Seamos socialistas

Hay una diferencia fundamental entre la visión de los modelos semi-revolucionarios, que dicen que mientras las clases trabajadoras y la clase obrera sigan atrasadas deben quedarse bajo tutela, pues no es razonable concederles más derechos de los que puedan ejercitar; y entre la visión revolucionaria verdadera, que dice que mientras esta clase sea la inmensa mayoría del pueblo, mientras sea ella la que construye la sociedad, quien lucha y combate cuando sobrevienen los peligros y la agresión exterior, cuando aparecen conspiraciones imperialistas, debemos habilitar todos los medios posibles para que esta clase sea capaz de ejercitar sus derechos y su libertad. Porque la clase obrera no puede llegar al nivel de capacidad y eficacia necesario para construir la Revolución Árabe si no practica sus derechos con libertad. Puede y debe equivocarse para aprender con la práctica, para que surja en nuestra vida un espíritu y un calor nuevos: el calor del pueblo trabajador, el pueblo que está interesado en la independencia y la libertad, en la soberanía y en la unidad, en que se eleve el nivel de vida de nuestros países.

No podemos ser socialistas y proclamar el socialismo si limitamos el papel de la clase obrera, si lo censuramos, si lo miramos como si no fuera parte de nosotros, ni nosotros parte de ella.

Somos parte de la clase obrera. Los socialistas verdaderos se consideran a sí mismos parte de la clase obrera. El verdadero gobierno socialista es el gobierno de la clase obrera, el que atiende más a las posibilidades de esta clase en el futuro que a sus defectos en el presente. El que considera lo que esta clase puede dar, forjar y crear en la vida de la nación, en el combate del destino, antes de los errores en los que pueda caer en la práctica, sus detalles y pormenores. Éste es el salto que se le exige a la revolución, a la Revolución Árabe total y en cada una de sus regiones, porque en el pasado se detuvo a mitad de camino.

Ésta es la corrección radical y decisiva que ha de dejar su impronta en nuestra vida y nuestra actuación en los 10 años próximo, para que nuestra revolución sea profunda y válida, capaz de corresponderse con los medios del enemigo y su enorme fuerza, para que así nos coloquemos en medio del camino de nuestro renacimiento.

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Reunión entre las delegaciones de la República Árabe Unida (Siria y Egipto), encabezada por Gamal Abdel Nasser, en el contexto de las conversaciones tripartitas entre Egipto, Siria e Irak. De izquierda a derecha: Salah al-Din al-Bittar (Primer Ministro de Irak); Luay al-Atassi (Presidente de Irak); Gamal Abdel Nasser (Presidente de la RAU) y Michel Aflaq (Jefe del Comando Nacional del Partido Baath).

Este salto consiste, precisamente, en cambiar la visión que se tiene del proletario y de la clase trabajadora. Reconocer primero sus derechos y exigirle después sus deberes. La clase obrera es consciente de sus responsabilidades históricas, pues no pide beneficios materiales o de consumo solamente, sino que con su instinto y conciencia nuevas siente que es la base de esta patria, de esta nación, que es ella quien va a salir a la calle, la que va a ir al frente el día del peligro. A ella pertenecen los luchadores y combatientes. En tiempos de paz, es ella la que construye con su sudor y esfuerzo los proyectos de desarrollo del país y de su industrialización, para llevarla del atraso al desarrollo y a la civilización.

No digo esto para que los obreros sientan orgullo y se envanezcan. No. No creo que el orgullo conozca el camino que lleva hacia nuestras clases obreras y populares. Las clases trabajadoras y populares son quienes sienten pasión por esta patria, quienes aman esta tierra; ellas son las que se sacrifican en silencio, las que en realidad creen en los valores patrióticos y humanistas, más que en el pan de cada día que luchan por conseguir.

Sacrifican de todo corazón hasta ese pedazo de pan cuando ven a su patria amenazada, sin necesitar consejos ni recomendaciones. Éstos deben dirigirse a las clases que no son capaces de valorar en qué circunstancias estamos, ni estimar que estamos amenazados en nuestra existencia como nación; ni de considerar, por tanto, que éste es un tiempo de privaciones y de preparación al combate, y que lo que debe darse a las clases populares no es comodidad, sino los medios para que puedan construir la patria y defenderla.

Por Michel Aflaq

Fundador del Partido Árabe Socialista Baath

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Malos modales

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El periodista turco-saudí Jamal Khashoggi, asesinado el pasado 2 de octubre en Estambul.

Son los que tienen los muchachos de los servicios secretos saudíes. Son algo rudos y se ponen nerviosos, y en esas circunstancias se les va la mano (y la sierra), y cortan en pedazos a un compatriota dentro de un consulado.

Esto es, al parecer, lo que le ha pasado al periodista Jamal Khashoggi, que entró al Consulado de Arabia Saudí en Estambul y salió desmembrado en varias maletas con destino a Riad, con el objeto de probar ante el príncipe Bin Salman un trabajo bien hecho.

Hay que aclarar algunas cosas, ya que la información que vamos sabiendo es cada vez más complicada, y pone más de manifiesto esos malos modales.

Al parecer, el periodista era sobrino del famoso traficante de armas Adnan Khashoggi, que vivía en Marbella y falleció en 2017. Este individuo fue el organizador del famoso affaire “Irán-Contra” por encargo del otrora candidato a la presidencia de los EEUU, Ronald Reagan. Pero el sobrino no le iba en zaga. Era amigo personal de Osama bin Laden y hay fotografías que lo muestran en Afganistán armado con una metralleta y actuando en combate junto a su compinche. Es decir, que era un hombre al servicio del imperialismo estadounidense. En el momento de su muerte trabajaba como periodista para “The Washington Post”, diario controlado por la CIA.

Pero todo este escandaloso asunto hay que enmarcarlo en la lucha que el Imperio libra contra el presidente turco Erdogan, que fue víctima en 2016 de un golpe de Estado fracasado y urdido por la CIA, que fue advertido por el FSB de Rusia y que le salvó la vida a Erdogan.

El presidente turco, ante ese hecho, desató una inmensa purga que acabó con la carrera de miles de funcionarios, jueces, catedráticos y periodistas en Turquía, además de con la supresión de varios diarios turcos de tendencia opositora.

En Turquía permanece preso un ciudadano estadounidense acusado de espionaje, al parecer como represalia por la protección yanqui a Fethullah Gülen, un jerarca religioso turco – cercano a los Hermanos Musulmanes, que son amigos de EEUU.

