Nazis y sionistas: ¿cuándo acabará el mayor tabú histórico de la posguerra?

Son cosas tan sabidas como calladas. Incluso los propios sionistas lo han reconocido desde hace muchos años, pero es algo que interesa mantener bajo la alfombra, todo un tabú que ya forma parte de la Historia, sobre todo de la Historia de la manipulación.

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Isaac (Yitzhak, יצחק) Shamir, de tendencias sionistas ultraderechistas, fue Primer Ministro de Israel entre 1986 y 1992.

En 1989, el diario “Jerusalem Post” admitió los vínculos de los sionistas con los nazis porque unos y otros perseguían el mismo objetivo: sacar a los judíos de Alemania para llevarlos (en realidad, deportarlos) a “su sitio” (Palestina).

El diario se refería a un caso concreto: los vínculos establecidos en 1941 entre el Tercer Reich y los terroristas sionistas de Stern Gang, comandados por Isaac Shamir.

En realidad, tales vínculos proceden de la llegada de los nazis a la cancillería alemana en 1933, pero pasaremos por alto este detalle – al menos de momento.

Cuando el “Jerusalem Post” destapó el asunto, la agencia “Reuters” lo reprodujo, calificándolo como “el fin de un tabú nacional”, creyendo que bastaba la divulgación “nacional” en Israel para que los vínculos entre nazis y sionistas fueran conocidos por todo el mundo. Si los israelíes, que estaban implicados de manera directa, los admitía, la Historia de la Segunda Guerra Mundial debería acabar con sus propios mitos.

Obviamente, no ha sido así. Seguimos leyendo toda clase de basura sobre la “Shoah”, el Holocausto (con mayúsculas) judío y demás, con el agravante de que es algo que no se puede poner en duda porque te acusan de “nazi”, de “negacionista” e incluso te meten en la cárcel porque está considerado como un delito.

En el caso concreto de Shamir, que fue Primer Ministro de Israel en la década de 1980, el asunto es harto evidente: además de compartir los mismos objetivos políticos, los nazis y los sionistas utilizaban los mismos métodos terroristas, por lo que no es de extrañar que llegaran a acuerdos entre ellos.

Hay otra conclusión obvia: a los sionistas les importaba un bledo que los nazis asesinaran masivamente a los judíos porque ellos nunca intentaron defenderles, sino defender la creación de un nuevo Estado en territorio palestino a su imagen y semejanza, es decir, terrorista – basado en la deportación y el exterminio de los árabes.

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Cartel de “se busca” de Yitzhak Shamir (izq.) por participación en actos terroristas. Ofrecían 500 shekel por su cabeza.

En 1941, cuando la “Solución Final” ya estaba en marcha en Alemania, Shamir buscaba la cooperación de los asesinos en la creación de lo que 7 años después se convirtió en el Estado de Israel.

Para ocultar sus propios planes, los sionistas divulgaron que en la Segunda Guerra Mundial quienes se aproximaron a los nazis no fueron ellos, sino los árabes.

Se trató de una disputa típica entre potencias imperialistas, donde la hegemonía regional correspondía entonces a los británicos. El plan de Shamir consistía en poner a su banda terrorista al servicio del Tercer Reich contra los británicos y les dio muestras de su eficacia: en 1944 el propio Shamir asesinó a Lord Moyne, virrey inglés en Oriente Medio.

Shamir no sólo era un sionista y un terrorista. No sólo trató de venderse a Hitler, sino también a Mussolini, porque era un fascista. El mundo ha tenido que soportar sin sonrojarse que alguien así estuviera hasta 1992 a la cabeza de un Estado moderno.

Tan moderno que tiene armas nucleares a su disposición. Ahora pensemos, por un momento, en un nazi-sionista como Shamir provisto de tales capacidades armamentísticas…

FUENTE: “Movimiento Político de Resistencia”

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Hace 43 años, España dejó al Sahara Occidental a su suerte en el desierto

La presencia española en África llegó a su fin con el abandono del Sahara Occidental en 1975. Se ponía final así a un siglo de colonialismo débil y sustitutorio tras la independencia de las colonias americanas.

