El nuevo trotskismo

trotskismo2b22bcopiaLas posiciones políticas del actual Partido Comunista de Grecia (KKE) y sus partidos títere con respecto al anti-imperialismo los sitúan en el mismo campo político que el trotskismo tradicional.

Ellos han concebido una teoría dogmática y antidialéctica según la cual no puede haber sectores de la burguesía nacional o de la pequeña burguesía en los países dependientes que puedan jugar un papel contra el imperialismo. Consideran que cualquier gobierno con participación de sectores de esta burguesía tienen que estar integrados necesariamente en uno de los bloques imperialistas.

Esto es un dogma que contradice los principios leninistas con respecto al imperialismo y también toda la tradición del Movimiento Comunista con respecto a esta cuestión.

He aquí la exposición clara y didáctica del camarada Stalin con respecto a la cuestión:

“El carácter revolucionario del movimiento nacional, en las condiciones de la opresión imperialista, no presupone forzosamente, ni mucho menos, la existencia de elementos proletarios en el movimiento, la existencia en éste de una base democrática. La lucha del Emir de Afganistán por la independencia de su país es una lucha objetivamente revolucionaria, a pesar de las ideas monárquicas del emir y de sus partidarios, porque esa lucha debilita al imperialismo, lo descompone, lo socava… La lucha de los comerciantes y de los intelectuales burgueses egipcios por la independencia de Egipto es, por las mismas causas, una lucha objetivamente revolucionaria a pesar del origen burgués y de la condición burguesa de los líderes del movimiento nacional egipcio, a pesar de que estén en contra del socialismo… Y no hablo ya del movimiento nacional de otras colonias y países dependientes más grandes, como la India y China, cada uno de cuyos pasos por la senda de la liberación, aun cuando no se ajuste a los requisitos de la democracia formal, es un terrible mazazo asestado al imperialismo, es decir, un paso indiscutiblemente revolucionario.”

La fidelidad a este dogma antimarxista les lleva a considerar como enemigos integrados en un polo imperialista a gobiernos como el de Venezuela o Bolivia, contradiciendo la postura de apoyo a los comunistas de estos países a sus respectivos gobiernos en su lucha anti-imperialista o la solidaridad anti-imperialista de la práctica totalidad del Movimiento Comunista Internacional. También consideran “imperialistas” a estructuras económicas y políticas como el ALCA, al que pertenece Cuba.

El caso de Siria es especialmente sangrante. El pueblo sirio, con su Ejército y su Gobierno al frente, están afrontando la mayor agresión del imperialismo desde la Guerra de Vietnam. Los comunistas sirios están integrados en este gobierno a través del Frente Nacional Progresista. Sin embargo, estos iluminados consideran a este gobierno como “imperialista” y a la lucha del pueblo sirio como una lucha “interimperialista”.

Su dogmatismo también les hace considerar el socialismo como algo cerrado y acabado, y no como una etapa de transición en evolución sujeta a múltiples factores internos y externos. Por eso consideran a la República Popular Democrática de Corea como “no socialista” o que se está restaurando el capitalismo en países como Cuba o Vietnam. Sus posiciones coinciden absolutamente con el trotskismo tradicional y, por eso, hay que situarlos en ese campo ideológico y político.

Por José Koba

Anuncios

Comunicado de solidaridad del PCPE ante las amenazas del imperialismo

descargaLos últimos acontecimientos en Venezuela se sitúan en el proyecto de la oligarquía venezolana y del imperialismo, principalmente de EEUU, para pasar de la injerencia a la intervención sin máscara.

Continuando con la escalada de violencia de los grupos fascistas que coordinan sus acciones con una provocadora convocatoria de la Asamblea Nacional para intentar frenar el ensayo electoral convocado por el Consejo Nacional Electoral (CNE) para la jornada del 30 de julio, donde se elegirán a los delegados de la Asamblea Nacional Constituyente, hace que el imperialismo anuncie medidas de intervención económica que pueden preludiar la militar.