A raíz de todo esto, el Gobierno turco no le permite a EEUU utilizar la base militar de Incirlik, muy cerca de la frontera con Siria y lugar de despegue de aviones y drones yanquis para atacar territorio sirio. Todo esto ha llevado a Turquía a echarse en brazos de Rusia, que es la gran ganadora en este complicado rompecabezas.

A su vez, sabiendo la relación especial que los saudíes mantienen con Trump, los servicios de seguridad turcos han introducido micrófonos y cámaras ocultas en la delegación saudí de Estambul, grabando y filmando las escalofriantes escenas de la muerte de Khashoggi. Las harán públicas mañana, martes 23 de octubre.

Esto ha hecho que el Gobierno saudí haya tenido que dar explicaciones. Abstractas explicaciones, que cada vez complican más a ese régimen en este oscuro crimen de Estado. Todo apunta al príncipe Mohamed bin Salman, y ha levantado una verdadera ola de indignación. Tanto, que personajes como Javier Solana (ex-Secretario General de la OTAN y uno de los mayores criminales de guerra del siglo XX) han dicho que Arabia Saudí debe acabar con la agresión a Yemen – ya era hora – y que Alemania deje de vender armas al reino saudí.

Evidentemente, hay un trasfondo geopolítico detrás de todo esto, y es la inquina que sienten los yanquis contra Irán, y a que Arabia Saudí es el vicario de una política agresiva contra la nación persa. Es posible que estemos asistiendo a un cambio de gobierno en Arabia. Ya Trump, hace muy pocos días, lo dijo: “Si quitamos nuestro apoyo a la monarquía saudí, duraría 15 días”. Y lo dijo en esos términos siempre tan diplomáticos y propios de Donald Trump.

Llama la atención el costado mafioso que tiene todo esto. La muerte y el desmembramiento del periodista, y luego las condolencias de la Familia Real Saudí para con el hijo del muerto, el accidente y muerte de uno de los carniceros y las promesas de castigo a aquellos que “actuaron por su cuenta”. Todo ello huele a crimen mafioso.

En fin, veremos cosas raras en los próximos días.

Por Darío Herchhoren

Réplica a Reconstrucción Comunista (RC) sobre Siria y Rojava

El otro día me pasaron un artículo publicado en la web “Universidad Obrera” titulado “¿Quiénes son realmente aquellos que apoyan a Al Assad en Siria?” y que al parecer está escrito por la Secretaria Política del Partido Marixsta-Leninista (Reconstrucción Comunista). La idea de contestar a su texto no está tanto en convencer a la joven militancia de RC de su error en el análisis de la situación siria y del imperialismo, sino de intentar poner sobre la mesa un análisis totalmente distinto y que sirva a los que todavía no tienen una opinión bien formada sobre estos asuntos, poseer otra herramienta que les sirva para hacerse con una opinión propia. El texto de RC se divide en 4 puntos: titulados “Naturaleza del régimen sirio de Al Assad”, “La cuestión kurda”, “El imperialismo ruso” y “Naturaleza de la guerra en Siria”. Vamos a comenzar por el mismo orden que usan ellos.

“Naturaleza del régimen sirio de Al Assad”

RC hace una lectura totalmente simplista llena de inexactitudes, medias verdades y mentiras directas. Se nota que quien lo ha escrito, o no conoce la compleja realidad de Siria o no ha tenido muchas ganas de describirla. Como dice Pablo Sapag, posiblemente Siria es uno de los países más complejos del mundo, ya que no estamos ni ante un país musulmán, ni ante un país laico – como algunos creen. Estamos ante una sociedad rica y diversa con varias etnias y confesiones religiosas que trabajan y viven en un complejo marco jurídico-político-administrativo, que intenta dar viabilidad a uno de los Estados nacidos del proceso de descolonización ocurrido tras la Segunda Guerra Mundial. Podríamos remontarnos a los Acuerdos de Sykes-Picot para hablar de que las fronteras actuales del Estado sirio (que no tienen mucho que ver con lo que históricamente ha sido el País de Sham, la Gran Siria histórica) o podríamos analizar lo que supuso el mandato colonial francés en Siria o incluso las tensas relaciones de Turquía (ex-Imperio Otomano) con Siria. Pero sería alargar este texto, ya de por sí largo, en varias páginas más, y para ello ya tenemos dos grandes libros que nos (les) ayudarían a comprender las raíces de la Guerra en Siria; uno es el de mi amigo y camarada José Antonio Egido titulado “Siria es el Centro del Mundo”, y el otro es el del profesor Pablo Sapag, titulado “Siria en perspectiva”.

Pero vamos al grano. RC nos habla de una “dictadura, burguesa, por supuesto, que lleva 40 años”. Lo que en RC desconocen es que, si utilizamos los parámetros occidentales burgueses que justo son los que ellos usan para afirmar tal cosa, no podríamos decir que en la República Árabe Siria exista una dictadura. Estamos ante un Estado que nunca jamás ha sido monopartidista sino multipartidista. Es cierto que hasta la reforma constitucional de 2012 había un partido hegemónico que era el Baaz o Baas, con su oposición interna, con sus partidos comunistas, con sus elecciones y con su poder legislativo. Por cierto, el poder legislativo sirio acaba de rechazar una reforma de la ley presentada por el Presidente de la República para controlar las iglesias, curiosa dictadura. Actualmente, el Gobierno sirio está sustentado en una coalición de partidos de corte comunista (están los dos partidos comunistas integrados), progresista y nacionalista pan-árabe llamada Frente Nacional Progresista. La oposición la representa el Partido Social Nacionalista Sirio (SSNP), de corte nacionalista pero, en este caso, nacionalismo pan-sirio.

