Manifiesto del sindicalismo alternativo y de clase

Desde el conjunto de sindicatos abajo firmantes rechazamos la sentencia y exigimos la libertad de todas las personas presas políticas. Todas las organizaciones hemos defendido y defendemos el derecho del pueblo catalán a decidir su futuro, delegadas nuestras participaron en la histórica jornada del 1 de octubre de 2017 en la cual la Guardia Civil y la Policía Nacional fueron incapaces de frenar una votación por la resistencia de la gente, principalmente de la gente trabajadora.

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Bloque de “Universitats per la República” en la manifestación contra la sentencia del “Juicio del Procés”.

El Estado Español está controlado por un conjunto de élites económicas que determinan las políticas económicas y sociales de marcado carácter neoliberal que comportan reformas laborales y de las pensiones, la precarización de las relaciones laborales y la pérdida de derechos sociales; así como el expolio de las cajas públicas o el rescate de la banca, pasando por Castor. Unas élites dominantes que tienen en la unidad del Estado, representada por la Corona, una de sus armas más fuertes para mantener este estado de injusticia generalizada.

Los hechos del 1 de octubre de 2017, el ejercicio de la autodeterminación sustentada por la auto-organización popular fue un ejemplo, tanto del poder que tenemos cuando nos organizamos, como de las ansias de libertad y de cambiar las cosas de una gran parte del pueblo catalán. La huelga general en Catalunya del 3 de octubre de 2017 demostró, además, el papel central que la clase trabajadora juega en la sociedad actual.

Desde el sindicalismo alternativo y de clase expresamos nuestra solidaridad con la lucha por el derecho de autodeterminación de Catalunya y del resto de pueblos del mundo y del Estado que así lo decidiesen.

Exigimos la promulgación de una amnistía que garantice la libertad de todas las presas políticas y el retorno de las personas exiliadas.

Nos comprometemos en la medida de nuestras posibilidades a dar apoyo a las movilizaciones en defensa de los derechos sociales y políticos en Catalunya.

Barcelona, 14 de octubre de 2019

FIRMAN:

Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC) – Països Catalans

Coordinadora Obrera i Sindical (COS) – Països Catalans

Ezker Sindikalaren Konbergentzia (ESK) – Euskal Herria

Intersindical Valenciana – Països Catalans

STEI Intersindical

FSOC – Canarias

Colectivo Unitario de Trabajadores (CUT) – Aragón

Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) – Andalucía

Corriente Sindical de Izquierda (CSI) – Asturies

CUT – Galiza

Intersindical Canaria – Canarias

STEILAS – Euskal Herria

Langile Abertzaleen Batzordeak (LAB) – Euskal Herria

Eusko Langileen Alkartasuna-Solidaridad de Trabajadores Vascos (ELA-STV) – Euskal Herria

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Nación Andaluza ante la sentencia del Procés: ¡Estado Español, cárcel de pueblos!

Las noticias confirman la filtración de la sentencia que condenaba a la mayoría de las presas políticas catalanas por el Procés independentista de octubre de 2017 a penas de entre 13 y 9 años de prisión por los delitos de sedición y malversación. En total, más de un siglo de prisión por organizar un referéndum al margen de la legislación estatal.

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Tras el juicio-farsa y las filtraciones de estos días sobre la sentencia, se muestra con más claridad que nunca la subordinación del poder judicial al poder político, siendo ambos, junto con los cuerpos policiales y militares, los garantes de los intereses de las oligarquías beneficiarias del Régimen del 78 – desde VOX hasta Podemos.

Ante la decisión democrática y popular del pueblo catalán expresada en el referéndum del 1 de Octubre de 2017, de constituirse en República independiente, la respuesta del Estado fue la militarización de Catalunya y el intento de evitar la participación ciudadana en las urnas, utilizando la brutalidad policial para impedirlo y a la justicia española junto a los medios de comunicación afines (la práctica totalidad de televisiones, radios y prensa escrita) para justificar la represión ejercida contra el pueblo catalán, sus líderes políticos y sociales.

Los intentos de las burguesías del Estado por canalizar la protesta popular ante la sentencia, a través de los partidos e instituciones del Estado, y respetando la misma ley que permite que en este Estado existan presos políticos, están siendo contestados mediante actos de desobediencia civil que consideramos legítimos ante un Estado con graves carencias democráticas en el que no hay separación de poderes como ha quedado evidenciado. Esta misma dependencia del poder judicial la vivimos en Andalucía con respecto al Caso de los ERE, ya que esperamos desde enero su sentencia que, con toda seguridad, se publicará después del 10N para no molestar a los partidos del Régimen.

El problema de la represión y de la sentencia judicial contra líderes políticos y sociales catalanes nos incumbe también a las andaluzas por estar sometidas al mismo Estado neofranquista. Hoy, la lucha del Pueblo Trabajador Andaluz por una Andalucía libre se juega en Catalunya. De la victoria de las fuerzas democráticas y soberanistas en Catalunya va a depender el futuro del resto de pueblos sometidos al Estado Español. La lucha del pueblo catalán es la lucha de todas las que queremos vivir en una nación donde la democracia se base en la soberanía de la clase trabajadora y en la justicia social.

NACIÓN ANDALUZA declara que esta sentencia confirma el carácter neofranquista del Estado Español, la inexistencia de división de poderes y la esencia autoritaria y el carácter oligárquico del sistema político español. Desde NACIÓN ANDALUZA exigimos una amnistía colectiva a todas las procesadas frente a los indultos individuales que parte de la burguesía española y catalana están negociando.

Desde NACIÓN ANDALUZA hacemos un llamamiento a nuestra organización en Catalunya, así como a las cientos de miles de trabajadoras andaluzas que residen en aquel país, a participar en la auto-organización popular para hacer frente al escenario de ruptura y confrontación con el Estado Español que se abre a partir de este momento.

