El nuevo trotskismo

trotskismo2b22bcopiaLas posiciones políticas del actual Partido Comunista de Grecia (KKE) y sus partidos títere con respecto al anti-imperialismo los sitúan en el mismo campo político que el trotskismo tradicional.

Ellos han concebido una teoría dogmática y antidialéctica según la cual no puede haber sectores de la burguesía nacional o de la pequeña burguesía en los países dependientes que puedan jugar un papel contra el imperialismo. Consideran que cualquier gobierno con participación de sectores de esta burguesía tienen que estar integrados necesariamente en uno de los bloques imperialistas.

Esto es un dogma que contradice los principios leninistas con respecto al imperialismo y también toda la tradición del Movimiento Comunista con respecto a esta cuestión.

He aquí la exposición clara y didáctica del camarada Stalin con respecto a la cuestión:

“El carácter revolucionario del movimiento nacional, en las condiciones de la opresión imperialista, no presupone forzosamente, ni mucho menos, la existencia de elementos proletarios en el movimiento, la existencia en éste de una base democrática. La lucha del Emir de Afganistán por la independencia de su país es una lucha objetivamente revolucionaria, a pesar de las ideas monárquicas del emir y de sus partidarios, porque esa lucha debilita al imperialismo, lo descompone, lo socava… La lucha de los comerciantes y de los intelectuales burgueses egipcios por la independencia de Egipto es, por las mismas causas, una lucha objetivamente revolucionaria a pesar del origen burgués y de la condición burguesa de los líderes del movimiento nacional egipcio, a pesar de que estén en contra del socialismo… Y no hablo ya del movimiento nacional de otras colonias y países dependientes más grandes, como la India y China, cada uno de cuyos pasos por la senda de la liberación, aun cuando no se ajuste a los requisitos de la democracia formal, es un terrible mazazo asestado al imperialismo, es decir, un paso indiscutiblemente revolucionario.”

La fidelidad a este dogma antimarxista les lleva a considerar como enemigos integrados en un polo imperialista a gobiernos como el de Venezuela o Bolivia, contradiciendo la postura de apoyo a los comunistas de estos países a sus respectivos gobiernos en su lucha anti-imperialista o la solidaridad anti-imperialista de la práctica totalidad del Movimiento Comunista Internacional. También consideran “imperialistas” a estructuras económicas y políticas como el ALCA, al que pertenece Cuba.

El caso de Siria es especialmente sangrante. El pueblo sirio, con su Ejército y su Gobierno al frente, están afrontando la mayor agresión del imperialismo desde la Guerra de Vietnam. Los comunistas sirios están integrados en este gobierno a través del Frente Nacional Progresista. Sin embargo, estos iluminados consideran a este gobierno como “imperialista” y a la lucha del pueblo sirio como una lucha “interimperialista”.

Su dogmatismo también les hace considerar el socialismo como algo cerrado y acabado, y no como una etapa de transición en evolución sujeta a múltiples factores internos y externos. Por eso consideran a la República Popular Democrática de Corea como “no socialista” o que se está restaurando el capitalismo en países como Cuba o Vietnam. Sus posiciones coinciden absolutamente con el trotskismo tradicional y, por eso, hay que situarlos en ese campo ideológico y político.

Por José Koba

Anuncios

El precio de la tortura de un preso político en España

marcosmartc3adnponceposterEl 20 de julio de 2017 un agente judicial me notificaba en la prisión de Picassent (Valencia) la imposición de una multa de 600 euros, en relación a las torturas a las que fui sometido en noviembre de 2012 en el módulo de aislamiento de Sevilla-II. A esta multa (que se traduce en un mes más de prisión por insolvencia) hay que unir un año de cárcel adicional al considerar el Juzgado nº12 de Sevilla que yo fui el agresor de los carceleros. La realidad por la que pasé fue muy diferente.

Entre cuatro funcionarios, que acumulan incontables denuncias por malos tratos y torturas, tanto a presos políticos como a sociales, me dieron una paliza con porras, patadas, rodillazos, puñetazos… mientras me encontraba esposado y desnudo.

Justo antes de perder el conocimiento, la última imagen que recuerdo es cómo se codeaban entre ellos para ver quién cogía la mejor posición para golpear con más saña. Cuando recobré el conocimiento, estaba siendo arrastrado desnudo y esposado a la espalda, sin apenas un suspiro de energía para oponer resistencia… Sangrando por la boca.