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Kurdos en Siria se manifiestan con banderas sirias y retratos de Öçalan y Bashar Al Assad

Nos acusan a los que estamos en la solidaridad con Siria de que defendemos que éste es un Estado socialista y lo hacemos porque sus sectores estratégicos están nacionalizados. Luego nos preguntan si está abolida la propiedad privada y terminan afirmando que “el Estado está controlado por la camarilla reaccionaria de Assad”. Podríamos contestarles desde varias perspectivas, pero yo voy a hacerlo desde una sola, desde una que cualquier militante mínimamente formado en marxismo-leninismo debería comprender de primera mano: a Siria no se la defiende por ser un Estado socialista a la manera que lo fue la URSS entre 1930-1950, a Siria se la defiende porque es un país acosado por el imperialismo y porque aunque es discutible que en Siria exista un socialismo como lo fue, repito, el de la URSS si es un país con una economía socializante, con grandes sectores públicos y objetivamente progresista. A Siria se la defiende desde la tesis leninista del imperialismo como fase superior del capitalismo y sobre todo de esa gran obra del Camarada Stalin titulada “Fundamentos del Leninismo”, concretamente del capítulo VI tocante a la cuestión nacional, cuando afirma que es deber de todo revolucionario defender a países que sin estar dirigidos por un movimiento obrero, ni siquiera por un movimiento republicano, son objetivamente progresistas, revolucionarios y anti-imperialistas en la lucha por su soberanía nacional. En esos casos, Stalin hablaba de Egipto pero sobre todo hablaba de Afganistán y su Emir en su lucha contra el imperialismo británico. La URSS también apoyó a la burguesa República Española en 1936. Parece que la Secretaría Política de RC no tiene muy claros los textos leninistas sobre el imperialismo y no solo quieren dar lecciones a Cuba o Corea del Norte, se las quieren dar al mismísimo Lenin y al mismísimo Stalin.

Otra cuestión que olvidan en RC es que Bashar Al Assad solamente es el Presidente de la República y que la estructura del poder ejecutivo en Siria es muy similar a la estructura del poder ejecutivo en Francia: un Presidente de la República y un Primer Ministro o Jefe de Gobierno. Al Assad, como Presidente de la República, tiene amplias competencias en seguridad y política exterior, así como la facultad de disolver el Gobierno de turno y presentar ante el Parlamento otro ejecutivo que debe ser aprobado por éste, y ahí se acabó el poder presidencial. El resto del poder ejecutivo lo tiene el Gobierno sirio, con su Primer Ministro a la cabeza. Esa lectura de que Assad – y mucho menos su familia – tiene un poder absoluto en todo el territorio sirio, simplemente es falsa. De hecho el Estado sirio, como Estado joven que es, es muy débil, tiene fortaleza en la zona costera próxima a Latakia pero en el interior funciona mucho más la estructura tribal. Incluso los kurdos son una sociedad profundamente tribal.

“La cuestión kurda”

Según RC, los kurdos en Siria han sido reprimidos durante décadas por el “régimen sirio”, tanto durante la presidencia de Hafez Al Assad como de Bashar, y se les ha negado el derecho de autodeterminación. El problema de este supuesto que defiende RC es que, desde un mínimo análisis de los datos, por tanto, desde un mínimo análisis desde el materialismo histórico, nos damos cuenta de que es totalmente falso. Los kurdos en Siria, nacidos en Siria, primero, no han sido numéricamente muchos, y segundo, han tenido siempre los mismos derechos como cualquier sirio de cualquier otra minoría étnica o confesión religiosa. Tenemos kurdos que han sido primeros ministros, ministros, parlamentarios, militares, profesores universitarios, etc. Los kurdos, como ciudadanos de pleno derecho del Estado sirio, han estado en todos y cada uno de los estamentos de la sociedad siria. Pensar que ha existido históricamente una política de represión contra los kurdos por ser kurdos en un Estado que ha servido de refugio y retaguardia a la histórica resistencia del PKK contra Turquía solo puede ser tachado de mentira histórica. Da pena leer esto de gente que se hace llamar “marxista-leninista”. ¿Dónde estuvo refugiado durante años Abdullah Öçalan? En Damasco, a resguardo del Estado sirio durante la presidencia de Hafez Al Assad. ¿Quién abrió las fronteras del norte de Siria para acoger a centenares de miles de refugiados kurdos de origen turco? Hafez Al Assad, y después su hijo. ¿Quién armó militarmente al PKK? ¿Y a las YPG en 2012? Sí, si estos de RC quieren buscar “ikastolas” en el norte de Siria (colegios donde las clases se darían en kurdo) no las van a encontrar. En el norte de Siria no solo viven miles de kurdos refugiados, sino que vive una importante comunidad armenia que no tiene mucha simpatía por aquellos que fueron sus verdugos cuando muchos kurdos quisieron ser los lacayos asesinos del Genocidio Armenio a las órdenes de los turcos. En esa difícil situación de intentar hacer convivir diferentes y enemistadas comunidades en paz y armonía, el Estado sirio adopta la política de no dar más derechos o privilegios a una comunidad frente a la otra. Por tanto, utilizar el árabe como lengua principal en la estructura del Estado sirio se considera un hecho en pos de mantener un marco de paz y respeto a las diferentes etnias y creencias.

Por ello Siria es tan odiada en la zona, porque en ella se miran Estados étnicamente “puros” y con una tradición de represión y aplastamiento contra otras etnias como Turquía, Israel o Arabia Saudí, y no pueden permitir que Siria siga existiendo.

Pero el texto de RC comenta otra falsedad histórica: los kurdos – en una aplastante mayoría – no buscan ningún derecho de autodeterminación. Intentar hacer comparaciones sobre la cuestión nacional catalana o vasca frente al Estado Español con lo que ocurre en Siria es no tener ni idea ni de lo que ocurre en Siria ni de lo que es el llamado “confederalismo democrático” que justo habla de no crear nuevos Estados en Oriente Medio. Y tenemos que volver a hacer uso del materialismo dialéctico e histórico, o sea, de los datos sobre el terreno, para preguntar: ¿qué kurdos quieren la autodeterminación en Siria? ¿Los que llevan viviendo siglos en Damasco, Homs o Aleppo y son tan sirios como cualquier otro? ¿Los kurdos de las YPG que cuando entraron las NDF a ayudarles en Afrin gritaban aquello de: “¡Unidad, unidad, unidad; el pueblo sirio es uno!”? ¿Los miles y miles de kurdos que están en el Ejército Árabe Sirio defendiendo al Estado como cualquier otro sirio? ¿Los kurdos refugiados a los cuales se les concede en 2012, de manera excepcional y sin precedentes en ninguna parte del mundo, la nacionalidad siria? ¿O los kurdos que estaban luchando en DAESH para formar un califato?

