El dinero del wahabismo de Arabia Saudí y Qatar en España (parte 1)

Una de las causas más importantes para evitar el odio a los musulmanes es identificar correctamente a los responsables de que el discurso integrista y radical cale entre algunos de sus miembros. Tan irresponsable es incidir en la generalización sobre los musulmanes como pasar por alto la importancia de ideologías religiosas intolerantes que financian, promueven y difunden un mensaje de odio que no tiene cabida en una sociedad abierta y democrática. El wahabismo y el salafismo son dos corrientes diferentes sunníes pero imbricadas por un mismo concepto: el takfirismo, que significa la expulsión del distinto, no concebir al resto de musulmanes como “verdaderos” y el rechazo al que no practica ni su religión ni su misma acepción de la misma. En esencia, el wahabismo y el salafismo son discursos de odio.

felipevi-arabia-saudi-800x445
El Rey de España, Felipe VI, durante una de sus más recientes visitas de Estado a Arabia Saudí.

Arabia Saudí es, junto a Qatar, uno de los países difusores más importantes de la corriente fundamentalista del wahabismo. La visión del Islam wahabí de su profeta Muhammad ibn Abd Al-Wahhab, que data del siglo XVIII, preconizaba un ideario mucho más riguroso para todos aquellos musulmanes que según él se habían desviado del verdadero mensaje del Islam. La unión de esa visión integrista del Islam y Arabia Saudí se dio en el año 1744 por el acuerdo pactado entre el predicador y Muhammad bin Saud, fundador de la dinastía Saud a la que hoy pertenecen los sátrapas del Estado actual de Arabia Saudí.

“La exportación por parte de Arabia Saudí de una rama rígida, fanática, patriarcal y fundamentalista del Islam conocida como wahabismo, ha alimentado el extremismo global y contribuido al terrorismo”, analizaba Scott Shane en un artículo en “The New York Times”. La visión extrema del Islam coaligada con la dictadura saudí ejerce una dramática influencia sobre el yihadismo dependiente de la corriente salafista, que persigue devolver La Meca a unos postulados utópicos de “pureza” islámica.

Por ello, paradójicamente, el terrorismo de raíz salafista actual es una serpiente venenosa creada por la visión dogmática de la religión que alimentan los Estados wahabitas de Arabia Saudí y Qatar, y que creció con el anti-imperialismo, pero que no dudaría en matar a su creador si tuviera la oportunidad de conquistar La Meca.

Wahabismo en España

La mezquita de la M-30 (o Centro Cultural Islámico de Madrid) fue inaugurada el 21 de septiembre de 1992 con la presencia del entonces rey saudí Salman ben Abdelaziz y el entonces rey español Juan Carlos I. La inauguración se produjo 11 años después de un acuerdo al que habían llegado 18 países musulmanes con presencia diplomática en España y sólo después de que el rey Fahd de Arabia Saudí hubiera puesto 2.000 millones de pesetas (12 millones de euros) para la construcción del complejo de 6 plantas y más de 12.000 metros cuadrados.

El actual imam de la M30, Hussam Khoja, se ha pronunciado en diferentes ocasiones en contra de la violencia y contra la visión integrista y rigorista que nutre a los terroristas salafistas y el Estado Islámico, enarbolando su independencia ante el dinero wahabí que financia la mezquita pero ejerciendo el discurso implantado y gestionado desde la Liga del Mundo Islámico, la coalición islámica internacional que dirige la mezquita. El anterior imam, Moneir Mahmud, un sunní de nacionalidad egipcia que ejerció de profesor e imam en Arabia Saudí, siempre ha rechazado la influencia wahabí en su discurso y también sufrió el desprecio de los asistentes más radicales a su mezquita por sus discursos contra Abu Qutada, un clérigo radical próximo a Al Qaeda. Estos son dos ejemplos paradigmáticos de la controversia entre dos discursos integristas como el wahabí y el salafista por el control del mundo musulmán.

