Duma, terreno de juego del imperialismo y la manipulación mediática

“Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Este principio fundamental del ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels fue el argumento más utilizado para crear un clima favorable frente a las atrocidades que éstos cometían contra sus enemigos.

La vigencia de esa manera de entender la propaganda en el polo imperialista es innegable. En los últimos días, los medios de comunicación masivos, así como los EEUU y los países de la Unión Europea, vienen trasladando la perpetración de un supuesto ataque químico en la ciudad siria de Duma, responsabilizando al Gobierno sirio y concretamente al presidente Bashar al-Assad, junto a sus aliados rusos e iraníes. Este acontecimiento tiene lugar cuando la región de Guta Oriental acaba de ser liberada de la ocupación terrorista de los que utilizaban esta ubicación como plataforma para bombardear la ciudad de Damasco desde el inicio de la guerra.

Ya el 4 de Abril de 2017 la prensa del sistema anunciaba un supuesto ataque químico en la localidad de Khan Sheikhun, en la provincia de Idlib, en un contexto de avance en el que las tropas sirias liberaron más de 300 localidades y casi toda la región de la amenaza terrorista. Las únicas pruebas existentes eran vídeos facilitados por los llamados “White Helmets” o Cascos Blancos, una ONG financiada por empresas y gobiernos como los de Arabia Saudí, Reino Unido, Turquía o Qatar que opera en los territorios controlados por el ISIS y Al-Qaeda en Siria y que ha manifestado en numerosas ocasiones su apoyo a los extremistas. La manipulación de la información quedó demostrada cuando la ONG sueca “Médicos Suecos para los Derechos Humanos” denunció públicamente a los Cascos Blancos por falsificación de vídeos y uso de niños muertos para la producción de los mismos. Además, el Gobierno sirio ya se deshizo de todo el armamento químico en 2014 con la supervisión de EEUU, entre otros. La reacción internacional a este supuesto ataque químico fue la intervención militar por parte de los EEUU en un ataque compuesto por 59 misiles “Tomahawk” desde los destructores USS Ross y USS Porter contra una base aérea siria. Pero esta no fue la única vez que se alertó de un ataque químico, pues todas las denuncias siguieron un mismo patrón, buscando la intervención imperialista en un contexto de retroceso militar de las bandas terroristas.

En la actualidad se vuelven a juntar los mismos elementos en el supuesto ataque químico de Duma: falta de pruebas, Cascos Blancos, retroceso del terrorismo y todas las potencias imperialistas apuntando directamente al Gobierno sirio sin esperar a una investigación sobre el terreno. Como reacción inmediata, Israel acaba de bombardear una base aérea siria desde Líbano y Donald Trump ha anunciado que no asistirá a la Cumbre de las Américas para estudiar una respuesta.

Numerosos analistas internacionales contextualizan esta respuesta en el marco del fracaso de los objetivos imperialistas en Siria, que apostaron por el armamento y financiamiento de bandas de ideología salafista con el fin de desmembrar el país. Estas mismas bandas atentaron en Europa en los últimos años con medios proporcionados por el Imperio. Una vez más, tenemos que preguntarnos: ¿a quién beneficia el supuesto ataque químico? ¿Qué objetivos se persiguen y quién necesita una excusa para entrar directamente en territorio sirio?

Los EEUU e Israel tienen una agenda en la región que responde a la injerencia que inició la guerra en Siria. Este país no vive una guerra civil sino las consecuencias de la ejecución de las políticas militares y geopolíticas de Occidente, que buscan la fragmentación del llamado Oriente Medio mediante las guerras y la balcanización de los Estados que lo conforman.

Está claro que el fracaso del terrorismo en Siria es el fracaso de las políticas geoestratégicas y geoeconómicas en Oriente Medio por parte del imperialismo, u por supuesto una nueva derrota frente al polo conformado por Irán, Rusia y China, potencias que les impiden dominar esta región. El fracaso de las políticas patrocinadoras del extremismo abre las puertas, hoy más que nunca, a una intervención militar directa que contribuya a prolongar el sufrimiento de un pueblo cansado de años de guerra.

