. Para las dos, parece que nunca hubiera sido capital de la Bética, de la Spania bizantina y, muchísimo menos, de Al-Andalus.

¿Qué es Andalucía para usted?

Desde su conquista por el rey Fernando III y sus sucesores, Andalucía es la parte más meridional del Reino de Castilla.

¿Entonces Andalucía es solamente la parte de una nación que no tiene identidad propia?

Desde la etapa medieval tiene una clara identidad dentro del Reino, de manera que se la conoce como la frontera. Podríamos decir que Andalucía es la tierra de frontera.

¿Esa situación geográfica marca el ser del andaluz como un individuo fronterizo?

Más allá del andaluz como tal, que no existe, esa frontera marca la vida de la gente que vive en Andalucía.

Porque para las dos, Andalucía solo es Castilla de la Frontera, un territorio conquistado a los moros donde no viven andaluces ni andaluzas, sino malos españoles que todavía no hemos aprendido a hablar ni rezar como es debido. No alcanzan a comprender por qué somos tan diferentes a los que nos repoblaron con la piel, la religión y la lengua correcta. Para las dos, Andalucía es una falla histórica, el producto de un error inexplicable. Y por eso también nos equivocamos al no votar a la derecha centralista del “a por ellos” y de los que cuelgan banderas “cara al sol”.

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Mucho me temo que las equivocadas son ellas. Andalucía no es una frontera sin memoria, sino una memoria sin fronteras. Como decía Blas Infante, en Andalucía no hay extranjeros porque nuestra identidad es el abrazo, no la concertina. El mestizaje y no el desprecio a la diferencia. La cultura compartida y no la sangre excluyente. La dignidad del que reparte lo poco que tiene. Y la memoria milenaria que habita en el alma y en la garganta de quienes se negaron a marcharse y olvidar. De ahí que frente a cuantos nos bombardean con insultos y ofensas – “no merece siquiera que le responda”, me dijo mi hijo de 14 años tras mostrarle la intervención de Jorge Verstrynge – la única respuesta cabal sea la de reconstruir nuestra Historia mutilada en los colegios y universidades donde, por ejemplo, se siguen ninguneando los nombres de monarcas, filósofos, médicos y mujeres andalusíes. Y si esto es grave en el resto del Estado Español, resulta imperdonable en Andalucía.

Ningún informe PISA explicará la supervivencia de la cultura morisca o negra en nuestra forma de pensar y sentir; la prisión general del pueblo gitano, segregando a hombres y mujeres para exterminar la especie como ratas; la entrega de suelo andaluz a colonos extranjeros con la prohibición de aparearse con los jornaleros que morían de hambre a su vera… Solo conociendo nuestra verdadera Historia comprenderemos por qué lo peor del caciquismo español y lo mejor de nuestras revoluciones se parieron en Andalucía, desde la revolución republicana de La Gloriosa en 1868 a las manifestaciones del 4 de Diciembre de 1977. Y de esta ignorancia impuesta y consentida, que aún nos considera Castilla de la Frontera, también es culpable la Junta de Andalucía.

Por Antonio Manuel

Pacto de silencio para ocultar el papel de la OTAN en el resurgimiento del fascismo

El año pasado la OTAN promocionó un vídeo de un grupo nazi de Letonia, los llamados “Hermanos del Bosque” que, como en caso de los yihadistas, convirtió en luchadores contra la URSS. Además de una reescritura de la Historia, fue una llamada al terrorismo contra los rusos y contra Rusia.

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Cinco terroristas de los “Hermanos del Bosque” posan para una fotografía en Lituania, 1950. (Foto: “RBTH”)

Los “Hermanos del Bosque” eran una organización nazi que en 1945, con el apoyo del espionaje de EEUU, se negó a rendirse y pasaron a ejecutar acciones terroristas en el interior de la Unión Soviética durante una década.

El vídeo de la OTAN comienza con una confusión entre los soldados “rusos” y el ejército “soviético” para indicar al espectador que éstos luchaban contra los rusos y no contra los soviéticos – ya que los letones también formaban parte del Ejército Rojo.

