Liberado tras 3 años el preso político polaco Mateusz Piskorski

El periodista y dirigente político Mateusz Piskorski ha sido liberado en Polonia, después de 3 años de prisión preventiva.

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El periodista y represaliado polaco Mateusz Piskorski.

La Justicia polaca persiste en acusar a este ex-diputado y presidente del partido “Zmiana” (Cambio) de espionaje a favor de Rusia y China. La fianza prevista inicialmente, ascendente a unos 500.000 dólares, fue reducida a 200.000 zloty – unos 50.000 euros, suma reunida entre sus familiares y amistades.

Mateusz Piskorski no podrá salir de Polonia y tendrá que presentarse 3 veces por semana en una comisaría próxima a su lugar de residencia.

Las únicas “pruebas” presentadas por la justicia polaca contra Mateusz Piskorski fueron:

  • su participación, en el extranjero, en varias reuniones públicas en las que también participaron personalidades rusas.
  • la redacción de un trabajo de experto sobre las consecuencias de las elecciones legislativas polacas en las relaciones entre China y Polonia.

Considerando que tales “pruebas” no demuestran que se haya cometido un delito de espionaje, sino que están vinculadas a la libertad de expresión, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre las Detenciones Arbitrarias señaló el 20 de abril de 2018 que Polonia violó 8 artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y otros 8 artículos del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así que solicitó al Gobierno polaco la liberación inmediata de Mateusz Piskorski (Referencia ONU: A/HRC/WGAD/2018/18).

Mateusz Piskorski es un político y periodista polaco, ex-director de un canal de televisión y hombre profundamente comprometido en la lucha por la independencia de su país. Justo antes de ser arrestado, en la víspera de una reunión del Consejo del Atlántico Norte en Varsovia, había publicado en Polonia un artículo sobre la campaña de propaganda de la OTAN tendiente a ocultar el papel de la Unión Soviética en la victoria contra el nazismo. Aquel artículo fue publicado en sitios web como “Red Voltaire”.

Mateusz Piskorski estuvo entre los participantes de la conferencia “Axis for Peace”, organizada en Bruselas por el periodista franco-sirio Thierry Meyssan en 2005. Ambos periodistas recorrieron el mundo juntos, denunciando la campaña de la OTAN que busca presentar a Rusia como enemiga de Occidente.

Durante los 2 años anteriores a su detención arbitraria, Mateusz Piskorski fue objeto de una intensa campaña de la prensa anglosajona, que lo presentaba como “el agente de los dictadores”. Las alegaciones proferidas contra él en aquella campaña fueron retomadas después por varios ministros polacos en el poder, quienes se refirieron abiertamente a la lucha de Piskorski contra la OTAN como una “violación de la seguridad del Estado”.

Mateusz Piskorski fue considerado como un preso político de la OTAN. Al salir de la cárcel, Piskorski recitó el poema del pastor alemán Martin Niemöller:

“Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio, porque yo no era comunista.

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no dije nada, porque yo no era sindicalista.

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté, porque yo no era judío.

Cuando vinieron a buscarme,
ya no quedaba nadie que pudiera protestar.”

 

FUENTE: Red “Voltaire”

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El “bando de los yanquis” dentro de las instituciones de la Unión Europea

El Parlamento Europeo acaba de adoptar una resolución que insta a la Unión Europea (UE) a cesar de considerar a Rusia como un socio estratégico y verla como un “enemigo de la Humanidad”. Al mismo tiempo, la Comisión Europea advierte sobre la existencia de una “amenaza china”. Todo sucede como si EEUU utilizara a la UE como un peón de la estrategia supremacista estadounidense.

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Desde la independencia de Letonia, Sandra Kalniete (ex-Ministra de Exteriores de ese país y ex-Comisaria Europea de Agricultura) comenzó a actuar contra la Unión Soviética. Kalniete está entre los autores de la “Declaración de Praga” (2008) contra los “crímenes del comunismo”. A través del “Reconciliation of European Histories Group”, Sandra Kalniete asimila el nazismo al comunismo y actualmente sigue trabajando contra Rusia.

“Rusia no puede seguir siendo considerada como un socio estratégico y la Unión Europea debe estar dispuesta a imponerle sanciones si sigue violando el derecho internacional”. Eso estipula la resolución adoptada por el Parlamento Europeo el 12 de marzo de 2019, con 402 votos a favor, 163 en contra y 89 abstenciones. Presentado por la eurodiputada letona Sandra Kalniete, ese texto niega ante todo la legitimidad de las elecciones presidenciales en Rusia, calificándolas de “no democráticas” y presentando así al presidente Putin como un usurpador.

Ese texto acusa a Rusia no sólo de “violación de la integridad territorial de Ucrania y Georgia”, sino también denuncia la “intervención en Siria y la interferencia en países como Libia” y, en Europa, la acusa de “interferencia tendente a influir en las elecciones y a alimentar las tensiones”. Además, acusa a Rusia de “violación de los acuerdos de control de armamentos”, atribuyéndole la responsabilidad de haber enterrado el Tratado INF. Y también habla de “importantes violaciones de los derechos humanos en Rusia, incluyendo torturas y ejecuciones extrajudiciales” y de “asesinatos perpetrados por agentes de la Inteligencia rusa mediante el uso de armas químicas en suelo europeo”.

Después de esas acusaciones y otras más, el Parlamento Europeo declara que Nord Stream 2 – el gasoducto que duplicará el aprovisionamiento de gas ruso a Alemania – “incrementa la dependencia europea del abastecimiento con gas ruso, amenaza al mercado interno europeo y sus intereses estratégicos […] y, por consiguiente, hay que ponerle fin”.

La resolución del Parlamento Europeo repite fielmente no sólo el contenido sino incluso los términos mismos de las acusaciones que EEUU y la OTAN lanzan contra Rusia. Lo más importante es que repite fielmente que hay que bloquear el Nord Stream 2, lo cual constituye un objetivo de la Casa Blanca tendente a reducir el aprovisionamiento energético ruso a los países de la UE para sustituirlos con la venta de hidrocarburos estadounidenses, o en todo caso vendidos por compañías petroleras de EEUU.

En ese mismo marco entra la advertencia que la Comisión Europea dirigió a sus países miembros que – como Italia – tienen intenciones de integrarse a la iniciativa china conocida como la Nueva Ruta de la Seda. La CE les recuerda que China, aunque es un socio, es también un competidor en el plano económico y, más importante aún, “un rival sistémico que promueve modelos alternativos de gobernanza” – en otras palabras, modelos diferentes a la forma de gobernanza que hasta ahora dominaban las potencias occidentales.