Por Xandra Martínez

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Rusia pierde el juego político por Siria

Permitiendo los ataques de la coalición liderada por EEUU contra Damasco, Rusia ha perdido “de facto” el juego político por Siria. Los EEUU informaron a Rusia con antelación acerca de los ataques para evitar bajas rusas, pero de hecho la administración rusa no persigue sus intereses ni los de sus socios. Esto es una señal de debilidad, que será tenida en cuenta por los poderes occidentales. Rusia no ha sido capaz de impedir a los EEUU que hagan lo que quieran, lo que da luz verde a los poderes occidentales para futuras acciones militares – incluso si esas acciones militares llegan paulatinamente. Tras el ataque, los EEUU han declarado que se quedarán en Siria y que están preparados para atacar de nuevo en cualquier momento, así como han prometido sanciones adicionales contra Rusia.

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Fotografía de los misiles – lanzados por EEUU, Francia y Reino Unido – que cayeron sobre Damasco durante la madrugada del 14 de Abril de 2018.

¿Cuáles han sido los fallos de la Federación Rusa en el juego político sobre el ataque?

Los EEUU y Rusia han realizado sendas promesas respecto a sus acciones en el conflicto en Siria. Los EEUU han prometido acciones militares contra Siria mediante publicaciones de Trump en las redes sociales. Por el contrario, los rusos también han hecho promesas – finalmente en respuesta a los ataques hostiles contra sus aliados sirios. Rusia ha ido tan lejos que ha llegado a afirmar que responderán con fuego si son atacados.

Respecto a este juego de poder solo puede haber un ganador de la geoestrategia: EEUU o Rusia.

Pese a que no estaba claro hasta el último minuto y parecía que Trump se rendiría, regresó al juego la noche del 14 de Abril y disparó misiles sobre Siria.

¿Pero qué salió mal?

Rusia no es capaz de jugar lo suficiente en el conflicto. Rusia fue presionada de nuevo y trataron de engatusarla con “ayudas económicas” de EEUU. Y tanto Trump como los líderes occidentales llamaron a Putin para comunicarle su decisión de atacar a Siria. Putin les dio luz verde.

¿Cuál debería haber sido entonces su respuesta?

En primer lugar, Putin debería haber perseguido su interés nacional y decirle a los líderes occidentales por teléfono que cualquier ataque contra los aliados de Rusia sería respondido con contraataques de las Fuerzas Armadas rusas. Cualquier debilidad en las negociaciones con los Estados occidentales será utilizada por ellos y guardada para el futuro.

Además, Rusia debería haber amenazado a los EEUU con atacar sus bases militares en las áreas controladas por los kurdos, puesto que están en Siria sin ningún tipo de legitimidad. Una confrontación con ellos es inevitable en cualquier caso, y solamente es cuestión de tiempo.

Rusia debería haber creado también una zona colchón en la costa de Siria con sus buques militares y que los cazas rusos sobrevolaran constantemente sobre los buques estadounidenses para crear una atmósfera de temor.

Y, por supuesto, Rusia ha cometido nuevamente el error de confiar en Occidente respecto a los sistemas S-300 y S-400, que no han sido desplegados en Siria. Mientras países como Turquía o Arabia Saudí (por cierto, junto a los EEUU, responsables del colapso del precio del petróleo y del rublo), quienes de hecho son enemigos geopolíticos de Rusia, han podido desplegar (previa compra) los sistemas S-400, éstos no han sido desplegados en Siria. Los líderes occidentales presionan a Rusia para que no despliegue dichos sistemas. Sin embargo, hemos podido comprobar que ni una sola palabra de ningún líder occidental puede ser tenida en confianza y ellos saben por qué intentan forzar estas políticas.

Con todo, Rusia debería haber desplegado sistemas S-300 y S-400 en Siria para prevenir cualquier ataque a cualquier posición. La cuestión no es acerca de qué posiciones han sido golpeadas, sino que éstas han sido golpeadas y ello debilita la posición rusa. Y esto es una señal a los aliados y posibles aliados de Rusia.

Rusia debería haber desplegado a su personal militar hacia cualquier posición estratégica para generar todavía más miedo a los EEUU en la escalada del conflicto con Rusia si Washington ataca a cualquier soldado ruso. Y, por supuesto, cuando Occidente preguntó por la luz verde para sus objetivos, Putin debió haber dicho que en todas partes hay soldados rusos en el terreno y que no abandonarán sus posiciones, cueste lo que cueste. Por lo tanto, sería su problema si matan a alguien y hacen escalar el conflicto hacia una guerra total con Rusia.