NACIÓN ANDALUZA convoca al Pueblo Trabajador Andaluz a expresar su solidaridad con Catalunya y a manifestar en las calles de los pueblos y ciudades andaluzas el rechazo a la violencia policial y judicial ejercida por el Estado Español contra el pueblo catalán.

¡ANDALUCÍA CON CATALUNYA!

¡ESTADO ESPAÑOL, CÁRCEL DE PUEBLOS!

Permanente de la CN de Nación Andaluza

Andalucía, 14 de octubre de 2019

Bolivarianismo y socialismo

Podemos aseverar que el proceso revolucionario llevado a cabo por Simón Bolívar desde principios del siglo XIX entra, por su naturaleza de libertad e independencia, por sus proyecciones de igualdad, por sus conceptos de importancia dada a la educación para todos los componentes del pueblo, por su interés de garantizar alimentación para todos, por sus proyecciones unificadoras y de libertad para todos los pueblos latinoamericanos y del Caribe, como una parte integral de esos procesos ascendentes y orientados hacia la conquista de justicia social para la Humanidad.

Todas esas luchas, aunque así no hayan sido identificadas, han constituido, desde la perspectiva que aquí exponemos, un paso ascendente hacia el socialismo. A su vez, Bolívar combatió en todos los frentes contra lo retrógrado y divisorio para los pueblos, que comenzaban a caer bajo las garras del sistema capitalista de EEUU. Eran los años en que se iba cuajando esa nación de América del Norte en potencia imperialista, cuya pretensión era establecer las bases para el control militar y político de la América toda. Ese era el proceso desarrollado por los más fuertes para someter y explotar a los más débiles garantizando así la supremacía del sistema capitalista y su culto a la propiedad privada con todo lo que ello significa en inequidades, hambre, sufrimientos y muerte para las grandes mayorías de desposeídos.

Uno de los procesos más importantes iniciado por las intensas luchas bolivarianas, fue la solidaridad activa generada en todos los pueblos latinoamericanos y del Caribe en torno a ese movimiento revolucionario. Los valores humanitarios y libertarios impulsados por el General Simón Bolívar – antes de que las ansias de poder y la insidia tomaran posesión de algunos de quienes fueron importantes militares bajo su mando – fueron aquellos que penetraron en las conciencias de los seres humanos más sanos que formaban parte del Ejército bolivariano. Los dos siglos que han pasado y que, igualmente, han fijado la figura de Simón Bolívar en las conciencias de los luchadores provenientes de todos los pueblos de Nuestra América, demuestran la grandeza y el alcance de su obra. Bolívar ha sido materia de inspiración para todas las generaciones de revolucionarios que le han dado continuidad a su pensamiento a través de los siglos, al igual que para los mejores poetas, pintores y cantores de las naciones latinoamericanas, naturalmente, incluyendo a nuestro Puerto Rico, que ha sido prolífico en la exaltación de su figura.

Las campañas libertadoras llevadas a cabo por Bolívar generaron una intensa solidaridad, pero nada puede ser tan claramente demostrativo de esa solidaridad, como lo fue el proceso de luchas libertadoras que fue cobrando cuerpo de rebeldía desde finales del siglo XVIII en la enorme mayoría de las naciones de Nuestra América, hasta convertirse en un sólido movimiento organizado con Bolívar y numerosos patriotas identificados con la causa de la independencia a la cabeza. Esa causa libertadora tocó los corazones de todos aquellos seres humanos apegados a la gran verdad humana, con visión y desprendimiento, y quienes, habiendo nacido en los que ya eran territorios geográfica y políticamente definidos, presentían la importancia histórica de, por lo menos, sembrar la semilla de una América Latina y Caribeña encaminadas hacia su conversión en una gran nación unificada por un ideal de libertad y justicia social. Bolívar fue el gran estratega de ese ideal.

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Filiberto Ojeda Ríos, autor del artículo, fue un dirigente político-militar del independentismo en Puerto Rico. En 2005 fue brutalmente asesinado tras un asedio del FBI a su vivienda en el que lo dejaron morir desangrado tras un cobarde ataque. (FOTO: Indymedia PR)

Si bien, el proyecto bolivariano tenía como objetivo central la conquista de la independencia, y desarrollar la unidad latinoamericana, sus objetivos de justicia social fueron claramente demarcados en lo que fueron sus pronunciamientos de Angostura, al igual que la Carta de Jamaica y otros documentos de fundamental importancia estratégica que exponían, como parte de sus principales objetivos, la unificación de todas las naciones latinoamericanas y caribeñas y su conversión en Patria Grande.

De esa manera, el Libertador era, además, el Unificador. Al decir de nuestro querido Eugenio María de Hostos: “el ciudadano de América, refiriéndose al significado de la victoria de Ayacucho, Puerto Rico, las Antillas, Nuestra América toda. Ayacucho es, pues, más que una gloria de estos pueblos, más que un servicio hecho al progreso, más que un hecho resultante de otros hechos, más que un derecho conquistado, más que una promesa hecha a la Historia y a los contemporáneos de que los vencedores en el campo de batalla eran la civilización contra el quietismo, la justicia contra la fuerza, la libertad contra la tiranía, la república contra la monarquía; Ayacucho es un compromiso contraído por toda la América que dejó de ser española en aquel día.

Los fundamentos bolivarianos respecto a la justicia social proporcionaban grandes esperanzas y aspiraciones en las fuerzas profundamente progresistas de todos los pueblos latinoamericanos y del Caribe cuyas necesidades de liberación eran cónsonas con dichos ideales.

