Marx y la izquierda tricornio (española)

Hasta la náusea asistimos a diario al “gran descubrimiento” que hacen los dirigentes de la izquierda española (o pro-española) cuando intentan advertirnos sobre la naturaleza del nacionalismo catalán: “¡Es burgués!”, “¡Representa a la burguesía!”, “¡No garantiza la revolución socialista!”

Quien afirma todo eso en el Estado Español forma parte un movimiento “de izquierda” (vamos a ahorrar siglas) inequívocamente alineado con otro proyecto nacional, el español, cuya afirmación incluye lo que en época de Lenin se denominaba “anexiones”; o sea, la incorporación de territorios y pueblos nacionalmente oprimidos.

Comencemos por recordar que la forma de Estado-nación moderna es un producto del desarrollo histórico de la sociedad capitalista, constituyendo la forma en que se organiza el mercado mundial. Ese elemental hecho no impidió que el propio Karl Marx defendiera la constitución de Estados-nación moderno que superasen las formas arcaicas de la institucionalidad en su tiempo (por ejemplo, en su nación, Alemania) o como forma de ruptura y afirmación nacional por parte de pueblos oprimidos (por ejemplo, Irlanda o Polonia en la segunda mitad del siglo XIX).

No debería ser necesario explicar que, siendo la principal expresión jurídico-política capitalista, no habrá superación de la forma de Estado-nación mientras no haya superación de su contenido mercantil en el escenario de la competencia mundial que caracteriza el actual modo de producción, o algún cambio sustancial en su desarrollo histórico, que hasta hoy no vemos.

Dicho lo anterior, merece la pena recordar dos cosas:

1. Contra lo que muchos marxistas escolásticos afirman, no es verdad que Marx negara la importancia de los derechos democrático-burgueses. Al contrario, los valoró como gran avance histórico y los reivindicó como parte de lo que denominó “emancipación política”. Entran ahí los que suelen llamarse “derechos humanos”, que las Constituciones burguesas incorporaron en función de los intereses de la nueva clase dominante y no de los intereses “generales” de la Humanidad. De hecho, Marx niega su carácter general y los inscribe en las formas institucionales y jurídicas que interesan a la burguesía contra la nobleza, primero, y contra la amenaza del ascenso histórico del proletariado, después. Sin embargo, reconoce su carácter progresista en relación a la situación anterior.

2. También, contra lo que afirma mucho dogmatismo deudor de versiones deformadas del marxismo, Marx nunca despreció la cuestión nacional, ni afirmó que el socialismo debería conducir al fin de las naciones. El comunismo debería rebasar la forma estatal que caracteriza la organización de las naciones en el mundo de hegemonía capitalista, pero no las diferencias lingüístico-culturales ni los derechos de los pueblos. Existen claros ejemplos de esto que afirmamos en la obra de Marx, incluyendo la burla sarcástica contra las posiciones cosmopolitas de algunos líderes de la izquierda de su tiempo.

Todos esos derechos, que suelen llamarse “democráticos” o “humanos”, constituyen para Marx lo que él llamaba “emancipación política”, novedad de la revolución democrático-burguesa frente a las numerosas opresiones anteriormente normalizadas. Sin embargo, el programa revolucionario socialista aspira a ir más lejos, concretando lo que Marx llama “emancipación humana”: la superación de la sociedad de clases mediante el fin de la división del trabajo, de la propiedad privada y de la explotación como fundamento de las relaciones sociales orientadas al beneficio. Eso daría verdadera concreción a los “derechos humanos” que la burguesía no estaba, ni está, en condiciones de realizar: la verdadera libertad, la verdadera igualdad y la verdadera fraternidad que en el capitalismo están condicionadas por los privilegios efectivos de la clase dominante.

Basta leer el libro “Sobre la cuestión judía”, de un todavía joven Marx, para comprender la perspectiva del autor en relación a los derechos democráticos formulados en el programa burgués, en los cuales debemos inscribir a los que asisten a todo el pueblo oprimido. Intentar suspender cualesquiera derechos democráticos en función del interés concreto de una burguesía anexionista o expansionaria, como la izquierda española hace, equivale a alinearse con los enemigos de la “emancipación política”, lo que supone un retroceso histórico evidente.

