Adelante Andalucía: sin generosidad, sin ecologistas y sin andalucistas

No ha echado a andar todavía, como quien dice, la confluencia de IU, Podemos, Izquierda Andalucista, Primavera Andaluza y Equo y ya se ha caído el primer pasajero de la furgoneta con la que Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo van a dar la vuelta a Andalucía para presentar su proyecto por las 8 provincias de esta tierra tan grande como un país a la que le urge ser pensada como fin y no como objetivo para llegar a Madrid.

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Dirigentes de Equo, Izquierda Andalucista, Podemos, IU y Primavera Andaluza durante el acto de presentación de Adelante Andalucía en Córdoba

Sin salir de la estación, Equo se ha bajado motu proprio de la furgoneta molona y los andalucistas (Izquierda Andalucista y Primavera Andaluza) se han montado en la parte de atrás sin ningún puesto de salida en las listas electorales que se han negociado estos días. Mira que es difícil que algo pensado para ilusionar, desbordar a los partidos y entidades que conforman la confluencia Adelante Andalucía, agrandar el espacio electoral de Podemos e IU, reanimar a un electorado con los ánimos por los suelos y deseoso de encontrar una alternativa posible para que el cambio en Andalucía a 40 años de gobiernos del PSOE no tenga que pasar por la nueva derecha de Ciudadanos y la vieja del PP, ambas compitiendo entre sí a ver quién se queda con el votante más de ultraderecha, saliese tan mal, rozando lo grotesco.

¡Era todo tan bonito para ser verdad! La izquierda andaluza por fin reunida, tratándose de igual a igual, con respeto, colaborando y entendiendo que la pluralidad bien gestionada no suma, multiplica. Un sujeto político andaluz con lo mejor de la izquierda tradicional y de la nueva, del ecologismo y del patrimonio simbólico del andalucismo progresista que se ha salvado del desembarco del extinto Partido Andalucista. Todo aliñado con un plante de Teresa Rodríguez en Despeñaperros a los intentos de la dirección estatal de Podemos de negarle a Andalucía su carácter de nacionalidad histórica y una participación récord en el proceso de primarias donde los inscritos de Podemos le dijeron a Madrid que Andalucía es como la que más.

El sueño ha durado lo que dura la alegría en la casa de los pobres. Lo que han tardado Podemos e IU en repartirse entre ambos los futuros diputados que pronostican que podrán obtener con la suma de ambas formaciones. Si durante estos meses atrás, Adelante Andalucía parecía la suma de 5 actores políticos, en amor y compaña, las listas electorales vislumbran que todo queda reducido a Podemos e IU con un coro rociero de andalucistas en puestos simbólicos que en ningún caso, salvo que Adelante Andalucía obtenga mayoría absoluta, obtendrán representación en el Parlamento de Andalucía.

Eran los andalucistas los que le daban a Adelante Andalucía el aire de diferencia, lo que le hacía abrir el foco hacia sectores que sobrepasaban los límites electorales de IU y Podemos, lo que apegaba a la marca electoral a Andalucía y lo que hacía temblar al PSOE andaluz con perder la bandera verdiblanca que Susana Díaz arrumbó en el suelo para irse a Madrid a guerrear contra Pedro Sánchez, aliándose con los monstruos reaccionarios del Régimen del 78.

Sólo hubiera hecho falta que Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo hubieran mirado a Valencia; a Compromís, una coalición de ecologistas, valencianistas y de izquierda donde todos los reglamentos de la formación obligan a representar a todas sus partes en todos los procesos electorales. Cuando Compromís tenía 6 diputados en las Corts Valencianes, había 2 miembros de Iniciativa del Poble Valencià, formación con sólo el 35% de la militancia; 3 diputados del Bloc Nacionalista Valencià, que cuenta con el 60% del total de la militancia de la coalición, y un diputado de Els Verds, con sólo el 5% del peso total.

