El falso dilema: ¿mantener puestos de trabajo o vender armas a Arabia Saudí?

El Gobierno español anunció la cancelación de la venta de 400 bombas de precisión a Arabia Saudí. La prensa da la noticia de que Arabia Saudí responde amenazando con anular el contrato con Navantia para la fabricación de 5 corbetas por valor de 1.800 millones de euros. Los trabajadores de los astilleros de Navantia se movilizan exigiendo que el Gobierno rectifique para que se garantice el contrato de las corbetas. El Comité de Empresa habla de que se perderían miles de puestos de trabajo. El alcalde de Cádiz afirmó que “la paz en el mundo no puede recaer sobre la espalda de los trabajadores”. Finalmente, el Gobierno español cede y cancela la venta de armas.

Más allá de la más que previsible rectificación del Gobierno, lo cierto es que esta polémica en torno a la venta de armas a Arabia Saudí ha sacado a la luz la conflictiva relación entre dos pilares fundamentales de la izquierda marxista: el movimiento obrero y la solidaridad internacionalista.

El debate se plantea en los siguientes términos: los trabajadores deben elegir entre mantener su puesto de trabajo o vender unas armas que serán usadas para bombardear civiles en Yemen. Por supuesto, estos términos son muy convenientes para el capital, que descarga toda la responsabilidad sobre la clase obrera. Una clase obrera que no sufre directamente los bombardeos, pero que sí sufre un paro y una precariedad masivas. Así, el capital manipula el debate a su favor con una precisión quirúrgica: se presenta como el defensor de los trabajadores frente a los “idealistas” de la izquierda.

El capital es muy hábil a la hora de instrumentalizar estas contradicciones. Constantemente se nos enfrenta a dilemas absurdos: elegir entre nuestro sustento o la paz, entre la precariedad o el paro, etc. E históricamente han tenido mucho éxito en su empeño de engañar a la clase obrera. A modo de ejemplo, durante la Guerra de Vietnam, la mayor federación de sindicatos de EEUU (la AFL-CIO) apoyó activamente la guerra. James Boggs y James Hocker, dos trabajadores de Detroit, describieron así la situación que se vivía en las fábricas:

“Cuando a muchos trabajadores se les interpelaba individualmente, negaban apoyar la guerra. Pero al mismo tiempo, se negaban a hacer nada para mostrar su oposición a la misma […] La actitud de la mayoría de los obreros defendía que, en todo caso, lo que importaba eran sus puestos de trabajo – incluso si su trabajo era fabricar bombas o napalm con el que quemar a los vietnamitas.”

Parece como si Boggs y Hocker nos hablasen de la actualidad. No obstante, también hay hermosos recuerdos de la solidaridad internacionalista de la clase obrera. En 1977, trabajadores y sindicatos de los astilleros de la Bahía de Cádiz llamaron a boicotear las reparaciones del buque chileno “Esmeralda”, que el régimen de Pinochet había usado como cámara de torturas.

¿Qué podemos hacer para combatir esta ofensiva ideológica? ¿Cómo recuperamos ese espíritu internacionalista que mostraron los trabajadores gaditanos en 1977? Aquí van algunas ideas:

En primer lugar, debemos señalar que los términos en los que se plantea el debate son engañosos. No les corresponde a los trabajadores cargar con el peso de la paz, ni a los niños yemeníes sufrir las bombas de la guerra. Es un falso dilema que solo pretende enfrentar a los pobres contra los pobres. Tenemos que desplazar el eje del debate, y señalar que es al capital a quien se debe cargar con el peso de la paz, y con la venganza de la guerra. Hay que señalar la política exterior del Estado Español, tan servil a las guerras de la OTAN y sus aliados. Hay que señalar al Borbón, hijo y emérito, que llevan décadas haciendo suculentos negocios de guerra con Arabia Saudí (y sacando buena tajada de ello). Hay que señalar la política económica de la Unión Europea, responsable del desmantelamiento de nuestra industria y la venta de nuestra agricultura, y que nos condena a ser un país de turismo y paro. Y hay que señalar a esa izquierda cobarde y oportunista que, sabiendo todo esto, prefiere hacernos tragar con sus falsos dilemas antes que enfrentar al capital.

