Turquía se vuelve hacia la Unión Económica Euroasiática

descargaLa decisión de Ankara de suspender el proyecto de adhesión de Turquía a la Unión Europea, proceso que desde 1987 se había desarrollado con el respaldo de EEUU, está vinculada a una posible apertura de negociaciones de adhesión turca a la Unión Económica Euroasiática.

Desde la creación de la Turquía moderna en 1920, ese país ha venido planteándose la posibilidad de unirse a Europa, a Asia o al mundo musulmán.

La Unión Económica Euroasiática, surgida en 2015, después de la Unión Aduanera y como sucesora de la Comunidad Económica Euroasiática, se compone actualmente de Armenia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguistán y Rusia, mientras que Tayikistán y Siria han comenzado oficialmente el proceso de admisión. Moscú plantea además la posible incorporación de Moldavia, de la región del Donbass – que aspira a separarse de Ucrania – y de los Estados del Cáucaso.

Si Turquía presentara oficialmente su solicitud de admisión, ésta iría acompañada de una petición similar por parte de Azerbaiyán. Ambas solicitudes de admisión plantearían sin embargo graves problemas a Armenia, que exigiría entonces una serie de garantías, como el arreglo del diferendo sobre el Alto Karabaj o Nagorno Karabaj.

La posible adhesión de Turquía a la Unión Económica Euroasiática pondría fin “de facto” a su condición de miembro de la OTAN, cuyos servicios secretos ya han tratado varias veces de asesinar al presidente Recep Tayyip Erdogan. Todo ello explica los pasos que las Fuerzas Armadas de Turquía han dado últimamente para tratar de adquirir los sistemas rusos de defensa antiaérea S-400.

El presidente Erdogan ya confirmó la próxima celebración en Turquía de un referéndum sobre este posible cambio de rumbo.

FUENTE: Red “Voltaire”

Las lecciones del asesinato del embajador ruso en Turquía

161219-andrei-karlov-jpo-1203p_901d000ed2c474d94bec5f2209ccf36b-nbcnews-fp-360-360
El embajador ruso en Turquía momentos antes de ser asesinado por un terrorista salafista-yihadista.

Si descartamos que el asesinato del embajador ruso en Turquía haya sido una casualidad o la obra de un “lobo solitario” es mucho más fácil entender algo de los graves sucesos que están ocurriendo en el mundo, sobre todo si concluimos calificando al imperialismo de “asesino”, porque debería servir para deslindar bastante bien los campos: donde hay un asesino hay alguien asesinado, y en este caso, el asesinado es un alto diplomático ruso.

Sin embargo, resulta que no es así porque hay quien – de manera sistemática – desempeña el mismo papel que Serrano Súñer en 1941, cuando el III Reich atacó a la URSS, y grita “¡Rusia es culpable!”. Así es como la burguesía explica aquella historia: la URSS no fue agredida y atacada sino que se produjo un “choque” con Alemania. Ponen al mismo nivel a los asesinados con los asesinos. Los asesinados también son unos asesinos, es decir, que tienen – al menos – una parte de la culpa de su propia muerte y, por extensión, de todos los demás crímenes que están ocurriendo.

Este tipo de concepciones son intolerables, cualquiera que sea el crimen al que nos estemos refiriendo. Por ejemplo, podemos hablar de los 6 años de crímenes en Libia, una catástrofe en la que nos gustaría que nos explicaran qué tipo de responsabilidad tiene el manido “bloque imperialista emergente” que – según esa corriente – componen Rusia y China.

El asesinato del embajador Karlov es una metáfora dramática de lo que está ocurriendo. Por nuestra parte estamos tratando de hacer memoria para recordar si ese “bloque imperialista emergente” ha cometido alguna fechoría parecida con el bloque contrario. ¿Ha muerto últimamente algún embajador de EEUU, de Francia o de otra potencia imperialista “clásica”?

Lo mismo que en Libia o en Ucrania, en Siria no se ha producido ningún “choque” entre dos bloques imperialistas rivales, una afirmación que, además de servir para lavarse las manos, es una manera como cualquier otra de enmascarar los graves sucesos que están ocurriendo en el mundo.

