Duma, terreno de juego del imperialismo y la manipulación mediática

“Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Este principio fundamental del ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels fue el argumento más utilizado para crear un clima favorable frente a las atrocidades que éstos cometían contra sus enemigos.

La vigencia de esa manera de entender la propaganda en el polo imperialista es innegable. En los últimos días, los medios de comunicación masivos, así como los EEUU y los países de la Unión Europea, vienen trasladando la perpetración de un supuesto ataque químico en la ciudad siria de Duma, responsabilizando al Gobierno sirio y concretamente al presidente Bashar al-Assad, junto a sus aliados rusos e iraníes. Este acontecimiento tiene lugar cuando la región de Guta Oriental acaba de ser liberada de la ocupación terrorista de los que utilizaban esta ubicación como plataforma para bombardear la ciudad de Damasco desde el inicio de la guerra.

Ya el 4 de Abril de 2017 la prensa del sistema anunciaba un supuesto ataque químico en la localidad de Khan Sheikhun, en la provincia de Idlib, en un contexto de avance en el que las tropas sirias liberaron más de 300 localidades y casi toda la región de la amenaza terrorista. Las únicas pruebas existentes eran vídeos facilitados por los llamados “White Helmets” o Cascos Blancos, una ONG financiada por empresas y gobiernos como los de Arabia Saudí, Reino Unido, Turquía o Qatar que opera en los territorios controlados por el ISIS y Al-Qaeda en Siria y que ha manifestado en numerosas ocasiones su apoyo a los extremistas. La manipulación de la información quedó demostrada cuando la ONG sueca “Médicos Suecos para los Derechos Humanos” denunció públicamente a los Cascos Blancos por falsificación de vídeos y uso de niños muertos para la producción de los mismos. Además, el Gobierno sirio ya se deshizo de todo el armamento químico en 2014 con la supervisión de EEUU, entre otros. La reacción internacional a este supuesto ataque químico fue la intervención militar por parte de los EEUU en un ataque compuesto por 59 misiles “Tomahawk” desde los destructores USS Ross y USS Porter contra una base aérea siria. Pero esta no fue la única vez que se alertó de un ataque químico, pues todas las denuncias siguieron un mismo patrón, buscando la intervención imperialista en un contexto de retroceso militar de las bandas terroristas.

En la actualidad se vuelven a juntar los mismos elementos en el supuesto ataque químico de Duma: falta de pruebas, Cascos Blancos, retroceso del terrorismo y todas las potencias imperialistas apuntando directamente al Gobierno sirio sin esperar a una investigación sobre el terreno. Como reacción inmediata, Israel acaba de bombardear una base aérea siria desde Líbano y Donald Trump ha anunciado que no asistirá a la Cumbre de las Américas para estudiar una respuesta.

Numerosos analistas internacionales contextualizan esta respuesta en el marco del fracaso de los objetivos imperialistas en Siria, que apostaron por el armamento y financiamiento de bandas de ideología salafista con el fin de desmembrar el país. Estas mismas bandas atentaron en Europa en los últimos años con medios proporcionados por el Imperio. Una vez más, tenemos que preguntarnos: ¿a quién beneficia el supuesto ataque químico? ¿Qué objetivos se persiguen y quién necesita una excusa para entrar directamente en territorio sirio?

Los EEUU e Israel tienen una agenda en la región que responde a la injerencia que inició la guerra en Siria. Este país no vive una guerra civil sino las consecuencias de la ejecución de las políticas militares y geopolíticas de Occidente, que buscan la fragmentación del llamado Oriente Medio mediante las guerras y la balcanización de los Estados que lo conforman.

Está claro que el fracaso del terrorismo en Siria es el fracaso de las políticas geoestratégicas y geoeconómicas en Oriente Medio por parte del imperialismo, u por supuesto una nueva derrota frente al polo conformado por Irán, Rusia y China, potencias que les impiden dominar esta región. El fracaso de las políticas patrocinadoras del extremismo abre las puertas, hoy más que nunca, a una intervención militar directa que contribuya a prolongar el sufrimiento de un pueblo cansado de años de guerra.

