Seamos socialistas

Hay una diferencia fundamental entre la visión de los modelos semi-revolucionarios, que dicen que mientras las clases trabajadoras y la clase obrera sigan atrasadas deben quedarse bajo tutela, pues no es razonable concederles más derechos de los que puedan ejercitar; y entre la visión revolucionaria verdadera, que dice que mientras esta clase sea la inmensa mayoría del pueblo, mientras sea ella la que construye la sociedad, quien lucha y combate cuando sobrevienen los peligros y la agresión exterior, cuando aparecen conspiraciones imperialistas, debemos habilitar todos los medios posibles para que esta clase sea capaz de ejercitar sus derechos y su libertad. Porque la clase obrera no puede llegar al nivel de capacidad y eficacia necesario para construir la Revolución Árabe si no practica sus derechos con libertad. Puede y debe equivocarse para aprender con la práctica, para que surja en nuestra vida un espíritu y un calor nuevos: el calor del pueblo trabajador, el pueblo que está interesado en la independencia y la libertad, en la soberanía y en la unidad, en que se eleve el nivel de vida de nuestros países.

No podemos ser socialistas y proclamar el socialismo si limitamos el papel de la clase obrera, si lo censuramos, si lo miramos como si no fuera parte de nosotros, ni nosotros parte de ella.

Somos parte de la clase obrera. Los socialistas verdaderos se consideran a sí mismos parte de la clase obrera. El verdadero gobierno socialista es el gobierno de la clase obrera, el que atiende más a las posibilidades de esta clase en el futuro que a sus defectos en el presente. El que considera lo que esta clase puede dar, forjar y crear en la vida de la nación, en el combate del destino, antes de los errores en los que pueda caer en la práctica, sus detalles y pormenores. Éste es el salto que se le exige a la revolución, a la Revolución Árabe total y en cada una de sus regiones, porque en el pasado se detuvo a mitad de camino.

Ésta es la corrección radical y decisiva que ha de dejar su impronta en nuestra vida y nuestra actuación en los 10 años próximo, para que nuestra revolución sea profunda y válida, capaz de corresponderse con los medios del enemigo y su enorme fuerza, para que así nos coloquemos en medio del camino de nuestro renacimiento.

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Reunión entre las delegaciones de la República Árabe Unida (Siria y Egipto), encabezada por Gamal Abdel Nasser, en el contexto de las conversaciones tripartitas entre Egipto, Siria e Irak. De izquierda a derecha: Salah al-Din al-Bittar (Primer Ministro de Irak); Luay al-Atassi (Presidente de Irak); Gamal Abdel Nasser (Presidente de la RAU) y Michel Aflaq (Jefe del Comando Nacional del Partido Baath).

Este salto consiste, precisamente, en cambiar la visión que se tiene del proletario y de la clase trabajadora. Reconocer primero sus derechos y exigirle después sus deberes. La clase obrera es consciente de sus responsabilidades históricas, pues no pide beneficios materiales o de consumo solamente, sino que con su instinto y conciencia nuevas siente que es la base de esta patria, de esta nación, que es ella quien va a salir a la calle, la que va a ir al frente el día del peligro. A ella pertenecen los luchadores y combatientes. En tiempos de paz, es ella la que construye con su sudor y esfuerzo los proyectos de desarrollo del país y de su industrialización, para llevarla del atraso al desarrollo y a la civilización.

No digo esto para que los obreros sientan orgullo y se envanezcan. No. No creo que el orgullo conozca el camino que lleva hacia nuestras clases obreras y populares. Las clases trabajadoras y populares son quienes sienten pasión por esta patria, quienes aman esta tierra; ellas son las que se sacrifican en silencio, las que en realidad creen en los valores patrióticos y humanistas, más que en el pan de cada día que luchan por conseguir.

Sacrifican de todo corazón hasta ese pedazo de pan cuando ven a su patria amenazada, sin necesitar consejos ni recomendaciones. Éstos deben dirigirse a las clases que no son capaces de valorar en qué circunstancias estamos, ni estimar que estamos amenazados en nuestra existencia como nación; ni de considerar, por tanto, que éste es un tiempo de privaciones y de preparación al combate, y que lo que debe darse a las clases populares no es comodidad, sino los medios para que puedan construir la patria y defenderla.

Por Michel Aflaq

Fundador del Partido Árabe Socialista Baath

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Los laboristas podemos lograr un mejor acuerdo del Brexit: permitidnos demostrarlo

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Jeremy Corbyn (Chippenham, Wiltshire, 1949) es el actual líder del laborismo británico. Sindicalista de dilatada trayectoria, actualmente es líder de la oposición y desde su llegada al poder laborista, el Partido se ha caracterizado por su giro a la izquierda.

