Comunicado de NA ante el Día Nacional de Andalucía: “Desde Fermín Salvochea a García Caparrós”

El 4 de diciembre de 1977 más de 2 millones de andaluzas salían a las calles de nuestra nación para exigir autogobierno y el acceso de Andalucía a una autonomía plena.

La elección de esta fecha no fue casual. Los organizadores e impulsores de las manifestaciones de 1977 quisieron unir la reivindicación de autogobierno con las demandas históricas andaluzas en pos de la soberanía.

Las manifestaciones de 1977 enlazan con la Revolución Andaluza de 1868, donde un 4 de diciembre las milicias populares gaditanas de los “Voluntarios de la Libertad”, dirigidas por Fermín Salvochea, se levantan contra el Estado Español y proclaman la República Federal Andaluza. El movimiento insurreccional se extiende rápidamente por Andalucía, siendo reprimido brutalmente por el Ejército español. Más de 3.000 asesinados y otros miles encarcelados fue la condena a Andalucía por reclamar su autogobierno.

El 4 de diciembre de 1977, Andalucía tampoco se libra de la represión del Estado Español, siendo asesinado por las Fuerzas de Seguridad del Estado el malagueño Manuel José García Caparrós, de un disparo por la espalda. La Historia nos enseña que cada vez que el pueblo andaluz reclama su derecho a la soberanía, el Estado Español responde con la máxima violencia de la que se puede hacer gala: el asesinato, la represión policial, judicial y política. Ya pasó en 1936 con el asesinato de Blas Infante, o en 1976 con el de Javier Verdejo – cuando la juventud andaluza se oponía al neofranquismo que se estaba preparando.

Pero la represión contra las andaluzas insumisas que no aceptan la actual situación colonial que sufre el pueblo andaluz sigue estando vigente. La Ley Mordaza, que los gobiernos y partidos “progresistas” españoles no se atreven a derogar, condenó al andaluz Fran Molero a pena de cárcel por exigir los derechos más elementales.

Para NA, el 4 de diciembre no es un día de fiesta ni celebramos nada. Es un día de lucha por la soberanía y por los derechos de la clase trabajadora y las clases populares; un día para luchar por la República Andaluza de Trabajadores; por la libertad de Fran Molero y de todas las represaliadas por el Estado Español, por todas las paradas, por las trabajadoras precarias, por los miles de andaluces en situación o riesgo de pobreza, por nuestros jubilados, por una educación y una sanidad de calidad, por el derecho a la vivienda…

Sin embargo, somos conscientes de que el camino no es fácil, que la lucha, la constancia y el sacrificio van a ser los valores que nos van a hacer avanzar hacia los objetivos de una Andalucía libre.

Y aunque NA está presente en las elecciones de este domingo 2 de diciembre y el voto de la Andalucía rebelde puede ser un espaldarazo a nuestra línea política, el futuro de Andalucía no se está jugando en las urnas. Pasa por las luchas en las calles, en los centros de trabajo, en los centros de enseñanza, codo con codo con la clase trabajadora y enfrentando al Estado y sus instituciones con desobediencia y con la voluntad de caminar hacia la liberación de Andalucía.

Por estos motivos estuvimos ayer en Málaga conmemorando el Día Nacional de Andalucía, y por eso llamamos a toda nuestra militancia, adheridas y simpatizantes, a asistir a los distintos actos conmemorativos de los sucesos del 4D de 1868 y 1977, recordando a Fermín Salvochea, a Manuel José García Caparrós y a todas aquellas andaluzas que han sufrido la represión del Estado Español.

4d18-hospitalet

Asimismo, llamamos a todas las andaluzas en Cataluña y aliadas de la causa nacional andaluza en los Països Catalans a participar en el acto que está teniendo lugar hoy 1 de diciembre en L’Hospitalet de Llobregat organizado por NA, la CUP, el sindicato COS y el colectivo “Feminisme Revolucionari de L’Hospitalet”.

¡VIVA ANDALUCÍA LIBRE, SOCIALISTA Y FEMINISTA!

¡HACIA LA LIBERACIÓN DE ANDALUCÍA!

Permanente de la CN de Nación Andaluza

Anuncios

Nación Andaluza ante la marcha a la cárcel de Archidona: ¡Libertad para el preso político andaluz Fran Molero!