Por Xandra Martínez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Rusia pierde el juego político por Siria

Permitiendo los ataques de la coalición liderada por EEUU contra Damasco, Rusia ha perdido “de facto” el juego político por Siria. Los EEUU informaron a Rusia con antelación acerca de los ataques para evitar bajas rusas, pero de hecho la administración rusa no persigue sus intereses ni los de sus socios. Esto es una señal de debilidad, que será tenida en cuenta por los poderes occidentales. Rusia no ha sido capaz de impedir a los EEUU que hagan lo que quieran, lo que da luz verde a los poderes occidentales para futuras acciones militares – incluso si esas acciones militares llegan paulatinamente. Tras el ataque, los EEUU han declarado que se quedarán en Siria y que están preparados para atacar de nuevo en cualquier momento, así como han prometido sanciones adicionales contra Rusia.

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Fotografía de los misiles – lanzados por EEUU, Francia y Reino Unido – que cayeron sobre Damasco durante la madrugada del 14 de Abril de 2018.

¿Cuáles han sido los fallos de la Federación Rusa en el juego político sobre el ataque?

Los EEUU y Rusia han realizado sendas promesas respecto a sus acciones en el conflicto en Siria. Los EEUU han prometido acciones militares contra Siria mediante publicaciones de Trump en las redes sociales. Por el contrario, los rusos también han hecho promesas – finalmente en respuesta a los ataques hostiles contra sus aliados sirios. Rusia ha ido tan lejos que ha llegado a afirmar que responderán con fuego si son atacados.

Respecto a este juego de poder solo puede haber un ganador de la geoestrategia: EEUU o Rusia.

Pese a que no estaba claro hasta el último minuto y parecía que Trump se rendiría, regresó al juego la noche del 14 de Abril y disparó misiles sobre Siria.

¿Pero qué salió mal?

Rusia no es capaz de jugar lo suficiente en el conflicto. Rusia fue presionada de nuevo y trataron de engatusarla con “ayudas económicas” de EEUU. Y tanto Trump como los líderes occidentales llamaron a Putin para comunicarle su decisión de atacar a Siria. Putin les dio luz verde.

¿Cuál debería haber sido entonces su respuesta?

En primer lugar, Putin debería haber perseguido su interés nacional y decirle a los líderes occidentales por teléfono que cualquier ataque contra los aliados de Rusia sería respondido con contraataques de las Fuerzas Armadas rusas. Cualquier debilidad en las negociaciones con los Estados occidentales será utilizada por ellos y guardada para el futuro.

Además, Rusia debería haber amenazado a los EEUU con atacar sus bases militares en las áreas controladas por los kurdos, puesto que están en Siria sin ningún tipo de legitimidad. Una confrontación con ellos es inevitable en cualquier caso, y solamente es cuestión de tiempo.

Rusia debería haber creado también una zona colchón en la costa de Siria con sus buques militares y que los cazas rusos sobrevolaran constantemente sobre los buques estadounidenses para crear una atmósfera de temor.

Y, por supuesto, Rusia ha cometido nuevamente el error de confiar en Occidente respecto a los sistemas S-300 y S-400, que no han sido desplegados en Siria. Mientras países como Turquía o Arabia Saudí (por cierto, junto a los EEUU, responsables del colapso del precio del petróleo y del rublo), quienes de hecho son enemigos geopolíticos de Rusia, han podido desplegar (previa compra) los sistemas S-400, éstos no han sido desplegados en Siria. Los líderes occidentales presionan a Rusia para que no despliegue dichos sistemas. Sin embargo, hemos podido comprobar que ni una sola palabra de ningún líder occidental puede ser tenida en confianza y ellos saben por qué intentan forzar estas políticas.

Con todo, Rusia debería haber desplegado sistemas S-300 y S-400 en Siria para prevenir cualquier ataque a cualquier posición. La cuestión no es acerca de qué posiciones han sido golpeadas, sino que éstas han sido golpeadas y ello debilita la posición rusa. Y esto es una señal a los aliados y posibles aliados de Rusia.

Rusia debería haber desplegado a su personal militar hacia cualquier posición estratégica para generar todavía más miedo a los EEUU en la escalada del conflicto con Rusia si Washington ataca a cualquier soldado ruso. Y, por supuesto, cuando Occidente preguntó por la luz verde para sus objetivos, Putin debió haber dicho que en todas partes hay soldados rusos en el terreno y que no abandonarán sus posiciones, cueste lo que cueste. Por lo tanto, sería su problema si matan a alguien y hacen escalar el conflicto hacia una guerra total con Rusia.