El chapucero acuerdo del Brexit que Theresa May presentó a la Cámara de los Comunes la semana pasada representa un fracaso monumental y un grave perjuicio para el Reino Unido. En vez del arreglo razonable que la primera ministra podía haber negociado, estamos frente a un acuerdo que incluye lo peor de los dos mundos. No le sirve ni a los que votaron por el Brexit ni a los que eligieron quedarse en la Unión Europea.

En lugar de retomar el poder de decisión, renuncia a él. En vez de proteger los empleos y las condiciones de vida, los pone en peligro al no sentar las bases para que se genere una relación comercial sin conflictos. Los conservadores llevan 2 años y medio negociando entre ellos en lugar de con la UE. El resultado ha sido un acuerdo de retirada de la Unión Europea que deja al Reino Unido sin capacidad de movimiento.

Las opciones que se presentan a los británicos son extender la fase de transición a un coste indeterminado o aceptar un desequilibrado acuerdo con una “salvaguarda” (la disposición para garantizar que no haya aduanas entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda) que impediría una salida independiente de la UE. Como se explica detalladamente en el asesoramiento legal que la primera ministra trató de que no viéramos la semana pasada, esa salvaguarda “perduraría indefinidamente” mientras la Unión Europea así lo desee.

En la práctica, lo que todo esto implica es que la lista de deseos del “futuro acuerdo de asociación” con la UE no pase de ser eso: una lista de deseos, sin margen para negociar un acuerdo comercial eficaz y sostenible. Gran Bretaña no podría decidir en sus propios acuerdos aduaneros ni en las regulaciones clave del mercado. Se permitiría retroceder en los derechos de los trabajadores, pero no podrían tocarse las restricciones que limitan las ayudas estatales a la industria.

Según May, solo se trata de una póliza de seguro, pero ya está más que claro que la disposición de la “salvaguarda” es una parte central de su acuerdo. Deja sin voz ni voto a Gran Bretaña en un humillante lugar de paso del que no podrá salirse sin el permiso de la UE. No conozco ningún precedente de un Gobierno británico que firmase un tratado internacional del que fuera imposible retirarse sin el acuerdo de otros países. Es absolutamente inaceptable.

El único motivo por el que el Gobierno ha llegado a un acuerdo tan retorcido es el enfrentamiento entre las diferentes facciones del Partido Conservador. Pero ha fracasado. Al final, lo que ha conseguido es unir a los conservadores que querían irse de la UE con los que querían quedarse, a los miembros del Partido Unionista Democrático (DUP) de Escocia con todos los que le hacen la oposición.

Este espantoso acuerdo debe ser derrotado en la votación de la Cámara de los Comunes. En el Partido Laborista estamos trabajando con diputados y partidos de toda la cámara para garantizar su rechazo tanto como para evitar cualquier posibilidad de un Brexit sin acuerdo.

La primera ministra anda diciendo que no hay alterntiva viable y que una derrota de su acuerdo significará que no hay Brexit o que no hay Brexit con acuerdo. Es mentira. El Partido Laborista tiene un plan alternativo que desbloquea las negociaciones para nuestra futura relación con la UE y nos distancia de la dañina “salvaguarda”.

Una nueva y amplia unión aduanera con la UE donde el Reino Unido tenga voz y voto en los nuevos acuerdos comerciales reforzaría nuestro sector manufacturero y nos daría una base sólida para un renacer industrial bajo el próximo Gobierno laborista, especialmente en las comunidades más rezagadas. Eliminaría la amenaza de tener varias legislaciones para diferentes partes del Reino Unido. Y solucionaría la mayor parte de los problemas para los que se pensó el mecanismo de la “salvaguarda”.

En segundo lugar, en vez del pésimo acuerdo de la primera ministra, tendría mucho más sentido firmar una nueva y firme relación con el mercado único europeo que genere una relación comercial sin conflictos y nos otorgue la libertad de reconstruir nuestra economía ampliando los servicios públicos y estableciendo políticas de migración que satisfagan las necesidades de mano de obra, en vez de alimentar la xenofobia con objetivos o umbrales de la inmigración mentirosos.

Por último, queremos garantías de que los actuales derechos laborales la UE, sus normas medioambientales y su protección para los consumidores serán un punto de referencia desde el que solo se podrá avanzar, y no dar marcha atrás para hacer competencia desleal a otros países a costa de nuestros ciudadanos. Lo que la gente quiere de verdad son estos derechos y salvaguardas, ya sean las que los protegen de los pollos lavados con lejía o las que fijan el número de festivos remunerados. Pero el Gobierno está decidido a negociar esas protecciones y mecanismos de defensa en una carrera a la baja.