El alcalde de Valencia, Joan Ribó, es de Gent de Compromís, es decir, un independiente no adscrito a ninguna de las 3 formaciones que parieron el proyecto valenciano que lidera Mónica Oltra; el concejal de Movilidad del Ayuntamiento de Valencia, Giusseppe Grezzi, una de las figuras clave que le ha dado a Compromís un perfil ecologista, es de Els Verds, un partido valenciano que cabe en un taxi; y Mónica Oltra es la líder de la formación, más que probable futura Presidenta de la Generalitat Valenciana, siendo de IPV, el ala de izquierdas que suma un 35% de peso en una coalición donde la suma ha multiplicado y están representadas todas sus partes. Con la lógica de Podemos e IU, ni Joan Ribó sería alcalde de Valencia, ni Mónica Oltra sería Vicepresidenta del País Valencià, ni Giusseppe Grezzi hubiera revolucionado la movilidad en la capital del Turia.

La coalición de IU empezó a resquebrajarse porque el PCE empezó a aplicar su rodillo interno para anular a las minorías, hasta llegar a tener más militantes fuera o expulsados que en el seno de una coalición donde la ley del más fuerte ha sido la norma en más ocasiones de lo deseable. Adelante Andalucía nace con el mismo mal con el que nació IU: sin un reglamento que garantice la pluralidad de todas las partes del proyecto. Así, los aparatos de los partidos alfa de la coalición – en este caso, IU y Podemos – se adueñan de todo. Usan la diversidad como propaganda y el pluralismo mediático como relato mientras se comen solos los avíos del puchero.

Sin andalucistas y sin Equo, la suma de IU y Podemos equivale a Unidos Podemos con acento andaluz, no a un proyecto de suma de todos los actores de cambio que hay en Andalucía. Es una oportunidad perdida, la enésima, justo en el momento donde está emergiendo un andalucismo moderno, progresista, vinculado a las luchas materiales de hoy y no a los símbolos de la Transición.

Era difícil que se estropeara lo que parecía tan bonito. Era difícil pero la izquierda andaluza, una vez más, se ha superado a sí misma. ¡Lo que no consigan los aparatos de los partidos pensando en mantener sus liberados!

Por Raúl Solís

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Internet y la izquierda

Ver las imágenes, vídeos y fotografías de la Diada Nacional de Catalunya del pasado día 11, de hace un año, solo te trae a la mente una reflexión: Catalunya es un pueblo en marcha.

No cabe duda que, parafraseando a Salvador Allende, “la Historia es nuestra y la escriben los pueblos”. Y así es. Solo un pueblo organizado, movilizado y sacrificado puede conseguir sus objetivos. Catalunya está organizada y por eso mismo, aunque fue apaleada hace casi un año, el 1 de octubre de 2017, tan solo se trata de lamerse las heridas, levantarse y seguir andando. Volverá a ser apaleada, seguirá sufriendo, pero tenemos la sensación que, con sus contradicciones, este pueblo no va a desandar lo andado. La independencia nacional de Catalunya es cuestión de tiempo.

Y así ocurre en Venezuela, Palestina y otros lugares de nuestro planeta. La victoria cuesta y costará mucho sudor y sangre… pero llegará.

Y vienen a mi mentalidad internacionalista (por comunista) el Donbass, Siria, el Sahara… o la misma Euskal Herria, que puede parecer a más de uno que ha bajado los brazos, pero lo cierto es que cada vez más colectivos, jóvenes y no tan jóvenes, gaztetxes y un largo etcétera se organizan al margen del oficialismo y, además de luchar y pelear por la soberanía, plantean un camino distinto al capitalismo, plantean la vía vasca al socialismo revolucionario. Si quieren algún ejemplo, ahí está “Maravillas”, donde la juventud de Iruñea plantó cara al desalojo.

Es cuestión de tiempo que una organización revolucionaria recoja estas experiencias y Euskal Herria vuelva a ser referente de lucha, como los pueblos antes mencionados.

Solo mentes obtusas se niegan a ver lo que se ve con tanta nitidez. Solo quienes desde su mezquindad ideológica no aciertan a verlo. O no quieren verlo. O lo ven y no dicen nada, no vaya a ser que dejen de ser la “guía luminosa que conduce a sus pueblos a la revolución”.

Con los años uno se da cuenta de que en política hay que ser muy generoso y saber escuchar. Más importante que te escuchen es saber escuchar. Saber cuál es el estado de opinión de la militancia, de tu pueblo. Esa es la clave para construir amplios colectivos que puedan llevar a su pueblo a la victoria. Y esa ha sido la clave de la Esquerra Independentista catalana. Con sus contradicciones, dejándose pelos en la gatera… pero esa es la clave. Los maximalismos y las “purezas ideológicas” quedan bien en publicaciones de redes sociales, pero no van más allá.