El asesinato de Ankara lo ha reivindicado Jaish Al-Fatah, antes conocido como Frente Al-Nusra y antes como Al-Qaeda, un empeño de camuflaje tras el que no hay otro protagonista que el imperialismo estadounidense. Los mismos actores que desatan una guerra de agresión (no un “choque”) contra un país, como Siria, asesinan al embajador de otro país (Rusia) que acude en ayuda de los agredidos.

El momento del crimen tampoco se elige al azar, sino justamente cuando en Moscú tres países (Turquía, Irán y Rusia) que están ayudando a Siria, a los agredidos, tratan de ponerse de acuerdo para lograr la paz, una maniobra evidente para sabotearla y que el crimen no acabe nunca.

Luego a un lado tenemos a los agredidos y los asesinados, y al otro tenemos a los agresores y a los asesinos. No se puede llamar “choque” a un enfrentamiento entre ambas partes. Una de esas partes desata la guerra y quiere que no se acabe nunca. La otra parte se defiende, busca la paz y todos sus esfuerzos son saboteados a cada paso por la anterior parte.

El que te llama asesino justo en el momento en que entierras a la víctima de un asesinato es que no se ha enterado de nada de lo que ha pasado. Debería hacérselo mirar.

FUENTE: “Movimiento Político de Resistencia”

Todos a bordo del mundo post-TTP

Por Pepe Escobar

Un apretón de manos no muy efusivo entre Barack Obama y Vladimir Putin antes y después de que conversaran “durante unos cuatro minutos”, de pie, en el marco de la cumbre de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Lima, la capital de Perú, captó a la perfección el melancólico declive de la era de Obama.

rusia-china

En una breve retrospectiva, la díscola relación entre Obama y las “amenazas existenciales” de Rusia y China lo incluye todo, desde el Maidan en Kiev patrocinado por Washington hasta el “Assad se tiene que ir” en Siria, con una mención especial para la guerra de precios del petróleo, las sanciones económicas, las agresiones contra el rublo, la demonización de Putin y de todo lo que sea ruso, las provocaciones en el Mar de China Meridional – todo eso hasta el floreado final con la muerte del muy alardeado Tratado de Asociación Transpacífico (TPP), lo que fue reconfirmado en la APEC inmediatamente después de la elección de Donald Trump como presidente de EEUU.

Fue casi demasiado doloroso ver a Obama defender su no precisamente espectacular legado en su última conferencia internacional de prensa, irónicamente con el telón de fondo de la costa sudamericana del Pacífico, justo cuando el presidente chino Xi Jinping disfrutaba muy a gusto de su aura geopolítica, algo que ya comparte con Putin. En cuanto a Trump, aunque invisible en Lima, estaba en todas partes.

El entierro ritual en aguas del Pacífico peruano del “brazo mercantil de la OTAN” y del pivote hacia Asia (anunciado por primera vez en el mes de octubre de 2011 por Hillary Clinton) le proporcionó a Xi la plataforma perfecta para agitar los méritos de la Asociación General Económica Regional (AGER) ampliamente apoyada por China.

La AGER es una ambiciosa idea que apunta a convertirse en el más grande acuerdo de libre comercio del mundo: englobando al 46% de la población mundial, con un PIB combinado de 17 billones (con B) de dólares y el 40% del comercio mundial. La AGER incluye a 10 naciones de la ASEAN más China, Japón, Corea del Sur, India, Australia y Nueva Zelanda.

La idea de la AGER nació hace 4 años durante una cumbre de la ASEAN celebrada en Camboya, y ha sostenido hasta el momento 9 rondas de negociaciones. Curiosamente, la idea inicial vino de Japón como un mecanismo para modificar una plétora de acuerdos bilaterales que la ASEAN había logrado con sus socios. Pero ahora China está a la cabeza.

La AGER es también la piedra angular del Área de Libre Comercio de Asia-Pacífico (ALCAP), concepto que fue introducido durante una reunión de la APEC en Beijing, por, quién más, China con el objeto de convencer a países cuyo principal socio comercial es China y alejarlos de la idea del TTP.