Además, también tenemos que señalar que toda esta polémica ha sido instigada interesadamente. El contrato de las corbetas de Navantia no ha estado en riesgo en ningún momento, tal y como reconocía la Secretaria de Estado para el Comercio de España en su comparecencia en la sesión de la Comisión de Defensa tras consultarlo con la propia empresa. Por tanto, solo podemos concluir que toda la polémica ha sido fabricada por el propio sector armamentístico con el fin de presionar al Gobierno español para que no cancele la venta de armas, usando a la prensa y a los partidos políticos (e incluso a algunos sindicatos) como correa de transmisión para inducir el miedo entre los trabajadores y convertirlos en protagonistas involuntarios.

En segundo lugar, debemos poder ofrecer alternativas. Hay que decir claramente que si en la Bahía de Cádiz solo (o sobre todo) se construyen buques de guerra es porque son los capitalistas, quienes deciden qué se fabrica y qué no, y para ellos el negocio de la guerra es muy rentable. En cambio, la clase obrera no tiene nada que ganar con este negocio, ni aquí ni en Yemen. Por tanto, de lo que se trata es de defender que sean los trabajadores quienes asuman el control sobre la producción. Que sea la clase obrera quien planifique la política económica de acuerdo a las necesidades sociales, recupere la industria, desarrolle la soberanía energética, etc. En definitiva, se trata de plantear a la clase obrera la lucha por el poder político, de luchar junto a los trabajadores más allá de meras reivindicaciones salariales.

Y por último, debemos trabajar para que el internacionalismo sea verdaderamente proletario. Sí, el internacionalismo y el movimiento obrero son dos pilares fundamentales para el marxismo, pero lo cierto es que en muchas ocasiones se tiende a compartimentar las luchas de manera que no se sabe dónde o cuánto llegan a encontrarse. A veces puede dar la sensación de que el internacionalismo se limita a celebrar algunas fechas significativas y a denunciar cada vez que se produce una agresión imperialista. No es suficiente. Un internacionalismo que se limita a analizar y a denunciar, pero que no se esfuerza por trabajar junto a la clase obrera, no sirve. Como dicen en Cuba, el mayor acto de internacionalismo es hacer la revolución en tu propio país. En nuestro caso, combatir la influencia ideológica del imperialismo entre la clase obrera es imperativo. Literalmente, muchas vidas dependen de ello.

Por A. García

Militante de “Iniciativa Comunista”

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El falso dilema

De nuevo, la falsa polémica entre la ética y el comer, entre ser fieles a los derechos humanos o a las necesidades del estómago. Me estoy refiriendo, claro, a la reacción de los trabajadores de Navantia (y a las rápidas y oportunistas declaraciones, colmadas de populismo electoralista, de doña Susana, del alcalde de Cádiz y de otros políticos/as) ante la posible suspensión del contrato para la construcción de barcos de guerra para Arabia Saudí que parecía garantizar sus empleos durante varios años. El que miles de trabajadores se crean en la encrucijada de elegir entre aceptar ser fabricantes de muerte, cerrando los ojos al uso criminal de lo que producen, o verse abocados al desempleo con todo lo que ello supone, en un país como Andalucía y en una provincia como la de Cádiz, con altísimas tasas de paro, es una realidad dramática que no debería ser excusa para demagogias, oportunismos y simplificaciones.

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Una de las 5 corbetas clase “Avant 2200 Combatant” que España pretende vender a la Armada de Arabia Saudí para que continúe su criminal agresión imperialista contra Yemen y los pueblos del Medio Oriente.

Pienso que no se trata de condenar, sin más, a esos trabajadores – abocados a una elección diabólica – pero tampoco, o menos aún, de defender que los puestos de trabajo puedan justificar cualquier cosa, incluso la violación de los más elementales derechos humanos, empezando por el derecho a la vida.

Está fuera de toda duda que el régimen cuasi medieval, corrupto y sanguinario de Arabia Saudí (con cuyos jerarcas tan buena relación tienen nuestros Borbones) utiliza las armas que les vendemos (no sólo el Reino de España, sino también EEUU, Reino Unido o Francia) para masacrar niños, bombardear mercados, centros médicos y hasta celebraciones de bodas y funerales en esa guerra casi silenciada de Yemen. Habría que recordar que la vigente legalidad española señala la prohibición de autorizar las exportaciones “cuando existan indicios racionales” de que las armas puedan “ser empleadas en acciones que perturben la paz, la estabilidad o la seguridad en un ámbito mundial o regional, puedan exacerbar tensiones o conflictos latentes, puedan ser utilizadas de manera contraria al respeto debido y la dignidad inherente al ser humano, con fines de represión interna o en situaciones de violación de derechos humanos o tengan como destino países con evidencia de desvíos de materiales transferidos”. La ley es bien clara: el Gobierno español tiene la obligación legal de prohibir la exportación de cualquier tipo de armamento a países como Arabia Saudí. A pesar de ello, el gobierno que presidía Rajoy, despreciando la ley, autorizó el año pasado ventas por valor de unos 300 millones de euros. Y en la actualidad se siguen vendiendo y fabricando para el país saudí.

