El nacionalismo revolucionario de José Carlos Mariátegui

José Carlos Mariátegui es, sin duda, uno de los referentes del marxismo latinoamericano y, obviamente, del marxismo indoamericano. Mariátegui representa la lucha contra la dependencia y el coloniaje. El revolucionario peruano trata de entender y desentrañar la compleja realidad de su país, y su respuesta no podrá ser otra que la de señalar los elementos orgánicos e ideológicos que deben ser puestos en movimiento para “peruanizar el Perú”, o lo que es lo mismo, emancipar a las clases explotadas y desposeídas.

jose-carlos-mariategui
El comunista peruano José Carlos Mariátegui (1894-1930)

El texto que elegimos en esta ocasión es un fragmento de “Nacionalismo y vanguardismo”, de 1925 (compilado en “Peruanicemos el Perú”). Un texto que encuadra perfectamente el socialismo de Mariátegui. Un socialismo que no puede ser “anti-nacional”, puesto que sería un sinsentido en aquellos pueblos – explotados y dependientes – que luchan por su emancipación. Por el contrario, el Gran Amauta del Perú defiende un socialismo que sea indigenismo revolucionario y patriotismo revolucionario de los pueblos en lucha. Un socialismo que se exprese como nacionalismo revolucionario en oposición al ideario nacional-eurocéntrico de la oligarquía peruana:

“Para sentir a sus espaldas una antigüedad más respetable e ilustre, el nacionalismo reaccionario recurre invariablemente al artificio de anexarse no sólo todo el pasado y toda la gloria de España sino también todo el pasado y la gloria de la latinidad. Las raíces de la nacionalidad resultan ser hispánicas y latinas. El Perú, como se lo representa esta gente, no desciende del Inkario autóctono; desciende del Imperio extranjero que le impuso hace cuatro siglos su ley, su confesión y su idioma”.

Nacionalismo y socialismo

La vanguardia propugna la reconstrucción peruana, sobre la base del indio. La nueva generación reivindica nuestro verdadero pasado, nuestra verdadera Historia. El pasadismo se contenta, entre nosotros, con los frágiles recuerdos galantes del Virreinato. El vanguardismo, en tanto, busca para su obra materiales más genuinamente peruanos, más remotamente antiguos.

Y su indigenismo no es una especulación literaria ni un pasatiempo romántico. No es un indigenismo que, como muchos otros, se resuelve y agota en una inocua apología del Imperio de los Incas y de sus faustos. Los indigenistas revolucionarios, en lugar de un platónico amor al pasado incaico, manifiestan una activa y concreta solidaridad con el indio de hoy.

Este indigenismo no sueña con utópicas restauraciones. Siente el pasado como una raíz, pero no como un programa. Su concepción de la Historia y de sus fenómenos es realista y moderna. No ignora ni olvida ninguno de los hechos históricos que, en estos cuatro siglos, han modificado, con la realidad del Perú, la realidad del mundo.

Cuando se supone a la juventud seducida por mirajes extranjeros y por doctrinas exóticas, se parte, seguramente, de una interpretación superficial de las relaciones entre nacionalismo y socialismo. El socialismo no es, en ningún país del mundo, un movimiento anti-nacional. Puede parecerlo, tal vez, en los imperios. En Inglaterra, en Francia, en EEUU, etc., los revolucionarios denuncian y combaten el imperialismo de sus propios gobiernos. Pero la función de la idea socialista cambia en los pueblos política o económicamente coloniales. En esos pueblos, el socialismo adquiere, por la fuerza de las circunstancias, sin renegar absolutamente ninguno de sus principios, una actitud nacionalista. Quienes sigan el proceso de las agitaciones nacionalistas en el Rif, en Egipto, en China, en la India, etc., se explicarán sin dificultad este aspecto, totalmente lógico, de la praxis revolucionaria. Observarán, desde el primer momento, el carácter esencialmente popular de tales agitaciones. El imperialismo y el capitalismo de Occidente encuentran siempre una resistencia mínima, si no una sumisión completa, en las clases conservadoras, en las castas dominantes de los pueblos coloniales. Las reivindicaciones de independencia nacional reciben su impulso y su energía de la masa popular.

Uno de los fenómenos más interesantes, uno de los movimientos más extensos de esta época es, precisamente, este nacionalismo revolucionario, este patriotismo revolucionario. La idea de la nación – lo ha dicho un internacionalista – es en ciertos períodos históricos la encarnación del espíritu de libertad. En el Occidente europeo, donde la vemos más envejecida, ha sido, en su origen y desarrollo, una idea revolucionaria. Ahora tiene este valor en todos los pueblos que, explotados por algún imperialismo extranjero, luchan por su libertad nacional.

FUENTE: “El País Canario”

Declaración de la FSM con motivo del Primero de Mayo

ob_8754ce_logo-fsm-nova1La Federación Sindical Mundial (FSM) con miras al Día Internacional del Trabajo, el Primero de Mayo, envía sus saludos militantes a los trabajadores de todo el planeta quienes, comprometidos con sus sindicatos, luchan por la satisfacción de sus necesidades contemporáneas.

