Nación Andaluza ante la crisis de Navantia: en defensa de la carga de trabajo, contra el imperialismo

El pasado 4 de septiembre el Estado Español paralizó la venta de 400 bombas a Arabia Saudí, uno de los regímenes dictatoriales más terribles de Oriente Medio, peón del imperialismo en la zona y que está inmerso desde 2014 en una guerra en Yemen. Desde entonces se han sucedido las noticias sobre la presunta paralización de la construcción de cinco corbetas en los astilleros de Navantia-Cádiz, cuyo contrato se firmó el pasado mes de julio, así como las movilizaciones de las trabajadoras de Navantia. Ante esta situación, queremos manifestar:

En la actualidad, las comarcas gaditanas sufren un 26’9% de desempleo según cifras oficiales. Las cifras reales son mucho más altas. Manifestamos nuestra solidaridad con las trabajadoras de Navantia que se ven sometidas frecuentemente a la coacción del paro. Fuimos solidarias con Astilleros (ahora Navantia) en las luchas contra la reconversión naval y lo hemos sido en todas las movilizaciones en defensa de carga de trabajo. Hoy volvemos a manifestar nuestra solidaridad con la demanda de carga de trabajo para Navantia y de que en la Bahía de Cádiz haya un futuro para la clase trabajadora sin que tengan que recurrir a la dolorosa emigración.

Las noticias que han visto la luz desde el 4 de septiembre – sobre el rescindido contrato de 400 bombas – manifiestan cómo Andalucía es rehén del imperialismo. A las numerosas bases e instalaciones militares extrañas al Pueblo Trabajador Andaluz (españolas, estadounidenses y británicas) se le suma la utilización de nuestro país y sus fuerzas productivas (Navantia en Cádiz, Santa Bárbara Sistemas en Granada…) a beneficio de los intereses del bloque imperialista liderado por los EEUU. Andalucía es su instrumento y la clase trabajadora andaluza es utilizada ante la falta de alternativas laborales que posibiliten una oposición a los intereses imperialistas.

La responsabilidad del desempleo y la fragilidad económica de Navantia (y en general de Andalucía) la tienen el Estado Español y la Unión Europea, que han situado a Andalucía en la división internacional del trabajo como un espacio desindustrializado, dependiente de las frágiles exportaciones agrarias y del volátil sector turístico. La industria en Andalucía se viene reduciendo cada vez más mientras crece en el Estado. Hemos pasado de un 10% de Valor Añadido Bruto industrial del Estado en 1976 a un 7’9% en 2011.

Señalamos como hipócrita la actitud de Podemos y de José María González “Kichi” – alcalde de Cádiz – que respalda la venta de las corbetas a Arabia Saudí “mientras no haya otra cosa” para la clase trabajadora gaditana. Hipócrita porque en las negociaciones actuales para el presupuesto del Gobierno estatal de 2019 con el PSOE no se ha puesto encima de la mesa la necesidad de carga de trabajo para Navantia-Cádiz que no dependa de la industria de la guerra ni de sátrapas como los Saud. “Kichi” y Podemos tienen una oportunidad de oro para demostrar que apuestan por la estabilidad y el futuro de Navantia-Cádiz, poniendo como condición para cualquier negociación presupuestaria con el PSOE un plan de amplificación y diversificación de la carga de trabajo de Navantia-Cádiz. Por desgracia, nos tememos que esta situación no se va a producir porque reforzaría a la clase trabajadora andaluza y reduciría su dependencia de los vaivenes gubernamentales. El Estado Español y sus partidos quieren una industria andaluza débil y dependiente, un Pueblo Trabajador Andaluz desmovilizado y dócil a los intereses imperialistas. Y para eso necesita una Bahía de Cádiz siempre amenazada por el paro.

Desde Nación Andaluza entendemos que el empleo de 6.000 familias de la Bahía de Cádiz no puede depender de los vaivenes políticos del Gobierno español de turno ni de las necesidades militares de dictaduras criminales. La ampliación y diversificación de la carga de trabajo de Navantia-Cádiz es una prioridad para cualquier política industrial en Andalucía.

Rechazamos que los astilleros de Navantia-Cádiz sean utilizados para construir las corbetas saudíes, así como la utilización de nuestros puertos para el tráfico de armas y material de guerra que alimente a los ejércitos de las potencias imperialistas y sus intereses geopolíticos. No queremos en nuestra tierra negocios de guerra imperialistas.

Reivindicacmos la desmilitarización plena de Andalucía. Rechazamos la presencia de bases militares españolas, estadounidenses o británicas en nuestro país. Aspiramos a que ni una sola trabajadora andaluza tenga que ponerse al servicio del imperialismo ni de sus intereses.

Por todo ello – y siendo conscientes de que el Estado Español jamás permitirá una Andalucía en estos términos – consideramos imprescindible la lucha por una República Andaluza de Trabajadoras que posibilite la nacionalización de Navantia-Cádiz, la ampliación y diversificación de su carga de trabajo y que ponga su gestión y futuro en manos de los propios trabajadores de Navantia.

¡Sí al futuro de Navantia!

¡Por la desmilitarización de Andalucía!

¡Por la República Andaluza de Trabajadores!