La batería mediática arrecia incluso con la posibilidad de que la Asamblea Nacional nombre un gobierno paralelo que pueda ser reconocido por los gobiernos de países imperialistas y satélites, que vayan creando nuevos elementos para “legalizar” la intervención. La puesta en escena de cinco ex-presidentes latinoamericanos (a los que se les ha pagado 25.000 dólares para el viaje) en la convocatoria de la Asamblea Nacional, es otro aspecto de esta escenificación. Es necesario recordar cómo se produjo el golpe de Estado de abril de 2002, cuando varios gobiernos – entre ellos el presidido por Aznar – reconocieron inmediatamente al gobierno golpista de Carmona. En estas coordenadas de intentar generar una situación de caos, también el anuncio de los golpistas (y antihuelgas obreras) de convocatorias de huelga general para varios días, añade otro elemento de confrontación para esa fecha.

El Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) denuncia, pues, la grave escalada del imperialismo contra el proceso bolivariano y contra su convocatoria de Asamblea Nacional Constituyente del 30 de julio, que va a tratar de impedir por todos los medios.

El PCPE se solidariza con el pueblo bolivariano para derrotar definitivamente los planes de golpe de Estado y de intervención militar imperialista.

El PCPE considera que la agudización de la lucha de clases en Venezuela requiere del más amplio frente anti-imperialista en el propio país y a nivel internacional. La Jornada Internacionalista del pasado 14 de julio, que en el Estado Español también se materializó en múltiples actividades en diferentes localidades, debe ser un elemento de permanente manifestación internacionalista.

El PCPE apoya la propuesta de los camaradas del Partido Comunista de Venezuela (PCV) de aprovechar la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente para que el proceso bolivariano avance hacia la consecución del poder obrero y popular en la única senda que garantiza la victoria: el socialismo.

Secretaría Internacional del PCPE

22 de Julio de 2017

Entrevista a Juan Ramos (14/4/1982): “El eurocomunismo reduce al militante a pegar carteles y pedir votos”

juan ramos
Juan Ramos fue secretario general del PCC entre 1982 y 1988. Posteriormente fue secretario general del PCPE entre 1988 y 2002.

Juan Ramos Camarero, secretario general del Partido de los Comunistas de Cataluña (PCC) – formado a partir de una escisión del PSUC – nació hace 38 años en Íllora (Granada). Afincado en Cornellá de Llobregat (Barcelona), ejerció durante años su profesión de maestro industrial metalúrgico en la empresa “Siemens”, ingresando en la década de 1970 en Comisiones Obreras (CCOO) y en el PSUC, si bien trabajó dentro de los sindicatos verticales y fue a la vez jurado de su empresa. En ambos organismos ha desempeñado cargos de responsabilidad, ya que ha sido secretario general de la Confederación del Metal de CCOO, miembro de la Comisión Ejecutiva Nacional de CCOO en Cataluña y del Consejo Confederal de CCOO. Perteneció al Comité Ejecutivo del PSUC hasta su expulsión en diciembre de 1981. Fue diputado en las Cortes de junio de 1977 y en la actual legislatura, dimitiendo para presentarse a las elecciones al Parlamento catalán, resultando diputado.

La aparición del Partido de los Comunistas de Cataluña (PCC) es consecuencia de la ruptura del partido que más acendradamente había venido proponiendo la unidad de la izquierda. ¿No es ello una contradicción?

En modo alguno, porque no hemos sido nosotros quienes hemos querido irnos, nos han echado y en ese sentido no nos incumbe la responsabilidad histórica. Pero además, se maneja frecuentemente un concepto falso de unidad. Hay, en primer lugar, alianzas que se establecen a nivel de coincidencias para la defensa de las libertades democráticas o del Estatuto, y en eso nos aliamos, sin hacerlo de forma vergonzante, con partidos como Convergència o ERC. Pero también hay alianzas de clase, con vistas a recuperar la hegemonía de la izquierda en Cataluña, perdida en las últimas elecciones, y estas alianzas no deben llevarse a cabo sino en función de propuestas políticas concretas, no en base a alianzas naturales con los socialistas, pongo por caso, porque no las hay. Unidad no puede significar en modo alguno dejación de principios políticos.

