La fracción juvenil de Ástor García presenta unos estatutos falsos ante el Ministerio del Interior

375px-Logo_J-PCPEMuchas son las pruebas que a día de hoy nos llegan de la magnitud de la traición y las maniobras que tuvimos que sufrir por parte de los fraccionalistas hace meses. Por si todo lo dicho anteriormente no dejara claro el perfil de sus representantes, un nuevo hecho sacado a la luz refleja muy bien lo que son, porque como ya hicieran sus mayores fraccionarios, presentaron unos estatutos falsos ante el Ministerio del Interior, saltándose así cualquier criterio de soberanía de la militancia y riéndose una vez más de nosotros con vistas a quedar en una buena posición legal que les permitiera abordar la fracción con mejores garantías, en este caso robándonos el logo histórico de los CJC y apropiándose de sus siglas.

Unos estatutos son un conjunto de principios y normas para un Partido Comunista. Un marco de actuación elegido por la militancia en su Congreso cuyo contenido es inamovible en tanto la militancia no apruebe su modificación. La traición de la fracción a la militancia no se ha hallado sólo en la falta de escrúpulos o de principios a la hora de maniobrar para conseguir poder dentro del PCPE o los CJC, sino en la total complacencia con el Estado, su plena capacidad para integrarse al propio sistema y no suponer ninguna amenaza para el mismo.

Partiendo de la base de que son unos estatutos que nada o poco tienen que ver con los aprobados en el IX Congreso de los CJC, encontramos algunos rasgos significativos que pueden acercarnos a una valoración política de hacia dónde quieren redirigir algunos elementos ajenos al marxismo-leninismo a una organización con una trayectoria de lucha histórica en el Estado Español y que, a pesar de lo que muchas y muchos han pensado, nunca ha sido una anécdota en la lucha de clases. Así, hoy queda mucho más claro el por qué tras un año de la celebración del IX Congreso, la militancia de las bases aún no conocía los estatutos ni las tesis aprobadas.

En primer lugar, marcar el abierto carácter antidemocrático de la fracción al presentar unos estatutos que no han sido votados en ningún Congreso ni debatidos por parte de la militancia. Estos estatutos presentados son más propios de una sociedad mercantil que de una organización comunista, y tienen como objetivo presentarse ante el Estado como una organización mansa que no pone en peligro sus intereses de clase y, por tanto, ganar puntos para mantener las siglas.

Ya desde el inicio vemos cómo en la definición de los CJC dejan totalmente al margen los principios por los que se rige (“Los CJC se rigen por el centralismo democrático, usando el marxismo-leninismo; ciencia materialista y dialéctica, para analizar, conocer y transformar la realidad…”), la propuesta estratégica (“la dictadura del proletariado, base para la construcción del socialismo y el comunismo en España”) o su vinculación con el PCPE, partido por el que fueron creados y que dirige su estrategia política.

Por otro lado, se hace una exposición de las actividades, donde queda clara la intención de dejar a los CJC en un reducto de actividad estudiantil y sindical, dejando al margen el resto de frentes en los que la juventud de extracción obrera y popular se organiza para hacer frente a las distintas formas de explotación a las que no se somete el sistema capitalista, como pueden ser el feminista, el anti-imperialista o el ecologista.

Al tratar los distintos órganos, es chocante ver cómo una organización que se reclama “heredera de las mejores tradiciones de lucha comunista” cambia por “Asamblea General” y “Junta Directiva” los órganos políticos de los que se compone cualquier organización comunista como son el Comité o Consejo Central y el Secretariado. Como comentábamos al principio del artículo, es más propio de una empresa privada que de una organización revolucionaria.

Lo mismo podemos observar al sustituir la figura del o de la militante por la de mero “socio”, como si de una asociación de juegos de mesa estuviésemos hablando. La figura del y de la militante diferencia a una organización de otra. En los partidos de la socialdemocracia existe la figura del afiliado o afiliada, con una función prácticamente recaudativa, no son personas que construyan el Partido desde la base, debatan y estudien la línea política de su Partido, participen activamente en sus actividades o participen en los frentes de masas organizando a la clase trabajadora en la lucha por el poder obrero.