La AGER – e incluso el ALCAP – no constituyen un nuevo conjunto de normas comerciales ultraextensivas (fraguadas por corporaciones multinacionales norteamericanas) sino la ampliación de acuerdos existentes entre la ASEAN e importantes naciones del noreste, el sur de Asia y Oceanía.

No son necesarios experimentados meteorólogos para darse cuenta de en qué sentido están soplando los vientos del Pacífico. Perú y Chile ya están a bordo para unirse a la AGER. Y Japón, que estuvo negociando el TTP hasta el último aliento, ahora se dirige también a la AGER.

El Sultán entra en acción

Mientras tanto, Putin y Xi Jinping se reunieron una vez más y el mandatario ruso reveló que visitará China la próxima primavera para profundizar la participación de Rusia en la Nueva Ruta de la Seda, también conocida como “Una Faja, Una Ruta” (UFUR). El objetivo final será la fusión de la UFUR encabezada por China con el desarrollo de la Unión Económica Euroasiática (UEE) encabezada por Rusia.

Ese es el espíritu de los 25 acuerdos intergubernamentales sobre inversiones económicas y en la industria nuclear firmados por el primer ministro ruso, Dimitri Medvedev, y el primer ministro chino, Li Keqiang, a comienzos de noviembre en la ciudad de San Petersburgo, así como también la organización conjunta de un Fondo de Inversiones Rusia-China.

En paralelo, casi caído del cielo y de un solo plumazo, el presidente turco Tayyip Erdogan, de regreso de su visita a Pakistán y Uzbekistán, confirmó lo que ya era evidente durante los últimos meses. “¿Por qué Turquía no debería estar entre los Cinco de Shanghai? Se lo comenté al señor Putin, a Nazarbayev – presidente de Kazajstán – y a aquellos que conforman actualmente los Cinco de Shanghai. Yo creo que si Turquía ingresa a los Cinco de Shanghai los capacitaría para actuar con mucha mayor facilidad”.

Esta bomba, por supuesto, se refiere a la Organización para la Cooperación de Shanghai (OCS), que se formó en 2001 como los Cinco de Shanghai – China, Rusia y 3 países de Asia Central: Kazajstán, Kirguistán y Tayikistán, ingresando posteriormente Uzbekistán – como un bloque de seguridad contra los salafistas-yihadistas y contra el narcotráfico proveniente de Afganistán.

Con los años, la OCS ha evolucionado aún más, convirtiéndose en un mecanismo de cooperación e integración de Asia. India, Pakistán, Irán, Afganistán y Mongiolia son miembros observadores. India y Pakistán podría decirse que serán aceptados como miembros de pleno derecho durante el próximo año 2017, seguidos también por Irán. Desde 2013 Turquía y Bielorrusia son “países interlocutores”.

blankmap-world-v2
En azul, países miembros de la OCS. En celeste, países observadores. En turquesa, socios de diálogo. Y en azul oscuro, los considerados “otros países interesados” que probablemente ingresen pronto como miembros observadores.

El astuto Erdogan hizo su apertura hacia la OCS haciendo hincapié en que Turquía no necesitaba ingresar a la Unión Europea “a toda costa”. Este aspecto ha sido más que evidente desde que Erdogan sobrevivió al golpe de Estado del pasado mes de julio y ha desatado una durísima represión, que ha horrorizado a Bruselas (donde las negociaciones sobre el ingreso de Turquía a la UE ya llevan 11 años y ahora se encuentran totalmente paralizadas). Francia, la potencia número 2 de la UE después de Alemania, inevitablemente les va a seguir bloqueando con independencia de quien alcance la presidencia el próximo año.

Si Turquía ingresase en la OCS, a largo plazo, junto con Irán, India y Pakistán, representaría un nuevo e importante enclave para la integración euroasiática, en tanto la OCS se está vinculando progresivamente tanto con la UFUR, la UEE, el Fondo de Inversiones de la Ruta de la Seda de China, el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII) e incluso con el nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS, el cual comenzará financiando proyectos de los miembros para luego expandirse hacia otras naciones del Hemisferio Sur. Moscú y Beijing recibirían a Ankara con los brazos abiertos.