Este territorio era, en principio, mucho menos problemático que las antiguas colonias de Ifni, Guinea o el Protectorado de Marruecos.

Habitado por unas decenas de miles de tribus nómadas, el Sahara Occidental era en su mayoría desértico, y la presencia efectiva de España era todavía muy reciente. Todavía durante la década de 1950, la administración española había llevado a cabo exploraciones científicas como aquella en la que, por ejemplo, participó el etnógrafo Julio Caro Baroja. Hasta el descubrimiento de las reservas de fosfatos, los intereses económicos españoles se limitaban a unos cuantos asentamientos en la costa, que permitían la explotación de los recursos pesqueros.

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General Federico Gómez de Salazar, último gobernador español del Sahara Occidental.

El territorio saharaui había estado integrado administrativamente en la denominada “África Occidental Española” hasta su conversión en provincia a finales de la década de 1950. En un primer momento, el Ministro de Exteriores franquista, Castiella, pensó en el abandono del Sahara mediante un referéndum, al mismo tiempo que procedía a la entrega de Ifni a Marruecos y a la independencia de Guinea.

La situación se complicó cuando, a las reivindicaciones de un “Gran Marruecos”, se sumaron las apetencias argelinas y mauritanas. Además, estallaron conflictos pesqueros con Marruecos debido a la ampliación unilateral por este último de sus aguas jurisdiccionales. Por un tiempo, Marruecos pareció virar a posiciones que defendían la autodeterminación del Sahara Occidental, debido a las maniobras dilatorias de la administración española.

En realidad, el territorio saharaui nunca había estado históricamente vinculado al Reino de Marruecos, manteniendo los sultanes relaciones únicamente comerciales con las tribus nómadas.

En 1974, España concedió cierto grado de autonomía al Sahara Occidental, impulsando un partido político españolista que sirviera de contrapeso a la creciente influencia del independentista Frente Polisario.

El contencioso hispano-marroquí se trasladó al Tribunal Internacional de La Haya. Los planes de descolonización de España parecía que llegarían por una vez a buen puerto, pero la enfermedad de Franco precipitó la situación.

Al mismo tiempo que el Tribunal de La Haya fallaba favorablemente a las tesis españolas en octubre de 1975, Hassan II – a la sazón Rey de Marruecos – decidió aprovechar la coyuntura para montar la operación conocida como “Marcha Verde”.

Varios cientos de miles de marroquíes se presentaron como una marea humana ante la frontera del Sahara Occidental. El gobierno de Carlos Arias Navarro, ante la inminencia de la muerte de Franco, decidió eludir sus compromisos internacionales para la autodeterminación del Sahara, tratando de enfriar el conflicto con Marruecos, que parecía derivar hacia el estallido de una guerra.

La debilidad final del régimen de Franco permitió la rápida firma de un tratado en Madrid con Marruecos y Mauritania en noviembre de 1975. Al mismo tiempo que el entonces Príncipe Juan Carlos visitaba a las tropas españolas acantonadas en el desierto saharaui, el ministro franquista José Solís era enviado a Marruecos para desactivar el conflicto.

Otra gestión importante fue la realizada por Colón de Carvajal con Henry Kissinger, entonces Secretario de Estado de EEUU. Por el Tratado de Madrid, España cedía la administración del Sahara Occidental a Marruecos y Mauritania, con un vago compromiso para que las nuevas potencias administradoras del territorio procediesen más tarde a su descolonización. A comienzos de 1976, tras la muerte de Franco y según las tropas españolas abandonaban el Sahara, se iniciaba una guerra de resistencia del Frente Polisario – apoyado por Argelia – que impediría una dominación estable de Marruecos y provocaría la retirada de Mauritania en 1979.

La dictadura de Franco iba a terminar sus días resolviendo in extremis su amarre con EEUU y, por tanto, su vinculación con Occidente, así como completando la descolonización de sus posesiones africanas. Pero el endurecimiento de la represión durante 1975 y el fusilamiento de cinco antifascistas en el mes de septiembre iban a desencadenar una última oleada de protestas de la opinión pública mundial.