Todo esto deja muy claro su perfil y nos abre bien los ojos para, en el futuro, no cometer los mismos errores y convertirnos, de verdad, en la Juventud Comunista que el PCPE necesita y que la clase obrera y los estudiantes de este país mercen.

Comité Estatal de Dirección de la Juventud del PCPE (J-PCPE)

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El Partido Comunista de China

chinese2bpeopleEl Partido Comunista de China es la vanguardia de la clase obrera china. Es a la vez la vanguardia del pueblo y la nación de China y es el núcleo dirigente de la causa socialista con peculiaridades de China. El PCCh representa lo que se exige para el desarrollo de las fuerzas productivas avanzadas de China, el rumbo por el que ha de marchar su cultura avanzada, así como los intereses fundamentales de sus masas populares más amplias.

El ideal supremo y el objetivo final del Partido es materializar el comunismo. En los estatutos del PCCh se estipula que el Partido toma el marxismo-leninismo, el pensamiento de Mao Zedong, la teoría de Deng Xiaoping y el importante planteamiento de la Triple Representatividad de Jiang Zemin como guía de sus acciones.

El PCCh se fundó en julio de 1921. En los años comprendidos entre 1921 y 1949, el PCCh dirigió al pueblo chino a realizar una ardua lucha, derribando la dominación del imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático, estableciendo la República Popular China. Después de la fundación de la RPCh, el Partido Comunista dirigió a todo el pueblo de las diversas nacionalidades del país en la salvaguardia de la independencia y la seguridad del Estado, en la feliz transformación de la sociedad china de nueva democracia a la de socialismo y en la construcción socialista de manera planificada a gran escala, haciendo que la causa económica y cultural de China haya logrado un enorme desarrollo nunca visto en la Historia.

Después de la conclusión fundamental de la transformación socialista de la propiedad privada de los medios de producción en 1956, debido a la inexperiencia, el PCCh cometió algunos errores en el proceso de guiar a la construcción socialista. Entre 1966 y 1976 tuvo lugar la conocida como “Gran Revolución Cultural”, de gran envergadura y a escala nacional, en la que se cometieron graves errores.

Terminado este período, en octubre de 1976, China comenzó una nueva etapa de desarrollo histórico. Con la celebración de la III Sesión Plenaria del XI Congreso Nacional del Partido Comunista de China a finales de 1978, el país logró un gran viraje de largo alcance después de la fundación de la Nueva China. A comienzos de 1979, el PCCh había puesto en práctica ya las políticas de reforma y apertura al exterior promovidas por Deng Xiaoping. Desde aquel entonces, la economía nacional y el desarrollo social de China han conquistado éxitos que llaman la atención de todo el mundo. Además, la fisionomía del país ha operado cambios titánicos, hallándose en la etapa más exitosa vivida por el país desde la fundación de la República Popular China; etapa en la que el pueblo obtiene mayores beneficios.

El PCCh aboga por desarrollar activamente sus relaciones con el exterior y se esfuerza por conseguir un favorable ambiente internacional para la reforma y la apertura, para la construcción moderna. En los asuntos internacionales, el PCCh se adhiere a una política exterior de independencia, no injerencia y paz, que salvaguarde la independencia y soberanía de China, se opone al hegemonismo y la política agresiva, a preservar la paz mundial y promover el respeto mutuo a la soberanía y la integridad territorial, a la no agresión recíproca, a la no intervención en los asuntos internos de los países, en la igualdad y el beneficio mutuo, y en pro del desarrollo de sus relaciones con todos los países del mundo. Siguiendo los cuatro principios de independencia y autodecisión, igualdad completa, respeto mutuo y no intervención en los asuntos internos de otros países, el PCCh ha establecido y desarrollado sus relaciones de amistad con partidos políticos de todo el mundo. Actualmente, el PCCh mantiene relaciones amistosas con más de 300 partidos políticos de 120 países diferentes.