Mis pies se deslizaban sobre mi propia sangre, dejando dos sucios bermellones por los pasillos de aislamiento, hasta llegar a una celda de castigo donde me ataron a un somier de acero, de pies, manos y cintura. En ese potro de tortura, mientras yo escupía sangre a borbotones, los funcionarios hacían lo propio con su odio de clase (como fieles mercenarios del capitalismo) a modo de insultos contra mi condición de preso político comunista.

El dolor en el pecho era insoportable cada vez que tosía. Uno de los carceleros comentó: “Habrá que atarlo boca abajo, no se vaya a ahogar con su propia sangre”.

Y así me dejaron durante 48 horas. Desnudo en pleno invierno, con la ventana abierta, orinándome encima. No recibí ni ropa, ni mantas, ni comida, ni agua. Cuando una ATS por fin se personó para levantar el informe médico, la celda de castigo se llenó de uniformados, con la clara intención de amedrentar a aquella joven. He de agradecer la fortaleza de aquella mujer, por priorizar su profesionalidad. En el parte médico, escribió: “Al menos una veintena de abrasiones en la espalda, claramente causadas por objetos contundentes, provocando un hematoma masivo generalizado por cuello, espalda, brazos y piernas. Igualmente, presenta un diente roto (con abundante sangrado), abrasiones en el rostro y un fuerte golpe en la frente”.

Un informe médico de esta índole sería más que suficiente en cualquier país de democracia burguesa para procesar a los carceleros y al director de la prisión, pero en el Estado Español la maquinaria represiva está bien engrasada contra sus enemigos políticos, por lo que el poder judicial tampoco se ha salido del guion establecido. Así es que lo que resulta relevante para sus señorías son los relatos de los torturadores, para los cuales – de repente – me convertí en un ser enajenado, violento y sin control, que no paraba de agredirles. Sin embargo, atendiéndonos al parte de lesiones de los funcionarios, tan solo uno de ellos presentaba “una tumefacción dolorosa a nivel del primer metacarpiano de la mano derecha”. O sea, que al señor funcionario nº 96.764 se le había ido la mano derecha… mientras los números 67.951, 96.980 y 36.178 optaron por utilizar el instrumental especializado.

Todas las cámaras del módulo de aislamiento grabaron lo sucedido, pero ni la jueza de instrucción de Morón de la Frontera, ni la del Juzgado de lo Penal nº12 de Sevilla tuvieron en cuenta mi denuncia, ni admitieron a trámite la petición de mi abogado para que la visualización de las cámaras sirviera como prueba principal para mi defensa (ya que mi denuncia ni siquiera fue admitida a trámite). Tampoco fue tenido en cuenta como prueba mi parte médico.

Para la jueza resultaba más que suficiente el cuento victimista de esos “grandes defensores de los Derechos Humanos”, como calificó a los carceleros que me torturaron al finalizar el juicio. “Los hechos declarados [dice el auto condenatorio] y probados se consideran acreditados por el conjunto de pruebas practicadas y ratificadas en el acto del juicio oral”. Y estas son las garantías constitucionales de un “juicio justo” en un régimen represivo: “En concreto, las firmes declaraciones de los funcionarios que tuvieron intervención en los hechos, los cuales han expuesto de manera coincidente, coherente y razonada la sucesión de los hechos, que culminó con la reducción e inmovilización del acusado”.

Entonces, ¿para qué tener en cuenta las pruebas objetivas o indagar si las denuncias de violación de los Derechos Humanos tienen algún fundamento, si los señores funcionarios ya habían relatado lo ocurrido? Todo queda en casa, ¿verdad, señora jueza? ¿Qué más da que otros presos políticos (como Arkaitz Bellon, al que estos mismos carceleros agredieron y el cual murió en una celda de aislamiento pocos meses después, y al que aprovecho para rendir homenaje) hubieran sido agredidos impunemente en ese mismo módulo de aislamiento? ¿Qué tendrá que ver que los juzgados mencionados estén copados con denuncias por torturas y malos tratos en la prisión de Sevilla II-Morón de la Frontera? ¿Qué más da que la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Europea haya señalado a Sevilla II como una cárcel bajo investigación, dada la gran cantidad de este tipo de denuncias que acumula? ¿Qué importa todo esto, si los torturadores hicieron “firmes declaraciones” y “han expuesto de manera coincidente” la “sucesión de los hechos”. Pues creo que, efectivamente, no queda mucho más que decir.