Las prioridades del Partido Laborista son muy diferentes. Nuestro plan alternativo garantiza que la frontera siga abierta en Irlanda; otorga seguridad a los inversores y da al sector industrial un empujón para que se renueve; refuerza los poderes para reconstruir la economía y los servicios públicos; asegura que los trabajadores, los consumidores y el medio ambiente tengan una defensa del mejor nivel. Estamos absolutamente comprometidos con la cooperación internacional y con la solidaridad contra el racismo en toda Europa, también en los países que no forman parte de la UE; y decididos a asegurar que los estudiantes sigan teniendo la oportunidad de estudiar en otros países.

A diferencia de la opción “Noruega Plus” que ahora se sondea entre los parlamentarios, nuestro plan no deja a Reino Unido como un acatador de normas global que implementa, sin voz ni voto, los reglamentos europeos. El nuestro es un plan susceptible de negociación con la Unión Europea, incluso en esta fase avanzada, en la que ya han sido colocados la mayoría de los ladrillos. La UE ha demostrado su disposición a renegociar acuerdos aún más complejos, como el Tratado de Lisboa. El nuestro es un plan que, en mi opinión, puede sumar una mayoría parlamentaria y unir al país.

Lo que está en juego no podría ser más importante. Si los parlamentarios no aprueban el acuerdo de la primera ministra, el Gobierno habrá perdido la mayoría en el tema más importante para el país y su capacidad para gobernar. En esas circunstancias, lo mejor que se podría hacer es permitir que el país decida el camino a seguir y el equipo para hacerlo. Es decir, elecciones generales.

En otras épocas, una derrota de tal magnitud como la que ahora enfrenta May habría significado elecciones automáticamente. Pero si bajo las condiciones actuales unas elecciones no son posibles, hay que poner todas las opciones sobre la mesa. Entre ellas, la alternativa de acuerdo del Partido Laborista y la opción de hacer campaña por una votación pública que nos haga salir del punto muerto, tal y como decidió el Congreso del Partido Laborista el pasado septiembre.

Hace 2 años, la gente que votó por quedarse en la UE quería una sociedad multicultural y una relación internacional, abierta con Europa. Muchos de los que votaron por salir lo hicieron por la rabia que les provocaba sentir que la clase política no los tenía en cuenta, con trabajos inestables y mal pagados en una infraestructura en decadencia. Nuestra misión es implementar un plan que sirva a todo el país y una a la gente.

Viendo lo que el Parlamento decidió la semana pasada, el apoyo para un plan alternativo que logre unir al país parece ahora más fácil de conseguir. El acuerdo del Brexit propuesto por el Gobierno no debe continuar. El Parlamento ha demostrado que está listo para tomar el control y el Partido Laborista tiene la capacidad de liderazgo que necesita el país.

Por Jeremy Corbyn

NOTA: Este artículo de opinión ha sido redactado por el líder del Partido Laborista antes de conocerse la suspensión de la votación del acuerdo del Brexit, programada en un principio para este martes 11 de diciembre.

UCE: los “comunistas” que aparecen y desaparecen

Artículo publicado el 31 de mayo de 2017, originalmente en “Llibertat.cat

Han vuelto a aparecer. Y Xavier Tejedor Rius, de “e-noticies” les da proyección, pese a que sean cuatro y el gato sosteniendo un muro de cartón con el lema “No queremos muros” frente al Palau de la Generalitat, y con la pancarta “Por la unidad del pueblo trabajador. NO a la independencia”.

Habría que observar cuántas noticias más aparecieron en el diario subvencionado de las “bruticias”. Tantas como actos hagan, o tantas como participantes en estas protestas de foto y titular distorsionado. Eso sí, poco observamos a las personas que se manifiestan.

Por la Feria de Abril, el 6 de mayo, convocaron otra concentración-desfilillo o lo que fuera, con los mismos lemas. Y se hizo bajo el paraguas de la “Alternativa Ciudadana Progresista”, una “Asamblea Social”, “Recortes Cero”, y… la UCE.

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Carteles con la portada de “De Verdad”, órgano de propaganda de la UCE, en los que se pide el voto para Rosa Díez en las elecciones generales españolas de 2008.

Este grupúsculo, la “Unificación Comunista de España” (UCE), es muy conocido, y entre la militancia política de izquierdas ha sido considerado como una secta, en el mejor de los casos, o como una herramienta de los servicios secretos del Estado y con una estructura sectaria destructiva; algunas fuentes han desgranado su trayectoria con datos y testimonios del traumático paso por este grupo. Por otro lado, ciertas informaciones periodísticas informaron de que el grupo de Atención e Investigación de Socioadicciones (AIS), una entidad patrocinada por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Barcelona, clasificó a este “partido” como secta.