El anacronismo político del franquismo se reflejaba en una casi absoluta soledad en el seno de la comunidad internacional. Además de la retirada de varios embajadores europeos, se produjo un incidente con el entonces presidente mexicano Luis Echeverría.

México, sin relaciones diplomáticas con España desde 1939, denunció al régimen franquista ante la ONU, suspendiendo incluso las comunicaciones y el tráfico comercial entre ambos países.

La Comunidad Económica Europea paralizó las negociaciones para un progresivo desarme arancelario. Hubo protestas, manifestaciones y hasta asaltos a las delegaciones diplomáticas españolas.

Perdido el apoyo de aliados tradicionales como Portugal o la Ciudad del Vaticano, al régimen de Franco sólo le quedaba la endeble amistad con algunos regímenes latinoamericanos y árabes.

FUENTE: “El Confidencial Saharaui”

Días de agosto: Blas Infante, Moncho Reboiras

En estos días de agosto tórrido, de verano, son muchas las fechas que tenemos las y los internacionalistas en esa agenda que no acaba nunca, que debe revisarse, releerse y sobre todo, no olvidar, mucho menos olvidar a quienes allí aparecen.

Sobresalen entre esos nombres dos militantes soberanistas, independentistas, revolucionarios que fueron asesinados por el franquismo y el fascismo español. Uno cuando apenas empezaba este franquismo al que nos referimos, otro cuando agonizaba pero preparaba ya esa transición-trampa que nos regaló – por de pronto – 40 años más de franquismo.

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Blas Infante (1885-1936)

El llamado “alzamiento nacional” fue especialmente cruel en Andalucía. Fueron miles los jornaleros y jornaleras que fueron asesinados. Junto a ellos, trabajadores de diferentes sectores, referentes de la cultura nacional andaluza (cómo olvidar a Federico García Lorca, aún en una cuneta olvidada de Granada) y hasta población civil en desbandada que, ante los crímenes ya conocidos del fascismo-falangismo, fue ametrallada y asesinada por miles en la carretera de Málaga-Almería.

Pero si hemos destacado a Blas Infante es porque era la esperanza de la resurrección de la Andalucía auténtica, la de los pueblos blancos, la del cante jondo, la que no olvidaba su pasado glorioso antes de la invasión de 1492…

Blas Infante, situándolo en su época, hablaba claramente de los dos ejes en los cuales se apoya la verdadera libertad de los pueblos: la soberanía, el derecho a la independencia y un régimen social alejado del capitalismo. Aunque no era exactamente comunista, hay que saber reconocerlo en los años que le tocó vivir y era más partidario de un socialismo libertario.

Una persona similar en bastantes aspectos a James Connolly, el auténtico héroe y referente de la Irlanda de esa época, si bien había otros aspectos que les diferenciaban. Era un peligro para España, así lo aseguraron sus verdugos y así era efectivamente, un peligro para esa España monárquica, aniquiladora de pueblos, corrupta y capitalista que venimos padeciendo desde hace ya más de 80 años… Por eso fue fusilado.

Causa vergüenza cómo su asesino intelectual, esa víbora llamada Gonzalo Queipo de Llano, aún ocupe un lugar de honor en la Historia oficial de esta España a la que nos referimos. Por eso la obligación de las internacionalistas es recordarlo y seguir insistiendo en esa Andalucía que sigue sin ser doblegada, la Andalucía trabajadora, militante y revolucionaria… Y no la que nos venden desde los medios de comunicación del sistema.

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Moncho Reboiras (1950-1975)

Moncho Reboiras es el otro mártir al que nos referíamos. Moncho era comunista, antifascista, antifranquista, combativo, y militante de la Unión do Povo Galego (UPG), que en aquellos años era la referencia revolucionaria del Pueblo Trabajador Galego.

Fue objetivo prioritario de la Policía franquista, que conocía su abnegación y constancia en la militancia, así como su referencialidad. No pararon hasta dar con él.

Fue en Ferrol, “patria chica” de Franco, pero también pueblo proletario trabajador gallego, que en aquellos años duros de movilización y represión era una de las referencias de esa Galiza combativa a la que nos referimos.

Lo mataron sin contemplaciones. Tenían claro que su destino no iba a ser la cárcel, sino el cementerio. Para la Historia ha dejado unas palabras vibrantes: “Qué importa que nos maten si dejamos la semilla de la victoria”.