Hablando de Internet, es cierto que contribuye muy positivamente en las luchas de los pueblos y en las luchas sociales. El enemigo lo sabe, y por eso ha metido mano a páginas alternativas y a ciertos tuiteros.

Pero tiene otro aspecto que no ayuda a las luchas, antes al contrario, contribuye a la confusión. Y es que organizaciones y colectivos que no llegan ni a 20 militantes (repetimos, veinte militantes) encuentran en Internet un altavoz que, quien no conozca la realidad de esos colectivos, pueden pensar que están ante partidos que más o menos tienen cierto peso, y no es así.

Y no se puede – o no se debe – tergiversar la realidad. La realidad en este terreno no es interpretable. Colectivos de 20 militantes pueden ser de todo, menos la vanguardia política de su pueblo.

Y los pueblos necesitan como el comer de vanguardias políticas.

Por Andoni Baserrigorri

El feminismo es incompatible con la defensa de la prostitución

En los últimos días hemos escuchado numerosas voces relevantes de la izquierda y del feminismo declarándose a favor de la regulación de la prostitución como trabajo, frente a la postura abolicionista del Gobierno. Esto podría hacernos pensar que el feminismo está dividido en este tema. Sin embargo, si miramos el asunto desde un prisma internacional, observamos que el movimiento feminista está ganándole terreno a esta forma de violencia machista.

Como explica la activista Kajsa Ekis Ekman, hace veinte años Suecia legisló contra la compra de sexo, y desde entonces Noruega, Islandia, Francia y Canadá han seguido el mismo camino. El modelo nórdico/abolicionista consiste en multar a los puteros y ofrecer a las prostituidas ayudas integrales y salidas laborales. El modelo ha sido todo un éxito y hoy el Parlamento Europeo reconoce que el modelo nórdico es el más eficaz en combatir la trata y para proporcionar alternativas vitales a las mujeres prostituidas. Francia apostó por el modelo nórdico tras un estudio comparado. El modelo regulacionista (adoptado por los Países Bajos, Alemania y Nueva Zelanda) se considera un fracaso, porque aumenta la trata y disminuyen los derechos de las mujeres prostituidas y de todas las mujeres.

Incluso en España está aumentando el apoyo al abolicionismo gracias a sobrevivientes de la prostitución, activistas y teóricas. Hoy en España gobierna un partido que se declara abolicionista. Lo fundamental es que se habla del putero, de la demanda. Aunque se escuchen defensas de la regulación, hay acuerdo social en torno a varios puntos: queremos acabar con la trata, queremos poner fin a la explotación sexual de las mujeres, queremos aumentar los derechos de las mujeres, y la sociedad repudia al putero. Se está consiguiendo situar el foco sobre el putero, mostrando el machismo y la inmundicia de los compradores de sexo.

Está comprobado que el modelo nórdico es la opción que más reduce la trata, disminuye la demanda de prostitución y beneficia a los derechos de las mujeres. Por tanto, el abolicionismo o modelo nórdico ha mostrado ser la manera de lograr los objetivos que ambas partes de este debate dicen perseguir. El regulacionismo (legalización) ha empeorado las vidas de las mujeres prostituidas allá donde ha sido implementado, ha beneficiado a los proxenetas y ha aumentado la cantidad de puteros, normalizando su actuar.

Este tema no es cuestión de corrientes de pensamiento y no ha de resolverse mediante un diálogo “entre feminismos”. No cabe ningún debate acerca de la legitimidad de una de las formas más brutales de violencia machista. La prostitución es la esclavitud del siglo XXI, una praxis racista, que supone la colonización del cuerpo de las mujeres pobres. Los derechos humanos de las mujeres solo están del lado de la abolición. Y el ejemplo nórdico muestra que la abolición es viable, pues estos países han logrado avances que antes se tildaban de imposibles. Hoy existe en España un fuerte movimiento feminista capaz de exigir el fin de la prostitución. No cabe sostener posiciones de mínimos, ni es el tiempo para apostar por “lo menos malo”. Lo posible y lo bueno coinciden en esta ocasión.