Cosa que, según el PCC, ha hecho el PSUC

En efecto, el proceso de la Transición se ha llevado a cabo bajo la hegemonía de la derecha. Eso, y la necesidad de llegar a amplias capas de la población, ha comportado que los partidos de izquierda – y también el PSUC – hayan hecho dejación de sus principios estratégicos para acentuar propuestas políticas que, desde un cierto oportunismo, constreñían la acción política al aparato del Estado olvidando al militante. Nosotros pretendemos no caer en ese electoralismo.

Sin embargo, el partido se presenta con vocación electoral y no testimonial

Naturalmente, porque no somos un partido marginal ni ajeno a Cataluña. Tenemos 7.500 militantes y podemos demostrarlo. Eso significa una implantación real en la sociedad. Y no decimos que vamos a recuperar los porcentajes de votos obtenidos hasta ahora porque la división del PSUC nos afectará negativamente, pero sí que creemos que podemos recuperar buena parte de la militancia perdida entre el año 1977 y la escisión.

Una pérdida de militancia considerable, ya que el PSUC llegó a contar con más de 40.000 carnés en 1978.

Sí, de 40.000 se pasó a 17.000 en el V Congreso del PSUC y a unos 12.000 o 13.000 en el momento de la escisión. Y eso es responsabilidad colectiva, no vamos a decir que exclusiva de los eurocomunistas, aunque ellos han tenido parte importante de culpa, porque el eurocomunismo representa un giro ideológico con consecuencias en el terreno organizativo. El eurocomunismo abandona la formación política e ideológica para hacer del militante un instrumento que pega carteles o pide votos. Nuestro reto es invertir eso y conseguir que el militante tenga vida de partido, aporte y discuta, que se sienta dirigente. Si lo conseguimos es seguro que quienes han abandonado la militancia aburridos, volverán.

¿Cuáles desearía que fueran sus relaciones con los partidos del Este?

De colaboración. No seríamos un partido serio si no mantuviéramos una actitud crítica frente a las experiencias socialistas.

Pero esa actitud no puede confundirse con hacer causa común con los imperialistas. No tenemos adhesiones ciegas, pero reconocemos el papel desempeñado por los países socialistas en el avance hacia el socialismo y en la lucha por la paz y el desarme a nivel mundial.

FUENTE: Diario “El País” (14 de abril de 1982)

También Castilla necesita su autodeterminación

logoPor “Comunistas de Castilla”

En 1521 se consumó en estas campas de Villalar de los Comuneros la derrota del movimiento comunero. El naciente Imperio Español dominaría decenas de pueblos en todo el mundo, los saquearía y exterminaría a sus poblaciones por millones.

El pueblo castellano, sus trabajadores y trabajadoras, sufrió la misma suerte. El Imperio Español, hoy reducido a un Estado dependiente del gran imperio capitalista dirigido por los EEUU, no nos ha dado tregua. Sigue explotando nuestra tierra y a nuestra gente reduciendo nuestra dignidad al falso orgullo de un sentimiento españolista repleto de ilusiones en victorias deportivas, cánticos de curas, instituciones que se dicen “democráticas” o la euforia de comprar lo que sus medios nos dicen que consumamos.

El panorama es aterrador: 25% de paro, la mitad sin subsidio, pensiones de miseria, emigración, cierre de minas y empresas, envejecimiento poblacional, doble explotación de la mujer trabajadora y sus tremendas consecuencias, desahucios, suicidios y un aumento sin precedentes de la desigualdad. Pero aquí no acaba todo: ningún plan de industrialización, deterioro del medio ambiente, destrucción de la agricultura y ganadería familiar, abandono del campo, represión de la libertad de expresión, racismo, xenofobia, individualismo ciego, exclusión social, aumento de las listas de espera en la sanidad… ¿Es que se han olvidado de nosotros y nosotras?

No, qué va. Esta tierra y su pueblo trabajador cuentan con una hoja de ruta siniestra, la de esquilmar al máximo todos sus recursos: petróleo por fractura hidráulica, destructivas y peligrosísimas minas de uranio y magnesitas, centrales nucleares, explotaciones ganaderas extensivas en manos de multinacionales y, por supuesto, seguirán explotando nuestros ríos, pantanos… y hasta el patrimonio artístico en forma de devoción turística-religiosa a mayor gloria de una Iglesia corrupta y adinerada que forma parte empresarial del parque temático capitalista-consumista que es eso que llaman España.