El Primero de Mayo es un hito para los trabajadores de todo el mundo; desde 1886 las reivindicaciones de los trabajadores inmigrantes de Chicago siguen siendo actuales. Hoy día, su lucha sigue en la batalla de los trabajadores por una vida y un trabajo digno, con derechos, seguridad, educación y salud gratuita. Como entonces en Chicago, cuando los trabajadores inmigrantes de los EEUU estaban en pie en la primera línea de las luchas de clase, también ahora los millones de trabajadores inmigrantes pueden, a través de su participación activa y militante en sus sindicatos, fortalecer la lucha de clases contra la barbarie capitalista.

Este año ha estado marcado por el agravamiento de las rivalidades interimperialistas que no sólo incrementan la explotación de los pueblos, sino también plantean el riesgo de una guerra generalizada. Los acontecimientos en África, Oriente Próximo, Asia y Europa demuestran la agresividad del capital en contra del movimiento obrero, conducen a miles de personas a emigrar a fin de escapar de las guerras y al mismo tiempo la Unión Europea (UE) y los gobiernos europeos fingen que quieren ayudar a la supervivencia de los migrantes.

Los trabajadores de todo el mundo están preocupados por la agresividad del Gobierno de EEUU, de los países de la OTAN y sus aliados que, para ganar nuevos mercados y despojar a todos los países de sus riquezas, bombardean al pueblo de Siria, matan a niños en Palestina, empujan al pueblo de Venezuela a un conflicto civil, amenazan con hacer uso de armas nucleares en Corea… Los que hace unos días lanzaron en Afganistán la bomba no nuclear más potente de su arsenal son los mismos imperialistas que colaboran y apoyan al Gobierno de Ucrania respaldado también por fascistas; son los mismos que apoyan y toleran las políticas de Israel en Oriente Próximo.

Estas rivalidades interimperialistas empeoran todavía más la situación económica de los trabajadores y de los pensionistas. Hay una arremetida generalizada contra los salarios y las pensiones, una ofensiva de privatizaciones de la seguridad social, de la sanidad y de la educación pública, un aumento del desempleo, del trabajo en negro y de las limitaciones de libertades sindicales. En este contexto, la clase trabajadora y los pueblos se están preparando para la celebración militante del Primero de Mayo de 2017.

La FSM hace un llamamiento a todos sus amigos y afiliados en cada rincón del mundo para que conmemoren por cualquier medio y manera el Día Internacional de los Trabajadores, uniendo sus voces y gritando bien fuerte la consigna:

“¡Organizar la lucha en contra de la barbarie imperialista, por las necesidades contemporáneas del pueblo y de la juventud! ¡Por un mundo sin explotación ni guerras!”

La FSM, en representación de 92 millones de trabajadores en todos los continentes, reitera su solidaridad internacionalista con el pueblo heroico de Cuba, que será el anfitrión de la reunión del Consejo Presidencial de la FSM del 3 al 5 de mayo de 2017, así como con todos los trabajadores del mundo que luchan en contra de la agresividad imperialista.

En este año 2017, después de la celebración del XVII Congreso Sindical Mundial, la FSM sale fortalecida con nuevas organizaciones y, sobre todo, con nuevas decisiones.

Organizamos con mayor diligencia e intensidad nuestra acción en cada país y en cada continente por la emancipación de la clase trabajadora; seguimos la lucha por nuestros derechos en contra del sistema explotador que genera pobreza, guerras y olas de refugiados.

“Los invencibles no son los enemigos de los pueblos,

sino los propios pueblos que luchan.”

El verdadero desarme de ETA

Por Pablo Soledad

Estas líneas se escriben pocos días antes del 8 de abril, fecha en la que se ha anunciado la entrega del arsenal que le resta a la organización armada vasca Euskadi Ta Askatasuna (ETA).

Dicha entrega de armas se anuncia con semanas de adelanto por un grupo referencial de personas de la sociedad vasca, que viven principalmente en Iparralde (“País Vasco francés”), denominadas “artesanos de la paz”. El secretario general de Sortu, Arnaldo Otegi, partido referente de la izquierda abertzale oficial, llama a saborear ese día, el 8 de abril, como si de un banquete se tratara.

Los partidos representantes de las oligarquías francesa, española y vasca celebran el triunfo del “Estado de derecho” y la victoria sobre el “terrorismo”, los mass media generan directa o indirectamente con tertulias, reportajes, entrevistas y declaraciones que la paz ha llegado y la ilusión de todos los días ya no es sólo el cupón de la ONCE.

El desarme de ETA que esperan el poder y los esbirros del capital no es el fin de la lucha armada y la entrega de las armas, pues militarmente ya habían vencido hace muchos años. Lo que están a punto de conseguir es mucho más importante: es el desarme ideológico total y sin condiciones de la izquierda abertzale oficial, y ciertamente parece que lo están logrando.

En los próximos meses y años vamos a constatar lo que ya empezó hace casi dos décadas: la exclusión de cualquier pensamiento y acción revolucionaria anticapitalista por parte de las diferentes direcciones que han tenido la izquierda abertzale y sus diferentes marcas electorales. Solamente el todavía – parece ser – minoritario sector que se ha apartado de la oficialidad, y que se visualiza en organizaciones como ATA (colectivo en defensa de la amnistía de las presas políticas) o la todavía jovencísima Herritar Batasuna mantienen la independencia y el socialismo como objetivos a conseguir.

Si a estas organizaciones sumamos personas y grupos que todavía hoy están en la izquierda abertzale oficial, probablemente el desarme ideológico no será consumado por parte de las direcciones políticas del llamado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV), que ahora parece no existir.