Desde hace 5 meses, Fran Molero está secuestrado por el Estado Español en la cárcel de Archidona. El joven Fran, natural de Cuevas de San Marcos (Málaga), tiene una larga trayectoria en los movimientos sociales, políticos y sindicales. Muchas lo conocemos. El grave delito de Molero fue acudir el 25 de abril de 2013 a una de las convocatorias de “Rodea el Congreso” en Madrid. Allí fue detenido durante una carga policial. Durante su detención y traslado, fue maltratado física y verbalmente en múltiples ocasiones.

img-20181011-wa0002Su juicio fue lo más parecido a una farsa. Las únicas pruebas condenatorias han sido el testimonio de las Fuerzas de Seguridad del Estado, que lo identifican de forma vaga por “llevar ropa negra y pañuelo palestino”. No obstante, la Justicia española lo ha condenado a 5 años de cárcel, además de a pagar multas e indemnizaciones por encima de loa 16.000 euros.

Desde Nación Andaluza consideramos que el caso de Fran Molero vuelve a evidenciar el carácter neofranquista del Estado Español. Cuando la clase trabajadora andaluza se rebela contra la injusticia y la opresión, el Estado vuelve a mostrar su verdadero rostro. El castigo impuesto a Fran Molero tiene además un evidente carácter ejemplarizante: el Estado Español quiere enviar un mensaje de miedo a los sectores del Pueblo Trabajador Andaluz que se rebelan.

Para NA, Fran Molero es un preso político andaluz en las mazmorras del Estado. Su situación sólo merece la más profunda solidaridad de todo el Pueblo Trabajador Andaluz, de todas las demócratas y antifascistas. Exigimos la amnistía total y completa para Fran Molero. Animamos a toda nuestra militancia, adheridas y simpatizantes, a acudir el próximo 4 de noviembre a la marcha que saldrá desde la Plaza Ochavada de Archidona hasta la cárcel donde Molero continúa secuestrado 5 meses después.

¡Fran Molero libertad!

¡Amnistía para todas las presas políticas!

¡Hacia la liberación de Andalucía!

Permanente de la CN de Nación Andaluza

Andalucía, 31 de octubre de 2018

Andalucía lidera la lista negra del paro en el Estado Español con un 13’8%

El 13’82% de los hogares andaluces cuenta con todos sus miembros en situación de desempleo durante el tercer trimestre de este año, loque supone una bajada con respecto al mismo trimestre de 2017 de 1’05 puntos porcentuales (cuando la tasa era del 14’87%), según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), publicada por el INE.

Eso sí, la encuesta, donde las provincias de Huelva, Córdoba y Almería lideran la tasa de desempleo, también arroja que de los 164.000 puestos de trabajo que se han creado en el Estado Español, en nuestro país (que supone el 20% de la población de todo el Estado) solo se han creado 12.000 empleos. Un mazazo para las políticas de la Junta de Andalucía en plena precampaña para las elecciones autonómicas del próximo 2 de diciembre. En total, en nuestro país se contabilizaron 898.200 personas desempleadas.

Las cifras del INE precisan que Andalucía tiene una tasa superior a la registrada en el conjunto del Estado Español, dado que a nivel estatal un 8’11% de los hogares tenían a todos sus miembros desempleados en el tercer trimestre, porcentaje 1’44 puntos inferior al registrado en el mismo trimestre del año anterior: 9’55%. Por su parte, un 68’24% de los hogares andaluces tenía a todos sus integrantes ocupados en el tercer trimestre de este año, frente al 65’52% del mismo período de 2017, lo que supone (2’72%) casi 3 puntos más.

Asimismo, un 28’09% de los hogares andaluces tiene al menos la mitad de los activos que están desempleados, frente al 30’54% registrado en el mismo trimestre de 2017. Este porcentaje es superior al dato registrado a nivel estatal, cifrado en un 17’70%, frente al 21’21% registrado en 2017.

Andalucía, con un 22’85%, ocupa en el tercer trimestre la tercera posición a nivel estatal en tasa de paro, solo superada por Ceuta (30’79%) y Melilla (24’01%). En cuanto a la tasa de actividad, Andalucía ocupa el 13º puesto, donde registra un 56’81%, por detrás de Castilla-La Mancha (58’65%), Aragón (58’79%), el País Valenciano (58’83%), Ceuta (59’05%), Navarra (59’12%), Murcia (59’25%), La Rioja (59’58%), Canarias (60’76%), Cataluña (61’17%), Madrid (62’53%), Melilla (64’46%) y las islas Baleares (67’93%).

De los 898.000 desempleados que recoge la EPA al cierre del tercer trimestre, un total de 420.700 son varones y 477.600 son mujeres. En cuanto al total de ocupados, de los 3.032.700 ocupados andaluces, 1.746.600 son hombres y 1.286.100 son mujeres.

La tasa de paro andaluza del 22’85% es 8’3 puntos superior a la estatal (14’55%). La tasa de desempleo femenina es 7’67 puntos mayor que la masculina en Andalucía. De esta forma, la tasa de paro masculina se sitúa en Andalucía en el 19’41%, superando a la media estatal en 6’29 puntos, que es del 13’12%; mientras que la tasa de paro femenino es del 27’08%, por encima de la estatal (16’22%) en 10’86 puntos.

