Entrevista a Abdallah El Harif, ex-Secretario General de Vía Democrática

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Abdallah El Harif, ex-Secretario General de Vía Democrática (formación política izquierdista de Marruecos)

Abdallah El Harif fue Secretario General de Vía Democrática (VD), el partido de izquierda más importante de Marruecos, y es hoy un implacable opositor al régimen alauí que dirige el país con mano de hierro. Reconoce que la represión del Majzen ahogó la protesta de 2011 pero ahora está encontrando una férrea resistencia popular en el Rif y en la región minera de Jerada, “una zona muerta y sin proyecto de futuro alguno”. Abdallah El Harif (Meknes, 1946) es una voz carismática entre las clases populares. En su condición de Responsable de Relaciones Internacionales de VD, ha visitado a los militantes en el exterior para “reforzar la lucha en un momento muy difícil”.

El Gobierno de Marruecos se ha especializado en silenciar las protestas populares. Lo hizo en 2011 con el Movimiento 20 de Febrero y el pasado año en el Rif. ¿En qué situación se encuentra el movimiento de resistencia?

La movilización del Rif se ha extendido a la provincia de Jerada, una región carbonífera fronteriza con Argelia que hoy está muerta, completamente olvidada por parte de los poderes públicos. El problema es que estas oleadas sólo tienen impacto cuando llegan a las grandes ciudades como Casablanca y Rabat. ¿Y cuándo ocurrirá esto? No lo sabemos. Sin embargo, nos estamos preparando para la llegada de ese momento porque no es algo improbable que suceda, vista la situación actual. El problema que tenemos es que, efectivamente, en Marruecos existen frenos sociales. Por ejemplo, las clases medias y algunos partidos de izquierda propagan el miedo a las revueltas populares y piensan que la estabilidad actual del país, por muy falsa que sea, siempre será mejor que una transformación política profunda. Yo, sin embargo, pienso que una estabilidad bajo el despotismo actual nos conduce, inevitablemente, a situaciones mucho más graves. Quizás a una guerra civil.

¿Creen que la confrontación es inevitable?

Luchar por la estabilidad cuando la situación del pueblo es deplorable es inadmisible. En Vía Democrática luchamos para incorporar más fuerzas al movimiento pacífico de resistencia que se ha creado en Marruecos para extenderlo por todo el país. Trabajamos para crear un frente opositor lo más amplio posible, ya que el cambio sólo puede llegar si millones de personas salen a las calles de forma no violenta. El papel de los partidos políticos y de los movimientos de izquierda es intentar la unificación de las protestas contra el Majzen. Esa es nuestra estrategia. Cuando comenzaron las protestas en el Rif, el lema era apoyar al Hirak (el movimiento) para extenderlo al resto de Marruecos sin utilizar la violencia. La violencia no debe venir de nuestro lado sino de la otra parte, del régimen, para que ellos solos se sitúen en una posición de ilegalidad.

Entonces, ¿la represión es un arma de doble filo para el régimen?

Efectivamente. En mi opinión, el gobierno actual actuó de manera irresponsable en el Rif y lo está repitiendo en la región de Jerada. La represión sólo contribuye a que la rabia crezca. Hemos visto a los intermediarios oficiales ir a estas dos regiones y prometer programas de desarrollo que han quedado en papel mojado mientras suprimían cualquier iniciativa de diálogo con VD y con “Al-Adl wal Ihsane” (Justicia y Caridad), las únicas fuerzas populares capacitadas por mediar en estos dos conflictos. Eso es muy grave. Esa política no la practicaba ni Hassan II, que reprimía con fiereza pero permitía algunos espacios de expresión a las fuerzas de oposición. Hoy, el Majzen no quiere diálogo ni tolera la resistencia. Todo esto está provocando que la política oficial viva en un mundo y el pueblo en otro diferente, separados por un abismo enorme e irreconciliable. Si sigue así y no revisa sus políticas, se encaminará hacia el suicidio.