Lo más preocupante, sin embargo, es el hecho de que este grupo al servicio de no sabemos quién se ha dotado de marcas blancas a nivel estatal para camuflarse o bien crear una sensación de “movimiento diverso”. Ya he citado algunos de los nombres de estos chiringuitos, a los cuales podríamos añadir alguno más como el “Club de los Poetas Vivos”, con logo y todo. Con esta maniobra, y no hace mucho tiempo, consiguieron hacer acopio de firmantes fraudulentos como el cantante Luis Eduardo Aute, o el ex-secretario general del PCE, Francisco Frutos, y muchos otros, para la candidatura “Recortes Cero-Los Verdes” en 2015. Poco antes, en 2014, el “Manifiesto de la Agrupación Electoral Recortes Cero” que se presentaba a las elecciones europeas, recogía una importante suma de firmantes de todo tipo de filiación sindical y política o profesiones (CCOO, UGT, CGT, asociaciones de vecinos…) de todo el Estado Español.

La UCE es un partido autodenominado “maoísta” y legalizado en 1978, proveniente de un opaco grupo denominado “Tribuna Obrera” durante los últimos años del franquismo. En las elecciones de 1977 participaron en la coalición “Frente Democrático de Izquierdas” (FDI), que en Catalunya consistía en la coalición entre el PTE y ERC, y durante aquellos años también festejó con el Movimiento Comunista y Bandera Roja.

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Una bandera franquista y otra con simbología comunista comparten espacio en una manifestación españolista, espacio frecuentado por la UCE y sus organizciones paraguas.

Durante la década de 1980 despegaron las siglas UCE en una confusa campaña anti-OTAN al margen del movimiento antimilitarista y de las plataformas de izquierdas. Era la campaña “Ni yankis, ni rusos”, con la recogida de miles de firmas (UCE style), después de la cual desaparecieron del mapa una vez realizado el referéndum sobre la OTAN en 1986. Ya habían hecho su trabajo. Años después apareció puntualmente en momentos de tensión social, como la huelga general de 1988. Posteriormente participaron en las diferentes elecciones generales y autonómicas, bien en solitario o bien infiltrados al costado de IU.

En la década de 1990 la UCE se quita la careta y despliega campañas agitativas de intoxicación contra el movimiento independentista vasco, y especialmente contra la alianza PNV-izquierda abertzale que se produjo en el marco de la tregua de ETA en 1998. Era la cantinela de todo aquello del “nacionalismo étnico” y “Arzalluz nazi-fascista” y “kosovizar Euskadi para balcanizar España”.

En los últimos años han dedicado sus campañas al proceso independentista catalán. Ojo. Ya sabemos cómo las gastan. Solamente hay que recordar el apoyo incondicional de la UCE al partido de Albert Rivera en 2007 y el texto “Seis razones para votar a Ciudadanos”.

No obstante, puede ser, convendría que alguien investigara quién teje la trama del partido-secta-cloaca del Estado. Y cómo se alimentan los enlaces con la prensa que les sobredimensiona, les proyecta y les convierte en arma de demagogia.

Adjunto algunos enlaces sobre estas cuestiones, por si alguien quiere enhebrar el hilo en la aguja de una investigación más minuciosa sobre la UCE. Seguro que en los próximos meses los escucharemos hablar:

Por Joana Gorina

Raçonê pa fomentâh l’andalûh eccrito

NOTA: Queremos inaugurar una sección, que posiblemente en un futuro se extienda a todo el proyecto de “La Atalaya Roja”, en la que diariamente publicaremos un artículo traducido al andaluz, concretamente a su variante EPA, cuyos detalles y estructura podéis consultar pinchando en este enlace.

Açe unâ çemanâ ablé de la poçibiliá d’eccribîh n’andalûh. Alueo d’açêh un brebe repaço ittórico d’argunâ obrâ eccritâ por er Ramón de la Cruz or Juan Ramón Jiménez, argumenté qe la poçibiliá no era nueba, ni tampoco obedeçía a argún ideario político attuâh. Ençima, mençioné que la farta d’un çittema ortográfico y gramático unificao, entre otrô fattorê, dificurtó la creaçión d’una literatura henuinamente andaluça.

P’arguna hente, l’artículo çuççitó un debate intereçante çobre lô poçiblê poblemâ d’ettandariçâh la forma d’ablâh de nohotrô. Me pareçió una pexá d’intereçante que la mayoría de lô argumentô encontra d’ette tipo d’iniçiatibâ çon mu pareçíô. Por eço, deçidií de contattâh con lô creaorê d’una nueba propuetta ortográfica unificá del andalûh – “Er Prinçipito Andalûh” – pa preguntâh pol-lâ criticâ mâh comunê q’an reçibío por er trabaho d’eyô. A continuaçión, ablaré çobre 4 d’eyâ y aluego eppondré lô motibô pol-lô que no me pareçen guenâ.