Desde una perspectiva legal, el que esa prohibición (que es obligatoria) ponga en riesgo puestos de trabajo en la industria militar (en la industria de la muerte) no afecta a su obligatoriedad. Ahora bien, como el cumplimiento de la ley afectaría, a nivel inmediato, a miles de familias de la Bahía de Cádiz y de otros lugares del Estado Español (Ferrol, Cartagena…), las administraciones públicas (Gobierno de España y Junta de Andalucía, en nuestro caso) están obligadas, política y moralmente, a garantizar que las posibles consecuencias de su cumplimiento no afecten negativamente a su situación económica y social. ¿Cómo lograr esto? ¿Qué medidas tomar a corto y medio plazo? Dentro del proceso, claro, tan cacareado como vacío de contenidos hasta ahora, del “cambio de modelo productivo”. Es lo que tendrían que estar planteando y debatiendo “nuestros” políticos, y exigiéndolo los sindicatos, en lugar de dedicarse irresponsablemente a echar leña al fuego y a hacer demagogia barata para aprovecharse electoralmente de la angustia de tantos trabajadores.

Difícilmente estaríamos en esta situación, ni tantos miles de andaluces se verían abocados hoy a ese (falso) dilema, si Andalucía no sufriera de dependencia económica, subalternidad política y alienación cultural. Si tantos andaluces no hubieran sido convencidos, anestesiando sus mentes, de que no hay alternativas a lo que existe y que cualquier cambio sería a peor (que es el mensaje implícito en toda la propaganda del régimen del PSOE que sufrimos en los casi 40 últimos años). Claro que hay soluciones para romper el (falso) dilema: desde una reconversión y pluralización productiva a medio plazo a la implantación a corto de una Renta Básica Universal e Incondicional que no haga depender al 100% la supervivencia a tener un empleo – cualquier empleo, sin poder analizar sus condiciones, contenido y consecuencias.

Es este un tema que nadie que se considere andalucista o se piense de izquierda puede soslayar, estén cerca o lejos las convocatorias electorales. Analizar cómo hemos llegado a esta aparentemente insoluble contradicción entre ética y derechos humanos, por una parte, y necesidad de supervivencia, por otra. Es algo imprescindible si no queremos seguir caminando hacia un futuro terrorífico en el que desaparecerían, incluso, los mejores valores culturales de nuestra propia cultura y hasta podríamos desaparecer como pueblo, disueltos en la alienación más total. Y tras analizar, intervenir, evidentemente, ejerciendo el derecho a decidir qué queremos ser en el futuro.

Por Isidoro Moreno Navarro

Catedrático Emérito de Antropología Social

Miembro de “Asamblea de Andalucía”

Felipe VI: el arte de llorar a las víctimas y municionar a los asesinos

Señor:

A día de hoy resulta harto notorio que vuestra venerada magnificencia tiene una particular debilidad por la venta de armas y por los sanguinarios opresores y sátrapas, a los que incluso place de recibir, reír y embellecer su salpicada imagen. Baste rememorar que, recién ungido soberano de esta su España, viajasteis a Arabia Saudí para reconfortar a los hermanos saudíes ante la pérdida de su tan querido tirano. No colmado con aquella atención, que no pocas protestas desató entre sus súbditos más felones, hasta en 3 ocasiones intentasteis repetir el periplo, esta vez con intención de trapichear con armas por cientos o miles. Expedición que se consumó con éxito, para satisfacción suya y desesperación de no pocos, a principios de 2017. Finalmente, como no hay dos sin tres, recibisteis al heredero a la Corona saudí en nuestra grande y libre nación, retratándose ambos sonrientes y pajareros a principios de 2018. A carcajada unísona, para ser exactos.