Las elecciones de 2016 fueron boicoteadas por Vía Democrática. ¿Qué coste político tuvo?

No podemos decir que el boicot que propusimos haya tenido gran impacto sobre el régimen. Afirmar lo contrario sería mentir, pero, a pesar de todo, votó muy poca gente. No más del 20% del electorado. Nosotros decidimos mantener activo ese boicot hasta el día de hoy y estamos explicando los motivos en los barrios populares de todas las ciudades de Marruecos. Nuestra resistencia no es una posición de principios sino que es puramente táctica. Pensamos que no tenemos nada que ganar dentro de este régimen. Las elecciones en Marruecos carecen de garantías e impiden que el Parlamento sea la caja de resonancia de los problemas reales del pueblo.

A esto hay que añadir que toda la prensa está en manos del Majzen, incluso aquella que se autodenomina “independiente”, que depende de las subvenciones del régimen y de los recursos publicitarios que provienen del holding alrededor de la Familia Real y de los grandes grupos ligados al poder. Para nosotros, es más importante participar en la vida política del país que en unas elecciones. Y esta incidencia en las clases populares la estamos logrando a través de nuestro trabajo con la militancia de las organizaciones de derechos humanos, de los sindicatos, con las mujeres y con las asociaciones amazigh. Vía Democrática es cada vez más visible en Marruecos, sobre todo en las grandes ciudades. Nos falta redoblar nuestra presencia en las regiones rurales más recónditas del país.

El Ministerio del Interior de Marruecos baraja la posibilidad de ilegalizarles bajo acusaciones de “rebelión”

Es cierto. Hace dos semanas Abdelouafi Laftit, Ministro del Interior, intervino en el Parlamento de Marruecos para decir que Vía Democrática, junto a la Asociación Marroquí de Derechos Humanos y el partido “Justicia y Caridad”, empujan a la población a la rebelión. No es la primera vez que lo hace. Hace no muchos meses nos convocó a una reunión para amenazarnos con “darnos el acta de defunción”. Nos recriminó estar a favor del derecho a la autodeterminación del Sahara Occidental y de incitar a la gente a exigir sus derechos. Para comprenderlo mejor, habría que contextualizar la política marroquí.

En mi país, el Majzen concibe que el deber de los partidos políticos es controlar a la población, no agitarla. También nos reprochan que mantengamos relaciones con una organización alegal como “Justicia y Caridad”, y de ser nihilistas. He leído en la prensa que Francia no está a favor de nuestra ilegalización, lo que influye en la decisión que tome el régimen, pero que no les ha frenado en perseguirnos. Hasta la fecha, nos han arrebatado espacios públicos para la organización de actos y actividades, e incluso han detenido a varios de nuestros militantes.

¿Cómo un partido laico de izquierda como Vía Democrática ha podido unirse con una fuerza islamista como “Justicia y Caridad”?

Pensamos que el cambio en Marruecos no se puede realizar únicamente desde la izquierda. Algunos partidos islamistas – no todos – como “Justicia y Caridad” o el Partido de la Ummah son actores políticos importantes y están legitimados para participar en ese cambio que proponemos. Trabajamos para la constitución de un frente amplio, dialogando con todas las fuerzas opositoras al régimen. También con los liberales. Y queremos que el debate de ideas, además, sea público. Debemos fomentar el diálogo pero sin marginar a los islamistas, ni mucho menos demonizarlos.

Es verdad que hay personas fanáticas y retrógradas en el seno del movimiento islamista, pero también hay gente que intenta comprender la realidad. Nosotros ya preguntamos a “Justicia y Caridad” si estarían dispuestos a imponer la Sharia (Ley Islámica) en el caso de un cambio de régimen, y su respuesta fue que están a favor de la libertad de conciencia. Para nosotros es muy importante que admitan ese principio de libertad. La laicidad que proponemos para el Estado no se puede aplicar sin tener en cuenta a estas personas. Su transformación no se consigue de un día para otro. El régimen está aterrorizado por esa conjunción y el imperialismo tiene miedo. Pero, al mismo tiempo, ese pavor también dificulta más la vía del cambio en Marruecos. Hace falta tiempo.