Además, Putin tuvo la posibilidad de jugar la carta de Ucrania en este poker diciendo que cualquier ataque en Siria cancelaría los Acuerdos de Minsk-2 por la parte rusa.

Rusia y Putin han tenido más de una carta para jugar en este poker de la geoestrategia – sin embargo, no han jugado ninguna de ellas. Ahora, la máquina de la propaganda trata de esconder el hecho de que no hubo una respuesta adecuada a las amenazas occidentales mediante los misiles derribados y la falta de un ataque a escala total sobre Siria. Sin embargo, la Historia tiene que ser escrita todavía y el debilitado ajedrez político de Rusia puede hacer todavía más posibles futuros ataques sobre Siria.

Pese al hecho de que Rusia ha perdido el juego político por Siria, siguen siendo capaces de ganar la guerra en Siria con sus aliados del gobierno, pero no saldrán fortalecidos de este conflicto. En su lugar, Rusia ha probado mediante su ausencia de acción militar que no son capaces de actuar como una superpotencia a escala global. En lugar de perseguir sus intereses, Rusia se inclinó ante el enemigo e incluso trató de confiar en las instituciones internacionales, las cuales no merecen la pena, en lo tocante a la geoestrategia. Por lo tanto, debemos reconsiderar la posición de Turquía, indecisa entre una alianza con Rusia y China o con los EEUU. Si Rusia no es capaz de proteger los intereses y el territorio de sus aliados, ¿por qué debería Turquía o cualquier otro socio unirse a una alianza con Rusia?

Por Tobias Nase

El asesinato de Saleh rompe el frente de lucha contra la agresión saudí a Yemen

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Ali Abdullah Saleh fue Presidente de Yemen hasta su derrocamiento en 2011. El pasado 4 de diciembre fue ejecutado por sus antiguos aliados hutíes.

El antiguo presidente yemení Ali Abdullah Saleh, cuyo partido ha roto la alianza con los rebeldes hutíes en la lucha contra la coalición encabezada por Arabia Saudí, arrojó una rama de olivo el sábado a Riad, diciendo que estaba abierto a conversaciones con la coalición y listo para “pasar página”.

Los saudíes emitieron el sábado una declaración que reconocía los comentarios de Saleh.

Los enfrentamientos entre los aliados yemeníes se desataron en los últimos días en Saná, la capital, lo que ha provocado docenas de muertes. Citando el acceso restringido a su país, Saleh dijo el sábado en un discurso televisado en la cadena “Yemen Today” que estaba abierto a conversaciones con la coalición dirigida por Arabia Saudí.

“Llamo a nuestros hermanos en países vecinos […] a detener su agresión y levantar el bloqueo”, dijo, “y pasaremos página”. En cuestión de horas, el portavoz hutí Mohammed Abulsalam lo rechazó.

“El discurso de Saleh es un golpe contra nuestra alianza y asociación […] y expuso el engaño de aquellos que dicen oponerse a la agresión”, dijo, según la cadena de televisión “Al Masirah”.

Los hutíes, una milicia del noroeste de Yemen, han estado en guerra contra el Gobierno central durante la mayor parte de esta década. Arabia Saudí y sus aliados afirman que Irán respalda y financia a los rebeldes hutíes, algo que ellos mismos niegan.

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Países que conforman la coalición (Consejo para la Cooperación de los Estados Árabes del Golfo) que agrede militarmente a Yemen desde 2015: Arabia Saudí, Kuwait, Bahrein, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Omán.

El viernes, la ONU emitió una severa advertencia a la coalición dirigida por Arabia Saudí de las consecuencias catastróficas asociadas con no levantar completamente el bloqueo a Yemen, y los dirigentes de la ONU emitieron el sábado una declaración conjunta pidiendo el levantamiento completo del bloqueo.

Según observadores internacionales, aproximadamente 3 de cada 4 yemeníes necesitan algún tipo de asistencia humanitaria para satisfacer las necesidades básicas, con más de 17 millones de personas que enfrentan inseguridad alimentaria, incluidos otros 8’4 millones en riesgo de inanición.