Esta es la lógica del beneficio capitalista. No importan los trabajadores ni las trabajadoras, éstos son sólo, como dicen también en las pías universidades católicas, “factores de producción” al servicio del capital. Sus vidas no cuentan.

Pero si hay un crimen contra el pueblo trabajador es precisamente olvidar que de él sale toda la riqueza de cualquier país. Decir que el problema está sólo en un puñado de ricos corruptos y corruptores y que anulados éstos, el capitalismo es apto para todos… ¡Es lo peor que se puede hacer con los pueblos y sus clases populares!

Tiene que llegar, de nuevo, la hora de los pueblos. De todos los pueblos que son explotados por la lógica mortal del capitalismo. Una lógica que provoca guerras ante nuestros ojos y destrucciones masivas: Yugoslavia, Irak, Libia y ahora Siria y Yemen. A la cabeza de la destrucción, los que más bombas químicas han usado en la Historia: los EEUU y como colaboradores los Estados que integran la OTAN. El Estado Español tiene tropas en varios países y su suelo es utilizado sin pudor para el lanzamiento de misiles e incursiones que provocan destrucción y muerte.

Pero no todo está perdido, porque no pueden quitárnoslo todo. Desde muchos sitios surgen voces de los pueblos clamando por su libertad para salir de este sistema. A veces defendiéndose de los brutales ataques que contra su economía e independencia lanza el capital, como Cuba, Siria o Venezuela, otras defendiendo algo tan elemental como el derecho a decidir su independencia. Desde aquí, nuestro apoyo al Pueblo Trabajador Catalán, nuestro pueblo hermano en la lucha por la independencia del corrupto, capitalista y patriarcal Estado Español.

¿Y el Pueblo Trabajador Castellano? ¿No somos también pueblo? Afirmarlo es el sentido de venir cada año a Villalar. Y como el año pasado y los que vienen, los y las comunistas castellanas levantamos la bandera de nuestra independencia de todo lo que nos sujeta al capital y sus Estados. Luchamos por un programa ecosocialista y feminista castellano de dignidad y liberación popular y de clase.

Autodeterminación para Castilla. Expropiación de los grandes medios de producción y los bancos. Salida de la OTAN. Salida de la UE. Salida del euro. Restauración de nuestra memoria y dignidad. Justicia con todos los y las represaliadas. Igualdad para todas las mujeres trabajadoras. Equilibrio entre las ciudades y el campo. Por la libertad de expresión. Fuera el fascismo, el racismo, la xenofobia, el patriarcado y el clericalismo de Castilla.

En tres palabras: CASTILLA SOCIALISTA y FEMINISTA

¡Viva Villalar de los Comuneros y las Comuneras!

¡Viva el Pueblo Trabajador Castellano!

¡Viva Castilla Comunera!

¡Hay futuro en el socialismo para Castilla!

Discurso de Pascua del Departamento Internacional del IRSP

irspCamaradas:

La solidaridad internacional es un importante aspecto de la lucha por el socialismo en Irlanda. A través de este trabajo nuestro Departamento Internacional se ha encomendado en reconstruir viejas amistades y encontrar nuevos aliados mientras intentamos obtener apoyo para nuestra lucha, pero también queremos dar apoyo y solidaridad a otras causas alrededor del mundo que estén en la lucha contra la opresión y la injusticia.