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Felipe VI, acompañado el ex-canciller español Alfonso Dastis, es recibido por el príncipe Faisal bin Bandar durante una de sus recientes visitas a Arabia Saudí. (Foto: Ballesteros (EFE) / ATLAS)

Si sabido es que la máxima preocupación de una gran mayoría de sus súbditos, bien educados en los parabienes de la bandera, la nación y su persona, no excede de “Sálvame”, la “PlayStation”, el fútbol y “Netflix”, no lo es menos que algunos millones de antipatriotas y malvados de diverso pelaje gozan de intereses algo diferentes. Abrigan estos pecaminosos ciudadanos una torticera interpretación en la que se entiende que Su Excelentísima Santidad sois versado en las atroces ejecuciones que acontecen en Arabia Saudí por cientos al año (150 en 2017) y miles a la década. Ejecutados cuyos delitos oscilan entre la homosexualidad, el adulterio, el ateísmo o la tan terrible disidencia. Se cree, en todo caso, con la humildad y el no escaso margen de equivocación de los siervos, que quizá a tan Altísima Excelencia no le incomode en alguna forma tales ejecuciones, dado que bien pudiera ser que su regio estómago estuviera, por el bien de la Patria, todo sea dicho, acostumbrado e incluso agradecido de tales episodios. Alguno existe, extremista como pocos, que sostiene lo deleitoso que le resultaría de repetir en tierras no tan áridas como aquellas tales depuraciones si la coyuntura lo permitiera.

Porque a poco que se analice la Historia reciente nadie podrá negar que el antaño Rey, ese conocido como “El Campechano”, tan querido y adorado por la villanía, se postró a un sanguinario dictador mientras éste asesinaba, reprimía y estrangulaba a su pueblo. Todo ello por el único y expreso deseo de conseguir una Corona que le permitiera vivir al margen de la legalidad, como así fue, y cometer delitos, uno tras otro, en una vida que ya hubiera querido para sí el mismísimo Al Capone, y que le han reportado según los conocedores en la materia casi 2.000 millones de euros.

Se duda, igualmente, no con pocos argumentos, que su regia y excelentísima persona desconozca las atrocidades y salvajadas que sus hermanos sentimentales del Oriente Próximo están cometiendo en Yemen, donde suman más de 10.000 cadáveres, entre los que no resulta muy complejo contar niños y niñas, ancianos y ancianas. Gracias a la formación que sus pilotos recibieron en nuestra gloriosa España disponen sus hermanos de un gran tino en aquello de arrojar bombas, las cuales tan pronto caen en un cementerio atestado de personas devastando, amputando y segando a aquellos que lloran a sus muertos; como abaten un mercado en el que perecen por cientos los que allí pretendían hacerse con un bocado con el que llenar los vacíos estómagos, no en vano más de 17 millones de personas están en riesgo de hambruna en Yemen (tres de cada cuatro yemeníes); como impactan en un hospital en el que yacen en condiciones horribles y tortuosas miles de malheridos; o como derriban un colegio y lo rocían todo de mutilación, destrucción y muerte.

Dado que Su Ilustradísima Majestad, más entendida y diestra que su progenitor, legitimada por los designios de uno de los mayores asesinos del siglo pasado y la cópula de uno de los mayores adúlteros de las últimas décadas, pudiera no atisbar los reparos de algunos de sus súbditos, aquellos más desagradecidos con su persona y su linaje, en la desfachatez suya de asistir a la conmemoración de los atentados del 17 de Agosto, le quisiera recordar que son precisamente sus hermanos sentimentales los que han financiado económicamente la expansión de las ideas más radicales, tanto allá en el Oriente Próximo como acá en Europa, lo que no pocos atentados ha originado. Incluidos los que se dispone a convertir en acto laboral, cual plañidera.

Puede que esta certeza no le genere mayor fatiga que los bombardeos o las decapitaciones que comentábamos al principio de esta misiva o que tal vez saboree de todo ello por aquello de que tales acontecimientos podrían atestar sus bolsillos al igual que, según numerosas denuncias, se colmaban las múltiples y pesadas faltriqueras del amado padre suyo con las bombas y la muerte. Puede, porque ya casi nada parece imposible y algunos somos perversos por naturaleza, que brillase en su interior una cierta satisfacción cuando el pueblo catalán fue lacerado el pasado 17 de Agosto de 2017 por los mismos a los que financia por aquello de que las tragedias unen a las familias más encontradas. Y no conseguido este anhelo tan patriótico, muchos sospechan, no descabelladamente, que pudiera haber sentido una cierta satisfacción con el apaleo de ciudadanos acaecido el 1 de Octubre, tal y como lo haría el padre que espera que el cinturón resuelva lo que su ejemplaridad (o falta de ella) no fue capaz de inspirar, dado que ni una palabra amable tuvo para los apaleados. Los cuales tienen menos consideración en su persona que los asesinos, los corruptos y los criminales.

