Bagdad se une al Eje Moscú-Teherán-Damasco

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El vicepresidente iraquí Nuri Al-Maliki estrecha la mano del presidente ruso Vladimir Putin.

El vicepresidente iraquí Nuri Al-Maliki llegó a Moscú el pasado 23 de julio para una visita de cuatro días y se reunió allí con el presidente ruso Vladimir Putin y otros dirigentes rusos.

En un análisis, el periódico ruso “Pravda” señaló que durante la vista Al-Maliki mostró la determinación de Irak a desafiar a EEUU, expresando su oposición a la creación de bases norteamericanas en territorio iraquí, denunciando el apoyo de Washington a los grupos terroristas y manifestando su voluntad de comprar armas rusas.

Los EEUU gastaron más de 2 billones de dólares para invadir Irak, según un estudio realizado por el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Brown. Dicha invasión causó un gran sufrimiento al pueblo iraquí, además de casi un millón de muertos, y estuvo basada en las mentiras de la administración estadounidense sobre las inexistentes armas de destrucción masiva en Irak – algo que recuerda a las actuales mentiras de EEUU sobre el uso de armas químicas por el Ejército sirio. Por lo tanto, está claro que la Casa Blanca y el Congreso de los EEUU harán todo lo que esté en sus manos para intentar que Irak no abandone la esfera de influencia de EEUU. ¿Pero pueden realmente hacer algo?

Irak está estratégicamente localizado en Oriente Medio y el segundo mayor productor de petróleo de toda la OPEP. El país produce 5 millones de barriles de crudo al día, pero su producción en 2020 crecerá hasta los 8 millones, lo que significa que llegará prácticamente al mismo nivel de extracción que Arabia Saudí.

Dado que si EEUU utiliza el campo de la energía como arma política contra Rusia, podemos concluir que si Irak desafía a EEUU y se une al Eje Moscú-Teherán-Damasco esto significaría una seria derrota geopolítica para EEUU en la región del Golfo Pérsico y en el mundo.

“La guerra de EEUU contra Irak llevó a la destrucción, la fragmentación y la difusión del caos en su territorio”, señala Nikolai Sukhov, investigador del Instituto de Estudios Orientales de la Academia de Ciencias de Rusia. Por supuesto, esto ha llevado a un incremento del sentimiento antiestadounidense en todas las comunidades de Irak, entre los musulmanes sunníes y los chiíes, así como los cristianos, que sufrieron todos un duro régimen de sanciones que privó a Irak de productos básicos, entre ellos medicinas, entre 1991 y 2003.

Una indicación de que Irak ya no es un aliado de EEUU es la cooperación entre Moscú y Bagdad en la esfera militar. Cabe señalar que Rusia e Irak firmaron en 2012 un conjunto de acuerdos sobre cooperación técnico-militar por valor de 4.300 millones de dólares.

Tras la invasión de Irak por parte del ISIS en 2014, Rusia e Irak implementaron con rapidez un contrato para abastecer a Bagdad con armas rusas mientras EEUU se negó a entregar a Irak aviones de combate F-16 ya pagados. Posteriormente, ha habido muchas denuncias de una ayuda norteamericana encubierta al ISIS en forma de lanzamientos de cajas con armas y municiones desde “misteriosos” aviones y helicópteros, según señalaron incluso miembros del Parlamento iraquí.

En junio de 2017, Rusia e Irak firmaron también un contrato para abastecer al país árabe con sofisticados tanques rusos T-90. De este modo, la cronología de compras de armas rusas por Bagdad muestra que Irak prefiere estas últimas a las estadounidenses.

Al mismo tiempo que Al-Maliki estaba en Moscú, el Ministro de Defensa iraquí, Irfan Hayali, visitaba Teherán. El 22 de julio firmó con su homólogo iraní Hussein Dahkan un memorando de entendimiento sobre cooperación en el campo de la Defensa entre los dos países.

Este evento ha sido una bofetada de Bagdad a Washington porque tuvo lugar en un tiempo en el que la Casa Blanca acusaba cínicamente a Irán de ser un “patrocinador del terrorismo” y llamaban a los aliados de EEUU a “aislar al régimen iraní”. Esto es una muestra del fracaso de la diplomacia de EEUU en Irak, país que ha sufrido precisamente el terrorismo del ISIS y otros grupos takfirís wahabíes patrocinados por Arabia Saudí y otros aliados de EEUU.