Por lo que respecta a la tasa de actividad quedó establecida en el 56’81%, estando 1’92 puntos por debajo de la media estatal, que es del 58’73%. En este caso, la tasa de actividad masculina se sitúa en Andalucía en el 64%, estando 0’86 puntos por debajo de la media estatal (64’86%), mientras que la tasa de actividad femenina se sitúa en el 49’91%, siendo 3’02 puntos inferior a la media estatal, que es del 52’93%.

Asimismo, el número de activos en el tercer trimestre fue de 3.930.000 personas, por lo que se registró una bajada del 0’30% respecto al trimestre anterior; mientras que en relación con el mismo trimestre del año anterior ha bajado en 27.000 personas, un 0’68% menos.

Huelva y Almería han sido las provincias andaluzas con mayor tasa de desempleo en el tercer trimestre, con un 25’98% y un 25’53% respectivamente. En el resto de provincias:

  • Jaén: 23’18%
  • Granada: 24’53%
  • Cádiz: 24’72%
  • Córdoba: 25’40%
  • Sevilla: 22’25%
  • Málaga: 17’88%

En cuanto a la tasa de actividad:

  • Almería: 59’05%
  • Sevilla: 58’79%
  • Granada: 57’59%
  • Málaga: 57’31%
  • Córdoba: 55’83%
  • Huelva: 55’36%
  • Cádiz: 54’82%
  • Jaén: 51’95%

En números absolutos, en nuestro país han sido Sevilla, Málaga y Cádiz las que ocuparon las tres primeras posiciones, con 207.500, 140.100 y 138.700 desempleados, respectivamente.

FUENTE: “La Voz del Sur”

Le tengo miedo al futuro

Hay días que llego a casa abatido, agotado, arrastrando los pies, sin energía y con la mirada por los suelos. Levantar la mirada y el mentón me duele. Me duele mirar el horizonte y no ser capaz de pensarme a dos meses vista. Abro la puerta de mi casa como si fuera un sonámbulo y accedo sigilosamente. Dejo las cosas en el primer sitio que puedo y me tiro en el sofá. Confieso que hay noches que lloro, pero otras no lo consigo.

Aparentemente no me pasa nada, pero yo sé que el mal que me duele se llama precariedad, miedo al futuro, inestabilidad vital y pavor de que el porvenir se acabe en un mes, que es el dinero que tengo guardado para hacer frente a un mes de alquiler. La diferencia entre el techo y el raso es un mes.

Acumulo varios trabajos para poder tirar hacia adelante y tengo la sensación de que la vida se ha cebado conmigo, de que un muro se ha levantado en mi camino para impedirme que tenga mis condiciones materiales de vida cubiertas. Se lo comento a mi psicólogo y me dice, el mes que me puedo permitir pagar una sesión, que sufro el mal de mi generación.

Son las heridas abiertas de una crisis que nos ha estafado a quienes tenemos menos de 40 años. Somos jóvenes para tener un buen puesto de trabajo, casa, hijos y futuro, pero muy viejos ya para las administraciones públicas y para el mundo de los sueños.

Nos hicieron creer que íbamos a vivir mejor que nuestros padres y resulta que hay meses que les tenemos que pedir dinero a ellos, que tienen pensiones sencillas, para poder llegar a final de mes. Pagar el alquiler nos quita el sueño y ni qué contar de las facturas de la luz y el agua si se disparan un mes. Ir de vacaciones es una quimera y que nos inviten a una boda, un sueño de terror.

Somos autónomos, cooperativistas, “coworkers” o “freelance”, porque lo de ser asalariado, con pagas dobles, vacaciones pagadas y días de asuntos propios es una novela histórica. Somos los hijos y nietos de quienes lo dieron todo por traer la democracia a este país que ha dejado caer por el acantilado de la desigualdad y la pobreza a una generación a la que llaman “perdida” pero que en realidad somos una generación depresiva, con miedo al mañana y con la capacidad de soñar casi anulada.

A un empleo de 1.000 € y un alquiler de 600 € lo consideramos “tener suerte”, aunque también recordamos la década anterior en la que ganar 1.000 € al mes – cuando había gente que cobraba 4.000 € al mes por vender pisos en una inmobiliaria – era de “fracasados”.

Mi médica de familia dice que el 30% de sus consultas son gente de mi edad que sufre ansiedad, que no es otra cosa que un proceso depresivo que se extiende en el tiempo. Yo llevo así unos 4 años. Marché a Bruselas a probar fortuna y se me rompieron los sueños en el intento. El programa de televisión “Españoles en el Mundo” nos contaba el éxito pero nadie nos dijo que el fracaso existe en la emigración juvenil, que soberbiamente llamamos o nos autollamamos “la generación más preparada de la Historia”. Conocí gente que limpiaba platos y servía mesas, un trabajo muy digno, por cierto, pero que por teléfono le contaba a sus padres que estaban becados en un instituto de pensamiento de política internacional.

