Juegos políticos

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Petro Poroshenko, actual Presidente de Ucrania, durante un discurso parlamentario.

Brevemente, sobre la decisión del Consejo de Kiev y las declaraciones en el Parlamento sobre la necesidad de que Poroshenko dimita.

La clave que hay que comprender es que la fuente del poder de Poroshenko no es “el pueblo ucraniano”, sino la buena voluntad de sus dueños extranjeros. Si Washington está más o menos satisfecho con la calidad del presidente, éste continuará en su asiento (al menos hasta el final de su mandato). Si pierde “credibilidad”, en ese caso veremos un cambio de gobierno por medio de elecciones anticipadas, protestas populares o ambas.

Como ejemplo podemos recordar el caso de Saakashvili, que perdió la confianza y fue sustituido por personajes más apropiados. Desde entonces, no ha sido capaz de recuperar esa confianza perdida. De ahí los gestos de Poroshenko, Klimkin y otros personajes ante Trump. Todos ellos comprenden que su futuro depende de la “buena voluntad” de EEUU, principal fuente de su legitimidad. Kolomoisky trató de retar esa legitimidad: contactó con él y Benny se vio obligado a admitir su derrota ante Poroshenko.

Así que se ven obligados a prestar ante Trump todo tipo de atención y pretender trabajadamente que su apoyo a Clinton no fue más que un pequeño error, ya que existe el riesgo de que quiera cambiar de cromos entre sus títeres en Ucrania y que Poroshenko no esté entre ellos. Mientras mantenga el apoyo, el Parlamento no aprobará la moción de censura. Si ese apoyo (de EEUU) desaparece, existen diferentes variantes con Saakashvili, Yatseniuk, Avakov o incluso Timoshenko, y nada depende de ellos.

Teniendo en cuenta que no están satisfechos con esta situación, los oponentes políticos de Poroshenko se quejan de la corrupción y el autoritarismo del presidente, y los receptores de estas quejas no están en Ucrania. De hecho, intentan convencer a los estadounidenses de que reconsideren su elección.

Conscientes de que la legitimidad real en Ucrania es externa, toda la audiencia lucha en realidad por ser los primeros en lamer las botas del maestro una vez que hayan rechazado a Poroshenko. El actual intento de presionar a Poroshenko no es el primero. Hay que recordar el intento de Kolomoisky y el “referéndum de Yarosh”, la “marcha de los batallones de voluntarios a tomar Kiev”, el “bloqueo completo de Semenchenko”, el “tercer Maidan de Timoshenko” y otros muchos sucesos más. ¿Por qué han fracasado todos esos intentos igual que lo hará este? Porque quienes han tomado la iniciativa han sido incapaces de convencer a los estadounidenses de que son mejores que Poroshenko. Ha sido por diferentes motivos, pero nunca lo han conseguido. Y si no lo logran, entonces no habrá “nuevo Maidan”, ni habrá recursos militares o políticos para derribar a Poroshenko de la posición hegemónica, ya que en ambos casos la audiencia es la misma.

Así que, al final, todo se reduce al humo y a los intentos, bajo la tapadera de las habituales acusaciones, de promover elecciones anticipadas, cuando la posición de Poroshenko quedaría debilitada de forma natural. Pero no han conseguido siquiera presionar para que se celebren elecciones anticipadas. ¿Qué se puede decir de la moción de censura? Los procesos como Maidan ocurren de forma espontánea sólo en los mitos y leyendas de las centurias celestiales.

FUENTE: Slavyangrad”

Las intenciones inconfesables de la “filantropía” de George Soros

Por “Sputnik”

George Soros es un especulador financiero estadounidense de origen húngaro. Además, es el fundador de organizaciones filantrópicas como la Open Society. La reciente filtración de documentos internos de la organización revela sus auténticos propósitos en el mundo, que distan bastante de lo que suele entenderse por “filantropía”.

El magnate George Soros junto a John McCain, candidato republicano a la presidencia de EEUU en 2008 y conocido por sus visitas al Kiev maidanista, además de otras llamadas “revoluciones de colores”

Los datos aparecieron en el portal DCLeaks.com y arrojan luz sobre uno de los objetivos principales de la fundación: fomentar una opinión pública favorable a EEUU e intervenir en los procesos políticos que suceden en el mundo.