En 7 líneas de texto, RC nos quiere hacer creer que los kurdos son poco menos que los judíos en la Alemania Nazi y que Al Assad es Hitler con ellos, que son como los catalanes luchando por un Estado propio. Vamos, una película montada con un argumento pagado por la propaganda occidental que intenta balcanizar Siria y todo Oriente Medio. Porque claro, a los compañeros de RC se les olvida – o se han querido callar – que, por ejemplo, los kurdos del PYD, o mejor dicho, la dirección político-militar del PYD ha decidido firmar un pacto a 20 años, “táctico” lo llaman ellos, con los EEUU, lo que ha servido para llenar el norte y el este de Siria de bases militares ilegales de los EEUU y Francia, además de recibir el apoyo político del ente sionista de Israel y el apoyo financiero de Arabia Saudí, muy en la línea de lo que sería una “revolución democrática” defendible por una organización que se autodenomina “marxista-leninista”. (Nótese la ironía)

Eso sí, en las 7 líneas no nos hablan de noticias como las que cualquiera con acceso a Internet puede consultar en las hemerotecas de los periódicos de 2012 y 2013. Por ejemplo, el 27 de julio de 2012 el periódico “El País” nos titula: “Al Assad apoya a la milicia kurda para hostigar a los turcos en la frontera”. O no dice que Öçalan, como he apuntado antes, estuvo refugiado en Damasco hasta que en 1999 Turquía e Israel amenazaron con la guerra abierta y directa para que se viera forzado a abandonar el refugio que hasta la fecha le había facilitado el Estado sirio.

Tampoco RC nos habla de cómo el PYD en Rojava y Deir Ez Zor no fue en rescate de sus hermanos de Afrin aún con los pasos abiertos por el Ejército sirio, cosa que sí hizo la Defensa Nacional Siria – un cuerpo militar del Estado sirio. Parece que para ser objeto de represión por parte de Damasco los kurdos no hacen más que recibir apoyo militar y político, así como vituallas por parte del Gobierno sirio. Curiosa represión es esta. Y una puntualización importante: en Rojava no solo viven kurdos, también hay una importante comunidad de cristianos armenios y siríacos que no están muy contentos con las políticas etnicistas del PYD y ya han tenido varios enfrentamientos con la policía política de estos últimos.

“El imperialismo ruso”

Bueno, para desmontar la falacia del imperialismo ruso solo hay que dedicarle media hora a leer y comprender alguno de los datos que voy a exponer a continuación. Rusia es un país capitalista, eso nadie lo niega, un país donde las relaciones de producción se fundamentan en la contradicción capital/trabajo y donde una burguesía se dedica a sacar plusvalía del trabajo ajeno. Hasta ahí creo que todos estamos de acuerdo. También es muy posible que a Rusia, hace unos 15 o 20 años, le hubiera gustado sentarse a la mesa de las potencias imperialistas a repartirse el pastel, hasta que se dieron cuenta de que el pastel era Rusia misma, junto con China.

Desde RC acusan a Rusia de imperialista, y si son una organización marxista-leninista me imagino que lo harán desde la teoría del imperialismo de Lenin, pero nos encontramos que siendo un país enorme con casi 150 millones de habitantes tienen un PIB similar al de Italia. ¿Qué tipo de imperialismo es ese? Tenemos un país que, además, tiene una capacidad nula de influir en los mercados internacionales o en la economía mundial.

Rusia tiene una economía principalmente extractiva de materias primas y energéticas que debe exportar para sobrevivir, tiene una capacidad nula para manufacturar materias primas o para llenar los mercados internacionales con sus productos (¿alguien conoce alguna marca rusa de televisores o frigoríficos?) a excepción de su poderosa industria armamentística, heredera de la URSS. La economía rusa no se diferencia en nada de la de cualquier cualquier país subdesarrollado. Rusia es tan imperialista como Swazilandia o las islas Maldivas.

Rusia ha conseguido aumentar su capacidad de hacer negocios en otras partes del mundo, cierto es y no hay nada de malo en ello, como por ejemplo en América Latina, donde es junto a China un socio preferente sobre todo en aquellos países progresistas – ya sé que, para la militancia de RC tanto Cuba como Venezuela o Bolivia son países burgueses reaccionarios, pero para el resto de los mortales los países progresistas de América Latina han sacado a millones de personas de la pobreza, que a fin de cuentas es una de las cosas de las que trata el socialismo.

La llegada de Vladimir Putin al Kremlin significa un cambio en la política económica rusa, de una liberalización brutal y despiadada en la década de 1990 pasa, según reconoce “The New York Times” el 11 de abril de 2018, de tener un 35% de la economía bajo titularidad pública a un aumento de entre el 50% y el 70% de titularidad pública. En el gráfico de abajo (elaborado por “EKAI Center”, grandes conocedores del asunto) se puede apreciar la recuperación para la titularidad pública de un gran porcentaje de bancos.

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Rusia, además, es un país que lucha por recuperar su soberanía nacional y económica en un mundo hostil donde la OTAN se expande hacia sus fronteras occidentales, donde EEUU despliega decenas de bases militares en su flanco sur, además de sufrir sanciones económicas que debilitan su economía.

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Claro que Rusia interviene en Siria, pero con la legislación internacional en la mano y a petición de su legítimo Gobierno y de su legítimo Parlamento. Interviene porque le va la supervivencia en ello y, tras poner decenas de muertos sobre el terreno, ha conseguido que Siria pueda sobrevivir y seguir existiendo como el Estado más progresista de Oriente Medio.

Y ya, para terminar: sí, a mí también me gustaría que estuviera la URSS de la década de 1930, y qué leches, también que existieran unos buenos gulags para reprimir a los reaccionarios, a los imperialistas y a los burgueses. Pero estamos en 2018 y la realidad es la que es, y la geopolítica también. Los de RC pueden dedicarse a hacerse “pajas mentales” y llamar revisionista a media Humanidad o pueden salir a la calle a defender los derechos de los pueblos del mundo que, al fin y al cabo, son los derechos de sus trabajadores y trabajadoras.

“Naturaleza de la Guerra de Siria”

Según RC, las guerras deben ser apoyadas por los marxistas siempre que sirvan a los intereses de la clase obrera. Pues es cierto, aquí los de RC han dicho una gran verdad, otra cosa es que su análisis esté completamente errado. Cuando tú eres un país progresista y las potencias más reaccionarias a nivel regional y global te montan una guerra de agresión utilizando grupos que tienen la lectura más rigorista del Islam como los Hermanos Musulmanes, Al Qaeda y DAESH, que además son profundamente “liberales” en lo económico, está claro que la defensa del actual Estado sirio es la defensa de su clase trabajadora, por mucho que efectivamente hubiera razones para la protesta social, sobre todo tras el error del Gobierno sirio de pedir apoyo al FMI durante la gran sequía que ha aquejado Siria entre 2005 y 2014.