A la vuelta de Bruselas, de pronto mi estómago me empezó a doler. Me tiré año y medio con diarreas diarias y dolores estomacales. No iba al médico por miedo y el miedo de no saber lo que tenía, a su vez, me hacía más daño. Terminé viviendo con las persianas bajadas de mi casa y costándome trabajo coger el ratón del ordenador.

Me di de alta como autónomo y me creí “empresario de la comunicación”, aunque había meses que cobraba 900 € o incluso mucho menos. Fui al psicólogo y me traté la ansiedad. Se me quitó el dolor de estómago y empecé a ver las cosas de mejor color, aunque mi realidad material no mejoraba mucho.

Ahora ya no me duele la barriga ni tengo diarreas, pero llevo afónico desde hace 6 meses. La tensión y la ansiedad se ceban con el estómago y las cuerdas vocales. Y a mí en 4 años me ha dado en los dos sitios. Dice mi médica de cabecera que soy un modelo perfecto del mal que aqueja a mi generación.

No paro, no tengo tiempo ni para respirar, tengo hasta que rechazar trabajos que me encargan porque no me da la vida, pero yo no dejo de estar triste. Sé que hay meses que tengo mucho trabajo y otros no tanto. Hay meses que puedo ganar un sueldo digno pero al siguiente tengo que pedirle a mi madre, a mis 36 años, dinero para poder pagar el recibo de la luz.

La precariedad duele, hace daño, te destroza la vida. A mí hay días que me cuesta levantar la mirada y que lloro por las esquinas, pero no lo puedo contar porque la pobreza no crea empatía, no emociona, no vincula, no moviliza. Ningún actor o actriz sale en la gala de los Goya a decir que la pobreza es la causa de su infelicidad.

Nadie ha levantado todavía un “#Cuéntalo” para que los millones de precarios (en España somos 14 millones de personas las que vivimos en el umbral de la pobreza) salgan del armario, se empoderen y pongan en la agenda la desigualdad que más te jode la existencia y que afecta a negros, blancos, hombres, mujeres, gays, heterosexuales, musulmanes, cristianos o mediopensionistas.

Nada es más transversal que la desigualdad económica, y sin embargo es la que más en soledad vivimos, la que más consultas de psicólogos llena y la que menos emociona y sale en los medios.

Sé que no soy el único al que le duele el futuro, sé que somos legión, que somos una generación a la que nos han cortado las alas, somos los hijos y nietos de los empobrecidos de ayer y los padres y madres de los pobres de mañana. Se cansaron de que fuéramos iguales y se inventaron una crisis-estafa para devolvernos a la casilla de salida.

Escribo este artículo porque lo personal es político, porque tengo necesidad de salir del armario del capitalismo, de contar que hay días que no puedo con mi vida y de que le tengo miedo, mucho, a un futuro que nos dijeron que sería prometedor y resulta que es un acantilado de incertidumbre y agotamiento vital en el que hay días que creo que no seré capaz de abrir la puerta de mi casa.

Por Raúl Solís

Comunicado del SAT ante las noticias aparecidas respecto a las temporeras marroquíes

0hcbfkzg_400x400Ante las noticias aparecidas en diversos medios de comunicación respecto a la situación de las temporeras marroquíes, desde el Sindicato Andaluz de Trabajadores/as (SAT), queremos aclarar:

El SAT lleva décadas realizando un trabajo de asesoramiento, denuncia y apoyo de las trabajadoras/es inmigrantes en Andalucía, especialmente en Almería y Huelva. Un trabajo que ha dado sus frutos en forma de informes, publicaciones, libros, denuncias en juzgados, condenas de abusadores… pero, sobre todo, impulsando la auto-organización y el empoderamiento de las trabajadoras/es inmigrantes frente a las situaciones de injusticia y atropello que en numerosas ocasiones se producen.

A finales de mayo, la Asociación de Usuarios de la Administración de Justicia (AUSAJ) se pone en contacto con este sindicato y se ofrece a ayudar ante las noticias de posibles abusos a un grupo de trabajadoras marroquíes de la fresa en Huelva. Esta asociación compuesta por una abogada llamada Belén Luján y Jesús Díaz, su marido, acude a una fina de Almonte por indicación del SAT, que ya había recibido un aviso de auxilio. A partir de ese momento se producen las denuncias pertinentes y el desalojo de las trabajadoras de dicha finca. El compromiso del SAT con las 10 compañeras que denunciaron dichos abusos fue el de cubrir el alojamiento y la manutención de estas mujeres mientras se tramitaba el procedimiento judicial.