Europa

En Europa, el nombre de Soros se asocia mayoritariamente al inicio del ataque especulativo del 16 de septiembre de 1992 que provocó la abrupta caída de la libra esterlina. El episodio, conocido como “Miércoles Negro”, supuso una pérdida para el Tesoro británico de 3.400 millones de libras, mientras que el propio Soros obtuvo cerca de 1.500 millones de dólares en ganancias por la venta en corto de la moneda británica.

La reciente filtración de documentos internos de su organización pone al descubierto que sus actividades en el Viejo Continente no se limitan a las maniobras financieras. Según los documentos publicados, la fundación Open Society se centra hoy día principalmente en el control de la opinión pública europea.

En particular, los informes presentados a Soros antes de las elecciones al Parlamento Europeo contenían una lista de 21 páginas de diversas ONG que recibieron financiación del magnate, con el fin de desacreditar a los movimientos “que entienden a Rusia” y a los que se oponen a la influencia de EEUU en el continente.

Como ejemplo, se destinaron 195.000 dólares para alcanzar un resultado favorable para Ucrania en el referéndum que se celebró en los Países Bajos sobre la asociación del país eslavo con la comunidad europea.

Los medios de comunicación europeos también son un punto de atención en la fundación. En tan solo uno de los documentos filtrados, se autoriza la financiación de 6 periódicos, 10 medios audiovisuales, 6 páginas web y unos 50 “líderes de opinión” en las redes sociales, centrados principalmente en 5 países: Alemania, Francia, España, Italia y Grecia.

Entre ellos, Nicolás de Pedro, investigador principal del espacio post-soviético del Centro para las Relaciones Internacionales de Barcelona (CIDOB), cuyo nombre destaca por haber recibido 6.500 dólares por elaborar un documento de algo más de 3.000 palabras.

Además, entre 2000 y 2014, diferentes ONG y grupos políticos auspiciados por Soros participaron en toda la secuencia de las llamadas “revoluciones de colores” que se produjeron en el espacio post-soviético, mediante las cuales, burlando el orden constitucional, llegaron al poder fuerzas abiertamente rusófobas y pro-estadounidenses, como en Georgia o Ucrania.

Respecto a esta última, en otro de los informes publicados el autor subraya que había sido una labor bastante complicada convencer a algunos actores de la UE de que la “revolución del Maidán” fue en realidad democrática y el nuevo gobierno de Kiev, legítimo. En particular, se destaca a emergentes movimientos del sur de Europa, como el Movimiento 5 Estrellas en Italia, Podemos en España y Syriza en Grecia, que no estarían de acuerdo con la versión oficial de los hechos.

Para combatir esta tendencia, se destinaron otros 750.000 dólares a medios como The Guardian, Huffington Post o Internazionale, con el objetivo de “fomentar el debate y sembrar dudas en grupos que tengan una percepción negativa sobre las transformaciones que se viven en Ucrania […] desacreditar la idea de que la independencia e integridad de Ucrania es una causa ideológica de la derecha y darle mayor representatividad a la voz de la ‘Nueva Ucrania'”.

La “Nueva Ucrania”

En la Ucrania actual, las organizaciones de Soros tienen una representatividad considerable. Se destinan cerca de medio millón de dólares anuales al patrocinio en ese país de medios rusófobos. La suma puede no parecer considerable si no se tiene en cuenta que, después de la crisis y la depreciación de la moneda nacional, un ciudadano ucraniano medio recibe hoy día un salario cuya suma anual no supera los 2.000 dólares.

La filtración revela además detalles del viaje que Soros realizó a Ucrania en marzo de 2014, justo después del cambio de poder que se produjo en el país.

El multimillonario mantuvo entonces reuniones con los máximos dirigentes ucranianos, incluyendo al presidente interino Alexandr Turchinov, al primer ministro Arseni Yatseniuk y a otros dirigentes políticos como el actual presidente Petro Poroshenko. Los encuentros no tuvieron un carácter oficial y, según la correspondencia revelada, por razones de seguridad se llevaron a cabo en el hotel donde Soros se había hospedado.

“¿Cómo puede ser que personas que se hacen llamar la cúpula política de un país, sean recibidos por un extranjero en un hotel?”, se pregunta el analista político Svyatoslav Knyazev.

