Manifiesto: no hay futuro posible en el marco de la Unión Europea

El mito de la Unión Europea (UE) como símbolo del capitalismo bueno, de rostro humano y del Estado del Bienestar ha sido uno de los instrumentos fundamentales para la domesticación del movimiento obrero en el Estado Español.

Hoy, ante unas nuevas elecciones europeas, ninguna de las fuerzas políticas con representación parlamentaria habla de lo que ha supuesto y supone la pertenencia a tan selecto club, a pesar de que en los anteriores comicios tanto IU como Podemos denunciaban el pago de la deuda y el sometimiento a las estructuras de la UE.

Tres años antes, en 2011, un gobierno del PSOE impulsó la reforma del artículo 135 de la Constitución de 1978 que sometía al Banco Central Europeo (BCE) y a la Comisión Europea (CE) los presupuestos de todas las administraciones públicas por “recomendación” de la propia CE. Esta reforma express conllevó brutales recortes del gasto público, de las pensiones y las enésimas contrarreformas laborales. Ahora todo eso se ha olvidado.

En la Transición, los representantes políticos y sindicales de la “izquierda” sellaron la subordinación del movimiento obrero a la burguesía. Ésta empleó unas veces el soborno, otras la represión y siempre la desmemoria. Poco después se vendió la pertenencia del Estado Español a la Comunidad Económica Europea (CEE) como la entrada en el paraíso de los derechos sociales y laborales, ocultando que había sido una creación del imperialismo yanqui y de las grandes patronales europeas para destruir al movimiento obrero y al socialismo.

Ese idílico mensaje propagado unánimemente por las instituciones, los medios de comunicación y los dirigentes de los grandes sindicatos caló hasta tal punto en la opinión pública que pudo esgrimirse el argumento de que, para entrar en ese “edén”, bien valía pagar el peaje de la entrada en la OTAN. Ambos hechos se produjeron, una vez más, bajo un gobierno del PSOE con mayoría absoluta.

A pesar de que el capitalismo internacional, bajo las llamadas políticas neoliberales, estaba procediendo desde la década de 1970 a liquidar derechos sociales, laborales y servicios públicos, aquí se continuaba con la cantinela de la entrada en el “paraíso del bienestar”. Con el pretexto de la modernización se acometió una gigantesca destrucción de la industria, la agricultura y la ganadería: era la “reconversión”.

Algunos datos dan idea de las dimensiones del desastre. En 1975 el Estado Español era la novena potencia industrial del mundo, y la industria representaba el 36% del PIB; ahora no llega al 15%. La deuda era el 7’3% del PIB; ahora es casi del 100%.

Se perdieron 2’7 millones de puestos de trabajo de alta calidad y la “reconversión” costó a las arcas públicas más de 2 billones de pesetas (más de 12.000 millones de euros), además de los daños a la producción agropecuaria.

Esta enorme destrucción productiva respondía a una evidente planificación del gran capital europeo y estaba destinada a eliminar la competencia que pudiera entorpecer a los mercados de las principales potencias. Frente a ello, la resistencia obrera – a veces durísima y heroica – permaneció aislada. No hubo ninguna respuesta de carácter general hasta la huelga general de 1988, que no cuestionaba sino aspectos aislados del proceso. Los grandes sindicatos habían aceptado, desde los Pactos de La Moncloa, el discurso del enemigo de clase: la “modernización” y la “competitividad”.

Una tras otra, las directivas europeas iban impulsando las privatizaciones de los grandes monopolios públicos, banca incluida, aplicadas con entusiasmo por los sucesivos gobiernos de PSOE, PP, PNV y CiU. Esas mismas organizaciones colocaron a sus dirigentes en los consejos de administración de los nuevos cárteles privados e instauraron la corrupción masiva, mientras se ufanaban de que “España era el país donde más rápidamente se podían hacer grandes fortunas” y de que “la mejor política industrial es la que no existe” (Solchaga dixit). Para los representantes sindicales de la aristocracia obrera y de la autodenominada “izquierda” quedaban los lucrativos puestos en las cajas de ahorro, extendiéndose así a ellos las migajas de la corrupción – como se ha comprobado recientemente.

Todo resquicio de soberanía o de política alternativa al capitalismo desapareció con el Tratado de Maastricht (1992). Años después, el proyecto de Constitución Europea – que quedó en vía muerta tras su rechazo en referéndum por los Países Bajos y, sobre todo, por Francia – fue aprobado en España por un 76% de los votos, con una abstención cercana al 60%. Los dirigentes de las grandes centrales sindicales, a diferencia de – por ejemplo – la CGT francesa, pidieron el voto a favor “porque refuerza la capacidad sindical y beneficia a los trabajadores europeos”.

La supeditación absoluta a los designios del gran capital europeo a través del BCE y de la CE dio un paso decisivo con la implantación del euro y de la unión monetaria (1999). La instauración de una política monetaria común entre países con niveles de desarrollo muy diferentes y ejercida con mano de hierro por el BCE – controlado por Alemania – ha tenido como consecuencia drásticos ajustes en los servicios públicos y en los derechos laborales. La clase obrera ha pagado con una enorme caída en sus condiciones de vida y de trabajo el ajuste entre economías dispares, a beneficio del capital financiero – sobre todo, alemán.

Aprovechando la crisis general desatada en 2008 y el enorme endeudamiento público – resultado como bien sabemos de la transferencia masiva de fondos públicos a la gran banca y a las multinacionales – se establecieron férreos mecanismos de fiscalización. La aceleración de las privatizaciones de los servicios sociales, junto al desmantelamiento de lo público mediante recortes del gasto, las contrarreformas laborales y de las pensiones se garantizan mediante la reforma del artículo 135 de la Constitución (agosto de 2011), la posterior convalidación parlamentaria del Tratado de Estabilidad de la Zona Euro (2012) y la Ley 2/2012. El Estado, la Seguridad Social, cada ayuntamiento y cada comunidad autónoma son periódicamente intervenidos por la Troika, que asegura mediante todo tipo de coerciones y amenazas el cumplimiento de los objetivos de déficit y el pago de la deuda.