Las ideas de Bolívar fueron capaces de captar la imaginación creadora y revolucionaria de los más destacados seres humanos de aquellos tiempos. Esas tendencias habrían de constituir la inspiración para las proyecciones unitarias de Nuestra América, adoptadas posteriormente por Martí, Betances y muchos otros a finales del siglo XIX, al igual que por Fidel Castro y Hugo Rafael Chávez y todos los que comulgamos con dichos ideales en la actualidad. Los postulados bolivarianos, tanto políticos como sociales, pasados de generación en generación como línea de pensamiento estratégico de lucha fundamentada en el conocimiento y la profundización de nuestra Historia, son comparables a los que ahora son expuestos por los revolucionarios de actualidad mencionados bajo el nombre de socialismo.

No se trata de un socialismo esquemático, ni dogmático, sino de la aplicación de la metodología marxista para el establecimiento de proyecciones revolucionarias, que no son otra cosa que el bienestar del pueblo, la verdadera igualdad de derechos y todo lo comprendido por el concepto de justicia social, naturalmente, partiendo de las contradicciones antagónicas existentes en todo sistema socio-económico y descritas por Carlos Marx. Esas contradicciones, al ser estudiadas con profundidad científica, nos permiten estar en condiciones de establecer un sólido análisis de la realidad, llegar a conclusiones con mayor objetividad, y establecer estrategias y tácticas de lucha cuyo contenido es orientado hacia la reorganización del sistema de producción, de la propiedad y de la distribución de los bienes elaborados por la sociedad trabajadora. Al actuar por el bienestar social y en contra de la explotación del hombre por el hombre, se actúa por el socialismo. De eso trata en buena parte la Revolución Bolivariana.

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Alegoría ecuestre de Simón Bolívar, el Libertador de América Latina.

Los seguidores del ideario de Bolívar se podrían contar por miles en toda Nuestra América a través de los años. Sin embargo, podemos afirmar de manera categórica que no ha existido un solo dirigente patriota en la lucha de los boricuas por la independencia a través de todas las décadas que han seguido a la epopeya bolivariana y precedido el momento actual, al igual que los más importantes poetas y pintores de generaciones pasadas y presentes, para quienes Bolívar no haya sido fuente de inspiración, quizás con la misma profundidad que lo ha sido en su país de origen: Venezuela.

La contribución de profundo carácter bolivariano de los puertorriqueños, comenzando con el General Antonio Valero hasta la actualidad, ha sido una constante en el quehacer histórico de todos los luchadores boricuas. Los paradigmas de la lucha por la independencia y la libertad del pueblo puertorriqueño, si los colocamos de manera generacional en nuestra historia de lucha, han sido los siguientes: General Antonio Valero nacido en Fajardo (Puerto Rico) en el año 1790 y fallecido en 1863; los hermanos Andrés y Juan Vizcarrondo, que lucharon por nuestra independencia durante los años de 1835 hasta fines de la década de 1860, y que apoeraron también desde Venezuela; Ramón Emeterio Betances, Segundo Ruiz Belvis y Eugenio María de Hostos, que lucharon desde la década de 1860 hasta el final de sus días. Ruiz Belvis falleció en 1898 y Hostos en 1903; José de Diego, que ocupó el liderato independentista durante las primeras dos décadas del siglo XX, hasta su fallecimiento en 1918; Pedro Albizu Campos, líder profundamente relevante que encabezaba la lucha patriótica desde finales de la década de 1920 hasta pasada la insurrección nacionalista, el ataque a la Casa Blair y el ataque al Congreso de EEUU en la década de 1950, fallecido en 1965; Juan Antonio Corretjer, revolucionario socialista, poeta de reconocimiento internacional y Comandante Honorario del Ejército Popular Boricua-Macheteros (EPB-M), que ejerciera su liderato desde la década de 1960 hasta su fallecimiento en 1985; y finalmente, el Ejército Popular Boricua, actual continuador, entre otros, de las ideas promulgadas por todos nuestros patriotas revolucionarios. Es a los efectos de establecer la trascendencia de estos grandes puertorriqueños, que habremos de exponer lo que fueron las ideas bolivarianas y libertadoras de cada uno durante todas esas décadas de luchas forjadoras de nuestra histórica tradición, al igual que de los postulados del Ejército Popular Boricua.

Por Filiberto Ojeda Ríos

Breve nota sobre la situación en el norte de Siria

Creo necesario que la militancia de la izquierda soberanista tenga claras algunas cuestiones sobre la situación en el norte de Siria, para que no nos dejemos engañar o manipular por corrientes de opinión que en el mejor de los casos caen en el idealismo y en el peor responden a oscuros intereses.

Quiero dejar claro que hay que rechazar y condenar toda agresión que reciban tanto las fuerzas kurdas de las YPG como las SDF por parte del Ejército turco. Turquía no solo pretende acabar con las milicias kurdas, sino una una expansión territorial y hacer inviable la República Árabe Siria.

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Kurdos de Siria se manifiestan portando banderas sirias junto a retratos de Bashar al-Assad y Abdullah Öcalan, dirigente kurdo del PKK – preso en Turquía desde 1999.

Tanto las YPG kurdas como las SDF (las YPG más otras milicias árabes y asirias con escasa presencia) han venido recibiendo apoyo militar, político y financiero de los EEUU, tanto con Obama como con Trump. Esto es un hecho.

A pesar de los diversos argumentos que tendían a justificar ese apoyo, desde posiciones anti-imperialistas siempre hemos señalado:

  1. que resultaba extraño y poco creíble que los EEUU apoyasen la “revolución comunal” de Rojava;
  2. que sin negar radicalmente los avances económicos, en los derechos para las mujeres o en el ecologismo en las zonas controladas por las YPG, también había mucho – muchísimo – de propaganda que no se correspondía con una realidad donde igualmente se mantenía un tribalismo patriarcal o se rechazaban los derechos de otras minorías étnicas, especialmente la asiria (cristianos de lengua neo-aramea);
  3. que en cualquier momento los EEUU dejarían de prestar su apoyo porque éste no era firme ni sincero, como así ha ocurrido;
  4. que se había creado un relato falso que situaba a las YPG y a las SDF como las milicias que habían derrotado al Daesh/ISIS/Estado Islámico.