Precisamente, Irán e Irak han prometido reforzar su cooperación militar para hacer frente a los terroristas extremistas y su ideología. En este sentido, la revista estadounidense “Newsweek” reconoce que ambos países han sido objetivo de ataques terroristas y luchan juntos contra esta plaga. A diferencia de la ayuda de EEUU, la ayuda iraní ha sido determinante para que Irak pueda frenar primero al ISIS, pasar al contraataque y lograr una serie de victorias contra el grupo terrorista, la última de las cuales ha sido la liberación de Mosul.

“Newsweek” señala que EEUU teme una alianza estratégica entre Irán e Irak. La revista enfatiza que los responsables norteamericanos no han reaccionado a la firma del acuerdo irano-iraquí. Ellos saben que tal alianza impedirá a EEUU jugar y dañar, como ha hecho hasta ahora, la seguridad de Irak y de otros países de la región.

Hay, además, un factor religioso en esta alianza que los estadounidenses no alcanzan a comprender. Dos tercios de la población iraquí profesa la rama chií del Islam y comparten las creencias de la gran mayoría de la población de Irán. Millones de iraníes visitan los lugares santos para el chiismo de Kerbala y Nayaf cada año y los vínculos de tipo familiar entre Irán e Irak se están extendiendo. Los centros de aprendizaje religioso de Qom (Irán) y Nayaf (Irak) mantienen sólidos vínculos y no cabe olvidar la influencia de la Mayaiyah (Escuela Teológica de Nayaf) en la política iraquí. Los sabios religosos iraquíes no desean una presencia estadounidense en su país.

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Símbolo de las FMP de Irak (Hashid Al-Shaabi)

Otro factor importante es la consolidación de las Fuerzas de Movilización Popular de Irak (Hashid Al-Shaabi), que cuentan con cientos de miles de militantes y que han sido objeto de una campaña permanente de hostilidad – principalmente mediática, pero en ocasiones también en forma de ataques aéreos – por parte de EEUU. Las FMPI han estado insistiendo en que no hay lugar para la presencia militar estadounidense en Irak y se espera que esta milicia desempeñe un creciente papel en la política iraquí. Sus líderes han agradecido públicamente la ayuda de Irán y Hezbollah a Irak, y en particular a las FMPI, que comparten muchos vínculos personales e ideológicos con los anteriores.

Frente a todos estos factores, los EEUU no tienen ninguna posibilidad de dañar la alianza que Irán e Irak están creando y que tendrá una notable importancia a escala regional y mundial.

Por Yusuf Fernández

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Una brisa de laicismo recorre el mundo musulmán

Por Thierry Meyssan

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Sayyid Qutib (1906-1966)

Prácticamente desconocido en Occidente, Sayyid Qutib (1906-1966) es el pensador de referencia del “Islam político”, o sea, de la voluntad de organizar la sociedad y la vida privada de cada individuo – sea cual sea su religión – según una interpretación del Islam. Sayyid Qutib llegó a los Hermanos Musulmanes en 1953. Excluyó de la ideología de la cofradía los elementos nacionalistas de Hassan Al-Banna y estableció una doctrina indiferente a cualquier elemento contextual. En 64 años, numerosos musulmanes del mundo entero abandonaron la espiritualidad del Islam para adoptar la doctrina exclusivamente política de Sayyid Qutib. El pensamiento de este personaje sirve de base estructural a todos los grupos yihadistas.

Durante la colonización y a lo largo de la Guerra Fría, las potencias imperialistas utilizaron las religiones para ahogar toda oposición a su propia dominación. Un ejemplo flagrante es el caso de Francia, que adoptó en 1905 una importante ley implantando el carácter laico de sus instituciones… y decidió de inmediato no aplicarla en los territorios colonizados.

Hoy se sabe que las “primaveras árabes” eran una iniciativa británica tendiente a poner a los Hermanos Musulmanes en el poder para afianzar así la dominación anglosajona sobre el “Medio Oriente ampliado” – también designado a menudo como “Gran Oriente Medio”.

Desde hace 16 años, los occidentales vienen acusando a los musulmanes – con razón – de no “limpiar la casa” y de tolerar a los terroristas. Pero hoy resulta evidente que esos terroristas cuentan con el apoyo de los propios occidentales, que los utilizan para someter a los musulmanes mediante el “Islam político”. Para Londres, Washington y París el terrorismo constituye una preocupación sólo cuando rebasa los límites del Gran Medio Oriente y nunca critican el Islam político, o al menos se abstienen de hacerlo cuando lo practican los sunníes.