El problema es que la lucha por la liberación nacional no se está dando en Rojava (o no exclusivamente) sino en toda Siria. Rojava (PYD) sigue hasta el momento la misma ruta que siguió la queridísima Albania para RC, convirtiéndose en un protectorado de los EEUU. Además, hay una cosa que me chirría leer de un marxista-leninista. ¿Qué narices es eso de una “revolución democrática”? Es un concepto profundamente reaccionario. No queremos revoluciones democráticas, queremos la democracia revolucionaria, que es algo totalmente distinto.

Se puede tener un desliz ideológico, sobre todo en situaciones tan complejas como la de Siria, pero lo de RC es patinar en toda regla y acabar en el mismo lado que los trotskistas y los ninis posmodernos en el análisis sobre Siria. De pena.

Por Pablo Gartzia para “Revista La Comuna”

PARA PROFUNDIZAR EN EL ASUNTO, DEJAMOS ENLACE A VARIAS ENTREVISTAS:

Sobre Siria:

Sobre Rusia:

El falso dilema: ¿mantener puestos de trabajo o vender armas a Arabia Saudí?

El Gobierno español anunció la cancelación de la venta de 400 bombas de precisión a Arabia Saudí. La prensa da la noticia de que Arabia Saudí responde amenazando con anular el contrato con Navantia para la fabricación de 5 corbetas por valor de 1.800 millones de euros. Los trabajadores de los astilleros de Navantia se movilizan exigiendo que el Gobierno rectifique para que se garantice el contrato de las corbetas. El Comité de Empresa habla de que se perderían miles de puestos de trabajo. El alcalde de Cádiz afirmó que “la paz en el mundo no puede recaer sobre la espalda de los trabajadores”. Finalmente, el Gobierno español cede y cancela la venta de armas.

Más allá de la más que previsible rectificación del Gobierno, lo cierto es que esta polémica en torno a la venta de armas a Arabia Saudí ha sacado a la luz la conflictiva relación entre dos pilares fundamentales de la izquierda marxista: el movimiento obrero y la solidaridad internacionalista.

El debate se plantea en los siguientes términos: los trabajadores deben elegir entre mantener su puesto de trabajo o vender unas armas que serán usadas para bombardear civiles en Yemen. Por supuesto, estos términos son muy convenientes para el capital, que descarga toda la responsabilidad sobre la clase obrera. Una clase obrera que no sufre directamente los bombardeos, pero que sí sufre un paro y una precariedad masivas. Así, el capital manipula el debate a su favor con una precisión quirúrgica: se presenta como el defensor de los trabajadores frente a los “idealistas” de la izquierda.

El capital es muy hábil a la hora de instrumentalizar estas contradicciones. Constantemente se nos enfrenta a dilemas absurdos: elegir entre nuestro sustento o la paz, entre la precariedad o el paro, etc. E históricamente han tenido mucho éxito en su empeño de engañar a la clase obrera. A modo de ejemplo, durante la Guerra de Vietnam, la mayor federación de sindicatos de EEUU (la AFL-CIO) apoyó activamente la guerra. James Boggs y James Hocker, dos trabajadores de Detroit, describieron así la situación que se vivía en las fábricas:

“Cuando a muchos trabajadores se les interpelaba individualmente, negaban apoyar la guerra. Pero al mismo tiempo, se negaban a hacer nada para mostrar su oposición a la misma […] La actitud de la mayoría de los obreros defendía que, en todo caso, lo que importaba eran sus puestos de trabajo – incluso si su trabajo era fabricar bombas o napalm con el que quemar a los vietnamitas.”

Parece como si Boggs y Hocker nos hablasen de la actualidad. No obstante, también hay hermosos recuerdos de la solidaridad internacionalista de la clase obrera. En 1977, trabajadores y sindicatos de los astilleros de la Bahía de Cádiz llamaron a boicotear las reparaciones del buque chileno “Esmeralda”, que el régimen de Pinochet había usado como cámara de torturas.

¿Qué podemos hacer para combatir esta ofensiva ideológica? ¿Cómo recuperamos ese espíritu internacionalista que mostraron los trabajadores gaditanos en 1977? Aquí van algunas ideas:

En primer lugar, debemos señalar que los términos en los que se plantea el debate son engañosos. No les corresponde a los trabajadores cargar con el peso de la paz, ni a los niños yemeníes sufrir las bombas de la guerra. Es un falso dilema que solo pretende enfrentar a los pobres contra los pobres. Tenemos que desplazar el eje del debate, y señalar que es al capital a quien se debe cargar con el peso de la paz, y con la venganza de la guerra. Hay que señalar la política exterior del Estado Español, tan servil a las guerras de la OTAN y sus aliados. Hay que señalar al Borbón, hijo y emérito, que llevan décadas haciendo suculentos negocios de guerra con Arabia Saudí (y sacando buena tajada de ello). Hay que señalar la política económica de la Unión Europea, responsable del desmantelamiento de nuestra industria y la venta de nuestra agricultura, y que nos condena a ser un país de turismo y paro. Y hay que señalar a esa izquierda cobarde y oportunista que, sabiendo todo esto, prefiere hacernos tragar con sus falsos dilemas antes que enfrentar al capital.

Además, también tenemos que señalar que toda esta polémica ha sido instigada interesadamente. El contrato de las corbetas de Navantia no ha estado en riesgo en ningún momento, tal y como reconocía la Secretaria de Estado para el Comercio de España en su comparecencia en la sesión de la Comisión de Defensa tras consultarlo con la propia empresa. Por tanto, solo podemos concluir que toda la polémica ha sido fabricada por el propio sector armamentístico con el fin de presionar al Gobierno español para que no cancele la venta de armas, usando a la prensa y a los partidos políticos (e incluso a algunos sindicatos) como correa de transmisión para inducir el miedo entre los trabajadores y convertirlos en protagonistas involuntarios.