Permanente de la CN de Nación Andaluza

Andalucía, 11 de septiembre de 2018

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El falso dilema

De nuevo, la falsa polémica entre la ética y el comer, entre ser fieles a los derechos humanos o a las necesidades del estómago. Me estoy refiriendo, claro, a la reacción de los trabajadores de Navantia (y a las rápidas y oportunistas declaraciones, colmadas de populismo electoralista, de doña Susana, del alcalde de Cádiz y de otros políticos/as) ante la posible suspensión del contrato para la construcción de barcos de guerra para Arabia Saudí que parecía garantizar sus empleos durante varios años. El que miles de trabajadores se crean en la encrucijada de elegir entre aceptar ser fabricantes de muerte, cerrando los ojos al uso criminal de lo que producen, o verse abocados al desempleo con todo lo que ello supone, en un país como Andalucía y en una provincia como la de Cádiz, con altísimas tasas de paro, es una realidad dramática que no debería ser excusa para demagogias, oportunismos y simplificaciones.

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Una de las 5 corbetas clase “Avant 2200 Combatant” que España pretende vender a la Armada de Arabia Saudí para que continúe su criminal agresión imperialista contra Yemen y los pueblos del Medio Oriente.

Pienso que no se trata de condenar, sin más, a esos trabajadores – abocados a una elección diabólica – pero tampoco, o menos aún, de defender que los puestos de trabajo puedan justificar cualquier cosa, incluso la violación de los más elementales derechos humanos, empezando por el derecho a la vida.

Está fuera de toda duda que el régimen cuasi medieval, corrupto y sanguinario de Arabia Saudí (con cuyos jerarcas tan buena relación tienen nuestros Borbones) utiliza las armas que les vendemos (no sólo el Reino de España, sino también EEUU, Reino Unido o Francia) para masacrar niños, bombardear mercados, centros médicos y hasta celebraciones de bodas y funerales en esa guerra casi silenciada de Yemen. Habría que recordar que la vigente legalidad española señala la prohibición de autorizar las exportaciones “cuando existan indicios racionales” de que las armas puedan “ser empleadas en acciones que perturben la paz, la estabilidad o la seguridad en un ámbito mundial o regional, puedan exacerbar tensiones o conflictos latentes, puedan ser utilizadas de manera contraria al respeto debido y la dignidad inherente al ser humano, con fines de represión interna o en situaciones de violación de derechos humanos o tengan como destino países con evidencia de desvíos de materiales transferidos”. La ley es bien clara: el Gobierno español tiene la obligación legal de prohibir la exportación de cualquier tipo de armamento a países como Arabia Saudí. A pesar de ello, el gobierno que presidía Rajoy, despreciando la ley, autorizó el año pasado ventas por valor de unos 300 millones de euros. Y en la actualidad se siguen vendiendo y fabricando para el país saudí.

Desde una perspectiva legal, el que esa prohibición (que es obligatoria) ponga en riesgo puestos de trabajo en la industria militar (en la industria de la muerte) no afecta a su obligatoriedad. Ahora bien, como el cumplimiento de la ley afectaría, a nivel inmediato, a miles de familias de la Bahía de Cádiz y de otros lugares del Estado Español (Ferrol, Cartagena…), las administraciones públicas (Gobierno de España y Junta de Andalucía, en nuestro caso) están obligadas, política y moralmente, a garantizar que las posibles consecuencias de su cumplimiento no afecten negativamente a su situación económica y social. ¿Cómo lograr esto? ¿Qué medidas tomar a corto y medio plazo? Dentro del proceso, claro, tan cacareado como vacío de contenidos hasta ahora, del “cambio de modelo productivo”. Es lo que tendrían que estar planteando y debatiendo “nuestros” políticos, y exigiéndolo los sindicatos, en lugar de dedicarse irresponsablemente a echar leña al fuego y a hacer demagogia barata para aprovecharse electoralmente de la angustia de tantos trabajadores.

Difícilmente estaríamos en esta situación, ni tantos miles de andaluces se verían abocados hoy a ese (falso) dilema, si Andalucía no sufriera de dependencia económica, subalternidad política y alienación cultural. Si tantos andaluces no hubieran sido convencidos, anestesiando sus mentes, de que no hay alternativas a lo que existe y que cualquier cambio sería a peor (que es el mensaje implícito en toda la propaganda del régimen del PSOE que sufrimos en los casi 40 últimos años). Claro que hay soluciones para romper el (falso) dilema: desde una reconversión y pluralización productiva a medio plazo a la implantación a corto de una Renta Básica Universal e Incondicional que no haga depender al 100% la supervivencia a tener un empleo – cualquier empleo, sin poder analizar sus condiciones, contenido y consecuencias.

Es este un tema que nadie que se considere andalucista o se piense de izquierda puede soslayar, estén cerca o lejos las convocatorias electorales. Analizar cómo hemos llegado a esta aparentemente insoluble contradicción entre ética y derechos humanos, por una parte, y necesidad de supervivencia, por otra. Es algo imprescindible si no queremos seguir caminando hacia un futuro terrorífico en el que desaparecerían, incluso, los mejores valores culturales de nuestra propia cultura y hasta podríamos desaparecer como pueblo, disueltos en la alienación más total. Y tras analizar, intervenir, evidentemente, ejerciendo el derecho a decidir qué queremos ser en el futuro.