Eso sí, se vuelve a criminalizar la crítica desviando el debate a que unos están por el fin de la violencia y otros no lo aceptan. Nada más lejos de la realidad. Se utiliza el señalamiento y la criminalización para tapar el verdadero debate de fondo: nos pasamos con “armas” y bagajes al sistema, otro viaje a la nada ya realizado por Euskadiko Ezkerra en su momento; o plantamos cara y luchamos por una verdadera autodeterminación que nos lleve al socialismo y que acabe con la mayor de las violencias y terrorismos que representa el sistema capitalista.

El PNV ha conseguido en estos últimos 5 años tener más poder institucional que nunca, mantener su pacto con la oligarquía española y consolidarse como fuerza hegemónica en la práctica en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, pero también sin tener la misma fuerza electoral en Navarra, con su marca blanca llamada Geroa Bai. Ha conseguido que el PSOE y el PP, los primeros en el Gobierno del País Vasco, aprueben los presupuestos de este año y también votará a los presupuestos de Rajoy a nivel estatal.

El pacto entre capitalistas goza de muy buena salud, mientras tanto la desmovilización social, salvo contadas excepciones, está empapando Euskal Herria como una red que bloquea la lucha por transformar la realidad impuesta por el modelo capitalista y las políticas neoliberales de la Unión Europea, el Reino de España, la República Francesa y las comunidades autónomas de Navarra y la CAV.

Ni el capital ni los partidos que lo sustentan se desarmas, no sólo en el plano militar, al revés, cada vez lo aumentan más y lo perfeccionan para parecer que están por la paz, su paz.

Debemos unir luchas, organizar a la clase obrera, mantener y aumentar la solidaridad internacionalista, defendiendo la autodeterminación, la República y el socialismo como herramientas para conseguir una sociedad sin clases, antipatriarcal, feminista, ecologista y comunista, luchando aquí y ahora por la amnistía inmediata de todas las personas presas y para ellos no podemos ni debemos desarmarnos ideológicamente ni en Euskal Herria ni en ninguna parte del mundo. El 9 de abril seguiremos luchando por la paz de verdad, por el fin de la opresión y la violencia.

China y los miedos que nos crean los medios (tercera parte)

China es diferente a todo, y eso desconcierta a las “derechas e izquierdas” occidentales perezosas en aprender. China ha llegado al desarrollo por el socialismo y piensa seguir en él para perfeccionarlo en beneficio de su pueblo. China ha llegado al socialismo escapando de la barbarie y ha venido para quedarse. Se encuentra cómoda en él.

China desarrolla su propio modelo económico y político para el bien de su pueblo; está abriendo y creando su singular camino hacia el socialismo. No está dispuesta a seguir órdenes de otros Estados genocidas disfrazados de “demócratas humanitarios” que siguen practicando el neocolonialismo en el planeta que empobrecen.

China es demasiado grande y rica, su cultura es demasiado antigua y su dignidad es muy elevada.

La realidad actual es que el Partido Comunista de China, con el apoyo de la burguesía patriótica, reconocida constitucionalmente, tiene el poder real nacional y dirige exitosamente los destinos del país más poblado del mundo desde 1991, cuando el socialismo fue declarado muerto por Occidente.

Ha superado ampliamente el subdesarrollo, el hambre y la miseria de la que partió en 1949, aunque haya que seguir mejorando muchos aspectos sociales que se han deteriorado por el contexto de desarrollo continuado acelerado que se ha producido en el país desde 1980.

En el pasado China estaba cerrada en su propio territorio, nunca fue agresiva hacia otros países vecinos ni tuvo ambiciones expansionistas, como tampoco las tiene en el presente.

Los occidentales llegaron a China y manu militari la obligaron a subordinarse a sus intereses coloniales. Lo que siguió fueron ríos de sangre y engaños, confusión y un largo período de humillación nacional y dependencia (dos guerras del opio contra el “Reino Unido traficante”, las rebeliones de los señores de la guerra y sus clanes, las guerras contra el Japón imperialista…).

Luego vinieron la larga lucha por la unidad y la independencia, y por la Revolución. No ha sido fácil el camino, ni sin grandes problemas que resolver, pero China volvió a crecer (desde 1980 lo ha hecho ininterrumpidamente), comenzó a levantarse y a desarrollarse suministrando educación, vivienda, salud, bienestar y futuro a su pueblo.

Siguió su propio camino; un modo complejo de equilibrio entre su propia cultura y las condiciones globales, entre el socialismo y la realidad capitalista que domina el mundo.

Comenzó a recuperar su justo sitio en el mundo, que le fue negado durante mucho tiempo, después de años de saqueo colonial y de invasiones debilitantes.

Es en general una nación pacífica, habitada por gentes abiertas y de buenos sentimientos. Casi todos los que conocen China y la juzgan objetivamente están de acuerdo en ello.

Pero también es una nación extremadamente determinada y orgullosa. Es sabia y busca la armonía, siempre está dispuesta al compromiso.

Tratar de arrinconarla, de provocarla, de atacarla, además de inmoral, será suicida. Esta vez China no cederá su soberanía ni hará peligrar su supervivencia. Todavía está fresca en la memoria del pueblo chino lo que ocurrió en el pasado cuando claudicaron.