Al pronunciar su discurso de Riad el pasado 21 de mayo, la intención del presidente Trump era poner fin al terrorismo que arrasa la región y que ahora se extiende a Occidente. Lo que dijo Trump tuvo el efecto de un electroshock. Su alocución fue interpretada como una luz verde para acabar con ese sistema.

Lo que durante los últimos siglos pareció siempre impensable se hace así bruscamente realidad. Al aceptar poner fin a su relación con los Hermanos Musulmanes, Arabia Saudí arremete contra quienes siguen colaborando con los británicos y principalmente contra Qatar. Riad ha desatado una tempestad que conlleva toda una carga de innumerables frustraciones. Por espíritu de venganza beduina, se cortaron las relaciones diplomáticas y se organizó un bloqueo económico contra la población catarí. Mientras tanto, en los Emiratos Árabes Unidos se ha instaurado una pena de 15 años de cárcel contra cualquier persona que simplemente exprese compasión por los habitantes del ahora aborrecido Qatar.

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En verde: países que han cortado relaciones diplomáticas con Qatar. En rojo: países que han apoyado a Qatar verbalmente o enviando algún tipo de ayuda humanitaria.

Se ha iniciado así un gigantesco desplazamiento de fuerzas y replanteo de las alianzas que hasta ahora existían. Si prosigue ese movimiento, la región se organizará alrededor de una división diferente. La cuestión de la lucha contra el imperialismo cederá su lugar a la de la lucha contra el clericalismo.

Los europeos vivieron lo mismo durante 400 años, desde el siglo XVI hasta el siglo XIX. Pero no fue ese el caso de los estadounidenses, ya que su país fue fundado precisamente por los puritanos, que llegaron a América del Norte huyendo de esas luchas. La lucha contra el cristianismo político fue primeramente un combate contra la pretensión del clero de la Iglesia Católica de gobernar a sus fieles, incluso hasta en la cama. Esa lucha sólo terminó en tiempos del papa Pablo VI, quien abandonó la tiara pontifical. Aquella triple corona debía simbolizar que el papa estaba por encima de reyes y emperadores.

Al igual que el cristianismo original, donde no había sacerdotes (los sacerdotes cristianos no aparecieron hasta el siglo III), el Islam original y el sunnismo carecen de clérigos. Sólo el chiismo cuenta con una estructura similar a la del catolicismo y el cristianismo ortodoxo. De hecho, el Islam político está representado actualmente por los Hermanos Musulmanes y por el gobierno del jeque Hassan Rohani (el título de “jeque” indica que el presidente de Irán es miembro del clero chií).

Una alianza clerical está formándose en este momento con ayuda del Reino Unido. Esa alianza podría constituir un bloque conformado por Irán, Qatar, Turquía, Idlib (en el noroeste de Siria) y Gaza, bloque que se convertiría en protector de los Hermanos Musulmanes y, por tanto, en defensor del uso del terrorismo.

En sólo 2 semanas la prensa árabe, que hasta ahora había considerado favorablemente a los Hermanos Musulmanes como una poderosa sociedad secreta y al yihadismo como un compromiso legítimo, ha dado un brusco giro de 180 grados. Todos los medios árabes denuncian ahora el hecho de que los Hermanos Musulmanes pretenden controlar la vida de la gente y se pronuncian contra la locura criminal del yihadismo.

Ese tsunami de comentarios, los siglos de frustración que en ellos se expresan, su violencia misma, hace imposible todo regreso a la situación anterior – lo cual no quiere decir que la alianza entre Irán, Qatar, Turquía y Hamas logre realmente concretarse. La ola revolucionaria se produce en pleno mes de Ramadán. Las reuniones entre amigos y los encuentros familiares que caracterizan este mes sagrado para los musulmanes, y que deberían ser de celebración consensual, están convirtiéndose a veces en ocasiones para el cuestionamiento de lo que hasta ahora parecían ser las bases mismas del Islam.

Si se mantuviese la división a favor o en contra del clericalismo, asistiríamos a una recomposición general del paisaje político.

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Sello de los Guardianes de la Revolución Islámica de Irán, fuerzas de élite del país persa.