Por Isidoro Moreno Navarro

Catedrático Emérito de Antropología Social

Miembro de “Asamblea de Andalucía”

Intento de magnicidio contra el presidente Nicolás Maduro

En el contexto del 81º aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), en la Avenida Bolívar de la ciudad de Caracas, dos drones cargados con explosivos intentaron asesinar al presidente Nicolás Maduro.

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Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, se dirige al pueblo de Caracas momentos antes del intento de atentado contra su persona.

Los artefactos explotaron cerca de la tarima presidencial, lo que generó una interrupción de la transmisión del evento y la activación de los protocolos de seguridad para resguardar la vida del mandatario.

Un dato a destacar: el presidente Maduro permaneció inalterable ante el suceso, en posición firme y sin vacilar.

El presidente Maduro señaló enfáticamente a Juan Manuel Santos, presidente saliente de Colombia, como elemento vinculado al atentado en su contra. Recientemente, Santos declaró que “el fin de Maduro está cerca”.

Maduro también dijo que los anuncios económicos recientes de su Gobierno son acelerantes de estas acciones magnicidas, pues son “las medidas correctas” para devolverle al país la estabilidad.

En efecto, el anclaje del bolívar al petro y derogar la Ley de Ilícitos Cambiarios (que ya es un hecho), según muchos economistas, podrían romper la tendencia del dólar paralelo aupado especialmente desde Miami y Cúcuta.

Por otro lado, el probable aumento de la gasolina a precios internacionales y el subsidio directo a los consumidores, disminuiría dramáticamente el contrabando de combustibles al lado colombiano. El censo de transporte apunta en esa dirección.

Junto al narcotráfico, la gasolina de contrabando y las asimetrías cambiarias (inducidas en los últimos 5 años) son el eje de la paraeconomía en el Oriente colombiano y su vinculación con la desestabilización del país.

Los grupos de violencia paramilitarizada en Venezuela que actuaron en 2014 y 2017 tuvieron signos de inserción de paramilitarismo colombiano, y esto fue demostrado por la Fiscalía.

El medio “Bloomberg”, radicado en Nueva York, publicó un reportaje a mediados de junio sobre la llamada “Operación Constitución”, planificada en Colombia. Los objetivos eran detener las elecciones presidenciales del pasado 20 de mayo, secuestrar a Maduro y enjuiciarlo.

“Entonces, algo falló”, describe “Bloomberg”. A mediados de mayo, confirmado en su momento por el Presidente, cuando una docena de militares y un par de civiles fueron arrestados por los órganos de seguridad debido a sus vínculos con un golpe y magnicidio.

Otros precedentes que establecen puentes desde Bogotá a Miami – pasando por Caracas – es el de las denominadas – y también fallidas – “Operación Jericó” y el llamado “Golpe Azul”.

Ambas han tenido sus nexos directos con EEUU. La defección de oficiales militares venezolanos que se agrupan en torno a un plan golpista, con vínculos directos a dirigentes opositores, suele ser apoyada por el “establishment” estadounidense.

En estos caso, la presentación operativa se basó en el magnicidio como detonante de una escalada de golpe de Estado mediante la fragmentación de las principales líneas de mando del Estado venezolano.

Tanto el “Golpe Azul” como la “Operación Jericó” otorgan sentido a los intensos llamados de funcionarios estadounidenses y del presidente colombiano para sacar a Maduro del poder.

Por “Misión Verdad”

Alemania y Siria

Las relaciones de Alemania con Siria, excelentes en tiempos del kaiser Guillermo II, son actualmente pésimas. Desde la Guerra Fría, la República Federal Alemana se convirtió en el trampolín de los Hermanos Musulmanes para derrocar a la República Árabe Siria. Desde 2012, el Ministerio de Exteriores alemán y el “think tank” federal SWP trabajan directamente para el Estado profundo (“Deep State”) estadounidense, a favor de la destrucción de Siria.

Históricamente, Alemania tenía excelentes relaciones con el Imperio Otomano. El kaiser Guillermo II, fascinado por el Islam, facilitó la realización de búsquedas arqueológicas, principalmente en Baalbek (Líbano) y participó en la construcción de las primeras líneas de ferrocarril, como la conexión ferroviaria entre Damasco y Medina. El Reich Alemán y el Imperio Otomano se enfrentaron juntos a los británicos cuando estos últimos organizaron la “Gran Revuelta Árabe” de 1915. Juntos perdieron la Primera Guerra Mundial y, por tanto, juntos se vieron excluidos de la región por los acuerdos Sykes-Picot-Sazonov.

Durante la Guerra Fría, la CIA “recicló” a oficiales nazis para utilizarlos en la lucha contra la URSS. Entre esos oficiales nazis se hallaba Gerhard von Mende, quien había recultado a musulmanes soviéticos para utilizarlos como colaboracionistas. En 1953, convertido en alto funcionario, Von Mende instaló en Munich a Said Ramadan, jefe de los Hermanos Musulmanes fuera de Egipto.

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Alois Brunner, ex-oficial de las SS y la Gestapo, recibió la misión de la CIA de impedir que el ex-presidente sirio Shukri al-Kuwatli se alineara con la URSS.