Basta ver la composición de las manifestaciones pro-españolas contra la autodeterminación catalana en estos meses para comprobar su carácter arcaico y ultrareaccionario. Ocultarse, como hace la llamada “izquierda tricornio”, en la defensa abstracta de los más elevados objetivos de la “emancipación humana” para justificar esa estrategia involucionista supone desvincularse del principio marxista de superar, y no negar, esos limitados derechos democráticos.

Creemos que la posición chovinista de la llamada “izquierda española”, cuando se alinea con su propia burguesía en la beligerante campaña contra los derechos nacionales catalanes, refleja precisamente ese fraude tantas veces cometido por corrientes de izquierda conectadas a los nacionalismos opresores de Estado. En nombre de utópicos objetivos dependientes de la victoria revolucionaria en la “metrópoli”, se niegan derechos democráticos de los pueblos oprimidos que, en el peor de los casos, mantendrían a esos pueblos dentro de los límites de la hegemonía capitalista, pero que podrían abrir también nuevas perspectivas de disputa en términos de hegemonía de clase.

Sin caer en ningún etapismo, también la Historia nos muestra que sólo a partir de la afirmación y defensa concreta de esos derechos democráticos la izquierda podrá aspirar a ir más lejos. Al contrario, el apoyo – activo o pasivo – a las posiciones chovinistas del gran capital español no sólo refuerza los límites políticos del Reino de España, sino que también contribuye a la estabilidad del sistema de explotación capitalista en una Europa en una clara deriva reaccionaria.

Por Mauricio Castro

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Declaración final de ETA al pueblo vasco

etaETA, organización socialista revolucionaria vasca de liberación nacional, quiere informar al pueblo vasco del final de su trayectoria, después de que su militancia haya ratificado la propuesta de dar por concluido el ciclo histórico y la función de la organización. Como consecuencia de esta decisión:

  • ETA ha desmantelado totalmente el conjunto de sus estructuras.
  • ETA da por concluida toda su actividad política. No será más un agente que manifieste posiciones políticas, promueva iniciativas o interpele a otros actores.
  • Los y las ex-militantes de ETA continuarán con la lucha por una Euskal Herria reunificada, independiente, socialista, euskaldun y no patriarcal en otros ámbitos, cada cual donde lo considere más oportuno, con la responsabilidad y honestidad de siempre.

ETA nació cuando Euskal Herria agonizaba, ahogada por las garras del franquismo y asimilada por el Estado jacobino, y ahora, 60 años después, existe un pueblo vivo que quiere ser dueño de su futuro, gracias al trabajo realizado en distintos ámbitos y la lucha de diferentes generaciones.

ETA desea cerrar un ciclo en el conflicto que enfrenta a Euskal Herria con los Estados, el caracterizado por la utilización de la violencia política. Pese a ello, los Estados se obstinan en perpetuar dicho ciclo, conscientes de su debilidad en la confrontación estrictamente política y temerosos de la situación que provocaría una resolución integral del conflicto. Por contra, ETA no tiene miedo alguno a ese escenario democrático, y por eso ha tomado esta decisión histórica, para que el proceso en favor de la libertad y la paz continúe por otro camino. Es la secuencia lógica tras la decisión adoptada en 2011 de abandonar definitivamente la lucha armada.

Esta última decisión la adoptamos para favorecer una nueva fase histórica. ETA surgió de este pueblo y ahora se disuelve en él.

GORA EUSKAL HERRIA ASKATUTA! GORA EUSKAL HERRIA SOZIALISTA!

JO TA KE INDEPENDENTZIA ETA SOZIALISMOA LORTU ARTE!

En Euskal Herria, a 3 de mayo de 2018

Euskadi Ta Askatasuna

E. T. A.

Hezbolá denuncia las presiones de EEUU, Israel y Arabia Saudí contra Marruecos

Hezbolá rechazó el pasado martes las alegaciones del Gobierno de Marruecos, que acusó al partido libanés de armar y entrenar a los combatientes del Frente Polisario en el país del norte de África.