Lejos está Galiza de su liberación nacional y social. También Andalucía. También en Euskal Herria tenemos lejos nuestra revolución pendiente. Qué importa si los que estamos vivos y vivas en estos años de oscuridad no vemos esas revoluciones de liberación nacional, feministas y socialistas… La Historia nos ha reservado otra tarea: dejar las semillas de la victoria.

Ahí radica la tremenda importancia de lo que comentábamos al principio. Es importantísimo que esa llama no se apague. Que esas semillas de las que hablaba Moncho las recoja otra generación y puedan culminar esa revolución pendiente.

No siempre es la mejor época para luchar por el socialismo, pero siempre hay que hacerlo, decía Lenin.

Esa es la tarea. No se trata de nuestros egos ni peleas cainitas entre organizaciones. Ser comunista es algo mucho más grande. Se trata de nuestros pueblos y su futuro socialista.

Por Andoni Baserrigorri

Intento de magnicidio contra el presidente Nicolás Maduro

En el contexto del 81º aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), en la Avenida Bolívar de la ciudad de Caracas, dos drones cargados con explosivos intentaron asesinar al presidente Nicolás Maduro.

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Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, se dirige al pueblo de Caracas momentos antes del intento de atentado contra su persona.

Los artefactos explotaron cerca de la tarima presidencial, lo que generó una interrupción de la transmisión del evento y la activación de los protocolos de seguridad para resguardar la vida del mandatario.

Un dato a destacar: el presidente Maduro permaneció inalterable ante el suceso, en posición firme y sin vacilar.

El presidente Maduro señaló enfáticamente a Juan Manuel Santos, presidente saliente de Colombia, como elemento vinculado al atentado en su contra. Recientemente, Santos declaró que “el fin de Maduro está cerca”.

Maduro también dijo que los anuncios económicos recientes de su Gobierno son acelerantes de estas acciones magnicidas, pues son “las medidas correctas” para devolverle al país la estabilidad.

En efecto, el anclaje del bolívar al petro y derogar la Ley de Ilícitos Cambiarios (que ya es un hecho), según muchos economistas, podrían romper la tendencia del dólar paralelo aupado especialmente desde Miami y Cúcuta.

Por otro lado, el probable aumento de la gasolina a precios internacionales y el subsidio directo a los consumidores, disminuiría dramáticamente el contrabando de combustibles al lado colombiano. El censo de transporte apunta en esa dirección.

Junto al narcotráfico, la gasolina de contrabando y las asimetrías cambiarias (inducidas en los últimos 5 años) son el eje de la paraeconomía en el Oriente colombiano y su vinculación con la desestabilización del país.

Los grupos de violencia paramilitarizada en Venezuela que actuaron en 2014 y 2017 tuvieron signos de inserción de paramilitarismo colombiano, y esto fue demostrado por la Fiscalía.

El medio “Bloomberg”, radicado en Nueva York, publicó un reportaje a mediados de junio sobre la llamada “Operación Constitución”, planificada en Colombia. Los objetivos eran detener las elecciones presidenciales del pasado 20 de mayo, secuestrar a Maduro y enjuiciarlo.

“Entonces, algo falló”, describe “Bloomberg”. A mediados de mayo, confirmado en su momento por el Presidente, cuando una docena de militares y un par de civiles fueron arrestados por los órganos de seguridad debido a sus vínculos con un golpe y magnicidio.

Otros precedentes que establecen puentes desde Bogotá a Miami – pasando por Caracas – es el de las denominadas – y también fallidas – “Operación Jericó” y el llamado “Golpe Azul”.

Ambas han tenido sus nexos directos con EEUU. La defección de oficiales militares venezolanos que se agrupan en torno a un plan golpista, con vínculos directos a dirigentes opositores, suele ser apoyada por el “establishment” estadounidense.

En estos caso, la presentación operativa se basó en el magnicidio como detonante de una escalada de golpe de Estado mediante la fragmentación de las principales líneas de mando del Estado venezolano.