Arabia Saudí dirige una coalición de Estados del Golfo contra los rebeldes hutíes que expulsaron al gobierno pro-saudí reconocido internacionalmente en Yemen en 2015.

El presidente de ese gobierno, Mansur Hadi, ha estado viviendo en Arabia Saudí desde que los hutíes tomaron el Palacio Presidencial a principios de ese año.

En marzo de 2015, aviones de combate de Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Bahrein, Qatar y otros aliados comenzaron ataques aéreos contra posiciones hutíes en Yemen.

Desde entonces, innumerables ataques aéreos han golpeado a los objetivos rebeldes y civiles, causando miles de víctimas y la paralización del país más pobre del mundo árabe.

La Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha documentado más de 13.800 víctimas civiles, incluidas más de 5.000 personas muertas desde que comenzaron los combates. Se cree que los números son una fracción del total de víctimas mortales. Yemen se enfrenta ahora a una hambruna y a uno de los peores brotes de cólera en décadas. El número de casos puede haber llegado a los 500.000, según la Organización Mundial de la Salud.

FUENTE: CNN

Unos 200.000 israelíes llegarían al Kurdistán en cuanto se proclame la independencia

Según la revista “Israel-Kurd”, que se publica en Erbil, el primer ministro israelí Benyamin Netanyahu y el autoproclamado presidente del futuro Kurdistán independiente, Masud Barzani, tienen un pacto secreto.

En virtud de ese acuerdo, Tel Aviv instalará en Kurdistán a 200.000 israelíes de origen kurdo. Esa información ha encontrado amplia repercusión en la prensa de Turquía, Irán y el mundo árabe.

freedom-to-kurdistan-om-with-love-biji-kurdistan-e29c8c-e29da4-9243162El proyecto de creación de Sudán del Sur y de un Kurdistán independiente constituyen un objetivo militar de Israel a raíz del desarrollo de la tecnología misilística, a finales de la década de 1990. Los territorios de esos nuevos Estados independientes, ampliamente administrados por israelíes, permitirían a la entidad sionista sorprender a Egipto y Siria con un movimiento envolvente.

Entre los 8 millones y medio de personas que hoy viven en Israel se cuentan unos 200.000 judíos de origen kurdo. En marzo de 1951, la Operación Ezra y Nehemías (cuyos nombres hacen referencia a los personajes bíblicos que organizaron la fuga de los judíos de Babilonia) permitió a 11.000 kurdos judíos emigrar de Irak hacia Israel. Aquella operación fue financiada por el “American Jewish Joint Distribution Committee” de Nueva York y los aviones utilizados en el puente aéreo fueron proporcionados por el dictador cubano Fulgencio Batista.

El clan Barzani, que hoy gobierna el Kurdistán iraquí con mano de hierro, ha estado históricamente vinculado a Israel. Mustafa Barzani, padre del actual presidente Masud Barzani, incluso tuvo rango de alto oficial en el Mossad israelí.

El Primer Ministro de Israel es, en este momento, el único jefe de gobierno que se ha pronunciado públicamente a favor de la creación de un Kurdistán independiente fuera de los territorios kurdos históricamente reconocidos y, por consiguiente, en detrimento de las poblaciones autóctonas de los territorios anexados por Erbil.

El pasado 25 de septiembre se celebró un referéndum con vista a la posterior proclamación de un Estado kurdo independiente, a pesar de que la Corte Constitucional de Irak prohibió dicha consulta.

FUENTE: Red “Voltaire”

Bagdad se une al Eje Moscú-Teherán-Damasco

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El vicepresidente iraquí Nuri Al-Maliki estrecha la mano del presidente ruso Vladimir Putin.

El vicepresidente iraquí Nuri Al-Maliki llegó a Moscú el pasado 23 de julio para una visita de cuatro días y se reunió allí con el presidente ruso Vladimir Putin y otros dirigentes rusos.

En un análisis, el periódico ruso “Pravda” señaló que durante la vista Al-Maliki mostró la determinación de Irak a desafiar a EEUU, expresando su oposición a la creación de bases norteamericanas en territorio iraquí, denunciando el apoyo de Washington a los grupos terroristas y manifestando su voluntad de comprar armas rusas.