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Combatientes del Frente Polisario marchan durante ejercicios de entrenamiento.

En un comunicado emitido por la Oficina de Relaciones con los Medios de la formación, Hezbolá negó categóricamente las acusaciones.

“Es lamentable que Marruecos recurra, bajo presión de EEUU, Israel y Arabia Saudí, a acusaciones falsas”, dijo el comunicado.

“El Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí podría haber encontrado un pretexto más convincente para cortar sus vínculos diplomáticos con Irán en lugar de fabricar excusas sin fundamento”, continúa el comunicado.

Nasser Bourita, Ministro de Asuntos Exteriores marroquí, acusó a Irán y Hezbolá de entrenar y armar a los combatientes del Frente Polisario, organización que lucha por la independencia del Sahara Occidental desde 1975.

El canciller alauita también anunció que Marruecos cortaría las relaciones diplomáticas con Irán, además de cerrar su embajada en Teherán y expulsar al embajador iraní en Rabat.

FUENTE: Departamento de Medios de Hezbolá

¿Por qué la gente dice que China es capitalista y no socialista?

2401205303Básicamente, porque no piensan en la manera en la que la transformación social toma lugar. Probemos lo siguiente. Abramos el bloc de notas y hagamos dos listas, una para todo lo que conocemos para definir el capitalismo (propiedad privada de los medios de producción, trabajo alienado y explotado, producción de comodidades, economía de mercado, dictadura de la burguesía, etc.), y otra para todo lo que conocemos para definir el socialismo/comunismo (propiedad social de los medios de producción, abolición de las clases y la explotación, humanización del trabajo, economía planificada, dictadura del proletariado, etc.).

Una vez hecho esto, ¿qué tenemos? Tenemos dos modelos de sociedad. Cada uno de ellos es rígido, inamovible; son formas “estáticas” de sociedad. Pero la vida y la vida social nunca se mantienen quietas, nunca existen de forma estática. Están en cambio constante, transformándose constantemente, constantemente “en movimiento”. Así que, debido a que está constantemente en movimiento, debe ser analizada en movimiento.

Nunca en la Historia ha existido ninguna sociedad de una estructura estática a otra estructura estática. En cualquier fase de la transformación las sociedades tienen elementos de lo nuevo y lo viejo. Cuando el capitalismo emergió del feudalismo en Europa, permanecieron elementos del feudalismo (vieja sociedad) con el capitalismo (nueva sociedad). Incluso hoy en día se pueden ver remanentes de las antiguas formaciones sociales en combinación con el capitalismo por todo el mundo. Cierto número de países europeos todavía tienen monarcas y nobles. India todavía tiene un sistema de castas.

Observar a una sociedad como realmente existe significa examinarla en movimiento, en el acto de su transformación. Ambas formas existen simultáneamente, pero una de ellas se sobrepondrá a la otra; una está en desarrollo, la otra en decadencia; una está siendo creada, la otra destruida. Así que si queremos preguntarnos si China es socialista en el carácter, lo más importante que tenemos que preguntar no es si China ha transitado de un sistema estático a otro, sino cuál está siendo creado y cuál está siendo destruido.

Por Dallas Mitchell

Perdón

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Pintada mural con el anagrama y el lema de ETA en Altsasu (Nafarroa)

Después de leer la nota de ETA hecha pública el 20 de Abril de 2018, y sin perjuicio de omitir otros comentarios más adelante, tenemos que manifestar lo siguiente:

Hay una primera cuestión que ETA pasa por alto y que es la principal. ETA nació para conseguir la liberación nacional y social de Euskal Herria. En tal caso, lo primero que debiera haber hecho ETA es pedir perdón a Euskal Herria por abandonar la lucha sin haber conseguido los objetivos por los que nació.

En segundo lugar, debiera haber pedido perdón a los centenares de militantes (y no militantes) que en esta lucha han dado lo más preciado que tiene el ser humano: la vida. Debiera haber pedido perdón a todos y cada uno de los allegados de los cientos de militantes muertos y asesinados en defensa de la liberación integral de Euskal Herria.