Tanto el “Golpe Azul” como la “Operación Jericó” otorgan sentido a los intensos llamados de funcionarios estadounidenses y del presidente colombiano para sacar a Maduro del poder.

Por “Misión Verdad”

Turquía llama a las puertas de los BRICS

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan ha expresado su deseo de unirse al grupo de países BRICS, conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, según anunció el pasado domingo el diario turco “Hürriyet”.

“Somos parte del G-20 con estos cinco países. Me gustaría que consideraran los pasos necesarios para permitirnos unirnos a este grupo y tomar nuestro lugar entre los BRICS”, dijo Erdogan, quien añadió: “Si nos aceptan en este grupo, se llamará BRICST”.

Los miembros de los BRICS reaccionaron positivamente a la propuesta.

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El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, durante la X Cumbre Anual de los BRICS celebrada en Johannesburgo (Sudáfrica) | FOTO: Mikhail Metzel/TASS

“En particular, China se ha declarado a favor de la ampliación”, prosiguió Erdogan. Según Pekín, existe un inmenso potencial de asociación en el sector económico, la inversión y los proyectos de desarrollo.

El hecho de que Erdogan haya sido invitado a la X Cumbre Anual de los BRICS en Johannesburgo (Sudáfrica) es una prueba de que la posibilidad de ingreso es real.

No obstante, Putin dijo en la cumbre que por el momento no estaba prevista la ampliación, aunque no descartó por completo esta posibilidad.

“No tenemos la intención de aumentar formalmente el número de miembros de los BRICS en este momento porque los formatos actuales muestran su eficacia. Pero eso no significa que la organización esté cerrada y las puertas cerradas. Sencillamente es una cuestión que no puede resolverse espontáneamente. Debe ser analizado cuidadosamente”, dijo Putin.

El ingreso de Ankara al Eje Rusia-China sería un grave revés para EEUU y la Unión Europea, según el periódico ruso “Vzgliad”, porque ningún país es capaz de sustituir el papel que Turquía ha desempeñado en la región desde 1945.

El grupo de los BRICS ha creado un banco de desarrollo y un fondo de reserva de divisas para contrarrestar al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, y en definitiva, la influencia de EEUU y la Unión Europea.

Turquía no es el único país que muestra su interés por entrar en el grupo. En tiempos de Cristina Fernández de Kirchner, Argentina – la segunda economía más grande de América del Sur – también expresó su deseo de unirse a los BRICS.

FUENTE: “Movimiento Político de Resistencia”

Los kurdos llegan a un acuerdo con el Gobierno de Siria

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Ilham Ehmed, co-presidenta del Consejo Democrático Sirio (CDS)

El pasado sábado 28 de julio, el Consejo Democrático Sirio (CDS) anunció que ha llegado a un acuerdo con el gobierno de Damasco para poner fin a 8 años de guerra en el país, según informa la edición en árabe de la cadena rusa “RT”.

El CDS es el ala política de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), integradas principalmente por kurdos. Apoyadas por EEUU, estas fuerzas controlan actualmente el 27% del territorio de Siria, principalmente en el norte y nordeste del país.

Una delegación del CDS se trasladó el pasado jueves a Damasco para formalizar el acuerdo con el Gobierno sirio, que consiste en formar comités que “trazarán una hoja de ruta hacia una Siria democrática y descentralizada”.

La delegación kurda visitó Damasco por primera vez después de que el presidente Bashar al-Assad declarara el pasado mes de Mayo que las FDS debían sentarse a la mesa de diálogo antes de que el Ejército Árabe Sirio se viera obligado a recurrir a la fuerza.

Los kurdos aceptaron la oferta cuando sus aliados de Washington rechazaron apoyarles en las ciudades de Manbij y Afrin, en el norte de Siria.

Las negociaciones del Gobierno sirio con las fuerzas kurdas plantean nuevos interrogantes para la política de los imperialistas en Siria, donde las tropas del Pentágono se han desplegado en gran medida en zonas controladas por los kurdos.

La presencia estadounidense al este del Éufrates, una región de importancia estratégica por su riqueza petrolífera, se está reforzando con el apoyo de Turquía.