De acuerdo a su propio programa y estatutos, el PCCh ha formado un conjunto unificado según el principio del centralismo democrático. En los Estatutos del Partido Comunista de China se estipula que los obreros, campesinos, militares, intelectuales y elementos avanzados de otros sectores sociales de China y mayores de 18 años pueden solicitar el ingreso en el Partido, solo con reconocer el programa y los estatutos y afirmando su voluntad de participar en una organización del Partido en la que ya trabajen activamente, así como el cumplimiento de las resoluciones del mismo.

Las organizaciones centrales del PCCh abarcan el Congreso Nacional, el Comité Central, el Buró Político del Comité Central, el Comité Permanente del Buró Político del Comité Central, el Secretariado Central, la Comisión Militar Central y la Comisión Central de Control Disciplinario. El Congreso Nacional del PCCh se renueva cada 5 años. Cuando el Congreso Nacional no está en sesión, el Comité Central es el órgano supremo dirigente del PCCh.

Ahora, tras el último censo de 2016, el Partido Comunista de China cuenta con aproximadamente 89 millones de militantes (siendo el partido político más numeroso del mundo) y su actual secretario general es Xi Jinping.

FUENTE: Radio Internacional de China

El nuevo trotskismo

trotskismo2b22bcopiaLas posiciones políticas del actual Partido Comunista de Grecia (KKE) y sus partidos títere con respecto al anti-imperialismo los sitúan en el mismo campo político que el trotskismo tradicional.

Ellos han concebido una teoría dogmática y antidialéctica según la cual no puede haber sectores de la burguesía nacional o de la pequeña burguesía en los países dependientes que puedan jugar un papel contra el imperialismo. Consideran que cualquier gobierno con participación de sectores de esta burguesía tienen que estar integrados necesariamente en uno de los bloques imperialistas.

Esto es un dogma que contradice los principios leninistas con respecto al imperialismo y también toda la tradición del Movimiento Comunista con respecto a esta cuestión.

He aquí la exposición clara y didáctica del camarada Stalin con respecto a la cuestión:

“El carácter revolucionario del movimiento nacional, en las condiciones de la opresión imperialista, no presupone forzosamente, ni mucho menos, la existencia de elementos proletarios en el movimiento, la existencia en éste de una base democrática. La lucha del Emir de Afganistán por la independencia de su país es una lucha objetivamente revolucionaria, a pesar de las ideas monárquicas del emir y de sus partidarios, porque esa lucha debilita al imperialismo, lo descompone, lo socava… La lucha de los comerciantes y de los intelectuales burgueses egipcios por la independencia de Egipto es, por las mismas causas, una lucha objetivamente revolucionaria a pesar del origen burgués y de la condición burguesa de los líderes del movimiento nacional egipcio, a pesar de que estén en contra del socialismo… Y no hablo ya del movimiento nacional de otras colonias y países dependientes más grandes, como la India y China, cada uno de cuyos pasos por la senda de la liberación, aun cuando no se ajuste a los requisitos de la democracia formal, es un terrible mazazo asestado al imperialismo, es decir, un paso indiscutiblemente revolucionario.”

La fidelidad a este dogma antimarxista les lleva a considerar como enemigos integrados en un polo imperialista a gobiernos como el de Venezuela o Bolivia, contradiciendo la postura de apoyo a los comunistas de estos países a sus respectivos gobiernos en su lucha anti-imperialista o la solidaridad anti-imperialista de la práctica totalidad del Movimiento Comunista Internacional. También consideran “imperialistas” a estructuras económicas y políticas como el ALCA, al que pertenece Cuba.