La Comisión Europea advierte que ante todo hay que “salvaguardar las infraestructuras digitales críticas ante amenazas potencialmente serias contra la seguridad”, amenazas que supuestamente se derivan de las redes 5G proporcionadas por empresas chinas como “Huawei”, prohibida por EEUU. Otra vez la CE se hace eco de la advertencia de EEUU a sus aliados. El Comandante Supremo de la OTAN en Europa, el general estadounidense Curtis Scaparrotti, ha advertido que las redes sociales ultrarrápidas de quinta generación están llamadas a desempeñar un papel cada vez más importante en las capacidades bélicas de la OTAN y que, debido a ello, no se admiten “ligerezas” de parte de los miembros de ese bloque militar.

Todo lo anterior confirma la presión que ejerce el “bando de los yanquis”, poderoso grupo transversal que orienta las políticas de la Unión Europea en función de los lineamientos estratégicos de EEUU y la OTAN.

Al imponer la idea de que Rusia y China son potencias amenazantes, las instituciones de la Unión Europea preparan a la opinión pública para que ésta acepte lo que EEUU está preparando, supuestamente para “defender” Europa. Según declaró a “CNN” un portavoz del Pentágono, los EEUU se preparan para iniciar ensayos con misiles balísticos terrestres hasta hace poco prohibidos por el Tratado INF que acaban de enterrar. O sea, se trata de nuevos “euromisiles” que volverán a convertir Europa en base nuclear estadounidense, y también en blanco de una hipotética guerra nuclear.

Por Manlio Dinucci

Ni Catalunya es Eslovenia, ni España la desaparecida Yugoslavia

“Vía eslovena”. Este término no ha parado de ser nombrado por los diferentes actores en el conflicto político que enfrenta al Estado Español postfranquista con el movimiento nacional catalán independentista. Sin embargo, salvo determinados analistas, esos diferentes actores políticos poco nos han explicado sobre qué querían decir. Por el lado del movimiento independentista catalán se aludía vagamente al proceso esloveno en el sentido de copiar la táctica de la congelación de los resultados del referéndum y proclamar la independencia posteriormente, cuando el momento fuera propicio; del lado nacionalista español, las reacciones rozaron lo brutal y lo grotesco, haciendo alusión a un “etnicista” Quim Torra, sediento de sangre y apelando a la denominada “Guerra de los Diez Días” que enfrentó a las milicias eslovenas y al Ejército Popular Yugoslavo (JNA, Jugoslovenska Narodna Armija; por sus siglas en serbocroata). También, del lado catalán, se hicieron alusiones desafortunadas y cargadas de serbofobia sobre una posible “vía serbia”, refiriéndose a la represión desatada por el Gobierno español en Catalunya, y que demuestran la asimilación de esquemas y visiones difundidas por los grandes medios de comunicación occidentales sobre los diferentes conflictos que sacudieron a la antigua Yugoslavia, especialmente en la adjudicación de roles y papeles, como si de un guion de Hollywood se tratase.

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Eslovenia también realizó un referéndum para obtener su independencia.

Aunque el proceso de independencia de Eslovenia no revistió ni la complejidad ni la gravedad que sí caracterizó a los sucesivos conflictos de Croacia, Bosnia y Kosovo – este último con una secuela en 2001 protagonizada por nacionalistas albaneses del UÇK en Macedonia – lo cierto es que las peculiaridades del proceso que llevó a la independencia de Eslovenia en poco se pueden asimilar a lo que ha ocurrido, está ocurriendo y presumiblemente podrá ocurrir en Catalunya. Asimismo, asimilar España, el Estado Español, a la antigua Yugoslavia, o como se llegó a hacer, a Rajoy con el presidente serbio Slobodan Milošević es incurrir en simplificaciones que, dicho popularmente, mean fuera de tiesto. En el colmo de esa confusión, por supuesto interesada, el propio Quim Torra también ha sido comparado por el historiador Benoït Pellistrandi con Milošević, sin lugar a dudas el rol ideal de maldad nacionalista y etnicista balcánica.

Como hemos dicho, la complejidad y, sobre todo, peculiaridad del proceso de independencia esloveno nos puede hacer pasar por alto algunos elementos a la hora de compararlo con la lucha de liberación catalana. Sin embargo, a riesgo de poder incurrir en algún olvido determinante, procedemos a un necesario análisis.

El referéndum de autodeterminación esloveno

El 23 de diciembre de 1990 las autoridades de la República (ex)Socialista de Eslovenia convocaron un referéndum de autodeterminación en el que la participación fue del 93’3% y los votos favorables a la independencia alcanzaron el 94’8%, lo que equivalía al 88’5% del censo. Aquí tenemos la primera gran diferencia: a pesar del desacuerdo del Gobierno Federal yugoslavo y de considerar el referéndum como ilegal, los eslovenos pudieron votar en paz y sin violencia. Sin embargo, el 1 de octubre de 2017 podemos recordar a urnas y a gente votando, sí, pero también violencia y brutales cargas policiales que impidieron ejercer el derecho al voto. Es curioso como desde Eslovenia se encargan de recordar que su caso es diferente al catalán porque ellos – los eslovenos – hicieron frente a un Estado – el yugoslavo – “no democrático”, pero como hemos dicho antes, la supuestamente “no democrática” Yugoslavia permitió el voto, el supuestamente “democrático” Estado Español no. Fundamental y a tener en cuenta: la República Federativa Socialista de Yugoslavia (RFSY) reconoció en todas sus Constituciones el derecho de autodeterminación, si bien siempre estuvo latente la polémica sobre el sujeto de derecho, es decir, si este derecho correspondía a las diferentes repúblicas o a los llamados “pueblos constituyentes”, por ejemplo, serbios en Croacia o Bosnia, croatas en Bosnia, albaneses en Kosovo, húngaros en la Voivodina, etc.

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Cargas policiales durante la celebración del referéndum del 1 de octubre de 2017 en Catalunya.

La preparación de un Estado independiente

Carles Puigdemont y el Govern catalán de entonces, siguiendo el precedente esloveno, decidieron congelar la proclamación de independencia, pero mientras el Gobierno esloveno diseñó minuciosamente la arquitectura y el diseño de un Estado independiente preparando un cuerpo legislativo que permitiera el funcionamiento del futuro Estado independiente, el Parlament de Catalunya no pudo desarrollar las leyes de desconexión porque la represión cayó fulminante sobre las instituciones catalanas, con su punto álgido en la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española de 1978, la detención del Govern y de parlamentarios catalanes, el exilio por otro lado de parte de éstos, así como de otros políticos independentistas.