Los EEUU han creado más de 10 bases militares en Siria para apoyar a los yihadistas en la guerra que mantienen desde 2011 contra el Gobierno de la República Árabe Siria.

FUENTE: “Movimiento Político de Resistencia”

Entrevista a Abdallah El Harif, ex-Secretario General de Vía Democrática

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Abdallah El Harif, ex-Secretario General de Vía Democrática (formación política izquierdista de Marruecos)

Abdallah El Harif fue Secretario General de Vía Democrática (VD), el partido de izquierda más importante de Marruecos, y es hoy un implacable opositor al régimen alauí que dirige el país con mano de hierro. Reconoce que la represión del Majzen ahogó la protesta de 2011 pero ahora está encontrando una férrea resistencia popular en el Rif y en la región minera de Jerada, “una zona muerta y sin proyecto de futuro alguno”. Abdallah El Harif (Meknes, 1946) es una voz carismática entre las clases populares. En su condición de Responsable de Relaciones Internacionales de VD, ha visitado a los militantes en el exterior para “reforzar la lucha en un momento muy difícil”.

El Gobierno de Marruecos se ha especializado en silenciar las protestas populares. Lo hizo en 2011 con el Movimiento 20 de Febrero y el pasado año en el Rif. ¿En qué situación se encuentra el movimiento de resistencia?

La movilización del Rif se ha extendido a la provincia de Jerada, una región carbonífera fronteriza con Argelia que hoy está muerta, completamente olvidada por parte de los poderes públicos. El problema es que estas oleadas sólo tienen impacto cuando llegan a las grandes ciudades como Casablanca y Rabat. ¿Y cuándo ocurrirá esto? No lo sabemos. Sin embargo, nos estamos preparando para la llegada de ese momento porque no es algo improbable que suceda, vista la situación actual. El problema que tenemos es que, efectivamente, en Marruecos existen frenos sociales. Por ejemplo, las clases medias y algunos partidos de izquierda propagan el miedo a las revueltas populares y piensan que la estabilidad actual del país, por muy falsa que sea, siempre será mejor que una transformación política profunda. Yo, sin embargo, pienso que una estabilidad bajo el despotismo actual nos conduce, inevitablemente, a situaciones mucho más graves. Quizás a una guerra civil.

¿Creen que la confrontación es inevitable?

Luchar por la estabilidad cuando la situación del pueblo es deplorable es inadmisible. En Vía Democrática luchamos para incorporar más fuerzas al movimiento pacífico de resistencia que se ha creado en Marruecos para extenderlo por todo el país. Trabajamos para crear un frente opositor lo más amplio posible, ya que el cambio sólo puede llegar si millones de personas salen a las calles de forma no violenta. El papel de los partidos políticos y de los movimientos de izquierda es intentar la unificación de las protestas contra el Majzen. Esa es nuestra estrategia. Cuando comenzaron las protestas en el Rif, el lema era apoyar al Hirak (el movimiento) para extenderlo al resto de Marruecos sin utilizar la violencia. La violencia no debe venir de nuestro lado sino de la otra parte, del régimen, para que ellos solos se sitúen en una posición de ilegalidad.

Entonces, ¿la represión es un arma de doble filo para el régimen?

Efectivamente. En mi opinión, el gobierno actual actuó de manera irresponsable en el Rif y lo está repitiendo en la región de Jerada. La represión sólo contribuye a que la rabia crezca. Hemos visto a los intermediarios oficiales ir a estas dos regiones y prometer programas de desarrollo que han quedado en papel mojado mientras suprimían cualquier iniciativa de diálogo con VD y con “Al-Adl wal Ihsane” (Justicia y Caridad), las únicas fuerzas populares capacitadas por mediar en estos dos conflictos. Eso es muy grave. Esa política no la practicaba ni Hassan II, que reprimía con fiereza pero permitía algunos espacios de expresión a las fuerzas de oposición. Hoy, el Majzen no quiere diálogo ni tolera la resistencia. Todo esto está provocando que la política oficial viva en un mundo y el pueblo en otro diferente, separados por un abismo enorme e irreconciliable. Si sigue así y no revisa sus políticas, se encaminará hacia el suicidio.