Cualesquiera que sean los contornos de la política exterior de Trump hacia China y Asia en general, la integración euroasiática continuará inalterable. China está desarrollando su propio pivote tanto interno como externo, lo cual implica la modificación de sus políticas financieras, fiscales e impositivas para promover el consumo en el comercio minorista, la sanidad, los deportes y los viajes, en paralelo con el impulso de la UFUR a través de toda Eurasia, en todas sus formas, con el objeto de solidificarse como superpotencia económica.

El TTP – o brazo comercial de la OTAN en su versión asiática – es solo un rasguño en una larga y serpenteante ruta. El diálogo sobre el Mar de China Meridional avanza lentamente evitando la confrontación que ha sido fomentada durante todo el mandato de Obama.

Durante la APEC, Xi Jinping también se reunió con el presidente filipino Rodrigo Duterte, e hizo un llamado para que China y Filipinas desarrollen la cooperación marítima. Un resultado práctico de esto es que los pescadores filipinos continuarán teniendo acceso al Scarborough Shoal, un espacio de abundante pesca dentro de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Filipinas y que ha estado bajo control chino desde 2012. Beijing también se comprometió a ayudar a los pescadores filipinos en industrias alternativas como la acuacultura.

Lo llaman Asociación Transmarítima de China Meridional.

El fin del sueño occidental en Turquía

Por Hakan Karakurt

la-turciteDos meses y medio han pasado desde el fallido intento de golpe de Estado respaldado por EEUU en Turquía. El objetivo era derrocar al presidente turco Recep Tayyip Erdogan, debido a su tendencia a una política exterior independiente respecto de la OTAN y EEUU. Su visión de política exterior es la de integrar económicamente a Turquía con sus vecinos y formar alianzas políticas regionales que beneficien a todas las partes, mientras que por otra parte quiere una colaboración equitativa tanto con EEUU como con la Unión Europea. Erdogan rechaza la imposición de políticas de EEUU y la UE, y en su lugar quiere la multipolaridad para crear un mundo más justo y equilibrado. El rechazo de Turquía a unirse al embargo económico impuesto sobre Rusia e Irán ha molestado especialmente a los EEUU y la UE.

Los EEUU percibieron a Turquía como una comisaría después de que ésta se uniera a la OTAN en 1952. Las prioridades de seguridad de EEUU nunca tuvieron en consideración los intereses de Turquía. Para ellos, era preferible una Turquía débil que normalmente aceptaba sus demandas aunque fueran contrarias a sus propios intereses. Esto fue así hasta 2002, pero el deterioro de las relaciones entre EEUU y Turquía culminó cuando el Ejército turco lanzó una operación militar en el norte de Siria para expulsar al Califato Islámico de la frontera turca, con el consentimiento de Rusia.

Irónicamente, Turquía comenzó la operación el 24 de agosto de 2016, día en el que el vicepresidente estadounidense Joe Biden visitaba el país. No hay duda de que el acercamiento entre Rusia y Turquía sobre el conflicto sirio, en vistas a preservar la integridad territorial y a garantizar que el futuro de Siria se decida única y exclusivamente en Siria y por sirios, fue pactado en la visita que realizó el presidente turco a Rusia el 9 de agosto.

El objetivo esencial de EEUU para dividir Siria – estrategia clásica que han utilizado para alimentar la inestabilidad en Oriente Medio mediante el respaldo de grupos étnicos (YPG/YPJ) y sectarios (Frente Al Nusra) – está a punto de ser derrotado por la nueva alianza entre un miembro de la OTAN (Turquía) y Rusia, ¡el principal rival de EEUU!

La arrogancia estadounidense, así como la paciencia y las premoniciones rusas, crearon una alianza no declarada entre Rusia y Turquía que no solamente cambió la correlación de fuerzas en Siria, sino también el gran juego tanto para EEUU como para las potencias euroasiáticas.