En segundo lugar, debemos poder ofrecer alternativas. Hay que decir claramente que si en la Bahía de Cádiz solo (o sobre todo) se construyen buques de guerra es porque son los capitalistas, quienes deciden qué se fabrica y qué no, y para ellos el negocio de la guerra es muy rentable. En cambio, la clase obrera no tiene nada que ganar con este negocio, ni aquí ni en Yemen. Por tanto, de lo que se trata es de defender que sean los trabajadores quienes asuman el control sobre la producción. Que sea la clase obrera quien planifique la política económica de acuerdo a las necesidades sociales, recupere la industria, desarrolle la soberanía energética, etc. En definitiva, se trata de plantear a la clase obrera la lucha por el poder político, de luchar junto a los trabajadores más allá de meras reivindicaciones salariales.

Y por último, debemos trabajar para que el internacionalismo sea verdaderamente proletario. Sí, el internacionalismo y el movimiento obrero son dos pilares fundamentales para el marxismo, pero lo cierto es que en muchas ocasiones se tiende a compartimentar las luchas de manera que no se sabe dónde o cuánto llegan a encontrarse. A veces puede dar la sensación de que el internacionalismo se limita a celebrar algunas fechas significativas y a denunciar cada vez que se produce una agresión imperialista. No es suficiente. Un internacionalismo que se limita a analizar y a denunciar, pero que no se esfuerza por trabajar junto a la clase obrera, no sirve. Como dicen en Cuba, el mayor acto de internacionalismo es hacer la revolución en tu propio país. En nuestro caso, combatir la influencia ideológica del imperialismo entre la clase obrera es imperativo. Literalmente, muchas vidas dependen de ello.

Por A. García

Militante de “Iniciativa Comunista”

El falso dilema

De nuevo, la falsa polémica entre la ética y el comer, entre ser fieles a los derechos humanos o a las necesidades del estómago. Me estoy refiriendo, claro, a la reacción de los trabajadores de Navantia (y a las rápidas y oportunistas declaraciones, colmadas de populismo electoralista, de doña Susana, del alcalde de Cádiz y de otros políticos/as) ante la posible suspensión del contrato para la construcción de barcos de guerra para Arabia Saudí que parecía garantizar sus empleos durante varios años. El que miles de trabajadores se crean en la encrucijada de elegir entre aceptar ser fabricantes de muerte, cerrando los ojos al uso criminal de lo que producen, o verse abocados al desempleo con todo lo que ello supone, en un país como Andalucía y en una provincia como la de Cádiz, con altísimas tasas de paro, es una realidad dramática que no debería ser excusa para demagogias, oportunismos y simplificaciones.

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Una de las 5 corbetas clase “Avant 2200 Combatant” que España pretende vender a la Armada de Arabia Saudí para que continúe su criminal agresión imperialista contra Yemen y los pueblos del Medio Oriente.

Pienso que no se trata de condenar, sin más, a esos trabajadores – abocados a una elección diabólica – pero tampoco, o menos aún, de defender que los puestos de trabajo puedan justificar cualquier cosa, incluso la violación de los más elementales derechos humanos, empezando por el derecho a la vida.

Está fuera de toda duda que el régimen cuasi medieval, corrupto y sanguinario de Arabia Saudí (con cuyos jerarcas tan buena relación tienen nuestros Borbones) utiliza las armas que les vendemos (no sólo el Reino de España, sino también EEUU, Reino Unido o Francia) para masacrar niños, bombardear mercados, centros médicos y hasta celebraciones de bodas y funerales en esa guerra casi silenciada de Yemen. Habría que recordar que la vigente legalidad española señala la prohibición de autorizar las exportaciones “cuando existan indicios racionales” de que las armas puedan “ser empleadas en acciones que perturben la paz, la estabilidad o la seguridad en un ámbito mundial o regional, puedan exacerbar tensiones o conflictos latentes, puedan ser utilizadas de manera contraria al respeto debido y la dignidad inherente al ser humano, con fines de represión interna o en situaciones de violación de derechos humanos o tengan como destino países con evidencia de desvíos de materiales transferidos”. La ley es bien clara: el Gobierno español tiene la obligación legal de prohibir la exportación de cualquier tipo de armamento a países como Arabia Saudí. A pesar de ello, el gobierno que presidía Rajoy, despreciando la ley, autorizó el año pasado ventas por valor de unos 300 millones de euros. Y en la actualidad se siguen vendiendo y fabricando para el país saudí.

Desde una perspectiva legal, el que esa prohibición (que es obligatoria) ponga en riesgo puestos de trabajo en la industria militar (en la industria de la muerte) no afecta a su obligatoriedad. Ahora bien, como el cumplimiento de la ley afectaría, a nivel inmediato, a miles de familias de la Bahía de Cádiz y de otros lugares del Estado Español (Ferrol, Cartagena…), las administraciones públicas (Gobierno de España y Junta de Andalucía, en nuestro caso) están obligadas, política y moralmente, a garantizar que las posibles consecuencias de su cumplimiento no afecten negativamente a su situación económica y social. ¿Cómo lograr esto? ¿Qué medidas tomar a corto y medio plazo? Dentro del proceso, claro, tan cacareado como vacío de contenidos hasta ahora, del “cambio de modelo productivo”. Es lo que tendrían que estar planteando y debatiendo “nuestros” políticos, y exigiéndolo los sindicatos, en lugar de dedicarse irresponsablemente a echar leña al fuego y a hacer demagogia barata para aprovecharse electoralmente de la angustia de tantos trabajadores.

Difícilmente estaríamos en esta situación, ni tantos miles de andaluces se verían abocados hoy a ese (falso) dilema, si Andalucía no sufriera de dependencia económica, subalternidad política y alienación cultural. Si tantos andaluces no hubieran sido convencidos, anestesiando sus mentes, de que no hay alternativas a lo que existe y que cualquier cambio sería a peor (que es el mensaje implícito en toda la propaganda del régimen del PSOE que sufrimos en los casi 40 últimos años). Claro que hay soluciones para romper el (falso) dilema: desde una reconversión y pluralización productiva a medio plazo a la implantación a corto de una Renta Básica Universal e Incondicional que no haga depender al 100% la supervivencia a tener un empleo – cualquier empleo, sin poder analizar sus condiciones, contenido y consecuencias.