También hay pruebas de contactos de las milicias kurdas con agentes del Gobierno israelí, así como de financiación saudí, ambos Estados muy comprometidos con “revoluciones comunales”. Entiéndase la ironía.

Y así ocurrido, entre Turquía y las YPG kurdas, la elección para los EEUU estaba clara: Turquía, que además es miembro de la OTAN. Que Rusia e Irán tengan sus pactos con Turquía no les hace responsables de la situación, como se pretende hacer creer ahora por parte de las milicias kurdas. Esos pactos, gusten o no, han ayudado a rebajar la tensión en las pocas zonas donde quedan milicias islamistas (que son pro-turcas): la provincia de Idlib y poco más.

En todo caso, el Gobierno sirio no ha sido ni es una marioneta de Rusia, como quieren hacer creer, son muchas las discrepancias que el Gobierno sirio mantiene con Rusia. Además, el Gobierno sirio siempre ha condenado – como es lógico, por otro lado – toda penetración turca en su territorio; otra cosa es que esas diferencias no se vayan a escenificar por motivos obvios. Pero incluso yendo más allá, la única ayuda que recibieron las milicias kurdas en Afrin – cuando sufrieron la agresión turca – fueron las Fuerzas de Defensa Nacional, milicias populares pro-gubernamentales sirias. También se suele ocultar que es el Gobierno sirio quien paga los sueldos y suministra servicios básicos en la “autonomía kurda”.

Por último, no podemos desde Andalucía hacer analogías entre nuestra situación y la de los kurdos. No existe una “cuestión nacional kurda” en Siria, sino étnica; el norte de Siria no está solamente poblado por kurdos históricamente sino por árabes, asirios, armenios, circasianos o turcomanos. Es más, la población kurda de esa zona – en un número muy importante – es reciente, muchos son refugiados del Kurdistán turco que huyeron de la represión y que fueron acogidos en Siria a partir de la década de 1960; como también hay una importante población palestina refugiada en Siria. En todo el país hay refugiados kurdos, de hecho, la mayor concentración de población kurda se da en Damasco y no en el norte de Siria.

Me dejo muchas cosas y detalles – algunos importantes – en el tintero, pero creo que lo fundamental para entender la situación está dicho.

Por Tair al-Horr

El PCPE contra la resolución anticomunista del Parlamento Europeo

Una nueva fecha debe aparecer en los anales de la Historia: el 19 de septiembre de 2019, el Parlamento Europeo aprueba una resolución con el voto mayoritario de las fuerzas reaccionarias, equiparando el fascismo y el comunismo.

Es la evidencia de la inmoralidad o amoralidad de las fuerzas políticas de este Parlamento que, defendiendo el capitalismo, no son capaces de asumir los dramas y tragedias que están ocasionando a la inmensa mayoría de la Humanidad. Un Parlamento que fue creado para distraer la naturaleza imperialista de la Unión Europea, que carece de las más elementales funciones que cualquier órgano de representación popular debe tener, emite una vitriólica resolución que atenta contra la más elemental ética.

Incapaces estos “parlamentarios” de ocuparse de los problemas de los y las trabajadoras y de las mayorías de las capas populares, que están padeciendo las consecuencias de la crisis general y sistémica del capitalismo, tratan de distraer la atención sobre los horrores que están ocasionando las guerras imperialistas que se promueven desde las propias instituciones de la UE y de los gobiernos que la componen.

No han tenido bastante con las mentiras que a lo largo de la Historia han generado para articular su dictadura, para ocupar países colonialmente, para imponer bloqueos y asediar a los pueblos que, volviendo a atentar contra la verdad y la realidad de lo acontecido, revisan los hechos ocurridos hace 85 años: “¡A lo largo de este tiempo, les han estado engañando los comunistas!”

Con este intento revisionista de la Historia, el capitalismo se quita el disfraz “democrático” y nos transmite su desesperación y miedo a que los pueblos vuelvan a ser protagonistas de su Historia, y se organicen y luchen para conquistar su independencia, soberanía y libertad, que sólo el socialismo le garantiza.

La hostilidad anticomunista de las distintas fuerzas que han apoyado tan miserable y estomagante resolución disponen de un historial delictivo que no cabe ni en las disposiciones más graves de cualquier código penal. Si contabilizamos las víctimas de sus guerras y agresiones desde el final de la Segunda Guerra Mundial, nos encontraríamos con decenas de millones de muertos, que bien podrían calificarse incluso como asesinatos.

Los promulgadores de tan brutal resolución son los mismos que comprendieron y silenciaron a los regímenes nazi-fascistas de las décadas de 1920 y 1930; son los mismos que apoyaron al régimen criminal del Apartheid; son los mismos que mantienen a la criminal entidad sionista de “Israel”, que continúa la aniquilación y exterminio del pueblo palestino; son los mismos que toleran e incentivan a organizaciones racistas, xenófobas y ultraderechistas, con los que comparten gobiernos en algunos países; son los que “humanitariamente” bombardearon Yugoslavia, Irak, Libia, Siria, etc.; son los que promueven sanciones y bloqueos contra los pueblos de Cuba, Venezuela o la República Popular Democrática de Corea, entre otros; son los que desahucian y empobrecen a la clase obrera y los sectores populares; ¡son los que permitieron que la Unión Soviética se dejara 27 millones de muertos en la Segunda Guerra Mundial! ¡Son la escoria y sacan esta resolución!