La mayor radicalidad del discurso no se da en las mezquitas grandes a cargo de los imames plenamente identificados, sino en pequeños lugares de cultos ilegales y clandestinos, o centros islámicos de menor tamaño. Sin embargo, no es menos cierto que la financiación de Arabia Saudí de las principales mezquitas en España y en Europa legitima una visión rigorista del Islam desde los grandes centros de oración. El dinero saudí está en las mezquitas de Marbella, de Whitechapel (Londres), en la mezquita del Rey Fahd de Los Ángeles o de Saint-Etienne en Nantes. En el momento de la inauguración de la mezquita de la M30 los musulmanes moderados ya advertían del peligro de la implantación de la visión saudí del Islam: “Arabia Saudí pretende ser la representante verdadera del Islam, pero no lo practica”, afirmaba Jalifi Riadh, un profesor tunecino de jurisprudencia islámica, en un artículo de 1992 en “El País”.

La mano de Arabia Saudí en la propagación del discurso del odio es tolerada por parte de los responsables políticos. En mayo de 2016 fue permitido un sermón en el Centro Cultural Islámico de Cornellà en la mezquita Al Tauba del imam saudí Saleh Al Moghamsy. Este clérigo, responsable de la mezquita de Quba en Medina, ha llegado a defender la “santidad” de Osama bin Laden por encima de la de cualquier otro “infiel”.

Un informe del CNI al que tuvo acceso “El País” en el año 2011 advertía del escaso control que se tenía sobre el dinero que Arabia Saudí y Qatar, junto a otros 4 países como Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Libia y Marruecos enviaban a comunidades musulmanas y cómo acababan financiando organizaciones radicales y células islamistas. Nada ha servido para que la política exterior española cambie su postura frente a los petrodólares de las dinastías wahabitas.

La financiación de las mezquitas en España es solo una de las partes más evidentes del incesante flujo de dinero que las dictaduras de Arabia Saudí y Qatar usan para ampliar su influencia. Los negocios al más alto nivel y las fuertes inversiones de capital en empresas españolas, junto a los jugosos negocios que proporcionan estos países, hacen que se sea muy laxo con el discurso del odio que promueven y al que dan soporte.

Por Antonio Maestre (LaMarea.com)

Los símbolos fascistas no tienen lugar en la sociedad

Dos turistas chinos han sido detenidos recientemente en Berlín por hacer el saludo nazi mientras posaban para dos fotógrafos frente al “Reichstag”, el Parlamento de Alemania, el pasado sábado 12 de agosto. Tres días después, el Museo contra la Agresión Japonesa en el Almacén Sihang de Shanghai realizó un comunicado criticando a cuatro jóvenes chinos por vestir uniformes del Ejército Imperial Japonés y posar para fotos en el almacén, defendido exitosamente por fuerzas chinas contra los invasores japoneses a finales de 1937, y calificando su acto como “blasfemia imprudente”.

4504717563710630569

Los jóvenes son ciudadanos de un país en el cual más de 35 millones de personas murieron o fueron heridas en la Segunda Guerra Mundial y está, de forma inadvertida, reabriendo viejas heridas.

El mundo se ha enfrentado a brutales y radicales cambios desde aquellos días de horror sin fin. Y casi todo ha cambiado, desde el interior de los hogares hasta los exteriores de los edificios, desde nuestros medios de transporte hasta la manera en la que compramos. Quizás la única cosa que no ha cambiado sea que cada sociedad tiene sus tabúes – algunos religiosos, otros históricos. Y cada sociedad establece lo que supone la ruptura de esos tabúes.

En muchos casos, es a lo que nos oponemos, y no lo que apoyamos, lo que determina quiénes somos. Una postura o un conjunto de ropa pueden ser correctos en una sociedad pero tabú en otra cultura, porque los seres humanos, quienes, dependiendo de su Historia y de su cultura, tienen sus propios objetos de reverencia y su propio conjunto de tabúes.

Las agujas del reloj siguen moviéndose señalando el cambio del tiempo, pero las heridas de la Historia y de aquellos que causaron esas heridas nunca deberían ser olvidadas. Esa es la razón por la que las acciones de jóvenes y turistas no pueden ser atribuidas a su ignorancia sobre las leyes alemanas o su falta de entendemiento de la Historia reciente de su propio país, especialmente porque ocurren en lugares históricos.