¿Hace falta añadir más argumentos para llegar a la conclusión de que los programas políticos para las elecciones de quienes obtendrán representación – y que siempre son un monumental engaño – lo son además ahora porque ninguno de los partidos que obtendrán representación cuestiona la ausencia total de autonomía política en el marco de la UE y de la Zona Euro?

La UE y el engranaje institucional de la unión monetaria son, exclusivamente, instrumentos al servicio del gran capital financiero y de los monopolios. Sirven al objetivo prioritario del capitalismo en crisis: asegurar que los costes de la misma recaen sobre la clase obrera y los sectores populares.

Quienes desde supuestas posiciones “de izquierda” reclaman la “vuelta al Estado del Bienestar” cumplen el papel de servidores de las clases dominantes. Lo hacen tanto porque respaldan sus mentiras como porque, cumpliendo su papel natural, se afanan en dificultar que el movimiento obrero y popular identifique con claridad a sus enemigos y actúe en consecuencia.

A mantener el engaño de la UE como marco democrático en el que cabría ejercer la soberanía de los pueblos contribuyen también las organizaciones independentistas que plantean ejercer el legítimo derecho de autodeterminación en su marco. Hemos vivido el ejemplo de Cataluña. Hemos visto cómo los gobiernos y las instituciones europeas miraban para otro lado ante la brutal exhibición de represión contra un pueblo indefenso realizada por unos aparatos del Estado atravesados por la herencia de la dictadura franquista. Se ha manifestado también con toda claridad la ingenuidad, o la trampa para los pueblos, que entrañan propuestas de independencia en el marco de la UE. Una vez más se ha impuesto la evidencia; es neecesario articular la lucha conjunta de la clase obrera y de los pueblos del Estado Español para liquidar el régimen heredero del franquismo y por la República.

En el escenario de la crisis, cuyo próximo estallido se anuncia ya, con una UE debilitada por el “Brexit”, con sus principales potencias con graves problemas económicos y cuando las contradicciones entre el imperialismo norteamericano y el de las grandes potencias europeas se agudizan, es preciso que la respuesta de los pueblos de Europa a las nuevas agresiones, que sin duda vendrán, se articule sobre la base de arrojar a la UE al basurero de la Historia. La unificación de las luchas obreras y populares concretas debe enmarcarse en la exigencia de no pagar la deuda, salir de la OTAN, la UE y el euro. Todo ello junto a la expropiación de la banca, de las grandes empresas estratégicas y la socialización de los recursos naturales, unidas a la planificación democrática de la economía.

Propuestas de ruptura como las que apuntamos, que señalan claramente a los responsables de tanto sufrimiento y muestran el camino a seguir, son las únicas que, con la coordinación necesaria, pueden permitir a los pueblos de Europa avanzar en la construcción de la fuerza necesaria para conquistar la soberanía y la democracia, para acabar con el capitalismo y construir el socialismo.

FIRMAN:

COMUNISTAS

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Manifiesto de los comunistas del Estado Español ante las próximas elecciones

Más vale no hacerse ilusiones. El escenario electoral repleto de actores, tan enfrentados y aparentemente tan diferentes, se erige una vez más para ocultar una misma y dramática verdad. Ninguno de los partidos del Parlamento tiene propuesta alguna capaz de cambiar las condiciones de vida y de trabajo de la cada vez más inmensa clase obrera, para la que nunca acabó la crisis y sobre la que pretenden descargar, nuevamente, las consecuencias de un nuevo estallido.

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Un soldado del Ejército Rojo coloca la bandera soviética sobre el Reichstag de Berlín.

Todos saben que está a la vuelta de la esquina, pero de eso – tampoco – nadie habla. La crisis rompió en pedazos el espejismo reformista de “mejoras” o de “bienestar” sin tocar el núcleo duro de la estructura de poder. Y para hablar mínimamente en serio de soluciones habría que decir alto y claro que el gran capital europeo, para intentar salvar sus bancos y sus multinacionales del naufragio, además de los rescates con dinero público, nos ha impuesto la camisa de fuerza del déficit y del pago de una deuda construida, precisamente, por esos rescates. Y sobre todo, porque si se hablara claro, la gente entendería y actuaría en consecuencia, y no están dispuestos. El vergonzoso ejemplo de la “nueva izquierda” – Syriza en Grecia – o el más cercano del “cambio” de Pedro Sánchez apoyado por Unidos Podemos, nos ahorra más argumentos.

La oligarquía europea, hegemonizada por Alemania, asegura sus políticas en el Estado Español a través del engranaje institucional que garantizó, con la monarquía y la Constitución de 1978, la continuidad de la dominación de la oligarquía financiera y terrateniente y de las estructuras de poder del franquismo, con el añadido de los nuevos ricos de las privatizaciones de PSOE y PP. Las contrarreformas laborales, de las pensiones, la privatización de todo lo rentable, de los desahucios, la opresión de las mujeres trabajadoras, la sobreexplotación de la clase obrera inmigrante, son políticas salvajes que impone la Unión Europea y que aplican gobiernos capitalistas de todo color político. La exhibición de patrioterismo por los mismos que hipotecan toda soberanía a los pies de la UE y de la OTAN y el criminal recurso al enfrentamiento entre los pueblos en el caso de Cataluña, con el silencio cómplice de la supuesta “izquierda”, ha mostrado en primer plano la reedición de todo el esperpento del Régimen del 78. Frente a él, ni siquiera una lección de dignidad y de voluntad de lucha tan impresionante como la que ha ofrecido el pueblo catalán ha sido capaz de romper – él solo – el muro del Régimen del 78. El marco general del capitalismo que afecta a todas las estructuras sociales y políticas, al tiempo que alimenta el recurso al fascismo y a la guerra para controlar el acceso barato a materias primas y anular competidores. Y es esa lucha feroz la que intensifica las contradicciones interimperialistas y abre oportunidades de victorias. La creciente agresividad de la OTAN y el incipiente Ejército Europeo son ejemplos de esas tensiones crecientes entre el imperialismo europeo y el estadounidense. Hechos estos de gran trascendencia para quienes estamos convencidos de que no hay otra salida que la que abren los procesos revolucionarios y de que, en ese camino, tiene importancia decisiva la división y la confrontación interimperialista.