Los EEUU gastaron más de 2 billones de dólares para invadir Irak, según un estudio realizado por el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Brown. Dicha invasión causó un gran sufrimiento al pueblo iraquí, además de casi un millón de muertos, y estuvo basada en las mentiras de la administración estadounidense sobre las inexistentes armas de destrucción masiva en Irak – algo que recuerda a las actuales mentiras de EEUU sobre el uso de armas químicas por el Ejército sirio. Por lo tanto, está claro que la Casa Blanca y el Congreso de los EEUU harán todo lo que esté en sus manos para intentar que Irak no abandone la esfera de influencia de EEUU. ¿Pero pueden realmente hacer algo?

Irak está estratégicamente localizado en Oriente Medio y el segundo mayor productor de petróleo de toda la OPEP. El país produce 5 millones de barriles de crudo al día, pero su producción en 2020 crecerá hasta los 8 millones, lo que significa que llegará prácticamente al mismo nivel de extracción que Arabia Saudí.

Dado que si EEUU utiliza el campo de la energía como arma política contra Rusia, podemos concluir que si Irak desafía a EEUU y se une al Eje Moscú-Teherán-Damasco esto significaría una seria derrota geopolítica para EEUU en la región del Golfo Pérsico y en el mundo.

“La guerra de EEUU contra Irak llevó a la destrucción, la fragmentación y la difusión del caos en su territorio”, señala Nikolai Sukhov, investigador del Instituto de Estudios Orientales de la Academia de Ciencias de Rusia. Por supuesto, esto ha llevado a un incremento del sentimiento antiestadounidense en todas las comunidades de Irak, entre los musulmanes sunníes y los chiíes, así como los cristianos, que sufrieron todos un duro régimen de sanciones que privó a Irak de productos básicos, entre ellos medicinas, entre 1991 y 2003.

Una indicación de que Irak ya no es un aliado de EEUU es la cooperación entre Moscú y Bagdad en la esfera militar. Cabe señalar que Rusia e Irak firmaron en 2012 un conjunto de acuerdos sobre cooperación técnico-militar por valor de 4.300 millones de dólares.

Tras la invasión de Irak por parte del ISIS en 2014, Rusia e Irak implementaron con rapidez un contrato para abastecer a Bagdad con armas rusas mientras EEUU se negó a entregar a Irak aviones de combate F-16 ya pagados. Posteriormente, ha habido muchas denuncias de una ayuda norteamericana encubierta al ISIS en forma de lanzamientos de cajas con armas y municiones desde “misteriosos” aviones y helicópteros, según señalaron incluso miembros del Parlamento iraquí.

En junio de 2017, Rusia e Irak firmaron también un contrato para abastecer al país árabe con sofisticados tanques rusos T-90. De este modo, la cronología de compras de armas rusas por Bagdad muestra que Irak prefiere estas últimas a las estadounidenses.

Al mismo tiempo que Al-Maliki estaba en Moscú, el Ministro de Defensa iraquí, Irfan Hayali, visitaba Teherán. El 22 de julio firmó con su homólogo iraní Hussein Dahkan un memorando de entendimiento sobre cooperación en el campo de la Defensa entre los dos países.

Este evento ha sido una bofetada de Bagdad a Washington porque tuvo lugar en un tiempo en el que la Casa Blanca acusaba cínicamente a Irán de ser un “patrocinador del terrorismo” y llamaban a los aliados de EEUU a “aislar al régimen iraní”. Esto es una muestra del fracaso de la diplomacia de EEUU en Irak, país que ha sufrido precisamente el terrorismo del ISIS y otros grupos takfirís wahabíes patrocinados por Arabia Saudí y otros aliados de EEUU.

Precisamente, Irán e Irak han prometido reforzar su cooperación militar para hacer frente a los terroristas extremistas y su ideología. En este sentido, la revista estadounidense “Newsweek” reconoce que ambos países han sido objetivo de ataques terroristas y luchan juntos contra esta plaga. A diferencia de la ayuda de EEUU, la ayuda iraní ha sido determinante para que Irak pueda frenar primero al ISIS, pasar al contraataque y lograr una serie de victorias contra el grupo terrorista, la última de las cuales ha sido la liberación de Mosul.