Las acciones de esos jóvenes deberían traernos a la mente lo que ocurre en el Santuario de Yasukuni de Tokio, donde los “héroes de guerra” de Japón desde la Restauración Meiji – a finales del siglo XIX, incluidos 14 criminales de guerra de Clase A de la Segunda Guerra Mundial – son honrados. Los asistentes visten uniformes del Ejército Imperial Japonés y pueden ser vistos con facilidad por los alrededores del santuario como modo de prestar ofrenda a los “héroes de guerra” y a los “verdaderos patriotas” – es decir, señores de la guerra – de Japón.

Los alemanes, por otro lado, han prohibido todos los símbolos nazis y han declarado sus acciones como “ofensa criminal”. Han reconstruido su nación condenando las atrocidades cometidas por los nazis y han puesto en vigor estrictas leyes para castigar a la gente que use esos símbolos, sea cual sea la razón. Gracias a ello, la resurrección de Alemania dentro de la comunidad internacional se completó.

En contraste, Japón nunca ha iniciado siquiera un proceso de auto-introspección, pese a que sea conocido como la Tierra del Zen – que se centra en la meditación o “dhyana”, que en sánscrito simboliza una serie de estados cultivados de la mente que llevarían hacia un “estado de perfecta ecuanimidad y precaución”. Uno se imagina cómo pueden los japoneses alcanzar este estado “perfecto” sin la auto-introspección.

Sin condenar oficialmente a nadie por sus crímenes de guerra, Japón no se puede convertir en una nación normal. Y si Japón pretende ser una nación normal construyendo un Ejército, ello supondrá de nuevo una amenaza a la paz regional e internacional.

El saludo nazi realizado por los dos turistas chinos y la vestimenta del Ejército Imperial Japonés por parte de 4 jóvenes en Shanghai deben ser puestas en el vergonzoso vertedero de la Historia. Los crímenes contra la Humanidad cometidos por los nazis y las fuerzas japonesas deben seguir recordándonos que nunca debemos bajar la guardia contra el fascismo y sus símbolos.

Si el desarrollo pacífico de las últimas décadas debilita nuestra memoria acerca de los horrores del fascismo y las guerras, posiblemente acabaremos abriendo viejas heridas o infligiendo nuevas heridas en el siglo XXI.

Por Zhai Haijun

Periodista de “China Daily”

La situación en el Rif

1496170149_372407_1496170555_album_normal
Manifestantes portan una bandera amazigh (bereber) durante las protestas en la ciudad de Alhucemas (mayo de 2017)

La situación en el Rif, así como en el resto de Marruecos, es intolerable. El declive ha sido tal que ha alcanzado todos los niveles: políticos, económicos, sociales y culturales.

Lo que es conocido tanto dentro como fuera del país como una revuelta popular no es más que la consecuencia del sufrimiento causado por una crisis económica que afecta a las capas sociales más desfavorecidas: a los pobres, a los trabajadores, a los marginados.

Este levantamiento es el producto necesario de la lucha de clases, de la brutal diferencia de recursos entre pobres y ricos. Hoy en día es esencial plantearse de manera firme quién es el responsable de esta situación tan miserable que está sufriendo la gente.

La responsabilidad de todo esto recae en la élite burguesa, conocida popularmente como “Majzen”, que dirige Marruecos desde la independencia. Esta élite ejerce como una mafia que actúa como agente del imperialismo, especialmente de Francia.

Las causas de este levantamiento

Hay muchos factores que se solapan detrás de la continuidad de este movimiento rifeño, ya sean históricos, políticos, sociales o económicos.

Históricamente, este movimiento que afecta a la población del norte de Marruecos es diferente a los anteriores. Ha sido precedido por las protestas del Movimiento “28 de Febrero”, las movilizaciones de los médicos, los profesores en prácticas y las protestas en Tánger contra la empresa hidroeléctrica local.

abd-el-krim
Abd el Krim al-Khattabi fue presidente de la República del Rif entre 1921 y 1926. Se enfrentó a una fuerza conjunta hispano-francesa que desembarcó en Alhucemas en 1925, sofocando la rebelión anticolonialista.