Occidente, cegado por el temor de perder los privilegios de su dictadura mundial, comete un grave error provocando al dragón asiático, sabio, poderoso y pacífico. Pero los dragones también pueden ser fieros cuando se ataca su buena voluntad y cuando se amenaza con asolar su nación.

China crece y trata de comprender y respetar al mundo, de interactuar con éste en igualdad de condiciones. Su pueblo sonríe y se entusiasma cuando conoce nuevas culturas y modelos de cooperación respetuosos y equitativos; quiere ganar amigos en todo el mundo.

Occidente actúa del modo más antagonista cuando ve peligrar su supremacía: vuelve a provocar una carrera armamentística en Asia, utiliza la propaganda más virulenta y embustera, corrompe naciones enteras en el mundo entero para que adopten una posición antichina.

Occidente nunca entiende a quien es diferente pero le tiende la mano. Nunca cambia su soberbia. Ha pisoteado durante siglos a miles de millones de personas en docenas de países del mundo en aras de lograr su hegemonía y no va a abandonar ahora su control dictatorial y exclusivo del poder. No ha destruido docenas de países que buscaban la libertad, no ha bombardeado a cientos de millones de personas, para cambiar ahora.

En el futuro continuará buscando agresivamente el enfrentamiento. Pero China no abandonará su camino socialista acertadamente trazado por el Partido Comunista dirigente, que nunca permitirá un infame Gorbachov o Yeltsin chino, traidores a sus principios y a su pueblo.

China seguirá firme por la exitosa senda trazada, indicando al mundo cómo se deben hacer las cosas para superar los problemas y desarrollar su sociedad por el buen camino.

Mientras tanto, en el mundo, aumenta el descontento popular con las botas imperiales que aplastan la libertad de países y continentes, amenazando la paz mundial. Y China no ha sido ni es quien pisotea a los pueblos sino, como siempre, lo es el Occidente irracional, depredador, genocida y explotador.

“Rusia y China están llamados a liderar un nuevo mundo para la supervivencia humana.” (Fidel Castro, 2014)

China y los miedos que nos crean los medios (segunda parte)

s000051394-300Nunca ha habido disculpas ni compensaciones por esos saqueos y crímenes delibrados cometidos por el Occidente colonial y capitalista. Permanecen impunes en la memoria objetiva de los pueblos conscientes. Nunca se han aceptado las culpas que les acusan por ese proceder secular abusivo e inhumano, que no solo no ha acabado, sino que se perfecciona día a día para seguir arruinando la vida y las ilusiones de las gentes del planeta.

Al contrario, sus paniaguados y manipuladores medios difunden a los cuatro vientos y a diario sus consignas simplistas y tergiversadoras acerca de las intenciones de cualquiera que, como China, se sale de su redil, que aunque apestan a mentira, son bien digeridas por esas masas acomodadas, ignorantes, egoístas e interesadas en no despertar de su sueño hipócrita de vivir en sociedades opulentas, cada día más empobrecidas para la mayoría de los esclavos consumistas que las habitan.

Nos dicen que China no hace jamás algo por altruismo; que simplemente se guían por tenebrosos intereses y propósitos egoístas, que su proceder no está dirigido hacia el progreso y la civilización de la Humanidad, ni regido por la filantropía occidental.

Nos dicen a todas horas que tengamos miedo de China, que China ya no es socialista sino capitalista, que hay que tener cuidado con el “imperialismo chino”, que hay que contener a China y enseñarle las “buenas maneras” occidentales.

¿Qué buscan esos medios?

Según la socióloga Ángeles Díez:

“En la actualidad hay 6 grupos mediáticos que controlan casi el 99% de la información que circula por el mundo. La función que cumplen es la de fabricar el consentimiento y la aceptación. Hay que consentir la desigualdad y la explotación […] Los medios no están al servicio del poder, sino que son una de las formas mediante las cuáles éste se expresa y logra reproducirse, reduciendo las resistencias.

El capitalismo no puede subsistir sin apropiarse también de los medios de producción de conciencia. La labor del periodismo en este sistema es, fundamentalmente, elaborar relatos coherentes que destruyen a su vez la posibilidad de otros relatos que vengan de otras fuentes que no sean el poder político y el poder económico.”

Por eso, nunca nos darán la versión oficial china del por qué de su comportamiento y de su proceder. Sólo tenemos la versión simplista e interesada capitalista.

Siempre nos darán la versión interesada y falsa de “expertos, ONG y fundaciones” mil, bien “engrasados” por oscuros intereses bancarios y multinacionales, siempre obedientes a sus indecentes y enriquecidos amos.

Nunca nos dirán que a quien hay que temer es a EEUU y a sus bases y comandos militares armados hasta los dientes para “imponer razón a los desobedientes”; que hay que temer a la UE y a su vector guerrerista mundial, la OTAN, también “históricamente muy razonable con los insubordinados espontáneos”; nunca nos dirán que hay que temer a Australia y a Japón en vez de a Corea del Norte…

Nunca nos dirán que a quien hay que temer es a sus políticas económicas estafadoras, mafiosas y gangsteriles, aplicadas a todos los pueblos del planeta a los que someten con sus tratados de libre comercio (individuales y colectivos como el TTIP, el CETA, etc.), de sus organismos tramposos de ajuste estructural (OMC, BM y FMI) y de instituciones por ellos dominadas (Liga Árabe, OEA, Unión Africana, etc.).