“Newsweek” señala que EEUU teme una alianza estratégica entre Irán e Irak. La revista enfatiza que los responsables norteamericanos no han reaccionado a la firma del acuerdo irano-iraquí. Ellos saben que tal alianza impedirá a EEUU jugar y dañar, como ha hecho hasta ahora, la seguridad de Irak y de otros países de la región.

Hay, además, un factor religioso en esta alianza que los estadounidenses no alcanzan a comprender. Dos tercios de la población iraquí profesa la rama chií del Islam y comparten las creencias de la gran mayoría de la población de Irán. Millones de iraníes visitan los lugares santos para el chiismo de Kerbala y Nayaf cada año y los vínculos de tipo familiar entre Irán e Irak se están extendiendo. Los centros de aprendizaje religioso de Qom (Irán) y Nayaf (Irak) mantienen sólidos vínculos y no cabe olvidar la influencia de la Mayaiyah (Escuela Teológica de Nayaf) en la política iraquí. Los sabios religosos iraquíes no desean una presencia estadounidense en su país.

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Símbolo de las FMP de Irak (Hashid Al-Shaabi)

Otro factor importante es la consolidación de las Fuerzas de Movilización Popular de Irak (Hashid Al-Shaabi), que cuentan con cientos de miles de militantes y que han sido objeto de una campaña permanente de hostilidad – principalmente mediática, pero en ocasiones también en forma de ataques aéreos – por parte de EEUU. Las FMPI han estado insistiendo en que no hay lugar para la presencia militar estadounidense en Irak y se espera que esta milicia desempeñe un creciente papel en la política iraquí. Sus líderes han agradecido públicamente la ayuda de Irán y Hezbollah a Irak, y en particular a las FMPI, que comparten muchos vínculos personales e ideológicos con los anteriores.

Frente a todos estos factores, los EEUU no tienen ninguna posibilidad de dañar la alianza que Irán e Irak están creando y que tendrá una notable importancia a escala regional y mundial.

Por Yusuf Fernández

El dinero del wahabismo de Arabia Saudí y Qatar en España (parte 1)

Una de las causas más importantes para evitar el odio a los musulmanes es identificar correctamente a los responsables de que el discurso integrista y radical cale entre algunos de sus miembros. Tan irresponsable es incidir en la generalización sobre los musulmanes como pasar por alto la importancia de ideologías religiosas intolerantes que financian, promueven y difunden un mensaje de odio que no tiene cabida en una sociedad abierta y democrática. El wahabismo y el salafismo son dos corrientes diferentes sunníes pero imbricadas por un mismo concepto: el takfirismo, que significa la expulsión del distinto, no concebir al resto de musulmanes como “verdaderos” y el rechazo al que no practica ni su religión ni su misma acepción de la misma. En esencia, el wahabismo y el salafismo son discursos de odio.

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El Rey de España, Felipe VI, durante una de sus más recientes visitas de Estado a Arabia Saudí.

Arabia Saudí es, junto a Qatar, uno de los países difusores más importantes de la corriente fundamentalista del wahabismo. La visión del Islam wahabí de su profeta Muhammad ibn Abd Al-Wahhab, que data del siglo XVIII, preconizaba un ideario mucho más riguroso para todos aquellos musulmanes que según él se habían desviado del verdadero mensaje del Islam. La unión de esa visión integrista del Islam y Arabia Saudí se dio en el año 1744 por el acuerdo pactado entre el predicador y Muhammad bin Saud, fundador de la dinastía Saud a la que hoy pertenecen los sátrapas del Estado actual de Arabia Saudí.

“La exportación por parte de Arabia Saudí de una rama rígida, fanática, patriarcal y fundamentalista del Islam conocida como wahabismo, ha alimentado el extremismo global y contribuido al terrorismo”, analizaba Scott Shane en un artículo en “The New York Times”. La visión extrema del Islam coaligada con la dictadura saudí ejerce una dramática influencia sobre el yihadismo dependiente de la corriente salafista, que persigue devolver La Meca a unos postulados utópicos de “pureza” islámica.