Durante aquel mismo período, la CIA envía a oficiales nazis – bajo diferentes coberturas – a casi todas las regiones del mundo para luchar contra las fuerzas políticas afines a los soviéticos. Por ejemplo, Otto Skorzeny – el oficial nazi al que el propio Hitler confió el rescate de Mussolini en julio de 1943 – fue enviado por la CIA a Egipto; Fazlollah Zahedi, militar iraní arrestado por los británicos durante la Segunda Guerra Mundial debido a su simpatía hacia la Alemania nazi, era enviado a su país de origen; mientras que Alois Brunner era enviado a Siria. Estos tres personajes organizan los servicios secretos de los países donde habían sido enviados, siguiendo el modelo de la Gestapo. Brunner fue expulsado de Siria en el año 2000 tras la llegada a la presidencia de Bashar al-Assad.

Durante el período que va desde la Revolución Iraní de 1979 hasta los atentados del 11 de septiembre de 2001, la República Federal Alemana se muestra prudente hacia los Hermanos Musulmanes. Sin embargo, a petición de la CIA y dado el hecho de que Siria había reconocido en su día a la República Democrática Alemana, la RFA acepta ofrecer asilo político a los golpistas que intentaron derrocar al entonces presidente sirio Hafez al-Assad. Entre esos elementos se hallaba el antiguo Guía Supremo de los Hermanos Musulmanes en Siria, Issam al-Attar, hermano de la actual vicepresidenta siria Najah al-Attar.

En la década de 1990 los Hermanos Musulmanes se reorganizan en Alemania con la ayuda de dos hombres de negocios: el sirio Ali Ghaleb Himmat y el egipcio Yussef Naada, a los que Washington acusará posteriormente de financiar a Osama bin Laden.

Cuando EEUU inicia la “guerra sin fin” en el llamado “Gran Medio Oriente” o “Medio Oriente ampliado”, la CIA empuja a Alemania – ya reunificada – a abrir un “diálogo con el mundo musulmán”. En Berlín, el Ministerio de Exteriores alemán se apoya para eso principalmente en Ibrahim al-Zayat, nuevo jefe local de los Hermanos Musulmanes, y en un expewrto llamado Volker Perthes. Este último se convertirá en director del “think tank” de Alemania: la Fundación para la Ciencia y la Política (SWP, por sus siglas en alemán).

En 2005, Alemania participa en el asesinato de Rafik Hariri proporcionando el arma que sería utilizada para cometer el crimen – por supuesto, no se trata de un explosivo clásico, a pesar de lo que afirma la propaganda del “Tribunal Especial”. Después de aportar el arma del crimen, Alemania pone el jefe de la Misión Investigadora de la ONU, el ex-fiscal Detlev Mehlis, y también su segundo, el ex-policía Gerhard Lehmann, un comisario implicado en el escándalo de las cárceles secretas de la CIA.

En 2008, mientras la CIA prepara la supuesta “guerra civil” en Siria, la OTAN invita a Volker Perthes a participar en la reunión anual del llamado “Club Bilderberg”. Perthes participa en el encuentro acompañado de Basma Kodmani, una siria que trabaja para la CIA. Juntos explican a los demás participantes todas las ventajas que Occidente puede obtener derrocando a la República Árabe Siria y poniendo en el poder a los Hermanos Musulmanes.

En 2011, habiendo adoptado el doble discurso de los Hermanos Musulmanes, Volker Perthes escribe en “The New York Times” una tribuna donde trata de ridiculizar al presidente Bashar al-Assad, quien denuncia un “complot” contra Siria. En octubre del mismo año, Perthes participa en una reunión de los empresarios turcos. En esa reunión, organizada por la agencia estadounidense de inteligencia privada “Stratfor”, Perthes comunica a sus interlocutores la importancia de los recursos petrolíferos y de gas que tendrán la posibilidad de expoliar en Siria.

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Clemens von Goezte (director del Departamento III del Ministerio de Exteriores alemán) y Anwar Mohammad Gargash (ministro de Exteriores de los EAU), durante la reunión del Grupo de Trabajo encargado de “repartirse” la economía siria, celebrada en Abu Dhabi.

Ampliando ese trabajo, Alemania organizó en Abu Dhabi – capital de los Emiratos Árabes Unidos – una reunión de los “Amigos de Siria”, bajo la presidencia de Clemens von Goetze. Este diplomático alemán repartió entre los participantes varias concesiones para la explotación de los recursos de Siria, que quedarían a disposición de los vencedores cuando la OTAN derrocara al Gobierno sirio.

A mediados de 2012, el Departamento de Defensa de EEUU encarga a Volker Perthes la preparación de las medidas que habría que tomar en Siria después de haber derrocado a Bashar al-Assad, es decir, la formación del gobierno que los agresores impondrían al pueblo sirio. Perthes organiza, en el Ministerio de Exteriores alemán, una serie de reuniones con la participación de 45 personalidades sirias, como la ya mencionada Basma Kodmani y Radwan Ziadeh, miembro de los Hermanos Musulmanes llegado especialmente desde Washington. En definitiva, Perthes acaba convirtiéndose en uno de los consejeros del norteamericano Jeffrey Feltman, número 2 de la jerarquía de la ONU. De esa manera, Perthes participa en todas las negociaciones de Ginebra sobre Siria.

Las posiciones del Ministerio de Exteriores de Alemania son repetidas, palabra por palabra, por el “Servicio Europeo para la Acción Exterior” – creado por Federica Mogherini, jefa de la diplomacia europea. Ese servicio de la Unión Europea, bajo la dirección de un alto funcionario francés, se dedica a redactar notas confidenciales sobre Siria para los jefes de Estado y jefes de Gobierno de los países miembros de la UE.