Durante esta Pascua queremos extender nuestra solidaridad y nuestros saludos revolucionarios a nuestros camaradas en Catalunya en sus demandas de independencia respecto de España. Tienen y han tenido una larga y dura lucha durante décadas y si pueden alcanzar la victoria significará un hecho positivo para sus vecinos de Euskal Herria. ETA se ha desarmado voluntariamente en tiempos recientes en un intento por avanzar en su causa mediante actividades políticas pacíficas. Se ha denunciado que el Gobierno español no ha reaccionado de forma positiva a este bravo movimiento. La Historia nos ha demostrado que los españoles no van a tomar fácilmente el camino hacia una solución política que otorgue autonomía ni a vascos ni a catalanes, y llamamos a nuestros camaradas a actuar con cautela y mantenerse resueltos mientras afrontan la intransigencia de Madrid. Como aquí, se han hecho demasiados sacrificios, se ha encarcelado a mucha gente y muchas familias han estado rotas durante un largo período de tiempo por culpa de estas iniciativas, que no han producido resultados políticos positivos para nuestros camaradas en Euskal Herria.

cw-_derry2c_irsp-inla_mc3b6teDada nuestra experiencia en el proceso de pacificación aquí en Irlanda queremos hacer algunas exigencias. Exigimos que los gobiernos de España y Francia recojan la iniciativa de ETA y sean repatriados los presos vascos de las cárceles españolas y francesas. Sabemos por experiencia que si os oponéis al proceso por cualquier razón seréis sometidos al acoso de Estado.

Desde el referéndum del Brexit hay un gran deseo por parte de Escocia para votar una vez más y abandonar el Reino Unido. Miramos hacia cualquier posible referéndum en Escocia donde los escoceses tengan la oportunidad de ser una nación libre de igual manera que lo vemos como una oportunidad real para la Irlanda ocupada.

En este año se han visto muchos grupos luchando por implementar un mejor y más sostenible futuro, revolucionario y progresista, para sus pueblos. Algunos simplemente luchan contra la opresión de los fundamentalistas religiosos y seguiremos ofreciendo apoyo a todos esos grupos.

Los kurdos, los palestinos, los sirios, los yemeníes, el Movimiento Papúa Libre… por solamente nombrar algunos de ellos, son objetivo de la lluvia de bombas de los EEUU y los capitalistas mundiales al mismo tiempo que los objetivos civiles y los hospitales, pero nunca alcanzan los depósitos de gas o petróleo.

Camaradas, mientras la agenda neoliberal crece debemos estar preparados para alzarnos por nuestros camaradas.

Desde esta plataforma debemos mandar un mensaje alto y claro: tenéis nuestro apoyo y nuestra solidaridad.

Saoirse go deo!

Irish Republican Socialist Party (I.R.S.P.)

El PCF y las clases populares de los años 70 (parte 2)

 

logo_du_parti_communiste_franc3a7ais
Antiguo logotipo del Partido Comunista Francés (PCF), adoptado en 1978.

Socialdemocracia, Mitterrand y la crisis del PCF de 1978-1986

La actitud de los dirigentes del PCF frente a la socialdemocracia es muy ambivalente. Cuando Marchais firma el Programa Común en 1972, sabe que es un juego peligroso, pero espera que la fuerza organizativa del PCF, significativamente más potente que la del PS, será una clave suficiente. Pero cuando los líderes se dan cuenta de que el PS les supera en votos en las elecciones de 1976, deciden romper con el Programa Común en 1977, ya que sienten que están perdiendo influencia. Pero esta ruptura no es de principios. El PCF adquiere posiciones asistencialistas sobre los excluidos y la pobreza entre 1977 y 1978, mantiene un discurso anti-intelectual entre 1978 y 1979 (que se enfrenta a quienes se oponen a esta estrategia de ruptura); a lo que se puede añadir un discurso anti-inmigración y un retorno al discuro moralista. Todo ello en una atmósfera asfixiantemente anticomunista. En 1978, una profunda crisis estalla en todo el Partido (no sólo en la dirección o en los círculos intelectuales), a la que siguen otros períodos críticos durante los siguientes 8 años. Porque en última instancia, el PCF, que criticó a Mitterrand, en 1981 decide pasar a gobernar con él… ¡incluso aunque no habían deseado su victoria! Pasa a cogestionar importantes reestructuraciones en la industria del acero y en otros bastiones industriales antes de dejar el gobierno en 1984. Situación que un militante resume con la expresión de “política del limpiaparabrisas”. Este ir y venir sin fin hará un gran daño al PCF, que en 8 años pierde a un tercio de sus militantes.

pcf-elections
Gráfico que refleja la caída progresiva del PCF en los diferentes procesos electorales celebrados en Francia entre 1981 y 2007.