Las elecciones de 2016 fueron boicoteadas por Vía Democrática. ¿Qué coste político tuvo?

No podemos decir que el boicot que propusimos haya tenido gran impacto sobre el régimen. Afirmar lo contrario sería mentir, pero, a pesar de todo, votó muy poca gente. No más del 20% del electorado. Nosotros decidimos mantener activo ese boicot hasta el día de hoy y estamos explicando los motivos en los barrios populares de todas las ciudades de Marruecos. Nuestra resistencia no es una posición de principios sino que es puramente táctica. Pensamos que no tenemos nada que ganar dentro de este régimen. Las elecciones en Marruecos carecen de garantías e impiden que el Parlamento sea la caja de resonancia de los problemas reales del pueblo.

A esto hay que añadir que toda la prensa está en manos del Majzen, incluso aquella que se autodenomina “independiente”, que depende de las subvenciones del régimen y de los recursos publicitarios que provienen del holding alrededor de la Familia Real y de los grandes grupos ligados al poder. Para nosotros, es más importante participar en la vida política del país que en unas elecciones. Y esta incidencia en las clases populares la estamos logrando a través de nuestro trabajo con la militancia de las organizaciones de derechos humanos, de los sindicatos, con las mujeres y con las asociaciones amazigh. Vía Democrática es cada vez más visible en Marruecos, sobre todo en las grandes ciudades. Nos falta redoblar nuestra presencia en las regiones rurales más recónditas del país.

El Ministerio del Interior de Marruecos baraja la posibilidad de ilegalizarles bajo acusaciones de “rebelión”

Es cierto. Hace dos semanas Abdelouafi Laftit, Ministro del Interior, intervino en el Parlamento de Marruecos para decir que Vía Democrática, junto a la Asociación Marroquí de Derechos Humanos y el partido “Justicia y Caridad”, empujan a la población a la rebelión. No es la primera vez que lo hace. Hace no muchos meses nos convocó a una reunión para amenazarnos con “darnos el acta de defunción”. Nos recriminó estar a favor del derecho a la autodeterminación del Sahara Occidental y de incitar a la gente a exigir sus derechos. Para comprenderlo mejor, habría que contextualizar la política marroquí.

En mi país, el Majzen concibe que el deber de los partidos políticos es controlar a la población, no agitarla. También nos reprochan que mantengamos relaciones con una organización alegal como “Justicia y Caridad”, y de ser nihilistas. He leído en la prensa que Francia no está a favor de nuestra ilegalización, lo que influye en la decisión que tome el régimen, pero que no les ha frenado en perseguirnos. Hasta la fecha, nos han arrebatado espacios públicos para la organización de actos y actividades, e incluso han detenido a varios de nuestros militantes.

¿Cómo un partido laico de izquierda como Vía Democrática ha podido unirse con una fuerza islamista como “Justicia y Caridad”?

Pensamos que el cambio en Marruecos no se puede realizar únicamente desde la izquierda. Algunos partidos islamistas – no todos – como “Justicia y Caridad” o el Partido de la Ummah son actores políticos importantes y están legitimados para participar en ese cambio que proponemos. Trabajamos para la constitución de un frente amplio, dialogando con todas las fuerzas opositoras al régimen. También con los liberales. Y queremos que el debate de ideas, además, sea público. Debemos fomentar el diálogo pero sin marginar a los islamistas, ni mucho menos demonizarlos.

Es verdad que hay personas fanáticas y retrógradas en el seno del movimiento islamista, pero también hay gente que intenta comprender la realidad. Nosotros ya preguntamos a “Justicia y Caridad” si estarían dispuestos a imponer la Sharia (Ley Islámica) en el caso de un cambio de régimen, y su respuesta fue que están a favor de la libertad de conciencia. Para nosotros es muy importante que admitan ese principio de libertad. La laicidad que proponemos para el Estado no se puede aplicar sin tener en cuenta a estas personas. Su transformación no se consigue de un día para otro. El régimen está aterrorizado por esa conjunción y el imperialismo tiene miedo. Pero, al mismo tiempo, ese pavor también dificulta más la vía del cambio en Marruecos. Hace falta tiempo.

FUENTE: Viento Sur / Gorka Castillo