En 2015 la canciller alemana Angela Merkel y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan – convertido este último en protector mundial de los Hermanos Musulmanes – organizan el movimiento de más de 1.000.000 de personas hacia Alemania, a petición de la patronal de la industria alemana. Muchos de esos migrantes son sirios que Turquía ya no quiere mantener en su territorio pero cuyo regreso a Siria se quiere evitar desde Berlín.

La canciller Angela Merkel viaja esta semana a Líbano y Jordania para abordar el tema de Siria.

Por Thierry Meyssan

El día que Merkel y Macron reconocieron que Europa es un protectorado norteamericano

Solo fue una de las muchas noticias que circulan a diario en los medios de comunicación. Ni siquiera mereció gran atención por parte de la mayoría de ellos, aunque su difusión fue masiva. Pero en formato telegrama. Es lo acostumbrado cuando se quiere noticiar sin informar. El resumen generalizado versaba sobre el enfado de Merkel y Macron, los regidores de Alemania y Francia, el corazón de Europa, con Donald Trump, el presidente de EEUU y “Jefe” del planeta.

Sin embargo, lo realmente importante se encontraba en el reconocimiento explícito de la sumisión de Europa a los EEUU. Por ejemplo, si recogemos la noticia relatada por “El País”, Angela Merkel afirmaba que “hay conflictos a las puertas de Europa, y la época en la que podíamos confiar en EEUU se acabó”. Expresiones que vertió en Aquisgrán el jueves 10 de Mayo de 2018, fecha para la Historia en la que se amenazó seria y abiertamente a los EEUU.

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De izquierda a derecha: Emmanuel Macron, Presidente de Francia; Angela Merkel, Canciller de Alemania; y Donald Trump, Presidente de los EEUU.

Ese día, con un enfado monumental, la canciller alemana respondía al último disparate del excéntrico presidente norteamericano, que no tuvo otra ocurrencia que retirarse del acuerdo nuclear con Irán. Trump es un presidente que todavía no se sabe si pasará a la Historia por resolver el complejo puzzle geopolítico que llevaría al mundo a décadas de estabilidad o provocar una guerra mundial sin precedentes en este siglo XXI. Es una especie de péndulo vertiginoso entre la paz y la guerra, entre lo irracional y lo lógico, entre lo común y lo esperpéntico.

Más allá del enojo de Angela Merkel, compartido por Emmanuel Macron, y las advertencias derramadas por los líderes europeos (“algunas potencias han decidido incumplir su palabra: estamos ante grandes amenazas y Europa tiene el deber de mantener la paz y la estabilidad en la región”) lo interesante llegó cuando ambos reconocieron la sumisión europea a los norteamericanos. No se trata de ningún descubrimiento para aquellos que siguen con cierto interés el escenario internacional, pero resulta absolutamente insólito que dos políticos de la talla internacional de los mencionados, líderes indiscutibles de Europa, realicen un reconocimiento tan explícito. Y no solo llegaron hasta ahí, sino que señalaron la posibilidad de comenzar a dar pasos hacia una futura independencia. Curioso que se sientan tan amenazados hoy mientras en las últimas décadas se ha incendiado la periferia europea de forma convulsiva. Pero esa es otra cuestión.

Porque analicemos las siguientes manifestaciones: “Europa ya no puede confiar en EEUU y debe tomar su destino en sus propias manos” o “No podemos dejar que otros [en referencia a Washington] decidan por nosotros”. ¿Son acaso expresiones propias de países o Estados soberanos e independientes? ¿Qué países ceden a un tercero la defensa y la política exterior si no son aquéllos países sometidos?

Tanto Merkel como Macron concluyeron que, desde el Brexit, momento de la desbandada británica, el hermano pequeño de los norteamericanos que impedía cualquier intento de unión que pudiera generar una potencia mundial, se hace indispensable la construcción de una Europa independiente. “En su lugar, la UE debe hacerse con su propio destino, esa es la tarea para el futuro”.

No obstante, “El País” – medio cercano a los intereses de la OTAN y los EEUU – ponía en duda que ello fuera posible: “La realidad y el deseo; Merkel asegura que Alemania debe hacer más, pero acaba de anunciar una congelación de su presupuesto en defensa para los próximos 5 años, muy lejos de las cifras que reclama EEUU”.

¿Es posible una Europa independiente? ¿Ello supondría mayor coste económico, como afirma “El País”, o generaría un considerable ahorro económico?

Si tenemos en cuenta que Europa cuenta en la actualidad con más militares que los norteamericanos y casi el doble que el número de militares rusos, no resulta muy complejo concluir que la formación de un Ejército europeo significaría un ahorro considerable en cuanto al gasto armamentístico y militar, además de una más que apreciable racionalización de los recursos.

Europa tiene en la actualidad, según la Agencia Europea para la Defensa (AED), un total de 1’4 millones de militares, cifra que podría rebajarse en un tercio, con el consiguiente ahorro económico, sin que ello supusiera merma alguna en la seguridad del continente. Pensemos que a día de hoy no existe potencia rival cercana a Europa salvo Rusia, la cual cuenta con entre 870.000 y 900.000 efectivos militares según Alexander Golts, y con la que sería relativamente sencillo llegar a un entendimiento en el caso de ser Europa un ente independiente.