La OTAN quería inculcar que unos pocos hombres, civiles inocentes, obligados por la situación, lucharon contra el “ocupante ruso” que, después de la Segunda Guerra Mundial, se había apoderado de Letonia por la fuerza.

En realidad, hay muchos que piensan así: los países de Europa del Este se convirtieron en “satélites” de la URSS a la fuerza, al ser “ocupados” militarmente por el Ejército Rojo al final de la Segunda Guerra Mundial. A los que dicen tales estupideces no se les ha ocurrido pensar en Austria, que también fue liberada y ocupada por el Ejército Rojo.

Como en el caso de los demás países bálticos, la independencia de Letonia tuvo lugar pocos años después de la Revolución de 1917, es decir, que no se debió solo a los letones sino a los revolucionarios que acabaron con el zarismo, de los que la mayor parte eran rusos y entre los cuales también había letones.

El vídeo no explica nada de eso, como es natural. Lo que aparece es una lucha, supuestamente patriótica y nacionalista, de los letones contra los “ocupantes” soviéticos.

Es típico de la propaganda imperialista presentar la lucha de clases como una lucha nacional o religiosa. La OTAN no puede admitir que la Unión Soviética aplastó en la guerra y después de ella a los nazis letones. El carácter nazi desaparece para poner en primer plano la represión, típicamente “estalinista” e indiscriminada, contra la población de Letonia por el sólo hecho de ser letona.

Entre 1941 y 1945 la Legión Letona, una unidad de las Waffen-SS, se componía de dos divisiones de granaderos, la 15 y la 19, que participaron en la persecución de comunistas, tiroteos masivos contra la población civil, pogromos y limpieza étnica contra los judíos.

Sólo en el interior de Letonia entre 1941 y 1945 se crearon exactamente 46 prisiones, 23 campos de concentración y 48 guetos judíos. Las SS letonas y sus colaboradores asesinaron a 313.798 civiles (incluidos 39.835 niños y niñas) y a 330.032 soldados soviéticos.

En el otoño de 1941, las SS formaron batallones de autodefensa en el Báltico, una especie de milicia que ejerció las labores típicas de apoyo a la Policía. En Letonia se formaron 41 batallones con entre 300 y 600 efectivos, 23 en Lituania y 26 en Estonia.

Algunos de ellos fueron enviados a luchar contra los partisanos soviéticos en Bielorrusia y en la región rusa de Pskov.

A medida que avanzaba la guerra, y con ella la derrota nazi, los miembros de los batallones letones se fueron integrando en las unidades diezmadas de las Waffen-SS: brigadas motorizadas, de voluntarios, etc.

Estos matones fueron quienes luego llenaron las filas de los “Hermanos del Bosque”. La OTAN oculta que dicha organización fue creada y financiada por el espionaje imperialista después de la Segunda Guerra Mundial por lo mismo de siempre: para acorralar a la URSS, para impedir que pudiera disfrutar de un minuto de reposo.

El espionaje imperialista subcontrató a los antiguos policías letones, a los colaboracionistas durante la ocupación y a los oficiales (y soldados) letones que trabajaron para las SS.

Hasta mediados de la década de 1950, los “Hermanos del Bosque” llevaron a cabo más de 3.000 atentados terroristas, principalmente contra la población civil.

El vídeo de la OTAN tampoco habla de esto porque no puede vincular al fascismo con el imperialismo y con EEUU. Los papanatas tampoco lo hacen, ni tampoco vinculan a la OTAN con la red Gladio o con los crímenes neofascistas de la década de 1970 en toda Europa Occidental.

Si alguien se cree que estamos hablando de batallitas propias del pasado, se equivoca: cada año, una manifestación neonazi desfila por las calles de Riga (capital de un Estado miembro de la Unión Europea como es Letonia) para homenajear a los fieles servidores del III Reich.

¿Eso no forma parte del auge del fascismo y “la ultraderecha”? ¿Por qué nadie habla de ello, ni la OTAN ni los “alternativos”?