FUENTE: Viento Sur / Gorka Castillo

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La democracia china pone a Occidente en la sombra

En momentos en que las crisis y el caos sacuden la democracia liberal de Occidente, puede ser instructivo examinar la democracia china y preguntarse cómo sale librado el sistema que pone los estándares actuales para el desarrollo y el progreso.

El XIX Congreso Nacional del Partido Comunista de China (PCCh) es una buena oportunidad para analizar la excepcional organización socialista desde las perspectivas histórica y global. Cada 5 años, los delegados del PCCh se reúnen para proyectar las estrategias tanto para el Partido como para el país en el siguiente lustro. Este año, el objetivo primordial es “Xiaokang”, la primera meta centenaria.

En los 3 años que vienen, es decir, a más tardar en 2020, el establecimiento de una sociedad moderadamente acomodada será la culminación de 100 años de trabajo por parte del PCCh. La segunda meta centenaria, la conmemoración del centenario de la fundación de la República Popular China en 2049, verá la realización del sueño chino de rejuvenecimiento nacional.

En agosto de 2017, el PCCh consultó con otros 8 partidos no comunistas de China y con personajes prominentes sin afiliación partidaria. Sus opiniones y recomendaciones fueron incluidas en un borrador de Informe al Congreso. Esta bien establecida práctica de consulta institucional es sólo una de las formas en que el PCCh garantiza la naturaleza democrática de la toma de decisiones.

Este sistema de cooperación y consulta entre múltiples partidos encabezado por el PCCh, un tipo totalmente nuevo de sistema político fundado en 1949, es muy diferente de los sistemas bipartidistas o multipartidistas de los países occidentales, y del sistema de partido único practicado en otros países.

A diferencia de la política occidental, competitiva y conflictiva, el PCCh y los partidos no comunistas cooperan entre sí, trabajando juntos para impulsar el socialismo y esforzándose por mejorar el nivel de vida del pueblo. Esa relación mantiene la estabilidad política y la armonía social, y además garantiza la eficiencia en la elaboración y la implementación de las políticas.

Siendo el partido dirigente, el PCCh recibe recomendaciones de otros partidos en cuanto a las principales política, planes, revisiones a la ley y otros asuntos, permitiendo a los miembros de otros partidos ostentar puestos oficiales.

La democracia consultiva institucionalizada es importante en China, cuyos sistemas políticos básicos también incluyen las Asambleas Populares y el autogobierno de base, como los Comités de Aldeas.

El sistema chino se dirige hacia la unidad social en vez de hacia las divisiones que vienen como una consecuencia inevitable de la naturaleza belicosa de la democracia occidental de hoy. Las incesantes difamaciones, disputas y reversiones de políticas que componen el sello distintivo de la democracia liberal han retrasado el progreso económico y social, pasando por alto los intereses de la mayoría de los ciudadanos.

La Constitución de la República Popular China declara que “el sistema de cooperación multipartidista y de consulta política bajo el liderazgo del Partido Comunista debe continuar existiendo y desarrollándose durante un largo tiempo que aún está por venir”.

En la política parlamentaria o presidencial, los partidos obtienen su legitimidad por turnos a través de elecciones, causando frecuentes cambios de régimen y, con frecuencia, giros de 180 grados en cuanto a las políticas. Con frecuencia, cualquier progreso logrado se pierde, y por eso reina la ineficiencia.

A sus 96 años, y con 89 millones de militantes, el Partido Comunista de China representa los intereses de la mayoría del pueblo y está dedicado a servir al pueblo, con el desarrollo centrado en el pueblo profundamente arraigado en la cultura del Partido. La diversidad del PCCh está claramente demostrada en la extensiva representación de los diferentes estamentos sociales entre los más de 2.200 delegados al XIX Congreso Nacional.