El Secretariado Político del Comité Central del Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) condena y denuncia la deplorable resolución de las fuerzas de la reacción en el Parlamento Europeo, y llama a la movilización popular y conciencia de clase para articular un frente de lucha que rompa definitivamente en el Estado Español con las herramientas y pilares que sostienen tan abyecto espacio, como son el euro, la UE y la OTAN.

Asimismo, hacemos paralelamente un llamamiento a las organizaciones obreras y revolucionarias de los países miembros de la UE para construir la alternativa que mande a estas hostiles fuerzas antipopulares al cementerio de la Historia. A los líderes revolucionarios, ¡la Historia los absuelve! A los criminales, revisionistas, traidores, ¡los pueblos y la Historia los condenarán!

A 2 de Octubre de 2019

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SECRETARIADO POLÍTICO DEL CC DEL PCPE

 

China: 70 años de avances sin dogmas preservando una cultura milenaria

En los 70 años de la República Popular China, la apertura y la modernización de 1978 es el marco de un país que sabe avanzar sin dogmas preservando su esencia.

Una de las bellezas de la vida es aprender a usar las nuevas tecnologías, adaptarse a los nuevos tiempos, pero siendo aún así capaces de preservar nuestra esencia. Ser quien verdaderamente somos. Cambiar aquello que queremos cambiar de nosotros y no solamente “ir en la onda”. Autoconciencia y serenidad son cualidades que muchos gustan de cultivar en sí mismos. También mirando por este ángulo, los 70 años de la República Popular China merecen ser motivo de conmemoración por el pueblo chino. En este período post-revolución de 1949, el país bajo el liderazgo del Partido Comunista no solamente alcanzó progreso material y económico en velocidad récord, sino también ha mantenido sus características chinas respetando las condiciones y realidades de su pueblo.

El cambio nunca es un proceso fácil. Sean las grandes revoluciones o las reformas esporádicas, cambiar causa complicaciones. Por ejemplo, el primer día de colegio puede ser el pasaporte para una vida más independiente y con más amigos, pero las criaturas lloran al tener que dejar a sus padres en la puerta de entrada. Sobre los cambios, en estos 70 años de República Popular China, uno de los marcos mas incomprendidos en Occidente es la llamada Reforma y Apertura de Deng Xiaoping, que el año pasado cumplió 40 años de implementación. En aquella época, China hacía un balance de las primeras décadas de revolución, reconoció los avances y las dificultades, reconoció la coyuntura y decidió apostar por el socialismo de mercado y por una mayor inserción de su economía en el comercio internacional.

Este proceso de grandes cambios iniciado a finales de la década de 1970 fue interpretado superficialmente por algunos ideólogos ligados a las potencias occidentales como una “transición al capitalismo”. Esta narrativa luego se convirtió en la dominante en Occidente. Prisioneros de una mentalidad dual típica de la Guerra Fría, sería difícil explicar que algunos mercados quedarían abiertos a la República Popular China en la búsqueda de reordenamientos geopolíticos de reducción de rivalidades. No combinaba con la gran narrativa que venía siendo contada de intentar aislar al bloque soviético con alegaciones acerca de divergencias de ideología. Quedaría claro como el agua que los intereses eran más complejos. Así, Occidente optó por explicaciones que se mostrarían insuficientes.

Deng Xiaoping era una figura emblemática. Habiéndose unido al Partido Comunista de China en la década de 1920 durante sus años de estudiante en Francia, fue enviado a Moscú cuando la Nueva Política Económica (NEP) de Lenin daba sus primeros frutos en la aceleración del crecimiento económico de la recién creada Unión Soviética. Habiendo vivido la experiencia de la NEP, para Deng, el socialismo que crea condiciones materiales para la realización de los trabajadores presupone mercados. Mercados coordinados bajo una planificación estatal vigorosa y con control del Estado en sectores estratégicos. Aun así, mercado. El propio capitalismo en su fase avanzada nos muestra algunos límites: por cuestiones técnicas ni todos los sectores son monopolizados u oligopolizados en el capitalismo. Si la producción agrícola y el pequeño comercio están pulverizados en un determinado momento en el capitalismo, es porque probablemente no existen condiciones técnicas para coordinarlos. Si la siderurgia está monopolizada, probablemente hay mayor capacidad para el Estado de tener medios técnicos para hacer la coordinación más directa.

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Con base en la vivencia y el análisis, el proceso chino de apertura económica fue planeado para mantener la soberanía. A partir de 1980, diversas empresas extranjeras fueron admitidas para producir en China, pero solamente en “joint-ventures” con empresas chinas, la gran mayoría estatales. Por ejemplo, las primeras cadenas de montaje acostumbraban a ser participación mixta entre empresas extranjeras como Volkswagen o GM y la estatal china SAIC. El Gobierno chino participaba de los beneficios, de los riesgos y, más principalmente, aprendía a hacer coches haciendo coches. Joseph Stiglitz, economista estadounidense poseedor del Premio Nobel, tiene una obra que explica la importancia del aprendizaje en el ambiente de negocios titulada “Creating a Learning Society”. China supo hacer bien ese aprendizaje y décadas después, ingenieros y ejecutivos experimentados de la SAIC han pasado a producir directamente automóviles para la SAIC o se juntaron con otras empresas estatales que pasaron de la producción de motos y motocicletas a automóviles o fundaron empresas con recursos de los bancos estatales chinos. Ese proceso de la industria automotriz se ha repetido en otros muchos sectores.