Únicamente la reflexión de que si estos son los más altos niveles de democracia y libertad que este sistema político está dispuesto a ofrecernos, será cuestión de cada cual (y del conjunto de todos nosotros) el atreverse a mirar de frente a la cruda realidad y decidir qué es lo que se tiene que hacer para que ningún preso político (ni social) vuelva a ser torturado o maltratado; siempre teniendo en cuenta que las prisiones son, tan solo, un eslabón más del sistema represivo de este Estado.

Por Marcos Martín Ponce

(preso político comunista)

El nacionalismo revolucionario de José Carlos Mariátegui

José Carlos Mariátegui es, sin duda, uno de los referentes del marxismo latinoamericano y, obviamente, del marxismo indoamericano. Mariátegui representa la lucha contra la dependencia y el coloniaje. El revolucionario peruano trata de entender y desentrañar la compleja realidad de su país, y su respuesta no podrá ser otra que la de señalar los elementos orgánicos e ideológicos que deben ser puestos en movimiento para “peruanizar el Perú”, o lo que es lo mismo, emancipar a las clases explotadas y desposeídas.

jose-carlos-mariategui
El comunista peruano José Carlos Mariátegui (1894-1930)

El texto que elegimos en esta ocasión es un fragmento de “Nacionalismo y vanguardismo”, de 1925 (compilado en “Peruanicemos el Perú”). Un texto que encuadra perfectamente el socialismo de Mariátegui. Un socialismo que no puede ser “anti-nacional”, puesto que sería un sinsentido en aquellos pueblos – explotados y dependientes – que luchan por su emancipación. Por el contrario, el Gran Amauta del Perú defiende un socialismo que sea indigenismo revolucionario y patriotismo revolucionario de los pueblos en lucha. Un socialismo que se exprese como nacionalismo revolucionario en oposición al ideario nacional-eurocéntrico de la oligarquía peruana:

“Para sentir a sus espaldas una antigüedad más respetable e ilustre, el nacionalismo reaccionario recurre invariablemente al artificio de anexarse no sólo todo el pasado y toda la gloria de España sino también todo el pasado y la gloria de la latinidad. Las raíces de la nacionalidad resultan ser hispánicas y latinas. El Perú, como se lo representa esta gente, no desciende del Inkario autóctono; desciende del Imperio extranjero que le impuso hace cuatro siglos su ley, su confesión y su idioma”.

Nacionalismo y socialismo

La vanguardia propugna la reconstrucción peruana, sobre la base del indio. La nueva generación reivindica nuestro verdadero pasado, nuestra verdadera Historia. El pasadismo se contenta, entre nosotros, con los frágiles recuerdos galantes del Virreinato. El vanguardismo, en tanto, busca para su obra materiales más genuinamente peruanos, más remotamente antiguos.

Y su indigenismo no es una especulación literaria ni un pasatiempo romántico. No es un indigenismo que, como muchos otros, se resuelve y agota en una inocua apología del Imperio de los Incas y de sus faustos. Los indigenistas revolucionarios, en lugar de un platónico amor al pasado incaico, manifiestan una activa y concreta solidaridad con el indio de hoy.

Este indigenismo no sueña con utópicas restauraciones. Siente el pasado como una raíz, pero no como un programa. Su concepción de la Historia y de sus fenómenos es realista y moderna. No ignora ni olvida ninguno de los hechos históricos que, en estos cuatro siglos, han modificado, con la realidad del Perú, la realidad del mundo.

Cuando se supone a la juventud seducida por mirajes extranjeros y por doctrinas exóticas, se parte, seguramente, de una interpretación superficial de las relaciones entre nacionalismo y socialismo. El socialismo no es, en ningún país del mundo, un movimiento anti-nacional. Puede parecerlo, tal vez, en los imperios. En Inglaterra, en Francia, en EEUU, etc., los revolucionarios denuncian y combaten el imperialismo de sus propios gobiernos. Pero la función de la idea socialista cambia en los pueblos política o económicamente coloniales. En esos pueblos, el socialismo adquiere, por la fuerza de las circunstancias, sin renegar absolutamente ninguno de sus principios, una actitud nacionalista. Quienes sigan el proceso de las agitaciones nacionalistas en el Rif, en Egipto, en China, en la India, etc., se explicarán sin dificultad este aspecto, totalmente lógico, de la praxis revolucionaria. Observarán, desde el primer momento, el carácter esencialmente popular de tales agitaciones. El imperialismo y el capitalismo de Occidente encuentran siempre una resistencia mínima, si no una sumisión completa, en las clases conservadoras, en las castas dominantes de los pueblos coloniales. Las reivindicaciones de independencia nacional reciben su impulso y su energía de la masa popular.