Según Knyazev, de haberse descubierto un encuentro similar por parte de algún líder europeo, éste comportaría su dimisión. Sin embargo, lamentablemente, en la política ucraniana los encuentros de este tipo son algo que se produce a menudo, según afirma.

La guerra del este de Europa

Por Manuel Arango Riego

arango“Si no se logra parar a los fascistas en el Donbass y en Ucrania, lo cual no es otra cosa que la agresión militar otanista abierta contra Rusia, una agresión que ya han planificado en todos sus detalles y que, con el golpe de Estado en Ucrania cierra el cerco y prepara las condiciones para las operaciones políticas, financieras y militares de mayor envergadura contra Rusia.”

Manuel Pérez Mártinez “camarada Arenas”, secretario general del PCE(r), julio de 2015

“La guerra del este de Europa”, como así la reconocen portavoces de las potencias imperialistas, sube de intensidad continuamente y con ella se produce un avance cualitativo hacia la Tercera Guerra Mundial que vienen desarrollando las potencias imperialistas después de 25 años de conflictos bélicos desde la Segunda Guerra del Golfo, en 1990.

El plan central de los imperialistas en esta “guerra del este de Europa”, dirigida a la sojuzgación de Rusia, es un muy viejo objetivo del imperialismo, que comenzó a concretarse inmediatamente después del triunfo de la Revolución de Octubre; desde aquella, tanto la Unión Soviética antes como Rusia ahora, han estado sometidas a una estrategia de agresiones y de cerco continuo.

Los imperialistas estuvieron cerca de lograr su objetivo durante el período de régimen yeltsinista (verdadero títere de los imperialistas), durante el cual se estaba descuartizando y desangrando a Rusia. Pero esta dinámica de avasallamiento fue frenada desde el nacionalismo burgués ruso. Reagrupadas sus fuerzas, se hizo con elñ poder en este país. A partir de ahí, comienza una renovada escalada de las agresiones y del cerco por parte del imperialismo coaligado, que no dudó en incluir en esta escalada como muestra de declaración de guerra y del alcance de sus intenciones el hundimiento del submarino nuclear “Kursk”, buque insignia de la Marina de Guerra rusa y el más moderno/poderoso del mundo en su clase.

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Milicianos antifascistas de la Brigada “Prizrak” de la República Popular de Lugansk con su desaparecido comandante Alexei Mozgovoy, asesinado en mayo de 2015.

En muy pocos años, esta “guerra del este de Europa”, verdadero despliegue al mismo tiempo de varios tipos de guerras (militares, políticas, económicas, etc.) iba a superar en bastantes campos las intensidades de la agresión que el imperialismo internacional había desplegado durante el largo período de la Guerra Fría; no en vano, como había declarado ya en la década de 1990 el jefe del Estado Mayor del Ejército de EEUU: “La conquista de Rusia bien merece, por sí sola, una Tercera Guerra Mundial.”

De ahí que ahora, junto al famoso “escudo antimisiles” desplegado en diversos países, incluido el Estado Español, que apunta directamente sobre Rusia y otros países de Europa del Este, existan todo un conjunto de cercos combinados que van más allá de ser exclusivamente de carácter militar: el cerco desde el Cáucaso y Turquía, el cerco desde Finlandia y las Repúblicas Bálticas, el cerco desde Ucrania y Moldavia; todo ello fue reforzado – según lo denominan los mismos militares yanquis – por el “segundo cinturón exterior perimétrico”, que lo conforman algunas repúblicas del antiguo campo socialista (como Polonia, Rumanía y Hungría); todo ello, a la vez, bajo la cobertura de la OTAN y el apoyo militar de la Unión Europea.

Capítulo especial de esta estrategia de cercos combinados, representa ese tipo de conflictos bélicos fomentados y apoyados por el imperialismo en lugares como Chechenia, en la región del Nagorno Karabaj (entre Armenia y Azerbaiyán), Georgia, etc., cuya finalidad es desestabilizar a Rusia y establecer aparatos militares de agresión inmediata, donde se puedan conformar verdaderas avanzadillas y “cabezas de puente” para la infiltración, el sabotaje y el asalto.