Debiera haber pedido perdón a todas y cada una de las presas y presos. De igual manera, tendría que haber hecho lo mismo con los deportados y personas huidas que no pueden volver a Euskal Herria porque van directamente a la cárcel. Y hubiera tenido que pedir perdón máxime cuando ETA ha entregado su arsenal armado y lo que es aún más terrible, ha entregado su teoría y práctica revolucionaria acerca de la liberación nacional y social de Euskal Herria.

ETA, en los tiempos en los que ya se ha entregado política, ética y estéticamente (con palomas incluidas), cuando ha entregado todo su bagaje, incluso llega a decir que todo lo acontecido (los casi 60 años de lucha político-militar por la supervivencia de Euskal Herria y su Pueblo Trabajador Vasco) jamás debiera haber ocurrido. Esta última frase, cuanto menos, refleja el rechazo a su pasado. Es decir, pide perdón, rechaza su pasado y promete en nombre de las generaciones futuras que nunca volverá a ocurrir.

Y algunos nos preguntamos si cualquier día de estos tendremos que ver, con tanto perdón y mentira, a alguno que se arrepentirá hasta de haber nacido para complacer a nuestros enemigos. Todo ello para que los partidos de orden, los partidos del sistema, los partidos de mandato burgués o reformista, junto con los Estados, todos ellos instrumentos del capital, dejen un hueco a la supuesta resistencia vasca que acata y navega encantada por las acotadas piscinas de nuestros enemigos.

ETA no solo entrega lo que tiene, sino hasta lo que no tiene. Es decir, promete que jamás se repetirá lo ocurrido, condicionando de esta manera la actitud que en un futuro tome el Pueblo Trabajador Vasco y las dinámicas e instrumentos de lucha que su quehacer conlleven. Eso es muy grave. Eso condiciona y pretende mutilar a futuras generaciones de luchadores y luchadoras.

Incluso cierta gente de altura de la actual izquierda abertzale oficial y reformista decía con rotundidad que si ETA desapareciera todo sería diferente. Lo terrible del asunto es que esa gente sabía entonces y sabe ahora que desde dentro del sistema de nuestros enemigos nada se puede hacer ni como pueblo ni como clase. Y ETA también lo sabe, evidentemente.

Por Jon Iurrebaso Atutxa

Ex-preso político de ETA

Duma, terreno de juego del imperialismo y la manipulación mediática

“Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Este principio fundamental del ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels fue el argumento más utilizado para crear un clima favorable frente a las atrocidades que éstos cometían contra sus enemigos.

La vigencia de esa manera de entender la propaganda en el polo imperialista es innegable. En los últimos días, los medios de comunicación masivos, así como los EEUU y los países de la Unión Europea, vienen trasladando la perpetración de un supuesto ataque químico en la ciudad siria de Duma, responsabilizando al Gobierno sirio y concretamente al presidente Bashar al-Assad, junto a sus aliados rusos e iraníes. Este acontecimiento tiene lugar cuando la región de Guta Oriental acaba de ser liberada de la ocupación terrorista de los que utilizaban esta ubicación como plataforma para bombardear la ciudad de Damasco desde el inicio de la guerra.

Ya el 4 de Abril de 2017 la prensa del sistema anunciaba un supuesto ataque químico en la localidad de Khan Sheikhun, en la provincia de Idlib, en un contexto de avance en el que las tropas sirias liberaron más de 300 localidades y casi toda la región de la amenaza terrorista. Las únicas pruebas existentes eran vídeos facilitados por los llamados “White Helmets” o Cascos Blancos, una ONG financiada por empresas y gobiernos como los de Arabia Saudí, Reino Unido, Turquía o Qatar que opera en los territorios controlados por el ISIS y Al-Qaeda en Siria y que ha manifestado en numerosas ocasiones su apoyo a los extremistas. La manipulación de la información quedó demostrada cuando la ONG sueca “Médicos Suecos para los Derechos Humanos” denunció públicamente a los Cascos Blancos por falsificación de vídeos y uso de niños muertos para la producción de los mismos. Además, el Gobierno sirio ya se deshizo de todo el armamento químico en 2014 con la supervisión de EEUU, entre otros. La reacción internacional a este supuesto ataque químico fue la intervención militar por parte de los EEUU en un ataque compuesto por 59 misiles “Tomahawk” desde los destructores USS Ross y USS Porter contra una base aérea siria. Pero esta no fue la única vez que se alertó de un ataque químico, pues todas las denuncias siguieron un mismo patrón, buscando la intervención imperialista en un contexto de retroceso militar de las bandas terroristas.