Uno de los fenómenos más interesantes, uno de los movimientos más extensos de esta época es, precisamente, este nacionalismo revolucionario, este patriotismo revolucionario. La idea de la nación – lo ha dicho un internacionalista – es en ciertos períodos históricos la encarnación del espíritu de libertad. En el Occidente europeo, donde la vemos más envejecida, ha sido, en su origen y desarrollo, una idea revolucionaria. Ahora tiene este valor en todos los pueblos que, explotados por algún imperialismo extranjero, luchan por su libertad nacional.

FUENTE: “El País Canario”

Declaración de la FSM con motivo del Primero de Mayo

ob_8754ce_logo-fsm-nova1La Federación Sindical Mundial (FSM) con miras al Día Internacional del Trabajo, el Primero de Mayo, envía sus saludos militantes a los trabajadores de todo el planeta quienes, comprometidos con sus sindicatos, luchan por la satisfacción de sus necesidades contemporáneas.

El Primero de Mayo es un hito para los trabajadores de todo el mundo; desde 1886 las reivindicaciones de los trabajadores inmigrantes de Chicago siguen siendo actuales. Hoy día, su lucha sigue en la batalla de los trabajadores por una vida y un trabajo digno, con derechos, seguridad, educación y salud gratuita. Como entonces en Chicago, cuando los trabajadores inmigrantes de los EEUU estaban en pie en la primera línea de las luchas de clase, también ahora los millones de trabajadores inmigrantes pueden, a través de su participación activa y militante en sus sindicatos, fortalecer la lucha de clases contra la barbarie capitalista.

Este año ha estado marcado por el agravamiento de las rivalidades interimperialistas que no sólo incrementan la explotación de los pueblos, sino también plantean el riesgo de una guerra generalizada. Los acontecimientos en África, Oriente Próximo, Asia y Europa demuestran la agresividad del capital en contra del movimiento obrero, conducen a miles de personas a emigrar a fin de escapar de las guerras y al mismo tiempo la Unión Europea (UE) y los gobiernos europeos fingen que quieren ayudar a la supervivencia de los migrantes.

Los trabajadores de todo el mundo están preocupados por la agresividad del Gobierno de EEUU, de los países de la OTAN y sus aliados que, para ganar nuevos mercados y despojar a todos los países de sus riquezas, bombardean al pueblo de Siria, matan a niños en Palestina, empujan al pueblo de Venezuela a un conflicto civil, amenazan con hacer uso de armas nucleares en Corea… Los que hace unos días lanzaron en Afganistán la bomba no nuclear más potente de su arsenal son los mismos imperialistas que colaboran y apoyan al Gobierno de Ucrania respaldado también por fascistas; son los mismos que apoyan y toleran las políticas de Israel en Oriente Próximo.

Estas rivalidades interimperialistas empeoran todavía más la situación económica de los trabajadores y de los pensionistas. Hay una arremetida generalizada contra los salarios y las pensiones, una ofensiva de privatizaciones de la seguridad social, de la sanidad y de la educación pública, un aumento del desempleo, del trabajo en negro y de las limitaciones de libertades sindicales. En este contexto, la clase trabajadora y los pueblos se están preparando para la celebración militante del Primero de Mayo de 2017.

La FSM hace un llamamiento a todos sus amigos y afiliados en cada rincón del mundo para que conmemoren por cualquier medio y manera el Día Internacional de los Trabajadores, uniendo sus voces y gritando bien fuerte la consigna:

“¡Organizar la lucha en contra de la barbarie imperialista, por las necesidades contemporáneas del pueblo y de la juventud! ¡Por un mundo sin explotación ni guerras!”

La FSM, en representación de 92 millones de trabajadores en todos los continentes, reitera su solidaridad internacionalista con el pueblo heroico de Cuba, que será el anfitrión de la reunión del Consejo Presidencial de la FSM del 3 al 5 de mayo de 2017, así como con todos los trabajadores del mundo que luchan en contra de la agresividad imperialista.

En este año 2017, después de la celebración del XVII Congreso Sindical Mundial, la FSM sale fortalecida con nuevas organizaciones y, sobre todo, con nuevas decisiones.