Tampoco nos dirán que, si no consiguen sus “buenos propósitos” con lo anterior, recurrirán a la corrupción y a la coacción, y que, si tampoco dan resultado, asesinarán a los rebeldes y reventarán sus países y a sus pueblos con guerras de liquidación en base al “derecho internacional humanitario” para luego enriquecerse al reconstruirlos, bien ligeros de los refugiados que han tenido que perecer en sus casas destruidas, sus campos bombardeados o marcharse al exilio para perecer, también en el mar, o en las fronteras artilladas de los países que han generado esas guerras, a donde se dirigen escapando del horror occidental.

Nunca nos dirán que las crisis y estafas que padecemos en estas sociedades, empobrecidas e ignorantes, en las que malvivimos cada vez más ciudadanos las provocan sus oligarquías bancarias y multinacionales codiciosas y envalentonadas desde la caída de la URSS y la tontuna del “fin de la Historia” del “tontorrón” de Fukuyama…

Nunca nos dirán que anualmente por hambre y enfermedades evitables entre 20 y 50 millones de seres humanos (el genocidio silencioso del que tantas veces hablara Fidel Castro) y que millones de niños del mundo empobrecido, si no perecen prematuramente, no alcanzarán nunca un pleno desarrollo intelectual y biológico por las penurias alimenticias padecidas en la infancia; así realimentarán la mano de obra esclava que seguirán explotando las multinacionales occidentales.

Y sorprendentemente, o no tanto, muchos ciudadanos occidentales que se consideran “neutrales” o “de izquierdas” y “bien informados” son receptivos a esa publicidad para consumo reiterativa, irracional, tendenciosa y embustera, y reaccionan agresivamente cuando se les habla de esa función, antes mencionada por la experta, de los medios imperiales de manipulación y de los contextos históricos y de las realidades sobre China, Vietnam, Corea del Norte, Cuba, Venezuela, Ecuador, Rusia y sobre cualquier país que intente liberarse de las cadenas opresoras para avanzar hacia el desarrollo legítimo de sus pueblos por sus propios medios e identidades políticas, sociales, culturales y económicas, quienes al actuar así, ponen en peligro de modo inacpetable el ancestral “derecho genocida europeo y estadounidense” de reinar sobre el mundo.

Da igual que China hable y difunda orgullosa al mundo sus logros y sus cifras objetivas e inobjetable, y también de sus retos por conseguir.

En Occidente no se difundirá nunca su versión oficial, sino la contraria, que hablará de:

  • Su deterioro ambiental (cuando Occidente consume hoy los recursos de dos planetas y ha contaminado hasta el límite que habitamos).
  • Su inseguridad laboral (cuando se silencian los miles de muertos diarios por accidentes laborales en el mundo enriquecido y los siglos imperiales de esclavitud, trata de negros, secuestros mil…).
  • Sus negligencias (cuando hay un accidente en el interior de una mina china o en el exterior siempre se magnifican el número de afectados y se incide en las causas evitables, cuando lo mismo ocurre en una multinacional occidental se silencia lo ocurrido en la mayoría de los casos).
  • No respetar “sus reglas del juego” (¿su imperialismo?)
  • No respetar los derechos humanos (¿qué mayor derecho humano que el bienestar, la salud, la educación, el trabajo, la vivienda para su pueblo?)
  • La invasión del Tíbet (nunca se hablará del Panchen Lama, que goza del apoyo político y económico del Gobierno chino; siempre del Dalai Lama, sonriente pero reaccionario, que se declaró independiente de China en 1913).
  • La secta Falun Gong y sus alucinados esclavos anticomunistas.
  • Su “rearme escandaloso” (a pesar de que EEUU gaste, per capita, 21 veces más que China en armas y guerras; Francia y el Reino Unido 9 veces más; Arabia Saudí 16 veces más… ¿De quién se defienden estos últimos y otros muchos con presupuestos de guerra mucho mayores que el de China?).
  • La pena de muerte y la población carcelaria china (EEUU tiene la mayor población carcelaria del mundo, con 730 por cada 100.000 habitantes son los campeones olímpicos carceleros. China ocupa el puesto nº123, con 121 por cada 100.000 habitantes. ¿Será porque en EEUU las cárceles son privadas y “para negros y latinos” principalmente y es donde se asesina a deficientes mentales encarcelados por delinquir?).

También nos hablarán de la falta de derechos de los católicos chinos y otras religiones minoritarias (el catolicismo no está prohibido en China, como otras religiones goza de protección legal y se puede practicar libremente en todo el país, pero el Gobierno chino no permite que el Vaticano nombre a los obispos chinos, autoriza a los practicantes nacionales a nombrar a sus propios dirigentes religiosos sin injerencias de Roma).

China y los medios que nos crean los medios (primera parte)

Por Fernando Castillo Gozalo

Parece increíble, pero la República Popular China es actualmente la primera potencia económica mundial, por delante de EEUU en términos de paridad de poder adquisitivo (PPA), 17.632.014 millones de dólares en 2014. El PIB per capita de China en 1950 era de unos centavos de dólar. A principios del siglo XXI era de 800/1.000 dólares…

0023ae5d6dc00ff0c70d06

China ocupaba en 2014 el puesto 90 en Índice de Desarrollo Humano (IDH), con un índice de 0’738, un alto desarrollo. Su Índice Gini, que mide la desigualdad de distribución de la renta y la riqueza de un país, era de 0’485 en 2005 y de 0’462 en 2011. Este índice va de 0 (máxima igualdad) a 1 (máxima desigualdad).

