Adelante Andalucía: sin generosidad, sin ecologistas y sin andalucistas

No ha echado a andar todavía, como quien dice, la confluencia de IU, Podemos, Izquierda Andalucista, Primavera Andaluza y Equo y ya se ha caído el primer pasajero de la furgoneta con la que Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo van a dar la vuelta a Andalucía para presentar su proyecto por las 8 provincias de esta tierra tan grande como un país a la que le urge ser pensada como fin y no como objetivo para llegar a Madrid.

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Dirigentes de Equo, Izquierda Andalucista, Podemos, IU y Primavera Andaluza durante el acto de presentación de Adelante Andalucía en Córdoba

Sin salir de la estación, Equo se ha bajado motu proprio de la furgoneta molona y los andalucistas (Izquierda Andalucista y Primavera Andaluza) se han montado en la parte de atrás sin ningún puesto de salida en las listas electorales que se han negociado estos días. Mira que es difícil que algo pensado para ilusionar, desbordar a los partidos y entidades que conforman la confluencia Adelante Andalucía, agrandar el espacio electoral de Podemos e IU, reanimar a un electorado con los ánimos por los suelos y deseoso de encontrar una alternativa posible para que el cambio en Andalucía a 40 años de gobiernos del PSOE no tenga que pasar por la nueva derecha de Ciudadanos y la vieja del PP, ambas compitiendo entre sí a ver quién se queda con el votante más de ultraderecha, saliese tan mal, rozando lo grotesco.

¡Era todo tan bonito para ser verdad! La izquierda andaluza por fin reunida, tratándose de igual a igual, con respeto, colaborando y entendiendo que la pluralidad bien gestionada no suma, multiplica. Un sujeto político andaluz con lo mejor de la izquierda tradicional y de la nueva, del ecologismo y del patrimonio simbólico del andalucismo progresista que se ha salvado del desembarco del extinto Partido Andalucista. Todo aliñado con un plante de Teresa Rodríguez en Despeñaperros a los intentos de la dirección estatal de Podemos de negarle a Andalucía su carácter de nacionalidad histórica y una participación récord en el proceso de primarias donde los inscritos de Podemos le dijeron a Madrid que Andalucía es como la que más.

El sueño ha durado lo que dura la alegría en la casa de los pobres. Lo que han tardado Podemos e IU en repartirse entre ambos los futuros diputados que pronostican que podrán obtener con la suma de ambas formaciones. Si durante estos meses atrás, Adelante Andalucía parecía la suma de 5 actores políticos, en amor y compaña, las listas electorales vislumbran que todo queda reducido a Podemos e IU con un coro rociero de andalucistas en puestos simbólicos que en ningún caso, salvo que Adelante Andalucía obtenga mayoría absoluta, obtendrán representación en el Parlamento de Andalucía.

Eran los andalucistas los que le daban a Adelante Andalucía el aire de diferencia, lo que le hacía abrir el foco hacia sectores que sobrepasaban los límites electorales de IU y Podemos, lo que apegaba a la marca electoral a Andalucía y lo que hacía temblar al PSOE andaluz con perder la bandera verdiblanca que Susana Díaz arrumbó en el suelo para irse a Madrid a guerrear contra Pedro Sánchez, aliándose con los monstruos reaccionarios del Régimen del 78.

Sólo hubiera hecho falta que Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo hubieran mirado a Valencia; a Compromís, una coalición de ecologistas, valencianistas y de izquierda donde todos los reglamentos de la formación obligan a representar a todas sus partes en todos los procesos electorales. Cuando Compromís tenía 6 diputados en las Corts Valencianes, había 2 miembros de Iniciativa del Poble Valencià, formación con sólo el 35% de la militancia; 3 diputados del Bloc Nacionalista Valencià, que cuenta con el 60% del total de la militancia de la coalición, y un diputado de Els Verds, con sólo el 5% del peso total.