En Alemania, quienes abogaban por la legalización prometían que regulando la prostitución como si fuese “un trabajo cualquiera” se incrementarían los derechos de las “trabajadoras sexuales”. El discurso era el mismo que defiende el regulacionismo español. Sin embargo, la experiencia alemana de legalización ha incrementado la demanda de prostitución y ha convertido a Alemania en un destino de turismo sexual. En toda Europa los supuestos “sindicatos de trabajadoras sexuales” se han desvelado como lobbies al servicio de la causa regulacionista, que beneficia a los proxenetas.

Ingeborg Kraus explica:

“Tenemos burdeles con ‘tarifa plana’: por 70 euros se ofrece a los clientes una cerveza, una salchicha y mujeres ilimitadas (…) También se observa una reducción en la cantidad media que se les paga a las mujeres prostitutas: 30 euros por coito. Mientras, ellas tienen que pagar 160 euros por una habitación y 25 euros de impuestos al día. Es decir, tienen que prestar servicio a 6 hombres antes de empezar a ganar dinero. En las calles, esta tarifa media se reduce hasta empezar desde los 5 euros (…) La violencia contra las mujeres se ha convertido en violencia estructural, lo que significa que la sociedad y las instituciones (políticas, educativas o judiciales) han dejado de cuestionarla. Está internalizada”.

La autora sostiene que la violencia de las prácticas ha aumentado: “Antes estaba prohibido solicitar sexo sin protección. Hoy los clientes preguntan por teléfono si pueden orinar en tu cara, si pueden hacerlo sin protección, etc.

Si realmente nos preocupan los derechos de las mujeres prostituidas, debemos apostar por el modelo nórdico.

Por Tasia Aránguez Sánchez

Nación Andaluza ante las próximas elecciones autonómicas

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Pincha aquí para acceder a la web de Nación Andaluza

A pesar de tener una fecha incierta, sabemos que las elecciones autonómicas se celebrarán en un momento aún no determinado entre noviembre de este año y marzo de 2019. Ante esta situación preelectoral, desde Nación Andaluza queremos manifestar:

La designación de la fecha para estas elecciones no responderá, una vez más, a los intereses y necesidades del Pueblo Trabajador Andaluz, sino a las necesidades del PSOE – pilar central del sostenimiento de la opresión de Andalucía – en su pugna con el resto de partidos del régimen para dirigir el gobiernillo delegado neocolonial de la Junta.

Solo hay un camino posible para la transformación de nuestra realidad: que el Pueblo Trabajador Andaluz tome las riendas de su destino. Mientras que éste no detente su soberanía perdida, será la burguesía, a través del Estado Español, los EEUU o la Unión Europea, quienes decidan las políticas fundamentales en Andalucía. La solución pasa por el reconocimiento de Andalucía como nación y por el ejercicio de nuestra soberanía nacional, constituyendo una República Andaluza de Trabajadores.

En la actual coyuntura electoral nos parece inaceptable apoyar a candidaturas que – a pesar de realizar, como siempre, muchas promesas de mejora al pueblo andaluz – ejercen como sucursales de partidos estatalistas como Adelante Andalucía (Podemos+IU). El derecho a la autoorganización de la clase trabajadora andaluza es innegociable. Y con este, el establecimiento de un programa de liberación andaluza social, nacional y feminista. Cualquier forma de delegación del legítimo derecho a la soberanía de Andalucía o de claudicación en la lucha por su liberación suponen, en la práctica, la negación de las mismas.

Desde Nación Andaluza consideramos que no podemos apoyar candidaturas electorales que albergan proyectos de carácter regionalista, personalista, confesionales o aventureros. La tarea principal en el estadio actual de la lucha por la liberación de Andalucía es fortalecer una alternativa política de lucha frente al regionalismo colaboracionista y las posiciones reformistas del capitalismo en su fase imperialista actual. Por ello, no podemos apoyar ni entablar diálogo alguno con Andalucía por Sí o Andalucía en Marcha.

En virtud de los análisis y acuerdos alcanzados en nuestra XIV Asamblea Nacional, entendemos que nuestra limitación a las elecciones municipales es insuficiente debido – entre otros elementos – al aumento de la movilidad intermunicipal de la clase trabajadora andaluza y la ausencia de instituciones comarcales andaluzas. La presentación de una candidatura electoral no es para nosotras un acto de posibilismo. Es un momento más para medir las fuerzas con los partidos del régimen y para elaborar, compartir y someter a la crítica de la militancia y simpatizantes nuestro programa político para caminar hacia la República Andaluza de Trabajadoras.