El autor añade a estas crisis repetidas otras tesis a examinar, la falta de democracia y el autoritarismo de la dirección (sin duda reales), la línea prosoviética, pero también actitudes sobre la “izquierda” (la vía revolucionaria, la lucha de clases). Pero a partir del estudio de casos locales, Mischi observa que la controversia no se reproduce de la misma manera según el origen social. Las críticas a la línea de la dirección son expuestas públicamente por los intelectuales, mientras que los trabajadores abandonan el Partido en silencio, debaten en la célula y luego se van.

Deslegitimación subjetiva de las clases populares

Pero el autor también sostiene que la caída en el número de obreros no sólo se debe a una evolución objetiva (pérdida de bastiones, por ejemplo), a una evolución política (hacia la socialdemocracia principalmente), sino también a una línea de deslegitimación de la clase obrera. Según Julian Mischi, el PCF tenía un papel de “portavoz” de la clase obrera. Todas las clases populares podían identificarse con el Partido. El papel del PCF, que pone en primer plano a portavoces obreros, es crucial para la toma de conciencia de la propia clase. Escribe:

“A partir de 1980 y sobre todo a partir de 1990, el PCF aspira a representar no sólo a las clases populares, sino a Francia en su ‘diversidad’. La lectura de la sociedad en tréminos de clase desaparece detrás de temas como la ‘participación ciudadana’ o la recreación de los ‘vínculos sociales’. Los cargos públicos comunistas alaban la ‘democracia local’ destinada a cerrar la brecha entre la clase política y los ‘ciudadanos’. El proyecto inicial del Partido, de inspiración marxista, da paso a una retórica humanista ampliamente compartida en el mundo asociativo y político.”

El PCF abandona gradualmente las referencias a la clase obrera, a los mecanismos de promoción de obreros en el seno del Partido, al esfuerzo de destacar a obreros en los puestos dirigentes y como portavoces públicos.

El Partido se abrirá a las mujeres a partir de los años 70, pero atrayendo a profesoras y personal cualificado, pocas de ellas provenientes de la clase obrera; el otro tema que le atrae, la diversidad (por razones electorales desde finales de los 90), no se elabora sobre una base de clase.

Pero será bajo la dirección de Robert Hue, entre 1994 y 2003, cuando el PCF entre en su fase de liquidación y se convierta en un partido de cargos electos, eliminando las células de empresa, el centralismo democrático… Es lo que el autor denomina como “la mutación”.

Antiguos militantes del PCF que lo habían abandonado en los años 80 y 90 por la derecha vuelven y son tolerados a pesar de sus evidentes diferencias. De ser el Partido más centralizado, “el PCF se vuelve uno de los más descentralizados”.

El PCF y las clases populares desde los años 70 (parte 1)

Por Michael Verbauwhede

El libro “El PCF y las clases populares de los años 1970” es de gran interés respecto a la cuestión de la organización de la clase obrera y las clases populares en un partido comunista de Europa Occidental. Además, plantea la cuestión del origen de clase de los cuadros comunistas, su práctica militante y la influencia de los cargos electos en la evolución del Partido. El libro pone énfasis en la cuestión de la participación en el gobierno y en los municipios.

A diferencia de muchos otros libros sobre el Partido Comunista Francés que se ocupan principalmente de la evolución ideológica y política del PCF desde la década de 1970 hasta la actualidad, el libro se centra en el desarrollo de la organización del Partido. Mischi resume su planteamiento:

“Todo mi trabajo trata de demostrar que las propuestas y declaraciones no son suficientes. Los dispositivos organizativos son muy importantes para atraer miembros, mantenerlos y politizarlos. En comparación con sus competidores trotskistas, la gran fuerza del PCF fue su organización implantada en la realidad de los entornos populares.”

pcf-1970
Dibujo realizado con motivo del XIX Congreso del PCF, celebrado en 1970.

Mischi no sólo estudia esa realidad a partir de las posiciones de la dirección, sino también de la base. En su trabajo de investigación analiza cuatro células: Longwy (sector del acero, Lorena), Saint-Nazaire (astilleros, Loira Atlántico), los suburbios de Grenoble y Allier (campesinos).