El caso de Siria es especialmente sangrante. El pueblo sirio, con su Ejército y su Gobierno al frente, están afrontando la mayor agresión del imperialismo desde la Guerra de Vietnam. Los comunistas sirios están integrados en este gobierno a través del Frente Nacional Progresista. Sin embargo, estos iluminados consideran a este gobierno como “imperialista” y a la lucha del pueblo sirio como una lucha “interimperialista”.

Su dogmatismo también les hace considerar el socialismo como algo cerrado y acabado, y no como una etapa de transición en evolución sujeta a múltiples factores internos y externos. Por eso consideran a la República Popular Democrática de Corea como “no socialista” o que se está restaurando el capitalismo en países como Cuba o Vietnam. Sus posiciones coinciden absolutamente con el trotskismo tradicional y, por eso, hay que situarlos en ese campo ideológico y político.

Por José Koba

El precio de la tortura de un preso político en España

marcosmartc3adnponceposterEl 20 de julio de 2017 un agente judicial me notificaba en la prisión de Picassent (Valencia) la imposición de una multa de 600 euros, en relación a las torturas a las que fui sometido en noviembre de 2012 en el módulo de aislamiento de Sevilla-II. A esta multa (que se traduce en un mes más de prisión por insolvencia) hay que unir un año de cárcel adicional al considerar el Juzgado nº12 de Sevilla que yo fui el agresor de los carceleros. La realidad por la que pasé fue muy diferente.

Entre cuatro funcionarios, que acumulan incontables denuncias por malos tratos y torturas, tanto a presos políticos como a sociales, me dieron una paliza con porras, patadas, rodillazos, puñetazos… mientras me encontraba esposado y desnudo.

Justo antes de perder el conocimiento, la última imagen que recuerdo es cómo se codeaban entre ellos para ver quién cogía la mejor posición para golpear con más saña. Cuando recobré el conocimiento, estaba siendo arrastrado desnudo y esposado a la espalda, sin apenas un suspiro de energía para oponer resistencia… Sangrando por la boca.

Mis pies se deslizaban sobre mi propia sangre, dejando dos sucios bermellones por los pasillos de aislamiento, hasta llegar a una celda de castigo donde me ataron a un somier de acero, de pies, manos y cintura. En ese potro de tortura, mientras yo escupía sangre a borbotones, los funcionarios hacían lo propio con su odio de clase (como fieles mercenarios del capitalismo) a modo de insultos contra mi condición de preso político comunista.

El dolor en el pecho era insoportable cada vez que tosía. Uno de los carceleros comentó: “Habrá que atarlo boca abajo, no se vaya a ahogar con su propia sangre”.

Y así me dejaron durante 48 horas. Desnudo en pleno invierno, con la ventana abierta, orinándome encima. No recibí ni ropa, ni mantas, ni comida, ni agua. Cuando una ATS por fin se personó para levantar el informe médico, la celda de castigo se llenó de uniformados, con la clara intención de amedrentar a aquella joven. He de agradecer la fortaleza de aquella mujer, por priorizar su profesionalidad. En el parte médico, escribió: “Al menos una veintena de abrasiones en la espalda, claramente causadas por objetos contundentes, provocando un hematoma masivo generalizado por cuello, espalda, brazos y piernas. Igualmente, presenta un diente roto (con abundante sangrado), abrasiones en el rostro y un fuerte golpe en la frente”.

Un informe médico de esta índole sería más que suficiente en cualquier país de democracia burguesa para procesar a los carceleros y al director de la prisión, pero en el Estado Español la maquinaria represiva está bien engrasada contra sus enemigos políticos, por lo que el poder judicial tampoco se ha salido del guion establecido. Así es que lo que resulta relevante para sus señorías son los relatos de los torturadores, para los cuales – de repente – me convertí en un ser enajenado, violento y sin control, que no paraba de agredirles. Sin embargo, atendiéndonos al parte de lesiones de los funcionarios, tan solo uno de ellos presentaba “una tumefacción dolorosa a nivel del primer metacarpiano de la mano derecha”. O sea, que al señor funcionario nº 96.764 se le había ido la mano derecha… mientras los números 67.951, 96.980 y 36.178 optaron por utilizar el instrumental especializado.