Organizamos con mayor diligencia e intensidad nuestra acción en cada país y en cada continente por la emancipación de la clase trabajadora; seguimos la lucha por nuestros derechos en contra del sistema explotador que genera pobreza, guerras y olas de refugiados.

“Los invencibles no son los enemigos de los pueblos,

sino los propios pueblos que luchan.”

El verdadero desarme de ETA

Por Pablo Soledad

Estas líneas se escriben pocos días antes del 8 de abril, fecha en la que se ha anunciado la entrega del arsenal que le resta a la organización armada vasca Euskadi Ta Askatasuna (ETA).

Dicha entrega de armas se anuncia con semanas de adelanto por un grupo referencial de personas de la sociedad vasca, que viven principalmente en Iparralde (“País Vasco francés”), denominadas “artesanos de la paz”. El secretario general de Sortu, Arnaldo Otegi, partido referente de la izquierda abertzale oficial, llama a saborear ese día, el 8 de abril, como si de un banquete se tratara.

Los partidos representantes de las oligarquías francesa, española y vasca celebran el triunfo del “Estado de derecho” y la victoria sobre el “terrorismo”, los mass media generan directa o indirectamente con tertulias, reportajes, entrevistas y declaraciones que la paz ha llegado y la ilusión de todos los días ya no es sólo el cupón de la ONCE.

El desarme de ETA que esperan el poder y los esbirros del capital no es el fin de la lucha armada y la entrega de las armas, pues militarmente ya habían vencido hace muchos años. Lo que están a punto de conseguir es mucho más importante: es el desarme ideológico total y sin condiciones de la izquierda abertzale oficial, y ciertamente parece que lo están logrando.

En los próximos meses y años vamos a constatar lo que ya empezó hace casi dos décadas: la exclusión de cualquier pensamiento y acción revolucionaria anticapitalista por parte de las diferentes direcciones que han tenido la izquierda abertzale y sus diferentes marcas electorales. Solamente el todavía – parece ser – minoritario sector que se ha apartado de la oficialidad, y que se visualiza en organizaciones como ATA (colectivo en defensa de la amnistía de las presas políticas) o la todavía jovencísima Herritar Batasuna mantienen la independencia y el socialismo como objetivos a conseguir.

Si a estas organizaciones sumamos personas y grupos que todavía hoy están en la izquierda abertzale oficial, probablemente el desarme ideológico no será consumado por parte de las direcciones políticas del llamado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV), que ahora parece no existir.

Eso sí, se vuelve a criminalizar la crítica desviando el debate a que unos están por el fin de la violencia y otros no lo aceptan. Nada más lejos de la realidad. Se utiliza el señalamiento y la criminalización para tapar el verdadero debate de fondo: nos pasamos con “armas” y bagajes al sistema, otro viaje a la nada ya realizado por Euskadiko Ezkerra en su momento; o plantamos cara y luchamos por una verdadera autodeterminación que nos lleve al socialismo y que acabe con la mayor de las violencias y terrorismos que representa el sistema capitalista.

El PNV ha conseguido en estos últimos 5 años tener más poder institucional que nunca, mantener su pacto con la oligarquía española y consolidarse como fuerza hegemónica en la práctica en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, pero también sin tener la misma fuerza electoral en Navarra, con su marca blanca llamada Geroa Bai. Ha conseguido que el PSOE y el PP, los primeros en el Gobierno del País Vasco, aprueben los presupuestos de este año y también votará a los presupuestos de Rajoy a nivel estatal.

El pacto entre capitalistas goza de muy buena salud, mientras tanto la desmovilización social, salvo contadas excepciones, está empapando Euskal Herria como una red que bloquea la lucha por transformar la realidad impuesta por el modelo capitalista y las políticas neoliberales de la Unión Europea, el Reino de España, la República Francesa y las comunidades autónomas de Navarra y la CAV.

Ni el capital ni los partidos que lo sustentan se desarmas, no sólo en el plano militar, al revés, cada vez lo aumentan más y lo perfeccionan para parecer que están por la paz, su paz.

Debemos unir luchas, organizar a la clase obrera, mantener y aumentar la solidaridad internacionalista, defendiendo la autodeterminación, la República y el socialismo como herramientas para conseguir una sociedad sin clases, antipatriarcal, feminista, ecologista y comunista, luchando aquí y ahora por la amnistía inmediata de todas las personas presas y para ellos no podemos ni debemos desarmarnos ideológicamente ni en Euskal Herria ni en ninguna parte del mundo. El 9 de abril seguiremos luchando por la paz de verdad, por el fin de la opresión y la violencia.