La crítica mâh recurrente diçe que l’andalûh no êh mâh que uno, çino q’êh un conhunto d’una hartá d’ablâ diferentê. Como prueba d’etto, çe çuele indicâh que la forma d’eppreçarçe baría enormemente, digamô, en dôh pueblô d’ar lao. Continuando con ette ehemplo, creo q’êh mâh façi ttâh d’acuerdo con el exo de qu’ambâ formâ d’ablâh comparten pexá de çimilituê y que çon reconoçiblê como claramente andaluçâ. Imahíneçe que ba andando por arguna caye de Madrîh y derrepente, cuxa ablâh a bariâ perçonâ que biben çerca der pueblo o la comarca d’uttêh. Çin duda, reconoçerá a lâ perçonâ y çu forma d’ablâh como andaluçâ. Aro que, etto no niega l’eççittençia de diferentê modalidadê aentro la comunidá de nohotrô, mâh bien me refiero a que lâ bariantê eçâ puén englobarçe ampliamente aentro l’andalûh. Ademâh, aqueya hente q’eggrime l’argumento ette, tamién debieran d’açel-lo encontra l’eppañôh. ¿Por qué ba a çêh un problema l’eççittençia de formâ d’ablâh diferentê n’Andaluçía y, çinembargo, no lo fue pa creâh una norma ettandariçá ner territorio peninçulâh y parte Latinoamérica?

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La çegunda crítica tié que bêh con el eçettiçimmo con er q’argunô abitantê d’Andaluçía miran curquiêh poçibilidá d’ettandariçaçión, ya que etta çe pué açoçiâh con argunâ bariantê como la de Çebiya, la de Málaga, la de Graná, etc. En la propuetta EPA, pué berçe como recohen una gran cantidá de bocabulario de toâ partê d’Andaluçía, de toâ. Ademâh, utté mimmo pué aportâh ar diççionario d’eyô poniéndoçe en contatto con eyô, çi cre que la rehión d’utté no ç’a tenío en cuenta toabía. Mientrâ la Real Academia Española no ba a recohêh la forma d’ablâh eça, etta iniçiatiba çe preocupa por repreçentâh por eccrito cómo ç’an eppreçao lâ hentê d’Andaluçía durante to la bía. Açín, etta propuetta a çoluçionao lâ diferentê formâ de pronunçiâh la “s” que eççitten en Andaluçía – “seseo”, “ceceo”, “heheo-jejeo” – uçando la “ç”, pa que ca uno lo lea como abla en çu comarca.

La terçera crítica, quiçá una de lâ que menô me cocco, açegura que repreçentâh l’andalûh de forma eccrita lo açe mâh cómico, en bêh de dinnifical-lo. Primeramente, eccribîh n’una modalidá linguíttica no l’açe mâh cómica, çino que le da carattê y prettihio pa uçal-la en un biahe contettô, mâh ayá der cómico o informâh. Çegundamente, y muxo mâh importante, çi argien conçidera cómico eccribîh n’andalûh, êh porque piença que ablâl-lo tamién lo êh. Deggraçiámente etto obedeçe a prehuiçiô ittóricô y a la farta de reppeto entre perçonâ que no ablan de la mimma forma, no al exo d’eccribîh como nô eppreçamô.

L’úrtima crítica, con la que poemô ettâh d’acuerdo, êh que cuetta trabahito coccarçe del andalûh eccrito. Manque etto êh una orbiedá ya que, çi no cottara una mihiya trabaho leel-lo la primera bêh, çería porque c’ettaría ante argo que ya ç’a aprendío y que no êh nuebo o dittinto der catteyano. Iguâh que la forma d’ablâh de nohotrô difiere de la d’Eppaña, la forma d’eccribil-lo tié que çêh a la fuerça dittinta. Pa podêh uçâh con çortura ette nuebo çittema ortográfico unificao êh mettêh ettudial-lo, iguâh que nô fue mettêh açel-lo con er catteyano.

Reçumiendo, creo que êh normâh q’aya çierta retiçençia a iniçiâh un proyetto tan ambiçioço como er d’ettandariçâh la forma d’ablâh de nohotrô, y êh gueno que çe diccuta de una forma raçonable. Çinembargo, creo que lô prinçipalê argumentô de lô detrattorê d’etta iniçiatiba no çon combincentê, y que çería mettêh d’enfocarçe tamién en lô benefiçiô que l’implementaçión d’ette çittema conyebaría: mâh d’oxo miyonêh (8.000.000) de perçonâ, çin contâh deççendientê, que deharían d’infrabalorâh la forma d’eppreçarçe y de bibîh d’eyô.