La administración de la apertura económica, entre tanto, no se dio solamente con las “joint-ventures” y el impulso a industrias chinas que se disputaban y disputan mercados importantes. También se dio con el control estatal directo sobre sectores estratégicos. En el petróleo, por ejemplo, extracción, refinamiento y distribución están en manos de empresas estatales. Con la telefonía móvil e Internet, ocurre la misma cosa: varias operadoras estatales. La multiplicidad de empresas estatales tiene explicación: a finales de la década de 1970, estudios prospectivos chinos apuntaban a los problemas de falta de competitividad en la Unión Soviética como uno de los factores de la estagnación económica de ese país. Temiendo seguir por el mismo camino, la respuesta china ya en la década de 1980 fue crear empresas pantalla estatales para que compitiesen unas con otras. Tres empresas petrolíferas, por ejemplo. Posteriormente, la venta de algunas acciones minoritarias en bolsas de valores para que el mercado apreciara el desempeño de las empresas. Al final, si la empresa es del pueblo, ésta precisa trabajar para el desarrollo del país, no solamente para mejorar las condiciones de trabajo de sus propios trabajadores.

Todo ese proceso de apertura y modernización tuvo también un fuerte componente de inversión estatal en I+D. Inicialmente para alcanzar competencia en industrias maduras como la automovilística, pero después para competir en sectores punteros como los trenes de alta velocidad o los paneles solares. Sea con control directo de las empresas, en el caso de industrias de bienes más homogéneos, sea por medio del crédito (en un país donde casi todos los bancos tienen control estatal), en el caso de las industrias de investigación de mayor riesgo en que la participación privada es mayor, el Estado tiene un papel fundamental en el avance tecnológico. Como explica la economista Mariana Mazzucato, profesora de la Universidad de Sussex, el Estado chino es fundamental como asumidor de riesgos.

Así, China supo avanzar en las reformas, colocarse en el mercado para trabajar y construir condiciones materiales mejores sin perder la amplia capacidad de coordinación para el desarrollo. Ese período de Reforma y Apertura es especialmente representativo de los 70 años de la República Popular China. Con un liderazgo que no se pliega a los dogmas o a copiar modelos (porque como nos explica el profesor Elias Jabbour, al fin y al cabo los modelos no existen porque cada condición es única), China ha sabido avanzar manteniendo su esencia. La República Popular China trabaja para implantar el socialismo, pero con características chinas. A pesar de un choque inicial con algunos valores confucianistas, supo hacer los cambios necesarios, pero preservar la esencia, que es la esencia de la sociedad china. Supo insertar en el mercado la ecuación económica sin sacrificar la planificación socialista. Supo hacer apertura manteniendo la soberanía. Tal vez China tenga mucho que enseñarnos, especialmente a avanzar sin dogmas, sin miedos y sin apego a modelos prefabricados. Yendo a la esencia.

Por Luiz Rodrigues para “Vermelho”

Luiz Rodrigues es gestor pública de la carrera de Especialista en Políticas Públicas y Gestión Gubernamental. Es académico del Maestrazgo Profesional en Desarrollo y Gobernanza por la Escuela Nacional de Administración Pública de Brasil. Es Especialista en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional de Brasilia (UnB) e Ingeniero formado por la Universidad de Sao Paulo (USP).

Unidad republicana y patriótica y lucha prolongada frente a la sentencia de los tribunales españoles y la represión policial y judicial

Vivimos en tiempos oscuros y a la vez esperanzadores. Son oscuros porque el recorte de derechos y la represión se intensifican. Pero no son tiempos para caer en el desánimo y bajar la guardia. Al contrario. Hay que afrontarlos. Porque también son tiempos de resistencia, que a su vez han de ser tiempos de organización y combate. Son momentos de tomar partido, para recuperarnos y reorganizar la lucha.

Ya hemos llegado muy lejos

Millones de catalanes tuvimos la valentía de organizar un referéndum de autodeterminación el 1 de octubre, que culminó un proceso colectivo de años e hizo temblar al Estado Español. Muchos hemos estado en primera línea en las manifestaciones masivas por los derechos nacionales, por la libertad de los presos políticos y para denunciar la farsa judicial a la cual se les ha sometido.

Lo que se ha hecho en el pasado ha sido impresionante. Todo lo que hacemos ahora mismo también lo es. Pese a todo, somos conscientes de que el tiempo que vivimos nos exige mucho y nos exigirá más todavía. Tendremos que ser muchos para hacer frente a las batallas que están por llegar. Necesitamos construir resistencia y capacidad de respuesta para derrotar a un Estado Español dispuesto a utilizar toda su artillería antes de ceder. A estas alturas todos lo deberíamos tener claro.

Vivimos en una situación de excepción, donde las leyes no son sino letra muerta cuando se han de respetar los intereses y derechos del pueblo. En cambio, son sierpes venenosas cuando se quiere ejercer la represión y atemorizar a los combatientes. Las leyes se modifican y se aplican según los intereses, no de la población, sino de la capa parasitaria que controla el Estado o para favorecer al capital.

Organizar, organizar y organizar

Hemos de organizar una amplia movilización republicana con la formación de comités de barrios, de obreros y estudiantes en todo el país. Con Comités de Defensa de la República. La acción de las masas es la única salida. Ya sabemos que delante nuestra tendremos barbarismo y represión.

El pueblo catalán dispone de una pluralidad de organizaciones. La ANC y Òmnium han tenido un protagonismo preponderante en la lucha de liberación nacional durante los últimos años. Están así porque se quiere castigar a sus principales representantes. Su potencial se ha de preservar y reforzar. Al mismo tiempo, es necesario potenciar otras formas de organización y, en especial, la organización por los derechos obreros y sociales.

En Catalunya también hay algunas organizaciones sociales que agrupan mucha gente, como por ejemplo los sindicatos mayoritarios, con una conducta algo timorata en relación a la lucha nacional y, a veces, incluso contraria a esta lucha. Esta circunstancia se ha de redirigir.