Puesto que en Occidente los partidos, cada vez más, representan a determinados grupos de interés y estratos sociales, la naturaleza de la democracia capitalista se hace más oligárquica. Las fracturas ya se empiezan a notar, con muchos resultados excéntricos o imprevistos en los últimos plebiscitos. Bajo el liderazgo de un PCCh sobrio y progresista, la democracia de estilo chino nunca ha sido más saludable, y China no tiene en absoluto la necesidad de importar los fallidos sistemas políticos de partidos de otros países.

Tras cientos de años, el modelo occidental ya está mostrando su edad. Es hora de una reflexión profunda sobre los males de una democracia tambaleante que ha precipitado tantas de las enfermedades que padece el mundo y ha resuelto tan pocas. Si la democracia occidental no quiere derrumbarse por completo, debe ser revitalizada, revaluada y reiniciada.

El PCCh ha llevado a la nación china a un crecimiento sin precedentes y a logros asombrosos, particularmente en la reducción de la pobreza. Podría ser descrito justamente como un milagro transformacional que ha traído una prosperidad y un optimismo que eran inimaginables hace apenas 40 años.

Después de 5 años de reforma intensiva, de una lucha anticorrupción sin precedentes y de una maduración del Estado de derecho, un Partido Comunista de China confiado en sí mismo y manteniéndose fiel a sus principios básicos se antoja adecuado para mantener al país en el curso correcto “durante un largo tiempo que aún está por venir”.

FUENTE: Xinhua” en español

Razones por las cuales el PCPC llama a la abstención el 21-D

El Comité Central del Partit Comunista del Poble de Catalunya (PCPC), después de un importante debate dentro de la organización, ha acordado plantear la ABSTENCIÓN en las próximas elecciones autonómicas del 21 de Diciembre.

Las razones que nos han llevado a este posicionamiento son las siguientes:

No podemos concurrir a unas elecciones convocadas de forma autoritaria e ilegítima por el gobierno del Estado Español mediante el artículo 155 de la Constitución de 1978. No podemos participar en estas elecciones – en coherencia con todos nuestros posicionamientos anteriores – porque sería, en cierta forma, dar legitimidad al gobierno del Estado que tiene intervenidas las instituciones catalanas, mantiene las fuerzas de ocupación, encarcela a parte del Govern de la Generalitat, a otra parte le obliga a exiliarse…

Igualmente el Gobierno del PP – con el apoyo de Ciudadanos y PSC/PSOE – no da ninguna garantía para que estas elecciones sean limpias. Tenemos ya algunos indicadores: la Junta Electoral Central – controlada por los partidos del régimen monárquico – ha prohibido las pancartas donde se pida la libertad de los presos políticos, así como los lazos amarillos que simbolizan esta reivindicación, se lleva a cabo una intervención de los medios públicos autonómicos para favorecer a las candidaturas partidarias del 155. Igualmente hay que señalar que los cabezas de lista de 2 de los 3 partidos independentistas no pueden hacer campaña (uno en la cárcel, otro en el exilio). Se encarga a la empresa INDRA – sobre la que recaen sospechas de falta de transparencia y vinculada al PP – el escrutinio de los votos. Finalmente, hay que recordar que las fuerzas del 155 han manifestado que no respetarán un posible triunfo de los partidos independentistas de Catalunya aunque obtengan mayoría parlamentaria y superen el 50% de los votos. En este sentido tenemos importantes dudas sobre la transparencia de los resultados.partit-comunista-del-poble-de-catalunya-001