FUENTE: “Movimiento Político de Resistencia”

Nación Andaluza ante el 135º aniversario de la Constitución Andaluza

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Los próximos días 27, 28 y 29 de octubre se celebra el 135º aniversario de la reunión y aprobación del primer proyecto constitucional contemporáneo para Andalucía. Frente a la caduca Constitución monárquica y españolista de 1978 – que apuntala el régimen y da oxígeno al Estado – hemos de recordar estas fechas como los días en los que Andalucía aprobó su propio texto constitucional, fundamentado en la soberanía andaluza y las necesidades del Pueblo Trabajador Andaluz.

En 1883 los federales andaluces redactaban en Antequera un proyecto constitucional después de que la reacción de la Primera República Española ahogara la sublevación cantonal andaluza y terminara restaurando a los Borbones. El carácter soberanista de nuestra Constitución es evidente cuando leemos su artículo 1º, que proclama: “Andalucía es soberana”. Y: “no recibe su poder de ninguna otra autoridad exterior”. Su carácter protosocialista también es evidente en otros artículo como el 5ºD, cuando se afirma que la Federación Andaluza tiene por objeto “preparar el advenimiento de la verdadera igualdad social mediante la independencia económica del pueblo”. La Constitución de Antequera reconoce, entre otros, “el derecho al trabajo” (…) “el derecho de instrucción gratuita” (…) “el derecho a la propiedad limitado por los derechos sociales” (…) “el sufragio universal permanente” o “la independencia civil y social de la mujer”.

La Constitución de Antequera es un eslabón más en la lucha por la libertad del Pueblo Trabajador Andaluz. La lucha contra el centralismo y por la libertad de Andalucía recorrió todo el siglo XIX: la Junta de Andújar de 1835, la revolución de Rafael Pérez del Álamo en 1861, la sublevación cantonal de 1874… El testigo lo cogería el andalucismo revolucionario de principios del siglo XX con Blas Infante como principal teórico, asesinado 53 años después de la redacción de la Constitución Andaluza. El “Manifiesto de la Nacionalidad” (1918) afirmaba que la razón del ser del andalucismo era “hacer efectiva la prescripción del artículo 1º de la Constitución Andaluza, votada por la Asamblea Federalista de Antequera en 1883, que aspiró a constituir en Andalucía una democracia soberana y autónoma”.

Pero además, la autonomía perseguida por el andalucismo revolucionario de principios del siglo XX no poseía relación alguna con el sucedáneo que padecemos desde el 28-F. Tal y como narraba el manifiesto de los andalucistas de Granada en 1919: “Andalucía (…) no se conformará con una autonomía administrativa, concedida por quienes nada pueden conceder [el Estado Español]. Andalucía ha de llegar más allá”. En consonancia con el constitucionalismo antequerano, solo se considerará autónoma una Andalucía detentadora y ejercitante de su soberanía, y esta capacidad de autogobierno no se origina por “delegación de competencias” de un Estado Español, sino exclusivamente por delegación voluntaria de la soberanía del Pueblo Trabajador Andaluz.

El régimen ha hecho todo lo posible por ocultar la importancia y el peso de la Constitución de 1883. El Estado Español y sus lacayos de la Junta son enemigos acérrimos de todo aquello que delate la lucha secular por la libertad del Pueblo Trabajador Andaluz. Por todo ello el Sindicato Unitario (SU), los Centros Andaluces del Pueblo (CAP) y Nación Andaluza – junto con otros colectivos – venimos celebrando desde hace 4 años unas jornadas para recordar nuestro texto constituyente contemporáneo.

Para Nación Andaluza, los andaluces y andaluzas ya tenemos nuestra propia Constitución, que es la Constitución Andaluza de 1883 aprobada en Antequera. Reivindicamos el legado de nuestra Constitución de 1883, que apostó sin fisuras por la soberanía popular andaluza, obrera, popular, radicalmente democrática y socialista. Para NA, la Constitución de 1883 es la referencia imprescindible para construir el proyecto de una Andalucía libre en el siglo XXI, ante el derrumbe de España y el aumento del grado de explotación que sufrimos las trabajadoras en manos del capital. Con este objetivo celebraremos el 27 y 28 de octubre las IV Jornadas por la Constitución Andaluza en Huelva. Llamamos a nuestra militancia, adheridas y simpatizantes a asistir y participar en dichas jornadas, que arrancarán con una manifestación por la Constitución Andaluza el sábado a las 12:00 en la Plaza de las Monjas de la capital onubense.