La UE considera a Turquía como un gran mercado para sus productos (el 38% de las importaciones turcas) y como zona intermedia entre Europa y Oriente Medio. Entre los europeos, al igual que la rusofobia sin sentido, la turcofobia es todavía muy común. Tras el fallido golpe, en vez de apoyar al gobierno legítimo electo democráticamente, la UE mantuvo silencio y los principales medios de comunicación europeos acusaron al presidente turco de escenificar el golpe para consolidar su poder autoritario. La UE trató de forzar al Gobierno turco para que retrasara el régimen sin visado para los turcos, mientras abría las puertas – con facilidad – para los ucranianos que actualmente están regidos por un “gobierno europeísta”. Así, durante la ceremonia de apertura de la Gran Asamblea Nacional Turca el pasado 1 de octubre, Erdogan declaró que los 30 años de negociaciones para unirse a la UE han sido sólo una distracción que casi ha llegado a su fin.Tanto el Gobierno como el presidente turco, percibiendo el futuro del país en las políticas euroasiáticas, están dando pasos para redistribuir las posiciones de Turquía. No obstante, tras la fundación de la República en 1923, las élites gobernantes y una importante porción de la nación turca, como descendientes de un Imperio que gobernó durante más de 600 años, han considerado la occidentalización como el principal objetivo para restablecer un Estado poderoso. Por tanto, las instituciones gubernamentales, las estructuras económicas y las formaciones militares copiaron a EEUU y la UE. El pueblo turco consideraba a EEUU y la UE como aliados y modelos a seguir, esperaban y creían que, en el futuro, Turquía se integraría en el eje occidental.El fracasado golpe militar del 15 de julio de 2016 marcó el fin de esos sueños pro-occidentales en Turquía. El apoyo de EEUU y la UE a los golpistas despertó al pueblo turco, que llegó a considerar el golpe como un ataque directo desde el extranjero.Las opiniones anti-americanas y anti-europeístas están en auge. El mes pasado, fueron publicadas por una empresa y fundación independiente tanto en EEUU como en la UE. La encuesta de opinión realizada por “MAK Consulting” se enfocó en las relaciones turco-estadounidenses a ojos del pueblo turco. Los resultados fueron impactantes. El 90% de los encuestados estiman a EEUU como “no fiables”, aun siendo Turquía un miembro de la OTAN. Este porcentaje era solo del 50% antes de la intentona golpista. Según el CEO de la empresa encuestadora, el pueblo turco se cree capaz de derrotar a EEUU y, si no se declara la Ley Marcial, la embajada estadounidense en Ankara puede ser atacada por ciudadanos enfadados.Otra encuesta de opinión muy interesante fue realizada por TAVAK (en inglés, “Turkey-Europe Education and Science Research Foundation”) sobre las relaciones entre Turquía y la UE. Sólo el 22% de los participantes creen que Turquía conseguirá convertirse en miembro de pleno derecho de la UE. Casi la mitad de los participantes sugirieron que la Organización para la Cooperación de Shanghai (OCS) y los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) ofrecen un nuevo camino para Turquía en lugar de la UE. Desafortunadamente, el 60% de los participantes sostienen que la islamofobia es la razón más importante para el rechazo de la UE al reconocimiento de Turquía como miembro de pleno derecho.Es muy interesante que los musulmanes turcos vieran su destino en la alianza con otros países no musulmanes (OCS y BRICS). Tras el colapso del mundo bipolar, todos fuimos testigos de una nueva fase del imperialismo, encabezado por EEUU y disfrazado bajo mágicas pero vacías palabras (“globalización, liberalismo, humanitarismo, democracia y autodeterminación”) que solamente apuntaban a extender la hegemonía de EEUU por todo el mundo en contra de los intereses de las demás naciones. Los objetivos irresponsables y presumidos de los yanquis serán sin duda derrotados por la colaboración de las grandes naciones de Eurasia. El fin del conflicto llegará tal y como sostiene la ideología protestante de EEUU, ¡pero no saldrán victoriosos! La intervención militar de Rusia en Siria y la alianza encubierta ruso-turca para preservar la unidad territorial de Siria han detenido los planes de EEUU en Oriente Medio. Según se incrementa la colaboración de las naciones euroasiáticas, vemos más derrotas de EEUU en otras regiones del mundo.