El PCPC dio legitimidad a los resultados del referéndum del 1 de Octubre – ante la imposibilidad de un referéndum pactado – que fue un hecho real pese a la brutal represión policial del Estado. Con un 43% de participación y sin contar los cientos de miles de votos depositados en las urnas que fueron secuestradas por la Policía española, hubo 2.044.038 votos (90’2%) a favor de la República Catalana. El PCPC hizo en aquel momento un llamamiento al voto nulo defendiendo la República Socialista Catalana (fuera del imperialismo: la OTAN, el euro y la Unión Europea) que puede ser compatible con la defensa de la República Socialista de carácter confederal (unión voluntaria de pueblos y naciones libres y democráticas) tal como lo defiende nuestro Partido hermano, el PCPE. Dentro de las estructuras del imperialismo no será posible una República Catalana libre y soberana. La clase obrera catalana y los sectores populares no tienen nada que ganar dentro de una república burguesa (los recortes y privatizaciones estarían garantizadas). No queremos tampoco un Ejército catalán dentro de la OTAN para agredir a los pueblos. El pueblo catalán ya dijo “NO” en el referéndum de 1986.

Tenemos la convicción de que la intervención del Estado Español por medio del 155 seguirá sea cual sea el resultado. Entendemos que la mejor opción hubiera sido una llamada a la movilización social acompañada de otra llamada al boicot electoral. Las únicas elecciones que se podrían considerar como legítimas son las que se convoquen dentro de un proceso constituyente y participativo dentro de una República Catalana fuera del imperialismo. Finalmente, el PCPC hace un llamamiento al conjunto de la clase obrera y los sectores populares a organizarse en las luchas en defensa de nuestros intereses de clase y a no dejarse engañar por los representantes de la burguesía española y catalana que históricamente han sido aliados a la hora de gestionar sus intereses capitalistas en contra de la clase obrera.

¡NO A LA REPRESIÓN, NO AL GOLPE DE ESTADO!

¡LIBERTAD PRESOS POLÍTICOS, FUERA LAS FUERZAS DE OCUPACIÓN!

¡VIVA LA REPÚBLICA SOCIALISTA CATALANA!

Asuntos geopolíticos a tener en cuenta en el marco del XIX Congreso del Partido Comunista de China

chine-640x607En 1992, un año después de la desintegración de la Unión Soviética, el Pentágono lanzaba una doctrina que sigue siendo hoy el hilo conductor de la política exterior de los EEUU:

“Nuestro primer objetivo es evitar que aparezca un nuevo rival en el escenario mundial. Debemos impedir que los competidores potenciales aspiren a jugar un papel más importante a nivel mundial”.

Un informe reciente mencionaba 4 países que podrían ser objetivos potenciales de una acción militar: Irán, Rusia, Corea del Norte y China. A pesar de los redobles de tambor que amenazan a Corea del Norte y de la retórica sobre Rusia e Irán, hoy la atención se centra en primer lugar en China. Alrededor del país, los EEUU cuentan con más de 30 bases militares, puntos de apoyo o centro de entrenamiento (las pequeñas bolas moradas del mapa). De aquí a 2020, el 60% del total de la flota naval estará estacionada en la región. Viéndolo en un mapa, no es exagerado decir que China está siendo cercada o rodeada.

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China es extremadamente vulnerable frente a la superpotencia de los EEUU. Para su comercio exterior, China depende en un 90% del transporte marítimo. Más del 80% del suministro de petróleo tiene que pasar por el Estrecho de Malaca, cerca de Singapur – donde, por supuesto, los EEUU tienen una base militar. Washington puede, así, cerrar el grifo del petróleo, y actualmente China no tiene ningún medio de defensa frente a ello. Los EEUU gastan en armamento más de 4 veces lo que gasta China, y por habitante es 15 veces más.

Es en este contexto que hay que analizar la construcción de pequeñas islas artificiales en el Mar de China Meridional, al igual que la reivindicación china de una gran parte de la zona. El control de las rutas marítimas a través de las cuales se transporta su energía y sus bienes industriales es de vital importancia para Beijing. Por otro lado, ninguno de los 6 países que reclaman partes del Mar de China Meridional se adhiere al pie de la letra al código de conducta relativo a esta zona.