El alcalde de Valencia, Joan Ribó, es de Gent de Compromís, es decir, un independiente no adscrito a ninguna de las 3 formaciones que parieron el proyecto valenciano que lidera Mónica Oltra; el concejal de Movilidad del Ayuntamiento de Valencia, Giusseppe Grezzi, una de las figuras clave que le ha dado a Compromís un perfil ecologista, es de Els Verds, un partido valenciano que cabe en un taxi; y Mónica Oltra es la líder de la formación, más que probable futura Presidenta de la Generalitat Valenciana, siendo de IPV, el ala de izquierdas que suma un 35% de peso en una coalición donde la suma ha multiplicado y están representadas todas sus partes. Con la lógica de Podemos e IU, ni Joan Ribó sería alcalde de Valencia, ni Mónica Oltra sería Vicepresidenta del País Valencià, ni Giusseppe Grezzi hubiera revolucionado la movilidad en la capital del Turia.

La coalición de IU empezó a resquebrajarse porque el PCE empezó a aplicar su rodillo interno para anular a las minorías, hasta llegar a tener más militantes fuera o expulsados que en el seno de una coalición donde la ley del más fuerte ha sido la norma en más ocasiones de lo deseable. Adelante Andalucía nace con el mismo mal con el que nació IU: sin un reglamento que garantice la pluralidad de todas las partes del proyecto. Así, los aparatos de los partidos alfa de la coalición – en este caso, IU y Podemos – se adueñan de todo. Usan la diversidad como propaganda y el pluralismo mediático como relato mientras se comen solos los avíos del puchero.

Sin andalucistas y sin Equo, la suma de IU y Podemos equivale a Unidos Podemos con acento andaluz, no a un proyecto de suma de todos los actores de cambio que hay en Andalucía. Es una oportunidad perdida, la enésima, justo en el momento donde está emergiendo un andalucismo moderno, progresista, vinculado a las luchas materiales de hoy y no a los símbolos de la Transición.

Era difícil que se estropeara lo que parecía tan bonito. Era difícil pero la izquierda andaluza, una vez más, se ha superado a sí misma. ¡Lo que no consigan los aparatos de los partidos pensando en mantener sus liberados!

Por Raúl Solís

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Internet y la izquierda

Ver las imágenes, vídeos y fotografías de la Diada Nacional de Catalunya del pasado día 11, de hace un año, solo te trae a la mente una reflexión: Catalunya es un pueblo en marcha.

No cabe duda que, parafraseando a Salvador Allende, “la Historia es nuestra y la escriben los pueblos”. Y así es. Solo un pueblo organizado, movilizado y sacrificado puede conseguir sus objetivos. Catalunya está organizada y por eso mismo, aunque fue apaleada hace casi un año, el 1 de octubre de 2017, tan solo se trata de lamerse las heridas, levantarse y seguir andando. Volverá a ser apaleada, seguirá sufriendo, pero tenemos la sensación que, con sus contradicciones, este pueblo no va a desandar lo andado. La independencia nacional de Catalunya es cuestión de tiempo.

Y así ocurre en Venezuela, Palestina y otros lugares de nuestro planeta. La victoria cuesta y costará mucho sudor y sangre… pero llegará.

Y vienen a mi mentalidad internacionalista (por comunista) el Donbass, Siria, el Sahara… o la misma Euskal Herria, que puede parecer a más de uno que ha bajado los brazos, pero lo cierto es que cada vez más colectivos, jóvenes y no tan jóvenes, gaztetxes y un largo etcétera se organizan al margen del oficialismo y, además de luchar y pelear por la soberanía, plantean un camino distinto al capitalismo, plantean la vía vasca al socialismo revolucionario. Si quieren algún ejemplo, ahí está “Maravillas”, donde la juventud de Iruñea plantó cara al desalojo.

Es cuestión de tiempo que una organización revolucionaria recoja estas experiencias y Euskal Herria vuelva a ser referente de lucha, como los pueblos antes mencionados.