La acción institucional se ha sumado en determinados momentos al desafío al Estado Español. Por esta razón, el castigo también lo han hecho extensible al Govern catalán del 1 de octubre. Sin renunciar a esta potencialidad y sin minusvalorar todo el trabajo hecho, tampoco habríamos de sobrevalorarlo. La Generalitat de Catalunya y sus ayuntamientos, no son otra cosa que instituciones autonómicas sometidas al control y arbitrariedad del Gobierno español. Los grandes cambios sociales no se hacen desfilando a toques de corneta y tambor desde las instituciones autonómicas y, menos todavía, después de las experiencias decepcionantes que en algunos momentos recientes hemos vivido. En todo caso, lo que no pueden dejar de hacer las instituciones es aprovechar los pequeños márgenes que la autonomía les confiere para mejorar las políticas sociales y mirar para actuar como auténticas instituciones nacionales.

El tsunami democrático y la auto-organización popular

Consideramos que la propuesta de tsunami democrático, que ya está en marcha, ayudará a hacer que la respuesta a los próximos acontecimientos sea contundente, masiva y efectiva. Se trata de gestionar de la mejor manera posible todas las capacidades de lucha con las que contamos. Unas posibilidades que de momento parece que quedarán acotadas a la resistencia pacífica y a ciertos actos puntuales de desobediencia. Por esta razón, y conscientes de los límites y potencialidad de la coyuntura, damos apoyo a este tsunami democrático y nos hacemos parte de él. Al mismo tiempo, estamos seguros que el tsunami democrático estará acompañado de otras iniciativas combativas que incentivarán las potencialidades del movimiento republicano. Pero que no nos sorprenda que en las actuales condiciones y con estas formas de lucha, la respuesta no sea capaz de doblegar al Estado de inmediata. Ahora bien, sí que tenemos potencialidad para arrancar concesiones puntuales o parar los pies a algunas embestidas del Estado y lo hemos de aprovechar a fondo. No podemos dejar de luchar. ¡La respuesta unitaria es más necesaria que nunca!

Los comunistas, por lo tanto, somos plenamente conscientes de las potencialidades y limitaciones de la situación actual. Trabajamos por crear las condiciones para que el doblegamiento del Estado sea factible en un futuro, cuanto antes mejor. Al mismo tiempo, consideramos que este trabajo no se ha de desvincular de las luchas factibles en las condiciones actuales, luchas y resistencias que nunca se han de abandonar ni menospreciar.

Las elecciones generales: una batalla más que hay que afrontar

La sentencia se hará pública, probablemente, a las puertas de unas nuevas elecciones generales forzadas por Pedro Sánchez con la finalidad de destrozar todo aquello que hay a la izquierda del PSOE, traer de vuelta el bipartidismo y poder implementar las políticas económicas, internacionales, sociales y nacionales que reclamen la gran burguesía y el imperialismo. En estas condiciones no valen las medias palabras ni las inhibiciones. No hemos de abandonar ninguna reivindicación ni ningún espacio de lucha. Hemos de defender el derecho a la libre determinación. Luchar contra la precarización del trabajo y para revertir la reforma laboral. Mejorar los subsidios de los desempleados. Defensar y mejorar el sistema público de pensiones y los servicios públicos. Poner de manifiesto cuáles son las verdaderas causas del cambio climático y lo que hay que hacer para revertirlo. Conquistar las reivindicaciones del feminismo. Potenciar la cultura. Eliminar los restos del franquismo con los que nos encontramos a cada paso… Pero, sobre todo, hemos de crear las condiciones y construir los instrumentos para organizar la lucha. Como decíamos al principio, nuestros tiempos son oscuros y las elecciones se convocan con la intención de dejarnos en la oscuridad. La consigna ha de ser clara: ¡no podrán con nosotros, desde nuestra trinchera también lucharemos voto a voto!

Haremos todo lo posible para impulsar un Frente Patriótico y Republicano, lo más amplio posible. Saldremos a votar, porque la derecha y el españolismo no dejarán de hacerlo. Porque no queremos mantenernos indiferentes ante las maniobras de un títere al servicio de la patronal y del imperialismo que aspira a apropiarse de los votos de la izquierda y de la gente trabajadora para pactar con la derecha y servir al españolismo. Porque los comunistas no abandonamos ninguno de los frentes políticos en los cuales podamos actuar.

Esta apuesta por participar en todos los frentes de lucha no nos llevará, en ninguno de los casos, a caer en el error de priorizar la política institucional sobre el resto. El movimiento patriótico y republicano ha de participar en las instituciones impuestas de la monarquía española con la única finalidad de hacer llegar las reivindicaciones de nuestro pueblo y conseguir que el régimen monárquico de 1978 entre en crisis.

¡No pasarán!

PP y Ciudadanos, acompañados por Vox y con la cooperación de los medios de comunicación y de un entramado de organizaciones españolistas, están llevando a cabo una política sucia y mentirosa contra Catalunya. Jueces y fiscales se suman a esta ofensiva anticatalana. Quieren atemorizarnos y aislarnos. El anticatalansimo llora a moco tendido. “¡No pasarán!” es el único relato. Y al lado del no pasarán solamente tiene cabida un programa ambicioso de cambio profundo.

La lucha prolongada

La lucha contra el Estado Español será, por tanto, una lucha prolongada en la cual tendremos que combatir implacablemente toda tendencia al triunfalismo y la precipitación, y todas las tentaciones de menospreciar o sobrevalorar las capacidades de nuestros adversarios, tendencias y tentaciones que son, todas ellas, propias de la impaciencia pequeño-burguesa.

El concepto de lucha prolongada es el más indicado para caracterizar la actual etapa de lucha. Significa realizar cada una de las actividades y luchas, teniendo siempre en cuenta las tareas que se abrirán mañana y el objetivo que perseguimos, que en nuestro caso el la liberación de clase y nacional.