Y es más increíble aún si repasamos la corta Historia de la RPC desde su nacimiento en 1949, desde un subdesarrollo feudal superlativo, guerras e invasiones coloniales sucesivas desde mediados del siglo XIX, revueltas de los señores de la guerra armados por el imperialismo en el siglo XX, invasión imperial de los japoneses entre 1936 y 1945 (que causó más de 10 millones de muertos), y desde las experiencias revolucionarias hacia el socialismo, con sus luces y sus sombras, incluidos el Gran Salto Adelante (1958-1968) y la Revolución Cultural (1966-1976), que enseñaron a la milenaria China que el camino emprendido con las reformas adoptadas desde 1978 era el adecuado.

En ese corto pero costoso devenir histórico, China sufrió reveses y cometió graves equivocaciones pero, a día de hoy, hay que concluir que objetivamente ha conseguido muchos más logros, como un descenso único y espectacular de la pobreza en el país (230 millones menos entre 1978 y 2004) así como un muy alto nivel de desarrollo en los campos de la salud, la educación y la cultura, la reforma agraria, y exitosos desarrollos en el plano comercial, industrial y tecnológico.

La RPC es uno de los pocos países socialistas que quedan en el mundo. Sí, SOCIALISTA y NO CAPITALISTA, letanía que nos repiten con demasiada insistencia las malas lenguas interesadas. Aplica una forma de gobierno entre comunista y socialista: marxismo-leninismo y economía de mercado de orientación socialista (socialismo con características chinas), adaptados a las circunstancias chinas.

En 1982 sus ciudadanos aprobaron la actual Constitución, que se ha ido mejorando desde entonces en el sentido de consolidar los logros políticos, culturales, económicos y sociales conseguidos.

En 1989 hubo un intento infame, promovido por los sectores más reaccionarios del Partido y de la gran burguesía aliada del gran capital extranjero de volver al capitalismo, imitando los procesos disgregadores que condujeron a la caída de la URSS y del bloque socialista, promovidos por Gorbachov y sus secuaces internos y externos, conocido como los “sucesos de Tiananmen” que, afortunadamente y para bien de la nación, del pueblo chino y del mundo, fracasó.

No existe otro ejemplo en la Historia, si exceptuamos la colosal experiencia soviética derivada del triunfo de la Gran Revolución Socialista de Octubre (en el convulso contexto mundial que estremeció al mundo desde el triunfo revolucionario al final de la Segunda Guerra Mundial), que haya logrado un grado de desarrollo tan elevado y de eliminación de la mayoría de las taras feudales y coloniales de las que partía la gran nación asiática.

Y todos esos logros los ha realizado el Partido Comunista de China (PCCh), que aún, SÍ, AÚN HOY, se sigue rigiendo por los principios del marxismo-leninismo. China se ha liberalizado desde 1978, pero continúa apoyándose en el principio leninista del centralismo democrático, con una Asamblea Nacional Popular (ANP) de 3.000 diputados elegidos por sufragio directo cada 5 años, que ejerce el poder legislativo y es la máxima autoridad del Estado.

En los niveles más altos de los Congresos Regionales y Locales y en la ANP se celebran elecciones indirectas en las que participan los miembros de la ANP de nivel inferior inmediato. El sistema político chino está descentralizado y los líderes provinciales y subprovinciales gozan de un alto grado de autonomía para implementar políticas tendentes a consolidar las altas directrices emanadas de la ANP.

Existen otros partidos políticos distintos del PCCh, conocidos como “partidos democráticos”, que participan en las decisiones adoptadas por la ANP y en la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh).

La política exterior de la República Popular China se fundamenta en los principios de la coexistencia pacífica de Zhou Enlai: no injerencia en los asuntos de otros Estados; no agresión; convivencia pacífica; igualdad y beneficios mutuos.

También se rige por el concepto de armonía sin uniformidad, que anima las relaciones diplomáticas entre las naciones a pesar de las diferencias ideológicas, apoyando a países como Corea del Norte e Irán y a muchos otros países emergentes africanos y latinoamericanos con los que comercia y coopera en condiciones de respeto y equidad.

Los principales problemas actuales del país son la creciente brecha entre ricos y pobres, la corrupción, las relaciones laborales, las lacras sociales y el deterioro ambiental derivados de su acelerado desarrollo de los últimos años, para conseguir la necesaria acumulación primitiva que permita la futura supervivencia soberana de China en el socialismo.

Una serie de encuestas en 2011 indicaron que entre el 80 y el 95% de los ciudadanos chinos están relativamente o muy satisfechos con el gobierno central.

¿Y cómo se ha conseguido todo eso manteniento las perspectivas de China como potencia emergente, soberana, segura y consolidada en el contexto mundial de principios del siglo XXI?