Solo mentes obtusas se niegan a ver lo que se ve con tanta nitidez. Solo quienes desde su mezquindad ideológica no aciertan a verlo. O no quieren verlo. O lo ven y no dicen nada, no vaya a ser que dejen de ser la “guía luminosa que conduce a sus pueblos a la revolución”.

Con los años uno se da cuenta de que en política hay que ser muy generoso y saber escuchar. Más importante que te escuchen es saber escuchar. Saber cuál es el estado de opinión de la militancia, de tu pueblo. Esa es la clave para construir amplios colectivos que puedan llevar a su pueblo a la victoria. Y esa ha sido la clave de la Esquerra Independentista catalana. Con sus contradicciones, dejándose pelos en la gatera… pero esa es la clave. Los maximalismos y las “purezas ideológicas” quedan bien en publicaciones de redes sociales, pero no van más allá.

Hablando de Internet, es cierto que contribuye muy positivamente en las luchas de los pueblos y en las luchas sociales. El enemigo lo sabe, y por eso ha metido mano a páginas alternativas y a ciertos tuiteros.

Pero tiene otro aspecto que no ayuda a las luchas, antes al contrario, contribuye a la confusión. Y es que organizaciones y colectivos que no llegan ni a 20 militantes (repetimos, veinte militantes) encuentran en Internet un altavoz que, quien no conozca la realidad de esos colectivos, pueden pensar que están ante partidos que más o menos tienen cierto peso, y no es así.

Y no se puede – o no se debe – tergiversar la realidad. La realidad en este terreno no es interpretable. Colectivos de 20 militantes pueden ser de todo, menos la vanguardia política de su pueblo.

Y los pueblos necesitan como el comer de vanguardias políticas.

Por Andoni Baserrigorri

El feminismo es incompatible con la defensa de la prostitución

En los últimos días hemos escuchado numerosas voces relevantes de la izquierda y del feminismo declarándose a favor de la regulación de la prostitución como trabajo, frente a la postura abolicionista del Gobierno. Esto podría hacernos pensar que el feminismo está dividido en este tema. Sin embargo, si miramos el asunto desde un prisma internacional, observamos que el movimiento feminista está ganándole terreno a esta forma de violencia machista.

Como explica la activista Kajsa Ekis Ekman, hace veinte años Suecia legisló contra la compra de sexo, y desde entonces Noruega, Islandia, Francia y Canadá han seguido el mismo camino. El modelo nórdico/abolicionista consiste en multar a los puteros y ofrecer a las prostituidas ayudas integrales y salidas laborales. El modelo ha sido todo un éxito y hoy el Parlamento Europeo reconoce que el modelo nórdico es el más eficaz en combatir la trata y para proporcionar alternativas vitales a las mujeres prostituidas. Francia apostó por el modelo nórdico tras un estudio comparado. El modelo regulacionista (adoptado por los Países Bajos, Alemania y Nueva Zelanda) se considera un fracaso, porque aumenta la trata y disminuyen los derechos de las mujeres prostituidas y de todas las mujeres.

Incluso en España está aumentando el apoyo al abolicionismo gracias a sobrevivientes de la prostitución, activistas y teóricas. Hoy en España gobierna un partido que se declara abolicionista. Lo fundamental es que se habla del putero, de la demanda. Aunque se escuchen defensas de la regulación, hay acuerdo social en torno a varios puntos: queremos acabar con la trata, queremos poner fin a la explotación sexual de las mujeres, queremos aumentar los derechos de las mujeres, y la sociedad repudia al putero. Se está consiguiendo situar el foco sobre el putero, mostrando el machismo y la inmundicia de los compradores de sexo.

Está comprobado que el modelo nórdico es la opción que más reduce la trata, disminuye la demanda de prostitución y beneficia a los derechos de las mujeres. Por tanto, el abolicionismo o modelo nórdico ha mostrado ser la manera de lograr los objetivos que ambas partes de este debate dicen perseguir. El regulacionismo (legalización) ha empeorado las vidas de las mujeres prostituidas allá donde ha sido implementado, ha beneficiado a los proxenetas y ha aumentado la cantidad de puteros, normalizando su actuar.