Volviendo al caso esloveno, la congelación de la proclamación de independencia sirvió para la preparación del futuro Ejército esloveno, que se enfrentaría al Ejército Popular Yugoslavo en la Guerra de los Diez Días. Las diferentes repúblicas yugoslavas poseían sus propias milicias popular, las llamadas Defensas Territoriales (TO, Territorijalna Odbrana; en serbocroata), inspiradas en la experiencia partisana comunista durante la Segunda Guerra Mundial, y que fueron concebidas como un pilar fundamental de la defensa de la Yugoslavia socialista frente a un posible enemigo exterior. A finales de la década de 1980 y principios de la de 1990, con las tensiones nacionalistas a flor de piel en Kosovo, Eslovenia y Croacia, el JNA introdujo una nueva doctrina de defensa que contemplaba la centralización y el desarme de las TO. El esfuerzo del Gobierno esloveno se dedicó a dejar sin validez práctica la decisión del JNA y a la adquisición de armas en el extranjero.

Como anécdota significativa, el experto analista en las sucesivas Guerras Yugoslavas, Francisco Veiga, en su libro “La fábrica de las fronteras. Guerras de secesión yugoslavas 1991-2001”, cuenta cómo en una reunión entre los gobiernos de Eslovenia y Croacia para coordinar sus respectivos planes de independencia, el presidente croata Franjo Tudjman quedó en ridículo cuando los eslovenos expusieron con precisión sus planes, a lo que Tudjman respondió que también ellos tenían ya diseñada la independencia con todo lujo de detalles, siendo desmentido por miembros de su propia delegación. Mientras los eslovenos no dejaron nada a la improvisación, los croatas se dejaron llevar por aspectos meramente simbólicos y por resucitar la parafernalia nazi-fascista “Ustaše” de la Segunda Guerra Mundial.

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Franjo Tudjman, dirigente croata que en la década de 1990 lideró la llamada Unión Democrática Croata (HDZ, por sus siglas en croata) y presidió el país.

La Guerra de los Diez Días

Y llegó el 25 de junio de 1991. El Gobierno esloveno proclamó la independencia un día antes de lo establecido en sus propias leyes de desconexión. En realidad, como conflicto armado, no duró 10 días. Volviendo a Francisco Veiga, esta vez con su libro “Slobo. Una biografía no autorizada de Milošević”, se trató de “tres días de enfrentamiento intenso, dos días de tregua, dos días de lucha y tres más de cese al fuego”. Como veremos más adelante, Eslovenia se enfrentó a un Ejército Popular Yugoslavo y a una propia Federación en proceso de descomposición; aunque existía el consenso en hacer frente a la proclamación de independencia eslovena por parte de las diferentes instituciones federales, especialmente el Ejército – no así por parte de las instituciones serbias – el caso es que había discrepancias importantes en el cómo, empezando por la propia cúpula militar yugoslava, donde existían desde sectores contrarios a una intervención militar hasta aquellos proclives a un golpe de Estado, pasando por quienes estaban a favor de una intervención militar mínima, como así ocurrió.

El JNA sufrió un mayor número de bajas frente a unas milicias eslovenas con un armamento más moderno, más ágiles y, sobre todo, más motivadas. A la vez, las autoridades eslovenas supieron vender, gracias a los medios de comunicación occidentales, la imagen de un “Ejército invasor yugoslavo que quería destruir la joven democracia eslovena”; que nadie olvide el contexto de principios de la década de 1990.

Al respecto, hay que tener en cuenta que el JNA todavía se sentía heredero de Josip Broz “Tito”, del socialismo autogestionario, de aquellos partisanos comunistas que hicieron frente a los nazis durante la Segunda Guerra Mundial; para muchos cuadros militares del JNA era inconcebible actuar contra el pueblo esloveno, contra un pueblo yugoslavo, sin olvidar que en el propio JNA había también eslovenos. En definitiva, se tenía la sensación de que la función del JNA no era la de enfrentarse a un pueblo hermano sino defenderse de un enemigo exterior.

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De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Tanques del Ejército Popular Yugoslavo (JNA) entrando en Eslovenia; Paso fronterizo destruido por los combates; la Fuerza de Defensa Territorial eslovena y el Ejército Popular Yugoslavo atacándose mutuamente desde diferentes ángulos; tropas del JNA capturadas por milicias eslovenas y expulsión vía marítima de toda la representación federal yugoslava – fuerzas armadas, gobierno local, partidarios de la federación – de la nueva República de Eslovenia (imagen y pie: Wikipedia)

Negociación

Frente a la serbofobia de sectores del independentismo catalán con su apelación a la llamada “vía serbia” supuestamente represiva, lo cierto es que dirigentes serbios y eslovenos negociaron la independencia. Milošević y los dirigentes serbios eran ya conscientes de que Yugoslavia se descomponía, es más, también fue responsabilidad de esos dirigentes serbios. Milošević incluido, la descomposición yugoslava, apelando también a un nacionalismo serbio y a un victimismo sobre el maltrato histórico que el pueblo serbio habría recibido de Tito. ¿Se imaginan – ya que se llegó a comparar a Rajoy con Milošević – al expresidente español negociando con Puigdemont la independencia catalana? ¿O a Pedro Sánchez haciendo lo propio con Torra?

El por entonces presidente federal yugoslavo, el croata Ante Marković, negoció la paz con los dirigentes eslovenos bajo la mediación de la entonces Comunidad Europea, dando lugar a los Acuerdos de Brioni, que suponían el reconocimiento de la independencia de Eslovenia. No busquen a ningún Ante Marković en el Estado Español, es inútil.

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Ante Marković, último primer ministro de la República Federal Socialista de Yugoslavia.

La naturaleza del movimiento independentista esloveno

El movimiento independentista esloveno era amplio y comprendía tanto al grueso de la dirigencia de la Liga de los Comunistas de Eslovenia, con su dirigente Milan Kučan a la cabeza, como a diferentes movimientos sociales y “contraculturales” que fueron surgiendo a finales de la década de 1970 y principios de la siguiente. Era un movimiento que identificaba la lucha por una democracia – por supuesto, una democracia capitalista y occidental – con la lucha por la independencia nacional. Abandonar Yugoslavia, con toda su mitología guerrillera antifascista y comunista, dejar atrás los Balcanes y abrazar a una Europa y a un Occidente capitalista, fue una obsesión para los dirigentes independentistas eslovenos; obsesión que ocultaba la necesidad de la burocracia de la Liga Comunista, así como de los gerentes de las grandes empresas, es decir, la élite política y económica, de abandonar una Yugoslavia endeudada hasta las cejas con el FMI, y sin futuro; en definitiva, deshacerse de aquellas repúblicas y regiones autónomas atrasadas económicamente y que, desde la perspectiva eslovena, se contemplaban como un lastre para una Eslovenia próspera y que, sin duda, sería más próspera aún dentro de la por entonces Comunidad Europea (hoy Unión Europea) y de la OTAN.