Por ello, paradójicamente, el terrorismo de raíz salafista actual es una serpiente venenosa creada por la visión dogmática de la religión que alimentan los Estados wahabitas de Arabia Saudí y Qatar, y que creció con el anti-imperialismo, pero que no dudaría en matar a su creador si tuviera la oportunidad de conquistar La Meca.

Wahabismo en España

La mezquita de la M-30 (o Centro Cultural Islámico de Madrid) fue inaugurada el 21 de septiembre de 1992 con la presencia del entonces rey saudí Salman ben Abdelaziz y el entonces rey español Juan Carlos I. La inauguración se produjo 11 años después de un acuerdo al que habían llegado 18 países musulmanes con presencia diplomática en España y sólo después de que el rey Fahd de Arabia Saudí hubiera puesto 2.000 millones de pesetas (12 millones de euros) para la construcción del complejo de 6 plantas y más de 12.000 metros cuadrados.

El actual imam de la M30, Hussam Khoja, se ha pronunciado en diferentes ocasiones en contra de la violencia y contra la visión integrista y rigorista que nutre a los terroristas salafistas y el Estado Islámico, enarbolando su independencia ante el dinero wahabí que financia la mezquita pero ejerciendo el discurso implantado y gestionado desde la Liga del Mundo Islámico, la coalición islámica internacional que dirige la mezquita. El anterior imam, Moneir Mahmud, un sunní de nacionalidad egipcia que ejerció de profesor e imam en Arabia Saudí, siempre ha rechazado la influencia wahabí en su discurso y también sufrió el desprecio de los asistentes más radicales a su mezquita por sus discursos contra Abu Qutada, un clérigo radical próximo a Al Qaeda. Estos son dos ejemplos paradigmáticos de la controversia entre dos discursos integristas como el wahabí y el salafista por el control del mundo musulmán.

La mayor radicalidad del discurso no se da en las mezquitas grandes a cargo de los imames plenamente identificados, sino en pequeños lugares de cultos ilegales y clandestinos, o centros islámicos de menor tamaño. Sin embargo, no es menos cierto que la financiación de Arabia Saudí de las principales mezquitas en España y en Europa legitima una visión rigorista del Islam desde los grandes centros de oración. El dinero saudí está en las mezquitas de Marbella, de Whitechapel (Londres), en la mezquita del Rey Fahd de Los Ángeles o de Saint-Etienne en Nantes. En el momento de la inauguración de la mezquita de la M30 los musulmanes moderados ya advertían del peligro de la implantación de la visión saudí del Islam: “Arabia Saudí pretende ser la representante verdadera del Islam, pero no lo practica”, afirmaba Jalifi Riadh, un profesor tunecino de jurisprudencia islámica, en un artículo de 1992 en “El País”.

La mano de Arabia Saudí en la propagación del discurso del odio es tolerada por parte de los responsables políticos. En mayo de 2016 fue permitido un sermón en el Centro Cultural Islámico de Cornellà en la mezquita Al Tauba del imam saudí Saleh Al Moghamsy. Este clérigo, responsable de la mezquita de Quba en Medina, ha llegado a defender la “santidad” de Osama bin Laden por encima de la de cualquier otro “infiel”.

Un informe del CNI al que tuvo acceso “El País” en el año 2011 advertía del escaso control que se tenía sobre el dinero que Arabia Saudí y Qatar, junto a otros 4 países como Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Libia y Marruecos enviaban a comunidades musulmanas y cómo acababan financiando organizaciones radicales y células islamistas. Nada ha servido para que la política exterior española cambie su postura frente a los petrodólares de las dinastías wahabitas.

La financiación de las mezquitas en España es solo una de las partes más evidentes del incesante flujo de dinero que las dictaduras de Arabia Saudí y Qatar usan para ampliar su influencia. Los negocios al más alto nivel y las fuertes inversiones de capital en empresas españolas, junto a los jugosos negocios que proporcionan estos países, hacen que se sea muy laxo con el discurso del odio que promueven y al que dan soporte.

Por Antonio Maestre (LaMarea.com)

La crisis terminal de la oposición siria

supportSegún fuentes próximas a la oposición siria, el Gobierno turco ha interrumpido el apoyo financiero a la Coalición Nacional Siria desde la semana pasada, lo cual ha llevado al grupo opositor a sufrir una situación económica muy crítica.