Este tema no es cuestión de corrientes de pensamiento y no ha de resolverse mediante un diálogo “entre feminismos”. No cabe ningún debate acerca de la legitimidad de una de las formas más brutales de violencia machista. La prostitución es la esclavitud del siglo XXI, una praxis racista, que supone la colonización del cuerpo de las mujeres pobres. Los derechos humanos de las mujeres solo están del lado de la abolición. Y el ejemplo nórdico muestra que la abolición es viable, pues estos países han logrado avances que antes se tildaban de imposibles. Hoy existe en España un fuerte movimiento feminista capaz de exigir el fin de la prostitución. No cabe sostener posiciones de mínimos, ni es el tiempo para apostar por “lo menos malo”. Lo posible y lo bueno coinciden en esta ocasión.

En Alemania, quienes abogaban por la legalización prometían que regulando la prostitución como si fuese “un trabajo cualquiera” se incrementarían los derechos de las “trabajadoras sexuales”. El discurso era el mismo que defiende el regulacionismo español. Sin embargo, la experiencia alemana de legalización ha incrementado la demanda de prostitución y ha convertido a Alemania en un destino de turismo sexual. En toda Europa los supuestos “sindicatos de trabajadoras sexuales” se han desvelado como lobbies al servicio de la causa regulacionista, que beneficia a los proxenetas.

Ingeborg Kraus explica:

“Tenemos burdeles con ‘tarifa plana’: por 70 euros se ofrece a los clientes una cerveza, una salchicha y mujeres ilimitadas (…) También se observa una reducción en la cantidad media que se les paga a las mujeres prostitutas: 30 euros por coito. Mientras, ellas tienen que pagar 160 euros por una habitación y 25 euros de impuestos al día. Es decir, tienen que prestar servicio a 6 hombres antes de empezar a ganar dinero. En las calles, esta tarifa media se reduce hasta empezar desde los 5 euros (…) La violencia contra las mujeres se ha convertido en violencia estructural, lo que significa que la sociedad y las instituciones (políticas, educativas o judiciales) han dejado de cuestionarla. Está internalizada”.

La autora sostiene que la violencia de las prácticas ha aumentado: “Antes estaba prohibido solicitar sexo sin protección. Hoy los clientes preguntan por teléfono si pueden orinar en tu cara, si pueden hacerlo sin protección, etc.

Si realmente nos preocupan los derechos de las mujeres prostituidas, debemos apostar por el modelo nórdico.

Por Tasia Aránguez Sánchez

Nación Andaluza ante la crisis de Navantia: en defensa de la carga de trabajo, contra el imperialismo

El pasado 4 de septiembre el Estado Español paralizó la venta de 400 bombas a Arabia Saudí, uno de los regímenes dictatoriales más terribles de Oriente Medio, peón del imperialismo en la zona y que está inmerso desde 2014 en una guerra en Yemen. Desde entonces se han sucedido las noticias sobre la presunta paralización de la construcción de cinco corbetas en los astilleros de Navantia-Cádiz, cuyo contrato se firmó el pasado mes de julio, así como las movilizaciones de las trabajadoras de Navantia. Ante esta situación, queremos manifestar:

En la actualidad, las comarcas gaditanas sufren un 26’9% de desempleo según cifras oficiales. Las cifras reales son mucho más altas. Manifestamos nuestra solidaridad con las trabajadoras de Navantia que se ven sometidas frecuentemente a la coacción del paro. Fuimos solidarias con Astilleros (ahora Navantia) en las luchas contra la reconversión naval y lo hemos sido en todas las movilizaciones en defensa de carga de trabajo. Hoy volvemos a manifestar nuestra solidaridad con la demanda de carga de trabajo para Navantia y de que en la Bahía de Cádiz haya un futuro para la clase trabajadora sin que tengan que recurrir a la dolorosa emigración.