Por supuesto, en el movimiento independentista catalán existen importantes sectores pro-atlantistas y deseosos de que una Catalunya independiente forme parte de la UE; también sectores que están firmemente convencidos de que Catalunya se ha de deshacer de esos territorios empobrecidos del Estado Español, como Andalucía, y que suponen un lastre económico. Sin embargo, esos sectores conviven con otros que tienen una concepción muy diferente de la independencia y la soberanía nacional, que contemplan la soberanía como un instrumento político para la transformación social radical, sectores anti-imperialistas que son conscientes de que una Catalunya verdaderamente libre y soberana estará fuera de la OTAN y la Unión Europea, estableciendo unas relaciones internacionales fuera de los criterios del imperialismo. Sectores que no contemplan al resto de pueblos del Estado Español, especialmente los más empobrecidos, como un lastre; sino como pueblos hermanos del pueblo catalán.

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Frente a un sector pro-OTAN y pro-UE, los conocidos como Comités de Defensa de la República (CDR) conforman una amplia masa social del independentismo catalán, de carácter antifascista, obrero y popular.

Volviendo al caso esloveno, aunque el independentismo esloveno tuvo ese aura de europeísmo excluyente, que intentaba forzar la cercanía de la cultura eslovena con la alemana, o que coqueteaba con la simbología nazi frente al antifascismo yugoslavista, no llegó en todo caso a los extremos y al descaro del racismo y del odio étnico del movimiento croata. A pesar de todo ello, se dio un caso significativo, el de “los borrados”: cuando Eslovenia se independizó, unas 200.000 personas de otras repúblicas vivían en su territorio; el 26 de junio de 1991 recibieron un ultimátum de 6 meses para registrarse legalmente en el sistema de la República de Eslovenia. Unos 170.000 regularizaron su situación, 12.000 se fueron y los 18.000 que no se presentaron fueron borrados sin previo aviso. Muchos descubrieron “su inexistencia” al ir a renovar un carnet de conducir o de identidad. El caso de “los borrados” fue un claro intento de crear un Estado étnicamente puro, como llegó a denunciar incluso Amnistía Internacional. No fue hasta 2010, pasados 19 años desde la independencia y 6 desde la entrada de Eslovenia en la UE, que la Asamblea Nacional eslovena pidió disculpas y se promulgó una ley para reparar el daño causado.

Los apoyos internacionales

Nadie, ningún Estado soberano ha reconocido a la República Catalana desde su proclamación, ni existe el más mínimo interés en hacerlo. Desde luego, no ocurrió lo mismo con Eslovenia. El apoyo internacional a la independencia eslovena se materializó de diferentes maneras, pero habría – de entrada – que destacar una: el apoyo al rearme de Eslovenia, destacando países como Austria, Israel, Alemania, Hungría, Bulgaria, Reino Unido, Francia e Italia.

Esta cuestión, debido a su extensión y complejidad, ha de ser sintetizada, pero a nadie se le escapa que existía un interés por parte de determinados Estados imperialistas a favor de la independencia, no solamente eslovena, sino de la desmembración de Yugoslavia. Aunque sea de forma superficial, existían no dos visiones enfrentadas y encontradas, como frecuentemente se ha expuesto, pero sí diferencias entre los EEUU, de un lado, y Europa – fundamentalmente Alemania, por otro. Los EEUU en principio, en aquellos años, no prestaron mucho interés a la cuestión yugoslava o si lo hacían era por si podía afectar al proceso de voladura de la URSS. Además, fueron los años de las tensiones con el Irak de Saddam Hussein y la Primera Guerra del Golfo. Los EEUU dieron su respaldo al mantenimiento de Yugoslavia y a las reformas liberalizadoras de Ante Marković, pero sin mucho entusiasmo. Frente a la postura norteamericana, muchos Estados europeos dieron su respaldo diplomático a la integridad de Yugoslavia, pero por otro lado, sus servicios secretos buscaban la desintegración, dando un apoyo “de facto” a la independencia eslovena. Alemania no se anduvo ni con hipocresías ni con paños calientes, desde el primer momento alentó y apoyó la independencia de Eslovenia. El objetivo estaba claro: la recolonización de los Balcanes.

La cuestión, a pesar de su complejidad, puede ser reducida a algo tan sencillo como el juego de intereses de los imperialistas: si se propone un proyecto político que se pueda asumir e instrumentalizar, el reconocimiento político de cualquier nación sin Estado está garantizado.

Una Yugoslavia “zombie”

Por mucho que podamos hablar de la crisis del régimen postfranquista de 1978, eso no quiere decir que el Estado Español esté en fase terminal. Para 1989 y 1990, Yugoslavia era ya un muerto viviente. Los intentos liberalizadores y centralistas de Marković, apoyados por los EEUU aunque de forma poco entusiasta, no dieron sus frutos y chocó con los intereses de las diferentes repúblicas, también de Serbia y Milošević, no se olvide.

Pero es que Yugoslavia no es España

La Yugoslavia de la que Eslovenia se quería separar nació fruto de una guerra de liberación nacional antifascista de los diferentes pueblos yugoslavos, nada que ver con una España monárquica nacida de una dictadura militar fascista, que fue apoyada por los Estados imperialistas, tanto por las potencias del Eje como por las hipócritas democracias. La RFS de Yugoslavia nació de la lucha de un Partido Comunista que, si bien en sus inicios no creyó en el proyecto yugoslavo, al que se tachaba de “pro-serbio” y de ser un invento de las potencias vencedoras de la Primera Guerra Mundial – la Yugoslavia de Versalles; a partir de la década de 1930 cambió su posición, de la mano de Tito, de estar a favor de la independencia de los diferentes pueblos yugoslavos a crear una federación de éstos. La RFSY concedió derechos políticos y culturales no ya imposibles en la España franquista, sino también en la propia España contemporánea, entre ellos, el derecho de autodeterminación. En definitiva, España ha sido y es un proyecto de clase de las oligarquías, el yugoslavo lo fue de la clase obrera y de los sectores populares, un proyecto no exento de errores, como la implementación de un socialismo autogestionario, que a pesar de aciertos importantes, fue errático y terminó endeudando a Yugoslavia con el FMI a unos niveles insoportables; o el personalismo omnipresente de Tito. De hecho, su carisma – el héroe de la liberación de los pueblos yugoslavos y de su independencia – y su personalidad jugó mucho en el mantenimiento de Yugoslavia. Su fallecimiento en 1980 fue el pistoletazo de salida de las diferentes tensiones étnicas y nacionales.