Nadie puede descartar que no sea conocedor del reciente bombardeo, acaecido el pasado 9 de Agosto de 2018, en el que sus amados saudíes tuvieron la ocurrencia de aniquilar 3 autobuses en los que viajaban niños que acudían a un campamento de verano, igual que nuestros hijos, con resultado de 29 niños asesinados y un mínimo de 30 menores heridos (para un total de 50 muertos y 77 heridos). No resulta muy difícil, pero sí muy hiriente, intentar evocar las escenas: niños y niñas cercenados, decapitados, segados, quemados, despellejados. Pequeños como los nuestros, esos a los que tanto amamos, esos a los que cualquier contrariedad nos conduciría a la desolación. Casi 60 familias destrozadas, casi 60 padres y madres entre los que jamás quisiera encontrarme.

Y lo hicieron, como gran cantidad de tropelías hasta ahora relatadas, incluido el terrorismo acaecido en Barcelona, que tan beneficioso resulta para la industria armamentística con la que tan piadosa relación mantiene, merced a la munición (casi 200 millones de euros en los últimos años), las armas (casi 800 millones de euros) y el blanqueo de imagen que tanto usted como su padre ofrecen, no desinteresadamente según diversas informaciones, a los criminales saudíes. Obras que, si algún día fueran juzgadas, constituirían crímenes tan repugnantes que despacharían sus regias posaderas a una prisión internacional.

Son todas estas razones, estimo, las que, por si su atareada agenda de venta de armas no le permitieron percatarse, unidas a otras no menos trascendentales, como haberse convertido España en un antro de corrupción y un parque nacional/refugio meridional de franquistas, fascistas y ultraconservadores de diferentes familias, géneros y especies los que generan no pocos fastidios en cuantiosos súbditos suyos.

Por todo lo aquí relatado, mi admirado y querido Señor, quisiera solicitarle muy humildemente que cese la venta de armas a criminales; elimine la inviolabilidad jurídica y permita que tanto su padre como usted y no pocos familiares suyos puedan ser juzgados como lo sería cualquier otro ciudadano que tales acciones ha perpetrado; abdique y someta a discusión y referéndum el destino, los anhelos y la organización territorial de sus hogaño vasallos; sancione, repudie y permita juzgar el franquismo (y a los franquistas); y ponga a disposición judicial la documentación e información con la que cuente sobre cualquier actividad delictiva en la que tanto usted como sus familiares pudieran haber conocido o perpetrado.

Por Luis Gonzalo Segura

Ex-Teniente del Ejército de Tierra de España, autor de “El libro negro del Ejército español”

Nazis y sionistas: ¿cuándo acabará el mayor tabú histórico de la posguerra?

Son cosas tan sabidas como calladas. Incluso los propios sionistas lo han reconocido desde hace muchos años, pero es algo que interesa mantener bajo la alfombra, todo un tabú que ya forma parte de la Historia, sobre todo de la Historia de la manipulación.

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Isaac (Yitzhak, יצחק) Shamir, de tendencias sionistas ultraderechistas, fue Primer Ministro de Israel entre 1986 y 1992.

En 1989, el diario “Jerusalem Post” admitió los vínculos de los sionistas con los nazis porque unos y otros perseguían el mismo objetivo: sacar a los judíos de Alemania para llevarlos (en realidad, deportarlos) a “su sitio” (Palestina).

El diario se refería a un caso concreto: los vínculos establecidos en 1941 entre el Tercer Reich y los terroristas sionistas de Stern Gang, comandados por Isaac Shamir.

En realidad, tales vínculos proceden de la llegada de los nazis a la cancillería alemana en 1933, pero pasaremos por alto este detalle – al menos de momento.

Cuando el “Jerusalem Post” destapó el asunto, la agencia “Reuters” lo reprodujo, calificándolo como “el fin de un tabú nacional”, creyendo que bastaba la divulgación “nacional” en Israel para que los vínculos entre nazis y sionistas fueran conocidos por todo el mundo. Si los israelíes, que estaban implicados de manera directa, los admitía, la Historia de la Segunda Guerra Mundial debería acabar con sus propios mitos.

Obviamente, no ha sido así. Seguimos leyendo toda clase de basura sobre la “Shoah”, el Holocausto (con mayúsculas) judío y demás, con el agravante de que es algo que no se puede poner en duda porque te acusan de “nazi”, de “negacionista” e incluso te meten en la cárcel porque está considerado como un delito.