Por Daniêh Gayardo (10-6-2018)

El Frente de Liberación de Quebec (FLQ): introducción histórica

Ayer, 24 de Junio, se celebraba en Quebec su fiesta nacional, conocida como “Fête Nationale du Québec”. Aprovechando esta fecha, hemos decidido traducir un documento histórico hablando del Frente de Liberación de Quebec (FLQ), principal organización independentista de este territorio administrado por Canadá. Su modelo de inspiración fueron organizaciones como ETA, el IRA Provisional o las Brigadas Rojas de Italia. El documento está firmado por Mitch Abidor.

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Anagrama y bandera del Frente de Liberación de Quebec (FLQ)

El momento del nacimiento del FLQ no fue accidental: llegó en un momento de despertar político tanto en Quebec como en el mundo colonizado en general. A principios de la década de 1960, Quebec estaba saliendo de la gran oscuridad que supuso el prolongado mandato del primer ministro Maurice Duplessis. El mandato de Duplessis fue ferozmente anticomunista, antiobrero, ultracatólico y promovió una forma de nacionalismo que encerró a Quebec en sí mismo. Con la salida del partido de Duplessis del poder, comenzaron a desarrollarse fuerzas progresistas por todo el país. El nacionalismo quebequés, que bajo la influencia del abad e historiador Lionel Groulx, tuvo un fuerte componente clerical, con ocasionales características xenófobas (particularmente antisemitas), ahora tenía un rostro renovado en forma de grupos como “Rassemblement pour l’Indépendance Nationale” (Encuentro por la Independencia Nacional, RIN), “Action Socialiste pour l’Indépendance du Quebec” (Acción Socialista por la Independencia de Quebec) y “Réseau de Résistance” (Red de Resistencia). Esta liberación interna de décadas de constricción, combinada con la influencia de las luchas de liberación en el Tercer Mundo, establecieron una atmósfera en la que un grupo como el FLQ pudo existir.

Formado en 1963, sus líderes históricos incluyen a Georges Schoeters, un inmigrante belga que luchó en la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial en Bélgica. Las acciones más tempranas del grupo consistían en ataques con dinamita o cócteles Molotov contra los símbolos del poder canadiense, incluyendo buzones de correo en la sección de Anglo Westmount en Montréal. En abril de 1963 una bomba colocada en un puesto de reclutamiento del Ejército canadiense en Sherbrooke (al este de Quebec). Otras acciones destinadas a proveerse de armas y fondos resultaron en las muertes de un transeúnte y el propietario de una armería. El resultado neto de todo esto fue la detención de la mayor parte de la militancia del FLQ para finales de 1963.

Hacia 1966 un nuevo grupo, liderado por Pierre Vallières y Charles Gagnon, tomo el testigo y continuó el trabajo del FLQ. Este grupo, formado por una veintena de miembros permanentes, actuó en solidaridad con los huelguistas colocando una bomba en la fábrica de zapatos “Lagrenade”, matando a una secretaria; otra bomba fue colocada en “Dominion Textile” y explotó prematuramente, matando a un militante felequista; también colocaron una bomba en una manifestación del Partido Liberal de Canadá en junio de 1966. Como el primer grupo de felequistas, este segundo grupo se encontró al completo bajo arresto o a la fuga. Gagnon y Vallières huyeron a EEUU, donde se manifestaron frente a la sede de la ONU en apoyo a los presos políticos quebequeses. Finalmente fueron arrestados, primero detenidos en Nueva York y más tarde deportados a Canadá, donde pasaron un tiempo en cárceles quebequesas. El fruto más tardío de este período en la Historia del FLQ es una de las obras maestras de la literatura política quebequesa, la autobiografía de Vallières, titulada “Nègres Blancs d’Amérique” (Negratas [NDT: Utilizo esta gruesa palabra puesto que en el texto original se utilizaba el término “niggers”] Blancos de América), que escribió durante su encarcelamiento en la cárcel Tombs de Nueva York.

Una segunda y menos conocida red del FLQ, liderada por Pierre-Paul Geoffroy, llevó a cabo ataques intensos y extensivos. Geoffroy acabaría siendo condenado a 124 cadenas perpetuas.