Quienes apoyamos este Manifiesto creemos que es precisamente esa izquierda pusilánime y engañosa, que resalta aspectos colaterales para evitar enfrentar a los auténticos responsables de tanto dolor y tanta desesperación, una de las principales responsables del resurgimiento de la extrema derecha como expresión de la confusión y la canalización de la rabia del pueblo estafado.

Y para no enfrentarla no sirven histéricos llamamientos a formar “frentes antifascistas” liderados por los mismos que han defraudado toda esperanza de transformación. La derrota popular gestada en la Transición se hizo sobre la base del debilitamiento hasta la extenuación del poder de la clase obrera y el sometimiento de sus principales organizadores a los dictados de la burguesía. Y se consiguió, unas veces mediante el soborno, otras usando la represión y siempre fomentando la desmemoria. La ruptura de la continuidad histórica de las luchas obreras y populares es la principal herramienta ideológica de la dominación. La destrucción de la conciencia de que cada generación, para poder enfrentar los problemas que cada época depara, necesita recoger y actualizar el tesoro de experiencia y de lucha de quienes le precedieron, es su arma de destrucción masiva de la conciencia colectiva y facilitar su dominación. Otra es fomentar la división dentro de la clase, de forma que el enfrentamiento entre sectores de la misma confunda, distraiga y divida.

La ofensiva es múltiple: la multiplicación de las diferentes situaciones laborales, la individualización y el vaciamiento del poder de la negociación colectiva, el racismo para enfrentar a la clase obrera de diferentes nacionalidades o la más reciente, que intenta usar la legítima lucha de las mujeres trabajadoras contra el patriarcado para contraponer a mujeres en abstracto contra hombres. Todas ellas son cargas de profundidad de la burguesía contra su mayor enemigo: la clase obrera unida, en toda su diversidad, e independiente, es decir, consciente de sí misma y de su poder. La lucha antifascista organizada y coherente, pueblo a pueblo, barrio a barrio, en las fábricas o en las universidades, debe ser el resultado de la unificación de las luchas obreras y populares contra el enemigo común. Y debe ir dirigida tanto a levantar un muro popular frente al fascismo, como a rescatar de sus filas la rabia y la desesperación obrera de tanto engaño. Y para ello no sirven discursos vacíos.

Es necesario identificar y llamar a la lucha contra los verdaderos enemigos del pueblo. La construcción del poder obrero y popular debe hacerse sobre la base de ineludibles propuestas de ruptura.

  • Ruptura con las estructuras de poder del franquismo travestidas en el Régimen del 78, cuyos pilares son la monarquía y la Constitución de 1978. Sólo la confluencia de las luchas obreras y populares por la República con la de los diferentes pueblos del Estado Español por el ejercicio de su derecho a la autodeterminación puede crear una correlación de fuerzas favorable para llevar a cabo una tarea histórica pendiente desde hace más de 40 años. Y junto a ella, la lucha por la amnistía que vacíe las cárceles de presos políticos antifascistas.
  • Negar el pago de una deuda infame construida a base de transferir fondos públicos a los grandes bancos y rebelarse ante el dictado del déficit, con la reducción del gasto en servicios públicos que conlleva. Todo ello en el marco de la confluencia con otros pueblos de Europa con el objetivo común de romper con el euro y con la UE, así como con su parafernalia de guerra dirigida contra otros pueblos o contra nosotros mismos: la OTAN y el Ejército Europeo. La expropiación de la banca y de las empresas estratégicas, y la planificación de la economía colocando las necesidades humanas como máxima prioridad social, son herramientas indispensables.

Los elementos políticos que aquí señalamos no saldrán en los debates, ni en las tertulias electorales. Son, sin embargo, cruciales, y constituyen los pilares del programa político que debe permitir a la clase obrera y a los pueblos del Estado Español empezar a construir sólidamente su propio poder, dejando atrás ilusiones y espejismos que tan caros estamos pagando.

Las organizaciones firmantes de este Manifiesto nos hemos comprometido a iniciar un proceso de debate y de unidad de acción que nos permita avanzar juntas para recuperar lo perdido y continuar la lucha hasta realizar la plena emancipación social.

FIRMANTES:

COMUNISTAS

 

Lo nacional y lo internacional en la doctrina marxista-leninista (II)

Veamos ahora el caso de la reciente guerra, de la Segunda Guerra Mundial.

¿Es que podría ser calificada de patriótica la actitud de un proletario alemán que hubiese considerado necesaria la defensa de la patria alemana, después de que las hordas hitlerianas agredieron a los pueblos de varias naciones, y sobre todo, después que agredieron a la Unión Soviética? ¡Es claro que no! No sólo no se le podría considerar como un patriota, sino, por el contrario, como un traidor a su clase, a su pueblo y a su nación.