Porque lo cierto es que casi ningún analista considera creíble un conflicto militar más allá del existente en Ucrania, máxime cuando los presupuestos militares rusos han descendido este año por primera vez en décadas. No será un caso aislado, Rusia piensa rebajar su gasto en defensa desde el 5’5% del PIB del año 2017 hasta el 3%.

Contradictoriamente a lo que se podría pensar, Putin quiere más gasto sanitario y educativo mientras que Europa es exigida por los EEUU a casi duplicar el gasto militar para recortarlo en partidas sociales.

Negocio o seguridad

Pero si Europa rebajaría el gasto militar en el caso de formar un Ejército europeo, ¿la exigencia norteamericana de duplicar el gasto militar es una cuestión de negocio o de seguridad? Apuesten por lo primero. Detrás de Donald Trump se encuentra la industria militar más potente del mundo, la cual facturó en 2016 nada más y nada menos que 434.000 millones de dólares, cifra que supuso el 58% del mercado mundial armamentista.

Independencia o expolio

Esa es la gran decisión que debe tomar Europa: seguir siendo un protectorado y pagar económicamente por ello o caminar en busca de la independencia, lo que supondría reducir el gasto militar global y tener peso mundial en las decisiones geopolíticas, especialmente en áreas de influencia como el Magreb y Oriente Próximo, que tan rentables le han sido a los EEUU como avisperos.

No olvidemos que esta última región es la que más gastos militares tiene en el mundo, el 5’2%; siendo Arabia Saudí (10%) y Omán (12%) los países que más invierten. Un caramelo para la industria militar norteamericana, un genocidio regional para el resto del mundo.

Por Luis Gonzalo Segura

Ex-Teniente del Ejército de Tierra de España

El barco Aquarius y cinco muestras de la militarización del saqueo de África

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Nazanín Armanian, autora del artículo (Shiraz, Irán, 1961)

Es falso que los inmigrantes vienen a Europa por razones económicas. Más del 80% huyen de guerras. Sus parientes han sido asesinados y sus hogares destruidos. Así concluye un estudio realizado por la Universidad de Middlesex (Londres) en 2015. Cierto. Es Asia el continente con más hambrientos del mundo, e India, con su capitalismo más “intocable”, cuenta con 200 millones de almas y cuerpos en la pobreza absoluta. Pero no se ven avalanchas de indios llegando al Primer Mundo en pateras.

Sólo una guerra (o sea, la muerte casi segura y violenta) es capaz de forzar a millones de familias a cruzar mares, montañas y desiertos, arriesgándose la vida. Las cerca de 56 millones de personas que desde 1991 (el fin de la URSS) hasta hoy han tenido que abandonar su hogar en Oriente Próximo y África por las guerras de conquista encabezadas por EEUU, no han elegido su destino, ya que no tienen control sobre ello: dependen de quienes los llevan y las tierras que les acogen.

El “caos creativo” para inventar una África a la medida

La misma procedencia de las 630 personas que subieron al Aquarius muestra el nexo directo entre la actual migración con el nuevo saqueo militarizado de África por la OTAN. Las economías occidentales en recesión necesitan recursos naturales baratos, y también nuevos mercados: “Proteger el acceso a los hidrocarburos y otros recursos estratégicos que África tiene en abundancia, y garantizar que ningún otro tercero interesado, como China, India, Japón o Rusia, obtenga monopolios o trato preferencial” es uno de los objetivos de la militarización de África, confiesa el director del Centro del Consejo Atlántico para África en Washington, Peter Pham. Mientras, la marca del “terrorismo islámico” de la CIA abre sucursales por el mundo como si fuera McDonald’s, alimentando a las compañías de armas y de recursos naturales. Bajo el pretexto de la “lucha contra el terrorismo”, “estabilizar la región”, “misión humanitaria”, o “mantenimiento de la paz”, el Comando para África de los EEUU (AFRICOM) ya ha instalado unas 50 bases militares por todo el continente, mientras aplasta a los movimientos progresistas y anticapitalistas, apuntalando a los regímenes corruptos y dictatoriales que dirigen las formas más salvajes de gobernar una nación.

Caso “Libia”

Decenas de miles de ciudadanos de Mali, Sudán, Chad y el resto de África se dirigen a Libia para huir de guerras o en busca de trabajo, pero desconocen que aquel país próspero hoy es el centro mundial de la esclavitud, de la tortura y violación. Antes de que en 2011 la OTAN planeara derrocar a Gadafi y ocupar Libia, unos 2 millones de inmigrantes trabajaban en este país de 5 millones de habitantes, la primera reserva del petróleo de África. Ahora, además de los libios que huyen del país hacia Europa, también lo hacen aquellos inmigrantes si consiguen salir de aquel infierno.

Caso “Nigeria”

En el séptimo exportador mundial de petróleo, los EEUU (con la farsa de “salvar a las niñas secuestradas” manu militari) intentan instalar la sede del AFRICOM, hoy en Alemania. Fue en Nigeria donde la petrolera anglo-holandesa Shell ha sido acusada de “complicidad en asesinato, violación y tortura” de los nigerianos cometidos por el Ejército en la región petrolífera de Ogoniland en la década de 1990. Las protestas para expulsar a Shell de Nigeria por el desastre ecológico que acusó en la región y obligó a desplazarse a comunidades enteras, condujo a la petrolera a crear una unidad secreta de espionaje, que pasaba información sobre los molestos activistas a la agencia de seguridad nigeriana, a la vez que pedía al presidente y general Sani Abacha “resolver el problema”. Y él lo hizo: ahorcó a 9 líderes ecologistas, mató a más de 1.000 manifestantes y destruyó unas 30.000 viviendas en la aplicación de la política de “tierra quemada”. Así, Shell podía llevarse un millón de barriles de petróleo al día, con tranquilidad.