Es este un tema que nadie que se considere andalucista o se piense de izquierda puede soslayar, estén cerca o lejos las convocatorias electorales. Analizar cómo hemos llegado a esta aparentemente insoluble contradicción entre ética y derechos humanos, por una parte, y necesidad de supervivencia, por otra. Es algo imprescindible si no queremos seguir caminando hacia un futuro terrorífico en el que desaparecerían, incluso, los mejores valores culturales de nuestra propia cultura y hasta podríamos desaparecer como pueblo, disueltos en la alienación más total. Y tras analizar, intervenir, evidentemente, ejerciendo el derecho a decidir qué queremos ser en el futuro.

Por Isidoro Moreno Navarro

Catedrático Emérito de Antropología Social

Miembro de “Asamblea de Andalucía”

Felipe VI: el arte de llorar a las víctimas y municionar a los asesinos

Señor:

A día de hoy resulta harto notorio que vuestra venerada magnificencia tiene una particular debilidad por la venta de armas y por los sanguinarios opresores y sátrapas, a los que incluso place de recibir, reír y embellecer su salpicada imagen. Baste rememorar que, recién ungido soberano de esta su España, viajasteis a Arabia Saudí para reconfortar a los hermanos saudíes ante la pérdida de su tan querido tirano. No colmado con aquella atención, que no pocas protestas desató entre sus súbditos más felones, hasta en 3 ocasiones intentasteis repetir el periplo, esta vez con intención de trapichear con armas por cientos o miles. Expedición que se consumó con éxito, para satisfacción suya y desesperación de no pocos, a principios de 2017. Finalmente, como no hay dos sin tres, recibisteis al heredero a la Corona saudí en nuestra grande y libre nación, retratándose ambos sonrientes y pajareros a principios de 2018. A carcajada unísona, para ser exactos.

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Felipe VI, acompañado el ex-canciller español Alfonso Dastis, es recibido por el príncipe Faisal bin Bandar durante una de sus recientes visitas a Arabia Saudí. (Foto: Ballesteros (EFE) / ATLAS)

Si sabido es que la máxima preocupación de una gran mayoría de sus súbditos, bien educados en los parabienes de la bandera, la nación y su persona, no excede de “Sálvame”, la “PlayStation”, el fútbol y “Netflix”, no lo es menos que algunos millones de antipatriotas y malvados de diverso pelaje gozan de intereses algo diferentes. Abrigan estos pecaminosos ciudadanos una torticera interpretación en la que se entiende que Su Excelentísima Santidad sois versado en las atroces ejecuciones que acontecen en Arabia Saudí por cientos al año (150 en 2017) y miles a la década. Ejecutados cuyos delitos oscilan entre la homosexualidad, el adulterio, el ateísmo o la tan terrible disidencia. Se cree, en todo caso, con la humildad y el no escaso margen de equivocación de los siervos, que quizá a tan Altísima Excelencia no le incomode en alguna forma tales ejecuciones, dado que bien pudiera ser que su regio estómago estuviera, por el bien de la Patria, todo sea dicho, acostumbrado e incluso agradecido de tales episodios. Alguno existe, extremista como pocos, que sostiene lo deleitoso que le resultaría de repetir en tierras no tan áridas como aquellas tales depuraciones si la coyuntura lo permitiera.

Porque a poco que se analice la Historia reciente nadie podrá negar que el antaño Rey, ese conocido como “El Campechano”, tan querido y adorado por la villanía, se postró a un sanguinario dictador mientras éste asesinaba, reprimía y estrangulaba a su pueblo. Todo ello por el único y expreso deseo de conseguir una Corona que le permitiera vivir al margen de la legalidad, como así fue, y cometer delitos, uno tras otro, en una vida que ya hubiera querido para sí el mismísimo Al Capone, y que le han reportado según los conocedores en la materia casi 2.000 millones de euros.

Se duda, igualmente, no con pocos argumentos, que su regia y excelentísima persona desconozca las atrocidades y salvajadas que sus hermanos sentimentales del Oriente Próximo están cometiendo en Yemen, donde suman más de 10.000 cadáveres, entre los que no resulta muy complejo contar niños y niñas, ancianos y ancianas. Gracias a la formación que sus pilotos recibieron en nuestra gloriosa España disponen sus hermanos de un gran tino en aquello de arrojar bombas, las cuales tan pronto caen en un cementerio atestado de personas devastando, amputando y segando a aquellos que lloran a sus muertos; como abaten un mercado en el que perecen por cientos los que allí pretendían hacerse con un bocado con el que llenar los vacíos estómagos, no en vano más de 17 millones de personas están en riesgo de hambruna en Yemen (tres de cada cuatro yemeníes); como impactan en un hospital en el que yacen en condiciones horribles y tortuosas miles de malheridos; o como derriban un colegio y lo rocían todo de mutilación, destrucción y muerte.

Dado que Su Ilustradísima Majestad, más entendida y diestra que su progenitor, legitimada por los designios de uno de los mayores asesinos del siglo pasado y la cópula de uno de los mayores adúlteros de las últimas décadas, pudiera no atisbar los reparos de algunos de sus súbditos, aquellos más desagradecidos con su persona y su linaje, en la desfachatez suya de asistir a la conmemoración de los atentados del 17 de Agosto, le quisiera recordar que son precisamente sus hermanos sentimentales los que han financiado económicamente la expansión de las ideas más radicales, tanto allá en el Oriente Próximo como acá en Europa, lo que no pocos atentados ha originado. Incluidos los que se dispone a convertir en acto laboral, cual plañidera.

Puede que esta certeza no le genere mayor fatiga que los bombardeos o las decapitaciones que comentábamos al principio de esta misiva o que tal vez saboree de todo ello por aquello de que tales acontecimientos podrían atestar sus bolsillos al igual que, según numerosas denuncias, se colmaban las múltiples y pesadas faltriqueras del amado padre suyo con las bombas y la muerte. Puede, porque ya casi nada parece imposible y algunos somos perversos por naturaleza, que brillase en su interior una cierta satisfacción cuando el pueblo catalán fue lacerado el pasado 17 de Agosto de 2017 por los mismos a los que financia por aquello de que las tragedias unen a las familias más encontradas. Y no conseguido este anhelo tan patriótico, muchos sospechan, no descabelladamente, que pudiera haber sentido una cierta satisfacción con el apaleo de ciudadanos acaecido el 1 de Octubre, tal y como lo haría el padre que espera que el cinturón resuelva lo que su ejemplaridad (o falta de ella) no fue capaz de inspirar, dado que ni una palabra amable tuvo para los apaleados. Los cuales tienen menos consideración en su persona que los asesinos, los corruptos y los criminales.