El año de 1970 fue el último en el que el FLQ ejerció alguna influencia, y fue el año de sus más notorias acciones. El 5 de octubre de 1970 la célula “Libération”, liderada por Jacques Lanctôt y compuesta también por su hija Louise además de Marc Carbonneau, Jacques Cossette-Trudel, Yves Langlois (alias Pierre Seguin) y Nigel Hamer, secuestró al diplomático británico James Richard Cross, exigiendo para su liberación la inmediata puesta en libertad de 23 felequistas detenidos, más 500.000 dólares de rescate, la readmisión de los camioneros despedidos de la compañía “Lapalme”, y un avión para llevar a los secestradores a Cuba o Argelia.

Cinco días más tarde la célula “Chénier”, compuesta por los hermanos Jacques y Paul Rose, Francis Simard y Bernard Lortie, secuestró a Pierre Laporte, el Ministro de Trabajo e Inmigración del gobierno regional quebequés, enfrente de su casa mientras éste jugaba al fútbol.

El FLQ no echó en falta apoyo popular. Poco después del segundo secuestro unas 3.000 personas se concentraron en el “Paul Sauvé Arena” de Montréal para aplaudir al abogado felequista Robert Lemieux, Vallières y Gagnon y cantar “¡FLQ! ¡FLQ!”

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Militante armado del FLQ durante la llamada “Crisis de Octubre” (1970)

Tres días después el entonces primer ministro canadiense Pierre Trudeau (padre de Justin Trudeau) impuso el Acta de Medidas de Guerra (“War Measures Act”), y los militares fueron desplegados en Montréal, arrestando sin cargos a 500 activistas, sindicalistas, escritores, actores y cantantes conocidos por su apoyo a la causa independentista de Quebec.

Con todo, el 17 de octubre de 1970 fue asesinado Pierre Laporte. Las circunstancias reales de su asesinato continúan en el misterio, pese a que Paul Rose nunca ha negado su papel en ello, y la controversia ha continuado retroalimentándose alrededor de la pregunta de quién mató realmente a Laporte. Sin embargo, su muerte y su funeral revertieron toda la simpatía hacia el FLQ. Cross continuó secuestrado, pero su escondite fue descubierto en diciembre de 1970. Sus captores pudieron negociar el marcharse a Cuba y liberar a Cross. Los captores de Laporte fueron capturados a finales de diciembre de 1970, y el juicio comenzó en enero de 1971. Todos fueron encontrados culpables pero se les concedió la libertad condicional en pocos años.

Este fue el final virtual del FLQ pese a que continuó una versión pequeña y coja continuó durante un par de años más. Sus miembros continuaron, y algunos continúan haciéndolo, jugando un papel en la izquierda quebequesa: Paul Rose en varias organizaciones y actualmente en el grupo alrededor del periódico “l’Aut’journal”; Francis Simard hacía sus memorias de este período: “Pour en finir avec Octobre”; Vallères – hasta su muerte en 1998 – también militó en varios grupos; Gagnon – que rompió completamente con su antiguo camarada Vallières – dirigió durante un período de tiempo el grupo marxista-leninista “En Lutte”; mientras Jacques Lantot, tras su regreso de Cuba y pasar un tiempo en la cárcel por su papel en el secuestro de Cross, abrió una editorial.

FUENTE: Marxists.org

¿Por qué la gente dice que China es capitalista y no socialista?

2401205303Básicamente, porque no piensan en la manera en la que la transformación social toma lugar. Probemos lo siguiente. Abramos el bloc de notas y hagamos dos listas, una para todo lo que conocemos para definir el capitalismo (propiedad privada de los medios de producción, trabajo alienado y explotado, producción de comodidades, economía de mercado, dictadura de la burguesía, etc.), y otra para todo lo que conocemos para definir el socialismo/comunismo (propiedad social de los medios de producción, abolición de las clases y la explotación, humanización del trabajo, economía planificada, dictadura del proletariado, etc.).

Una vez hecho esto, ¿qué tenemos? Tenemos dos modelos de sociedad. Cada uno de ellos es rígido, inamovible; son formas “estáticas” de sociedad. Pero la vida y la vida social nunca se mantienen quietas, nunca existen de forma estática. Están en cambio constante, transformándose constantemente, constantemente “en movimiento”. Así que, debido a que está constantemente en movimiento, debe ser analizada en movimiento.

Nunca en la Historia ha existido ninguna sociedad de una estructura estática a otra estructura estática. En cualquier fase de la transformación las sociedades tienen elementos de lo nuevo y lo viejo. Cuando el capitalismo emergió del feudalismo en Europa, permanecieron elementos del feudalismo (vieja sociedad) con el capitalismo (nueva sociedad). Incluso hoy en día se pueden ver remanentes de las antiguas formaciones sociales en combinación con el capitalismo por todo el mundo. Cierto número de países europeos todavía tienen monarcas y nobles. India todavía tiene un sistema de castas.