Pese a la situación económica del SAT, asediado a multas, con escaso apoyo institucional y basada toda nuestra financiación en las cuotas de una afiliación mayoritariamente precaria, entendimos que era una obligación atender a estas compañeras en la medida de nuestras posibilidades. Ese compromiso se ha cumplido y, además, se suministró atención psicológica, sanitaria y formación diaria de aprendizaje del castellano, siempre encaminado todo este esfuerzo al empoderamiento de estas trabajadoras. Además de este apoyo, entendimos necesaria – y así lo hicimos – la visibilización de la situación y la denuncia pública y política ante diferentes instancias. Así, organizamos junto a otros movimientos sociales y sindicales una marcha de denuncia de la situación de las temporeras en el campo de Huelva.

Desde junio hasta mediados de septiembre, estas compañeras permanecieron en dos casas habilitadas y financiadas por este sindicato en la localidad malagueña de Cuevas de San Marcos. Es a partir del “crowdfunding” organizado en solitario por Belén Luján en agosto y la denuncia pública de su propio equipo de redes respecto a la ausencia de transparencia en la gestión del dinero recaudado, cuando este sindicato le pide cuentas a AUSAJ sin obtener respuesta. Esta situación, unida a las continuas exigencias de AUSAJ de una mayor contribución económica por parte del SAT provoca una ruptura de relaciones. Consecuencia de todo esto, el 14 de septiembre esta abogada y su marido se llevan a las trabajadoras a Murcia, donde también tuvieron problemas con la red de apoyo, a la que también han denunciado, acabando definitivamente en Albacete.

Lamentamos profundamente la utilización torticera y abusiva de la causa de las temporeras para atacar al sindicalismo andaluz de clase, que tiene las manos limpias y no va a cejar en su lucha por visibilizar los problemas de los de abajo, de las personas vulnerables, de la clase trabajadora y el pueblo andaluz. Es absolutamente inadecuada la utilización del derecho penal unido a campañas mediáticas para resolver conflictos entre colectivos que han estado apoyando esta lucha, que está por encima de siglas y de individuos, porque es la lucha por los derechos humanos. Este sindicato ya conoce el uso del desprestigio mediático (“difama, que algo queda”) y del populismo punitivo, y sabemos que estas tácticas – normalmente usadas por el poder – tienen un recorrido corto porque, al final, siempre aflora la verdad.

Este sindicato se pone a disposición de cualquier colectivo o movimiento social para aclarar todas y cada una de las cuestiones planteadas. Asimismo, disponemos de mecanismos internos para depurar cualquier responsabilidad, en el caso de que se haya producido. Y entendemos que la denuncia interpuesta por esta abogada, Belén Luján, entregada a los medios de comunicación y que no ha sido comunicada oficialmente al SAT, sólo busca tapar su falta de transparencia en una huida hacia adelante mezquina y cobarde.

El falso dilema: ¿mantener puestos de trabajo o vender armas a Arabia Saudí?

El Gobierno español anunció la cancelación de la venta de 400 bombas de precisión a Arabia Saudí. La prensa da la noticia de que Arabia Saudí responde amenazando con anular el contrato con Navantia para la fabricación de 5 corbetas por valor de 1.800 millones de euros. Los trabajadores de los astilleros de Navantia se movilizan exigiendo que el Gobierno rectifique para que se garantice el contrato de las corbetas. El Comité de Empresa habla de que se perderían miles de puestos de trabajo. El alcalde de Cádiz afirmó que “la paz en el mundo no puede recaer sobre la espalda de los trabajadores”. Finalmente, el Gobierno español cede y cancela la venta de armas.

Más allá de la más que previsible rectificación del Gobierno, lo cierto es que esta polémica en torno a la venta de armas a Arabia Saudí ha sacado a la luz la conflictiva relación entre dos pilares fundamentales de la izquierda marxista: el movimiento obrero y la solidaridad internacionalista.

El debate se plantea en los siguientes términos: los trabajadores deben elegir entre mantener su puesto de trabajo o vender unas armas que serán usadas para bombardear civiles en Yemen. Por supuesto, estos términos son muy convenientes para el capital, que descarga toda la responsabilidad sobre la clase obrera. Una clase obrera que no sufre directamente los bombardeos, pero que sí sufre un paro y una precariedad masivas. Así, el capital manipula el debate a su favor con una precisión quirúrgica: se presenta como el defensor de los trabajadores frente a los “idealistas” de la izquierda.