En el caso concreto de Shamir, que fue Primer Ministro de Israel en la década de 1980, el asunto es harto evidente: además de compartir los mismos objetivos políticos, los nazis y los sionistas utilizaban los mismos métodos terroristas, por lo que no es de extrañar que llegaran a acuerdos entre ellos.

Hay otra conclusión obvia: a los sionistas les importaba un bledo que los nazis asesinaran masivamente a los judíos porque ellos nunca intentaron defenderles, sino defender la creación de un nuevo Estado en territorio palestino a su imagen y semejanza, es decir, terrorista – basado en la deportación y el exterminio de los árabes.

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Cartel de “se busca” de Yitzhak Shamir (izq.) por participación en actos terroristas. Ofrecían 500 shekel por su cabeza.

En 1941, cuando la “Solución Final” ya estaba en marcha en Alemania, Shamir buscaba la cooperación de los asesinos en la creación de lo que 7 años después se convirtió en el Estado de Israel.

Para ocultar sus propios planes, los sionistas divulgaron que en la Segunda Guerra Mundial quienes se aproximaron a los nazis no fueron ellos, sino los árabes.

Se trató de una disputa típica entre potencias imperialistas, donde la hegemonía regional correspondía entonces a los británicos. El plan de Shamir consistía en poner a su banda terrorista al servicio del Tercer Reich contra los británicos y les dio muestras de su eficacia: en 1944 el propio Shamir asesinó a Lord Moyne, virrey inglés en Oriente Medio.

Shamir no sólo era un sionista y un terrorista. No sólo trató de venderse a Hitler, sino también a Mussolini, porque era un fascista. El mundo ha tenido que soportar sin sonrojarse que alguien así estuviera hasta 1992 a la cabeza de un Estado moderno.

Tan moderno que tiene armas nucleares a su disposición. Ahora pensemos, por un momento, en un nazi-sionista como Shamir provisto de tales capacidades armamentísticas…

FUENTE: “Movimiento Político de Resistencia”

Los kurdos llegan a un acuerdo con el Gobierno de Siria

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Ilham Ehmed, co-presidenta del Consejo Democrático Sirio (CDS)

El pasado sábado 28 de julio, el Consejo Democrático Sirio (CDS) anunció que ha llegado a un acuerdo con el gobierno de Damasco para poner fin a 8 años de guerra en el país, según informa la edición en árabe de la cadena rusa “RT”.

El CDS es el ala política de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), integradas principalmente por kurdos. Apoyadas por EEUU, estas fuerzas controlan actualmente el 27% del territorio de Siria, principalmente en el norte y nordeste del país.

Una delegación del CDS se trasladó el pasado jueves a Damasco para formalizar el acuerdo con el Gobierno sirio, que consiste en formar comités que “trazarán una hoja de ruta hacia una Siria democrática y descentralizada”.

La delegación kurda visitó Damasco por primera vez después de que el presidente Bashar al-Assad declarara el pasado mes de Mayo que las FDS debían sentarse a la mesa de diálogo antes de que el Ejército Árabe Sirio se viera obligado a recurrir a la fuerza.

Los kurdos aceptaron la oferta cuando sus aliados de Washington rechazaron apoyarles en las ciudades de Manbij y Afrin, en el norte de Siria.

Las negociaciones del Gobierno sirio con las fuerzas kurdas plantean nuevos interrogantes para la política de los imperialistas en Siria, donde las tropas del Pentágono se han desplegado en gran medida en zonas controladas por los kurdos.

La presencia estadounidense al este del Éufrates, una región de importancia estratégica por su riqueza petrolífera, se está reforzando con el apoyo de Turquía.

Los EEUU han creado más de 10 bases militares en Siria para apoyar a los yihadistas en la guerra que mantienen desde 2011 contra el Gobierno de la República Árabe Siria.

FUENTE: “Movimiento Político de Resistencia”

Alemania y Siria

Las relaciones de Alemania con Siria, excelentes en tiempos del kaiser Guillermo II, son actualmente pésimas. Desde la Guerra Fría, la República Federal Alemana se convirtió en el trampolín de los Hermanos Musulmanes para derrocar a la República Árabe Siria. Desde 2012, el Ministerio de Exteriores alemán y el “think tank” federal SWP trabajan directamente para el Estado profundo (“Deep State”) estadounidense, a favor de la destrucción de Siria.