Todas las cámaras del módulo de aislamiento grabaron lo sucedido, pero ni la jueza de instrucción de Morón de la Frontera, ni la del Juzgado de lo Penal nº12 de Sevilla tuvieron en cuenta mi denuncia, ni admitieron a trámite la petición de mi abogado para que la visualización de las cámaras sirviera como prueba principal para mi defensa (ya que mi denuncia ni siquiera fue admitida a trámite). Tampoco fue tenido en cuenta como prueba mi parte médico.

Para la jueza resultaba más que suficiente el cuento victimista de esos “grandes defensores de los Derechos Humanos”, como calificó a los carceleros que me torturaron al finalizar el juicio. “Los hechos declarados [dice el auto condenatorio] y probados se consideran acreditados por el conjunto de pruebas practicadas y ratificadas en el acto del juicio oral”. Y estas son las garantías constitucionales de un “juicio justo” en un régimen represivo: “En concreto, las firmes declaraciones de los funcionarios que tuvieron intervención en los hechos, los cuales han expuesto de manera coincidente, coherente y razonada la sucesión de los hechos, que culminó con la reducción e inmovilización del acusado”.

Entonces, ¿para qué tener en cuenta las pruebas objetivas o indagar si las denuncias de violación de los Derechos Humanos tienen algún fundamento, si los señores funcionarios ya habían relatado lo ocurrido? Todo queda en casa, ¿verdad, señora jueza? ¿Qué más da que otros presos políticos (como Arkaitz Bellon, al que estos mismos carceleros agredieron y el cual murió en una celda de aislamiento pocos meses después, y al que aprovecho para rendir homenaje) hubieran sido agredidos impunemente en ese mismo módulo de aislamiento? ¿Qué tendrá que ver que los juzgados mencionados estén copados con denuncias por torturas y malos tratos en la prisión de Sevilla II-Morón de la Frontera? ¿Qué más da que la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Europea haya señalado a Sevilla II como una cárcel bajo investigación, dada la gran cantidad de este tipo de denuncias que acumula? ¿Qué importa todo esto, si los torturadores hicieron “firmes declaraciones” y “han expuesto de manera coincidente” la “sucesión de los hechos”. Pues creo que, efectivamente, no queda mucho más que decir.

Únicamente la reflexión de que si estos son los más altos niveles de democracia y libertad que este sistema político está dispuesto a ofrecernos, será cuestión de cada cual (y del conjunto de todos nosotros) el atreverse a mirar de frente a la cruda realidad y decidir qué es lo que se tiene que hacer para que ningún preso político (ni social) vuelva a ser torturado o maltratado; siempre teniendo en cuenta que las prisiones son, tan solo, un eslabón más del sistema represivo de este Estado.

Por Marcos Martín Ponce

(preso político comunista)

El nacionalismo revolucionario de José Carlos Mariátegui

José Carlos Mariátegui es, sin duda, uno de los referentes del marxismo latinoamericano y, obviamente, del marxismo indoamericano. Mariátegui representa la lucha contra la dependencia y el coloniaje. El revolucionario peruano trata de entender y desentrañar la compleja realidad de su país, y su respuesta no podrá ser otra que la de señalar los elementos orgánicos e ideológicos que deben ser puestos en movimiento para “peruanizar el Perú”, o lo que es lo mismo, emancipar a las clases explotadas y desposeídas.