Durante la mayor parte de su Historia, China ha sido en gran medida autosuficiente. No había en China escasez de materias primas. El país podía permitirse el lujo de aislarse del mundo exterior, y lo hizo a menudo. Los principales riesgos eran de orden interno, teniendo en cuenta la extensión del país.

Hoy, la situación es completamente diferente. El país ya no es autosuficiente. Con el 18% de la población mundial, sólo dispone del 7% de las tierras agrícolas fértiles y apenas extrae el 5% del petróleo mundial. En comparación, los EEUU tienen 8 veces más minerales y en Rusia tienen 31 veces más. Además, China produce muchos más bienes de los que consume. Por todas estas razones, el país depende en gran medida de la economía exterior.

En este contexto, y también debido a la presión ejercida por EEUU, que China está empezando a poner en marcha una Nueva Ruta de la Seda. Se trata de una enorme red de rutas marítimas y terrestres, lanzada bajo el nombre de “Iniciativa del Cinturón y la Ruta de la Seda”. La iniciativa implica inversiones, financiamientos, acuerdos comerciales y docenas de Zonas Económicas Especiales (ZEE) por un valor de 900.000 millones de dólares.

En total, China quiere invertir nada menos de 4 billones (con B) de dólares en 64 países diferentes, que cuentan con una población aproximada de 3.000 millones de personas. Esto representa cerca de 30 veces la ayuda al desarrollo anual de los países ricos. Por lo tanto es, con diferencia, el mayor programa de ayuda desde el Plan Marshall para la reconstrucción de Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

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La Nueva Ruta de la Seda tiene muchas semejanzas con la estrategia comercial de los Países Bajos de hace 400 años. El colonialismo británico y el colonialismo francés intentaban conquistar y subyugar a sociedades enteras. Amsterdam, por su parte, aspiraba a un “Imperio del comercio y el crédito”. No se trataba de territorios, sino de negocios. Construyeron una flota gigantesca, instalaron puestos comerciales en las principales rutas al mismo tiempo que intentaban garantizar su seguridad.

Al igual que los holandeses en el siglo XVII, China cuenta actualmente con la mayor flota mercante del mundo. Las ZEE son “guarniciones comerciales en las cadenas de suministro internacional que permiten a China asegurar su comercio sin llevar el fardo de una sumisión colonial”, según el think tank Stratfor.

FUENTE: Manos Fuera de China

La fracción juvenil de Ástor García presenta unos estatutos falsos ante el Ministerio del Interior

375px-Logo_J-PCPEMuchas son las pruebas que a día de hoy nos llegan de la magnitud de la traición y las maniobras que tuvimos que sufrir por parte de los fraccionalistas hace meses. Por si todo lo dicho anteriormente no dejara claro el perfil de sus representantes, un nuevo hecho sacado a la luz refleja muy bien lo que son, porque como ya hicieran sus mayores fraccionarios, presentaron unos estatutos falsos ante el Ministerio del Interior, saltándose así cualquier criterio de soberanía de la militancia y riéndose una vez más de nosotros con vistas a quedar en una buena posición legal que les permitiera abordar la fracción con mejores garantías, en este caso robándonos el logo histórico de los CJC y apropiándose de sus siglas.

Unos estatutos son un conjunto de principios y normas para un Partido Comunista. Un marco de actuación elegido por la militancia en su Congreso cuyo contenido es inamovible en tanto la militancia no apruebe su modificación. La traición de la fracción a la militancia no se ha hallado sólo en la falta de escrúpulos o de principios a la hora de maniobrar para conseguir poder dentro del PCPE o los CJC, sino en la total complacencia con el Estado, su plena capacidad para integrarse al propio sistema y no suponer ninguna amenaza para el mismo.