Además, Putin tuvo la posibilidad de jugar la carta de Ucrania en este poker diciendo que cualquier ataque en Siria cancelaría los Acuerdos de Minsk-2 por la parte rusa.

Rusia y Putin han tenido más de una carta para jugar en este poker de la geoestrategia – sin embargo, no han jugado ninguna de ellas. Ahora, la máquina de la propaganda trata de esconder el hecho de que no hubo una respuesta adecuada a las amenazas occidentales mediante los misiles derribados y la falta de un ataque a escala total sobre Siria. Sin embargo, la Historia tiene que ser escrita todavía y el debilitado ajedrez político de Rusia puede hacer todavía más posibles futuros ataques sobre Siria.

Pese al hecho de que Rusia ha perdido el juego político por Siria, siguen siendo capaces de ganar la guerra en Siria con sus aliados del gobierno, pero no saldrán fortalecidos de este conflicto. En su lugar, Rusia ha probado mediante su ausencia de acción militar que no son capaces de actuar como una superpotencia a escala global. En lugar de perseguir sus intereses, Rusia se inclinó ante el enemigo e incluso trató de confiar en las instituciones internacionales, las cuales no merecen la pena, en lo tocante a la geoestrategia. Por lo tanto, debemos reconsiderar la posición de Turquía, indecisa entre una alianza con Rusia y China o con los EEUU. Si Rusia no es capaz de proteger los intereses y el territorio de sus aliados, ¿por qué debería Turquía o cualquier otro socio unirse a una alianza con Rusia?

Por Tobias Nase

Bagdad se une al Eje Moscú-Teherán-Damasco

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El vicepresidente iraquí Nuri Al-Maliki estrecha la mano del presidente ruso Vladimir Putin.

El vicepresidente iraquí Nuri Al-Maliki llegó a Moscú el pasado 23 de julio para una visita de cuatro días y se reunió allí con el presidente ruso Vladimir Putin y otros dirigentes rusos.

En un análisis, el periódico ruso “Pravda” señaló que durante la vista Al-Maliki mostró la determinación de Irak a desafiar a EEUU, expresando su oposición a la creación de bases norteamericanas en territorio iraquí, denunciando el apoyo de Washington a los grupos terroristas y manifestando su voluntad de comprar armas rusas.

Los EEUU gastaron más de 2 billones de dólares para invadir Irak, según un estudio realizado por el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Brown. Dicha invasión causó un gran sufrimiento al pueblo iraquí, además de casi un millón de muertos, y estuvo basada en las mentiras de la administración estadounidense sobre las inexistentes armas de destrucción masiva en Irak – algo que recuerda a las actuales mentiras de EEUU sobre el uso de armas químicas por el Ejército sirio. Por lo tanto, está claro que la Casa Blanca y el Congreso de los EEUU harán todo lo que esté en sus manos para intentar que Irak no abandone la esfera de influencia de EEUU. ¿Pero pueden realmente hacer algo?

Irak está estratégicamente localizado en Oriente Medio y el segundo mayor productor de petróleo de toda la OPEP. El país produce 5 millones de barriles de crudo al día, pero su producción en 2020 crecerá hasta los 8 millones, lo que significa que llegará prácticamente al mismo nivel de extracción que Arabia Saudí.

Dado que si EEUU utiliza el campo de la energía como arma política contra Rusia, podemos concluir que si Irak desafía a EEUU y se une al Eje Moscú-Teherán-Damasco esto significaría una seria derrota geopolítica para EEUU en la región del Golfo Pérsico y en el mundo.

“La guerra de EEUU contra Irak llevó a la destrucción, la fragmentación y la difusión del caos en su territorio”, señala Nikolai Sukhov, investigador del Instituto de Estudios Orientales de la Academia de Ciencias de Rusia. Por supuesto, esto ha llevado a un incremento del sentimiento antiestadounidense en todas las comunidades de Irak, entre los musulmanes sunníes y los chiíes, así como los cristianos, que sufrieron todos un duro régimen de sanciones que privó a Irak de productos básicos, entre ellos medicinas, entre 1991 y 2003.

Una indicación de que Irak ya no es un aliado de EEUU es la cooperación entre Moscú y Bagdad en la esfera militar. Cabe señalar que Rusia e Irak firmaron en 2012 un conjunto de acuerdos sobre cooperación técnico-militar por valor de 4.300 millones de dólares.