En cambio, los soviéticos, los checoslovacos, los polacos, los yugoslavos, etc., sí que obraron como verdaderos patriotas. Lo mismo puede decirse de los soldados que combatieron bajo la bandera de los EEUU, Inglaterra, Francia y otros países que formaron el Frente de las Naciones Unidas, aun cuando los círculos dirigentes de sus países perseguían fines distintos de los de la URSS.

Además, en la guerra que acaba de terminar existió una razón fundamental para que el proletariado y su Partido de vanguardia, el Partido Comunista, tomara en sus manos la defensa de su nación agredida por las hordas germano-fascistas y niponas. En una serie de países, los gobiernos burgueses “nacionales” capitularon ante el enemigo y luego colaboraron con él para someter a sus pueblos a la dominación extranjera, traicionando así los intereses de su patria.

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Cartel ensalzador de los valores patrióticos e internacionalistas entre la Unión Soviética y la República Popular China.

Hay quienes dicen que eso es cierto, pero afirman – sin embargo – que los comunistas inspiran su acción en ideas foráneas y no nacionales, y que, por eso, su patriotismo es “dudoso”. Eso también es inexacto.

Inspiramos nuestra acción en una teoría científica, que ha sido elaborada sobre la base del estudio de la experiencia mundial de las leyes que rigen el nacimiento, desarrollo y fin de los diversos sistemas sociales que ha conocido la Humanidad, y nos esforzamos por aplicar los principios científicos a las condiciones concretas de nuestro país.

Querer ignorar el marxismo-leninismo, que no es sólo una ciencia, sino que es una de las ciencias más vastas que ha conocido la Humanidad, es un absurdo.

¿Por qué? Porque, ¿es que puede haber alguien que piense, por ejemplo, que los descubrimientos científicos de un país determinado sirven sólo para ese país y no para otros?

Justamente la verdadera ciencia es la que se enriquece constantemente con las experiencias nacionales obtenidas en la aplicación de los métodos científicos universales. Esto ocurre tanto en las ciencias naturales como en las sociales.

Por otra parte, ¿es que alguien puede “reprocharle” a un hombre de ciencia argentino si, por ejemplo, para perfeccionarse en el estudio de una materia determinada, toma como base la teoría científica elaborada por hombres de ciencia de otros países?

El simple planteamiento del problema demuestra lo absurdo de la posición de los que nos “reprochan” el origen internacional de nuestra teoría científica.

¿Es que los que han estudiado la Historia de la Argentina pueden ignorar, por ejemplo, que los más grandes próceres de la independencia, en particular Moreno, Belgrano, Castelli, San Martín, Monteagudo y otros, inspiraron su acción en la filosofía de los enciclopedistas franceses y en los principios en que se inspiraron los patriotas norteamericanos al luchar por la independencia de EEUU, y en particular en las ideas progresistas de la Revolución Francesa? ¿O es que puede existir alguien que tenga la osadía de considerar que esos próceres nacionales eran “extranjerizantes”, cuya “pureza” patriótica debe ser puesta en tela de juicio debido a que inspiraron su acción en ideas procedentes de pensadores de otros países? Parece que sí, que existen tales gentes.

Ahora bien: ¿es que tales gentes pueden ser consideradas como patriotas argentinos? ¡Es claro que no! Aunque se proclamen monopolizadores del patriotismo y se cubran el pecho de escarapelas nacionales, tales gentes no pueden ni deben ser consideradas como patriotas.

¿Por qué? Porque si sus ideas llegaran a imponerse en el país, en lugar de servir para impulsar a la Argentina por la senda de la cultura, de la democracia y la libertad y hacer de nuestro país uno de los más avanzados de América Latina, lo retrotraerán a la situación de atraso colonial en que vivió anteriormente y le cerrarían toda posibilidad de regreso económico-social y cultural para el futuro.

La ciencia, la cultura, el arte, la economía y la política de un país determinado, o se nutren constantemente con las experiencias que les proporcionan los países más avanzados de su época, o se estancan y se degeneran. Esto es lo que enseña la Historia de la civilización humana.

Por otra parte, la teoría marxista-leninista es una teoría internacional, por cuanto guía la acción del proletariado y de su Partido de vanguardia de todos los países en la lucha por la obtención de las reivindicaciones inmediatas de la clase obrera y del pueblo y por su emancipación de la explotación capitalista y de toda forma de sojuzgamiento nacional.

¿Pero es que las “teorías” en que se apoyan los defensores de los intereses “sagrados” del capitalismo no son, acaso, de carácter internacional? Sí que lo son.

En efecto; nadie es más internacional que el capitalismo, puesto que si alguien ha roto las fronteras nacionales – rompiéndolas en la mayoría de las veces a cañonazos – para invadir a todos los países con sus mercancías, con sus capitales y sus agentes, es justamente el capitalismo.

¿Qué es el imperialismo, sino la doctrina y práctica del expansionismo mundial del capitalismo?

Resulta claro, pues, que el internacionalismo proletario que practican los comunistas, no sólo no debilita su sentimiento nacional, sino que lo refuerza. Esto es lo que determina que los comunistas sean los verdaderos patriotas de nuestra época.

Por eso, cuando alguien, desde arriba o desde abajo, se atreve a poner en duda el patriotismo de los comunistas, nuestros camaradas no sólo no deben tomar una actitud defensiva ante los que hacen tales manifestaciones, sino que deben pasar a la ofensiva y exigir que sean ellos los que demuestren su grado de patriotismo, pues los comunistas, aquí como en todas partes del mundo, son los que se han colocado y se colocan siempre a la cabeza de su clase obrera y de su pueblo en la lucha por el progreso de su país, por el bienestar social y por la defensa de la independencia de su patria.

Ser patriotas comunistas es hoy, pues, el timbre de honor más grande que puede tener un ciudadano.