Las noticias que han visto la luz desde el 4 de septiembre – sobre el rescindido contrato de 400 bombas – manifiestan cómo Andalucía es rehén del imperialismo. A las numerosas bases e instalaciones militares extrañas al Pueblo Trabajador Andaluz (españolas, estadounidenses y británicas) se le suma la utilización de nuestro país y sus fuerzas productivas (Navantia en Cádiz, Santa Bárbara Sistemas en Granada…) a beneficio de los intereses del bloque imperialista liderado por los EEUU. Andalucía es su instrumento y la clase trabajadora andaluza es utilizada ante la falta de alternativas laborales que posibiliten una oposición a los intereses imperialistas.

La responsabilidad del desempleo y la fragilidad económica de Navantia (y en general de Andalucía) la tienen el Estado Español y la Unión Europea, que han situado a Andalucía en la división internacional del trabajo como un espacio desindustrializado, dependiente de las frágiles exportaciones agrarias y del volátil sector turístico. La industria en Andalucía se viene reduciendo cada vez más mientras crece en el Estado. Hemos pasado de un 10% de Valor Añadido Bruto industrial del Estado en 1976 a un 7’9% en 2011.

Señalamos como hipócrita la actitud de Podemos y de José María González “Kichi” – alcalde de Cádiz – que respalda la venta de las corbetas a Arabia Saudí “mientras no haya otra cosa” para la clase trabajadora gaditana. Hipócrita porque en las negociaciones actuales para el presupuesto del Gobierno estatal de 2019 con el PSOE no se ha puesto encima de la mesa la necesidad de carga de trabajo para Navantia-Cádiz que no dependa de la industria de la guerra ni de sátrapas como los Saud. “Kichi” y Podemos tienen una oportunidad de oro para demostrar que apuestan por la estabilidad y el futuro de Navantia-Cádiz, poniendo como condición para cualquier negociación presupuestaria con el PSOE un plan de amplificación y diversificación de la carga de trabajo de Navantia-Cádiz. Por desgracia, nos tememos que esta situación no se va a producir porque reforzaría a la clase trabajadora andaluza y reduciría su dependencia de los vaivenes gubernamentales. El Estado Español y sus partidos quieren una industria andaluza débil y dependiente, un Pueblo Trabajador Andaluz desmovilizado y dócil a los intereses imperialistas. Y para eso necesita una Bahía de Cádiz siempre amenazada por el paro.

Desde Nación Andaluza entendemos que el empleo de 6.000 familias de la Bahía de Cádiz no puede depender de los vaivenes políticos del Gobierno español de turno ni de las necesidades militares de dictaduras criminales. La ampliación y diversificación de la carga de trabajo de Navantia-Cádiz es una prioridad para cualquier política industrial en Andalucía.

Rechazamos que los astilleros de Navantia-Cádiz sean utilizados para construir las corbetas saudíes, así como la utilización de nuestros puertos para el tráfico de armas y material de guerra que alimente a los ejércitos de las potencias imperialistas y sus intereses geopolíticos. No queremos en nuestra tierra negocios de guerra imperialistas.

Reivindicacmos la desmilitarización plena de Andalucía. Rechazamos la presencia de bases militares españolas, estadounidenses o británicas en nuestro país. Aspiramos a que ni una sola trabajadora andaluza tenga que ponerse al servicio del imperialismo ni de sus intereses.

Por todo ello – y siendo conscientes de que el Estado Español jamás permitirá una Andalucía en estos términos – consideramos imprescindible la lucha por una República Andaluza de Trabajadoras que posibilite la nacionalización de Navantia-Cádiz, la ampliación y diversificación de su carga de trabajo y que ponga su gestión y futuro en manos de los propios trabajadores de Navantia.

¡Sí al futuro de Navantia!

¡Por la desmilitarización de Andalucía!

¡Por la República Andaluza de Trabajadores!