Tras la invasión de Irak por parte del ISIS en 2014, Rusia e Irak implementaron con rapidez un contrato para abastecer a Bagdad con armas rusas mientras EEUU se negó a entregar a Irak aviones de combate F-16 ya pagados. Posteriormente, ha habido muchas denuncias de una ayuda norteamericana encubierta al ISIS en forma de lanzamientos de cajas con armas y municiones desde “misteriosos” aviones y helicópteros, según señalaron incluso miembros del Parlamento iraquí.

En junio de 2017, Rusia e Irak firmaron también un contrato para abastecer al país árabe con sofisticados tanques rusos T-90. De este modo, la cronología de compras de armas rusas por Bagdad muestra que Irak prefiere estas últimas a las estadounidenses.

Al mismo tiempo que Al-Maliki estaba en Moscú, el Ministro de Defensa iraquí, Irfan Hayali, visitaba Teherán. El 22 de julio firmó con su homólogo iraní Hussein Dahkan un memorando de entendimiento sobre cooperación en el campo de la Defensa entre los dos países.

Este evento ha sido una bofetada de Bagdad a Washington porque tuvo lugar en un tiempo en el que la Casa Blanca acusaba cínicamente a Irán de ser un “patrocinador del terrorismo” y llamaban a los aliados de EEUU a “aislar al régimen iraní”. Esto es una muestra del fracaso de la diplomacia de EEUU en Irak, país que ha sufrido precisamente el terrorismo del ISIS y otros grupos takfirís wahabíes patrocinados por Arabia Saudí y otros aliados de EEUU.

Precisamente, Irán e Irak han prometido reforzar su cooperación militar para hacer frente a los terroristas extremistas y su ideología. En este sentido, la revista estadounidense “Newsweek” reconoce que ambos países han sido objetivo de ataques terroristas y luchan juntos contra esta plaga. A diferencia de la ayuda de EEUU, la ayuda iraní ha sido determinante para que Irak pueda frenar primero al ISIS, pasar al contraataque y lograr una serie de victorias contra el grupo terrorista, la última de las cuales ha sido la liberación de Mosul.

“Newsweek” señala que EEUU teme una alianza estratégica entre Irán e Irak. La revista enfatiza que los responsables norteamericanos no han reaccionado a la firma del acuerdo irano-iraquí. Ellos saben que tal alianza impedirá a EEUU jugar y dañar, como ha hecho hasta ahora, la seguridad de Irak y de otros países de la región.

Hay, además, un factor religioso en esta alianza que los estadounidenses no alcanzan a comprender. Dos tercios de la población iraquí profesa la rama chií del Islam y comparten las creencias de la gran mayoría de la población de Irán. Millones de iraníes visitan los lugares santos para el chiismo de Kerbala y Nayaf cada año y los vínculos de tipo familiar entre Irán e Irak se están extendiendo. Los centros de aprendizaje religioso de Qom (Irán) y Nayaf (Irak) mantienen sólidos vínculos y no cabe olvidar la influencia de la Mayaiyah (Escuela Teológica de Nayaf) en la política iraquí. Los sabios religosos iraquíes no desean una presencia estadounidense en su país.

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Símbolo de las FMP de Irak (Hashid Al-Shaabi)

Otro factor importante es la consolidación de las Fuerzas de Movilización Popular de Irak (Hashid Al-Shaabi), que cuentan con cientos de miles de militantes y que han sido objeto de una campaña permanente de hostilidad – principalmente mediática, pero en ocasiones también en forma de ataques aéreos – por parte de EEUU. Las FMPI han estado insistiendo en que no hay lugar para la presencia militar estadounidense en Irak y se espera que esta milicia desempeñe un creciente papel en la política iraquí. Sus líderes han agradecido públicamente la ayuda de Irán y Hezbollah a Irak, y en particular a las FMPI, que comparten muchos vínculos personales e ideológicos con los anteriores.

Frente a todos estos factores, los EEUU no tienen ninguna posibilidad de dañar la alianza que Irán e Irak están creando y que tendrá una notable importancia a escala regional y mundial.