China y los miedos que nos crean los medios (tercera parte)

China es diferente a todo, y eso desconcierta a las “derechas e izquierdas” occidentales perezosas en aprender. China ha llegado al desarrollo por el socialismo y piensa seguir en él para perfeccionarlo en beneficio de su pueblo. China ha llegado al socialismo escapando de la barbarie y ha venido para quedarse. Se encuentra cómoda en él.

China desarrolla su propio modelo económico y político para el bien de su pueblo; está abriendo y creando su singular camino hacia el socialismo. No está dispuesta a seguir órdenes de otros Estados genocidas disfrazados de “demócratas humanitarios” que siguen practicando el neocolonialismo en el planeta que empobrecen.

China es demasiado grande y rica, su cultura es demasiado antigua y su dignidad es muy elevada.

La realidad actual es que el Partido Comunista de China, con el apoyo de la burguesía patriótica, reconocida constitucionalmente, tiene el poder real nacional y dirige exitosamente los destinos del país más poblado del mundo desde 1991, cuando el socialismo fue declarado muerto por Occidente.

Ha superado ampliamente el subdesarrollo, el hambre y la miseria de la que partió en 1949, aunque haya que seguir mejorando muchos aspectos sociales que se han deteriorado por el contexto de desarrollo continuado acelerado que se ha producido en el país desde 1980.

En el pasado China estaba cerrada en su propio territorio, nunca fue agresiva hacia otros países vecinos ni tuvo ambiciones expansionistas, como tampoco las tiene en el presente.

Los occidentales llegaron a China y manu militari la obligaron a subordinarse a sus intereses coloniales. Lo que siguió fueron ríos de sangre y engaños, confusión y un largo período de humillación nacional y dependencia (dos guerras del opio contra el “Reino Unido traficante”, las rebeliones de los señores de la guerra y sus clanes, las guerras contra el Japón imperialista…).

Luego vinieron la larga lucha por la unidad y la independencia, y por la Revolución. No ha sido fácil el camino, ni sin grandes problemas que resolver, pero China volvió a crecer (desde 1980 lo ha hecho ininterrumpidamente), comenzó a levantarse y a desarrollarse suministrando educación, vivienda, salud, bienestar y futuro a su pueblo.

Siguió su propio camino; un modo complejo de equilibrio entre su propia cultura y las condiciones globales, entre el socialismo y la realidad capitalista que domina el mundo.

Comenzó a recuperar su justo sitio en el mundo, que le fue negado durante mucho tiempo, después de años de saqueo colonial y de invasiones debilitantes.

Es en general una nación pacífica, habitada por gentes abiertas y de buenos sentimientos. Casi todos los que conocen China y la juzgan objetivamente están de acuerdo en ello.

Pero también es una nación extremadamente determinada y orgullosa. Es sabia y busca la armonía, siempre está dispuesta al compromiso.

Tratar de arrinconarla, de provocarla, de atacarla, además de inmoral, será suicida. Esta vez China no cederá su soberanía ni hará peligrar su supervivencia. Todavía está fresca en la memoria del pueblo chino lo que ocurrió en el pasado cuando claudicaron.

Occidente, cegado por el temor de perder los privilegios de su dictadura mundial, comete un grave error provocando al dragón asiático, sabio, poderoso y pacífico. Pero los dragones también pueden ser fieros cuando se ataca su buena voluntad y cuando se amenaza con asolar su nación.

China crece y trata de comprender y respetar al mundo, de interactuar con éste en igualdad de condiciones. Su pueblo sonríe y se entusiasma cuando conoce nuevas culturas y modelos de cooperación respetuosos y equitativos; quiere ganar amigos en todo el mundo.

Occidente actúa del modo más antagonista cuando ve peligrar su supremacía: vuelve a provocar una carrera armamentística en Asia, utiliza la propaganda más virulenta y embustera, corrompe naciones enteras en el mundo entero para que adopten una posición antichina.

Occidente nunca entiende a quien es diferente pero le tiende la mano. Nunca cambia su soberbia. Ha pisoteado durante siglos a miles de millones de personas en docenas de países del mundo en aras de lograr su hegemonía y no va a abandonar ahora su control dictatorial y exclusivo del poder. No ha destruido docenas de países que buscaban la libertad, no ha bombardeado a cientos de millones de personas, para cambiar ahora.