En la actualidad se vuelven a juntar los mismos elementos en el supuesto ataque químico de Duma: falta de pruebas, Cascos Blancos, retroceso del terrorismo y todas las potencias imperialistas apuntando directamente al Gobierno sirio sin esperar a una investigación sobre el terreno. Como reacción inmediata, Israel acaba de bombardear una base aérea siria desde Líbano y Donald Trump ha anunciado que no asistirá a la Cumbre de las Américas para estudiar una respuesta.

Numerosos analistas internacionales contextualizan esta respuesta en el marco del fracaso de los objetivos imperialistas en Siria, que apostaron por el armamento y financiamiento de bandas de ideología salafista con el fin de desmembrar el país. Estas mismas bandas atentaron en Europa en los últimos años con medios proporcionados por el Imperio. Una vez más, tenemos que preguntarnos: ¿a quién beneficia el supuesto ataque químico? ¿Qué objetivos se persiguen y quién necesita una excusa para entrar directamente en territorio sirio?

Los EEUU e Israel tienen una agenda en la región que responde a la injerencia que inició la guerra en Siria. Este país no vive una guerra civil sino las consecuencias de la ejecución de las políticas militares y geopolíticas de Occidente, que buscan la fragmentación del llamado Oriente Medio mediante las guerras y la balcanización de los Estados que lo conforman.

Está claro que el fracaso del terrorismo en Siria es el fracaso de las políticas geoestratégicas y geoeconómicas en Oriente Medio por parte del imperialismo, u por supuesto una nueva derrota frente al polo conformado por Irán, Rusia y China, potencias que les impiden dominar esta región. El fracaso de las políticas patrocinadoras del extremismo abre las puertas, hoy más que nunca, a una intervención militar directa que contribuya a prolongar el sufrimiento de un pueblo cansado de años de guerra.

Por Xandra Martínez

Rusia pierde el juego político por Siria

Permitiendo los ataques de la coalición liderada por EEUU contra Damasco, Rusia ha perdido “de facto” el juego político por Siria. Los EEUU informaron a Rusia con antelación acerca de los ataques para evitar bajas rusas, pero de hecho la administración rusa no persigue sus intereses ni los de sus socios. Esto es una señal de debilidad, que será tenida en cuenta por los poderes occidentales. Rusia no ha sido capaz de impedir a los EEUU que hagan lo que quieran, lo que da luz verde a los poderes occidentales para futuras acciones militares – incluso si esas acciones militares llegan paulatinamente. Tras el ataque, los EEUU han declarado que se quedarán en Siria y que están preparados para atacar de nuevo en cualquier momento, así como han prometido sanciones adicionales contra Rusia.

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Fotografía de los misiles – lanzados por EEUU, Francia y Reino Unido – que cayeron sobre Damasco durante la madrugada del 14 de Abril de 2018.

¿Cuáles han sido los fallos de la Federación Rusa en el juego político sobre el ataque?

Los EEUU y Rusia han realizado sendas promesas respecto a sus acciones en el conflicto en Siria. Los EEUU han prometido acciones militares contra Siria mediante publicaciones de Trump en las redes sociales. Por el contrario, los rusos también han hecho promesas – finalmente en respuesta a los ataques hostiles contra sus aliados sirios. Rusia ha ido tan lejos que ha llegado a afirmar que responderán con fuego si son atacados.

Respecto a este juego de poder solo puede haber un ganador de la geoestrategia: EEUU o Rusia.

Pese a que no estaba claro hasta el último minuto y parecía que Trump se rendiría, regresó al juego la noche del 14 de Abril y disparó misiles sobre Siria.

¿Pero qué salió mal?

Rusia no es capaz de jugar lo suficiente en el conflicto. Rusia fue presionada de nuevo y trataron de engatusarla con “ayudas económicas” de EEUU. Y tanto Trump como los líderes occidentales llamaron a Putin para comunicarle su decisión de atacar a Siria. Putin les dio luz verde.