El capital es muy hábil a la hora de instrumentalizar estas contradicciones. Constantemente se nos enfrenta a dilemas absurdos: elegir entre nuestro sustento o la paz, entre la precariedad o el paro, etc. E históricamente han tenido mucho éxito en su empeño de engañar a la clase obrera. A modo de ejemplo, durante la Guerra de Vietnam, la mayor federación de sindicatos de EEUU (la AFL-CIO) apoyó activamente la guerra. James Boggs y James Hocker, dos trabajadores de Detroit, describieron así la situación que se vivía en las fábricas:

“Cuando a muchos trabajadores se les interpelaba individualmente, negaban apoyar la guerra. Pero al mismo tiempo, se negaban a hacer nada para mostrar su oposición a la misma […] La actitud de la mayoría de los obreros defendía que, en todo caso, lo que importaba eran sus puestos de trabajo – incluso si su trabajo era fabricar bombas o napalm con el que quemar a los vietnamitas.”

Parece como si Boggs y Hocker nos hablasen de la actualidad. No obstante, también hay hermosos recuerdos de la solidaridad internacionalista de la clase obrera. En 1977, trabajadores y sindicatos de los astilleros de la Bahía de Cádiz llamaron a boicotear las reparaciones del buque chileno “Esmeralda”, que el régimen de Pinochet había usado como cámara de torturas.

¿Qué podemos hacer para combatir esta ofensiva ideológica? ¿Cómo recuperamos ese espíritu internacionalista que mostraron los trabajadores gaditanos en 1977? Aquí van algunas ideas:

En primer lugar, debemos señalar que los términos en los que se plantea el debate son engañosos. No les corresponde a los trabajadores cargar con el peso de la paz, ni a los niños yemeníes sufrir las bombas de la guerra. Es un falso dilema que solo pretende enfrentar a los pobres contra los pobres. Tenemos que desplazar el eje del debate, y señalar que es al capital a quien se debe cargar con el peso de la paz, y con la venganza de la guerra. Hay que señalar la política exterior del Estado Español, tan servil a las guerras de la OTAN y sus aliados. Hay que señalar al Borbón, hijo y emérito, que llevan décadas haciendo suculentos negocios de guerra con Arabia Saudí (y sacando buena tajada de ello). Hay que señalar la política económica de la Unión Europea, responsable del desmantelamiento de nuestra industria y la venta de nuestra agricultura, y que nos condena a ser un país de turismo y paro. Y hay que señalar a esa izquierda cobarde y oportunista que, sabiendo todo esto, prefiere hacernos tragar con sus falsos dilemas antes que enfrentar al capital.

Además, también tenemos que señalar que toda esta polémica ha sido instigada interesadamente. El contrato de las corbetas de Navantia no ha estado en riesgo en ningún momento, tal y como reconocía la Secretaria de Estado para el Comercio de España en su comparecencia en la sesión de la Comisión de Defensa tras consultarlo con la propia empresa. Por tanto, solo podemos concluir que toda la polémica ha sido fabricada por el propio sector armamentístico con el fin de presionar al Gobierno español para que no cancele la venta de armas, usando a la prensa y a los partidos políticos (e incluso a algunos sindicatos) como correa de transmisión para inducir el miedo entre los trabajadores y convertirlos en protagonistas involuntarios.

En segundo lugar, debemos poder ofrecer alternativas. Hay que decir claramente que si en la Bahía de Cádiz solo (o sobre todo) se construyen buques de guerra es porque son los capitalistas, quienes deciden qué se fabrica y qué no, y para ellos el negocio de la guerra es muy rentable. En cambio, la clase obrera no tiene nada que ganar con este negocio, ni aquí ni en Yemen. Por tanto, de lo que se trata es de defender que sean los trabajadores quienes asuman el control sobre la producción. Que sea la clase obrera quien planifique la política económica de acuerdo a las necesidades sociales, recupere la industria, desarrolle la soberanía energética, etc. En definitiva, se trata de plantear a la clase obrera la lucha por el poder político, de luchar junto a los trabajadores más allá de meras reivindicaciones salariales.

Y por último, debemos trabajar para que el internacionalismo sea verdaderamente proletario. Sí, el internacionalismo y el movimiento obrero son dos pilares fundamentales para el marxismo, pero lo cierto es que en muchas ocasiones se tiende a compartimentar las luchas de manera que no se sabe dónde o cuánto llegan a encontrarse. A veces puede dar la sensación de que el internacionalismo se limita a celebrar algunas fechas significativas y a denunciar cada vez que se produce una agresión imperialista. No es suficiente. Un internacionalismo que se limita a analizar y a denunciar, pero que no se esfuerza por trabajar junto a la clase obrera, no sirve. Como dicen en Cuba, el mayor acto de internacionalismo es hacer la revolución en tu propio país. En nuestro caso, combatir la influencia ideológica del imperialismo entre la clase obrera es imperativo. Literalmente, muchas vidas dependen de ello.