En el futuro continuará buscando agresivamente el enfrentamiento. Pero China no abandonará su camino socialista acertadamente trazado por el Partido Comunista dirigente, que nunca permitirá un infame Gorbachov o Yeltsin chino, traidores a sus principios y a su pueblo.

China seguirá firme por la exitosa senda trazada, indicando al mundo cómo se deben hacer las cosas para superar los problemas y desarrollar su sociedad por el buen camino.

Mientras tanto, en el mundo, aumenta el descontento popular con las botas imperiales que aplastan la libertad de países y continentes, amenazando la paz mundial. Y China no ha sido ni es quien pisotea a los pueblos sino, como siempre, lo es el Occidente irracional, depredador, genocida y explotador.

“Rusia y China están llamados a liderar un nuevo mundo para la supervivencia humana.” (Fidel Castro, 2014)

China y los miedos que nos crean los medios (segunda parte)

s000051394-300Nunca ha habido disculpas ni compensaciones por esos saqueos y crímenes delibrados cometidos por el Occidente colonial y capitalista. Permanecen impunes en la memoria objetiva de los pueblos conscientes. Nunca se han aceptado las culpas que les acusan por ese proceder secular abusivo e inhumano, que no solo no ha acabado, sino que se perfecciona día a día para seguir arruinando la vida y las ilusiones de las gentes del planeta.

Al contrario, sus paniaguados y manipuladores medios difunden a los cuatro vientos y a diario sus consignas simplistas y tergiversadoras acerca de las intenciones de cualquiera que, como China, se sale de su redil, que aunque apestan a mentira, son bien digeridas por esas masas acomodadas, ignorantes, egoístas e interesadas en no despertar de su sueño hipócrita de vivir en sociedades opulentas, cada día más empobrecidas para la mayoría de los esclavos consumistas que las habitan.

Nos dicen que China no hace jamás algo por altruismo; que simplemente se guían por tenebrosos intereses y propósitos egoístas, que su proceder no está dirigido hacia el progreso y la civilización de la Humanidad, ni regido por la filantropía occidental.

Nos dicen a todas horas que tengamos miedo de China, que China ya no es socialista sino capitalista, que hay que tener cuidado con el “imperialismo chino”, que hay que contener a China y enseñarle las “buenas maneras” occidentales.

¿Qué buscan esos medios?

Según la socióloga Ángeles Díez:

“En la actualidad hay 6 grupos mediáticos que controlan casi el 99% de la información que circula por el mundo. La función que cumplen es la de fabricar el consentimiento y la aceptación. Hay que consentir la desigualdad y la explotación […] Los medios no están al servicio del poder, sino que son una de las formas mediante las cuáles éste se expresa y logra reproducirse, reduciendo las resistencias.

El capitalismo no puede subsistir sin apropiarse también de los medios de producción de conciencia. La labor del periodismo en este sistema es, fundamentalmente, elaborar relatos coherentes que destruyen a su vez la posibilidad de otros relatos que vengan de otras fuentes que no sean el poder político y el poder económico.”

Por eso, nunca nos darán la versión oficial china del por qué de su comportamiento y de su proceder. Sólo tenemos la versión simplista e interesada capitalista.

Siempre nos darán la versión interesada y falsa de “expertos, ONG y fundaciones” mil, bien “engrasados” por oscuros intereses bancarios y multinacionales, siempre obedientes a sus indecentes y enriquecidos amos.

Nunca nos dirán que a quien hay que temer es a EEUU y a sus bases y comandos militares armados hasta los dientes para “imponer razón a los desobedientes”; que hay que temer a la UE y a su vector guerrerista mundial, la OTAN, también “históricamente muy razonable con los insubordinados espontáneos”; nunca nos dirán que hay que temer a Australia y a Japón en vez de a Corea del Norte…

Nunca nos dirán que a quien hay que temer es a sus políticas económicas estafadoras, mafiosas y gangsteriles, aplicadas a todos los pueblos del planeta a los que someten con sus tratados de libre comercio (individuales y colectivos como el TTIP, el CETA, etc.), de sus organismos tramposos de ajuste estructural (OMC, BM y FMI) y de instituciones por ellos dominadas (Liga Árabe, OEA, Unión Africana, etc.).