Los kurdos pagan por sus errores en Siria

Por “Al-Manar”

Responsables kurdos han denunciado la operación turca en el norte de Siria calificándola de “flagrante agresión”. Las Unidades de Protección Popular (YPG) kurdas han insistido en que les corresponde a ellos y a las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF, por sus siglas en inglés), la coalición donde se integran junto con algunas milicias árabes, decidir si abandonarán o no Manjib. Los líderes kurdos han advertido que Turquía caerá en una “ciénaga” en Siria si ataca a las YPG.

kurde_2De momento, los kurdos no dan señales de que estén dispuesto a aceptar las exigencias turcas de abandonar la orilla occidental del río Éufrates y han afirmado que han atacado a militantes de DAESH cerca de la presa de Tishrin.

Saleh Muslim, líder del Partido de la Unión Democrática (PYD, al que Ankara acusa de estar vinculado al PKK) ha afirmado que Turquía será derrotada en Siria por sus fueras, como lo fue antes el DAESH, en unas declaraciones al periódico turco Hürriyet.

Poco antes, Muslim manifestó a la Agencia de Prensa Alemana que “Turquía está dispuesta a hacer cualquier cosa, incluyendo besar las manos y los pies de Damasco con el fin de lograr sus intereses”. El político kurdo se refirió también a los esfuerzos turcos para normalizar las relaciones con Israel y Rusia a pesar de las profundas diferencias que existen entre estos países.

Otros analistas sirios señalan, sin embargo, que el PYD y la milicia de las YPG van a pagar sus ambiciones y errores, incluyendo la agresión que lanzaron contra las Fuerzas de Defensa Nacional recientemente en Hasakah. Esto les ha llevado a crear un conflicto a tres bandas contra el Gobierno sirio al mismo tiempo que contra Turquía y el DAESH. Este fue, claramente, un grave error de cálculo por parte de las milicias kurdas.

De este modo, las fuerzas kurdas han quedado expuestas ahora a ataques turcos en el norte de la Provincia de Alepo y del DAESH en el sur de la Provincia de Hasakah.

El segundo error ha sido su confianza en EEUU, que ha resultado ser vana porque Washington ha dejado claro que apoya la llamada “Operación Escudo del Éufrates” dirigida contra los kurdos. No deja de ser paradójico que las YPG, que afirman tener una ideología “marxista” y anti-imperialista, se sientan traicionadas así por la mayor potencia imperialista del planeta.

La negativa del vicepresidente norteamericano Joe Biden a que los kurdos puedan conectar el Cantón de Afrin con las áreas situadas al este del río Éufrates pone fin al sueño de una región autónoma kurda, que Washington había promovido, pero que ahora parece rechazar en aras de mantener sus relaciones con su aliado turco, que ha estado en las últimas semanas buscando una aproximación a Rusia e Irán.

En lo que se refiere a Damasco, la intervención turca contra los kurdos probablemente no supone ninguna diferencia. La acción turca ha llevado a sus enemigos del llamado “Ejército Libre Sirio” a controlar una pequeña ciudad, Jarabulus, pero ha puesto fin a un proceso de federalización de Siria, apoyado anteriormente por Washington, pero que Turquía no acepta. Siria podía haber ayudado a las YPG y suministrarle tanto armas como apoyo frente a los turcos, pero tras los incidentes de Hasaka esto es ya impensable.

Manipulación en Turquía

Por Thierry Meyssan

La conspiración que intentó derrocar al ilegítimo presidente Erdogan era un secreto a voces. Tanto Francia como EEUU, e incluso su propio gobierno, conocían de su existencia. Pero mientras que en París y Washington DC esperaban con impaciencia el cambio de régimen, los hombres de Erdogan se infiltraban entre los conspiradores para llevarlos al fracaso.

Recep Tayyip Erdogan fue Primer Ministro de Turquía entre 2003 y 2014. Después paso a ser Presidente de Turquía con claras intenciones de establecer un sistema presidencialista con reminiscencias del Imperio Otomano y en torno a su figura autoritaria.

El presidente turco proviene de la “Milli Gorus”, una milicia islamista que apoyaba a los yihadistas en Rusia en la década de 1990 y que trató de tomar el poder en Turquía urdiendo un golpe de Estado en 1999.

En 2003 Recep Tayyip Erdogan se convirtió en primer ministro de un Estado miembro de la OTAN como es Turquía.

Para 2011, el gobierno del entonces primer ministro Erdogan firmó un tratado secreto con Francia que lo implicaba en las guerras contra Libia y Siria. Erdogan obtenía así el “derecho” a expulsar de Turquía a los kurdos, empujándolos hacia un nuevo Estado que sería creado precisamente con ese objetivo.