Permanente de la CN de Nación Andaluza

Andalucía, 11 de septiembre de 2018

El falso dilema

De nuevo, la falsa polémica entre la ética y el comer, entre ser fieles a los derechos humanos o a las necesidades del estómago. Me estoy refiriendo, claro, a la reacción de los trabajadores de Navantia (y a las rápidas y oportunistas declaraciones, colmadas de populismo electoralista, de doña Susana, del alcalde de Cádiz y de otros políticos/as) ante la posible suspensión del contrato para la construcción de barcos de guerra para Arabia Saudí que parecía garantizar sus empleos durante varios años. El que miles de trabajadores se crean en la encrucijada de elegir entre aceptar ser fabricantes de muerte, cerrando los ojos al uso criminal de lo que producen, o verse abocados al desempleo con todo lo que ello supone, en un país como Andalucía y en una provincia como la de Cádiz, con altísimas tasas de paro, es una realidad dramática que no debería ser excusa para demagogias, oportunismos y simplificaciones.

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Una de las 5 corbetas clase “Avant 2200 Combatant” que España pretende vender a la Armada de Arabia Saudí para que continúe su criminal agresión imperialista contra Yemen y los pueblos del Medio Oriente.

Pienso que no se trata de condenar, sin más, a esos trabajadores – abocados a una elección diabólica – pero tampoco, o menos aún, de defender que los puestos de trabajo puedan justificar cualquier cosa, incluso la violación de los más elementales derechos humanos, empezando por el derecho a la vida.

Está fuera de toda duda que el régimen cuasi medieval, corrupto y sanguinario de Arabia Saudí (con cuyos jerarcas tan buena relación tienen nuestros Borbones) utiliza las armas que les vendemos (no sólo el Reino de España, sino también EEUU, Reino Unido o Francia) para masacrar niños, bombardear mercados, centros médicos y hasta celebraciones de bodas y funerales en esa guerra casi silenciada de Yemen. Habría que recordar que la vigente legalidad española señala la prohibición de autorizar las exportaciones “cuando existan indicios racionales” de que las armas puedan “ser empleadas en acciones que perturben la paz, la estabilidad o la seguridad en un ámbito mundial o regional, puedan exacerbar tensiones o conflictos latentes, puedan ser utilizadas de manera contraria al respeto debido y la dignidad inherente al ser humano, con fines de represión interna o en situaciones de violación de derechos humanos o tengan como destino países con evidencia de desvíos de materiales transferidos”. La ley es bien clara: el Gobierno español tiene la obligación legal de prohibir la exportación de cualquier tipo de armamento a países como Arabia Saudí. A pesar de ello, el gobierno que presidía Rajoy, despreciando la ley, autorizó el año pasado ventas por valor de unos 300 millones de euros. Y en la actualidad se siguen vendiendo y fabricando para el país saudí.

Desde una perspectiva legal, el que esa prohibición (que es obligatoria) ponga en riesgo puestos de trabajo en la industria militar (en la industria de la muerte) no afecta a su obligatoriedad. Ahora bien, como el cumplimiento de la ley afectaría, a nivel inmediato, a miles de familias de la Bahía de Cádiz y de otros lugares del Estado Español (Ferrol, Cartagena…), las administraciones públicas (Gobierno de España y Junta de Andalucía, en nuestro caso) están obligadas, política y moralmente, a garantizar que las posibles consecuencias de su cumplimiento no afecten negativamente a su situación económica y social. ¿Cómo lograr esto? ¿Qué medidas tomar a corto y medio plazo? Dentro del proceso, claro, tan cacareado como vacío de contenidos hasta ahora, del “cambio de modelo productivo”. Es lo que tendrían que estar planteando y debatiendo “nuestros” políticos, y exigiéndolo los sindicatos, en lugar de dedicarse irresponsablemente a echar leña al fuego y a hacer demagogia barata para aprovecharse electoralmente de la angustia de tantos trabajadores.