Nunca hemos de resolver un problema concreto recurriendo a las medidas que “en este momento” nos parecen las más “lógicas”, pero que visto el problema con perspectiva pueden comprometer nuestro desarrollo futuro. Por esta razón, nosotros, por ejemplo, somos tan insistentes en combatir el sectarismo. Es cierto que hay comportamientos puntuales que no se han de tolerar y que hay que criticar sin contemplación. Pero ello no debería eliminar la posibilidad de tejer alianzas sociales en el presente y ampliarlas en el futuro.

La reorganización de los marxistas-leninistas catalanes

Tener claro y aplicar consecuentemente el concepto de lucha prolongada significa, por otro lado, reafirmar y desarrollar cada vez más el carácter de clase de la lucha de liberación nacional.

La práctica revolucionaria ha probado una y mil veces que el proletariado es la única clase consecuentemente revolucionaria y capaz, por tanto, de enfrentarse sin precipitaciones al proceso de lucha prolongada.

Este convencimiento nos ha de llevar a superar la actual situación de ausencia del Partido Proletario. Si no se elimina este déficit, no es posible que la clase obrera participe de manera consciente en la lucha ni asuma el papel dirigente que le corresponde. Y el déficit no se superará exclusivamente por la vía sindical como algunos ingenuos han sugerido últimamente.

Propiciar la organización sindical de los trabajadores y potenciar el carácter nacional del movimiento sindical es una de las tareas irrenunciables. Pero solo es una tarea más. La clave del asunto se encuentra en la dirección política. Crear el Partido Proletario Catalán es la gran tarea del momento.

Por una Catalunya republicana, popular y socialista

Hay una lucha de liberación nacional que, como ya hemos dicho, es nuestra lucha. Pero también hay un nacionalismo chovinista, imperialista y de derechas que engatusa a mucha gente. Este tipo de nacionalismo en situaciones de crisis se manifiesta con mucha fuerza y de una manera u otra, también infecta algunas fuerzas políticas catalanas que históricamente se han caracterizado por su anticomunismo.

El punto clave es que ahora mismo el capitalismo no funciona bien para mucha gente y es normal que se busque cambiarlo. El problema es aclarar cuáles son las causas de este mal funcionamiento y qué es lo que hay que cambiar.

El cambio podría llegar a los fundamentos del capitalismo a través de una revolución que modifique el sistema de relaciones sociales actual y que, en nuestro caso, acabe a la vez con la opresión nacional. Pero también se puede apostar por otros tipos de cambio, culpando, por ejemplo, a los extranjeros, y sugerir la protección “de la economía nacional” y “de los nacionales”. Y eso es lo que hace el nacionalismo reaccionario, que desde hace unos años lo infecta todo.

La identidad nacionalista tiende a ser más fuerte que la identidad de clase, de aquí el éxito de la “derecha” y de las dificultades de los comunistas. Este tipo de identidad nacional se alimenta cada día de los aparatos del Estado y de los medios.

La identidad de clase, en cambio, se obstruye continuamente y se mira que no prospere, con todos los medios que los poderosos tienen a su disposición.

Trump puede construir un muro y reducir el número de inmigrantes, pero eso no hará que los EEUU vuelvan a ser invencibles. Boris Johnson puede, con la ayuda de Farage, salir de la UE de la manera que le dé la gana, pero eso no hará que Gran Bretaña recupere el papel de primera potencia mundial que ya perdió hace tiempo; es más, le creará nuevos problemas. La Lega Nord puede obligar a cerrar los puertos de Italia y provocar la muerte de muchos inmigrantes en aguas del Mediterráneo, pero no podrá evitar que Italia tenga un papel subsidiario dentro de la Unión Europea. Un sector del nacionalismo catalán de derechas y algunos “revolucionarios” cortos de miras, pueden soñar en emular a los “activistas” – al servicio del imperialismo de EEUU y del colonialismo – del Maidán y de Hong Kong, pero no conseguirá que la OTAN ni la UE se pongan de nuestro lado, sino que seguirán dando apoyo diplomático, económico y militar al Estado Español.

Los nacionalistas chovinistas no tienen respuestas efectivas, pues alimentan expectativas falsas y ayudan a ocultar que el problema fundamental es el capitalismo. Un sistema que produce beneficios para los propietarios de capital, sin atender las necesidades de las personas y creando exclusión y miseria por todo el mundo.

Esta es una de las razones principales por la cual consideramos que el objetivo del combate es la liberación de clase y nacional.

Unir y sumar a la clase obrera

Nosotros luchamos contra el Estado Español. Pero comprendemos muy bien quién sostiene este Estado y cuál es su función. También sabemos muy bien que para doblegarlo hay que movilizar y unir a todas sus víctimas, tanto en Catalunya como en otros lugares. Pero el sujeto capaz de luchar de manera más coherente contra el Estado y todo lo que representa, es el proletariado. El proletariado es la única clase social que puede garantizar una solución política claramente rupturista. Mientras el proletario no asuma este papel, los avances serán limitados y será difícil frenar la tendencia al pacto y la claudicación o a la impaciencia y al inmediatismo, unas tendencias que hoy, desgraciadamente, también contaminan el movimiento sindical, a causa de la dirección corporativista y conciliadora a la cual se encuentra sometido.

Nadie hará mecánicamente el trabajo por nosotros. Nadie hará madurar mágicamente al pueblo trabajador si él mismo no se convierte en el verdadero protagonista. Sin sumar toda la fuerza social que objetivamente está interesada en la liberación de clase y nacional, la lucha puede tomar, en determinados momentos, una dinámica incluso heroica. Pero le falta el elemento fundamental: la implicación política de la clase obrera, dándole su propia orientación.

UNIDAD PATRIÓTICA Y REPUBLICANA

SOLIDARIDAD CON TODAS LAS VÍCTIMAS DE LA REPRESIÓN

LIBERTAD DE TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS

AUTODETERMINACIÓN

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