En 2013 el ahora presidente Erdogan se convierte en sucesor del emir Hamad de Qatar como padrino de los Hermanos Musulmanes. Posteriormente, Erdogan instala en la ciudad turca de Esmirna el Mando Conjunto de las Fuerzas Terrestres de la OTAN (LanCom), que se ocupa de coordinar la guerra contra Siria.

Un año después, en 2014, el gobierno de Erdogan participa en la transformación del Emirato Islámico de Irak, aportando los 80.000 combatientes de la cofradía naqhsbandi que creó la Milli Gorus en Turquía.

El intento de derrocamiento contra Erdogan parecía significar el fin de la guerra contra Siria. Pero no habría hecho otra cosa que desorganizar a la coalición que agrede a ese país solamente hasta que las diferentes funciones que el presidente Erdogan realiza en el seno de dicha coalición pasaran a manos de otros líderes.

Los militares que participaron en la intentona del 16 de julio fueron traicionados desde dentro de su propio movimiento: no fue arrestada ninguna de las personalidades del régimen turco como Hakan Fidan o el propio Erdogan.

Los militares que ocuparon las emisoras de la radio y televisión nacional (la TRT) anunciaron que controlaban el país, a pesar de que en realidad nadie trató de controlar ninguno de los objetivos estratégicos del país. De hecho, hubo muchos rumores pero ningún indicio verdadero de golpe de Estado, exceptuando el ataque contra las instalaciones – vacías – de la Gran Asamblea Nacional (el Parlamento turco), donde los estragos materiales pueden verse a día de hoy a modo de “advertencia” para los diputados.

Ningún líder del supuesto golpe de Estado se puso en contacto con la oposición para tratar de asociarla al nuevo régimen. Resultado: asustada ante la idea de un posible restablecimiento de la dictadura militar, esa oposición se puso del lado de su enemigo, el partido derechista AKP dirigido por Erdogan.

La intentona golpista ni siquiera había terminado cuando los hombres de Erdogan ya estaban arrestando a los oficiales de la Gendarmería contrarios al presidente, pero que no tenían nada que ver con el golpe. Y cuando terminó la intentona, no solo arrestaron a los golpistas sino que además suspendieron a 2.700 magistrados y al vicepresidente del Tribunal Constitucional turco, cuyos nombres estaban ya desde hace tiempo en las listas negras del Palacio Blanco. Actualmente continúa la gran purga, destinada a sacar de la circulación a los discípulos de Fethullah Gulen.

Los EEUU parecen ser la parte más sorprendida por esta traición. Después de haber entrado en contacto con el ex-presidente Abdullah Gul y posteriormente con un juez no identificado para utilizarlos como posibles sucesores de Erdogan, Washington respaldó al HDP pro-kurdo. Es evidente que en EEUU sabían que el golpe iba a producirse y que además estaban muy contentos por ello. Francia, que también estaba al corriente, había cerrado su embajada en Ankara y su consulado en Estambul desde la noche del 13 de julio.

Ahora, después de haber aplastado a sus opositores, el presidente Erdogan puede continuar – con las manos más libres que nunca – llevando a su país por la senda del sultán otomano Abdul Hamid II y de los Jóvenes Turcos: la de la limpieza étnica.

EEUU ha perdido el control de Oriente Medio

Por “Movimiento Político de Resistencia”

El sitio “Zero Hedge” se hace eco de las declaraciones de un antiguo directivo de la CIA llamado Gary Bernstein, según las cuales “Obama ha perdido el control de Oriente Medio” y el imperialismo se va a ver ante una situación muy difícil.

El golpe de Estado en Turquía sería la última demostración de que eso es cierto y, en cualquier caso, del grado de deterioro de las relaciones entre ambos países, siempre tan hermanados hasta la fecha.

Buena muestra de ello han sido las declaraciones del primer ministro turco Binali Yildirim, que ha despotricado – sin mencionarlos – contra EEUU porque cobijan al “terrorista Gülen”, llegando al extremo de hablar de “país enemigo”.