Por Victorio Codovilla

Conferencia pronunciada en las Jornadas de Educación con motivo del 1º Centenario del Manifiesto del Partido Comunista (1948)

Lo nacional y lo internacional en la doctrina marxista-leninista (I)

Hay quienes dicen que es debido a que los comunistas practicamos el internacionalismo proletario no podemos ser buenos patriotas, puesto que, según ellos, lo primero se contradice con lo segundo; pero esta afirmación no es exacta.

¿Por qué?

Porque el marxismo-leninismo, al mismo tiempo que enseña a seguir las mejores huellas del internacionalismo, las del internacionalismo proletario, enseña a sus adeptos a inspirar su acción en las mejores tradiciones patrióticas de su país.

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Victorio Codovilla fue un destacado dirigente comunista argentino, Secretario General del Partido Comunista de la Argentina entre 1941 y 1963. Murió en Moscú en 1970.

El creador de nuestra doctrina, Carlos Marx, enseñó a los pueblos de los países capitalistas colonizadores que “un pueblo que oprime a otro pueblo jamás puede ser libre”, y enseñó a los pueblos de los países coloniales y dependientes que la rebelión contra la opresión nacional es sagrada; y que, por consiguiente, los comunistas de unos y otros países debían luchar en frentes distintos, pero coincidentes; unos para impedir la colonización, y otros, para expulsar a los colonizadores.

Por otra parte, y contrariamente a lo que algunos piensan, el marxismo se diferenció siempre del anarquismo por el hecho de que mientras éste propaga el “nihilismo nacional”, el marxismo valora justamente las aspiraciones nacionales de los pueblos, y por eso es el campeón de la lucha por la independencia económica y por la soberanía nacional.

Marx y Engels plantearon el problema de que hay que defender la propia nación contra los agresores, y que hay que luchar para arrojar del suelo patrio a los dominadores extranjeros a fin de unificarla geográfica, étnica y políticamente.

Muchas veces se ha puesto de relieve el grandioso significado de la Comuna de París, como ejemplo de cómo el proletariado puede conquistar el poder, y cómo desde él puede construir un nuevo Estado obrero y democrático.

Sin embargo, el aspecto nacional, patriótico, de la lucha de los comuneros no siempre se ha puesto suficientemente de relieve. No siempre se ha señalado que los comuneros de París fueron los que dieron uno de los ejemplos más grandes de patriotismo en el siglo XIX. No siempre se ha explicado que los obreros de París tomaron el poder y establecieron la Comuna después de que el gobierno aventurero de Napoleón III (“Napoleón el Pequeño”) fue derrotado en la guerra por los alemanes, y después que, escapándose a Versalles – la ciudadela de la reacción francesa – su gobierno dejó abiertas las puertas de París al invasor germano. Ahora bien; la lucha de los partidarios franceses de la Internacional fundada por Marx y Engels, o sea, de los comuneros de París, se realizó en dos frentes: contra los ejércitos invasores de Bismarck y contra los capituladores y traidores nacionales: los versalleses; es decir, que los patriotas comunistas de aquella época tuvieron que luchar, al mismo tiempo que contra los invasores prusianos, contra las capas dirigentes vendepatrias de la burguesía nacional, del mismo modo que en la reciente guerra los comunistas franceses tuvieron que luchar al mismo tiempo que contra las hordas invasoras hitlerianas, contra las capas dirigentes vendepatrias de la burguesía nacional, que abrieron las puertas de Francia al enemigo y buscaron el apoyo de sus bayonetas para impedir que el pueblo francés triunfara contra sus enemigos internos y externos.

Hecho significativo: para batir la Comuna, los alemanes ayudaron a sus “enemigos” franceses a reorganizar un ejército contrarrevolucionario, poniendo en libertad a prisioneros de guerra y ayudándolos en el asalto a París.

Este fue un ejemplo histórico del sediciente “patriotismo” de la burguesía, y del verdadero patriotismo del proletariado y de su Partido Comunista.

Se dirá: ¿cómo se explica, entonces, que en el Manifiesto Comunista se hable justamente de que “el proletariado no tiene patria”?

Pasa con ese concepto de Marx, como pasó con otros, o sea, que se lo separa del conjunto del pensamiento marxista del cual forma parte, y luego se le da una interpretación torcida con el fin de presentar bajo una falsa luz a los comunistas.

En efecto; al afirmar Marx en el Manifiesto Comunista que “los proletarios no tienen patria”, quiso significar que sus intereses no coincidían con los que los círculos dirigentes de la burguesía defendían, y que por consiguiente su actitud en cuanto a la defensa de la patria dependía de si se trataba verdaderamente de defender la patria agredida por otra nación con fines de sumisión y explotación; o si se trataba de una guerra de agresión desencadenada por esos círculos dirigentes que, en nombre de la patria y de la “defensa nacional”, se proponían someter y expoliar a otro país.

Por ejemplo, ¿es que podría ser considerada como una guerra justa, por la defensa de la patria, si el gobierno de un país determinado desencadenara una guerra contra otro país con el fin de arrebatarle parte de su territorio, o con el fin de dominar y esclavizar a otros pueblos?

De ninguna manera.

En cambio, supongamos que el gobierno de nuestro país resistiera hasta el fin las imposiciones económicas, políticas y militares del Gobierno imperialista norteamericano, y que con el fin de quebrar su resistencia, dicho gobierno agrediera – directa o indirectamente – a nuestro país. ¿Cuál debería ser y será nuestra actitud? No puede ser otra que la de ponernos a disposición de nuestro pueblo y de nuestro gobierno, y empuñar las armas para defender la libertad y la independencia de nuestra patria.