Históricamente, Alemania tenía excelentes relaciones con el Imperio Otomano. El kaiser Guillermo II, fascinado por el Islam, facilitó la realización de búsquedas arqueológicas, principalmente en Baalbek (Líbano) y participó en la construcción de las primeras líneas de ferrocarril, como la conexión ferroviaria entre Damasco y Medina. El Reich Alemán y el Imperio Otomano se enfrentaron juntos a los británicos cuando estos últimos organizaron la “Gran Revuelta Árabe” de 1915. Juntos perdieron la Primera Guerra Mundial y, por tanto, juntos se vieron excluidos de la región por los acuerdos Sykes-Picot-Sazonov.

Durante la Guerra Fría, la CIA “recicló” a oficiales nazis para utilizarlos en la lucha contra la URSS. Entre esos oficiales nazis se hallaba Gerhard von Mende, quien había recultado a musulmanes soviéticos para utilizarlos como colaboracionistas. En 1953, convertido en alto funcionario, Von Mende instaló en Munich a Said Ramadan, jefe de los Hermanos Musulmanes fuera de Egipto.

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Alois Brunner, ex-oficial de las SS y la Gestapo, recibió la misión de la CIA de impedir que el ex-presidente sirio Shukri al-Kuwatli se alineara con la URSS.

Durante aquel mismo período, la CIA envía a oficiales nazis – bajo diferentes coberturas – a casi todas las regiones del mundo para luchar contra las fuerzas políticas afines a los soviéticos. Por ejemplo, Otto Skorzeny – el oficial nazi al que el propio Hitler confió el rescate de Mussolini en julio de 1943 – fue enviado por la CIA a Egipto; Fazlollah Zahedi, militar iraní arrestado por los británicos durante la Segunda Guerra Mundial debido a su simpatía hacia la Alemania nazi, era enviado a su país de origen; mientras que Alois Brunner era enviado a Siria. Estos tres personajes organizan los servicios secretos de los países donde habían sido enviados, siguiendo el modelo de la Gestapo. Brunner fue expulsado de Siria en el año 2000 tras la llegada a la presidencia de Bashar al-Assad.

Durante el período que va desde la Revolución Iraní de 1979 hasta los atentados del 11 de septiembre de 2001, la República Federal Alemana se muestra prudente hacia los Hermanos Musulmanes. Sin embargo, a petición de la CIA y dado el hecho de que Siria había reconocido en su día a la República Democrática Alemana, la RFA acepta ofrecer asilo político a los golpistas que intentaron derrocar al entonces presidente sirio Hafez al-Assad. Entre esos elementos se hallaba el antiguo Guía Supremo de los Hermanos Musulmanes en Siria, Issam al-Attar, hermano de la actual vicepresidenta siria Najah al-Attar.

En la década de 1990 los Hermanos Musulmanes se reorganizan en Alemania con la ayuda de dos hombres de negocios: el sirio Ali Ghaleb Himmat y el egipcio Yussef Naada, a los que Washington acusará posteriormente de financiar a Osama bin Laden.

Cuando EEUU inicia la “guerra sin fin” en el llamado “Gran Medio Oriente” o “Medio Oriente ampliado”, la CIA empuja a Alemania – ya reunificada – a abrir un “diálogo con el mundo musulmán”. En Berlín, el Ministerio de Exteriores alemán se apoya para eso principalmente en Ibrahim al-Zayat, nuevo jefe local de los Hermanos Musulmanes, y en un expewrto llamado Volker Perthes. Este último se convertirá en director del “think tank” de Alemania: la Fundación para la Ciencia y la Política (SWP, por sus siglas en alemán).

En 2005, Alemania participa en el asesinato de Rafik Hariri proporcionando el arma que sería utilizada para cometer el crimen – por supuesto, no se trata de un explosivo clásico, a pesar de lo que afirma la propaganda del “Tribunal Especial”. Después de aportar el arma del crimen, Alemania pone el jefe de la Misión Investigadora de la ONU, el ex-fiscal Detlev Mehlis, y también su segundo, el ex-policía Gerhard Lehmann, un comisario implicado en el escándalo de las cárceles secretas de la CIA.

En 2008, mientras la CIA prepara la supuesta “guerra civil” en Siria, la OTAN invita a Volker Perthes a participar en la reunión anual del llamado “Club Bilderberg”. Perthes participa en el encuentro acompañado de Basma Kodmani, una siria que trabaja para la CIA. Juntos explican a los demás participantes todas las ventajas que Occidente puede obtener derrocando a la República Árabe Siria y poniendo en el poder a los Hermanos Musulmanes.