Nadie puede descartar que no sea conocedor del reciente bombardeo, acaecido el pasado 9 de Agosto de 2018, en el que sus amados saudíes tuvieron la ocurrencia de aniquilar 3 autobuses en los que viajaban niños que acudían a un campamento de verano, igual que nuestros hijos, con resultado de 29 niños asesinados y un mínimo de 30 menores heridos (para un total de 50 muertos y 77 heridos). No resulta muy difícil, pero sí muy hiriente, intentar evocar las escenas: niños y niñas cercenados, decapitados, segados, quemados, despellejados. Pequeños como los nuestros, esos a los que tanto amamos, esos a los que cualquier contrariedad nos conduciría a la desolación. Casi 60 familias destrozadas, casi 60 padres y madres entre los que jamás quisiera encontrarme.

Y lo hicieron, como gran cantidad de tropelías hasta ahora relatadas, incluido el terrorismo acaecido en Barcelona, que tan beneficioso resulta para la industria armamentística con la que tan piadosa relación mantiene, merced a la munición (casi 200 millones de euros en los últimos años), las armas (casi 800 millones de euros) y el blanqueo de imagen que tanto usted como su padre ofrecen, no desinteresadamente según diversas informaciones, a los criminales saudíes. Obras que, si algún día fueran juzgadas, constituirían crímenes tan repugnantes que despacharían sus regias posaderas a una prisión internacional.

Son todas estas razones, estimo, las que, por si su atareada agenda de venta de armas no le permitieron percatarse, unidas a otras no menos trascendentales, como haberse convertido España en un antro de corrupción y un parque nacional/refugio meridional de franquistas, fascistas y ultraconservadores de diferentes familias, géneros y especies los que generan no pocos fastidios en cuantiosos súbditos suyos.

Por todo lo aquí relatado, mi admirado y querido Señor, quisiera solicitarle muy humildemente que cese la venta de armas a criminales; elimine la inviolabilidad jurídica y permita que tanto su padre como usted y no pocos familiares suyos puedan ser juzgados como lo sería cualquier otro ciudadano que tales acciones ha perpetrado; abdique y someta a discusión y referéndum el destino, los anhelos y la organización territorial de sus hogaño vasallos; sancione, repudie y permita juzgar el franquismo (y a los franquistas); y ponga a disposición judicial la documentación e información con la que cuente sobre cualquier actividad delictiva en la que tanto usted como sus familiares pudieran haber conocido o perpetrado.

Por Luis Gonzalo Segura

Ex-Teniente del Ejército de Tierra de España, autor de “El libro negro del Ejército español”

Nazis y sionistas: ¿cuándo acabará el mayor tabú histórico de la posguerra?

Son cosas tan sabidas como calladas. Incluso los propios sionistas lo han reconocido desde hace muchos años, pero es algo que interesa mantener bajo la alfombra, todo un tabú que ya forma parte de la Historia, sobre todo de la Historia de la manipulación.

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Isaac (Yitzhak, יצחק) Shamir, de tendencias sionistas ultraderechistas, fue Primer Ministro de Israel entre 1986 y 1992.

En 1989, el diario “Jerusalem Post” admitió los vínculos de los sionistas con los nazis porque unos y otros perseguían el mismo objetivo: sacar a los judíos de Alemania para llevarlos (en realidad, deportarlos) a “su sitio” (Palestina).

El diario se refería a un caso concreto: los vínculos establecidos en 1941 entre el Tercer Reich y los terroristas sionistas de Stern Gang, comandados por Isaac Shamir.

En realidad, tales vínculos proceden de la llegada de los nazis a la cancillería alemana en 1933, pero pasaremos por alto este detalle – al menos de momento.

Cuando el “Jerusalem Post” destapó el asunto, la agencia “Reuters” lo reprodujo, calificándolo como “el fin de un tabú nacional”, creyendo que bastaba la divulgación “nacional” en Israel para que los vínculos entre nazis y sionistas fueran conocidos por todo el mundo. Si los israelíes, que estaban implicados de manera directa, los admitía, la Historia de la Segunda Guerra Mundial debería acabar con sus propios mitos.

Obviamente, no ha sido así. Seguimos leyendo toda clase de basura sobre la “Shoah”, el Holocausto (con mayúsculas) judío y demás, con el agravante de que es algo que no se puede poner en duda porque te acusan de “nazi”, de “negacionista” e incluso te meten en la cárcel porque está considerado como un delito.

En el caso concreto de Shamir, que fue Primer Ministro de Israel en la década de 1980, el asunto es harto evidente: además de compartir los mismos objetivos políticos, los nazis y los sionistas utilizaban los mismos métodos terroristas, por lo que no es de extrañar que llegaran a acuerdos entre ellos.

Hay otra conclusión obvia: a los sionistas les importaba un bledo que los nazis asesinaran masivamente a los judíos porque ellos nunca intentaron defenderles, sino defender la creación de un nuevo Estado en territorio palestino a su imagen y semejanza, es decir, terrorista – basado en la deportación y el exterminio de los árabes.

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Cartel de “se busca” de Yitzhak Shamir (izq.) por participación en actos terroristas. Ofrecían 500 shekel por su cabeza.

En 1941, cuando la “Solución Final” ya estaba en marcha en Alemania, Shamir buscaba la cooperación de los asesinos en la creación de lo que 7 años después se convirtió en el Estado de Israel.

Para ocultar sus propios planes, los sionistas divulgaron que en la Segunda Guerra Mundial quienes se aproximaron a los nazis no fueron ellos, sino los árabes.

Se trató de una disputa típica entre potencias imperialistas, donde la hegemonía regional correspondía entonces a los británicos. El plan de Shamir consistía en poner a su banda terrorista al servicio del Tercer Reich contra los británicos y les dio muestras de su eficacia: en 1944 el propio Shamir asesinó a Lord Moyne, virrey inglés en Oriente Medio.

Shamir no sólo era un sionista y un terrorista. No sólo trató de venderse a Hitler, sino también a Mussolini, porque era un fascista. El mundo ha tenido que soportar sin sonrojarse que alguien así estuviera hasta 1992 a la cabeza de un Estado moderno.

Tan moderno que tiene armas nucleares a su disposición. Ahora pensemos, por un momento, en un nazi-sionista como Shamir provisto de tales capacidades armamentísticas…

FUENTE: “Movimiento Político de Resistencia”