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El presidente yugoslavo Josip Broz “Tito”, dirigiéndose a colocar una ofrenda floral en el Mausoleo de Lenin durante una visita a la URSS.

Por último, nos gustaría hacer dos consideraciones finales. La primera es la asociación automática de reivindicaciones nacionales como si éstas siempre y en todo caso se puedan asociar. Lo acabamos de ver: los casos esloveno y catalán poco o nada tienen que ver, sin embargo, hay quienes se empeñan en eliminar el análisis concreto de la situación concreta y sustituirlo bien por pura ingenuidad y por la asunción acrítica del relato de los medios de comunicación, o bien, por otro tipo de intereses.

La segunda, relacionada con la primera, es si realmente la reivindicación independentista tiene el mismo sentido independientemente de las circunstancias, es decir, podemos convenir que dadas las circunstancias la única manera que el pueblo catalán tiene de ser soberano es reivindicando un Estado independiente, pero, ¿es eso válido siempre? Vayamos otra vez a Eslovenia o al conjunto de Estados nacidos de la desmembración de Yugoslavia, ¿son ahora más soberanos o lo eran más cuando formaban parte de la Federación? El formalismo de constituir un Estado independiente no siempre asegura un poder soberano real. Por otro lado, el ansiado sueño esloveno de la prosperidad europea no ha sido tal, a pesar de que Eslovenia ha sido la única exrepública yugoslava en mejorar su situación – el resto de repúblicas se han empobrecido – ha sido a costa de una absorción “de facto” de su economía por parte de Alemania.

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Las comparaciones con el caso esloveno obvian el análisis concreto de la situación concreta.

La “yugonostalgia”, es decir, el sentimiento de nostalgia por la desaparecida Yugoslavia, ha crecido sensiblemente en todas las repúblicas, incluida Eslovenia, donde ese sentimiento de nostalgia es del 45%.

El movimiento nacional catalán habrá de seguir su camino, ajeno a vías muertas, si de verdad quiere ser libre, soberano e independiente.

Por Antonio Torres

Gibraltar desde el nacionalismo andaluz de izquierda: mirando el conflicto con otros ojos (II)

La Segunda Restauración Borbónica (1975) quiso superar anteriores errores con la ansiedad atlantista de una utilización conjunta de la base militar y con el horizonte de la integración europea de otro lado. La OTAN, por cierto, o bien mira para otro lado o bien guarda un cómplice silencio en el conflicto existente entre dos de sus socios, a sabiendas de que con uno u otro su militarismo siempre estará omnipresente.

De otra parte, hoy por hoy, la cuestión gibraltareña no debe convertirse en una mera guerra de banderas de unos mutuos intereses estatales capaces de utilizarse en uno u otro beneficio desde los respectivos gobiernos en liza. Como tampoco podrían imaginar aquellos andalucistas históricos que, cien años después y con un autogobierno con instituciones propias, toda una Junta de Andalucía abiertamente competente en materia de aguas pesqueras y medio ambiente, se haya inhibido de todo lo que afecta al tema en cuestión.

A los nacionalistas andaluces que miramos la realidad con otra sensibilidad y deseamos aportar soluciones desde la izquierda, nos deben motivar otros discursos e ideales diferentes a los que, demagógicamente, conducen al nacionalismo español y a la vana exaltación de sus valores. No estamos dispuestos a sumarnos a campañas orquestadas más propias de otros siglos, ni a sumarnos sin más a unas reivindicaciones que no cuestionan el uso más allá de su mera propiedad. Mucho menos a convertir el desencuentro en una mera exhibición mutua de armamento bélico.

Por ello, se hace necesario destacar las siguientes cuestiones entre otras más localizadas en el pasado:

El oscurantismo existente alrededor del tema gibraltareño provoca la reiterada utilización de tópicos recurrentes sobre el asunto y una peligrosa escalada de argumentaciones extremas, sin más análisis que la posesión o no del espacio. Es cierto que las ciudades de Ceuta y Melilla son posesiones españolas desde dos siglos antes, pero eso no resta a que, con objetividad, gran parte de las argumentaciones reivindicativas también pudieran ser aplicadas a dichos puertos norteafricanos.

En paralelo, la desinformación perseguida tras el tema, no sólo oculta manifiestos y profundos casos de corrupción que han afectado a gobiernos españoles como el de Rajoy, sino que interesa al Estado Español por cuanto es una exaltación fácil y partidista de las actuaciones del Ejecutivo. Al nacionalismo español le es necesario Gibraltar tanto como la Isla de Perejil.

A estas alturas del debate, parece un poco iluso, imposible o decadente invocar la aplicación literal del Tratado de Utrecht. Mucho se ha legislado desde hace 300 años. Un pacto que concretaba la negativa, por ejemplo, a que “judíos y moros” habitasen en el Peñón es de dudosa aplicación en el siglo XXI.

La prórroga de una solución definitiva, si fuera posible, o al menos, la ausencia de un marco de diálogo razonable por ambas partes; provoca una escalada de tensión entre poblaciones vecinas amén de una exaltación desaforada de los respectivos nacionalismos de Estado. En todos los casos, siempre se socializan posiciones ultraconservadoras y las posiciones de izquierda tradicional, sencillamente, o no se visualizan, se suman a otras, o pasan por la autodeterminación de una población autóctona que cada vez más se enroca en los privilegios que ha logrado.

El interés militar de la Roca queda cuestionado con la cercana presencia de la Base Aeronaval de Rota y su escudo antimisiles. Tras el conflicto, subyace además una peligrosa aceptación del militarismo y de sus exhibiciones de fuerza en uno u otro sentido. Gibraltar se convierte así en una peligrosa justificación de la existencia de los ejércitos. La equivalencia es diabólica: la diplomacia nos separa o no aporta soluciones, pero sin embargo, los ejércitos nos protegen.

La monarquía española guarda un curioso silencio al que unir el de los EEUU y la OTAN. Poco importa resolver el contencioso si continúa siendo una base militar “aliada”. Es más, con la entrada de España en dicha alianza militar nunca se habló de dicho asunto.