El norte marroquí es un ejemplo de resistencia, cuyo símbolo es Abd el Krim al-Khattabi, quien derrotó a los colonialistas españoles y franceses. Este bagaje es una fuente moral y un orgullo para la gente del Rif en sus justas reivindicaciones. Esta zona fue golpeada muchas veces por el poder del Estado, hasta estos momentos.

A nivel político, el entramado resulta tremendamente complicado para alguien de fuera de Marruecos, ya que hay partidos a decenas que representan todos los espectros y orientaciones políticas. Esto lleva a preguntarse cómo puede haber elecciones democráticas en un país con una participación del 20%, cuando esto significa que el 80% de la población desconfía totalmente de dichas organizaciones y del sistema que representan.

La población se mantiene al margen de la vida política, pues vive en un Estado cuyo gobierno está compuesto por partidos de ideologías contrarias. En el gobierno actual, formado por 6 partidos, ejerce la dirección un partido islamista y ocupan varios ministerios miembros del “sucesor” del antiguo Partido Comunista de Marruecos (PPS).

A nivel social, la situación que viven las diferentes zonas de Marruecos se ha vuelto insostenible. El desempleo supera el 60% en muchos lugares, la carestía de la vida se ha visto marcada por un constante aumento de los precios y un consecuente incremento de la pobreza, ha derivado en la destrucción de puestos de trabajo en el sector público, privatizaciones en la enseñanza y otras medidas demoledoras han llevado al país a estas justas movilizaciones reivindicativas.

Actualmente, la sociedad marroquí está dividida entre una minoría muy rica y una mayoría extremadamente empobrecida. Esta situación se vuelve incomprensible en un país tan rico en materias primas tales como fosfatos, bancos de pesca con un litoral de 3.600 kilómetros, minas de oro y plata, riquezas agrícolas, etc. Sin embargo, esta vasta riqueza tiene un dueño: y es la oligarquía, las élites gobernantes.

Estos motivos han forzado a la gente a salir a la calle, reclamando sus derechos en educación, sanidad, trabajo, una distribución justa de la riqueza y terminar con la militarización de esta zona oprimida.

El participante en este movimiento es el pueblo, los marginados, los pobres. Y como pilar de este hecho, se encuentra la mujer del Rif. Ella tiene una participación fundamental en esta lucha, encontrándose en la dirección y a la cabeza de este movimiento, y este hecho ha sido reconocido por todas las organizaciones de izquierda marroquíes.

Las mujeres cuentan con el apoyo incondicional de los partidos de la llamada “extrema izquierda” como Vía Democrática o el Partido de la Vanguardia Socialista, el partido de Mehdi ben Barka, así como con el apoyo de los tres principales sindicatos y de las organizaciones de Derechos Humanos marroquíes. Además, cuentan con el respaldo y la solidaridad tanto del Frente Popular para la Liberación de Palestina como del Frente Popular de Túnez.

Si el pueblo no lucha por sus derechos vivirá como esclavo al servicio del amo, y ese yugo será de por vida. Una revuelta popular pacífica ha puesto al sistema en jaque, porque el pueblo marroquí sabe que si se mantienen de rodillas, rechazando la lucha contra sus opresores, jamás podrán conseguir nada.

Por Fayed Badawi

(Extraído de “Unidad y Lucha”, órgano del PCPE)

El precio de la tortura de un preso político en España

marcosmartc3adnponceposterEl 20 de julio de 2017 un agente judicial me notificaba en la prisión de Picassent (Valencia) la imposición de una multa de 600 euros, en relación a las torturas a las que fui sometido en noviembre de 2012 en el módulo de aislamiento de Sevilla-II. A esta multa (que se traduce en un mes más de prisión por insolvencia) hay que unir un año de cárcel adicional al considerar el Juzgado nº12 de Sevilla que yo fui el agresor de los carceleros. La realidad por la que pasé fue muy diferente.