Por A. García

Militante de “Iniciativa Comunista”

Declaración del SAT de Cádiz ante el caso de la venta de armas a Arabia Saudí

42084546_2104100822948184_8572085571206250496_nLa Unión Local del Sindicato Andaluz de Trabajadores/as (SAT) de Cádiz, tras recabar información directa de nuestra sección sindical en Navantia-San Fernando, conociendo la contradictoria y tensa situación vivida en el conjunto de su plantilla, tras ver los diferentes posicionamientos llegados desde diferentes organizaciones (con especial atención a aquellas con las que tenemos una relación de trabajo cotidiano), sabiendo también de las expectativas que sobre nuestra opinión había en diferentes colectivos compañeros del Estado Español, ha considerado que no podía dilatar más un pronunciamiento público al respecto.

En este sentido, lo primero que tenemos que dejar por sentado es que no se nos escapa que este pronunciamiento sale más tarde de lo que realmente correspondería. Y hemos tomado nota autocrítica ante ello y valorado la experiencia desde distintos ángulos para sacar las lecciones organizativas que corresponden, a fin de afrontar situaciones parecidas que sin duda seguirán llegando. Pero al tiempo que nos excusamos antes quienes – sobre todo – desde el compañerismo y la amistad han aguardado a una posición que se ha hecho esperar demasiado, les informamos que esa tardanza no ha sido porque no tuviéramos una postura muy formada y bastante consensuada (y también diferenciada, como se verá) sobre el asunto en cuestión. Una posición, la nuestra, que transmitimos en comunicaciones internas en las que, entre otras cosas, apostábamos por conjugar nuestros principios irrenunciables con la elección de los términos más eficaces para que – especialmente – nuestros compañeros de la sección sindical de Navantia pudieran proseguir en las mejores condiciones posibles el magnífico trabajo, en cuanto a ejemplaridad y concienciación “a largo plazo”, que llevan haciendo desde hace años bajo el lema “Somos clase obrera en (y no de) Navantia”, y a los que en esta nota queremos reiterar nuestro máximo respaldo.

De hecho, esta nota pública no es más que una prolongación de los puntos fundamentales que hemos expuesto en diferentes ámbitos organizativos particulares. También, por supuesto, ha tenido que adaptarse al cambio de la situación tras el “paso atrás” del Gobierno español con respecto a la venta de bombas de precisión a la dictadura ultra-reaccionaria y pro-imperialista de Arabia Saudí, que ejecuta la masacre contra el pueblo yemení; un cambio de criterio que, por cierto, no hace sino confirmar la caracterización que de esa postura gubernamental  hacemos en el primer punto de la declaración que ahora sigue.

En el anuncio proclamado desde las instancias gubernamentales y de sus actuales aliados de no vender armas utilizables directamente en la masacre del pueblo yemení ha habido mucho de “postureo” y oportunismo preelectoral; entre otras cosas, para dar un barniz progresista y elegir temas de los que distinguirse de la derechona, y así eludir “meter el diente” a lo que realmente es el programa del verdadero cambio que se correspondía con las movilizaciones de los últimos años. No ha sido realmente una postura de principio. No ya porque finalmente han echado marcha atrás con declaraciones vergonzosas por parte de diferentes elementos del Gobierno español, sino porque desde el comienzo se vio que se utilizaba como arma arrojadiza entre las diferentes sucursales de las marcas electorales en juego. Unas sucursales interesadas, ante todo, en situarse lo mejor posible ante el largo período electoral que de nuevo se avecina empezando por la primaria confección de sus listas.

Es completamente hipócrita desgajar al régimen ultra-reaccionario de Arabia Saudí del conjunto del bloque guerrero imperialista occidental, sin el cual no se puede entender la destrucción bárbara a la que se viene sometiendo a todo Oriente Medio desde hace años (Irak, Libia, Siria…) y ahora Yemen.

Arabia Saudí es un abominable peón de un bloque imperialista que bajo ningún concepto podemos tildar de acoger democracias ejemplares a los que sí pueden vender armas, como es el caso de una larga lista que encabezan EEUU, Reino Unido, Francia y Alemania en tanto que miembros cualificados de la organización terrorista por excelencia: la OTAN. Así, la negación de ventas a este execrable peón que es Arabia Saudí no puede hacerse sustrayéndolo del tablero imperialista del que el Estado Español es activo jugador, todo él, de forma criminal. Estamos, pues, ante una cuestión de política de altura de proyección revolucionaria que requiere de una prolongada acumulación de fuerzas que acabe con el sistema capitalista e imperialista que está llevando al escenario mundial a una nueva barbarie de la que el régimen saudí no es sino uno de sus peores abortos.