Por ejemplo, los Guardianes de la Revolución Islámica de Irán, que se crearon para combatir al imperialismo anglosajón, han acumulado rencores contra el clero iraní. Muchos de ellos aún recuerdan que, durante la guerra que Irak impuso a Irán, los mulás y los ayatolás se las arreglaban para evitar que sus hijos tuvieran que ir a la guerra, mientras que los Guardianes de la Revolución sacrificaban sus vidas en el campo de batalla. Sin embargo, debilitados durante el primer mandato de Rohani, parece poco provable que los Guardianes de la Revolución se atrevan a levantarse contra el poder civil y religioso de la República Islámica de Irán.

Pero el Hezbollah libanés tiene como líder al sayyed Hassan Nasrallah (el título de “sayyed” indica que Nasrallah es descendiente directo del profeta Mahoma), una personalidad que promueve la separación entre la esfera pública y la esfera privada. Aunque ejerce simultáneamente una función religiosa y otra política, Hassan Nasrallah ha estado siempre en contra de la confusión entre ambas funciones, aunque lo ha hecho aceptando a la vez el principio anunciado por Platón del “velayat-e faqih” (o sea, el principio del gobierno por un sabio). Parece, por tanto, poco probable que Hezbollah siga al gobierno de Rohani.

En espera de las definiciones que no deben tardar, ya se ven importantes movimientos en toda la región:

  • En Libia, los Hermanos Musulmanes abandonaron Tripoli, permitiendo incluso que una milicia pusiera en libertad a Saif al-Islam Gaddafi y que el general Aftar ampliara su propia influencia,
  • En Egipto, el general y presidente Al-Sissi logró que los demás gobernantes del Golfo redactaran una lista de terroristas.
  • En Palestina, la dirección política de Hamas huyó a Irán.
  • En Siria, los yihadistas han cesado la lucha contra la República Árabe Siria y están a la espera de instrucciones.
  • En Irak, el Ejército redobla sus embates contra los Hermanos Musulmanes y la Orden de los Naqshbandíes.
  • En Arabia Saudí, la Liga Islámica Mundial excluyó de su consejo de administración al predicador estrella de los Hermanos Musulmanes y propagandista de las “primaveras árabes”: el jeque Qaradawi.
  • Mientra tanto, Turquía y Pakistán han iniciado el envío de decenas de miles de soldados a Qatar, que ya sólo logra alimentarse gracias a la ayuda de Irán.

Una nueva era parece estar comenzando en la región.

Irán podría adherirse pronto a la Unión Económica Euroasiática

manar-04956200014962315653En las últimas fechas están apareciendo signos de que Irán está estrechando sus vínculos con la Unión Económica Euroasiática – el mercado común liderado por Rusia.

Timur Suleimenov, ministro de Economía de Kazajistán, dijo a los medios que la UEE concluiría sus conversaciones con Irán sobre la adhesión del país a la Unión Euroasiática hacia finales de 2017.

“Creemos que podemos lograr algo sustancial a finales del año actual… acabar las conversaciones”, dijo Suleimenov al “Financial Times”.

Suleimenov se convirtió en ministro de Economía de su país en diciembre después de haber trabajado anteriormente como ministro a cargo de la economía y los temas financieros en la Comisión Euroasiática de Moscú.

La adhesión de Irán o la firma de un tratado de libre comercio con ese país significaría una enorme victoria para toda la UEE, un bloque que integra a Rusia, Kazajistán, Bielorrusia, Kirguistán y Armenia que fue creado en 2015. Esto supondría también el refuerzo de las relaciones entre Irán y las antiguas repúblicas soviéticas.

Los primeros ministros de la UEE resolvieron en marzo hacer de las conversaciones con Teherán una prioridad, buscando una oportunidad de ampliar el mercado combinado de 183 millones de personas con otros 80 millones más.

El presidente ruso Vladimir Putin dijo en agosto de 2016 que Rusia quería que Irán se uniera a la UEE, una medida que se consideraba crucial para acercar a los dos países dentro de sus planes de formar una asociación estratégica.

“Irán es socio de Rusia desde hace mucho tiempo. Creemos que las relaciones bilaterales se beneficiarán de la reducción de las tensiones alrededor de Irán tras el acuerdo global sobre el programa nuclear iraní”, dijo Putin.