¡Viva la Constitución Andaluza de 1883!

¡Hacia la liberación de Andalucía!

Permanente de la CN de Nación Andaluza

Andalucía, 24 de octubre de 2018

La República del Rif

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Bandera oficial de la República del Rif (1921-1926)

La República del Rif (en rifeño: “Taguda n Arif”) fue un Estado norteafricano independiente. Algunas tribus confederadas de la región montañosa del Rif adoptaron ese nombre para designar al territorio independizado de España durante la sangrienta guerra que realizaron contra esta potencia entre 1921 y 1926, la conocida como Guerra del Rif. A veces recibe el nombre de República Confederada de las Tribus del Rif, pero esta denominación no fue oficial. La República fue disuelta el 27 de mayo de 1926 por fuerzas españolas y francesas después del Desembarco de Alhucemas.

Antes del establecimiento de los colonizadores españoles y franceses, Marruecos estaba nominalmente bajo el imperio de un sultán que gobernaba a través de una estructura estatal conocida con el nombre de “majzen” (literalmente, “almacén”), que podría traducirse por “corte”. El sultán, aparte de ser un monarca absoluto, poseía el título de “Príncipe de los Creyentes” (“amir al-muminin”), una denominación tradicionalmente reservada a los califas (los reyes de Marruecos, tras la independencia del país en 1956, han conservado este título, que ningún otro gobernante musulmán utiliza). El sultán era, por tanto, jefe político y espiritual de Marruecos.

El Rif, región montañosa de cultura mayoritariamente amazigh en el noroeste del Sultanato, pertenecía de lleno al Bled es-Siba. Como otros territorios independientes del sultán, no tenía una estructura de poder centralizada sino una multitud de alianzas creadas a partir de estructuras tribales y ligas políticas a varios niveles: comunidad, fracción, clan, tribu, confederación, etc.

El órgano de decisión en cada uno de estos niveles era la Asamblea (“ayraw” en rifeño, “yamaa” en árabe), formada por los representantes de la comunidad, que elegían, generalmente por un período anual, a un Jefe (“shaikh” o “amgar”). La tribu más importante del Rif a principios del siglo XX era de los Ait Wariaghel, conocida en la historiografía española como “Beni Urriaguel”.

Los españoles penetraron en el Rif al principio realizando pactos con los jefes locales y estableciéndose en pequeñas posiciones que generalmente tenían la forma de “blocaos”. No se alejaban excesivamente de Melilla, su retaguardia. En 1921 las tribus del Rif Central se sublevaron bajo el mando de Muhammad Abd el-Krim el-Khatabbi, conocido como Abd el-Krim, notable de los Ait Wariaghel, justo en el momento en el que las tropas españolas se aventuraban a establecer posiciones más arriesgadas y desprotegidas.

Varias posiciones fueron duramente atacadas, en una campaña que duró todo el verano de 1921 y que culminó en una grave derrota española en Annual. Esta victoria rifeña dio inicio a una guerra que se prolongó hasta 1926. La rebelión rifeña finalmente fue derrotada gracias a la ayuda de Francia en el Desembarco de Alhucemas.

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Muhammad Abd el-Krim el-Khatabbi, conocido popularmente como Abd el-Krim, fue el líder de la República del Rif durante su existencia. Posteriormente deportado a la colonia francesa de Isla Reunión, en el Océano Índico, moriría exiliado junto a su familia en El Cairo en 1963.

Después de la victoria de Annual en el verano de 1921, Abd el-Krim se sintió más seguro de organizar y desarrollar eficazmente el movimiento rifeño, surgido a lo largo de la guerra, por la razón de que el Rif fue liberado por las manos duras del Haraka. La falta de un Ejército regular rifeño coherente y la falta de un organismo que coordinase entre tribus, también la gestión de su propia economía y administración, llevaron a Abd el-Krim a celebrar democráticamente un Congreso General, donde se estudiara y se evaluara la situación después de la victoria y se establecieran nuevas herramientas para un movimiento más sólido.

El planteamiento fue aceptado con un gran entusiasmo por los rifeños, así, fueron invitados a participar los representantes de las cabilas.