¿Cuál debería ser y será, en cambio, la actitud de los comunistas y de los verdaderos patriotas norteamericanos en ese caso? No puede ser otra que la de luchar contra su propio gobierno, también con las armas en las manos, para impedir que pueda someter y esclavizar a nuestro pueblo y a nuestra nación.

Tal debe ser, y no cabe duda que lo será, la actitud distinta pero coincidente de los comunistas de uno y otro país, y procediendo así, ambos defenderían los verdaderos intereses de su pueblo y de su nación.

El comunismo sigue vivo en las montañas de Filipinas tras 50 años de lucha

Guarecidos en un recóndito y escarpado valle entre montañas de Filipinas, conviven una treintena de camaradas que han entregado su vida a la lucha revolucionaria. Combaten en el Nuevo Ejército del Pueblo (NPA, por sus siglas en inglés), la guerrilla comunista más antigua de Asia, que acaba de cumplir medio siglo de alzada en armas.

Una agotadora caminata de 4 horas – solo 2 para entrenados guerrilleros – entre riachuelos, barro, hojas de palma secas y cocos caídos lleva hasta el campamento del Comando “Melito Glor”, que lucha contra el Estado opresor en la región de Calabarzon, al sur de la isla de Luzón.

Se accede al caer el sol, protegidos por la oscuridad de la noche, en estricto silencio y en fila india, custodiados por rebeldes blindados con fusiles. Las linternas siempre apuntando al suelo para alumbrar el camino plagado de obstáculos sin ser vistos.

Esa ubicación es transitoria, no permanecen en el mismo lugar más de dos meses, por seguridad. Es la vida en la guerrilla, siempre en movimiento, siempre en alerta.

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La guerrillera filipina “Ka Kathryn”

La camarada alias “Ka Kathryn” (“ka” es camarada en tagalo) se despierta con energía a las 4 de la mañana. “Es la hora en la que el enemigo puede atacar y todos debemos estar en pie”, cuenta esa guerrillera de 26 años a un equipo de la Agencia EFE, recién llegado, que tuvo acceso exclusivo al campamento.

Duermen en turnos de 3 horas. Unos hacen guardia mientras los otros descansan sobre el suelo de cabañas de bambú y palma. Hay algunas hamacas, pero no para todos, por lo que tienen que rotar.

“Somos una gran familia, todos nos ayudamos”, dice mientras prepara el desayuno: arroz blanco y carne de cerdo. El menú se repite en el almuerzo y en la cena.

Días de celebración

La rutina se ha roto en el campamento. Los entrenamientos y la disciplina militar han cedido a un ambiente más relajado y festivo. Están de aniversario, pues el NPA, brazo armado del proscrito Partido Comunista de Filipinas (PKP, por sus siglas en tagalo), cumplió 50 años el pasado 29 de marzo y los fastos duran varios días.

Han preparado un acto con teatro, música popular, discursos, arengas, pasos de revista, malabares con fusiles y tributos a los caídos. Celebran que la rebelión sigue viva en más de 100 frentes por todo el territorio filipino con miles de combatientes. Unos 6.000 según el gobierno de Rodrigo Duterte, “muchos más” según la guerrilla.

“La situación es la misma, nada ha cambiado. Años de políticas neoliberales y privatizaciones hicieron que el país perdiera sus recursos para entregárselos al imperialismo, particularmente a EEUU. Y el régimen de Duterte está regalando el país al resto del mundo capitalista, como China o Japón”, analizó Ka Kathryn.

Esta joven revolucionaria se unió al NPA en 2013, después de graduarse en la universidad, donde inició su incursión en el activismo militante. Protestó contra el encarecimiento de las matrículas y se concienció de la necesidad de la lucha cuando su padre perdió el trabajo.

El Gobierno filipino privatizó la planta eléctrica en la que trabajaba. Fue de los pocos que conservó el empleo, pero le aumentaron la jornada laboral sin subir el salario. Cuando se unió a un sindicato, fue despedido.

“Al principio mi familia no quería que me alistara. Pero la última vez que hablé con mi padre, me dijo que no volviera a casa, que era su única esperanza para lograr justicia”, relata orgullosa.

Asegura que el NPA no ofrece compensación económica alguna a los reclutas: “Nos enrolamos porque consideramos que es nuestro deber entregar nuestras vidas para cambiar el país y defender los principios en los que creemos”.

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Guerrilleros del Comando “Melito Glor” del Nuevo Ejército del Pueblo (NPA), brazo armado del Partido Comunista de Filipinas.

En la actualidad, se acusa al NPA de que sus fuentes principales de financiación proceden de extorsiones y de “impuesto revolucionario”, motivo por el que el gobierno de Duterte los ha catalogado como “terroristas”, como ya hicieron EEUU o la Unión Europea. Ellos afirman que subsisten con las ayudas de las masas simpatizantes y organizaciones internacionales amigas.

Estas masas les proveen de ropa, comida, utensilios básicos de cocina o herramientas para construir sus cabañas. La vida en la guerrilla es austera, pero no renuncian a la modernidad: los altos mandos tienen teléfonos móviles de última generación, conexión satelital y ordenadores.

En el pasado tuvieron apoyo de los partidos comunistas de China o Vietnam, hoy países “capitalistas en la práctica” que han sufrido el “revisionismo moderno” de las enseñanzas del marxismo-leninismo más puro o del maoísmo que estos guerrilleros profesan a ultranza.

“No es el comunismo como ideología lo que ha fallado, sino la revisión sistemática de los documentos sobre el marxismo”, sentencia (alias) Ka Anse, rebelde de 25 años.

Nuevos reclutas

Las tres cuartas partes de las filas del NPA son hoy menores de 35 años, como Kathryn o Anse, una muestra de que la retórica revolucionaria del siglo pasado todavía cala en las zonas rurales más empobrecidas.