Por todo ello, Nación Andaluza presentará candidaturas en las distintas circunscripciones provinciales a las próximas elecciones autonómicas. Para su preparación, y teniendo en cuenta lo manifestado, vamos a iniciar de forma inmediata una ronda de conversaciones con Asamblea de Andalucía y la organización juvenil Jaleo!!! con la intención de construir – si es posible alcanzar acuerdos con ambas organizaciones – unas candidaturas amplias que vayan más allá de Nación Andaluza, de carácter soberanista y radicalmente transformador del actual sistema político, social y económico dominante.

Asimismo, realizaremos un proceso abierto de preparación de las mismas, para integrar de manera local a colectivos, organizaciones e independientes que quieran sumarse a la lucha por la liberación de Andalucía.

¡Viva Andalucía libre!

Comisión Nacional de NA

Granada, 2 de Septiembre de 2018

Las resistencias al derecho a decidir

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Isidoro Moreno es catedrático de Antropología Social en la US y además forma parte de la organización sobrenista “Asamblea de Andalucía”

Quizá una de las pulsiones humanas más potentes, y más reprimidas por todos los poderes dominantes, sea la búsqueda de la felicidad, entendida ésta como el bienestar físico, psíquico y espiritual resultado de la libre decisión de vivir en armonía con la naturaleza (formamos parte de un único ecosistema), con los “otros” externos a nuestra comunidad cultural, social y política, con quienes forman parte de esta (que nunca será homogénea y sí diversa) y con nosotros mismos. La aspiración a la felicidad se ha expresado de diversas formas según las épocas y las culturas, pero para que no sea algo ilusorio son necesarias unas condiciones que solo pueden ser establecidas por la libre organización de una convivencia igualitaria y respetuosa con la diversidad dentro de la comunidad a la que pertenecemos, sin imposiciones exteriores. Que en esto consiste la soberanía.

Los procesos históricos podrían leerse como la permanente lucha y avance (aunque de forma no lineal y con múltiples regresiones) en la aspiración de la libertad, del derecho a decidir por parte de las personas y de los pueblos-naciones. La libertad es incompatible con cualquier poder de dominación estructural, sea de clase, de género, étnico o de cualquier otro tipo, y con las desigualdades estructurales que generan. Desde el comienzo de la existencia de estos poderes estructurales, la libertad (el derecho a decidir en busca de la felicidad personal y colectiva) se ha visto impedida por las “verdades” y las normas impuestas por aquellos. Y, asimismo, el avance en el ejercicio de la libertad individual es algo ilusorio si no se plantea en el marco de comunidades y sociedades, ya que, por su propia naturaleza, el ser humano no existe si no es en el seno de éstas.

Desde hace algunos milenios, las principales resistencias a reconocer el derecho de las personas a decidir – sobre su presente y su futuro, sobre su propio cuerpo, sobre su proyecto de vida, sobre sus formas de actuar y de pensar, etc. – están en las instituciones de poder que actúan en nombre y como representantes exclusivos de referentes definidos como extrahumanos y sacralizados: el Dios de las religiones institucionalizadas, el Estado, y ahora, el mercado. A estos sacros (en realidad a quienes monopolizan el poder en su nombre) se les atribuye – y lo que es más grave, les es reconocido, a través de la ideología dominante – el monopolio sobre la vida y la muerte, sobre la definición de lo que es moral o inmoral, legítimo o ilegítimo, legal o ilegal, productivo o improductivo…

Así, el Dios de las “religiones del libro” sería el único dueño de los cuerpos y las almas, el único que puede decidir sobre qué podemos hacer y qué no con nosotros mismos, de cuándo, por ejemplo, y en qué condiciones, puede no valernos la pena seguir viviendo, o tener hijos o no tenerlos. Las personas careceríamos del derecho a decidir sobre las cuestiones centrales de nuestra vida y nuestra muerte y seríamos castigados, incluso por toda la eternidad, si nos atrevemos a hacerlo sin seguir sus mandamientos. Igualmente, el Estado afirma ese mismo monopolio sobre la vida y la muerte, tanto física como social, garantizando – además – las dominaciones estructurales (clasismo, patriarcado, racismo…) que impiden el ejercicio del derecho a decidir por parte de las personas (definidas ahora como “ciudadanos”) y de los pueblos sobre los que ejerce su dominación. Y, actualmente, el mercado, que es ya el sacro central con su propia “religión” (el neoliberalismo), se ha constituido en decisorio sobre qué seres humanos, y en qué condiciones, son valiosos o totalmente desvalorizados en términos de productividad, competitividad y beneficios potenciales a extraer de ellos.