Entre cuatro funcionarios, que acumulan incontables denuncias por malos tratos y torturas, tanto a presos políticos como a sociales, me dieron una paliza con porras, patadas, rodillazos, puñetazos… mientras me encontraba esposado y desnudo.

Justo antes de perder el conocimiento, la última imagen que recuerdo es cómo se codeaban entre ellos para ver quién cogía la mejor posición para golpear con más saña. Cuando recobré el conocimiento, estaba siendo arrastrado desnudo y esposado a la espalda, sin apenas un suspiro de energía para oponer resistencia… Sangrando por la boca.

Mis pies se deslizaban sobre mi propia sangre, dejando dos sucios bermellones por los pasillos de aislamiento, hasta llegar a una celda de castigo donde me ataron a un somier de acero, de pies, manos y cintura. En ese potro de tortura, mientras yo escupía sangre a borbotones, los funcionarios hacían lo propio con su odio de clase (como fieles mercenarios del capitalismo) a modo de insultos contra mi condición de preso político comunista.

El dolor en el pecho era insoportable cada vez que tosía. Uno de los carceleros comentó: “Habrá que atarlo boca abajo, no se vaya a ahogar con su propia sangre”.

Y así me dejaron durante 48 horas. Desnudo en pleno invierno, con la ventana abierta, orinándome encima. No recibí ni ropa, ni mantas, ni comida, ni agua. Cuando una ATS por fin se personó para levantar el informe médico, la celda de castigo se llenó de uniformados, con la clara intención de amedrentar a aquella joven. He de agradecer la fortaleza de aquella mujer, por priorizar su profesionalidad. En el parte médico, escribió: “Al menos una veintena de abrasiones en la espalda, claramente causadas por objetos contundentes, provocando un hematoma masivo generalizado por cuello, espalda, brazos y piernas. Igualmente, presenta un diente roto (con abundante sangrado), abrasiones en el rostro y un fuerte golpe en la frente”.

Un informe médico de esta índole sería más que suficiente en cualquier país de democracia burguesa para procesar a los carceleros y al director de la prisión, pero en el Estado Español la maquinaria represiva está bien engrasada contra sus enemigos políticos, por lo que el poder judicial tampoco se ha salido del guion establecido. Así es que lo que resulta relevante para sus señorías son los relatos de los torturadores, para los cuales – de repente – me convertí en un ser enajenado, violento y sin control, que no paraba de agredirles. Sin embargo, atendiéndonos al parte de lesiones de los funcionarios, tan solo uno de ellos presentaba “una tumefacción dolorosa a nivel del primer metacarpiano de la mano derecha”. O sea, que al señor funcionario nº 96.764 se le había ido la mano derecha… mientras los números 67.951, 96.980 y 36.178 optaron por utilizar el instrumental especializado.

Todas las cámaras del módulo de aislamiento grabaron lo sucedido, pero ni la jueza de instrucción de Morón de la Frontera, ni la del Juzgado de lo Penal nº12 de Sevilla tuvieron en cuenta mi denuncia, ni admitieron a trámite la petición de mi abogado para que la visualización de las cámaras sirviera como prueba principal para mi defensa (ya que mi denuncia ni siquiera fue admitida a trámite). Tampoco fue tenido en cuenta como prueba mi parte médico.

Para la jueza resultaba más que suficiente el cuento victimista de esos “grandes defensores de los Derechos Humanos”, como calificó a los carceleros que me torturaron al finalizar el juicio. “Los hechos declarados [dice el auto condenatorio] y probados se consideran acreditados por el conjunto de pruebas practicadas y ratificadas en el acto del juicio oral”. Y estas son las garantías constitucionales de un “juicio justo” en un régimen represivo: “En concreto, las firmes declaraciones de los funcionarios que tuvieron intervención en los hechos, los cuales han expuesto de manera coincidente, coherente y razonada la sucesión de los hechos, que culminó con la reducción e inmovilización del acusado”.