“Vivir en la guerrilla es duro, pero soy feliz porque servir al pueblo te da la motivación para seguir adelante en la construcción de una nueva sociedad libre de opresión”, detalla Anse, que se unió al NPA en 2016 tras graduarse en Historia.

Proviene de una familia campesina que no vio con buenos ojos su elección: “Les dije que ésta era la solución para una vida mejor, para tener tierra y un futuro mejor para las próximas generaciones”, ya que sus padres y abuelos son arrendatarios de la tierra que trabajan, en manos de un gran terrateniente.

En la rebelión encontró el amor y ahora su esposa – asignada a otro campamento – está embarazada de 3 meses. “Espero que mi hijo llegue a ver esa nueva sociedad. Soy optimista, por eso estoy aquí”.

“Desde pequeña supe en qué consistía la revolución. Por eso cuando terminé la universidad en 2017 me alisté para servir a las masas”, cuenta con la cara tapada ante la cámara, ya que no está fichada por las autoridades, alias Ka Isay, joven de 22 e hija de dos importantes mandos del NPA.

Ka Jone se enroló en el NPA con 34 años, cansado de trabajar jornadas maratonianas en una fábrica de electrodomésticos de una empresa estadounidense. “Estar aquí no puede compararse con nada. Las montañas, las largas caminatas, el hambre o el frío son sacrificios que valen la pena por ayudar a la gente. Incluso la muerte. Estoy listo para eso”.

Una vida en el frente

Al mando del “Melito Glor”, el comandante Jaime Padilla (alias “Ka Diego”) es el guía de estos jóvenes rebeldes. Con 72 años, lleva 47 en la guerrilla y seguirá en el frente “hasta el final”.

“Era un simple activista, pero cuando Ferdinand Marcos declaró la Ley Marcial en 1972, me vi obligado a adherirme al movimiento sin saber qué iba a pasar”, rememora entre risas.

Ka Diego, que todavía se emociona al oír “La Internacional”, asevera que nada ha cambiado en Filipinas desde la ocupación de EEUU o la dictadura de Marcos. “La mayoría de la gente sigue siendo pobre, oprimida por la minoría de la clase dominante”.

En la lucha formó una familia. Se casó con otra rebelde en 1986 – ella falleció en 2015 por culpa del cáncer – y tuvieron un hijo, que decidió mantenerse alejado del movimiento y “llevar una vida normal”.

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Ka Kathryn junto al veterano guerrillero Ka Diego.

En casi cinco décadas como rebelde, Diego ha sido testigo de los avatares del proceso de paz con los diferentes gobiernos reaccionarios que han desfilado por Filipinas. Ahora el diálogo se ha roto definitivamente con la administración de Duterte, que ha prometido “aniquilar” al NPA este mismo año.

“Nuestras fuerzas revolucionarias están listas tanto para negociar la paz como para luchar contra el gobierno fascista”, advierte Ka Diego, convencido de que la guerrilla sobrevivirá y derrotará al sistema espoleada por el respaldo mayoritario del pueblo.

En otro campamento en algún punto remoto de esas montañas, en la provincia de Quezón, Ka Cleo (36 años) y Ka Wenli (40 años) comparten su vida entregada a la lucha desde 2009, después de que él la cortejara durante 3 años. Hoy son felices juntos en la sierra e incluso tienen un hijo de 9 años.

“Me uní al NPA porque sufría las condiciones injustas de nuestra sociedad. Era un productor de coco, vivía de vender aceite de coco, pero el dinero nunca era suficiente para subsistir”, explica Wenli, alzado en armas desde 2001.

Para Ka Cleo, que se alistó en 2006, las masas son la prueba de que no son terroristas:

“Ellos saben todo lo que hacemos en las comunidades. Nos arriesgamos por ellos a la cárcel o la muerte, pero forma parte de nuestro sacrificio por el país, incluso si ahora enfrentamos penas más duras por terrorismo”, defiende Cleo.

FUENTE: Agencia EFE

El PCCh examina reglas de trabajo de grupos dirigentes y educación de militantes

El Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) revisó, en una reunión sostenida hoy, dos normativas de trabajo: una sobre el trabajo de los grupos dirigentes de miembros del Partido y otra sobre la educación y gestión de miembros del Partido.

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La reunión estuvo presidida por Xi Jinping, Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de China.

Los otros grupos dirigentes de miembros del Partido tienen una posición especial en el sistema organizativo del Partido, señala una declaración publicada después de la reunión.

La revisión de la normativa sobre el trabajo de los grupos dirigentes de miembros del Partido ha implementado el Pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con peculiaridades chinas de la nueva era y el espíritu del XIX Congreso Nacional del PCCh, y se ha adherido a los Estatutos del Partido como la base fundamental, indica.

En la nueva era, los grupos dirigentes de miembros del Partido deben cumplir completamente su responsabilidad política respecto a la disciplina del Partido y mejorar su capacidad de liderazgo, a fin de garantizar que el Partido siga siendo siempre un núcleo dirigente poderoso de la causa del socialismo con peculiaridades chinas, añade el texto.

Al señalar que el fortalecimiento de la educación y gestión de los miembros del Partido es una tarea básica, fundamental y regular de la construcción del Partido, la declaración pide esfuerzos para desarrollar un contingente de miembros del Partido que sean confiables políticamente, autodisciplinados estrictamente y altamente cualificados, y que también tengan convicciones firmes y desempeñen papeles destacados.

La declaración exige una mejoría de la calidad en la educación y gestión de los miembros del Partido, y enfatiza que fortalecer la construcción política del Partido debe ser considerado como el principio general, y que armar a todo el Partido con el Pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con peculiaridades chinas de la nueva era debe ser una misión política primordial.