Partiendo de la base de que son unos estatutos que nada o poco tienen que ver con los aprobados en el IX Congreso de los CJC, encontramos algunos rasgos significativos que pueden acercarnos a una valoración política de hacia dónde quieren redirigir algunos elementos ajenos al marxismo-leninismo a una organización con una trayectoria de lucha histórica en el Estado Español y que, a pesar de lo que muchas y muchos han pensado, nunca ha sido una anécdota en la lucha de clases. Así, hoy queda mucho más claro el por qué tras un año de la celebración del IX Congreso, la militancia de las bases aún no conocía los estatutos ni las tesis aprobadas.

En primer lugar, marcar el abierto carácter antidemocrático de la fracción al presentar unos estatutos que no han sido votados en ningún Congreso ni debatidos por parte de la militancia. Estos estatutos presentados son más propios de una sociedad mercantil que de una organización comunista, y tienen como objetivo presentarse ante el Estado como una organización mansa que no pone en peligro sus intereses de clase y, por tanto, ganar puntos para mantener las siglas.

Ya desde el inicio vemos cómo en la definición de los CJC dejan totalmente al margen los principios por los que se rige (“Los CJC se rigen por el centralismo democrático, usando el marxismo-leninismo; ciencia materialista y dialéctica, para analizar, conocer y transformar la realidad…”), la propuesta estratégica (“la dictadura del proletariado, base para la construcción del socialismo y el comunismo en España”) o su vinculación con el PCPE, partido por el que fueron creados y que dirige su estrategia política.

Por otro lado, se hace una exposición de las actividades, donde queda clara la intención de dejar a los CJC en un reducto de actividad estudiantil y sindical, dejando al margen el resto de frentes en los que la juventud de extracción obrera y popular se organiza para hacer frente a las distintas formas de explotación a las que no se somete el sistema capitalista, como pueden ser el feminista, el anti-imperialista o el ecologista.

Al tratar los distintos órganos, es chocante ver cómo una organización que se reclama “heredera de las mejores tradiciones de lucha comunista” cambia por “Asamblea General” y “Junta Directiva” los órganos políticos de los que se compone cualquier organización comunista como son el Comité o Consejo Central y el Secretariado. Como comentábamos al principio del artículo, es más propio de una empresa privada que de una organización revolucionaria.

Lo mismo podemos observar al sustituir la figura del o de la militante por la de mero “socio”, como si de una asociación de juegos de mesa estuviésemos hablando. La figura del y de la militante diferencia a una organización de otra. En los partidos de la socialdemocracia existe la figura del afiliado o afiliada, con una función prácticamente recaudativa, no son personas que construyan el Partido desde la base, debatan y estudien la línea política de su Partido, participen activamente en sus actividades o participen en los frentes de masas organizando a la clase trabajadora en la lucha por el poder obrero.

Todo esto deja muy claro su perfil y nos abre bien los ojos para, en el futuro, no cometer los mismos errores y convertirnos, de verdad, en la Juventud Comunista que el PCPE necesita y que la clase obrera y los estudiantes de este país mercen.

Comité Estatal de Dirección de la Juventud del PCPE (J-PCPE)

Nota del PCP ante el encarcelamiento de dirigentes políticos de Cataluña

pcp_logoAnte la gravedad de las medidas represivas que están padeciendo dirigentes políticos y miembros del gobierno regional de Cataluña, el Partido Comunista Portugués (PCP) considera que tales medidas constituyen una inaceptable manifestación de intolerancia antidemocrática que en nada contribuye a la solución de la compleja cuestión nacional de España, sino que tiende a complicarla y agravarla.

El PCP expresa su preocupación respecto a la instrumentalización de la cuestión catalana para, una vez más, sofocar los justos sentimientos de identidad nacional y reforzar posiciones centralistas autoritarias tan del gusto del gran capital español.

El PCP observa con preocupación que la escalada de hechos consumados y la ausencia de una solución política democrática tiende a aumentar las graves consecuencias sociales de la política del gobierno de Madrid dirigido por el PP, así como del gobierno catalán.