Entonces, ¿para qué tener en cuenta las pruebas objetivas o indagar si las denuncias de violación de los Derechos Humanos tienen algún fundamento, si los señores funcionarios ya habían relatado lo ocurrido? Todo queda en casa, ¿verdad, señora jueza? ¿Qué más da que otros presos políticos (como Arkaitz Bellon, al que estos mismos carceleros agredieron y el cual murió en una celda de aislamiento pocos meses después, y al que aprovecho para rendir homenaje) hubieran sido agredidos impunemente en ese mismo módulo de aislamiento? ¿Qué tendrá que ver que los juzgados mencionados estén copados con denuncias por torturas y malos tratos en la prisión de Sevilla II-Morón de la Frontera? ¿Qué más da que la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Europea haya señalado a Sevilla II como una cárcel bajo investigación, dada la gran cantidad de este tipo de denuncias que acumula? ¿Qué importa todo esto, si los torturadores hicieron “firmes declaraciones” y “han expuesto de manera coincidente” la “sucesión de los hechos”. Pues creo que, efectivamente, no queda mucho más que decir.

Únicamente la reflexión de que si estos son los más altos niveles de democracia y libertad que este sistema político está dispuesto a ofrecernos, será cuestión de cada cual (y del conjunto de todos nosotros) el atreverse a mirar de frente a la cruda realidad y decidir qué es lo que se tiene que hacer para que ningún preso político (ni social) vuelva a ser torturado o maltratado; siempre teniendo en cuenta que las prisiones son, tan solo, un eslabón más del sistema represivo de este Estado.

Por Marcos Martín Ponce

(preso político comunista)

La crisis terminal de la oposición siria

supportSegún fuentes próximas a la oposición siria, el Gobierno turco ha interrumpido el apoyo financiero a la Coalición Nacional Siria desde la semana pasada, lo cual ha llevado al grupo opositor a sufrir una situación económica muy crítica.

Responsables turcos han informado a la coalición que no suministrarán este mes apoyo financiero a la misma. Hasta el momento, Turquía suministraba un total de 320.000 euros mensuales a aquélla.

Esto ha coincidido con informes, aparecidos en el diario “Zaman al-Wasl”, de que los Emiratos Árabes Unidos habrían pedido a EEUU y algunos países europeos que dejen de respaldar a la oposición siria y apoyen en su lugar al presidente Bashar al-Assad, porque la oposición siria ahora está compuesta por yihadistas o, cuanto menos, está bajo el control de éstos.

En este desfavorable contexto Jalid al-Mahamid, miembro de la delegación opositora siria en Ginebra (Suiza), dijo en una entrevista que “la guerra en Siria ha terminado si atendemos a los hechos sobre el terreno y el campo de batalla”.

Este reconocimiento de la derrota sobre el terreno fue considerado como “chocante” por el grupo de Riad (autodenominado “Alto Consejo Negociador”), una de las facciones de la oposición siria que decidió separar a Al-Mahamid de la delegación negociadora y expulsarle del grupo.

La oposición siria también se ha visto afectada por el enfrentamiento entre Arabia Saudí y Qatar, que patrocinan a distintos grupos dentro de la misma. La dependencia del régimen wahabita saudí, sin embargo, es algo nocivo para los grupos opositores, ya que dicho régimen es despreciado y odiado por la gran mayoría del pueblo sirio.

El Alto Comité Negociador sigue apoyando al llamado “Ejército Libre Sirio”, que sigue luchando supuestamente contra las fuerzas del Ejército sirio. Sin embargo, este grupo también está lastrado por la erosión y el declive por una serie de razones:

En primer lugar, la práctica desaparición del grupo den la mayor parte de campos de batalla de Siria en favor del Frente Al-Nusra, el ISIS y otros grupos extremistas.

Como fruto de esta situación, el presidente norteamericano Donald Trump dio la orden a George Pompeo, director de la CIA, de que pusiera fin al programa de la agencia dirigido a entrenar y armar al ELS. Tal decisión fue justificada señalando que este programa era caro (costaba unos 1.000 millones de dólares) e inefectivo, ya que el ELS nunca ha sido una fuerza real de combate.

Además, la mayor parte de las armas norteamericanas suministradas al ELS han acabado en manos del Frente Al-Nusra, vinculado a Al-Qaeda, o directamente al ISIS.