Choque entre manifestantes y soldados turcos durante la noche del golpe de Estado.

Kerry se vio obligado a negar cualquier implicación de EEUU en la intentona, afirmando que no sabían de antemano lo que iba a ocurrir en Turquía, lo cual es falso. En pocos países del mundo las antenas de inteligencia imperialistas son más activas que en Turquía, un puntal de la OTAN en Oriente Medio.

El Secretario de Estado de EEUU mentía, porque dos días antes del golpe la inteligencia francesa ordenó el cierre de la Embajada de Francia en Ankara y del consulado en Estambul “por razones de seguridad y hasta nueva orden”.

Esto demuestra lo obvio, a saber que EEUU sabía de antemano que estaba a punto de producirse un golpe militar y, por supuesto, que Francia está mucho mejor informada de lo que ocurre en Turquía que de lo que ocurre en su propia casa, donde la Policía nunca sabe nada.

En Moscú, Kerry tuvo una enigmática intervención ante los periodistas para referirse al golpe de Estado, al aludir a la necesidad de reconocer la “continuidad” del poder en Turquía, lo que se puede interpretar de muchas maneras, pero sobre todo de una: la de que cualquiera que fuera quien ostentara el poder, debería asegurarse de que todo siguiera como hasta ahora.

La mejor interpretación de aquellas palabras hay que relacionarla con otras posteriores, en las que previene de una “posible degradación de las relaciones” entre ambos países si Turquía continúa con sus “acusaciones gratuitas”, en referencia a las imputaciones contra Gülen, sobre las que Erdogan “carece de pruebas” según Kerry.

El acontecimiento decisivo del golpe no tuvo como escenario Ankara ni Estambul, sino la ciudad de Marmatis, junto al mar Egeo, en uno de cuyos hoteles se hospedaba Erdogan. Las fuerzas de operaciones especiales desembarcaron en la costa, mientras la aviación golpista bombardeaba el hotel que, casualmente, Erdogan había abandonado solo unos minutos antes.

Entonces, el presidente turco voló en un avión hacia Estambul por encima de Esmirna, bordeando la costa mediterránea, seguido por cuatro cazas F-16 de los golpistas, que en ningún momento intentaron derribarle.

El plan de los golpistas nunca fue, pues, matar a Erdogan sino apoderarse de él, secuestrarle, obligarle a dimitir y luego enviarle al exilio. Así se deduce también de los comunicados que fueron saliendo en los medios controlados por los golpistas y por EEUU.

No obstante, es posible una segunda interpretación de los mismos hechos: los golpistas creyeron que Erdogan tiraría la toalla y huiría al extranjero en ese avión.

El golpe ha puesto de manifiesto, además, que uno de los aviadores que ha participado en el mismo, partidario de Fetullah Gülen, es el que derribó al caza ruso en Siria en noviembre del pasado año, lo cual también se presta a alguna reflexión interesante.

Hay que recordar que entonces, hace 8 meses, algunas informaciones dijeron que la orden de derribo no procedió de Turquía sino de la base aérea de la OTAN en Torrejón de Ardoz, cerca de Madrid.

Si ambas informaciones son ciertas, entonces el derribo del caza ruso sería otra demostración del intento de EEUU y la OTAN por enturbiar las relaciones de Turquía con Rusia.

Finalmente, para entender el rompecabezas turco también hay que poner encima de la mesa el bloqueo de la base aérea de la OTAN en Incirlik, verdadero centro de operaciones del imperialismo en Oriente Medio desde donde despegan los aviones que bombardean Irak y Siria.

Los fieles a Erdogan sabían que el orgien del golpe estaba en Incirlik, por lo que detuvieron al comandante y a varios oficiales de la base, es decir, a miembros operativos de la OTAN, la incomunicaron privándola de suministro eléctrico e impidieron el acceso y la salida de la misma.

No creemos necesario abundar en la trascendencia de este bloqueo, ni en el significado de la captura de las bombas nucleares B-61 que había en los silos, que no sólo comprometía a Turquía sino a toda la estrategia militar del imperialismo en Oriente Medio.

Como bien dice el agente de la CIA, el imperialismo ha perdido el control en Oriente Medio y pronto veremos el alcance y las consecuencias de ello.