A la pregunta de quiénes y por qué se oponen al reconocimiento del derecho de las personas a decidir libremente, para que podamos avanzar en la búsqueda de nuestra felicidad, y del derecho de los pueblos a dotarse libremente de aquellas normas y formas de organización y convivencia que hagan posibles los requisitos para ese avance, la respuesta es evidente: se oponen rotundamente quienes tienen poder en nombre de referentes (sacros) que son situados a nivel extrahumano y/o extrasocial para generar la alienación de las personas y los pueblos, produciendo en ellos lo que Eric Fromm llamaba “miedo a la libertad”. Y también quienes, sin ser beneficiarios directos de esos poderes, han interiorizado sus ideologías, difundidas institucionalmente y hoy también por las nuevas tecnologías de la comunicación. Son estas ideologías las que es preciso desvelar, desacralizándolas y desnaturalizándolas, para que superemos el tabú de hablar del derecho a decidir, de la soberanía de las personas y los pueblos.

Por Isidoro Moreno

Catedrático de Antropología Social en la Universidad de Sevilla

Entrevista a Abdallah El Harif, ex-Secretario General de Vía Democrática

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Abdallah El Harif, ex-Secretario General de Vía Democrática (formación política izquierdista de Marruecos)

Abdallah El Harif fue Secretario General de Vía Democrática (VD), el partido de izquierda más importante de Marruecos, y es hoy un implacable opositor al régimen alauí que dirige el país con mano de hierro. Reconoce que la represión del Majzen ahogó la protesta de 2011 pero ahora está encontrando una férrea resistencia popular en el Rif y en la región minera de Jerada, “una zona muerta y sin proyecto de futuro alguno”. Abdallah El Harif (Meknes, 1946) es una voz carismática entre las clases populares. En su condición de Responsable de Relaciones Internacionales de VD, ha visitado a los militantes en el exterior para “reforzar la lucha en un momento muy difícil”.

El Gobierno de Marruecos se ha especializado en silenciar las protestas populares. Lo hizo en 2011 con el Movimiento 20 de Febrero y el pasado año en el Rif. ¿En qué situación se encuentra el movimiento de resistencia?

La movilización del Rif se ha extendido a la provincia de Jerada, una región carbonífera fronteriza con Argelia que hoy está muerta, completamente olvidada por parte de los poderes públicos. El problema es que estas oleadas sólo tienen impacto cuando llegan a las grandes ciudades como Casablanca y Rabat. ¿Y cuándo ocurrirá esto? No lo sabemos. Sin embargo, nos estamos preparando para la llegada de ese momento porque no es algo improbable que suceda, vista la situación actual. El problema que tenemos es que, efectivamente, en Marruecos existen frenos sociales. Por ejemplo, las clases medias y algunos partidos de izquierda propagan el miedo a las revueltas populares y piensan que la estabilidad actual del país, por muy falsa que sea, siempre será mejor que una transformación política profunda. Yo, sin embargo, pienso que una estabilidad bajo el despotismo actual nos conduce, inevitablemente, a situaciones mucho más graves. Quizás a una guerra civil.

¿Creen que la confrontación es inevitable?

Luchar por la estabilidad cuando la situación del pueblo es deplorable es inadmisible. En Vía Democrática luchamos para incorporar más fuerzas al movimiento pacífico de resistencia que se ha creado en Marruecos para extenderlo por todo el país. Trabajamos para crear un frente opositor lo más amplio posible, ya que el cambio sólo puede llegar si millones de personas salen a las calles de forma no violenta. El papel de los partidos políticos y de los movimientos de izquierda es intentar la unificación de las protestas contra el Majzen. Esa es nuestra estrategia. Cuando comenzaron las protestas en el Rif, el lema era apoyar al Hirak (el movimiento) para extenderlo al resto de Marruecos sin utilizar la violencia. La violencia no debe venir de nuestro lado sino de la otra parte, del régimen, para que ellos solos se sitúen en una posición de ilegalidad.