FUENTE: “Al-Manar en Español”

Obama considera un conflicto mundial (primera parte)

Por Michel Collon

“La diplomacia o la guerra. Muy pronto.” Obama avisa: algunos sectores en los Estados Unidos quieren atacar a Irán. De ahí que exista un riesgo de conflicto mundial que implique a Rusia, China y Europa. Esto desestabilizaría el sistema financiero occidental. ¿Qué hará el próximo presidente de EEUU?

El irresistible declive de los EEUU

En esta serie de artículos, vamos a examinar las implicaciones de un sorprendente discurso de Obama, pronunciado el pasado 5 de agosto y que curiosamente ha sido cubierto con un manto de silencio por los medios de comunicación pese a que esté avisando sobre posibles catástrofes. En el Congreso estadounidense, el pasado 8 de septiembre, los republicanos bloquearon el acuerdo con Irán. Pero a Obama también le cuesta obtener la adhesión de algunos demócratas. Las élites de los EEUU parecen estar muy divididas en relación a la estrategia que hay que adoptar. ¿Es esto nuevo?

En absoluto. Esta división surgió alrededor del año 2000. En un principio, tanto demócratas como republicanos compartían una misma observación: los EEUU están en declive. En su libro sobre la estrategia imperial de los Estados Unidos llamado “The Grand Chessboard” (probablemente el libro más influyente de los últimos 50 años) Zbigniew Brzezinski, antiguo responsable de la política exterior estadounidense durante la presidencia de Jimmy Carter, se mostraba pesimista: “A largo plazo, la política global será cada vez menos propicia para la concentración de un poder hegemónico en manos de un solo Estado. Por lo tanto, EEUU no sólo es la primera superpotencia global, sino que muy probablemente también será la última.”

¿El motivo? “El poder económico también corre el riesgo de dispersarse. En los próximos años, ningún país estará en condiciones de alcanzar alrededor del 30% del PIB mundial, cifra que los EEUU han mantenido durante la mayor parte del siglo XX, sin hablar de la barrera del 50% que alcanzaron en 1945. Según algunas estimaciones, EEUU […] recaerá al 10-15% del PIB mundial de aquí a 2020.”

Para mantenerse como única superpotencia, Brzezinski proponía entonces un “imperialismo inteligente”: dividir a las potencias rivales e impedir que formen un frente común.

Muy opuestos a las estrategias de Brzezinski, los neoconservadores que guiaban a George W. Bush proponían, en cambio, una estrategia de guerra generalizada que utilizó los atentados del 11 de septiembre de 2001 como pretexto. No obstante, su plataforma del Project for a New American Century (PNAC), elaborada entre 1997 y 2000, no era mucho más optimista: “En la actualidad, los EEUU no tienen ningún rival a nivel mundial. La gran estrategia de EEUU debe apuntar hacia la conservación y la extensión de esta posición ventajosa el tiempo que sea posible […] El mantenimiento de esta situación estratégica deseable, en la cual los EEUU se encuentran ahora, exige capacidades militares predominantes a nivel mundial.”

Analizando estas dos opciones en vísperas de la elección de Obama, en 2008 escribíamos: “De todas maneras, este Imperio no se volverá pacífico. Tarde o temprano, volverá a lanzar guerras como Bush. Porque en realidad, el establishment estadounidense practica un ciclo de alternancia entre ambas opciones…”

Ocho años más tarde, ¿asistiremos a una nueva alternancia? Para comprender la situación, vamos a examinar las diferentes piezas del puzzle: China, Irán, Rusia y Europa.

La clave: ¿cómo controlar Eurasia?

¿Cuál era la clave para que los EEUU consigan mantenerse como única superpotencia global?

Eurasia sigue siendo el tablero sobre el cual se desarrolla el combate por la hegemonía global […] La manera con la que los EEUU “gestionarán” Eurasia es de una importancia crucial. El mayor continente en la superficie del planeta es también su eje geopolítico. Toda potencia que lo controle, controla también dos de las tres regiones más desarrolladas y productivas del mundo. El 75% de la población mundial, la mayor parte de las riquezas físicas, bajo la forma de empresas o yacimientos de materias primas, cerca del 60% del total mundial. “Toda potencia que la controle”: esto significa que en lugar de dejar que las demás naciones decidan libremente sus relaciones comerciales y el empleo de sus riquezas, Washington considera que todas estas riquezas deben estar bajo su control. Una lógica propiamente imperialista.