Pero no acaba aquí tan vasta maquinaria de agresión, ya que a todo lo anterior se ha venido uniendo la realidad de que no pocos de los conflictos bélicos fomentados o directamente desencadenados por las potencias imperialistas de diversas áreas (Balcanes, Oriente Medio, el Magreb, África, etc.); aparte de ser utilizados para someter a vasallaje (“balcanizar”) a regiones enteras, hayan sido planificados para reforzar ese conjunto de cercos y aislar a Rusia: eliminar su influencia en esas zonas y liquidar sus relaciones de todo tipo.

Aún con todas las diversas modalidades en las que se vienen articulando las agresiones, los imperialistas coaligados y sus socios han puesto en marcha también los embargos y bloqueos comerciales, los sabotajes económicos y los chantajes de diverso tipo contra Rusia y sus aliados.

Estamos, por tanto, frente a una extensa agresión imperialista, una forma de guerra total contra Rusia que, de una u otra forma, también repercute en los aliados de este país situados en diversas latitudes, con lo cual la confrontación se internacionaliza.

Manuel Arango Riego es un preso político del PCE(r) que se encuentra gravemente enfermo en la prisión de Zuera (Aragón)

Los criminales en serie andan sueltos por Ucrania

El fascista Vladimir Malofeiev fue uno de los perpetradores de la Masacre de Odessa el 2 de mayo de 2014, en la que fueron asesinadas 46 personas.

El pasado miércoles se celebró un acto electoral en Odessa en el que participó el ex-presidente de Georgia y ahora gobernador del óblast de Odessa Mijail Saakashvili, junto a un fascista de la localidad llamado Vladimir Malofeiev, quien tomó el micrófono para reconocer ante todos los asistentes que participó en la masacre del año pasado en la Casa de los Sindicatos de Odessa.

En la grabación no sólo se le oye decir que fue uno de los autores de la matanza, sino prometer, además, que matarán a todos los que lograron escapar aquel día. Mientras, el público vitorea las palabras del asesino.

El vídeo se subió a Internet. No sólo le escuchó Saakashvili, sino que todo el mundo oyó la confesión del criminal, a pesar de lo cual no ha sido detenido porque en Ucrania este tipo de asesinatos son motivo de orgullo para el Gobierno, que ha hecho de estas actuaciones su modo de vida.

La Masacre de Odessa ocurrió el 2 de mayo de 2014, cuando los nazi-fascistas de Pravy Sektor quemaron los locales sindicales donde se habían refugiado muchas personas con motivo de los disturbios, matando a 46 de ellas y dejando 214 heridos.

Después de perder Crimea y del levantamiento popular de Mariúpol, Odessa y su puerto se habían convertido en el único acceso de Ucrania al Mar Negro y en la segunda ciudad del país después de Kiev, la capital.

Diez días antes de la tragedia se celebró en Kiev una reunión secreta y dirigida por el entonces presidente ucraniano en funciones Oleksandr Turchinov, reunión destinada a la preparación de una operación especial contra los detractores del régimen surgido tras el Euromaidan. En esa reunión estaban presentes Arsen Avakov, como ministro del Interior; Valentin Nalivaychenko, como jefe de los servicios de seguridad de Ucrania; y como secretario del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional se encontraba Andriy Parubiy.

El oligarca judío-ucraniano Igor Kolomoisky, destacado sionista, también ha financiado batallones de neonazis en la Guerra del Donbass y en Ucrania.

El oligarca Igor Kolomoisky, que ostenta también la nacionalidad israelí como sionista destacado que es y nombrado por el régimen de Kiev como gobernador del óblast de Dniepropetrovsk, también fue consultado sobre la realización de dicha operación especial.

Durante la reunión, Avakov sugirió utilizar como carne de cañón a la hinchada de algún club de fútbol. El propio Avakov fue anteriormente gobernador del óblast de Jarkov, donde trabajó en estrecha colaboración con los dirigentes de las hinchadas del club local. Más tarde continuó subvencionándolos desde Italia, donde ubicó su residencia hasta el golpe de Estado de 2014, cuando regresó a Ucrania.

El oligarca Kolomoisky garantizó la participación del I Batallón Dnipro, que forma parte de su guardia personal, poniéndolo temporalmente bajo las órdenes de la Policía de Odessa. Incluso autorizó el pago de una prima de 5.000 dólares en efectivo por cada antifascista asesinado durante la operación.

Varios días antes de la masacre, Parubiy también ordenó la entrega de decenas de chalecos antibalas a los fascistas locales.

FUENTE: “Movimiento Político de Resistencia”