¿Cuál debería haber sido entonces su respuesta?

En primer lugar, Putin debería haber perseguido su interés nacional y decirle a los líderes occidentales por teléfono que cualquier ataque contra los aliados de Rusia sería respondido con contraataques de las Fuerzas Armadas rusas. Cualquier debilidad en las negociaciones con los Estados occidentales será utilizada por ellos y guardada para el futuro.

Además, Rusia debería haber amenazado a los EEUU con atacar sus bases militares en las áreas controladas por los kurdos, puesto que están en Siria sin ningún tipo de legitimidad. Una confrontación con ellos es inevitable en cualquier caso, y solamente es cuestión de tiempo.

Rusia debería haber creado también una zona colchón en la costa de Siria con sus buques militares y que los cazas rusos sobrevolaran constantemente sobre los buques estadounidenses para crear una atmósfera de temor.

Y, por supuesto, Rusia ha cometido nuevamente el error de confiar en Occidente respecto a los sistemas S-300 y S-400, que no han sido desplegados en Siria. Mientras países como Turquía o Arabia Saudí (por cierto, junto a los EEUU, responsables del colapso del precio del petróleo y del rublo), quienes de hecho son enemigos geopolíticos de Rusia, han podido desplegar (previa compra) los sistemas S-400, éstos no han sido desplegados en Siria. Los líderes occidentales presionan a Rusia para que no despliegue dichos sistemas. Sin embargo, hemos podido comprobar que ni una sola palabra de ningún líder occidental puede ser tenida en confianza y ellos saben por qué intentan forzar estas políticas.

Con todo, Rusia debería haber desplegado sistemas S-300 y S-400 en Siria para prevenir cualquier ataque a cualquier posición. La cuestión no es acerca de qué posiciones han sido golpeadas, sino que éstas han sido golpeadas y ello debilita la posición rusa. Y esto es una señal a los aliados y posibles aliados de Rusia.

Rusia debería haber desplegado a su personal militar hacia cualquier posición estratégica para generar todavía más miedo a los EEUU en la escalada del conflicto con Rusia si Washington ataca a cualquier soldado ruso. Y, por supuesto, cuando Occidente preguntó por la luz verde para sus objetivos, Putin debió haber dicho que en todas partes hay soldados rusos en el terreno y que no abandonarán sus posiciones, cueste lo que cueste. Por lo tanto, sería su problema si matan a alguien y hacen escalar el conflicto hacia una guerra total con Rusia.

Además, Putin tuvo la posibilidad de jugar la carta de Ucrania en este poker diciendo que cualquier ataque en Siria cancelaría los Acuerdos de Minsk-2 por la parte rusa.

Rusia y Putin han tenido más de una carta para jugar en este poker de la geoestrategia – sin embargo, no han jugado ninguna de ellas. Ahora, la máquina de la propaganda trata de esconder el hecho de que no hubo una respuesta adecuada a las amenazas occidentales mediante los misiles derribados y la falta de un ataque a escala total sobre Siria. Sin embargo, la Historia tiene que ser escrita todavía y el debilitado ajedrez político de Rusia puede hacer todavía más posibles futuros ataques sobre Siria.

Pese al hecho de que Rusia ha perdido el juego político por Siria, siguen siendo capaces de ganar la guerra en Siria con sus aliados del gobierno, pero no saldrán fortalecidos de este conflicto. En su lugar, Rusia ha probado mediante su ausencia de acción militar que no son capaces de actuar como una superpotencia a escala global. En lugar de perseguir sus intereses, Rusia se inclinó ante el enemigo e incluso trató de confiar en las instituciones internacionales, las cuales no merecen la pena, en lo tocante a la geoestrategia. Por lo tanto, debemos reconsiderar la posición de Turquía, indecisa entre una alianza con Rusia y China o con los EEUU. Si Rusia no es capaz de proteger los intereses y el territorio de sus aliados, ¿por qué debería Turquía o cualquier otro socio unirse a una alianza con Rusia?

Por Tobias Nase