Pues, desde luego, a pesar de las malas lenguas interesadas, NO HA SIDO:

  • Imponiendo en el exterior, próximo ni lejano, fronteras coloniales ridículas y aberrantes;
  • Invadiendo países para saquear sus recursos e impedir su desarrollo y su comercio local e internacional;
  • Promoviendo golpes de Estado en las naciones con las que coopera, comercia y se relaciona, ni nombrando sus gobiernos sumisos;
  • Recurriendo al asesinato de los mejores líderes de esos países cuando se oponen o dificultan los acuerdos comerciales o de seguridad estratégica que les proponen;
  • Cometiendo genocidios sin fin a través de guerras, hambrunas y enfermedades evitables;
  • Arruinando las formas de comercio y desarrollo locales que condenan a esos pueblos a la miseria;
  • Coaccionando a las élites coloniales para que se alineen con los intereses chinos y en contra de sus propios pueblos;
  • Creando terrorismos mercenarios como Al-Qaeda o DAESH, ni financiando el sionismo para que les hagan el sucio papel que Occidente no puede hacer abiertamente para dominar geoestratégicamente el mundo;
  • Militarizando las vías de escape de las poblaciones locales a las que se imponen esos desastres intencionados, ni blindando sus fronteras nacionales para que no le lleguen los refugiados de las barbaries generadas por Occidente y el capitalismo occidental allá donde van a “llevar democracia”.

NO, NO HA SIDO ASÍ como se ha comportado China en ningún lugar del mundo, jamás ha actuado con las malas artes con que lo han hecho las potencias imperiales capitalistas occidentales en mente de todos, esas que tanto hablan de democracia y de respeto por los derechos humanos y el medio ambiente, mientras siguen practicando saqueos y crímenes sin fin, mientras matan de hambre y enfermedades evitables a media Humanidad y atormentan y envenenan a la totalidad.

Véanse los resultados de los últimos de intervenciones “humanitarias” en Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia, Siria, Yemen, Sudán, la República Democrática del Congo… por no detenernos y explicar, aunque sea someramente, la oscura Historia colonial secular de esos filibusteros y desalmados depredadores imperiales en África, Asia, América del Norte (primero exterminaron a sus poblaciones indígenas) y América Latina.

El marxismo pro-prostitución es revisionista y un disparate misógino

Por Jonah Mix

“Un fantasma recorre Twitter: el fantasma del liberal con avatar de hoz y martillo”

1-aj23-g3hpf4h0wffwny-mw_orig

Comunismo: quizá lo entiendas como eso que los simpatizantes de Bernie Sanders te dicen que no son. O si tienes suerte, lo entiendes como la ideología que aboga por el derrocamiento de la burguesía y el establecimiento de una sociedad dirigida por la clase obrera, en la cual la producción se basa en términos de necesidad humana.

Como probablemente no lo conozcas es como una ideología que defiende el trabajo asalariado, la explotación y la mercantilización. Sin embargo, lamentablemente se ha vuelto común para los comunistas – tanto dentro como fuera de la red – hacer exactamente esto al apoyar la prostitución.

Sí, hombres que reivindican ser guerreros contra la dominación de una clase sobre otra celebran una industria en la cual una clase… bueno, domina a otra. Andrea Dworkin estaba en lo cierto como siempre cuando dijo: “Sólo cuando el cuerpo de las mujeres se vende con fines lucrativos los izquierdistas abogan por el libre mercado”.

Antes de comentar por qué este nuevo amor por el capitalismo sexual es un absurdo despreciable, déjenme decirles: no espero que todos los que lean esto sean comunistas. No me considero un comunista ortodoxo, aunque tengo una fuerte admiración y apoyo por los movimientos revolucionarios que surgieron en el siglo pasado. Sí espero que la mayoría de la gente que lea esto tenga una noción básica de Historia, Lógica y Ética, pues es todo lo que necesita para darse cuenta de lo estúpida que es esta idea del “marxismo pro-prostitución”.

Empecemos con Historia. No se puede negar que los principales gobiernos comunistas vieron la prostitución como un sistema contrarrevolucionario. Uno de los primeros actos de Fidel Castro en el poder fue deportar o arrestar a los proxenetas extranjeros y a los puteros que abusaron de las mujeres cubanas pobres en La Habana. En China, Mao estableció la reeducación y la capacitación para el trabajo de ex-prostituidas y prohibió el proxenetismo.

Enver Hoxha, uno de los grandes defensores de la igualdad de las mujeres en la Historia comunista, se esforzó mucho por abolir la prostitución en los ambientes militares de Albania, incluso poniendo en riesgo su propio poder. Caramba, el mismo Marx afirmó varias veces que la prostitución es la expresión de la opresión del trabajador por el capitalismo, y Lenin lo vio de la misma manera etiquetando a ese mundo como anticomunista.

Eso sí, esto por sí solo no prueba nada. El marxismo es una ciencia inmortal, constantemente sujeta a replanteamientos y reformulaciones (que no revisiones). Aun siendo absolutamente posible que tanto Marx como Mao, Hoxha, Castro y Lenin estuvieran equivocados acerca de la prostitución, incluso considerando que esos hombres hubieran sido varias veces responsables de algunas atrocidades, pregunto: ¿por qué los varones marxistas pueden examinar las decisiones tomadas por líderes comunistas y llegar a ver su apoyo a la liberación de las mujeres como la única posición que vale la pena criticar?

He encontrado hombres que defienden fervientemente el “Gran Terror” de Stalin pero condenan a Mao por su “putofobia”. Hombres que no pueden cuestionar una palabra de Pol Pot pero se apresuran a despreciar a Fidel por su “negatividad sexual”. No se tiene por qué creer en las historias de terror de la propaganda occidental para ver aquí una crisis de prioridades. Pero si hay algo aún más descaradamente anticomunista que el revisionismo histórico de este marxismo pro-prostitución es su tergiversación de la teoría marxista para justificar la venta del cuerpo de las mujeres.