Entonces, ¿la represión es un arma de doble filo para el régimen?

Efectivamente. En mi opinión, el gobierno actual actuó de manera irresponsable en el Rif y lo está repitiendo en la región de Jerada. La represión sólo contribuye a que la rabia crezca. Hemos visto a los intermediarios oficiales ir a estas dos regiones y prometer programas de desarrollo que han quedado en papel mojado mientras suprimían cualquier iniciativa de diálogo con VD y con “Al-Adl wal Ihsane” (Justicia y Caridad), las únicas fuerzas populares capacitadas por mediar en estos dos conflictos. Eso es muy grave. Esa política no la practicaba ni Hassan II, que reprimía con fiereza pero permitía algunos espacios de expresión a las fuerzas de oposición. Hoy, el Majzen no quiere diálogo ni tolera la resistencia. Todo esto está provocando que la política oficial viva en un mundo y el pueblo en otro diferente, separados por un abismo enorme e irreconciliable. Si sigue así y no revisa sus políticas, se encaminará hacia el suicidio.

Las elecciones de 2016 fueron boicoteadas por Vía Democrática. ¿Qué coste político tuvo?

No podemos decir que el boicot que propusimos haya tenido gran impacto sobre el régimen. Afirmar lo contrario sería mentir, pero, a pesar de todo, votó muy poca gente. No más del 20% del electorado. Nosotros decidimos mantener activo ese boicot hasta el día de hoy y estamos explicando los motivos en los barrios populares de todas las ciudades de Marruecos. Nuestra resistencia no es una posición de principios sino que es puramente táctica. Pensamos que no tenemos nada que ganar dentro de este régimen. Las elecciones en Marruecos carecen de garantías e impiden que el Parlamento sea la caja de resonancia de los problemas reales del pueblo.

A esto hay que añadir que toda la prensa está en manos del Majzen, incluso aquella que se autodenomina “independiente”, que depende de las subvenciones del régimen y de los recursos publicitarios que provienen del holding alrededor de la Familia Real y de los grandes grupos ligados al poder. Para nosotros, es más importante participar en la vida política del país que en unas elecciones. Y esta incidencia en las clases populares la estamos logrando a través de nuestro trabajo con la militancia de las organizaciones de derechos humanos, de los sindicatos, con las mujeres y con las asociaciones amazigh. Vía Democrática es cada vez más visible en Marruecos, sobre todo en las grandes ciudades. Nos falta redoblar nuestra presencia en las regiones rurales más recónditas del país.

El Ministerio del Interior de Marruecos baraja la posibilidad de ilegalizarles bajo acusaciones de “rebelión”

Es cierto. Hace dos semanas Abdelouafi Laftit, Ministro del Interior, intervino en el Parlamento de Marruecos para decir que Vía Democrática, junto a la Asociación Marroquí de Derechos Humanos y el partido “Justicia y Caridad”, empujan a la población a la rebelión. No es la primera vez que lo hace. Hace no muchos meses nos convocó a una reunión para amenazarnos con “darnos el acta de defunción”. Nos recriminó estar a favor del derecho a la autodeterminación del Sahara Occidental y de incitar a la gente a exigir sus derechos. Para comprenderlo mejor, habría que contextualizar la política marroquí.

En mi país, el Majzen concibe que el deber de los partidos políticos es controlar a la población, no agitarla. También nos reprochan que mantengamos relaciones con una organización alegal como “Justicia y Caridad”, y de ser nihilistas. He leído en la prensa que Francia no está a favor de nuestra ilegalización, lo que influye en la decisión que tome el régimen, pero que no les ha frenado en perseguirnos. Hasta la fecha, nos han arrebatado espacios públicos para la organización de actos y actividades, e incluso han detenido a varios de nuestros militantes.

¿Cómo un partido laico de izquierda como Vía Democrática ha podido unirse con una fuerza islamista como “Justicia y Caridad”?

Pensamos que el cambio en Marruecos no se puede realizar únicamente desde la izquierda. Algunos partidos islamistas – no todos – como “Justicia y Caridad” o el Partido de la Ummah son actores políticos importantes y están legitimados para participar en ese cambio que proponemos. Trabajamos para la constitución de un frente amplio, dialogando con todas las fuerzas opositoras al régimen. También con los liberales. Y queremos que el debate de ideas, además, sea público. Debemos fomentar el diálogo pero sin marginar a los islamistas, ni mucho menos demonizarlos.