El capital no entiende de fronteras, ni de banderas o de derechos históricos. Se mueve por intereses especulativos y de alta rentabilidad. Poco entiende de reivindicaciones frente al negocio. Nadie, repetimos, nadie a un lado y a otro de la verja quiere que se acabe con un paraíso fiscal que beneficia a banqueros, grandes empresarios, mafias y especuladores sin conciencia ni nacionalidad.

A nadie escapa que la política diplomática del Estado Español ante Gibraltar ha sido un cúmulo de despropósitos y circunstancias adversas que poco han favorecido la identificación del ciudadano gibraltareño con el andaluz, algo que, sin embargo, es inevitable en ámbitos culturales de simbiosis. Conviene aceptar por parte española la existencia acumulada de errores diplomáticos históricos que no han hecho más que subrayar la enemistad y oscurecer la convivencia entre unas poblaciones fronterizas, cuando no han potenciado un sentimiento de autodeterminación entre los habitantes de la Roca. Algo, por otra parte, hábilmente utilizado por el Reino Unido, quien también en no pocas ocasiones esconde intereses de Estado tras su quehacer.

Resulta preocupante que a la interesada promoción de la “antipolítica” desde ámbitos gubernamentales se le quiera añadir ahora un recurrente estado de opinión y una artificial movilización ciudadana, invocando esta vez un patrioterismo exacerbado. Tras la cortina de humo que representa y la desideologización que implica el discurso, se oculta un peligroso acercamiento a soluciones totalitarias y militaristas. Algunos estarían dispuestos a hacer una nueva “Marcha Verde”.

La situación actual de la Roca es el resultado histórico de la debilidad diplomática del Estado Español – cuando no una abierta ausencia de relaciones exteriores – de manera que el propio devenir de la Historia de España explica el silencio o la reivindicación, según la amistad con el no siempre aliado inglés. En otros casos, conflictos internos o intereses en el devenir político, nos sirven igualmente para comprender las actuaciones al respecto por parte del Estado Español.

“Nosotros, los andaluces, no tenemos por qué hacer coro a Castilla en sus reclamaciones contra Inglaterra”, y quizás por eso, ya reclamaban los andalucistas históricos, conviene actuar como “hombres de Estado” y desde luego, hoy como entonces, someter la cuestión al arbitraje internacional y no entender el uso de esa pequeña porción de Humanidad para “propósitos siniestros, afanes de usurpación o deseos de imperialismo ambicioso”. Dicho de otra forma, a sucesos del siglo XVII y debates decimonónicos, soluciones del siglo XXI. Por importantes que sean no estamos ante un mero problema pesquero, de aguas territoriales o simples bloques de hormigón.

Sin renunciar al hecho de la existencia anacrónica de una colonia el análisis debe ser más riguroso, profundo y más trascendente que una mera guerra de fronteras o titularidades estatales. Antes de que Gibraltar sea territorio andaluz hay que reivindicar que no siga siendo lo que es hasta ahora: un paraíso para el blanqueo o la huida de capitales, para la especulación financiera, para el desarrollo desaforado de sus límites territoriales y aguas, el militarismo, la nuclearización y la imposición de unas políticas antiecológicas. Para ello, no existe otra solución que la implicación de la comunidad internacional y muy especialmente la europea en paralelo a la búsqueda de un escenario de diálogo. Con la situación que vive el Peñón, los sentimientos encontrados y aireados que provoca, así como el destino ofrecido a sus escasos kilómetros cuadrados, da igual que pertenezca a quien sea porque rechazamos en esencia su contenido, destino y fines. Gibraltar andaluz sí, pero antes para la paz, el progreso humano, la ecología y la solidaridad entre pueblos y personas.

Por Manuel Ruiz Romero

Pacto de silencio para ocultar el papel de la OTAN en el resurgimiento del fascismo

El año pasado la OTAN promocionó un vídeo de un grupo nazi de Letonia, los llamados “Hermanos del Bosque” que, como en caso de los yihadistas, convirtió en luchadores contra la URSS. Además de una reescritura de la Historia, fue una llamada al terrorismo contra los rusos y contra Rusia.

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Cinco terroristas de los “Hermanos del Bosque” posan para una fotografía en Lituania, 1950. (Foto: “RBTH”)

Los “Hermanos del Bosque” eran una organización nazi que en 1945, con el apoyo del espionaje de EEUU, se negó a rendirse y pasaron a ejecutar acciones terroristas en el interior de la Unión Soviética durante una década.

El vídeo de la OTAN comienza con una confusión entre los soldados “rusos” y el ejército “soviético” para indicar al espectador que éstos luchaban contra los rusos y no contra los soviéticos – ya que los letones también formaban parte del Ejército Rojo.

La OTAN quería inculcar que unos pocos hombres, civiles inocentes, obligados por la situación, lucharon contra el “ocupante ruso” que, después de la Segunda Guerra Mundial, se había apoderado de Letonia por la fuerza.

En realidad, hay muchos que piensan así: los países de Europa del Este se convirtieron en “satélites” de la URSS a la fuerza, al ser “ocupados” militarmente por el Ejército Rojo al final de la Segunda Guerra Mundial. A los que dicen tales estupideces no se les ha ocurrido pensar en Austria, que también fue liberada y ocupada por el Ejército Rojo.

Como en el caso de los demás países bálticos, la independencia de Letonia tuvo lugar pocos años después de la Revolución de 1917, es decir, que no se debió solo a los letones sino a los revolucionarios que acabaron con el zarismo, de los que la mayor parte eran rusos y entre los cuales también había letones.

El vídeo no explica nada de eso, como es natural. Lo que aparece es una lucha, supuestamente patriótica y nacionalista, de los letones contra los “ocupantes” soviéticos.

Es típico de la propaganda imperialista presentar la lucha de clases como una lucha nacional o religiosa. La OTAN no puede admitir que la Unión Soviética aplastó en la guerra y después de ella a los nazis letones. El carácter nazi desaparece para poner en primer plano la represión, típicamente “estalinista” e indiscriminada, contra la población de Letonia por el sólo hecho de ser letona.

Entre 1941 y 1945 la Legión Letona, una unidad de las Waffen-SS, se componía de dos divisiones de granaderos, la 15 y la 19, que participaron en la persecución de comunistas, tiroteos masivos contra la población civil, pogromos y limpieza étnica contra los judíos.

Sólo en el interior de Letonia entre 1941 y 1945 se crearon exactamente 46 prisiones, 23 campos de concentración y 48 guetos judíos. Las SS letonas y sus colaboradores asesinaron a 313.798 civiles (incluidos 39.835 niños y niñas) y a 330.032 soldados soviéticos.