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El comunista peruano José Carlos Mariátegui (1894-1930)

El texto que elegimos en esta ocasión es un fragmento de “Nacionalismo y vanguardismo”, de 1925 (compilado en “Peruanicemos el Perú”). Un texto que encuadra perfectamente el socialismo de Mariátegui. Un socialismo que no puede ser “anti-nacional”, puesto que sería un sinsentido en aquellos pueblos – explotados y dependientes – que luchan por su emancipación. Por el contrario, el Gran Amauta del Perú defiende un socialismo que sea indigenismo revolucionario y patriotismo revolucionario de los pueblos en lucha. Un socialismo que se exprese como nacionalismo revolucionario en oposición al ideario nacional-eurocéntrico de la oligarquía peruana:

“Para sentir a sus espaldas una antigüedad más respetable e ilustre, el nacionalismo reaccionario recurre invariablemente al artificio de anexarse no sólo todo el pasado y toda la gloria de España sino también todo el pasado y la gloria de la latinidad. Las raíces de la nacionalidad resultan ser hispánicas y latinas. El Perú, como se lo representa esta gente, no desciende del Inkario autóctono; desciende del Imperio extranjero que le impuso hace cuatro siglos su ley, su confesión y su idioma”.

Nacionalismo y socialismo

La vanguardia propugna la reconstrucción peruana, sobre la base del indio. La nueva generación reivindica nuestro verdadero pasado, nuestra verdadera Historia. El pasadismo se contenta, entre nosotros, con los frágiles recuerdos galantes del Virreinato. El vanguardismo, en tanto, busca para su obra materiales más genuinamente peruanos, más remotamente antiguos.

Y su indigenismo no es una especulación literaria ni un pasatiempo romántico. No es un indigenismo que, como muchos otros, se resuelve y agota en una inocua apología del Imperio de los Incas y de sus faustos. Los indigenistas revolucionarios, en lugar de un platónico amor al pasado incaico, manifiestan una activa y concreta solidaridad con el indio de hoy.

Este indigenismo no sueña con utópicas restauraciones. Siente el pasado como una raíz, pero no como un programa. Su concepción de la Historia y de sus fenómenos es realista y moderna. No ignora ni olvida ninguno de los hechos históricos que, en estos cuatro siglos, han modificado, con la realidad del Perú, la realidad del mundo.

Cuando se supone a la juventud seducida por mirajes extranjeros y por doctrinas exóticas, se parte, seguramente, de una interpretación superficial de las relaciones entre nacionalismo y socialismo. El socialismo no es, en ningún país del mundo, un movimiento anti-nacional. Puede parecerlo, tal vez, en los imperios. En Inglaterra, en Francia, en EEUU, etc., los revolucionarios denuncian y combaten el imperialismo de sus propios gobiernos. Pero la función de la idea socialista cambia en los pueblos política o económicamente coloniales. En esos pueblos, el socialismo adquiere, por la fuerza de las circunstancias, sin renegar absolutamente ninguno de sus principios, una actitud nacionalista. Quienes sigan el proceso de las agitaciones nacionalistas en el Rif, en Egipto, en China, en la India, etc., se explicarán sin dificultad este aspecto, totalmente lógico, de la praxis revolucionaria. Observarán, desde el primer momento, el carácter esencialmente popular de tales agitaciones. El imperialismo y el capitalismo de Occidente encuentran siempre una resistencia mínima, si no una sumisión completa, en las clases conservadoras, en las castas dominantes de los pueblos coloniales. Las reivindicaciones de independencia nacional reciben su impulso y su energía de la masa popular.

Uno de los fenómenos más interesantes, uno de los movimientos más extensos de esta época es, precisamente, este nacionalismo revolucionario, este patriotismo revolucionario. La idea de la nación – lo ha dicho un internacionalista – es en ciertos períodos históricos la encarnación del espíritu de libertad. En el Occidente europeo, donde la vemos más envejecida, ha sido, en su origen y desarrollo, una idea revolucionaria. Ahora tiene este valor en todos los pueblos que, explotados por algún imperialismo extranjero, luchan por su libertad nacional.

FUENTE: “El País Canario”

Declaración de la FSM con motivo del Primero de Mayo

ob_8754ce_logo-fsm-nova1La Federación Sindical Mundial (FSM) con miras al Día Internacional del Trabajo, el Primero de Mayo, envía sus saludos militantes a los trabajadores de todo el planeta quienes, comprometidos con sus sindicatos, luchan por la satisfacción de sus necesidades contemporáneas.