Es verdad que hay personas fanáticas y retrógradas en el seno del movimiento islamista, pero también hay gente que intenta comprender la realidad. Nosotros ya preguntamos a “Justicia y Caridad” si estarían dispuestos a imponer la Sharia (Ley Islámica) en el caso de un cambio de régimen, y su respuesta fue que están a favor de la libertad de conciencia. Para nosotros es muy importante que admitan ese principio de libertad. La laicidad que proponemos para el Estado no se puede aplicar sin tener en cuenta a estas personas. Su transformación no se consigue de un día para otro. El régimen está aterrorizado por esa conjunción y el imperialismo tiene miedo. Pero, al mismo tiempo, ese pavor también dificulta más la vía del cambio en Marruecos. Hace falta tiempo.

FUENTE: Viento Sur / Gorka Castillo

España es una distopía que salió mal

La generación perdida. Los bobos subvencionados. El curro del obrero que paga comisiones al alcalde corrupto. La bandera del bazar chino a 1 euro. El gorro de torero y el mundo por montera. La flamenca que ya no cabe encima del televisor 4K. Bienvenido a un siglo nuevo. La mediocridad hecha norma. La dictadura del imbécil. El cuñado motivado que se ha comido a un sociólogo en paro. La lucha diaria por dar la nota. Celebridades sin graduado escolar. El reality lleno de gente que grita. El botox que impermeabiliza el paso del reloj. El apartamento en Marbella y el moreno de rayos UVA. La portada del “¡Hola!” con follódromo de seda. El jersey por encima de los hombros. Las niñas con lacitos en el pelo. Los vestidos blancos de la comunión y el niño peinadito con raya. ¿Qué hay de lo mío? Mira tu DNI. Caspa en las americanas. Machos alfa que usan “Viagra”. Pollaviejas que te dicen lo que has de hacer. La Constitución como cárcel. La urna como peligro. El tricornio como anacronismo.

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La vida que se pierde mirando el Telediario. El locutor radiofónico que desayunó bilis con carajillo. La diva a la deriva. El cantante que desafina. Los loros que repiten lo que dice Ana Rosa. Las palabras que ya no sirven. El aliento del borracho de narcisismo. La resaca del violador. El instinto asesino. El depredador de lenguas. El genocida cultural. Horteras con “pedigree”. Gintonics que beben como zumo. La monarquía por vía espermática. El congreso de demagogos. El tontorraco que mueve la bandera por no poder mover su vida. El “¡A por ellos!” como filosofía. La filosofía que molesta. El ignorante que no sabe diferenciar una lengua de un dialecto. El encantador de serpientes. El vendedor de humo. La venta de la moto con coartada de programa electoral. El niñato con sermón. La niñata machista. El aspirante a campeón del mundo del ridículo. El “homo videns” de concursos de cocina. Las croquetas en “prime time”. El tiempo que se va de las manos escuchando tonterías. Las hostias por llevar a la Virgen. La sangre en el ruedo. Los cojones como teoría política. La dimisión de la lógica. La sensibilidad que se exilia. El miedo como instrumento de control social. El jubilado engañado. El autónomo martirizado. El obrero de derechas y el progre con mansión. Nostálgicos que huelen a naftalina. El adicto a la humillación. El juez sin justicia. La derecha autoritaria, testosterona y corrupción. La izquierda pusilánime para la que vivir es pedir perdón o juntarse con el castrador. La Luna que todo lo mira con su rostro de indignación. Las voces que niegan voces. La realidad disfrazada de ficción. La sociedad dividida entre los que bostezan y los que duermen. El sofá calentito de mirar la televisión. Los ancianos de 20 años. Los viejos prematuros. La siesta como método de distracción. El supremacista que te acusa de serlo. El nazi que lo es por no poder ser nada más. El tuitero de VOX perdido entre 6.000 lenguas.

Yo me voy. No me necesitas. No soy mejor. Solamente diferente. Me exilio a un lugar en el que me sienta mejor. La pantalla en blanco del ordenador ahora tiene monótonas líneas que alguien leerá. No olvides que sólo soy alguien que quema su vida en palabras para evitar quemar contenedores. España es una distopía que salió mal.

Por Àlex Ribes (Blog “Societat Anònima”)