En el otoño de 1941, las SS formaron batallones de autodefensa en el Báltico, una especie de milicia que ejerció las labores típicas de apoyo a la Policía. En Letonia se formaron 41 batallones con entre 300 y 600 efectivos, 23 en Lituania y 26 en Estonia.

Algunos de ellos fueron enviados a luchar contra los partisanos soviéticos en Bielorrusia y en la región rusa de Pskov.

A medida que avanzaba la guerra, y con ella la derrota nazi, los miembros de los batallones letones se fueron integrando en las unidades diezmadas de las Waffen-SS: brigadas motorizadas, de voluntarios, etc.

Estos matones fueron quienes luego llenaron las filas de los “Hermanos del Bosque”. La OTAN oculta que dicha organización fue creada y financiada por el espionaje imperialista después de la Segunda Guerra Mundial por lo mismo de siempre: para acorralar a la URSS, para impedir que pudiera disfrutar de un minuto de reposo.

El espionaje imperialista subcontrató a los antiguos policías letones, a los colaboracionistas durante la ocupación y a los oficiales (y soldados) letones que trabajaron para las SS.

Hasta mediados de la década de 1950, los “Hermanos del Bosque” llevaron a cabo más de 3.000 atentados terroristas, principalmente contra la población civil.

El vídeo de la OTAN tampoco habla de esto porque no puede vincular al fascismo con el imperialismo y con EEUU. Los papanatas tampoco lo hacen, ni tampoco vinculan a la OTAN con la red Gladio o con los crímenes neofascistas de la década de 1970 en toda Europa Occidental.

Si alguien se cree que estamos hablando de batallitas propias del pasado, se equivoca: cada año, una manifestación neonazi desfila por las calles de Riga (capital de un Estado miembro de la Unión Europea como es Letonia) para homenajear a los fieles servidores del III Reich.

¿Eso no forma parte del auge del fascismo y “la ultraderecha”? ¿Por qué nadie habla de ello, ni la OTAN ni los “alternativos”?

FUENTE: “Movimiento Político de Resistencia”

Comunicado del PCPE sobre las maniobras “Trident Juncture 2018” de la OTAN

descargaContrariamente a lo que los voceros del sistema difunden, la carrera de armamentos y las maniobras militares no pueden ser entendidas como elementos persuasivos para el mantenimiento de la paz. El imperialismo yanqui y sus aliados, a través de la OTAN como su brazo armado, están en guerra permanente y lo manifiestan de manera cruel contra los pueblos que no disponen de suficiente capacidad militar defensiva, y en forma más diluida con el resto de las potencias con las que compiten por la hegemonía.

El Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) denuncia como un acto de guerra más las maniobras militares llamadas “Trident Juncture 2018” que la OTAN realiza en Noruega entre el 25 de octubre y el 7 de noviembre con la participación de 50.000 soldados, y que se realizan en el marco de asedio en la zona septentrional europea de Rusia.

La propaganda imperialista se jacta de que estas maniobras son el mayor ejercicio de la OTAN desde el final de la etapa denominada de la “Guerra Fría”, y el PCPE denuncia que estas maniobras se enmarcan en la crisis general y estructural del capitalismo, incapaz de resolverla por métodos pacíficos y en el marco del desarrollo económico que la ciencia y la tecnología pueden poner a disposición del proceso productivo para mejorar las condiciones de vida de las amplias masas explotadas de la Humanidad. Son, por tanto, otra vuelta de tuerca más en la respuesta violenta del capitalismo, hundido en sus propias contradicciones.

El PCPE denuncia que no son casuales las coincidencias que se producen en la enloquecida carrera belicista. El anuncio por parte de EEUU de abandonar el Tratado por la Eliminación de las Armas de Corto y Medio Alcance (INF), la presencia del Ejército de EEUU en el sur de Siria, la guerra de los aranceles lanzada por Trump, y estas maniobras militares, son expresiones de la guerra imperialista que muestran su faz más criminal.

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Cartel propagandístico, realizado por la OTAN, sobre las maniobras “Trident Juncture 2018” que se están llevando a cabo en Noruega.

El PCPE denuncia nuevamente la participación activa del Estado Español a través de su contribución de 2.000 militares y otros medios materiales, colocándose nuevamente su gobierno (en este caso del PSOE) y las instituciones del régimen monárquico-burgués como actores importantes en la dinámica de la guerra. Esta participación, así como el actual debate de la venta de armas a Arabia Saudí, muestran el ADN del régimen de la Constitución de 1978, que siempre se alinea a favor de los opresores y en contra de los oprimidos.

El PCPE hace un llamamiento para fortalecer, organizar y participar en un movimiento anti-imperialista también en los espacios de los propios países agresores, para confrontar con los señores de la guerra y sus instrumentos u organizaciones como la OTAN, para luchar por la paz y el desarrollo de una sociedad justa que sólo los hombres y las mujeres libres pueden crear, erradicando el hambre, la pobreza, la desigualdad, la explotación y todas las formas denigrantes de dominación de unos pocos contra la inmensa mayoría de la Humanidad.

¡Por la salida de España de la OTAN!

¡Por el desmantelamiento de las bases yanquis!

¡¡OTAN NO, BASES FUERA!!

A 25 de Octubre de 2018

Secretariado Político del PCPE

Alemania y Siria

Las relaciones de Alemania con Siria, excelentes en tiempos del kaiser Guillermo II, son actualmente pésimas. Desde la Guerra Fría, la República Federal Alemana se convirtió en el trampolín de los Hermanos Musulmanes para derrocar a la República Árabe Siria. Desde 2012, el Ministerio de Exteriores alemán y el “think tank” federal SWP trabajan directamente para el Estado profundo (“Deep State”) estadounidense, a favor de la destrucción de Siria.

Históricamente, Alemania tenía excelentes relaciones con el Imperio Otomano. El kaiser Guillermo II, fascinado por el Islam, facilitó la realización de búsquedas arqueológicas, principalmente en Baalbek (Líbano) y participó en la construcción de las primeras líneas de ferrocarril, como la conexión ferroviaria entre Damasco y Medina. El Reich Alemán y el Imperio Otomano se enfrentaron juntos a los británicos cuando estos últimos organizaron la “Gran Revuelta Árabe” de 1915. Juntos perdieron la Primera Guerra Mundial y, por tanto, juntos se vieron excluidos de la región por los acuerdos Sykes-Picot-Sazonov.

Durante la Guerra Fría, la CIA “recicló” a oficiales nazis para utilizarlos en la lucha contra la URSS. Entre esos oficiales nazis se hallaba Gerhard von Mende, quien había recultado a musulmanes soviéticos para utilizarlos como colaboracionistas. En 1953, convertido en alto funcionario, Von Mende instaló en Munich a Said Ramadan, jefe de los Hermanos Musulmanes fuera de Egipto.