El Primero de Mayo es un hito para los trabajadores de todo el mundo; desde 1886 las reivindicaciones de los trabajadores inmigrantes de Chicago siguen siendo actuales. Hoy día, su lucha sigue en la batalla de los trabajadores por una vida y un trabajo digno, con derechos, seguridad, educación y salud gratuita. Como entonces en Chicago, cuando los trabajadores inmigrantes de los EEUU estaban en pie en la primera línea de las luchas de clase, también ahora los millones de trabajadores inmigrantes pueden, a través de su participación activa y militante en sus sindicatos, fortalecer la lucha de clases contra la barbarie capitalista.

Este año ha estado marcado por el agravamiento de las rivalidades interimperialistas que no sólo incrementan la explotación de los pueblos, sino también plantean el riesgo de una guerra generalizada. Los acontecimientos en África, Oriente Próximo, Asia y Europa demuestran la agresividad del capital en contra del movimiento obrero, conducen a miles de personas a emigrar a fin de escapar de las guerras y al mismo tiempo la Unión Europea (UE) y los gobiernos europeos fingen que quieren ayudar a la supervivencia de los migrantes.

Los trabajadores de todo el mundo están preocupados por la agresividad del Gobierno de EEUU, de los países de la OTAN y sus aliados que, para ganar nuevos mercados y despojar a todos los países de sus riquezas, bombardean al pueblo de Siria, matan a niños en Palestina, empujan al pueblo de Venezuela a un conflicto civil, amenazan con hacer uso de armas nucleares en Corea… Los que hace unos días lanzaron en Afganistán la bomba no nuclear más potente de su arsenal son los mismos imperialistas que colaboran y apoyan al Gobierno de Ucrania respaldado también por fascistas; son los mismos que apoyan y toleran las políticas de Israel en Oriente Próximo.

Estas rivalidades interimperialistas empeoran todavía más la situación económica de los trabajadores y de los pensionistas. Hay una arremetida generalizada contra los salarios y las pensiones, una ofensiva de privatizaciones de la seguridad social, de la sanidad y de la educación pública, un aumento del desempleo, del trabajo en negro y de las limitaciones de libertades sindicales. En este contexto, la clase trabajadora y los pueblos se están preparando para la celebración militante del Primero de Mayo de 2017.

La FSM hace un llamamiento a todos sus amigos y afiliados en cada rincón del mundo para que conmemoren por cualquier medio y manera el Día Internacional de los Trabajadores, uniendo sus voces y gritando bien fuerte la consigna:

“¡Organizar la lucha en contra de la barbarie imperialista, por las necesidades contemporáneas del pueblo y de la juventud! ¡Por un mundo sin explotación ni guerras!”

La FSM, en representación de 92 millones de trabajadores en todos los continentes, reitera su solidaridad internacionalista con el pueblo heroico de Cuba, que será el anfitrión de la reunión del Consejo Presidencial de la FSM del 3 al 5 de mayo de 2017, así como con todos los trabajadores del mundo que luchan en contra de la agresividad imperialista.

En este año 2017, después de la celebración del XVII Congreso Sindical Mundial, la FSM sale fortalecida con nuevas organizaciones y, sobre todo, con nuevas decisiones.

Organizamos con mayor diligencia e intensidad nuestra acción en cada país y en cada continente por la emancipación de la clase trabajadora; seguimos la lucha por nuestros derechos en contra del sistema explotador que genera pobreza, guerras y olas de refugiados.

“Los invencibles no son los enemigos de los pueblos,

sino los propios pueblos que luchan.”

El verdadero desarme de ETA

Por Pablo Soledad

Estas líneas se escriben pocos días antes del 8 de abril, fecha en la que se ha anunciado la entrega del arsenal que le resta a la organización armada vasca Euskadi Ta Askatasuna (ETA).