Por Yusuf Fernández

La crisis terminal de la oposición siria

supportSegún fuentes próximas a la oposición siria, el Gobierno turco ha interrumpido el apoyo financiero a la Coalición Nacional Siria desde la semana pasada, lo cual ha llevado al grupo opositor a sufrir una situación económica muy crítica.

Responsables turcos han informado a la coalición que no suministrarán este mes apoyo financiero a la misma. Hasta el momento, Turquía suministraba un total de 320.000 euros mensuales a aquélla.

Esto ha coincidido con informes, aparecidos en el diario “Zaman al-Wasl”, de que los Emiratos Árabes Unidos habrían pedido a EEUU y algunos países europeos que dejen de respaldar a la oposición siria y apoyen en su lugar al presidente Bashar al-Assad, porque la oposición siria ahora está compuesta por yihadistas o, cuanto menos, está bajo el control de éstos.

En este desfavorable contexto Jalid al-Mahamid, miembro de la delegación opositora siria en Ginebra (Suiza), dijo en una entrevista que “la guerra en Siria ha terminado si atendemos a los hechos sobre el terreno y el campo de batalla”.

Este reconocimiento de la derrota sobre el terreno fue considerado como “chocante” por el grupo de Riad (autodenominado “Alto Consejo Negociador”), una de las facciones de la oposición siria que decidió separar a Al-Mahamid de la delegación negociadora y expulsarle del grupo.

La oposición siria también se ha visto afectada por el enfrentamiento entre Arabia Saudí y Qatar, que patrocinan a distintos grupos dentro de la misma. La dependencia del régimen wahabita saudí, sin embargo, es algo nocivo para los grupos opositores, ya que dicho régimen es despreciado y odiado por la gran mayoría del pueblo sirio.

El Alto Comité Negociador sigue apoyando al llamado “Ejército Libre Sirio”, que sigue luchando supuestamente contra las fuerzas del Ejército sirio. Sin embargo, este grupo también está lastrado por la erosión y el declive por una serie de razones:

En primer lugar, la práctica desaparición del grupo den la mayor parte de campos de batalla de Siria en favor del Frente Al-Nusra, el ISIS y otros grupos extremistas.

Como fruto de esta situación, el presidente norteamericano Donald Trump dio la orden a George Pompeo, director de la CIA, de que pusiera fin al programa de la agencia dirigido a entrenar y armar al ELS. Tal decisión fue justificada señalando que este programa era caro (costaba unos 1.000 millones de dólares) e inefectivo, ya que el ELS nunca ha sido una fuerza real de combate.

Además, la mayor parte de las armas norteamericanas suministradas al ELS han acabado en manos del Frente Al-Nusra, vinculado a Al-Qaeda, o directamente al ISIS.

En segundo lugar, en el norte de Siria el ELS está actuando como una fuerza mercenaria al servicio de Turquía, que les utiliza para combatir contra los kurdos, que son los principales aliados de Washington en Siria. Esta actitud del ELS ha irritado a EEUU y a varios países occidentales, que mantienen ahora unas tensas relaciones con Ankara.

En tercer lugar, en el sur de Siria una gran masa de combatientes del ELS se ha rendido al Ejército sirio, pasándose al mismo con sus armas y vehículos.

En cuarto lugar, en toda Siria los bombardeos combinados de las fuerzas aeroespaciales de la Federación Rusa y la República Árabe Siria han llevado a que el ELS desaparezca como una fuerza de combate digna de tal nombre.

De este modo, el fin progresivo de la guerra en Siria con la victoria del Ejército sirio, el cambio de prioridades de sus patrocinadores y el enfrentamiento entre facciones debido a sus diferencias en lo que respecta a la negociación con el Estado sirio y a sus lealtades hacia distintos países han llevado a la oposición política y militar siria a una crisis que podría ser terminal.

Burhan Galiun, el primer presidente del opositor Consejo Nacional Sirio – antecesor de la Coalición Nacional Siria – señaló en varios recientes artículos que la desesperación de la oposición siria podría abrir la vía a un diálogo nacional efectivo y dijo que la oposición había cometido muchos errores, en primer lugar caer en una dependencia política y económica de países extranjeros, principalmente EEUU, Turquía, Qatar y Arabia Saudí, y en segundo lugar, dejarse caer en brazos de las fuerzas extremistas. Galiun considera que ya nada podrá impedir el hundimiento de la oposición o evitar que ésta se vea obligada a aceptar lo que el Gobierno sirio esté dispuesto a ofrecerles.