Difícilmente estaríamos en esta situación, ni tantos miles de andaluces se verían abocados hoy a ese (falso) dilema, si Andalucía no sufriera de dependencia económica, subalternidad política y alienación cultural. Si tantos andaluces no hubieran sido convencidos, anestesiando sus mentes, de que no hay alternativas a lo que existe y que cualquier cambio sería a peor (que es el mensaje implícito en toda la propaganda del régimen del PSOE que sufrimos en los casi 40 últimos años). Claro que hay soluciones para romper el (falso) dilema: desde una reconversión y pluralización productiva a medio plazo a la implantación a corto de una Renta Básica Universal e Incondicional que no haga depender al 100% la supervivencia a tener un empleo – cualquier empleo, sin poder analizar sus condiciones, contenido y consecuencias.

Es este un tema que nadie que se considere andalucista o se piense de izquierda puede soslayar, estén cerca o lejos las convocatorias electorales. Analizar cómo hemos llegado a esta aparentemente insoluble contradicción entre ética y derechos humanos, por una parte, y necesidad de supervivencia, por otra. Es algo imprescindible si no queremos seguir caminando hacia un futuro terrorífico en el que desaparecerían, incluso, los mejores valores culturales de nuestra propia cultura y hasta podríamos desaparecer como pueblo, disueltos en la alienación más total. Y tras analizar, intervenir, evidentemente, ejerciendo el derecho a decidir qué queremos ser en el futuro.

Por Isidoro Moreno Navarro

Catedrático Emérito de Antropología Social

Miembro de “Asamblea de Andalucía”

Resolución de NA en apoyo a las movilizaciones de los pequeños agricultores de la aceituna de mesa

nacion2bandaluzaAnte el anuncio de movilizaciones de los pequeños agricultores productores de aceituna de mesa, desde la Comisión Nacional de NA queremos manifestar:

Andalucía es líder mundial en producción de aceituna de mesa, con más de 352.000 toneladas en la última campaña. En las comarcas sevillanas se obtiene la mayor parte de la producción. Nuestro país genera un producto único con variedades como la Gordal y con unas calidades excepcionales, cuya producción de carácter familiar se ve amenazada por los intereses de las grandes compañías del sector.

Nuestro apoyo a las movilizaciones de los pequeños agricultores ante la incertidumbre a la que se enfrentan cada año, sin saber si el precio que cobrarán por parte de los agentes de compra alcanzará a cubrir los gastos de las producciones de aceituna de mesa. A este elemento se añade la subida de los aranceles de EEUU en un 34’75%, lo que dificulta la exportación.

El reducido número de compradores de aceituna lo hacen en régimen de cártel, pactando precios a la baja y ejerciendo una situación casi monopólica, que repercute en una transferencia de rentas desde las familias campesinas andaluzas hacia las grandes cadenas de transformación y comercialización, en manos de sectores de la burguesía andaluza e internacional, cuyas prácticas se han mostrado dañinas para el sector.

Esta situación – amparada por las políticas neoliberales y entreguistas de la Junta, el Estado Español y la UE – sólo puede generar en unos cuantos años el abandono de las pequeñas explotaciones, produciendo una concentración aún mayor de la propiedad agraria en unos cuantos terratenientes. Este problema vuelve así a poner a de manifiesto la necesidad de una reforma agraria que reparta entre el proletariado agrícola la tierra, nacionalizando las grandes propiedades.

Desde Nación Andaluza consideramos necesario ir más allá del reclamo parcial de los precios de la aceituna de mesa. El pueblo andaluz necesita derrotar el poder de los monopolios y las mafias de la comercialización, nacionalizando las grandes empresas transformadoras y comercializadoras del producto para asumir los procesos de producción, distribución y comercialización del producto, y ponerlos bajo la gestión y control popular.

Por todo ello, animamos a nuestras militantes, adheridas y simpatizantes a apoyar y secundar las distintas movilizaciones que el campesinado va a desarrollar, siendo la primera la concentración realizada el pasado 5 de septiembre en la Puerta de Jerez, en Sevilla. En defensa del pequeño campesinado andaluz y de nuestro tejido productivo.