Aquellos con los que he hablado – tanto fuera como dentro de la red – no tardan en soltar las mismas (y falsas) consignas liberales: el “modelo nórdico” no funciona, la legalización reduce la trata, las mujeres prostituidas puden sindicarse, etc. Quizás lancen algunos términos de moda como “autonomía” o “consentimiento”, como si el marxismo permitiera que estas ideas fueran coherentes dentro del capitalismo, el imperialismo y el colonialismo.

Un nuevo giro repentino de los comunistas pro-prostitución es la afirmación de que la despenalización de la prostitución implica que “las trabajadoras sexuales se apoderan de los medios de producción”. ¡Cierto! El sueño de Marx de una sociedad justa dirigida por trabajadores es el de una mujer pobre anunciando sus servicios a tipos blancos de clase media en SegundaMano. ¡La revolución ya está aquí!

La misoginia en una reivindicación como la suya es casi difícil de entender. Afirmar que la prostitución de cualquier tipo es apoderarse de los medios de producción implica que las manos, la boca y los genitales de una mujer sean de por sí los medios de producción susceptibles de ser expropiados. Quite la jerga comunista y obtendrá esto: “El cuerpo de la mujer es una máquina para producir sexo. Los hombres emplean esa máquina colocando dinero o recursos en ella. El sexo resultante es un producto para ser consumido”.

Dígame, ¿cuál es la diferencia entre esta visión supuestamente marxista y progresista y la de los “activistas por los derechos de los hombres”? La visión de cualquier ser humano como medio de producción es fundamentalmente anticomunista. En todo caso, es la síntesis de una lógica capitalista que pretende tratar a los seres humanos como recursos.

El hecho de que los autoproclamados “marxistas” se alineen con posturas antifeministas que ven el sexo como un recurso producido por el cuerpo de las mujeres para el consumo masculino habla del deplorable estado en el que se encuentra el auténtico socialismo revolucionario.

En la práctica, estos llamados “comunistas” (que son realmente capitalistas sexuales) no estás seguros de cómo funcionaría la prostitución en una sociedad comunista. Y no deberían estarlo, porque cualquier respuesta sincera es horripilante.

Un vistazo rápido de antecedentes: las naciones socialistas tienen economías de planificación centralizada estructuradas para atender las necesidades de la gente. Si bien la idea de que los trabajos están repartidos mecánicamente por una oficina sombría sin interés ni pasión es un mito, todos los países que siguen la estructura marxista-leninista controlan la estructura y la función del mercado de trabajo. Las escuelas se diseñan a menudo para clasificar a los estudiantes a una edad temprana en base a sus diferentes habilidades y los cupos para estudiantes de Ingeniería, Medicina, Carpintería, Arquitectura y demás son determinados a nivel nacional por los Comités de Planificación.

No hay nada malo en esto, por supuesto, ¿pero qué significa eso para la existencia de la prostitución en estas sociedades? ¿Apoyan estos marxistas pro-prostitución un comité de planificación que decide el número de “trabajadoras sexuales” a la par que el número de trabajadores agrícolas o de la construcción? ¿Cómo calcularía el Estado cuántas mujeres necesitan estar disponibles para que los trabajadores puedan follar? ¿Las escuelas empezarían a dirigir a las niñas hacia la prostitución desde bien temprano si no mostraran aptitud para otras ocupaciones?

Si hubiera escasez de mujeres en la prostitución, ¿podría el Estado reasignar a otras para llenar las vacantes? ¿Podrían las mujeres negarse a follar con hombres y mantener su estatus y su seguridad dentro de la República Obrera? Estas no son preguntas de listillo. No son conjeturas. Son elementos básicos de lo que los comunistas pro-prostitución están defendiendo. Y si usted no puede contestar a estas preguntas sencillas sin sonar como el cabecilla de una compleja red de trata de blancas, pregúntese el por qué.

El apoyo de los marxistas a la prostitución traiciona todo el núcleo del proyecto comunista: crear una sociedad en la que nadie vive a costa de la explotación de otra persona. Ignora la rica Historia de la resistencia comunista a la explotación de las mujeres, tergiversa la ideología de Marx para justificar un nivel de cosificación que incluso la mayor parte de los capitalistas no pueden igualar y no proporciona ni siquiera una explicación básica de cómo esta utópica “industria del trabajo sexual” podría funcionar ajena a la violación y a la trata de personas.

El por qué los marxistas han adoptado una posición a partes iguales misógina, incoherente y absurda es diíficl de explicar más allá de la rancia misoginia. Después de todo, incluso si la prostitución fuera un trabajo como cualquier otro, el apoyo entusiasta que recibe de la izquierda sería injustificado. Pero es el rol central en el mantenimiento de la relación de poder entre hombres y mujeres el que lleva ese respaldo desde lo innecesario hasta lo activamente opresivo.

No hay manera de concebir el sexo como un trabajo sin reducir los cuerpos de las mujeres a una máquina productora de sexo para ser empleada por hombres. Definitivamente, no necesitamos marxistas que defiendan una visión que celebra la mercantilización de nuestras relaciones y trata a los cuerpos humanos como medios para un fin. Eso ya lo tenemos, y se llama capitalismo.