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Alois Brunner, ex-oficial de las SS y la Gestapo, recibió la misión de la CIA de impedir que el ex-presidente sirio Shukri al-Kuwatli se alineara con la URSS.

Durante aquel mismo período, la CIA envía a oficiales nazis – bajo diferentes coberturas – a casi todas las regiones del mundo para luchar contra las fuerzas políticas afines a los soviéticos. Por ejemplo, Otto Skorzeny – el oficial nazi al que el propio Hitler confió el rescate de Mussolini en julio de 1943 – fue enviado por la CIA a Egipto; Fazlollah Zahedi, militar iraní arrestado por los británicos durante la Segunda Guerra Mundial debido a su simpatía hacia la Alemania nazi, era enviado a su país de origen; mientras que Alois Brunner era enviado a Siria. Estos tres personajes organizan los servicios secretos de los países donde habían sido enviados, siguiendo el modelo de la Gestapo. Brunner fue expulsado de Siria en el año 2000 tras la llegada a la presidencia de Bashar al-Assad.

Durante el período que va desde la Revolución Iraní de 1979 hasta los atentados del 11 de septiembre de 2001, la República Federal Alemana se muestra prudente hacia los Hermanos Musulmanes. Sin embargo, a petición de la CIA y dado el hecho de que Siria había reconocido en su día a la República Democrática Alemana, la RFA acepta ofrecer asilo político a los golpistas que intentaron derrocar al entonces presidente sirio Hafez al-Assad. Entre esos elementos se hallaba el antiguo Guía Supremo de los Hermanos Musulmanes en Siria, Issam al-Attar, hermano de la actual vicepresidenta siria Najah al-Attar.

En la década de 1990 los Hermanos Musulmanes se reorganizan en Alemania con la ayuda de dos hombres de negocios: el sirio Ali Ghaleb Himmat y el egipcio Yussef Naada, a los que Washington acusará posteriormente de financiar a Osama bin Laden.

Cuando EEUU inicia la “guerra sin fin” en el llamado “Gran Medio Oriente” o “Medio Oriente ampliado”, la CIA empuja a Alemania – ya reunificada – a abrir un “diálogo con el mundo musulmán”. En Berlín, el Ministerio de Exteriores alemán se apoya para eso principalmente en Ibrahim al-Zayat, nuevo jefe local de los Hermanos Musulmanes, y en un expewrto llamado Volker Perthes. Este último se convertirá en director del “think tank” de Alemania: la Fundación para la Ciencia y la Política (SWP, por sus siglas en alemán).

En 2005, Alemania participa en el asesinato de Rafik Hariri proporcionando el arma que sería utilizada para cometer el crimen – por supuesto, no se trata de un explosivo clásico, a pesar de lo que afirma la propaganda del “Tribunal Especial”. Después de aportar el arma del crimen, Alemania pone el jefe de la Misión Investigadora de la ONU, el ex-fiscal Detlev Mehlis, y también su segundo, el ex-policía Gerhard Lehmann, un comisario implicado en el escándalo de las cárceles secretas de la CIA.

En 2008, mientras la CIA prepara la supuesta “guerra civil” en Siria, la OTAN invita a Volker Perthes a participar en la reunión anual del llamado “Club Bilderberg”. Perthes participa en el encuentro acompañado de Basma Kodmani, una siria que trabaja para la CIA. Juntos explican a los demás participantes todas las ventajas que Occidente puede obtener derrocando a la República Árabe Siria y poniendo en el poder a los Hermanos Musulmanes.

En 2011, habiendo adoptado el doble discurso de los Hermanos Musulmanes, Volker Perthes escribe en “The New York Times” una tribuna donde trata de ridiculizar al presidente Bashar al-Assad, quien denuncia un “complot” contra Siria. En octubre del mismo año, Perthes participa en una reunión de los empresarios turcos. En esa reunión, organizada por la agencia estadounidense de inteligencia privada “Stratfor”, Perthes comunica a sus interlocutores la importancia de los recursos petrolíferos y de gas que tendrán la posibilidad de expoliar en Siria.

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Clemens von Goezte (director del Departamento III del Ministerio de Exteriores alemán) y Anwar Mohammad Gargash (ministro de Exteriores de los EAU), durante la reunión del Grupo de Trabajo encargado de “repartirse” la economía siria, celebrada en Abu Dhabi.

Ampliando ese trabajo, Alemania organizó en Abu Dhabi – capital de los Emiratos Árabes Unidos – una reunión de los “Amigos de Siria”, bajo la presidencia de Clemens von Goetze. Este diplomático alemán repartió entre los participantes varias concesiones para la explotación de los recursos de Siria, que quedarían a disposición de los vencedores cuando la OTAN derrocara al Gobierno sirio.

A mediados de 2012, el Departamento de Defensa de EEUU encarga a Volker Perthes la preparación de las medidas que habría que tomar en Siria después de haber derrocado a Bashar al-Assad, es decir, la formación del gobierno que los agresores impondrían al pueblo sirio. Perthes organiza, en el Ministerio de Exteriores alemán, una serie de reuniones con la participación de 45 personalidades sirias, como la ya mencionada Basma Kodmani y Radwan Ziadeh, miembro de los Hermanos Musulmanes llegado especialmente desde Washington. En definitiva, Perthes acaba convirtiéndose en uno de los consejeros del norteamericano Jeffrey Feltman, número 2 de la jerarquía de la ONU. De esa manera, Perthes participa en todas las negociaciones de Ginebra sobre Siria.

Las posiciones del Ministerio de Exteriores de Alemania son repetidas, palabra por palabra, por el “Servicio Europeo para la Acción Exterior” – creado por Federica Mogherini, jefa de la diplomacia europea. Ese servicio de la Unión Europea, bajo la dirección de un alto funcionario francés, se dedica a redactar notas confidenciales sobre Siria para los jefes de Estado y jefes de Gobierno de los países miembros de la UE.

En 2015 la canciller alemana Angela Merkel y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan – convertido este último en protector mundial de los Hermanos Musulmanes – organizan el movimiento de más de 1.000.000 de personas hacia Alemania, a petición de la patronal de la industria alemana. Muchos de esos migrantes son sirios que Turquía ya no quiere mantener en su territorio pero cuyo regreso a Siria se quiere evitar desde Berlín.

La canciller Angela Merkel viaja esta semana a Líbano y Jordania para abordar el tema de Siria.

Por Thierry Meyssan