Demócratas o republicanos, los estrategas estadounidenses sabían desde hace tiempo que la batalla decisiva se jugaría en Asia. Hacía falta, por lo tanto, poner todo en marcha para dividir y aislar a las potencias de este continente. Y Brzezinski apuntaba a China como peligro principal: “China podría ser el pilar de una alianza hegemónica con Rusia e Irán.” De la misma manera, el antiguo Secretario de Estado Henry Kissinger justificaba así los bombardeos contra Afganistán en 2001: “Existen tendencias, sostenidas por China y Japón, a crear zonas de libre mercado en Asia. Un bloque asiático hostil que combine las naciones más pobladas del mundo con grandes recursos y algunos de los países industriales más importantes sería incompatible con los intereses nacionales estadounidenses. Por estas razones, EEUU debe mantener su presencia en Asia.” ¡La verdad sale por la boca de los perros viejos! Habiendo terminado ya su carrera, Brzezinski y Kissinger pueden permitirse un lenguaje brutal, contrariamente a los actuales responsables de las funciones por ellos ejercidas. Estos, en cambio, deben aderezar sus estrategias con un ropaje diplomático.

Por lo tanto, no fue ninguna sorpresa ver al gabinete de Barack Obama desplazar el centro de gravedad de su política internacional hacia Asia, en un intento algo desesperado para aislar y debilitar a China. El politólogo Mohamed Hassan explicó uno de los escenarios de esta confrontación: “China tiene una necesidad vital de recursos energéticos. Entonces Washington busca controlar estos recursos para impedir que lleguen a China.” Hoy, la batalla por el control de las rutas del Océano Índico y las rutas terrestres del continente asiático se torna decisiva: Washington quiere tener la capacidad de bloquear el acceso de China al petróleo de Oriente Medio, al gas de Asia Central y a los recursos agro-minerales de África. El Océano Índico es la clave. Pero hoy, en 2015, la perspectiva que provocaba pesadillas en los estrategas estadounidenses se está haciendo realidad, y podría decirse que a pasos agigantados. Con un eje sólido entre Beijing, Moscú y Teherán, Asia formaría una gran potencia económica que supondría un atractivo irresistible para Japón, India e incluso Europa. Los EEUU quedarían excluidos del principal hogar económico y comercial del mundo.

¿Se convertirá China de nuevo en el centro del mundo? Ello supondría el declive definitivo del Imperio Norteamericano. Esto dependerá en gran parte de la construcción de la que se ha venido en llamar “Nueva Ruta de la Seda”.

Sabotear a China y su Nueva Ruta de la Seda

El 7 de mayo de 1999 la fuerza aérea estadounidense bombardeaba la embajada china en Belgrado, causando tres muertos. China había cometido el “delito” de oponerse al ataque de la OTAN contra Yugoslavia. Desmontando excusas baratas, en aquel momento escribíamos: “El bombardeo era una advertencia. Washington quiere evitar a toda costa una gran alianza entre China, Rusia, India y otras potencias.” El responsable de los bombardeos, el presidente Bill Clinton, declaraba por otra parte: “Mi principal preocupación, hoy en día, es China.” Pero hoy la pesadilla de Washington se está haciendo realidad y tiene nombre: Nueva Ruta de la Seda. La antigua ruta, conformada por vías que unían China con Turquía, ayudó a engrosar las fortunas de numerosos mercaderes e incluso gobiernos enteros. ¿Alterará la Nueva Ruta de la Seda, de nuevo, los equilibrios mundiales?

Protestas frente a la embajada estadounidense en Beijing por el bombardeo a la embajada china en Yugoslavia (mayo de 1999)

La economía china posee tres características destacables:

  1. Es la economía más dinámica del mundo desde hace 20 años. Muy irónicamente, una “dictadura comunista que no entiende nada de economía” es en la actualidad el bote salvavidas de un capitalismo mundial en crisis pero igual de arrogante que siempre.
  2. Careciendo de materias primas, China depende fuertemente de sus importaciones. Consume el 75% del cobre que produce la República Democrática del Congo, el 70% del hierro que produce Sudáfrica, gran parte del petróleo y el gas de Oriente Medio, amén de Rusia y las antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central, etc.
  3. Habiéndose convertido en el “taller del mundo”, China exporta muchos bienes de consumo. Las rutas comerciales actuales siguen siendo lentas e insuficientes. Beijing lanzó un proyecto gigantesco: construir “corredores” enormes que la unan a otros continentes. La ruta terrestre estaría compuesta por trenes de alta velocidad, autopistas, gaseoductos y fibras ópticas de telecomunicaciones. Atravesando Asia Central, no solo uniría a Beijing con Moscú, sino que también podría ser prolongada hacia Irán (en cuanto se levanten las sanciones), Turquía y prácticamente toda Europa. Rotterdam, Amberes o Berlín estarían así directamente conectadas a China y las economías asiáticas.