El PCP condena firmemente la promoción de valores nacionalistas reaccionarios y la acción de sectores fascistas franquistas que durante décadas han oprimido a los pueblos de España, situación tanto o más preocupante que se encuadra en la deriva que se produce en la Unión Europea tendente a limitar y atacar derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos.

El PCP considera necesario que, en el respeto a la Constitución de la República Portuguesa, los órganos de soberanía de Portugal en ningún modo acompañen ni alimenten, como lamentablemente ha hecho el gobierno, cualquier deriva autoritaria del gobierno y del Estado Español.

El PCP reitera su opinión de que la solución para la cuestión nacional en España deberá encontrarse en el plano de una solución política, que integre en el marco de una respuesta más general que asegure los derechos sociales y otros derechos democráticos de los trabajadores y de los pueblos de España, incluido el catalán.

Gabinete de Prensa del PCP

3 de Noviembre de 2017

El PCPC ante la proclamación de la República Catalana y la aplicación del 155

1_pcpcEl Comité Ejecutivo del Partido Comunista del Pueblo de Cataluña (PCPC), ante la proclamación de la República Catalana el pasado 27 de Octubre en el Parlament de Catalunya, manifiesta:

En primer lugar, el PCPC reconoce la proclamación de la República Catalana porque así ha sido refrendada por los resultados del referéndum del 1 de Octubre. El PCPC siempre ha defendido el derecho inalienable a la autodeterminación de los pueblos y, por supuesto, del pueblo catalán. El PCPC y nuestro partido hermano, el PCPE, hemos estado defendiendo conjuntamente la propuesta de una República Socialista de carácter confederal (unión voluntaria de pueblos y naciones libres y democráticas dentro del Estado Español). Hoy el PCPC tiene que reconocer la voluntad y el derecho democrático del pueblo catalán a ejercer su independencia frente a una oligarquía y gobierno central que nos han demostrado una vez más su incapacidad histórica para hacer del Estado Español una nación de pueblos y naciones libres. Se vuelve a confirmar que el poder central es digno heredero del régimen franquista que se impuso a la Segunda República Española por la fuerza de las armas con el apoyo del nazi-fascismo internacional.

El PCPC, a partir de ahora, hablará de República Socialista Catalana – profundamente internacionalista – como alternativa de clase confrontada a la burguesía catalana que pretende mantener a la República Catalana dentro de las estructuras imperialistas (la OTAN, la Unión Europea y el euro). En este nuevo marco de lucha de clases, la clase obrera catalana tendrá como principal enemigo a la burguesía catalana y los monopolios europeos. Una burguesía catalana que ha dado apoyo a la burguesía española en muchas leyes y decisiones a la hora de reprimir y explotar a la clase obrera catalana.

Ante la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española por parte del gobierno del PP y de sus subordinados del PSOE y Ciudadanos contra la República Catalana que ya ha comportado el anuncio de Rajoy de destitución del President de la Generalitat y de su equipo de gobierno, imponiendo la disolución del Parlament y una convocatoria de elecciones autonómicas para el próximo 21 de diciembre, el PCPC hace un llamamiento al conjunto de la clase obrera y popular en la defensa de las instituciones democráticas catalanas y de sus intereses de clase. Es necesario articular un gran movimiento obrero y popular que se organice y movilice contra la represión del régimen monárquico corrupto y decadente y las fuerzas represivas del Estado Español.

Por último, el PCPC convoca para el día 13 de Enero de 2018 un II Congreso Extraordinario donde acabará de perfilar la propuesta del Frente Obrero y Popular dentro del nuevo escenario que se sitúa.

PER LA REPÚBLICA SOCIALISTA CATALANA!

NO A L’EURO, L’OTAN I LA UE!

ATUREM LA REPRESSIÓ!

LLIBERTAT PRESOS POLÍTICS!

VISCA LA CLASSE OBRERA!

NI GUERRA ENTRE POBLES, NI PAU ENTRE CLASSES!