Observar a una sociedad como realmente existe significa examinarla en movimiento, en el acto de su transformación. Ambas formas existen simultáneamente, pero una de ellas se sobrepondrá a la otra; una está en desarrollo, la otra en decadencia; una está siendo creada, la otra destruida. Así que si queremos preguntarnos si China es socialista en el carácter, lo más importante que tenemos que preguntar no es si China ha transitado de un sistema estático a otro, sino cuál está siendo creado y cuál está siendo destruido.

Por Dallas Mitchell

Duma, terreno de juego del imperialismo y la manipulación mediática

“Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Este principio fundamental del ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels fue el argumento más utilizado para crear un clima favorable frente a las atrocidades que éstos cometían contra sus enemigos.

La vigencia de esa manera de entender la propaganda en el polo imperialista es innegable. En los últimos días, los medios de comunicación masivos, así como los EEUU y los países de la Unión Europea, vienen trasladando la perpetración de un supuesto ataque químico en la ciudad siria de Duma, responsabilizando al Gobierno sirio y concretamente al presidente Bashar al-Assad, junto a sus aliados rusos e iraníes. Este acontecimiento tiene lugar cuando la región de Guta Oriental acaba de ser liberada de la ocupación terrorista de los que utilizaban esta ubicación como plataforma para bombardear la ciudad de Damasco desde el inicio de la guerra.

Ya el 4 de Abril de 2017 la prensa del sistema anunciaba un supuesto ataque químico en la localidad de Khan Sheikhun, en la provincia de Idlib, en un contexto de avance en el que las tropas sirias liberaron más de 300 localidades y casi toda la región de la amenaza terrorista. Las únicas pruebas existentes eran vídeos facilitados por los llamados “White Helmets” o Cascos Blancos, una ONG financiada por empresas y gobiernos como los de Arabia Saudí, Reino Unido, Turquía o Qatar que opera en los territorios controlados por el ISIS y Al-Qaeda en Siria y que ha manifestado en numerosas ocasiones su apoyo a los extremistas. La manipulación de la información quedó demostrada cuando la ONG sueca “Médicos Suecos para los Derechos Humanos” denunció públicamente a los Cascos Blancos por falsificación de vídeos y uso de niños muertos para la producción de los mismos. Además, el Gobierno sirio ya se deshizo de todo el armamento químico en 2014 con la supervisión de EEUU, entre otros. La reacción internacional a este supuesto ataque químico fue la intervención militar por parte de los EEUU en un ataque compuesto por 59 misiles “Tomahawk” desde los destructores USS Ross y USS Porter contra una base aérea siria. Pero esta no fue la única vez que se alertó de un ataque químico, pues todas las denuncias siguieron un mismo patrón, buscando la intervención imperialista en un contexto de retroceso militar de las bandas terroristas.

En la actualidad se vuelven a juntar los mismos elementos en el supuesto ataque químico de Duma: falta de pruebas, Cascos Blancos, retroceso del terrorismo y todas las potencias imperialistas apuntando directamente al Gobierno sirio sin esperar a una investigación sobre el terreno. Como reacción inmediata, Israel acaba de bombardear una base aérea siria desde Líbano y Donald Trump ha anunciado que no asistirá a la Cumbre de las Américas para estudiar una respuesta.

Numerosos analistas internacionales contextualizan esta respuesta en el marco del fracaso de los objetivos imperialistas en Siria, que apostaron por el armamento y financiamiento de bandas de ideología salafista con el fin de desmembrar el país. Estas mismas bandas atentaron en Europa en los últimos años con medios proporcionados por el Imperio. Una vez más, tenemos que preguntarnos: ¿a quién beneficia el supuesto ataque químico? ¿Qué objetivos se persiguen y quién necesita una excusa para entrar directamente en territorio sirio?

Los EEUU e Israel tienen una agenda en la región que responde a la injerencia que inició la guerra en Siria. Este país no vive una guerra civil sino las consecuencias de la ejecución de las políticas militares y geopolíticas de Occidente, que buscan la fragmentación del llamado Oriente Medio mediante las guerras y la balcanización de los Estados que lo conforman.

Está claro que el fracaso del terrorismo en Siria es el fracaso de las políticas geoestratégicas y geoeconómicas en Oriente Medio por parte del imperialismo, u por supuesto una nueva derrota frente al polo conformado por Irán, Rusia y China, potencias que les impiden dominar esta región. El fracaso de las políticas patrocinadoras del extremismo abre las puertas, hoy más que nunca, a una intervención militar directa que contribuya a prolongar el sufrimiento de un pueblo cansado de años de guerra.

Por Xandra Martínez