Las rutas marítimas unirían a China con África, Europa e incluso América Latina, lo cual desarrollaría fuertemente las economías de todas estas regiones. Pero el transporte marítimo moderno necesita puertos en aguas profundas que permitan el avituallamiento y el paso rápido de los barcos, y hace falta construirlos.

Actualmente el trayecto Shanghai-Rotterdam dura aproximadamente un mes por mar, menos de tres semanas en tren y dos semanas en camión. Mejorando las infraestructuras y los pasos de aduanas, la duración de los transportes terrestres se vería reducida a la mitad. En el plano ecológico, multiplicar el número de camiones no es muy responsable, pero ese es otro debate.

De hecho, China ofrece a los países del sur el poder desarrollar sus economías intensificando sus intercambios. Y a los países del norte les ofrece que encuentren salidas para sus fábricas, en plena descaleleración. Por supuesto, las empresas europeas – sobre todo las alemanas – babean ante la sola perspectiva de firmar gigantescos contratos de construcción. Para financiar todo esto, China ha creado dos grandes bancos abiertos a los inversores extranjeros. La Nueva Ruta de la Seda involucra a 65 países y a 4.400 millones de personas, y estos países representan actualmente el 29% de la población mundial, pero este porcentaje podría duplicarse con el nuevo proyecto.

Los únicos que no se alegran son los Estados Unidos de América, excluido de esta nueva ruta comercial. ¿Hasta donde llegará el conflicto Washington-Beijing? ¿Y qué papel juega Irán en este escenario?

Irán se enfrenta a decisiones difíciles: o EEUU o Rusia

Por Nikolai Bobkin

El enfrentamiento entre Washington y Teherán se ha prolongado durante 36 años, desde 1979. Ahora han llegado a un acuerdo sobre el programa nuclear. El Consejo de Seguridad de la ONU ha aprobado terminar con las sanciones. La Unión Europea está siguiendo este camino.

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Washington ha pasado muchos años creando un sistema de sanciones contra Irán. Ahora está siendo desmantelado. ¿Quiere decir que Irán está haciendo concesiones y se está alejando de Rusia? ¿Pondrá en juego su independencia, atraído por los beneficios resultantes de la restauración de la cooperación económica con los Estados Unidos y la Unión Europea?

En el mejor de los casos las sanciones podrían ser levantadas 90 días después de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Irán considera que las principales restricciones estarán en vigor hasta el año 2016 y que en un plazo de tres años a partir de entonces, es decir, para el 2019, podrá hacer un presupuesto fiscal sin tener en cuenta el factor de las sanciones.

Irán tendrá acceso inmediato a unos 29.000 millones de los 100.000 millones de dólares que ahora tiene bloqueados. Según el acuerdo entre Irán y el grupo P5+1, las sanciones se levantarán progresivamente en un plazo de 10 años. Así que el optimismo de algunos sobre un acercamiento a Occidente es algo prematuro. Sobre todo porque la parte del león que no se va a desbloquear es la más importante: hay 35.000 millones de dólares colocados en proyectos de petróleo y gas fuera de Irán y otros 22.000 millones colocados como garantía de depósitos en los bancos chinos. Por lo tanto, el grueso del montante financiero que Irán tiene bloqueado iba a ser invertido en el sector del petróleo y del gas, de todo el sector petroquímico y en otros sectores clave de la economía del país. Aunque una parte de lo que ahora se desbloquea vaya para ello, es evidente que Irán necesitará atraer inversiones extranjeras.