Tampoco nos dirán que, si no consiguen sus “buenos propósitos” con lo anterior, recurrirán a la corrupción y a la coacción, y que, si tampoco dan resultado, asesinarán a los rebeldes y reventarán sus países y a sus pueblos con guerras de liquidación en base al “derecho internacional humanitario” para luego enriquecerse al reconstruirlos, bien ligeros de los refugiados que han tenido que perecer en sus casas destruidas, sus campos bombardeados o marcharse al exilio para perecer, también en el mar, o en las fronteras artilladas de los países que han generado esas guerras, a donde se dirigen escapando del horror occidental.

Nunca nos dirán que las crisis y estafas que padecemos en estas sociedades, empobrecidas e ignorantes, en las que malvivimos cada vez más ciudadanos las provocan sus oligarquías bancarias y multinacionales codiciosas y envalentonadas desde la caída de la URSS y la tontuna del “fin de la Historia” del “tontorrón” de Fukuyama…

Nunca nos dirán que anualmente por hambre y enfermedades evitables entre 20 y 50 millones de seres humanos (el genocidio silencioso del que tantas veces hablara Fidel Castro) y que millones de niños del mundo empobrecido, si no perecen prematuramente, no alcanzarán nunca un pleno desarrollo intelectual y biológico por las penurias alimenticias padecidas en la infancia; así realimentarán la mano de obra esclava que seguirán explotando las multinacionales occidentales.

Y sorprendentemente, o no tanto, muchos ciudadanos occidentales que se consideran “neutrales” o “de izquierdas” y “bien informados” son receptivos a esa publicidad para consumo reiterativa, irracional, tendenciosa y embustera, y reaccionan agresivamente cuando se les habla de esa función, antes mencionada por la experta, de los medios imperiales de manipulación y de los contextos históricos y de las realidades sobre China, Vietnam, Corea del Norte, Cuba, Venezuela, Ecuador, Rusia y sobre cualquier país que intente liberarse de las cadenas opresoras para avanzar hacia el desarrollo legítimo de sus pueblos por sus propios medios e identidades políticas, sociales, culturales y económicas, quienes al actuar así, ponen en peligro de modo inacpetable el ancestral “derecho genocida europeo y estadounidense” de reinar sobre el mundo.

Da igual que China hable y difunda orgullosa al mundo sus logros y sus cifras objetivas e inobjetable, y también de sus retos por conseguir.

En Occidente no se difundirá nunca su versión oficial, sino la contraria, que hablará de:

  • Su deterioro ambiental (cuando Occidente consume hoy los recursos de dos planetas y ha contaminado hasta el límite que habitamos).
  • Su inseguridad laboral (cuando se silencian los miles de muertos diarios por accidentes laborales en el mundo enriquecido y los siglos imperiales de esclavitud, trata de negros, secuestros mil…).
  • Sus negligencias (cuando hay un accidente en el interior de una mina china o en el exterior siempre se magnifican el número de afectados y se incide en las causas evitables, cuando lo mismo ocurre en una multinacional occidental se silencia lo ocurrido en la mayoría de los casos).
  • No respetar “sus reglas del juego” (¿su imperialismo?)
  • No respetar los derechos humanos (¿qué mayor derecho humano que el bienestar, la salud, la educación, el trabajo, la vivienda para su pueblo?)
  • La invasión del Tíbet (nunca se hablará del Panchen Lama, que goza del apoyo político y económico del Gobierno chino; siempre del Dalai Lama, sonriente pero reaccionario, que se declaró independiente de China en 1913).
  • La secta Falun Gong y sus alucinados esclavos anticomunistas.
  • Su “rearme escandaloso” (a pesar de que EEUU gaste, per capita, 21 veces más que China en armas y guerras; Francia y el Reino Unido 9 veces más; Arabia Saudí 16 veces más… ¿De quién se defienden estos últimos y otros muchos con presupuestos de guerra mucho mayores que el de China?).
  • La pena de muerte y la población carcelaria china (EEUU tiene la mayor población carcelaria del mundo, con 730 por cada 100.000 habitantes son los campeones olímpicos carceleros. China ocupa el puesto nº123, con 121 por cada 100.000 habitantes. ¿Será porque en EEUU las cárceles son privadas y “para negros y latinos” principalmente y es donde se asesina a deficientes mentales encarcelados por delinquir?).

También nos hablarán de la falta de derechos de los católicos chinos y otras religiones minoritarias (el catolicismo no está prohibido en China, como otras religiones goza de protección legal y se puede practicar libremente en todo el país, pero el Gobierno chino no permite que el Vaticano nombre a los obispos chinos, autoriza a los practicantes nacionales a nombrar a sus propios dirigentes religiosos sin injerencias de Roma).