Las compañías occidentales que buscan el uranio, el oro, platino, diamante, cobre, tierras raras, coltán, petróleo, gas o carbón de África, establecen un control sobre los gobiernos africanos mediante inversiones, préstamos, “ayuda al desarrollo” y tráfico de influencias. No hay nada nuevo: simplemente estamos ante la actualización de la Conferencia de Berlín de 1884, que repartió África entre las potencias y de paso teorizó los lazos entre el colonialismo y el racismo (sistematizado por los británicos en el “Apartheid”). Luego, asesinaron a los líderes de los movimientos progresistas como Patrice Lumumba, Amílcar Cabral, Eduardo Mondlane, Samora Machel, Felix Moumie o Chris Hani, apoyando a las dictaduras más impresentables del mundo. Más adelante, creaban a monstruos como Bin Laden pero llamaban “terrorista” a Nelson Mandela.

Caso “Sudán”

El mismo año de la destrucción de Libia, los EEUU dividieron al que fue el Estado más extenso de África: unas 50.000 personas (incluidos niños y niñas) fueron torturadas y asesinadas por los señores de la guerra que luego ocuparon el poder en Sudán del Sur; otros 2 millones huyeron, ocultados en los islotes de los pantanos del Nilo, comiendo hierbas silvestres y buscando refugio en Etiopía o Uganda. Miles de niñas y mujeres han sido violadas una y otra vez, incluso en el campo de refugiados de Yuba, la capital de Sudán del Sur. Hoy, la hambruna afecta a 4’6 millones de personas. La CIA ha vuelto a fabricar “rebeldes” armados para desestabilizar el país ya que los líderes que impuso han convertido a Sudán del Sur en el único país de África con contratos de petróleo con China.

Caso “Níger”

Los ciudadanos de este país se enteraron de la existencia de una base militar de EEUU (ilegal por la prohibición constitucional) sólo cuando 4 de ellos murieron en una emboscada el mes pasado. El dictador Mamadou Issoufou fue el director de Somaïr, la compañía de minas de uranio del país pero bajo control de la compañía francesa Areva. Una quinta parte del uranio que alimenta la red eléctrica francesa proviene de Níger, que es, paradójicamente (o no), el segundo país más pobre del mundo. Las empresas occidentales van a por su oro, uranio y petróleo. Issoufou es como el presidente turco Tayyip Erdogan: ha cobrado ingentes millones de euros de la Unión Europea para retener a los inmigrantes.

Federica Mogherini, la Comisaria de Exteriores de la UE, viajó a Níger en 2015 expresamente para apoyar la llamada “Ley 36” del país, que prohíbe a los extranjeros viajar al norte de Agadés, la región donde EEUU ha construido una “megabase” de drones de 6 kilómetros cuadrados por 110 millones de dólares, para desde allí controlar Mali, Argelia, Libia y Chad. Esta ley ha convertido el desierto en un gran cementerio para los migrantes africanos: en junio de 2017 unos 50 jóvenes, abandonados por los traficantes, murieron de sed en el Desierto de Níger cuando iban a Libia. No es casualidad que la sede de la Organización Internacional para las Migraciones, financiada por la UE, esté en este país.

Caso “Mali”

Aquí la esperanza de vida es de 48 años y sus minas de oro están bajo el control del gigante británico “Gold Fields”. Tras destruir Libia, la OTAN miró a Mali: organizó un golpe de Estado en 2012 que derrocó al presidente Toumani Touré para sustituirlo por el capitán Amadou Sanogo, entrenado en EEUU. Luego, mandó a las corporaciones como URS y AECOM (contratistas del Pentágono) construir nuevos complejos militares, para que la Fuerza de Reacción Rápida de EEUU en el Sahel amplíe su control sobre la región.

No esperen comprensión, solidaridad, piedad ni caridad de las compañías de armas ni de las que buscan maximizar sus beneficios. Lean algo sobre el secuestro y la tortura de los niños para ser explotados en las minas de coltán de la República Democrática del Congo, y conocerán la verdadera naturaleza de dichas compañías del “Primer Mundo”. ¿Y luego quieren que estas personas no huyan de sus tierras?

Por Nazanín Armanian

Rusia pierde el juego político por Siria

Permitiendo los ataques de la coalición liderada por EEUU contra Damasco, Rusia ha perdido “de facto” el juego político por Siria. Los EEUU informaron a Rusia con antelación acerca de los ataques para evitar bajas rusas, pero de hecho la administración rusa no persigue sus intereses ni los de sus socios. Esto es una señal de debilidad, que será tenida en cuenta por los poderes occidentales. Rusia no ha sido capaz de impedir a los EEUU que hagan lo que quieran, lo que da luz verde a los poderes occidentales para futuras acciones militares – incluso si esas acciones militares llegan paulatinamente. Tras el ataque, los EEUU han declarado que se quedarán en Siria y que están preparados para atacar de nuevo en cualquier momento, así como han prometido sanciones adicionales contra Rusia.