En mi opinión, la tarea principal de Irán será encontrar grandes inversores interesados en su economía. La pregunta es: ¿quién, en estas circunstancias, está dispuesto a invertir? Tras el acuerdo alcanzado el 14 de julio de 2015, el equilibrio de fuerzas en Oriente Medio se inclinó a favor de Irán. El acuerdo no cambia mucho el antiamericanismo, que sigue siendo el pilar de la ideología estatal iraní. El máximo líder de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, dijo que el histórico acuerdo nuclear alcanzado con las potencias mundiales no va a cambiar la política de Irán hacia el “arrogante” gobierno de los Estados Unidos. En un discurso televisado el 18 de julio, señalando el final del mes sagrado del Ramadán, Jamenei dijo que la política estadounidense en el Medio Oriente va en contra de la estrategia de Teherán y que Irán seguirá apoyando a sus aliados en la zona, incluyendo el Hezbollah libanés, los grupos de la resistencia palestina y el Gobierno sirio. Jamenei, quien tiene la última palabra en todos los asuntos del Estado, dijo que Irán y los EEUU siguen de forma clara diferentes políticas en el Medio Oriente, por lo que un acuerdo más amplio es improbable. La línea dura de Irán está criticando el acuerdo nuclear entre el país y las potencias mundiales, diciendo que el acuerdo es una ganga para Occidente y un desastre para Irán.

La Casa Blanca entiende que los problemas económicos internos de Irán tendrán prioridad sobre los intereses de los individuos o empresas dispuestas a restaurar los lazos con Occidente. Está claro que Irán no revisará sus objetivos estratégicos a cambio de las inversiones extranjeras. ¿Qué harán los Estados Unidos y Europa ahora? También sus prioridades estratégicas prevalecerán sobre los intereses económicos. Occidente no va a poner fin a su apoyo a los aliados regionales opuestos a Irán. Siempre va a estar del lado de Israel, el país que se opone firmemente al acuerdo. Tel Aviv hará todo lo posible para obstaculizar el progreso económico de Irán. La principal fuerza impulsora detrás de las acciones de Estados Unidos es el deseo de restablecer el control sobre el país, control que perdió después de la caída del régimen del sha. Estados Unidos se esfuerza por mantener su influencia en la región y esta política no está sujeta a cambios, incluso después de que el acuerdo haya sido aceptado. Hay una importante resistencia en el Congreso y el Senado de EEUU a la firma definitiva.

A pesar del acuerdo alcanzado con Irán varios funcionarios estadounidenses, entre ellos el secretario de Defensa Ashton Carter y el secretario de Estado, John Kerry, han señalado que la fuerza militar sigue estando sobre la mesa para evitar que Irán obtenga armas nucleares. En respuesta, el ministro de Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, dijo que estas declaraciones de los EEUU deben ser consideradas como del siglo pasado. El intercambio de declaraciones hostiles continúa. Irán ya ha dicho que no va a aceptar ninguna extensión de las restricciones sobre su programa nuclear más allá de los 10 años acordados en el acuerdo.

Enfrente está Rusia. La resolución del Consejo de Seguridad de la ONU respaldando el acuerdo con Irán no aborda la entrega de misiles S-300 a Irán por parte de Rusia. Las sanciones han impedido las importaciones de tecnología de misiles, pero Irán dice que las restricciones impuestas a las importaciones de armas no afectan a los sistemas de defensa aérea como los S-300, a los que Rusia decidió levantar el veto un día después de la firma del acuerdo en Viena. Así que estamos en un interesante debate.

El presidente iraní Hassan Rohani junto a Vladimir Putin, su homólogo ruso.

Rusia ha hecho un movimiento interesante. Hay algunos analistas que están prediciendo que Irán se va a enfrentar a Rusia porque ahora puede poner libremente su petróleo en el mercado. Se dice que eso bajará los precios del petróleo y que, junto a las sanciones contra Rusia, supondrá una mayor reducción de la economía rusa.

Permítanme señalar que incluso antes de la imposición de las sanciones a Irán no había sido un rival de Rusia como exportador de petróleo. Rusia e Irán exportan a diferentes países. Irán producía 4’4 millones de barriles de petróleo por día antes de la introducción de las medidas punitivas en enero de 2012; de ellos, 2’4 millones se destinaron a la exportación. Ahora su producción se estima en 3’4 millones, de los que 1’4 millones son exportados. La producción puede volver a los niveles anteriores en unos pocos meses, pero el aumento de 1 a 2 millones de barriles para la exportación, en mercados donde no operan las empresas rusas, no afectará a los intereses de Rusia. Además, ni Irán ni Rusia están interesados en los precios bajos.

El acuerdo sobre los S-300 va a llevar a Rusia algo más importante que el dinero que pague Irán por ellos. Va a ayudar a las empresas rusas a ganar posiciones de liderazgo en el mercado iraní. De hecho, los dos países ya han firmado convenios en todos los sectores por valor de miles de millones de dólares.