FUENTE: “Annur TV”

Las múltiples sucursales que mantienen los sionistas en Kurdistán

israkurdMuy poco después de la invasión imperialista de Irak y la imposición de un gobierno regional kurdo en agosto de 2003, Israel organizó en Tel Aviv una conferencia para aconsejar a los capitalistas que invirtieran en Kurdistán utilizando para ello a empresas radicadas en Jordania y Turquía, así como códigos de barras falsificados que ocultaran su verdadero lugar de producción: Israel.

El Kurdistán iraquí está lleno de este tipo de mercancía averiada y de empresas israelíes. En 2008, el sitio “Roads to Iraq” contabilizó 210 sociedades israelíes de falsa bandera operando en los mercados kurdos. Al año siguiente su número se disparó cuando el primer ministro iraquí Nuri Al-Maliki suprimió el boicot empresarial a Israel, una parte de las cuales eran ventanillas de reclutamiento del Mossad.

Líbano es el segundo país inversor en Kurdistán, con 13.000 millones de dólares, que también aparece muy frecuentemente en el sur de Irak, en la zona petrolífera de Basora, alguna de cuyas empresas son mixtas líbano-israelíes, a veces con la apariencia procedente de su constitución en EEUU, con denominaciones típicamente occidentales y con escala en Dubai.

En los capitales libaneses que operan en Kurdistán hay muchos oficiales retirados del Ejército, viejos pistoleros de las milicias cristianas que ofician como contratistas privados de seguridad, visten el traje de intérpretes de Blablater u ofician como instructores de todo tipo.

Turquía no podía faltar en un negocio de estas características. Las relaciones de Erdogan con Barzani son casi íntimas porque están cosidas por la animadversión de ambos hacia el PKK/PYD. Cuando en 2013 se produjo la creación y expansión del autoproclamado Estado Islámico, Barzani elogió a la nueva organización yihadista que trataba de hacer una “revolución de las tribus”, es decir, crear un Estado exclusivamente sunní, paralelo al kurdo. Los propios yihadistas se encargaron de desengañarle. Sólo entonces se apercibieron de que uno de los objetivos militares de los yihadistas era Kurdistán y que su pretensión era reducir a la población kurda a la condición de esclavos.

No contento con aquella torpeza, Barzani lanzó otra provocación contra el gobierno central de Bagdad, participando en el saqueo del petróleo y su exportación a Israel. El primer cargamento de petróleo llegó al puerto israelí de Ashkelon a finales de junio de 2014, dos semanas después del ataque del ISIS al Kurdistán. Otra parte del petróleo se exporta a través del puerto turco de Ceyhan y en el negocio estaba involucrado personalmente el propio Erdogan.

Un Estado kurdo independiente crearía un “tsunami político” en Oriente Medio, según reconocen los propios kurdos. Ningún país vecino lo reconocería excepto Israel. “Israel quiere ser el primer país en reconocer la independencia de Kurdistán”, decía Reuven Azar, diplomático israelí en EEUU. Los sionistas están interesados en la fragmentación de Irak tanto como en la de Siria. En ambos países utilizan a los kurdos como peones contra sendos países. El otro objetivo de Israel al apoyar a los kurdos es Irán. En el Kurdistán iraquí el Mossad entrena comandos para infiltrarlos dentro de Irán, con un balance nefasto hasta la fecha. Como carne de cañón, los comandos están siendo aniquilados uno detrás de otro por las fuerzas iraníes.

Los centros de adiestramiento del Mossad en el Kurdistán iraquí también imparten formación y equipan a los “peshmerga” de Barzani, es decir, que su colaboración se extiende a muy diferentes organizaciones kurdas.

Durante una conferencia celebrada en Tel Aviv en 2014, el antiguo dirigente de la seguridad israelí Avi Akhtar admitió que los sionistas están interesados en la partición de Irak y que su gobierno jamás podrá volver a recuperar el protagonismo que habían tenido en el mundo árabe. Para Israel, el Kurdistán iraquí es una atalaya inmejorable de agresión: desde el inicio de la invasión en abril de 2003 y octubre de 2004 el Mossad asesinó a 310 científicos, ingenieros y especialistas iraquíes, es decir, la parte sustancial de fuerza de trabajo más especializada, algo parecido a lo que han llevado a cabo con los palestinos.