Responsables turcos han informado a la coalición que no suministrarán este mes apoyo financiero a la misma. Hasta el momento, Turquía suministraba un total de 320.000 euros mensuales a aquélla.

Esto ha coincidido con informes, aparecidos en el diario “Zaman al-Wasl”, de que los Emiratos Árabes Unidos habrían pedido a EEUU y algunos países europeos que dejen de respaldar a la oposición siria y apoyen en su lugar al presidente Bashar al-Assad, porque la oposición siria ahora está compuesta por yihadistas o, cuanto menos, está bajo el control de éstos.

En este desfavorable contexto Jalid al-Mahamid, miembro de la delegación opositora siria en Ginebra (Suiza), dijo en una entrevista que “la guerra en Siria ha terminado si atendemos a los hechos sobre el terreno y el campo de batalla”.

Este reconocimiento de la derrota sobre el terreno fue considerado como “chocante” por el grupo de Riad (autodenominado “Alto Consejo Negociador”), una de las facciones de la oposición siria que decidió separar a Al-Mahamid de la delegación negociadora y expulsarle del grupo.

La oposición siria también se ha visto afectada por el enfrentamiento entre Arabia Saudí y Qatar, que patrocinan a distintos grupos dentro de la misma. La dependencia del régimen wahabita saudí, sin embargo, es algo nocivo para los grupos opositores, ya que dicho régimen es despreciado y odiado por la gran mayoría del pueblo sirio.

El Alto Comité Negociador sigue apoyando al llamado “Ejército Libre Sirio”, que sigue luchando supuestamente contra las fuerzas del Ejército sirio. Sin embargo, este grupo también está lastrado por la erosión y el declive por una serie de razones:

En primer lugar, la práctica desaparición del grupo den la mayor parte de campos de batalla de Siria en favor del Frente Al-Nusra, el ISIS y otros grupos extremistas.

Como fruto de esta situación, el presidente norteamericano Donald Trump dio la orden a George Pompeo, director de la CIA, de que pusiera fin al programa de la agencia dirigido a entrenar y armar al ELS. Tal decisión fue justificada señalando que este programa era caro (costaba unos 1.000 millones de dólares) e inefectivo, ya que el ELS nunca ha sido una fuerza real de combate.

Además, la mayor parte de las armas norteamericanas suministradas al ELS han acabado en manos del Frente Al-Nusra, vinculado a Al-Qaeda, o directamente al ISIS.

En segundo lugar, en el norte de Siria el ELS está actuando como una fuerza mercenaria al servicio de Turquía, que les utiliza para combatir contra los kurdos, que son los principales aliados de Washington en Siria. Esta actitud del ELS ha irritado a EEUU y a varios países occidentales, que mantienen ahora unas tensas relaciones con Ankara.

En tercer lugar, en el sur de Siria una gran masa de combatientes del ELS se ha rendido al Ejército sirio, pasándose al mismo con sus armas y vehículos.

En cuarto lugar, en toda Siria los bombardeos combinados de las fuerzas aeroespaciales de la Federación Rusa y la República Árabe Siria han llevado a que el ELS desaparezca como una fuerza de combate digna de tal nombre.

De este modo, el fin progresivo de la guerra en Siria con la victoria del Ejército sirio, el cambio de prioridades de sus patrocinadores y el enfrentamiento entre facciones debido a sus diferencias en lo que respecta a la negociación con el Estado sirio y a sus lealtades hacia distintos países han llevado a la oposición política y militar siria a una crisis que podría ser terminal.

Burhan Galiun, el primer presidente del opositor Consejo Nacional Sirio – antecesor de la Coalición Nacional Siria – señaló en varios recientes artículos que la desesperación de la oposición siria podría abrir la vía a un diálogo nacional efectivo y dijo que la oposición había cometido muchos errores, en primer lugar caer en una dependencia política y económica de países extranjeros, principalmente EEUU, Turquía, Qatar y Arabia Saudí, y en segundo lugar, dejarse caer en brazos de las fuerzas extremistas. Galiun considera que ya nada podrá impedir el hundimiento de la oposición o evitar que ésta se vea obligada a aceptar lo que el Gobierno sirio esté dispuesto a ofrecerles.

FUENTE: “Annur TV”