¡Contra el poder de las grandes empresas!

¡Por un medio rural andaluz vivo!

Comisión Nacional de NACIÓN ANDALUZA

Granada, 2 de Septiembre de 2018

Nación Andaluza ante las próximas elecciones autonómicas

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A pesar de tener una fecha incierta, sabemos que las elecciones autonómicas se celebrarán en un momento aún no determinado entre noviembre de este año y marzo de 2019. Ante esta situación preelectoral, desde Nación Andaluza queremos manifestar:

La designación de la fecha para estas elecciones no responderá, una vez más, a los intereses y necesidades del Pueblo Trabajador Andaluz, sino a las necesidades del PSOE – pilar central del sostenimiento de la opresión de Andalucía – en su pugna con el resto de partidos del régimen para dirigir el gobiernillo delegado neocolonial de la Junta.

Solo hay un camino posible para la transformación de nuestra realidad: que el Pueblo Trabajador Andaluz tome las riendas de su destino. Mientras que éste no detente su soberanía perdida, será la burguesía, a través del Estado Español, los EEUU o la Unión Europea, quienes decidan las políticas fundamentales en Andalucía. La solución pasa por el reconocimiento de Andalucía como nación y por el ejercicio de nuestra soberanía nacional, constituyendo una República Andaluza de Trabajadores.

En la actual coyuntura electoral nos parece inaceptable apoyar a candidaturas que – a pesar de realizar, como siempre, muchas promesas de mejora al pueblo andaluz – ejercen como sucursales de partidos estatalistas como Adelante Andalucía (Podemos+IU). El derecho a la autoorganización de la clase trabajadora andaluza es innegociable. Y con este, el establecimiento de un programa de liberación andaluza social, nacional y feminista. Cualquier forma de delegación del legítimo derecho a la soberanía de Andalucía o de claudicación en la lucha por su liberación suponen, en la práctica, la negación de las mismas.

Desde Nación Andaluza consideramos que no podemos apoyar candidaturas electorales que albergan proyectos de carácter regionalista, personalista, confesionales o aventureros. La tarea principal en el estadio actual de la lucha por la liberación de Andalucía es fortalecer una alternativa política de lucha frente al regionalismo colaboracionista y las posiciones reformistas del capitalismo en su fase imperialista actual. Por ello, no podemos apoyar ni entablar diálogo alguno con Andalucía por Sí o Andalucía en Marcha.

En virtud de los análisis y acuerdos alcanzados en nuestra XIV Asamblea Nacional, entendemos que nuestra limitación a las elecciones municipales es insuficiente debido – entre otros elementos – al aumento de la movilidad intermunicipal de la clase trabajadora andaluza y la ausencia de instituciones comarcales andaluzas. La presentación de una candidatura electoral no es para nosotras un acto de posibilismo. Es un momento más para medir las fuerzas con los partidos del régimen y para elaborar, compartir y someter a la crítica de la militancia y simpatizantes nuestro programa político para caminar hacia la República Andaluza de Trabajadoras.

Por todo ello, Nación Andaluza presentará candidaturas en las distintas circunscripciones provinciales a las próximas elecciones autonómicas. Para su preparación, y teniendo en cuenta lo manifestado, vamos a iniciar de forma inmediata una ronda de conversaciones con Asamblea de Andalucía y la organización juvenil Jaleo!!! con la intención de construir – si es posible alcanzar acuerdos con ambas organizaciones – unas candidaturas amplias que vayan más allá de Nación Andaluza, de carácter soberanista y radicalmente transformador del actual sistema político, social y económico dominante.

Asimismo, realizaremos un proceso abierto de preparación de las mismas, para integrar de manera local a colectivos, organizaciones e independientes que quieran sumarse a la lucha por la liberación de Andalucía.

¡Viva Andalucía libre!

Comisión Nacional de NA

Granada, 2 de Septiembre de 2018