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Fotografía de los misiles – lanzados por EEUU, Francia y Reino Unido – que cayeron sobre Damasco durante la madrugada del 14 de Abril de 2018.

¿Cuáles han sido los fallos de la Federación Rusa en el juego político sobre el ataque?

Los EEUU y Rusia han realizado sendas promesas respecto a sus acciones en el conflicto en Siria. Los EEUU han prometido acciones militares contra Siria mediante publicaciones de Trump en las redes sociales. Por el contrario, los rusos también han hecho promesas – finalmente en respuesta a los ataques hostiles contra sus aliados sirios. Rusia ha ido tan lejos que ha llegado a afirmar que responderán con fuego si son atacados.

Respecto a este juego de poder solo puede haber un ganador de la geoestrategia: EEUU o Rusia.

Pese a que no estaba claro hasta el último minuto y parecía que Trump se rendiría, regresó al juego la noche del 14 de Abril y disparó misiles sobre Siria.

¿Pero qué salió mal?

Rusia no es capaz de jugar lo suficiente en el conflicto. Rusia fue presionada de nuevo y trataron de engatusarla con “ayudas económicas” de EEUU. Y tanto Trump como los líderes occidentales llamaron a Putin para comunicarle su decisión de atacar a Siria. Putin les dio luz verde.

¿Cuál debería haber sido entonces su respuesta?

En primer lugar, Putin debería haber perseguido su interés nacional y decirle a los líderes occidentales por teléfono que cualquier ataque contra los aliados de Rusia sería respondido con contraataques de las Fuerzas Armadas rusas. Cualquier debilidad en las negociaciones con los Estados occidentales será utilizada por ellos y guardada para el futuro.

Además, Rusia debería haber amenazado a los EEUU con atacar sus bases militares en las áreas controladas por los kurdos, puesto que están en Siria sin ningún tipo de legitimidad. Una confrontación con ellos es inevitable en cualquier caso, y solamente es cuestión de tiempo.

Rusia debería haber creado también una zona colchón en la costa de Siria con sus buques militares y que los cazas rusos sobrevolaran constantemente sobre los buques estadounidenses para crear una atmósfera de temor.

Y, por supuesto, Rusia ha cometido nuevamente el error de confiar en Occidente respecto a los sistemas S-300 y S-400, que no han sido desplegados en Siria. Mientras países como Turquía o Arabia Saudí (por cierto, junto a los EEUU, responsables del colapso del precio del petróleo y del rublo), quienes de hecho son enemigos geopolíticos de Rusia, han podido desplegar (previa compra) los sistemas S-400, éstos no han sido desplegados en Siria. Los líderes occidentales presionan a Rusia para que no despliegue dichos sistemas. Sin embargo, hemos podido comprobar que ni una sola palabra de ningún líder occidental puede ser tenida en confianza y ellos saben por qué intentan forzar estas políticas.

Con todo, Rusia debería haber desplegado sistemas S-300 y S-400 en Siria para prevenir cualquier ataque a cualquier posición. La cuestión no es acerca de qué posiciones han sido golpeadas, sino que éstas han sido golpeadas y ello debilita la posición rusa. Y esto es una señal a los aliados y posibles aliados de Rusia.

Rusia debería haber desplegado a su personal militar hacia cualquier posición estratégica para generar todavía más miedo a los EEUU en la escalada del conflicto con Rusia si Washington ataca a cualquier soldado ruso. Y, por supuesto, cuando Occidente preguntó por la luz verde para sus objetivos, Putin debió haber dicho que en todas partes hay soldados rusos en el terreno y que no abandonarán sus posiciones, cueste lo que cueste. Por lo tanto, sería su problema si matan a alguien y hacen escalar el conflicto hacia una guerra total con Rusia.

Además, Putin tuvo la posibilidad de jugar la carta de Ucrania en este poker diciendo que cualquier ataque en Siria cancelaría los Acuerdos de Minsk-2 por la parte rusa.

Rusia y Putin han tenido más de una carta para jugar en este poker de la geoestrategia – sin embargo, no han jugado ninguna de ellas. Ahora, la máquina de la propaganda trata de esconder el hecho de que no hubo una respuesta adecuada a las amenazas occidentales mediante los misiles derribados y la falta de un ataque a escala total sobre Siria. Sin embargo, la Historia tiene que ser escrita todavía y el debilitado ajedrez político de Rusia puede hacer todavía más posibles futuros ataques sobre Siria.

Pese al hecho de que Rusia ha perdido el juego político por Siria, siguen siendo capaces de ganar la guerra en Siria con sus aliados del gobierno, pero no saldrán fortalecidos de este conflicto. En su lugar, Rusia ha probado mediante su ausencia de acción militar que no son capaces de actuar como una superpotencia a escala global. En lugar de perseguir sus intereses, Rusia se inclinó ante el enemigo e incluso trató de confiar en las instituciones internacionales, las cuales no merecen la pena, en lo tocante a la geoestrategia. Por lo tanto, debemos reconsiderar la posición de Turquía, indecisa entre una alianza con Rusia y China o con los EEUU. Si Rusia no es capaz de proteger los intereses y el territorio de sus aliados, ¿por qué debería Turquía o cualquier otro socio unirse a una alianza con Rusia?

Por Tobias Nase