La evolución de la clase obrera, la influencia del crecimiento de la organización de la década de 1970 y el electoralismo

Julian Mischi, obviamente, parte de la evolución objetiva de la clase obrera. Pero sostiene que sigue siendo el corazón del proletariado. En otro libro publicado recientemente, Julian Mischi escribe:

“El discurso sobre el fin de la clase obrera se impone a medida que la representación de la clase obrera se va reduciendo a las figuras de la gran industria y a los sectores más militantes. Del desmantelamiento de las grandes concentraciones industriales y la crisis de las plazas fuertes del movimiento obrero desde la década de 1970 se llega a la rápida conclusión de la desaparición del sector obrero y sus militantes.”

En “El Comunismo Desarmado”, Mischi recuerda:

“El grupo de los obreros, aunque haya disminuido desde la década de 1970, no ha desaparecido. Compuesto por 6’8 millones de personas en el censo de 2011, es uno de los principales grupos, y representan el 23% de la población activa en Francia. Y si nos ceñimos únicamente a su componente masculino, ¡uno de cada tres hombres es obrero! La población obrera, por tanto, sigue siendo importante, aunque cambie su composición interna – al igual que las condiciones de vida y de trabajo. Sin embargo, para una gran mayoría de los franceses, la parte obrera de la sociedad es mucho menor de lo que realmente es.”

El cambio en la composición de la clase trabajadora tiene una influencia en la evolución del PCF: los grandes bastiones comunistas entran en crisis con la diversificación, la precarización y la fragmentación de la clase obrera. Su influencia en la lucha de clases disminuye mucho con la caída de la CGT, que pasa de 2 millones a 700.000 afiliados. Pero el PCF no lo ve venir y no lo tiene en cuenta. Y el PCF se pierde por completo en la cuestión de la inmigración no europea, a menudo descuidada por razones electorales. El PCF también reproduce las divisiones sociales existentes dentro y fuera de las fábricas.

La presencia del PCF disminuye en el sector privado y se centra cada vez más en las administraciones públicas, especialmente las locales. Mischi explica:

“Habiendo abandonado la reflexión sobre las relaciones de clase y sobre la organización de la lucha por aquellos que sufren la dominación, es natural que encuentren dificultades para tomar en cuenta la aparición de nuevas figuras populares – en especial los empleados del sector servicios y los descendientes de los trabajadores inmigrantes procedentes del Magreb.”

Pero Mischi plantea que la explicación de la caída del PCF por estas razones es insuficiente. Trata otras concepciones organizativas y políticas que desarmaron al Partido.

El libro permite tener una visión más equilibrada sobre la evolución política del PCF que las explicaciones políticas tradicionalmente aceptadas. Esta evolución, por supuesto, influye en la composición orgánica del Partido que, a su vez, influye en el rumbo político del PCF.

El PCF, cuyo prestigio culmina con la Liberación, declina electoralmente y organizativamente hasta el inicio de la década de 1970. Entre 1972 y 1977 experimentará una gran oleada de adhesiones debido a la política de unión con el PS, el “Programa Común”, que suscitó una gran esperanza. Esta política de unidad también conduce a la conquista de muchas alcaldías, con un PS que aumenta su influencia electoral. El punto culminante son los suburbios rojos (“banlieues rouges”) en la perfieria de París, con más de la mitad de las alcaldías en manos de los comunistas.

Esto tiene implicaciones en la evolución de la composición del PCF. Durante este período, hay un crecimiento cuantitativo, pero también cualitativo: crecen los empleados en las tecnologías de la información y las comunicaciones, técnicos, ingenieros, cuadros técnicos y profesores. En París, una cuarta parte de los militantes del PCF ejerce la docencia. Estas nuevas capas formarán parte de los puestos de dirección intermedios y crecen en la dirección del PCF, reemplazando a los dirigentes de origen obrero.

La conquista de una gran cantidad de alcaldías lleva a muchos cuadros comunistas al aparato municipalista. Con el declive de la organización, los recursos financieros dependen cada vez más de estos cargos electos, que van ganando peso en la organización tanto en cantidad como en influencia política.