La reunión tuvo lugar el 18 de septiembre de 1921. Abd el-Krim empezó con un gran discurso, donde habló de la relación entre el Rif con España y Marruecos, denunciando todo tipo de colonialismo (tanto español como francés), y llamando a no aceptar ningún tratado con el Protectorado Español de Marruecos.

FUENTE: “Plataforma de Apoyo al Rif”

Nazis y sionistas: ¿cuándo acabará el mayor tabú histórico de la posguerra?

Son cosas tan sabidas como calladas. Incluso los propios sionistas lo han reconocido desde hace muchos años, pero es algo que interesa mantener bajo la alfombra, todo un tabú que ya forma parte de la Historia, sobre todo de la Historia de la manipulación.

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Isaac (Yitzhak, יצחק) Shamir, de tendencias sionistas ultraderechistas, fue Primer Ministro de Israel entre 1986 y 1992.

En 1989, el diario “Jerusalem Post” admitió los vínculos de los sionistas con los nazis porque unos y otros perseguían el mismo objetivo: sacar a los judíos de Alemania para llevarlos (en realidad, deportarlos) a “su sitio” (Palestina).

El diario se refería a un caso concreto: los vínculos establecidos en 1941 entre el Tercer Reich y los terroristas sionistas de Stern Gang, comandados por Isaac Shamir.

En realidad, tales vínculos proceden de la llegada de los nazis a la cancillería alemana en 1933, pero pasaremos por alto este detalle – al menos de momento.

Cuando el “Jerusalem Post” destapó el asunto, la agencia “Reuters” lo reprodujo, calificándolo como “el fin de un tabú nacional”, creyendo que bastaba la divulgación “nacional” en Israel para que los vínculos entre nazis y sionistas fueran conocidos por todo el mundo. Si los israelíes, que estaban implicados de manera directa, los admitía, la Historia de la Segunda Guerra Mundial debería acabar con sus propios mitos.

Obviamente, no ha sido así. Seguimos leyendo toda clase de basura sobre la “Shoah”, el Holocausto (con mayúsculas) judío y demás, con el agravante de que es algo que no se puede poner en duda porque te acusan de “nazi”, de “negacionista” e incluso te meten en la cárcel porque está considerado como un delito.

En el caso concreto de Shamir, que fue Primer Ministro de Israel en la década de 1980, el asunto es harto evidente: además de compartir los mismos objetivos políticos, los nazis y los sionistas utilizaban los mismos métodos terroristas, por lo que no es de extrañar que llegaran a acuerdos entre ellos.

Hay otra conclusión obvia: a los sionistas les importaba un bledo que los nazis asesinaran masivamente a los judíos porque ellos nunca intentaron defenderles, sino defender la creación de un nuevo Estado en territorio palestino a su imagen y semejanza, es decir, terrorista – basado en la deportación y el exterminio de los árabes.

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Cartel de “se busca” de Yitzhak Shamir (izq.) por participación en actos terroristas. Ofrecían 500 shekel por su cabeza.

En 1941, cuando la “Solución Final” ya estaba en marcha en Alemania, Shamir buscaba la cooperación de los asesinos en la creación de lo que 7 años después se convirtió en el Estado de Israel.

Para ocultar sus propios planes, los sionistas divulgaron que en la Segunda Guerra Mundial quienes se aproximaron a los nazis no fueron ellos, sino los árabes.

Se trató de una disputa típica entre potencias imperialistas, donde la hegemonía regional correspondía entonces a los británicos. El plan de Shamir consistía en poner a su banda terrorista al servicio del Tercer Reich contra los británicos y les dio muestras de su eficacia: en 1944 el propio Shamir asesinó a Lord Moyne, virrey inglés en Oriente Medio.

Shamir no sólo era un sionista y un terrorista. No sólo trató de venderse a Hitler, sino también a Mussolini, porque era un fascista. El mundo ha tenido que soportar sin sonrojarse que alguien así estuviera hasta 1992 a la cabeza de un Estado moderno.

Tan moderno que tiene armas nucleares a su disposición. Ahora pensemos, por un momento, en un nazi-sionista como Shamir provisto de tales capacidades armamentísticas…

FUENTE: “Movimiento Político de Resistencia”