También pide medidas de educación y gestión específicas y efectivas para los distintos tipos de miembros del Partido, así como una mayor reforma e innovación para modernizar su educación y gestión.

FUENTE: Xinhua en Español

Pensamiento y papel histórico del Camarada Mao Zedong (毛泽东) [Tercera parte]

Sobre la construcción del ejército revolucionario y la estrategia militar

El camarada Mao Zedong resolvió metódicamente el problema de cómo convertir un ejército revolucionario, principalmente compuesto por campesinos, en un nuevo tipo de Ejército del Pueblo de carácter proletario, observando una estricta disciplina y manteniendo estrechos vínculos con las masas. Estableció que el único propósito del Ejército del Pueblo es el de servir al pueblo de todo corazón, propuso el principio de que es el Partido quien manda al fusil y no al revés, avanzó las Tres Reglas Cardinales de Disciplina y las Ocho Observancias e hizo hincapié en la práctica de la democracia política, económica y militar, así como los principios de la unidad entre oficiales y soldados, la unidad entre el ejército y el pueblo y la desintegración de las fuerzas enemigas, formulando una suma de un conjunto de políticas y métodos sobre el trabajo político en el ejército.

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Stalin y Mao Zedong se dan la mano tras la firma del Tratado Sino-Soviético de Amistad, Alianza y Mutua Asistencia (1950)

En sus escritos militares, como “Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el Partido”, “Problemas estratégicos en la Guerra Revolucionaria de China”, “Problemas estratégicos en la guerra de guerrillas contra el Japón”, “Sobre la guerra popular prolongada” y “Problemas de guerra y estrategia”, el camarada Mao Zedong resumió la experiencia de las prolongadas guerras revolucionarias en China y avanzando el concepto integral de la construcción de un ejército popular y de la construcción de las zonas rurales de base y hacer la guerra popular mediante el empleo del ejército popular como la fuerza principal, apoyándose en las masas.

Elevando la guerra de guerrillas al plano estratégico, sostuvo que la guerra de guerrillas y los movimientos de carácter guerrillero prolongados en el tiempo son las principales formas de operación en las guerras revolucionarias de China. Explicó que era necesario proceder a un cambio adecuado en la estrategia militar simultáneamente con el cambiante equilibrio de fuerzas entre el enemigo y nosotros mismos con el progreso de la guerra. Elaboró un conjunto de estrategias y tácticas para el ejército revolucionario en la guerra popular en condiciones cuando el enemigo era fuerte y nosotros éramos débiles.

Estas estrategias y tácticas incluyen la lucha estratégica en una guerra prolongada y las campañas y batallas de decisión rápida, convirtiendo la inferioridad en superioridad estratégica en las campañas y batallas, concentrando una fuerza superior para destruir las unidades enemigas una por una. Durante la Guerra de Liberación, formuló los célebres Diez Principios de Operación. Todas estas ideas constituyen una destacada contribución del camarada Mao Zedong a la teoría militar del marxismo-leninismo. Después de la fundación de la República Popular, presentó la guía importante de que tenemos que fortalecer nuestra defensa nacional y la construcción de modernas Fuerzas Armadas Revolucionarias (incluyendo la Marina, la Fuerza Aérea y las ramas técnicas) y desarrollar la tecnología de defensa moderna (incluida la formación de la energía nuclear y armas para la autodefensa)

En materia de política y tácticas

El camarada Mao Zedong dilucidó de forma penetrante la importancia vital de la política y tácticas en las luchas revolucionarias. Señaló que la política y la táctica es la vida del Partido, que fueron el punto de partida y el resultado final de todas las actividades prácticas del partido revolucionario y que el Partido debe formular sus políticas a la luz de la actual situación política, las relaciones de clase, las circunstancias actuales y los cambios en ellos, la combinación de principios y la flexibilidad. Hizo muchas sugerencias valiosas en materia de política y tácticas en la lucha contra el enemigo, en el Frente Único y otras cuestiones.

Señaló, entre otras cosas, que en virtud de las cambiantes condiciones subjetivas y objetivas, una fuerza revolucionaria débil en última instancia podría derrotar a una fuerza reaccionaria fuerte; que debemos despreciar al enemigo estratégicamente y tomarlo en serio tácticamente; que debemos mantener nuestros ojos en el principal objetivo de la lucha y no golpear a ciegas en todas las direcciones; que debemos diferenciar entre ello y desintegrar a nuestros enemigos, adoptando la táctica de hacer uso de las contradicciones, ganando a la mayoría, oponiéndonos a la minoría para aplastar a los enemigos uno por uno; en las zonas bajo el gobierno reaccionario, debemos combinar la lucha legal e ilegal y, organizativamente, adoptar la política de asignación de los cuadros seleccionados para trabajar en la clandestinidad; para los miembros de las clases reaccionarias una vez derrotados los elementos reaccionarios, debemos darles la oportunidad de ganarse la vida y convertirse en trabajadores que viven de su propio trabajo, siempre y cuando no se rebelen o creen problemas; y que el proletariado y su Partido deben cumplir dos condiciones para ejercer el liderazgo sobre sus aliados: conducir a sus seguidores en la decidida lucha contra el enemigo común y lograr victorias, llevar los beneficios materiales a sus seguidores o al menos no dañar sus intereses y al mismo tiempo darles una educación política.

Estas ideas del camarada Mao Zedong concernientes a la política y la táctica están incorporadas en muchos de sus escritos, sobre todo en obras como “Problemas actuales de la táctica en el Frente Unido Antijaponés”, “Sobre la política”, “Conclusiones sobre el rechazo de la Segunda Ofensiva Anticomunista”, “Sobre algunos problemas importantes de la política actual del Partido”, “No golpear en todas direcciones” y “Sobre la cuestión de si el imperialismo y todos los reaccionarios son tigres auténticos”.