Tras la Batalla de Faluya, el Pentágono construyó en el Desierto del Negev un centro de entrenamiento para la Infantería de Marina llamado “Baladia City”, situado cerca de la base secreta de Tzeelim, en el que los soldados israelíes participan hablando árabe, jugando a ser el enemigo o población civil. Según el “Marine Corps Time”, el centro se ha levantado siguiendo los planos de Bint Jbeil, donde en 2006 el Ejército israelí fue derrotado por Hezbollah.

FUENTE: Movimiento Político de Resistencia

El mundo está de nuevo al borde de la guerra nuclear

Por Thierry Meyssan

La Casa Blanca se alinea finalmente junto a la coalición de los neoconservadores alrededor del Reino Unido y de varias grandes transnacionales. EEUU retoma la política imperialista que había adoptado en 1991 y reactiva la OTAN. La ruptura con Rusia y China se consumó el 12 de abril de 2017. El mundo se halla nuevamente al borde de la guerra nuclear.

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En dos semanas de intensa lucha en el seno de la Administración Trump, EEUU atacó ilegalmente la base aérea de Shayrat, en Siria, y multiplicó posteriormente las señales contradictorias antes de mostrar sus cartas. En definitiva, Washington vuelve a su política imperialista.

En menos de dos semanas, la Administración Trump ha defendido hasta 7 posiciones diferentes sobre la República Árabe Siria.

EEUU realizó otro importante cambio de posición el 12 de abril de 2017.

Al mismo tiempo Rex Tillerson, Secretario de Estado de EEUU, viajaba a Moscú para intentar un último acercamiento pacífico mientras que el Consejo de Seguridad de la ONU se reunía en Nueva York y tomaba nota del enfrentamiento y el presidente Trump volvía a lanzar la OTAN contra Rusia.

Steve Bannon, consejero especial de Trump, y su adjunto Sebastian Gorka, se preparaban para correr la misma suerte que el general Michael Flynn mientras que la prensa que anteriormente defendió a Trump hacía un balance de las actividades de los tres. Según los rumores, el yerno del presidente, Jared Kushner, es el único que goza ahora de verdadera influencia sobre Donald Trump, información que por el momento no es verificable.

Parece que la Casa Blanca ha modificado su posición bajo la influencia de los británicos, empeñados en preservar a toda costa el sistema yihadista que ellos mismos crearon. Boris Johnson, Ministro de Exteriores británico, se apoyó en los dirigentes europeos que se habían dejado convencer por los neoconservadores durante la Conferencia de Munich, el pasado 19 de febrero.

Para justificar la agresión contra un Estado soberano y miembro de la ONU, Rex Tillerson pudo referirse solamente a una síntesis de los servicios de “inteligencia” estadounidenses sobre el incidente químico de Khan Shaykhun. Pero esa síntesis no presenta ningún indicio que permita sospechar de Siria sino que se limita a mencionar la ausencia de información clasificada para terminar con una exhortación a derrocar el “régimen”.

El carácter irreversible de ese brusco cambio de actitud se hace patente en el proyecto de resolución que presentó la OTAN al Consejo de Seguridad de la ONU, que se ganó un nuevo veto ruso. Presentado en Occidente como un simple pedido de investigación neutral sobre el incidente químico de Khan Shaykun, ese proyecto de resolución en realidad estipulaba que la Fuerza Aérea de Siria tendría que ponerse bajo control del número 2 de la jerarquía de la ONU, el estadounidense Jeffrey Feltman. Este ex-adjunto de Hillary Clinton es el autor de un plan de capitulación total e incondicional de Siria.

El texto del proyecto de resolución presentado el 12 de abril retoma el contenido del borrador presentado el 6 de abril, sin que EEUU llegase a someterlo a votación en aquel momento. Ese texto no tiene en cuenta el intento de mediación de los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, que trataron de volver a un pedido normal de investigación por parte del organismo internacional.

El intento tendiente a poner la fuerza aérea siria bajo control de la ONU reedita la táctica aplicada contra Serbia hace 19 años, en 1998, hasta el momento de la intervención ilegal de la OTAN.