En 2011, habiendo adoptado el doble discurso de los Hermanos Musulmanes, Volker Perthes escribe en “The New York Times” una tribuna donde trata de ridiculizar al presidente Bashar al-Assad, quien denuncia un “complot” contra Siria. En octubre del mismo año, Perthes participa en una reunión de los empresarios turcos. En esa reunión, organizada por la agencia estadounidense de inteligencia privada “Stratfor”, Perthes comunica a sus interlocutores la importancia de los recursos petrolíferos y de gas que tendrán la posibilidad de expoliar en Siria.

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Clemens von Goezte (director del Departamento III del Ministerio de Exteriores alemán) y Anwar Mohammad Gargash (ministro de Exteriores de los EAU), durante la reunión del Grupo de Trabajo encargado de “repartirse” la economía siria, celebrada en Abu Dhabi.

Ampliando ese trabajo, Alemania organizó en Abu Dhabi – capital de los Emiratos Árabes Unidos – una reunión de los “Amigos de Siria”, bajo la presidencia de Clemens von Goetze. Este diplomático alemán repartió entre los participantes varias concesiones para la explotación de los recursos de Siria, que quedarían a disposición de los vencedores cuando la OTAN derrocara al Gobierno sirio.

A mediados de 2012, el Departamento de Defensa de EEUU encarga a Volker Perthes la preparación de las medidas que habría que tomar en Siria después de haber derrocado a Bashar al-Assad, es decir, la formación del gobierno que los agresores impondrían al pueblo sirio. Perthes organiza, en el Ministerio de Exteriores alemán, una serie de reuniones con la participación de 45 personalidades sirias, como la ya mencionada Basma Kodmani y Radwan Ziadeh, miembro de los Hermanos Musulmanes llegado especialmente desde Washington. En definitiva, Perthes acaba convirtiéndose en uno de los consejeros del norteamericano Jeffrey Feltman, número 2 de la jerarquía de la ONU. De esa manera, Perthes participa en todas las negociaciones de Ginebra sobre Siria.

Las posiciones del Ministerio de Exteriores de Alemania son repetidas, palabra por palabra, por el “Servicio Europeo para la Acción Exterior” – creado por Federica Mogherini, jefa de la diplomacia europea. Ese servicio de la Unión Europea, bajo la dirección de un alto funcionario francés, se dedica a redactar notas confidenciales sobre Siria para los jefes de Estado y jefes de Gobierno de los países miembros de la UE.

En 2015 la canciller alemana Angela Merkel y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan – convertido este último en protector mundial de los Hermanos Musulmanes – organizan el movimiento de más de 1.000.000 de personas hacia Alemania, a petición de la patronal de la industria alemana. Muchos de esos migrantes son sirios que Turquía ya no quiere mantener en su territorio pero cuyo regreso a Siria se quiere evitar desde Berlín.

La canciller Angela Merkel viaja esta semana a Líbano y Jordania para abordar el tema de Siria.

Por Thierry Meyssan

Hezbolá denuncia las presiones de EEUU, Israel y Arabia Saudí contra Marruecos

Hezbolá rechazó el pasado martes las alegaciones del Gobierno de Marruecos, que acusó al partido libanés de armar y entrenar a los combatientes del Frente Polisario en el país del norte de África.

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Combatientes del Frente Polisario marchan durante ejercicios de entrenamiento.

En un comunicado emitido por la Oficina de Relaciones con los Medios de la formación, Hezbolá negó categóricamente las acusaciones.

“Es lamentable que Marruecos recurra, bajo presión de EEUU, Israel y Arabia Saudí, a acusaciones falsas”, dijo el comunicado.

“El Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí podría haber encontrado un pretexto más convincente para cortar sus vínculos diplomáticos con Irán en lugar de fabricar excusas sin fundamento”, continúa el comunicado.

Nasser Bourita, Ministro de Asuntos Exteriores marroquí, acusó a Irán y Hezbolá de entrenar y armar a los combatientes del Frente Polisario, organización que lucha por la independencia del Sahara Occidental desde 1975.

El canciller alauita también anunció que Marruecos cortaría las relaciones diplomáticas con Irán, además de cerrar su embajada en Teherán y expulsar al embajador iraní en Rabat.

FUENTE: Departamento de Medios de Hezbolá