En segundo lugar, en el norte de Siria el ELS está actuando como una fuerza mercenaria al servicio de Turquía, que les utiliza para combatir contra los kurdos, que son los principales aliados de Washington en Siria. Esta actitud del ELS ha irritado a EEUU y a varios países occidentales, que mantienen ahora unas tensas relaciones con Ankara.

En tercer lugar, en el sur de Siria una gran masa de combatientes del ELS se ha rendido al Ejército sirio, pasándose al mismo con sus armas y vehículos.

En cuarto lugar, en toda Siria los bombardeos combinados de las fuerzas aeroespaciales de la Federación Rusa y la República Árabe Siria han llevado a que el ELS desaparezca como una fuerza de combate digna de tal nombre.

De este modo, el fin progresivo de la guerra en Siria con la victoria del Ejército sirio, el cambio de prioridades de sus patrocinadores y el enfrentamiento entre facciones debido a sus diferencias en lo que respecta a la negociación con el Estado sirio y a sus lealtades hacia distintos países han llevado a la oposición política y militar siria a una crisis que podría ser terminal.

Burhan Galiun, el primer presidente del opositor Consejo Nacional Sirio – antecesor de la Coalición Nacional Siria – señaló en varios recientes artículos que la desesperación de la oposición siria podría abrir la vía a un diálogo nacional efectivo y dijo que la oposición había cometido muchos errores, en primer lugar caer en una dependencia política y económica de países extranjeros, principalmente EEUU, Turquía, Qatar y Arabia Saudí, y en segundo lugar, dejarse caer en brazos de las fuerzas extremistas. Galiun considera que ya nada podrá impedir el hundimiento de la oposición o evitar que ésta se vea obligada a aceptar lo que el Gobierno sirio esté dispuesto a ofrecerles.

FUENTE: “Annur TV”

El trance de China con Maduro

maduro_y_xi_jinping
Nicolás Maduro y Xi Jinping durante un encuentro bilateral en 2014.

China observa con cierta angustia la inestabilidad creciente que vive la Venezuela de Maduro. Durante el mandato de Hugo Chávez, los vínculos bilaterales se intensificaron de forma exponencial en función de una simpatía estratégica y visión compartida del orden internacional que encontraba en el suministro de barriles de petróleo un fundamento capaz de hacer pasar a un segundo plano las contradicciones, fragilidades y reveses. El propio Nicolás Maduro tuvo la oportunidad de afianzar esa relación en su período al frente de la diplomacia venezolana.

Las inversiones chinas en Venezuela han crecido significativamente en los últimos lustros y son cuantiosas. De hecho, los recursos invertidos superan ampliamente los préstamos otorgados por China al resto de los países de la región. Hoy, los intereses económicos chinos van más allá de la energía, abarcando numerosos dominios en los que sus empresas están presentes: desde la industria a la agricultura, el transporte, la vivienda, etc.

Maduro, con abierta simpatía por el modelo chino de desarrollo, estimuló la creación de zonas económicas especiales, en buena medida financiadas con préstamos procedentes del Gigante Asiático.

La receptividad bolivariana explica que altos dirigentes del Gigante Asiático, incluido el propio presidente Xi Jinping o el vicepresidente Li Yuanchao, hayan calificado a Venezuela como su más fiel aliado en América Latina. Pese a que ahora ven peligrar el futuro de una relación que se pretendía modélica para otros países de la región, esas palabras no son retóricas. Por otra parte, la alianza con China es una pieza clave de la política exterior del presidente Maduro y a partir de ahora lo será más ante la expectativa del aislamiento alentado por las potencias occidentales tras la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente.

Pero hay luces y sombras en el entendimiento bilateral. Pekín, por ejemplo, dio largas abiertamente a un hipotético acuerdo con el ALBA que pudiera ser interpretado como un aval sin matices al bloque promovido por Venezuela. También desechó un papel protagonista de Caracas en la gestión parcial de su relación con la CELAC. Siempre marcó distancias con el tono anti-estadounidense del discurso bolivariano por más que simpatizara con el énfasis en la defensa de la soberanía nacional. En suma, fiel a su pragmatismo, trató de mitigar la hipotética carga ideológica de la relación bilateral y evitar dar la impresión de abrigar la más mínima intención de contrariar los intereses de EEUU. Voluntad política y hasta entusiasmo, pero con silenciador.