El presidente Donald Trump culminó su cambio de postura al recibir en la Casa Blanca a Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN. En una conferencia de prensa conjunta, Trump dijo que ya no cree que la alianza atlántica esté obsoleta, agradeció su respaldo contra Siria y dijo que se dispone a trabajar en estrecha coordinación con sus aliados.

En respuesta, Rusia anunció que acaba de actualizar el 60% de su fuerza nuclear y que está lista para la guerra.

Nos hallamos así de vuelta en el mismo punto de hace 6 meses, cuando los EEUU de Barack Obama se negaban a trabajar con China, Rusia y sus aliados – la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) y la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva (OTSC). Washington se disponía entonces a dividir el mundo en dos partes completamente separadas, que ya no tendrían contacto alguno entre sí.

Nueva declaración del MAS: llamamiento por la paz en Siria

supportMovimientos, partidos y organizaciones que luchamos por un mundo más justo, con derechos sociales y democracia, contra toda forma de opresión y a favor de un mundo basado en la diversidad, la libertad y el mutuo respeto, mostramos un profundo rechazo a la cruenta guerra que desde hace casi 6 años arrasa la República Árabe de Siria. Una guerra que ha causado ya centenares de miles de muertes, cientos de miles de familias desplazadas de sus lugares de origen, la destrucción de gran parte de las infraestructuras del país y todas las consecuencias negativas que puede acarrear una agresión imperialista de tal magnitud. Un conflicto creado y alimentado por los países integrantes de la OTAN y las monarquías feudales del Golfo, que en este caso se han convertido en mercenarios a sueldo de integristas reaccionarios (a los que hipócritamente dicen combatir) que luchan con la pretensión de crear un Estado fundamentalista, intolerante y discriminatorio en toda la región, que sea a su vez servil a los intereses económicos de las grandes corporaciones y los monopolios financieros internacionales.

Creemos profundamente injusto que sean los seres humanos indefensos los que sufran las consecuencias de los intereses geoestratégicos de Israel y EEUU por el control de los recursos de los países de Oriente Próximo y los pingües beneficios que proporciona la industria del armamento. Y en todo caso, al mismo tiempo que reconocemos el derecho del pueblo sirio a defender su país y las vidas de sus familias, creemos en la resolución de los conflictos de forma pacífica, por medio del diálogo y la negociación, en un clima alejado de la coacción, las amenazas, la violencia y las armas.

Nos proponemos crear un amplio movimiento de oposición a esta guerra de Siria para que cese la muerte, el desplazamiento y el exilio de esos cientos de miles de personas para que, más pronto que tarde, acabe la violencia y la destrucción, para que el pueblo sirio pueda regresar a sus lugares de origen, reconstruir su país y recuperar su soberanía para poder desarrollar una vida normal y dar un futuro de paz a sus hijos.

Con este fin llamamos a las organizaciones y a los ciudadanos/as de todos los rincones a coordinarnos en un frente de resistencia contra la guerra y ser un altavoz de denuncia contra sus promotores, esos que incendian países bajo el pretexto de imponer su particular concepto de “democracia”.

Llamamos a la movilización y a emprender acciones con objeto de parar el flagelo de muerte y destrucción, para que acabe de una vez el flujo de familias que se ven obligadas a abandonar su país y arriesgar sus vidas en un viaje sin destino.

Igualmente proponemos hacer oír nuestras voces para que gobiernos implicados en esta guerra imperialista como EEUU, Francia, Reino Unido, Turquía, Arabia Saudí, Qatar e Israel finalicen su apoyo o pretendida indiferencia ante una guerra que, como miembros del género humano, solamente puede perjudicarnos, además de convertirnos en cómplices de constantes violaciones de los derechos humanos, muertes y destrucción que no contribuyen precisamente al progreso de la Humanidad.

Por ello, exigimos:

  1. La suspensión de las sanciones contra la República Árabe Siria.
  2. El impulso a políticas de paz y no injerencia que defiendan el derecho del pueblo sirio a decidir su propio destino.
  3. La necesidad de emprender conversaciones y acciones bilaterales entre los gobiernos de Siria y la Unión Europea para tratar la problemática de los desplazados sirios, con el fin de abastecerles de los medios de subsistencia necesarios y garantizarles su derecho de retorno a Siria.
  4. Exigir a los Estados miembros de la OTAN y sus aliados regionales las indemnizaciones necesarias para sufragar la reconstrucción del país.