Dicha entrega de armas se anuncia con semanas de adelanto por un grupo referencial de personas de la sociedad vasca, que viven principalmente en Iparralde (“País Vasco francés”), denominadas “artesanos de la paz”. El secretario general de Sortu, Arnaldo Otegi, partido referente de la izquierda abertzale oficial, llama a saborear ese día, el 8 de abril, como si de un banquete se tratara.

Los partidos representantes de las oligarquías francesa, española y vasca celebran el triunfo del “Estado de derecho” y la victoria sobre el “terrorismo”, los mass media generan directa o indirectamente con tertulias, reportajes, entrevistas y declaraciones que la paz ha llegado y la ilusión de todos los días ya no es sólo el cupón de la ONCE.

El desarme de ETA que esperan el poder y los esbirros del capital no es el fin de la lucha armada y la entrega de las armas, pues militarmente ya habían vencido hace muchos años. Lo que están a punto de conseguir es mucho más importante: es el desarme ideológico total y sin condiciones de la izquierda abertzale oficial, y ciertamente parece que lo están logrando.

En los próximos meses y años vamos a constatar lo que ya empezó hace casi dos décadas: la exclusión de cualquier pensamiento y acción revolucionaria anticapitalista por parte de las diferentes direcciones que han tenido la izquierda abertzale y sus diferentes marcas electorales. Solamente el todavía – parece ser – minoritario sector que se ha apartado de la oficialidad, y que se visualiza en organizaciones como ATA (colectivo en defensa de la amnistía de las presas políticas) o la todavía jovencísima Herritar Batasuna mantienen la independencia y el socialismo como objetivos a conseguir.

Si a estas organizaciones sumamos personas y grupos que todavía hoy están en la izquierda abertzale oficial, probablemente el desarme ideológico no será consumado por parte de las direcciones políticas del llamado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV), que ahora parece no existir.

Eso sí, se vuelve a criminalizar la crítica desviando el debate a que unos están por el fin de la violencia y otros no lo aceptan. Nada más lejos de la realidad. Se utiliza el señalamiento y la criminalización para tapar el verdadero debate de fondo: nos pasamos con “armas” y bagajes al sistema, otro viaje a la nada ya realizado por Euskadiko Ezkerra en su momento; o plantamos cara y luchamos por una verdadera autodeterminación que nos lleve al socialismo y que acabe con la mayor de las violencias y terrorismos que representa el sistema capitalista.

El PNV ha conseguido en estos últimos 5 años tener más poder institucional que nunca, mantener su pacto con la oligarquía española y consolidarse como fuerza hegemónica en la práctica en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, pero también sin tener la misma fuerza electoral en Navarra, con su marca blanca llamada Geroa Bai. Ha conseguido que el PSOE y el PP, los primeros en el Gobierno del País Vasco, aprueben los presupuestos de este año y también votará a los presupuestos de Rajoy a nivel estatal.

El pacto entre capitalistas goza de muy buena salud, mientras tanto la desmovilización social, salvo contadas excepciones, está empapando Euskal Herria como una red que bloquea la lucha por transformar la realidad impuesta por el modelo capitalista y las políticas neoliberales de la Unión Europea, el Reino de España, la República Francesa y las comunidades autónomas de Navarra y la CAV.

Ni el capital ni los partidos que lo sustentan se desarmas, no sólo en el plano militar, al revés, cada vez lo aumentan más y lo perfeccionan para parecer que están por la paz, su paz.

Debemos unir luchas, organizar a la clase obrera, mantener y aumentar la solidaridad internacionalista, defendiendo la autodeterminación, la República y el socialismo como herramientas para conseguir una sociedad sin clases, antipatriarcal, feminista, ecologista y comunista, luchando aquí y ahora por la amnistía inmediata de todas las personas presas y para ellos no podemos ni debemos desarmarnos ideológicamente ni en Euskal Herria ni en ninguna parte del mundo. El 9 de abril seguiremos luchando por la paz de verdad, por el fin de la opresión y la violencia.