Cada vez con más insistencia, no pocos inversores orientales – en su mayoría públicos – alertaron al Gobierno chino de lo arriesgado de la apuesta significando los numerosos condicionantes que pueden derivar en un escenario de caos similar al experimentado en otras latitudes, con pésimas consecuencias para los intereses de su país. Esto no es nuevo. Libia está en la mente de todos. Pero aunque la preocupación va en aumento, no parece que China vaya a desentenderse y dejar caer sin más a Maduro. Con pocos puentes tendidos hacia la oposición y dificultades para acompañar las alternancias, el afán de afirmación global de sus intereses que hoy determina su política exterior podría incitarle a elevar el tono de su apuesta.

Por Xulio Ríos

Turismofobia, tu padre

Por Raúl Solís

Si denuncias que hay camareros cobrando 700 euros al mes por 12 horas de trabajo diarias, de las que sólo están dados de alta por 4 horas, es que odias el turismo; si denuncias que hay camareras de piso que acuden empastilladas a trabajar para poder limpiar 20 habitaciones diarias a 1’50 euros cada una, es que odias el turismo.

Si denuncias que los guiris borrachos se alojan en apartamentos ilegales y te vomitan en tu patio, es que odias el turismo; si denuncias que tu alquiler ha pasado de 500 euros al mes a 900, porque al casero le es más rentable alquilar la vivienda ilegalmente por días que por meses de manera legal, es que odias el turismo. Si denuncias que los antiguos pequeños comercios y bares de toda la vida de tu barrio ahora son franquicias donde pagan 700 euros al mes a los camareros con contratos parciales que se convierten en jornadas de sol a sol, es que odias el turismo.

Si estudiaste Turismo y estuviste viviendo en dos países varios años para perfeccionar tu nivel de idiomas y que ahora el hotel donde trabajas de recepcionista te paga 900 euros al mes, es que odias el turismo; si denuncias que estás harto de no poder salir de tu casa porque las manadas de turistas en fila india tienen bloqueado el portal de tu casa, es que odias el turismo.

Si denuncias que hay una burbuja turística que ha sustituido a la burbuja inmobiliaria, sostenida en bajos sueldos y expulsión de la población local de la ciudad, es que odias el turismo; si denuncias que es inmoral cobrar 100 euros por una habitación de hotel mientras se le paga 1’50 euros por limpiar una habitación a una camarera de piso o 700 euros al camarero que te sirve el desayuno, es que odias el turismo. Si denuncias que los beneficios del turismo, sector que no ha conocido la crisis y que aumenta anualmente sus beneficios en más de dos dígitos, se tienen que repartir de manera equilibrada entre trabajadores, empresarios y ciudades turísticas, es que odias el turismo.

Si denuncias que el turismo debe ser un sector de futuro y no sólo de presente, que los turistas merecen visitar sitios auténticos, con vida real, y no parques temáticos y que los habitantes locales merecen poder conjugar la vida en su ciudad con el turismo, es que odias el turismo. Si denuncias que un trabajador del sector turístico no puede disfrutar de una semana de vacaciones al año porque el salario que recibe no se lo permite, es que odias el turismo.

Es lo mismo que ocurría cuando se denunciaba que la burbuja inmobiliaria impedía que las familias normales pudieran acceder a una vivienda digna o que la construcción estaba destruyendo el patrimonio ambiental y el litoral de nuestro país. Los que lo odian todo, menos su deseo de acumular beneficios a costa de explotar recursos naturales, históricos y humanos, han encontrado en la “turismofobia” su palabra clave para no abrir un debate sereno y serio del que no podrán salir bien parados y que podría poner freno a su ansia desmedida por la acumulación de beneficios a costa de la salud de mujeres que acuden a trabajar drogadas para poder soportar los dolores que les producen mover carros de ropa sucia y limpiar 20 habitaciones en 4 horas. Turismofobia, tu padre.