Por tanto, no vemos correcto culpabilizar a quienes trabajan en las empresas fabricantes de material bélico de la clientela a la que se vende este material. Insistimos en que estamos ante una tarea política de alcance en términos de militancia anticapitalista y anti-imperialista a fin de que nuestros compañeros de la clase obrera no tengan que vender su fuerza de trabajo para la producción de mercancías que siembran la muerte; de la misma manera que es un reto estratégico mayor que nuestro pueblo no consuma mercancías realizadas con la superexplotación criminal que nuestras empresas multinacionales “estelares” imponen en los talleres de la ignominia del llamado Tercer Mundo.

Ahora bien, si en un momento dado, por contradicciones en determinadas instancias estatales o incluso a nivel internacional entre bloques imperialistas, se señala de forma parcial a un odioso régimen como el de Arabia Saudí (que ni siquiera guarda las formas para mejor cometer su crimen como sí hacen las viejas potencias “democráticas” imperialistas, de largo e incesante currículo infame de atrocidades), si ese odioso régimen es señalado, aunque sea por intereses espurios, entonces, ¿cómo no aprovechar la coyuntura y contribuir a su aislamiento y destrucción pero siempre desde un discurso y una acción global anti-imperialista? Por eso, apoyaremos toda movilización que dificulte la acción criminal de Arabia Saudí en Yemen.

Expresamos nuestra comprensión por la angustia de los trabajadores y trabajadoras ante la falta de “carga de trabajo” en general, y en particular en la machacada Bahía de Cádiz. Y bajo ningún concepto apoyamos los pronunciamientos militantes que les califican de “reaccionarios”. Caer en eso es completamente contraproducente e impropio de quien pretenda un trabajo paciente de concienciación y de fortalecimiento de la clase obrera. Otra cosa es el tratamiento que se dispense a esos representantes del sindicalismo llamado mayoritario, totalmente integrado en el sistema y que desde hace décadas ha venido aislando, atomizando, dispersando, desmoralizando y dividiendo a la clase trabajadora que, efectivamente, conoció casos gloriosos como cuando se impidió entrar en la misma factoría de San Fernando al buque-centro de torturas chileno “Esmeralda”. Pero aquello fue el resultado de un terreno previamente regado de organización y de cohesión obrera. Y es que la solidaridad y hasta el heroísmo también se organizan con paciencia y humildad militante; lo que incluye cuidar mucho en qué términos nos dirigimos al resto de nuestra clase. Sobre todo, esta es una exigencia para quien tiene el honor de militar sin cálculo personal alguno, al servicio de la causa obrera y popular.

Pero ciertamente todo esto está supeditado a algo más supremo aún. No puede haber “final feliz” ni en la senda del trabajo sindical ni en el de otra índole de concienciación y de organización combativa si el trabajo militante no parte de principios. Estos no bastarán: serán sólo, en el sentido más literal del término, un “comienzo”. Pero un comienzo ineludible para no corromper todo el camino. Toca especialmente a las organizaciones militantes salvaguardar esos principios por mucha (y necesaria) comprensión que tengamos con determinados colectivos laborales.

Por eso:

No avalamos ni pasadas ni futuras movilizaciones que exijan que se vendan armas letales utilizables por una asesina dictadura pro-imperialista y reaccionaria con tal de que no rompa determinados contratos. En consecuencia, por más que sepamos del juego politiquero que rodea todo este asunto, no apoyamos movilizaciones que alimenten chantajes comerciales por parte de Arabia Saudí.

Denunciamos el discurso vomitivo de los portavoces de los “sindicatos mayoritarios” que han impulsado las recientes movilizaciones; una convocatoria que ha tenido por estos lares el apoyo – no hay que sorprenderse – de la caverna político-mediática de siempre. Pero que ha contado también con la connivencia – habrá que sorprenderse cada vez menos – de las llamadas “fuerzas del cambio” más locales que han antepuesto no la lógica prudencia de una concienciación a largo plazo, sino un maniobrerismo cortoplacista electoral lleno de demagogia (otra vez primaria) sin apenas ningún cambio con respecto a la derecha de siempre.

Por último, llamamos a engrosar las filas de quienes apuestan por un cambio de modelo productivo en la Bahía de Cádiz, sostenible en lo energético y alejado de la industria de la guerra. Pero hacemos ese llamamiento desde la convicción de que nada mejor para acercar su materialización que integrar esa justa reivindicación en una estrategia contundente y clara de superación de un sistema que necesita de la precarización industrial que mata. Y de la industria de la muerte que presupone el chantaje de la miseria para asegurarse su infame singladura.

Unión Local del SAT en Cádiz

18 de Septiembre de 2018